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Revista de ciencia política (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) v.26 n.1 Santiago  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2006000100011 

 

revista de ciencia política / volumen 26 / Nº 1 / 2006 / 169 - 190

El secreto de mi éxito. Seis caminos para llegar y permanecer en Valparaíso

Diego Díaz Rioseco, Pilar Giannini, Juan Pablo Luna, Rodrigo Núñez

Instituto de Ciencia Política, Pontificia Universidad Católica de Chile


Resumen

En esta nota presentamos un conjunto de evidencia preliminar acerca de las características de veinticuatro campañas electorales desarrolladas en 2005, en seis distritos de la Región Metropolitana de Santiago. Sobre la base de esta información elaboramos una tipología de campañas electorales de incumbents y desafiantes. La información que aquí se sintetiza ha sido generada mediante la combinación de observación participante, la realización de entrevistas semiestructuradas con activistas políticos e informantes clave, y la recopilación y codificación de información secundaria disponible públicamente. Los análisis estadísticos y boléanos aplicados sugieren los siguientes resultados: a) existen perfiles de campaña diferenciados; b) las diferencias fundamentales responden a una separación marcada entre incumbents y desafiantes, pautada especialmente por la presencia de mayor gasto electoral en el caso de los incumbents que van por la reelección; c) a pesar de que la tendencia anterior se mantiene de forma transversal en distritos con distintas características y entre candidatos de distintos partidos, los incumbents de la Alianza elegidos en distritos populares tienden a reportar niveles de gasto significativamente mayores que sus pares de la Concertación; d) otros factores teóricamente importantes tales como el acceso del candidato a máquinas partidarias potentes en el distrito, la utilización de símbolos partidarios en la campaña, el uso de una retórica antipartido o de`outsider, o la asistencia del parlamentario al Congreso, no parecen afectar las ocasiones de elección o reelección. El análisis también identifica aquellos perfiles de campaña de incumbents y desafiantes más frecuentemente asociados al éxito electoral. Dentro de ellos es interesante señalar que la forma más efectiva (aunque sumamente inusual) que posee un desafiante para desbancar a un incumbent perteneciente a su propio pacto electoral consiste en gastar más recursos que el incumbent durante la campaña, atacando activamente a su compañero de fórmula.

Abstract

In this research note we present preliminary evidence on the characteristics of twenty-four congressional electoral campaigns during the Chilean national elections of 2005 and then utilize it to create a typology of campaign types for incumbents and challengers. The evidence was collected through participant observation and in-depth interviewing in six electoral districts of the Metropolitan Region of Santiago. Additionally, we systematized secondary information available for each district and candidate. The statistical and Boolean analysis of this data yields the following results: a) different campaign profiles exist; b) the most important variable in causing those divergent profiles is incumbency, as incumbent legislators seeking reelection spend systematically more than their challengers; c) although the previous trend holds among different types of districts and across political parties, incumbent candidates of the Alianza spend more than their counterparts of the Concertación, especially when competing in popular districts; d) other theoretically important factors such as candidate's access to an extensive partisan network in the district, the use of party-symbols in campaigns, the reliance on anti-party or outsider rhetoric, or congressmen's Congress attendance record do not seem to affect election or reelection chances. Our analysis also identifies the campaign types that are most likely to generate the election of incumbents or challengers. Most notably we found that the most effective (but very unusual) way for challengers to beat an incumbent is to spend more than, and aggressively confront, their own coalition's incumbent candidate.

PALABRAS CLAVE • Elecciones parlamentarias Chile 2005 • Campañas electorales • Incumbents • Desafiantes • Gasto Electoral • Congreso


 

I. INTRODUCCIÓN*

En esta nota presentamos un conjunto de evidencia preliminar acerca de las características de veinticuatro campañas electorales desarrolladas en 2005, en seis distritos de la Región Metropolitana. Si bien en la literatura existen estudios disponibles acerca de los mecanismos de selección de candidatos (Navia, forthcoming; Siavelis, 2002) y los incentivos que el sistema electoral introduce para la competencia a nivel distrital (véase por ejemplo Carey, 2002; Navia, 2003), no existe hasta el momento evidencia disponible acerca de cómo y con qué resultados se hace una campaña electoral parlamentaria en el Chile contemporáneo. ¿Es posible encontrar perfiles de campaña diferenciados? ¿Existen diferencias partidarias o de coalición en el modo de realizar campañas electorales? ¿Hasta qué punto difieren las campañas de incumbents1 y desafiantes? ¿Son similares las campañas que se realizan en distritos con características sociales o electorales (más o menos competitivos) diferentes? Evidentemente no pretendemos responder en su totalidad estas cuestiones ni menos agotarlas. No obstante, presentamos aquí un conjunto de información sistemática que podría contribuir con futuras investigaciones acerca del sistema chileno de partidos y las dinámicas electorales que determinan la composición del Congreso.

La información que aquí se sintetiza ha sido generada mediante la combinación de observación participante, la realización de entrevistas semiestructuradas con actores políticos locales e informantes clave y la recopilación y codificación de información secundaria en seis distritos de la Región Metropolitana de Santiago. La investigación comenzó en 2003 y fue profundizada durante la última campaña electoral (julio-diciembre de 2005).

Nuestro análisis de la información recogida será necesariamente superficial. Por tanto, más allá de puntualizar algunos hallazgos específicos, concluimos la nota especulando acerca de eventuales líneas de investigación futura y preguntas pendientes.

II. MUESTRA DE DISTRITOS SELECCIONADOS

Los distritos seleccionados (18, 23, 24, 26, 27 y 29) están compuestos por dieciséis comunas (18: Cerro Navia, Lo Prado y Quinta Normal; 23: Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura; 24: La Reina y Peñalolén; 26: La Florida; 27: El Bosque, La Cisterna y San Ramón; 29: La Pintana, Puente Alto, Pirque y San José de Maipo) y representan aproximadamente al 40% de los votantes de la Región. La selección de estos distritos fue realizada en 2001, y desde 2003 se ha realizado un seguimiento detallado de la evolución de los vínculos entre partidos, candidatos y votantes en cada uno de ellos (Luna, 2006).

La selección de los distritos respondió a una muestra intencional generada con el objetivo de maximizar la varianza disponible en cuanto a la combinación de características socio-estructurales de los distritos (niveles de bienestar social, heterogeneidad social del distrito) con la trayectoria político-electoral de los mismos. Con el objetivo de situar al lector, la tabla 1 presenta una tipología de los distritos combinando ambas dimensiones. La clasificación de las comunas fue validada por la realización de dos análisis de cluster jerárquicos, el primero a base de los niveles y desvío estándar del índice de desarrollo humano reportado por el PNUD para 2003, y el segundo a base de los resultados electorales (clasificados por pacto) observados a nivel municipal y distrital en cada distrito desde 1997 hasta 20052. Como se observa en la tabla, existen dos distritos electoralmente hegemónicos donde cada uno de los pactos (la Concertación o la Alianza) ha obtenido de forma sistemática alcaldías y "doblajes"3 en las campañas al Congreso. El distrito 23, favorable a la Alianza, posee a su vez un nivel alto y homogéneo de desarrollo humano. Por el contrario, el distrito 18, en que la Concertación se ha vuelto hegemónica, posee un nivel de desarrollo humano también homogéneo, pero bajo.

La muestra también cuenta con dos distritos de nivel de desarrollo humano medio y heterogéneo, con estructura electoral competitiva (el 24 y el 26). El primero de ellos presenta mayor heterogeneidad, en tanto comprende a una municipalidad asimilable en sus características sociales a las que componen el distrito 23 (La Reina). Finalmente, los distritos 27 y 29 poseen un nivel de desarrollo humano relativamente bajo y homogéneo, siendo competitivos electoralmente. Esto último se aplica, en especial, en el ámbito parlamentario, ya que en ambos distritos tienden a predominar gobiernos municipales encabezados por personeros de la Concertación.


III. VARIABLES ANALIZADAS: JUSTIFICACIÓN Y OPERACIONALIZACIÓN

El reporte que aquí presentamos sintetiza información recogida a partir de tres herramientas principales: a) la sistematización de información secundaria públicamente disponible; b) la realización de entrevistas con actores e informantes clave en cada distrito, y c) la caracterización de cada una de las campañas analizadas a base de una observación participante durante el período julio a diciembre de 2005. La tabla 2 presenta la información generada basada en estos procedimientos. En esta sección discutimos la operacionalización de cada uno de los indicadores creados y resumidos en la tabla. En lo que resta de la nota, analizamos sintéticamente, aunque desde distintas perspectivas, estos datos.

Las variables incluidas en la tabla 2 representan a una serie específica de factores que consideramos teóricamente relevantes para comprender la competencia partidaria a nivel distrital, las características de las campañas que allí se desarrollan y las "fórmulas" que explican el éxito o fracaso electorales.

En primer lugar, existe una serie de factores distritales, que operarían, en términos generales, como una "estructura de oportunidades". Se trata de condiciones estructurales, sociales (nivel socioeconómico y heterogeneidad del distrito) o políticas (tendencia histórica del distrito, disponibilidad de cupos abiertos), que favorecen o perjudican a cierto tipo de candidaturas o campañas.

En segundo lugar, diversos aspectos relacionados con el candidato podrían afectar también sus posibilidades de elección. Obviamente, el primero de dichos factores responde a la posición del candidato como incumbent o desafiante, y ha sido sistemáticamente reportado como un elemento decisivo en el caso chileno (Navia, forthcoming). Otro factor de este tipo, aunque menos trabajados en la literatura, corresponde a la historia personal del candidato en el distrito.

En tercer lugar, existe una serie de factores partidarios que, según la evidencia previa a 1973, resultaban decisivos (Valenzuela, 1977). En este plano, la fortaleza de las redes partidarias que apoyan al candidato en el plano local podría influir significativamente en sus oportunidades para obtener la banca en disputa.

En cuarto lugar, resulta importante considerar las características específicas de la campaña electoral realizada por el candidato. Especialmente en un contexto de alta personalización de los vínculos políticos (Huneeus, 1998; Luna, 2006), es dable esperar una mayor influencia de los factores de campaña en la dilucidación de las pugnas electorales. Aunque resulta complejo operacionalizar y medir sistemáticamente las características de 24 campañas, en esta nota presentamos un intento en dicha dirección, considerando los niveles de gasto electoral reportados por los candidatos, la presencia o ausencia de retórica "antipartido" o de "outsider" y el peso de símbolos partidarios (en oposición a características personales) en la campaña gráfica desarrollada por cada candidato.

Finalmente, bajo la égida del sistema electoral binominal, también resulta relevante analizar los niveles de conflicto o cooperación observados entre candidatos pertenecientes al mismo pacto electoral (Concertación o Alianza). Si bien la lógica de negociación y selección de candidatos al interior de una coalición deriva muchas veces en la presencia de un único candidato fuerte por pacto en cada distrito (Siavelis, 2002; Navia, forthcoming), es posible observar varianza significativa a este respecto. Dicha varianza podría contribuir a explicar la configuración de escenarios electorales de suma positiva (o negativa) entre candidatos que compiten bajo la misma fuerza electoral.

La tabla 2 sintetiza la información recabada respecto a estas cinco dimensiones, presentando, además, información acerca de la variable dependiente: el desempeño electoral del candidato.

Las primeras catorce columnas de la tabla 2 sintetizan información secundaria disponible, excepto por la variable "tipo de distrito" que responde a la tipología presentada en la tabla 1. Aunque las características y contenidos de alguna de estas variables resultan evidentes ("partido" o "distrito"), otras ameritan una breve explicación.

La variable "incumbent" es una variable dicotómica que asume valor 1 en los casos de aquellos candidatos que eran diputados en el período anterior y que fueron a la reelección en 2005. Los valores 0 fueron asignados a aquellos candidatos que no ostentaban tal condición.

Para los incumbents, también se construyó una variable que mide la asistencia de cada candidato a la Cámara. Se pensó en esta variable como un "proxy" acerca de la centralidad que tiene para el candidato su actividad parlamentaria, la que eventualmente podría contraponerse con mayores o menores niveles de focalización en actividades de terreno realizadas en el distrito. La asistencia al Congreso se midió de una forma distinta a la tradicional, ya que no se utilizaron los datos que se informan en la sección de asistencia a la sala de la página web de la Cámara (http://www.camara.cl). Según estos datos, existen niveles de asistencia altos y relativamente homogéneos por parte de los distintos legisladores. Por tanto, se decidió confrontar dichos reportes midiendo la asistencia de una forma innovadora, analizando todas las votaciones parlamentarias ocurridas en Cámara durante 2002 (año no electoral) y 2005 (año electoral), y contabilizando como asistentes a aquellos legisladores que votaron en cada sesión. Los porcentajes de asistencia en ambos años se encuentran altamente correlacionados y recogen niveles similares de asistencia. Se decidió, entonces, promediar ambos porcentajes de asistencia y generar una única variable sobre esta base. Como se observa en la tabla, existen diferencias tangibles en los niveles de asistencia de distintos legisladores, dato que resulta más consistente con la información recogida a partir de entrevistas en cada distrito.

Para los candidatos que no iban a reelección, se crearon dos nuevas variables dummy ("cupo disponible previamente de su partido" y "cupo disponible previamente de su pacto") que asumen valor 1 cuando el nuevo candidato compite por un cupo abierto dejado por un legislador de su mismo partido o pacto.

Las tres variables siguientes reconstruyen la historia del candidato en el distrito. En caso que el candidato haya disputado una elección en el distrito, el primer indicador asume un valor 1 ("disputó elección previamente en el distrito"), siendo sin duda constante para el caso de los incumbents. La segunda variable ("tuvo un cargo no electo en el distrito") es también dummy, asumiendo un valor 1 en aquellos casos en los que el candidato haya ocupado un cargo de gobierno no electo en el distrito (por ejemplo: alcalde designado). Finalmente, la tercera variable constituye un índice sumatorio simple construido sobre la base de las dos anteriores, sintetizando la "historia del candidato en el distrito".


Los dos indicadores presentados a continuación buscan establecer la estructura partidaria con que cuenta el candidato a diputado en su distrito. En el primer caso, sustentado en información secundaria, se creó un "índice nominal de alcaldes a favor", calculando la proporción de municipios controlados por el partido al que pertenece el candidato en su distrito. Este indicador asume valores entre 0 y 1. En el segundo caso, complementando información secundaria (número de alcaldes y concejales pertenecientes al partido del candidato) con entrevistas y observación participante (constatando si en realidad la estructura partidaria apoyaba al candidato de su partido o se inclinaba por un competidor de filiación diferente), se construyó un "índice de estructura partidaria a favor". Se trata en este caso de una variable continua que asigna 5 puntos por alcalde y 1 punto por concejal favorables a cada candidato. La sumatoria resultante fue dividida por el número de alcaldías existentes en el distrito, generándose un índice cuyo rango fluctúa entre 0,75 y 6,33.

Las siguientes siete variables contienen información referida a la campaña electoral desarrollada por el candidato. Dentro de este grupo, las dos primeras columnas corresponden al gasto electoral (declarado) por cada candidatura al Servicio Electoral. Aquí reportamos el gasto total de cada candidato en pesos chilenos, así como también el gasto de cada candidato en relación a la media distrital, tomada como base 100. Por esta razón, candidatos con un gasto superior a la media distrital obtienen índices de gasto relativo mayores a 100 y viceversa.

A continuación se presentan dos variables dummy que intentan caracterizar a la campaña del candidato sobre la base de dos conceptos: "outsider distrital" y "antipartido/política". En el primer caso, se le adjudicó el valor 0 a aquellos candidatos que han desempeñado alguna labor, ya sea política o de servicio social que los hizo conocidos dentro del distrito, mientras que el valor 1 fue asignado a aquellos candidatos que fueron "importados" por sus respectivos partidos para competir en un distrito en el cual no poseían un nombre reconocido o mayores vínculos con el electorado. Aunque ambos casos fueron codificados como outsiders aplicando estrictamente los criterios establecidos, existen respecto a esta variable dos situaciones problemáticas planteadas por la presencia de un candidato que, si bien no era personalmente conocido en el distrito, poseía un vínculo familiar directo con una figura distrital. Se trata de los casos de Tucapel Jiménez (hijo de un dirigente sindical homónimo, constituido en mártir de la dictadura militar en el distrito 27) y Guido Girardi Briere (padre del entonces diputado y actualmente senador Guido Girardi Lavín y de la alcaldesa de Cerro Navia, Cristina Girardi Lavín). Por definición, este indicador es parcialmente colineal con el índice de historia en el distrito y registra una correlación de (_.89) con el mismo. De todos modos es más amplio, en tanto también reconoce instancias de acción distrital no asociadas directamente a lo político-electoral.

En el segundo caso, intentamos reflejar la retórica de la campaña acerca de la relación existente entre el candidato y su partido o los partidos políticos en general. Para ello se analizaron y codificaron los mensajes entregados por los candidatos en sus dípticos o folletos y en sus páginas web, sus declaraciones en entrevistas a medios locales y su aparición en medios de comunicación masivos. En este indicador ("retórica antipartido") obtuvieron el valor 1 aquellos candidatos que manifiestamente renegaban de su partido o buscaban distanciarse de los "políticos tradicionales". Mientras tanto, se asignó un valor de 0 a aquéllos que no utilizaban dicho tipo de mensaje.

Los tres indicadores que presentamos a continuación se relacionan con las características de la propaganda utilizada por el candidato. En este caso, nos interesaba en particular discriminar entre aquellos candidatos que utilizaban significativamente símbolos partidarios en su material de campaña y aquellos que competían a base de sus características personales, profesionales (de forma muy notable, aquellos que destacaban su condición de médicos) o su trayectoria de servicio en el distrito ("community service"). El material de propaganda codificado ha sido segmentado en dos grupos, analizando primero el material propio del candidato (enfocado únicamente en la competencia distrital) y luego, el material publicitario en que el candidato aparece junto a figuras compitiendo por circunscripciones senatoriales o por el Ejecutivo nacional. En el primer caso ("propaganda propia") se observó el grado en que el candidato utiliza el símbolo y los colores partidarios en su material de difusión distrital. En aquellos casos en que la propaganda observada registrara ambos elementos (símbolo y colores partidarios) se asignó un puntaje de 2 al indicador. Mientras tanto, la presencia de uno de estos elementos, combinada con la ausencia del otro, fue codificada con un valor 1. Finalmente, se asignó un valor de 0 a la ausencia de ambos elementos. En la propaganda de nivel general (nacional o de circunscripción), también se registraron de la misma forma la utilización del símbolo y los colores partidarios por parte del candidato. Para ejemplificar la codificación realizada, la figura 1 presenta un caso en que no se señala el uso de colores o simbología partidaria (sí se observa un símbolo similar al que identifica al sistema de metro de Santiago, el que llegó a la comuna donde estaba colocado el anuncio durante los últimos años). Mientras tanto, la figura 2 ejemplifica un caso en que se utilizan el símbolo y el color del partido en la propaganda del candidato. Además, se asignó un punto adicional a aquellos candidatos que efectivamente utilizaran algún tipo de propaganda basada en su asociación con líderes de carácter regional y/o nacional. Empíricamente todos los candidatos registraron al menos una presencia tangible de dicho tipo de publicidad, por lo que el valor mínimo obtenido en este índice es 1, siendo su valor máximo 3, al registrarse simultáneamente la presencia de colores, símbolo y figura relevante del partido a nivel supradistrital. Finalmente, a partir de estas dos variables se construyó un indicador sintético ("presencia del partido en propaganda") que resulta de la sumatoria simple de los valores de los dos indicadores precedentes, acotada a un rango de variación entre 0 y 1 mediante la aplicación de un denominador de 5.


Figura 1

Figura 2

También se erigió una variable que recoge el nivel de conflicto intracoalicional observado en cada una de las contiendas electorales. Para medir esta variable se decidió utilizar una escala ordinal de cuatro valores, representando situaciones de: 1) "cooperación perfecta", 2) "cooperación moderada", 3) "conflicto moderado" y 4) "conflicto desatado". El primer valor se adjudica a aquella relación en que ambos compañeros de pacto contribuyen a generar una dinámica integrativa de competencia electoral, en la cual la elección no es vista como un juego de suma cero, sino como un win-win deal. En consecuencia, la estrategia electoral apuesta a aumentar la votación conjunta en lugar de disputarse el mismo electorado. El segundo valor se atribuye a situaciones donde no existe una cooperación perfecta (en general, porque uno de los contendores es reconocidamente más fuerte que su compañero de pacto), observándose una candidatura central dentro del pacto y otra que permanece en un segundo plano, cultivando un perfil bajo. En estas situaciones se observa una relación positiva, pero distante entre los compañeros de lista. El tercer valor responde a la presencia de una rivalidad manifiesta entre los compañeros de lista, aunque la competencia entre ambos se juega de forma limpia, sin que existan sabotajes cruzados u otras acciones desleales entre éstos. El último valor se asigna cuando se observa una enemistad declarada entre los candidatos, usualmente traslucida por instancias de destrucción mutua o unilateral de la propaganda electoral, y en casos más extremos, por la presencia de enfrentamientos entre los brigadistas de ambos candidatos. Se trata, en este caso, de un escenario de guerra abierta dentro de la lista electoral.

Las últimas cuatro columnas de la tabla reportan los resultados obtenidos por cada candidato. En primer lugar, se informa el porcentaje de votación logrado por cada uno de ellos en la elección parlamentaria de 2005. En segundo lugar, se analiza la diferencia entre la votación de 2005 y la obtenida por el candidato o el representante de su partido en 2001 ("porcentaje 2005 relativo a 2001"). Corresponde aclarar que el punto de referencia utilizado como parámetro para esta medición es el porcentaje obtenido por el partido al que pertenece el candidato. Por lo mismo, en el caso de María Angélica Cristi, que en 2001 corrió por RN y en 2005 por la UDI, la sustracción se estructuró en torno al porcentaje que obtuvo el candidato UDI en 2001 y la votación porcentual que obtuvo la candidata en 2005. En el caso de los distritos en que los partidos no presentaron candidatos en la elección de 2001, pero sí en 2005 como, por ejemplo, en los casos de la DC y el PPD en los distritos 26 y 27 respectivamente, el valor porcentual de la votación obtenida por los candidatos en la última elección se mantuvo, ya que el sustraendo adquiere valor 0 ante la ausencia de candidato en la elección 2001. La tabla culmina con dos variables dummy. La primera registra la presencia de un "doblaje" a favor del candidato, registrando valores 1 para aquellos candidatos que, obteniendo la segunda votación dentro de su pacto, fueron favorecidos por una situación en la que su coalición logró obtener los dos escaños en disputa. La segunda dummy representa la variable dependiente de nuestro análisis y registra el éxito o fracaso de la candidatura, asignando valores de 1 a aquellos contendientes que lograron una banca en el Congreso.

IV. ANÁLISIS PRIMARIO DE LA INFORMACIÓN

En esta sección presentamos un análisis primario de la información generada en el marco del proyecto. En primer término, intentaremos generar una tipología de "candidatos/campañas electorales", realizando una distinción a priori entre aquellos candidatos que van por la reelección, los incumbents, y aquellos que intentan obtener una banca, los desafiantes. En segundo lugar, presentaremos una tipología general, explorando además, la presencia de diferencias significativas en los perfiles de campaña de aquellos pertenecientes a distintos "tipos", partidos o coaliciones. En ambos casos trabajaremos a base de la construcción de Biplots de Gabriel (véase Gabriel, 1981), los que permiten obtener una representación gráfica simplificada acerca de la relación entre un juego de variables, mapeando simultáneamente grupos de observaciones que comparten perfiles multivariados similares en un plano bidimensional que representa los dos componentes principales con mayor valor explicativo (eigenvalue). En pocas palabras, un Biplot de Gabriel es una técnica de visualización para análisis de componentes principales, los que son creados a partir de una matriz en que las columnas representan a las variables y las filas a los casos. Para analizar la relación entre cada variable y entre estas y las dimensiones (componentes principales) extraídos a partir de combinaciones lineales de las mismas, el Biplot posee vectores representando a cada una de las variables ingresadas, siendo aquellas que obtienen los más largos (flechas más extensas) las que más varianza explican en una de las dos dimensiones extraídas. Vectores cortos identifican a variables poco correlacionadas con el resto, siendo estas marginalmente representadas en el análisis. Mientras aquellas variables cuyas flechas generen un ángulo agudo poseerán correlaciones positivas entre sí, aquellas que den lugar a un ángulo obtuso poseerán correlaciones negativas. Vectores ortogonales entre sí (caracterizados por un ángulo recto) representan la ausencia de correlaciones significativas. En cuanto a los casos, aquellos que se encuentran más próximos entre sí en el plano, comparten un perfil multivariado común. Es importante destacar que dicho perfil es generado a partir de la posición del asunto en todas las variables imputadas y no específicamente en aquellas que se encuentran más próximas a él, por lo que es posible observar casos distanciados de un vector que representan a la variable en la que el mismo posee valores extremos. Aunque los Biplots son una excelente herramienta para reducir la dimensionalidad de una matriz, permitiendo al investigador visualizar y explorar la relación entre casos, entre variables y entre estos y variables simultáneamente, no generan estimaciones de error y no pueden ser usados para realizar inferencias estadísticas. Por consiguiente, para complementar nuestro análisis descriptivo, reportaremos también resultados obtenidos mediante la comparación de medias y la aplicación de tests de ANOVA. Aunque el bajo número de casos con que contamos atenta contra la obtención de significancia, sí fue posible identificar algunas diferencias de medias significativas entre grupos de ellos. Finalmente, con el objetivo de identificar distintas combinaciones específicas de factores (variables independientes) asociadas a la obtención de una banca, aplicaremos un análisis de QCA (qualitative-causal-analysis) sobre un set simplificado de variables. Este análisis se basa en los trabajos con álgebra booleana de Ragin (1987; 2000) y busca identificar la necesidad y suficiencias de factores causales (y sus combinaciones particulares) que explican la victoria electoral de un candidato. El análisis de la información también se encuentra enriquecido por evidencia proveniente del conjunto de entrevistas semiestructuradas realizadas desde 2003 en cada uno de los distritos.

1. Los perfiles de campaña de los incumbents

En primer lugar, presentamos el Biplot construido para los candidatos incumbents (figura 3). Para identificar perfiles de campaña se trabajó en este caso con siete variables teóricamente relevantes para este grupo de candidatos: a) su trayectoria en el distrito; b) su nivel de gasto electoral total; c) proporcional respecto a otros candidatos; d) su utilización de símbolos partidarios en la campaña; e) su dotación en términos de estructura partidaria de apoyo en el distrito; f) el nivel observado de conflicto con su compañero de pacto, y h) su porcentaje de asistencia a votaciones en el Congreso.

La primera dimensión extraída (representada en el eje horizontal) explica cerca de un 45% de la varianza de la matriz y se encuentra principalmente definida por la historia del candidato en el distrito y los niveles de gasto electoral total y proporcional. Los vectores de estos últimos son menos ortogonales respecto al eje horizontal y también se relacionan con la segunda dimensión extraída, como lo denota su posición diagonal respecto al origen. Lo mismo sucede en el caso de la variable que reporta la asistencia al Congreso, la que comparte su eigenvalue entre ambas dimensiones. La segunda dimensión extraída (eje vertical) representa cerca de un 20% de la varianza de la matriz y se encuentra especialmente definida por los niveles de conflicto entre candidatos de un mismo pacto y la estructura partidaria de apoyo con que cuenta un candidato. La utilización de símbolos partidarios en la campaña resulta ser la variable más débilmente correlacionada con sus pares.

Respecto al posicionamiento de los candidatos observamos cuatro grupos principales, uno de ellos conformado por una única candidatura (la de Eliana Caraball). Las medias y varianzas obtenidas para cada grupo en un conjunto de variables más amplio son reportadas en la tabla 3, identificando con un "*" las variables en que se registran diferencias significativas al 95% de confianza. El primero de estos grupos, al que hemos denominado "candidatos de la Concertación en distritos populares", se caracteriza por niveles de gasto relativamente más bajos que sus contendores de derecha (en promedio estos candidatos gastan 35 millones menos que los candidatos de la Alianza que operan en distritos con características semejantes), por tener una estructura partidaria distrital relativamente más potente que aquellos y por utilizar en menor medida los símbolos partidarios. Se trata, además, de parlamentarios que asisten más al Congreso que sus pares de la Alianza. El segundo grupo está compuesto solamente por la única candidatura que fue a la reelección y perdió su banca en toda la muestra, a la que hemos denominado "candidatos fallidos de la Concertación en distritos populares". Aunque posee un perfil muy similar al primer grupo y se trata de la candidata con mayor nivel de estructura partidaria distrital (lo que sugiere la baja relevancia de este factor en el Chile actual), enfrentó durante la campaña altos niveles de conflicto con el contendor independiente cercano al PPD, Tucapel Jiménez, quien gastó marginalmente más recursos que la incumbent (se trata de uno de los escasísimos casos en que un incumbent es superado en el gasto electoral por un desafiante). El tercer grupo está constituido por candidatos de la Alianza ("candidatos de terreno de la Alianza") que también operan en distritos populares y que, a pesar de las diferencias consignadas antes en relación a sus pares de la Concertación, obtienen porcentajes de votación promedio muy similares, cercanos al 30%. Se trata de candidatos con una trayectoria de larga data en sus distritos (por ejemplo, Iván Moreira y María Angélica Cristi fueron alcaldes designados por el General Pinochet), que presentan altos niveles de gasto electoral y bajos niveles de asistencia al Congreso, lo que condice en términos teóricos con un mayor énfasis en el trabajo de terreno permanente. Por otra parte, se observa, de modo particular en el caso de los candidatos de la UDI, una mayor presencia del partido en la propaganda del candidato. Finalmente, el cuarto grupo es el único transversal a los pactos y está compuesto por dos "candidatos nacionales", aunque operando en contextos sociales diferentes. Se trata de figuras hegemónicas en sus distritos, que poseen una vasta estructura partidaria de apoyo y enfrentan baja conflictividad por parte de sus compañeros de pacto. Presentan niveles de gasto electoral altos, una frecuente exposición en medios nacionales y obtienen los más altos niveles de votación promedio (cercanos al 40%).


Figura 3: Biplot incumbentes

Fuente: Elaboración propia.


2. Los perfiles de campaña de los desafiantes

Como se observa en la tabla 4, los candidatos desafiantes (a excepción de casos muy puntuales) gastan significativamente menos que los incumbents, poseen una estructura partidaria de apoyo algo menor y, aunque utilizan de forma similar los símbolos partidarios, recurren relativamente más a su imagen como "outsider" e "independiente" de los partidos. En términos de resultados electorales, estos son magros, obteniendo en forma aproximada la mitad del porcentaje de votación de un incumbent y logrando obtener la banca en aproximadamente un 25% de los intentos (en contra de un 89% para los incumbents).

En este caso, trabajamos basados en nueve variables identificadas como relevantes para este grupo de candidatos: a) su trayectoria en el distrito, b) su nivel de gasto electoral total;c) proporcional respecto a otros candidatos; d) su utilización de símbolos partidarios en la campaña; e) su dotación en términos de estructura partidaria de apoyo en el distrito; f) el nivel observado de conflicto con su compañero de pacto; g) su configuración como "outsider"; h) su configuración como candidato "antipartido", e i) la existencia en el distrito de un cupo4 abierto previamente perteneciente a un candidato de su mismo partido.


En este caso, la primera dimensión extraída (eje horizontal) da cuenta de un 37% de la varianza original de la matriz, mientras que la segunda (eje vertical) explica cerca de un 26%. Por tanto, se obtiene una solución global representativa del 63% de la varianza total. Como se observa en la figura 4, la mayoría de las variables posee influencia en ambas dimensiones, generándose una solución con fuerte peso de vectores diagonales desde el origen. Los casos más claros en este sentido los representan las variables "outsider" y "antipartido" muy correlacionadas entre sí y negativamente asociadas a la historia del candidato en el distrito. También se observa una correlación negativa, esta más llamativa, entre la presencia de un "cupo previamente del partido" y la utilización por parte del candidato de simbología partidaria. En apariencia, el carácter partidario del cupo resulta menos importante que las características personales del candidato. Al final, el eje vertical está particularmente influenciado por los niveles de conflicto observados, la estructura partidaria de apoyo y el gasto electoral en que incurren los candidatos.

El primer grupo de candidatos identificados ha sido caracterizado como candidaturas "débiles con historia". Se trata de candidatos con bajo gasto electoral y estructura partidaria en el distrito, que recurren a la utilización de símbolos partidarios con más frecuencia y que presentan niveles de conflicto relativamente bajos con sus compañeros de pacto. Al mismo tiempo, son candidatos que poseen una trayectoria personal en el distrito, habiendo desempeñado cargos con anterioridad. Los casos más característicos son los de dos candidatos de la DC: Teresa Montrone en el distrito 29 y Gonzalo Duarte en el distrito 26. Carlos Contreras de RN completa el grupo que obtiene los más bajos promedios de votación. El único caso exitoso lo constituye el de Duarte, quien se benefició del "doblaje" a favor de la Concertación ocurrido en La Florida.

Figura 4: Biplot desafiantes

Fuente: Elaboración propia.

El segundo grupo de candidatos ha sido denominado como candidaturas "débiles". Poseen un perfil similar que el anterior, aunque no tienen historia en el distrito y recurren más a una retórica de "outsider/antipartido" que a su asociación con corrientes partidarias. Ninguno de los candidatos pertenecientes a este grupo (Miguel Schweitzer, Leopoldo Sánchez, Pablo Desbordes y Marigen Hornkohl) resultó electo, obteniendo un promedio de votación cercano al 12%.

El tercer grupo, el de los candidatos catalogados como "desafiantes", obtiene niveles de votación similares, aunque logra elegir a uno de sus tres "representantes" (Tucapel Jiménez). A excepción de Jiménez, quien presenta un nivel de gasto electoral relativo mayor, se trata de candidatos con bajo gasto electoral que realizan su campaña enfatizando su perfil de "outsider", enfrentando a "políticos tradicionales". Esto último aparece asociado a niveles relativamente altos de conflicto con sus compañeros de pacto.

Finalmente identificamos un grupo de candidatos a los que denominamos "competitivos", en tanto se trata de candidaturas fuertes, con altos niveles de gasto electoral cercanos al de los incumbents (en promedio, gastan cerca de tres veces lo que los grupos anteriores). Dentro de estos se identifican dos subgrupos. El primero se destaca por poseer, además, una estructura partidaria de apoyo en el distrito, aunque realiza una campaña centrada más en características personales (llegando incluso a una retórica "outsider/antipartido) que en su afiliación partidaria (especialmente este es el caso de Guido Girardi Briere y Miguel Navarro, ambos compitiendo en distritos de nivel socioeconómico medio y bajo, con una fuerte inversión de recursos). Estos dos candidatos, junto a Cristián Monckeberg, compiten en distritos que poseen cupos dejados por incumbents de sus propios partidos. Mientras tanto, Clemente Pérez y Gustavo Alesandri compiten por llenar los mismos cupos (en los distritos 23 y 26 respectivamente) dejados por los correligionarios de Monckeberg (Pía Guzmán) y Navarro (Lily Pérez). En el caso de La Florida, y a pesar de la gran inversión de recursos realizados por el "outsider" Navarro, RN pierde la opción de Pérez al producirse un "doblaje" en la Concertación y al obtener Navarro una muy magra votación. En cambio, tanto Girardi como Monckeberg logran mantener las asiganciones previamente logradas por sus partidos, aunque particularmente en el caso de Girardi, más por su identificación con el "clan familiar" que con el PPD. Como consecuencia de lo anterior, ninguno de los dos candidatos "competitivos sin cupo" logra una banca.

3. Un mapeo integrado de incumbents y desafiantes

Al final, discutimos brevemente los resultados obtenidos al generar un único Biplot para incumbents y desafiantes (figura 5). A excepción del caso de Eliana Caraball (incumbent no reelecta) y de los casos de Iván Moreira y María Angélica Cristi (que se destacan como candidatos de la Alianza con una trayectoria de larga duración en distritos populares), los incumbents, independientemente de su filiación partidaria, se encuentran bastante agrupados a base de un perfil diferenciado respecto a los desafiantes. Se trata de candidatos que se distinguen por su alto nivel de gasto electoral. En cuanto a los desafiantes, Monckeberg (electo) y Pérez (no electa), ambos candidatos en el distrito 23, son los que presentan perfiles más cercanos a los incumbents. Mientras tanto, los tres candidatos desafiantes electos poseen perfiles claramente distantes de los del grupo que va por la reelección: a) Duarte (candidato "débil con historia en el distrito" cuya campaña utiliza su asociación con símbolos partidarios con mayor frecuencia de lo habitual); b) Girardi (con un alto gasto electoral, pero con un perfil de "outsider/antipartido" combinado con su pertenencia al "clan" familiar que domina la vida política del distrito), y c) Jiménez (con un alto nivel de conflicto y un gasto relativamente mayor respecto a su rival de pacto -Eliana Caraball-, también operando basada en una retórica "outsider/antipartido" apoyada, además, en la asociación de su nombre con la de su padre, mártir del sector).

En cuanto a las diferencias entre pactos y partidarias, tal como lo muestran las tablas 5 y 6, a diferencia de lo que señala el sentido convencional, no existen diferencias significativas respecto al gasto electoral de los candidatos de la Alianza y la Concertación. Los que más gastan son los incumbents, independientemente del partido al que pertenecen. Sí es necesario puntualizar que en los sectores populares (donde tiene más relevancia la actividad de terreno), la derecha (en especial la UDI) gasta mucho más que los candidatos de la Concertación. La Alianza también se destaca por poseer niveles mayores de conflicto interno entre sus candidaturas. Mientras tanto, a nivel de partidos, los candidatos de la UDI y del PS son los que poseen mayores niveles de gasto electoral reportado. Por su parte, las candidaturas del PPD y de RN utilizan con mayor frecuencia retóricas "antipartido" o de "outsider". Por su parte, la UDI (con una reducida varianza a este respecto) y la DC son los partidos cuyos candidatos utilizan con más frecuencia los símbolos partidarios.


Figura 5: Biplot todos los candidatos

Fuente: Elaboración propia.

4. Seis fórmulas para el éxito electoral (o "elecciones para dummies")

Finalmente, sustentada en información sintetizada en la matriz booleana que se presenta a continuación (tabla 7), se realizó un análisis de QCA para identificar las distintas combinaciones de factores que explican el éxito electoral de un candidato al Congreso en nuestra muestra de distritos. Las variables consideradas, en función de su aparente influencia en los análisis descriptivos previos, son: a) la incumbencia del candidato (1= candidato incumbent); b) el gasto electoral declarado por el candidato (1= gasto superior a la media distrital); c) el nivel de conflicto entre el candidato y su compañero de pacto (1= niveles 3 y 4 de conflicto); d) la presencia de un cupo abierto en el distrito previamente perteneciente a su partido (1= cupo abierto…), y e) la presencia de un "doblaje" que beneficie al candidato más débil del pacto (1= doblaje). Dado que el set original incluía una contradicción en tanto una misma configuración compartida por Tucapel Jiménez y Francisco López (candidato de RN "desafiante" en el distrito 24) se asociaba a resultados contradictorios (elección en el caso de Jiménez y fracaso en el de López), se introdujo un término ad hoc con valor 1 para el caso de Jiménez. Creemos que esta adición se justifica en tanto la candidatura de Jiménez se beneficia, de acuerdo a nuestra investigación en terreno, de al menos tres elementos que la distinguen de la encabezada por López: a) se trata de un candidato cuyo nombre tiene un fuerte arraigo en el distrito; b) si bien su nivel de gasto electoral se ubica por debajo de la media distrital (en tanto el candidato incumbent de la UDI gasta desproporcionadamente más que sus rivales) invierte más recursos que la incumbent de la Concertación (Caraball), y c) a diferencia de López, se beneficia de una tendencia electoral nacional que favorece a la Concertación en detrimento de la Alianza.


Fuente: Elaboración propia en base a tabla 1 y Biplot 2 (*diferencias significativas al 95% de confianza).

A partir de esta "tabla de verdad", se obtuvieron las siguientes configuraciones causales complejas, cada una de las cuales se asocia a un resultado favorable al candidato que posee esta configuración de características en su campaña (las mayúsculas identifican variables con valor 1, las minúsculas variables con valor 0):

1. INCUMBENT*conflicto*cupo*doblaje*jiménez.

2. INCUMBENT*GASTO*cupo*doblaje*jiménez.

3. INCUMBENT*GASTO*cupo*conflicto*jiménez.

4. incumbent*gasto*conflicto*DOBLAJE*jiménez.

5. incumbent*GASTO*conflicto*CUPO*doblaje*jiménez.

6. incumbent*gasto*CONFLICTO*cupo*doblaje*JIMÉNEZ


Fuente: Elaboración propia en base a tabla 1.

Los tres primeros términos redundan en la ventaja de la condición de incumbent y en la interacción entre aquella y un mayor nivel de gasto electoral. La cuarta combinación da cuenta de la obvia suficiencia del doblaje, como condición para la elección del candidato, aparte de las características de su campaña. Mientras tanto, la quinta fórmula representa situaciones en las que un candidato fuerte no incumbent aprovecha un cupo previamente ocupado por su partido. Al final, de acuerdo con la sexta combinación, la mezcla de una candidatura con las características de la de Tucapel Jiménez en el distrito 27 con altos niveles de conflicto respecto al compañero de fórmula también conduce al éxito.

Para simplificar este set, se utilizó un segundo procedimiento con contra fácticos. Los resultados obtenidos fueron los siguientes:

1. DOBLAJE.

2. INCUMBENTE*GASTO.

3. INCUMBENTE*conflicto.

4. CUPO*conflicto.

5. GASTO*CONFLICTO*cupo.

6. JIMÉNEZ.

Tanto la primera como la última fórmula resultan autoevidentes y no presentan mayor novedad. Si existe un doblaje o si uno logra reproducir una candidatura con características similares a la de Tucapel Jiménez será electo al Congreso. Las fórmulas segunda y tercera constituyen recetas de éxito para los incumbents. Si se es incumbent y se gasta más que otros dos candidatos, ello es suficiente para ser reelecto. A su vez, aquellos incumbents que no enfrentan un desafío por parte de un compañero de pacto poseen grandes chances de continuar en posesión de su banca. De acuerdo a la cuarta combinación, la presencia de un cupo perteneciente al partido y la ausencia de conflicto con el compañero de pacto también se asocia a un resultado positivo. Finalmente, si se gasta más que el compañero de pacto y se confronta lo suficiente con él, se tienen altas probabilidades de ser electo aún cuando se dispute el cupo de un incumbent.


Fuente: Elaboración propia en base a tabla 1 (*diferencias significativas al 95% de confianza).

V. SÍNTESIS Y CUESTIONES PENDIENTES

En esta nota presentamos los resultados preliminares de una investigación actualmente en curso, que buscamos expandir a distritos urbanos y rurales fuera de la Región Metropolitana. El propósito ha sido el de socializar un conjunto de datos y análisis preliminares que juzgamos de interés para aquellos interesados en el análisis electoral del Chile contemporáneo. Por supuesto, las tareas pendientes son varias y complejas. Por ejemplo, dada la centralidad del gasto electoral, es necesario explorar si existen patrones de gasto diferenciado en distritos con características estructurales diferentes o entre liderazgos de distintos pactos o partidos. Sólo a modo ilustrativo, nuestro análisis preliminar de los reportes detallados de gasto refleja, tal como esperábamos sobre la base de la investigación de terreno, una mayor preponderancia de gasto en asistencia social ("compra de pañales", "compra de bastones", "compra de comestibles") y en actividades de terreno ("arriendo de un tren eléctrico para animar una fiesta infantil", "gastos de operación del comando electoral") en los distritos populares. Junto con otras preguntas de investigación abiertas por esta exploración, esperamos abordar estos factores en próximos trabajos.

En síntesis, los principales hallazgos de nuestra exploración preliminar son los siguientes: a) existen perfiles de campaña diferenciados; b) las diferencias fundamentales responden a una separación marcada entre incumbents y desafiantes, siendo la inversión electoral y el gasto de las campañas una variable correlacionada positivamente con la reelección; c) las diferencias entre partidos y pactos no son tan marcadas; d) los candidatos de la Alianza presentan niveles mayores de conflicto que los de la Concertación (en especial los de la UDI) y recurren con mayor frecuencia a la asociación con símbolos partidarios; e) a diferencia de sus pares de la Alianza, los incumbents de la Concertación elegidos en distritos populares tienden a reportar niveles de gasto significativamente menores que sus pares de la Alianza y asisten con mayor frecuencia a las votaciones del Congreso.

Notas

1 El anglicismo incumbent, en su sentido politológico tradicional, se refiere al candidato que se presenta a una elección siendo el titular de la banca. En otras palabras, es aquel candidato que va a la reelección.

2 A favor de la brevedad, no incluimos un reporte de estos resultados en esta nota. Los mismos pueden solicitarse por e-mail a los autores.

3 Término utilizado en la política chilena para referirse a la situación en la cual una coalición obtiene los dos escaños en disputa en un distrito determinado. Considerando el sistema electoral binominal, esto se produce cuando una coalición logra doblar los votos de su contraparte, situación minoritaria en el paisaje electoral chileno.

4 Se refiere a la vacante disponible que deja un determinado diputado para su partido o pacto, al decidir no ir a la reelecion.

REFERENCIAS

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* Este artículo fue desarrollado en el marco del Proyecto FONDECYT 1060790, "Party-Voter Linkages and the Quality of Political Representation: Chile in Comparative Perspective", cuyo investigador principal es Juan P. Luna. Diego Díaz, Pilar Giannini y Rodrigo Núñez se han desempeñado como tesistas en el marco de dicho proyecto, el que aportó el financiamiento necesario para complementar los operativos de campo realizados durante 2005. Entre 2001 y 2003, la investigación en cada distrito fue financiada por una beca para la realización de tesis de Doctorado, otorgada por la Fundación REACH y el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill. Los autores agradecen los comentarios de David Altman y Rodrigo Mardones sobre un borrador, así como los recibidos por parte de dos árbitros anónimos.

 

Diego Díaz Rioseco, Pilar Giannini y Rodrígo Núñez son estudiantes de la Licenciatura en Ciencia Política del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

(E-mails respectivos: dediaz@uc.cl; mdgianni@uc.cl; rfnunez@uc.cl)

Juan Pablo Luna es Doctor en Ciencia Política (Ph.D.) de la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill (2006). Actualmente se desempeña como Profesor Auxiliar en el Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La política comparada y los métodos de investigación en Ciencia Política constituyen sus principales áreas de interés profesional.

(E-mail: jpluna@geo.puc.cl)

 

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