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Revista de ciencia política (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) v.29 n.3 Santiago  2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2009000300005 

REVISTA DE CIENCIA POLÍTICA/VOLUMEN 29 / N° 3 / 2009 / 775 - 798

ARTÍCULOS

 

Partidos y sistemas de partidos en América Latina: Aproximaciones desde la encuesta a expertos 2009*

Parties and Party Systems in Latin America: Perspectives from an Expert Survey 2009

 

DAVID ALTMAN, JUAN PABLO LUNA, RAFAEL PIÑEIRO, SERGIO TORO

Pontificia Universidad Católica de Chile


RESUMEN

En base a la identificación de corrientes ideológicas y patrones de competencia nacionales, esta nota de investigación presenta una clasificación de los partidos políticos y sistemas de partido de América Latina. La clasificación que presentamos se basa en un primer análisis de los resultados de una encuesta a expertos realizada entre 2007 y 2009, para sondear las características de los partidos políticos de la región. En base a una estrategia de análisis factorial, aplicada a un conjunto amplio de preguntas incluidas en la encuesta, construimos tres dimensiones ideológicas (latentes): estatismo, conservadurismo (moral, religioso, y nacionalista), y actitudes acerca del régimen democrático. Utilizando estas tres dimensiones ideológicas como insumo para un análisis de clusters, clasificamos a los partidos políticos de la región en diez "familias ideológicas".

Palabras clave: Partidos-encuesta a expertos -América Latina.


ABSTRACT

This research note presents a classification of Latin American parties and party systems, according to mainstream ideological currents and country-specific competitive patterns. This classification is based on a preliminary analysis of the results of an expert survey on Latin American party systems that was carried out from 2007 to 2009. We factor-analyze parties' positions on a wide set of issues and estimate three (latent) ideological dimensions: statism, conservatism (moral, religious, nationalist), and attitudes towards democracy. Based on these three ideological dimensions we perform a cluster analysis and classify the political parties of the region in ten "ideological families".

Key words: Parties, Experts Survey, Latin America.


I.       INTRODUCCIÓN

Al observar el paisaje partidario en América Latina es posible argumentar que las propias condiciones socioestructurales de la región provocan serias dificultades para satisfacer en forma simultánea las tres funciones principales atribuidas a los partidos (Aldrich, 1995; Mainwaring, Bejarano y Pizarro 2006).1 De esta manera, en contextos de sistemas de partidos débiles o poco institucionalizados, se presentan movimientos electorales de corte personalista que logran ser electos en función de una movilización exitosa del descontento, para luego traicionar los preceptos programáticos articulados en sus campañas una vez accedan al gobierno (Stokes, 1996; Stokes, 2001; Weyland, 1998; Weyland, 2002). Por otro lado, en sistemas de mayor institucionalización aquellos partidos que sí poseen fuerte estructuración interna tienden a alejarse del votante medio, reduciendo así sus chances electorales (Roberts, 1998; Altman, 2008). A su vez, cuando partidos con estas características logran acceder al poder (ejemplos en el PT de Brasil o  el Frente Amplio de Uruguay) se producen fuertes choques internos al momento de desempeñar la gestión de gobierno.

En definitiva, los niveles de cristalización programática que exhiben los distintos sistemas de partidos en América Latina son diferentes (Luna y Zechmeister, 2005) y constituyen el resultado tanto de patrones de larga duración (ej. institucionalización del sistema y años de experiencia democrática, desarrollo socioeconómico del país, e incidencia relativa del modelo de sustitución de importaciones durante los años 1940-1970) como de fenómenos de corto plazo (esencialmente relacionados con el contexto económico, el grado y ritmo de reformas de mercado, y la propia presencia de policy-switches o fallas de representación en el pasado reciente). Ante este panorama, parece difícil (o inocuo) intentar clasificar a los partidos de la región de acuerdo a sus perfiles ideológicos.

No obstante, creemos que existen grupos de partidos en el continente con características y orientaciones ideológicas comunes, configurando "familias ideológicas" que cruzan las fronteras nacionales. Dichas orientaciones diferenciales podrían dar cuenta no sólo de las predisposiciones ideológicas predominantes en cada grupo de partido, sino también relacionarse con variables de organización y estrategia de vinculación con los votantes. Al mismo tiempo, también creemos que existen patrones de competencia diferenciados a nivel nacional, según los cuales distintas dimensiones ideológicas resultan más o menos relevantes para estructurar la competencia partidista.

Con el objetivo de explorar esta hipótesis y de proveer evidencia preliminar respecto a la configuración de familias ideológicas y la estructura de la competencia en distintos países de la región, esta nota construye (a través de un análisis factorial) tres dimensiones ideológicas latentes, ubicando luego a los distintos partidos de la región sobre cada uno de estos ejes. El primero dice relación con el posicionamiento ideológico de izquierda-derecha y correlaciona fuertemente con asuntos que recogen el posicionamiento de los partidos en asuntos relacionados con el rol del Estado (mercado) en distintas áreas de la realidad económica y social. El segundo eje permite clasificar a los partidos en términos de cuan conservadoras en lo moral son sus visiones ideológicas y cuánto peso otorgan en sus plataformas a visiones nacionalistas y tradicionalistas. De acuerdo a estos dos ejes, por ejemplo, es posible distinguir distintas configuraciones: partidos de izquierda tradicionales (MAS), izquierda no tradicional o liberal (PT), derecha tradicional (UDI) y derecha liberal (PODEMOS). También identificamos un tercer eje, aunque mucho menos relevante, que recoge los perfiles ideológicos de los partidos en función de las preferencias de régimen: democracia vs. autoritarismo.

Los datos que utilizamos en este trabajo provienen de la encuesta a expertos sobre partidos y sistemas de partidos en América Latina, realizada entre los años 2007 y 2009. Diseñada sobre la base de cinco secciones, esta encuesta recopiló la observación de académicos y periodistas de los distintos países del continente en áreas como el posicionamiento programático, organización, prácticas de intercambio y estructuras de monitoreo de los partidos. La principal motivación de esta encuesta fue realizar una caracterización del tipo de vínculo existente, en cada caso, entre partidos y votantes. Dicho vínculo denota el tipo de estructura de representación política que caracteriza a cada sistema de partidos (Kitschelt, Hawkins, Luna, Rosas, y Zechmeister, 2010). Nuestro proyecto se inserta en uno de carácter global, mediante el cual ya se ha recabado información comparable para cerca de ochenta países de cuatro continentes.2

Creemos que el esfuerzo de caracterizar los partidos y sistemas de partidos en América Latina es de suma importancia, principalmente por las debilidades históricas que pautan su institucionalización (Mainwaring y Scully, 1995) y la falta de capacidad para diferenciar ofertas partidarias en términos programáticos y en términos de portafolios de vínculos con los votantes. Nuestro proyecto busca aportar al objetivo colectivo de lograr mejores descripciones (y explicaciones) de las dinámicas partidarias en curso en la región, aportando información original sobre distintas dimensiones que pautan la organización, orientación ideológica y estrategias de vinculación con la sociedad de los principales partidos latinoamericanos. En esta nota nos dedicamos exclusivamente a analizar los perfiles ideológicos de los partidos y sistemas analizados.

El artículo consta de tres partes. La primera presenta y discute las características metodológicas de la encuesta a expertos. La segunda caracteriza a los partidos latinoamericanos mediante un análisis de factores y cluster. La tercera discute brevemente las posibilidades de investigación que brinda la encuesta qua aquí presentamos, y que se encuentra a disposición de todo aquel interesado en analizar sus resultados.

II.       ¿POR QUÉ UNA ENCUESTA A EXPERTOS?

Las encuestas a redes de expertos se han ido constituyendo en un instrumento privilegiado dentro de la disciplina. Cuando son realizadas de acuerdo a estándares metodológicos razonables logran combinar de forma virtuosa un costo operativo relativamente bajo con un alto nivel de confiabilidad de la información recabada. Su principal fortaleza radica en la capacidad de recopilar datos fiables y contrastables, sin la necesidad de acudir a muestras de gran tamaño. En la ciencia política en general y en el estudio de partidos en particular, este tipo de encuesta va de la mano con otra gama de instrumentos de medición como las encuestas de élites parlamentarias, los estudios de opinión pública y la investigación de manifiestos y programas políticos. Todas estas herramientas se encuentran altamente valoradas y reconocidas por parte de la academia internacional y constituyen un muy buen complemento de investigación. No obstante, a pesar de la fiabilidad, la validación y el menor costo que la encuesta de expertos representan, ésta no ha tenido una aplicación importante a nivel latinoamericano. En efecto, donde ya se posee información relevante sobre opinión pública (LAPOP, Latinoabarómetro, WVS) o élites parlamentarias (PELA), existe un vacío considerable en la generación de datos eruditos sobre organización partidaria y su vinculación programática y no programática con el electorado (Luna, 2007).

Es así como nuestro proyecto buscó llenar la laguna investigativa que se presentaba en los estudios sobre los partidos de América Latina. Apoyándose metodológicamente con experiencias previas llevadas a cabo principalmente en Europa (Castles y Mair, 1984; Huber e Inglehart, 1995; Marks y Steenbergen, 2004; Ray 1999), se desarrolló un proceso de investigación que movilizó a más de 250 expertos locales e internacionales sobre partidos en América Latina.

Dividiremos esta sección en dos ejes relevantes. El primero presenta un reporte sobre respuestas por país y sus implicancias en términos de confianza de la muestra, mientras el segundo se ocupará de analizar algunas ventajas y desventajas de este tipo de herramientas aplicadas a América Latina.

1.        Número y varianza de las respuestas

En la encuesta aplicada en América Latina participaron 265 expertos tanto locales como internacionales. En todos los casos, excepto en República Dominicana, se consiguió un número apreciable de respuestas. El Gráfico 1 muestra la distribución por país de los expertos que contestaron el cuestionario, según tres tipos: expertos locales, internacionales, y periodistas especializados en el seguimiento de campañas políticas.


Una de las principales preguntas es si esta tasa de respuesta es suficiente para la realización de inferencias descriptivas y eventualmente explicativas. La respuesta es sí. A diferencia de las encuestas de opinión donde lo que se busca es conocer las preferencias y actitudes de la población, la encuesta de expertos releva el juicio objetivo de un público altamente especializado y conocedor de la temática analizada. De hecho, algunos autores sostienen que en este tipo de estudios no existe correlación entre la varianza y el número de respuestas que se genera, sino que son otros los factores determinantes en los errores, tal y como se discutirá más adelante (Marks, Liesbet Hooghe, Steenbergen, y Bakker, 2007). Es más, en experiencias de encuestas sobre partidos en Europa, el número de expertos por país fue de 8 (Steenbergen y Marks, 2006; http://www.unc.edu/~gwmarks/), y en América Latina, en el caso de Coppedge (1998), 53; esto corrobora que la cantidad alcanzada está dentro de estándares convencionales para este tipo de instrumento.

No obstante, un número fijo de respuestas no logra salvar del todo las aprensiones metodológicas. Muchos se preguntan qué ocurre cuando se presentan altos niveles de varianza en las respuestas. Obviamente en encuestas donde la n es pequeña y en las que se espera un nivel razonable de consistencia entre los expertos, altos niveles de varianza resultan muy problemáticos. Sin embargo, la literatura reciente ha señalado que los desacuerdos entre los expertos pueden esconder actitudes ambiguas de los partidos respecto a algunos íssues (Kemmerling, 2007). De la misma manera, Marks, Hooghe, Steenbergen y Bakker (2007) relacionan estos desacuerdos con la emergencia de nuevos partidos, la inestabilidad del sistema o la alta fragmentación partidaria.

Ciertamente, este argumento es muy pertinente para América Latina donde se encuentran presentes sistemas de partidos con distintos niveles de institucionalización partidaria, con instancias frecuentes de colapso del sistema de partidos. Se esperaría entonces que sistemas de partidos menos institucionalizados tengan menos correspondencia en las respuestas, no por una falla en la visión de los expertos, sino por la ambigüedad programática de los propios partidos. Por ejemplo, si se observa la correlación entre volatilidad promedio de los países y la desviación estándar de las respuestas de los ejes liberal-conservador, estado-mercado e izquierda y derecha, se obtiene que a mayor volatilidad electoral de los países mayor es el error en las respuestas (ver Tabla 1).3


2.        Ventajas y desventajas de la aplicación de la encuesta a expertos

Como todo instrumento de medición las ventajas y desventajas se relacionan con la fiabilidad de los resultados. Por ejemplo, en las encuestas de élites parlamentarias, una de las desventajas puede ser la sobrerrepresentación muestral de partidos con pocos escaños. Para el caso de las encuestas de opinión, surge el problema de las no respuestas, los reemplazos y los tipos de muestra, así como también las propias características de la "opinión pública" (Zaller, 1992). En el caso de las encuestas de expertos, algunos autores asumen como problemáticas las diferencias entre los niveles de conocimiento de los expertos sobre algunas preguntas, hecho que podría llegar a sesgar los resultados (Marks, Liesbet Hooghe, Steenbergen, y Bakker, 2007). En contrapartida, la generación de una cuantificación más directa y más amplia en conocimiento e información se asume como una fortaleza indiscutible (Mair, 2001).

Por ello, las mediciones sobre nivel de conocimiento de las materias por parte de los expertos son fundamentales, hecho que se logró advertir con anterioridad aplicándose, por cada sección, una pregunta que precisamente mide el nivel de conocimiento de los temas. El resultado del nivel de conocimiento general se muestra en la Tabla 2, en la cual se puede observar que, en promedio, existe un alto nivel de certeza en las respuestas y una baja desviación estándar. Este hecho validaría la selección de los expertos construida durante la etapa de diseño de la propuesta.


No obstante, la encuesta de expertos, especialmente en la sección destinada a estrategias de movilización y vinculación entre partidos y votantes, requería de los expertos un alto nivel de conocimiento sobre cada uno de los partidos analizados, y sobre fenómenos muy específicos. Al momento de analizar estas secciones de la encuesta, es necesario realizar una mayor validación de los resultados, teniendo también en cuenta el número de respuestas válidas que poseemos para cada partido. Mientras tanto, en lo que resta de este trabajo presentamos resultados correspondientes a la caracterización ideológica de los partidos. En tanto se trata de posiciones públicas y ampliamente difundidas, creemos que se trata de una sección de la encuesta que posee menos desafíos respecto a su validez.

III.        PRIMEROS HALLAZGOS Y CARACTERIZACIÓN SOBRE PARTIDOS Y SISTEMAS DE PARTIDOS EN AMÉRICA LATINA

Los hallazgos que se presentarán a continuación tienen relación con algunas características del entorno en que se desenvuelven los partidos en América Latina y su posicionamiento respecto a factores ideológicos, de tradición nacional e identitaria y respecto a la concepción de la democracia.

En primer lugar veremos cuáles son las principales materias a las que se ven enfrentados los países de América Latina. Las respuestas de los expertos entregan un patrón de importancia respecto a los temas que hoy preocupan al sistema político. Estos temas tienen mucha mayor relación con factores emergentes como la delincuencia y la corrupción, cuya relevancia en la agenda relega a lugares secundarios a temas tales como la preocupación sobre derechos humanos, salud y educación. Por ejemplo, doce países tienen a la delincuencia como una de sus tres principales prioridades de agenda, mientras que ocho ven a la pobreza y la corrupción como elemento principal. La Tabla 3 incorpora las tres primeras prioridades de discusión en cada país, ordenado por frecuencia de aparición.


Este tipo de coyuntura no impide realizar una caracterización preliminar de los partidos en el continente. Así, en función de las respuestas obtenidas acerca del posicionamiento ideológico en un subset seleccionado de íssues incluidos en la encuesta a expertos, realizamos un análisis factorial confirmatorio, aplicando una técnica de "factores principales" con rotación varimax.5 El insumo utilizado para este análisis fue el posicionamiento medio de cada partido, en cada uno de los issues, considerando todas las respuestas obtenidas para cada partido. De esta forma, se extrajeron tres factores, los que en conjunto recuperan un 90% de la varianza compartida por las variables analizadas.

El primer factor extraído representa un 57% de dicha varianza, y presenta cargas significativas de las variables que representan los posicionamientos en la escala izquierda-derecha, las preferencias sobre el rol del Estado y el mercado, y la visión sobre Estados Unidos. El segundo factor, en tanto, recupera un 28% de la varianza original y representa la tensión entre visiones conservadoras en lo moral y la tradición nacional, y visiones más liberales y pluralistas (incluyendo diversidad étnica). Un tercer factor, que acumula el 5,5% de la varianza, es el que se relaciona con el tipo de valoración de los partidos hacia la democracia. El algoritmo de rotación aplicado es ortogonal y, por tanto, los factores obtenidos presentan una correlación muy baja entre sí. En síntesis, puntajes positivos y altos en el primer factor corresponden a posicionamientos mercado-céntricos, puntajes positivos y altos en el segundo, corresponden a visiones conservadoras en lo moral y en cuanto a la identidad y tradición nacional. Finalmente, puntajes positivos y altos en el factor de democracia resultarían en una valoración más normativa que instrumental de la democracia.

La Tabla 4 presenta la matriz de estructura rotada resultante del análisis factorial. La presencia de variables que distribuyen su carga en ambos factores. A su vez, la variable "retórica nacionalista" posee niveles de "unicidad" sobre 0,30, por lo que se encuentran menos representadas que el resto en la solución factorial. Más allá de estas consideraciones técnicas, los factores obtenidos tienen sentido teórico y producen, como veremos a continuación, un mapeo razonable e interesante de los partidos de la región. El análisis que presentamos a continuación explota algunas aristas de dicho mapeo, a fin de ilustrar la posible utilidad de la base de datos generada a partir de la encuesta de expertos.


La Tabla 5 presenta la distribución de puntajes factoriales de cada partido, agrupados por país, para los que se cuenta con respuestas registradas en nuestra encuesta. Además del posicionamiento en cada uno de los tres factores, consignamos el tamaño de cada partido (porcentaje de escaños que poseen en este periodo en la Cámara baja) y el promedio de los desvíos estándares observados en los juicios de los expertos, en el conjunto de preguntas con cargas superiores a 0.5 en cada uno de los tres factores. Este último indicador sintetiza el nivel de incertidumbre que tienen los expertos respecto al posicionamiento programático de cada partido.




La información que se puede extraer de esta Tabla resulta útil para realizar análisis comparativos. Para facilitar el análisis del posicionamiento comparado de cada partido presentamos ahora un resumen gráfico de la información. La Figura 1 muestra los posicionamientos partidarios (con una burbuja que da cuenta del tamaño de su contingente legislativo) en los dos principales factores. Como aquí se puede observar, existe varianza significativa en ambas dimensiones. A modo de ejemplo, mientras partidos como el Movimiento V República (Venezuela) o el Movimiento al Socialismo (Bolivia) se ubican en posiciones de izquierda pero también mostrando niveles de nacionalismo y conservadurismo altos, partidos como el PT (Brasil), también se ubican a la izquierda, pero con posiciones muy pluralistas y liberales en el segundo factor. El mismo tipo de diferencias se observan en partidos alineados significativamente a la derecha. Mientras el Partido Social Cristiano (Ecuador), ARENA (El Salvador) o la UDI (Chile) se caracterizan también por un posicionamiento fuertemente conservador y nacionalista, otros partidos de derecha, compitiendo en sus países con contingentes de izquierda nacionalista y tradicional, presentan posicionamientos de derecha, pero liberales y menos tradicionalistas (PODEMOS en Bolivia, Partido Liberal en Nicaragua).


En cuanto a los tamaños relativos de los partidos, y siempre en términos generales, es posible observar partidos más grandes hacia la izquierda y hacia el polo más liberal (menos conservador y menos nacionalista) de la matriz. Mientras tanto, los partidos de derecha tradicional tienden a ser relativamente más pequeños, con excepciones importantes como ARENA en El Salvador.

También es posible analizar las dinámicas de competencia interna en distintos sistemas de partidos. A modo de ejemplo, en la Figura 2 dibujamos la ubicación relativa de cada uno de los partidos de dos de las democracias más sólidas del continente (Chile y Uruguay), que suelen ser descritas como poseedoras de partidos con relativamente fuerte estructuración programática (Luna y Zechmeister, 2005). No obstante, ambos sistemas poseen una configuración diferenciada en cuanto a los alineamientos partidarios en las dimensiones de tradición y posición respecto al Estado. En el caso uruguayo las mayores diferencias se encuentran en el factor "Estado-mercado", abriendo un abanico bastante más amplio que en el caso de Chile donde las divergencias respecto al rol del Estado en la economía son bastante menores y donde el sistema partidario se encuentra relativamente corrido hacia la derecha. Por otro lado, en el caso de Chile, el factor de tradición corta transversalmente a ambas coaliciones, con ambos partidos de raigambre católica, pero pertenecientes a distintas coaliciones políticas (la Democracia Cristiana y la UDI) ubicados en posiciones similares. En definitiva, al cortar transversalmente a ambas coaliciones, esta dimensión competitiva encuentra problemas para activarse en el caso chileno. Si los partidos no poseen diferencias significativas en cuanto a su posicionamiento en el eje Estado-mercado, y si el eje tradición-liberal corta transversalmente a las principales coaliciones, ¿sobre qué dimensiones programáticas/ideológicas se estructura la competencia en Chile, siendo que se trata de uno de los sistemas más programáticos de la región? La respuesta a esta interrogante está dada por la información que presentamos en la Figura 3.




Allí es posible observar que en Chile -a diferencia de Uruguay- aún existe diferenciación de los partidos en términos de su postura respecto a la democracia. Así, mientras que a los partidos de centro-izquierda en Chile se les observa con una postura más normativa sobre la democracia, a los de centro-derecha este posicionamiento es más instrumental. Ello vendría a ratificar que el clivaje de régimen continúa siendo observado por los analistas como una fisura estable y consistente en la competencia partidaria.

La configuración competitiva que acabamos de describir para ambos sistemas de partidos resulta similar a la descrita anteriormente para ambos sistemas en base al análisis de encuestas a diputados provenientes del PELA (Alcántara y Luna 2004), lo que da cuenta de la posible validez externa de los datos obtenidos en los ítems de posicionamiento ideológico mediante la encuesta de expertos que aquí presentamos.

Por tanto, es dable esperar que los distintos sistemas de partidos analizados posean matrices de competencia en torno a los distintos factores, relativamente diferenciadas. Estas configuraciones pueden ser observadas en las Figuras 4 y 5, donde presentamos el posicionamiento relativo de cada partido, en gráficos específicos por país. Solo a modo de ejemplo, Bolivia, Nicaragua, Costa Rica y Uruguay poseen perfiles partidarios especialmente diferenciados en el eje horizontal, el que representa posicionamientos relativos al eje izquierda-derecha y sus correlatos en términos de las preferencias sobre la participación relativa del Estado y el mercado en la economía y el relacionamiento con EEUU. Por otro lado, los sistemas de partido de Chile, Colombia y República Dominicana compiten, especialmente, en torno al segundo factor. Otros sistemas, por su parte, presentan perfiles partidarios ubicados en diagonales que combinan posicionamientos diferenciados en ambas dimensiones: Brasil, Ecuador, México, Paraguay, Perú, El Salvador, y Venezuela. Finalmente, otros casos poseen perfiles partidarios con poca diferenciación en ambos ejes (Argentina, Guatemala, Honduras, Panamá).




En el caso de la combinación de los ejes de posicionamiento ideológico y democracia, se puede observar cómo el tipo de compromiso con la democracia marca fuertemente a la competencia partidaria de países como Perú, Venezuela, Chile y México. De la misma manera, se observan casos como los de Ecuador, El Salvador y Guatemala, donde la mayor parte de los partidos se encuentra en una postura mucho más instrumental que normativa respecto a la democracia.

Para concluir el análisis preliminar que hemos presentado en esta nota, presentamos ahora los resultados de un análisis de conglomerados (clusters jerárquicos con procedimiento de unificación average línkage, y con distancia euclidiana como medida de disimilitud), utilizando los tres factores como insumo para agrupar partidos. Los resultados que presentamos a continuación resultan de un criterio de partición en 10 grupos, los que agrupan a los casi 100 partidos en consideración. Como es de esperar, en este tipo de ejercicio no necesariamente la cantidad de partidos es la misma en cada grupo, sino que éstos oscilan entre grupos de menos de 4 partidos (grupos 10, 8, 7) hasta uno con 47 (grupo 1). Mientras la Figura 6 presenta el dendograma correspondiente al análisis realizado, la Tabla 6 describe las características generales de cada uno de estos grupos, explicita el perfil ideológico de los mismos y nos ofrece una visión de la variación de las respuestas de los colegas (del promedio de cada uno de los ítems que componen cada factor) para cada grupo.




Asimismo, las Figuras 7,8 y 9 muestran gráficamente la ubicación relativa de los clusters en cada uno de los ejes ideológicos identificados en este trabajo, dando cuenta además del tamaño relativo (número de partidos incluidos) en cada cluster. Como se observa en los gráficos, el grupo más numeroso se encuentra en posiciones neutrales (de centro, o poco definidas) en las dimensiones de Estado/mercado y régimen, siendo además una serie de partidos caracterizados por posiciones liberales en el eje de tradición/conservadurismo/ nacionalismo. El cluster 4 es muy similar al 1, y es el segundo en términos de importancia relativa. Sin embargo, se diferencia del anterior en términos de un posicionamiento más conservador en la dimensión de tradición. En el otro extremo (en cuanto a tamaño) encontramos al grupo 10, el que representa a un partido de derecha (promercado), con posiciones intermedias en el eje tradicional, y posiciones autoritarias en cuanto a la dimensión de régimen. El grupo 8, en tanto, también es muy pequeño, y representa a partidos con posicionamientos de izquierda (estatista) y democráticas, junto con una ubicación intermedia en el eje tradición/conservarurismo. Los partidos incluidos en los grupos 3,5, y 6 (de tamaño intermedio) comparten un posicionamiento similar en los ejes de tradición e izquierda-derecha (Estado-mercado), pero poseen diferencias tangibles en cuanto a su valoración de la democracia.






En síntesis, más allá de la baja estructuración programática característica de los sistemas de partidos latinoamericanos, nuestro análisis de la encuesta de expertos ha puesto de manifiesto la presencia de perfiles ideológicos diferenciados, y de estructuras de competencia nacionales también relativamente divergentes. El análisis que hemos presentado aquí no es para nada definitivo. Es posible, por ejemplo, explorar particiones más eficientes para el análisis de conglomerados, o incluir otras variables (como el tamaño, o las estrategias de movilización predominantes) para generar la taxonomía de partidos. Lo que sí hemos intentado demostrar es que existe varianza sistemática en los casos analizados, y que el análisis de dicha varianza podría contribuir a generar un mayor conocimiento de las dinámicas que pautan los patrones de competencia partidaria en la región. En función de esto último, concluimos este trabajo con una invitación.

IV.       PROVOCACIÓN, AGRADECIMIENTO E INVITACIÓN

El análisis preliminar que hemos presentado en esta nota de investigación no pretendía ser definitivo, sino todo lo contrario. Lo que nos propusimos hacer, y esperamos haber logrado, era provocar al lector interesado en analizar las configuraciones actuales de los sistemas de partidos latinoamericanos, ilustrando mínimamente las posibilidades de análisis (y algunas características básicas) de la información que hemos recopilado en base a un proyecto de investigación desarrollado en los cuatro últimos años. Gracias a este proyecto y, fundamentalmente, gracias al generoso aporte de tiempo e información por parte de muchos colegas de la región, contamos ahora con una nueva base de datos, de acceso público y gratuito, en espera de ser analizada. Habiendo lanzado la provocación, sólo nos queda agradecer nuevamente a los colegas que ofrecieran su tiempo para completar la encuesta, a aquellos que colaboraron en completar y expandir la lista de expertos y en gestionar entrevistas en casos difíciles, y a aquellos a quienes también importunamos en múltiples ocasiones durante las fases de pretest y ajuste del instrumento. Ahora que finalmente podemos disfrutar (y usufructuar) el resultado de tal esfuerzo colectivo, los invitamos a utilizar este insumo adicional para pensar y analizar la realidad de los sistemas de partidos latinoamericanos.

 

NOTAS

*         Aprovechamos la oportunidad en agradecer al proyecto FONDECYT N° 1060749 por todo el apoyo prestado para la realización de este trabajo, así como a los referís anónimos de RCP por su invaluable lectura.

1         Existe consenso en la literatura acerca de las tres funciones: (1) solucionan los dilemas de acción colectiva que enfrentan quienes desean competir por cargos electivos, (2) proporcionan atajos cognitivos a los votantes, y (3) cuando gobiernan, cumplen una función de coordinación en las arenas legislativa y ejecutiva facilitando la toma de decisiones y reforzando la disciplina partidaria (ver también: Caín, Ferejohn, y Fiorina, 1987; Cox, 1987; Freidenberg, 2003; Mayhew, 1974).

2         Kitschelt, Herbert. Democratic Accountability and Linkages Project [En línea] <http://www.duke.edu/web/ democracy/team.html> [Consulta: 20-10-2009]

3         Respuestas extraídas de preguntas 19, 6 y 12 (Ver apéndice).

4         La pregunta es la siguiente: "Apreciamos mucho los juicios que nos ha entregado en respuesta a nuestras preguntas sobre partidos políticos y el conjunto del proceso político. Finalmente nos gustaría que usted mismo valorara estos juicios. Por favor indique que seguro está de los juicios qué ha hecho en sus respuestas acerca de los siguientes partidos": 1 muy incierto; 2 algo incierto; 3 algo seguro; 4 muy seguro.

5         Para las preguntas que se utilizaron para construir los factores, ver Apéndice.

 

REFERENCIAS

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David Altman es Profesor Asociado del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Doctor en Ciencia Política (Ph.D.) de la Universidad de Notre Dame (2001). Se concentra en política comparada con un especial énfasis en instituciones democráticas, mecanismos de democracia directa y relaciones ejecutivo-legislativo. (E-mail: daltman@uc.cl).

Juan Pablo Luna es Profesor Asociado del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Doctor en Ciencia Política (Ph.D.) de la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill (2006). La política comparada y los métodos de investigación en Ciencia Política constituyen sus principales áreas de interés profesional. (E-mail: jpluna@geo.puc.cl).

Rafael Piñeiro es Candidato a Doctor del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su principal área de especializacion es democratización y financiamiento de campañas. (E-mail: rpineiro@uc.cl)

Sergio Toro es Candidato a Doctor del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su M. A. fue obtenido en la misma universidad (2006). Su principal área de especializacion la constituye los procesos legislativos (E-mail: sytoro@uc.cl).

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