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Revista de ciencia política (Santiago)

On-line version ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) vol.33 no.1 Santiago  2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2013000100003 

ARTÍCULOS

 

Y LA NAVE VA: BRASIL BAJO DlLMA ROUSSEFF*

And the ship sails on: Brazil under Dilma Rousseff

 

CARLOS RANÜLFO MELO, MANOEL LEONARDO SANTOS

Universidad Federal de Minas Gerais
Universidad Federal de Minas Gerais
* Traducido del portugués al castellano por Michelle Fernandez.


RESUMEN

Este artículo hace un análisis del escenario político brasileño a lo largo del segundo año de gobierno de Dilma Rousseff. Han sido cuatro los objetivos deseados: (1) analizar las relaciones entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, apuntando los cambios en el desempeño de la base del gobierno de 2011 para 2012 y las diferencias existentes entre la Cámara de Diputados y el Senado; (2) discutir los resultados de las elecciones municipales buscando dimensionar su impacto sobre los partidos y la dinámica del sistema de partidos; (3) evaluar el impacto del juicio del "mensalão" sobre el escenario político; y (4) apuntar algunos desarrollos posibles en la carrera presidencial de 2014.

Palabras clave: Rousseff, ejecutivo, legislativo, partidos, elecciones.


ABSTRACT

This article analyses the political arena in Brazil during the second year of Dilma Rousseff's administration. The objectives of this article are fourfold: 1) to analize the relation between the executive and legislative powers, focusing on the changes in the performance of the government's constituency from 2011 to 2012; 2) to discuss the results of the municipal elections and their impact on parties and the party system; 3) to evaluate the impact of the trial known as "mensalão" on the political arena: 4) to foresee possible developments in light of the presidential elections of 2014.

Key words: Rousseff, executive, legislative, parties, elections.


 

I. INTRODUCCIÓN

Ya hace tiempo que parece superada la tesis de que Brasil es un país ingobernable, conducido por presidentes sin el apoyo legislativo y, por lo tanto, destinado a la parálisis decisoria. Incluso Collor de Mello, que optó por formar un gobierno minoritario, logró aprobar el 66% de las iniciativas enviadas al Congreso hasta que su mandato fue interrumpido por un proceso de impeachment. Fernando Henrique Cardozo aprobó el 76,5% de su agenda legislativa en ocho años de gobierno, mientras que Lula llegó al 88%.1 Queda claro que persisten retos expresivos -la reforma tributaria puede ser considerada como el más notorio-, además de la necesidad de realizar estudios capaces de develar lo que ocurre entre el momento en que el Ejecutivo envía sus propuestas al Legislativo y el que estas son apreciadas, discutidas y aprobadas. De todos modos, son los presidentes los que gobiernan, la democracia no sufre amenaza de ningún tipo y el país contabiliza hoy avances en diversas áreas.

Dilma Roussef no es una excepción a esta regla. Como primera mujer que gobierna el país, la presidenta enfrenta un escenario más complejo, desde el punto de vista de la economía, del que enfrentó su antecesor. En los dos primeros años de su mandato el crecimiento del Producto Interior Bruto frustró las expectativas -índice de 1,0 en 2011 y de 0,9 en 2012- mientras que la inflación volvió a preocupar, con tasas del 6,5% y el 5,84%.2 No obstante, Dilma ha atravesado los dos primeros años de gobierno llevando a cabo su programa con niveles de popularidad superiores incluso a los de Lula.3

Este artículo analizará el escenario político brasileño bajo el gobierno de Dilma Rousseff, haciendo hincapié en los acontecimientos de 2012. El texto se divide en tres partes y una conclusión. En la primera, centraremos nuestra atención en los puntos destacados del presidencialismo de coalición bajo el gobierno Dilma -las características de la coalición del gobierno, el comportamiento de diputados y partidos y la producción legislativa en el Congreso Nacional- y mostraremos las diferencias existentes entre la Cámara de Diputados y el Senado, así como entre 2011 y 2012. En la segunda parte analizaremos el resultado de las elecciones municipales de 2012 y su impacto tanto sobre los partidos como sobre la dinámica del sistema de partidos. En la tercera tratamos el juicio de la Acción Penal 470 -el mensalão- con el objetivo de evaluar su impacto sobre el escenario político. En la conclusión retomaremos algunas de las cuestiones tratadas y apuntaremos los posibles desdoblamientos y consecuencias de estos eventos para 2014, cuando estará en juego la silla presidencial.4

II. EL GOBIERNO DILMA Y EL CONGRESO NACIONAL

Con excepción del incremento del número de mujeres, la conformación del primer equipo ministerial de Dilma siguió el patrón observado en el gobierno Lula.5 Fueron dos las razones para esto: el carácter de continuidad del gobierno, evidenciado por el papel de Lula en todo el proceso electoral, y la pequeña alteración de la fuerza relativa de los partidos en el Congreso Nacional como consecuencia de las elecciones legislativas de 2010. Siete partidos estuvieron presentes en la primera conformación ministerial -PT, PMDB, PSB, PDT, PP, PR y PC do B-, lo que correspondía formalmente a 324 diputados o al 63,2% de los votos en la Cámara de Diputados y a 54 senadores o al 66,7% en el Senado Federal. Entre las 37 carteras ministeriales,6 17 eran del PT (el 45,9%), seis del PMDB (el 16,2%); dos del PSB y una de cada uno de los demás. Ocho carteras (el 21,6%) fueron ocupadas por ministros sin vínculo partidista. Reflejando la supremacía del PT, la tasa de coalescencia del Ministerio quedó en 0,64, mayor que la observada a lo largo del primer mandato de Lula, pero abajo del valor observado en el segundo.7

Entre 2011 y 2012 el equipo ministerial pasó por 15 cambios. De mayo a octubre de 2011 siete ministros fueron removidos por la presidenta por motivos de denuncias de corrupción presentadas por la prensa. En todos los casos, los titulares ocupaban las carteras ministeriales desde el segundo mandato de Lula. Así, fueron sustituidos los ministros de Agricultura y Turismo (PMDB); Casa Civil (PT); Trabajo (PDT); Deportes (PC do B); Ciudades (PP) y Transportes (PR). Solamente en el caso del último de estos el partido no logró mantener la cartera y abandonó la base formal del gobierno en julio de 2011. El Ministro de Defensa (PMDB) fue removido por "excesos verbales". Los otros siete cambios se han dado como consecuencia de la necesidad de reacomodar liderazgos en el gobierno o en el PT.

Con la salida del PR, la base aliada formal del gobierno disminuyó y solo fue parcialmente recompuesta con el ingreso del PRB en el Ministerio de Pesca en marzo de 2012.8 Como algunas bancadas de la base habían perdido diputados, en gran medida por el surgimiento de un nuevo partido de tamaño mediano en la Cámara -el PSD- la coalición del gobierno pasó, en 2012, a tener 280 diputados (el 54,6%). La tasa de coalescencia disminuyó un poco más, llegando al 0,60. En el Senado, la bancada de gobierno también disminuyó y pasó a controlar 49 votos (el 60,5%).9 Sin embargo, al contrario de lo que podría imaginarse, Dilma Rousseff no vio afectada su imagen con las denuncias involucrando a siete de sus ministros -en gran medida porque actuó rápidamente y removió a todos los involucrados, lo que fue entendido por la población como una clara demostración de intolerancia a la corrupción.10 Si alguna pérdida merece ser registrada, más allá del abandono de la coalición por el PR, es la salida de Antonio Palocci (PT) de la Casa Civil, un político hábil y con fácil tránsito entre los diversos sectores políticos y económicos.

A lo largo de estos dos años el Ejecutivo se ha mantenido como el principal legislador. Como muestra la tabla 1, 455 iniciativas han sido transformadas en ley, dando al Ejecutivo el protagonismo en el 51,6% de los casos y al Legislativo en el 38,2%. Sin embargo, entre las 171 leyes ordinarias aprobadas con origen en el Legislativo, 94 hacían referencia a la concesión de homenajes o a la denominación de espacios públicos -iniciativas que no van a plenario, aprobadas en carácter conclusivo por las comisiones-. Si sacamos del análisis dichas leyes, el protagonismo del Ejecutivo se destaca aún más, pasando al 65,1%, frente al 22,2% del Legislativo -porcentajes cercanos a los que refiere la literatura para el presidencialismo brasileño (Figueiredo y Limongi, 2007)-. Sea como fuere, si se hace la comparación con el gobierno de Lula, se percibe una disminución de la producción legislativa ordinaria con origen en el Ejecutivo -en los bienios 2003/2004 y 2007/2008 fueron aprobados 369 y 303 proyectos propuestos por el Congreso Nacional-. Una reducción del protagonismo se refleja también en las Medidas Previsionales (MP) y en las Propuestas de Enmiendas (PEC). Con relación a las enmiendas constitucionales, Lula no tuvo muchos éxitos, aun así aprobó cinco a lo largo de sus dos primeros bienios, frente a la aprobación de una en la gestión de Dilma. Con relación a las MP, la diferencia es aún más significativa: Lula editó 239 medidas, mientras que Dilma en el mismo intervalo de tiempo publicó 81; 49 de ellas fueron aprobadas, siete han perdido la eficacia, una fue revocada y 24 seguían en tramitación al principio de 2013. Efectivamente, y como ya habían constatado Bulow y Lassance (2011), el "furor legislativo" de Dilma es menos elocuente que el de Lula.11 Parte de esta diferencia puede ser explicada por el hecho de que algunos de los principales puntos de la agenda del actual gobierno no dependen de la aprobación legislativa, sino de que los programas aprobados en el gobierno anterior sean ejecutados en este, con pequeños cambios y mejoramientos. Además de eso, dos factores deben ser considerados. Por un lado, la existencia de un escenario económico más complejo. Por otro, es posible también que la presidenta Dilma, menos hábil en las negociaciones político-partidistas que su antecesor y consciente de la heterogeneidad de su base parlamentaria, haya reducido sus expectativas con relación al Congreso.

 

Tabla 1: Producción legislativa-2011/201212
 
 
Fuentes: Acir Almeida (IPEA), Sitio web de la Cámara de Diputados y Portal de la Presidencia de la República.
* 94 leyes aprobadas con origen en el Legislativo hacen referencia a la denominación de espacios públicos o a concesión de homenajes.

 

De todas formas, Dilma repitió lo que viene siendo la norma en el presidencialismo de coalición brasileño y obtuvo una alta tasa de éxito en el Congreso Nacional, ganando el 92% de las votaciones que sus líderes habían propuesto al Congreso (Acir Almeida, 2013). En realidad, con excepción de la coalición de oposición -compuesta por PSDB, DEM y PPS- y también del PSOL, un pequeño partido de izquierda que nació de una disidencia del PT, los demás partidos han demostrado buena disposición para colaborar con el Ejecutivo, componiendo lo que se podría llamar la "base ampliada" del gobierno. Si se toma en cuenta los partidos que, aunque no estén presentes en la formación del grupo ministerial formado en 2011, se ubican "cerca" del gobierno -como PTB, PRB y PSC- la base ampliada está formada por 371 diputados (el 72,3%) y 61 senadores (el 75,3%). De acuerdo con informaciones presentadas por el Basômetro13 del Jornal Estado de Sao Paulo, la tasa de tasa de apoyo al gobierno de estos tres partidos, en el primer año de gobierno, fue del 93%, el 90% y el 89%. Como si no bastara, los diversos micropartidos presentes en la Cámara -PT do B, PRP, PHS, PTC, PSL, PRTB, PMN- tendían a pasar sus pocos votos al gobierno: de acuerdo con la misma fuente de información la tasa de apoyo al gobierno de estos partidos variaba entre el 87% y el 98%. Se debe considerar que los índices de tasa de apoyo al gobierno obtenidos por el Basômetro son un poco desproporcionados, ya que en el cálculo están incluidas las votaciones no contestadas,14 es decir, aquellas sobre las cuales no había divergencia. Eso hace que incluso los partidos de oposición presenten alta tasa de concordancia con las posiciones del gobierno -a lo largo de estos dos años la tasa de apoyo al gobierno del PSDB fue del 28%, la del DEM fue del 31% y la del PPS del 38%. De todas formas, la diferencia entre estos tres últimos índices y aquellos indicados inicialmente es muy acentuada y revela, de forma clara, la tendencia de la amplia mayoría del plenario a alinearse con el gobierno. Bajo el gobierno de Dilma, Brasil no cambió y la tasa de apoyo al gobierno sigue siendo una estrategia atrayente para una gran parte de los partidos y de los diputados, con excepción, por supuesto, de los momentos en que dicho posicionamiento interfiere de alguna forma en las estrategias de supervivencia política de estos actores.

Sin embargo, a pesar de su amplia mayoría, el gobierno de Dilma se enfrentó a problemas en el Congreso. Con relación a este hecho hay que subrayar dos puntos. En primer lugar, la situación se presentó más compleja en la Cámara que en el Senado. Los responsables por el fracaso del gobierno en dos temas en los que Dilma se comprometió personalmente fueron los diputados: el nuevo Código Forestal y la división entre los estados de los royalties generados por la explotación del petróleo. En ambos casos, el clivaje situación/ oposición se deshizo. En el primero, la llamada "bancada ruralista" mantuvo su fuerza contra los ambientalistas y se vio en el plenario una división entre fuerzas más a la izquierda y un inmenso bloque de centroderecha.15 En el segundo caso, con excepción de los diputados de Rio de Janeiro y Espírito Santo, perjudicados por la nueva división de beneficios, solamente el PT se mantuvo expresamente al lado del gobierno. Los demás partidos cedieron al pedido de los estados y municipios por más recursos.16

A su vez, el Senado llegó a aprobar, por gran mayoría, un sustituto al Código Forestal en consonancia con el gobierno, pero la iniciativa fue posteriormente rechazada en la Cámara de Diputados. En el caso de los royalties, el gobierno se enfrentó duramente a la oposición, pero logró salvarse sin ningún fracaso en la Cámara Alta. La situación se reveló, por lo tanto, muy distinta a la que había enfrentado Lula, que vio al Senado transformarse en un auténtico obstáculo. Tres razones, por lo menos, pueden ser mencionadas para esta nueva situación: (a) la disminución de la bancada de oposición, en especial en el caso del DEM; (b) el fracaso electoral de algunos de los senadores que se habían destacado en virtud de mantener una postura más crítica en relación con el gobierno;17 y (c) el menor impacto de las elecciones municipales sobre los senadores que sobre los diputados.

El segundo punto a resaltar se refiere a la diferencia en el comportamiento de partidos y diputados, en la cámara baja, entre 2011 y 2012. En principio, parece tratarse de una paradoja: aunque la base formal del gobierno haya disminuido gracias a la mencionada salida del PR, la base "ampliada" ha crecido, debido al surgimiento del PSD y a la consecuente disminución de la bancada de oposición -que bajó de 108 a 78 diputados. Sin embargo, la paradoja se deshace en el momento que examinamos el comportamiento de la base de gobierno.

Un simple vistazo en el Basômetro permite una primera aproximación: de 2011 a 2012 el número de diputados que, en general, siguió la orientación del gobierno en el plenario pasó de 289 a 228. Por otro lado, la media de votos en desacuerdo con la orientación del Ejecutivo subió de 74 a 120. Es evidente que el gobierno pasó a tener más dificultades para coordinar su base en la Cámara. El gráfico 1, que muestra la evolución del índice de Rice del plenario de la Cámara de Diputados en el período 2011 y 2012 permite iniciar la discusión.

 

Gráfico 1: Rice del Plenario (2011-2012)*
 
 
* Votaciones nominales con diferencia de más del 10% entre "sí" y "no".
Fuente: Elaboración propia con datos de la Cámara de Diputados.

 

A principios del período, el Rice se presentaba por encima de la media de 0,49. Al final se ubicaba cerca del 0,40, indicando una caída en la disciplina partidista del Plenario. La distribución del Rice votación por votación (línea punteada) permite ver que varias votaciones en la segunda mitad de la serie han presentado un Rice muy cercano a 0, es decir, muchas votaciones revelaron un plenario casi dividido a la mitad. En la figura, la línea de regresión lineal (negra) representa los valores medios. La regresión presentó un Beta = -0,002 en la escala que varía de 0 a 1, lo que significa que, en términos de valores sustantivos, a cada votación el Rice disminuye -0,002 en la escala, lo que genera una tasa de -0,2%, en términos de valores preferidos. Como fueron registradas 87 votaciones, se puede afirmar que al final de la serie, el Rice cayó el 17,4%.18 En resumen, el gráfico muestra que, en la medida en que se suceden las votaciones, los resultados en el Plenario presentan diferencias menores entre votos "sí" y "no", lo que nos permite inferir que las votaciones han devenido cada vez más competitivas y conflictivas a lo largo de estos dos años del gobierno de Dilma.

Cuando se analiza la evolución del Rice por partido, es posible afirmar que el plenario de la Cámara se ha vuelto menos previsible en 2012. Como muestra la tabla 2, de los trece partidos con más diputados afiliados, once presentaron una disminución en la media del índice de Rice del primero al segundo año. Solamente el PPS y el DEM han sido más disciplinados. Y, por otro lado, todos los partidos de la base "ampliada" revelaron más dificultad para coordinar sus bancadas. Además de eso, es notorio el bajo grado de disciplina presentado por el PR y, en especial, por el PDT, partido que siempre llamó la atención por los índices semejantes a los del PT (Figueiredo y Limongi, 1999 y 2007; Inácio, 2006; Miranda 2009).

 

Tabla 2: Rice medio por partido 2011-2012*
 
 
* Registradas solamente votaciones nominales con diferencia de más del 10% entre "sí" y "no".
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Cámara de Diputados.

 

La tabla 3 enseña los datos de otra manera. El objetivo es comprobar la existencia de correlación significativa entre la secuencia de votación, es decir, el tiempo, y el comportamiento del Rice para los partidos con más parlamentarios en la Cámara.19 Son presentados solamente los partidos para los que la hipótesis fue confirmada. En total fueron seis partidos con nivel de confianza 0,95 y dos partidos con intervalo de confianza de 0,90.

 

Tabla 3: Secuencia de votaciones (tiempo) e índice de Rice (2011/2012).
 
 
Elaboración propia basándose en datos de la Cámara de los Diputados.
* Nivel de confianza de 0,95. ** Nivel de confianza de 0,90.

 

En la segunda columna, el Beta patrón permite visualizar la magnitud y el sentido de la influencia de la variable independiente (votación a lo largo del tiempo) sobre la dependiente (índice de Rice). En la base del gobierno, cinco partidos se destacan como los que más presentaron problemas de coordinación en sus respectivas bases: PP (-0,353), PSB (-0,316), PTB (-0,314), PRB (-0,307) y PMDB (-0,246). La tercera columna representa el porcentaje acumulado, es decir, los valores esperados de la disminución del Rice a cada votación, multiplicado por el número de votaciones. Del lado de la oposición, los lideres PSDB también han visto sus problemas con la bancada, los cuales crecieron de forma significativa a lo largo del tiempo.

Un último aspecto que debe ser analizado tiene que ver con el encaminamiento que los líderes ofrecen a sus bancadas en las votaciones nominales en plenario. Las tablas de abajo cumplen esta función. En ellas son presentados los porcentajes de convergencia de los líderes en las votaciones en el Plenario. La suposición inicial era de que la disminución del índice de Rice de la base de gobierno, más allá de reflejar una mayor dificultad de coordinación, pudiera también estar vinculada a una mayor incidencia de comportamientos divergentes en 2012. Los datos parecen confirmar el argumento. Tomando el PT como el partido de referencia del gobierno, es fácil notar que, con excepción del PRB, todos los demás líderes partidistas de la base se mostraron menos alineados en el segundo año de gobierno. En 2011, el bloque formado por PSB, PC do B y PTB se había alineado al PT en el 92,4% de las votaciones en el plenario. En 2012 los comunistas presentaron una tasa del 88,7%, los socialistas del 85,5%, mientras que los laborales cayeron al 69,4%, mismo porcentaje del PR, que presentó una sensible caída en su tasa de convergencia. Aliado más importante del PT, el PMDB bajó 10 puntos, comportamiento semejante al del PSD. PP y PDT disminuyeron aproximadamente seis puntos cada uno en su porcentaje de convergencia con los líderes del PT.

No existe una explicación única para lo ocurrido. Evidentemente algo pasó en 2012. La tasa de convergencia más baja del PR estuvo relacionada con la salida del partido del equipo ministerial, en 2011. Del mismo modo, el cambio en el comportamiento de los líderes del PRB está asociado a la entrada de dicho partido en el grupo principal del gobierno. El PDT, a su vez, no ha perdido espacio, pero la sustitución de Carlos Luppi por Brizola Neto, después de la dimisión del primero, generó una disputa interna en el partido, lo que, por lo tanto, ayuda a explicar la inusitada baja en la tasa de disciplina. Y, por fin, es necesario tomar en cuenta que las elecciones municipales de 2012 crearon, o aumentaron, las tensiones entre los aliados. A lo largo del primer semestre han sido innumerables las manifestaciones expresadas por los líderes del PMDB llamando la atención el hecho de que el PT estaría preparando un asalto a su "territorio de caza". La relación entre petistas y el PSB fue puesta en jaque por las disputas intensas en capitales de estados y municipios de gran porte. Y en São Paulo la campaña del PT para la alcaldía confrontaba la gestión de Gilberto Kassab, creador del PSD.

Por lo tanto, como suele pasar en el caso de coaliciones ampliadas y heterogéneas, los problemas del gobierno de Dilma en el Congreso han surgido desde adentro. Si aun fuera necesaria alguna evidencia, una última hojeada en las tablas 4 y 5 permitirían percibir que, de modo paradójico, los partidos de oposición prácticamente doblaron sus tasas de convergencia con el PT de 2011 para 2012.20

 

Tabla 4: Porcentaje de encaminamientos convergentes entre los líderes partidistas (2011)*
 
 
Elaboración propia a partir de los datos de la Cámara de Diputados.
* El PPS en coalición con el PV. El PR hizo lo mismo con PT do B, PRP, PHS, PTC, PSL y PRTB. PSB, PC do B y PTB también decidieron sus votaciones conjuntamente.

 

Tabla 5: Porcentaje de encaminamientos convergentes entre los líderes de los partidos (2012)*
 
 
Elaboración propia a partir de los datos de la Cámara de Diputados.
* El PPS en coalición con el PV. El PR actuó en bloque con PT do B, PRP, PHS, PTC, PSL y PRTB.

 

III. LOS PARTIDOS Y LAS ELECCIONES MUNICIPALES DE OCTUBRE

El sistema de partidos brasileño presenta una notoria variación de acuerdo con el nivel de análisis adoptado. Cuando el foco está puesto en las elecciones presidenciales, el cuadro es de bipolarización (Melo, 2010; Melo y Cámara, 2012; Limongi y Cortez, 2010): entre 1994 y 2010, en valores medios, el número efectivo de candidatos a la presidencia fue de 2,7 y los candidatos del PT y del PSDB han conquistado el 81% de los votos. El cuadro es distinto cuando el análisis está dirigido al Congreso Nacional, donde el número efectivo de partidos viene creciendo: en 2012 llegó a 10,7 en la Cámara de Diputados y a 7,9 en el Senado Federal. Como los senadores son escogidos por el sistema mayoritario, no existe la posibilidad de que el sistema electoral asuma toda la culpa por la elevada fragmentación.21 Otra parte de la explicación debe ser buscada en el hecho de que la fuerza de los partidos, incluso de los más importantes, presenta gran variación entre las regiones y, muchas veces, entre estados vecinos en una misma región,22 de forma que la composición del sistema de partidos en el Congreso refleja la sumatoria del resultado de las distintas competencias estaduales (Melo, 2010). Como es esperado, la fragmentación se mantiene en el nivel municipal.

La tabla 6 presenta el análisis con la observación de algunos datos generales del pleito electoral de 2012: de los 138.544.348 electores aptos para votar, el 83,6% ha comparecido. El porcentaje es semejante a lo de las elecciones anteriores (2000, 2004 y 2008) cuando la media fue del 85,3%. Considerando los votos blancos y nulos como manifestación de abstención -ya que en Brasil el voto es obligatorio- se percibe que el 74,5% de los electores participaron de forma efectiva de la elección de los alcaldes. Una vez más, los datos son semejantes a los de las elecciones anteriores, cuando la media fue del 77,2%.23 En lo que se refiere a la movilización electoral, la democracia brasileña marcha bien.

 

Tabla 6: Elecciones municipales 2012-datos generales (%)
 
 
Fuente: Tribunal Superior Electoral (www.tse.gov.br).

 

Lo mismo no se puede decir cuando la preocupación es la participación de las mujeres en las elecciones. La tabla 7 muestra la persistencia de una gran predominancia masculina, tanto en lo que se refiere a las candidaturas como al éxito electoral. En los municipios con menos de 200 mil electores, el número de candidatos a alcalde fue 6,4 veces mayor que el número de candidatas y solamente el 12% de los elegidos son mujeres. En las grandes ciudades el escenario no es mejor: el número de candidatos fue 7,5 veces mayor que el número de candidatas y el porcentaje de elegidas descendió al 3,6%. En las elecciones para las Cámaras Municipales, el porcentaje de candidatas creció. En los municipios con hasta 200 mil electores el número de candidatos fue 2,1 veces mayor que el número de candidatas. En los demás, la proporción fue del 2,3. En lo que hace referencia al desempeño, también hubo una pequeña mejoría: el 9,5% de los concejales elegidos son del sexo femenino en los municipios de mayor población. En los menores, el porcentaje llega al 13,5%. El resultado es semejante a lo encontrado en las elecciones de 2008 (Anastásia y Melo, 2009) y en otras disputas en el país. En la elección para la Cámara de Diputados, en 2010, el número de candidatos fue 4,7 veces mayor que el número de candidatas. Entre los elegidos, el 8,8% eran mujeres, el mismo porcentaje de 2006.

 

Tabla 7: Relación candidatos y elegidos por género - elección 2012
 
 
Fuente: Tribunal Superior Electoral (www.tse.gov.br).

 

La elección municipal permite que la casi totalidad de los partidos logre representación. Entre los 30 partidos registrados en el TSE, 28 eligieron concejales y 26 han logrado elegir alcaldes -19 de ellos en las 83 ciudades más importantes y 11 en las 26 capitales. El número efectivo de partidos en las alcaldías llegó a 10,3. La tabla 8 muestra el desempeño de los principales partidos. El primer aspecto a destacar es el orden de los partidos en la tabla, cuando se toma en cuenta el total de alcaldes elegidos (sexta columna) se observa una fuerte relación con el tamaño de las bancadas en la Cámara de Diputados: cuando comparados los porcentuales de asientos de los diez mayores partidos en las dos situaciones el grado de correlación es de 0,774.24 Si se hace la comparación con el Senado la relación deja de ser significativa. Se puede explicar la diferencia gracias a la mayor relación entre alcaldes y diputados en la dinámica electoral brasileña. Excepción hecha a los pocos diputados que se han elegido con votos en todo el estado o que dependen del apoyo de sectores o categorías específicas, los demás llegan a la Cámara gracias a una votación con ubicación geográfica precisa y dependen del apoyo de concejales y alcaldes (CEL, 2010). Por otro lado, los senadores dependen menos de apoyos locales específicos para elegirse.

 

Tabla 8: Elecciones 2012: el desempeño de los mayores partidos (%)
 
 
Fuente: Tribunal Superior Electoral.
* PSC, PCB, PCO, PHS, PMN, PPL, PRP, PRTB, PSDC, PSL, PSOL, PSTU, PTC y PTN.

 

Dueño de la más imponente máquina partidista del país, el PMDB sigue siendo el partido que más presenta y elige candidatos a alcalde. El partido eligió, además, el 13,9% de los concejales del país. Sin embargo, perdió para el PT en el número de votos nominales y se situó detrás de los petistas, del PSDB y del PSB, en relación con los alcaldes elegidos de los municipios con más de 200.000 electores y en las capitales. En estas últimas predominó la dispersión de fuerzas -por mencionar, fueron 11 partidos para 26 puestos- y el PSB fue el partido con más éxitos electores, posición que desde 2000 era ocupada por el PT.25 El PSD se ha revelado un éxito en los municipios con menos de 200 mil electores, demostrando poseer buena capacidad de penetración en el interior del país. El surgimiento ayuda a explicar la acentuada disminución en la oferta presentada por el DEM: en 2012 el partido presentó 507 candidatos a alcaldía menos que en 20 08,26 contemplando una disminución del 41%. Otros partidos ubicados en el centro y en la centroderecha también han perdido espacio, presentando menos candidatos que en 2008: PR (el 23%), PTB (el 19%), PMDB (el 16%) y PP (el 12%). Solamente PT, PC do B, PV, PRB y PSB han logrado aumentar el número de candidatos, con hincapié en el último que aumentó en 37% su oferta electoral.

Aunque no sea posible mostrarlo aquí, como es de esperar los partidos presentan un desempeño diferenciado en función de cada región. El PMDB se destaca por ser el partido que elige más alcaldes en cuatro de las cinco regiones del país -solamente en el Sudeste este partido fue superado por el PSDB-. El desempeño de los tucanos, a su vez, estuvo, en gran medida, ligado a los estados de Minas Gerais y São Paulo donde han sido elegidos el 45% de sus alcaldes.27 En el Nordeste el partido fue nada más que el quinto colocado en el total de alcaldes escogidos. PSB, PP y PDT también presentaron fuerte concentración en una región del país. El primero de ellos eligió el 60% de sus alcaldes en el Nordeste, mientras que los dos últimos eligieron el 44% y el 37% en la región Sul.

Por otro lado, el PT, aunque no se haya destacado en ninguna de las regiones, tampoco dependió de ninguna de ellas, estuvo siempre en tercer o cuarto lugar en relación con el total de alcaldes elegidos -en las regiones donde es más fuerte (Sul y Sudeste), el partido eligió el 56% de sus alcaldes, porcentaje cercano al de municipios ubicados en las dos regiones-. Comparado con el PSDB, el PT eligió solamente el 28% de sus alcaldes en Minas y São Paulo. Finalmente, se hace hincapié en la fragilidad del PSD en el Sudeste -aunque el partido se articulara a partir de la alcaldía de São Paulo, el número de alcaldías obtenidas en la región fue prácticamente igual al logrado en la región Norte-.28

La tabla de abajo permite exponer el desempeño de los principales partidos en perspectiva. Aunque con ritmos diferenciados, cuatro partidos mantienen la tendencia de crecimiento. En el caso del PT, la curva no sufre ninguna interrupción, presentando su mayor inclinación entre 2000 y 2004 y disminuyendo entre 2008 y 2012 -lo que nos lleva a pensar si el ritmo no se volvió lento para un partido que ocupa el gobierno federal desde hace diez años-. El PSB, después de resbalar en las elecciones de 2000, retomó una curva ascendente. Su crecimiento a partir de entonces no ha sido muy espectacular en comparación al de los petistas, pero, por otro lado, la inclinación de su línea de desempeño se ha presentado cada vez más ascendente: de 2008 a 2012 fue el partido que más creció, con una tasa del 42%. PV y PC do B también han crecido, aunque a un ritmo mucho más lento.29 Entre los aliados más cercanos al PT, el PDT es el único que no ha demostrado capacidad de crecimiento, manteniéndose en el mismo nivel de los doce años anteriores. El PMDB, que en 2008 había interrumpido la tendencia de disminución verificada desde 1992, volvió a retroceder. En las elecciones de 2012, PP, PTB y PR habían perdido 83, 108 y 117 alcaldías, respectivamente. El PR interrumpió su trayectoria ascendente, mientras que los demás habían alterado una trayectoria marcada por la estabilidad -si es cierto, como parece, que parte de este resultado se debe al ya mencionado éxito electoral del PSD, es poco probable que los partidos recuperen el espacio perdido-. Se debe hacer hincapié, además, en el hecho de que los partidos que se han mantenido en la oposición a los gobiernos petistas siguieron perdiendo espacio. Mientras en 2000, en la última elección bajo el mando de Fernando Henrique Cardoso, PSDB y DEM eligieron 2.018 alcaldes, en 2012 dichos partidos sumaron solamente 982 alcaldes. El PPS creció hasta 2004, como consecuencia de la conquista de gobiernos estaduales en 2002; sin embargo, a partir de este periodo también perdió espacio.

 

Tabla 9: Alcaldes elegidos por partidos 1992/2012 (%)30
 
 
Fuente: Anastasia y Melo (2009) y Tribunal Superior Electoral (www.tse.gov.br)

 

Finalmente, hay que decir que existen disputas que aisladamente pueden tener influencia sobre el cuadro presidencial de 2014. En este sentido, la joya de la corona perteneció al PT. Con la victoria en São Paulo, el partido volvió a gobernar la ciudad más importante del país, derrotó el PSDB donde este es más fuerte y proyectó un nuevo liderazgo, premiando una estrategia forjada por Lula. El proyecto petista para 2014 se benefició también de la tranquila victoria del PMDB en Río de Janeiro -el estado es uno de los lugares donde la alianza entre los dos partidos presenta más solidez y donde la oposición tiene escasas posibilidades de penetración-. Por otro lado, la elección de 2012 llama la atención también por las derrotas impuestas al PT por uno de sus mayores aliados nacionales -el PSB- en Recife, Belo Horizonte y Fortaleza. Aunque se debe considerar que cada uno de los escenarios pueden ser explicados por factores de orden local,31 el hecho es que las disputas han dejado marcas y han alimentado el proyecto del PSB -y en especial del actual gobernador del estado de Pernambuco- de buscar un espacio propio en el escenario nacional. La victoria del PSB en Belo Horizonte fue importante también para el PSDB, y en especial para el senador Aécio Neves, probable candidato del partido en 2014. Aécio había sido uno de los "padrinos", juntamente con el petista Fernando Pimentel,32 del alcalde Marcio Lacerda en 2008. Una derrota para el PT en su estado habría sido extremadamente perjudicial para sus pretensiones. Cerrando el análisis, merece la pena decir que los partidos de oposición, aunque presentaran un mal desempeño nacional, han logrado establecer sus banderas en cuatro capitales del Nordeste: Maceió, Teresina y Belém (PSDB), además de Salvador (DEM). Las victorias ganaron relevancia una vez que se considera que en 2006 y 2010 la región votó de forma masiva por Lula y Dilma.

IV. EL MENSALÃO: EL PT BAJO JUICIO

En 2012 tres episodios vinculados a actos de corrupción marcaron el país: el arresto del empresario Carlos Augusto Ramos (el "Cachoeira"), la destitución del senador Demóstenes Torres (DEM) y la ejecución de la Acción Penal 470 -el llamado "mensalão"-. El empresario fue encarcelado el 29 de febrero por la Policía Federal, bajo la acusación de estar involucrado en el jogo do bicho,33 crimen organizado y corrupción política. La llamada "Operação Monte Carlo", además de desarticular un grupo que explotaba máquinas tragamonedas ilegales, terminó por revelar un amplio plan de corrupción con repercusiones en los gobiernos de Goiás y del Distrito Federal, conducidos por el PSDB y por el PT, respectivamente, además de involucrar la constructora Delta, la mayor ejecutora de obras del Plan de Aceleración del Crecimiento, del Gobierno Federal. Las investigaciones realizadas por la policía terminaron por salpicar en el senador Demóstenes. Hasta entonces alabado por la prensa como un paladín de la ética, el parlamentario tuvo su mandato interrumpido por sus pares en julio. El episodio generó además una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI), instituida el 25 de abril, que terminó de manera lamentable, sin un acuerdo entre sus componentes y sin siquiera producir un informe final. Sin embargo, la investigación sigue su curso en la policía y muy probablemente tendrá desarrollos futuros.

El tercer episodio fue, por lejos, el más excepcional. Paralelamente a las elecciones municipales, el Tribunal Superior Federal (STF) empezó y concluyó el juicio del "mensalão" -proceso en el que un total de 38 imputados, entre ellos dirigentes del PT y de otros partidos de la base aliada de Lula, eran acusados de los crímenes de corrupción activa y pasiva, defraudación, lavado de dinero, evasión de divisas y asociación ilícita-. De acuerdo con la denuncia presentada por el procurador general de la república, la "banda" habría puesto en marcha un sofisticado plan de desvío de recursos, públicos incluso, con el objetivo de comprar votos en la Cámara de Diputados. Según la defensa de los imputados, los recursos provendrían del dinero retirado ilegalmente de campañas electorales y tendrían como objetivo saldar compromisos asumidos por el PT con los demás partidos. El proceso fue seguido de cerca por la prensa y movilizó a la opinión pública nacional, como se esperaba.

El juicio tuvo como resultado la condena de 26 imputados y la absolución de otros 12. La pena más dura, 40 años y multa de R$ 2,7 millones, fue destinada al empresario Marcos Valério, señalado como el "operador" del plan. Desde el punto de vista político, las condenas más significativas fueron las del ex-ministro de la Casa Civil en el gobierno Lula, José Dirceu, la del petista João Paulo Cunha, ex-presidente de la Cámara de Diputados, y la del ex-presidente del PT José Genoíno.34 No es posible, en los límites de este artículo, hacer una evaluación de todo el proceso. El desarrollo de dicho juicio estuvo cercado por las más diversas polémicas. En el STF los debates han estado marcados por las divergencias entre el relator (ministro Joaquim Barbosa) y el revisor (ministro Ricardo Lewandowski) y por tensas votaciones, como la condena de João Paulo Cunha (seis votos frente a cinco votos) o las condenas por asociación ilícita (seis votos frente a cuatro votos). En la sociedad civil, las opiniones sobre el caso han variado mucho: desde los elogios hechos por la revista Veja hasta las críticas de nombres como Jânio de Freitas, del periódico Folha de São Paulo, o del politólogo Wanderley Guilherme dos Santos.35

Para los propósitos de este texto, es importante llamar la atención sobre dos puntos. En primer lugar, ¿cómo compatibilizar la tesis de que la compra de votos habría sido fundamental para el funcionamiento de la base de gobierno en la gestión de Lula, y en especial para las votaciones de la Reforma de la Seguridad Social en 2003, con las reiteradas afirmaciones de la literatura acerca del comportamiento disciplinado de los partidos en la Cámara (Figueiredo y Limongi, 1999, 2008; Inácio, 2006, Miranda, 2009, Neiva, 2011)? La explicación más probable es que la tesis defendida por la mayoría de los ministros no se sostiene. Con eso no se intenta acreditar la tesis de la defensa, ni mucho menos aceptar las parcas explicaciones dadas por el PT para dicho episodio. Tampoco se pretende que el STF haya sido involucrado en una especie de conspiración en contra del partido,36 sino que se afirma que la tesis estuvo basada en una visión un poco distorsionada acerca del funcionamiento de las relaciones entre Ejecutivo y Legislativo en Brasil. Una visión compatible con la postura asumida por el STF, en el contexto de la judicialización de la política en Brasil, es la de "moralizar" la política brasileña aunque fuera contra la voluntad del Legislativo.37 De acuerdo con Santos (2012), dicha percepción alimentó un "discurso paralelo", presente a lo largo del juicio, donde la actividad política en general -las negociaciones y acuerdos entre los partidos-y el proyecto de poder del PT en particular fueron "satanizados" por el procurador, por el relator y por varios jueces.

Además, la tesis enfrenta algunos problemas cuando es confrontada con los hechos. En primer lugar, las transferencias de recursos tuvieron inicio por lo menos siete meses antes de las referidas votaciones y se han extendido hasta ocho meses después -momentos más cercanos a las elecciones de 2002 y a las disputas municipales de 2004-. En segundo lugar, el gobierno difícilmente habría necesitado comprar votos: la reforma fue aprobada por amplísima mayoría, con apoyo de todos los gobernadores de los estados, y con posicionamiento favorable de los lideres del PSDB y 60 votos, en media, dados por la oposición en las votaciones más importantes (Melo y Anastasia, 2005). Finalmente, es necesario constatar lo obvio: una vez finalizadas, en julio de 2004, las transferencias de recursos para los líderes de los partidos de la base la coalición de gobierno siguió operando hasta el final del primer mandato -con excepción de los meses que corresponden al apogeo de la crisis, en 2005, cuando las denuncias han emergido y la Cámara prácticamente paralizó los trabajos-, cruzó el segundo sin más problemas. Por lo que parece, el funcionamiento de la base de gobierno en la gestión de Lula fue hecho posible por los procedimientos adoptados normalmente en el presidencialismo brasileño: acuerdos políticos entre los partidos, lo que incluye distribución de puestos en el gobierno, nombramientos y repuestas a las demandas de los legisladores.

El segundo punto que debe ser subrayado hace referencia al impacto del juicio sobre las elecciones municipales. Han sido meses de exposición negativa para el PT en una coincidencia temporal a veces espantosa. Puesto que el juicio se ha realizado por tipo de crimen denunciado, una de las condenas de José Dirceu (corrupción activa) sucedió en los días anteriores a la primera vuelta electoral, mientras que la segunda (asociación ilícita) coincidió con la última semana de campaña para la segunda vuelta. Sin embargo, El PT aumentó el número de alcaldías conquistadas y ganó las elecciones en São Paulo, estado de actuación de Dirceu, João Paulo y Genoíno.

Dos factores pueden ayudar a explicar lo sucedido. Por un lado, las elecciones municipales están marcadas por los temas locales y, con excepción de algunas declaraciones del candidato del PSDB en São Paulo, el mensalão no ha sido tema relevante en las más de 5.000 disputas realizadas en el país. Por otro lado, es posible argumentar que gran parte del desgaste por el que pasó el PT con el escándalo ya había sido contabilizado, en especial entre los electores con más nivel educacional e ingresos más elevados.

El tema aún presenta controversias en la literatura (Singer, 2010; Peixoto y Rennó, 2011; Veiga, 2007 y 2011; Venturi, 2010; Paiva y Tarouco, 2011; Ribeiro, Carreirão y Borba, 2011), pero, sea como fuere, las investigaciones realizadas por el ESEB (Estudios Electorales Brasileños) apuntan a una fuerte disminución en el porcentaje de electores que en 2006, año siguiente al escándalo, declaraban simpatizar con el PT. La disminución se ha revelado mucho más acentuada entre los electores con nivel superior de estudios. Comparando las elecciones de 2002 y 2006, Holzhacker y Balbachevsky (2007) muestran que mientras Lula había ganado a José Serra (PSDB) entre las personas de todas las franjas económicas, Alckmim (PSDB) había superado al petista entre los electores con más ingresos en 2006. Veiga (2007) también había constatado que los electores con vínculo con el PT presentaban un perfil con menos escolaridad en 2006. En 2010, según los datos del ESEB, el PT recuperó los niveles de simpatía alcanzados en 2002, pero, como enseña Veiga (2011), la recuperación ocurre en menor escala entre las franjas económicas superiores. Basándose en los mismos datos, Paiva y Tarouco (2011) muestran que el porcentaje de los que han declarado "me gusta mucho", el PT decrece con el aumento de los ingresos, mientras que la tendencia se invierte cuando se examina los que dicen que "no les gusta". Otras fuentes apuntan en sentido semejante. Una encuesta del DataFolha realizada en los días 15 y 16 de marzo de 2011 enseñaba una sensible reducción en la simpatía por el partido entre los que ganaban más de 10 salarios mínimos. Datos divulgados por el IBOPE a finales de 2012 mostraban que el nivel de identificación con el partido disminuía entre los más escolarizados y de más ingresos. Al fin y al cabo, el argumento es que el juicio del mensalão no ha traído, de forma significativa, nuevas pérdidas al partido, aunque el resurgimiento del tema pueda haber generado una limitación para el crecimiento del PT. De todos modos, el incidente marcó el PT. El partido no ha sabido, o no ha podido reaccionar. Internamente no logró evaluar bien lo ocurrido. Externamente dejó pendiente una explicación satisfactoria para la sociedad, contentándose en declarar el "carácter político" del juicio. De esta forma, el partido no solo perdió algunos de sus líderes más experimentados, sino también la capacidad de articular un discurso coherente en el ámbito de la ética. Como si no fuera suficiente, el resultado del juicio facilitó a sus adversarios una poderosa arma de publicidad -ya que el PT fue el primer partido político brasileño en tener sus principales líderes encarcelados después de ser imputados por "comandar una cuadrilla"-.

V. CONCLUSIÓN

Este artículo resumió los dos años del gobierno Dilma Roussef, subrayando los acontecimientos de 2012. Por un lado, hemos señalado cómo las líneas generales del funcionamiento del presidencialismo en Brasil se han mantenido. Por otro, analizamos la diferencia en la relación del Ejecutivo con ambas cámaras, dejando claro que, al contrario de lo que pasaba con Lula, el Senado ha dejado de ser un "problema", y hemos discutido las razones que han hecho que 2012 se mostrara, en la Cámara de Diputados, como un año más complicado que el anterior, aun a pesar de la disminución de la bancada de oposición. En la segunda parte hemos analizado las elecciones municipales. Después de mostrar los datos sobre asistencia y el porcentaje de mujeres elegidas, se ha puesto la atención en el desempeño de los principales partidos, y en la evolución reciente de los mismos. El objetivo ha sido dimensionar la fuerza de los principales partidos y permitir discutir sus perspectivas futuras. Finalmente, hemos discutido el juicio del mensalão, con hincapié en las implicaciones de la tesis de la compra de votos sobre el conocimiento acumulado del funcionamiento de la Cámara de Diputados y su impacto sobre el desempeño del PT en las elecciones.

Nos queda, para terminar, levantar un par de cuestiones vinculando el año 2012 al 2014, cuando se realizarán nuevas elecciones para la Presidencia de la República. El primer punto hace referencia al hecho de que Dilma haya mantenido en 2012 un alto índice de popularidad, aunque el PIB haya crecido poco en los dos años de su gobierno (media de 1,8 frente a 4,1 para los ocho años de Lula y 2,3 para el período FHC).38 Sin embargo, si por un lado el crecimiento va mal, por otro la percepción de bienestar de la población va bien. Dilma navega en las mismas aguas que han llevado al gobierno Lula al éxito: la inclusión de más sectores de la población en el mercado consumidor, mediante el aumento de los ingresos, facilidad en el acceso a crédito e implementación de programas sociales. En 2012, el mercado laboral se mantuvo en crecimiento, con la menor tasa de paro de la historia, la inflación disminuyó en relación con 2011, el salario mínimo siguió ganando poder de compra, y las tasas de interés disminuyeron a los niveles más bajos vistos desde 1986. Esta combinación hizo que la población, especialmente en el caso de las familias más pobres, continuara alimentando una expectativa optimista con relación al futuro.39 Además, el gobierno anunció a principios de 2013 dos medidas de gran repercusión: (1) un recorte en el precio de la energía eléctrica, con fuerte impacto sobre las viviendas y las actividades industriales, y (2) la extensión de la complementación de ingresos del Bolsa Família, lo que generaría la salida de la situación de extrema pobreza de 22 millones de beneficiarios del programa.40 Sin lugar a dudas, es posible analizar a Dilma bajo la lógica utilizada para el análisis de Lula por Peixoto y Rennó (2010: 306) -según los autores "el efecto de la economía sobre el voto se da por medio de la percepción de movilidad social del elector"-. En caso de que la situación se mantenga -y todas las proyecciones son de más crecimiento del PIB para 2013- la presidenta estaría cómoda para llevar la disputa a la presidencia en 2014.

Por otro lado, y más allá de la perspectiva económica, está la perspectiva política. Y, en este sentido, la elección de 2014 puede revelarse más competitiva que las anteriores. Del lado del gobierno prevalece la incertidumbre con relación a la posición que será adoptada por el PSB y su posible candidato, el actual gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos. El partido y Campos son aliados históricos del PT, pero la elección de 2012 y sus consecuencias han dado señales claras de que la alianza puede enfrentarse a problemas en el corto plazo. El gobernador aún es un líder regional e incluso en el Nordeste no parece amenazar la posición de Dilma. Pero él todavía puede crecer. En la oposición existen pocas dudas con relación a la candidatura del senador Aécio Neves (PSDB). El problema es su baja inserción nacional. Un problema que tiende a tornarse más grave en caso de que Marina Silva pueda presentar a tiempo a su nuevo partido -Rede Sustentabilidade- para participar de la disputa. Una encuesta del DataFolha divulgada el 16 de diciembre de 2012 apuntaba el siguiente escenario: Dilma con el 59% de las intenciones de voto, seguida de Marina, con el 18%, Aécio con el 12% y Campos con el 4%. Marina, en caso de que sea candidata, tendrá poco tiempo de propaganda electoral en la televisión y una frágil estructura de campaña; sin embargo, fue de esta manera que ella obtuvo cerca del 20% de los votos en 2010. Eso hace con que no sea posible descartar la posibilidad de que la elección de 2014 rompa con la bipolarización vigente desde 1994 en el país. Peor para el PSDB e incluso para el PT, que seguramente prefiere un adversario conocido a enfrentarse a una novedad.

NOTAS

1 Los datos para los gobiernos Collor y FHC están en Figueiredo y Limongi (2008). Los datos para el período Lula nos han sido cedidos por Acír Almeída del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA).

2 Para el PIB de 2011, Jornal Folha de Sao Paulo, edición del 30/12/2012. Para el PIB de 2012, véase Folha de Sao Paulo del 02/03/2013. Para la tasa de inflación de 2011, véase Bulow y Lassance (2011). Datos sobre la inflación de 2012 pueden ser obtenidos en el sitio www.agenciabrasil.ebc.com.br

3 Encuesta CNI/Ibope, realizada entre el 6 y el 9 de diciembre de 2012, muestra que el 69% de la población considera el desempeño del gobierno "óptimo" o "bueno", mientras que nada menos que el 78% aprueba el trabajo de la presidenta. Como hace hincapié Coimbra (2012), "desde cuando existen datos comparables, nadie tuvo números semejantes".

4 Hace falta aclarar que en este artículo optamos por concentrar nuestra atención en los aspectos políticos del período tratado, dejando al margen el análisis del contexto económico. Dicho contexto será mencionado solamente cuando necesario. Aprovechamos de agradecer los comentarios del evaluador anónimo de la revista.

5 Entre los nombrados, catorce ministros habían participado del gobierno Lula. Fueron nueve las ministras en el primer equipo ministerial: Miriam Belchior (Planificación), Iriny Lopes (Secretaría Especial de Políticas para las Mujeres), Maria do Rosário (Secretaría de Derechos Humanos), Ana de Hollanda (Cultura), Ideli Salvatti (Secretaría de Acuicultura y Pesca), Helena Chagas (Secretaría de Comunicación Social), Luiza Helena de Bairros (Secretaría de Políticas de Promoción de la Igualdad Racial), Tereza Campello (Desarrollo Social y Combate al Hambre) e Izabella Teixeira (Medio Ambiente).

6 23 Ministerios, nueve Secretarías y cinco Órganos con estatus de Ministerio. Los dados están en el Anexo 1.

7 Datos cedidos por Acir Almeida (IPEA). En los gobiernos de Lula se trata de una media, ya que la composición del ministerio pasó por varios cambios. En toda la serie de gobiernos después de 1985, el valor máximo logrado por el índice fue 0,70, con el primer equipo ministerial formado en la segunda gestión de FHC. Collor de Melo presentó las menores tasas (Amorim, 2007), variando entre 0,30 y 0,45.

8 El PR tenía, en 2011, 44 diputados y 5 senadores. El PRB poseía, en 2012, 8 diputados y 1 senador.

9 El PSD ha sido creado por iniciativa del exalcalde de Sao Paulo, Gilberto Kassab, y pasó a operar en el Congreso en octubre de 2011. Además, se ha consolidado como el cuarto grupo político en la Cámara. La explicación para el "éxito" es simple: desde 2007, una resolución del Tribunal Superior Electoral, considerando la posibilidad de pérdida del mandato por parlamentario que se cambiara de partido, había bloqueado una de las rutas utilizadas por los legisladores brasileños para el mantenimiento de su carrera política. La iniciativa del exalcalde, cuando anunció la creación de un partido que no sería "ni de izquierda, ni de centro, ni de derecha" y que desde el principio enviaba señales amistosas hacia el gobierno, atrajo un número importante de diputados, además de, como se pudo ver después, candidatos a la alcaldía. Aunque haya provocado una drástica disminución en el número de parlamentarios del DEM (19 en total), el grupo PSD, según datos del sitio web de la Cámara de Diputados, se ha visto reforzado por un grupo de diputados de diversos orígenes: PT, PSB, PC do B (uno cada uno); PTB, PSDB, (dos cada uno); PSC, PDT, PMDB, PV (tres cada uno); PMN, PPS, PP y PR (cuatro cada uno). En el Senado, el partido atrajo solamente a dos legisladores. Una investigación elaborada por el Centro de Estudios Legislativos (CEL) del DCP-UFMG con diputados estaduales en doce asambleas legislativas, en 2012 confirma el posicionamiento del PSD en la ubicación de centroderecha en la política brasileña. En una escala del 1 al 10, la autoclasificación de los diputados del partido llegó al valor de 6,1, casi igual a los números del partido, que fue 6,2.

10 Encuesta CNI/IBOPE realizada entre el 2 y el 5 de diciembre de 2012 mostraba que el 56% de los entrevistados consideraban el gobierno Dilma bueno u óptimo -en septiembre el porcentaje era del 51%. La tasa de aprobación de la presidenta ha cambiado en un punto porcentual, pasando del 71% al 72%. Fuente: www.noticias.uol.com.br

11 Los datos sobre las MP y las PEC fueron obtenidos en el sitio web de la Presidencia de la República (www2.planalto.gov.br) y de la Cámara de Diputados (www2.camara.leg.br).

12 Agradecemos a Acir Almeida (IPEA) y Gabriela Nogueira (becaria CNPq) por las informaciones. Según Acir, los PL con origen en el Ejecutivo hacían referencia principalmente a temas administrativos (14), económicos (30), sociales (32) y presupuestario (89). Otras 20 iniciativas hacían referencia a temas relativos a las relaciones exteriores, defensa nacional, política institucional, procesos y procedimientos jurídicos.

13 Se puede acceder al Basômetro por medio del sitio web del periódico Jornal Estado de Sao Paulo (www.estadao.com.br) o directamente en el vínculo www.estadaodados.herokuapp.com/html/basometro. La tasa de apoyo al gobierno está calculada a partir de la división entre el número de votos dados por los diputados a favor del gobierno y el total de votaciones en el plenario que, de acuerdo con la investigación realizada por el sitio, el gobierno expresó su valoración. La tasa de apoyo al gobierno del partido corresponde a la media de sus diputados.

14 Votaciones no contestadas son aquellas en las que la diferencia entre votos "sí" y "no" es inferior al 10%.

15 Han estado apoyando al gobierno, de forma unánime o mayoritaria: PT, PC do B, PSB, PSOL, PRB y PPS. El PDT y el PSDB han estado divididos por la mitad. Por otro lado, la mayoría, o incluso la totalidad, de los diputados del PSD, DEM, PP, PTB, PR y PMDB votó en contra del gobierno.

16 La cuestión pasó a ser discutida a partir del hallazgo de un campo de petróleo en la capa Pré-Sal Durante el gobierno de Lula fueron aprobados proyectos que reglamentaron el tema, pero la división de los royalties entre los estados quedó pendiente. El proyecto aprobado en la Cámara alteró la situación vigente hasta entonces -por medio del cual los estados productores recibían la parte de los recursos federales destinados a compensar los daños ambientales causados por la exploración del petróleo- y establece una división más equitativa entre estados y municipios. Con la medida, los estados de Rio de Janeiro, en especial, y de Espírito Santo perderían ganancias. El gobierno vetó la medida, alegando ruptura de contrato, pero seguramente el veto será rechazado, dejando a los estados perjudicados apelar a la justicia.

17 En las elecciones de 2002, cuando el Senado renovó 2/3 de sus asientos, el DEM (que todavía se llamaba PFL) había conquistado el 25,9% de dichos asientos. En 2010, cuando hubo otra vez renovación de 2/3, el partido eligió solamente el 6,1% de los senadores. Con relación al PSDB, han perdido la elección los exsenadores Artur Virgílio y Tasso Jereissati. Por otro lado, la llegada de Aécio Neves no ha contribuido para mantener el tono de las críticas hechas por la oposición. De perfil más moderado, el senador por el estado de Minas Gerais, probablemente candidato del partido a la presidencia en 2014, votó con el gobierno en el 55% de las ocasiones registradas por el Basó-metro.

18 Desde un punto de vista estadístico, la variación es significativa. Es decir, el Pvalor = 0,048 (indicado en el Gráfico) nos autoriza a aceptar la hipótesis (con Pvalor<0,05 y por lo tanto con grado de confianza del 95%) de que el Rice de hecho sufre disminución mientras cada votación se va realizando. En el gráfico se indica, además, la ecuación utilizada. Y = -0,002 x + 0,5676 (donde el primer término es el Beta y el segundo el error).

19 Fueron hechas regresiones univariadas para cada partido. En los mismos moldes de la regresión realizada para el Rice del Plenario (gráfico 1).

20 La oposición también utilizó, aunque con menos intensidad, la táctica de la obstrucción de la agenda en el plenario. Durante 2011, en el 25% de las sesiones, por lo menos el 10% de los diputados adoptó dicha táctica. En 2012 el porcentaje cayó al 15% de las sesiones. En los dos años, el DEM fue el partido que más intentó obstruir la agenda. El PPS hizo poco uso de la prerrogativa, prefiriendo liberar su bancada -el hecho de actuar en bloque con el PV seguramente "frenó" el ímpetu oposicionista del partido.

21 La Cámara es escogida por un sistema de representación proporcional de lista abierta con la magnitud de los distritos variando de 8 a 70.

22 Solo como ejemplo, mientras que el PT y el PSDB polarizan la disputa en São Paulo, en Río de Janeiro los dos partidos son frágiles y el PMDB es el que da las cartas.

23 El 76,6% en 2000, el 78,4% en 2004 y el 76,7% en 2008.

24 Coeficiente de Spearman. Las bancadas son: PT, PMDB, PSDB, PSD, PP, PR, DEM, PSB, PDT y PTB.

25 El PT eligió seis, nueve y seis alcaldes en las capitales en los años 2000, 2004 y 2008, respectivamente.

26 Los datos referentes a 2008 se encuentran en Anastásia y Melo (2009)

27 La región Sudeste está compuesta también por los estados de Rio de Janeiro y Espírito Santo. En ella están el 30,2% de los municipios brasileños.

28 Para hacer una comparación, esta es la distribución de los municipios por las regiones brasileñas: Nordeste (el 32,1%), Sudeste (el 30,2%), Sul (el 21,3%), Centro-Oeste (el 8,3%) y Norte (el 8,1%).

29 Después de la salida de Marina Silva -expetista y tercera colocada en la elección presidencial de 2010- el PV seguramente no mantendrá el ritmo. En el momento de cierre de este artículo, Marina presentaba la propuesta de un nuevo partido, la Rede. Y en 2012, otro partido, el PEN, ha sido registrado en el TSE y pasó a integrar la "familia" de los verdes brasileños.

30 El total de municipios cambió a lo largo del tiempo: 4.762 (1992); 5.378 (1996); 5.556 (2000); 5.561 (2004); 5.561 (2008) y 5.565 (2012). Fuentes: Nicolau (1998) y Tribunal Superior Electoral.

31 En Belo Horizonte, PT y PSB han estado juntos hasta el último momento cuando un desacuerdo sobre la coligación en la votación proporcional desencadenó una serie de movimientos que culminaron en la presentación, por los petistas, de la candidatura de Patrus Ananias, exministro de Lula, contra el alcalde Marcio Lacerda del PSB. En Recife, donde el PT llevaba la alcaldía desde 2000, la presentación de un candidato del PSB por el gobernador del estado de Pernambuco -Eduardo Campos- se dio en la fase final de definición de las candidaturas, después de una intensa lucha interna en el seno del PT. Solamente en Fortaleza el escenario estuvo definido con antelación, dada la incompatibilidad entre la alcaldesa petista y el gobernador del estado, Cid Gomes, del PSB.

32 Las elecciones de 2008, en Belo Horizonte, se discuten en Anastásia y Melo (2009).

33 El jogo do bicho es un tipo de juego de azar ilegal practicado en Brasil. [Nota del traductor].

34 Dirceu fue condenado a diez años y diez meses por corrupción pasiva y formación de cuadrilla. Por los mismos motivos Genoíno fue condenado a seis años y once meses. João Paulo Cunha: fue condenado a nueve años y cuatro meses por corrupción pasiva, peculado y blanqueo de capitales. Fueron condenados además Roberto Jefferson (PTB), Valdemar Costa Neto y Bispo Rodrigues (PR), Pedro Correa (PP) y Pedro Henry (PP), Romeu Queiroz (PTB ).

35 Revista de máxima tirada nacional, Veja se caracteriza por los reportajes con sesgo anti-petista y es hoy una especie de portavoz de la derecha en Brasil. En su edición 2301, de diciembre de 2012, la revista califica el juicio como "una victoria del bien" (p. 94). Por otro lado, Jânio de Freitas, uno de los más respetables periodistas del país y que de ninguna manera puede ser considerado petista, en la edición del 23 de diciembre del periódico Folha afirma que "la condenación de José Dirceu está apoyada en motivos políticos". En el mismo camino, Wanderley G. dos Santos en entrevista a la revista Carta Capital de 15/09/2012 y al periódico Valor Económico de 21/09/2012 califica al juicio como de "excepción" por reinterpretar la ley para posibilitar la condenación de personas específicas. Según Santos, los jueces que han votado a favor de la condenación de Dirceu tuvieron que hacer malabarismos para hacer aceptable la idea de que "cuanto más elevada la posición del criminal, más fácil la ocultación de las pruebas", lo que equivaldría a decir que "no habiendo pruebas, es fuerte el indicio de que existe el mando de una autoridad" y de esta forma condenar a Dirceu.

36 No hay manera de argumentar una "conspiración de la derecha" contra el PT una vez que se sabe que la mayoría de los ministros del Supremo fue colocada en su puesto por indicación durante los gobiernos petistas.

37 Un ejemplo sería la decisión del Supremo sobre la necesidad de las coaliciones electorales realizadas en los estados mantuviesen coherencia con aquellas firmadas en el nivel federal. Otra sería la posición adoptada en el caso de la migración partidista, ocasión en que los jueces han entendido que los partidos son los detentores de los mandatos electorales. No se trata aquí de discutir las cuestiones de fondo de ninguna de las decisiones, sino de registrar que en ninguno de los casos la Constitución apuntaba en esta dirección. Los ministros simplemente han legislado.

38 Folha de São Paulo, edición de 2 de marzo de 2013.

39 Una encuesta presentada en diciembre de 2012 muestra que los brasileños están entre los tres pueblos más optimistas en relación con 2013. Entre los estratos sociales se destacan las clases E/D, donde el 60% de los entrevistados creen que 2013 va a ser mejor que 2012. Fuente: www.ibope.com.br.

40 Fuentes: Jornal Folha de Sao Paulo, edición de 30 de diciembre de 2012; Jornal Valor Económico, edición de 21 de febrero de 2013 y Portal de la Presidencia de la República.

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Anexo 1: Ministerios del Gobierno de Dilma Rousseff - 2011/2012

 
 
 
Fuente: Sitio web de la Presidencia de la República.

 

Anexo 2: Partidos políticos brasileños
 
 
Fuente: Tribunal Superior Electoral.

 

Carlos Ranulfo Melo es profesor Titular del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Federal de Minas Gerais y coordinador del Centro de Estudios Legislativos en la misma universidad. Es autor de Retirando as cadeiras do lugar: migração partidária na Câmara dos Deputados (Ed. UFMG), coautor de Governabilidade e Representação Política na América do Sul (Konrad-Adenauer/UNESP) y coeditor de La Democracia Brasileña: balance y perspectivas para el siglo 21 (Ed. Salamanca). Tiene artículos publicados sobre estudios legislativos, partidos e instituciones comparadas. E-mail: carlos.ranulfo@yahoo.com.br

Manoel Leonardo Santos es Profesor Adjunto del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Federal de Minas Gerais. Vicedirector del Centro de Estudios Legislativos de la UFMG (CEL/DCP). Investigador Visitante del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA/Gobierno Federal). Maestro (2006) y Doctor (2011) en Ciencia Política por la Universidad Federal de Pernambuco/Universidad de Salamanca. Especialista en Poder Legislativo por la PUC/Minas (2004). Desarrolla investigaciones sobre estudios legislativos, con especial interés por los temas: lobby, representación de intereses y grupos de presión en el Legislativo Brasileño. E-mail: manoelsantos@fafich.ufmg.br

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