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Revista de ciencia política (Santiago)

On-line version ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) vol.33 no.1 Santiago  2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2013000100011 

ARTÍCULOS

 

HAITÍ: CUANDO EL PASADO ES DEMASIADO PESADO*

Haiti: When the Past Becomes too Heavy

 

ROODY RESERVE

Pontificia Universidad Católica de Chile
* El autor agradece especialmente a Germán Bidegain Ponte, Nivaria Ortega, Karla Hernández, Jean W. Lans, Icemick Jean Baptiste, Mikely Jean Simon, Jacky Dagobert y a un(a) referí anónimo por sus observaciones y sugerencias que han permitido mejorar este trabajo. Los errores u omisiones son de exclusiva responsabilidad del autor.


RESUMEN

Roces constantes entre el presidente y la oposición, escándalos políticos a repetición, sucesivos cambios ministeriales, un crecimiento económico mediocre y continuos lanzamientos de nuevos programas sociales por parte del gobierno de Michel Joseph Martelly han marcado el año 2012 en Haití. La principal muestra de las vicisitudes políticas experimentadas durante el año se materializa en la incapacidad del presidente para conformar el organismo electoral, que debe organizar las elecciones intermedias para reemplazar a los senadores cuyo mandato llegó a término en 2012.

Palabras clave: Consejo Electoral, oposición, presidente, economía, problemas sociales.


ABSTRACT

Constant frictions between the President and the Opposition, repetitive political scandals, frequent changes in the Cabinet, a mediocre economic growth and continuous launch of new Social Programs have marked the year of 2012 in Haiti. A good example of the political problems that the country faced during 2012 is the incapacity of the president to form the Electoral Council that has to organize midterm elections for the replacement of senators whose mandate has ended in 2012.

Key words: Electoral Council, Opposition, President, Economy, Social Problems.


 

I. INTRODUCCIÓN

El presente artículo hace un repaso de los acontecimientos político, social y económico más relevantes a lo largo de 2012. Emprende una revisión de la actuación del presidente Michel Joseph Martelly y sus gobiernos, quien ha tenido dos primeros ministros y operado cuatro cambios ministeriales. Los comentarios están estructurados en torno a tres grandes aspectos: económico, social y político. Se destaca que la inestabilidad ha sido la marca distintiva de este período. El gobierno ha avanzado a trompicones, sin rumbo claro, casi fatalmente preso de todos los atavismos de la política haitiana.

El trabajo está estructurado de la siguiente manera: la primera sección analiza los resultados económicos del año. Los datos indican que estos han sido mediocres. Aun cuando el año ha cerrado con crecimiento económico, este no ha superado la tasa de crecimiento poblacional proyectada. Por lo tanto, puede decirse que el desempeño de la economía ha sido insuficiente, particularmente si se toman en cuenta las necesidades del país más pobre del continente. La segunda sección aborda los aspectos sociales. Se destacan las recurrentes protestas, el impacto de los huracanes y las secuelas del terremoto, especialmente visibles en las decenas de miles de personas que aún viven en los campamentos. También se destaca la estrategia gubernamental frente a estos problemas: la creación de programas de transferencias monetarias condicionadas, una novedad en el caso haitiano. La tercera sección se enfoca en una evaluación de la marcha de la política en 2012. Aquí siguen primando los atavismos históricos. El enfrentamiento del presidente con la oposición, la "re-publicación" de las reformas constitucionales, la creación del Consejo Supremo del Poder Judicial, la incapacidad de crear el Consejo Electoral y de organizar las elecciones senatoriales intermedias, y cambios constantes en el equipo gubernamental son algunos de los hechos más destacados en este apartado.

Finalmente, el artículo destaca las últimas batallas políticas en torno a la constitución del Consejo Electoral Permanente. Pone énfasis en la identidad de los actores, sus cálculos y motivaciones. Aquí es donde el pasado toma relevancia. Este trabajo argumenta, en la línea del institucionalismo histórico (Levitzky and Murillo, 2009), que Haití ha entrado en un círculo vicioso en este tema. El caso de la lucha acerca del CEP ilustra bastante bien las predicciones de esta literatura: se trata de una institución existente sobre el papel, pero sobre cuya vigencia y fortaleza los actores están enfrentados. En consecuencia nadie apuesta a su fortalecimiento.

II. COYUNTURA ECONÓMICA

La economía haitiana mantuvo durante 2012 la tendencia al crecimiento iniciada en 2011 (IHSI, 2012; BRH, 2012; CEPAL, 2012). La figura I presenta los datos sobre la evolución del Producto Interno Bruto para el período 1990-2012. Varias observaciones pueden formularse a partir de los datos allí presentados. En primer lugar, sumando el promedio de los dos últimos años, el Producto Interno Bruto (PIB) creció en un 4,2%. Es interesante resaltar este dato porque no aparece ningún antecedente anterior, desde la década de los 90, en que el comportamiento del PIB comparado durante dos años haya experimentado un saldo positivo de más de cuatro puntos porcentuales. Sin embargo, en segundo lugar, el crecimiento de 2,8% de 2011 se encuentra por debajo de la caída de -5,4% del PIB observada en 2010, a raíz del terremoto que asoló el país el 12 de junio de dicho año.

 

Figura I: Evaluación en % del PIB según año
 
 
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Institut Haitien de Statistique.

 

En consecuencia pueden considerarse como bastante mediocres los datos de crecimiento económico verificados en 2011. Esta apreciación se basa tanto en el hecho de la gran diferencia entre 2011 y 2012 (-2,8%) en términos de variación del PIB, como por encontrarse este muy por debajo de la tasa de fecundidad de 3,19 proyectada para el período (IHSI, 2007). En tercer lugar, puede destacarse que el comportamiento del PIB en 2012 no ha superado la tendencia irregular mostrada durante toda la serie. Más concretamente reafirma el hecho que, salvo para el período 2005, 2006 y 2007, la economía haitiana no ha podido encadenar tres años seguidos de crecimiento positivo constante.

Respecto del comportamiento de la inflación el año cerró con una tasa promedio de 6,50%.1 La observación del comportamiento de este indicador (Figura II) a lo largo del año muestra una tendencia general a un ligero decrecimiento. Además, en 2012 se revierte la tendencia al alza observada en el año anterior. Por lo tanto, el comportamiento de este indicador está más en sintonía con los tres años anteriores a 2011, en que el promedio de la tasa de inflación estaba cercano a los cinco puntos porcentuales (BRH, 2013). El cuadro I muestra de manera más detallada el comportamiento de la inflación en la variación de los precios de los productos por sector de consumo en la economía haitiana.

 

Figura II: Variación mensual en % del IPC 10,00
 
 

Fuente: Banque de la Republique d'Haïti (BRH), Base de données Monnaie et Analyse économique.

 

Cuadro I: Evolución mensual de precios por sector de consumo (Base 100 agosto 04)
 
 
Fuente: IHSI, Indice des Prix a la consommation (Enero-diciembre 2012).

 

En definitiva, estos datos sobre la marcha de la economía en 2012 muestran un panorama mixto, en donde la decepción es la nota prevaleciente. Por un lado, las tasas bajas de inflación del período indican que el BRH ha tenido éxito en su política de disciplina fiscal con el objetivo de reducir la inflación galopante observada en la década de los 90 (BRH, 2008). De acuerdo con Fritz Duroseau, miembro del Consejo de Administración del BRH, este objetivo se ha alcanzado gracias "a la armonización de las políticas monetarias y fiscales y la no utilización de la financiación monetaria del déficit presupuestario" (Duroseau, 2012:3). Por otro lado, el bajo crecimiento del PIB en 2012 y la reversión de la tendencia observada en el año anterior muestran las limitaciones estructurales de la economía haitiana. Esta realidad ocurre precisamente en un contexto de pobreza generalizada en que habría que poner a trabajar una mano de obra ociosa y abundante.

Los actores económicos locales e internacionales son conscientes de los problemas estructurales que frenan el crecimiento económico del país. Un representante del Fondo Monetario Internacional en visita en Haití durante noviembre de 2012, hizo notar esta discrepancia entre las necesidades del país y el bajo crecimiento observado durante el año. Según Boileau Loco, no se puede esperar que Haití se convierta en un país emergente en los próximos años si su PIB sigue creciendo a tasas tan bajas. Para el funcionario, el país debería crecer a un ritmo sostenido de por lo menos 7% anual para lograr dicho objetivo. Y sin una importante mejora en las infraestructuras y la arquitectura administrativa será imposible lograr esta meta.2

Sin embargo, la falta de avance en materia económica obedece sin duda a una multitud de factores. Por un lado están los problemas estructurales ligados a un Estado débil que no cuenta con suficientes funcionarios para emprender las tareas necesarias para dinamizar la marcha económica del país. Por otro, las crisis políticas a repetición también tienen un aporte esencial en estos problemas. De hecho los momentos de mayor caída del PIB haitiano, entre 1990 y 2012, coinciden con momentos de fuertes crisis políticas.

III. COYUNTURA SOCIAL

Desde el punto de vista social las secuelas del terremoto de 2010 siguieron marcando la coyuntura en 2012. Unas 500.000 personas viven aún en unos 600 campamentos para desplazados, diseminados alrededor del área metropolitana de Puerto Príncipe.3 Se sumaron a ello otras catástrofes naturales que se abatieron sobre el país durante el mismo período. Dos huracanes, Sandy e Isaac, generaron pérdidas en vidas y bienes y sumaron más miserias y desolación a lo largo del país. Se deterioraron un poco más las infraestructuras y, con ello, un poco más las condiciones de vida de la población; especialmente las de los residentes de los campos para desplazados. El balance general luego de estos dos huracanes fue de cerca de un centenar de fallecidos y la pérdida de las siembras principalmente en los departamentos del sur y norte de Haití y decenas de millones de pérdidas en infraestructura (OCHA, 2012).4

Desde entonces, se han recrudecido los casos de cólera. En su boletín # 25, de diciembre de 2012, la Misión de las Naciones Unidas para Haití (MINUSTAH) calcula que cerca de 120.000 personas podrían ser afectadas por el cólera durante 2013, debido a la degradación de las condiciones sanitarias que provocaron los dos huracanes (OCHA, 2012). Por otro lado, las pérdidas que provocaron los huracanes han aumentado la inseguridad alimentaria. Según el Boletín # 24 del organismo de las Naciones Unidas, cerca de la mitad de la población rural haitiana enfrentaría inseguridad alimentaria (OCHA, 2012).

También arreciaron las manifestaciones sociales. Guiados tanto por los políticos que aprovechan la situación para saldar sus cuentas con el gobierno desde la calle o por el hambre y las condiciones de vida execrables de muchos de estos protestantes. La figura I indica que Haití junto con Bolivia son los dos países donde más personas declararon haber participado en protestas en las Américas en 2012. Sin duda alguna muchas de estas acciones de contención están relacionadas con la situación social de extrema carencia que experimentan muchos haitianos.

Para hacer frente a estas situaciones el gobierno ha lanzado el programa 16/6 para reubicar a las personas residentes en los campos para desplazados del terremoto. Frente a las crisis alimentarias y las manifestaciones a las que han dado lugar se han creado una serie de programas sociales agrupados bajo el apelativo EDE PEP (Ayuda al pueblo).5 Con el apoyo de las Naciones Unidas y algunos Organismos No Gubernamentales,6 el gobierno del presidente Martelly ha logrado desalojar a la gran mayoría de las plazas públicas que se habían convertido en campos para desplazados por el sismo. El programa consistía en desalojar seis campos y reconstruir 16 comunidades para favorecer el retorno de los desplazados a sus lugares de origen antes del terremoto. Para ello, el gobierno se compromete a financiarles el arriendo de una vivienda por el espacio de un año a cambio de que abandonen los campos de desplazados.

 

Cuadro II: Muestra de avance sobre el proceso de reconstrucción según un proyecto de reconstrucción del PNUD y del gobierno haitiano

 
 
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de PNUD (2012).7

 

Figura III: Participación en protestas sociales durante 2012 en perspectiva comparada

 
 
Fuente: ©Barómetro de las Américas, LAPOP.

 

Las evaluaciones del avance en el proceso de reubicación de las personas que viven en los campamentos no son unánimes. Hay quien se ha congratulado -simpatizantes del actual gobierno y algunos miembros de la comunidad internacional-8 sobre los avances de la reconstrucción y de la ejecución de los proyectos a favor de las víctimas del terremoto.9 Sin embargo, algunas organizaciones sociales han sido muy críticas sobre lo avanzado y la manera como el gobierno ha tratado a las personas que viven en los campamentos. De hecho, por lo reseñado a partir de los resultados anunciados por los organismos encargados de reubicar la gente, se ve claramente lo poco que se ha avanzado en materia de reubicación de los damnificados por el terremoto. Varios organismos de derechos humanos han denunciado a lo largo del año el hecho de que muchas veces se obliga a las personas a abandonar las plazas públicas o los terrenos privados que ocupan sin haberles ofrecido soluciones habitacionales dignas y permanentes (Garr, 2013).10 En esto, según algunos ha primado más la necesidad de resultados que el cumplimiento de un objetivo de ofrecer viviendas decentes, en estricto respeto de los derechos sociales de los desplazados.11

Por otro lado, Martelly ha impulsado sendos programas de asistencia social a lo largo del año.13 El Cuadro III presenta un resumen de los programas creados a lo largo del año, los objetivos declarados y los resultados obtenidos. De ello, llama la atención la cantidad de programas creados y el recorte que existe entre uno y otro. Además no queda claro cuáles son los requisitos para ser beneficiado y si una misma familia puede ser favorecida por todos los programas. Estas iniciativas parecen responder más bien a reacciones intempestivas a la coyuntura por parte de los asesores políticos del presidente. De hecho, la fecha de anuncio de los programas y los departamentos geográficos del país donde se anuncian suelen coincidir con aquellos en que se verifican mayor movilización de los opositores al gobierno. Lo que hace pensar que las acciones de las autoridades en esta materia a un genuino esfuerzo por ofrecer asistencias sociales, de manera planificada y ordenada a la población.

 

Cuadro III: Programas sociales lanzados en 2012
 
 
Fuente: Elaboración propia a partir de informaciones del FAES (Fondo de Asistencia Económica y Social).12

 

IV. COYUNTURA POLÍTICA

La coyuntura política ha sido marcada en 2012 por los enfrentamientos entre gobierno y oposición. Por lo que concierne a la relación Ejecutivo y Legislativo, cabe destacar dos momentos políticos distintos durante el año. Por un lado, el año comenzó con las secuelas del duro enfrentamiento entre el presidente y los legisladores (senadores y diputados) sobre varios temas. Un conflicto serio se había iniciado en 2011 entre los dos bandos por el arresto de un diputado (Anel Bélizaire), luego que éste había sostenido una fuerte discusión con el presidente. La detención ilegal del diputado puso en pie de guerra a una Asamblea Legislativa en que el presidente no contaba con mayoría en ninguna de las cámaras. Al mismo tiempo, estaba en marcha una comisión de investigación sobre la nacionalidad del presidente que ciertos opositores acusaban de tener al menos una nacionalidad extranjera -la constitución haitiana prohibía la doble nacionalidad hasta la publicación del cambio constitucional el 19 de junio de 2012, volveremos sobre este tema-. Otro rasgo importante en esta primera etapa, por así decirlo, del gobierno de Martelly es el hecho de no contar con mayoría en el Parlamento. Los resultados de las elecciones en que resultó elegido como presidente arrojaron una situación de cohabitación. La oposición conformada por el partido INITE, del ex-presidente Préval, había obtenido una mayoría de curules en ambas cámaras. Por tratarse de un sistema semipresidencial en que el parlamento tiene poder de control y de destitución del gobierno esta situación era potencialmente generadora de conflictos, como realmente se verificó y que tendremos ocasión de abordar más adelante.

El segundo momento político se verificó con la conformación de un grupo parlamentario mayoritario afín al presidente en la Cámara de los Diputados y la conformación de un grupo minoritario neutralizador de la mayoría en el senado. A partir de este momento cesaron los enfrentamientos institucionales entre Parlamento y Ejecutivo, aun cuando quedaron unos legisladores opositores muy activos en su oposición al presidente, pero incapaces de amenazar la estabilidad de su gabinete por no contar ya con mayorías en sus respectivas cámaras.

Por otro lado, los soldados de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) siguieron deambulando por las calles de esa nación. Se renovó su presencia en el país. Las elites haitianas son cada vez más críticas de los objetivos y los logros de esta Misión. Como veremos más adelante, tal vez la única tarea que cumple la presencia de los soldados internacionales en el país es constituirse como fuerza de interposición entre los dirigentes políticos.

Haití y la comunidad internacional

El 12 de octubre de 2012, por novena vez consecutiva, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas renovó por un año, hasta el 15 de octubre de 2013, el mandato de la MINUSTAH.14 Una rápida visita a la página web de la Misión indica que interviene en una multitud de materias, especialmente en labores sociales y de acompañamiento específico a las comunidades. No obstante la importancia de estas intervenciones visibles, ciertas elites haitianas no ven necesariamente en términos positivos la presencia de los soldados extranjeros. Ello se debe a una multitud de razones. Aquí no tenemos espacio para abordar en profundidad el tema. Basta con citar el tema de la introducción del cólera al país, el escándalo de la violación sexual en contra del contingente uruguayo para ilustrar los aspectos negativos de la misión de los que se han valido los principales críticos de la presencia internacional.15

Más allá de ello la sensación general que le queda al observador es que la MINUSTAH no tiene gran influencia en el día tras día de la vida política haitiana. Dos hechos tal vez sirven para apoyar esta percepción. 2012 fue marcado por un movimiento sociopolítico de ex militares desmovilizados en 1994 al primer regreso de exilio de Jean-Bertrand Aristide. En un movimiento coordinado, individuos que decían pertenecer a las antiguas fuerzas armadas empezaron a tomar, fuertemente armados, bajo la mirada pasiva de la MINUSTAH, edificios públicos que decían pertenecer a su institución. Empezaron a reclutar a lo que llamaban los nuevos miembros de las fuerzas armadas que el presidente durante la campaña electoral había prometido reorganizar. Organizaban patrullajes armados en las calles, según ellos, para garantizar la seguridad y protección de los ciudadanos en contra de la criminalidad que se había disparado en este momento. Mantuvieron la situación de zozobra por más de dos meses hasta que las autoridades políticas decidieron ordenar a la policía desalojarlos de los lugares que ocupaban ilegalmente y arrestar a algunos de sus líderes más visibles. Estaba claro desde un principio que la salida de estos militares obedecía a la estrategia de los sectores de derecha más radicales, aliados del exdictador Jean-Claude Duvalier y cercanos al presidente Martelly. La MINUSTAH se convirtió en un observador más de la trama orquestada por los políticos locales, sin poder ofrecer una respuesta contundente a una acción que amenazaba claramente la seguridad de los opositores al gobierno actual y sectores tradicionalmente contrarios al duvalierismo.16

Algo similar ha sucedido con el tema de las elecciones y la constitución del CEP que analizaremos más adelante. Por intermedio de sus declaraciones en la prensa, estaba muy clara la preferencia de los miembros de la comunidad internacional. Querían un CEP permanente, inclusivo y constituido lo antes posible para organizar a tiempo las elecciones para reemplazar a la tercera parte del senado. No obstante, primaron los cálculos de los políticos locales. De modo que en el momento en que se escriben estas líneas todo indica que el CEP no será inclusivo, ni será permanente. Además, si bien que en algún momento se espera su integración, lo más probable estará constituido sobre bases tan débiles que alimentará un nuevo proceso de elecciones contestadas en Haití.

Estos dos ejemplos anteriores indican que los actores internacionales desempeñan un rol, aunque importante, pero marginal en la política haitiana. Son importantes como factor de equilibrio global. Por ejemplo, frente a la amenaza de desestabilización que suponen las protestas sociales continuas o movimientos como los militares desmovilizados (dicho sea de paso estos abandonaron los recintos públicos que habían ocupado con sus armas y nadie se pregunta de dónde las sacaron ni qué uso estarán dando a ellas); frente a estas amenazas para el gobierno de turno, en el caso de las protestas o a la vida de los opositores a la derecha, en el caso de estos civiles armados, la presencia de la MINUSTAH garantiza la supervivencia de uno y otro. Sin embargo, sin minimizar la importancia de estos elementos, no cabe duda que cualquier análisis desapasionado sobre la realidad haitiana tiene que fijar una mayor atención en los actores locales con los que interactúan los actores internacionales.

Evolución del enfrentamiento entre el Ejecutivo y el Legislativo

Los acontecimientos que rodearon las elecciones presidenciales y legislativas de 2011 fueron el punto de partida de la mala relación entre el presidente y los parlamentarios. De alguna manera Michel Martelly inició su mandato teniendo claro que, de no haber sido por la intervención de la Organización de los Estados Americanos (OEA), junto con la movilización de sus seguidores en la calle, no habría tenido la oportunidad de disputar la segunda vuelta electoral que le permitió ganar la presidencia. Los primeros resultados de la primera vuelta electoral del 28 de noviembre de 2010 que anunció el Consejo Electoral indicaban que el actual presidente había obtenido el 21,8% de los votos, frente a los 22,5% y 31,4%, respectivamente, de Jude Célestin y Mirlande Manigat.17 Luego, el presidente y su equipo interpretaron los resultados legislativos que dieron el control del senado y la cámara de diputados al partido INITE, organización política de la cual a la sazón era Presidente de la República, René Préval, como una maniobra para amarrar sus manos.

El conflicto estaba pues servido desde un principio. Y, como es costumbre en Haití, ninguno de los actores quería dar su brazo a torcer, acostumbrados como están a victorias totales -aunque siempre de corta duración-, en que han logrado o mandar al exilio a sus contrincantes, hacer uso de los mecanismos represivos del Estado para subyugarlos o simplemente ganarse paulatinamente a sus partidarios a base de talonarios. El arresto del diputado Bélizaire entró sin duda en la lógica de uso del brazo represor del Estado para amedrentar a los opositores. Luego de una fuerte discusión con el diputado en una reunión en el palacio de gobierno, las autoridades judiciales tomaron la decisión de arrestarlo -aun cuando según la constitución cuenta con fuero y que es inviolable durante su mandato-, por haber osado confrontar al presidente. Mientras tanto, los legisladores opositores habían montado una comisión de investigación que intentaba averiguar si el presidente y otros ministros poseían alguna nacionalidad extranjera. Muchos decían claramente que buscaban una vía para destituir el presidente.

Fue en este ambiente de crispación que se selló la suerte del primer ministro Gary Conille. Este había mostrado su disconformidad con el arresto del diputado a quien había ido a visitar a sus celdas y mostraba cierta complacencia con la idea de dilucidar la interrogante en torno a la nacionalidad del presidente. Así se abrió un flanco de batalla dentro del Ejecutivo, con el presidente y la mayoría de sus ministros por un lado, y el Primer Ministro, por otro lado, junto con los diputados opositores.

Entre tanto, el presidente ya estaba en negociación con varios senadores cuyo mandato estaba por finalizar en 2012 y diputados del Partido Plataforma INITE. De modo que cuando la situación se volvió insostenible para el primer ministro Conille y presentó su renuncia el 24 de febrero de 2012,18 el presidente ya contaba entre sus filas a los senadores cuyo mandato estaba por vencer y estaba en situación de contar con una mayoría en la cámara de los diputados.19 Así, el partido del ex-presidente Préval había perdido su mayoría en la cámara de diputados -se formó un nuevo bloque denominado Parlamentarios para el Progreso (PSP, en francés)- y de los 20 senadores que componen actualmente el senado, el presidente cuenta con una minoría suficiente que asegura la supervivencia de su gobierno.

A falta de una investigación en profundidad sobre el tema, es difícil saber la razón por la que varios legisladores, tanto senadores como diputados, han dejado de lado su oposición al gobierno de Martelly o para asumir una actitud de colaboración. Una posible explicación puede deberse a la debilidad de los partidos haitianos y los largos brazos que tiene el ejecutivo, en tanto a su discreción en el uso de fondos públicos. Tal vez los legisladores, ya sea para consolidar su reelección para asegurarse una buena posición en caso de no salir reelegido, se sienten obligados a pasarse al bando presidencial en aras de garantizar su supervivencia política o profesional. Comoquiera que sea, lo que es evidente es que han bajado los enfrentamientos y los cambios ministeriales que se han producido desde la salida de Conille obedecen más bien a reacomodos internos de los distintos grupos que conforman la coalición gubernamental antes que a eventuales presiones de la oposición o necesidad de asegurar mejores resultados en el desempeño ministerial.

 

Cuadro IV: Movimientos ministeriales 2011-2013.
 
 

 

El cuadro anterior muestra la estabilidad ministerial en cada uno de los cambios efectuados. 41% de los ministerios conservaron sus titulares durante todo el período. Del primer gobierno al segundo, 61% se mantuvieron. Este índice de estabilidad baja a 50% si tomamos en cuenta los cuatro nuevos ministerios creados. Del segundo al tercer gobierno el 69% y del tercero al cuarto 73% de los ministros conservaron su cartera respectivamente. Estos datos indican que la estabilidad ministerial ha ido en aumento. Esto se verifica en el número de ministros que han ido conservando sus puestos en cada uno de los cambios ministeriales. Este hecho se explica por la mayoría legislativa con que cuenta el presidente.

Otro elemento a destacar en esta lista de cambios ministeriales del período, es que estos movimientos no obedecen, como se podría esperar de un régimen semipresidencial, a afiliación partidaria de los ministros. Aun cuando en el momento de la conformación del gabinete, Martelly negoció puntualmente con algunas fuerzas políticas, como el bloque INITE, y ciertos ministros provienen de dicho bloque (como es el caso del ministro de Defensa), debido a la debilidad de los partidos haitianos, estos representantes pronto suelen convertirse en defensores de su propia causa más que la de sus partidos. Este hecho tiene sin duda relación con lo que aludíamos anteriormente acerca del abandono de los diputados de su bloque. Aunado a ello, el hecho de que los legisladores haitianos se eligen en circunscripciones pequeñas (los distritos senatoriales eligen tres y los diputados un representante) a doble vuelta favorece una extrema individualización de las luchas electorales, en detrimento de los partidos que no acaban de tomar cuerpo, más de un cuarto de siglo desde el inicio de la transición.

Un año plagado de escándalos

Sin embargo, lo que la consolidación interna del gobierno de Martelly junto con la desarticulación de la oposición desde la Asamblea no ha podido generar es el fin de los escándalos a repetición que sacude su gobierno. Varios escándalos de tipos personal e institucional marcaron el periodo. Aquí reseñamos rápidamente dos de ellos para dar una idea de su imbricación con la consolidación de la institucionalidad política en Haití. El primer escándalo provino del otro lado de la frontera. La periodista dominicana Nuria Piera anunció en un programa de televisión que tenía pruebas irrefutables de financiamiento de la campaña electoral del presidente por parte de un senador dominicano que había ganado sendos contratos de construcción de carreteras después del terremoto de 2010 que asolara el país.21 Este asunto está directamente relacionado con el problema de la corrupción que sigue siendo un mal endémico de Haití. No se sabe a ciencia cierta si el presidente recibió o no dinero para financiar su campaña de manera indebida y luego si esto tuvo que ver con las licitaciones que ganó la empresa de su financista, pero queda la duda y ello alimenta la idea de que la corrupción tiene carcomidas las instituciones haitianas.22

El segundo escándalo estalló el 28 de noviembre de 2012. El presidente del Consejo Electoral designado por Michel Martelly, el ex-ministro de Justicia Josué Pierre-Louis,23 fue acusado de violación. Dos organizaciones de derechos humanos, SOFA (Solidaridad Mujeres Haitianas) y RNDDH (Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos), anunciaron que el 26 de noviembre Josué Pierre-Louis había violado a Marie Danielle Bernadin en su residencia.24 Luego, se supo que la señora Bernadin es una empleada del Ministerio del Interior, pero se desempeñaba como asistente del ex-ministro de Justicia, ahora presidente del Consejo Electoral en proceso de formación. Más allá de las irregularidades administrativas por las que deberían responder las autoridades -por ejemplo, habría que explicar bajo qué figura puede ser alguien administrativamente dependiente de un Ministerio y luego desempeñar una función distinta en una institución, independiente ni siquiera formada aún, al servicio de una persona todavía sin mandato-; llamó la atención la manera cómo se trató el caso. El Presidente de la República declaró que la acusación de violación en contra de su protegido formaba parte de una campaña de desestabilización de su gobierno. Un hermano del acusado, él mismo un juez instructor, acusó de muerte al juez encargado de investigar el tema, luego que éste tomara la decisión de prohibir cualquier desplazamiento de Josué Pierre-Louis fuera del país.25 Luego de toda la presión mediática que desató el caso y el uso desmedido del aparato estatal en contra de la presunta víctima, esta decidió retirar su denuncia en contra del ex-ministro no sin antes advertir que lo hacía debido a la presión ambiental, pero que no retiraba ni una palabra acerca de la veracidad de su acusación.26

Este último caso muestra claramente la debilidad del sistema judicial haitiano. Una debilidad que se refleja no solamente en el caso de la denuncia de una simple ciudadana en contra de un hombre fuerte del actual régimen, sino también en la manera como se tratan miles de casos en que ciudadanos de a pie tienen que enfrentarse con los poderosos. Una ilustración elocuente de ello se observa en el caso del ex-dictador Jean-Claude Duvalier y las víctimas de su régimen. Mientras estas dependen de las presiones que puedan hacer los organismos internacionales sobre las autoridades judiciales para que no desestimen las acusaciones en contra del ex-dictador so pretexto de que han prescrito y que la legislación haitiana no reconoce la figura de crímenes de lesa humanidad, el ex-dictador aparece burlándose de sus víctimas, movilizando algunos ex-esbirros de su régimen para intimidar a quienes reclaman justicia.

Los resabios del pasado condicionan las estrategias de los actores

Sin embargo, este sabor a profundización de la decadencia institucional, reforzamiento del despotismo y del nepotismo que ha caracterizado la actuación de la administración Martelly en 2012, contrasta con no solamente las promesas del presidente, sino también con algunos pasos de fortalecimiento institucional que había dado al principio del año. En efecto, el presidente inició el año con dos decisiones trascendentales que muchos consideraban como pilares fundamentales sobre los que deberían descansar las relaciones políticas y la institucionalidad del país en los años venideros. En primer lugar, luego de muchos meses de tanteos, decidió publicar la reforma constitucional aprobada al final del mandato de Préval y publicada por este, pero que fue rechazado por los actores políticos por la aparición de inconsistencias entre lo publicado y lo que votaron los legisladores en su momento. Para zanjar el debate, el presidente constituyó un comité de expertos que tuvo la tarea de visionar en su integridad las memorias del debate legislativo y cerciorarse de una estricta coincidencia entre lo aprobado y lo que se debería publicar. La nueva constitución finalmente promulgada por el presidente, el 10 de junio de 2012,27 reconocía, entre otras cosas, la doble nacionalidad haitiana y extranjera y estableció un nuevo mecanismo de integración del Consejo Electoral Permanente y creó un Consejo Constitucional, encargado de examinar la constitucionalidad de las leyes.

En esta línea, una de las primeras decisiones del presidente fue el nombramiento de los miembros del Consejo Supremo del Poder Judicial (CSPJ). Según la Constitución, El CSPJ se encarga de la vigilancia del funcionamiento de la magistratura e interviene en la conformación del Consejo Electoral Permanente con la designación de tres miembros de dicha institución. Asimismo, se nombró finalmente al presidente de la Corte Suprema (Cours de Cassation, en Haití). La responsabilidad recayó en el presidente del CSPJ. Este cargo estaba vacante desde 2004 cuando su presidente pasó a desempeñar la función de Presidente de la República, al abandonar Jean-Bertrand Aristide el poder de manera irregular a raíz de un levantamiento popular.28

Una vez designado el CSPJ, el siguiente objetivo del presidente consistía en la constitución del Consejo Electoral Permanente (CEP) que debería organizar las elecciones intermedias para el reemplazo de los diez senadores cuyo mandato había vencido este mismo año.29 El 15 de agosto el Ejecutivo comunicó de manera oficial el nombre de seis individuos (tres escogidos por el ejecutivo, tres por el CSPJ) para integrar el CEP y seis días más tarde, el 22 de agosto, el presidente procedió a la instalación de los miembros de dicha institución. Luego, los senadores y diputados reunidos en Asamblea Nacional deberían designar sus tres representantes. Con ello, finalmente se daría por terminado el proceso, luego de más de 25 años que la Constitución preveía un CEP permanente e independiente, encargado de organizar las elecciones. Además, se vislumbraba con esta decisión el fin de las denuncias de fraudes electorales y el fin del ciclo en que las elecciones nunca se realizan en el momento estipulado legalmente.

Todos estos sueños fueron desbaratados por la tenacidad de la realidad política haitiana. Desde entonces, ni los legisladores han escogido los tres miembros que les corresponden constitucionalmente, ni el CEP ha podido funcionar con la mayoría de sus miembros, tal como argumentó al principio el presidente. La institución comenzó con mal pie, debido a sus malformaciones de nacimiento. En primer lugar, el mandatario escogió como presidente de la institución a su ex-ministro de Justicia Josué Pierre-Louis, quien tuvo que dejar su cargo por estar implicado en el arresto ilegal del diputado Anel Bélizaire. La decisión de nombrarlo como presidente del organismo encargado de organizar las elecciones puso sobre aviso a los adversarios del Ejecutivo quienes, aun cuando ya no cuentan con suficiente fuerza parlamentaria para desestabilizar el gobierno, pero sí cuentan con suficientes legisladores, especialmente en el senado para paralizar los proyectos del ejecutivo. Luego este mismo Josué Pierre-Louis iba a estar implicado en el escándalo de violación de su secretaria personal.

Más controversial aun está resultando el proceso de designación de los representantes del CSPJ. En un primer momento, el 25 de julio de 2012 el presidente de dicho organismo, Anel Alexis Joseph, informó que había enviado al presidente los nombres de las tres personalidades escogidas por el CSPJ para integrar el CEP. Sin embargo, pronto se iba a enterar el público que la elección había sido realizada por cuatro miembros sobre nueve del CSPJ, en clara violación de los procedimientos de dicha organización que estipula que en cualquier decisión al menos cinco de los nueve miembros del organismo tienen que estar presentes.

Esta decisión dividió el CSPJ y ocasionó la parálisis del proceso de formación del CEP que el presidente esperaba hacer funcionar provisionalmente con seis miembros, sin los representantes del legislativo. Luego de más de dos meses de forcejeo, el CSPJ iba a organizar nuevas elecciones, esta vez con la presencia de todos sus miembros. Eligió a otros tres personajes como sus representantes al CEP. Sin embargo, a finales de 2012 y comienzos de 2013 la solución sigue bloqueada. Ahora, los primeros tres miembros designados ilegalmente por el CSJ se consideran como miembros con pleno derecho por haber sido ya instalada en la organización por el presidente y se niegan a presentar su renuncia.

Entre tanto, la oposición se había empezado a movilizar en contra de la idea de un CEP permanente. Argumentan que con la conformación de dicho organismo, el presidente busca controlar una institución clave para la democracia al menos para los próximos nueve años. Luego, cada una de las decisiones del presidente fue generando más controversias y dando más argumentos a aquellos que denuncian sus intereses de controlar de manera antidemocrática el CEP. A finales de 2012 ya no era cuestión de tener un Consejo Electoral Permanente sino de un Consejo Electoral de coyuntura que se iba a encargar de organizar solamente las elecciones intermedias.

Como se puede apreciar en el Cuadro VI, que hace un recuento de los Consejos Electorales desde 1987, ninguno ha podido organizar elecciones sin controversias. De hecho, desde entonces las elecciones siempre han terminado con sectores importantes de la oposición denunciando fraudes. Estos datos indican que desde el inicio de la transición ninguna elección ha sido desarrollada de forma pacífica y que la oposición siempre ha contestado los resultados electorales anunciados por el CEP. Además, los antecedentes indican que con suficiente apoyo popular en las calles se pueden lograr modificar los resultados.

 

Cuadro VI. Cronología de las peripecias de los Consejos Electorales en Haití
 
 
 
 
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del sitio web Haiti Réferences.30

 

De modo que no obstante todos los esfuerzos, las decisiones de Martelly con respecto a la consolidación de las instituciones políticas no han arrojado los resultados esperados. Como ha sucedido con sus antecesores, este ha estado maniobrando para hacerse con el control absoluto de las instituciones que está erigiendo. Los opositores, por su lado, acostumbrados como están a que desde la calle se ha logrado cambiar las correlaciones de fuerzas, han movilizado a sus simpatizantes para evitar el avasallamiento del Ejecutivo. En estas, la inestabilidad sigue campeando y las instituciones van naciendo sin ninguna legitimidad. Lo que hace presagiar un nuevo ciclo vicioso de instituciones débiles y sin capacidad para hacer cumplir las leyes (Levitzky y Murillo, 2009).

V. CONCLUSIONES

Las líneas anteriores retrataron la imagen de la política haitiana en 2012. Luego de la lectura de las mismas, queda claro que falta mucho camino aún por recorrer para hablar de una democracia consolidada. Como se ha visto, se sigue librando una batalla enconada para crear las instituciones básicas de la vida democrática. El poder Judicial sigue sin tomar cuerpo, ni mucho menos puede hablarse del cumplimiento del ideal de independencia frente a los otros poderes económicos y políticos.

Más aún la experiencia de unas instituciones que no funcionan y que se ha logrado siempre influir desde fuera, tal como nos lo recuerda la literatura sobre el institucionalismo (por ejemplo, Pzeworski, 1991; Huntington, 1968; Levitzky y Murillo, 2009), explica que ninguno de los actores apunta en firme hacia su consolidación. Más bien se especializan en el uso de otros recursos para poder lograr sus objetivos.

Esta realidad salta a la vista en el caso del CEP. Más que una institución electoral fuerte, los actores siguen apostando a que, ya sea porque controlan los pasillos del poder o porque logran movilizar a sus simpatizantes en la calle, podrán asegurar unos resultados electorales favorables. Quienes están en la oposición saben que si amenazan con generar más desestabilización mediante las movilizaciones populares habrá una manera de formar, en el mejor de los casos con el apoyo de la comunidad internacional, una coalición para cambiar los resultados de las elecciones. Para ello, más vale un CEP débil que uno fuerte.

En resumidas cuentas, el gran desafío para Haití reside en encontrar el mecanismo para romper este círculo vicioso que hace más de 25 años desde el inicio de la transición a la democracia aún no se ha construido ni tan siquiera la institución encargada de organizar las elecciones.

NOTAS

1 Cabe señalar que en Haití, el año fiscal termina en septiembre. por lo que el dato de la inflación es hasta el cierre del año fiscal, es decir, en septiembre. En los años 2011, 2010, 2009 y 2008 la variación interanual de la inflación fue de: 10,40, 4,70, 4,70, 19,80, respectivamente.

2 Información tomada del sitio web Metropole Haiti. Ver http://www.metropolehaiti.com/metropole/full_une_fr.php?id=21676 [consultado el 12/01/2013]

3 Ver: http://www.metropolehaiti.com/metropole/archive.php?action=full&keyword=programme+16%2F6&sid=0&critere=0&id=20911&p=1

4 Ver: http://www.lemonde.fr/planete/article/2012/10/30/l-ouragan-sandy-precipite-haiti-dans-la-detresse-sanitaire-et-alimentaire_1783347_3244.html

5 Ver: www.faes.gouv.ht/?page_id=22

6 Para tener una idea de los objetivos del programa 16/6 y los actores involucrados en su implementación ver: http://www.onu-haiti.org/wp-content/uploads/2011/12/HRF-8-Projet-16-6-December-2012.pdf y www.undp.org/content/haiti/fr/home/operations/projects/poverty_reduction/projet-16-quartiers-6-camps-16-6

7 Ver: http://www.onu-haiti.org/wp-content/uploads/2011/12/HRF-8-Projet-16-6-December-2012.pdf

8 Ni está claro cuántas personas viven aún en los campamentos. Por ejemplo, un documento del PNUD sobre el proceso de reubicación de las personas indica en su presentación que 350 mil personas viven todavía en los campamentos; sin embargo, algunas páginas más adelante, el mismo documento indica que 450 mil personas viven en los campos para desplazados. Ver:

9 Para tener una idea de la evaluación del PNÜD sobre los avances de la reconstrucción, Ver: http://www.metropolehaiti.com/metropole/archive.php?action=full&keyword=programme+16%2F6&sid=0&critere=0 &id=20599&p=1

10 Ver: http://www.alterpresse.org/spip.php?article14013

11 http://www.alterpresse.org/spip.php?article13819

12 La información para elaborar este perfil de los programas de asistencia social fue tomada de la página web del FAES. Ver: http://www.faes.gouv.ht/?page_id=22 [Consultado el 12 de febrero de 2013]

13 "Según el sitio web del organismo encargado de manejar los programas de asistencia social del presidente, EDE-PEP incluye: transferencias monetarias condicionadas o no a las mujeres, estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad; ayuda alimentaria a personas que viven en condición de pobreza extrema; entrega de comida caliente a los escolares del sistema público de enseñanza; educación gratuita para niños y adultos; y apoyo para la mejora de la economía familiar y la agricultura. El programa tiene vocación a extenderse a los diez departamentos administrativos del país, especialmente en las zonas más desfavorecidas y las comunas clasificadas como extremadamente pobres según el mapa de vulnerabilidad". Tomado de Ver: http://www.faes.gouv.ht/?page_id=22. La traducción es nuestra.

14 Ver la resolución en el sitio web de la MINÜSTAH: http://minustah.org/pdfs/res/res2070_fr.pdf

15 Para una memoria de estos acontecimientos pueden visitarse los siguientes sitios web: http://www.haitinews509.net/2011/09/la-minustah-a-bel-et-bien-introduit-le-cholera-en-haiti-selon-le-ministr-de-la-sante-alex-larsen-2/ [consultado el 12 de marzo de 2013] y http://www.haiti-liberte.com/archives/volume5-8/Violences%20sexuelles.asp [consultado el 12 de marzo de 2013]

16 Ver: http://www.metropolehaiti.com/metropole/full_une_fr.php?id=20758

17 Ver: www.lefigaro.fr/international/2010/12/08/01003-20101208ARTFIG00427-forte-tension-en-haiti-apres-les-resultats-du-premier-tour.php.

18 Ver: www.alterpresse.org/spip.php?article12422

19 Por ejemplo, varios ex-senadores de INITE pasaron directamente al servicio del presidente: Joazile Jean Rodolphe pasó a ser ministro de defensa, Youri Latortue y Joseph Lambert pasaron a ser consejeros del presidente. Frente a ello los directivos de INITE expulsaron de sus filas a los ex-senadores Lambert y Bastien por sus actividades a favor del presidente y haber traicionado a su partido. Ver: http://radiokiskeya.com/spip.php?article8856

20 Por lo que toca a las fechas de cambio en el ministerio se usa indistintamente la fecha de publicación de la nominación o la fecha de instalación de los ministros. Esto porque no se ha podido encontrar en todos los casos el documento oficial de nombramiento.

21 Ver: www.caribeexpress.com/actuatilites/actualites-caribeeennes/article/martelly-implique-dans-un-grave. Por supuesto, el presidente negó haber recibido dinero alguno por parte del senador dominicano Félix Bautista. Sin embargo, la candidata del partido que disputó la segunda vuelta electoral contra Martelly, Mirlande Manigat, sí reconoció haber recibido el apoyo de dicho senador. Luego, la justicia dominicana desestimó las acusaciones y una jueza declaró no haber encontrado indicios de financiamiento ilegal de las elecciones haitianas por parte del senador Bautista. Ver: rapadoo.com/2013/02/15/le-senateur-pldiste-felix-bautista-blanci-par-la-justice-de-son-pays-radi-television-caraibes/.

22 Según la publicación de LAPOP en 2012 Haití es el país donde la percepción de corrupción fue la más importante en las Américas (LAPOP, 2012).

23 José Pierre-Louis abandonó el ministerio de Justicia al operarse el cambio de Primer Ministro de Gary Conille a Laurent Lamothe, luego de haber sido señalado por los parlamentarios como uno de los responsables del diputado Bélizaire. Primero el presidente lo nombró como consejero y luego lo escogió como presidente del consejo Electoral en proceso de formación.

24 Ver: http://www.alterpresse.org/spip.php?article13761

25 http://www.metropolehaiti.com/metropole/full_une_fr.php?id=21720&action=print

26 Según reportaron los periodistas en el primer careo que se realizó entre el acusado y su presunta víctima, el 6 de diciembre, este incluso se atrevió a tomar de los brazos, en pleno tribunal, a la señora Bernadin.

27 Ver: www.Alterpresse.org/spip.php?article13226.

28 Ver: http://www.alterpresse.org/spip.php7article11670

29 Según el artículo 192 de la constitución, dicha institución está conformada por nueve miembros, tres son escogidos por el Poder Ejecutivo, tres por el CSPJ y tres por el parlamento.

30 http://www.haiti-reference.com/politique/elections/conseil_elect1.php

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Roody Reserve es candidato a Doctor en Ciencia Política por la Pontificia Universidad Católica de Chile. E-mail: rreserve@uc.cl

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