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Revista de ciencia política (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) vol.33 no.2 Santiago  2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2013000200002 

Artículo

 

LA EVOLUCIÓN PROGRAMÁTICA DE LOS PARTIDOS CHILENOS 1970-2009: DE LA POLARIZACIÓN AL CONSENSO*

The Programmatic Evolution of Chilean Political Parties 1970-2009: From Polarization to Consensus

 

RICARDO GAMBOA

Universidad de Chile

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ

Universidad de Chile

JAIME BAEZA

Universidad de Chile


RESUMEN

Este trabajo estima la posición de los candidatos en el eje izquierda-derecha para las seis elecciones presidenciales realizadas entre 1970 y 2009, usando para el efecto la metodología del Comparative Manifesto Project (CMP). Esto con el objeto de testear distintas hipótesis producidas en la literatura sobre la evolución ideológica de los partidos chilenos, y medir la distancia ideológica entre los distintos partidos y coaliciones. Los resultados confirman, en general, que hacia 1970 la distancia ideológica entre la izquierda y el centro, por un lado, y la derecha por el otro, era muy pronunciada. Asimismo, confirma que desde 1989 la distancia ideológica entre las coaliciones principales (la Concertación y la Alianza) es comparativamente más moderada, además de estable, aun cuando se observa un mayor acercamiento en la década de 2000. Por su parte, la Izquierda Extraparlamentaria tiene hoy posiciones programáticas más moderadas que las de Allende en 1970.

Palabras clave: Chile, partidos, elecciones, Party Manifesto, posiciones programáticas.


ABSTRACT

This research estimates the candidates positions in the axis right-leftfor six Chilean presidential elections between 1970 and 2009, by using the Comparative Manifesto Project's (CMP) methodology. The aim is to test several hypothesis claimed by the mainstream literature in regards to the ideological evolution within political parties, and also to measure ideological distance among parties and coalitions. The results show that in 1970 there was a relevant ideological distance between the Left and the Center with respect to the right wing candidacy. Also, it confirms that after 1989 the Right-Wing Coalition (Alianza) and the Center-Left (Concertación) presented a greater moderation in the distance, being stable until 2000 and further reduced since then. In that same line, the research shows that the extreme left (mainly the Communist party) also shows more moderate positions than those shown by Allende in 1970.

Key words: Chile, parties, elections, Party Manifesto, policy positions.


 

I. EL PROBLEMA

Un argumento compartido en la literatura sobre el desarrollo político de Chile, especialmente la que analiza el período que va desde 1950 hasta 1973, es que el sistema político chileno experimentó un proceso de progresivo distanciamiento entre los partidos políticos. Esto se tradujo en la imposibilidad para que de cara a las tres elecciones presidenciales previas a 1973 (1958, 1964 y 1970) se constituyeran coaliciones entre dos de los "tres tercios" (derecha, centro e izquierda) en que se segmentaba el espectro político, sino que solo se formaron entre partidos que pertenecían al respectivo "tercio". Con ello, el sistema se diferenciaba de lo que había ocurrido desde 1932 hasta 1946, donde coaliciones entre partidos "de distintos tercios" sí se formaron (Alemán, 2010; Góngora, 1987; Moulián, 1985; Valenzuela, 1990). De igual modo, se destaca que desde los años 60 la "distancia ideológica" entre los partidos creció sustantivamente, caracterizándose el sistema hacia 1970 por una alta polarización (Sartori, 1987).

En cambio, el período posterior a 1989 tendría características distintas. Por una parte, la competencia política se estructura en torno a dos coaliciones, las que además se han mantenido en el tiempo. La primera es la Concertación de Partidos por la Democracia (CPPD). Ella reúne al Partido Demócrata Cristiano (PDC), referente del "centro político" en 1970, y a los principales partidos que integraron la coalición de izquierda que llevó a la presidencia a Salvador Allende (Unidad Popular, UP), con la excepción del Partido Comunista (PC). La segunda es la coalición de los principales partidos que apoyaron la continuidad de Pinochet en el plebiscito de 1988, Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (UDI), conocida como Alianza por Chile.1 Por la otra, la literatura coincide en que ahora la distancia programática entre las principales coaliciones ha disminuido sustantivamente. Aparte de las diferencias sobre algunos temas institucionales o sobre Derechos Humanos, las diferencias programáticas serían considerablemente menores, de forma especial en temas económicos y sociales, los que marcaron pronunciadas diferencias entre los distintos "tercios" de la política chilena (Angell y Pollack, 2005; Scully y Valenzuela, 1993; Siavelis, 2009). Con todo, este acercamiento programático no alcanzaría al PC y sus aliados, que constituyen lo que se conoció hasta 2009 como la "Izquierda Extraparlamentaria" (IE).

No obstante, a pesar de este consenso académico sobre la evolución de la distancia ideológica (Hall, 2009) entre los principales partidos/coaliciones en el período 19702009, no existen estudios que midan empíricamente esa distancia para cada elección presidencial, ni tampoco cómo ella ha evolucionado en el tiempo. Dicho de otra forma, la literatura sostiene que la distancia ideológica entre partidos/coaliciones ha aumentado o disminuido en distintas etapas de la historia de Chile, pero nunca se ha dado soporte empírico a ello. Este artículo busca precisamente llenar, al menos en parte, este vacío en la investigación académica. Lo anterior, por medio de estimar las posiciones de los candidatos presidenciales chilenos en el continuum izquierda-derecha en 1970 y desde 1989 hasta 2009, y testear cuatro hipótesis centrales que surgen del análisis de la literatura sobre el desarrollo político chileno.

Este estudio de caso tiene una vocación comparada, por cuanto se utiliza el modelo del Comparative Manifesto Project (CMP), que permite comparar el caso chileno con el de otros de la región y los que ya existen para Europa. Esto, por medio de entregar una plataforma para, con un método estandarizado, comparar el problema de la distancia ideológica entre los partidos en distintos países. Asimismo, y esta es otra contribución del artículo, se trata de un estudio de caso que permite generar análisis comparativo del caso chileno en distintas etapas (es decir, comparado con sí mismo). De esta forma, se enmarca en lo que Gerring define como "un estudio intensivo de una sola unidad con el propósito de entender una mayor cantidad de unidades similares" (2004: 342). Es así este un estudio de caso que no solo analiza una unidad estáticamente, sino también diacrónicamente (ibzd.: 343). La unidad de medida (el programa de gobierno partidos/ coaliciones) es estudiada en diferentes momentos desde 1970, pudiendo medirse su variabilidad. Por último, ampliar el proyecto CMP a Chile permite demostrar que es posible importar modelos inicialmente diseñados para regímenes parlamentarios y utilizarlos para comparar regímenes presidenciales, aumentando las posibilidades de estudio comparado para toda la región y a nivel global.

Como se dijo, para realizar los objetivos indicados utilizaremos la metodología desarrollada por el CMP, que mediante técnicas de análisis de contenido y codificación de manifiestos (programas electorales) permite estimar espacialmente la ubicación de partidos políticos y candidatos en el espectro izquierda-derecha. Esta herramienta fue construida por grupos liderados por Ian Budge (Universidad de Essex) y Hans-Dieter Klingemann (Wissenschaftszentrum-Berlín). El CMP tradicionalmente estudia partidos y elecciones parlamentarias y por extensión otras elecciones. En el caso chileno y especialmente desde 1989 al 2009 los partidos no presentaron "manifiestos" individuales para cada elección, por lo que el análisis se centró en las candidaturas presidenciales y sus "manifiestos", que fueron elaborados por los partidos que las apoyaban, según se explica en la sección III.

El artículo se organiza de la siguiente manera. Primero, se explica la metodología a utilizar para determinar las posiciones de los candidatos que compitieron en cada una de las elecciones que abarca este trabajo. Segundo, se describe la estructura de competencia política y las lógicas de cooperación entre partidos/coaliciones, tanto para el período previo a la elección de 1970 como para el que va entre 1989 y 2009. Tercero, se presentan los resultados obtenidos del análisis de los programas y se discuten la confirmación o no de las hipótesis. Por último, se presentan las conclusiones.

En concreto, el artículo da soporte empírico a lo expresado en la literatura en cuanto a que hacia 1970 la distancia ideológica entre la izquierda y la derecha era particularmente alta. Al mismo tiempo, sin embargo, se constata que no lo era tanto entre el centro y la izquierda, que no tenían ubicaciones muy lejanas en el eje izquierda-derecha (medido según el CMP), pero que sí eran políticamente distantes. Luego, se confirma que en 1989 la distancia ideológica entre la derecha y la coalición de centro izquierda había disminuido notablemente. Por último, se argumenta que la distancia ideológica entre la CPPD y la Alianza por Chile se mantiene estable en la década de 1990, para luego disminuir en la década de 2000, si se consideran como referencia los manifiestos del candidato de RN.

II. LAS PREFERENCIAS PROGRAMÁTICAS DE LOS PARTIDOS Y CÓMO UBICARLAS: LA METODOLOGÍA CMP

Una de las principales características de toda democracia es que la decisión de quién gobierna recae en los ciudadanos, la que se realiza por medio de elecciones libres y competitivas (Schumpeter, 1942; Dahl, 1971). Son los ciudadanos los que definen libremente por cuál candidato/partido votan en la respectiva elección (bottom up), en un marco en que existen condiciones para que los distintos candidatos/partidos en competencia diseñen y seleccionen una estrategia de campaña y un programa de políticas públicas que desean implementar si resultan electos, y que se presenta a los electores (top down).

Debido a la multiplicidad de problemas de política pública, se asume que los partidos, los candidatos y también los votantes estructuran estos issues en torno a un número limitado de dimensiones (Downs, 1957: 98), tomando "atajos informacionales" para decidir (Lupia, 1994). En las democracias avanzadas y también en Chile, la principal de estas dimensiones es la que posiciona a los partidos en el espectro izquierda-derecha.

El eje izquierda-derecha es considerado el super issue o dimensión maestra (Gabel y Huber, 2000: 96), ya que resume la ideología de un partido, ordenando las diversas posiciones en política pública en el eje izquierda-derecha. En este contexto, los partidos tienden a tener una ubicación estable en el eje, aun cuando pueden existir cambios posicionales entre una elección y otra, con modificaciones en los programas para atraer nuevos votantes, o mediante cambios en las prioridades de sus propuestas de política pública (Budge y Klingemann, 2001). El posicionamiento de los partidos/candidatos en el eje izquierda-derecha es así una ordenación espacial que simplifica la comprensión de la competencia partidaria, al ubicar a los partidos horizontalmente en un plano unidimensional.

¿cómo se posiciona a los partidos/candidatos en el eje izquierda derecha?

El problema siguiente es cómo ordenar a los partidos horizontalmente. De acuerdo con la literatura politológica reciente, las principales formas para hacerlo son la consulta a expertos (Laver y Hunt, 1992) y el análisis de contenido de los programas partidarios (Laver y Budge, 1993), que estudia la oferta partidaria (o de una coalición de partidos) a los electores. Como afirman Kim y Fording (1998), existen varias estrategias para identificar la dimensión izquierda-derecha utilizando los manifiestos partidarios, siendo la más comprehensiva la de Laver y Budge (1993), conocido como el The Manifesto Research Group /Comparative Manifestos Project (MRG/CMP).

El MRG/CMP es una aproximación al análisis de contenido que se puede realizar por la vía manual o computacional. El análisis se basa en un modelo de clasificación de frases o cuasifrases (quasi-sentences) que son sistemáticamente organizadas de acuerdo con códigos y categorías previamente determinados. El MRG/CMP distingue 56 categorías, que equivalen a 56 variables de políticas públicas y otros aspectos políticos, a partir de lo cual se construye un score general que resume las posturas programáticas de los partidos. Todas estas categorías son agregadas en una serie de análisis factoriales que forman la base de la medición de ideología partidaria.

A partir de lo anterior, y para determinar la ubicación de los distintos candidatos/partidos en el eje izquierda-derecha, Laver y Budge (1993) identificaron 13 categorías que resumen lo que ellos entienden por una "ideología de izquierda" y otras 13 para aquellas que componen la "ideología de derecha" (ver Anexo). Luego, para definir la posición de los candidatos en el eje, se calcula su "Índice Rile" (del inglés right-left). Si bien se entiende que en sus programas los partidos/candidatos hacen proposiciones tanto de izquierda como de derecha y por tanto puede haber varias formas de determinar su posición en el eje, la que ellos usan para calcular el Índice Rile de cada partido/candidato es: a) Primero, se determina qué porcentaje de las quasi-sentences del programa se insertan en una categoría de las 13 que componen "la ideología de derecha", b) Segundo, se calcula el porcentaje de quasi-sentences que pertenecen a las categorías que componen la "ideología de izquierda"; c) Tercero, del porcentaje de categorías de derecha se resta el porcentaje de categorías de izquierda, lo que resulta en un indicador porcentual, que es el Índice Rile del respectivo candidato/programa.

En este contexto, el Índice Rile puede (teóricamente) moverse desde -100 a 100. Consecuentemente, -100 sería el Índice Rile de un programa en el que el 100% de sus quasi-sentences ha sido codificado como perteneciente a una de las 13 categorías que componen la "ideología de izquierda". Asimismo, será de 100, si el 100% de sus quasi-sentences se ubican dentro de las 13 categorías que constituyen la "ideología de derecha". En términos concretos, sin embargo, es difícil que un programa tenga quasi-sentences solo de izquierda o solo de derecha, pues normalmente contienen de ambas. Asimismo, ocurre que no todas las quasi-sentences de un programa son codificadas dentro de las 13 variables que componen la "ideología", sea de izquierda o de derecha (recuérdese que son 56 en total). Consecuentemente, en las democracias avanzadas los Índices Rile se mueven generalmente entre -50 y +50. Este es el procedimiento utilizado en este trabajo para determinar el Índice Rile de cada candidato en cada elección (más detalles en el Anexo).

Para expresar las diferencias entre los candidatos usaremos el concepto de "distancia ideológica" (Hall, 2009), que mide las distancias en el espectro ideológico izquierda-derecha. Si bien este concepto se ha usado para medir distancias entre los partidos extremos y así estimar una distancia ideológica del sistema político en general, aquí lo utilizamos para estimar las distancias entre los candidatos de las principales coaliciones.2 Al comparar el Índice Rile de cada candidatura podemos establecer la "distancia ideológica" entre los candidatos para cada elección, de forma que mientras mayor sea la diferencia entre ellos (en número absoluto), más alta va a ser la polarización del sistema.

III. ANTECEDENTES PROCESO POLÍTICO 1932-1970 Y 1989-2010

Previo al estudio empírico de la distancia ideológica entre partidos/coaliciones, describiremos los rasgos centrales de los sistemas de competencia partidaria para el período previo a 1973 y el que va entre 1989 y 2009. En particular, examinamos la estructura de competencia, y cómo la literatura evalúa el proceso de distanciamiento/ acercamiento ideológico entre partidos/coaliciones para ambos períodos. A partir de lo expuesto, definimos las hipótesis a ser testeadas en el trabajo.

1932-1973: competencia partidaria, colaboración gubernamental y distancia ideológica

Desde 1932 hasta 1973 las elecciones presidenciales y parlamentarias se sucedieron regularmente, caracterizándose el sistema político por un alto nivel de competencia, destacando como rasgos centrales lo siguiente:

a. Alta competencia política en un marco de democratización creciente

Entre 1932 y 1973 el sistema de partidos fue muy competitivo, al participar distintas fuerzas que representaban diferentes corrientes ideológicas.3 La competencia interpartidaria tuvo como eje central el clivaje Capital-Trabajo, por sobre el antes dominante clerical-anticlerical (Scully, 1992). Se distinguieron claramente tres tendencias (o tres tercios, como se les llamó), que estuvieron representadas por distintas fuerzas sin que ninguna lograra consolidar en ningún tiempo una posición mayoritaria (Tabla 1). Hasta 1948 (cuando fue proscrito el PC) la izquierda estuvo representada principalmente por el PS y el PC, mientras que el centro por el Partido Radical (PR). En la derecha, el liderazgo lo ejercieron los partidos Conservador (PCR) y Liberal (PL), los cuales en 1965, luego de una debacle electoral, se fusionaron en el Partido Nacional (PN). En conjunto, estos cinco partidos reunieron en torno al 70% de los votos en las elecciones realizadas entre 1937 y 1949. El resto se dividía entre diversos partidos, algunos más estables que otros. Esta alta competitividad (y también la inestabilidad de algunos partidos) se reflejó en altos niveles de fragmentación y volatilidad. El número efectivo de partidos osciló entre 9,6 (1932) y 7,0 (1949), mientras la volatilidad fue siempre mayor a 20.4

 

Tabla 1: Votación por partido en elecciones de diputados (en %) 1937-1973
 
Fuente: Gamboa (2011).

 

Este panorama cambió parcialmente en la década de 1950 al irrumpir el PDC (antes Falange Nacional), que desplazó como partido eje del centro al PR, contribuyendo además a modificar sustantivamente el sistema de alianzas y cooperación política que caracterizaba al sistema hasta ese momento. A esto se agrega que por efecto de reformas electorales y recomposición de fuerzas la fragmentación del sistema bajó (Tabla 1). Así, desde la segunda mitad de la década de 1950 la competencia se concentró en seis partidos, que en conjunto sumaban entre el 87 y el 90% de los votos. El número efectivo de partidos fluctuó entre 6,4 y 4,0 entre 1961 y 1973, aun cuando la volatilidad no varió de manera sustancial.

En este marco, y a diferencia de otras democracias latinoamericanas, ocurrió que durante todo el período5 los partidos fueron la columna vertebral (Garretón, 1989), siendo los principales vehículos de representación política y dando forma y sustento a los distintos gobiernos que se sucedieron.

Por otra parte, la competencia se desarrolló en un marco de creciente aumento de la participación electoral, como consecuencia de distintas reformas que ampliaron el derecho a sufragio e impulsaron la inscripción electoral.6 En 1932 sufragaron en las elecciones presidenciales en torno a 343 mil personas, cifra que fue creciendo paulatinamente. Así, para las elecciones de 1970 la participación había aumentado su caudal en 670%, alcanzando ese año a 2.307.512 personas (Borón, 1971). Consecuentemente, en el período la competencia se desarrolló entre diversos partidos que representaban a diferentes sectores del espectro ideológico, y en un contexto en que los espacios para la búsqueda de votos aumentaron de forma paulatina.

b. El esquema de competencia y la distancia programática. De la cooperación al bloqueo

Entre 1932 y 1973 la regla fueron gobiernos de coalición, con la excepción del gobierno de Eduardo Frei Montalva (1964-1970). En principio, esto sugiere que en el período la cooperación interpartidaria fue la característica de la política chilena. Si bien esto es cierto, también lo es el que los patrones de colaboración no fueron estables. Se distinguen dos etapas. La primera va desde 1932 hasta el gobierno de Alessandri (1958-1964), en la que se sucedieron distintos gobiernos de coalición que, en general, fueron integrados por partidos de centro con colectividades de izquierda y/o derecha. Es decir, existía disponibilidad de los partidos para asumir en conjunto con otros de distintos "tercios", y aun cuando existieran entre ellos diferencias programáticas profundas (al menos en lo discursivo) (Tabla 2). El ejemplo más claro fue que liberales y comunistas se integraron al primer gabinete de Gabriel González (1946-1947).

 

Tabla 2: Presidentes y sus coaliciones iniciales: 1932-1973
 
Fuente: Elaboración propia.

 

A su vez, sin embargo, las coaliciones no fueron estables, de tal forma que ningún Presidente terminó su período con la misma coalición con la que comenzó (Alemán, 2010: 2). También la durabilidad media de los gabinetes (para todo el período) fue baja: menos de 150 días (ibz'd). De igual modo, hubo presidencias en que las coaliciones de apoyo cambiaron sustantivamente sus integrantes, teniendo en un período un sesgo de centro izquierda, para luego cambiar por uno de derecha. Fue el caso del gobierno de González Videla (1946-1952) y del de Carlos Ibáñez (1952-1958) (Gil, 1969; Collier y Sater, 1994).

La segunda etapa va desde 1964 a 1973, caracterizada por la falta de cooperación entre partidos de distintos "tercios". En el gobierno del PDC participaron sólo militantes de ese partido más algunos independientes, mientras que en el de la UP (1970-1973) solo participaron partidos de izquierda. Esta falta de cooperación política entre los tercios fue acompañada, según buena parte de la literatura, por un proceso de progresivo distanciamiento entre las posiciones programáticas de los partidos. Esto tuvo su máxima expresión en la elección de 1970, donde cada "tercio" compitió por separado. (Boeninger, 1997; Moulián, 1985: 63; Scully, 1992: 218; Valenzuela, 1990). Según Scully y Valenzuela (1993: 200), esta "intensificación" de la polarización se debió a la adopción por parte del PS de una postura "marxista leninista", mientras la derecha (que además empezó a sufrir un fuerte deterioro electoral) asumió una posición muy crítica frente a las políticas del gobierno del PDC. A lo anterior se agregaba el cambio de actitud de este partido, en el marco de su espectacular avance electoral a partir de 1957 optó por la tesis del "camino propio", cerrando la posibilidad a formar alianzas con otras fuerzas, aun cuando ello hubiera sido aconsejable en términos políticos (Grayson, 1968; Moulián, 1985).

1990-2009: competencia, colaboración gubernamental y distancia ideológica

En 1989 se celebraron las primeras elecciones presidenciales y parlamentarias desde 1970-73. A partir de ese momento, Chile no ha sufrido regresiones autoritarias, sucediéndose cinco elecciones presidenciales y seis parlamentarias. Durante estos 22 años se ha configurado un sistema de competencia política que, en lo que aquí analizamos, difiere sustantivamente del período previo a 1973. Sus rasgos centrales se describen a continuación.

a. El sistema de partidos: multipartidismo y declive en la participación

En comparación con el sistema pre-1973 se produjo una renovación parcial de los partidos centrales del nuevo sistema político. En la derecha las transformaciones fueron mayores, exhibiendo un cambio completo de sus referentes, al estar ahora representada por partidos que no existían antes de 1973: Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI). RN es sucesor principal del PN, siendo formado por grupos que estuvieron vinculados al régimen militar y que formaban parte de la derecha tradicional (bajo el liderazgo de Serio Onofre Jarpa), y por otros que incluso fueron críticos del régimen militar y tenían un perfil programático más liberal (principal ejemplo es el Movimiento de Unión Nacional, MUN) (Picazo, 2003: 247; Barozet y Aubry, 2005). No obstante, RN apoyó firmemente la continuidad de Pinochet en 1988. Por su parte, la UDI tiene su origen en el Movimiento Gremial, un grupo formado en la Universidad Católica en la década de 1960, bajo el liderazgo de Jaime Guzmán. Se le atribuye una orientación política y económica más conservadora que RN y una acentuada identificación con el régimen militar, debido a la activa participación de sus militantes en ese gobierno (Picazo, 2003: 330; Scully y Valenzuela, 1993).7 En términos electorales, si bien en un inicio RN tuvo mayor poder electoral, ha sido la UDI la que desde 2001 ha superando con claridad a sus aliados, lo que le ha significado también tener mayor representación en el Congreso8 (Tabla 3).

 

Tabla 3: Resultados electorales Diputados, 1989-2009
 
Fuente: http://www.elecciones.gov.cl.

 

A principios de la década de 1990 la izquierda mostraba un panorama confuso. Por un lado el PS, que sufrió múltiples escisiones desde 1973, solo se reunificó en 1992 (Gamboa y Salcedo, 2009). Por el otro, hacia 1987 distintos dirigentes de izquierda provenientes tanto del socialismo como del comunismo, más algunos de origen liberal, conformaron el Partido por la Democracia (PPD). Si bien en su origen se pensó como un "partido instrumental" para enfrentar el plebiscito de 1988 (Picazo, 2003: 292), el PPD subsistió luego de 1988-1990, convirtiéndose en uno de los principales referentes de la centroizquierda. Electoralmente, desde 1992 el poder del PS y del PPD ha sido similar y estable en el tiempo, con leve ventaja para el PPD (Tabla 3). En la izquierda se distingue un tercer referente, el Partido Comunista (PC), el que se reconstituyó a partir de los años 1980. Desde el retorno a la democracia, el PC no ha actuado conjuntamente con el PPD y el PS al no ser parte de la CPPD. De hecho, no tuvo representación parlamentaria hasta 2009, cuando gracias a un pacto instrumental con la CPPD pudo obtener 3 diputados. Con todo, el PC mantiene un caudal electoral en torno al 5% y representación a nivel comunal (en promedio, 34 concejales por cada elección desde 1992), a la vez que su apoyo ha sido decisivo para facilitar las victorias de los candidatos de la CPPD en las elecciones presidenciales de 1999-2000 y 2005-2006. El PC ha sido el eje de lo que se conoce como la "izquierda extraparlamentaria", acompañado por otros grupos políticos más pequeños, siendo el más relevante el Partido Humanista (que en un principio fue parte de la CPPD). Ese pacto fue conocido como "Juntos Podemos".

Por último, en el "centro político" se observan menos cambios en comparación con el período previo a 1973. El principal partido de este sector, el PDC, logró reconstituirse desde fines de los años 1970, pasando a liderar la lucha por la recuperación democrática y la conformación de la CPPD. Por su parte, el PR también tiene continuidad, pero con un caudal electoral menor, y que ha adquirido un perfil más "de izquierda" (actuando junto al PS y el PPD, especialmente desde 2001) que el que tuvo hasta la década de 1960. La evolución electoral de los partidos entre 1989 y 2009 se resume en la Tabla 3.

En relación con la estructura de la competencia y en el marco del sistema electoral binominal, el sistema político se caracterizó por funcionar con una lógica "bicoalicional", consolidándose dos conglomerados principales: la CPPD y la Alianza por Chile. Ambas coaliciones en conjunto han obtenido alrededor del 87% de los votos en cada elección desde 1989 y virtualmente monopolizado la representación en el Congreso Nacional.

Como se dijo, solo en 2009 la izquierda "extraparlamentaria" obtuvo cargos y escaños parlamentarios.9

Por otra parte, este sistema de competencia se ha desarrollado en un contexto de decreciente participación electoral. En efecto, en 1989 esta alcanzó su máximo histórico, con el 86,4% de la población en edad de votar (PEV), mientras en 2009 solo lo hizo el 58,7% (Lagos, 2007; Navia, 2010). Este decrecimiento en la participación (medida como número de votantes en relación con el total de votantes potenciales) se explica, en parte, por el desinterés de las personas que están en edad de votar por inscribirse y votar. Así, en 2011 se encontraban inscritos el 64,5% de los potenciales votantes, absteniéndose de participar cerca de 4.500.000 personas, de los cuales en torno a 3.500.000 son menores de 29 años. En consecuencia, a diferencia del período pre-1973, la competencia política

se ha desarrollado en el marco de una participación electoral decreciente, aun cuando el número absoluto de votantes es relativamente estable.

b. El esquema de competencia y la distancia ideológica. Estabilidad de coaliciones y acercamiento ideológico

El esquema de alianzas y de competencia para este período es sustantivamente distinto al pre-1973. Primero, entre los partidos de centro y los principales de izquierda (PS y PPD), y en el marco de la organización de la lucha contra el régimen militar, se creó y consolidó una nueva relación, que derivó en la conformación de la CPPD, permaneciendo como socios políticos y electorales por más de 25 años. Esta ha sido la coalición más exitosa en la historia de Chile, eligiendo cuatro presidentes en forma consecutiva, gobernando entre 1990 y 2010, además de participar con listas conjuntas en todas las elecciones al Congreso Nacional desde 1990 . Como consecuencia, desde 1989 el patrón de relación entre el centro y la izquierda es distinto al de 1964-1973, ya que ahora sus principales referentes mantuvieron una alianza política y electoral (que no incluyó al PC).

Por su parte, los partidos de derecha han mantenido su alianza electoral desde 1990, participando conjuntamente en todas las elecciones al Congreso Nacional realizadas desde esa fecha. Asimismo, en la década de 1990 presentaron candidatos presidenciales únicos, mientras que en 2005 compitieron cada uno con su propio candidato por la presidencia. No obstante, la UDI apoyó al candidato de RN en la segunda vuelta presidencial de 2006. Luego de la victoria de Piñera en 2010, ambos partidos asumieron como ejes de su gobierno.

Ahora bien, aun cuando desde el punto de vista de la política de coaliciones predominante en Chile exhibe rasgos distintos a los del período 1964-1973 (mayor colaboración centroizquierda y estabilidad coalicional), también es cierto que es un período de baja "flexibilidad coalicional" (a diferencia del período 1932-1964). Al contrario, se caracteriza más por una "rigidez coalicional", ya que los partidos de las coaliciones principales han permanecido durante todo el tiempo en las suyas. De hecho, ninguno ha discutido seriamente "pasarse" a la otra.

El sistema político post-1989 se caracterizaría también por una menor distancia ideológica entre los partidos y/o coaliciones, evidenciándose ahora una alta convergencia programática, al menos entre las coaliciones principales, propias de un sistema de pluralismo moderado (Sartori, 1987). En efecto, se sostiene que a partir de 1990 la línea divisoria principal entre la derecha y la CPPD consiste principalmente en su posición frente al régimen militar, la configuración de las instituciones democráticas (sistema electoral/rol de las Fuerzas Armadas/estructura del Congreso) y el tratamiento del problema de los derechos humanos. Y no han sido centrales cuestiones tales como las características del modelo económico o, más en general, sobre el modelo de sociedad que debe primar en Chile (como lo fue hasta 1973). Asimismo, las reformas institucionales introducidas en el período (p.e. reforma constitucional de 2005) y el avance de los juicios sobre derechos humanos han hecho que esos "temas divisorios" pierdan vigencia. Consecuentemente, hacia 2009 las diferencias entre las coaliciones principales versarían principalmente sobre cuestiones "accesorias" y no sobre "modelos de sociedad" (De la Maza, 2010: 292; Fuentes, 1999; Huneeus, 2010; Luna, 2008; Tironi y Agüero, 1999; Valenzuela, 1999).

La apreciación anterior es ratificada por la literatura que analiza específicamente los procesos electorales desde 1990. Así, por ejemplo, en el caso de la elección más disputada del período (1999/2000), Angell y Pollack sostienen que "había relativamente pocas diferencias entre los candidatos respecto de las políticas sociales y económicas" (2005: 78). Igualmente, en el caso de las elecciones de 2005/ 2006, Gamboa y Segovia sostienen que "la campaña de 2005 no se distinguió por una discusión sobre reformas profundas al sistema político o económico, sino por limitarla a ajustes de alcance parcial. Solo Hirsch planteó introducir reformas de fondo al sistema" (2006: 96-97; ver también Angell y Reig, 2007). Tampoco la elección de 2009/10 se caracterizó por diferencias programáticas sustantivas entre los candidatos, no siendo la cuestión ideológica el eje de la discusión electoral. Es decir, la percepción generalizada es que las diferencias ideológicas entre los candidatos, al menos de las coaliciones principales, son menores y no juegan un rol muy sustantivo en las campañas.10 A la vez, los distintos autores coinciden en que la "izquierda extraparlamentaria" no es parte de este "consenso programático".

No obstante, la literatura previene que, a pesar de ser visible este consenso programático a nivel de las grandes coaliciones, existe evidencia de que hay diferencias programáticas entre los partidos, que están escondidas y que eventualmente emerjan en el futuro (Valenzuela, 1999). De la misma manera, otros destacan que entre los electores puede existir más diferencia ideológica que la que expresan los manifiestos electorales (Luna, 2008). No obstante esto puede ser cierto, aquí se busca medir las diferencias entre los partidos/coaliciones, y ello a partir de su discurso oficial frente al electorado, contenidos en los programas presidenciales. Esto es, se adopta un enfoque top-down, por lo que otro tipo de análisis está fuera de los límites de este trabajo.

Los Party Manifestos en chile: Expresión programática de partidos y coaliciones

Antes de definir las hipótesis a ser examinadas, cabe explicar por qué nos concentramos entre los programas electorales (o manifiestos) y qué expresan ellos desde el punto de vista de los partidos/coaliciones y candidatos que los presentan. Respecto de lo primero, el trabajo (como el proyecto MRG/CMP) se concentra en los programas porque contienen las propuestas de las candidaturas a los electores, y en torno a ellos se estructuran los discursos de campaña. Es decir, lo que contienen los programas es lo que los electores escuchan de los candidatos, sirviendo como elemento para definir su voto. La relevancia del programa está entonces en qué contiene el "mensaje" de los candidatos al electorado, y expresa la posición del candidato frente a los distintos problemas de política pública, constituyéndose en el instrumento que mejor permite "medir" su posición en el eje izquierda-derecha. A este respecto, sin embargo, aclaramos que el trabajo no busca medir el grado de cumplimiento de los programas, lo que es ciertamente un punto relevante y que progresivamente ha adquirido mayor investigación en el caso de Chile, sobre todo a partir de la década de 2000.

El segundo punto se vincula con los procedimientos de elaboración de los programas, respecto de lo cual se destaca lo siguiente. En primer lugar, los programas de la elección de 1970 fueron elaborados por los diferentes grupos/partidos que estaban detrás de cada candidatura. En el caso de la candidatura de Allende, fueron los distintos partidos de la coalición, que mediante el "Comité Coordinador de la UP" concurrieron a elaborar el programa, indicando que expresaba un consenso entre ellos, no obstante sus diferencias (Política y Espíritu, 1970: 48). En el caso de Alessandri, el programa fue elaborado en el seno del "Movimiento Alessandrista", en que participaban muchos independientes, pero que también fue apoyado sin objeciones por el PN (ibíd, 43). Por último, en el caso del programa de Tomic, este fue elaborado por expertos del PDC, sin colaboración de otros partidos.

En el caso de los programas de la CPPD, desde 1989 su confección ha seguido un patrón similar, esto es, el haber sido elaborados por grupos de trabajo integrados por militantes de los distintos partidos que la conforman. Así, por ejemplo, el programa de Aylwin de 1989 fue elaborado por un conjunto de "comisiones técnicas" en que participaron expertos de todos los partidos del conglomerado (Boeninger, 1997: 356). De la misma manera, el programa de Lagos (1999) y el de Bachelet fueron desarrollados por comisiones de personas cercanas a la CPPD o militantes de sus partidos.

En el caso de la Alianza, el patrón es análogo, en términos de que los programas de sus candidatos fueron definidos por grupos conformados por militantes de RN y UDI, y en los que normalmente participaron independientes. El caso más conocido es el del programa de Piñera para la elección de 2009, elaborado a base de las proposiciones de los "Grupos Tantauco", al que pertenecían expertos de distintos sectores (muchos independientes entre ellos) y partidos que apoyaron al candidato. Una experiencia previa fue la de los "Talleres Bicentenario", donde también participaron representantes y técnicos de distintos sectores vinculados a la derecha, que sirvieron de base a la propuesta programática de Lavín, como también a la de Piñera (Ruiz Rodríguez, 2007).

De esta forma, en términos generales es claro que los programas de la Alianza y la CPPD han sido "creaciones colectivas" de los partidos que las conforman, reflejando un consenso programático entre ellos. Esto, evidentemente, no significa que los partidos que integran las coaliciones no tengan diferencias, pero sí están dispuestas a apoyar esos programas sin inconvenientes mayores. Corrobora lo anterior el hecho de que, en la experiencia de los últimos 20 años, no se han registrado disputas mayores entre los partidos a la hora de definir los programas, por lo que si existen diferencias entre ellos, ellas no parecen demasiado sustantivas.

IV. MIDIENDO LA DISTANCIA PROGRAMÁTICA EN EL SISTEMA POLÍTICO CHILENO: 1970 Y 1989-2009

El examen de los esquemas de competencia partidaria en dos períodos, pre-1970 y 1989-2009, permite definir un conjunto de hipótesis sobre la distancia ideológica entre los partidos/coaliciones en ambos períodos, que son las que se van a testear en este trabajo: a) La distancia ideológica entre los tres principales referentes del espectro político chileno (representados por las candidaturas de Allende, Tomic y Alessandri) en 1970 era muy amplia; b) La distancia ideológica entre la centroizquierda (representada por la candidatura de Aylwin) y la derecha (representada por el candidato Hernán Büchi) en la elección de 1989 es considerablemente menor a la que existía entre Alessandri y los candidatos de centro e izquierda en 1970; c) Entre 1989 y 2009 la distancia ideológica entre la CPPD y la Alianza por Chile se mantuvo estable; y d) Existe una alta distancia ideológica entre la IE y la CPPD y la Alianza por Chile.

En lo que sigue analizaremos la veracidad o falsedad de esta hipótesis, y esto sobre la base de los resultados obtenidos de la aplicación de la metodología del CMP para el estudio de las propuestas programáticas de las candidaturas presidenciales de 1970 y 1989-2009.

Polarización ideológica antes y después del autoritarismo: 1970-1989

La Tabla 4 ubica a los candidatos de las elecciones de 1970 y 1989 en el eje "izquierda-derecha", indicándose para cada candidato su índice Rile. En el caso de la elección de 1970, los datos de la Tabla 4 muestran que la distancia entre Allende (índice Rile, -28,2) y Alessandri (13,7) es de 41,9 puntos, lo que evidencia una muy alta distancia ideológica entre ellos. Algo similar, aun cuando en menor grado, es lo que ocurría entre Tomic y Alessandri, cuya distancia es de 34,5. Visto esto, vemos que en principio la primera hipótesis tiende a comprobarse, aun cuando parcialmente, si bien la distancia ideológica entre la derecha y el centro y la izquierda era bastante alta. Al mismo tiempo las candidaturas de Tomic y Allende, si bien distantes políticamente, no lo estaban tanto en términos ideológicos.

 

Tabla 4: La distancia ideológica entre los principales candidatos: 1970 y 1989
 
Fuente: Elaboración propia.

 

Al respecto, cabe una observación adicional. El modelo utilizado aquí no incluye las quasi-sentences que se clasifican como "análisis marxista" (que son propias de las candidaturas de izquierda, pero que no se incluyen para calcular la posición en el eje izquierda-derecha según el CMP). Si las incluyéramos como parte de la "ideología de izquierda", el índice Rile de Allende llegaría a -35, mientras los de los demás se mantendría estable. De esta forma, si ello se hiciera, quedaría de manifiesto una distancia mayor (en torno a 15) entre Tomic y Allende.

Por otra parte, es importante observar que esta distancia programática profunda entre el centro y la izquierda por un lado, y la derecha por el otro, no solo es relevante en sí, sino porque analizada en conjunto con los resultados electorales permite apreciar la profunda división "ideológica" del electorado. Aun cuando no existe evidencia de que las posiciones ideológicas de los candidatos hayan sido únicos determinantes del voto, ni tampoco que todos los electores leyeron los programas, es claro que en 1970 se dio una situación compleja. En efecto, por un lado, los porcentajes de Allende (36,6% de los votos) y Tomic (27,8%) suman casi el 65% del electorado y con ello casi dos tercios se manifestaron por programas con un firme énfasis en la necesidad de implementar políticas "de izquierda". Sin embargo, a la vez pertenecían a partidos/coaliciones que no estaban dispuestos a cooperar entre sí. Es decir, los programas "no sumaban entre sí", debido a que las fuerzas detrás de cada uno de estos programas, por cercanos que fueran, no estaban dispuestas a cooperar. Por el otro, ocurrió que cerca del 35% del electorado optó por una propuesta (Alessandri) que se alejaba sustantivamente de las otras dos, y que apuntaba a introducir reformas en el sentido contrario al de Allende y Tomic.

El caso de la elección de 1989 (ver Tabla 4) es muy diferente, siendo los índices Rile de los candidatos principales menos distantes: Aylwin, -11,2 y Büchi, 12. Consecuentemente, la distancia ideológica entre el candidato de la CPPD (que integra a los principales partidos que apoyaron a Allende y a Tomic en 1970, menos el PC) y el apoyado por la derecha oficialista fue de 23,2 puntos, esto es 18,7 puntos menos que la distancia entre Allende y Alessandri en 1970. A su vez, es menor en 11,3 puntos a la que existió entre Tomic y Alessandri. De esta manera, la evidencia indica que es correcta la segunda hipótesis planteada, ya que la distancia programática (en 1989) entre las candidaturas de la derecha y la de centroizquierda (que ahora actuó unida) se redujo de manera considerable respecto de lo que ocurrió en 1970.

Esta constatación plantea una pregunta interesante en referencia a cómo se produce este acercamiento, en términos de si fueron todas las fuerzas las que se "moderaron" (se movieron hacia el centro), o bien si ello se explica por la evolución de solo una de ellas. Si observamos el Gráfico 1, los datos indican que este acercamiento se explica de forma principal por una mayor moderación de la centroizquierda, ya que los índices Rile de la derecha (Alessandri y Büchi) son similares en ambas elecciones. Luego, si miramos con mayor detención cómo se componen los índices de cada candidatura en 1989, vemos que el porcentaje de "afirmaciones de izquierda" de Aylwin (28,7) es considerablemente menor que el de Allende (39) y Tomic (36,6), mientras el 17,6 % de sus afirmaciones son de derecha, superior al caso de Allende (10,8) y Tomic (15,8). Por otro lado, vemos que en el caso de la derecha se produce también un movimiento aún más conservador desde su candidatura de 1970, aunque menor en magnitud. En este sentido, el programa de Büchi contiene un porcentaje de afirmaciones de derecha (34,5) que es superior al de Alessandri (24,7), aun cuando a la vez el porcentaje de afirmaciones de izquierda es también mayor (22,6 vs. 11).

 

Gráfico 1: Posición en el espectro derecha-izquierda de los candidatos presidenciales antes y después del autoritarismo (1970/1989)
 
Fuente: Elaboración propia.

 

A continuación analizamos los datos sobre la ubicación de las coaliciones principales y de la IE en las elecciones presidenciales realizadas entre 1989 y 2009. Los resultados se resumen en la Tabla 5.

 

Tabla 5: Ubicación en el eje izquierda-derecha de los candidatos de la CPPD, Alianza e IE: 1989-2009
 
Fuente: Elaboración propia.

 

Los datos de la Tabla 5 sugieren algunos comentarios preliminares. En primer lugar, para el caso de la CPPD destaca que en promedio su ubicación ideológica es de -5,9 puntos, lo que la sitúa muy lejos de la posición que poseían Allende y Tomic en 1970. Asimismo, es llamativo el hecho de que entre 1989 y 2005 se produjo un movimiento progresivo hacia una mayor "moderación programática", siendo los candidatos de la "izquierda" de la CPPD (Lagos y Bachelet) los que compitieron con los programas más moderados. Esta tendencia, sin embargo, se revirtió en 2009. En segundo lugar, en el caso de la Alianza el patrón parece ser distinto. Por un lado, durante la década de los noventa presentó programas que no implicaron una mayor "moderación programática" respecto de 1970, ya que en 1993 y 1999 el índice Rile de los candidatos de derecha es más alto que el de Alessandri en 1970, que fue de 13,7. Por el otro, sin embargo, a partir de la década de 2000 se observan cambios sugerentes. Cuando se considera como referencia la candidatura de Piñera, vemos que el índice Rile de las candidaturas de derecha la ubicarían en una posición "más a la izquierda" que Alessandri en 1970. Por el contrario, si tomamos como referencia a Lavín, el movimiento se profundiza hacia la derecha.

En el caso de la IE, ella consistentemente ha presentado los programas de más a la izquierda del espectro. Con todo, sus cifras están en todos los casos lejos de las que tuvo la izquierda (Allende) en 1970. Así, ni siquiera respecto de la IE se puede sostener que hay continuidad ideológica entre ella y la UP, ya que si bien ambas ocupaban el espacio "más a la izquierda" del espectro, la IE exhibe posiciones que en promedio son mucho más moderadas (p.e. entre 1999 y 2005). Sin embargo, también hay otro dato interesante, en el sentido de que desde 1993 (no tuvo candidato en 1989) hay una progresiva moderación de su discurso, para luego volver a posiciones más "radicales" en 2009.

En forma similar a lo que se dijo para el período anterior, es útil señalar que para el caso del período 1989-2009, la menor distancia entre la centroizquierda y la derecha es relevante desde el punto de vista de cuáles son los "contornos programáticos" del espectro político. En las elecciones presidenciales realizadas desde 1989, la suma de votos de los candidatos de la CPPD y la Alianza promedió 86,5%. Por su parte, los candidatos de la IE solo 4,9%. Con ello, la situación a partir de 1989 es la inversa a la vista para 1970, donde la mayoría de los electores se pronunciaron por programas con un marcado contenido "de izquierda". Ahora, en cambio, sucede que muy mayoritariamente los electores prefieren candidaturas cuyos promedios Rile van entre -5,9 (CPPD) y 14,7 o 18,3 puntos (dependiendo si consideramos a Lavín o Piñera para 2005 en la Alianza). A su vez, esto hace menos relevante el que exista una opción más a la izquierda, que si bien tiene fuerza electoral y que ha sido relevante en algunas elecciones, hasta el momento no ha recibido un caudal de votos relevante.

Hechas estas observaciones generales, volvemos sobre la distancia ideológica entre coaliciones y su evolución entre 1989 y 2009, punto sobre el cual versan las dos últimas hipótesis. Los datos sobre distancia ideológica entre coaliciones se resumen en la Tabla 6.

 

Tabla 6: D istancia ideológica entre coaliciones: 1989-2009
 
Fuente: elaboración propia.

 

Vistas la Tabla 6 y las hipótesis planteadas, cabe afirmar lo siguiente. En primer lugar, si se promedian las cifras de distancia ideológica entre las candidaturas de la Alianza y la CPPD para el período 1989-2009, vemos que ella alcanza (en promedio) a 19,4 puntos (si consideramos solo a Piñera para 2005) o 23,9 (si consideramos a Lavín en el año 2005). Así, en el primer caso (considerando a Piñera) esa distancia es 22,1 puntos menor a la que existió entre Allende y Alessandri en 1970 (que fue de 41,5) y 15,1 puntos menor a la que hubo entre Tomic y Alessandri (34,5). En el segundo caso, considerando a Lavín para 2005, la distancia aumenta un poco, siendo menor en 17,6 puntos a la de Allende -Alessandri, y de 10,6 a la de Tomic-Alessandri. De esta forma, es claro que entre 1973 y 1989 se produjo un acercamiento ideológico/programático sustantivo, reduciéndose la polarización del sistema.

En segundo lugar, la distancia ideológica entre las dos principales coaliciones se mantuvo estable para las tres elecciones entre 1989 y 1999/2000 (en torno a los 23-25 puntos), lo que en principio permitiría comprobar la tercera hipótesis planteada. Sin embargo, eso cambió en los años 2000, particularmente cuando Piñera se considera como candidato de la Alianza para las dos elecciones, ya que en este caso la distancia fue de 14,7 puntos en promedio (en los años 2000). Es decir, en dicho período se habría producido un nuevo acercamiento entre la CPPD y la Alianza, al menos en términos programáticos, que en parte se explicaría por una moderación programática de la derecha (Piñera tiene programas ciertamente más "centristas" que Lavín). En cambio, si tomamos a Lavín para el año 2005, la diferencia entre la CPPD y la derecha en los 2000 fue de 23,5. Esta cifra es muy similar a la que existió en los años 1990. De esta manera, la tercera hipótesis se comprueba de forma parcial: si bien en la década de 1990 la distancia entre estas coaliciones se mantuvo estable, en la década siguiente esa distancia disminuyó, pero solo si consideramos los programas de Piñera.

En tercer lugar, cabe abordar la última hipótesis referida a la distancia entre la IE y las grandes coaliciones. Considerando su distancia respecto de la CPPD se observa que ella, en promedio para el período, es de 17,1 puntos. La cifra anterior es levemente inferior entre la que existe entre la CPPD y la Alianza, considerando a Piñera como candidato en 2005. Sin embargo, al mismo tiempo, se observa que la diferencia principal está marcada por la distancia existente en 1993, ya que en los años siguientes esa distancia se redujo de forma notable. Es decir, en un principio ella fue considerablemente alta, pero luego no lo fue más, siendo incluso menor la distancia que separa a la CPPD con la Alianza. Segundo, en el caso de la distancia ideológica IE-Alianza, esta es ciertamente mayor, siendo de 31,5 puntos en promedio para todo el período (considerando a Piñera para 2005), o de 36,0 puntos si consideramos a Lavín para 2005. De esta manera, en términos generales, la distancia entre la Alianza y la IE se mantiene en niveles altos, aun cuando menores a los que existieron entre Allende y Alessandri en 1970. En consecuencia, esta hipótesis solo se verifica de modo parcial, ya que existe especialmente a partir de fines de la década de 1990 una disminución sustantiva de la distancia ideológica de la CCPD con la IE, la que varía de elección en elección, pero que en todo caso no supera los 14 puntos en las tres elecciones realizadas entre 1999 y 2009. Esto, en el contexto de que ambas coaliciones exhiben programas bastante más moderados que los que tenían sus referentes en 1970. Por otra parte, para todos los años electorales considerados, la distancia entre la IE y la derecha es bastante alta (por sobre los 30 puntos), salvo en el caso de 2005, cuando consideramos las candidaturas de Hirsch y Piñera.

V. CONCLUSIONES

El eje izquierda-derecha es la dimensión principal en el estudio de la competencia política en los países de occidente. En Chile, la literatura coincide en resaltar que hacia 1970 la distancia ideológica entre los "tres tercios" de la política chilena era muy sustantiva, mientras que en 1989 esa distancia había disminuido. De igual modo, la distancia ideológica entre las coaliciones principales que han dominado la competencia electoral desde 1990 se habría mantenido relativamente estable, mientras la IE se habría mantenido en una posición más lejana a ellas en términos programáticos. Si bien estas apreciaciones tenían buenos fundamentos, nunca habían sido sometidas a un análisis empírico que precisamente estableciera qué distancia ideológica hay entre las distintas coaliciones/candidaturas en el período indicado.

Este trabajo buscó llenar, aun cuando sea de forma parcial, ese vacío en la investigación académica. Usando la metodología del CMP se estimaron empíricamente los posicionamientos en el eje izquierda-derecha de las candidaturas presidenciales de las principales coaliciones partidarias chilenas en seis elecciones (1970, 1989, 1993, 1999, 2005 y 2009). Luego, a partir de los datos generados se analizaron un conjunto de hipótesis sobre la evolución de la distancia ideológica entre coaliciones. Este análisis condujo a los siguientes hallazgos: a) En la elección de 1970 efectivamente existió una alta distancia ideológica entre las candidaturas de Allende y Alessandri, como también para el caso de las de Tomic y Alessandri. Sin embargo, esta distancia no fue sustantiva entre Tomic y Allende, candidaturas que estaban más lejos en términos políticos que programáticos; b) La elección de 1989 ofrece un panorama distinto, ya que la distancia ideológica entre la CPPD y la Alianza por Chile fue sustantivamente menor a la que separaba a las de Allende (que fue apoyado por muchos actores que en 1989 eran parte de la CPPD) y Alessandri, como así las de este con Tomic (apoyado por el PDC) en 1970. Lo anterior, principalmente porque la centro izquierda desarrolló un proceso de moderación programática; c) Entre 1989 y 1999 la distancia ideológica entre las coaliciones principales se mantuvo estable (en torno a los 23-25 puntos), para disminuir en la década siguiente, cuando para el efecto consideramos los manifiestos de Piñera; y d) Por último, la IE también exhibió, al menos en 1999 y 2005, índices Rile bastante moderados (comparados con los de 1993 al menos), haciendo que la distancia ideológica entre ella y la CPPD fuera bastante moderada (menos de 10 puntos). Eso, sin embargo, cambió en 2009, cuando Arrate presentó un programa más cercano ideológicamente al de Pizarro de 1993. Con todo, en la derecha sus niveles de distancia ideológica siguen siendo relativamente altos, aun cuando menores a los que existieron entre Allende y Alessandri.

Con esto, aun cuando con matices, esta investigación aporta soporte empírico a las proposiciones de la principal literatura chilena sobre la evolución programática de los partidos/coaliciones chilenas entre 1970 y 2009. En el contexto de lo presentado, la investigación constituye un primer paso en el estudio de la evolución ideológica de los partidos/coaliciones en Chile mediante una metodología mixta.

Al mismo tiempo, los resultados sugieren la necesidad de que futuras investigaciones profundicen a lo menos dos aspectos vinculados. Por una parte, es necesario examinar las causas de estos movimientos programáticos de las distintas coaliciones. A este respecto, creemos que hay dos factores que eventualmente pueden contribuir a resolver este problema. En primer lugar, cabría considerar la experiencia del golpe de 1973 y la desaparición de los socialismos reales en Europa para explicar la mayor moderación de los partidos de izquierda que pertenecen a la CPPD, sobre todo en lo referido a la valoración de la democracia y el rol del mercado en la economía. Igualmente, el formar una coalición con el PDC puede contribuir a explicar su respaldo a programas "más moderados". A la vez, cabe considerar que el PDC también exhibe un movimiento hacia posiciones más moderadas (si comparamos los programas de Aylwin y Tomic), lo que puede estar vinculado a la experiencia del golpe y los cambios económicos a nivel mundial y local (Roberts 1995; Walker 1990). En segundo lugar, cabe considerar factores de corto plazo, como la competitividad de las elecciones. Por ejemplo, en elecciones menos competitivas y donde las posibilidades de ganar de un partido son altas, este puede polarizar su posición sin poner en riesgo su triunfo (Downs, 1957). Sin embargo, cuando otro partido o candidato tiene también posibilidades de ganar, puede ocurrir que los partidos se muevan más hacia el centro para atraer más votantes. Lo anterior podría ser factor explicativo de la mayor moderación de la CPPD en 1999 y 2005. De la misma manera, los movimientos de la derecha hacia el centro en 2005 y 2009 pueden vincularse a la convicción de que ello era un paso útil para alcanzar la presidencia.

Por la otra, como vimos, si bien a partir de 1989 se observa una cierta estabilización programática entre las coaliciones principales, ocurre que igualmente hay oscilaciones interesantes. Es decir, los datos muestran que a veces las candidaturas avanzan en una dirección, pero en la siguiente van en otra. El ejemplo más claro es lo ocurrido con los candidatos de la CPPD entre 1999 y 2009.

En suma, es útil y necesario indagar qué explica la tendencia general a la moderación programática de las coaliciones principales, como también los cambios en las posiciones programáticas de los partidos/coaliciones entre una elección y otra.

NOTAS

1 La llamamos así, aun cuando antes utilizó otras etiquetas, como "Democracia y Progreso" y "Unión por el Progreso de Chile", mientras que desde 2009 se autodenominó "Coalición por el Cambio".

2 Para las elecciones realizadas entre 1989 y 2009 solo incluimos en el análisis las candidaturas de la CPPD, la Alianza por Chile y la IE. Dejamos así de lado otras candidaturas, que si bien pueden ser representativas de ciertos sectores (como la de Errázuriz en 1989), no se consolidaron como fuerzas estables, y por tanto su inclusión no es útil para los efectos de este trabajo. Con todo, igualmente se informa su Índice Rile.

3 Este carácter pluralista de la competencia se vio limitado entre 1948 y 1958 con la vigencia de la ley de defensa de la democracia (conocida también como ley maldita), que proscribió al PC.

4 La volatilidad representa el cambio neto de la votación de todos los partidos entre una elección y otra. El cálculo se realizó sobre la base de los resultados oficiales, ocupando la fórmula de Pedersen. De acuerdo con esta, el índice va de 0 a 100, donde 100 es la máxima volatilidad.

5 La excepción puede ser el período 1952-1961.

6 Las reformas más sustantivas que impulsaron la participación política fueron: a) La que en 1948 entregó el voto a las mujeres para participar en elecciones presidenciales y al Congreso Nacional (en 1934 se les había habilitado para las elecciones municipales); b) la Ley N0 12.891 de 1958, que aumentó las sanciones para quienes no cumplen sus obligaciones de inscribirse en los registros electorales, o estando inscritos no cumplan su obligación de sufragar, c) La Ley N0 14.851 de 1962 hizo de facto obligatoria la inscripción electoral, y d) En 1970 se rebajó la edad para votar de 21 a 18 años y se concedió el voto a los analfabetos (Gamboa, 2011).

7 Lo que es actualmente la UDI fue parte de RN, desde la fundación del partido (en 1987) hasta inicios de 1988, cuando luego de una agitada pugna interna el "gremialismo" decidió retirarse de RN.

8 En algunos momentos han surgido terceras fuerzas identificadas con la derecha, que incluso han sido parte de las listas parlamentarias encabezadas por RN y la UDI. Entre ellas, la más importante fue la Unión de Centro Centro (UCC) del empresario Francisco Errázuriz. Estos, al igual que otras organizaciones (como el Partido del Sur), no tuvieron gran poder parlamentario ni continuidad en el tiempo, por lo que no se consideran en este resumen.

9 Al menos hasta 2008, los partidos principales lograron neutralizar el surgimiento de nuevos partidos que compitan dentro de su espectro (como el caso de la UCC en el caso de la derecha), y con ello mantener su "monopolio" parlamentario. A partir de 2009, sin embargo, han surgido nuevas fuerzas que los amenazan, como el Partido Regionalista de los Independientes (PRI), formado en parte por exmilitantes del PDC, y que logró 2 escaños en la Cámara de Diputados, a lo que se suman también las victorias de algunos candidatos independientes (3). Si a ello se le suma el que un candidato escindido de la CPPD (Marco Enríquez-Ominami), obtuvo el 20% en la elección presidencial de 2009, es posible (pero no seguro) que en adelante los partidos tradicionales vean desaparecer su "monopolio" de la representación parlamentaria.

10 A este respecto, es llamativo el que la literatura sobre elecciones presidenciales chilenas pone muy poco énfasis en lo que se discute a nivel programático, lo que puede explicarse precisamente porque no existe una gran diferencia entre las candidaturas de la CPPD y la Alianza por Chile.

 

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ANEXO. CONSIDERACIONES METODOLÓGICAS

Para codificar los "manifiestos presidenciales" se recogieron todos los programas de gobierno de las candidaturas presidenciales chilenas entre 1970 y 2009, transformados a formato Word y Excel. Luego se codificó cada quasi-sentence de los programas según las categorías establecidas por el CMP. Estas son frases que contienen una sola idea o issue. Por ejemplo: "Mi gobierno se encargará de mejorar la educación pública". Esto, porque a diferencia de los sistemas automatizados de análisis de contenido, donde las palabras en sí constituyen los datos (Laver, Benoit y Garry, 2003; Slapin y Proksch, 2008) y no requieren codificación manual, el CMP usa quasi-sentences como unidad de análisis.

Cada programa fue codificado por dos codificadores distintos, que trabajaron separadamente y tuvieron entrenamiento especial para realizar esta tarea, siguiendo las recomendaciones del CMP. Terminadas las codificaciones, una tercera persona determinó el grado de concordancia que tenían las codificaciones realizadas por los distintos codificadores. Esto se denomina interrater reliability. Para el efecto, usamos el índice (o la metodología) de Cohen Kappa (Cohen, 1960 y 1968; Fleiss, Levin y Paik, 2003: 603-610). Este es el más usado cuando se usan variables categóricas y un máximo de dos codificadores (Roberts 2008). En caso de bajos niveles de concordancia (menor a 0,70), un tercer codificador realizó una nueva codificación o revisó las dos codificaciones anteriores.

Por último, para obtener la estimación espacial del candidato en el eje izquierda-derecha, simplemente:

(Σ Categorías de Derecha - Σ Categorías de Izquierda)

Como dijimos, las 56 categorías principales del CMP se pueden agrupar en áreas, siendo estas: economía, política exterior, eje liberal-autoritario, democracia, eje urbano rural, cultura y relaciones étnicas, educación, medio ambiente, integración y descentralización. Las categorías seleccionadas por Laver y Budge (1993) para efecto de determinar la ubicación de cada partido/programa en el eje izquierda-derecha se exponen en la siguiente Tabla:

 

Tabla 7: Las categorías izquierda-derecha definidas por el CMP
 
Fuente: Laver y budge (1993); Klingemann, Volkens, bara, budge y McDonald (2006: 163).
 
Mantenemos los títulos en inglés para no incurrir en errores de traducción, afectando la comparabilidad de los resultados.

Jaime Baeza Freer es Doctor en Ciencia Política, profesor asistente del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile. E-mail:
jbaezaf@u.uchile.cl

Ricardo Gamboa es Doctor en Ciencia Política, profesor asistente del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile. E-mail: rgamboa@uchile.cl

Miguel Ángel López V. es Doctor en Ciencia Política, profesor asistente del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile. E-mail: mlopez@u.uchile.cl

* Este artículo forma parte del proyecto Fondecyt 1090280, del cual los tres autores son investigadores. Agradecemos a los dos evaluadores anónimos de RCP, así al prof. Todd Landman de la Universidad de Essex, Reino Unido, por su ayuda en el diseño metodológico de este trabajo. Igualmente, a Natalia Vargas, Pedro Figueroa, Nicolás Miranda y Ulises Vilches por su enorme contribución en la recopilación de la información y la codificación de los programas. Extendemos nuestra gratitud a los comentaristas de versiones anteriores de este trabajo, presentadas en los congresos de American Political Science Association (APSA) y Latin American Science Association (LASA) (ambos 2010), y de la Australian Political Studies Association (2011).

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