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Revista de ciencia política (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) vol.33 no.2 Santiago  2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2013000200003 

Artículo

 

CLIVAJES PARTIDARIOS Y CAMBIOS EN PREFERENCIAS DISTRIBUTIVAS EN CHILE*

Partisan Cleavages and Changes in Distributive Preferences in Chile

 

JUAN CARLOS CASTILLO

Pontificia Universidad Católica de Chile

IGNACIO MADERO-CABIB

Universidad de Lausanne, Suiza

ALAN SALAMOVICH

Pontificia Universidad Católica de Chile


RESUMEN

Las creencias respecto de cómo deberían distribuirse los bienes y recursos en la sociedad constituyen un elemento central de la identificación con partidos políticos. En este sentido, sería esperable que las preferencias por un rol más o menos activo del Estado en la redistribución se relacionara con distintas identificaciones partidarias y con el continuo izquierda-derecha. El presente artículo cuestiona este supuesto, proponiendo que procesos de desestructuración ideológica han llevado a que la identificación con partidos no constituya actualmente un elemento de clivaje potítico en Chile. Los datos a analizar provienen de la encuesta International Social Survey Programme (ISSP), aplicada en Chile en 1999 y 2009. Los resultados indican que existen escasas diferencias de preferencias distributivas entre quienes se identifican con distintos partidos políticos.

Palabras clave: Preferencias distributivas, clivajes partidarios, identificación partidaria, izquierda-derecha, Chile.


ABSTRACT

Beliefs about how goods and resources should be distributed in society constitute a central element in the identification with political parties. In this sense, the preference for a more or less active role ofthe state in redistribution is expected to be related with different party identifications and with the left-right continuum. The present article challenges this assumption, proposing that processes of ideological destructuration have led to that party identification does not constitute a current political cleavage in Chile. The data to be analyzed correspond to the International Social Survey Programme survey implemented in Chile in 1999 and 2009. Results indicate there are scarce differences in distributional preferences by the identification with political parties.

Key words: Distributive preferences, partisan cleavages, party identification, left-right, Chile.


 

I. INTRODUCCIÓN

La distribución de los bienes en una sociedad representa uno de los temas centrales en la esfera política. Los ideales de igualdad propios de la época de la Ilustración en adelante se plasman en una serie de propuestas, programas y revoluciones que han caracterizado el último siglo y que asumen temas distributivos en el centro de sus preocupaciones. En este marco, tradicionalmente se ha observado que aquellos ligados a la izquierda política tienden a favorecer una mayor participación del Estado en la redistribución, mientras la derecha-liberal se asocia al incentivo de la iniciativa personal evitando interferir con los mecanismos autorreguladores del mercado. Sin embargo, la caída del muro de berlín y la profetizada muerte de las ideologías (Fukuyama, 1993; Rubinstein, 2009) han mermado la fuerza de las demandas distributivas en términos de programas partidarios, dando espacio a fórmulas consensuales que combinan elementos de distribución basadas en las reglas del mercado y determinadas regulaciones de entes estatales.

En Some Social Requisites of Democracy, Lipset (1959) señala que la desigualdad económica representa una amenaza al surgimiento y la estabilidad de las democracias. No obstante, la evidencia actual nos señala que, contrario a los supuestos de este autor, existen sociedades que conviven con altas cuotas de desigualdad y que sin embargo mantienen un sistema que puede ser calificado de democrático. En este contexto, cabe preguntarse si aquellos/as que se identifican con distintos partidos políticos difieren en sus creencias respecto de la desigualdad económica, o si más bien se aprecia un consenso transversal a la identificación partidaria en estos temas. Tal pregunta adquiere una relevancia especial en el caso chileno, uno de los países con mayor desigualdad económica a nivel mundial (López y Miller, 2008) y paralelamente mayor estabilidad democrática de la región (Luna, 2008).

La consistencia entre la pertenencia a ciertos grupos de la sociedad y la identificación con distintas preferencias sociales corresponde a un tópico de análisis recurrente en los estudios en ciencias sociales (Converse, 1958, 1962, 1964; Greenstein, 1992; Marcus y MacKuen, 1993; Mcguire, 2004; Bargsted, 2010). Específicamente en el campo político, una de las tareas específicas ha consistido en el análisis de cómo ciertos factores sociales tales como el contexto político de cada nación o el acceso a la información política condicionan la formación cívico-ciudadana de las personas. Otro ámbito de interés ha consistido en el estudio de la vinculación entre la autoidentificación de los individuos en el continuo izquierda-derecha y su proclividad hacia ciertas preferencias distributivas de la sociedad, es decir, la intensidad con la que los criterios político-sociales de las personas determinan sus creencias respecto de la distribución (Bargsted, 2011; Zaller, 1992).

La idea central de este trabajo consiste en establecer en qué medida la identificación política con distintos partidos en Chile se relaciona con diferentes preferencias de tipo distributivo, o en otras palabras, en qué medida los temas distributivos constituyen clivajes partisanos en este país (asumiendo el concepto partisano en términos amplios como identificación con partidos políticos). basados en evidencia previa que nos habla de un alto nivel de consenso respecto de la justificación de la desigualdad económica en Chile (Castillo, 2012), la hipótesis central de este artículo señala que los temas distributivos actualmente no constituyen un clivaje partisano relevante, y que además el nivel de clivaje ha disminuido en la última década. Para ello, comparamos distintas preferencias distributivas a base de identificación partidaria en los años 1999 y 2009. Para enriquecer el análisis consideraremos en los dos años mencionados además la identificación en el continuo izquierda-derecha como un contraste al análisis de la identificación partidiaria. Los datos a utilizar para el análisis corresponden a las encuestas del módulo de desigualdad económica del International Social Survey Programme 1999 y 2009, que constituye a la fecha el único estudio de opinión pública especializado en temas de justicia y desigualdad económica que se ha replicado en el país.

El artículo se organiza de la siguiente manera. La primera parte consiste en una descripción de los enfoques actuales en el estudio empírico de las preferencias distributivas. En la segunda sección nos centramos en el sistema de partidos en Chile, sus características y su asociación con temas distributivos. La tercera parte describe los datos, variables y métodos, mientras en la cuarta sección se presentan los resultados del análisis. Finalmente, se resumen y discuten los principales hallazgos y limitaciones del estudio, además de ciertas posibilidades de investigaciones futuras.

II. SOBRE EL ESTUDIO EMPÍRICO DE LAS PREFERENCIAS DISTRIBUTIVAS

La distribución de bienes y recompensas en la sociedad es un tema que posee una larga tradición teórica en filosofía política. En esta perspectiva de carácter eminentemente normativa, la discusión se centra en definir cuáles son los principios que deberían regular la distribución económica en la sociedad, de modo que esta pueda ser calificada como justa. En la Ética Nicomaquea de Aristóteles (1999 [350 a.C.]) es posible encontrar las primeras referencias a principios distributivos, los que se asociaban a la distribución proporcional de bienes materiales y el honor de acuerdo con la contribución social de cada individuo, principio también denominado como igualdad proporcional o equidad. Desde entonces, la relación entre justicia e igualdad constituirá uno de los principales ejes en la discusión sobre distribución, donde la pregunta fundamental es qué tipo de igualdad (o desigualdad) puede ser considerada justa. Aquí encontramos una serie de teorías que priorizan diferentes elementos como criterio de igualdad justa: igualdad de recursos (Dworkin, 1981, 2000), bienes básicos (Rawls, 1971), oportunidades de bienestar (Roemer, 1998), y también igualdad de capacidades (Sen, 1992). En resumen, y tal como es caracterizada por barry, la discusión normativa en justicia social se resume en la defensibility of unequal relations between people (barry, 1989: 3).

Además de la perspectiva normativa en justicia social, un segundo enfoque en el estudio de la distribución económica es aquel de carácter empírico. A diferencia del enfoque normativo, la perspectiva empírica no apunta a establecer principios generales, sino a estudiar cuáles son las preferencias que las personas presentan respecto de la distribución en una sociedad determinada, ámbito de investigación conocido como justicia social empírica (Wegener, 1999). Si bien al igual que en la perspectiva normativa se hace referencia a diferentes tipos de igualdad, ahora el énfasis consiste en poder establecer en qué medida las personas están dispuestas a apoyar distintos principios distributivos, así como también en determinar qué tipo de desigualdades son consideradas justas -y cuáles no- en un grupo o sociedad determinada. Con ello es posible contrastar si los principios filosófico-normativos tienen asidero en la población, y si existe el así denominado equilibrio reflexivo (Rawls, 1993) entre concepciones de justicia y los principios que norman la distribución en la sociedad. Además, se puede observar si existe apoyo a creencias distributivas que fomentan la desigualdad o, en otras palabras, si se presenta legitimidad de la desigualdad económica (Castillo, 2011).

Las preferencias distributivas que han sido abordadas en investigaciones de carácter empírico pueden categorizarse en dos grandes ámbitos: la justicia de principios y la justicia de recompensas (Wegener, 1999). Los estudios en justicia de principios se interesan en el apoyo a normas distributivas generales, los que en términos de encuestas de opinión adquieren formas como "El Estado debe redistribuir desde los más ricos hacia los más pobres" o "Las personas que trabajan duro deben ganar más que aquellos que no lo hacen". En contraste con la justicia de principios (ideologías), la justicia de recompensas evalúa distribuciones concretas a individuos, en el sentido de "¿es justo que un individuo X obtenga Y?". Esta perspectiva, que tiene sus orígenes en la teoría de la deprivación relativa y la teoría de la equidad (Berkowitz y Walster, 1976; Cook, 1975; Cook y Hegtvedt, 1983; Walster, Berscheid y Walster, 1976; Wegener, 1990), intenta establecer cuáles son los parámetros que las personas toman en cuenta al evaluar una recompensa como justa. Los distintos ámbitos de estudio relacionados con la justicia distributiva son representados en la Figura 1.

 

Figura 1: Ámbitos de estudio de la justicia distributiva
 
Fuente: Elaboración propia.

 

En la presente investigación nos centraremos en el ámbito de la justicia social empírica, y específicamente en la justicia de principios, atendiendo a las diferencias en el apoyo a distintos principios distributivos según identificación con partidos y tendencias políticas. Para ello, consideraremos tanto principios relacionados con temas generales de distribución (por ejemplo impuestos y/o redistribución desde el Estado) como también principios aplicados a ámbitos específicos particulares (referidos a ámbitos sectoriales de aplicación, como educación o salud). La incorporación de principios generales y particulares pretende enriquecer el marco de análisis de las diferencias entre las identificaciones partidarias en temas distributivos.

III. CLIVAJES, IDENTIFICACIÓN PARTIDARIA Y PREFERENCIAS DISTRIBUTIVAS

Un sistema político estructurado ideológicamente se caracteriza por poseer partidos que se distribuyen en el continuo izquierda-derecha de una forma relativamente estable, y donde además las posiciones ideológicas y programáticas de cada partido poseen una estructura coherente entre sí (Ruiz, 2006). Por historia, Chile ha sido un caso destacado en Latinoamérica por su sistema estable de partidos políticos (Siavelis, 2005), presentando avances significativos en la construcción de una gobernabilidad tanto efectiva como democrática (Angell, 2010). Este sistema, generado a mediados del siglo XX, se caracterizó por partidos altamente institucionalizados, siendo junto a Uruguay y Costa Rica uno de los sistemas democrático-partidista más efectivos del continente (Luna, 2008). Otra característica de los partidos chilenos ha correspondido a su diversidad ideológica y programática oficial, logrando abarcar el conjunto del espectro ideológico existente (Angell, 2010; Ruiz, 2006; Siavelis, 2005). La referencia al espectro ideológico se relaciona con la noción de que diferentes posturas en el ámbito de lo político podrían ser resumidas en una dimensión principal: el clivaje izquierda-derecha (Gabel y Huber, 2000).

A pesar de los mencionados niveles de estructuración programática y de clivajes que tradicionalmente han identificado a Chile, hoy estarían ocurriendo cambios considerables en términos de la competencia partidaria y de la configuración de las bases sociales de cada partido (Ruiz, 2006; Luna, 2008). Se ha señalado, por ejemplo, que las diferencias políticas entre los partidos han ido decreciendo, gestándose progresivamente un proceso de incipiente desestructuración ideológica y de convergencia hacia un menor intervencionismo estatal (Ruiz, 2006). Los partidos chilenos han mantenido de este modo cierto consenso con el modelo de libre mercado y con la liberalización global del mercado, lo que ha sido asociado a la idea de transición pactada que, desde el retorno a la democracia, ha influido en sus acercamientos en posturas distributivas (Angell, 2010), tendiendo hacia un menor intervencionismo estatal y una mayor promoción de libertades individuales en ámbitos económicos.

Una de las explicaciones respecto de la convergencia partidaria en temas de redistribución consiste en que muchos partidos de centro e izquierda se habrían acercado a la postura de "más mercado", evidenciando una renovación política o un acercamiento a lo que por tradición caracterizaba a los partidos de la derecha política (Angell, 2010). Tal tendencia se habría gestado principalmente durante la transición a la democracia y la formación de dos grandes coaliciones: La Concertación y la Alianza por Chile (Navia, 2006), establecidas esencialmente en torno al clivaje de quienes apoyaron o no al régimen autoritario (Torcal y Mainwaring, 2003). La formación de coaliciones habría llevado a una minimización de la diversidad de posturas entre los partidos de cada coalición, favoreciendo la convergencia. Por ejemplo en el caso de la Concertación, la pertenencia de la Democracia Cristiana haría que esta coalición integre tanto visiones de centro como de izquierda. Por su parte, la existencia de sectores liberales en RN (Luna, 2008) también provoca que dentro de la Alianza por Chile convivan posturas diversas.

El escenario de convergencia partidaria señalado anteriormente sin duda genera una serie de desafíos a los ciudadanos en términos de identificación partidaria. Para poder establecer hipótesis que relacionan la identificación partidaria con preferencias distributivas revisaremos en primer lugar algunos antecedentes de los estudios en temas de identificación con partidos políticos. Uno de los trabajos seminales al respecto es el de Campbell, Converse, Miller, y Stokes (1960), donde se postula que la identificación en general tiene que ver con las características atractivas (o repulsivas) de un grupo particular, lo que es aplicable a los partidos políticos. Este lazo sería más bien de carácter psicológico, donde la fuerza y dirección de la identificación partidaria son elementos de gran importancia para determinar la actitud y el comportamiento político. En este sentido, la identificación partidaria puede ser entendida fundamentalmente como el nexo de un ciudadano con un partido político, con el cual se fija una posición en el espectro ideológico (Burden y Klofstad, 2005). Esta identificación se vería afectada por elementos como la socialización, la experiencia en relación con distintos partidos, y la oferta programática de partidos rivales (Fiorina, 1977), siendo además relativamente estable en el tiempo (Carsey y Layman, 2006). Mediante esta identificación, cada persona asume expectativas sobre las directrices que su partido político tendrá frente a diferentes temas de la contingencia nacional, lo que se manifestaría luego en formas de preferencias políticas (Carsey y Layman, 2006; Page y Shapiro, 1982). Estas directrices se denominan formalmente dimensiones programáticas, y refieren a los principios declarados por cada partido para orientar el desarrollo de políticas públicas (Kitschelt, Hawkins, Luna, Rosas, y Zechmeister, 2010). Las dimensiones programáticas corresponden a uno de los elementos más relevantes para diferenciar a los partidos políticos frente a distintos aspectos sociales, entre los que se encuentran los temas distributivos de la sociedad (Kitschelt et al., 2010). Sin embargo, es relevante consignar que la identificación partidaria también se ve afectada por los así llamados vínculos no programáticos (Luna, 2010), donde algunos partidos establecen diferentes tipos de vinculación con el electorado más allá de contenidos programáticos.

Tradicionalmente los partidos se han distinguido en cuanto al rol que debe ocupar el Estado en temas distributivos y al grado de libertades económicas individuales que debiera existir (Kingstone y Young, 2009). En este sentido, sería esperable que ciudadanos que se identifiquen con partidos políticos de izquierda mostraran preferencias distributivas más proclives hacia un rol activo del Estado en la redistribución, mientras lo opuesto ocurriría en aquellos que se identifican con partidos de derecha. Sin embargo, es relevante notar que según datos de la encuesta LAPOP, Chile es uno de los países con menor identificación partidaria (Morales, 2011). Además, los procesos de identificación se ven afectados por la complejidad del contexto (Bargsted, 2010), por lo tanto la convergencia partidaria referida anteriormente podría afectar la consistencia entre identificación y preferencias distributivas. En consecuencia, en este escenario sería esperable que la identificación partidaria no posea un efecto diferenciador relevante en preferencias redistributivas. Sin embargo, y debido a la baja identificación partidaria en Chile, una segunda hipótesis corresponde a una mayor influencia de la identificación con el continuo izquierda-derecha en preferencias redistributivas cuando se compara con la identificación con partidos políticos.

Modelo de análisis

Los antecedentes de preferencias distributivas e identificación partidaria nos permiten en este punto plantear con mayor claridad nuestro modelo de análisis, el que se ilustra en la Figura 2. El principal foco de estudio son los principios distributivos, que hemos clasificado en generales y particulares, mientras la identificación partidaria y la identificación izquierda-derecha aparecen como predictores de estos principios. El sentido de predictor no posee en este contexto un énfasis causal, sino más bien de análisis de posibles diferencias entre grupos. Tal como se esboza en la figura, este análisis se realizará comparando también los años 1999 y 2009. Además, se incluyen variables de educación e ingreso, ya que las preferencias distributivas también se relacionan con este tipo de variables (Alesina y Giuliano, 2009; Kluegel, Mason, y Wegener, 1995).

 

Figura 2: Modelo general de análisis
 
Fuente: Elaboración propia.

 

IV. DATOS Y VARIABLES DATOS

El International Social Survey Programme (ISSP) es un proyecto colaborativo de encuestas de opinión que cubre una amplia gama de temas sociales. Comenzó en 1983 con cuatro países fundadores (Alemania, EE.UU., Reino Unido y Australia), y en la actualidad participan más de 40 países. Cada año el cuestionario cubre un tema particular, el que se repite en versiones sucesivas de la encuesta permitiendo comparaciones en el tiempo. Los temas abordados año a año son decididos por un subcomité conformado por representantes de cada país, y luego un cuestionario principal escrito en inglés es entregado para ser traducido al idioma de los países participantes. La desigualdad social ha sido el tema de investigación de los módulos 1987, 1992, 1999 y 2009 del ISSP. Esta encuesta incluye una serie de ítems actitudinales acerca del ingreso, la distribución, la percepción de inequidad, principios distributivos, expectativas acerca del rol del Estado sobre la inequidad, así como preguntas acerca de la percepción y evaluación de las remuneraciones ocupacionales. En Chile el ISSP comienza a implementarse desde 1998 por el Centro de Estudios Públicos (CEP). En el presente estudio se emplearon los datos de 1999 y 2009. Los primeros provienen de la base oficial del ISSP, mientras los segundos fueron tomados del "Estudio Nacional de Opinión Pública N° 30, Tercera Serie Mayo-Junio 2009",1 en el que se encuentran incluidos los datos del ISSP 2009. Las encuestas cuentan con 1.503 y 1.505 casos observados, respectivamente, y poseen muestreo representativo a nivel nacional.

variables

Las variables dependientes del estudio se basan en cuatro ítems referidos a orientaciones distributivas medidos en escala Likert de cinco puntos de acuerdo-desacuerdo. Dos de estos ítems se refieren a orientaciones distributivas generales, abordando el rol del Estado en disminuir diferencias de ingreso y proporción de impuestos a pagar por parte de aquellos con más recursos. Los otros dos ítems abordan ámbitos particulares o sectoriales de distribución en salud y educación. El detalle de los ítems se presenta en la Tabla 1.

 

Tabla 1: Variables dependientes
 
* Las categorías de respuesta se presentan recodificadas, de modo que el contenido coincida con la numeración en el sentido de menor a mayor tendencia en sentido igualitario.

 

Debido a que las distribuciones de estos ítems ordinales se concentran en los extremos, para efectos de la mayor parte de los análisis se recodificaron en forma dicotómica (dummy), colapsando los niveles muy de acuerdo y de acuerdo en una categoría versus las restantes en el caso de los ítems de distribución general, y en el caso de los particulares se recodifican las categorías algo injusto y muy injusto con valor 1, y el resto como 0. El sentido de esta última recodificación se relaciona con que el valor 1 va en la dirección de mayor redistribución, por lo tanto, este valor 1 se asocia a que una distribución basada en mérito individual corresponde a algo "muy injusto". De esta forma, en los análisis se intenta poder comparar en un mismo sentido todos los ítems, donde un mayor valor se relacionaría con mayor apoyo a la redistribución.

La principal variable independiente corresponde a la pregunta sobre identificación con partidos políticos detallada en la Tabla 2. La conformación de esta variable requirió algunas recodificaciones de modo de hacerla comparable entre los años analizados, pasando por ejemplo a los partidos "Unión de Centro Centro" (1999) y al "Partido Humanista" (1999-2009) a la categoría de "otro".

 

Tabla 2: Identificación con partidos políticos en 1999 y 2009

 

Una segunda variable independiente consiste en la identificación con categorías de tendencia política general, cuya distribución se muestra en la Tabla 3.

 

Tabla 3: Identificación con tendencia política según año

 

V. ANÁLISIS

El análisis comienza comparando los porcentajes de aprobación de cada principio distributivo por año. La Figura 3 muestra las frecuencias porcentuales de cada variable en los dos años, indicando los colores más oscuros de las barras una mayor aprobación y los colores más claros una menor aprobación en términos de justicia distributiva. Como vemos, los principios generales en temas de redistribución por parte del gobierno y de reducción de impuestos poseen un mayor grado de acuerdo en términos de justicia que la distribución a base del ingreso individual en temas de salud y educación. Sin embargo, al realizar comparaciones temporales observamos una disminución en la aprobación el año 2009 respecto de 1999 (considerando los valores "muy justo" y "justo"). Lo mismo sucede en preguntas relacionadas con la justicia distributiva en salud y educación asociada a ingreso, ya que proporcionalmente el porcentaje de aquellos que están de acuerdo con estas afirmaciones ha disminuido el año 2009.

 

Figura 3: Aprobación de los principios distributivos
 
Valores (justo/injusto) adaptados para favorecer la comparación de las preguntas.
Fuente: Elaboración propia a base de encuestas ISSP 1999 y 2009.

 

La Tabla 4 muestra las frecuencias por cada principio distributivo en cada año en las columnas y los partidos políticos en las filas.

 

Tabla 4: Preferencias distributivas según partido y año
 
Diferencias significativas entre identificación con partidos y al interior de la identificación con cada partido (en el año 2009 en relación con 1999) marcadas *p < 0,05, **p < 0,01.

 

En relación con las diferencias entre identificación con partidos en cada año, la Tabla 1 muestra un test de χ2 en la penúltima fila, que evidencia que la única diferencia significativa ocurre el año 1999 en relación con el tema general de impuestos. Por lo tanto, la identificación partidaria parece no reflejarse en diferencias ideológicas respecto de la distribución. En cuanto a los cambios comparando ambos años en términos de preferencias distributivas de quienes se identifican con algún partido, sí encontramos algunas diferencias significativas. Respecto de principios generales, en el ítem de responsabilidad del gobierno en la redistribución no se aprecian diferencias significativas en ninguna de las identificaciones partidarias, mientras respecto del ítem impuestos, es tanto en la UDI (χ2(1)=7,68, p < 0,01) como en el PS (χ2(1)=15,91, p < 0,01) donde se aprecia una mayor diminución en el apoyo a que las personas más ricas paguen impuestos. Los principios distributivos en las áreas de salud y educación también evidencian cambios en relación con la identificación con partidos. Para entender los análisis en el caso de estos principios, es importante recordar que el aumento de los niveles va en el sentido de "injusto". En el caso de la salud, la identificación partidaria se asocia a considerar más injusto que los ricos puedan pagar mejor salud (en 2009 respecto de 1999) nuevamente tanto en caso de la UDI (χ2(1)=4,94, p < 0,05) como en el PS (χ2(1)=5,07, p < 0,05), mientras que en el caso de la educación no se evidencian diferencias significativas.

Respecto del análisis sobre tendencia dentro el continuo izquierda-derecha, la Tabla 5 nos muestra algunas diferencias relevantes en comparación con los resultados analizados previamente en relación con la identificación partidaria. En particular llama la atención que los test de diferencias entre distintos posicionamientos en el continuo izquierda-derecha presentados en la penúltima fila son en su mayoría significativos, lo que nos señala que la identificación con tendencias políticas se asocia a mayores diferencias en posturas distributivas en comparación con la caracterización partidaria. También resulta interesante que las diferencias en términos de principios generales ocurran principalmente el año 2009, mientras para los casos particulares de salud y educación suceden solo el año 1999. Es decir, que la salud y la educación dependan de la capacidad de pago no solo presenta un menor apoyo el 2009 (ya que se considera más injusto), sino que también aparece como consensual a través de las distintas identificaciones políticas.

 

Tabla 5: Preferencias distributivas según identificación política y año
 
Diferencias significativas entre identificación con identificación política y al interior de la identificación con cada tendencia política (en el año 2009 en relación con 1999) marcadas *p < 0,05, **p < 0,01.

 

En cuanto a las diferencias al interior de los distintos niveles de posicionamiento entre izquierda y derecha según año, en primer lugar observamos una disminución significativa en la importancia dada al rol del gobierno en la redistribución para aquellos que se identifican con la izquierda (χ2(1)=4.49, p < 0,05) y para los independientes (χ2(1)=8.29, p < 0,01), mientras el ítem de impuestos pierde apoyo para quienes se identifican con la derecha (χ2(1)=8.54, p < 0,01), la centroizquierda (χ2(1)=7.41, p < 0,01), la izquierda (χ2(1)=6.76, p < 0,01) y para quienes no se identifican con ninguna tendencia (χ2(1)=19.83, p < 0,01). En el caso de los principios sectoriales de salud y educación, las identificaciones con tendencia política que aumentan significativamente la evaluación de injusticia en ambos temas son la derecha y la opción "ninguna" (χ2(1)=17.76, p < 0,01 y χ2(1)=17.78, p < 0,01 respectivamente para el caso de salud, y χ2(1)=16.24, p < 0,01 y χ2(1)=11.63, p < 0,01 para educación).

En una segunda fase del análisis nos enfocamos en saber si las diferencias según identificación partidaria y tendencia política en temas distributivos se mantienen bajo control de otras variables. Para ello, consideramos la variable año para establecer si las diferencias se mantienen en el tiempo, así como también el nivel educacional, ya que es una de las variables que en la literatura se ha asociado sostenidamente con involucramiento político (Verba, Schlozman, y Brady, 1995), así como también con preferencias distributivas (Kluegel et al., 1995).

La Tabla 6 y la Tabla 7 presentan una serie de modelos de regresión para cada una de las cuatro variables dependientes. Ambas tablas se diferencian en las variables independientes, ya que mientras la primera se enfoca en la identificación partidaria, la segunda considera la identificación izquierda-derecha. Para cada variable existen dos modelos: el primero introduce la variable de identificación, mientras el segundo incluye el año y el nivel educacional. Las variables dependientes fueron recodificadas para este análisis en dos categorías tal como se especifica en la sección de métodos, y en virtud del carácter dicotómico que adquieren las variables, la regresión a estimar es de carácter logística (los coeficientes son odds-ratio). Al observar los modelos de la Tabla 6 es posible notar que existen diferencias significativas entre partidos en el tema impuestos, pero ellas desaparecen al controlar por año y nivel educacional. No obstante, bajo el control de las mismas variables estas diferencias se mantienen en relación con la educación, donde la mayor parte de los que se identifican con los partidos de centro izquierda consideran más injusta la distribución de este bien a base del dinero -en relación con la categoría de referencia (UDI)-. Cabe también señalar que existe un tamaño del coeficiente similar para el partido comunista/humanista, pero que no alcanza a ser significativo por razones de potencia estadística asociadas al bajo tamaño de este conglomerado. Respecto de las estimaciones de las variables de control, el análisis de los coeficientes correspondientes al año nos señala que los temas distributivos generales poseen menos apoyo el año 2009, mientras aumenta la evaluación de injusticia respecto de la obtención de una mejor salud y educación mediante dinero. La variable ingreso arroja resultados relevantes, donde la tendencia general consiste en que a mayor ingreso, menor apoyo a la redistribución, en línea con teorías de interés racional. En cuanto a la variable educación, observamos que a mayor educación existe menor apoyo a la disminución de las diferencias de ingreso entre ricos y pobres.

 

Tabla 6: Modelos de regresión logística de las preferencias distributivas en identificación con partidos políticos

 
Regresión logística, coeficientes son odds-ratios, estadísticos z en paréntesis, ** p < 0,01, * p < 0,05.

 

Tabla 7: Modelos de regresión logística para las preferencias distributivas según identificación con tendencia política


 
Regresión logística, coeficientes son odds-ratios, estadísticos z en paréntesis, **p < 0,01, *p < 0,05.

 

La Tabla 7 muestra una serie de modelos especificados de manera análoga a la de la Tabla anterior, sin embargo se reemplaza la identificación partidaria por la tendencia política como principal variable independiente. Al comparar la Tabla 6 y la Tabla 7 observamos una serie de contrastes relevantes. En primer lugar, destacamos que las diferencias entre tendencias políticas ocurren principalmente entre quienes se identifican con los polos del continuo, vale decir, entre la izquierda y la derecha (categoría de referencia). Sin embargo, en la variable dependiente relacionada con la redistribución de ingresos las tendencias políticas no se distancian significativamente entre sí, salvo los independientes, quienes son en este caso los que aparecen incluso sobre la derecha en la asignación de una menor responsabilidad al gobierno en reducir las diferencias de ingreso. Por tanto, es dable pensar que aquellos que se definen como independientes manifiestan un menor apoyo a la participación del Estado en este tipo de materias redistributivas.

Respecto de los principios distributivos particulares asociados a los sectores de salud y educación llama la atención que la izquierda aparezca mostrando un mayor apoyo solo en los modelos donde se incluyen las variables año, ingreso y educación, generando por lo tanto un efecto que en modelos de regresión es conocido como supresión (cuando un coeficiente aparece como significativo ante la presencia de otras variables independientes). Tal efecto se produce por la relación negativa entre predictores, que de acuerdo a análisis adicionales para este caso se encuentra dado principalmente por la variable año. Esto sugeriría que la relevancia de los temas salud y educación son mayores para la izquierda (que para la categoría de referencia UDI) en ambos años en estudio.

VI. RESUMEN Y DISCUSIÓN

Una serie de antecedentes en la literatura señalan que en Chile existe un sistema de partidos políticos altamente organizado e institucionalizado en función del continuo izquierda-derecha. Uno de los elementos más importantes que orienta la posición de los partidos políticos en algún lugar de este continuo se relaciona con preferencias respecto de temas distributivos. Por ejemplo, los partidos de derecha suelen identificarse tradicionalmente con una baja injerencia estatal en la regulación del mercado y simultáneamente declarar una mayor promoción de libertades económicas individuales, mientras partidos de izquierda expresan principios que van en la dirección opuesta. En este sentido, sería esperable que individuos que afirman identificarse con un partido político determinado o cierta tendencia política, manifestaran preferencias distributivas correspondientes, constituyendo de este modo clivajes en temas distributivos de acuerdo con la identificación partidaria y/o política. Basados en la literatura sobre justicia social empírica, este trabajo se enfocó en las creencias respecto de la distribución tanto en temas generales como particulares, analizando cómo la identificación partidaria y la identificación izquierda-derecha se asociaban con distintas creencias distributivas en los años 1999 y 2009.

Los análisis efectuados en este artículo se contraponen a la idea de una coherencia entre identificación partidaria y preferencias distributivas. Los resultados indicarían que han ocurrido una serie de cambios entre el año 1999 y el 2009 en términos de apoyo a preferencias distributivas, donde se presenta una baja en el apoyo a principios distributivos generales (carga tributaria y rol del Estado en redistribución). En el caso de áreas específicas como salud y educación, la distribución de estos bienes según el ingreso individual es algo que también concita menor adherencia en el tiempo, es decir, se considera más injusto al comparar el año 2009 con 1999. En este sentido, la baja en el apoyo a la redistribución en general no se ve acompañada por una apreciación de mayor justicia basada en criterios de recursos o mérito individual. Sin embargo, y en relación con el objetivo principal de este artículo, notamos que tales cambios se asocian débilmente a la identificación con algún partido político, con excepción del apoyo a mayores impuestos a los ricos el año 1999. Distinto es el caso de la tendencia política (izquierda-derecha), donde encontramos diferencias significativas en temas distributivos en los extremos del continuo.

Dentro de las posibles razones que darían cuenta de la escasez de clivaje partidario en temas distributivos, podemos mencionar la proximidad programática en términos económicos que actualmente existe en el sistema chileno de partidos. Las principales coaliciones políticas de este país (Concertación y Alianza por Chile) han tendido con el tiempo a converger en sus políticas distributivas, expresando cierto consenso con un modelo que generaría equilibrio entre injerencia estatal y promoción de libertades económicas individuales. Tal convergencia ha sido asociada a la noción de transición pactada entre estas coaliciones desde el retorno a la democracia, así como también al sistema electoral binominal que ha provocado que ambos conglomerados políticos deban negociar continuamente sus posturas partidarias en el Congreso.

A pesar del aparente consenso en temas distributivos respecto del sistema de partidos tradicional, la ciudadanía ha expresado recientemente una serie de demandas en estos temas mediante diversos movimientos sociales. Por ejemplo, la propuesta de una reforma tributaria, gratuidad en la educación superior y la disminución de impuestos a grupos menos favorecidos son temas que han adquirido relevancia en la agenda política nacional durante la segunda mitad del año 2011. Estas demandas, que han sido canalizadas principalmente mediante nuevas formas de participación no tradicional, podrían estar indicando que los clivajes en temas distributivos no se encontrarían enmarcados en el sistema de partidos tradicional, sino más bien entre instancias formales e informales de aproximación a lo político.

A causa de la falta de evidencia sobre diferencias en temas distributivos según identificación partidaria y tendencia política, se abre la pregunta respecto de cuáles son los temas que marcan la diferencia entre la identificación con uno u otro partido político. Futuras investigaciones podrían abordar el grado de diferenciación respecto de distintos temas, dentro de los que podríamos mencionar los denominados "temas valóricos" (eutanasia, matrimonio homosexual, aborto, etc.), demandas ambientalistas, solidaridad,2 reformas educativas, entre otras. Por otro lado, resulta interesante para futuros estudios evaluar la asociación entre identificación partidaria y tendencia política, así como también su relación con participación formal e informal y con el apoyo a las instituciones formales de la esfera política.

NOTAS

1 Datos disponibles en el sitio web del CEP: www.cep.cl

2 Ver, por ejemplo, Madero-Cabib y Castillo, 2012 o Castillo, Leal, Madero-Cabib y Miranda, 2012

 

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Juan Carlos Castillo es Doctor en Sociología de la Universidad de Humboldt, Berlín. Actualmente es coordinador del área de investigación del centro de medición Mide UC de la Pontificia Universidad Católica de Chile y profesor asistente de la escuela de psicología de la misma universidad. Sus publicaciones más recientes son: "Todos somos de clase media: sobre el estatus subjetivo en Chile" (Latin American Research Review), "Is inequality becoming just? Changes in public opinion about economic distribution in Chile" (Bulleting of Latin American Research), y "Legitimacy of inequality in a highly unequal context: Evidence from the chilean case" (Social Justice Research). E-mail: jcastillov@puc.cl

Ignacio Madero-Cabib es Sociólogo y actualmente estudiante doctoral en Sociología en el Life Course and Social Inequality Research Center de la Universidad de Lausanne, Suiza. Sus publicaciones más recientes son: "Between Equity and Differentiation: An Analytical Schema of the Social Function of Education" (International Journal of Sociology of Education), "Elección escolar y selección estudiantil en el sistema escolar chileno ¿Quién elige a quién? El caso de la educación católica (Revista Mexicana de Investigación Educativa) e "Inclusión y exclusión de género y clase al interior de la escuela chilena" (Revista Estudios Pedagógicos). E-mail: ignacio.maderocabib@unil.ch

Alan Salamovich es Psicólogo Laboral Organizacional y Cientista Político de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Sus intereses de investigación se centran principalmente en aplicar conceptos de psicología laboral-organizacional a temas políticos y sociales. E-mail: aisalamo@uc.cl

* Esta investigación ha contado con financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDECYT), proyecto 11121203, y de la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, proyecto Inicio UC 11/2011.
Queremos agradecer a Jorge Manzi, Daniel Miranda y a los revisores anónimos de esta revista por sus comentarios a este estudio.

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