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Revista de ciencia política (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) vol.33 no.2 Santiago  2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2013000200005 

Artículo

 

¿CHINA O TAIWÁN?: LAS PARADOJAS DE C0STA RlCA Y NICARAGUA (2006-2008)*

China or Taiwan? The Paradoxes of Costa Rica and Nicaragua (2006-2008)

 

MARIO ESTEBAN RODRÍGUEZ

Universidad Autónoma de Madrid


RESUMEN

Desde la fundación de la República Popular China en 1949 hasta el inicio de la tregua diplomática en 2008, China y Taiwán han competido por el reconocimiento de los demás Estados. Este artículo analiza dos de los últimos episodios de esa disputa: Costa Rica y Nicaragua tras la vuelta al poder de Oscar Arias (2006) y Daniel Ortega (2007). Se han elegido estos casos por la sorpresa que causaron tanto el establecimiento de relaciones diplomáticas entre San José y Pekín en junio de 2007 como el mantenimiento del reconocimiento de Managua a Taipéi. Estas paradojas se explican porque Arias priorizó las oportunidades económicas y diplomáticas que le brindaba China, mientras que Ortega antepuso la cooperación al desarrollo y en este ámbito Taiwán se mostró como un socio más dispuesto que China.

Palabras clave: China, Taiwán, Costa Rica, Nicaragua, diplomacia, relaciones internacionales, política exterior.


ABSTRACT

Since the founding of the People>s Republic of China in 1949 until the beginning of the diplomatic truce in 2008, China and Taiwan have competedfor being recognized by the states. This article analyzes two of the latest episodes in this competition: Costa Rica and Nicaragua after the return to power of Oscar Arias (2006) and Daniel Ortega (2007). These cases have been chosen due to the surprise caused both by the establishment ofrelations between San Jose and Beijing, in June 2007, and the continuation of Managua's recognition to Taipei. These paradoxical decisions can be explained because Arias prioritized the economic and diplomatic opportunities provided by China, while Ortega gave preference to development cooperation and in this field Taiwan was a more willing partner than China.

Key words: China, Taiwan, Costa Rica, Nicaragua, diplomacy, international relations, foreign policy.


 

Desde la fundación de la República Popular China (RPC) el 1 de octubre de 1949 hasta la aceptación tácita por Pekín de la oferta de "tregua diplomática" lanzada por Ma Ying-jeuo durante su discurso de investidura el 20 de mayo de 2008, la RPC y la República de China (RDC), también conocida como Taiwán, se vieron envueltas en una feroz disputa por el reconocimiento diplomático internacional (Ma, 2010: 6).1 Primero por decisión de la RDC y luego de la RPC no ha sido viable seguir una política de doble reconocimiento, por lo que ningún Estado ha podido mantener de forma simultánea relaciones diplomáticas oficiales con ambas. Desde los años 80 Latinoamérica y el Caribe cuentan con la mayor concentración mundial de Estados que reconocen a la RDC, suponiendo en la actualidad 12 de los 23 países que mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán. Además, estos países han sido especialmente activos a la hora de canalizar las peticiones de admisión de Taiwán en organismos internacionales, como la Organización de Naciones Unidas (ONU) o la Organización Mundial de la Salud, y han permitido a Taipéi seguir una activa "diplomacia de tránsito" en Estados Unidos.2 De ahí que, una vez que Taiwán fue perdiendo en la década de los 90 el reconocimiento de otros países con mayor peso específico en la arena internacional (Arabia Saudita, 1990; Corea del Sur, 1992; Sudáfrica, 1998), esta región se convirtió en el epicentro de dicha competencia diplomática. A pesar de ello no son muchos los trabajos académicos dedicados al análisis de este fenómeno (Cheng, 2006; Erikson y Chen, 2007; Esteban, 2007, 2008; Li, 2005; Lin, 2001; Pérez, 2002, 2004).

Este artículo analiza dos de los últimos episodios de esta disputa: los vividos en Nicaragua y Costa Rica tras el retorno al poder de Óscar Arias y Daniel Ortega, respectivamente. Se han escogido estos casos de estudio por el desconcierto que suscitaron en su momento y por desarrollarse poco antes del inicio de la tregua diplomática. La victoria de Daniel Ortega en las elecciones presidenciales del 5 de noviembre de 2006 parecía marcar el comienzo de la cuenta atrás para la reanudación de relaciones diplomáticas entre Managua y Pekín (Erikson y Chen, 2007: 80-81). No en vano, el 7 de diciembre de 1985 Ortega se convirtió en el primer Presidente centroamericano en reconocer a China. Es más, a mediados de 2006, ya como candidato del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), realizó las siguientes declaraciones durante una rueda de prensa en Managua con corresponsales extranjeros:

"No hay que engañarse, Taiwán volverá a integrarse a China tarde o temprano como lo hizo Hong Kong. Vamos a abrir relaciones con China, pero vamos a mantener relaciones comerciales con Taiwán" (Europa Press y Associated Press, 30/05/2006).3

Por su parte, Óscar Arias reiteró públicamente en numerosas ocasiones, tanto antes como después de ganar las elecciones, que no iba a romper relaciones con Taiwán. Sin embargo, ambos líderes hicieron finalmente justo lo contrario a lo que habían anunciado. Estas paradójicas decisiones de política exterior pillaron por sorpresa a la comunidad científica, como se evidencia en los artículos de la época, que hablaban de la consolidación de los lazos entre Taiwán y sus aliados centroamericanos y que señalaban a Panamá y Nicaragua como los países con posibilidades de entablar relaciones con China (Aguilera, 2006; Erikson y Chen, 2007).

Para aclarar de forma precisa y detallada por qué Ortega y Arias hicieron lo contrario de lo que esperaban los expertos, se van a diseccionar estos dos casos de estudio mediante el análisis de las variables explicativas identificadas por la literatura especializada en la materia (Aguilera, 2006; Cheng, 2006; Erikson y Chen, 2007; Esteban, 2007, 2008; Li, 2005; Lin, 2001; Pérez, 2002, 2004), a saber: el rol de Estados Unidos; los efectos de la diplomacia personalista de China y Taiwán; las relaciones semioficiales que Pekín y Taipéi mantienen con los Estados que no les reconocen oficialmente; la cooperación al desarrollo que ofrecen ambos países; las oportunidades de comercio e inversión que presentan; el peso de Pekín y Taipéi dentro de la comunidad internacional.4 Para ello, además de manejar numerosas fuentes primarias y secundarias impresas, se emplea información extraída de treinta entrevistas realizadas por el autor a funcionarios, diplomáticos y académicos de China, Taiwán, Nicaragua y Costa Rica, varios de los cuales participaron personalmente en los acontecimientos que se analizan. Este tipo de fuentes son imprescindibles para conocer hechos que no han salido a la luz pública y que son necesarios para poder explicar, sin caer en la mera especulación, por qué Arias y Ortega actuaron de la manera en que lo hicieron.

La literatura especializada ya mencionada (Aguilera, 2006; Cheng, 2006; Erikson y Chen, 2007; Esteban, 2007, 2008; Li, 2005; Lin, 2001; Pérez, 2002, 2004), al igual que otros textos académicos que abordan en menor profundidad la competencia diplomática entre China y Taiwán en América Latina (Ellis, 2009; He, 2012; Hearn y León, 2011; Roett y Paz, 2008; Strauss y Armony, 2012), son fundamentalmente de carácter descriptivo y suelen limitarse a apuntar varios de estos factores para explicar un cambio de reconocimiento concreto, pero sin mencionar la existencia del resto, sin relacionarlos, sin ponderarlos y sin detallar la forma en que cada uno contribuye dentro del proceso.

La explicación más frecuente hace referencia a los cambios de reconocimiento realizados por los países más pobres, ya sea de Latinoamérica, el Caribe, África o el Pacífico, que normalmente se presentan como una subasta en el que el mejor postor-donante consigue el reconocimiento del país en cuestión (Erikson y Chen, 2007; Esteban, 2007, 2008; Li, 2005; Lin, 2001; Pérez, 2002, 2004). Algunos de estos trabajos sofistican este análisis introduciendo la idea de que diferentes países, según su contexto geoeconómico, pueden tener diferentes intereses y que, por consiguiente, pueden ser cortejados por medio de instrumentos distintos a la cooperación al desarrollo, como la diplomacia comercial (Esteban, 2007, 2008; Pérez, 2002, 2004). El presente artículo profundiza en esta línea y pretende explicar con más precisión la competencia diplomática entre China y Taiwán.

Teniendo en cuenta estas carencias de la literatura previa, este trabajo propone las siguientes hipótesis: Por un lado, los factores explicativos pueden dividirse en posibilitadores, facilitadores y sustantivos en el proceso de toma de la decisión sobre a qué gobierno reconocer. Mientras Estados Unidos ejercía una enérgica influencia en Centroamérica y esta región estaba gobernada por élites conservadoras que recibían beneficios personales de Taiwán, ni siquiera era posible para China presentarse como una alternativa viable a Taiwán en la zona. Una vez que estos factores cambian y los líderes de algún Estado centroamericano pueden plantearse la posibilidad de reconocer a China, las relaciones semioficiales que ya mantenía Pekín con dicho Estado facilitan que pueda darse un cambio de reconocimiento. Esta labor de facilitación se materializa ofreciendo canales de comunicación entre las autoridades de ambos países y por grupos de presión a favor del cambio de reconocimiento diplomático. A la hora de optar por mantener relaciones diplomáticas con China o con Taiwán, los líderes centroamericanos deciden en función de los beneficios financieros, comerciales y diplomáticos que pueden derivarse de dicha decisión. En el caso de Costa Rica se dieron los factores posibilitadores y facilitadores para el cambio de reconocimiento, y este se produjo porque Arias consideró que dicho reconocimiento contribuiría a dinamizar la economía y a elevar el perfil internacional de su país.

En segundo lugar, en el caso de Nicaragua también se dieron los factores posibilitadores y facilitadores para el cambio de reconocimiento, pero este no se produjo debido a que Pekín no quiso comprometerse con Ortega a garantizarle una cooperación al desarrollo similar a la que le brindaba Taipéi. Ortega tuvo más en cuenta la cooperación al desarrollo que Arias debido al menor nivel de desarrollo económico de Nicaragua, mientras que Arias priorizó ventajas diplomáticas y comerciales que, por su situación geoestratégica y su estructura productiva, Nicaragua no estaba en situación de aprovechar.

Para desarrollar lo anterior, se espera detallar el papel específico que juega cada uno de los factores explicativos dentro del proceso diplomático estudiado, así como ponderar dichos factores en función de su peso, para luego evidenciar que dicho peso puede variar de un caso a otro en función de las características de los países involucrados y de sus líderes. De forma posterior, se explicará a qué obedecen las variaciones identificadas en el punto anterior, para finalmente ofrecer un modelo explicativo más preciso que el "modelo subasta".

I. EL ROL DE ESTADOS UNIDOS

La competencia diplomática entre China y Taiwán no puede analizarse fuera del contexto internacional, pues se ve influida por factores que van más allá de lo que pueda suceder en su relación bilateral con aquellos Estados por cuyo reconocimiento pugnan en un determinado momento. Estados Unidos ejerce una enorme influencia en Centroamérica, hasta el punto de que su peso específico ha resultado muchas veces determinante en la política exterior de los países de la zona. El tema que nos ocupa no es una excepción. Esto ayuda a entender por qué las relaciones de Taiwán con Centroamérica han sido más duraderas que con otras regiones con un nivel de desarrollo socioeconómico equivalente o menor (Aguilera, 2006: 172; Erikson y Chen, 2007: 71). Durante la Guerra Fría se forjaron lazos de colaboración entre Estados Unidos, las élites conservadoras centroamericanas y la RDC, que se han mantenido a lo largo del tiempo (Pérez, 2004: 7; China-Latin America Task Force, 2006: 8). De ahí que los líderes centroamericanos menos cercanos a los círculos conservadores estadounidenses hayan abierto la posibilidad de establecer relaciones diplomáticas con China. En los casos que nos ocupan tanto Ortega como Arias fueron más proclives que sus antecesores conservadores a profundizar en la relación con China.

En el caso de Costa Rica, en palabras de un asesor personal de Óscar Arias, en su primer mandato el presidente Arias consideraba a China como un factor desestabilizador, una potencia político-militar que tenía una relación muy compleja con Estados Unidos y que no colaboraba con el proceso de paz. En su segundo gobierno, Arias está más interesado en lo comercial y empresarial y ve a China fundamentalmente como una oportunidad de negocio, que no afectaría de forma negativa sus relaciones con Washington. De hecho, fuentes diplomáticas consultadas de diferentes países apuntan que, tras el establecimiento de relaciones entre Costa Rica y China, la Embajada de Estados Unidos no le transmitió ningún malestar al gobierno de Arias por el cambio de reconocimiento, sino solo por no haber sido avisados con mayor antelación.

Además, la decisión de aumentar los vínculos con la RPC era vista positivamente dentro del partido de Óscar Arias. Varios de los miembros de la cúpula del Partido Liberación Nacional (PLN) consideraban que, siendo este un partido de centro izquierda y afiliado a la Internacional Socialista, les correspondía a ellos impulsar los lazos con China, debido a que el otro pilar del bipartidismo costarricense, el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), es un partido de centro derecha muy próximo a los círculos conservadores estadounidenses.5 Esta posibilidad de aproximación a China ya se recoge en el documento que se aprobó el 22 de mayo de 2005 en el V Congreso Ideológico del PLN, donde se afirma lo siguiente: "Durante los últimos gobiernos liberacionistas se abrieron avenidas de diálogo importantes con otros países del Asia. Estas incluyeron asociaciones muy positivas con las Filipinas, la India, la República Popular de China y Singapur [...] Parecería lógico entonces avanzar más en esta vía, siempre teniendo presente que el Asia ofrece grandes potencialidades para la política exterior y el comercio de Costa Rica. Los recientes acercamientos entre la República de China en Taiwán y la República Popular China hacen prever que las tensiones históricas irán cediendo gradualmente, lo que facilitará una política más abierta de intercambios culturales y comerciales con esa región..." (Partido Liberación Nacional, 2005: 103).

Aunque la revolución sandinista triunfó en julio de 1979, no fue hasta diciembre de 1985 que Nicaragua se convirtió en el primer país Centroamericano en reconocer a la RPC. Según el entonces Secretario de Relaciones Exteriores del FSLN, esta demora no se debió a las tensiones entre China y la Unión Soviética o Cuba, sino a la invasión china de Vietnam a inicios de 1979, ya que la revolución sandinista tenía en mucha estima a Vietnam y sus dirigentes. Este diplomático sandinista fue una figura central dentro del proceso de negociaciones con China, ya que encabezó la delegación que viajó de forma confidencial a Pekín para acordar el establecimiento de relaciones diplomáticas entre su país y China y también formó parte de la delegación que acompañó al presidente Daniel Ortega en su visita oficial de tres días al gigante asiático a mediados de septiembre de 1986. Según su testimonio, "las relaciones se establecieron por motivos meramente políticos e ideológicos, no por razones económicas o materiales". En esta misma línea se manifestó Carlos Fonseca Terán, Secretario Adjunto de Relaciones Internacionales del FSLN, que calificó este movimiento diplomático como "un acto inocente, iluso, de romanticismo revolucionario [...] Pensaban que les apoyarían por solidaridad ideológica y se establecieron relaciones oficiales sin haber negociado nada previamente".

Como comentó al autor un alto miembro de la delegación sandinista, cuando Daniel Ortega visitó China, del 12 al 14 de septiembre de 1986, la única ayuda que los líderes chinos se comprometieron a brindarle fue apoyo moral6. A ojos de los líderes sandinistas esta actitud de Pekín se debía a que no querían deteriorar su relación con Washington por culpa de Nicaragua, como evidenció la rueda de prensa que dio Deng Xiaoping, figura principal del régimen chino, durante la visita de Ortega para manifestar que China no brindaría ningún tipo de apoyo al régimen sandinista. Tal fue el enfado de Daniel Ortega ante estas declaraciones públicas que interrumpió su visita a China y se marchó antes de lo previsto. Varios funcionarios sandinistas próximos a Daniel Ortega dicen que aún sigue recordando con acritud tanto a Deng Xiaoping, al que califica despectivamente de "Gorbachov exitoso", como a aquel viaje: "era como intentar sacarle agua a una piedra".

Según dos destacados diplomáticos sandinistas esta experiencia negativa es la que hizo que Ortega, aunque predispuesto positivamente hacia China por cuestiones ideológicas y por la influencia de varios de sus aliados internacionales más importantes, como Hugo Chávez, no se decidiese a romper relaciones con Taipéi sin haber conseguido antes de Pekín compromisos concretos que garantizasen beneficios equiparables a los que generaba la relación con Taiwán. En este marco hay que encuadrar las declaraciones de Ortega buscando un acercamiento a China durante su campaña electoral en 2006 y su preferencia por Pekín, a pesar de las desilusiones del pasado.

II. DIPLOMACIA PERSONALISTA

Una de las estrategias seguidas por Taiwán en su esfuerzo por mantener el reconocimiento de sus aliados diplomáticos ha sido cultivar relaciones de amistad entre diplomáticos taiwaneses y políticos, funcionarios y miembros relevantes de la sociedad civil de estos países amigos (Erikson y Chen, 2007: 72-73). De esta forma se intentaba generar una predisposición favorable hacia Taiwán, muchas veces mediante favores y regalos, que se refuerza con la llamada "diplomacia de visitas", consistente en generosas invitaciones para que estos individuos relevantes conozcan Taiwán de primera mano. A medida que se ha ido reduciendo el número de países con relaciones diplomáticas con Taiwán, mayor ha sido la atención y los recursos que Taipéi dedicaba a sus aliados restantes, que no suelen estar habituados a recibir un tratamiento de tan alta consideración en otras partes (Aguilera, 2006: 173). Además, como esta diplomacia de visitas ha abarcado cada vez sectores más amplios de la población, entre otras vías por medio de intercambios académicos, esto ha facilitado la aparición en estos países de corrientes de opinión positivas a Taiwán. Según varios de los actores directamente involucrados en el proceso de cambio de reconocimiento de Costa Rica, la existencia dentro de la administración y de la opinión pública costarricenses de una extendida simpatía hacia Taiwán fue una de las razones por las que se optó por realizar todo el proceso dentro de un gran secretismo y no anunciar el giro diplomático hasta que estuviese completamente cerrado.

Lamentablemente, tanto bajo la administración del Kuomintang como del Partido Democrático Progresista, los esfuerzos de Taipéi por afianzar sus lazos con las elites políticas de Centroamérica y el Caribe han derivado ocasionalmente en prácticas irregulares, que han sido criticadas tanto desde estos países como desde el propio Taiwán (Dabroy, 2004; Regalado, 2005; The China Post, 21/10/2004). Estas prácticas, conocidas como "diplomacia de chequera" o "diplomacia del dólar" se refieren a trasferencias financieras secretas para campañas electorales o para su uso discrecional por parte de líderes políticos que han salpicado a expresidentes de Costa Rica, Nicaragua, Panamá y Guatemala.7 Aunque estos escándalos de corrupción han sido identificados como "el factor clave para repensar las relaciones que les unen [a los gobiernos centroamericanos] a Taiwán" (Dabroy, 2004: 26), lo cierto es que el único país de la región que acabó rompiendo con Taipéi fue Costa Rica. Es decir, la llegada al poder de líderes que, o bien no habían sido cortejados por Taiwán, caso de Ortega, o no estaban satisfechos con la atención recibida, caso de Arias, dio pie a que en Nicaragua y en Costa Rica se pusiese sobre la mesa la posibilidad de reconocer a China. Sin embargo, este factor no fue determinante en sí mismo, como evidencia el hecho de que Ortega mantuviese los lazos con Taipéi, a pesar de no haber recibido atenciones de Taiwán en el pasado y de que adversarios políticos suyos en convocatorias electorales anteriores sí las recibieron.

Costa Rica ha sido uno de los países más afectados por los casos de corrupción relacionados con financiación irregular desde Taiwán. Dos expresidentes del PUSC utilizaron fondos llegados de Taiwán para sus campañas electorales, Miguel Ángel Rodríguez un millón de dólares y Abel Pacheco medio millón (Dabroy, 2004: 23). Según un asesor de Miguel Ángel Rodríguez, estos intereses personales en mantener la relación con Taiwán hicieron que durante su presidencia este no quisiese oír nada de buscar un acercamiento a China.

Sin embargo, una vez que salieron a la luz pública estas prácticas irregulares se volvieron en contra de los intereses de Taipéi en Costa Rica. Estos escándalos tuvieron una gran difusión mediática y facilitaron que se extendiese dentro del PLN un sentimiento de agravio comparativo, que se manifestó en su V Congreso Ideológico, cuando se decidió que en el próximo gobierno de este partido se intentarían establecer relaciones diplomáticas con Pekín.8 El malestar dentro del PLN, aunque causado fundamentalmente por los casos de financiación irregular, también se originó por la construcción del Puente de la Amistad, que fue la gran obra del mandato de Abel Pacheco, y por el trato de favor que este recibió durante el viaje que realizó a Taiwán para celebrar sus bodas de oro. Además, a nivel personal, Óscar Arias estaba molesto con Taiwán por no haber recibido para su fundación toda la financiación que les había solicitado.9 Especialmente frustrante para Arias fue su viaje a Taiwán entre el 12 y el 16 de agosto de 2001, en el que asistió a la Asamblea de la Paz Global 2001 y mantuvo reuniones con la Vicepresidenta Annette Hsiu-lien Lu y el Ministro de Relaciones Exteriores Tien Hung-mao (Taiwan Today, 26/08/2001). Durante este viaje Arias manifestó a diplomáticos costarricenses que había que hacer un cambio de reconocimiento porque Taiwán daba muy poco y China era el futuro.

Todos estos factores explican que se extendiese en el PLN una sensación de descontento con Taipéi a pesar de que: a) miembros de este partido también aceptaron apoyos irregulares desde Taiwán; la campaña de Rolando Araya, quien le disputó la presidencia a Abel Pacheco en 2002, recibió 300.000 dólares de empresas taiwanesas, que fueron gestionados por Fernando Naranjo, excanciller y candidato a la vicepresidencia (Regalado, 2005); b) varios dirigentes del PLN como Luis Alberto Cordero Arias, sobrino de Óscar Arias y Director Ejecutivo de su Fundación, Luis Alberto Monje Álvarez y Luis Gerardo Villanueva, eran muy cercanos a Taiwán y habían visitado en numerosas ocasiones la isla; c) numerosos testimonios de diplomáticos taiwaneses y costarricenses, así como de académicos costarricenses coinciden en que ambos partidos fueron cortejados por Taiwán y en que no puede hablarse de un trato de favor hacia el PUSC.

En cuanto a la actividad de la Embajada taiwanesa en Managua al establecer vínculos con actores relevantes de la sociedad nicaragüense, del mismo modo que en Costa Rica, cabe destacar su afán por mantener buenas relaciones con los miembros del servicio exterior, la policía y el ejército. Cuando Ortega llegó al poder Taiwán era la nación que más ayuda militar brindaba al instituto armado nicaragüense con unos dos millones de dólares anuales (El Nuevo Diario, 25/11/2006), y la mayoría de su ayuda no reembolsable iba destinada al servicio exterior, el ejército y la policía (Banco Central de Nicaragua, 2008: 32). También al igual que en Costa Rica, en Nicaragua dos expresidentes, Arnoldo Alemán en 1996 y Enrique Bolaños en 2001, se han visto envueltos en escándalos de corrupción relacionados con fondos taiwaneses. Es más, aunque Enrique Bolaños utilizó en 2001 4,9 millones de dólares provenientes de Taiwán en la campaña electoral que le llevó a la presidencia de Nicaragua, derrotando a Daniel Ortega (Regalado, 2005), el líder sandinista no rompió relaciones con Taipéi al llegar al poder.

III. RELACIONES SEMIOFICIALES

Tanto China como Taiwán mantienen relaciones semioficiales con los países con que no tienen lazos oficiales. Dos de las principales vías en que cristalizan estos vínculos son las relaciones interpartidistas y las asociaciones de empresarios, que han sido identificados por trabajos previos como elementos destacables a la hora de facilitar el establecimiento de relaciones diplomáticas con China (Cheng, 2006: 500, 514; Pérez, 2002).

Como se desarrollará a continuación, las relaciones semioficiales de Pekín con San José y Managua no han tenido gran relevancia a la hora de que Arias u Ortega decidiesen si reconocer a China o Taiwán. Esto queda patente, en primer lugar, por el hecho de que estos vínculos eran mucho más intensos en el caso de Nicaragua que de Costa Rica, pero aún así Ortega optó por seguir manteniendo relaciones diplomáticas con Taiwán. Por su parte, Óscar Arias ya estaba madurando antes de visitar China en octubre de 2004 la idea de hacer un cambio de reconocimiento y no se vio influido en su decisión por la presión de los grupos más afines a China en Costa Rica. Eso sí, estos vínculos facilitaron el posterior giro diplomático al abrir una vía de comunicación entre autoridades de Estados que no se reconocían e impulsar la aparición dentro de la sociedad civil costarricense de grupos favorables al inicio de relaciones diplomáticas con China.

En este sentido, en la segunda mitad de la década pasada comenzaron a proliferar en los países centroamericanos asociaciones afines a la RPC. De hecho, el 24 de marzo de 2007 se estableció en Managua la Federación Centroamericana de Amistad con China, que agrupa a las Asociaciones de Amistad con China de Panamá, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, y Paraguay. Este acto fue organizado por la Asociación Nicaragüense de Amistad con la República Popular China y su Pueblo, Pro-Nica-China, fundada en 2005 por destacados miembros del FSLN, como el presidente del Banco Central de Nicaragua, Antenor Rosales, y los diputados Wálmaro Gutiérrez y Alba Palacios. De hecho, su presidente es Bayardo Arce, uno de los Comandantes de la Revolución Sandinista y asesor económico de Daniel Ortega desde que este volvió a la presidencia en 2006. Ese mismo año se fundó la empresa China Motors, su Gerente General es Ajax Delgado, antiguo Coordinador Nacional de la Juventud Sandinista, testaferro de Bayardo Arce y miembro fundador de Pro-Nica-China. Estos empresarios, muy próximos a Daniel Ortega, son los principales promotores de las relaciones comerciales entre Nicaragua y China (Ajax Delgado es también el Presidente del Consejo Empresarial de Fomento Económico y Comercial con la República Popular China, fundado en 2010) y le pidieron públicamente en varias ocasiones que estableciese relaciones diplomáticas con China (El Nuevo Diario, 27/06/2006; Agencia EFE, 14/07/2007). A pesar de ello Ortega mantuvo el reconocimiento a Taiwán.

En el caso de Costa Rica, los lazos del PLN con el Partido Comunista Chino eran menos profundos que los del FSLN. Sin embargo, en octubre de 2004 Óscar Arias, ya precandidato del PLN, acompañado por Alfredo Ortuño, entonces tesorero de este partido, se reunió en Pekín con Jia Qinglin, Presidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, quien le manifestó la voluntad de Pekín de mantener relaciones diplomáticas con San José (La Nación, 13/09/2008). Según miembros del PLN muy cercanos a Óscar Arias, este volvió de China convencido de la conveniencia de potenciar las relaciones con Pekín. Esta decisión de Arias, que se fue consolidando en los meses siguientes, no se vio mediatizada por la presión de asociaciones como China Ya o la Cámara de Industria y Comercio Chino-Costarricense, instrumentales a la hora de impulsar los vínculos económicos entre Costa Rica y China cuando no existían relaciones diplomáticas entre ambos países. En palabras del Director General de China Ya, Alberto Güell: "Aunque China Ya nunca tuvo como objetivo el cambio de reconocimiento, Arias pudo hacerlo en parte gracias a la labor que había hecho esta organización para la concienciación del empresariado de la oportunidad de estrechar lazos con China".

IV. COOPERACIÓN AL DESARROLLO

Cuanto menor es el nivel de desarrollo económico de un país, más peso tiene la ayuda exterior en la decisión que tomen sus gobernantes sobre si mantener relaciones diplomáticas con China o Taiwán. De ahí que Nicaragua le prestase más atención a este factor que Costa Rica. Esto no implica que dichos países prefieran necesariamente la cooperación china o la taiwanesa, ya que, aunque la cooperación china puede ser potencialmente más cuantiosa, la taiwanesa se concentra más en Centroamérica, tiene más experiencia en la zona y puede materializarse sin ningún tipo de limitación por parte de Estados Unidos. Como se desarrolla más adelante, Ortega prefirió la cooperación taiwanesa porque China se mostró reticente a igualarla, mientras que Arias no priorizó este factor y prefirió la cooperación de Pekín que era más cuantiosa a corto plazo.

La cooperación al desarrollo ha sido un mecanismo imprescindible para el mantenimiento de los aliados diplomáticos de Taiwán (Erikson y Chen, 2007: 78), hasta el punto de que dicha cooperación obedece más a criterios políticos y económicos del donante que a las necesidades objetivas del receptor, y de que Centroamérica es una zona particularmente beneficiada por la ayuda exterior taiwanesa (Esteban, 2008: 216).

A pesar de su opacidad, su carácter asistencialista y de no estar basada en planes estratégicos con prioridades definidas claramente por las partes, la cooperación taiwanesa es muy apreciada en Centroamérica al realizarse en condiciones muy favorables (Aguilera, 2006: 173-174). Esta cooperación se materializa tanto a nivel unilateral como multilateral y dentro de ella puede distinguirse la financiera no reembolsable, la financiera reembolsable y la técnica.10

Entre 2000 y 2005 Taiwán fue el mayor donante bilateral de ayuda no reembolsable a Costa Rica con 59,5 millones de dólares en donaciones y el segundo mayor en reembolsable con 281,6 millones (Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica, 2007: 53). Entre los proyectos más destacados están el Puente de la Amistad sobre el río Tempisque, el proyecto Puntarenas por siempre, la ampliación del puerto de Moín y la Carretera a San Carlos. En cuanto a la cooperación técnica, había 9 técnicos taiwaneses acreditados en Costa Rica y todos eran de perfil agrícola y pesquero, ya que su misión era colaborar en el desarrollo de rubros de producción del sector primario (Chyou, 2005: 41). A esto hay que añadir la cooperación con origen en Taiwán que se canaliza a través de instituciones multilaterales, como el Banco Centroamericano de Integración Económica, en las que Taiwán se muestra muy activa.

Según fuentes oficiales, como el primer embajador de Costa Rica en China, Antonio Burgués, la cooperación fue uno de los temas que coparon la agenda de las negociaciones para el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Pekín y San José: "desde el primer acercamiento oficial entre ambos países, estuvo claro que el tema de la cooperación sería medular en la relación bilateral [...] Ambos presidentes han coincidido, desde el principio, en hacer pragmáticas las relaciones diplomáticas y la cooperación es el ejemplo por excelencia de este objetivo" (Burgués, 2009: 7). En esta línea, desde el gobierno de Arias se quiso dar la impresión de que la cooperación china era mejor que la taiwanesa y se difundió un comunicado detallando los acuerdos en materia de cooperación alcanzados con China por un monto total de 430 millones de dólares (Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, 2008). 300 millones fueron destinados a dos préstamos por valor de 150 millones cada uno con un tipo de interés del 2 por ciento y un periodo de amortización de 12 años. Según el Ministro de Hacienda Guillermo Zúñiga estos préstamos supondrían para Costa Rica un ahorro de 7 millones anuales en intereses (Diario Extra, 10/09/2008). A esto hay que añadir 100 millones para cooperación económica y técnica (83 se destinaron a la construcción del nuevo Estadio Nacional) y 30 millones en asistencia financiera no reembolsable (20 fueron empleados por la Comisión Nacional de Emergencia para socorrer a los afectados por las inundaciones de octubre de 2007). Para los sectores más entusiastas con el cambio de reconocimiento, con estos acuerdos China ha mostrado una gran generosidad para intentar atraer a los demás aliados de Taiwán en la región (Urcuyo, 2009: 34).

Sin embargo, hay numerosos indicios que parecen indicar que la cooperación al desarrollo quedó en un segundo plano dentro del proceso negociador y que, en cualquier caso, las autoridades costarricenses abordaron esta cuestión desde una óptica cortoplacista. Por ejemplo, según un participante en las negociaciones secretas entre Costa Rica y China, que irían desde marzo de 2006 a junio de 2007, en este proceso no participó ningún representante del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica, que es el ente encargado de gestionar la cooperación. Además, tras este programa de ayudas inicial no se planteó ningún compromiso de China para continuar con la cooperación hacia Costa Rica, lo que, como han indicado académicos, como Carlos Murillo, y funcionarios costarricenses especialistas en cooperación internacional, supone una pérdida respecto de la situación anterior, pues Taiwán sí aseguraba un flujo regular de cooperación no reembolsable. Asimismo, el principal símbolo de la cooperación china en Costa Rica, el nuevo Estadio Nacional fue, según fuentes diplomáticas costarricenses, una ocurrencia de Óscar Arias durante su visita a China en octubre de 2007, casi cuatro meses después del establecimiento de relaciones, pues entendía que serviría de legado visible de su segundo mandato.

Durante el gobierno de Enrique Bolaños, entre 2002 y 2006, se reforzó la cooperación entre Taiwán y Nicaragua (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2004: 62).11 En ese periodo, el año en que se recibieron más donaciones por parte de Taiwán fue 2003, con 7,8 millones de dólares (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2004: 82). En 2006, justo antes de la vuelta de Ortega al gobierno, Taiwán era el noveno mayor donante bilateral de Nicaragua, con 6,3 millones de dólares, y una de sus tres fuentes bilaterales de préstamos (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2006: 93-94). Según el exministro Norman Caldera en aquel periodo el total de la cooperación taiwanesa con Nicaragua podía cifrarse en unos 25 millones anuales, contando la que se canalizaba por mecanismos multilaterales. Aquellos años los beneficiarios de la mayor parte de la cooperación no reembolsable taiwanesa eran el servicio exterior, el ejército y la policía, que recibieron 5,6 de los 11,9 millones de dólares que donó Taiwán a Nicaragua entre 2005 y 2006 (Banco Central de Nicaragua, 2008: 32).

Según fuentes diplomáticas nicaragüenses, tras la victoria electoral de Ortega el 5 de noviembre de 2006, hubo contactos con China para transmitirles la voluntad del nuevo presidente de reestablecer relaciones diplomáticas. Lo único que pedían desde Managua era que Pekín asegurase un volumen de cooperación similar al que se recibía de Taipéi. La respuesta China fue ambigua y el gobierno chino se mostró remiso a asumir compromisos concretos.

La frialdad de Pekín ante los acercamientos de Ortega se debió fundamentalmente a que no querían poner en peligro su aproximación a Costa Rica. En septiembre de 2006 Oscar Arias se reunió en la sede de la ONU con el entonces canciller chino Li Zhaoxing. En esta reunión, según fuentes diplomáticas costarricenses, se acuerda entablar negociaciones para el establecimiento de relaciones diplomáticas, y se le pide a China que no negocie con ningún otro país centroamericano hasta cerrar el acuerdo con ellos, so pena de que San José mantuviese sus vínculos con Taipéi. Arias sabía que sería mucho más costoso en términos políticos hacer el cambio de reconocimiento si Nicaragua lo hacía previamente.

La actitud distante de Pekín contrastaba con los esfuerzos de Taiwán por retener a Nicaragua. Al día siguiente de conocer la victoria electoral de Ortega, el viceministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Hou Chingshan, inició una visita urgente a Managua en la que se comprometieron inversiones por 108 millones de dólares (El Nuevo Diario, 26/11/2006). Según varios miembros del servicio exterior nicaragüense, al llegar a la presidencia Ortega considera que, aunque preferiría mantener relaciones con China, no puede darse el lujo de renunciar a la cooperación taiwanesa sin recibir contrapartidas claras. De ahí que el líder sandinista acabe optando por consolidar su relación con Taipéi que está dispuesta a aumentar la cooperación para conservar el reconocimiento de Nicaragua, especialmente después de la ruptura con Costa Rica. De ahí que en 2007 y 2008 la cooperación no reembolsable de Taiwán en Nicaragua aumente hasta los 17,7 y los 19,8 millones, respectivamente (Banco Central de Nicaragua, 2009: 24). En 2008 Taiwán es el segundo mayor donante bilateral de Nicaragua tanto de ayuda no reembolsable como de ayuda reembolsable, con préstamos por 18,1 millones de dólares invertidos fundamentalmente en modernización de aeropuertos (Banco Central de Nicaragua, 2009: 8).

En cuanto al destino de las donaciones taiwanesas al gobierno de Ortega en 2007 y 2008, la mayor parte, 30 millones, fueron destinadas a la adquisición e instalación de una planta de generación eléctrica, que cubre el 5,5 por ciento de la demanda nacional. También es muy importante señalar el apoyo de Taiwán con 4,1 millones de dólares a programas sociales que coordina la esposa de Daniel Ortega, Rosario Murillo, desde el Consejo de Comunicación y Ciudadanía (Banco Central de Nicaragua, 2009: 25).

Por su parte, China no se mostró más generosa con Nicaragua tras establecer relaciones con Costa Rica, por lo que Taiwán seguía siendo la opción más apetecible para Ortega. Según un exembajador chino en América Latina, en el Ministerio de Asuntos Exteriores chino se pensaba que la ruptura de San José con Taipéi tendría un efecto dominó y que eventualmente el resto de países de la región intentarían seguir ese mismo camino en unas condiciones más favorables para Pekín.

V. OPORTUNIDADES DE COMERCIO E INVERSIÓN

Las oportunidades de negocio que genera el ascenso económico de China no son igualmente atractivas para todos los países. En función de su estructura económica hay países con mayor capacidad que otros para penetrar en el mercado chino, de ahí que para Costa Rica este punto fuese más significativo que para Nicaragua a la hora de reconocer a China o a Taiwán.

Mientras Arias consideró que el inicio de relaciones diplomáticas con Pekín podía derivar en sustanciosas ventajas comerciales y de inversión, Ortega pensó que dicho giro diplomático no supondría ni un espaldarazo para las exportaciones nicaragüenses ni una notable llegada de inversión china.

A pesar de mantener relaciones diplomáticas oficiales con Costa Rica, Taiwán no estaba firmemente vinculado con la economía local. A mediados de 2005 la inversión acumulada de Taiwán en Costa Rica apenas ascendía a 16,6 millones de dólares y en 2006 Costa Rica dirigía a Taiwán menos del 1 por ciento de sus exportaciones, 95,5 millones de dólares (Wu, 2005: 5; Barahona et al., 2011: 142). Por el contrario, China era ya en aquel entonces el segundo socio comercial de Costa Rica, que exportó en 2006 productos al gigante asiático por valor de 1.082,8 millones de dólares (Barahona et al., 2011: 125, 131). Rodrigo Arias reconoció la importancia de este factor a la hora de establecer relaciones con China: "Nuestra nueva amistad se forjó sobre la base de los crecientes intercambios comerciales que habíamos venido sosteniendo en la última década, y no podíamos dejar de fortalecer esa base" (Arias, 2009: 23). Esta idea ya quedó apuntada en mayo de 2005 en un congreso nacional del PLN: "Los recientes acercamientos entre la República de China en Taiwán y la República Popular China hacen prever que las tensiones históricas irán cediendo gradualmente, lo que facilitará una política más abierta de intercambios culturales y comerciales con esa región, lo que podría resultar de vital importancia para determinados sectores de nuestra economía" (Partido Liberación Nacional, 2005: 103). Y dicha observación fue repetida de nuevo por el presidente Óscar Arias el día que anunció que se habían establecido relaciones diplomáticas con China: "Esta decisión ha sido seriamente meditada, es un reajuste de nuestras relaciones diplomáticas a la realidad contemporánea. China es un país que ya no podemos ignorar. La decisión no obedece a ningún viraje ideológico ni a razones de geopolítica o intereses coyunturales, es un acto más bien de realismo elemental [...] las razones son demasiado evidentes, ya que China es la economía emergente más exitosa del mundo, es un país que en los últimos 25 años como nunca en la historia ha logrado disminuir la pobreza de manera vertiginosa, es una economía que de seguir con las tasas de crecimiento de los últimos 20 años muy pronto llegará a ser la segunda economía más fuerte del mundo, después de Estados Unidos" (Diario Extra, 07/06/2007).

De hecho, las cuestiones comerciales ocuparon gran parte de la agenda del proceso de negociaciones secretas que llevó al reconocimiento de China, como evidenció el papel que jugó el Ministro de Comercio Exterior, Marco Vinicio Ruiz, en el mismo.

Por otro lado, aunque Intel es un actor central dentro de la economía de Costa Rica y sus ventas a China y Taiwán supusieron en 2007 el 76 y el 66 por ciento de las exportaciones costarricenses a estos países (Arce et al., 2008: 133, 149), esto no implica que, como algunos expertos centroamericanos han apuntado, las presiones de esta empresa fuesen el detonante del giro de Arias hacia China. Esta versión ha sido rechazada de plano por todos los diplomáticos de Costa Rica, China y Taiwán que el autor ha entrevistado, algunos de los cuales estuvieron directamente involucrados en el proceso de negociación. Además, si atendemos a la evolución de las exportaciones costarricenses y de Intel hacia China, Hong Kong y Taiwán, resulta difícil establecer un patrón político detrás de las mismas. Mientras que las exportaciones de Costa Rica a Hong Kong y a Taiwán decrecen en 2008 y 2009, para aumentar en 2010 y 2011, las destinadas a China descendieron en 2008, crecieron en 2009 y descendieron de forma muy notable en 2010 y 2011 (Calderón et al., 2012: 133, 142, 146).

Por su parte, las exportaciones de Nicaragua a China eran muy bajas y las autoridades sandinistas no consideraban que hubiese perspectivas de que esto pudiese cambiar. Las ventas de Managua en 2006 y 2007 para toda Asia, salvo Taiwán y Japón, ascendieron a 7,2 y 11,9 millones, respectivamente, mientras que las que llegaron a Taiwán apenas alcanzaron 5,4 y 10,1 millones (Banco Central de Nicaragua, 2010: 98, 100)12. Es más, los dos años siguientes Nicaragua exportó más a Taipéi que a Pekín, 21,2 y 16,8 millones frente a 15,5 y 8,2 millones para toda Asia salvo Taiwán y Japón. Según un diplomático sandinista, incluso si se rompiese con Taiwán, el potencial exportador de Nicaragua a China seguiría siendo bajo, ya que su capacidad productiva es bastante limitada y el mercado regional absorbe la mayoría de sus exportaciones. Esto fue reconocido incluso por Ajax Delgado, Presidente del Consejo Empresarial de Fomento Económico y Comercial con la RPC, que supeditó cualquier incremento significativo de las exportaciones nicaragüenses a China al desembolso de sustanciales inversiones para aumentar la producción. Además, tanto la principal exportación nicaragüense a China, que es la chatarra, como los productos con mayores posibilidades de entrar en el mercado chino, como partes cárnicas y pescados con escaso valor comercial en Nicaragua, no tienen impacto suficiente para dinamizar la economía local.

En el ámbito de las importaciones el panorama era completamente diferente. Entre 2005 y 2008 Nicaragua compró productos taiwaneses por valor de 69,2 millones por los 1.414 que llegaron de toda Asia, salvo Japón, Corea del Sur y Taiwán (Banco Central de Nicaragua, 2010: 98, 100). Es decir, que Nicaragua importa muchos más productos de China que de Taiwán. De ahí que los consumidores nicaragüenses podrían verse beneficiados por el establecimiento de relaciones con Pekín, que supondría una notable reducción de las barreras comerciales con este país y, por consiguiente, un acceso a los productos chinos a un menor precio. Sin embargo, Ortega no consideró que ello fuese beneficio suficiente para romper con Taiwán.

En cuanto a la inversión, China designó a Costa Rica como destino turístico y como destino de inversión. Las autoridades costarricenses esperaban que esto pudiese traducirse eventualmente en la llegada de inversores chinos interesados en entrar en el mercado de Estados Unidos o de otros países centroamericanos. Sin embargo, no se alcanzaron compromisos concretos de inversión más allá de la promesa de Pekín de, en caso de que finalmente se construyese la refinería mesoamericana y China ganase la licitación, erigir dicha refinería en Costa Rica. Más concretamente se habló a tal efecto de renovar la refinería de Moín. Este acuerdo empezó a hacerse efectivo al suscribirse el Acuerdo Marco de Cooperación entre RECOPE y la China National Petroleum Corporation el 24 de octubre 2007 en ocasión de la visita del presidente Arias a China.

Según fuentes oficiales nicaragüenses el gobierno de Ortega estaba muy interesado en aumentar el peso de la inversión extranjera directa frente al de la cooperación internacional dentro de la estrategia de desarrollo de Nicaragua. De ahí que si China hubiese querido apostar por buscar un cambio de reconocimiento de Managua, podría haberlo hecho no solo por la vía de la cooperación al desarrollo, sino también comprometiéndose a invertir en Nicaragua. A pesar de diferentes rumores que apuntaban a posibles inversiones multimillonarias de China en proyectos como la construcción de un canal transoceánico, de un puerto de aguas profundas en Monkey Point o de una planta de celulosa de papel (El Nuevo Diario, 12/03/2007; Spanish.China.org.cn, 15/10/2007); según fuentes gubernamentales, esto no fue más que bulos.

Por su parte, el empresariado taiwanés había invertido mucho más en Nicaragua que en Costa Rica. En junio de 2005 su inversión acumulada en Nicaragua superaba en más de cinco veces a la invertida en Costa Rica (Wu, 2005: 5). Estas inversiones de Taiwán eran muy apreciadas por el gobierno de Ortega. En palabras de Mauricio Gómez Lacayo, Viceministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua: "Hemos tenido inversión en 17 empresas de zonas francas, lo cual asciende a unos 127 millones de dólares. Esto ha generado más de 28 mil empleos y convierte a Taiwán en el país de mayor inversión extranjera directa en este sector" (Agencia Periodística de América del Sur, 14/01/2007). Para potenciar estas inversiones el 12 de enero se reunieron representantes del gobierno sandinista con la delegación taiwanesa que asistió a la toma de posesión de Ortega y se firmó un memorando de entendimiento que, entre otras cosas, estipulaba inversiones taiwanesas por valor de 108 millones de dólares en el sector de la maquila (El Nuevo Diario, 12/01/2007).

VI. PESO DE PEKIN Y TAIPÉI DENTRO DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

El peso relativo de Pekín y Taipéi dentro de la comunidad internacional es otro de los factores que tienen en cuenta los Estados a la hora de optar por mantener relaciones diplomáticas con uno u otro. Mientras que Taiwán no es miembro de la ONU, China es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y uno de los países con mayor peso dentro de la comunidad internacional. Esto hace que los países que buscan una mayor proyección internacional, como Costa Rica, tiendan a mantener relaciones diplomáticas con China (Li, 2005: 84). Como explicitó Rodrigo Arias, hermano de Óscar Arias y Ministro de la Presidencia durante su segundo mandato: "El peso que una nación como China tiene en el acontecer mundial no solo se refleja en sus sorprendentes índices de crecimiento económico, sino también en los recintos de los organismos internacionales. Desde el punto de vista político, esto fue lo que valoramos positivamente a la hora de iniciar relaciones diplomáticas con China" (Arias, 2009: 22).

En concreto, como se anuncia en un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica (Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, 2008), San José logró el compromiso de Pekín para apoyar su candidatura a ser miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y su ingreso en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). En octubre de 2007 se votaba quiénes serían los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad durante 2008 y 2009. China no se limitó a garantizar su voto a Costa Rica, sino que, según fuentes diplomáticas costarricenses, además brindó apoyo logístico y facilitó contactos a la delegación encabezada por el entonces canciller Bruno Stagno, quien junto a Jorge Urbina, entonces Embajador ante la ONU, visitó pocos meses antes de la votación varios países africanos para recabar su respaldo. Estas iniciativas diplomáticas dieron los resultados esperados y Costa Rica fue elegida por tercera vez en su historia como miembro no permanente del Consejo de Seguridad.

En cuanto a APEC, Costa Rica aspiraba a formar parte de esta organización una vez que se levantase en 2010 la moratoria para aceptar nuevos miembros. Aunque hasta la fecha Costa Rica no ha conseguido este objetivo, pues no se ha admitido a ningún nuevo miembro desde 1998, sí ha logrado dar pasos en esa dirección y desde 2008 comenzó a participar en varios grupos de APEC.

No es sorprendente que una figura con un perfil tan internacionalista como Óscar Arias haya tenido muy presente el apoyo que le puede brindar Pekín a San José en la arena internacional a la hora de optar por establecer relaciones diplomáticas con China. Por su parte, como manifestaron al autor varios funcionarios nicaragüenses, Managua tuvo en cuenta la buena sintonía de Pekín con varios de sus principales aliados a la hora de buscar un acercamiento con China, pero este factor quedó en un segundo plano frente a la cooperación taiwanesa.

VII. CONCLUSIONES

Tanto Daniel Ortega como Oscar Arias sucedieron a presidentes conservadores y afines a Estados Unidos que, además, habían sido beneficiaros de la diplomacia personalista taiwanesa. Al no cumplir con este perfil, su llegada al poder puso sobre la mesa la posibilidad de que Costa Rica y Nicaragua estableciesen relaciones diplomáticas con China. A la hora de explorar esta posibilidad ambos dirigentes se valieron de las relaciones semi-oficiales que mantenían con Pekín. Estas relaciones fueron instrumentales en el caso de Costa Rica para facilitar su giro diplomático, ya que ofrecieron canales de comunicación entre autoridades de Estados que no mantenían relaciones diplomáticas y favorecieron la aparición dentro de la opinión pública costarricense de grupos favorables al mismo.

En cuanto a los factores que propiamente tuvieron en cuenta Arias y Ortega para decidir a qué gobierno reconocer, en el líder sandinista primó la cooperación al desarrollo al entender que no podía renunciar a ese tipo de ayuda externa para llevar a cabo su labor de gobierno. Taiwán se mostró como un socio más fiable en este ámbito, de ahí que Ortega optase por mantener los lazos con Taipéi, aunque habría preferido reconocer a la RPC. Por el contrario, Arias sí consideró provechoso establecer relaciones con China, pues consideró que esto contribuiría tanto a dinamizar la economía costarricense, impulsando sus exportaciones y posiblemente atrayendo también inversiones chinas, como a potenciar su proyección dentro de la comunidad internacional, facilitando su elección como miembro no permanente del Consejo de Seguridad y su entrada en APEC. Además, ya en pleno proceso de negociaciones con Pekín, Arias se percató de que este giro diplomático también se traduciría a corto plazo en un notable paquete de ayuda, cuya joya de la corona, la construcción del Estadio Nacional, quedaría para la posteridad como legado tangible de su segundo mandato. El comportamiento de ambos líderes constata lo apuntado en trabajos anteriores (Esteban, 2007: 85-86, 2008: 228-229), donde se vaticina que sería más sencillo para Taiwán retener a sus aliados más pobres, por medio de la ayuda al desarrollo, mientras que aquellos con un mayor nivel socioeconómico eran más proclives a establecer relaciones diplomáticas con China, al estar en mejor disposición de aprovechar las oportunidades económicas y diplomáticas que está generando el ascenso de Pekín.

NOTAS

1 Además de diferentes fuentes escritas, tanto primarias como secundarias, este artículo se ha basado en decenas de entrevistas realizadas por el autor a políticos, funcionarios y académicos chinos, costarricenses y nicaragüenses en España, China, Costa Rica y Nicaragua. Debido a la sensibilidad del objeto de estudio y a las repercusiones que podría tener sobre los entrevistados hacer públicas sus opiniones, en la mayoría de los casos no se les nombra en el texto.

2 En sus frecuentes viajes a Centroamérica las autoridades taiwanesas aprovechan para repostar en Estados Unidos y tener encuentros con políticos, funcionarios, personalidades civiles, etcétera.

3 Además, otros líderes del FSLN se manifestaron en esta misma línea mientras su partido se encontraba en la oposición (Ellis, 2009: 234).

4 Habría un séptimo factor, la ideología de los líderes que optan entre China y Taiwán, articulada en la fractura entre izquierda y derecha, que por mor de la simplicidad se discute conjuntamente con el ascendente de Estados Unidos en la región.

5 Este particular le fue revelado al autor por miembros destacados de ambos partidos.

6 Puede encontrarse un relato oficial de esa visita desde la perspectiva china en "El Presidente Ortega visita China". Beijing Informa 38, 1986: 9-12.

7 A pesar de que mientras se encontraba en la oposición el Partido Democrático Progresista criticó duramente este proceder, una vez que llegó al poder también lo siguió para retener a los países que mantenían relaciones diplomáticas con Taiwán (Rigger, 2005: 425-426).

8 Así se lo manifestó al autor un notable participante de dicho congreso.

9 Este último factor ha sido mencionado al autor del artículo tanto por diplomáticos taiwaneses y costarricenses como por personal de la Fundación Óscar Arias.

10 En Wang (2005) puede encontrarse una descripción precisa del estado de la cooperación taiwanesa en Centroamérica en el momento en que Arias y Ortega se plantean la posibilidad de establecer relaciones con Pekín.

11 Puede encontrarse información detallada sobre la cooperación taiwanesa con Nicaragua para el periodo 1996-2000 en Aguilera (2006: 173-174).

12 En los anuarios estadísticos nicaragüenses no se explicita el volumen de su comercio con la República Popular China, pero los montos listados bajo el epígrafe de Otros en Asia corresponden en su inmensa mayoría al comercio con este país. Para una comparación más fiable con el comercio de Nicaragua con Taiwán se ha optado por utilizar estas cifras en vez de las ofrecidas por la República Popular China.

 

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Mario Esteban Rodríguez es Profesor Titular de Estudios de Asia Oriental en el Centro de Estudios de Asia Oriental de la Universidad Autónoma de Madrid. Doctor en Ciencias Políticas, obtuvo una maestría en Política Asiática en la Universidad de Londres. Ha realizado diversas estancias de investigación en la Academia China de Ciencias Sociales (Pekín) y en la Universidad Nacional de Política (Taipéi). Su área de especialización comprende las relaciones internacionales de Asia Oriental y los sistemas políticos de China y Taiwán. Sobre estos temas ha escrito el libro China después de Tiananmen: nacionalismo y cambio político y numerosos artículos en revistas especializadas. E-mail: mario.esteban@uam.es

* Este trabajo ha sido posible gracias a la financiación del proyecto FF12011-25897 Ministerio de Economía y Competitividad. Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación. Quiero dar las gracias a todos aquellos que con sus testimonios han hecho posible este artículo y a los evaluadores por sus enriquecedores comentarios.

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