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Revista de ciencia política (Santiago)

On-line version ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) vol.35 no.3 Santiago Dec. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2015000300001 

Artículos

 

Rendición de cuentas en las democracias en desarrollo: El votante latinoamericano*

Economic Accountability in Low-Income Democracies: The Latin American Voter

 

RICHARD NADEAU

Departamento de Ciencia Política
Universidad de Montreal

MARÍA CELESTE RATTO

Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

MICHAEL S. LEWIS-BECK

Departamento de Ciencia Política
Universidad de Iowa

ÉRIC BÉLANGER

Departamento de Ciencia Política
Universidad McGill

FRANÇOIS GÉLINEAU

Departamento de Ciencia Política
Universidad de Laval

MATHIEU TURGEON

Instituto de Ciência Política
Universidade de Brasilia

* Agradecimientos: Esta investigación fue realizada con el apoyo de premios otorgados por el Consejo de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanas de Canadá y por el fondo de investigación de Québec-Sociedad de Cultura. Los autores también agradecen a Thomas Didier por el gran trabajo llevado adelante como asistente de investigación de este artículo, y a los evaluadores cuyos comentarios permitieron mejorar este trabajo.


RESUMEN

En la actualidad existe un amplio conocimiento acerca del voto económico; conocimiento que, en general, proviene de democracias desarrolladas (Norteamérica y Europa Occidental). Existen trabajos relevantes sobre democracias con niveles de ingresos bajos, pero basados en estudios de casos con datos agregados. Trabajos que incorporen diferentes países y que utilicen encuestas con datos individuales son prácticamente inexistentes. A partir de encuestas electorales, en el siguiente trabajo se examinan 13 países de América Latina de manera conjunta. Mediante la estimación de un modelo de voto altamente especificado y puesto a prueba rigurosamente, se concluye que hay efectos de voto económico sociotrópico retrospectivo generales y bastante fuertes. Este hallazgo posee importancia científica y normativa, indicando que los gobiernos en esas democracias no pueden escapar a la sanción electoral por los pobres resultados económicos.

Palabras clave: Voto económico, comportamiento electoral, accountability, América Latina.


ABSTRACT

We now know a good deal about economic voting, but that knowledge comes mostly from research on high-income democracies, such as those in North America and Western Europe. Of course, there are serious relevant studies on low-income democracies, but they are largely of single-country design, frequently employing aggregate data. Multi-national, individual-level survey designs are all but non-existent. Here we examine a 13 - nation pool of current Latin American voting surveys. From estimation of a fully specified, and vigorously challenged, voting model, we conclude there are general, and rather strong, sociotropic retrospective economic voting effects. This finding is ofnormative, as well as scientific importance, indicating that governments in these low-income democracies cannot escape electoral sanction for the delivery of poor economic performance.

Key words: Economic voting, electoral behavior, accountability, Latin America.


 

El estudio del voto económico está en aumento dentro de la ciencia política. Según una reciente estimación supera los 500 trabajos en el área (Lewis-Beck y Stegmair, 2013). El crecimiento continúa, en parte, porque muchas preguntas relevantes permanecen aún sin respuesta (para revisiones generales recientes de la literatura ver Duch, 2007; Hellwig, 2010; Lewis-Beck y Stegmaier, 2007, 2013; Paldam, 2004). En un esfuerzo por arribar a estas respuestas se han desarrollado ciertos diseños de investigación. Durante los años setenta, los estudios iniciales se focalizaron en estudios de caso de un solo país empleando datos agregados (Goodhart and Bhansali, 1970; Kramer, 1971). Los estudios de caso basados en datos individuales relevados mediante encuestas de opinión pública comenzaron recién en la década del ochenta (Kiewiet, 1983; Lewis-Beck, 1983). Los estudios sobre voto económico que impliquen el estudio de múltiples países tuvieron una temprana aparición en los años noventa. Al principio estos trabajos favorecieron el uso de datos agregados a nivel país (Paldam, 1991; Powell and Whitten, 1993). Posteriormente se dedicaron a estudiar el fenómeno a partir de datos individuales de encuestas de opinión pública (Anderson, 2000; Duch, 2001). En gran medida, estos trabajos comparados se ampliaron en cuanto al número de encuestas y países considerados (Duch and Stevenson, 2008). Actualmente están en boga los estudios sobre voto económico de múltiples países agrupados (pooled), que combinan datos de encuestas de opinión pública con series temporales (Nadeau et al., 2013a). Estas investigaciones con mayor nivel de sofisticación estadística han dado lugar a grandes avances en el conocimiento del voto económico. Sin embargo, tal conocimiento se limita a las democracias con altos niveles de ingresos promedio, principalmente Norteamérica y Europa Occidental.

Las investigaciones sobre voto económico en países con niveles de ingresos bajos (como África, Asia o Latinoamérica), en cambio, son escasas. En su revisión de las democracias en esas áreas, Lewis-Beck y Stegmaier (2008: 304) "buscando incluir toda la investigación cuantitativa publicada (en idioma inglés)" sobre estudios de voto económico al interior de esas regiones, encontraron cerca de 40 estudios relevantes, mayormente estudios de caso en una etapa temprana del desarrollo del diseño de investigación. Como ellos observan, "Latinoamérica ha sido el lugar con más estudios de voto económico" en relación a otras regiones en vías de desarrollo (Lewis-Beck y Stegmaier, 2008, p. 307). A pesar de ello, muy pocos de estos trabajos sobre voto incluyen varias naciones o están basadas en encuestas de opinión. Tales aspectos plantean problemas de inferencia respecto de los efectos del voto económico; problemas que ya han sido largamente superados en las investigaciones más avanzadas en términos metodológicos que han sido llevadas adelante sobre los países con ingresos altos. En particular, ¿se sostiene la conclusión sobre el vínculo entre las elecciones y la economía en las democracias Latinoamericanas? ¿Puede aplicarse al votante individual? Estas preguntas tienen un obvio interés científico, pero también poseen interés práctico y normativo, ya que a través de esta relación es mucho lo que se pone en juego. En virtud de los apremiantes problemas económicos de la región, la idea de que esos gobiernos deban rendir cuentas por su gestión de la economía adquiere especial relevancia.

En el presente trabajo examinamos si a los gobiernos contemporáneos de América Latina se les responsabiliza por los resultados de la economía nacional y si a causa de ello los ciudadanos individuales les premian o castigan en las urnas. El estudio procede de la siguiente manera: comenzamos con la discusión de la teoría del voto económico y su aplicación a las democracias de América Latina. Luego incorporamos esta teoría del voto económico en un modelo más general del votante latinoamericano. Posteriormente describimos los datos que surgen de este modelo estimado para un conjunto de trece países a lo largo de dos períodos electorales (2008 y 2010). Al llevar adelante dicha estimación mediante varias formas de regresión logística, ponemos a prueba fuertemente la persistencia de los hallazgos sobre el voto económico. Partimos de los modelos más simples y fuimos incorporando soluciones cada vez más complejas. Al finalizar concluimos que existe una pauta estable y robusta de voto económico en la región latinoamericana.

I. VOTO ECONÓMICO EN AMÉRICA LATINA: LA LITERATURA

Los trabajos sobre voto económico en las democracias latinoamericanas sugieren consistentemente que la economía posee una vinculación electoral (véase el valioso trabajo de Remmer, 2003). Así lo refleja uno de los primeros estudios sobre comportamiento electoral realizado de forma comparada para los países de América Latina utilizando datos agregados de 23 elecciones presidenciales celebradas en 13 países en los años ochenta y noventa, es decir, considerando la mayoría de los resultados electorales verificados en América Latina entre 1982 y 1994. Fabián Echegaray (1996: 613) pudo encontrar evidencia sobre la importancia de las variables económicas para explicar el voto pese a que estas registraron un menor impacto que la popularidad presidencial. Esa misma conclusión fue confirmada posteriormente para el mismo periodo, pero trabajando con datos individuales procedentes de encuestas (Echegaray, 2005). En un estudio más reciente realizado mediante encuestas electorales de 16 países de América Latina para los años 1996, 2000 y 2004, María Celeste Ratto (2013) llegó a la conclusión de que "los latinoamericanos que valoraron positivamente a la economía tuvieron intención de premiar al partido en el gobierno. Por el contrario, aquellos que valoraron como negativa a la gestión económica tuvieron intención de castigar al incumbente siendo de hecho las variables económicas las que mayor impacto registraron sobre el voto. La misma conclusión pudo ser confirmada también para comparaciones entre dos países. Tal es el caso del artículo de Tomás Dosek (2014) que compara Bolivia y Uruguay; y el artículo de Lucio Renno y Wladimir Gramacho (2010) que comparan Brasil y Chile.

Pero la gran mayoría de las investigaciones sobre voto económico en América Latina se realizaron en base a estudios de un solo país. Dispersos estudios de caso nacionales muestran generalmente efectos económicos significativos. Entre los estudios de caso recientes sobre voto económico pueden citarse: Argentina (Cantón y Jorrat, 2002; Remmer y Gélineau, 2003; Tagina 2012 a y b); Brasil (Spanakos y Renno, 2006); México (Moreno, 2009); Nicaragua (Anderson, Lewis-Beck, y Stegmaier, 2003; Anderson y Dodd, 2002); Perú (Arce y Carrión, 2010); Venezuela (Weyland, 2003; Nadeau et al., 2013b). Esos valiosos estudios exploran diferentes variables dependientes de orden político (por ejemplo voto vs. popularidad) y diversas variables independientes económicas (por ejemplo mediciones objetivas vs. subjetivas). Y el cálculo de los efectos tiende a diferir en términos de la fuente de las variables (centrada en la economía personal o nacional) y la perspectiva temporal (retrospectiva o prospectiva). Y por si estas inconsistencias fueran poco, estos trabajos se focalizan en un solo país, es decir, en un solo caso.

Afortunadamente ha habido algunos estudios que analizan conjuntamente varios países (pooled) centrándose en un subgrupo de naciones latinoamericanas (Benton, 2005; Echegaray, 2005; Gélineau, 2007; Johnson and Schwindt-Bayer, 2009; Remmer, 1991). Estos análisis de varios países agrupados (pooled) han tendido a confirmar la idea del voto económico clásico por el cual se premia por un buen desempeño económico y se castiga por uno malo (Key, 1966; Fiorina, 1981; Lewis-Beck, 1988). Por ejemplo, en el primero de esos trabajos Remmer (1991, p. 311), a partir del estudio de resultados de 21 elecciones presidenciales de América Latina (1982-1990), concluye que sus "resultados proveen algún apoyo para la visión que sostiene que los partidos de gobierno pagan el precio por los reveses económicos de corto plazo". Benton (2005), siguiendo esta línea, examina 39 elecciones presidenciales (1980-2003) de 13 naciones latinoamericanas. Ella encuentra intensos efectos económicos que indican que con una caída del 1% de PBI per cápita se genera una caída del 1,7% en el voto por el partido de gobierno (Benton, 2005, p. 430).

Los resultados de estos trabajos que estudian conjuntamente varios países alientan evidencia a favor de la hipótesis del votante económico. Sin embargo, hay algunos desacuerdos. En primer lugar, ¿cuáles son los indicadores macroeconómicos que importan? En segundo lugar, ¿los efectos económicos son contingentes?1 En relación al primer interrogante, Remmer (1991) encuentra que la inflación es la variable macroeconómica más importante. Johnson y Schwindt-Bayer (2009) obtuvieron la misma conclusión. Por el contrario, Molina (2001) y Benton (2005) consideran que el factor más importante es el crecimiento económico. En otra dirección, Johnson y Ryu (2010) encuentran que tanto el crecimiento como la inflación son importantes. En un reciente intento de solución, Singer (2013) responde ambos interrogantes. A partir de una abarcadora base de datos agregada (18 países y 79 elecciones, 1982-2010), encuentra que el voto económico estuvo traccionado tanto por la inflación como por el crecimiento del PBI (Singer, 2013, p. 177). De todas formas, los efectos que encontró resultaron contingentes, ya que la inflación resultó significativa solo para el período 1982-1989 y 1990-1999, mientras que el crecimiento del PBI fue significativo estadísticamente en el período 2000-2010. El autor concluye que "este análisis provee mayor evidencia de que el impacto de la economía es contextualmente contingente" (Singer, 2013, p. 181).

Pero teniendo en cuenta que las decisiones sobre el voto son tomadas por ciudadanos individuales, parecería que las preguntas sobre el "sí, cómo y cuándo" del voto económico deberían ser respondidas en última instancia por medio de un análisis de nivel micro mediante datos de opinión pública nacionales. Sin embargo, esas investigaciones basadas en encuestas son escasas para la región, específicamente, las centradas en diseños que incluyen varios países de manera conjunta (pooled), y a través del tiempo (y de forma paralela a los estudios agregados descritos precedentemente). En una reciente publicación, Lewis-Beck y Ratto (2013) llevaron a cabo un ejercicio de este tipo examinando un conjunto de encuestas nacionales de Latinobarómetro provenientes de 12 democracias de América Latina (1996-2004). Los autores concluyeron que "el hallazgo muestra efectos económicos retrospectivos altamente significativos y hasta fuertes, sobre el voto al partido de gobierno" (Lewis-Beck y Ratto, 2013).

Este resultado de Lewis-Beck y Ratto (2013) posee un importante valor porque sugiere que a lo largo de la región de América Latina los votantes individuales cuando toman sus decisiones electorales reaccionan frente a las condiciones económicas. Tal aporte ofrece un útil argumento a la prudente afirmación de que los resultados agregados, reportados previamente, son mero producto de una falacia ecológica, que reflejan solo macroconexiones espurias (Robinson, 1950). Pero a pesar de ello, este interesante trabajo no menciona los problemas que puso de relieve el trabajo de Singer (2013) sobre los temas salientes y frente a ellos cuáles condiciones económicas son importantes y cuándo. Más explícitamente, el estudio de Lewis-Beck y Ratto (2013) analiza un período de tiempo anterior (1996-2004), para el cual Singer reporta el dominio de la inflación por sobre otros factores. Apenas llegan a revisar el comienzo del período posterior que Singer identifica con el dominio del crecimiento (2000-2010). Más aún, hay algunos aspectos metodológicos problemáticos en el estudio de Lewis-Beck y Ratto (2013). Por un lado, las muestras nacionales de algunas encuestas son demasiado pequeñas (a veces apenas 300 observaciones). Por otro lado, el modelo de voto parece demasiado reducido en cuanto a su especificación (por ejemplo, no se incluyen los temas salientes). Por último, la variable de control central de la identificación partidaria posee una medida idiosincrática (basada en "confianza en el presidente" para 2000 y 2004).

En suma, los esfuerzos precedentes de estudios de varias naciones agrupadas (pooled) poseen un gran valor. A pesar de ello, al día de hoy, mientras los estudios agregados y de encuestas muestran continuos avances en su diseño, todavía manifiestan una deficiencia fundamental teniendo en cuenta que su principal objetivo es lograr generalizaciones a lo largo de toda la región sobre los efectos de la economía en las elecciones. En particular, esperamos mostrar que los votantes latinoamericanos contemporáneos sancionan fidedignamente a sus gobiernos cuando estos no cumplen con la economía. Para lograr tales objetivos, en el presente trabajo llevamos adelante un análisis de un amplio grupo de encuestas nacionales de voto de países de América Latina que presentamos a continuación.

II. LOS DATOS

Los datos en encuestas de opinión pública utilizados para el análisis provienen del Barómetro de las Américas, desarrollado por el Proyecto de Opinión Pública Latinoamericano (LAPOP por sus siglas en inglés). El mismo consiste en una serie de encuestas realizadas cada dos años, y que cubren varios aspectos de los valores democráticos y del comportamiento de los ciudadanos latinoamericanos. Nosotros juntamos los datos provenientes de los dos últimos Barómetros de las Américas disponibles al momento del análisis, las olas de 2008 y 2010 (El Barómetro de las Américas fue llevado adelante bajo la dirección de Mitchell Seligson en colaboración con equipos nacionales de la mayoría de los países pertenecientes al estudio (LAPOP, 2010).2 Los trece países de América Latina utilizados para el presente análisis son los siguientes: Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, El Salvador, Uruguay, y Venezuela (los otros países incluidos originalmente en la base de datos fueron excluidos por razones de disponibilidad o deficiencia de medidas). Los cuestionarios han sido probados al interior de los países y son empleadas muestras probabilísticas para asegurar la representatividad de las muestras nacionales. La encuesta es administrada en el lenguaje local mediante entrevistas cara a cara y empleando un sistema de carga manual electrónica.3

Los cuestionarios de LAPOP incluyen el usual bloque de preguntas sobre el perfil sociodemográfico de los entrevistados, su orientación ideológica, su opinión sobre varios temas salientes y su evaluación sobre las instituciones, como también "por quién votaron en la última elección presidencial" y "por quién votarían si la elección presidencial fuera mañana". Esta última pregunta es la que elegimos como variable dependiente de nuestro trabajo. Esta decisión posee una fácil explicación. Cuando se emplea recuerdo de voto para una elección que tuvo lugar en un pasado distante surge un serio cuestionamiento sobre la validez de la medida (Himmelweit et al., 1978). Tal es el caso de la mayoría de los 13 países incluidos en nuestro análisis. Asimismo, la percepción económica -nuestra principal variable independiente- es medida solo para los últimos 12 meses; de esta forma tendría poco sentido analizar su relación con una opción de voto que ocurrió varios años antes. Por supuesto, la pregunta por la intención de voto es hipotética ante la ausencia de candidatos de la oposición que declaren su candidatura para la próxima elección. Sin embargo, la formulación de la pregunta es explícita, invitando a los entrevistados a expresar su intención de voto por el candidato del partido de gobierno o por un candidato de otro partido.

III. EL MODELO Y LAS VARIABLES

Al ser la opción de voto nuestra variable dependiente ¿qué teorías deberíamos tener en cuenta para explicar este fenómeno? Para encuadrar esta pregunta nos focalizaremos en la teoría del comportamiento político en general y del voto económico en particular. En primer lugar, con respecto al comportamiento político, entendemos que los mecanismos de heurística que se activan en las democracias mediante la votación pueden ser explicados a partir de un conjunto de fuerzas de largo y corto plazo que operan por medio de un "embudo de causalidad" (Campbell et al., 1960, cap. 2; Lewis-Beck et al., 2008, cap. 2). Las fuerzas de largo plazo incluyen a los factores sociodemográficos y a la identificación partidaria. Por su parte, las fuerzas de corto plazo incluyen a los temas salientes. El estado de la economía es el tema saliente que más nos interesa aquí. De acuerdo con la teoría clásica del voto económico, cuando la economía prospera los votantes premian al partido de gobierno y cuando la economía flaquea los votantes lo castigan (Key, 1966; Tufte, 1978). Esta teoría sobre el mecanismo de premio y castigo ha recibido apoyo desde los fundantes estudios electorales en Estados Unidos, Gran Bretaña, y otros países de Europa Occidental [al respecto véase Fiorina (1981); Butler and Stokes (1969); Lewis-Beck (1988)].

Recientemente, una amplia revisión de la literatura del voto económico concluye que con respecto a los estudios micro o de encuestas de opinión, las evaluaciones económicas sociotrópicas son más importantes que las egotrópicas y las evaluaciones retrospectivas son más importantes que las prospectivas (Lewis-Beck and Stegmaier, 2013). Las mediciones típicas de las evaluaciones económicas sociotrópicas retrospectivas preguntan sobre el resultado de la economía nacional durante el año pasado (Kinder and Kiewiet, 1981). En este trabajo le brindamos atención a estas variables por las siguientes razones: en primer lugar, porque en las democracias puestas a prueba hasta el momento son las que han proporcionado los resultados más robustos. En segundo lugar, porque permite poner a prueba en países de bajos ingresos la noción de que el mal manejo económico del gobierno puede ser castigado por el electorado. Tercero, porque puede ser comparado con otros microestudios cross-nacionales, incluyendo el de Lewis-Beck y Ratto (2013) para América Latina, y el de Nadeau et al. (2013) para democracias europeas. La pregunta hecha en las encuestas de LAPOP es la siguiente: "¿Usted cree que la situación económica del país es mejor, la misma, o peor que hace doce meses?" [la variable toma el valor de 1 si los entrevistados perciben que la economía está yendo "mejor" que hace doce meses, 0,5 cuando es "la misma" (o casos perdidos), y 0 cuando es percibida como "peor"].

A fin de evaluar adecuadamente el impacto de las evaluaciones económicas sociotrópicas retrospectivas en el voto por el gobierno, se vuelve necesario controlar otras fuerzas que también podrían ejercer influencia sobre el elector, particularmente los factores de largo plazo. En este trabajo incluimos diversos indicadores sociodemográficos. La variable relacionada con la clase social, por ejemplo, en virtud de su condición exógena, debería esperarse que posea un pequeño pero persuasivo impacto en la opción de voto en América Latina, donde tales divisiones pueden ser socialmente explosivas. Introdujimos entonces en la especificación variables tales como edad, sexo, religión, educación, región, raza, ingresos y ocupación.

Con relación a las fuerzas de largo plazo sociopsicológicas cabría esperar que la identificación partidaria sea central. En una investigación reciente Lupu (2012, p. 8) demuestra que la identificación partidaria existe para varios votantes latinoamericanos con una media de cerca de 35 puntos porcentuales por país. Pero como dicha vinculación no llega a tener un alcance masivo en el electorado, podría esperarse que este anclaje psicológico de largo plazo no fuera suficiente para controlar la ecuación. Por lo tanto, también incluimos una segunda variable de anclaje, la ideología de izquierda-derecha. Zechmeister y Corral (2013), a partir de una evaluación de la autoubicación ideológica de entrevistados de la encuesta en 18 naciones latinoamericanas, reportaron que arriba del 80% de latinoamericanos, en promedio, se localizan a sí mismos en el continuo de izquierda-derecha [en términos de contenido de esa identificación ideológica, aparecen variaciones de país a país (Zechmeister and Corral (2013)].

Las fuerzas de corto plazo, como los temas salientes, pueden también determinar el voto. La economía, nuestro objeto de estudio en este trabajo, posee importancia porque existe un amplio consenso en torno a este tema saliente, en efecto, todos acuerdan sobre su relevancia (Stokes, 1963). Esto es, virtualmente todos quieren una economía próspera; nadie quiere a una economía en deterioro. Pero así como la preeminencia de la economía posee amplio consenso, también sabemos que este no es el único tema saliente que persuade votantes. Hay también otros temas salientes que cuentan con cierto consenso, tales como el crimen, la corrupción y los derechos básicos, que incluimos en el análisis y que podría esperarse tengan influencia. Ninguno de esos temas salientes son de posicionamiento, es decir, un tema saliente mediante el cual los votantes pudieran expresar desacuerdo sobre políticas y se pudieran a la vez desplegar a lo largo de un continuo de políticas desde la izquierda a la derecha (Lewis-Beck and Nadeau, 2011); sin embargo, tales temas salientes de posicionamiento podrían ser capturados, al menos en algún grado, mediante la inclusión de la variable ideológica de izquierda-derecha sobre la que algunos académicos han sostenido es una "súper medida de temas salientes" (Inglehart, 1984).

Así, al prestar atención a las fuerzas de largo plazo (la identificación partidaria, la ideología y los factores sociodemográficos) y a las fuerzas de corto plazo de múltiples temas salientes consensuados podríamos, en gran medida, llegar a explicar al votante latinoamericano. Pero aún nos falta mencionar la influencia de temas que han sido recurrentes en los estudios electorales de la región: el personalismo y el clientelismo.

Muchos votantes pueden responder a las características personales de los candidatos antes que a las de su partido (Mainwaring y Torcal, 2006). O unos pocos votantes pueden responder a un partido en forma restringida votando por él a cambio de recibir beneficios materiales bajo el patrón tradicional del clientelismo (Roberts y Wibbels, 1999). Para incluir la posibilidad de la influencia de estas y otras variables omitidas, también introdujimos en la especificación del modelo el recuerdo de voto de los encuestados.

En resumen, el modelo de voto que se está poniendo a prueba a partir de la discusión teórica precedente, adquiere la siguiente forma general:

Voto = ƒ (Sociodemográficos, Temas salientes, Ideología, Identificación partidaria, Recuerdo de voto).

Respecto a la forma en que fueron medidas las variables del modelo, en el apéndice se incluye una amplia descripción. De cualquier forma, algunos puntos técnicos merecen ser explicitados en el texto. Uno de ellos se relaciona con la variable dependiente sobre la intención de voto presidencial. Tal variable refiere en algunos casos a partidos de gobierno de la izquierda, mientras que en otros países corresponden a partidos de la derecha. Debido a que los países se analizan conjuntamente, debemos tener en cuenta la postura ideológica del candidato del partido de gobierno. Así, a fin de arribar a coeficientes con signos que traccionen en la misma dirección en cada país, debimos invertir la escala de alguna de las variables independientes. Ello fue así cuando el partido de gobierno era de orientación de izquierda. Como consecuencia, un coeficiente de signo positivo en nuestros modelos de regresión indica apoyo a candidatos de partidos de gobierno de la derecha. Las variables independientes que han sido invertidas de esta forma son aquellas en las cuales tenemos expectativas teóricas de que sus impactos dependan de la orientación ideológica de sus partidos de gobierno. Un buen ejemplo de ello son las variables sociodemográficas para las cuales tenemos las siguientes expectativas teóricas: tercera edad, hombres, religiosos, menos educados, más urbanos, blancos, ricos, empleados, o no pertenecientes al sector público, tenderían a votar por la derecha. Por ejemplo, esperamos que los entrevistados ricos sean más proclives a votar por la derecha. Por lo tanto, ordenamos a los encuestados por nivel de ingreso (en grupos de a quintiles codificados de 0 a 1), donde los entrevistados más ricos son codificados con el valor de 1 en países con gobiernos de derecha y codificados con el cero en países con gobiernos de izquierda. En ambos casos, esperamos un coeficiente positivo para la variable ingreso. Finalmente, también incluimos en el modelo una simple medida del número de meses que transcurrieron entre la realización de la encuesta y la última elección presidencial, a fin de prevenir una estimación sesgada por el apoyo al gobierno.

IV. LA ESTRATEGIA DE ESTIMACIÓN

Nuestro principal propósito es ofrecer una extensiva y exigente puesta a prueba del voto económico en el contexto latinoamericano. Para lograr tal fin implementamos dos

mecanismos: primero, empleamos una estrategia de especificación en "bloques-recursivos" incorporando sucesivamente al modelo básico los fuertes controles de la identificación partidaria, la ideología y el recuerdo de voto [sobre las características econométricas del sistema de bloques-recursivos, véase la excelente presentación de Kmenta (1997)]. Segundo, tomamos la más completa versión del modelo (la que incluye ideología de izquierda-derecha, identificación partidaria y recuerdo de voto) y volvimos a estimarlo usando varias metodologías partiendo de la tradicional regresión logística hasta el uso de variables instrumentales. Pasaremos ahora a la presentación de los resultados obtenidos a partir de estas diferentes pruebas.

V. PRIMEROS RESULTADOS

La Tabla 1 (columna 1) muestra los resultados de una regresión logística para la intención de voto presidencial de 13 países de América Latina analizados conjuntamente (pooled). Los 20.102 encuestados provienen de 26 "casos" países-años: 13 países en 2 puntos temporales (las olas de 2008 y 2010 del Barómetro de las Américas de LAPOP). El modelo estimado sigue la especificación comentada anteriormente, pero los controles de las fuerzas de largo plazo sociopsicológicos se aplican solo a través de la inclusión de la posición ideológica de izquierda-derecha (el modelo también incluye 12 variables dicotómicas por país, con México como país de referencia, pero las coeficientes de dichas variables no son reportados para otorgar mayor claridad a la presentación). Las variables independientes de mayor interés, las valoraciones sociotrópico-retrospectivas de la economía nacional, son designadas como SER y aparecen cerca de la parte inferior de la columna.

 

Tabla 1. Modelos de regresión logística sobre intención de voto en 13 países
de América Latina (variables dicotómicas por país no se muestran) (2008, 2010)

**p ≤ 0,01; *p ≤ 0,05 (prueba a dos colas). Variables dicotómicas por país no se muestran
(México es el caso de referencia). Remitirse al apéndice para ver la especificación de las
variables. Se reportan coeficientes de regresión logística sin estandarizar, con errores
típicos entre paréntesis.

 

El rendimiento general de este primer modelo es promisorio. La varianza explicada alcanza un pseudo-R2 = 0,26, con 70% de los casos predichos correctamente y todas las variables significativas muestran el signo esperado. Educación, raza e ingresos actúan como importantes divisiones sociales y ayudan a explicar la intención de voto presidencial. El apoyo al partido de gobierno disminuye significativamente mientras más tiempo pasó desde la última elección presidencial. Nótese también la importancia que adquieren diversas variables de temas salientes (issues). Las opiniones positivas sobre el manejo de la corrupción, la protección de los derechos y el crimen -tres cuestiones que son particularmente relevantes en el contexto de los sistemas democráticos de América Latina- están significativamente asociados con la intención de voto a favor del candidato del partido de gobierno. La variable SRE se encuentra también fuertemente vinculada al apoyo al partido de gobierno con un coeficiente de regresión logística de 1,42 que fácilmente alcanza significatividad al nivel de 0,01. Pese a la inclusión de la ideología de izquierda-derecha en el modelo, este efecto del voto económico que se evidencia es en sí mismo un poderoso predictor de la intención de voto por el partido de gobierno. Este hallazgo inicial apoya entonces la idea de que el voto económico se encuentra presente en América Latina.

En el segundo modelo (Tabla 1, columna 2) se incluyó en la ecuación la identificación partidaria pese a que existen argumentos en contra de incluir en los modelos este tipo de variables. Aun así, debido a que el objetivo es establecer si el voto económico existe en América Latina, tiene sentido más bien errar por precavidos y controlar el apego partidario. La inclusión de esta variable casi duplica el nivel de varianza explicada. Como era de esperar, la magnitud del efecto del voto económico disminuye, pero solo ligeramente. El coeficiente de regresión para SRE es aún altamente significativo en términos estadísticos y asciende ahora a 1,21, conservando así casi toda su fuerza original, como se expresa en la columna 1.

¿Qué sucede ahora si aplicamos un fuerte control a la relación entre evaluaciones económicas e intención de voto? La tercera columna de la Tabla 1 vuelve a estimar el modelo mediante la inclusión del recuerdo de voto. Podemos observar, en primer lugar, que la cantidad de varianza explicada aumenta (pseudo-R2 = 0,57; 82% de los casos fueron predichos correctamente) y ahora llega a niveles que son comparables a los que se han encontrado comúnmente en las democracias de Europa Occidental [a fin de comparar, véase por ejemplo, Lewis-Beck (1988) para un enfoque general de los países más importantes de Europa Occidental y Nadeau et al. (2012) en particular para un estudio reciente sobre Francia]. Los tres controles políticos de largo plazo introducidos -ideología, identificación partidaria y recuerdo de voto- son significativos estadísticamente. También se mantuvieron gran parte de las relaciones que resultaron significativas anteriormente (educación, raza y temas salientes). Más importante aún fue que la variable SRE continúa ejerciendo un efecto estadísticamente significativo sobre la intención de voto presidencial. Su coeficiente de regresión se sitúa en 1,08, ligeramente mayor en magnitud que la ideología de izquierda-derecha. A pesar de haber introducido estos estrictos controles, la variable SRE aún mantiene más de tres cuartos de su fuerza original. [Resulta interesante que el coeficiente de SRE obtenido es muy parecido al valor encontrado recientemente en un análisis de 10 países europeos agrupados (pool) (Nadeau et al., 2013a).]

Estos hallazgos proveen entonces una sólida base a la afirmación de que el voto económico puede observarse en América Latina al igual que en las democracias más establecidas. Sin embargo, hay diferentes fuentes posibles de sesgo que debemos poder descartar, una tarea que realizaremos a continuación.

IV. SEGUNDOS RESULTADOS

Las diferentes pruebas realizadas hasta ahora ofrecen un apoyo preliminar al voto económico sociotrópico retrospectivo en América Latina. Pero serios desafíos metodológicos deben ser superados antes de que esas estimaciones sean válidamente aceptadas. Primero se mantiene la posibilidad de que los errores típicos asociados al parámetro SRE estén sesgados. De manera más crítica, deben ser abordados los riesgos de condicionalidad, estabilidad y endogeneidad de los efectos. A continuación nos ocupamos de dichos riesgos en el orden en el que han sido mencionados.

La posibilidad de sesgo del error típico del coeficiente SRE proviene del hecho de que las observaciones individuales están agrupadas al interior de países. En otras palabras, no podemos asumir que los individuos encuestados en el mismo país sean totalmente independientes unos de otros, o que no sean diferentes de los entrevistados que viven en los otros 12 países. Este riesgo de agrupamiento (clustering) es también conocido como correlación intraclase. Una forma de corregirlo es mediante la técnica del cálculo de errores típicos robustos agrupados realizada en la Tabla 2, columna 2 [la primera columna simplemente reproduce, para fines comparativos, los resultados del último modelo totalmente especificado, estimado en la Tabla 1]. Puede observarse que el coeficiente SRE permanece como en la estimación previa (1,08) y mantiene su alto nivel de significatividad. De allí se desprende que el agrupamiento (clustering) no parece ser un problema.

 

Tabla 2. Modelos de regresión logística sobre intención de voto en 13 países de
América Latina con métodos de control (variables dicotómicas por país no se
muestran) (2008, 2010)

**p ≤ 0,01; *p ≤ 0,05 (prueba a dos colas). Variables dicotómicas por país no se
muestran (México es el caso de referencia). Remitirse al apéndice para ver la
especificación de las variables. Se reportan coeficientes de regresión logística
sin estandarizar, con errores típicos entre paréntesis.

 

Sin embargo, el efecto de SRE en sí mismo podría verse afectado, por ejemplo, en el caso de que el efecto de las otras variables independientes estuviera condicionado por un país de incidencia particular. A fin de poner a prueba esta posibilidad, volvimos a estimar el modelo de referencia (la última columna de la Tabla 1) incluyendo ahora una serie de términos de interacciones entre las variables dicotómicas por país y todas las variables explicativas -excepto SRE- produciendo así un total de 192 términos de interacciones (16 variables explicativas por doce variables dicotômicas por país). La tercera columna de la Tabla 2 reporta los resultados provenientes de esa especificación mediante interacciones, obviamente sin mostrar sus coeficientes [los coeficientes mostrados son entonces efectos principales]. De esto resulta que permitiendo que todas las otras variables independientes varíen por país, ello apenas afecta al coeficiente de SRE, el que se mantiene con el valor de 1,01 y continúa siendo estadísticamente diferente de cero.

Pero cabe también la posibilidad de que el coeficiente de SRE en sí mismo no sea estable y que pueda variar por país. Por ejemplo, quizás el efecto general del voto económico aparente se derive de solo algunos pocos países del conjunto. Pusimos a prueba esta posibilidad mediante la estimación de la aleatoriedad del parámetro de SRE a partir de un modelo multinivel reportado en la columna 4 de la Tabla 2. Se puede observar un coeficiente estadísticamente significativo de SRE de 1,05 que estima sus efectos fijos. El componente aleatorio, estimado por el modelo multinivel, es de 0,48 (no se muestra en la Tabla). Este efecto aleatorio estimado es bajo, menor que el obtenido por la mayoría de las otras variables independientes. Podemos concluir entonces que el efecto del voto económico es relativamente estable de un país al otro [resulta interesante que este componente aleatorio de SRE es casi idéntico al encontrado en un estudio reciente de voto económico en Europa (Nadeau et al., 2013a)].

Una preocupación final relacionada con la estimación de SRE es el problema de endogeneidad. Algunos académicos han argumentado que las percepciones individuales sobre el estado de la economía nacional podrían ser endógenas a la opción de voto (e.g., Wlezien et al., 1997; Anderson et al., 2004; Evans y Andersen, 2006). Esto es, que un individuo que apoya al candidato del partido de gobierno pueda tener una visión más optimista sobre las condiciones económicas recientes comparado a un individuo que apoya al candidato de la oposición. En la Tabla 1 tomamos la precaución de controlar la relación entre las percepciones de la economía y la intención de voto mediante la inclusión de la ideología, la identificación partidaria y el recuerdo de voto en la parte izquierda de la ecuación. Pero dicha precaución podría no ser suficiente, ya que las percepciones económicas tal como están medidas podrían aún estar coloreadas por las preferencias electorales de los votantes. Necesitamos entonces eliminar de esas percepciones el posible sesgo partidario. En otras palabras, necesitamos "exogeneizar" nuestra variable SRE.

Realizamos tal operación mediante el empleo de la metodología de variables instrumentales. El primer paso en ese enfoque es crear un instrumento. La variable instrumental, llamada SRE', se vuelve entonces un proxy de la variable original SRE en tanto es construida a partir de "verdaderas" variables exógenas. El resultado de este primer paso de la regresión se presenta en la Tabla 3. Siguiendo a Duch, Palmer, y Anderson (2000) y Lewis-Beck, Nadeau, y Elias (2008), empleamos una especificación que incluye tres variables socioeconómicas (edad, sexo e ingresos), 12 variables dicotómicas por país, percepciones económicas egotrópicas retrospectivas, como también un índice nacional de dificultades macroeconómicas, propuesto como un indicador objetivo de las condiciones económicas. Este índice es calculado a partir de la suma de la tasa de desempleo con la tasa de inflación (ambas medidas fueron fijadas un año antes de la fecha de la encuesta). Esas 17 variables exógenas fueron usadas para predecir las percepciones económicas sociotrópicas restrospectivas (SRE fue empleada como variable dependiente) a partir de un análisis de regresión logística ordinal. Notablemente, la Tabla 3 muestra que la variable original SRE está vinculada estrechamente con las condiciones de la situación económica personal y con el estado objetivo de la economía (el estadístico t para el índice de dificultades macroeconómicas es de 13,40).

 

Tabla 3. Regresión logística ordinal para percepciones económicas sociotrópicas
retrospectivas en 13 países latinoamericanos (variables dicotómicas no mostradas)
(2008, 2010)

**p ≤ 0,01; *p ≤ 0,05 (prueba a dos colas). Variables dicotómicas por país no
se muestran (México es el caso de referencia). Remitirse al apéndice para ver la
especificación de las variables. Se reportan coeficientes de regresión logística
sin estandarizar, con errores típicos entre paréntesis.

 

Los valores predichos de esta regresión luego se vuelven los valores que adopta la variable instrumental SRE'. Este instrumento puede ubicarse en la reestimación de la ecuación original como un proxy de la variable original SRE. Los resultados de este segundo paso de la regresión aparecen en la quinta columna de la Tabla 2 [los valores de SRE' fueron estandarizados para variar entre 0 y 1 y de esa forma poder comparar a los resultados con los de las otras columnas de la tabla]. La conclusión es clara. Una vez que las percepciones económicas son exogeneizadas mantienen una considerable relación con la intención de voto para las elecciones presidenciales de América Latina -aun luego de controlar por múltiples factores de largo plazo (ideología de izquierda-derecha, identificación partidaria, y recuerdo de voto)-. El coeficiente asociado a SRE' es de 1,07 y es altamente significativo en términos estadísticos. Nótese que este coeficiente es prácticamente idéntico al obtenido en el modelo de referencia (1.08). La solidez de SRE y el efecto del voto económico que esta variable revela es asombroso.

VI. EL VOTO ECONÓMICO Y LA RENDICIÓN DE CUENTAS DEL GOBIERNO

Como mencionamos en la introducción, la pregunta sobre el voto económico en América Latina posee valor por razones normativas tanto como por razones científicas. Si en las democracias de bajos ingresos promedio como estas, el gobierno escapa a la sanción de las recesiones económicas, luego las perspectivas sobre posibles mejoras en las condiciones de vida de cada día se vuelven débiles. Pero si el gobierno es castigado en las urnas por el mal desempeño, luego existe un incentivo para mejorar el bienestar material de la ciudadanía. ¿Qué muestran nuestros resultados? Primero, que los gobiernos aquí estudiados sufren una pérdida de votos cuando la opinión pública percibe que hubo un pobre desempeño económico. Este hallazgo aparece indudable de acuerdo a las pruebas de significatividad estadística. Sin embargo, en sí mismo podría no ser suficiente para incentivar cambios en las políticas. Como es sabido, un resultado puede ser estadísticamente significativo pero sustantivamente trivial.

Entonces ¿qué es lo que muestran nuestros resultados sustantivamente? Concediendo que el voto económico existe ¿es suficientemente grande la magnitud para amenazar seriamente al gobierno con la derrota? Afortunadamente podemos estimar la magnitud usual de dicho efecto. De acuerdo a una simulación realizada (Tabla 4) en la que se asume que todas las otras variables se mantienen en su media, la probabilidad de apoyo al partido de gobierno aumenta 25 puntos porcentuales cuando las evaluaciones económicas de los votantes pasan de ser negativas a positivas (por ejemplo, de "peor" a "mejor"). Debido al volátil estado de las economías nacionales de los países de América Latina, las percepciones económicas de los votantes ciertamente pueden afectar las posibilidades de reelección en esta región del mundo de bajos ingresos.

 

Tabla 4. Cambio en las probabilidades de votar por el partido de gobierno
asociadas con el cambio en la percepción sociotrópica retrospectiva (SRE)

Se reportan los cambios en las probabilidades, entre paréntesis se describen los márgenes
de error en intervalos de 95% de confianza, calculados utilizando el software Clarify.

 

¿Cuáles son los límites de este efecto electoral sustantivamente importante del voto económico en América Latina? ¿Su efecto es general o depende de algunas circunstancias? Podemos explorar la pregunta sobre la dependencia mediante dos formas: a partir de la dependencia temporal y a partir de la dependencia del país. En relación al tiempo, este estudio trabajó sobre el período (2008-2010) que es contemporáneo, pero reducido. En tal sentido, recordemos que el estudio de encuestas de opinión agrupadas (pooled) de Lewis-Beck y Ratto (2013) tomó un período anterior (1996-2004). Si ellos hubieran encontrado efectos diferentes esto estaría sugiriendo una dependencia temporal. Pero no lo hacen. En una simulación comparable a nuestra Tabla 4, ellos encuentran que la probabilidad de votar por el partido de gobierno aumenta en 21 puntos porcentuales, un resultado muy parecido al que aquí obtuvimos. En otras palabras, al menos durante esos dos períodos la estimación económica de "peor" posee aproximadamente el mismo efecto [de manera obvia, los componentes macroeconómicos que dominan esta estimación de "peor", por ejemplo la inflación y el crecimiento, podrían ser diferentes de período a período, tal como Singer (2013) ha dejado en claro]. Esto sugiere que los votantes sopesan múltiples componentes macro, esto de hecho es mostrado en la Tabla 3 mediante la inclusión del índice de dificultades macroeconómicas).

¿El efecto substantivo del voto económico depende de algún país latinoamericano en particular? Abordamos esta pregunta de varias formas. Primero examinamos la importancia relativa de los efectos condicionales en los modelos de voto como opuestos a los efectos principales. En los modelos de la Tabla 2 las variables fueron introducidas de forma aditiva con la excepción de la columna 3 en donde las variables fueron incorporadas aditiva y no aditivamente. Esto es, ninguno de los modelos estableció condicionalidad por país, excepto en la columna 3 en donde se asume que cada variable (excepto una) posee efectos condicionales por país. Comparando el ajuste de los modelos de la columna 2 y 3, podemos derivar una estimación de cuánto suma a nuestra explicación el supuesto de interacción o condicionalidad: respectivamente tenemos 0,62 - 0,57 = 0,05. En resumen, casi toda la varianza explicada puede ser obtenida mediante un estricto supuesto aditivo; aún en el más radical de los escenarios bajo el supuesto extremo con todas las posibles interacciones, solo se logra sumar cinco puntos porcentuales a la varianza explicada. Es decir, en el peor de los casos, el efecto general de las variables independientes en este modelo de voto varía poco de país a país.

Por supuesto, este resultado no se aplica directamente al coeficiente de SRE. Ello lo hicimos en la columna 4 de la Tabla 2 en el modelo multinivel que incorpora efectos fijos y efectos aleatorios. Allí observamos que el componente de efectos fijos, de 1,06 es casi exactamente igual que el efecto general estimado en el modelo de referencia con el modelo de errores típicos robustos de la columna 1. Esto implica la existencia de un parámetro SRE básico subyacente en esas naciones latinoamericanas. Obviamente, el parámetro posee varianza en torno de sí, que es estimada por el coeficiente de efectos aleatorios de 0,48. Dicho valor parece ser pequeño, por cuanto es menor que el de casi todas las otras variables independientes. Así, en cada uno de esos países podría esperarse que el efecto del voto económico sea el mismo teniendo en cuenta las fluctuaciones usuales que ocurren cerca de cada elección.

Se reportan los cambios en las probabilidades, entre paréntesis se describen los márgenes de error en intervalos de 95% de confianza, calculados utilizando el software Clarify.

VIII. CONCLUSIONES

Mientras el voto económico ha sido largamente estudiado, los trabajos se han concentrado mayormente en las democracias de altos ingresos como Norteamérica y Europa Occidental. En relación a las democracias de bajos ingresos la investigación sobre el voto económico permanece dispersa. El área de mayor desarrollo de este tipo de trabajos ha sido sobre todo América Latina. Si bien esos esfuerzos sugieren una conexión entre las economías y las elecciones en esa región, los diseños de investigación empleados registran menos avances. En la mayoría de los casos consisten en estudios de caso de un solo país a partir de datos agregados. Hay pocas investigaciones que agrupen varios países (pooled) a partir de muestras (o submuestras) de naciones latinoamericanas. Los estudios más destacados que emplean este tipo de datos agrupados son, en su mayoría, de nivel agregado de una docena o más países. Casi con unanimidad, tales trabajos han demostrado que el cambio en las condiciones macroeconómicas está relacionado con cambios en los resultados electorales de los partidos de gobiernos o sus candidatos.

Esos resultados agregados que analizan varios países agrupados (pooled) ofrecen aportes a la hipótesis clásica del voto económico sobre el premio-castigo, al menos en lo avanzado hasta el momento. Sin embargo, ellos encuentran dificultades cuando es la opción de voto particularmente la que se pone bajo consideración. ¿Qué variables económicas son las que atraen la atención del votante? ¿Bajo qué horizonte temporal? ¿Cuán fuertes son esos efectos? ¿Esos efectos son condicionales? ¿Inestables? Estos interrogantes podrían recibir respuestas más sólidas a partir de un análisis de datos que agrupe individuos y también naciones. Las encuestas electorales agrupadas, incluyendo varios países, son algo escasas en América Latina. Hay un trabajo recientemente publicado por Lewis-Beck y Ratto (2013) que emplea encuestas de Latinobarómetro de 12 naciones (1996-2004). Y también está este trabajo que emplea encuestas del Barómetro de las Américas de 13 países en un período más reciente (2008-2010) y con un número de observaciones que lo triplica en tamaño.

Aplicando un modelo de comportamiento de voto especificado abundantemente a partir de los datos de LAPOP, las señales del voto económico se vuelven altas y claras. Las evaluaciones económicas sociotrópico-restrospectivas poseen un significativo impacto tanto estadístico como sustantivo en la opción de voto en las democracias de esa región. Los votantes aparecen evaluando diferentes indicadores económicos, sopesándolos y arribando a una estimación general de cómo ha estado la economía. Cuando ellos evalúan a la economía nacional del último año como "mejor" antes que "peor" su probabilidad de votar por el partido de gobierno aumenta 25 puntos porcentuales en promedio. Ese efecto, que sobrevivió a una rigurosa batería de pruebas, dista mucho de ser trivial y puede llegar a derribar gobiernos. Más aún, parece ser más general que condicional. Esto es, el efecto aparece estable, persistente a través de las naciones y en el tiempo y con más o menos la misma intensidad. Esta es una valorable conclusión científica que indica que el voto económico funciona en las democracias de bajos ingresos de América Latina casi igual que lo hace en las democracias de altos ingresos. Más aún, esta valiosa conclusión política sugiere que los gobiernos de las democracias con bajos ingresos del mundo no pueden escapar al castigo por las malas políticas económicas. Al final, al castigar a sus líderes la gente emitirá su opinión con el fin de proveerse mejores condiciones materiales para sí mismos y sus familias.

NOTAS

1 Otra interesante línea de trabajo desarrollada sobre accountability y voto económico en Latinoamérica tiene que ver con la influencia que pueden ejercer ciertos contextos o coyunturas en la atribución de responsabilidades. Al respecto véase Hellwig y Samuels (2007); Alcañiz y Hellwig (2011); Ratto (2011).

2 Los autores agradecen a LAPOP y a sus sponsors, incluyendo a la Agencia de Estados Unidos por el Desarrollo Internacional, al Banco Interamericano de Desarrollo, a las Universidades de Vanderbilt, Laval, Princeton y Notre Dame por permitirnos el acceso a las bases de datos.

3 Para mayor información sobre los datos remitirse a www.LapopSurveys.org

 

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APÉNDICE: CODIFICACIÓN DE LAS VARIABLES

Voto: La variable dependiente de las Tablas 1 y 2 está codificada con el valor de 1 cuando los entrevistados votarían por el candidato del partido de gobierno si las próximas elecciones presidenciales fueran el domingo próximo, y codificados como 0 si los entrevistados votarían por algún candidato de la oposición a la actual administración del gobierno. Las abstenciones, los votos en blancos o las observaciones perdidas fueron codificados como casos perdidos.

Edad: La edad de los entrevistados fue recodificada para variar entre (0) y (1) en las Tablas 1 y 2. En la Tabla 3, la edad fue codificada con el valor de (0) para los entrevistados entre 18 y 34 años; con (0,5) para los entrevistados entre 35 y 54 años; y con el valor de (1) para los entrevistados de entre 55 y 96 años.

Sexo: Los hombres fueron codificados como (1) y las mujeres como (0).

Religiosidad: Codificada con el valor de (1) para los entrevistados católicos que asisten a servicios religiosos al menos una vez al mes; con (0,67) para los entrevistados católicos que asisten a servicios religiosos menos de una vez al mes; (0,33) para los entrevistados que poseen otras creencias religiosas; y (0) para los que no poseen creencias religiosas.

Educación: Número de años que asistió a la escuela, codificado con el valor de (0) a los entrevistados que no fueron a la escuela hasta aquellos que fueron 6 años; (0,5) los que asistieron entre 7 y 11 años; y con el valor de (1) los que fueron de 12 a más años.

Región: Codificada con el valor de (1) para los entrevistados que residen en pequeñas ciudades o áreas rurales y codificada con el valor de (0) para aquellos que viven en ciudades medianas o grandes o en áreas metropolitanas.

Raza: Codificada con el valor de (1) para los se consideran blancos; (0) para cualquier otra opción.

Ingresos: La pregunta sobre el ingreso de los entrevistados fue dividida en quintiles desde el ingreso más bajo (0) al más alto (1), recodificado para variar entre 0 y 1.

Desempleo: Codificado con el valor de (1) para aquellos entrevistados que buscan activamente un trabajo, (0) para cualquier otra opción.

Sector público: Codificado con el valor de (1) cuando los entrevistados son empleados asalariados del sector público o de empresas estatales independientes, (0) para cualquiera de las otras opciones.

Corrupción: Si la evaluación del entrevistado sobre la corrupción, en base a su propia experiencia o a lo que ha podido oír es: muy común (0); si es común (0,33); si es poco común (0,67); si es muy poco común (1). Los casos perdidos fueron codificados como (0,5).

Protección de derechos: La evaluación de los entrevistados sobre cuán bien protegidos por el sistema político de su país se encuentran los derechos básicos de los ciudadanos en una escala de 7 puntos, recodificada para variar entre (0) como nada protegidos, a 1, muy protegidos. Los casos perdidos fueron codificados como (0,5).

Crimen: La evaluación de los entrevistados sobre en qué grado representa una amenaza al futuro del bienestar el nivel de crimen de su país, codificado con el valor de (0) para "mucho"; con el valor de (1) para "algo", "poco" o "nada". Los casos perdidos fueron codificados como missing (.).

SER: La percepción sociotrópica retrospectiva de la economía fue codificada con el valor de (1) si los entrevistados percibieron que la economía está yendo "mejor" que hace 12 meses; (0,5) cuando fue "igual" o para los casos perdidos; y (0) cuando fue "peor".

SER': Variable instrumental sobre la percepción económica sociotrópica retrospectiva, calculada como el valor predicho de SER cuando SER fue regresionada siguiendo el modelo que se expone en la Tabla 3.

Meses: Número de meses desde la última elección presidencial al mes de realización de la encuesta, recodificada para variar entre (0) y (1).

Ideología: Autoubicación de los entrevistados en la escala de izquierda-derecha de 10 posiciones, recodificada para variar entre (0) (izquierda) y (1) derecha.

Identificación partidaria: Codificada con el valor de (1) cuando los entrevistados se identifican con el partido de gobierno o algún partido de la coalición gobernante, con el valor de (0) cuando los entrevistados se identifican con algún partido de la oposición y codificado como (0,5) cuando los entrevistados no se identifican con ningún partido político, o cuando son casos perdidos.

Recuerdo de voto: Codificado con el valor de (1) cuando los entrevistados declaran haber votado por el partido de gobierno en la última elección presidencial, con el valor de (0) para cualquiera de las otras opciones.

Índice de dificultades macroeconómicas: Variable de interacción entre la tasa nacional de desempleo y la de inflación, ambas variables fueron lagueadas un año previo al año de realización de la encuesta.

Percepción de la economía egotrópica retrospectiva: Evaluación de los entrevistados sobre si su situación económica personal es "mejor" (1); "la misma" o casos perdidos (0,5); o "peor" que hace doce meses.

 


Richard Nadeau es profesor titular de Ciencia Política de la Universidad de Montreal y miembro del Centro de Estudios de Ciudadanía Democrática. Su interés de investigación versa sobre las elecciones y el comportamiento electoral, la opinión pública, la comunicación política y la metodología cuantitativa. Como Investigador Fulbright, el Profesor Nadeau es autor y coautor de más de 160 artículos (publicados en las más prestigiosos revistas de ciencia política incluyendo American Political Science Review, American Journal of Political Science, Journal of Politics, the British Journal of Political Science, Public Opinion Quarterly, Comparative Political Studies, entre otros), capítulos de libros incluyendo Unsteady State, Anatomy of a Liberal Victory, French Presidential Elections, Le comportement électoral des Québécois (2010 Donald Smiley Prize), The Austrian Voter, y Health Care policy and Opinion in the Canada and the United States. Department of Political Science, Universite de Montreal, C. P. 6128, succ. Centre-ville, Montreal, Quebec, H3C 3J7, Canada. E-mail: richard.nadeau@umontreal.ca

María Celeste Ratto es investigadora asistente en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Doctora en Ciencia Política por la Universidad Nacional de General San Martín y realizó parte de su investigación Post-doctoral en la Universidad de Iowa. Sus líneas de investigaciones son accountability, comportamiento político y electoral en América Latina. Publicaciones seleccionadas: (2013)"Economic Voting in Latin American: A General Model".Con Michael Lewis-Beck, Electoral Studies; (2013) "¿Rechazo a la democracia o al partido de gobierno?", Revista de la SAAP; (2013) "Modelos de voto en Argentina: las elecciones presidenciales de 2007" con José Ramón Montero. Revista PostData.; "Accountability y voto económico en América Latina: Un estudio de las pautas de comportamiento electoral entre 1996 y 2004". Revista Mexicana de Análisis Político y Administración Pública. Instituto de investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio, CONICET, Mitre 630, San Carlos de Bariloche, Argentina. E-mail: mceleste_ratto@hotmail.com

Michael Lewis-Beck es "F. Wendell Miller Distinguished Professor" de Ciencia Política en la Universidad de Iowa. Sus principales áreas de investigación son: elecciones comparadas, pronóstico de elecciones, economía política y metodología cuantitativa. El Profesor Lewis-Beck es autor y coautor de más de 240 artículos y libros incluyendo: Economics and Elections, The American Voter Revisited, French Presidential Elections, Forecasting Elections, The French Voter, and Applied Regression. Es editor de la Revista American Journal of Political Science y de la serie QASS publicada por Sage en métodos cuantitativos. Actualmente es Editor de la Revista International Journal of Forecasting y de la Revista French Politics. En la primavera de 2012 obtuvo la posición Paul Lazersfeld University Professor de la universidad de Viena. Durante le otoño de 2012 se desempeñó como Profesor Visitante en el Centro de Ciudadanía y Democracia, de la Universidad de Leuven (KU Leuven), Bélgica. En la primavera de 2013 fue Investigador Visitante, en el Centro Centenario de la Asociación Americana de Ciencia Política en Washington, D.C. Para el otoño de 2014 fue Profesor Visitante en la Universidad de LUISS en Roma. Department of Political Science, University of Iowa, Iowa City, Iowa, 52242, USA. E-mail: michael-lewis-beck@uiowa.edu

Èric Bélanger es Profesor Asociado en el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de McGil y es miembro del Centro de Estudios de la Ciudadanía Democrática. Entre sus áreas de interés se encuentran los partidos políticos, la opinión pública y el comportamiento electoral, como también la política canadiense y de Quebec. Sus trabajos han sido publicados en un número importante de revistas académicas, incluyendo Comparative Political Studies, Political Research Quarterly, Electoral Studies, Publius: Journal of Federalism, European Journal of Political Research, y Canadian Journal of Political Science. Es también coautor de French Presidential Elections and Le comportement électoral des Québécois (2010 Donald Smiley Prize). Department of Political Science, McGill University, 855 Sherbrooke St. West, Montreal, Quebec, H3A 2T7, Canada. E-mail: eric.belanger3@mcgill.ca

François Gélineau es Director de Investigación en Democracia e Instituciones Parlamentarias y Profesor Asociado de Ciencia Política de la Universidad de Laval. Obtuvo su doctorado en la Universidad de New Mexico y realizó estudios postdoctorales en la Universidad de Montreal. Entre sus áreas de interés se encuentran la participación electoral y la accountability en Quebec, Canadá y en democracias emergentes. Su investigación ha sido publicada en varias revistas académicas incluyendo British Journal of Political Science, Electoral Studies, Political Research Quarterly, Political Studies, Publius: The Journal of Federalism, Canadian Journal of Political Science, and Comparative Political Studies. Département de science politique, Pavillon Charles-De Koninck1030, avenue des Sciences-Humaines, local 4403, Université Laval. Québec (Québec) G1V 0A6. Canadá. E-mail: francois.gelineau@pol.ulaval.ca

Mathieu Turgeon es Profesor de Ciencia Política de la Universidad de Brasilia. Su principal área de interés es el comportamiento político, voto y elecciones, opinión pública, psicología política, participación política, y metodología experimental, estadística y de encuestas. Su trabajo es comparativo por naturaleza, pero se centra especialmente en Brasil, Canadá y Estados Unidos. Su trabajo ha sido publicado en varias revistas internacionales con referato como British Journal of Political Science, Political Behavior, Political Psychology y Electoral Studies. E-mail: turgeon@unb.br

 

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