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Revista de ciencia política (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-090X

Rev. cienc. polít. (Santiago) vol.40 no.1 Santiago abr. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2020000100001 

Artículos

¿Fuego amigo? El desgaste de las primarias competitivas en la provincia de Buenos Aires*

Friendly Fire? the Potential Damage of the Competitive Primaries in the Province of Buenos Aires

Paula Clerici1 

Paula Clerici es Licenciada en Ciencia Política (UBA), Master en Social Research (University of Warwick, Reino Unido) con la beca Chevening, becaria CONICET y Doctora en Ciencia Política (UTDT). Realizó estancias de investigación postdoctoral en University of Maryland (Estados Unidos), con una beca Fulbright, y en Otto-Friedrich-Universität Bamberg (Alemania). Profesora e investigadora en la UBA y UTDT. Paula se dedica a la investigación en política comparada de temas legislativos, partidos, sistemas de partidos, coaliciones políticas, federalismo, elecciones y su relación con el ámbito legislativo, así como las relaciones entre el poder ejecutivo y legislativo. Correo electrónico: paula.clerici@mail.utdt.edu

Facundo Cruz2 

Facundo Cruz es Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales (UADE), Magíster en Análisis, Derecho y Gestión Electoral (UNSAM) y Doctor en Ciencia Política (UNSAM). Actualmente se desempeña como Coordinador Académico del Departamento de Gobierno (UADE). Profesor e investigador de UBA y UTDT. Acaba de publicar su primer libro, “Socios pero no tanto. Partidos y coaliciones en Argentina, 2003-2015” (Eudeba). Sus áreas de investigación son las coaliciones electorales y de gobierno, los partidos políticos, las reglas electorales, la competencia electoral a nivel subnacional, las instituciones de gobierno y los mecanismos de financiamiento partidario. Correo electrónico: fcruz@uade.edu.ar

Lara Goyburu3 

Lara Goyburu es Magíster en Ciencia Política por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) y Licenciada en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Docente en UBA, UTDT y UNSAM. Sus áreas de investigación y publicaciones se concentran en temas vinculados a la gobernanza y responsabilidad corporativa, la planificación estratégica participativa, y las relaciones de coordinación intergubernamental. Correo electrónico: mlgoyburu@gmail.com

1Universidad Torcuato Di Tella (UTDT)/Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina

2Universidad Argentina de la Empresa (UADE)/Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina

3Universidad de Buenos Aires (UBA)/Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), Argentina

RESUMEN

Las primarias trasladan a la ciudadanía la tarea de dirimir las disputas internas de los partidos ¿Una primaria competitiva hace daño a los partidos? ¿Genera pérdida de votantes? La literatura especializada destaca que en los sistemas de partidos latinoamericanos el efecto electoral podría ser negativo. Aquí mostramos que una primaria competitiva es perjudicial para el partido porque se realiza una mayor transferencia de los votos recibidos en la primaria a otras opciones y al voto en blanco en la elección general. Cuando la competencia entre facciones genera roces entre los candidatos, dirigentes y militantes, se produce un impacto negativo dentro del espacio político, lo que redunda en la posibilidad de que el candidato que resulta ganador de la primaria reciba “fuego amigo”.

Palabras clave: coaliciones; partidos; subnacional; competitividad; primarias

ABSTRACT

Does a competitive primary generate a damage to parties? Literature emphasizes that the electoral effect could be negative in the Latin American party system. Here we show that a competitive primary affect parties negatively because they lose considerable voters in between the two elections. When factional competition generates friction among candidates, leaders and militants, a negative impact occurs within the political space. This results in the possibility that the candidate who wins the primary receives “friendly fire”.

Keywords: coalitions; parties; sub-national; competitiveness; primaries

I. INTRODUCCIÓN

En los últimos meses de 2009, la legislatura de la provincia de Buenos Aires sancionó la Ley de Primarias N°14.086. Similar a la reforma homónima a nivel nacional, la nueva normativa contempla la realización de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) para todos los cargos provinciales y municipales. Entre otras condiciones, la legislación establece dos aspectos que impactan en la dinámica competitiva en el distrito. Por un lado, es obligatoria para todos los partidos y coaliciones que compitan por los cargos en juego1. Quienes no participan de las PASO, no pueden competir en la elección general celebrada dos meses después. Por otro lado, establece un piso mínimo de 1,5% de los votos positivos válidamente emitidos. Quienes no superan ese mínimo, tampoco pueden participar de la siguiente instancia.

El espíritu de la nueva legislación buscó generar un impacto positivo en el proceso de selección de candidaturas2. La presunción de quienes promovieron el sistema radicaba en que la ciudadanía tendría una mayor intervención en esta etapa mejorando el nivel de democratización del sistema político, lo cual redundaría en una mayor calidad de la representación. La introducción de las PASO bonaerenses generó un desafío a los actores políticos. Las nuevas reglas habilitaron a distintos candidatos a la intendencia a presentarse dentro de un mismo espacio. De esta manera, se generó la posibilidad de que las disputas internas se diriman en elecciones abiertas a toda la ciudadanía. Sostenemos que cuando esta es reñida y genera roces entre los candidatos, dirigentes y militantes del acuerdo electoral, la competencia por el cargo en la elección general pone en riesgo la victoria, incluso en los casos en que se han obtenido buenos resultados en la primaria.

Esta afirmación surge de las propias declaraciones de los actores. “Lo que sucedió no es una casualidad, acá hubo fuego amigo, y ese fuego amigo que creía que me hacía daño a mí, no se dio cuenta que se estaba agraviando a sí mismo”, declaraba Aníbal Fernández (candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires) a la prensa la mañana siguiente a las elecciones generales de 2015, día siguiente a que, por primera vez en 27 años, una coalición peronista perdiera la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Fernández había triunfado sobre Julián Domínguez en la primaria del Frente para la Victoria (FPV) para la gobernación. El FPV gobernaba la provincia y el nivel nacional. Sin embargo, en la elección general por el cargo perdió frente a María Eugenia Vidal, candidata de Cambiemos. En estas declaraciones el propio Fernández apuntaba sobre los propios la responsabilidad por la pérdida de la gobernación de la provincia más importante (en el terreno político, económico y social) de la Argentina.

¿Una primaria competitiva hace daño a los partidos? ¿Genera pérdida de votantes? Aquí mostramos que a medida que la interna es más competitiva se genera una mayor pérdida de votos entre la primaria y la elección general en favor de otras candidaturas y el voto en blanco. Cuando distintos grupos en la interna tienen chances de resultar vencedores, juegan al todo por el todo, y el nivel de virulencia entre los competidores aumenta. Los perdedores en lugar de hacer campaña y destinar recursos para sumar votos al partido en la elección general, agravan el faccionalismo y la conflictividad3.

Este trabajo muestra evidencia acerca del efecto negativo que ejercen sobre los partidos las primarias competitivas, también llamadas divisivas, a partir de las elecciones a la intendencia en los municipios de la provincia de Buenos Aires en 2015. Esta provincia brinda una interesante diversidad de casos. Hay municipios grandes y pequeños, con actividades económicas diferente: agrícolas, ganaderos, industriales, turísticos, con lógicas políticas también variadas, siendo bastiones de partidos nacionales como el Partido Justicialista (PJ) y la Unión Cívica Radical (UCR), o gobernados por partidos vecinalistas, y con primarias que se realizan con distinto grado de competitividad.

La hipótesis que guía la investigación es que, a mayor nivel de competitividad al interior del espacio político, mayor es la transferencia de votos entre las PASO y la elección general hacia otras candidaturas disponibles o hacia el voto en blanco. Este efecto, sin embargo, tiene una relación no lineal. La expectativa es que existe un máximo de pérdida de votos atribuible a su primaria divisiva. Por mucho daño que genere la facción perdedora en la campaña en términos de imagen, de mezquindad de recursos económicos y militantes, de fiscalización el día de la elección, hay un caudal de votos que la coalición conserva, hay un núcleo de votantes convencidos en la facción ganadora que los volverá a elegir en la elección general, y otro segmento que, habiendo votado a la lista perdedora, apoya la etiqueta partidaria con un candidato diferente. Es decir, llegado un determinado punto no hay más transferencia de votos por muy competitiva que haya sido la primaria.

Aportamos evidencia acerca de los efectos “colaterales” de la introducción de reformas electorales. Reglas que, pensadas en un determinado sentido, generan en la práctica efectos negativos para los partidos. Si bien la unidad en la que nos enfocamos son los partidos, no podemos dejar de lado la forma en la que los ciudadanos manifiestan sus preferencias al votar, de manera sincera o de forma estratégica. Asimismo, creemos que esta investigación es novedosa por poner el foco en el nivel municipal desde una perspectiva estadística. Aunque tradicionalmente los estudios subnacionales tienen un fuerte componente cualitativo por la rica posibilidad de adentrarse en los detalles de los casos, consideramos importante la posibilidad de elevar el nivel de generalización.

El documento se organiza de la siguiente manera. En una primera parte se discute la literatura acerca del impacto de las primarias sobre los partidos. En el segundo apartado se describe el escenario de competencia desde la implementación de la ley de primarias en la Provincia de Buenos Aires. En tercer lugar, se desarrolla el modelo estadístico y el testeo de hipótesis. Finalmente, se formulan algunas conclusiones tentativas.

II. PARTIDOS Y REGLAS ELECTORALES

Internamente cada partido está integrado por grupos que pujan por acceder a recursos, pero que al mismo tiempo están obligados a cooperar para sobrevivir como organizaciones. Esta lógica de competencia/cooperación es especialmente relevante en la selección de los candidatos a cargos ejecutivos. Obtener la nominación implica un salto en la carrera política de los dirigentes y una cantidad de recursos en favor del partido al que representan.

Esto es relevante para los partidos porque requieren recursos públicos para su sostenimiento, movilizar militantes, ganar elecciones (internas y generales) y alcanzar sus objetivos político-electorales (Mair y Katz 2015). Al interior de una coalición electoral, este proceso se desarrolla en dos momentos: la puja por los recursos estatales y partidarios ocurre primeramente al interior de los partidos, y luego entre los socios. Puede esperarse que la selección de los candidatos que compiten por el ejecutivo (nacional, provincial o local) sea una de las decisiones centrales para la coalición y en la cual intervienen una multiplicidad de factores. Por un lado, estos cargos disponen de una mayor cantidad de recursos que los cargos legislativos. Por otro lado, dicha disponibilidad y el carácter unipersonal del cargo permiten un nivel de exposición más alto que una banca en un recinto legislativo. Incluso, la futura suerte electoral de un partido puede estar determinada por el desempeño gubernamental y el estilo de liderazgo ejercido por el titular del ejecutivo. En el caso específico de los intendentes, la literatura coincide en destacar que la gestión cercana a la ciudadanía, la posibilidad de posicionar candidatos para otros cargos en elecciones futuras y la capacidad de movilización de recursos político-electorales en favor de determinadas estructuras partidarias, los han convertido en actores relevantes del sistema político bonaerense (Gervasoni 2010; Lodola 2010; Ollier 2010).

Si la obtención de la candidatura es un recurso preciado por los partidos, así como un motivo de disputa interna entre los socios de una coalición, la intensidad y el resultado de esa competencia genera efectos en el acuerdo. La competitividad de una interna como atributo de la competencia electoral es un indicador que permite evaluar la intensidad en la pelea por la nominación a cargos públicos dentro de partidos y coaliciones y “muestra qué tan fuertes son los partidos por el porcentaje de votos y el número de cargos conquistados en una elección determinada” (Méndez 2003: 146). Los mecanismos de selección de candidatos por medio de primarias abiertas a la ciudadanía pueden tener efectos divisivos en las estructuras partidarias. Por primaria divisiva se entiende aquella competencia entre dos candidatos que, por el alto nivel de competitividad, produce una división del partido entre los dos contendientes (De Luca et al. 2008).

En este punto, la literatura americana no encuentra un consenso. Mientras que algunos consideran que una interna peleada tiende a disminuir la cantidad de votos obtenidos por el partido en la elección general (Djupe y Peterson 2002; Romero 2003), otros encuentran lo contrario, dado que quienes apoyan al candidato perdedor se trasladan masivamente a votar por el ganador de la interna (Stone et al. 1992; Hogan 2003). En lo que respecta a los estudios sobre partidos políticos latinoamericanos, se considera que perjudican su desempeño electoral futuro a la hora de embarcarse en elecciones internas para elegir sus candidatos a cargos ejecutivos. Concretamente, la intensa disputa, las confrontaciones públicas, un alto nivel de conflictividad y el consecuente faccionalismo tienden a mermar las chances de una victoria electoral en la elección general (Freidenberg y Alcántara Sáez 2009) 4. “Cuando un candidato no es electo en una primaria divisiva pero sus oponentes sí lo son, las probabilidades de victoria de este son significativa y sustantivamente más grandes que las de aquel postulante seleccionado en una primaria divisiva que se enfrenta en la elección general con oponentes que no fueron escogidos en internas de este tipo” (De Luca et al. 2008: 94). Esto se acentúa aún más en los partidos débiles en términos institucionales como los argentinos (Leiras 2007; Suárez-Cao y Pegoraro 2014; Malamud y De Luca 2016) y en las coaliciones efímeras (Escolar 2014).

La competencia interna por el cargo de intendente no escapa a estas generalizaciones. Una primaria competitiva afecta negativamente las chances de ganar la elección general. Este impacto se evidencia tanto en los municipios más grandes como en los pequeños y también cuando se consideran a los partidos mayoritarios de manera separada. La utilización de un mecanismo de selección de candidatos con un alto grado de apertura impacta en la dinámica interna de los partidos. Aquellos cuyas primarias tienen un alto nivel de competitividad se ven en problemas para retener en la elección general los votos obtenidos en las PASO, transfiriéndose una parte hacia otras candidaturas o hacia el voto en blanco.

Las PASO en la provincia de Buenos Aires

La provincia de Buenos Aires es el distrito electoral que mayor impacto tiene en la competencia política a nivel nacional: el 38% de la población del país habita en ella y su electorado representa el 37% del total nacional5. Su estructura institucional replica la del nivel nacional y la de las restantes 23 unidades que integran el país: hay división de poderes a nivel provincial y municipal. Tiene 135 municipios agrupados en 8 secciones electorales (las cuales ofician únicamente como distritos de base electoral para diputados y senadores provinciales)6. Cada municipio tiene un Intendente/a a cargo del poder ejecutivo y un poder legislativo ejercido por un concejo deliberante, ambos con mandato de cuatro años y para este último, renovación parcial a los dos años7. Ambos poderes son elegidos mediante una única lista que no permite voto cruzado.

La adopción de las PASO produjo una modificación en los incentivos electorales para los competidores por cargos municipales. Las nuevas reglas establecían que todos los partidos y coaliciones electorales tienen que competir en esta instancia, sin importar si presentan una o varias listas de precandidatos. Paralelamente, este mecanismo de selección de candidaturas funciona como un reductor de la oferta electoral para la elección general, dado que los espacios que no obtienen un mínimo de 1,5% de los votos positivos válidamente emitidos no pueden competir posteriormente.

De esta manera, se genera un proceso de coordinación electoral en dos momentos. Por un lado, “antes de la entrada” a las elecciones: los partidos tienen posibilidad de acordar candidaturas únicas antes de las primarias abiertas. Por otro lado, entre la primaria y la elección general: se espera que los candidatos que no ganan la interna participen y colaboren en la campaña para que quienes sí obtuvieron la nominación puedan ganar los cargos en disputa en la elección general (Cox 2004). Esto implica que cada integrante pone a disposición sus recursos simbólicos, económicos y partidarios en pos del espacio político que los cobija en la primaria.

Este cambio en las reglas electorales generó efectos en la dinámica de la competencia electoral a nivel municipal. Tal como ocurrió con el impacto de reforma electoral homónima a nivel nacional (Pomares et al. 2012; Clerici 2015), el impacto del umbral de votos de las PASO municipales para competir en la elección general reduce en gran cantidad los competidores dado que los partidos pequeños prefieren competir en las elecciones bajo una coalición electoral con partidos más grandes. Para la elección de intendentes del año 2007 compitieron 1272 partidos en los 135 municipios de la provincia, para las del año 2011 (primera aplicación de las PASO) ese valor disminuye un 28%, y en 2015 bajó aún más (un 10% respecto del 2011) (Clerici et al 2016).

Las elecciones de 2015 en Argentina merecen una mención especial dada la particularidad del proceso y de sus resultados (Del Cogliano y Varetto 2016; Freytes y Niedzwiecki 2016). Por primera vez en la historia argentina, llegó a la presidencia un tercer partido distinto del Partido Justicialista (PJ) y la Unión Cívica Radical (UCR): Propuesta Republicana (PRO) en el marco de la coalición electoral Cambiemos. Hasta ese momento, el partido liderado por Mauricio Macri había tenido una estrategia de construcción subnacional en la Ciudad Autónoma de Bueno Aires (CABA). El “salto multinivel” se concretó 12 años después de su creación en el marco de una coalición junto con la UCR, Coalición Cívica-ARI, Partido Fe, y otros partidos provinciales menores (Cruz 2019).

Este escenario complejo y peculiar para la política electoral argentina tuvo su correlato en la provincia de Buenos Aires. El más destacado es el hecho de que el PJ perdió la gobernación luego de siete mandatos sucesivos. El triunfo de María Eugenia Vidal no tiene relación con el supuesto efecto arrastre desde la categoría presidente: su candidatura obtuvo 39,42% de votos, casi un 7% más de los 32,8% de Mauricio Macri en la provincia como candidato a la presidencia. Incluso la fórmula de Cambiemos para la gobernación sacó un porcentaje de votos mayor que el 37,28% de la fórmula presidencial ganadora en la primera vuelta (Daniel Scioli y Carlos Zanini, por el FPV). Otro de los aspectos llamativos de los comicios fue la evidencia del carácter estratégico del votante bonaerense. Abundó el voto cruzado, no solamente entre la categoría presidente y gobernador, sino también entre las boletas del nivel provincial y municipal: en un 35% de los municipios la fórmula para el ejecutivo provincial más votada no fue del mismo partido que de la boleta municipal que obtuvo más votos8. En 2011, en cambio, esta diferencia ocurrió en el 18% de los municipios.

Estos hechos y el cambio de la legislación electoral generan un escenario útil para estudiar la transferencia de votos a nivel local. Las nuevas reglas generaron un conjunto de incentivos para que tanto actores políticos como el electorado modifiquen sus decisiones. La primera práctica de las PASO impactó en la oferta de candidaturas en términos de una reducción de la fragmentación. La segunda, ofreció un caso con elementos particulares para explorar causas del cambio de voto entre las dos instancias electorales.

Un estudio sobre transferencia de votos a nivel municipal

La transferencia de votos entre una primaria y una elección general implica que en la segunda instancia los votantes optaron por una preferencia distinta a la elegida en la primera. Es una forma alternativa de estudiar el voto estratégico y el voto sincero a nivel local. Aunque con intensidad diferente, todas las etiquetas pierden algún porcentaje de votos. La variable dependiente de este estudio, transferencia de votos entre las PASO y la elección general (VD) se operacionaliza mediante un indicador continuo que señala el porcentaje de votos obtenidos en la primaria que el partido pierde entre una instancia y la otra. En cada uno de los municipios incluidos en el estudio se calculó la transferencia de votos de cada partido en las PASO a cada uno de los competidores que superó el piso eliminador y pudo presentarse en la elección general. Asimismo, se consideró la presencia del voto en blanco en ambas elecciones.

Para calcular la transferencia de votos entre PASO y generales se utilizó el modelo de inferencia ecológica de King et al. (2004) estimando los votos individuales agregados a nivel de mesa. La variación en cada mesa nos permite medir el origen y destino de los votos entre elecciones9. Consideramos la totalidad de las mesas de votación (15516) de 59 de los 135 municipios, lo que representa el 44% de las unidades territoriales y el 43% del total de las 35884 mesas de la provincia. Con el objetivo de no sobredimensionar los casos de partidos sin PASO abierta o con escasa competitividad, los municipios incluidos en el estudio son aquellos donde en la elección de intendente de 2015 hubo, al menos, una primaria competitiva que haya superado el 20% de los votos en las PASO. La dinámica de la competencia en la elección general, incluyendo el fenómeno de la transferencia de votos desde las PASO, varía notablemente si una coalición tiene efectivas posibilidades de ganar. Esto ocurre independientemente de cuán competitiva haya sido la interna. De las 127 coaliciones incluidas, 54 corresponden al Frente para la Victoria (FPV), 51 a Cambiemos, 19 a Una Nueva Argentina (UNA), un caso de Progresistas, y dos partidos vecinalistas: Encuentro por Rojas y Nuevo Zárate. Los criterios de selección permiten la variabilidad entre los casos evitándose sesgos de selección: distintas etiquetas partidarias, coaliciones ganadoras, segundas y terceras en las PASO, internas con distinto grado de competitividad, ganadores y perdedores de la elección general por la intendencia, municipios grandes y pequeños pertenecientes a secciones electorales diferentes, y diversidad en la actividad económica principal10.

La matriz de transferencia resultante para cada municipio indica qué porcentaje de los votos totales de cada partido en las PASO se trasladó a qué opción partidaria o a los votos en blancos en la elección general. Como resultado, el indicador transferencia de votos entre las PASO y la elección general (VD) mide qué porcentaje perdió cada una de las coaliciones consideradas (se resta al 100% de sus votos el porcentaje que conservó, es decir, el caudal que se transfirió a sí mismo)11.

El indicador continuo de competitividad resulta de un análisis de componentes principales entre el número efectivo de listas internas de precandidatos y el margen de victoria intrapartidario entre la lista ganadora y la que sale segunda en votos (detallado más adelante).

El gráfico 1 muestra la dispersión entre municipios de los valores de transferencia de votos entre las PASO y las elecciones generales, segmentados según si la interna partidaria fue competitiva (cuadrante derecho) o no competitiva (cuadrante izquierdo). Cada diagrama se realiza a partir del lugar que el espacio político ocupó en término de votos en la elección primaria según haya salido primera, segunda o tercera. Estos últimos son los competidores que más votos pierden entre la primaria y la general. Dado que el indicador de competitividad es continuo, se considera una primaria competitiva cuando el partido presenta un valor de competitividad dentro del último cuartil del rango de valores del indicador (igual o mayor a 2,95). Contrariamente, una interna no competitiva es aquella con un valor de competitividad que se ubica en las primeras tres cuartas partes del rango de valores12. El diagrama agrupa en la “caja”, para cada etiqueta partidaria, un 50% de los municipios con porcentaje de votos transferidos que van del percentil 25 al 75. El “bigote” superior muestra los valores de un 25% de casos, lo mismo que el “bigote” inferior.

Gráfico 1 Transferencia de votos entre PASO y elección general, según posición PASO y tipo de interna 

Si la interna es competitiva (cuadrante de la derecha) son los que salen segundos en las PASO los que pierden más votos que los ganadores; incluso pierden un 8% más de votos cuando la primaria es competitiva que cuando no lo es. Para los ganadores en cambio, que en un 56% de los casos corresponde al FPV y luego a Cambiemos (39%), no hay diferencia en la transferencia de votos mediana con el tipo de PASO. Sí se observa una diferencia respecto de los valores mínimos de pérdida de caudal electoral, cuando la interna es competitiva los ganadores y los segundos pierden, como mínimo, 10% de votos más13.

III. TESTEO DE HIPÓTESIS

Como intuición general sostenemos que las divisiones internas tienen efectos negativos para los partidos en las elecciones. Esperamos que a medida que la primaria es más competitiva el partido transfiera más votos obtenidos en las PASO a otras opciones disponibles en la elección general, incluyendo el voto en blanco, aunque llegado un punto, por muy competitiva que sea la interna, la pérdida de votos tiene un límite. Por mucho daño que genere la facción perdedora, existe un caudal de votos que la coalición conserva de votantes convencidos con la etiqueta partidaria. Llegado un determinado punto no hay más transferencia de votos por muy competitiva que haya sido la primaria. Para someter a prueba esta hipótesis se trabaja a partir de un modelo de efectos fijos14. Las variables se describen a continuación, donde Vi1 es la explicativa y el resto son controles:

Vi1: Competitividad de la primaria partidaria. Variable continua que resulta de un análisis de componentes principales a partir del número efectivo de listas internas de precandidatos (en base a Laakso y Taagepera 1979) y el margen de victoria15. El primero captura la fragmentación de la oferta electoral dentro del partido considerando cuántas son las facciones con un peso relativo importante. Cuanto más alto es el número efectivo más fragmentada resulta la primaria y, por lo tanto, la interna es más competitiva. Por su parte, el margen de victoria es la distancia en la proporción de votos entre la lista de precandidatos ganadora de la interna y la lista que sale segunda. Cuanto mayor es la proporción de votos que separa ambas listas, menos competitiva es la primaria partidaria16. Dado el carácter curvilíneo del impacto esperado sobre la variable dependiente, se incluyen versiones lineal y cuadrática de la competitividad.

Existen ciertos elementos que pueden alterar la pérdida de votos de cada partido entre la primaria y la general. En este sentido, se agregan al modelo estadístico una serie de variables que pueden estar incidiendo en el porcentaje de votos transferidos.

El interés de la ciudadanía en la elección municipal general de 2015 varió según la competencia entre opciones partidarias se percibía como reñida. Al parecer, cuando hay chances de que la oposición se imponga por escaso margen en la general, el votante expresa una preferencia eligiendo entre la oferta de candidaturas, por lo tanto, el porcentaje del voto en blanco y el nulo disminuyen. En cambio, “si el resultado está cantado (…) el voto en blanco y el nulo crecen un poco. Tal vez ambos aparecen como la expresión de protesta o desafección frente a la falta de alternativas y el mantenimiento del status quo” (Moscovich y Antenucci 2015). Como tenemos una expectativa teórica similar pero no hemos encontrado correlación significativa entre el margen de victoria del primero respecto del segundo (testeado tanto entre candidatos como entre partidos) y el porcentaje del voto blanco y nulo en la elección general, introducimos ambas variables de control por separado en los modelos estadísticos.

Vi2: Porcentaje de votos en blanco y nulos en la elección general. La expectativa es que cuantos más ciudadanos deciden manifestar una opción no partidaria, el total del caudal electoral de cada fuerza en las PASO puede volcarse en mayor medida a los votos blancos y nulos en la general17.

Vi3: Margen de victoria entre candidatos en elección primaria. Porcentaje de votos que el candidato que gana la elección primaria le saca de ventaja al que sale segundo. Cuando un/a candidato/a gana por amplio margen podría indicar que su partido es favorito para la elección general, así, la transferencia de votos que realiza a otros competidores podría ser menor.

Gran parte de la literatura especializada en sistemas electorales se desarrolla sobre los efectos que generan dichas reglas sobre la oferta y el comportamiento electoral a partir de esa oferta. Al hacer referencia a la coordinación de los electores, Cox (2004) considera que mientras más alta sea la magnitud, más incentivos tiene el votante para apelar a su voto sincero y no privilegiar las opciones con más chances de ganar la elección. En cambio, mientras más baja sea la cantidad de cargos que se eligen, mayor probabilidad de apelar al voto estratégico. El caso concreto de los municipios de la provincia de Buenos Aires (magnitud de 1 para el caso de intendente), se espera que los electores concentren su voto en aquellos candidatos que más chances tienen de ganar. Dada la “doble vuelta” de facto que implica la celebración de las PASO con anterioridad a la elección general, el efecto esperado es doble: “mecánico”, por el umbral de 1,5% necesario, en tanto se reducen la cantidad de listas que se presentan en la segunda instancia, y “psicológico” en tanto los votantes pueden alterar su voto conforme al resultado en la primaria y al efecto que tienen sobre la oferta electoral (voto estratégico y voto sincero).

Vi4: Oferta en la elección general. Señala la cantidad de partidos que llegaron a la elección general en cada municipio. Al haber una oferta más fragmentada (los votantes tienen más opciones para elegir) se espera que los partidos pierdan mayor porcentaje de votos entre la PASO y la elección general.

Se suele destacar que los oficialismos poseen una ventaja al momento de ir a las urnas incrementando sus chances de volver a ocupar el ejecutivo (Gelman y King 1990; Calvo y Murillo 1998; Ansolabehere et al. 2000; Prior 2006; Schiumerini y Page 2012; Gervasoni 2013; Rumi 2014; González 2016). Algunos argumentos para explicar esta ventaja radican en la exposición del oficialismo ante el electorado gracias a la pauta oficial y la inauguración de obra pública, la utilización del empleo público como herramienta de fidelización y/o presión, subsidios, becas, transferencias fiscales, pork, y la posibilidad de funcionar como un cartel de agenda legislativo.

En la provincia de Buenos Aires los intendentes han podido ser reelegidos de manera ilimitada, aumentando las posibilidades de seguir ejerciendo el poder. En la elección considerada en este trabajo, el 85% de los intendentes de los municipios incluidos buscaba su reelección 18. Sin embargo, 2015 mostró sorpresas, entre ellas, el hecho de que ser oficialismo no resulte tan ventajoso como la teoría sostiene y la evidencia empírica suele demostrar. El 45% de los 135 gobiernos municipales cambió de color político. Y si consideramos la muestra de 59 municipios que aquí se consideran, este porcentaje aumenta a 50%. Como la mayoría de los oficialismos (69%) se encontraba en poder del FPV al momento de la elección, y de estos, el 60% perdió la intendencia, la incidencia negativa de ser oficialismo se encuentra sobredimensionada.

Vi5: Oficialismo al momento de la elección. Variable dicotómica que otorga un valor de 1 si el partido ocupa la intendencia al momento de la elección, y un valor de 0 si no es el caso. Por lo dicho antes, se espera que el efecto de ocupar el ejecutivo local sea negativo sobre el hecho de conservar en la general, los votos obtenidos en la PASO19.

Estudios clásicos encuentran que cuando hay elecciones ejecutivas simultáneas entre niveles de gobierno se produce un efecto de tracción de votos desde la categoría superior hacia las otras (Fiorina 1991; Alesina y Rosenthal 1995). Esto implica que los partidos que no son el del ganador de la categoría que tracciona, tendrían un peor desempeño electoral.

Vi6: Arrastre nacional. Variable dicotómica que otorga un valor de 1 si la boleta de la coalición va adherida a la boleta para el ejecutivo nacional que obtuvo más votos en el municipio en la elección general (ya sea de la misma etiqueta o lista colectora20) y un valor de 0 si no es el caso. Se espera que el partido transfiera menor porcentaje de votos entre PASO y general en el primer caso.

Vi7: Arrastre provincial. Misma situación que antes, pero registrando el eventual pegado a la boleta de gobernador que obtuvo más votos en el municipio en la elección general.

Resultados

En la tabla 1 se presentan tres modelos diferentes. El modelo 1 es el general, que incluye a los 127 competidores que obtuvieron al menos 20% de votos en las PASO municipales pertenecientes a los 59 municipios incluidos de la provincia de Buenos Aires. El modelo 2 considera solamente a aquellos competidores que resultaron ganadores de las PASO en cada municipio mientras que el modelo 3 tiene en cuenta al resto de las agrupaciones (siempre que hayan obtenido un piso de 20% de votos). Como hemos mostrado anteriormente en términos descriptivos, pareciera existir una diferencia importante entre los ganadores de las PASO y el resto en la relación que existe entre competitividad y transferencia de votos. Creemos que los competidores que ganan la elección primaria quedan en una posición simbólica frente al electorado que es diferente al resto, lo que podría, eventualmente, desalentar a los votantes a preferir otro partido. Resulta conveniente observar cómo se comportan las variables, independiente y de control, de manera separada teniendo en cuenta solamente a los partidos ganadores, por un lado, e incluyendo al resto de la oferta, por otro lado.

Tabla 1 Influencia de la competitividad de la interna en elecciones municipales sobre el porcentaje de votos transferidos a otros competidores en la general (2015). Modelo de efectos fijos. 

Modelo 1 General Modelo 2 1° PASO Modelo 3 *1° PASO
Competitividad interna 6.753** 1.312 7.457*
(1.561) (0.970) (1.953)
Competitividad interna2 -0.956 0.025 -1.146
(0.392) (0.407) (0.477)
Vi2 Votos blancos/nulos 0.095 1.377** -0.924
(0.601) (0.085) (0.674)
Vi3 MV candidatos PASO -0.084 -0.458* 0.127
(0.054) (0.140) (0.073)
Vi4 Oferta en elección general 1.839** -0.728 4.306
(0.453) (1.840) (1.652)
Vi5 Oficialismo 7.080** 5.001 8.722**
(1.414) (2.537) (1.498)
Vi6 Arrastre nacional -6.674* -4.010 -9.671*
(2.256) (2.411) (2.342)
Vi7 Arrastre provincial 6.328 1.570 6.175
(4.213) (1.131) (2.955)
Constante 17.922** 27.086* 15.320
(3.776) (5.308) (6.508)
R2 0.25 0.25 0.33
Coalición-municipio 127 59 68
Coaliciones nominales 6 4 5

*p<0.05,

**p<0.01,

***p<0.001. Errores estándar robustos entre paréntesis.

La relación entre competitividad de la primaria partidaria (Vi1) y la transferencia de votos entre las PASO y la elección general (VD) a otras opciones partidarias o al voto en blanco muestra, como se esperaba, una forma curvilínea. En el gráfico 2 se presenta esta relación. Señalábamos que todos los partidos pierden votos entre ambas instancias electorales y esto es independiente del nivel de competitividad de la interna. Incluso pierden caudal, alrededor de 22%, en los casos que presentan lista única en las PASO (extremo negativo del indicador de competitividad).

Gráfico 2 Competitividad y transferencia de votos en elecciones municipales (intervalo de confianza del 95%) 

En el sentido de nuestra hipótesis, la evidencia parece indicar que la transferencia de votos a otros espacios aumenta a medida que la interna es más competitiva, llegando a un pico de 40% de pérdida de votos en casi todas las especificaciones cuando el indicador de competitividad se ubica en tres puntos. Quienes aminoran levemente el “daño” que la competitividad causa sobre la transferencia son los ganadores de las PASO (modelo 2). Para estos se requiere que la primaria sea más competitiva que para el resto para perder el mismo porcentaje de votos, pero llegado un punto de competitividad (cercano a 4,3 puntos) la transferencia se mantiene constante. Ganar la PASO tiene un efecto positivo sobre la capacidad de retener 3% más de votos en la elección general que el resto de los competidores.

Para los ganadores de las PASO los coeficientes de las variables porcentaje de votos en blanco y nulos en la elección general (Vi2) son positivos y estadísticamente significativos. El signo de los coeficientes se invierte cuando consideramos el margen de victoria entre candidatos en las PASO (Vi3): ganarle al candidato que salió segundo por un margen de 1% de los votos, parece influir en que la transferencia de votos del ganador se vea reducida 0,45%. Esta magnitud parece una nimiedad, sin embargo, si el partido ganara con un margen de 10% de los votos, por ejemplo, retendría un nada despreciable 4,5% de ellos en la segunda instancia.

La oferta en la elección general (Vi4) afecta de forma negativa la retención de votos (modelo 1). Un competidor adicional en la elección general implica, ceteris paribus, una pérdida de 1,7% de los votos, porque las preferencias de los ciudadanos se diversifican entre más opciones. Esto sigue la línea discutida anteriormente entre voto estratégico y voto sincero (Cox 2004).

Dado el carácter excepcional de la elección 2015 en la provincia y tal como se esperaba, la variable oficialismo (Vi5) parece generar un efecto positivo sobre el porcentaje de votos transferidos en dos de los tres modelos: el partido del intendente pierde 7% de su caudal de votos entre ambas elecciones (modelo 1), y entre 7 y 9% cuando no son los ganadores de las primarias (modelo 3).

A pesar de la sofisticación de los votantes bonaerenses que se mencionaba antes, encontramos evidencia en favor de la teoría clásica del efecto arrastre “hacia arriba”, al menos, al considerarse la categoría del ejecutivo nacional. Cuando la boleta para intendente en cuestión va pegada a la boleta presidencial con más votos en el municipio, la pérdida de votos entre PASO y general disminuye 6,6% (modelo 1) y 9,6% para las coaliciones que no ganaron las PASO (modelo 3).

Una primaria divisiva genera pérdida de votos de cara a la elección general, aunque la magnitud del efecto es menor cuando el partido gana las PASO. Sin embargo, a medida que estos salen primeros por un margen de victoria mayor, retienen mayor caudal electoral al enfrentar la general. En cambio, en el caso de las opciones partidarias que quedan ubicadas debajo del ganador, el porcentaje de votos que transfieren a otros depende, además de una interna competitiva (i.) del hecho de ser oficialismo en el municipio y (ii.) de la cantidad de competidores en la elección general. La relación entre competitividad y transferencia de votos parece acompañar la presunción acerca del “fuego amigo”.

III. CONCLUSIONES

El espíritu de las PASO buscaba ampliar la participación ciudadana en el proceso de selección de candidaturas. Sin embargo, el impacto inmediato fue la reducción de la oferta electoral y la disminución de la cohesión interna en partidos y coaliciones cuando la primaria es competitiva. El famoso “fuego amigo” al que los protagonistas hacían referencia en la elección argentina del 2015 se evidenció, en términos teóricos, en la transferencia de votos entre distintas candidaturas de una misma fuerza a raíz de la introducción de nuevas reglas de selección de candidatos a cargos públicos. Cuando la competencia entre facciones genera roces entre los candidatos, dirigentes y militantes, el candidato que resulta ganador de la primaria recibe “fuego amigo” por parte del perdedor de cara a la elección general, esto es, es víctima de la sangría de votos de su fuerza hacia otras opciones en la elección general.

Como sostenemos más arriba, la literatura se encuentra dividida respecto de los efectos de este tipo de primarias. Mientras hay quienes sostienen que las primarias divisivas afectan la performance del partido en las elecciones generales (Djupe y Peterson 2002; Romero 2003; Freidenberg y Alcántara Sáez 2009; De Luca et al. 2008), otros argumentan que este tipo de primarias favorece al partido como un todo en esta instancia (Stone et. al. 1992; Hogan 2003). En este artículo, aportamos evidencia que sostiene el primer argumento a nivel local: una primaria divisiva aumenta la transferencia de votos hacia otras candidaturas o hacia el voto en blanco, aunque aquellos partidos que obtienen el primer lugar en la competencia por las PASO pierden menos votos que el resto. Ahora bien, ganarle al candidato que salió segundo por un margen mayor, reduce esta pérdida de votos.

En cuanto a la oferta electoral, un aumento en la cantidad de competidores en la elección general impacta positivamente en la transferencia de votos hacia otras opciones. En línea con la literatura, esto puede deberse a que las preferencias de los ciudadanos se diversifican entre más opciones. En lo que respecta a los oficialismos, ocupar la intendencia en el momento de las elecciones generales impacta negativamente en la retención de votos entre PASO y general. Este hallazgo remarca la particularidad del proceso electoral del año 2015, replicando a nivel local lo que ocurrió en el nivel provincial.

La conclusión principal de este trabajo indica que los partidos se perjudican cuando presentan a la ciudadanía más de un candidato competitivo en las primarias. Puede que la clave esté en ser más estratégicos al momento de seleccionarlos, dado que como mostramos aquí existe evidencia acerca de los efectos “colaterales” de la introducción de reformas electorales. Reglas que, como toda regla, pensadas en un determinado sentido, pueden generar en la práctica efectos negativos para los partidos.

*Agradecemos a Andrés Allievi, Pedro Antenucci, María Page y Manuel Terradez por facilitarnos datos electorales. Lo mismo que a Andrés González Grobas, Gabriel Salgado, Gastón Pérez Alfaro y Julia Farías Güizzo, por la asistencia de investigación. A Ernesto Calvo, Marcelo Leiras, Juan Pablo Milanese, Aníbal Pérez-Liñán y Julieta Suárez-Cao por los valiosos comentarios a una primera versión de este trabajo. Al primero, también, por el código para realizar los cálculos de transferencia de votos. Y más en general, por su generosidad de siempre apostando al desarrollo de jóvenes investigadores. También agradecemos las sugerencias de las evaluaciones externas, que sin dudas hicieron de esta, una mejor versión que la anterior.

1Dado que los requisitos de las PASO y las reglas de competencia son las mismas para partidos y coaliciones electorales, al referirnos a los primeros estamos incluyendo a las segundas, pero por cuestiones de espacio omitimos señalarlo cada vez.

2La academia en idioma español aún no consensuó una forma de referirse a las distintas identidades de género. En este documento optamos por el plural masculino, aunque intentamos reducir al máximo su utilización. Somos conscientes de que esta forma no es género-sensitiva y, por lo tanto, queremos dejar en claro que estamos incluyendo a las distintas identidades de género.

3Utilizamos la noción de primaria y de interna como sinónimos para dar cuenta de la competencia al interior de un partido/coalición en la instancia de elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).

4Un estudio amplio sobre selección de candidaturas en Latinoamérica puede encontrarse en Siavelis y Morgenstern (2008).

5Aporta, además, el 37,4% de los ingresos nacionales y sus exportaciones representan el 33% del país (Barberis et al. 2014).

6Algunos municipios específicos tienen un peso destacado y reconocido por los analistas políticos. La Matanza, por ejemplo, concentra el 3% del padrón electoral nacional: apenas por debajo de las provincias de Tucumán y Entre Ríos, pero por encima otros 17 distritos argentinos.

7El número de concejales responde a un criterio proporcional acorde a la población del municipio y el reparto de bancas se realiza proporcional a los votos obtenidos por cada fuerza.

8 Murillo, Rubio y Mangonnet (2015) por un lado, y Moscovich y Antenucci (2015) por otro, analizaron luego de la elección los resultados de la provincia en los tres niveles de gobierno. Contienen información sobre la diferencia de votos entre categorías de cargos, el corte de boleta, la incidencia del voto en blanco y otras sorpresas que dejó 2015.

9Una explicación más simple al modelo de inferencia ecológica puede encontrarse en Dodyk (2015).

10Ver en el anexo la lista de municipios y partidos incluidos. La segunda sección está subrepresentada mientras que la sexta se encuentra sobrerrepresentada, sin embargo, como esta división electoral es solamente a los fines de la elección de legisladores provinciales, no considerada en este trabajo, no es relevante para los resultados en término de selección de casos. Lo importante en este sentido es que, la relación entre municipios considerados con determinada actividad económica y tamaño respectivo no varía significativamente respecto de la misma segmentación sobre el total. La clasificación de la actividad económica principal los divide en municipios cerealeros, ganaderos, industriales, industriales mixtos, oleaginosos y turísticos (Quesada Aramburú y Cadelli 2012). Los municipios grandes son aquellos con un mínimo de cincuenta mil habitantes (INDEC 2010).

11Nótese que la variable dependiente solamente considera los votos entre una elección y la otra, no toma en cuenta el caudal recibido de otras fuerzas políticas.

12La variable competitividad (Vi1) tiene un mínimo de -0,77 y un máximo de 5,5. Como el 25% de las observaciones con mayor valor se ubican entre 2,95 y el máximo, se estableció un piso de 2,95 del indicador.

13Son muy pocos los casos de coaliciones que salieron terceras en las PASO con primarias competitivas como para hacer una observación sustantiva al respecto.

14Existen variables omitidas en el modelo que podrían correlacionarse con los elementos explicativos (por ejemplo, cultura organizacional). Las pruebas F y Breusch y Pagan señalan que es más conveniente utilizar el método de efectos fijos.

15El análisis de componentes principales se utiliza para sintetizar información convirtiendo variables posiblemente colineales entre sí en un conjunto de valores de variables sin correlación lineal.

16Al realizar el análisis de componentes principales y a los fines de homogeneizar con el orden ascendente del número efectivo de partidos (NEP), contraintuitivamente cuanto más cercano a 1, el margen de victoria es menor.

17El porcentaje de votos de cada partido se calcula a partir de los votos positivos mientras que el porcentaje de votos blancos y nulos toma como base el total de votos válidos. El cálculo de un tipo de porcentaje no incide sobre el del otro.

18En 2016 la provincia sanciona la ley N° 14.836 que limita la reelección de los intendentes a un máximo de un período consecutivo. Esto sin dudas producirá en el futuro una modificación en los incentivos para la competencia a nivel local y municipal, especialmente en lo que refiere a las carreras políticas y los procesos de definición de candidaturas (ver Rotman y Varetto 2014).

19El 31% de las intendencias eran ocupadas por un partido diferente al FPV. Entre estos casos, fue mayor el porcentaje de oficialismos que retuvieron el ejecutivo local.

20La agrupación que “colecta” busca beneficiarse del efecto arrastre del voto de la coalición a la que va adherida. Este última habilita el pegado para sumar votos en la categoría donde el primero no compite.

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ANEXO

Anexo I

Casos incluidos en el estudio

Municipio Sección Principal actividad económica Tamaño de municipio Etiqueta Oficialista
25 de Mayo Séptima Ganadero Pequeño Cambiemos
FPV No
UNA No
3 de Febrero Primera Industrial Grande FPV
Cambiemos No
UNA No
9 de Julio Cuarta Oleaginoso Pequeño FPV No
Cambiemos
Adolfo Alsina Sexta Cerealero Pequeño FPV No
Cambiemos
Alberti Cuarta Oleaginoso Pequeño FPV
Cambiemos No
Arrecifes Segunda Oleaginoso Pequeño FPV
Cambiemos No
Azul Séptima Ganadero Grande FPV
Cambiemos No
Progresistas No
Baradero Segunda Oleaginoso Pequeño FPV
Cambiemos No
UNA No
Cañuelas Tercera Industrial mixto Grande FPV
Cambiemos No
Capitán Sarmiento Segunda Oleaginoso Pequeño FPV
Castelli Quinta Ganadero Pequeño FPV
Cambiemos No
Chascomús Quinta Industrial mixto Pequeño FPV No
UNA No
Cambiemos
Colón Segunda Oleaginoso Pequeño FPV
Cambiemos No
Coronel Dorrego Sexta Cerealero Pequeño Cambiemos
FPV No
Coronel Pringles Sexta Cerealero Pequeño Cambiemos
Dolores Quinta Ganadero Pequeño Cambiemos
FPV No
UNA No
Exaltación de la Cruz Segunda Industrial mixto Pequeño FPV
Cambiemos No
Ezeiza Tercera Industrial mixto Grande FPV
UNA No
Florecio Varela Tercera Industrial mixto Grande FPV
Florentino Ameghino Cuarta Oleaginoso Pequeño FPV
Cambiemos No
General Alvarado Quinta Cerealero Pequeño FPV
Cambiemos No
UNA No
General Guido Quinta Ganadero Pequeño Cambiemos
General Madariaga Quinta Ganadero Pequeño Cambiemos No
FPV
UNA No
General Rodríguez Primera Industrial mixto Grande FPV
Cambiemos No
UNA No
General San Martín Primera Industrial Grande FPV
Cambiemos No
General Viamonte Cuarta Oleaginoso Pequeño FPV
Cambiemos No
General Villegas Cuarta Oleaginoso Pequeño Cambiemos No
FPV
UNA No
José C. Paz Primera Industrial mixto Grande FPV
UNA No
Junín Cuarta Oleaginoso Grande Cambiemos
FPV No
UNA No
La Plata Octava Industrial mixto Grande Cambiemos No
FPV
Laprida Sexta Ganadero Pequeño FPV
Cambiemos No
Lobería Quinta Cerealero Pequeño FPV
Cambiemos No
Lobos Tercera Oleaginoso Pequeño Cambiemos No
FPV
Luján Primera Industrial mixto Grande FPV No
Cambiemos
Magdalena Tercera Ganadero Pequeño FPV
Cambiemos No
UNA No
Merlo Primera Industrial mixto Grande FPV
Monte Quinta Ganadero Pequeño FPV
UNA No
Moreno Primera Industrial mixto Grande FPV
UNA No
Morón Primera Industrial Grande FPV
Cambiemos No
Necochea Quinta Cerealero Grande Cambiemos No
FPV
Olavarría Séptima Industrial mixto Grande FPV
Cambiemos No
Pellegrini Sexta Ganadero Pequeño Cambiemos
Pergamino Segunda Oleaginoso Grande Cambiemos
FPV No
Pilar Primera Industrial mixto FPV
Grande Cambiemos No
Pinamar Quinta Turístico Cambiemos No
Pequeño FPV No
Puán Sexta Ganadero Pequeño Cambiemos
FPV No
Quilmes Tercera Industrial Grande FPV
Cambiemos No
Ramallo Segunda Oleaginoso Pequeño Cambiemos
FPV No
Rauch Quinta Ganadero Pequeño Cambiemos No
FPV
Rojas Segunda Oleaginoso Pequeño Cambiemos No
Enc. Por Rojas
Saladillo Séptima Oleaginoso Pequeño Cambiemos
Salto Segunda Oleaginoso Pequeño FPV
Cambiemos No
San Andrés de Giles Segunda Oleaginoso Pequeño FPV No
Cambiemos No
FPV
San Fernando Primera Industrial mixto Grande FPV
FPV No
Cambiemos No
San Miguel Primera Industrial mixto Grande FPV
UNA No
San Pedro Segunda Oleaginoso Grande Cambiemos No
FPV
San Vicente Tercera Industrial mixto Grande FPV
UNA No
Cambiemos No
Trenque Lauquen Cuarta Oleaginoso Pequeño Cambiemos No
FPV
Zárate Segunda Industrial mixto Grande Nuevo Zárate
Cambiemos No
FPV No

Anexo II

Ejemplo de matriz de transferencia de votos en el municipio de San Martín

Los datos deben leerse de forma horizontal, del 100% de los votos que obtuvo cada partido/coalición en las PASO, las columnas señalan cuánto de dicho caudal logró retener y cuánto recibió cada contrincante en la elección general. Lo mismo con el porcentaje de votos en blanco.

Transferencia de votos (en porcentaje) entre PASO y general, por partido/coalición en el municipio de San Martín, 2015

FPV Progresistas UNA Cambiemos MAS Votos blancos
FPV 60,49 1,27 16,89 5,97 3,6 11,78 100,0
Progresistas 6,33 10,87 6,56 62,72 5,35 8,17 100,0
UNA 26,42 2,58 32,71 23,54 5,23 9,52 100,0
Cambiemos 2,67 2,96 9,25 77,71 2,43 4,98 100,0
Frente Popular 11,25 3,36 2,67 73,15 3,53 6,03 100,0
MST 4,26 2,8 7,65 76,72 3,52 5,05 100,0
MAS 9,76 13,39 30,18 15,73 19,98 10,97 100,0
Compromiso Federal 33,47 2,84 24,23 19,73 6,32 13,39 100,0
Patria Grande 12,18 10,82 10,77 46,44 7,21 12,58 100,0
FIT 29,44 5,08 16,9 20,65 14,17 13,76 100,0
Partido Popular 12,56 15,48 15,71 21,5 19,5 15,25 100,0
Votos blancos 51,27 1,18 9,31 30,76 2,85 4,63 100,0

Fuente: elaboración propia con datos de la Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires.

Observamos que en la elección general el FPV retuvo el 60,5% de los votos que obtuvo en la PASO, pero fueron transferidos un 17% a UNA, un casi 12% a los votos en blanco y alrededor de 6% a Cambiemos. Claro que, además de perder votos entre PASO y general, cada coalición a su vez recibe cierto caudal que los otros competidores pierden. En algunos casos, de esta forma se compensa el flujo de electores. El foco del trabajo no está puesto en el resultado final sino en el camino entre una instancia electoral y la siguiente desde la perspectiva del caudal recibido en las PASO. Aquí sostenemos que cuanto más competitiva es la interna, mayor porcentaje de votos se transfieren a otras opciones en la elección general.

Anexo III

Estadísticas descriptivas de las variables

Variable Nombre Variable Rango N Mín Máx Media Desvío
Dependiente VD - Transferencia de votos entre las PASO y la elección general 0-100 127 0,53 89 34,73 15,5
Independiente Vi1 - Competitividad de la primaria coalicional -2-6 -0,77 5,5 1,71 1,72
Vi2- Porcentaje de votos en blanco y nulos en la elección general 0-100 4,03 20,85 8,13 2,3
Vi3 - Margen de victoria entre coaliciones en PASO 0-100 0,25 43,1 10,87 8,65
Vi4 - Oferta en la elección general 0-1 2 8 4,34 1,15
Vi5 - Oficialismo al momento de la elección 0/1 0 1 0,45 0,5

Recibido: 16 de Octubre de 2018; Aprobado: 08 de Julio de 2019

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