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Revista signos

versión On-line ISSN 0718-0934

Rev. signos v.32 n.45-46 Valparaíso  1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09341999000100012 

Revista Signos 1999, 32(45-46), 121-128

LINGÜISTICA

Una propuesta de evaluación de la competencia textual narrativa


Juana Marinkovich Ravena

Universidad Católica de Valparaíso

Chile


La idea de competencia se asocia inmediatamente, influidos por la teoría chomskiana, a emergencia de una capacidad innata. Sin embargo, esta primera asociación nos lleva a otra acepción, como aquella de la competencia comunicativa, entendida desde Hymes (1972) como la capacidad para participar en interacciones comunicativas. Esta última competencia comprende un componente sociocultural, un componente construccional u organizacional y un componente discursivo. Al interior del componente construccional u organizacional podemos situar la competencia textual, es decir, el conocimiento de la estructura y significado de los textos. Aún más, esta competencia textual, entendida como la capacidad de construir/ interpretar textos bien formados, se manifestará diferentemente en las diversas situaciones de comunicación. Como resultado, cada texto exhibirá las huellas de sus condiciones de producción y esto es precisamente lo que sucede, por ejemplo, cuando se intenta narrar.

El presente estudio, correspondiente a una etapa de avance del proyecto FONDECYT* a cargo de la autora, intenta proponer una pauta de evaluación que mida la competencia textual en términos de los rasgos organizativos -super, macro y microestructurales- que debe reunir una narración elaborada por un grupo de estudiantes de 6 y 8 año Básico, como también de 2 año Medio, de establecimientos educacionales de las ciudades de Valparaíso y Viña del Mar. El propósito que nos guía responde a la necesidad de indagar acerca de cómo escriben los estudiantes el texto narrativo, tipo de texto que está presente en ámbitos tan diversos desde la misma infancia.

Rasgos de la competencia textual narrativa

La competencia textual es la capacidad de construir textos bien formados y puede manifestarse en su modalidad oral o escrita. Incluye un saber sobre la super- la macro-y la microestructura de los textos. El individuo puede desarrollar como parte del conocimiento de las superestructuras textuales y de los tipos de textos una competencia, entre otras, narrativa. La competencia narrativa permite organizar textos o fracciones de textos como secuencias de acciones referidas a actantes (Adam 1992).

Bruner (1986) propone que las historias requieren construirse en torno a dos paisajes simultáneos y distintos: el paisaje de la acción y el paisaje de la conciencia. El primero, constituido por la narración de la secuencia de acciones que configuran su trama y el segundo, conformado por la explicitación de los estados mentales atribuidos a los personajes involucrados en la acción.

Interesante es la experiencia llevada a cabo por Kintsch y van Dijk (1975) con el propósito de determinar hasta qué punto existe una competencia narrativa común al escritor y al lector dentro de un contexto cultural dado. Tal competencia no sólo permitiría la codificación y decodificación de los mensajes narrativos sino que facilitaría su comprensión, memorización y resumen.

Ahora bien, el discurso narrativo ha sido estudiado desde distintas perspectivas. Una de las más productivas es el trabajo de van Dijk (1977, 1978) como también el de van Dijk y Kintsch (1983) en el área de la comprensión y evocación de textos. En efecto, van Dijk en sus primeros trabajos, al ocuparse de las superestructuras como formas convencionales de los textos, señala que las más conocidas y estudiadas son la narración y la argumentación. Propone en esos estudios un diagrama arbóreo de la superestructura narrativa, la que se presenta en la Figura 1.

Esta descripción estructural proporciona un esquema jerárquico de una categoría llamada narración que se realiza a través de una historia que va a ocurrir, lo que se racionaliza en la existencia al menos de una complicación y su resolución . Ambas categorías constituyen un suceso que ocurre en un marco. Todas estas relaciones categoriales conforman un episodio simple. Tanto el suceso como el episodio son categorías recursivas.

Segre (1976) señala que la historia y trama se oponen en el proceso de producción textual, ya que la historia se encuentra en el punto de partida, mientras que la trama al final del trayecto de lectura. Por su parte, van Dijk (1978) plantea que algunas categorías, por ejemplo, el marco, la evaluación y la moraleja pueden quedar implícitas.

Figura 1. Diagrama de la superestructura narrativa (van Dijk 1978:156)


Adam (1987) recoge el mismo esquema de van Dijk y configura la secuencia narrativa de la siguiente manera:



Fig. 2. Esquema narrativo canónico (Adam 1987: 62)


En esta secuencia, las fases se definen así:

Pn0= Un anuncio de la historia que es de naturaleza más pragmática.
Pn1= Una situación inicial u orientación, donde se caracterizan los actores, las propiedades del tiempo, lugar y otras circunstancias.
Pn2= Una complicación que modifica el estado precedente y desencadena el relato.
Pn3 = Una reacción o evaluación mental o accional de los que de una u otra forma han sido afectados por Pn2.
Pn4= Una resolución o nuevo elemento modificador, aparecido en la situación creada a partir de la reacción a Pn2.
Pn5= Una situación final, donde se establece un estado nuevo y diferente del primero.
PnZ= Una moralidad o evaluación final, que da - explícita o implícitamente- el sentido configuracional de la secuencia.

Este esquema narrativo, según el mismo Adam, permite distinguir seis constituyentes básicos de toda narración, a saber:

1. Temporalidad o sucesión de acontecimientos en un tiempo que transcurre o avanza.
2. Unidad temática garantizada por, al menos, un sujeto-actor, ya sea animado o inanimado, individual o colectivo, agente o paciente.
3. Transformación o cambio de los estados o predicados
4. Unidad de acción, es decir, a partir de una situación inicial se llega a una situación final a través del proceso de transformación.
5. Causalidad o relaciones causales entre los acontecimientos

En estrecha relación con la superestructura o estructura formal del texto narrativo, se encuentra el contenido de la misma o macroestructura, que para van Dijk (1978) es de naturaleza semántica y constituye una representación abstracta de la estructura global del significado de un texto. El nivel macroestructural se completa con el microestructural, situado este último a nivel local del discurso.

En el modelo de van Dijk y Kintsch (1983) -de base estratégica- se observa que las macroestructuras son resultado de procesos inferenciales reductivos que resumen un texto a su mensaje comunicativo esencial. Además, las categorías esquemáticas organizan, en cierto punto, el contenido macroestructural de un discurso.

Por ello, si analizamos la relación entre superestructura narrativa y macroestructura en el diagrama arbóreo (ver Fig. 1), las ramas inferiores del árbol a partir de la categoría episodio contienen información específicamente superestructural, mientras que las categorías superiores representan un tipo de información macroestructural, lo que permitirá construir la trama y la historia.

En cuanto a la categoría evaluación, ésta es una proyección global de la historia y también de la trama, determinando, en este caso, valoraciones en el nivel de los sucesos.

Al considerar el texto como unidad de análisis, van Dijk (1980) propone dos niveles: el global, representado por las macroproposiciones, y el local, representado por las microproposiciones. La macroproposición de nivel más alto coincide con lo que se llama la macroestructura del texto. Ésta, a su vez, contribuye de una manera sustancial a dotar de coherencia al texto en su conjunto, porque es una representación del tema general que vertebra la unidad comunicativa. Por otra parte, las macroproposiciones tienen relación con las unidades formales del texto escrito como los párrafos y los títulos.

El nivel microestructural o local está asociado con el concepto de cohesión. Se refiere a uno de los fenómenos propios de la coherencia, el de las relaciones particulares y locales que se dan entre elementos lingüísticos, tanto los que remiten unos a otros como los que tienen la función de conectar y organizar.

Las relaciones que sirven para remitir a otros elementos lingüísticos apuntan preferentemente al mantenimiento del referente. Este mantenimiento puede realizarse a través de mecanismos léxicos y gramaticales.

En cuanto a los procedimientos léxicos, podemos señalar las repeticiones exactas o parciales, la sustitución por sinónimos o cuasi sinónimos, la sustitución por hipónimos o hipernónimos y por antónimos, la sustitución por metáfora o por metonimia, la sustitución por calificaciones valorativas o la sustitución por proformas léxicas.

Por otra parte, los procedimientos gramaticales dicen relación con la elipsis, utilización de proformas (pronombres personales, marcas verbales de persona, pronombres relativos, demostrativos, cuantificadores definidos e indefinidos, adverbios, posesivos) y la determinación de sintagmas indefinidos.

Entre las relaciones que sirven para conectar de forma explícita segmentos textuales, sean enunciados o secuencias de enunciados, estableciendo entre ellos diversos tipos de relaciones semánticas, tenemos los marcadores discursivos y los conectores (Ducrot 1980, Cortés 1991, Martínez 1997). Ello no implica que deban aparecer para que se establezca la relación semántica, puesto que ellos pueden estar implícitos en el escrito a través de la yuxtaposición de segmentos cortos.

Desde el punto de vista de su forma son muy variados; pueden ser simples o compuestos, conjunciones, adverbios y locuciones, sintagmas nominales, verbales o preposicionales.

En cuanto a su función, pueden relacionar enunciados o conjuntos de enunciados, como también partes del texto. A los primeros, se les llama más propiamente «conectores» y a los segundos, «marcadores» u «organizadores textuales».

Los conectores son fundamentalmente los de tipo aditivo o sumativo, los contrastivos o contraargumentativos, los de base causal (causativos, consecutivos, condicionales, finales), los temporales y los espaciales.

En la narración se pueden utilizar los elementos cohesionadores comunes a cualquier tipo de texto, pero ciertas características del texto narrativo favorecen el uso de determinadas estrategias cohesivas. Por ejemplo, el hecho de que en la narración haya por lo menos un actor fijo obliga a usar la referencia, la repetición léxica, la sinonimia léxica o textual, la determinación o la elipsis.

También, la correlación de tiempos verbales, reforzada por el uso de partículas temporales, es responsable de la cohesión. Los distintos tiempos del pasado nos permiten hacer la cronología de los sucesos.

En cuanto a los conectores, los más utilizados en la narración son aquellos que expresan tanto la sucesión temporal como la sucesión causal o las dos circunstancias a la vez.

Diseño de la pauta de evaluación de la competencia narrativa

La descripción de los distintos niveles que constituyen la competencia textual narrativa permite diseñar la pauta de evaluación que aparece en anexo. Esta pauta contiene los rasgos más significativos de cada nivel y los grados de logro que se podrán evidenciar en los textos elaborados. Así, en el nivel superestructural se consideran las distintas fases de la secuencia narrativa planteadas por Adam (1987), sin considerar los componentes Pn0 y PnZ; en el nivel macroestructural, interesa medir el mantenimiento del tópico durante el desarrollo del texto, como las macroproposiciones que contengan el episodio y las categorías narrativas; por último, en el nivel microestructural se sitúan los mecanismos léxicos y gramaticales que permiten otorgar cohesión al texto narrativo.

Comentario final

El intento por determinar los rasgos que configuran los niveles de una competencia textual narrativa y derivar a partir de esta descripción una pauta o escala analítica para su evaluación constituye una tarea compleja. Estamos conscientes de lo provisorio de nuestra propuesta, ya que podrá sufrir ajustes una vez que se aplique a textos reales confeccionados por los estudiantes de la muestra.



REFERENCIAS

Adam, J.M. (1987). Types de séquences textuelles élémentaires, Pratiques, 56.         [ Links ]

Adam, J.M. (1992). Les textes: types et prototypes. Paris: Nathan.         [ Links ]

Bruner, J. (1986). Actual minds, possibles worlds. Cambridge: M.A. Harvard University Press.         [ Links ]

Cortés Rodríguez, L. (1991). Sobre conectores, expletivos y muletillas en el español hablado. Cuadernos de Lingüística, 10.         [ Links ]

van Dijk, T.A. (1977). Text and Context. Londres: Longman.         [ Links ]

van Dijk, T.A. (1978). La ciencia del texto. Barcelona: Paidós.         [ Links ]

van Dijk, T.A. (1980). Macrostructures. Hillsdale: N.J. Erlbaum.         [ Links ]

van Dijk, T.A. y W. Kintsch (1983). Strategies of discourse comprehension. N.York: Academic Press.         [ Links ]

Ducrot, O. (1980). Les mots du discours. Paris: Minuit.         [ Links ]

Kintsch, W. y T.A. van Dijk (1975). Recalling and Summarizing Stories. Language, 40.         [ Links ]

Martínez, R. (1997). Conectando textos. Guía para el uso efectivo de elementos conectores en castellano. Barcelona: Octaedro.         [ Links ]

Segre, C. (1976). Las estructuras y el tiempo. Barcelona: Planeta.         [ Links ]

 

ANEXO

 

PAUTA DE EVALUACION - TEXTO NARRATIVO
NIVEL SUPERESTRUCTURAL

ASPECTOS
 

EPISODIO 1
Nivel Logro*

Marco
 


Situación inicial o marco (caracterización de los actores, las propiedades de tiempo, lugar y otras circunstancias) explícito de acuerdo al tópico.
Situación inicial o marco implícito de acuerdo al tópico
Situación inicial o marco explícito o implícito de acuerdo al tópico.

 
Puntaje
  Óptimo
4
  Satisfactorio
3
  Bajo
2
  Ausente
1
Complicación o quiebre  


Complicación o peripecia, que modifica el estado inicial y desencadena el relato, explícita de acuerdo con el tópico.
Complicación o peripecia implícita de acuerdo al tópico
Complicación o peripecia explícita o implícita no referida al tópico.

 

Reacción
 


Reacción o evaluación, mental o accional, de los que de una u otra forma han sido afectados por la complicación, explícita de acuerdo al tópico.
Reacción o evaluación implícita.
Reacción o evaluación explícita o implícita no referida al tópico.

 

Resolución
 


Resolución o nuevo elemento modificador, a partir de la reacción a la complicación, explícita de acuerdo al tópico.
Resolución o nuevo elemento modificador implícito de acuerdo al tópico.
Resolución o elemento modificador explícito o implícito no referida al tópico.

 

Situación final
 


Situación final, donde se establece un estado nuevo o diferente, explícita de acuerdo al tópico.
Situación final implícita de acuerdo al tópico
Situación final explícita o implícita no referida al tópico.

 

 

NIVEL MACROESTRUCTURAL
ASPECTOS
 
Nivel Logro*
TÓPICO  

El tópico relacionado con la tarea se mantiene durante el desarrollo del episodio y las categorías narrativas que lo componen.
El tópico relacionado con la tarea se mantiene, pero se produce un desvío sin retorno a éste.
El tópico no está en relación con la tarea

 
Puntaje
  Óptimo
4
  Satisfactorio
3
  Bajo
2
  Ausente
1
 
MACROPROPOSICIONES SEGÚN COMPONENTES DEL TEXTO NARRATIVO  
 
MACROPROPOSICIÓN 1  


La macroproposición representa el episodio derivado de la trama o argumento de la historia, el que a su vez es coherente con el tópico.
La macroproposición representa en forma incompleta el episodio, pero es coherente con el tópico.
La macroproposición no representa el episodio, ni es coherente con el tópico.

 

MACROPROPOSICIÓN 2
 

Idem a macroproposición 1, pero se reemplaza por algún constituyente del episodio.
 

 

NIVEL MICROESTRUCTURAL
ASPECTOS
 

REFERENCIA
Nivel Logro*


a) Procedimientos léxicos


Mantenimiento sin error de los referentes a través de la repetición o sustitución léxicas.
Mantenimiento con uno o dos errores (tales como repetición excesiva, ambigüedad u otros) de los referentes.
Mantenimiento con tres o más errores de los referentes.

 
Puntaje
  Óptimo
4
  Satisfactorio
3
  Bajo
2
  Ausente
1
 
b) Procedimientos gramaticales  

Nominal
 


Mantenimiento sin error de los referentes a través de la pronominalización, la elipsis o la determinación.
Mantenimiento con uno o dos errores (tales como repetición excesiva, ambigüedad u otros) de los referentes.
Mantenimiento con tres o más errores de los referentes.

 

Verbal
 


Mantenimiento sin error de los tiempos verbales de la narración.
Mantenimiento con uno o dos errores de los tiempos verbales de la narración (uso de tiempos verbales no congruentes con el tiempo de la narración, ambigüedad, falta de concordancia y otros).
Mantenimiento con tres o más errores.

 

CONEXIÓN
     


Incorporación de nexos de sucesión temporal y de base causal, implícitos o explícitos en la narración sin error.
Incorporación con uno o dos errores.
Incorporación con tres o más errores.

 

 

* La distribución de los niveles y puntajes correspondientes se ubican en el mismo orden en los restantes aspectos de la pauta.

* FONDECYT N 1990752 «Hacia un perfil de la competencia de escolares chilenos en producción del discurso escrito en dos tipologías textuales: narración y argumentación».

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