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vol.32 número45-46Dolores Romero López: Orientación en literatura comparada. Arco/libros, S.L Madrid 1998, 261 págs. índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
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Revista signos

versión On-line ISSN 0718-0934

Rev. signos v.32 n.45-46 Valparaíso  1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09341999000100017 

Revista Signos 1999, 32(45-46), 162-164

RESEÑAS

Soldevila Durante, Ignacio: El compromiso de la imaginación. Vida y obra de Max Aub. (Fundación Max Aub, Segorbe, 1999).



Eduardo Godoy Gallardo

Universidad Católica de Valparaíso

Chile




Acaba de publicarse, bajo el sello de la Fundación Max Aub, un libro sobre el creador español que ha estado a cargo del más significativo de los conocedores del novelista. Se trata del profesor Ignacio Soldevila Durante y del texto que genera estas líneas, que revisa, reactualiza y pone al día lo sostenido en sus numerosos ensayos sobre el autor y el libro, clave hasta hoy, para conocer la novelística de Max Aub: La obra narrativa de Max Aub (1929-1969), editado por Gredos en 1973.

El texto que se revisa se estructura en seis partes: Semblanza de Max Aub; Obra poética; Obra narrativa; Max Aub, dramaturgo; Max Aub, ensayista, crítico e historiador de la literatura, y Bibliografía. Consta, además, de una nota introductoria y un Indice onomástico.


La primera parte (pp.13-61) revisa, desde su nacimiento en París en 1903, hasta su muerte en Ciudad de México en 1972. Especial importancia tiene el significado de la guerra civil en la vida personal de Aub que corta una manera de ver y entender la vida. Se examinan sus primeros pasos literarios y su posterior exilio en que México adquiere papel protagónico, su existencia en campos de concentración, sus vicisitudes familiares, su reencuentro con España, sus vinculaciones con escritores del tiempo. Los Diarios del escritor, aún publicándose en estos días, constituyen un riquísimo material informativo.

Algunos aspectos son dignos de destacar entre lo mucho que el ensayista va exponiendo. Así, por ejemplo, lo sostenido en torno a la concepción de deshumanización propiciada por Ortega y Gasset, a la que adhirió Max Aub. Lo afirmado por el profesor Soldevila es certero y justo: para él, la novela Luis Alvarez Petreña, publicada en 1935, es fundamental en su cambio de orientación, lo que se concretará con el estallido de la guerra civil: "(Con Luis Alvarez Petreña ) se observa un cambio de rumbo en su escritura desde la deshumanización a la responsabilidad. Su protagonista es un escritor vanguardista en plena crisis, como escritor y como hombre, que acaba por no encontrar más salida que el suicidio a la crisis de sus valores y la pérdida de su autoestima. No obstante, habrá que esperar al estallido de la guerra civil para que Aub, como la mayoría de su generación, llegue a fundir abiertamente en su literatura las preocupaciones étnicas con las estéticas" (pp. 32-33). Se bosqueja, también, el temple de ánimo del exiliado, lo trascrito de sus Diarios es clarificador: "uno se resigna a ser lo que es: un escritor desterrado, sin público, sin editor, sin dinero, obligado a hacer mil cosas que no le gustan con tal de vivir y hacer vivir modestamente a los suyos" (p.55).

La segunda parte está dedicada a su obra poética (pp. 63-93). El ensayista divide su creación poética en tres partes. La primera se refiere a la cultivada antes de la guerra civil. Comenta los dos poemarios aparecidos antes de 1936. Son ellos Los poemas cotidianos (1925) y A (1933): el primero va precedido de una introducción de Díez Canelo, y el segundo de una carta a José María de Cossío : "que es un breve manifiesto de sus ideas sobre la poesía y de su desconfianza en sus dotes personales para su cultivo" (p. 74). Son poemarios brevísimos editados en tiradas de cuarenta ejemplares y no reeditados. El aporte hecho, en este sentido, por el profesor Soldevila es importante. El segundo momento lo sitúa entre 1936 y 1942, en que la vida de Aub transcurrió entre la guerra y los campos de concentración. De esta experiencia surge el Diario de Djelba. Publicado en México en 1944, estremecedor testimonio de su experiencia vivida entre esos años. Lo dice Aub en una nota introductoria: "No se me zafan sus deficiencias, mas su valor, si es que alguno tiene radica en otro plano: la desoladora epopeya del ejército español destrozado en los campos de concentración franceses y el hecho singular de sobrevivir en éstos la única esperanza de victoria que nuestros cómitres, con los medios que nos negaron, no supieron lograr" (p. 79). La tercera parte se centra en la obra poética escrita en el exilio mexicano, en donde se destaca su Antología traducida, en distintas versiones, en que Aub crea una serie de poetas inexistentes.

El tercer capítulo (pp. 93-146) se dedica a su obra narrativa. Se plantea, primero, cómo dividir la obra novelística de Aub: la publicación de Luis Alvarez Petreña inclina a una posiblidad, pero publicaciones posteriores permiten establecer que: "ya en 1936, antes de que estallase la guerra civil, había visto como posible la convivencia pacífica en su obra creativa de ambas facetas: la del testimonio moral del escritor sobre la sociedad de su tiempo -de la que son ejemplos su Luis Alvarez Petreña y sus piezas de teatro político (escritas por los mismos años que Yo vivo)-, y la que la imaginación, en momentos de especial felicidad, produce enajenándose por completo de sus preocupaciones éticas y de sus responsabilidades sociales y políticas" (pp. 95-96). La guerra civil, entonces, es una marca divisoria. Se comenta, luego, la producción anterior al acontecimiento bélico: se revisa Caja, Geografía, Fábula Verde, Luis Alvarez Petreña para entrar a examinar lo escrito durante la guerra civil y el exiio. La mirada del ensayista se detiene de preferencia en la máxima creación de Max Aub, los Campos, de los que se hacen finas observaciones y muy en especial de su estructura, así como sobre otros textos publicados en este tiempo y vinculados al Laberinto mágico, en especial Las buenas intenciones y La calle de Valverde, además de las dos nuevas versiones de Luis Alvarez Petreña y de la no terminada Luis Buñuel. Novela.

El capítulo cuarto (pp. 147- 203) está dedicado al teatro, la que fue actividad preferente del autor ("En realidad, soy hombre de teatro, no novelista", p. 150). El ensayista comenta esta autodefinición y, luego, en tres estadios, determina tal actividad: etapa vanguardista (1923 a 1935), su teatro entre 1935 y 1939, y su producción teatral en el exilio. Se examina sus primeros textos: Crimen (1923), Una botella (1924), El celoso enamorado (1925) y otros. El profesor Soldevila encuentra que en estos textos se plantean problemas fundamentales: "los problemas de la comunicación y de la comprensión entre los seres humanos, los intentos de estos seres por superar las barreras de la comunicación, comprendiendo y a la vez haciéndose comprender por quienes conviven en el mismo espacio vital, en un esfuerzo por hacerlo habitable, cordial, deseable" (p.151). Luego, entre 1935 y 1939, Aub no puede escapar al momento histórico en que está inserto: "La realidad histórica de su tiempo se le impuso, y abandonando la problemática personalista por las imperiosas necesidades colectivas, Aub saltó del eje intemporal de la creación de caracteres, y la revitalización de mitos "eternos" al muy temporal de las relaciones sociales y políticas de la comunidad española" (p. 165). Se revisan obras pertenecientes al período como Jácara del avaro (1935), El agua no es del cielo (1935), Pedro López García (1936) y otros.

El tercer momento de su producción teatral es la realizada en el exilio a partir de 1939 y aquí se sitúa lo más significativo de su creación escénica. Se hace notar la vinculación, en este primer momento del exilio, con la redacción de parte del Laberinto Mágico. El mismo Aub dividió su teatro escrito, en estos momentos, en dos grandes apartados: Teatro en un acto y Teatro mayor. En el primero, incluye Los transterrados, Teatro de la España de Franco, Teatrillo, Tres monólogos y Diversiones; en el segundo, se encuentran obras como San Juan y No los que según el ensayista: "profundamente trágicos, donde los personajes, verdugos y víctimas, están sometidos todos al sufrimiento y a la muerte por culpa de un absurdo, pero realísimo sistema que imita el arte de Kafka. Pero en el que la luz de la esperanza sigue encendidas, a pesar de todo" (p. 192).

El capítulo quinto, Max Aub, Ensayista, Crítico e Historiador de la Literatura (pp. 205-222) revela la profunda concepción humanista de Aub. Sus opiniones quedan esparcidas en artículos de diarios y revistas, libros, conferencias, cartas y diarios. Como testimonio ahí están Manual de la literatura española (1966), Discurso de la novela española contemporánea (1945), Poesía española contemporánea (1954), Nueva poesía española (1957), Guía de narradores de la revolución mexicana (1969), La gallina ciega (1971) y otros. Sus Diarios, que aún no se publican íntegros, tienen valiosísimas informaciones, como ya se dijo.

Una copiosa Bibliografía cierra el texto, la que se divide en Obras de Max Aub (pp. 229-266) y en Estudios, ensayos y escritos diversos sobre la persona y obra de Aub (pp.267-312), además de una Nota introductoria del profesor Soldevila y un Indice onomástico.

El libro que reseñamos es una obre clave para entrar, comprender y analizar el mundo creado por Max Aub. Las opiniones directas y acertadas revelan el conocimiento del profesor Soldevila que se testimonia página tras página. Su conocimiento del quehacer literario de Aub queda registrado en el libro ya citado y en los innumerables artículos y ensayos que conocemos. El profesor Soldevila, más que nadie, está en condiciones de seguir desentrañando el mundo novelesco de Aub, lo que esperamos.

 

 

 

 

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