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Revista signos

versión On-line ISSN 0718-0934

Rev. signos v.33 n.48 Valparaíso  2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342000004800006 

Revista Signos 2004, 33(48), 69-85

LINGÜISTICA

Reforma Educativa y Teoría de la Argumentación1

Yanina Cademartori2
Dolores Parra
Universidad Católica de Valparaíso
Chile


RESUMEN

La enseñanza de la argumentación a los escolares plantea, entre otros, el problema de definir los fundamentos teóricos que la animan. En el presente estudio, se analiza el discurso de la propuesta pedagógica de la reforma educacional en Chile con un doble propósito: por un lado, confirmar la hipótesis acerca de la teoría de la argumentación que subyace en dicho discurso y, por otro, justificar la inclusión de la perspectiva pragmadialéctica en una propuesta pedagógica. Los documentos analizados son el proyecto de programa de estudio de "Lengua Castellana y Comunicación" (Carreño et al., 2000) para tercero medio y el correspondiente "Manual del Estudiante", publicado por el Ministerio de Educación de Chile. El análisis se llevó a cabo según una pauta que permite cuantificar en los textos seleccionados la presencia de tres posturas teóricas, a saber, la lógica, la nueva retórica y la pragmadialéctica, según cinco categorías o dimensiones analíticas. Los resultados confirman que la teoría predominante es la nueva retórica y que la pragmadialéctica está presente sólo en uno de los documentos, de manera muy limitada, y referida en lo esencial a una de las categorías.


ABSTRACT

Teaching argumentation to high school students raises the problem of defining the theoretical fundamentals that support it. This study presents a dual purpose analysis of the discourse of the pedagogical formulation of the Chilean educational reform: first, to confirm the hypothesis about which theory of argumentation underlies the discourse and, second, to justify the inclusion of a pragmadialectic perspective in a pedagogical proposal. The work examines the draft "Spanish Language and Communication" program for third year secondary school students, and the corresponding Student´s Handbook, published by the Chilean Ministry of Education. The analysis followed guidelines to quantify the presence of three theoretical positions ­logic, new rhetoric and pragmadialectics­ in the selected texts, according to five categories or dimensions for analysis. The results confirmed that new rhetoric is the prevailing theory, with one very limited instance of pragmadialectics in one of the documents, and essentially referring to one category only.


1. I NTRODUCCION

En los últimos tiempos se vive un despertar de la conciencia sobre el valor que para los miembros de una sociedad democrática tiene el saber argumentar, dado que es el medio principal con el que se defienden las ideas, se analizan de manera crítica los planteamientos de los otros, se rebaten los argumentos de mala fe, se develan las manipulaciones y, de manera muy importante, se pueden resolver conflictos de intereses (Camps y Dolz, 1995); de ahí la importancia de aprender a argumentar. Por eso, como docentes, creemos que en el currículum de los alumnos ha de haber lugar para una teoría de la argumentación que fomente de manera consecuente el pensamiento crítico y enseñe a argumentar racionalmente, con el propósito, entre otros, de lograr acuerdos que faciliten la convivencia social.

El marco teórico del que partimos se fundamenta, por un lado, en los trabajos de Habermas (1994), especialmente en lo que se refiere a la "racionalidad comunicativa". Por otro lado, asumimos el racionalismo crítico de la filosofía de Popper (1962; 1994), y defendemos un modelo de razonabilidad que considere la falibilidad del razonamiento humano e integre la noción de testeo crítico sistemático en todas las áreas del pensamiento y acción humanos. En este sentido, la enseñanza de una teoría de la argumentación fundamentada en estos principios contribuye a la educación de un sujeto crítico, flexible y hábil oyente/ orador, lector/escritor; en definitiva, un ciudadano cabal, miembro de una sociedad plural, basada en la apertura a la crítica, en la tolerancia y en el rechazo de cualquier tipo de autoritarismo y de dogmatismo.

En esta línea, la teoría pragmadialéctica representa un paso adelante hacia una concepción más funcional e interactiva de la argumentación (Van Eemeren, 1994; Van Eemeren y Grootendorst, 1994a; Van Eemeren y Grootendorst, 1994b; Van Eemeren, Grootendorst, Jackson y Jacobs, 2000), puesto que le es esencial el reconocimiento de puntos de vista alternativos. Por ello, nos inclinamos a pensar que puede ser un aporte notable a la propuesta pedagógica de la Reforma acerca de la argumentación.

Considerando que enseñar a argumentar es ante todo enseñar a pensar críticamente, nuestro punto de partida viene dado por los siguientes interrogantes: ¿cuáles son los fundamentos teóricos del discurso acerca de la argumentación que propone la Reforma educativa en Enseñanza Media? ¿En qué medida dicho discurso acoge aquel modelo de argumentación que, a nuestro juicio, favorece más que otros el desarrollo del pensamiento crítico, esto es, el modelo pragmadialéctico? En definitiva, ¿cómo enseña a pensar en forma crítica la propuesta pedagógica de la Reforma acerca de la argumentación? Para resolver el problema, se nos presentan tres objetivos: a) determinar la(s) teoría(s) de la argumentación subyacente(s) en la propuesta pedagógica de la Reforma; b) definir los rasgos característicos de un modelo de argumentación que desarrolle el pensamiento crítico; y c) evaluar dicha propuesta a la luz del modelo de argumentación pragmadialéctico.

Una lectura preliminar de los documentos seleccionados (ver sección "Materiales y Métodos"), cuyo objetivo era buscar los fundamentos teóricos, nos condujo a considerar que, en principio, en la propuesta pedagógica de la Reforma se podían manifestar tres de las teorías más destacadas que abordan el estudio de la argumentación: la lógica, la nueva retórica y la pragmadialéctica. Por razones de orden práctico, optamos por utilizar en el análisis las cinco dimensiones de la argumentación que propone Wenzel (1980) en su investigación: propósito, contexto, participantes, procedimientos y criterios de validez del argumento. En primer lugar, desde dichas dimensiones se pueden caracterizar las tres teorías señaladas anteriormente. En segundo lugar, sirven de parámetro para codificar y categorizar los datos obtenidos en nuestra investigación.

Nuestro estudio se enmarca dentro de lo que Plantin (1998) llama el "metalenguaje sobre argumentación", que considera la argumentación como objeto del análisis del discurso. En nuestro caso, se trata de evaluar de modo crítico la propuesta pedagógica de la Reforma Educativa acerca de la enseñanza de la argumentación y considerar cómo puede enriquecerse con la aportación teórica de la línea pragmadialéctica.

2. CONSIDERCAIONES TEORICAS

2.1 Paradigma epistemológico

Generalmente, la argumentación se asocia a un tipo de discurso propio de ciertos ámbitos sociales, como la política, la jurisprudencia, la ciencia. En apariencia, estos campos de acción parecen sometidos a reglas de razonamiento estricto, que poco tienen que ver con la vida cotidiana. No obstante, la práctica argumentativa, con menor o mayor grado de conciencia y efectividad, aparece en muchos de nuestros conflictos interpersonales existentes en la familia, el trabajo, la educación, la relación de pareja, etc.

Por ello, es conveniente que los alumnos conozcan los principios de construcción, organización y uso de la argumentación, pues en el transcurso de la vida social, a diario se enfrentarán con posiciones distantes o antagónicas en relación con algún tema y sus implicancias. Ante los desacuerdos o conflictos de opinión, surge la argumentación como un recurso, como una vía de negociación entre las personas, que privilegia la capacidad de entendimiento y razonamiento crítico humano por encima de la violencia, el autoritarismo o la manipulación.

En esta línea, Habermas (1994) desarrolla el concepto de "racionalidad comunicativa", que apunta a dar cuenta de la capacidad que tiene el discurso argumentativo de generar consenso sin coaccionar, si se lleva a cabo dentro de una comunidad racionalmente motivada.

La teoría de Popper (1962), por otra parte, ilumina el marco teórico desde el cual abordar el estudio de la argumentación. Popper (1994) aplica los principios del racionalismo crítico, proveniente del área de la epistemología, a la teoría social: si el conocimiento es esencialmente falible, debemos desarrollar la disposición a rectificar nuestras ideas y a examinarlas de modo crítico, aceptando la crítica objetiva e incluso buscándola activamente. El resultado es una concepción de sociedad abierta y plural, basada en la apertura a la crítica, en la tolerancia, en el rechazo de cualquier tipo de autoritarismo y de dogmatismo (Popper, 1994).

Aplicado a la teoría social, el racionalismo crítico de Popper, más que una tesis filosófica, parece ser una actitud de diálogo y de razonabilidad (en el sentido habermasiano del término), que favorece el entendimiento y la tolerancia frente a cualquier tipo de totalitarismo y de violencia. En efecto, para Popper (1988; 1994) el racionalismo no sólo constituye una teoría epistemológica, sino una manera de pensar, incluso una manera de vivir, caracterizada por una disposición para escuchar argumentos críticos, para buscar los errores propios y para aprender de ellos. Es, básicamente, una actitud que lleva a mantener las propias ideas abiertas a posibles rectificaciones y por ello permite la búsqueda de la verdad.

La actitud de razonabilidad se hace evidente en la discusión racional, una discusión en la que se mantiene la apertura mental con respecto a cualquier tipo de objeciones o calificaciones, y se está dispuesto a abandonar una opinión que se aprecia cuando hay razones para abandonarla. Esta discusión racional se sostiene en tres principios (Popper, 1988):

1. El principio de falibilidad: es probable que ambos interlocutores estén equivocados.

2. El principio de discusión racional: sopesar, de forma tan impersonal como sea posible, las razones a favor y en contra de una teoría.

3. El principio de aproximación a la verdad: en una discusión que evite los ataques personales, casi siempre es posible acercarse a la verdad.

Popper (1988) pone de manifiesto que estos principios implican, entre otras cosas, la tolerancia: si yo espero aprender de ti, y si tú deseas aprender en interés de la verdad, yo tengo no sólo que tolerarte sino reconocerte como alguien potencialmente igual. La unidad e igualdad potencial de todos constituye en cierto modo un requisito previo de nuestra disposición a discutir racionalmente.

En este marco filosófico, la argumentación supone la presencia de dos interlocutores en posiciones divergentes con respecto a un tema sobre el que no existe acuerdo. A fin de promover la aceptabilidad de su posición y recuperar el consenso perdido, un participante asume el rol de proponente/argumentador, que sustenta una tesis/opinión dirigida a llegar a una eventual conclusión. Este desempeño argumentativo pretende, implícita o explícitamente, ser válido en cuanto a su inteligibilidad, verdad proposicional, rectitud normativa y autenticidad expresiva. El proponente intenta incorporar estratégicamente a la audiencia, teniendo en consideración sus horizontes interpretativos y posibles contraargumentaciones, durante el proceso de selección, construcción y organización del razonamiento persuasivo.

2.2 Tres teorías sobre la argumentación

En esta sección, presentamos una síntesis de las tres teorías ya escogidas desde las que se ha abordado el estudio de la argumentación, esto es, la lógica, la nueva retórica y la pragmadialéctica. A continuación, examinamos las particularidades de cada perspectiva basándonos en las cinco categorías de análisis propuestas por Wenzel (1980): propósito, participantes, procedimientos y criterios de validez del argumento.

· Propósito

Desde la perspectiva lógica, el propósito del estudio de la argumentaciónconsiste en fijar estándares que permitan realizar un juicio racional, esto es, decidir acerca de la validez de conjuntos de proposiciones. En tanto teórico, trata de establecer cánones de inferencias correctas con el objeto de aceptar determinadas expresiones como conocimiento confiable (Lo Cascio, 1991).

En la vertiente de la nueva retórica, Perelman y Olbrechts-Tyteca (1994) consideran que la finalidad de la argumentación es convencer con razones o persuadir mediante recursos afectivos. Para la nueva retórica, la argumentación es eficaz cuando logra la adhesión de la audiencia y provoca la realización de la acción propuesta o al menos crea una disposición para la acción (que se manifestará en el momento oportuno); para ello es necesario adaptar el discurso a la audiencia.

Para la pragmadialéctica, la argumentación tiene por objeto la resolución de diferencias de opinión. El interés está en llegar a un acuerdo con el antagonista y no en la persuasión. En este enfoque se trata de crear una actitud proclive a la discusión a través del análisis crítico de diferentes posturas, de cara a concordar en la toma de decisiones (Van Eemeren y Grootendorst, 1994a).

· Contexto

En la lógica, en tanto los argumentos son construidos como productos o cosas, se les abstrae del proceso de interacción comunicativa. Los lógicos se centran en un conjunto de proposiciones que se ubican en un contexto objetivado, despersonalizado (Lo Cascio, 1991).

En la perspectiva retórica, el discurso argumentativo se produce en una situación real, concreta, cotidiana; el sujeto argumentador debe integrar los elementos situacionales a modo de premisas (Perelman y Olbrechts-Tyteca, 1994).

A la teoría pragmadialéctica también le interesa la situación, pero en tanto ésta permite establecer las condiciones ideales en que se debe desarrollar la interacción. Las personas entran en el ámbito especial de un diálogo que busca resolver una diferencia de opinión. El conocimiento de las particularidades del contexto (por ejemplo de las convenciones que operan en una situación determinada) es más bien un complemento útil a las orientaciones dadas por el modelo de argumentación ideal (Van Eemeren y Grootendorst, 1994b).

· Participantes

En la perspectiva lógica el receptor funciona como examinador crítico. Wezel (1980) afirma que de esta lógica formalista emerge la visión no de un ser humano ejercitando el juicio, sino la de una especie de "máquina lógica" que aplica algunas reglas de validez invariables.

Para la nueva retórica, la audiencia ocupa un papel central, pero no activo. El argumentador debe partir de hechos, premisas, supuestos, presunciones que la audiencia pueda admitir porque se corresponden con su saber, su experiencia o su ideología. Perelman y Olbrechts-Tyteca (1994) sostienen que toda argumentación debe desarrollarse en función de la audiencia.

En la perspectiva pragmadialéctica es esencial el reconocimiento de la existencia de otra persona que, de algún modo, se enfrenta y se opone a una postura asumida (Wenzel, 1980; Van Eemeren y Grootendorst, 1994a). Los interlocutores deben ser conscientes de sus respectivos roles: uno es el protagonista y el otro, el antagonista. Incluso en argumentaciones en las que esta última función no la desempeña nadie en realidad, el protagonista debe tomar en cuenta las posibles dudas u objeciones del antagonista imaginado (Van Eemeren y Grootendorst, 1994b).

· Procedimientos

La perspectiva lógica se mueve en el terreno de las reglas de inferencia lógica que permiten formular conclusiones de validez universal (Wenzel, 1980).

La nueva retórica considera que los procedimientos de la argumentación deben estar basados en la comprensión tácita de ciertas reglas sociales y en la habilidad del argumentador para organizar su discurso de acuerdo a la audiencia. El criterio que subyace es el de la eficacia. Perelman y Olbrechts-Tyteca (1994) aportan a la retórica contemporánea un inventario de técnicas de argumentación efectiva que están en función del conocimiento y creencias de la audiencia.

La teoría pragmadialéctica sistematiza una serie de reglas de procedimiento que especifican en cada etapa los "movimientos", los pasos, que pueden contribuir a resolver las diferencias de opinión. En una cadena de razonamiento, cada paso ha de ser desarrollado exhaustivamente: nada debe ser asumido, nada debe ser cancelado. Muy importante es establecer los movimientos incorrectos, llamados "falacias" (Van Eemeren y Grootendorst, 1994b). El punto de partida consiste en determinar las etapas de la discusión crítica y los actos de habla implicados en estas etapas (van Eemeren, 1992; van Eemeren y Grootendorst, 1994b). En el Cuadro 1 se muestra la relación entre las etapas de la argumentación y los tipos de actos de habla que incluye cada una (van Eemeren y Grootendorst, 1994b:149 y 154):

El modelo además usa una serie de reglas que garantizan las condiciones de felicidad de los actos de habla y contribuyen a la resolución de la disputa en cada etapa. Van Eemeren y Grootendorst (1994a) proponen las siguientes diez reglas que se aplican en las distintas etapas de la discusión. Cada una cumple una función específica en relación con la resolución del conflicto y, al mismo tiempo, con cada una de ellas se puede indicar de modo preciso qué falacias clásicas hay que controlar.

Las reglas de una discusión crítica son las siguientes3:

Regla 1 Ninguna de las partes debe impedirle a la otra presentar puntos de vista o ponerlos en duda.

Regla 2 Una parte que presenta un punto de vista está obligada a defenderlo si la otra parte le solicita hacerlo.

Regla 3 El ataque de una parte a un punto de vista debe referirse al punto de vista que realmente ha sido presentado por la otra parte.

 

CUADRO 1: ETAPAS Y ACTOS DEL HABLA EN LA ARGUMENTACION

ETAPAS DE LA ARGUMENTACIÓN

ACTOS DE HABLA

EXORDIUM

El H/E establece que un conflicto existe

· Expresión de una postura: ASERTIVO

· Aceptación o no aceptación, justificación de la no aceptación: COMPROMISORIO

· Petición de uso declarativo: DIRECTIVO

· Definición, precisión, amplificación: DECLARATIVO DE USO

APERTURA

El H/E intenta resolver la disputa defendiendo su punto de vista frente al del antagonista y promete hacerlo de acuerdo a ciertas reglas

· Aceptación del desafío a defender la posición: COMPROMISORIO

· Decisión del desafío: COMPROMISORIO

· Desafío a defender su punto de vista: DIRECTIVO

· Petición de uso declarativo: DIRECTIVO

· Definición, precisión, amplificación: DECLARATIVO DE USO

ARGUMENTACIÓN

El protagonista desarrolla una argumentación para defender el punto de vista contra dudas (o posibles dudas) y otras formas de antagonismo frente a esta postura o frente a partes de la argumentación que la sustenta

· Desarrollo de una argumentación: ASERTIVO

· Aceptación o no aceptación de una argumentación: COMPROMISORIO

· Petición de argumentación: DIRECTIVO

· Petición de uso declarativo: DIRECTIVO

· Definición, precisión, amplificación: DECLARATIVO DE USO

CONCLUSIÓN

El protagonista la pone de manifiesto de acuerdo a en qué medida la disputa ha sido resuelta en su favor

· Confirmación o retiro de la postura: ASERTIVO

· Establecimiento del resultado: ASERTIVO

· Aceptación o no aceptación, justificación de la no aceptación: COMPROMISORIO

· Petición de uso declarativo: DIRECTIVO

· Definición, precisión, amplificación: DECLARATIVO DE USO

 

Regla 4 Una parte sólo puede defender su punto de vista presentando una argumentación que esté relacionada con ese punto de vista.

Regla 5 Una parte no puede presentar algo falsamente como si fuera una premisa que ha sido dejada implícita por la otra parte, ni puede negar una premisa que él mismo ha dejado implícita.

Regla 6 Una parte no puede presentar falsamente una premisa como si fuera un punto de partida aceptado, ni puede negar una premisa que representa un punto de partida aceptado.

Regla 7 Una parte no puede considerar un punto de vista como si hubierasido concluyentemente defendido, si la defensa no ha tenido lugar por medio de un esquema argumentativo apropiado, que haya sido aplicado correctamente.

Regla 8 En su argumentación, una parte sólo puede usar argumentos que sean lógicamente válidos o que sean capaces de ser validados haciendo explícitas una o más premisas implícitas.

Regla 9 Una defensa fallida de un punto de vista debe tener como resultado el que la parte que lo presentó se retracte de él y una defensa concluyente debe tener como resultado el que la otra parte se retracte de sus dudas acerca del punto de vista.

Regla 10 Una parte no debe usar formulaciones que no sean suficientemente claras o que sean confusamente ambiguas y debe interpretar las formulaciones de la parte contraria tan cuidadosa y tan exactamente como sea posible.

· Criterios de validez del argumento

La perspectiva lógica tradicional iguala la validez de la argumentación con la validez formal del razonamiento expresado en la argumentación (Wenzel, 1980).

En la perspectiva retórica, la validez del argumento depende del éxito que se tenga con la audiencia a la que la argumentación va dirigida. Perelman y Olbrechts-Tyteca (1994) sostienen que dicha validez depende del criterio de un juez, que consiste en un grupo más o menos indiscriminado de personas.

La pragmadialéctica adopta el criterio de razonabilidad, entendiendo ésta como la actividad de usar la razón de "buena" manera (Van Eemeren y Grootendorst, 1994a). Una teoría de la argumentación debe proporcionar reglas para conducir una discusión, reglas que constituyen un procedimiento de validez del problema.

Una de las diferencias fundamentales entre las tres posturas en cuanto al criterio de validez radica en el enfoque desde el que se aborda el estudio de la argumentación (Wenzel, 1980; Van Eemeren y Grootendorst, 1994). La línea lógica tradicionalmente se centra en la argumentación como producto, y la validez proviene de cómo una conclusión es extraída de una o más premisas. Por su parte, la nueva retórica tiende a concebir la argumentación como proceso y encuentra la efectividad de los pasos sucesivos de la argumentación en la aceptación de una postura. Finalmente, la pragmadialéctica combina los dos enfoques anteriores y la validez de la argumentación se asegura mediante la aplicación de procedimientos que guían la discusión crítica hacia la resolución de las diferencias de opinión. Este es, a nuestro juicio, uno de los aspectos más interesantes de la perspectiva pragmadialéctica en relación con la didáctica de la argumentación: su cariz normativo, que sirve de guía para la acción.

3. LA INVESTIGACIÓN

3.1 Materiales y Métodos

Materiales. Para el propósito de nuestra investigación se tomaron inicialmente los siguientes documentos: los programas de estudio de "Lengua castellana y comunicación" de todo el ciclo de Enseñanza Media y los "Manuales del estudiante", publicados por el Ministerio de Educación, correspondientes a esa materia y a esos niveles de escolaridad. Tras revisarlos, se excluyó todo el material perteneciente a 1, 2 y 4 Medio por no considerar el estudio de la argumentación; con ello los documentos se redujeron al programa de estudio de "Lengua castellana y comunicación" de 3 Medio (documento 1) y al "Manual del estudiante" de esa materia y de ese curso (documento 2).

Métodos. Los dos documentos señalados fueron analizados, por separado, según la pauta adjunta (ver anexo 2). En ella se recogen algunos aspectos fundamentales de las cinco dimensiones (propósito, contexto, participantes, procedimientos y criterios de validez del argumento) en las que se analizaron las tres teorías de la argumentación estudiadas (lógica, nueva retórica y pragmadialéctica). De esta forma se elabora un método que asigna categorías y permite valorar la frecuencia de aparición en el texto de las cinco dimensiones e inferir la(s) teoría(s) de argumentación subyacente(s).

De ambos documentos se seleccionaron y se clasificaron aquellas frases y párrafos cuyo contenido, a juicio de las investigadoras, reflejaba alguna de las dimensiones citadas. Así, se separarían fragmentos que correspondieran a la teoría de la argumentación lógica, fragmentos correspondientes a la teoría de la nueva retórica y fragmentos correspondientes a la teoría pragmadialéctica. La asignación de una categoría determinada se llevó a cabo mediante una valoración subjetiva de las investigadoras que requería el acuerdo de ambas. No hubo fragmentos sin categorizar por falta de acuerdo.

4. RESULTADOS

4.1 Análisis de las teorías de la argumentación

Se aplicó una estadística descriptiva a los resultados de las categorías asignadas mediante la utilización del Software Epi-info 6.

Se seleccionaron en total 141 fragmentos: 117 en el documento 1 (82,9%) y 24 en el documento 2 (17,0%) (ver tabla 1). De ellos, 123 fragmentos (87,2%) corresponden a la teoría de la argumentación de la nueva retórica y 18 (12,7%) a la teoría pragmadialéctica. No hay fragmentos que reflejen la teoría lógica.

En el documento 1, aparecen 99 fragmentos (84,6%) correspondientes a la nueva retórica y 18 (15,3%) pertenecientes a la pragmadialéctica. Así, en la línea retórica se reitera que "el propósito de la argumentación consiste en convencer razonadamente o persuadir afectivamente" (doc. 1: 1, 2, 10, 13, 16, 21, 23, 29, 34), aunque, siguiendo el modelo pragmadialéctico, se reconoce "el valor y el sentido para el entendimiento y la adecuada convivencia" (doc. 1:1) que tiene la argumentación si se la considera "un instrumento de comprensión" (doc. 1:2).

En el documento 2, los 24 fragmentos analizados (100%) corresponden a la nueva retórica. Por ejemplo, son frecuentes las expresiones que distinguen entre convencer y persuadir cuando se define el propósito: "normalmente, junto con exponer nuestros puntos de vista, queremos convencer a nuestros interlocutores de ello" (doc. 2:20) y "los textos argumentativos tienen por función persuadir al auditorio sobre la conveniencia, utilidad y justeza de una idea, hecho o interpretación de la realidad" (doc. 2:117). La influencia de la teoría retórica es evidente también en la definición de auditorio ­"si bien la audiencia por excelencia es un grupo grande de personas que escuchan una argumentación, podemos encontrar audiencias de una sola persona (por ejemplo, una clase con un solo alumno), audiencias que no están en contacto con el emisor (por ejemplo, los televidentes), audiencias que leen un texto argumentativo escrito, etc. (doc. 2: 21)­ y en su caracterización ­"necesariamente debe haber un emisor encargado de la argumentación y un receptor a quien se intenta convencer; el receptor puede corresponder a un interlocutor que dialoga con el emisor, intercambiando papeles con él (en este caso, el interlocutor puede contraargumentar, defendiendo su propia tesis), o a una audiencia, la que típicamente es más pasiva durante la comunicación" (doc. 2:21)­.

Los datos del análisis llevado a cabo en este apartado se visualizan a continuación en la tabla 1 y en el gráfico1:

 

Tabla 1: Teorías de la argumentación

 .
Lógica
Nueva Retórica
Pragmadialéctica
Total
Frag.
%
Frag.
%
Frag.
%
Documento 1
0
.
99
84,6
18
15,3
117
(82,9%)
Documento 2
0
.
24
100
0
.
24
(17,0%)
Total
0
.
123
87,2
18
12,7
141
.

 

Gráfico 1: Presencia de cada teoría por documento analizado

 

4. 2 Análisis de las dimensiones de la argumentación

El análisis de la aparición de las cinco dimensiones de la argumentación seleccionadas refleja diferentes frecuencias en los dos documentos (Ver tabla 2). El gráfico 2 ilustra cómo las diferencias entre los documentos son notorias especialmente en lo referente al propósito y a los procedimientos.

 

Tabla 2: Frecuencia de aparición de las cinco dimensiones
 .
Propósito
Participantes
Contexto
Procedimientos
Validez Argumento
Frag.
%
Frag.
%
Frag.
%
Frag.
%
Frag.
%
Doc. 1
48
41,0
33
28,1
14
11,9
15
12,7
7
5,9
Doc. 2
6
25,0
4
16,6
3
12,5
9
37,5
2
8,3

 

Gráfico 2: Porcentaje de menciones de cada dimensión según documento analizado

 

Como se aprecia en el gráfico 2, en lo referente al documento 1, el propósito (41,0%) y los participantes (28,1%) son las más frecuentes. Siguen a éstas el procedimiento (12,7%), el contexto (11,9%) y la validez del argumento (5,9%). En el documento 2, en cambio, aparecen con más frecuencia los procedimientos (37,5%) y el propósito (25,0%). Las dimensiones que siguen son los participantes (16,6%), el contexto (12,5%) y la validez del argumento (8,3%).

4.3 Análisis combinado de dimensiones y teorías

El análisis combinado sólo es posible en el documento 1, en el que hay una distribución en las 5 dimensiones para dos teorías de la argumentación. Los resultados evidencian que la combinación propósito-teoría de la nueva retórica es la más frecuente (29,9%). Así, se afirma que el propósito de la argumentación es "convencer sobre la conveniencia, sentido o pertinencia de la acción que se requiere que el receptor realice o adopte" (doc. 1:18), en el fondo, se trata de "concitar su adhesión o influir en los receptores para que modifiquen sus puntos de vista o asuman determinadas actitudes o comportamientos (doc.1:9). Sin embargo, también aparece la asociación propósito-pragmadialéctica, cuya frecuencia es de un 11,1%: no se pierde de vista que "en situaciones problemáticas que requieren reflexión para su solución" (doc.1:3), la argumentación puede convertirse en un "diálogo para lograr el establecimiento de un acuerdo" (doc. 1:4).

A la combinación propósito-nueva retórica, sigue la asociación participantes-nueva retórica (26,4%), expresada en fragmentos como, en la construcción de la argumentación es necesario "tener presente y considerar la posición del auditorio" (doc 1:10). La asociación participantes-pragmadialéctica, tiene una frecuencia de aparición del 1,7%; en este caso se destaca "el carácter dialógico implícito de la argumentación" (doc.1:5).

La combinación contexto-nueva retórica (11,9%) reitera que la argumentación constituye "un medio de convencimiento del otro en las situaciones cotidianas de la vida" (doc. 1:17). Si bien predomina la asociación procedimiento-teoría de la nueva retórica (10,2%), aparece también la combinación procedimiento-pragmadialéctica (2,5%); en el primer caso se da cuenta de las consabidas "fórmulas para captar la atención, la benevolencia, la simpatía del destinatario" (doc. 1:23), mientras que en el segundo se considera "la participación de todos, respetando sus puntos de vista y manifestando con fundamento acuerdo o desacuerdo con los puntos de vista de los otros" (doc. 1:12).

En la combinación validez del argumento-teoría de la nueva retórica, con una frecuencia de aparición del 5,9%, se consideran "las premisas que dan respaldo o garantía de validez a la argumentación" (doc.1:32) y se reconocen "las razones que enuncia el emisor para dar validez y fundamento a su posición" (doc.1:13). La tabla 3 y el gráfico 3 ilustran lo que acabamos de reportar:

 

Tabla 3: Combinación dimensiones y teorías
   .
Propósito
Participantes
Contexto
Procedimientos
Validez Argumento
Total
Frag.
%
Frag.
%
Frag.
%
Frag.
%
Frag.
%
 
117
. Lógic.
0
.
0
.
0
.
0
.
0
.
Doc.1 Retór.
35
29,9
31
26,4
14
11,9
12
10,2
7
5,9
. Pragd.
13
11,1
2
1,7
0
.
3
2,5
0
.
Total .
48
41
33
28,1
14
11,9
15
12,7
7
5,9

 

Gráfico 3: Teorías presentes en cada dimensión en el Proyecto de Programa

 

En el documento 2 no es posible realizar el estudio combinado porque no hay fragmentos asociados a las teorías lógica y pragmadialéctica (ver tabla 4).

Tabla 4: Dimensiones y teorías documento 2
   .
Propósito
Participantes
Contexto
Procedimientos
Validez Argumento
Total
Frag.
%
Frag.
%
Frag.
%
Frag.
%
Frag.
%
 
24
.
Lógic.
0
.
0
.
0
.
0
.
0
.
Doc.2
Retór.
6
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Pragd.
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5. DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos deben interpretarse a la luz del método de análisis del discurso. Lamentablemente no se cuenta con investigaciones similares que permitan corroborar o refutar datos y probar la validez y confiabilidad del análisis.

El análisis de los resultados pone claramente de manifiesto que el fundamento teórico de la propuesta sobre argumentación que presenta la Reforma Educativa corresponde a la teoría de la nueva retórica. La opción es evidente en los dos documentos examinados. Las escasas referencias a la teoría pragmadialéctica, del tipo "crear un pensamiento con disposición a la crítica y al diálogo" (documento 1:3) surgen del valor que se asigna a la argumentación "para el entendimiento e incluso entenderse en qué y por qué no se está de acuerdo" (documento 1:12) y por considerar el "carácter interactivo-comunicativo y de intercambio de ideas divergentes acerca de temas opinables para establecer acuerdos" (documento 1: 25). Sin embargo, esta perspectiva sólo aparece esbozada en el documento 1 y se pierde en la decidida opción por la nueva retórica.

Otro de los resultados obtenidos evidencia que la teoría lógica sobre la argumentación no está presente en el discurso de la Reforma. En realidad, las posibilidades de usar en la argumentación cotidiana razonamientos basados en la lógica formal son escasas dado que según esta perspectiva la conclusión correcta a la que se puede llegar es sólo una. Si las premisas son verdaderas, la conclusión también lo será. En cambio, en la vida diaria, frente a situaciones polémicas, se plantean varias alternativas válidas de solución. En este caso, se está frente a un proceso creativo en el que de determinadas premisas, pueden derivarse infinitas conclusiones (Johnson-Laird, 1990). El proceso de la argumentación cotidiana, a menudo, desarrolla un proceso inverso al del conocimiento científico: parte de opiniones y posteriormente se construyen las premisas, fundamentos o razones (López, 1996).

Se observa también en los resultados del análisis llevado a cabo una notable diferencia en la frecuencia de mención de las cinco dimensiones. En el documento 1 la primacía del propósito se explica porque cada vez que se define la argumentación, se hace a partir de su finalidad. Además, es necesario resaltar que esta definición se realiza de modo reiterado a lo largo del documento. En el documento 2 la preponderancia la tiene el procedimiento, lo cual está acorde con el objetivo didáctico propio de un manual de estudio. En este documento, el propósito también tiene importancia, ocupando el segundo lugar de las menciones, dado que, como señalamos anteriormente, esta dimensión es capital en la definición de la argumentación. La mención a la validez del argumento queda relegada al último lugar en ambos documentos. Ello evidencia claramente la dificultad que ofrece la fijación de un criterio confiable acerca de lo verdadero o lo falso de un argumento.

Por lo que se refiere al tratamiento de cada dimensión según cada perspectiva, se constata que en el documento 1, en el propósito, los participantes y el procedimiento, de alguna manera se expresa alguna referencia, implícita o explícita, en la línea de la pragmadialéctica. En cambio, esta presencia no se detecta ni en la dimensión contexto ni en la de la validez del argumento. Pensamos que los autores del documento 1 han vislumbrado las posibilidades de aplicación de la perspectiva pragmadialéctica, sin realmente poder integrarla sistemáticamente en la línea de la nueva retórica que ellos siguen. En el documento 2 ni siquiera se atisba esta línea. El paradigma de la nueva retórica sigue siendo el paradigma dominante de nuestro currículum educativo.

Es interesante remarcar, en el planteamiento del propósito de los dos documentos analizados, el uso ambiguo de los términos "convencer" y persuadir". Si bien, se intenta distinguir entre ambos ("convencer racionalmente y persuadir afectivamente" documento 1:2), de hecho, se consideran las dos caras de la misma moneda, partes integrantes de un texto argumentativo. A través del convencimiento o de la persuasión, lo fundamental es "influir en el receptor para que adhiera a la posición del enunciante, para que modifique sus puntos de vista u opiniones" (documento 1: 11). En ocasiones el uso indistinto de uno de los términos engloba a los dos ("el propósito de la argumentación es persuadir al auditorio sobre la conveniencia, utilidad, uso o justeza de una idea, hecho o interpretación de la realidad", documento 2: 117).

6. CONCLUSIONES

Nuestra investigación ha confirmado la hipótesis inicial acerca de la presencia de las perspectivas neoretórica y pragmadialéctica; no se ha confirmado la presencia de la perspectiva lógica.

Hemos logrado asimismo nuestro propósito en cuanto a determinar que, en el discurso sobre argumentación en los documentos examinados, la teoría de la nueva retórica predomina claramente. Los antecedentes aportados demuestran que la pragmadialéctica tiene una presencia muy limitada y se reduce únicamente al Programa propuesto y, fundamentalmente, a lo que al propósito se refiere.

Sin lugar a dudas, en el contexto estudiantil, en el que no sólo se trata de aprender a resolver conflictos, sino también de saber defenderse de tanta propaganda y publicidad que pretende persuadir a los estudiantes, la línea retórica juega un papel de capital importancia. Sin embargo, vistos el carácter integrador del modelo pragmadialéctico, sus posibilidades de aplicación real y su firme base epistemológica, nos inclinamos a pensar que éste puede ser un aporte interesante a la propuesta pedagógica de la Reforma en torno a la argumentación, aporte que podemos considerar desde cada una de las cinco dimensiones.

Desde el punto de vista del propósito, se trata de fomentar una actitud proclive a la discusión racional, a la aceptación de diferentes posturas, a la capacidad de ponerse en el lugar de los otros. Esta postura vital es adecuada tanto para resolver conflictos, finalidad propia de la pragmadialéctica, como para lograr la adhesión de la audiencia, finalidad propia de la nueva retórica. Lo importante, pensamos, es no confundir los propósitos y ser conscientes de cuándo la situación requiere uno u otro.

En cuanto al contexto, la pragmadialéctica configura un contexto ideal en el que los estudiantes pueden ejercitarse en la aplicación de las reglas y en la detección y superación de las falacias.

El aporte de la pragmadialéctica en lo relativo a los participantes, consiste en revelar el carácter interactivo de los roles de protagonista y antagonista, quienes toman conciencia de su papel en la argumentación. Esta concepción enriquece la visión de los participantes postulada por la nueva retórica.

La aplicación didáctica en relación con los procedimientos apunta al desarrollo de habilidades de reconocimiento de actos de habla relativos a las etapas de argumentación y de establecimiento de las condiciones de felicidad para dichos actos.

Acerca de la validez del argumento, cabe destacar que la pragmadialéctica supera el relativismo de la postura retórica y trata de afirmarse, por un lado, en las reglas que forman el procedimiento y, por otro, en la aceptabilidad intersubjetiva para los oponentes (van Eemeren y Grootendorst, 1994a). Además, contribuye a desarrollar un razonamiento flexible y abierto a los otros, al mundo de hechos y creencias sobre los que versa la disputa.

 

REFERENCIAS

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ANEXO 1: Parámetros de análisis

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