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Revista signos

On-line version ISSN 0718-0934

Rev. signos vol.37 no.55 Valparaíso  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342004005500004 

Revista Signos 2004, 37(55), 41-58

LINGÜISTICA

La repetición del gesto en el discurso interactivo*

Gesture repetition in interactive discourse

 

Alexis Tabensky

Universidad de New South Wales

Australia

Dirección para Correspondencia


RESUMEN

Este artículo trata del uso de los gestos espontáneos en una interacción y, específicamente, de la repetición de los gestos del interlocutor. El análisis de cuatro instancias de repetición gestual encontradas en dos discusiones diádicas con hispanohablantes nativos, muestra que esta actividad discursiva opera de manera similar a la repetición verbal: el receptor puede simplemente reproducir el gesto del locutor (retoma) o reciclarlo introduciendo modificaciones variadas (reformulación). Las cuatro instancias estudiadas fueron ejecutadas por la misma participante quien actuó casi como una entrevistadora de sus compañeros. Así, la repetición gestual cumplió una función de facilitación de la palabra del otro, tanto a nivel de la negociación de los significados como a nivel de la gestión de la interacción. Más fundamentalmente, la repetición gestual es un indicador de que los hablantes prestan atención a los gestos del interlocutor, lo cual confirma la finalidad comunicativa del gesto.

Palabras Claves: gesto, repetición, interlocutor, interacción.


ABSTRACT

This article is about the use of spontaneous gestures in interaction and, more precisely, about the repetition of the interlocutor's gestures. The analysis of four instances of gesture repetition found in two dyadic discussions with Spanish native speakers shows that this discursive activity operates in a way similar to verbal repetition. That is, the recipient can simply reproduce the interlocutor's gesture (retake) or recycle it by introducing various modifications (reformulation). All four instances of gesture repetition studied were performed by the same participant, who behaved almost like an interviewer with her partners. Gesture repetition played a part in facilitating the partners' speech in two areas: the negotiation of meaning (ideational dimension of language), and the conduct of interaction (discursive dimension of language). More importantly, gesture repetition is an indicator that speakers pay attention to the interlocutors' gestures, confirming the communicative purpose of gesture.

Keywords: gesture, repetition, interlocutor, interaction.


 

INTRODUCCION

En una conversación es frecuente que los participantes repitan las palabras del interlocutor, ya sea textualmente, y a veces casi como un eco, ya sea con modificaciones de variados grados de importancia. Generalmente se considera que la repetición verbal ocurre en secuencias conversacionales en que los participantes expresan opiniones convergentes, acuerdo de fondo, o cuando están simplemente "trabajando" a nivel de la relación social que sostiene la conversación, acuerdo de forma. Aún más, los "conversantes" pueden repetir también los gestos del interlocutor de manera tal que, juzgados por un observador inocente, estos pares de gestos aparecen indiscutiblemente asociados por su parecido a nivel de la forma. Este trabajo investiga justamente la repetición de los gestos del interlocutor en el curso de una interacción.

El fenómeno es en realidad mucho más complejo de lo que puede parecer a primera vista debido a que los gestos que producimos al hablar están profundamente ligados a la palabra, tanto en lo que concierne al ritmo de elocución como al contenido semántico del enunciado. Repetir un gesto del interlocutor afecta entonces necesariamente a la palabra. Curiosamente sabemos muy poco al respecto todavía. En la literatura el único antecedente se encuentra en dos estudios sobre el "gesto de regreso" (de Fornel, 1992, 1995), entendido como el gesto hecho al mismo tiempo o después que un gesto icónico del interlocutor. En los dos estudios mencionados se observó que el gesto que el destinatario hace en respuesta a un gesto del hablante generalmente no está en relación semántica con el contenido del nuevo discurso, es decir, que la relación de congruencia entre la forma del gesto y el componente lexical del discurso, característica del gesto icónico, se quiebra. Estudiando la interacción verbal desde un punto de vista pragmático-conversacional, la propuesta es entonces que estos "gestos de regreso" funcionan como señales de contextualización (Gumperz, 1982), puesto que ayudan a establecer una coordinación rítmica de los movimientos corporales entre los interactantes al mismo tiempo que les permiten llegar a compartir un marco referencial (de Fornel, 1992).

Aunque su participación en el proceso de contextualización parece difícil de cuestionar, la repetición de un gesto del interlocutor puede también ser abordada desde la perspectiva de las actividades discursivas, que incluyen varias formas de repetición verbal, dentro del marco de la lingüística interaccional, de inspiración enunciativa (Vion, 1992). En dos trabajos anteriores examiné precisamente los procedimientos que usan los hablantes para repetir y reciclar las palabras y los gestos de los interlocutores y mostré que la repetición verbal de tipo eco generalmente no va acompañada de gesto (Tabensky, 2001a) pero que, cuando el receptor repite un gesto, puede en algunos casos reproducir una unidad completa gesto-palabra y en otros separar el elemento verbal del gestual para resituarlos en su propio enunciado (Tabensky, 2001b). En este artículo quiero presentar nuevos refinamientos de esta problemática focalizando el análisis en el proceso por el cual el enunciador en posición de recepción produce una repetición gestual. Con este fin analizaré en detalle todas las instancias de repetición gestual encontradas en dos interacciones con participantes hispanohablantes. Este enfoque intralingüístico fue preferido al enfoque comparativo translingüístico de los dos estudios precedentes, que encontraron instancias de repetición gestual igualmente en hablantes nativos del inglés, del francés y del español. Esta vez se consideró que la homogeneidad del código permitiría profundizar mejor la problemática: se tratará entonces de esclarecer el fenómeno tanto desde el punto de vista de su naturaleza misma como de la función que cumple en el curso de una interacción.

Tratándose de un trabajo empírico, procederé, en primer lugar, a describir los materiales y método de trabajo; en seguida, a situar la investigación en su marco teórico; en tercer lugar, presentaré los resultados del análisis de los datos, seguidos de una discusión de los puntos principales. En la conclusión me referiré brevemente a las implicaciones de los asuntos discutidos, sugiriendo también vías posibles de futuros trabajos.

Materiales y método

Los datos provienen de dos interacciones filmadas en video, de una duración aproximada de diez minutos cada una. Los participantes son tres estudiantes chilenos, Cecilia (C), Ana (A) y Damián (D), hispanohablantes nativos, de entre 20 y 22 años. Son voluntarios y, a pesar de que estudian en la misma universidad, no se conocían antes de la experiencia. Ana y Damián son los interlocutores de Cecilia, quien participa entonces en las dos interacciones. El corpus hispanohablante completo se compone de doce interacciones, de la categoría "discusión", es decir, que están centradas en torno a un tema. Para suscitar los datos se propuso a cada díada una lista de tres temas de conversación, de los cuales debían elegir uno, de común acuerdo1. La filmación se hizo en un estudio de televisión, con tres cámaras: dos para captar a cada participante de frente (plano a la cintura), y la tercera para captar a los dos participantes de perfil, sentados frente a frente en un decorado de tipo salón (plano general de la situación).

Las discusiones fueron transcritas usando el sistema de partitura musical, en el cual las intervenciones de cada hablante se escriben en una línea específica, siempre la misma, durante toda la transcripción (las convenciones de transcripción usadas se encuentran en el anexo que precede las notas). Este sistema permite una representación visual fidedigna de la alternancia de los turnos de habla así como también de la palabra simultánea y de todas las manifestaciones vocales del destinatario que no llegan a convertirse en una verdadera toma de la palabra. A esta representación de la actividad verbal y vocal se agregó en un segundo tiempo la actividad gestual, tomando la precaución de limitar la influencia de la información verbal. Con este fin, se estudió la banda video en un primer momento sin sonido; posteriormente, una vez que los pares de gesto hubieron sido identificados, se estudió cada uno de ellos en relación a la secuencia verbal acompañante.

Aunque se encontraron instancias de repetición gestual en otras discusiones, las dos seleccionadas fueron preferidas por dos razones principales: en primer lugar, el alto grado de cooperación y de compromiso de los participantes, quienes no parecen afectados por la situación de filmación, hizo que la palabra fluyera con naturalidad, sin silencios ni rupturas, y en un registro que podemos calificar como representativo del habla estudiantil chilena. En segundo lugar, el comportamiento "repetidor" de una de las participantes, Cecilia, se destacó rápidamente. Observar el funcionamiento de la repetición en la misma hablante, con dos interlocutores diferentes pero bajo las mismas condiciones, pareció el método más adecuado a los objetivos del estudio.

El gesto y la palabra

A pesar de que tradicionalmente la lingüística no se ha ocupado de estudiar el gesto humano, la asociación de éste con el lenguaje ha sido reconocida de diversas maneras. Ya sea para decir que el gesto puede a veces enfatizar el significado del lenguaje hablado, o bien, para explicitar su carácter inferior cuando se le compara con la palabra, la presencia del gesto no ha podido ser ignorada2. Si bien esta situación no llevó a los lingüistas a ocuparse del gesto, el interés sí prendió en otras disciplinas anexas, tales como la antropología, la psicología, la semiótica, de tal forma que hoy en día la cuestión ya no parece ser si gesto y lenguaje tienen algo en común, sino de determinar la naturaleza exacta de los lazos que los unen.

¿Qué es un gesto? Kendon (2000), uno de los pioneros de los estudios del gesto, usa el término en su significación más corriente de "gama de acciones corporales visibles que son más o menos consideradas como parte de la expresión voluntaria de una persona", definición que permite distinguir el gesto de la expresión de la afectividad, la cual no podemos controlar, y de otros aspectos del comportamiento, como la postura y la dirección de la mirada que, aunque cumplen un rol regulador en los procesos de interacción humana, no forman parte de los "paquetes" de acción por los cuales saludamos a alguien, desarrollamos un argumento, contamos historias, transmitimos un chisme, etc. (Kendon, 2000, p. 49). De esto se deduce que para Kendon (2000) el gesto no es un mero ayudante de la palabra sino un compañero o un "socio" ("partner") de la palabra con la cual trabaja en términos de igualdad en la actividad de la comunicación. Para él, como para la mayoría de los investigadores de referencia, tales como McNeill (1992, 2000a), Calbris (1990) y Heath (1986) entre otros, el hablante usa gestos principalmente para comunicar un significado al receptor. Otros, como Butterworth y Beattie (1978), y Krauss, Chen y Chawla (1996), basados en trabajos experimentales de orientación psicológica, sugieren en cambio que el hablante gesticula sobre todo para ayudar su propia formulación verbal ya que el gesto le permitiría conservar conceptos en la mente mientras trata de hablar de ellos. Claro está que esta segunda propuesta de una función interna del gesto no invalida la primera, de una función externa, ya que nada nos lleva a suponer que los receptores no puedan obtener información de los gestos que traducen los procesos mentales del hablante.

Cualquiera que sea la propuesta preferida, un principio que ya no se cuestiona es que el gesto y la palabra se producen juntos y que deben ser considerados por lo tanto como dos aspectos de un solo proceso interno (McNeill, 1985, 1992). Prueba de la existencia de esta estructura mental única es el hecho de que el gesto y la palabra están perfectamente sincronizados, de tal forma que el punto máximo de una curva entonativa ("peak") coincide siempre con el apogeo del gesto ("stroke") que acompaña la palabra. La sincronización gesto-palabra, documentada muy temprano por Kendon (1972), constituye actualmente uno de los aspectos más estudiados de la disciplina, con análisis cada vez más finos y exactos. Los trabajos comparativos translingüísticos por ejemplo, permiten observar cómo los hablantes de dos idiomas sincronizan de manera diferente los gestos y las palabras mientras están formulando hechos lingüísticos de la misma naturaleza (McNeill, 1992; de Ruiter & Wilkins, 1998; Stam, 1998; McNeill & Duncan, 2000).

Gesto y palabra son, sin embargo, fundamentalmente diferentes, y esto por varias razones. En primer lugar, el gesto usa el modo manual (los gestos estudiados aquí son esencialmente movimientos de las manos y también de los brazos) mientras que la palabra usa el modo vocal, por lo cual los canales de percepción difieren también: visual para el gesto, auditivo para la palabra. En segundo lugar, gesto y palabra no comparten las mismas propiedades: el gesto no es articulado, no posee niveles formales y por lo tanto no está dotado de capacidades combinatorias; cada gesto es un hecho global que no puede ser segmentado en unidades más pequeñas3 y que no puede tampoco asociarse con otros para formar unidades más grandes. No hay entonces ni fonología ni sintaxis gestual4. En tercer lugar, el gesto co-verbal, es decir, el gesto sincronizado a la palabra, es espontáneo y no obedece a convenciones, a no ser aquéllas que determinan que tal o cual gesto sea socialmente aceptable en un determinado contexto. El gesto co-verbal no es convencional en el sentido de que la forma que dibuja el hablante con la mano o las manos no está socialmente unida a una significación específica, por lo tanto otros hablantes de la misma comunidad no pueden reconocer este gesto como portador de un significado determinado5. Tampoco es posible prever qué gestos va a hacer un hablante, aunque sepamos de qué va a hablar, y aún menos saber si efectivamente va a hacer algún gesto. En verdad, si podemos decir sin temor a equivocarnos que todos hacemos gestos en mayor o menor medida cuando hablamos, también es necesario reconocer que no gesticulamos cada vez y siempre que hablamos. Si, por definición, es imposible hablar sin palabras, sí es posible hablar sin gestos. Vale decir, el gesto co-verbal es raramente obligatorio6 pero la palabra sí es una condición obligatoria para que haya gesto7.

Las diferencias entre gesto y palabra nos han traído de vuelta a la compleja relación que existe entre ellos. Uno de los puntos principales en este sentido es que, si bien gesto y palabra laboran conjuntamente en la formulación de un significado, el gesto no duplica la palabra, es decir, el gesto no "dice" con movimientos manuales lo mismo que la palabra "dice" con sonidos articulados. El gesto y la palabra no son redundantes (McNeill, 2000b), el gesto no es un "doble" de la palabra (Calbris & Tournier, 1997) sino que cada uno pone sus propios recursos en acción de tal forma que los dos se complementan para producir un enunciado multimodal, que es más completo que cada uno de sus componentes considerados por separado. El siguiente ejemplo, extraído del corpus en estudio, servirá para ilustrar lo explicado. Las hablantes, Ana y Cecilia, están recordando cómo un grupo de estudiantes llevó a cabo su campaña electoral con miras a la Presidencia de la Federación: estos estudiantes solían fabricar sus propios carteles en el patio de la universidad. Ana dice entonces: <<la gente se paraba a mirarlos>>, al mismo tiempo, levanta la mano derecha hasta la altura de la cabeza, con la palma hacia afuera, es decir, dirigida hacia la interlocutora, y los dedos apuntando hacia arriba. Cuando el gesto llega a su apogeo, al principio de la palabra <paraba>, los dedos se doblan hacia adelante en <pa> y, en esta configuración, la mano comienza a bajar marcando dos tiempos en sincronía con el resto del enunciado, el final del cual coincide con un punto de transición gestual, a la altura del busto, donde un nuevo gesto se produce en sincronía con un nuevo enunciado verbal. Ahora bien, si el gesto es claramente un gesto ilustrativo en el cual descubrimos una imagen de "altura" y algo que sucede en relación a esta dimensión, no vemos en él una representación de la idea de <gente>, ni de la acción de <pararse> ni tampoco de la de <mirar>. El gesto no duplica ninguno de los elementos semánticos contenidos en el enunciado verbal <<la gente se paraba a mirarlos>> sino que agrega un elemento nuevo, la altura, sugiriendo que <la gente se paraba a mirar> a los estudiantes desde un lugar más alto que aquél en que éstos se encontraban fabricando sus carteles. El conjunto gesto-palabra significa entonces mucho más que el gesto y la palabra separadamente, porque cada uno de ellos hace intervenir recursos propios: forma, volumen, movimiento y dirección están presentes de manera global y sintética en el gesto; actores, acción, tiempo y recipientes de la acción están presentes de manera segmentada y analítica en la palabra. Naturalmente, no siempre la relación gesto-palabra alcanza tales grados de complementaridad, ya que hay casos en que el gesto icónico parece expresar visualmente con gran exactitud el significado del enunciado verbal que co-ocurre con él. Como se verá más adelante, el principio de no-redundancia y complementaridad entre el gesto y la palabra juega un rol central en la problemática que nos ocupa.

La repetición y el gesto

De lo anterior se deduce que el gesto co-verbal, producido conjuntamente con la palabra por el mismo sistema mental, es un fenómeno estrictamente individual. La gesticulación es una actividad espontánea que surge a medida que la enunciación se va haciendo enunciado: el gesto co-verbal es entonces un ente que existe a nivel del discurso pero que es, por definición, único. Es más, el significado que resulta de la concurrencia de un gesto y un enunciado verbal es una instancia única. No obstante, esto no impide la reaparición de un gesto: de hecho la recurrencia de características gestuales en el curso de una porción de discurso ya ha sido observada y se ha sugerido que ella es indicadora de cohesión discursiva (McNeill, 2000c). Cuando se trata sin embargo de la reproducción de un gesto del interlocutor la problemática es otra: ya no es cuestión de tener acceso a la estructura subyacente del texto y a las líneas cohesivas que lo sostienen, sino de observar una actividad coordinada entre dos hablantes que participan en un mismo acontecimiento. De la perspectiva monologal hemos pasado entonces a la perspectiva dialogal.

Ahora bien, la actividad coordinada de los dos hablantes tiene lugar en un contexto específico que, a su vez, está determinado por el tipo de discurso: una conversación, una disputa, una entrevista, una transacción comercial, una consulta con un especialista, por ejemplo. Aunque la actividad gestual no ha sido todavía estudiada en relación directa con estos tipos diferentes de interacción, es probable que éstos surtan un efecto en ella, no solamente en términos de frecuencia, sino también en términos de calidad, por decirlo así; en efecto la relación personal entre los participantes, sumada a los actos de habla que ellos cumplen, debe en toda probabilidad ejercer un efecto moldeador sobre la gesticulación. Podemos así presuponer que en una conversación entre dos amigos el relato de una experiencia personal se verá ilustrado por gestos icónicos, en cambio la negociación de un tratado comercial o industrial de gran envergadura comportará gestos de tipo argumentativo (enumeración, por ejemplo). Sin embargo, en el dar y recibir de una interacción es innegable que los discursos individuales de los participantes no pueden hacer como si el otro no existiera: la naturaleza dialogal del encuentro, y simplemente del lenguaje (Bakhtin, 1981), hará resurgir en cada discurso las huellas del discurso del otro. Y en vista de que el lenguaje es una actividad multimodal, vale decir, es oral (verbal-vocal) y gestual, podemos presuponer también que estas huellas serán de naturaleza oral y gestual.

Examinemos en primer lugar la vertiente verbal del fenómeno. Las formas que la repetición puede adoptar son extremadamente variadas, yendo de la simple reiteración en eco hasta la repetición modificada, próxima al discurso de referencia y los procedimientos de cita. Hay abundantes trabajos al respecto en el mundo franco-parlante, y las maneras de describir el fenómeno son muy variadas. Así por ejemplo, con el concepto de construcción diafónica ("construction diaphonique") se engloba la gama de todas las formas de reproducción de las palabras del enunciador por parte del destinatario (Roulet, Auclin, & Moeshler, 1985); en cambio, los conceptos de retoma ("reprise") y reformulación ("reformulation") permiten distinguir los casos de reproducción textual de una secuencia discursiva anterior, de los casos en que el enunciado original es reproducido con modificaciones (Vion, 1992). Otros autores han elaborado a partir de estas propuestas para estudiar el valor argumentativo de una secuencia discursiva según su localización con respecto a la secuencia original: así, las retomas diafónicas locales no hacen más que reproducir en forma de eco las palabras que preceden inmediatamente una intervención reactiva (Torck, 1993), en cambio las reformulaciones pueden ser diferidas y afectar a secuencias originales muy distantes, con el objeto de reintroducir esa información en el terreno de la interacción (Perrin, 1995). En todos los trabajos prima, sin embargo, la repetición de las palabras del "alocutario" ("allocutaire", el otro enunciador) y, por ende, la apropiación de éstas por parte del destinatario, esto es, evidencia de una realización conjunta a nivel del discurso. También encontramos la misma visión en el mundo anglo-parlante con el concepto de alo-repetición ("allo-repetition"): la repetición de las palabras del otro contribuye a crear un verdadero tejido conversacional en el que los participantes "bordan" las palabras de los interlocutores en la trama de su propio discurso (Tannen, 1989); hay sugerencias además de que la repetición juega un rol considerable en la constitución de la competencia lingüística y constituye el núcleo creativo no solamente de un discurso en particular sino del discurso mismo (Tannen, 1989).

Más que un artefacto ritual, la repetición es entonces un indicio del uso profundamente dialógico del lenguaje (Bakhtin, 1981): si es efectivo que los roles de auditor y de hablante son intercambiables, no se deduce de esto que ellos sean herméticos ni estrictamente sucesivos, muy por el contrario en cada auditor hay un hablante que se proyecta, en cada hablante hay simultáneamente un auditor en potencia. Aún más, escuchar es un comportamiento tan activo como hablar y hay en cada rol de la díada conversacional elementos del otro.8 Un ejemplo extraído del corpus en estudio servirá para ilustrar el funcionamiento de la repetición entre alocutarios. Las participantes, Ana y Cecilia, están hablando del ex candidato presidencial Max Neef y de cómo Ana llegó a conocerlo. Los términos "refraseo" y "refrasear" serán utilizados en los análisis que siguen como genéricos para designar la actividad de repetición.

Extracto 1

104 C

mhm

104 A

claro claro + no se hizo ningún problema nada + más encima nos dio regalitos

105 C

{risa} ¿también tenía
chapitas (b)
de ésas? ¿sí?

105 A

así + XXX chapitas(a)
sí + sí tenía chapitas (c)

106 C

vote por Max Neef {riendo}

106 A

claro + igual
tú con esas cuestiones te dan ganas de::

107 C

te incentivan (d)

107 A

+ de votar ++ te incentivan (e) cualquier cantidad + a lo mejor eso es lo que falta

 

Tenemos tres casos de repetición verbal: dos en la línea 105 y uno en 107. En 105, la primera ocurrencia de <chapitas> es producida por Ana en (a), la segunda es una integración de este término en la pregunta hecha por Cecilia en (b), y la tercera es una repetición con modificación, en la que Ana transforma la pregunta en una respuesta afirmativa en (c). Así la proposición inicial de Ana <<más encima nos dio regalitos así + XXX chapitas>> es reinterpretada por Cecilia quien busca confirmación de lo que ella entiende por <chapitas> preguntando si se trata efectivamente de <chapitas de ésas>. La confirmación de Ana asegura a Cecilia que ambas están hablando de las mismas <chapitas>, es decir, los pequeños prendedores usados por los partidarios de un candidato político. Así entonces, (b) refrasea (a) y (c) refrasea (b), y en cierta medida también (a) puesto que Ana recibe de vuelta su proposición modificada y la adopta como tal. Las dos repeticiones (b) y (c), con modificaciones muy ligeras, indican sobre todo la voluntad de las participantes de manifestar explícitamente su cooperación mutua. Estas repeticiones no sólo son evidencia de que Ana y Cecilia se están escuchando atentamente sino también de su deseo de explotar el lado humorístico de la anécdota para consolidar la relación interpersonal: hablar de <chapitas de ésas> abre un espacio de presupuestos compartidos que lleva a la creación de un sentimiento de complicidad (algo así como: "ya sé de qué estás hablando y pienso lo mismo que tú"). La cooperación que podemos observar en 107 es de otra índole: la sugerencia de Cecilia en (d) <<te incentivan>> surge como una ayuda ante la vacilación de Ana, quien al final de la línea 106A <<te dan ganas de:: +>> marca una pausa antes de completar su enunciado en 107A con <<°de votar°>>, pronunciado por lo demás en un tono más bajo que el resto. Inmediatamente después Ana adopta en (e) la sugerencia de Cecilia repitiendo <<te incentivan>> y agregando una modificación de intensidad, <<cualquier cantidad>>.

En estos tres casos de repetición verbal, el enunciado repetido se produce inmediatamente después que el original, de una manera muy similar a lo que sucede en las conversaciones ordinarias, tal como fue documentado por Tannen (1989)9. Así, como resultado de esta actividad vemos aparecer en las líneas 105 y 107 un ejemplo de ese "tejido" común en el que los participantes "bordan" las palabras del alocutario en la trama de su propio discurso. Ser alocutario significa justamente estar en la posición de hablante sin dejar de ser receptor lo cual conlleva una concepción dialogal del discurso. Ahora bien, como hemos dicho el gesto co-verbal está profundamente ligado a la palabra y al segmento de discurso con el cual co-ocurre. Cabe preguntarse entonces de qué manera interviene el gesto en los casos de repetición verbal: ¿se repite el gesto también si se repiten las palabras?, y si es así, ¿cómo sucede esto concretamente?, puesto que sabemos que gesto y palabra son esencialmente diferentes. Examinemos nuevamente el extracto 1, esta vez incluyendo la actividad gestual.

Extracto 1b

104 C

mhm

104 A

claro claro + no se hizo ningún problema nada + más encima [nos dio regalitos

105 C

{risa} [¿también tenía chapitas (b) de ésas? ¿sí?

105 A

así + XXX chapitas(a) ](i) sí + si tenía chapitas (c)

106 C

vote por Max Neef ](ii) {riendo}

106 A

claro +
[igual tú con esas cuestiones te dan ganas de::

107 C

te incentivan (d)

107 A

+ de votar ++ te incentivan (e) cualquier cantidad ](iii) + a lo mejor eso es lo que falta

 

Vemos ahora que Ana y Cecilia gesticulan mientras usan el término <chapitas>, en (i) y (ii), pero también que cada gesto co-ocurre con los enunciados completos, sin restringirse al solo término. Estos dos gestos son completamente diferentes. En (i) Ana imita la acción de repartir o distribuir algo entre varias personas (la mano derecha cerrada, como sujetando un objeto, ejecuta varios movimientos dirigidos hacia receptores imaginarios); el gesto acompaña el enunciado <<nos dio regalitos así + XXX chapitas>> ilustrando la acción de dar algo desde el punto de vista del personaje que ejecuta la acción10, el candidato Max Neef, sin introducir diferencias entre los objetos "dados", ya sean <regalitos>, <chapitas> u otra cosa. En (ii), en cambio, mientras dice <<¿también tenía chapitas de ésas?>> Cecilia muestra un pequeño círculo formado por el pulgar y el índice de la mano derecha en contacto: el gesto ilustra aquí el objeto del cual se habla, las <chapitas>, y este gesto se mantiene durante la pausa y a través del enunciado verbal siguiente <<vote por Max Neef>>. Vale decir, del conjunto gesto-palabra emitido por Ana, Cecilia extrae un elemento que ella inserta en un nuevo enunciado al tiempo que lo codifica gestualmente. El grupo gesto-palabra original es así reformulado por Cecilia simultáneamente a través de medios gestuales y verbales; como resultado (i) y (ii) son gestos icónicos, en tanto ambos representan por medios manuales una acción o un objeto expresados verbalmente, pero representan cada uno un objeto diferente. (i) y (ii) son por lo demás claros ejemplos de la no-redundancia entre gesto y palabra referida más arriba. Podemos notar así que en (i) el gesto expresa más que la palabra ("agregando" la actitud del donante) y al mismo tiempo menos que la palabra ("eliminando" los objetos dados); de manera similar, en la primera parte de (ii) el gesto expresa más que la palabra ("agregando" la forma del objeto) y al mismo tiempo menos que la palabra ("eliminando" el dueño del objeto, contenido en el verbo <tenía>); en cuanto a la segunda parte del gesto (ii) se trata de una unidad gesto-palabra diferente, en la que la palabra imita un slogan publicitario del candidato, <<vote por Max Neef>>, mientras que el gesto, siempre el mismo, propone la imagen de una <chapita>. La asociación entre los dos es, por supuesto, totalmente inconvencional y no podemos inferir con certeza la intención de la hablante: podría tratarse de una frase escrita en la <chapita>, estableciendo una relación contenido-continente, o a la inversa, de una <chapita> usada por alguien que exclama <vote por Max Neef>, en una relación más bien de continente-contenido, o de una señal que envía a hechos pasados, o aun de una asociación menos formal a nivel del mundo imaginístico de la hablante. En cualquier caso, el enunciado gesto-palabra resultante comunica mucho más que cada elemento considerado por separado. (ii) cumple por lo demás una función claramente comunicativa puesto que Cecilia ejecuta el gesto en dirección a Ana con la intención de ser vista por ella y que el deíctico <de ésas> necesita por definición ir acompañado de alguna expresión no-verbal voluntaria: se trata de precisar el significado del término <chapita>, cuyo uso en el contexto de una campaña electoral es muy reciente en Chile. La repetición verbal que sigue, hecha por Ana en su respuesta, <<sí sí tenía chapitas>>, es solamente una confirmación de lo dicho anteriormente, casi como en un eco, y no se acompaña de gesto. El conjunto así formado por los enunciados (a), (b) y (c) y los gestos (i) y (ii) funciona como un todo significante estructurado alrededor del término <chapitas> y de las reacciones que éste provoca. Como se indicó más arriba, la anécdota de las <chapitas> es relatada por Ana y recibida por Cecilia en un tono humorístico y de complicidad, sugiriendo un conocimiento común de lo que está implicado en el uso de este artículo por los candidatos presidenciales.

El caso siguiente de repetición verbal, en 107, en donde Ana retoma las palabras de Cecilia, <<te incentivan>>, confirma nuevamente nuestros descubrimientos anteriores: la repetición verbal que no modifica de manera significativa el contenido del enunciado original no va acompañada generalmente de gesto (Tabensky, 2001a). Es verdad que aquí la hablante que ejecuta la repetición, Ana, produce un gesto que acompaña el grupo de palabras <<te incentivan>> pero este gesto comienza mucho antes que la repetición se produzca e incluso antes que el enunciado original de Cecilia. Se trata de un gesto de tipo argumentativo, en que la mano abierta avanza hacia el interlocutor con la palma hacia arriba y los dedos juntos y extendidos. Esta forma de la mano, descrita como "mano abierta palma arriba " (Muller, 2002) o perteneciente a "la familia P", por "palma arriba" (Kendon, 2002), es esencialmente un gesto que acompaña la presentación de una idea, un argumento o simplemente, información nueva, y que se produce en interacción (Bavelas, Chovil, Coates, & Roe, 1995). El gesto co-ocurre aquí con el enunciado <<igual tú con esas cuestiones te dan ganas de:: + de votar ++ te incentivan cualquier cantidad>>, que es la idea presentada, o aún ofrecida, en la palma de la mano a la alocutaria. El gesto es tanto más interactivo que ésta aparece físicamente presente en el enunciado verbal a través de las marcas <tú> y <te>. Ahora bien, la mano extendida ofrecida a Cecilia marca la acentuación rítmica de <<te dan ganas>> con pequeños movimientos hacia abajo, pero marca también la pausa en <<de:: +>>, manteniéndose suspendida e inmóvil. Cuando el enunciado continúa con <<de votar>> la mano se mueve nuevamente, y luego con la nueva pausa verbal, se inmoviliza otra vez. El enunciado original de Cecilia, <<te incentivan>>, se produce al mismo tiempo que Ana hace la primera pausa y dice <<de votar>>. Luego de la segunda pausa, cuando la repetición de <<te incentivan>> se produce, la mano permanece extendida, palma arriba, inmóvil, hasta el final del enunciado. Vemos aquí entonces que si la forma de la mano mantiene la unidad del acto de habla, es el movimiento el que se encarga de señalar los elementos significativos del enunciado, y por consiguiente la falta de movimiento es indicatoria de falta de actividad a nivel de producción de significado. La repetición de <<te incentivan>> en <<te incentivan cualquier cantidad>> no se acompaña por lo tanto de actividad gestual nueva.

Así entonces, la repetición de una palabra o de un grupo de palabras del alocutario no conlleva automáticamente la repetición del gesto original. Cuando se trata de una reiteración en eco de estas palabras, una retoma (Vion, 1992), en que el hablante no elabora lingüísticamente nuevo material, es poco probable que el nuevo enunciado comporte un gesto, puesto que éste es indicador de procesamiento del lenguaje y que en este caso no hay tal procesamiento. Cuando se trata de una reproducción con modificación, una reformulación (Vion, 1992), si hay gesto éste estará en relación rítmica y semántica con el enunciado concurrente, es decir, con la reformulación, en virtud del mismo principio de procesamiento del lenguaje. En el análisis de datos que sigue vamos a observar en detalle cómo ocurre la repetición del gesto del alocutario.

Análisis de los datos

Aquí describiré en primer lugar una ocurrencia de refraseo gestual previamente estudiada (Tabensky, 2001b), y encontrada en la interacción Cecilia-Ana; en segundo lugar y a partir de este caso pasaré a refinar el concepto, analizando tres nuevas manifestaciones del fenómeno, esta vez encontradas en la interacción Cecilia-Damián.

Extracto 2

126 C

igual + la campaña fue como harto + exitosa

126 A

sí + cuando [empezaban los

127 C

[¡aah! y había](ii) esa
campaña que decía + de la Mafalda +

127 A

monitos(a) del HBO {risa}](i)

128 C

[¿te acordai de esos monos(b) que sacaron?](iii) con el Quijote
+ sí sí (d)

128 A

¡ahhh! sí sí sí con el Quijote(c)

 

 

 

 

 

 

El extracto se encuentra en una secuencia de alta cooperación y consenso, correspondiente a los dos minutos finales de la interacción. Cecilia y Ana han expresado ya sus opiniones acerca del tema elegido, "¿Cree usted que el voto debe ser obligatorio?" y ahora han encontrado terreno común en los recuerdos de las elecciones estudiantiles del año anterior. Así, en 126A-127A, Ana presenta <<los monitos del HBO>> haciendo un gesto con el pulgar y el índice de la mano derecha y, manteniendo los dedos separados y en líneas paralelas, forma una figura rectangular; esta configuración representa un objeto de forma cuadrada, lo cual podría hacer referencia, de acuerdo con el contexto, a la televisión. Ana muestra visiblemente el gesto (i) hacia Cecilia, con un movimiento de rotación de la muñeca, como presentando los diferentes lados del objeto. El gesto es mantenido durante todo el enunciado y aún después, mientras Ana ríe mirando a Cecilia. En la línea 127C, Cecilia responde inmediatamente haciendo el mismo gesto, (ii), ejecutado esta vez con el pulgar y el índice de la mano izquierda, como reproduciendo en espejo el gesto de Ana. (ii) es mucho más corto que (i) puesto que acompaña solamente el comienzo del enunciado de Cecilia, <<¡aah! y había>>. Ambos gestos son claramente parientes: la configuración es la misma, es decir, que los articuladores, índice y pulgar, son usados de la misma manera, con la sola pequeña diferencia que el gesto de Ana posee una forma cuadrada claramente simétrica mientras que en Cecilia el índice es más perceptible que el pulgar. Sin embargo, los contenidos verbales que co-ocurren con estos dos gestos son completamente diferentes.

Efectivamente, si el refraseo gestual es inmediato, no sucede lo mismo con el enunciado verbal. Por lo demás, solamente un elemento verbal contenido en la unidad gesto-palabra original es retomado por la interlocutora: <<los monitos>> se transforma en <<esos monos>>, pero cuando esto ocurre en 128C, el refraseo gestual de (i) en (ii) ya está terminado. Por lo demás el refraseo verbal <<esos monos>> va acompañado del gesto (iii), completamente diferente de (i) y (ii), puesto que Cecilia "dibuja" algo con el índice izquierdo en el papel que mantiene sobre la falda. La unidad propuesta por Ana en 126A-127A ha sido dividida en dos: el gesto y la palabra han sido separados y reubicados en cada extremo de la intervención reactiva de Cecilia. Como resultado el gesto refraseado ha entrado en una relación diferente con el discurso: en lugar de estar asociado con un objeto, como en el enunciado de Ana, aquí no hace más que responder a la ostensión deliberada de la hablante: el gesto de Ana, unido a su risa, su mirada dirigida a Cecilia y su actitud general, invitaron a ésta a reaccionar. El gesto refraseado es parte de la reacción de la destinataria y, de manera similar, la exclamación que ocurre con el gesto, <<¡aah!>>, es una respuesta positiva a la propuesta de la hablante, reforzada a su vez por el marcador de coordinación <y>, que anuncia que Cecilia va a expandir la narración conjunta. En realidad, el material nuevo que ésta agrega en la línea 127C, <<esa campaña>>, consiste en una retoma de sus propias palabras en 126C, <<la campaña>>, lo cual indica una continuidad en sus pensamientos y en sus recuerdos. Cecilia invita entonces a su interlocutora a participar en la narración de estos recuerdos con una pregunta en 128C, <<¿te acordai de esos monos que sacaron?>>, que contiene el refraseo verbal, y esto suscita como reacción la misma exclamación <<¡ah!>>, esta vez proferida por Ana. Tenemos entonces un efecto de "reacción en cadena", a menudo encontrado en conversaciones informales, en las que los participantes, particularmente amigos, se dan a reconstruir acontecimientos pasados ayudándose mutuamente a recuperar los recuerdos.

En estas ocasiones los conversantes usan algunas señales, como la conjunción "cuando", seguida generalmente de imperfecto, y el verbo "acordarse", para señalar a sus interlocutores que han introducido un marco conversacional de recuerdos. En la respuesta, los participantes señalan que han adoptado el marco propuesto, generalmente por medio de la exclamación "¡ah!", seguida a menudo por partículas afirmativas como "sí" y "claro". En el ejemplo vemos justamente cómo las participantes usan estas señales para introducir el marco, en 126A y 128C, y también para adoptarlo, en 127C y 128A. La secuencia está así construida de manera simétrica alrededor de estos pares conversacionales, y esta simetría es además corroborada por el refraseo en 128C, <<con el Quijote sí sí>>. Aquí Cecilia reproduce textualmente las palabras de Ana en 128A, <<sí sí sí con el Quijote>>, pero introduciendo un cambio de orden en la secuencia, creando nuevamente un efecto de repetición en espejo del original. Ahora bien, la retoma por Cecilia del gesto del pulgar y del índice, en concomitancia con <<¡aah!>>, podría ser otra señal indicadora de que ha asumido el marco "recuerdos". Por lo demás, su refraseo de <<los monitos>> en <<esos monos>> ocurre precisamente en la parte del enunciado que contiene la señal <te acordai>, sugiriendo que estos <monitos> son el punto central de los recuerdos. En suma, si hay señales verbales para marcar la introducción de un marco conversacional, parece ser que también hay señales gestuales para este mismo efecto: aquí la repetición del gesto en concomitancia con un contenido verbal incongruente podría responder a esta dimensión discursiva de la funcionalidad de las diversas actividades del lenguaje.

El resto del análisis se centrará en la discusión Cecilia-Damián quienes están hablando del tema "¿Ha pensado alguna vez en emigrar, vivir y trabajar en el extranjero?". Cecilia, estudiante de inglés, expresa que no le gustaría dejar definitivamente su país; Damián, estudiante de ingeniería civil, confiesa en cambio que ya ha pensado en la posibilidad de viajar y trabajar en el extranjero. La conversación dura 9'25 y en ella se encontraron tres casos de refraseo gestual, todos realizados por Cecilia.

Extracto 3

24 D me gustaría + y establecerme a tra-establecerme(a) a trabajar afuera también me
25 C

ya ¿y en qué parte te gustaría(d)
quedarte? o sea

25 D gustaría (c)
¿trabajar?
26 C establecerte(b) p' + tú dijiste + [que te gustaría viajar por SudaMÉ::rica (f) ](i) [y después
26 D  
27 C Europa (h) ](ii) + pero ¿adónde te gustaría quedarte? + bueno depende también don/

 

 

 

 

 

 

 

El primer caso se produce a los dos minutos de la discusión, cuando los participantes están presentando sus puntos de vista por primera vez. Se trata, por decirlo así, de una fase de tanteo del terreno que se produce en todas estas discusiones como respuesta a la pregunta inicial. Podemos ver desde ya que los casos de refraseo verbal, en los pares (a)­(b), <<establecerme>>-<<establecerte>>, y (c)-(d), <<me gustaría>>-<<te gustaría>>, forman parte precisamente del mecanismo de base del diálogo (refraseo con modificación del sujeto del verbo), mecanismo necesario en esta fase de apertura de la discusión. En 26C, Cecilia realiza el gesto (i) como sigue: la mano izquierda que se encontraba, como la derecha, en reposo sobre el asiento del sillón se levanta un poco, con la palma hacia abajo y los dedos semi-extendidos, y dibuja un pequeño círculo con el índice en un costado del muslo. Este círculo coincide con la palabra <<SudaMÉ::rica>> y está perfectamente sincronizado con ella, de tal forma que el alargamiento de la vocal (e::) corresponde exactamente al movimiento curvo antes de completar el círculo, y que la última sílaba de la palabra coincide con el momento en que los dos extremos del círculo se tocan. Inmediatamente después, en (ii), la mano ejecuta un corto movimiento en dos tiempos, retirándose hacia atrás y volviendo en seguida al punto de partida. El movimiento hacia atrás coincide con <<después>>, el movimiento de regreso coincide con <<Europa>>. Estos dos movimientos están entonces rítmicamente sincronizados con la palabra. Ahora bien, el enunciado <<te gustaría viajar por SudaMÉ::rica y después Europa>> está introducido por un marcador de discurso de referencia,<<tú dijiste que>>, y efectivamente encontramos el enunciado original en el discurso de Damián un minuto antes, de la manera siguiente:

Extracto 4

7 C  
7 D [pa' viajar así pa::](i) + [pa' establecerme afuera sino que::](ii) [patiparrear](iii) +

8 C

como evadirte

8 D

conocer qué sé yo claro
arran-arrancar cachái + ir/ [no sé pu' ir recorriendo

9 C

mm

9 D SudaMÉ::rica así (e)](iv) + [trabajando de vez en cuando así pa'](v) + [pa' seguir
10 C

mm
mm

10 D viajando pa' vivir no más](vi) + solamente pa' eso + [y conocer cachái](vii) conocer +
11 C

ya

11 D [me gustaría igual conocer toda Sudamérica](viii) + [y después irme a Europa (g)](ix) +

 

Toda esta intervención de Damián va acompañada por un gesto de la mano derecha en la misma configuración de base: mano doblada en la muñeca, relajada, parece caer encima de la pierna, los dedos dirigidos hacia abajo, juntos o abiertos, a menudo tocan la pierna. La segmentación en gestos diferentes, identificados de (i) a (ix) corresponde a los momentos en que el gesto adquiere movimiento; en los otros casos la configuración de base permanece inmóvil, reposando sobre la pierna. Las palabras en itálicos son las que serán reproducidas un minuto más tarde por Cecilia. En esta secuencia, nos interesan en primer lugar los gestos (i), (iv) y (vii) porque los tres contienen movimientos circulares al mismo tiempo que coinciden, sobre todo (i) y (iv), con mayor o menor exactitud con las palabras retomadas por Cecilia. En efecto, cuando Cecilia reproduce el enunciado original de Damián, logra condensar en un solo enunciado gestuo-verbal, <<[te gustaría viajar por SudaMÉ::rica]>>, palabras y gestos esparcidos a lo largo de una porción de discurso de Damián mucho más extensa que la suya propia. Vale decir que el refraseo no es una repetición textual sino una perífrasis sintética del original: Cecilia usa efectivamente palabras que Damián también usó (gustar, viajar, Sudamérica) pero disponiéndolas de manera diferente y, simultáneamente, usa elementos característicos del gesto de Damián, pero reinterpretados en una nueva configuración. Así, Cecilia mantiene el tipo de movimiento (circular) y el punto de contacto del articulador (la pierna), pero modifica el articulador mismo (solamente el índice en lugar de todos los dedos) y, por lo tanto, la configuración de base también (el índice que dibuja en lugar de cuatro dedos). En el caso de <<SudaMÉ::rica>>, tanto el enunciado original de Damián como el refraseo de Cecilia se caracterizan por una sincronización perfecta entre el alargamiento de la vocal y el trazado del círculo y es la reproducción de este rasgo esencial del grupo gesto-palabra que permite captar el parentesco entre los dos. En cuanto al enunciado gestuo-verbal (ii) de Cecilia <<[y después Europa]>>, éste también reproduce en sus rasgos esenciales el enunciado gestuo-verbal (ix) de Damián <<[y después irme a Europa]>>, es decir, que no solamente las palabras principales son retomadas sino también el breve movimiento de la mano, en dos tiempos, con la sola diferencia que en Cecilia el movimiento es atrás-adelante y en Damián es arriba-abajo11.

Extracto 5

72C sí p'
72 D porque los amigos + igual tú sabís que n/ una/ igual los amigos los/ tú los
73 C


pu' [vai

73 D vai como perdiendo en un cierto sentido + [vai cambiando los amigos(a)](i)
74 C cambiando los amigos(b)](ii) mm
74 D

y + y
podís + o sea sin perder amistades antiguas

 

Esta instancia de refraseo gestuo-verbal se produce a los cinco minutos del comienzo, y corresponde por lo tanto a una sección central de la interacción.

Cecilia y Damián están ahora analizando las desventajas de la emigración y las pérdidas que esto conlleva. El gesto que acompaña <<[vai cambiando los amigos]>>, en 73D, es ejecutado por Damián con la mano derecha extendida en sentido transversal al busto, con los dedos dirigidos ligeramente hacia abajo, manteniendo la palma hacia el cuerpo y el dorso hacia la alocutaria; la mano realiza así un movimiento circular hacia adelante volviendo en seguida al punto de partida y de reposo sobre la pierna. Inmediatamente después, en 73C-74C, Cecilia ejecuta también un gesto circular, (ii), pero esta vez con las dos manos extendidas en sentido transversal al busto, mientras los dedos de cada mano permanecen dirigidos hacia la otra mano. En esta configuración las manos ejecutan un movimiento giratorio similar al de una rueda. El refraseo gestual comporta entonces una modificación en el articulador, puesto que pasa de una mano a dos, y con esto introduce también una modificación en la composición del movimiento, que pasa de círculo simple a doble. El refraseo verbal en cambio es una repetición en eco, sin modificaciones, del enunciado original con el cual Cecilia confirma la proposición de Damián. Sin embargo, la relación semántica entre gesto y contenido del enunciado es mantenida en los dos casos puesto que el movimiento circular de base puede ser visto como una ilustración de la acción de "cambiar". Es precisamente este rasgo el que permite ver el conjunto gesto-palabra de Cecilia como una repetición del conjunto gesto-palabra de Damián.

Extracto 6

109 C

ahh

109 D chicos + eso que están + [el pueblo que está](i) +[cerca de una ciudad grande(a)
110 C

ya

110 D ¿cachái?](ii) + [que se demoran como una hora en un tranvía(a)](iii) + [a a llegar a las
111 C

[que tenís acceso pero no
viví::::s ++ justo
(b)
](v) ah sí

111 D c i u d a d e s (a)](iv)
claro + justamente porque se ven +

 

Este último ejemplo se produce a los siete minutos de la discusión, es decir, en su sección final. El refraseo gestuo-verbal ejecutado por Cecilia es, como en el extracto 3, un caso de perífrasis sintética de un enunciado previo de Damián. Este explica que lo que le gusta de Estados Unidos no son las grandes ciudades sino los pequeños pueblos que se ven en las películas y que están <<cerca de una ciudad grande>>. El tema en elaboración aquí es la distancia entre <el pueblo> y la <ciudad>; Damián usa en todo el extracto la configuración de base siguiente: la mano derecha abierta, los dedos separados, palma hacia abajo, en forma de recipiente redondo boca abajo, configuración a la cual imprime varios movimientos como pequeños golpes cortos hacia abajo, y otros en sentido transversal, al mismo tiempo que abre y cierra la mano. Todos estos movimientos están rítmicamente sincronizados con la palabra: en (i) la mano golpea hacia abajo en sincronía con <<pueblo>>, y el apogeo del gesto, con los dedos en su extensión máxima, ocurre al mismo tiempo que la acentuación en la vocal <e>; en seguida la mano vuelve hacia arriba como rebotando al mismo tiempo que se escucha <<que está>>. En (ii), hay un desplazamiento rápido de la mano hacia la izquierda, siempre en la misma configuración, en concomitancia con el enunciado <<cerca de una ciudad grande>>. En (iii) cuando Damián dice <<que se demoran como una hora>> la mano vuelve a su punto de partida, juntando los dedos casi en forma de pirámide, y cuando dice <<en un tranvía>> la mano se mueve nuevamente hacia la izquierda con el índice apuntando hacia arriba. El punto cumbre de este gesto de apuntar coincide exactamente con la vocal acentuada de <tranvía>, luego de lo cual regresa al punto medio, delante del busto. En (iv) la mano recupera la configuración de base, palma abajo, y ejecuta un movimiento giratorio en un plano horizontal, al cual se agrega una cierta rotación de la muñeca. La última palabra <ciudades> es nuevamente marcada con un leve golpe de la mano hacia abajo, al mismo tiempo que los dedos se cierran formando una bola y que ésta se apoya en la pierna. El gesto (v) de Cecilia retoma la configuración de base usada por Damián, esta vez con la mano izquierda, que se encuentra palma abajo pero con los dedos más bien extendidos que recogidos, en forma de plato boca abajo más que de recipiente; el movimiento rítmico de la mano hacia abajo también es retomado, pues marca con dos golpes los elementos lexicales significativos del enunciado verbal, <acceso> y <tenís>. Este gesto refrasea en su configuración y movimiento el gesto (i) de Damián. Al mismo tiempo el enunciado verbal (b) que co-ocurre con este gesto refrasea todo el enunciado verbal (a) de Damián. Este último se compone de dos proposiciones relativas, introducidas por <que>, que califican al <pueblo> en términos de su distancia a la <ciudad> (<<cerca de una ciudad grande>>, <<se demoran como una hora en un tranvía>>). El enunciado (b) de Cecilia, <<que tenís acceso pero no vivís:::: ++ justo>>, retoma estas ideas en forma mucho más condensada pero conservando al mismo tiempo la construcción en <que> del original, es decir, por un lado Cecilia reinterpreta el contenido semántico de las palabras de Damián, pero por otro lado respeta la estructura que las sostiene. Así entonces, con la nueva unidad (b)-(v) Cecilia propone una perífrasis sintética de (a) y, al mismo tiempo, al repetir el gesto (i) de Damián establece una relación semántica entre este gesto y el enunciado verbal reconstruido, proposición que es aceptada por Damián en 111D, <<claro + justamente>>.

DISCUSION

Contrariamente a la palabra que es lineal, el gesto es global y está dotado de volumen; los componentes involucrados en la creación de un gesto obedecen por lo tanto a esta característica fundamental. Aunque ya fueron mencionados en el análisis, recapitulando ahora, éstos son: articulador (parte del cuerpo que ejecuta el gesto), configuración (forma adoptada por el articulador), orientación del articulador (cuerpo/audiencia), punto de contacto (si el articulador produce una configuración tocando otra superficie), movimiento (o falta de él), trayectoria (circular, rectilínea), dirección (arriba/abajo, izquierda/derecha, atrás/adelante). El análisis de los datos permitió observar que no siempre todos los componentes del gesto original se encuentran presentes en el gesto reactivo, sin embargo, la reproducción más o menos fidedigna de un componente esencial junto a algún otro elemento descriptivo del gesto, permitieron en cada caso identificar los pares de gestos parientes. Así, en el caso de Cecilia y Ana, la configuración de base y la orientación del gesto son las mismas (pulgar e índice en líneas paralelas, hacia la alocutaria), pero en Ana el gesto está dotado de movimiento, un balanceo resultante de la rotación de la muñeca, movimiento significativo puesto que Ana lo usa para exhibir el objeto. El gesto está hecho para ser visto por la alocutaria y su función es, por lo tanto, comunicativa. En cambio, en Cecilia el gesto es muy corto y casi como un movimiento reflejo, sin finalidad comunicativa aparente. En cuanto a los casos en que Cecilia repite los gestos de Damián, vimos que esta vez Cecilia conserva el movimiento con su trayectoria y dirección: movimientos circulares (trayectoria) en los dos primeros casos (extractos 3-4 y 5), movimiento hacia abajo (dirección) con cortos golpes en el último caso (extracto 6). Los articuladores cambian en <<que te gustaría viajar por SudaMÉ::rica>> (cuatro dedos en G1, índice en G2) y en <<vai cambiando los amigos>> (una mano en G1, dos manos en G2), pero es conservado en <<que tenís acceso pero no viví::::s ++ justo>>, salvo que Cecilia usa la mano izquierda en lugar de la derecha, usada por Damián. En los tres casos hay, además, por lo menos un segundo componente que es conservado también; en <<que te gustaría viajar por SudaMÉ::rica>>, es el punto de contacto (la pierna), en <<vai cambiando los amigos>>, es la orientación de la mano, en sentido transversal al busto y con la palma hacia el cuerpo, y en <<que tenís acceso pero no viví::::s ++ justo>> es la configuración de la mano. Vemos entonces que el gesto no necesita ser reproducido fielmente en todas sus características para ser identificado como una repetición, y en esto no se diferencia mucho de la repetición verbal puesto que, con excepción de la reiteración en eco, en la mayoría de los casos el repetidor modifica el enunciado que reproduce.

Comparando los dos gestos de cada par, podemos también determinar qué actividades discursivas están implicadas en el proceso de repetición, de la misma manera que hicimos con los enunciados verbales. Encontramos así dos casos de retoma: los gestos que acompañan <<¡aah! y había>> (extracto 1b) y <<que tenís acceso pero no viví::::s ++ justo>> (extracto 6). En el extracto 1b se trata de una auténtica retoma inmediata puesto que nada media entre G1 y G2. En el extracto 6 en cambio, G1 y G2 están separados por otros dos gestos de Damián, pero como éstos forman parte de la misma intervención iniciativa, y que la intervención reactiva de Cecilia ocurre inmediatamente después, podemos también considerar que se trata de una retoma inmediata. En ambos casos Cecilia reproduce en espejo el gesto de su alocutario, es decir, que usa la mano izquierda en lugar de la derecha, y esto contribuye en gran medida al resultado muy visible de copia o de repetición. Los otros dos gestos estudiados, que acompañan <<que te gustaría viajar por SudaMÉ::rica>> (extracto 3) y <<vai cambiando los amigos" (extracto 5), son reformulaciones de los gestos originales, es decir, que Cecilia los reinterpreta en sus características esenciales, al mismo tiempo que agrega las suyas propias, operación muy similar a la reinterpretación de un enunciado verbal, en el que el repetidor conserva la significación de fondo agregando nuevas palabras y a menudo introduciendo una nueva intención comunicativa. Desde el punto de vista de la cercanía entre G1 y G2, en el extracto 5 la reformulación gestual es inmediata mientras que en el extracto 3 ésta es diferida: G1 y G2 están separados por un minuto de discurso interactivo, en el que Damián expone sus puntos de vista y Cecilia pide precisiones al respecto (por ejemplo, en línea 18-19 <<¿pero por qué ir de escape no más?>>). Esta participación "elicitante" de Cecilia se traduce por el empleo del discurso de referencia, en el estilo indirecto, <<tú dijiste que te gustaría viajar por SudaMÉ::rica y después Europa>> y es en este contexto que se inscribe la reformulación gestual. Ella permite a Cecilia no solamente confrontar a su alocutario Damián con sus enunciados pasados sino también asegurarse que el sentido que ella misma les atribuyó es efectivamente el deseado por Damián.

De esto se deduce no solamente que el auditor percibe los gestos de su alocutario sino que en ciertas instancias también presta atención a ellos, de la misma manera que escuchamos las palabras de las personas con quienes hablamos. Esto que parece una evidencia no lo es tanto, pues sabemos muy poco todavía acerca de la recepción de los gestos producidos en discurso, como acerca de cuánto podemos efectivamente procesar a nivel cognitivo de esta información12. Si podemos fácilmente suponer que el gesto icónico es dirigido hacia el interlocutor, con la intención por lo tanto de ser comprendido por éste, el proceso no exige que en contrapartida éste señale su recepción del gesto. Ahora bien, la repetición gestual es sin duda menos frecuente en el discurso que su equivalente verbal; el análisis de los datos muestra efectivamente que los tres hablantes observados producen repeticiones verbales, generalmente en forma de eco y también con ligeras modificaciones, es decir, indicando escucha activa y cooperación, pero solamente Cecilia repite los gestos del interlocutor. Ana y Damián no lo hacen, ni en sus discusiones con Cecilia ni en las otras, con sus otros interlocutores respectivos. En cierta forma esto no es sorprendente, no solamente porque el gesto no es obligatorio, sino también porque no todos los hablantes gesticulan en la misma medida. En este caso, sin embargo, Cecilia, Ana y Damián son tres hablantes normalmente gesticuladores, que acompañan su discurso con una buena gama de gestos, en su mayoría icónicos, deícticos y argumentativos. Cabe preguntarse entonces qué suscita este comportamiento en Cecilia y no en sus interlocutores.

Observar la relación gesto-palabra vendrá a ayudar en la reflexión. Cuando Cecilia retoma el gesto de Ana, no se produce una relación congruente entre la forma del gesto, o lo que esta forma sugiere, y el contenido verbal del enunciado. Se trata de un gesto icónico que repite en espejo el gesto de Ana. En la versión original sí encontramos una relación semántica, por metonimia, entre la forma cuadrada del gesto y el sintagma nominal <<los monitos del HBO>>, el gesto refiriéndose probablemente a la imagen de caja con que asociamos la televisión. Esta relación se pierde en la retoma puesto que Cecila produce un enunciado nuevo <<¡aah! y había>> que no alude a un objeto en particular sino al recuerdo de una situación pasada. Dijimos entonces que la retoma del gesto era otra de las señales que indicaban la introducción de un marco discursivo específico, aquél de la narración conjunta de recuerdos relativos a una experiencia pasada común. Sucede algo diferente cuando Cecilia repite los gestos de Damián. En cada uno de ellos, tanto en las retomas como en las reformulaciones, la forma física del gesto de Cecilia evoca metafóricamente el contenido del enunciado verbal emitido por ésta: hay entonces una relación de congruencia y de complementaridad entre los dos. De esto se deduce que cuando Cecilia retoma los gestos de Damián lo hace más para entenderse acerca de lo que está puesto sobre el tapete que para informarse de lo que sucede en la interacción. Transponiendo al dominio gestual las propuestas hechas para el dominio verbal, podemos decir que las retomas y reformulaciones gestuales de Cecilia, entendidas como actividades discursivas, actúan en dos dimensiones de la funcionalidad: la construcción del significado, cuando refrasea los gestos de Damián, y la construcción del tejido discursivo, cuando refrasea el gesto de Ana (Vion, 1992).

Ahora bien, en las dos discusiones es Cecilia la que conduce la interacción: es ella la que hace el primer movimiento lanzando la pregunta de partida, escuchando activamente (<<mm>>, <<ya>>, <<sí p'>>, asentimientos de cabeza, sonrisas), reaccionando, introduciendo un nuevo tema, etc. En realidad, más que una compañera conversacional Cecilia asume a menudo el rol de entrevistadora, adoptando un comportamiento directivo solamente con el objeto de permitir una mejor participación a sus alocutarios. Sus intervenciones van generalmente en el sentido de una facilitación de la palabra del otro, ya sea a nivel de la negociación de los significados, dimensión ideacional de las actividades del lenguaje, como de la gestión de la interacción, dimensión discursiva de estas actividades. La repetición de los gestos de sus alocutarios sería, como la repetición de los enunciados verbales, una manera más de facilitar la participación del otro. Este comportamiento facilitante se traduce también por la postura física mimética que adopta en relación a la de sus alocutarios; frente a Ana en particular Cecilia adopta una postura en espejo, es decir, que ambas cruzan una pierna sobre la otra mientras apoyan un codo sobre el sillón y gesticulan con la mano, pero Cecilia envía una imagen invertida de la de Ana, usando el brazo y la pierna izquierdos mientras Ana usa los derechos. Como consecuencia, todas las repeticiones gestuales de Cecilia reflejan en espejo los gestos de los alocutarios, con excepción del gesto en forma de rueda que implica el uso de las dos manos. Sin embargo, hemos visto que esta actividad facilitante de Cecilia, en su forma gestual, se dirige hacia la construcción del sentido en su discusión con Damián y hacia la construcción del tejido discursivo en su discusión con Ana. En el comportamiento gestual de Ana y Damián deben encontrarse entonces características que provocan estas dos reacciones diferentes en Cecilia.

Efectivamente, en Ana encontramos abundancia de gestos ilustrativos - icónicos, miméticos y también en combinación con gestos deícticos - en alternancia con gestos interactivos, presentativos en su mayoría. Ana usa el espacio gestual sin restricciones, con gestos realizados en el radio determinado por la extensión del antebrazo mientras el codo se apoya en el sillón, pero también extendiendo el brazo y llevando la mano más arriba de la cabeza y también hacia el espacio frente a ella. Su gesticulación se realiza así en las áreas centro-centro, centro, periferia e incluso, periferia extrema (McNeill, 1992), siendo entonces altamente comunicativa e interactiva al mismo tiempo. En Damián en cambio encontramos no solamente menos variedad de gestos, sino también un uso mucho más limitado del espacio gestual, que se reduce a centro-centro, centro-derecha, y centro-abajo-derecha. Los límites de este espacio están por lo demás físicamente marcados por los brazos del sillón, en los que Damián deja reposar los codos, de tal manera que la mayoría de sus gestos se realizan con las manos dentro de este espacio y rara vez con extensión del antebrazo hacia el costado. Usa además una configuración gestual dominante, la mano derecha con la palma hacia abajo, generalmente en contacto con la pierna derecha. En estas condiciones, no solamente el grado de representatividad de sus gestos, entendida como la posibilidad de leer en ellos un significado asociado al del enunciado verbal, es mucho menor que la de los gestos de Ana, sino que la percepción (término usado aquí de manera muy general) que de ellos tiene la alocutaria Cecilia es probablemente también menor (ver nota 10). Con el fin de entenderse en cuanto al significado que ofrecen los gestos de Damián, los refraseos gestuales de Cecilia parecen entonces extraer de ellos el factor icónico y acentuarlo o ampliarlo; así por ejemplo, ella intensifica el movimiento circular original de <<vai cambiando los amigos>> usando las dos manos al reproducirlo, lo que arroja como resultado la imagen de una rueda que gira, significando metafóricamente la idea de cambio a través del tiempo.

Naturalmente la propuesta de que la repetición de los gestos icónicos del interlocutor es una actividad discursiva más, como lo es la repetición de los enunciados verbales, puede parecer infundada para quienes ven en el gesto un simple subsidiario de la palabra oral. Pero si éste fuera el caso, no se comprende entonces por qué Cecilia necesitaría señalar que ha recibido el gesto de su interlocutor. Este estudio, aunque de alcance limitado, nos ofrece una buena ocasión de observar el gesto como un recurso constructor del diálogo. Si bien sabemos que no todos los participantes en una discusión reproducen los gestos del alocutario, como no todos los participantes repiten tampoco los enunciados verbales del alocutario, sí hemos visto que una hablante particularmente "repetidora" tiene la capacidad de explotar el gesto de sus dos interlocutores con fines discursivos. Creo que esta perspectiva enunciativa de la repetición gestual nos abre una ventana hacia el mecanismo interno de este proceso y va más lejos que el enfoque pragmático-conversacional, basado sobre todo en las señales externas de encuadre de la interacción.

CONCLUSION

Sintetizando, la repetición de un gesto del alocutario implica que el receptor reproduzca algunos de los rasgos esenciales del gesto inicial. No parece haber un esquema determinante para esta selección, pero es probable que el receptor mantenga los rasgos que percibió como significativos en el momento en que el alocutario emitió el enunciado gesto-palabra. La repetición del gesto es por lo tanto, en primera instancia, un indicador de la comprensión alcanzada por el receptor. El gesto reactivo no ocurre necesariamente en conjunción con una repetición del enunciado verbal inicial. Efectivamente, el enunciado verbal puede ser completamente nuevo, en cuyo caso no hay relación semántica entre gesto y palabra; el gesto reactivo contribuye entonces a la construcción conjunta del tejido discursivo de la interacción. Sin embargo, en la mayoría de los casos estudiados aquí, el gesto reactivo y el enunciado verbal que lo acompaña retoman al mismo tiempo el gesto y el enunciado inicial. Esto significa que la repetición opera a nivel del enunciado gesto-palabra y por consiguiente, el enunciado reproducido está dotado de congruencia semántica interna. La repetición gestual contribuye entonces a la construcción conjunta del significado a propósito del cual los participantes buscan entenderse.

Del análisis presentado se desprenden también, como corolario, algunas sugerencias de pistas complementarias de estudio, particularmente en dos direcciones: a nivel de hablantes individuales, y a nivel del código lingüístico. Queda efectivamente todavía por estudiar de manera consistente la repetición de un gesto, o más bien de una configuración de base, por un mismo hablante en el curso de una o varias interacciones completas. Ya hay indicaciones de que este tipo de repetición contribuiría a establecer la cohesión del discurso individual, pero sabiendo que el discurso de la interacción resulta de una construcción conjunta, corresponde investigar si hay líneas discursivas individuales simultáneamente con otras de carácter interactivo, como la repetición del gesto del alocutario. Si éste fuera el caso convendría entonces observar si estas dos líneas discursivas funcionan en paralelo o si llegan a intersectarse de alguna manera. Siempre dentro de la dimensión individual, los datos sugieren claramente la existencia de repertorios gestuales idiosincráticos, o configuraciones de base preferidas, que el hablante usa en conjunción con contenidos lexicales varios. Estos repertorios explicarían el fenómeno de la repetición de un mismo gesto por el mismo hablante, pero sería necesario observar los contextos discursivos en los que el hablante usa preferentemente una configuración gestual determinada. Algunos ejemplos son: la mano derecha, palma hacia abajo, en Damián; el índice que apunta y dibuja círculos o espirales, en Ana; la mano de canto, palma hacia el cuerpo, dedos plegados hacia la palma, luego golpe seco hacia afuera, en Cecilia. A nivel del código lingüístico mismo, la recurrencia de ciertas configuraciones de base, o de ciertos movimientos, en conjunción con formas lingüísticas o vocales específicas apunta a un grado de motivación del gesto co-verbal, lo cual parece estar en contradicción con el carácter mismo del gesto espontáneo. El ejemplo más impactante en este corpus es la aparente co-ocurrencia del gesto en forma de círculo, ya sea trazado con la mano o con el índice, con el alargamiento de la vocal central acentuada. Esto sucede en ciertos casos con una forma de gerundio (<<salta::ndo>>) o con un nombre (<<SudaMÉ::rica>>). Pero el círculo también aparece asociado a la idea de cambio (<<vai cambiando los amigos>>), corroborando así el valor metafórico de transformación o proceso que el gesto giratorio, en forma de rueda o molino, adquiere en varias culturas (McNeill, 1992).

La repetición gestual no es más que un aspecto del estudio del gesto en el discurso. Muchos otros enfoques son, no solamente posibles, sino también necesarios para llegar a comprender mejor nuestro uso del gesto. La disciplina está actualmente en pleno desarrollo, pero las contribuciones mayores provienen del mundo anglosajón y, en menor medida, del mundo franco-parlante. Siendo el español una de las grandes lenguas vehiculares del mundo contemporáneo, describir de qué manera se sirven del gesto los hispanohablantes en sus interacciones cotidianas vendría ciertamente a llenar un gran vacío. Este trabajo espera hacer una contribución en este sentido.

Convenciones de transcripción

+, ++, +++ pausa muy breve, breve, mediana
/ ruptura en el enunciado sin pausa
arran-arrancar repetición de una sílaba o parte de una palabra, autocorrección
X X tono más bajo que el de las palabras alrededor
SudaMÉrica las mayúsculas marcan la intensidad de una palabra, de una sílaba
SudaMÉ::rica los dos puntos ( : ) marcan el alargamiento de la sílaba ou del fonema que precede
viví::::s el número de : es proporcional al alargamiento
X, XX, XXX palabra inaudible de una, dos o tres sílabas
{risa} descripción de aspectos del comportamiento vocal
[¡aah! y había] las palabras enmarcadas en los paréntesis [ ] van acompañadas de un gesto
con el Quijote (c) los itálicos marcan las palabras que son repetidas por el alocutario; las letras entre paréntesis identifican los pares de palabras o grupos de palabras repetidos
[¡aah! y había](ii) los subrayados marcan los gestos que son repetidos por el alocutario; los números romanos entre paréntesis identifican los pares de gestos repetidos
<< >> en el texto, los paréntesis << >> identifican los enunciados encontrados en los datos
< > en el texto, los mismos paréntesis pero simples < > identifican porciones de esos enunciados que son comentados en el análisis
G1; G2 gesto inicial (original); gesto reactivo (repetido, refraseado)

 

NOTAS

1 Cada hablante participó en dos discusiones con un interlocutor diferente cada vez, un hombre y una mujer. Se obtuvieron así en total seis díadas femeninas y seis díadas masculinas.

2 No entraré en los detalles de esta discusión que puede desembocar en el problema del origen del lenguaje. No es éste el lugar para tal materia ni tampoco el objetivo del presente estudio.

3 Los esfuerzos de Ray Birdwhistell (1952) por analizar los gestos como un sistema estructurado de kines, kinemas y kinemorfemas no fructificaron.

4 Cabe notar, sin embargo, que hay sistemas gestuales que poseen características lingüísticas propias: se trata de las lenguas de señas (como por ejemplo, el American Sign Language, ASL, el Australian Sign Language, Auslan, la Langue des Signes Française, LSF) que son, como su nombre lo indica, idiomas enteramente estructurados en base a signos manuales y expresiones faciales y que constituyen el medio de expresión de las comunidades de sordo-mudos en el mundo entero. Los estudios gestuales están beneficiando en gran medida de los conocimientos adquiridos por los especialistas de las lenguas de señas.

5 Un caso muy diferente es el de los gestos emblemáticos que obedecen a convenciones culturales y que, por lo tanto, pueden ser reconocidos por los miembros de la misma comunidad cultural. Un ejemplo es el gesto del índice que gira apoyado contra la sien y que se usa para significar "loco" o "chiflado" en los países hispanoblantes (Meo-Zilio & Mejía, 1980: 103-104).

6 El gesto de apuntar es el único que puede ser considerado obligatorio en contextos que incluyen partículas deícticas como "aquí" y "allí", relativas a coordinadas espaciales vigentes en la situación de interlocución.

7 Según McNeill sólo hay gestos en ausencia de palabra en el caso de las lenguas de señas y de las pantomimas (McNeill, 2000: 2).

8 Naturalmente, si llevamos esta línea de argumentación hasta el final tocaremos en cierto punto con el concepto de intertextualidad, originalmente propuesto por Kristeva (1974). La tradición que emana de esta obra da la prioridad al discurso escrito, en cambio este estudio se centra en el discurso oral. Para preservar su coherencia, y dado el límite de páginas, no incorporaré elementos de la teoría de la intertextualidad.

9 Este tipo de repetición es abundante en el corpus y parece ser más frecuente que la simple repetición en eco, que es aquélla que se produce cuando el alocutario repite un enunciado textualmente sin introducir modificaciones de ningún tipo (de allí el término de "eco").

10 Se trata de un gesto mimético, es decir, un gesto que imita o representa una acción. La representación de la acción puede hacerse desde el punto de vista del actor o ejecutante de la acción, o del punto de vista del observador de la acción. La distinción "character/observer viewpoint" es ya clásica en los estudios gestuales (McNeill, 1992).

11 Éste no es un gesto icónico, como todos los otros estudiados, sino un gesto batónico ("beat"). La característica esencial de esta clase de gestos es el movimiento rápido y breve, en dos tiempos.

12 La percepción de los gestos en interacción es hasta ahora un terreno poco explorado. Gullberg y Holmqvist (1999, 2001) consideran la "percepción" muy vaga en términos científicos y prefieren hablar de "fijación" de la mirada del receptor. Sus experimentos han mostrado que los receptores "fijan" la mirada sobre todo en la cara del hablante y muy poco en los gestos, con resultados aún inciertos respecto a los efectos del área del espacio gestual involucrada. La implicación es que cuando los receptores obtienen información de los gestos del hablante esto resulta de las capacidades de la visión periférica y no de la "fijación" de la mirada.

 

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Correspondencia: Alexis Tabensky (a.tabensky@unsw.edu.au). Tel.: (61-2) 9385 2417. Fax: (61-2) 9385 1172. Department of French, School of Modern Language Studies, The University of New South Wales, Sydney 2052. Australia.

Recibido: 13 de junio de 2003 Aceptado: 21 de noviembre de 2003

*Los datos en los cuales se basa este estudio fueron recogidos con la amable cooperación del Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Vayan mis agradecimientos a sus miembros.

 

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