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Revista signos

versión On-line ISSN 0718-0934

Rev. signos v.40 n.65 Valparaíso  2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342007000300010 

Revista Signos 2007, 40(65), 609-632

ARTICULOS

Eventos e intervalos en la semántica del pretérito, del imperfecto y del progresivo

Events and times in the preterit, imperfect, and progressive

 

Luis París

CONICET*, Incihusa-Cricyt, Argentina

Dirección para Correspondencia


RESUMEN

El español contiene un sofisticado engranaje gramatical de morfemas para la construcción de representaciones temporales que no ha sido satisfactoriamente descripto. Por un lado, las gramáticas descriptivas ofrecen caracterizaciones epistemológicamente frágiles (Bello, 1970; Rojo & Veiga, 1999). Por otro lado, la precisión de las categorías de las gramáticas formales contrasta con su pobreza descriptiva (de Swart, 1998). Este trabajo es un intento desde la semántica formal por superar ambos inconvenientes con dos estrategias. Primero, muestra que ciertas propiedades de significado de los morfemas temporales son semánticas mientras que otras son pragmáticas. Segundo, modeliza el conocimiento semántico necesario para dominar expresiones temporales del español en términos de una estructura de eventos y otra de intervalos. Ambas estructuras están sistemáticamente relacionadas pero cada una contiene individuos y relaciones intrínsecas. Este modelo permite definir en términos de propiedades de eventos las categorías relevantes al Aspecto Léxico (Aktionarten). En cambio, tanto el Aspecto Gramatical (perfectividad e imperfectividad) como el Tiempo Gramatical (localización temporal) son descriptos como propiedades de intervalos. Esta distinción entre estructuras semánticas capta nítidamente tanto la oposición ‘pretérito-imperfecto’ como aquella ‘imperfecto-progresivo’ y justifica el aporte insustituible de cada una de ellas al sistema semántico del español.

Palabras Clave: Intervalos, eventos, imperfecto, pretérito, progresivo.


ABSTRACT

Spanish encompasses an elaborated grammatical assembly of morphemes in order to build temporal representations. This grammatical subsystem has not been properly described. On the one hand, descriptive grammars provide epistemologically fragile characterizations (Bello, 1970; Rojo y Veiga, 1999). On the other hand, formal grammars offer well-defined categories that have poor empirical coverage (de Swart, 1998). Couched in formal semantics, my proposal aims at overcoming both of these shortcomings with two strategies. First, it claims that certain meaning properties of temporal morphemes are semantic whereas others are pragmatic. Second, it represents the semantic knowledge needed to manipulate temporal expressions in Spanish in terms of an event structure and an interval structure. Both structures are systematically connected but they consist each of their own individuals and relations. This theory is able to define in terms of event properties the categories pertaining to Lexical Aspect (Aktionarten). In contrast, Grammatical Aspect ((im)perfectivity) as well as Tense (temporal location) are described as interval properties. This distinction between semantic structures neatly captures the opposition ‘Pretérito-imperfecto’ as well as that one ‘imperfecto-progresivo’. The presence of each morpheme in the system is, thus, justified on their unique contribution to the Spanish semantic system.

Key Words: Intervals, events, imperfect, preterit, progressive.


 

INTRODUCCIÓN

Las lenguas nos permiten hablar del tiempo desde distintas perspectivas, algunas altamente estructuradas al interior de cada gramática. Al mismo tiempo, la unidad natural del habla –la oración– requiere contener un indicador de temporalidad, en la mayoría de los casos incluso explícito. El español en particular es rico en formas que representan y nos permiten comunicar nuestra experiencia en formas temporales. Una muestra incompleta de dichas formas está contenida en las siguientes oraciones.

(1) a. Pedro escribió el libro en un año y medio.

b. El partido siempre estuvo para cualquiera.

c. Vas a ganar tiempo rindiendo esa materia mañana.

La forma verbal “escribió” en (1a) contiene un morfema léxico {escrib-} combinado con una fexión representada por el morfema pormanteau {-ó} que expresa fundamentalmente tiempo (pasado) pero también persona y número. El conjunto de estos morfemas dependientes marca distintos valores del tiempo gramatical. Este conjunto constituye un subsistema gramatical -que denominaremos Subsistema Gramatical Temporal del Español o SubTE- en el que cada miembro guarda relaciones de oposición en relación a un mismo parámetro semántico: la localización temporal de eventos. La morfosintáxis impide que estas formas co-ocurran como marcadores de un mismo constituyente -un verbo- en una oración.

El tiempo es parte también del significado del ítem léxico {escrib-} en cuanto este representa un tipo de eventos. Un evento es un tipo de realidad que se desarrolla necesariamente en el tiempo en cuanto sus partes se extienden sobre un intervalo. Por ejemplo, durante el transcurso del evento [[Pedro-escribir-el libro]] hay un proceso que culmina en el cambio de estado del que resulta el libro terminado1. Este cambio de no-ser a ser es parte de la representación semántica inherente al verbo y de la porción de realidad que describe (1a).

Existen además expresiones adverbiales cuya semántica es esencialmente temporal. La frase preposicional “en un año y medio” en (1a) contiene forma cuya semántica denota un intervalo de tiempo. Estas FPs especifican el intervalo que duró un evento. El adverbio de periodicidad “siempre” en (1b), denominado cuantificador universal de eventos, determina la periodicidad de ocurrencia de un evento. El nombre “mañana” en (1c), que tiene también una función adverbial, localiza el evento en una línea temporal cuyo punto de referencia deíctico es el momento de la enunciación.

Por último, se cuenta con innumerables expresiones figurativas que expresan típicamente distintas conceptualizaciones del tiempo. La oración (1c) contiene una expresión metafórica -recurrente entre los hablantes de español- que lo interpreta en el marco de los “bienes”. Se trata allí de una realidad que uno “posee” y acumula tal que podemos “ganar más/menos tiempo” o “perder más/menos tiempo”. Otras expresiones en este “marco de bienes transa-bles” son, entre otras, “desperdiciar”, “malgastar”, “dilapidar”, “ahorrar”, etc.

La investigación que aquí presento se concentra solo en un reducido subconjunto dentro de la tipología de expresiones temporales. Me propongo describir la semántica de los morfemas pretérito, progresivo e imperfecto y solo de otras formas en cuanto interactúan directamente con estas. Es más, en sentido estricto no pretendo siquiera describir exhaustivamente el espectro semántico de estos morfemas. Mi objetivo se reduce a proponer el núcleo de una teoría semántica que capte las propiedades contrastivas de sus significados.

La descripción del SubTE debería ofrecernos un acceso privilegiado a la semiosis lingüística. Casi unánimemente la oración del español debe contener un morfema del SubTE. Estos morfemas pertenecen a una clase cerrada -por ejemplo, las preposiciones y los verbos modales-que refere a contenidos abstractos, tiene un número reducido de miembros que, además, puede permanecer siglos inalterado y tienen posiciones morfosintácticas fjas -y en algunos casos obligatorias- en la estructura oracional. Se trata, entonces, de un subsistema gramatical altamente estructurado y especializado en la representación de un dominio cognitivo esencial en nuestra experiencia.

En la siguiente sección se introduce sucintamente las categorías esenciales inherentes al Aspecto Léxico mientras que la segunda sección presenta someramente el sistema de Localización Temporal. Se trata en ambos casos de dominios que solo son relevantes para el objetivo de este trabajo en cuanto interactúan con las categorías del Aspecto Gramatical en la constitución de la representación semántica de una oración. Estas últimas categorías son introducidas en la tercera sección mientras que en la cuarta sección discutimos brevemente algunas de las concepciones más comunes de ellas en la literatura semántica. Finalmente, en la quinta sección presento mi propia propuesta sobre los fundamentos semánticos que distinguen a las categorías del Aspecto Léxico y del Gramatical.

1. El tiempo en el sistema verbal: Aspecto Léxico

La categoría verbo define el conjunto de todas aquellas piezas cuyas representaciones semánticas léxicas -de aquí en más RSL- contienen necesariamente información temporal. En particular, cada verbo es el nombre de un tipo de ‘eventualidad’: una relación o un conjunto de relaciones entre individuos que se mantiene o desarrolla en un periodo de tiempo t. Este ‘periodo’ es representado por una variable en una RSL.

La saturación de las posiciones argumentales y de la variable ‘periodo’ convierten a una RSL verbal en una descripción eventiva ‘5(e)’. Asumimos desde Davidson (1967) que las eventualidades tienen el status (onto)lógico de individuos. Eventualidad es una supracategoría que subsume ‘eventos y estados’. Los eventos se subclasifican a su vez en ‘actividades’, ‘logros’ (Accomplishments) y ‘realizaciones’ (Achievements). El dominio de propiedades que determina esta clasificación es denominado alternativamente Aktionarten o Aspecto léxico y se basa en intuiciones que se remontan a Aristóteles, introducidas luego a la lingüística por Vendler (1957) y sistematizadas, entre otros, por Dowty (1979), Verkuyl (1993), Smith (1997) y Krifka (1998). A diferencia de otros individuos, la estructura interna de una ‘eventualidad’ contiene un intervalo de tiempo. Las diferentes categorías del Aspecto léxico remiten a los distintos modos en las que la(s) relación(es) denotada(s) por un verbo se mantiene(n) o desarrolla(n) en ese intervalo t. Los ‘estados’, a diferencia de los ‘logros’ y las ‘realizaciones’, son homogéneos: la relación intrínseca se mantiene invariable durante t. Tienen la propiedad de ser distribuibles: si la descripción de un ‘estado’ (codificada en una oración) es verdadera en relación a un periodo t, lo es también de un periodo t’ tal que t’ es una parte propia de t. Esta restricción sobre ‘estados’ es explicitada en (2), donde ‘≥p ’ representa la relación mereológica de parte propia, X es la descripción del ‘estado’ ‘s’.

(2) VX, s, s’ (X(s) & s’≥ s X(s’)

Por ejemplo, si (2) es verdadera en relación a t2(‘t2 = un año’) también es verdadera de un lapso de t’ (t’ = tres meses).

(3) Pedro tuvo un caballo.

La relación de posesión entre Pedro y el caballo se mantuvo inalterable al interior del periodo t3. Los sistemas lingüísticos codifican esta propiedad semántica. El español aglutina los verbos que denotan ‘estados’ en una clase que se comporta uniforme y distintivamente en relación a ciertas combinatorias gramaticales; por ejemplo, constituyen la única clase que no puede combinarse con la fexión progresiva como se muestra en (4).

(4) *Pedro estuvo/estaba/está teniendo un caballo.

En contraste, ‘logro’ y ‘realización’ no pasan el test de la distributividad. Ambas categorías denotan eventos que satisfacen descripciones télicas y, en cuanto tal, heterogéneas: contienen intrínsecamente un cambio de estado (al final de t). En relación al ‘logro’ en (5), la descripción eventiva δ(e5) del evento [[construir una cárcel en t5]] no es verdadera en relación al lapso t5’ tal que t5’ es parte propia de t5. En particular, t5’ puede denotar la parte inicial o media del intervalo t5, en relación al cual (5) es falsa.

(5) El gobierno construyó una nueva cárcel.

Un razonamiento similar se aplica a una ‘realización’ como la ejemplificada en (6). Esta clase es también télica pero que, a diferencia de ‘logro’, solo incluye eventos no durativos, instantáneos; es decir, un ‘logro’ consiste típicamente en un proceso y en un cambio de estado mientras que una ‘realización’ denota solo el cambio de estado y este tiene lugar en un lapso de tiempo mínimo.

(6) Una bomba explotó en el centro de Baghdad.

Dado el foco de esta investigación, las categorías ‘logro’ y ‘realización’ definen la clase unitaria ‘verbos télicos’. Una vasta literatura recoge suficiente evidencia lingüística sobre la codificación de la telicidad en la mayoría -probablemente todas- de las lenguas estudiadas. Por ejemplo, solo los eventos télicos como el descrito en (6) pueden combinarse con frases preposicionales ‘en+fin’ con función adverbial temporal, frases que especifican la inclusión de un ‘evento’ en un lapso delimitado. Por el contrario, así lo muestra (8), ‘en+NP’ no puede medir la duración de un ‘estado’.

(7) El gobierno construyó una cárcel en dos años.

(8) #Pedro tuvo un caballo en un año.

Las ‘actividades’ tanto como los ‘estados’ no comportan un cambio de estado intrínseco y, en consecuencia, son atélicos (entonces, homogéneos y distribuibles). No se combinan con frases ‘en+NP’ como lo muestra (9a) y (9b) sino con frases ‘durante+NP’ que expresan el desarrollo homogéneo de una ‘eventualidad’ a lo largo de toda la duración de t. Es decir que

“durante una hora” en (9a) construye una representación en la que Francisca está corriendo en cada subintervalo de esa hora (minus vacíos pragmáticos).

(9)  a. Francisca corrió alrededor del lago durante una hora /*en una hora. b. Isaac estuvo viudo durante tres años/*en tres años.

Los ‘estados’ y las ‘actividades’ no son distribuibles en el mismo sentido. En particular, el intervalo t’ sobre el que se determina la distribución de la descripción no puede ser arbitrariamente pequeño en relación a una ‘actividad’ pero sí a un ‘estado’. En (9a), si tomo un t9’ brevísimo, este puede estar asociado con un subevento que contiene a lo sumo el movimiento de una pierna hacia delante. De este subevento e9’, (9a) sería falsa y, en consecuencia, no distribuible. ‘Estados’ y ‘actividades’ se diferencian entre sí además en que estas últimas son “dinámicas” mientras que los ‘estados’ no son precisamente estáticos. La evidencia lingüística muestra que, a diferencia de los ‘estados’ como en (4), las ‘actividades’ sí se combinan con el progresivo.

(10) Pedro está/estaba/estuvo corriendo en el parque.

La ‘dinamicidad’ es una noción tan primitiva en nuestra experiencia, tan cognitivamente elemental que su definición semántica es siempre, si es que asequible, compleja. Smith (1997) aduce que la dinamicidad está ligada a la liberación de cierta energía por un participante (‘actor’) al interior de un ‘evento’ sin la cual este no se sostendría. Este ‘actor’ ejecuta una acción (física o mental) sobre la que tiene cierto nivel de control. Por el contrario, los ‘estados’ no son ejecutados sino que “le pasan” a un participante. En consonancia, las ‘actividades’ y no los ‘estados’ pueden ser modificados por adverbios que califican o bien la energía liberada o bien el control de la acción del tipo “vigorosamente”, “atentamente”, “cuidadosamente”, etc. (van Valin & LaPolla, 1997) como lo muestran (11) y (12) respectivamente.

(11)     Francisca corrió vigorosamente/cuidadosamente alrededor del lago.

(12)     Pedro tuvo #vigorosamente/#atentamente/#cuidadosamente un caballo negro.

Se distingue además otra clase aspectual, la ‘semelfactiva’, que contiene eventos que son típicamente iterativos y, por lo tanto, durativos (a diferencia de las ‘realizaciones’). No requieren, entonces, una “culminación” del evento en un estado final específico. Para nuestro interés específico, los verbos semelfactivos se comportan como ‘actividades’.

(13)  El alumno golpeó la puerta durante horas/*en un minuto.

El tipo aspectual o Aktionarten de cada verbo es determinado por propiedades semánticas intrínsecas de su respectiva RSL previo a cualquier combinatoria morfosintáctica. La Aktio-narten que se proyecta a la descripción eventiva que corresponde a una oración es ‘composicional’ (Verkuyl, 1993; Krifka, 1998). Esto es, resulta de la composición de la RSL del verbo con la semántica del argumento ‘paciente’, típicamente realizado como objeto directo en la oración. Por ejemplo, la oración (7) contiene la descripción eventiva de un ‘logro’, tipo que deriva consistentemente del tipo especificado en la RSL del verbo principal (“construir”). Ahora bien, si como se aprecia en (14), combinamos el mismo verbo con una fin [+plural] que exprese el argumento paciente -realizado en posición OD- el tipo aspectual resultante ya no es ‘logro’ sino ‘actividad’, la oración denota un “proceso” no explícitamente delimitado y, por lo tanto, sin una conclusión inherente.

(14)  El gobierno construyó cárceles.

Esta descripción eventiva es “distribuible” y homogénea en vez de télica; esto es, si ‘t14 = un año’, es posible que (14) sea verdadera en t14’ (t14’ = cinco meses) siendo t14’ una parte propia de t14. El criterio determinante de esta “transición” de tipo (type shift) es, entonces, la “distributividad” de la descripción eventiva. En consecuencia, la categoría ‘logro’ de un verbo se proyecta al nivel clausal si y solo si el fin objeto directo es “contable” (esto es, delimitado); una fin plural no lo es, como tampoco lo es una fin que denota un “nombre masa” (por ejemplo, “agua”). A este fenómeno se lo conoce como “composicionalidad del Aspecto léxico” y nosotros denominaremos “transición” al proceso de cambio de tipo. Un indicador lingüístico de la ausencia de telicidad en (14) es la anomalía semántica de la modificación adverbial ‘en+fin’ según lo muestra (15).

(15) El gobierno construyó cárceles #en cinco años.

En las transiciones, el tipo aspectual en la RSL del verbo cambia como resultado de una combinatoria morfosintáctica. La literatura ha identificado numerosas formas que operan transiciones. Frases nominales plurales y/o genéricas y/o los así llamados nombres ‘masa’ (mass nouns) determinan una transición ‘descripción télica (flecha) atélica’ en posición de argumentos afectados (‘pacientes’). Estas frases expresan un individuo o conjunto de individuos sin un límite intrínseco. Frente a un verbo como construir que entraña, en cuanto verbo de creación, la afectación total de su ‘paciente’, sucede que si este es ilimitado, su afectación total no tiene una culminación intrínseca y, en consecuencia, el punto télico intrínseco al verbo no es determinable. Esta relación homomórfica entre la consumación del ‘evento’ y el grado de afectación de su ‘paciente’ se conoce como “Incremental” (Dowty, 1991).

Existen transiciones de ‘actividades’ a ‘logros’. Las frases adverbiales ‘durante+fin (medida temporal)’ y los ‘fin [medida]’ (por ejemplo, “dos kilómetros”) cambian una descripción atélica en télica.

(16)  a. Pedro corrió un kilómetro (en tres minutos). b. El testigo lloró ininterrumpidamente durante una hora.

En estos ejemplos una ‘actividad’ sin un límite intrínseco recibe un límite interno y la descripción eventiva se torna télica, no distributiva (‘Pedro corrió un kilómetro en t16’ no es verdadera del subevento [[Pedro corrió un kilómetro en t16’]]). Frases como estas introducen una entidad delimitada a un ‘evento’ intrínsecamente ilimitado y así le imponen un límite intrínseco.

La literatura cuenta con distintas propuestas para representar las clases semánticas que constituyen el Aspecto léxico (Dowty, 1979; Parsons, 1990; Pustejovsky, 1995; Smith, 1997; van Valin & LaPolla, 1997; de Swart, 1998; Krikfa, 1998; De Miguel, 1999). Sin bien todas intentan captar la misma información, algunas pretenden expresar la interfaz sintaxis-semántica de forma transparente mientras otras son puramente semánticas. En relación al interés de esta investigación, la elección de una por sobre la otra no acarrearía consecuencias significativas toda vez que la representación elegida, o bien incorpore una variable de ‘eventualidad’ o bien la acepte amigablemente como un enriquecimiento. Por ejemplo, las representaciones en (17) muestran solo el componente que expresa el tipo léxico-aspectual de una representación. Es una estrategia que sigue fundamentalmente (Parsons, 1990) en expresar el tipo aspectual con una constante de predicados que define una relación entre un evento y su intervalo. En particular, CUL representa la “finalización” o “conclusión” inherente a la telicidad mientras que HOLD expresa el “mantenimiento” homogéneo de los ‘estados’ durante sus intervalos. La propuesta de Parsons (1990), esencialmente semántico-lógica, no capta el tipo ‘actividad’, de cuya relevancia semántico-gramatical existe sobrada evidencia. Propongo entonces representar en el metalenguaje semántico a las ‘actividades’ con la constante DO-HOLD; esta añade al desarrollo homogéneo (HOLD) el dinamismo (DO) que caracteriza a este tipo aspectual. Estas constantes semánticas forman parte de una representación semántica más compleja que debería captar la semántica específica de cada verbo.

(17) a. Verbos télicos: … CUL (e, t)…

b. Actividades: … DO-HOLD (e, t)…

c. Estados:            … HOLD (e, t)…

En síntesis, la aspectualidad léxica puede ser captada en lo esencial en torno a los valores de dos parámetros semánticos; por un lado, presencia o ausencia de límite intrínseco (verbos télicos contra atélicos) y, por otro lado, la presencia o ausencia de dinamismo (‘actividades’ y verbos télicos contra ‘estados’). Las ‘actividades’ constituyen un tipo híbrido en cuanto son atélicas como los ‘estados’, pero son dinámicas tanto como los verbos télicos. La Figura 1 lista alguno de los procedimientos comunes en el reconocimiento de las distintas categorías del Aspecto Léxico.

Criterio

Estados

Actividades

Logros

Realizaciones

Tiene interpretación habitual en presente.

No

‘e durante una hora’ → ‘estar durante una hora e-ndo’

Sí?

No

‘e en una hora’ → ‘e tomó una hora’

No

No

Sí?

‘e durante una hora → ‘en todo momento de esa hora e’

No

No se aplica

‘x está e-ndo’ → ‘x e-ó’ (‘x está llorando’ → ‘x lloró’)

No aplica

No

No se aplica

Complemento de ‘dejar de’

No

Complemento de ‘finalizar’

No

No

No

Ambigüedad con ‘casi’

No

No

No

Co-ocurre con ‘cuidadosamente’, ‘violentamente’,

No

No

Figura 1. Procedimientos comunes en el reconocimiento de categorías del Aspecto Léxico.

2. La localización temporal

El subsistema gramatical que denominamos SubTE -usualmente referido como ‘tiempo’ (tense)- está asociado primariamente con la función semántica ‘localización temporal’ de ‘eventualidades’, una de las dimensiones distintivas de nuestra representación del tiempo. El repertorio de morfemas que ejecutan esta función en español es pródigo.

La descripción semántica -con consenso casi unánime- de estas formas es (alguna variante de) la teoría formulada por Reichenbach (1947) (véase Hornstein, 1990). El significado de cada morfema del SubTE consiste en una estructura donde se relacionan por precedencia tres lapsos o intervalos de tiempo en una secuencia lineal direccionada. Los intervalos relevantes para determinar el significado de un morfema temporal se ordenan en esa línea; éstos son: el momento de la enunciación (tS), el momento del evento (tE) y el momento de referencia (tR). Las nociones primarias son presente, pasado y futuro, representadas respectivamente por las formas Presente, Pasado y Futuro, cuyos significados son abajo expresados.

(18) a. Presente: tE° tR° tS

b. Pretérito: tE° tR < tS

c. Futuro: tS < tE° tR

Una característica central de la localización temporal lingüística es su ‘deíxis’: el valor que toma tS es típicamente el momento de la enunciación. Por ejemplo, la interpretación temporal de (19) es determinada por la fexión pretérito del verbo principal de tal forma que, según (18b), el intervalo tE asociado al ‘evento’ [[colgar]] precede al momento en que (19) es emitida. El intervalo tE de la semántica aportada por el pretérito reemplaza la variable que hemos llamado periodo t en la RSL del verbo por tE. Esto es, la denotación del pretérito en (19) es un intervalo de tiempo real, mientras que el periodo en la RSL de “colgar” es una variable de tiempo.

(19)  Pedro colgó la ropa en la soga.

La semántica de las formas temporales compuestas también se representa mediante la es-pecificación de la secuencia entre los mencionados intervalos. Estas formas ameritan la presencia del intervalo tR en nuestra teoría donde cumple dos roles un tanto distintos. En la descripción del pluscuamperfecto o del futuro perfecto tR denota un intervalo necesariamente distinto a tE y a tS. En cambio, no es obvio su valor en relación al presente perfecto. Informalmente se asume que su simultaneidad con tS refeja que en esta forma el ‘evento’ es visto desde el momento del habla (o presente); la posición de tR diferencia al pretérito del presente perfecto.

(20)  a. Presente Perfecto: tE< tR° tS

b. Pluscuamperfecto: tE< tR< tS

c. Futuro Perfecto: tS<tE< tR

La interpretación temporal de la oración (21) es tal que el evento e21 “renunciar” se localiza en un momento anterior al evento eZ “obtener” y ambos son anteriores al momento de habla tS, esto es, ocurrieron en el pasado.

(21)  Pedro ya había renunciado cuando obtuvo el premio.

Esta interpretación resulta de aplicar (20b) a la oración (21), cuyo verbo principal se combina con la fexión pluscuamperfecto y activa la mencionada regla.

3. El aspecto gramatical

Los morfemas de SubTE amalgaman distintos significados (una suerte de morfemas porman-teau) semánticamente independientes. Por ejemplo, el morfema {ó} en (19) codifica pretérito y, en consecuencia, localiza un evento en el pasado. Al mismo tiempo, se ha dicho (Gili Gaya, 1972) que esta forma es “perfecta” en cuanto la eventualidad está terminada; es decir que el evento e19 [[Pedro-colgar-la-ropa]] ha sido terminado -y completado- en el pasado. En este sentido, el pretérito se opondría al imperfecto en cuanto, si bien ambos localizan un evento en el pasado, el imperfecto no entrañaría que el evento se terminó y completó.

(22)  Pedro colgaba la ropa cuando se cortó la soga.

El evento eM está localizado en el pasado pero a diferencia de aquél denotado en (19), este no fue necesariamente “completado o finalizado”; de hecho, nuestro conocimiento del mundo nos dice que fue interrumpido por el evento eZ [[la-soga-se-cortó]] y, si se completó, solo fue luego de subsanar el problema. El mismo razonamiento se aplica a (23), solo que aquí no se habla de un evento “no finalizado” sino más bien de un evento “no-terminado” en cuanto no tiene un fin intrínseco, es atélico. Simplemente se lo dejó de ejecutar. Una interpretación posible de (23) es precisamente que el evento e23 [[Pedro-llamar-Teresa]] estaba en plena ejecución al momento de empezar a escuchar los disparos.

(23) Pedro llamaba a Teresa cuando escuchó los disparos.

Se ha asociado tradicionalmente la perfectividad a la idea de la “finalización” y la imper-fectividad con aquella de la “no-finalización” de una eventualidad (Gili Gaya 1972). Por el contrario, la propuesta que presento luego enfatiza que tanto la imperfectividad como la perfectividad no tienen relación directa con la “(no)finalización”. Se trata en cambio de nociones ortogonales, la (im)perfectividad cae dentro del aspecto gramatical y se capta por medio de propiedades de intervalos de tiempo, mientras que la “(no)finalización” es una propiedad de (las descripciones de) ‘eventualidades’.

4. Propuestas precedentes

Existen dos tradiciones bien diferenciadas en el análisis de la temporalidad en la semántica. En ambas se reconoce que la localización temporal y el aspecto son ortogonales; las diferencias surgen en relación al análisis del segundo. En un tipo de análisis las categorías descriptivas del aspecto se reducen a ‘eventos’ y ‘estados’. En este marco, la distinción entre descripciones de eventualidades -la semántica de un enunciado- estáticas o eventivas es la única relevante; las estáticas incluirían ‘estados’ y ‘actividades’ y, por otro lado, las eventi-vas engloban ‘logros’ y ‘realizaciones’. Se trata de un análisis que descansa en la oposición entre ‘eventualidades’ homogéneas/heterogéneas; en consecuencia, el aparato analítico se asienta en test de la distributividad de una descripción. Por ejemplo, en Herweg (1985) o Kamp y Rhorer (1983) un enunciado marcado con el imperfecto o el progresivo en español denota un ‘estado’, independientemente del tipo aspectual de su verbo o del tipo aspectual de la descripción eventiva. Se asume que estas y solo estas son las categorías semánticas definibles en términos de una teoría de modelos. La ventaja de esta teoría es la simplicidad, una propiedad epistemológicamente encomiable. Sin embargo, este sistema resulta pobre si, tal es mi caso, el objetivo es describir composicionalmente las representaciones temporales construidas con distintos recursos gramaticales.

Más consistente con mi tesis, una segunda tradición (Depraetere, 1995; Smith, 1997) ha argumentado en favor de la necesidad de distinguir entre aspecto léxico y aspecto gramatical.

Depraetere (1995) diferencia “(a)telicidad” e “(i)limitación” ((a)telicity y (un)boundedness). La primera categoría es inherente al aspecto léxico mientras que la segunda lo es al aspecto gramatical. Por su parte, Smith (1997) asume que las categorías eventivas -esto es, las categorías vendlerianas del tipo ‘estado’, ‘realización’, ‘actividad’ y ‘logro’- cubren el espectro del aspecto léxico mientras los marcadores de aspecto gramatical modifican dichas representaciones imponiendo condiciones de visibilidad. En particular, la perfectividad hace visible todo un evento mientras que la imperfectividad solo muestra la parte media de ese evento. Sin embargo, en ningún caso estas teorías motivan semánticamente estas distinciones, con las que estoy, por otro lado, de acuerdo.

De Swart (1998) intenta presentar un punto intermedio entre estas dos tradiciones en cuanto acepta que la descripción del aspecto debe ser composicional. Sin embargo, su propuesta resulta ser, en última instancia, una defensa de la posición reduccionista en cuanto las categorías subyacentes a la descripción del aspecto léxico y de los morfemas temporales se reducen a ‘estados’ y ‘eventos’.

Mi propuesta sistematiza dos intuiciones básicas. La primera es que el aspecto léxico y el aspecto gramatical operan sobre distintos dominios de entidades, lo que en última instancia fundamenta semánticamente esta distinción categorial. El léxico codifica ‘eventualidades’ mientras que -tanto en español como en un número de otras lenguas- los morfemas SubTE codifican intervalos. En este punto mi propuesta se encuadra entonces en la tradición no reduccionista de Depraetere (1995) y Smith (1997) pero, a diferencia de estas, capta explícitamente la naturaleza semántica de esa distinción.

La segunda intuición central de este trabajo se refere a la naturaleza de la codificación de información en las formas temporales. Es norma, tanto entre gramáticos descriptivos (Rojo & Veiga, 1999) como en aquellos investigadores con tendencia teórica, describir el significado de morfemas temporales en términos puramente semánticos. Por esto entiendo información codificada necesariamente en una forma, en sus usos urbi et orbi y definible semánticamente en términos de propiedades del objeto descrito. Por el contrario, en este trabajo muestro que parte del significado de los morfemas del SubTE es de naturaleza pragmática. Específica-mente, se trata de Implicaturas Conversacionales Generalizadas (Generalized Conversational Implicatures) según Levinson (2000). En la sección siguiente intentaré convertir estas dos intuiciones en un sistema de categorías semánticas definibles y fundadas en datos de la lengua.

5. Una nueva propuesta

El axioma principal de mi propuesta es que el conocimiento semántico temporal subyacente de los hablantes nativos -parte de su competencia lingüística- consiste en dos estructuras independientes pero sistemáticamente relacionadas: una de ‘eventualidades’ y otra de intervalos de tiempo. La primera se constituye a partir de relaciones y operaciones entre intervalos y está representada en (24). La estructura de eventos es el conjunto de relaciones y operaciones entre eventualidades mostrado en (25). La hipótesis es, entonces, que el conocimiento semántico que nos permite producir y comprender expresiones temporales en español está organizado de tal modo que se puede operar independientemente –en paralelo– con intervalos por un lado y eventualidades por otro. La prueba de fuego para esta teoría reside en encontrar formas que expresen propiedades de intervalos autónomas con respecto a las propiedades de eventos y viceversa.

La estructura de intervalos es definida exhaustivamente por Krifka (1998). Aquí solo declaro que ‘⊕T’ es la operación de suma entre intervalos; ‘≤T’ y ‘<T’ referen respectivamente a la relación de parte propia e impropia; ‘⊗T’ es la relación mereológica de solapamiento; mientras que ‘∞T’ es adyacencia entre intervalos y ‘<<T’ es precedencia, una relación irrefexiva, asimétrica y transitiva.

Se trata de una estructura de partes a las que se adicionan la relación de ‘adyacencia’ y ‘precedencia’ que la convierten en una estructura direccionada. La estructura de ‘eventualidades’ en (25) tiene exactamente las mismas relaciones y operaciones.

Además, sigo a Krifka en asumir una función de asignación ‘τE’ de UT a UE que asigna intervalos a ‘eventualidades’ –el intervalo durante el que cierto evento tiene lugar– y que nos permite interpretar ‘∞E’ como adyacencia temporal y ‘<<E’ como precedencia temporal entre ‘eventualidades’. Además de esta función de asignación necesitamos captar otros homomorfismos entre ambas estructuras.

El axioma (26a) establece que el intervalo asignado por una función a la suma de dos eventos es igual a la suma del intervalo de cada uno (distributividad). El axioma (26b) determina que si un evento forma parte (im)propia de otro, sus intervalos guardan la misma relación. Nótese que la reversa es falsa puesto que dos eventos no relacionados en cuanto tales pueden ocurrir al mismo tiempo o en intervalos solapados. El axioma (26c) establece la misma relación entre estructuras con respecto al solapamiento de eventos.

Las ‘eventualidades’ son introducidas a una representación lingüística por los verbos. Asumo la práctica usual en semántica post-davidsoniana de asociar a cada RSL verbal con una variable de ‘eventualidad’, postulado que significó un cambio de paradigma sustancial con respecto a la tradición fregeana en la que las proposiciones denotan valores de verdad. En la ontología del lenguaje, las proposiciones denotan ‘eventualidades’, realidades que tienen el estatus ontológico de “individuos”.

La saturación de los argumentos de una RSL verbal y la combinación con un morfema SubTE (finito) convierten a esta RSL en una “descripción eventiva”, bien de ‘evento’ ‘5(e)’ o bien de ‘estado’ '5(s))’. Una variable de ‘eventualidad’ saturada tiene el valor de un ‘evento’ o ‘estado’ individual en el mundo2. Asumo además, ad usum, la ‘descomposición’ del significado de predicados verbales en primitivos semánticos. Los primitivos en (27) referen a ‘roles’ y constantes de predicado que representan el tipo aspectual léxico del verbo.

(27)     a. ‘romper’ = Xe t x y (romper (e) & Agente (e, x) & Paciente (e, y) & CUL (e, t))

b.  ‘reír’ = Xe t x (reír(e) & Actor(e, x) & DO-HOLD (e, t)

c.  ‘saber’ = Xe t x y (saber(s) & Conocedor (s, x) & Tema (s,y) & HOLD (s, t)

Supongamos que la RSL en (27a) es saturada por la información contenida en (28).

(28)   Pedro rompió el vaso.

[[Pedro]] y [[vaso]] satisfacen las posiciones argumentales semánticas de la RSL del verbo. La semántica del morfema pretérito introduce la función tEque determina el valor de la variable temporal t28 en dicha RSL, la localiza y, asumamos, cierra existencialmente al ‘evento’.

(29)   &e (romper (e) & Agente (e, Pedro) & Paciente (e, vaso) & CUL (e, t<t))

Por un lado el pretérito localiza un evento en el pasado, esto es, introduce el operador PAS que actúa sobre la descripción eventiva 5(e). Esto es, la función ‘xE(e,t)’ es parte de todo morfema temporal de SubTE; cada uno localiza ese intervalo asignado en distintas posiciones de la línea temporal y PAS en particular posiciona a ese intervalo y, por consiguiente al evento, en el pasado, así se observa en (30b).

(30)   a. PAS (5(e))

b. PAS = 3t: t < ts

El pretérito, además, satisface la variable temporal (periodo) de la RSL verbal con un intervalo que conlleva una propiedad específica; se trata de un intervalo cerrado, con principio y término. Formalmente podemos captar esta intuición asumiendo que el pretérito introduce un intervalo cerrado mediante el operador PRET ilustrado en (31).

(31)   PAS (PRET ((5(e)))

Definimos formalmente la noción de intervalo cerrado inherente a PRET en (32). El intervalo t asociado a PRET es ‘máximo’ -esto es, lo que representa el predicado ‘MAX’- en cuanto no existe otro intervalo t’ que tenga a t como parte propia. En otras palabras, el intervalo t de PRET tiene principio (‘INI(t)’) y fin (‘FIN(t)’).

(32)   MAX (t) «-» 3t’: t≤ t’

La diferencia entre telicidad y término es captada ahora explícitamente (telicity-bounde-dness en Depraetere, 1995). Existe la tendencia a confundir estas nociones porque ambas remiten a un límite, pero este es de distinto tipo. En el caso del pretérito, se trata de una delimitación arbitraria de un intervalo; un evento télico, en cambio, tiene un límite inherente motivado en la finalización de un cambio (representado en RSL con el primitivo CUL). En síntesis, la telicidad es una propiedad de eventos mientras que la terminación es una propiedad de intervalos. En tal sentido, una ‘eventualidad’ puede estar asociada a un intervalo cerrado y no por ello ser télica. Sería erróneo, entonces, definir semánticamente el pretérito como un operador asociado a ‘eventualidades’ máximas. En mi propuesta se trata de intervalos máximos. Analicemos el ejemplo (33) para mostrar las diferencias prácticas de ambas posiciones.

(33)   María caminó en el parque.

Si no distinguiésemos intervalos y eventos, PRET significaría un evento cerrado con lo cual (33) debería interpretarse como que hubo un evento máximo e33 que duró la extensión del intervalo finito y delimitado t33. Es decir, e33 debería ser un evento máximo y, por lo tanto, no habría otro evento e’ que tenga a e33 como parte propia.

(34)   Max (e33) ** 3e: e33 ≤ e

Según esta teoría, predecimos que la enunciación de (33) presupone (35).

(35)  María dejó de caminar en el parque después de t33.

 

El mismo razonamiento debería ser válido para un Estado como s36 en (36).

 

(36)   La tía estuvo muy enferma.

El hablante afirma que s36 se mantuvo por un período de tiempo determinado t36, luego del cual hubo un cambio de Estado, s36 cesó (en la lectura optimista la tía se mejoró; en la pesimista, no nos honra más con su presencia).

Mi propuesta está en desacuerdo con esta descripción, por otro lado bastante extendida, de PRET. En mi análisis PRET solo establece que hubo un intervalo de tiempo máximo durante el cual se sostuvo e33, la ‘actividad’ de correr en (33) o el estado s36 de estar enferma en t36. Esta es toda la información codificada en PRET. Es posible captar esta semántica solo si, como propongo aquí, nuestra teoría contiene una estructura de intervalos independiente de la de eventos. En principio, PRET no dice nada sobre el evento en sí, solo satisface la variable de tiempo de la RSL con un intervalo delimitado.

Ahora bien, como hablantes nativos intuimos que quien afirmó (36) pudo querer decir en una mayoría de contextos que su tía cambió de estado, que dejó de estar enferma de alguna manera –optimista o pesimista–. Mi hipótesis es que esta información es pragmática y no semántica. Es decir, el hablante no afirma que ese estado s36 solo duró el lapso t36 pero lo “comunica”. Esto es, las proposiciones “María dejó de correr luego de t33” y “Mi tía dejó de estar enferma luego de t36” son implicaturas a partir, respectivamente, de (33) y (36) pero no entrañamientos. PRET no significa que hay un evento máximo pero lo implica (‘≈>’).

(37) PRET ≈>Max (e)

Si, contra mi posición, (37) fuera parte del significado de PRET, el enunciado (36) sería falso si la tía no se hubiese, por caso, mejorado luego de t36. Mi predicción es la contraria. En la oración (38) el estado e38 [[tía-estar-enferma]] se mantiene durante el intervalo cerrado t38; este intervalo es simultáneo a t39, el intervalo que corresponde al evento e39 [[tía-vivir-en-Salta]] debido esencialmente a la semántica de “cuando”. Específicamente, “cuando” introduce un intervalo marco en cuanto determina que la afirmación en (38) es verdadera si t39 contiene propia o impropiamente a t38. En mi propuesta (38) es verdadera incluso si s38 continuó más allá de e39, esto es, si la tía siguió muy enferma luego de dejar de estar en Salta.

(38)  La tía estuvo muy enferma cuando visitaba Salta.

Sin embargo, si el hablante no hace ninguna otra aclaración, el oyente puede interpretar legítimamente que la tía dejó de estar enferma cuando salió de Salta (asumamos que lo hizo). Ahora bien, esta interpretación es “cancelable”. El hablante puede emitir (39) luego de (38) sin entrar en contradicción.

(39)  De hecho, siguió enferma cuando llegó a Córdoba.

Los entrañamientos no son “cancelables” (cancellable) y puesto que el cambio de estado en cuestión lo es, no puede por definición ser un entrañamiento. Luego, no puede ser parte de la semántica del pretérito en sentido estricto. Sí es parte de su significado en sentido amplio, es una “inferencia conversacional”, una inferencia conversacional generalizada: información comunicada si no es fltrada por el contexto o no es explícitamente negada. En conclusión, la proposición que introduce un evento máximo es parte del contenido de PRET como una implicatura, tal como ha sido representado en (37).

¿Cuáles son las premisas de esta implicatura? La regla esencial es “la máxima conversacional de cantidad 2” en Grice (1975) o alguna de sus variantes, Q2 en Horn (2003; véase también París, 2004, 2006) o principio de Minimización en Levinson (2000): diga solo lo indispensable. Ahora bien, “indispensable” (o, en otras palabras, “lo mínimo necesario”) es en parte un concepto relativo al código. El código contiene un conjunto de formas alternativas que pueden ser más o menos específicas en relación a un parámetro semántico (en este caso, la delimitación eventiva). En la oposición imperfecto-pretérito esta forma es la única que denota un intervalo delimitado y, por otro lado, no existe una opción en SubTE que cierre un evento; en consecuencia, los hablantes pueden semantizar su elección de PRET y hacerle decir “evento cerrado”. El hablante pudo elegir expresar su representación con (40) en vez de (36) (esto es, “mi tía estuvo enferma”).

(40) Mi tía estaba enferma.

La semántica del imperfecto en mi propuesta está asociada a un operador IMP que localiza un evento en el pasado y le asigna un intervalo abierto a una ‘eventualidad’. Se trata, entonces, de un intervalo del que su principio y fin no forman parte de la afirmación; en nuestros términos, no es un intervalo máximo.

(41) IMP ↔ MAX (t)

IMP establece que el periodo de una RSL es ilimitado en el sentido de no especificar su parte inicial ‘INI (t)’ o final ‘FIN (t)’. En sentido estricto, entonces, un hablante afirma con (40) que dicho ‘estado’ se mantuvo durante un intervalo de tiempo ilimitado. Podemos introducir un ‘intervalo marco’ al estado s40, tal el caso de (42).

(42) Mi tía estaba enferma cuando la visité.

Puede implicarse a partir de (42) que s40 desbordó el intervalo de la visita; esto es, que el ‘estado’ comenzó antes y prosiguió luego de la misma. Nótese que esta implicación puede no ser feliz, de hecho, (42) puede ser verdadera si s40 es estrictamente simultáneo a e40 [[yo-visitar-tía]]. Este desborde es, entonces, información cancelable y, por ende, solo tiene el estatus de una implicatura. La semántica del imperfecto es la establecida en (41), pero su contenido contiene además la implicatura en (43).

(43) IMP ≈> MAX (e)

Existen dos posiciones sobre la semántica de la imperfectividad. En una se acepta una ontología con “individuos incompletos” (Parsons, 1990; Zucchi 1999) tal que, por ejemplo en

(44), la represa a medio construir es en efecto una media represa y ese proceso de construir inconcluso es también “construir una represa”.

(44)  El gobierno construía una represa cuando vino la inundación.

Esta posición no es intuitiva; no es obvio cómo un objeto a medio hacer puede ser categorizado como “represa” sin aludir a una representación intencional, esto es, sin evocar la idea del objeto completo. De hecho, la descripción de la imperfectividad con mayor consenso es intencional (Dowty 1979; Landman 1992) y en cuanto tal es descripta por medio de “mundos posibles”. Esto es, existe un mundo posible W2t’, inmediatamente subsiguiente al mundo W1t referido en (44), en el que el evento e1 se completó. En otro mundo posible W3t’, simultáneo a W2t’ e44 no se completó. Mi propuesta para el imperfecto -contra Parsons (1990) y Zucchi (1999)- asume la interpretación ‘modal’ de la imperfectividad, pero -contra Cipria y Roberts (2000)- propongo que el contenido estrictamente semántico de IMP remite a una interpretación modal de intervalos. Esta posición nos salva de una paradoja interesante. Si tomamos face value la expresión “ilimitación de un intervalo”, el hablante que usa formas imperfectas sugeriría que el intervalo en cuestión siguió indefinidamente hasta el momento de la enunciación (presente). Sin embargo, esta interpretación solo puede ser habilitada por un contexto especial como en (45).

(45) Pedro dormía en su habitación cuando entré a verlo. {contexto: hace instantes}

En la mayoría de los casos, sin embargo, esta prolongación hasta tS es bloqueada. Si dos interlocutores se lamentan sobre la muerte de una tía, uno puede intentar explicarla con el enunciado en (46).

(46) Estaba muy enferma la pobre.

Por otro lado, la noción de ‘intervalo marco’ nos permite captar la intuición de Bello (1970) y Guitart (1978) sobre el imperfecto como un co-pretérito. Ante todo, convengamos que es incorrecto pensar que se requiera otra forma conjugada que aporte un intervalo también localizado en el pasado.

(47) Tus amigos jugaban mucho a las cartas.

La oración (47) -y también aquella en (46)- no requiere la especificación de un intervalo adicional, es gramatical (con una interpretación habitual). Ahora bien, el imperfecto aparece en muchos contextos con otro marcador temporal que introduce un intervalo limitado.

(48) La policía perseguía a un sospechoso anoche. El intervalo asociado a “anoche” es limitado y, en nuestro vocabulario, introduce un ‘intervalo marco’ que explicita el lapso de tiempo en el que hay que evaluar la verdad de la oración. Podemos decir simplemente que es típico, aunque no necesario, interpretar un intervalo abierto dentro de los límites de un intervalo marco cerrado.

¿Cuál es la diferencia entonces entre el imperfecto y el progresivo? Primero, debo aclarar que denomino ‘progresivo’ al contenido semántico realizado por la forma usualmente identificada como ‘perífrasis de gerundio con estar’. Restrinjo mi análisis a la especificación semántica de dicha forma sin discutir -por falta de espacio- su lugar en SubTE. Dicho esto, es claro que la semántica asociada al imperfecto localiza un evento en el pasado mientras que la perífrasis de gerundio no; esta necesita, en cambio, combinarse con morfemas de tiempo -entre ellos el imperfecto- porque no tiene valor localizador, su semántica puramente aspectual es captada por el operador ‘PROG (5(e))’, el cual determina que un ‘evento’ no es máximo:

(49) Max (e) ** 3e’: e ≤ e’

Una característica gramatical que indica que el dominio del progresivo son eventos es su sensibilidad a propiedades de eventos. PROG, al contrario de IMP, tiene serias restricciones para combinarse con ‘estados’ como se muestra en el ejemplo (50). Captamos esta restricción como un requisito asociado al operador PROG que exige un input ‘[-estativo]’ o, lo que es lo mismo, ser [+dinámico], categoría ya referida anteriormente. Por el contrario, el imperfecto, que opera sobre intervalos, no pone ninguna restricción a nivel de ‘eventualidades’ y puede, por lo tanto, combinarse con ‘estados’ (como lo mostramos en el ejemplo (46)).

(50) *Los alumnos están sabiendo el teorema de Tales.

Mi propuesta capta nítidamente el contraste PROG-IMP en cuanto el primero introduce propiedades de ‘eventualidades’ mientras que el segundo propiedades de intervalos. No obstante, la teoría también capta el común denominador en cuanto la propiedad es la misma: los dos determinan que (distintos tipos de) individuos son abiertos. Se motiva así la presencia de ambos morfemas en el sistema temporal del español y, más importante aún, se explica la no redundancia semántica de su concurrencia como en (51).

(51)  El albañil estaba construyendo puentes sobre la acequia.

El imperfecto localiza al evento en el pasado en un intervalo abierto mientras que el progresivo determina que dicho evento es también abierto. La proposición en (51) establece que necesariamente el obrero no había completado el puente durante el intervalo denotado por IMP. En términos intuitivos, (51) dice que “en el pasado, alguien estaba en el proceso de construir puentes”.

El significado de (51) se opone al de (52), una oración modificada solo por el imperfecto.

(52)  El albañil construía un puente sobre la acequia.

Bajo cierta interpretación esta oración denota el mismo evento en el mundo que (51), esto es, puede significar “en el pasado, alguien estaba en el proceso de construir un puente”. Sin embargo, esta no es la única interpretación posible e, incluso, es en un sentido forzada. Es decir, la combinatoria IMP+PROG construye una representación semántica que define un conjunto de eventos, uno de los cuales es el estrictamente denotado. La descripción en (52) con IMP también define un conjunto de eventos. El evento e51 puede pertenecer a ambos conjuntos y, en ese sentido (51) y (52) pueden tener la misma denotación (intersección). Los conjuntos en sí son distintos, esto es, hay eventos en el conjunto A definido por PROG+IMP que no están en el conjunto B (definido por IMP) y viceversa. En particular, el conjunto B definido por IMP contiene ciertos eventos máximos, ausentes necesariamente en el conjunto A. Por ejemplo, bajo cierta interpretación de IMP, e53 es un evento cerrado en el ejemplo (53).

(53) En 1986 enterraban a Borges en Ginebra.

El evento e53 es cerrado, bajo una interpretación -la preferible según nuestro conocimiento del mundo- Borges fue efectivamente enterrado en algún momento anterior a 1986. La denotación de evento completo no es permitida por PROG, cuya semántica excluye la finalización de un evento denotado por una descripción eventiva con un verbo télico, tal el caso de (51) y (53). En nuestra teoría, el IMP la permite pragmáticamente -esto es, bajo una premisa de conocimiento del mundo- porque su semántica no especifica tipos de eventos sino de intervalos.

Un significado frecuente del imperfecto es el de “hábito” y que, si bien distinto a las interpretaciones a las que hemos aludido, es consistente con la semántica asignada de intervalo abierto. Este significado se activa con expresiones del tipo (54).

(54)  El equipo corría 5 kilómetros.

Sin otra información cotextual o contextual, la interpretación preferida de (54) es que el evento descrito se completó en el pasado en sucesivas instancias. Esto es, se repitió completo en el pasado, cada vez durante un intervalo delimitado, y esta serie es localizada en un periodo de tiempo abierto. Podemos captar esta semántica con el operador HAB que toma eventos tipos o característicos mientras que IMP distribuye sus instancias en un intervalo abierto en el pasado. A diferencia de PROG, IMP -como tampoco HAB- no opera sobre la estructura interna de los eventos que hemos descripto en términos de categorías de aspecto léxico.

Existe también una oposición nítida entre IMP+PROG y PRET+PROG. La oración (55) afirma “en el pasado, alguien estuvo en el proceso de construir puentes durante un intervalo limitado de tiempo”.

(55)  El albañil estuvo construyendo un puente sobre la acequia.

En ambas oraciones (51) y (55) la presencia de PROG determina que el evento es abierto; la diferencia reside en las propiedades de los respectivos intervalos: abierto el primero, cerrado el segundo. Sobre esta base, existen distintas posibles interpretaciones de (55) según nuestra caracterización de PRET. Una de ellas es que e55 [[albañil-construir-un-puente]] es un proceso que quedó inconcluso durante el intervalo cerrado introducido por PRET. Esta es la interpretación preferida en el sentido de que, en primer lugar es realmente posible (los hablantes la aceptan), y es la que se acomoda sin adiciones a la teoría. Sin embargo, algunos hablantes piensan que (55) denota un e55 finalizado; llamemos a esta interpretación “marcada”. ¿Qué motiva el uso de PROG para expresar un evento completado? Una posibilidad es que el hablante quisiese remarcar no la finalización sino el dinamismo del proceso durante ese intervalo cerrado. Hemos visto que PROG está asociado a [+dinámico], lo que capta su valor ‘episódico’ a menudo mencionado en la literatura. En cualquier caso, tanto en la interpretación preferida como en la marcada, el hablante no está focalizando su afirmación en la conclusión del evento. La interpretación preferida se deriva naturalmente de la semántica que le hemos asignado a PRET y PROG. En cuanto a la interpretación marcada, sugerimos una coerción pragmática de PROG motivada en algún elemento contextual. Central a este contexto es el conocimiento previo compartido por ambos interlocutores de que el puente se construyó o de que este resultado era indiscutiblemente esperable.

La propuesta defendida en este trabajo presupone una cierta correlación pragmática de los valores ‘abierto’/‘cerrado’ del parámetro ‘extensión’ en relación a intervalos y eventos. Un intervalo cerrado implica un evento cerrado mientras que un intervalo abierto implica un evento abierto. Las formas analizadas aquí son incapaces de cerrar un evento no intrínsecamente cerrado. Ciertamente, el pretérito solo cierra necesariamente eventos télicos; nos podemos hacer cargo de este hecho con una convención que especifque que un intervalo cerrado deviene en una descripción de evento cerrado si el evento léxico era de suyo cerrado (télico).

La teoría que describo aquí quedaría incompleta sin asumir relaciones de “alcance” entre operadores, usuales en la teoría semántica (véase, entre otros, de Swart, 1998). Sin una contribución nueva, simplemente asumo que los operadores de ‘eventualidades’ (PROG) son internos a los operadores de intervalos (IMP, PRET) y a los operadores de localización temporal (por ejemplo, PAS). Si predecimos con nuestra teoría sin necesidad de estipulación alguna que los operadores de un mismo dominio (operadores eventivos por un lado, operadores de intervalos por el otro) no pueden co-ocurrir. En el caso de (51), como se muestra en (51’), la representación semántica contiene una descripción eventiva ‘[télica]’ que es modificada por el operador PROG que, por definición, proyecta todo evento en un evento abierto y, por lo tanto, no télico. IMP opera sobre este evento abierto y lo localiza en el pasado en un intervalo también abierto.

(51’) [IMP [PROG [Evento télico]]]

En (52) IMP localiza en el pasado a un evento denotado por una descripción eventiva télica.

(52’) IMP [Evento télico]

Finalmente, en el caso de (55), el evento abierto y atélico que resulta del operador PROG es localizado en el pasado en un intervalo cerrado t55.

(55’) PRET [PROG [Evento télico]

El hecho de que PRET esté asociado a individuos “máximos” o “cerrados” no afecta al evento en sí –que sigue siendo abierto, atélico– dado que este operador opera solo sobre intervalos de tiempo.

CONCLUSIÓN

La semántica debe explicitar las categorías que subyacen a la producción e interpretación de las expresiones de una lengua y que forman parte del conocimiento lingüístico de un hablante nativo. En el ámbito del español, no todas las categorías temporales están claramente definidas. Si bien es cierto que podemos describir con cierta eficiencia el aspecto léxico y la localización temporal en términos de un metalenguaje universal, el aspecto gramatical y, en especial, la interacción de este con el aspecto léxico resisten parapetados en las penumbras de la intuición y la metáfora. Carecemos de una definición clara de las entidades semánticas que sirven de sustrato último para el significado de las formas temporales.

En este trabajo he propuesto que esas entidades semánticas se organizan en dos estructuras, una de ‘eventualidades’ y otra de ‘intervalos’. He presentado evidencia que indica que ciertas formas (verbos y la perífrasis de gerundio con ‘estar’) hacen referencia a ‘eventualidades’ y relaciones y propiedades entre ellas, mientras que otras -pretérito, imperfecto- referen a relaciones y propiedades entre intervalos. La combinación de ambas formas produce una representación que integra intervalos de cierto tipo con ‘eventualidades’ de un tipo determinado y mi propuesta puede describir dúctilmente estas combinaciones a nivel semántico. Otra fuente de confusión ha sido el intento de adscribir todo el espectro de significado asociado a una forma temporal a la codificación semántica. En este trabajo he intentado mostrar que los efectos en las representaciones de ‘eventualidades’ que el pretérito o el imperfecto pueden causar son implicaturas conversaciones generalizadas y, en cuanto tal, no forman parte de su semántica aunque sí de su significado.

 

Notas

1     Adopto la convención de corchete doble para representar un individuo en el mundo, en este caso, el evento denotado por la oración (1a). Ese evento en el mundo -como todos aquellos que sean pertinentes de aquí en adelante- puede ser expresado también por una letra ‘e’ con subíndice ‘ex’ o bien ‘sx’ si se trata de un estado.

2     En sentido estricto, esa descripción eventiva denota, según Davidson (1967), un tipo de eventos y el evento individual denotado es una instanciación de dicho tipo. Aquí podemos dispensar de esta sutileza -en otras discusiones muy relevante- y continuar asumiendo que una descripción eventiva denota un evento. Vale aclarar también que Davidson propuso la variable de ‘eventualidad’ solo para ‘eventos’; sin embargo desde Parsons (1990) es común asumir que también los verbos que denotan ‘estados’ conllevan una variable (en este caso, δ(s)).

 

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Dirección para Correspondencia: Luis París (paris@lab.cricyt.edu.ar). Tel.: (54-261) 4288797. Incihusa– CONICET, Argentina Cricyt-Me. Av. D r. Ruiz Leal s/n. Parque Gral. San Martín, casilla correo 131 CP 5500. Mendoza, Argentina.

Recibido: 15-XII-2006. Aceptado:16-V-2007

* Consejo de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET). Instituto de Ciencias Humanas y Ambientales (Incihusa). Consejo Regional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Cricyt).

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