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Revista signos

versión On-line ISSN 0718-0934

Rev. signos v.42 n.69 Valparaíso  2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342009000100005 

 

Revista Signos 2009, 42(69) 83-106

ARTICULOS

 

La dimensión de focalidad: Conceptualización, instanciación y taxonomías*

 

The dimension of focality: Conceptualization, instantiation and taxonomies

 

Claudio Pinuer

Universidad de Concepción
Chile

Dirección para correspondencia


RESUMEN

La focalidad es una dimensión informativa del lenguaje, que se materializa en la introducción de epicentros referenciales. Su estudio ha originado una terminología profusa para definir la función y denominar sus diversas expresiones y mecanismos de codificación. La profusión ha venido acompañada de importantes desacuerdos y notorias contradicciones en el empleo de la conceptualización más difundida. Admitiendo que se trata de un tema complejo y en el cual falta aún mucha investigación, nos proponemos llegar a ciertas sistematizaciones que permitan aclarar parte de la confusión terminológica y estructurar la función focal en sus aspectos centrales o mejor conocidos. A través de una revisión crítica de bibliografía relevante, se delimitarán los componentes centrales del problema, los cuales serán ilustrados y examinados en una muestra de español de Chile. El análisis se desarrollará sobre la base de principios y descriptores de carácter funcional, orientación donde las funciones informativas de la cláusula tienen un lugar privilegiado. Entre los resultados más importantes se puede adelantar, primeramente, la existencia de una gradiente focal, tanto en los efectos referenciales del proceso como en la organización y funcionamiento de sus formas más comunes de instanciación. También merece destacarse la significativa contribución del factor acústico, el cual demuestra un rendimiento mucho más significativo que el mencionado por la bibliografía en materia de codificación focal. A esto se suma su importante papel en la distinción de procesos informativos relacionados con la focalización, como la tematización y la topicalización.

Palabras Clave: Focalidad, foco, focalización, gradiente focal, factor acústico.


ABSTRACT

Focality is an informative dimension of language which is expressed in the introduction of referential epicenters. Its study has given rise to extensive terminology for defining its functions and naming its various expressions and codification mechanisms. This profusion of terminology has been accompanied by important disagreements and by evident contradictions in the use of the most significant conceptualizations. Because it is a complex topic that has not been researched extensively, a systematization that will clarify part of the confusing terminology and that will organize the focal function according to its central, or best-known, aspects is suggested. The central components of the problem, illustrated and analyzed in a sample of Chilean Spanish, will be delimited by means of a critical review of relevant literature. The analysis will be carried out within the framework of functional principles and descriptors, an approach in which the informative functions of the clause are crucial. Among the most significant findings are the existence of a focal gradient in both the referential effects of the process and the organization and functioning of its most common forms of instantiation. Also worthy of note is the significant role of the acoustic factor, which makes a far more important contribution to focus codification than what the literature indicates, while distinguishing focalization-related processes, such as thematization and topicalization.

Keywords: Focality, focus, focalization, focal gradient, acoustic factor.


 

INTRODUCCIÓN

La focalidad es el fenómeno pragmalingüístico de saliencia o relieve, cuya concreción se materializa discursivamente en la introducción de un epicentro referencial, proyectado como la magnitud de mayor encarecimiento informativo. Esta primera definición permite, seguidamente, identificar los constituyentes centrales de la dimensión focal comenzando por su vector natural, el foco (o punto de saliencia discursiva), la asignación de carga focal (o focalización) y los recursos de instanciación (o mecanismos de focalización). Por último, deben agregarse en una posición más externa (y más problemática) los conceptos de énfasis e intensificación, los cuales, como trataremos de demostrar, no son equivalentes a foco.

El foco es una función pragmática universal, generalizadamente codificada a través de la entonación. En relación con el lugar del factor fónico, van Valin y Lapolla (2002: 210) sostienen que: "All of the languages use intonation to some extent in marking the different focus structure constructions; they differ in terms of what other syntactic or morphological means they use in addition to intonation".

En la misma dirección de la cita, conviene reiterar que en todas las lenguas donde se ha examinado el foco, se comprobó la presencia de otros medios lingüísticos de codificación focal, lo que ha dado lugar a una segunda hipótesis que, en esencia, postula que entre los recursos disponibles, siempre existirá uno preeminente de modo que los restantes mecanismos ocupen un lugar secundario, subsidiando el desempeño del dispositivo matriz. Como complemento a esta segunda tesis, puede adicionarse que las lenguas se distinguen según el dispositivo central. En castellano, por ejemplo, se recurre al orden de constituyentes (al igual que en francés e italiano), mientras que el inglés dispone del acento como operador central. Otras lenguas, por caso el japonés, realizan el mismo procedimiento a través de la combinación de operadores: "Japanese uses a different morphological marking together with pitch prominence" (van Valin & Lapolla; 2002: 208).

La complejidad del tema y, sobre todo, sus implicancias teóricas y metodológicas, han situado el fenómeno focal entre las nociones más influyentes de los planteamientos funcionalistas de la lingüística contemporánea, a lo menos, en dos sentidos. Como la focalidad es una función informativa universal, su examen en lenguas particulares ratifica el principio de adecuación interlingüística que propicia el funcionalismo, de acuerdo con el cual las comprobaciones establecidas en una determinada lengua deben ser transferibles, como mínimo, a otras lenguas de la misma tipología.

En segundo término, al ser el foco un componente delimitado del proceso de interacción verbal, su estudio se hace cargo del axioma preeminente de concebir y estudiar el fenómeno lingüístico como un evento comunicativo. La incorporación del factor comunicativo a la descripción lingüística se ha consumado "mirando la gramática pragmáticamente, es decir, mirando al hablante en la gramática" (Reyes, 2000: 443), principio que ha conectado la perspectiva funcional con los estudios cognitivos del lenguaje en la medida que los intercambios lingüísticos reflejan propiedades mentales de la especie humana. En este paradigma de investigación, el foco (y, por ende, la focalidad en su conjunto) es asociado a la capacidad de atención y ciertamente que su descripción lingüístico-pragmática armoniza con tal planteamiento.

La investigación de la focalidad en general y de la expresión de foco en particular, ha suministrado terminología con desiguales grados de rentabilidad explicativa y adecuación teórica, como sucede con 'foco y focalización', 'énfasis e intensificación', 'orden marcado y orden no-marcado', 'prominencia acústica y acento de intensidad', entre otros. En este artículo se abordará, precisamente, la dificultad terminológica y sus efectos en el nivel explicativo del problema.

Huelga señalar que adoptaremos una perspectiva funcional, desde la cual acometeremos el problema de la conceptualización (sección uno), la descripción de las propiedades y constreñimientos de mecanismos focalizadores (sección dos), para finalizar en la discusión de una taxonomía focal (sección tres) que sistematice la terminología disponible. Seguramente, esta organización será sobrepasada por la naturaleza del problema y la realidad de los datos, pues la focalidad se enfrenta a la canonicidad de la lengua y, por ende, a su caracterización estanca. En mayor o menor grado, la presencia de foco implica siempre un emplazamiento al estándar estructural, lo que para Padilla (2001) representa el triunfo de la pragmática sobre la gramática, en una 'batalla' librada a diario entre las posibilidades del sistema y las necesidades comunicativas del hablante.

Para situar en su justo medio esta dialéctica entre sistema y usuario, es apropiado señalar que los recursos léxicogramaticales y fonoacústicos, más que limitar las potencialidades comunicativas, suministran el material lingüístico a partir del cual los sujetos construyen y negocian significados interpersonales que transforman las unidades de referencia en unidades de información, dotadas de intencionalidad, destinatario y contexto. Una especificación como la anterior conlleva deslindar entre significado e información (lingüística), esto es, entre contenido que enlaza una proferencia con un evento extralingüístico y contenido que pone en contacto a individuos particulares inmersos en un proceso de interacción, concebido y ejecutado para producir algún tipo de transformación cognitiva.

1. Delimitación conceptual

El ejemplo que sigue ilustra una oración sin foco:

(1) El cambio climático alterará los ciclos productivos.

Tal condición informativa se extrae, en el plano sintáctico, de la posición de las funciones centrales: sujeto-verbo-objeto, distribuidas de acuerdo con el orden no-marcado de una cláusula transitiva declarativa (SVO). Por otra parte, el funtivo preverbal instancia en forma simultánea sujeto (función sintáctica), agente (función semántica) y tema (función informativa); fenómeno que para la gramática funcional, es otra prueba del carácter no focal de (1).

Como adelantamos en la introducción, el foco es un punto de saliencia informativa. Agreguemos ahora que se trata de la porción de discurso con el valor informativo más alto en un intercambio comunicativo usual. Según esto, (1) carece de una magnitud que posea prominencia informativa, esto es, que sea foco de la oración1. Por el contrario, las siguientes equivalencias incluyen esta función informativa2:

(2) Si algo alterará el cambio climático serán LOS CICLOS PRODUCTIVOS.

(3) LOS CICLOS PRODUCTIVOS los alterará el cambio climático.

(4) Serán LOS CICLOS PRODUCTIVOS lo que alterará el cambio climático.

La introducción de foco se ha conseguido en cada caso a través de un mecanismo específico: en (2) mediante una cláusula ecuandicional; en (3) por vía de dislocación a la izquierda; y en (4) a través de una construcción hendida.

La posibilidad de que (1), con tal configuración, pueda admitir foco es muy restringida en la lengua escrita, siendo una alternativa la adjunción de una magnitud vicaria, como en:

(5) Lo que pasa es que EL CAMBIO CLIMÁTICO ALTERARÁ LOS CICLOS PRODUCTIVOS.

Pero a diferencia de (2), (3) y (4), en (5) toda la cláusula resulta focalizada. Por el contrario, en la lengua oral, un acento enfático podría introducir foco, manteniendo el orden no-marcado:

(6) EL CAMBIO CLIMÁTICO alterará los ciclos productivos.

La relevancia informativa que conlleva el foco no está determinada por el grado de novedad de la referencia ponderada. Como destaca Fernández (2001: 43), "el emisor asigna la relevancia informativa, independientemente de que contenga(n) o no [el o los constituyentes focales] información nueva". Sirvan como ejemplo de esta importante aclaración, las siguientes oraciones formuladas en torno a la tesis 'el Fondo Monetario Internacional tiene de rodillas a los países sudamericanos':

(7) Es A LOS QUE NO TIENEN POLÍTICAS FISCALES CLARAS a los que tiene así.

(8) Si esto ocurre es porque el FONDO MONETARIO INTERNACIONAL NO PUEDE REGALAR EL DINERO A GOBIERNOS CORRUPTOS Y POPULISTAS.

En el marco de la delimitación discursiva proporcionada, (7) tiene como foco una entidad remática (o nueva), en tanto que (8) sitúa el foco sobre información dada.

Con independencia a su rango de novedad, el foco es material lingüístico explícito, no se infiere ni se recupera. Esta ubicua realización formal de los puntos focales, explica que, no obstante su autonomía del grado de originalidad referencial, sea frecuente identificarlos con información nueva. Una posición como esta puede encontrarse en Gómez (2002), cuya teorización sobre la partición informacional del discurso se desarrolla sobre la base de la distinción Foco/Tema, en la cual foco es definido como "aquello que se dice sobre el tema, la información nueva".

No cabe duda de que la circulación de sentidos de parcial o dudosa equivalencia, tiene mucho que ver en la dificultad con que se encuentra hoy todo intento por sistematizar la focalidad a partir de sus conceptos básicos, uno de los cuales es, precisamente, foco. Frente a la proliferación de definiciones y aplicaciones, hemos optado por la interpretación seminal en la que foco es un locus de prominencia, a modo de 'protuberancia' destinada a poner en relieve una porción de mensaje. En este sentido, el foco es un constituyente sintagmático, cuya fisonomía ha de venir siempre investida de algún tipo de saliencia formal, pues debe atraer la atención del interlocutor por cuanto está calculado para operar como la porción de enunciado que producirá en el destinatario un efecto específico de encarecimiento pragmático o interactivo (Gutiérrez, 1997).

Aparenta ser una distinción exagerada, pero los datos obligan a discriminar (muy sutilmente, a veces) entre magnitud focal y magnitud focalizada. Un enunciado con foco no está necesariamente focalizado, en términos de que la prominencia informativa puede ser articulada dentro de los límites de la configuración no-marcada o canónica, como sucede en los ejemplos examinados a continuación:

(9) En la actualidad, las multas por delitos medioambientales son IRRISORIAS.

(10) En la llamada aldea global, TÚ Y YO seguimos siendo los indios.

Los casos se extrajeron de eventos comunicativos en que los emisores asignaron foco a información nueva (9) y conocida (10), respectivamente. Como la porción de material informativo se encuentra en posición canónica3, su valor focal se deduce de la ubicación inherentemente remática en el primer caso; y consustancialmente temática en el segundo. Ambos valores son verificables a través del ensanchamiento informativo de los enunciados:

(11) En la actualidad, las multas por delitos medioambientales son IRRISORIAS. ¡Cómo puede decir que Chile cuenta con una legislación moderna en esta materia!

(12) En la llamada aldea global, TÚ Y YO seguimos siendo los indios. Supongo que no necesito decirte quiénes son los jovencitos.

La expansión evidencia que las magnitudes focales en (9) y (10) son unidades de valor rectificativo, uno de los importes característicos del foco. Por el contrario, en una oración focalizada esta función se expresa en forma marcada, imprimiendo al enunciado una configuración no canónica, casos para los que algunos investigadores reservan el concepto de focalización. Véase, a modo de ejemplo, la definición que Fernández (2001: 44) hace del término: "procedimiento sintáctico o fonético que permite asignar la función de Foco de modo marcado a un determinado constituyente, por desplazamiento a posiciones anteriores o por asignación de prominencia fónica".

Examinemos un poco más esta controvertida distinción. Siguiendo el planteamiento de Fernández (2001), la diferencia general se origina en el procedimiento empleado para deslindar el segmento focal: la focalización aplicaría solo cuando el foco introduce predicación pragmática (o marcada). Apreciamos acá una superposición de entidades funcionales al homologar producto y proceso, pues la focalización debe entenderse como el proceso que concluye en la generación de un producto discursivo, el foco. Ahora bien, el empleo calculado de focalización para denominar un tipo particular de materialización focal es aceptable como definición estrecha del término y que supone admitir la existencia de enunciados con foco que no están focalizados. Esto es admisible en el marco definido por el título del presente trabajo, en el cual foco y focalización se consideran como dos aspectos o dos subconjuntos de un fenómeno mayor que es la focalidad, que no es el proceso ni el producto, sino la dimensión pragmática del enunciado en que ambas funciones se desarrollan. A nuestro modo de ver, el concepto que examinaremos a continuación -énfasis-, también forma parte de la focalidad del lenguaje.

Es, por regla general, empleado como sinónimo de focalización. La equivalencia posee una amplia aceptación, siendo escasos los trabajos donde se plantea la posibilidad de estar frente a parámetros informativos independientes, por lo que en mucha bibliografía se habla indistintamente de recursos de focalización o enfatización, terminología a la que se agrega con menos claridad la de relieve o intensificación. Según aclara Martínez (1999: 265), en el marco de la gramática funcional hay dos posibilidades:

"Una es acomodar esta noción de énfasis a las tipologías de Tópico y Comento propuestas por Dik (1989) y que podría entonces aplicarse tanto a los elementos tópicos como a los focales; la otra opción consiste en introducir el Énfasis como tercera función pragmática intra-oracional, además de Tópico y Foco, que incluiría la noción de contrastividad".

Nuestra posición es considerar el énfasis como variable paramétrica de la focalización, convencimiento que supone admitir la existencia de estructuras focalizadas no enfáticas. En estas magnitudes, el foco no se marca prioritariamente a través de una prominencia prosódica, sino por medio de un recurso morfosintáctico (por ejemplo, una dislocación a la izquierda). Al respecto, Face (2002) ha sostenido que el español exhibe una mutua exclusión entre procedimientos sintácticos y fonológicos, de acuerdo con datos obtenidos en el español madrileño. Precisa que (2002: 50): "Cuando el foco se marca sintácticamente [...], ni los mecanismos fonéticos ni los mecanismos fonológicos marcan el foco". Esta pretendida exclusión, no obstante, contradice otros resultados que discutiremos más adelante.

Así como es posible focalizar sin enfatizar, también es factible enfatizar estructuras no focalizadas, dotando de acento enfático (AN) a uno o más segmentos no investidos de valor focal. Con esto es posible "negar la presuposición introducida por el contexto" (Zubizarreta, 1999: 4229) y también resaltar magnitudes no referenciales. Los siguientes casos (propuestos por la misma autora), muestran la presencia de acento enfático no focal:

(a) NADIE asistió a la conferencia del Sr. González.

(b) Pero bien sabés que lo tomo SIN azúcar.

(c) Dije CONversión y no ADversión.

En (a), el AN produce la negación explícita de la presuposición 'alguien estuvo en la conferencia'. En (b) se puede observar que el AN se aplica a un funtivo no referencial y en (c) recae en una magnitud ligada o morfemática. La marginación de contenidos presupuestos se debe a la caracterización del foco como material explícito, en tanto que la exclusión de unidades no lexemáticas (como afijos y preposiciones) es consecuente con el rasgo de referencialidad positiva que atribuimos a esta función como propiedad singularizadora.

En cuanto a la posición de la intensificación (o relieve) en el ámbito de la focalidad, fenómeno que suele asumirse -lo mencionamos arriba- como equivalente al de focalización, puede decirse que, en rigor, no se corresponde con este último, pues aquel opera en el nivel retórico de la oración, con independencia al grado de informatividad, que es fundamental en el caso del foco. Según Montecinos (2005), los recursos de intensificación son "realces pragmáticos estratégicos que refuerzan el decir y lo dicho", destacando entre ellos cuantificadores, repetición hiperbólica, aserciones hiperbólicas, todos los cuales no forman parte del inventario de recursos focalizadores establecidos para el español. En suma, al evaluar la función discursiva de la intensificación (fin retórico) así como los mecanismos empleados para desarrollarla, no es admisible identificarla con la focalización, pero sí ubicarla junto a esta como expresión de focalidad, pues coinciden en dotar de saliencia a una fracción de enunciado.

A modo de resumen, insistiremos en nuestra interpretación de la focalidad como un fenómeno pragmalingüístico asociado a la generación de epicentros referenciales. Esta dimensión pragmática del lenguaje es prioritariamente una herramienta lingüística con que los individuos centran la atención en una porción delimitada de sus intervenciones, la cual es para su emisor el punto central, debiendo ser para el alocutor el lugar de mayor encarecimiento. En esta zona sintagmática se pueden encontrar entidades con diverso peso referencial, por lo que la focalidad no remite solo a información nueva, por ejemplo y, aún más, ni siquiera a información (en su sentido etimológico), considerando que los actos de habla pueden ser operadores fáticos. Con esto último pretendemos justificar la necesidad de separar focalidad e informatividad para dotar al primer concepto de la amplitud necesaria que permita incluir operaciones discursivas ejecutadas con autonomía al efecto designativo específico. De esta forma, la dimensión de focalidad puede concebirse independientemente de sus mecanismos de instanciación, que incluyen vectores de foco no-marcado (o foco) y de foco marcado (focalización), marcadores de énfasis (para segmentos de naturaleza escalar o categorías no lexemáticas) y recursos de intensificación (en cuanto magnitudes supletorias de valor retórico).

La siguiente Tabla intenta sistematizar la dimensión en sus rasgos y funciones esenciales:

Tabla 1. La dimensión focal.

FOCALIDAD

SALIENCIA

INFORMATIVIDAD

SEMANTICIDAD

 Foco

+

+

+

 Énfasis

+

+

-

 Intensificación

+

-

-

El rasgo de 'saliencia' organiza la dimensión y delimita sus variedades o formas de realización discursiva. El segundo rasgo permite discernir las subfunciones explícitamente informativas de la subfunción que opera con independencia a esta variable (ámbito retórico y fático). Por último, el rasgo 'semanticidad' deslinda la magnitud que, según nuestra interpretación, siempre es aplicada a segmentos denotativos.

2. Instanciación de la focalidad

El sistema se compone de una variedad de recursos desiguales en su denominación, conocimiento y rentabilidad. De acuerdo con Burdach y Poblete (2005: 26), estos recursos son "prosódicos, sintácticos, léxicos, de reduplicación y tipográficos", a los que debe sumarse la afijación (plano morfológico) empleada con genuina saliencia interactiva, como acontece en "CAMPAÑÓN, CAMPAÑÓN del Villarreal", donde se pondera positivamente la campaña de un club de fútbol.

Seguidamente, nos centraremos en el examen de la materialización de foco a través de procedimientos lingüísticos que entrañan una tipología focal. La separación con que se emprenderá esta tarea es una estrategia para organizar la discusión; no es ni podría ser una división absoluta, pues los niveles lingüísticos, subfunciones pragmáticas y mecanismos focales se traslapan constantemente, resistiéndose a ser caracterizados como entidades autónomas, aspecto ya advertido en la introducción.

2.1. El factor acústico

En inglés, la prominencia prosódica es el medio más importante para focalizar, lo cual es concordante con el valor que muchos autores, entre ellos Halliday (2005: 192), atribuyen a la entonación en la organización informativa de esta lengua: "In English, information structure is expressed by intonation. Connected speech takes the form of an unbroken succession of distinctive pitch contours, or tone groups; each tone group represents what the speaker decides to make into one unit information".

Para el español, en cambio, se ha establecido que el relieve prosódico muestra escasa productividad, siendo la posición más drástica aquella que lo descarta como estrategia de focalización (ver distinción foco/focalización). Este principio de subdeterminación acústica subyace a la hipótesis de que "en español es la variación OC el mecanismo que señala principalmente esta función" (Martínez, 1999: 4). Pero esta preeminencia ha sido verificada fundamentalmente en oraciones declarativas, cuyo orden no-marcado no caracteriza a los restantes modos oracionales. Por otra parte, se cuenta con datos que demuestran que ciertos tipos de focos se delimitan en español prosódicamente. Al respecto, Silva-Corvalán (2001: 176) constató que "la diferencia estructural entre los Os [objetos] focales y los contrarios a lo esperado es establecida por la entonación." Precisa que en el caso de los complementos focales, "el O preverbal constituye el único punto de prominencia y el descenso del tono no es gradual sino brusco" (Silva-Corvalán, 2001: 176). De manera más explícita, Face (2002: 44) resta validez a la distinción tipológica que se viene examinando; señala: "no es totalmente válida puesto que hay varios estudios sobre las maneras en que la entonación marca el foco en lenguas como el español y el italiano [...]"

En la literatura que da cuenta de la codificación prosódica de la zona focal, sobresale el hecho disciplinar de que la unidad básica de análisis es el grupo fónico, atribuyéndose a la pausa el papel segregador más influyente. En general, la fonología ha sobrevalorado los parámetros prosódicos del asunto, a pesar de la prevención de investigadores como Halliday en cuanto a que "el grupo fónico no es solo una unidad fonológica, sino que expresa además una unidad de información, de manera que el hablante distribuye su mensaje en secuencias portadoras de información" (Martínez, 1999: 23-24). Luego, el grupo fónico, además de ser magnitud fonológica, es magnitud informativa, en la cual adquiere gran valor pragmático el acento de intensidad, una de cuyas funciones es instanciar foco. El AN identifica la porción del enunciado con mayor realce interactivo, tal como lo hacen los restantes medios dotados de función focal. Según Face (2002: 32), el tono es el parámetro más importante en la delimitación prosódica del foco, pues lo marca "de forma regular". Otros parámetros, como la duración silábica, la intensidad y la frecuencia fundamental, también forman parte del correlato acústico, pero de un modo menos distintivo y, sobre todo, menos sistemático. Esta evidencia se ha conseguido en estudios realizados en el español de Madrid (Face, 2002) y en el español de México (Kim & Avelino, 2003).

Del español de Chile sabemos que, a diferencia de lo que ocurre en el español de Madrid y México, el alargamiento tiene una incidencia más sistémica en el proceso de focalización: "como reforzador del foco, el alargamiento segmental se manifiesta prosódicamente con un descenso tonal que va desde el nivel superior del rango tonal al nivel más bajo del mismo" (Cid & Maluenda, 2005: 54).

El examen de la materialización acústica, desde otra perspectiva, debe deslindar entre la unidad resaltada y el contorno segmental. Para Face (2002) este es un hecho metodológico de gran importancia, pues permite distinguir entre tono local y tono global. En este último, se requiere explorar fenómenos prosódicos vinculados a la condición de pre y posfoco, materia en la que se ha planteado la posibilidad de identificar marcadores de anticipación y culminación de la operación focal. Otro aspecto en el que también se necesitan nuevas aportaciones es en la descripción del comportamiento prosódico (y también discursivo) de focos simultáneos o paralelos, fenómeno que es posible "a condición de que el enunciado se divida en varios grupos melódicos" (Martín, 2005: 4).

No puede dejar de mencionarse que la investigación del componente prosódico de la función focal está menos desarrollada en comparación a los restantes niveles de la lengua, según ha prevenido Ortiz-Lira (2000: 11):

"la situación es particularmente deficitaria en el área de acentuación contextual (también llamada oracional, de frase, sintáctica o postléxica en la literatura especializada) aplicada al habla espontánea, a diferencia de lo que ocurre en las lenguas germánicas, especialmente en el inglés".

A esta limitación se suma que los estudios no se han desarrollado con el mismo estándar experimental, lo que para Kim y Avelino (2003: 360) explica que en un buen número de trabajos la descripción se base en una "impressionistic observation of the intonational properties of different focus types without any analyses supporting their claims".

Esta limitada descripción del lugar del factor fónico, permite verificar sin duda alguna que existe presencia regular de elementos acústicos y articulatorios en la expresión de focalidad y de manera central en lenguas como el inglés. A juzgar por los resultados, puede colegirse que en español, por el contrario, el factor acústico tiene un comportamiento menos sistemático y, aparentemente, menos productivo.

A pesar de que la exploración se encuentra en plena fase de desarrollo, es posible suscribir la tesis de que en español el factor acústico no desempeña una función prioritaria en la conformación de la estructura informativa de los enunciados, en la cual la focalidad coexiste con las funciones de tópico y comento, tema y rema, atenuación, etc. Sin embargo, se aprecia que en la dimensión de focalidad, el nivel prosódico ocupa una posición mucho más preponderante, pues, como se ha reportado, el AN es responsable de introducir un tipo particular de complemento focal; y, como se verá, es fundamental en la delimitación de estándares focales (foco no-marcado/foco marcado) y en la segregación de variables de relieve muy próximas a la función focal, posición en la que se encuentran el énfasis y la intensificación.

2.2. Orden marcado y orden no-marcado

Aunque los estudios que abordan la organización informativa del español convienen en que el orden es su factor distintivo, no se ha producido total consenso sobre dos aspectos basales del fenómeno: la discriminación en tipos de orden y la diferenciación entre orden de palabras y forma de predicación. En el segundo caso, deben situarse expresiones de dudosa equivalencia como sucede con orden neutro y predicación no-marcada. Al respecto, se puede señalar que una oración con orden neutro (SVO) puede perfectamente incluir predicación pragmática, si uno de sus complementos restringe la definitud referencial. Sin embargo, sobre este aspecto no profundizaremos en este trabajo.

Se adelantó que la separación entre orden no-marcado (neutro, estructural, canónico, central, básico, natural, cero, objetivo) y orden marcado (pragmático, no-canónico, del hablante, estilístico, subjetivo, retórico) no alcanza aún plena aceptación4. Esto queda de manifiesto, por ejemplo, en uno de los axiomas funcionales propuesto por López (2000), según el cual debe eliminarse la oposición entre dos formas excluyentes de ordenación. Sin embargo, los principales estudios realizados en estructura informativa llegan a la conclusión de que el orden de elementos es una estrategia de máxima preeminencia. En los siguientes ejemplos se muestran por separado ambos tipos de organización5:

(13) El control del gasto fiscal ha traído estabilidad al sistema financiero.

(14) ESTABILIDAD ha traído al sistema financiero el control del gasto fiscal.

La configuración neutra de (13) contrasta con la organización pragmática de (14) en los siguientes términos: el tipo de orden se refleja en la forma de vinculación de los niveles articuladores del enunciado lingüístico. "Si los niveles están coordinados -señala Martínez (1999: 15)-, el orden es neutro; si hay conflicto es marcado". Examinaremos brevemente algunas particularidades de (13) y (14) para develar ciertas facetas del 'conflicto'.

En primer lugar, la autora se refiere al hecho (considerado en la introducción) de que lo natural es que en el segmento inicial de una oración concurran simultáneamente sujeto, agente y tema, como sucede en el enunciado (13), el cual, por otra parte, ostenta el orden neutro SVOs. Nada de esto ocurre en (14), en donde el orden de las funciones primarias no es canónico (OVOS), a lo que se agrega que en la magnitud inicial no se produce la mencionada triple instanciación.

Pero la distinción entre ambas formas de ordenamiento no siempre cuenta con evidencia empírica tan accesible, caso en que se recurre a diagnósticos de orden, como las preguntas así-de-la-nada (out-of-the-blue), por ejemplo ¿qué 'pasa'?, y las pruebas de definitud. Para ilustrar ambos recursos consideraremos una ocurrencia límite en cuya interpretación son esenciales.

(15) Los dirigentes vecinales denunciaron un fraude en contraloría regional. [¿Qué hicieron los dirigentes vecinales?/ ¿Qué denunciaron los dirigentes vecinales?]

El primer diagnóstico consiste en remitir los enunciados a preguntas que develen su grado de novedad. Si todo el enunciado identifica información focal o, por el contrario, ninguno de sus constituyentes lo hace, prevalece un OC que bloquea la posibilidad de que un componente específico adquiera prominencia formal. Como en las oraciones declarativas ese orden es SVO, el primer diagnóstico confirma que la oración (15) ostenta una predicación canónica al margen de su articulación estructural.

El segundo diagnóstico determina los efectos de definitud. Según precisa Gutiérrez (2006: 8), "es típico que las cláusulas que muestran el orden no-marcado no muestren ninguna diferencia si sus argumentos son definidos o indefinidos". Por el contrario, las cláusulas que tienen orden marcado son sensibles a la definitud o grado de determinación de sus complementos argumentales. Si el sintagma OD de (15) admitiera, como se muestra enseguida, variación libre del determinante, se comprobaría que tiene un genuino orden no-marcado (que debe excluir predicación pragmática):

(16) Los dirigentes vecinales denunciaron Ø/un/el fraude en contraloría regional.

Si bien la teoría previene sobre la discrepancia o complejidad que supone reconocer ambos estilos de configuración, en el uso auténtico se observa que el estrato informativo prevalece en la actualización espontánea de la lengua, de forma que "pueden darse conflictos entre la articulación sintáctica y la articulación pragmática del texto y, allí donde se verifican dichos conflictos, la pragmática prevalece sobre la sintaxis" (Bertuccelli, 1996: 146). Esto puede observarse en los ejemplos que siguen:

(17) ¿Usted propone QUÉ salario ético? [¿Qué salario ético propone usted?]

(18) DE ECONOMÍA mucho no le gusta hablar. [No le gusta mucho hablar de economía]

El OC de (17) se aparta del orden no-marcado de la interrogación directa total en la que el sujeto ocupa la posición final, en tanto que (18) presenta la dislocación del SUPL(emento), el cual se singulariza por la inclusión de un índice de subordinación distribucional al verbo (hablar de).

Con una distribución no-canónica el orden obedece a un conjunto de expectativas pragmáticas que, además del foco, puede incluir la desambiguación y el cumplimiento de las máximas conversacionales. La coexistencia entre determinaciones estructurales y determinaciones informativas del orden, confiere al español una libertad relativa (Briz, 2001) para organizar la mayor parte de las distribuciones posibles en el sistema. Un buen ejemplo para ilustrar esta 'libertad regulada' es la posición del artículo en el SN: estructuralmente, debe preceder al núcleo organizando con este un sirrema6 cuando la distribución de ambos funtivos obedece a una disposición canónica, por ejemplo: el cenicero. La intervención de una predicación pragmática no puede modificar la posición prenuclear del artículo, pero sí su contigüidad al núcleo, por ejemplo: 'el nunca bien ponderado' cenicero. El resultado es un incremento ponderativo mediante la interpolación de una magnitud adjetiva. Es manifiesto que el divulgado orden libre de palabras en español no es defendible a nivel informativo.

Ha quedado establecido que el OC marcado es una estrategia sintáctica de focalización, preeminente en cláusulas con modalidad declarativa. Dada la supremacía de estudios en estructuras de modo asertivo, existe una fuerte propensión a catapultar su distribución neutra al rango de orden distintivo (del español), propiedad sintáctica que, en rigor, interpreta a oraciones declarativas y no a interrogativas e imperativas, que disponen de otra organización canónica. Sí puede admitirse que el orden SVO es predominante, lo que no requiere de mayor justificación al ser considerado orden universal y, por este estatus, universal lingüístico. En relación con esta privilegiada situación, Padilla (2001) ha destacado que SVO es la organización que se adquiere tempranamente y es, en otro ámbito, un estadio evolutivo final para muchas lenguas que no lo tienen o no lo tuvieron como orden básico.

El contraste entre orden declarativo marcado y no-marcado, si bien se formula como una oposición entre reglas específicas de colocación (por caso: SVO vs. OVS), no debe producir la impresión de estar frente a idealizaciones inductivas. En primer lugar, asignar canonicidad a la posición dominante de los núcleos es un fenómeno ordinario en el ámbito de otras disciplinas. En ellas, no se considera una abstracción el hecho de que los constituyentes centrales precedan a entidades subordinadas o dependientes; según Padilla (2001: 108) se trata de un "universal antropológico". En segundo lugar, es dudoso que el orden SVO de la oración asertiva solo pueda plasmar cuestiones de orden gramatical, pues el carácter elusible de la función sujeto (sujeto pro-drop) lo convierte en un funtema altamente idóneo para codificar matices informativos (Briz & Grupo Val. Es. Co., 2000). En efecto, su lexicalización o expresión formal en la cláusula debe examinarse en sus eventuales implicancias pragmáticas, especialmente cuando la co-ocurrencia con el sujeto gramatical carece de justificación semántica.

Uno de los fenómenos sintácticos más comunes de orden marcado es la dislocación a posiciones pragmáticas relevantes (nos centraremos en el locus izquierdo), nombre deducido de su carácter innovador frente a la articulación más 'conservadora' del orden no-marcado. En la cláusula declarativa, la dislocación se aplica corrientemente a las entidades que ocupan la posición de OD (y SUPL) y OI, las cuales son desplazadas a la cabecera de la oración, obteniéndose un encarecimiento referencial (Cifuentes, 2000) o, en los términos que hemos venido empleando, la introducción de foco. Analicemos un par de casos:

(19) AL GOBIERNO le ha faltado decisión para resolver el conflicto mapuche.

(20) UN ALIVIO traerá a los bolsillos chilenos la baja del precio de la bencina.

El ejemplo (19) muestra la dislocación del OI, fenómeno que conlleva el apéndice de una añadidura o copiado pronominal (le). Entre el sintagma desplazado y el clítico se establece una coindización referencial que fortalece el peso informativo de la designación extralingüística. Por su parte, (20) se distingue por la 'luxación' del OD y la ausencia de un incremento pronominal. Esto último está constreñido pragmáticamente, pues la geminación clítica (lo, más abajo) es un recurso idóneo para incluir un tema periférico o, incluso, un tópico si existe una pausa de por medio, tal como lo revela Cid (2008): "La presencia de la pausa sería [...] el elemento determinante a la hora de caracterizar el segmento en foco dislocado hacia la izquierda como tópico." El ejemplo (21) presenta la posibilidad que se viene considerando:

(21) UN ALIVIO, lo traerá a los bolsillos chilenos la baja del precio de la bencina.

El acento de intensidad refuerza el carácter focal de los sintagmas dislocados en (19) y (20). Sin él, los mismos sintagmas podrían expresar también el tema de cada oración mediante un proceso de tematización, teniendo en cuenta el carácter marcado del procedimiento. La eventual función desambiguadora del acento nuclear, permite apreciar el carácter anfibológico que podrían tener estas estructuras, (19) y (20), en el plano informativo. Como ha sugerido Martín (2005: 19), los rasgos fonotácticos de la saliente informativa introducida por dislocación, codifica un tipo específico de foco: "la dislocación tematiza al constituyente dislocado, mientras que el foco antepuesto se interpreta como foco contrastivo".

A pesar del carácter desambiguador que comúnmente se asigna a la prominencia fonológica, la discusión dista aún de estar finalizada, como queda de manifiesto en Martín (2005: 21):

"De la misma manera que no todo acento enfático sobre un constituyente antepuesto es un foco, no todo foco antepuesto recibe una lectura prosódica diferente a la de dislocación sintáctica." Sin embargo, insistiremos en el principio de regularidad que subyace a la heterogeneidad de las realizaciones superficiales, en la medida de que todo enunciado satisface requerimientos interactivos específicos, de modo que "las variaciones no son arbitrarias ni aleatorias, sino que forman parte de los objetivos comunicativos de los hablantes [...]"

2.3. Construcciones focales

En este apartado se examinarán tres mecanismos de base sintáctica que, a diferencia del orden (marcado), se distinguen por una fisonomía más homogénea. Se trata de la pasiva perifrástica, la oración hendida y la oración ecuandicional. Antes -y para mantener en perspectiva la proximidad en que se encuentran funciones y mecanismos informativos-, es importante considerar junto con Martínez (1999: 1-2) que:

"no existe una correlación unívoca entre la forma lingüística y la función comunicativa y así una misma función puede ser expresada por una variedad de formas lingüísticas y una misma forma lingüística servirá, en una lengua, para finalidades comunicativas diferentes."

Esta falta de univocidad se inscribe en el principio de economía que caracteriza al lenguaje y a las lenguas naturales, fenómeno que remitimos, bajo el mismo principio, a la noción de escala o gradiente de expresión (Aarts, 2007), donde los miembros de un conjunto o subconjunto operan como un continuum.

En el marco de una perspectiva gradiencial de las construcciones focales, la focalización del OD de la cláusula 'El senador Navarro insultó al carabinero sumariado' produce efectos diversos de funcionalidad informativa según el mecanismo sintáctico escogido:

(22) EL CARABINERO SUMARIADO fue insultado por el senador Navarro.

(23) AL CARABINERO SUMARIADO lo insultó el senador Navarro.

(24) Es AL CARABINERO SUMARIADO al que insultó el senador Navarro.

En términos escalares, (22) posee el efecto focal más bajo, porque su misma matriz sintáctica -sujeto, perífrasis semigramaticalizada de participio, complemento agentivo- opera también como recurso de tematización, con lo cual esta construcción pasiva incluye atributos funcionales de foco y tema simultáneamente, estableciéndose como una sub(clase) intersectiva (Aarts, 2007). Por contrapartida, (24) es el enunciado con mayor carga focal, dado que esta construcción hendida se emplea solo para introducir prominencia informativa.

Nuestros datos nos permiten sostener que las construcciones de foco están constreñidas por la naturaleza focal, las propiedades estructurales del español y la realización, oral o escrita, del proceso de focalizar. Me referiré seguidamente al constreñimiento estructural:

(25) El sueldo ofrecido a Bielsa por la dirigencia del fútbol ofendió al ex timonel azul.

El SN sujeto es una frase deverbativa (y nominalizada), estructurada de acuerdo con la propiedad de saturación, por la cual los modificadores nominales del núcleo instancian argumentos verbales: dirigencia del fútbol (agente), el sueldo (término) y Bielsa (destinatario). La expresión de estas tres valencias establece en el sintagma una configuración ditransitiva.

El caso es que la posibilidad de focalizar el grupo nominal 'el sueldo', no obstante su estatus de complemento argumental, se limita a la prominencia prosódica y al encarecimiento léxico (por ejemplo: el 'altísmo' sueldo), pues su posición intrasintagmática lo hace canónicamente incompatible con un dispositivo sintáctico. En la misma oración, el OD, aún siendo magnitud extrasintagmática, no debe ser ponderado mediante la pasiva perifrástica:

(26) El ex timonel azul fue ofendido por el sueldo ofrecido a Bielsa por la dirigencia del fútbol.

El evento denotado por el verbo ofender establece una subcategorización semántica en el complemento agente, que consiste en seleccionar entidades animadas (en algún sentido del término), dado el entrañamiento factual que se produce entre evento y responsable como queda de manifiesto al restituir la gramaticalidad:

(27) El ex timonel azul fue ofendido por la dirigencia del fútbol.

La anfibología pragmática que afecta a la dislocación se puede detectar también en la pasiva perifrástica (analítica, dinámica), cuya función informativa original es la tematización de un OD mediante su conversión en sujeto:

(28) UN NUEVO CASO DE GRIPE AVIAR fue informado por autoridades sanitarias de China. [Autoridades chinas informaron un nuevo caso de gripe aviar]

En (28) el segmento focal debe venir complementado por un AN para diferenciarlo del tema oracional. Como recurso focal, estas construcciones pasivas son escasas en la lengua oral, pues en ellas convergen varios rasgos estructurales que las hacen poco compatibles con el dinamismo de este registro: a la propia expresión de pasividad, puede agregarse la presencia de la perífrasis semigramaticalizada, la inclusión casi obligatoria de sujeto léxico y la mayor longitud del enunciado. Al contrario, en la lengua escrita son más visibles, pues su naturaleza no evanescente permite emplear estructuras que demandan un costo superior de procesamiento. Por contrapartida, la inviabilidad del acento de intensidad circunscribe la mayor parte de las apariciones a la expresión de tema y no de foco. Como se conjeturó antes, la introducción de focalidad no parece ser una función etimológica de la oración pasiva analítica. Nuestra tesis es que este sintagma verbal ha sumado la capacidad de focalizar segmentos preverbales y postverbales, sobresaliendo en el segundo caso la ponderación del complemento agente, lo que mostramos a continuación:

(29) El carabinero sumariado fue insultado POR UN SENADOR DE LA REPÚBLICA [no por un ciudadano común]

Por su parte, las oraciones hendidas7 (escindidas, divisas, ecuacionales, con grieta) tienen tres configuraciones distribucionales, relacionadas con la posición del foco:

(30) Fue EL SENADOR FREI quien propuso estatizar el Transantiago. [Escindida o hendida]

(31) Quien propuso estatizar el Transantiago fue EL SENADOR FREI. [Pseudoescindida o pseudohendida]

(32) EL SENADOR FREI fue quien propuso estatizar el Transantiago. [Pseudoescindida o pseudohendida inversa]

Tienen en común introducir foco mediante la segregación de una magnitud informativa a través del verbo copulativo 'ser'. El constituyente focal opera como la entidad referencial del enunciado, en tanto que la cláusula de relativo se comporta como la expresión descriptiva. En otras palabras, la magnitud focal designa una porción de realidad, en tanto que la cláusula describe una peculiaridad de ella.

Las variantes escindida y pseudoescindida se emplean solo para focalizar, mientras que la pseudoescindida inversa puede codificar también una estructura atributiva, condición en la que no opera como mecanismo de foco. Este divorcio funcional introduce una doble lectura sintáctica en los términos que muestran las expansiones que se proponen enseguida:

(33) El senador Frei fue quien propuso estatizar el Transantiago, junto a la senadora Matthei.

(34) EL SENADOR FREI fue quien propuso estatizar el Transantiago, no la senadora Matthei.

Si el contexto justifica la expansión de (33), (32) es una oración atributiva (no pseudoescindida). En cambio, la expansión adicionada en (34) demostraría el carácter ecuacional (y focal) del mismo enunciado. Como destaca Fernández (2001), divisa e indivisa (atributiva) son estructuras independientes desde una perspectiva pragmática y referencial, pues la realización escindida adiciona un valor ponderativo, que no caracteriza a la modalidad atributiva. En el plano referencial, por su parte, acumula información subdeterminada que se relaciona con una o varias entidades, con las que el referente seleccionado (en el ejemplo, 'Eduardo Frei') se confronta.

Desde una perspectiva gradiencial, la variante hendida tiene el estatus de realización prototípica de la clase dada su exclusividad funcional y mayores posibilidades combinatorias (por ejemplo, de modalidad o modus).

En cuanto a las construcciones ecuandicionales, ya nos hemos referido en otro momento (Pinuer, 2007) a su fisonomía altamente gramaticalizada (distribución fija, inicio absoluto de una cláusula pseudocondicional, exclusividad de ser como auxiliar de predicación) y a su exiguo registro de aparición (Pinuer, 2005). Presentamos dos nuevos casos seleccionados para este trabajo:

(35) Si logramos clasificar a los play off será PORQUE DIOS ES GRANDE.

(36) Si algo tiene es MOTIVACIÓN POR EL TRABAJO.

La ubicación del punto focal en posición final absoluta es uno de los aspectos que singulariza a estas estructuras, altamente especializadas en la ponderación de nexus causales (35) y rara vez utilizada para asignar prominencia informativa a otras magnitudes funcionales. En (36) se muestra la asignación focal al OD de la equivalente neutra 'Tiene motivación por el trabajo'.

Otras investigaciones no han detectado estructuras ecuandicionales, como aconteció en un estudio del habla pública de Chile realizado por Burdach y Poblete (2005), quienes han trabajado con muestras amplias y representativas.

3. Mecanismos y tipología focal

La interrelación entre grupo fónico y AN permite introducir una de las primeras distinciones de tipología focal, que discrimina entre foco amplio y foco restringido. "En el primer caso, todo el grupo fónico está en foco, mientras que en el segundo, solo uno de los constituyentes gramaticales que forman parte del grupo fónico entra dentro del foco", precisa Martínez (1999: 25). Con el mismo valor distintivo, el foco de contraste o contrastivo muestra una clara tendencia a no admitir el AN en la última palabra léxica del grupo fónico. Recordemos que:

"El enunciado que contiene un foco contrastivo expresa la idea de que el hablante tiene en la mente una serie de posibles candidatos a los que asociar una determinada predicación; entre estos candidatos, aquél enfatizado ha sido seleccionado por exclusión del resto" (Bertucelli, 1996: 156).

El siguiente ejemplo porta esta variedad focal, donde el segmento foco es un opuesto plausible de los sintagmas 'la organización sindical' o 'los trabajadores':

(37) Es EL GOBIERNO el que no quiere ceder.

Siempre en el nivel fónico, Kim y Avelino (2003: 368) determinaron que "duration plays a significant role in distinguishing focus type". Por contrapartida, consiguieron evidencia empírica para proponer que: "there is not correlation between focus type and peak alignment" y "the shifting of H* peak is not a property related to a specific focus type" (2003: 369).

Ciertos reportes plantean que el foco contrastivo es una modalidad opuesta al foco neutro, que aparece en contextos interrogativos. De acuerdo con Zubizarreta (1999), se distingue por la comparecencia de un acento neutro (contrario al acento enfático) y su ubicación final de cláusula:

(38) Astrónomos detectaron colapso de UNA GALAXIA [¿Qué detectaron los astrónomos?]

Por su parte, las oraciones hendidas también muestran versatilidad en el proceso de codificación focal. Al igual que Fernández (2001), distinguimos entre escindidas de foco informativo (la focalización se aplica a información nueva), escindidas de foco anafórico (la focalización recae en un tópico continuo) y escindidas discontinuas (íntegramente remáticas). Seguidamente transcribiremos los enunciados en torno a los cuales se produjeron las escindidas incluidas más abajo:

  1. Gerry y Kate McCann son los principales sospechosos de la desaparición de Madeleine.
  2. La pareja habría sedado a su hija, ocasionándole la muerte.
  3. La policía tendría en su poder las pruebas suficientes para condenar al matrimonio.

A partir del marco discursivo circunscrito, las oraciones muestran las tres modalidades de construcción hendida, deducidas de su tipo de foco:

(39) Son UNOS RASTROS DE SANGRE ENCONTRADOS EN LA HABITACIÓN DE LA NIÑA lo que estaría delatando al matrimonio McCann. [Foco informativo]

(40) Los que van a ser condenados serán LOS PROPIOS PADRES. [Foco anafórico]

(41) Lo que haremos a continuación es CAMBIAR DE TEMA. [Foco remático]

Si bien no dispusimos de una muestra amplia en cantidad y variedad de registro, es posible afirmar, por otra parte, que las construcciones ecuandicionales también están capacitadas para instanciar las diferentes versiones de foco examinadas a lo largo de este trabajo y no solo esto: se visualiza también su compatibilidad con la discriminación entre entidades focalizadas y enfatizadas, propiedad igualmente observada en las oraciones hendidas. Esta oposición se basa en la macrodistinción foco asertivo/foco enfático, en la que el segundo no establece contraste entre información dada e información nueva, sino que asigna relieve con independencia al grado de novedad. A continuación, se ilustran ambos focos, instanciados por el expediente de construcciones ecuandicionales que fueron producidas en relación con el ataque a las torres gemelas:

(42) Si algo refleja este hecho es LA FALTA DE SEGURIDAD INTERNA EN EE.UU.

(43) Si alguien sufrió con este atentado fue LA GENTE COMÚN Y CORRIENTE [no las autoridades/no los servicios de seguridad]

En (42) se incluye un foco asertivo (de modalidad anafórica), pues la magnitud de focalidad pondera una referencia no especificada en el universo discursivo. Por el contrario, (43) focaliza una entidad extralingüística, seleccionada de una clase referencial del marco discursivo con la cual contrasta en forma evidente, de lo que se deduce su valor enfático.

Finalizamos este último apartado con una esquematización de los tipos focales más delimitados, detectados en la literatura revisada y en nuestros propios trabajos. Más que denotar subclasificaciones, las llaves muestran las proyecciones de unas subclases sobre otras, materia en la que aún falta mucha investigación. Por ejemplo, no hay mayor conocimiento acerca de la vinculación entre el nivel de informatividad (informativo/anafórico/remático) y la condición amplia o estrecha de un foco. No hemos asociado la distinción de contraste en el foco remático, considerando su valor enteramente nuevo.

                 AMPLIO / ESTRECHO                 INFORMATIVO        CONTRASTIVO

FOCO    }    MARCADO / NO-MARCADO    }    ANAFÓRICO     }     NO-CONTRASTIVO

                 NEUTRO / ASERTIVO                 REMÁTICO

Figura 1. Tipos focales.

CONCLUSIONES

El comportamiento de la focalidad en español avala las principales tesis que se han planteado sobre esta dimensión informativa, entre las más importantes, su carácter de saliencia discursiva y la disponibilidad de diversos recursos para llevarla a escena. Por contrapartida, la investigación actual se encamina a derribar dos tesis: la universalidad del factor acústico (ver la preeminencia de la sintaxis en esta y en otras lenguas de igual o diversa tipología) y la escasa productividad del mismo factor en el castellano (ver la subdeterminación acústica de tipos focales).

Antes que asignar dominancia a un recurso específico, preferimos destacar la sintaxis como el factor focal sobresaliente en español, en la medida que la concentración y rentabilidadad de recursos se verifica en este ámbito del sistema, como lo demuestra la heterogeneidad de estructuras (dislocación, cláusulas hendidas y ecuandicionales, oraciones pasivas perifrásticas, construcciones vicarias, incrementos ponderativos) y la preeminencia de un recurso específico: el orden marcado.

El rasgo de saliencia permite configurar la focalidad como un sistema, organizado por funciones que coinciden en la proyección de epicentros discursivos y que se delimitan por sus efectos referenciales. La posibilidad de subdividir la función focal es la faceta más controversial del tema, pues requiere poner orden en un aparataje conceptual heterogéneo en su origen y fluctuante en la aplicación. Por este motivo, nuestro intento por organizar la focalidad en sus funciones y manifestaciones no es una solución del problema, sino una estrategia para aislar ciertos componentes centrales y evidenciar sus interrelaciones; adicionalmente, podría prestar alguna utilidad en la proyección de nuevos estudios.

Es indudable que el presente estudio soslayó variables importantes de orden discursivo (no se consideró, por ejemplo, tipo de registro y género textual), gramatical (se prestó escasa atención a condicionantes estructurales de orden), semántico (se privilegiaron las oraciones asertivas); por lo que nuestros resultados conducen, en esencia, a una deducción del sistema general. Curiosamente, a pesar de la decisión de centrar el análisis en los aspectos más sistemáticos del fenómeno focal, resulta difícil encarar cierta difuminosidad con que operan las magnitudes focales. Esto nos recuerda esta importante advertencia metodológica formulada por Gómez (2002: 18): "los mecanismos de codificación intraoracional no tienen por qué codificar exhaustivamente toda la información", a lo que debe agregarse que algunos mecanismos participan directa o indirectamente en la instanciación de dos o más funciones pragmáticas. En esta condición se encuentra la dislocación que, además de tematizar, puede focalizar y topicalizar bajo ciertas condiciones prosódicas.

Por último, a pesar del despliegue conceptual y metodológico necesario para su explicación, no podría llegar a concluirse que la focalidad es una función compleja en sí misma. La abundancia terminológica e interpretativa tiene que ver más con elección de perspectivas descriptivas e imprecisiones conceptuales, que con la naturaleza de la dimensión.

 

NOTAS

* Proyecto DIUC 208.062.041-1.0, Universidad de Concepción.

1 No se distinguirá entre oración y cláusula, pues ambos términos se emplearán para identificar una magnitud sintáctica organizada en torno a un núcleo verbal, preferentemente finito.

2 El segmento focal se señalará mediante mayúscula completa. Otro asunto formal tiene que ver con la identificación de los enunciados (corpus), materia en la que aplicaremos una numeración continua sin subdivisiones; estas últimas pueden tener implicancias teóricas que no son admisibles en este trabajo (como las nociones de derivación o transformación).

3 Los complementos extrapuestos funcionan como tópicos y son, por ello, segmentos periféricos de las cláusulas analizadas.

4 Las diversas denominaciones que se emplean para identificar uno y otro orden no son siempre equivalentes, pues provienen de diversas escuelas y/o tendencias. Dado el enfoque funcional del trabajo, recurriremos a orden marcado o pragmático y orden no-marcado o neutro.

5 La distinción bipolar entre ambas formas de predicación es aquí solo una decisión metodológica destinada a favorecer el análisis de los temas centrales.

6 Es decir, una magnitud fonotáctica conformada por una palabra átona seguida de otra tónica, a la cual la primera se subordina.

7 Estas y otras denominaciones se vinculan por una frágil sinonimia (ver Pinuer, 2002).

 

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Correspondencia: Claudio Pinuer (cpinuer@udec.cl) Universidad de Concepción, Casilla 160-C, Correo 3, Concepción, Chile.

Recibido: 15-I-2008

Aceptado: 10-VII-2008

 

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