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Revista signos

versión On-line ISSN 0718-0934

Rev. signos v.43 n.73 Valparaíso  2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342010000200008 

Revista Signos
2010, 43(73)
357-364

RESEÑAS

Renkema, J. (2009). The texture of discourse: Towards an outline of Connectivity Theory. 213 pp. Amsterdam: John Benjamins Publishing Company. ISBN: 9789027232663.

 


 

El profesor Jan Renkema aborda en este libro el tema de la organización del discurso, concretamente, la conectividad de los segmentos que lo configuran. Este trabajo surge de la constante inquietud de analistas del discurso por responder al interrogante sobre qué hace que un grupo de oraciones o enunciados configuren un discurso. En este sentido, el autor propone y desarrolla su Teoría de la Conectividad en el marco de dos principios fundamentales, el principio discursivo y el principio dialógico y de tres niveles que posibilitan la conexión del discurso, a saber, Conjunción, Adjunción e Interjunción. De igual modo, el autor propone un nuevo método de segmentación y denominación de las relaciones discursivas, los Gráficos de Conectividad, a través de los cuales se representa el tipo de relación y posición jerárquica que ocupan los segmentos del discurso. Para la construcción de estos Gráficos de Conectividad el investigador debe apoyarse en once reglas que le permitan realizar una correcta segmentación y denominación de las conexiones del discurso.

Esta obra está dirigida tanto a especialistas en los estudios del discurso como a aquellos que se introducen en el análisis de las relaciones discursivas y que cuentan con conocimientos básicos sobre nociones como: cohesión, coherencia, texto y discurso. Asimismo, The texture of discourse no solo es un libro de consulta para investigadores sino un manual para docentes que se dedican a la enseñanza de los fenómenos discursivos relacionados con la conectividad. Esto lo refrenda la destacada trayectoria que Jan Renkema ha seguido en el campo de la investigación y su reconocida experiencia como docente y autor de diversas obras dedicadas al estudio del discurso: Discourse, of course: An overview of research in discourse studies (2009), Introduction to discourse studies (2004) y Discourse studies: An introductory textbook (1993) traducido al español como Introducción a los estudios sobre el discurso (1999).

El libro que aquí reseñamos está compuesto por doce capítulos. En el capítulo de introducción, se delimitan las disciplinas dedicadas al estudio de las relaciones discursivas, la comprensión de las conexiones en el discurso y el modo en que una secuencia de oraciones y enunciados conforma un discurso. En consecuencia, el autor se plantea siete retos que debe enfrentar el Modelo de Conectividad: 1) la configuración de un marco de referencia para describir los fenómenos en torno a la conectividad; 2) la descripción de las diversas formas a través de las cuales se presentan las relaciones discursivas; 3) la explicación de las diferentes funciones que cumplen dichas relaciones en el discurso; 4) la construcción de una taxonomía de las relaciones discursivas; 5) la explicación de las correspondencias que se producen entre forma y función en las relaciones dentro del discurso; 6) la predicción que se puede establecer en cualquier punto de un discurso; y 7) la evaluación de las relaciones discursivas en el proceso de comunicación. Estos retos van a ser desarrollados in extenso a lo largo del texto.

El segundo capítulo traza el marco de referencia para la descripción del fenómeno de la conectividad en el discurso. Para ello, el autor proporciona una explicación clara y precisa sobre las nociones de discurso, textura y conectividad y determina los dos principios que guían el Modelo de Conectividad, el principio discursivo y el principio dialógico.

El principio discursivo postula que las relaciones de conectividad que se presentan en el discurso pueden ser pensadas en términos de las relaciones que tienen lugar en una cláusula. Es decir, el discurso puede ser visto como una cláusula expandida que sirve, a su vez, para fundar el análisis de las relaciones entre cláusulas. En términos de contenido proposicional, el discurso es una macroproposición expandida. Por su parte, el principio dialógico plantea que el discurso es un espacio en el que se establece una relación discursiva activa y constante entre escritor y lector. En otras palabras, este principio plantea dos aspectos: que el escritor puede anticipar la forma en que el lector reacciona una vez ha leído el texto y que el lector entable un diálogo con el escritor a través del texto. En términos de Renkema (2009: 17): "So with the term 'dialogue' the focus is on mutual efforts by both addresser and addressee: on behalf of the addressee, who is trying to understand the addresser's aims, and on behalf of the addresser, who is trying to take into account the addressee's expectations."

En el capítulo tres, se exponen los aspectos formales que permiten que las oraciones se conecten dentro del discurso. Estos aspectos formales tales como los marcadores del discurso, se sitúan dentro del fenómeno que el autor denomina Conjunción. Dicho fenómeno se describe particularmente en términos de Ubicación, Orden y Combinación de los elementos de las oraciones. De este modo, la descripción de un segmento se efectúa a partir de la ubicación del segmento que se analiza, la importancia relativa de un segmento en términos sintácticos y de contenido informativo y la cohesión lexical del segmento con otros segmentos dentro del discurso. Sin embargo, es factible que se presenten variables complejas en torno al estudio de las conexiones, como el caso de las elipsis o la conectividad cero. Otro aspecto relevante consiste en determinar la importancia de un segmento con base en fenómenos como la repetición, la colocación o la sustitución. En cualquier caso, es necesario llevar a cabo un estudio detallado de los segmentos que se van a analizar.

En el capítulo cuatro, el autor presenta el nivel de Adjunción en el que se fundamenta el estudio de las relaciones discursivas a través de la adición de nueva información a un segmento dado del discurso. A partir de esto, el autor distingue tres categorías que configuran las relaciones discursivas dentro del nivel Adjunción llamadas Elaboración, Extensión y Expansión. En la categoría de Elaboración se conecta un solo segmento a un concepto en el discurso, en la categoría Extensión se presenta nueva información relacionada con conceptos y/o eventos de una cláusula y en la categoría Expansión se encuadra un evento dentro de otro segmento.

El capítulo cinco presenta el nivel de Interjunción que consiste en el modo en que se efectúan las relaciones escritor-lector o hablante-oyente en el marco de las conexiones discursivas. En este nivel se distinguen tres categorías: la categoría de relaciones Expresivas compuestas, a su vez, por relaciones de Presentación y relaciones de Comentario en las que el emisor expresa su punto de vista con respecto a un tema en cuestión. La segunda categoría denominada relaciones de Proceso, a través de las cuales se busca mantener el flujo de la comunicación; esta categoría se manifiesta en términos de relaciones de Explicación, relaciones de Metatexto y relaciones de Atributo. Y finalmente, en la tercera categoría se encuentran las relaciones de Impresión que se establecen con el objeto de influir en el estado mental del lector.

En el capítulo seis se presenta una visión panorámica del Modelo de Conectividad así como la taxonomía de las relaciones discursivas basada en los principios discursivo y dialógico. En consecuencia, el autor explica otros aspectos relacionados con las conexiones que se efectúan en los tres niveles de las relaciones discursivas, el nivel de Conjunción, Adjunción e Interjunción. Tal como lo señala el autor, este capítulo se puede considerar en sí mismo un manual de referencia sobre el modo en que se deben estudiar las categorías que componen esta taxonomía. Al respecto, el autor sostiene que una taxonomía es el producto de la investigación empírica apoyada en corpus reconocidos, en cuyo caso se deben definir apropiadamente las categorías que surjan de dicha investigación y se deben dejar las puertas abiertas para nuevas categorías si éstas fuesen necesarias. Por tanto, las taxonomías se deben construir con un propósito bien definido, esto garantiza su utilidad y aplicabilidad al análisis del discurso.

En el capítulo siete el autor justifica el uso de la terminología que se utiliza en el Modelo de Conectividad. En este orden de ideas, se exponen las razones por las cuales es preferible el grupo de nociones Conjunción-Adjunción-Interjunción y no sintaxis-semántica-pragmática o los términos textual-experimental-interpersonal que pertenece a la Lingüística Sistémico Funcional. Igualmente aclara que las nociones de Elaboración-Extensión-Expansión, que hacen parte de la terminología propia de la Lingüística Sistémico Funcional (Halliday, 1994; Halliday & Matthiessen, 2004) no se modifican dado que la definición que esta teoría plantea sobre dichos términos es adecuada.

Seguidamente, en el capítulo ocho el autor se encarga de demostrar cómo otros enfoques no alcanzan una buena descripción de los fenómenos de conectividad en el discurso. Entre ellos se encuentran el modelo de Tanskanen (2006) y las taxonomías de Louwerse (2001) y Carlson y Marcu (2001). El Modelo de Conectividad, a través de su taxonomía, incorpora relaciones que no están consideradas en otras taxonomías y evita el solapamiento entre las categorías ya existentes. Igualmente, este modelo presenta una categorización más clara y acotada. En relación con lo anterior, el autor propone que una taxonomía debe cumplir con los siguientes criterios de calidad: a) criterio práctico, es decir, que la taxonomía se pueda aplicar efectivamente al análisis del las relaciones discursivas; b) criterio de orden interno, que implica que la categorización revele las características fundamentales del fenómeno que se pretende taxonimizar; c) criterio de completitud, es decir, este implica que se debe buscar el cubrimiento de la gran mayoría de los fenómenos que están presentes en el discurso, este criterio se consigue con base en el uso de grandes corpus creados a partir de una amplia variedad de géneros discursivos y d) criterio de crecimiento, que propende por una taxonomía más clara, en la que existan mecanismos que permitan tanto que las denominaciones y nociones trabajadas se refinen como que se puedan adicionar más categorías a las ya existentes, todo ello apoyado en estudios empíricos del discurso.

En el capítulo nueve se hace un recorrido por la forma cómo se representa la conectividad. Para ello, el autor determina que la unidad de análisis de las relaciones en el discurso es la cláusula. Esta unidad pertenece al nivel de la Conjunción en el que cláusulas y subcláusulas se combinan. No obstante, un segmento puede observarse, como ya se ha señalado, desde el nivel de la Adjunción en donde se combina la información o el nivel de la Interjunción en donde cada segmento discursivo expresa el tipo de relación discursivo-dialógica que comparten escritor y lector. Ahora bien, el analista tiene la libertad de trabajar las relaciones discursivas con unidades diferentes, como el párrafo o niveles más pequeños, como las frases nominales apositivas. En este contexto, el autor formula varios modos para determinar cuándo considerar un segmento como unidad informativa, entre ellos se encuentran el aspecto sintáctico de los enunciados, la puntuación y la funcionalidad. Posteriormente, Jan Renkema propone los Gráficos de Conectividad que se crean con el fin de describir con mayor precisión las relaciones en el discurso. Es decir, a través de ellos es posible expresar, por ejemplo, el grado de importancia de los segmentos y la interrelación no solo entre segmentos del mismo nivel de importancia sino entre segmentos con diferentes rangos de relevancia. Por lo tanto, los Gráficos de Conectividad cuentan con cuatro características fundamentales: Completitud, Conectividad, Singularidad y Adyacencia. Esta es la razón por la cual esta nueva forma de graficar la conectividad discursiva supera, en varios aspectos, a los esquemas arbóreos que se usan en la Teoría de la Estructura Retórica –RST por su siglas en inglés– (Mann & Thompson, 1988; Taboada & Mann, 2006a, 2006b) o a los gráficos de coherencia propuestos por Wolf y Gibson (2006). A través de los Gráficos de Conectividad el analista alcanza a visualizar tanto los tipos de relación que tienen los segmentos como su nivel de importancia.

El tema que se desarrolla en el capítulo diez tiene que ver con un problema común dentro del análisis de las relaciones discursivas, la poli-interpretatividad o la ambigüedad en el modo como se denominan los fenómenos de conectividad en el discurso. En otras palabras, en muchos casos, una conexión entre dos segmentos del discurso puede ser susceptible de denominarse o interpretarse de varias maneras. Es así como el autor presenta once reglas para taxonomizar o codificar los fenómenos de conectividad discursiva. Las primeras cuatro reglas contribuyen con la adecuada construcción de los Gráficos de Conectividad. Por su parte, las siete reglas restantes constituyen claves para la codificación de los fenómenos que se trabajan en el Modelo de Conectividad. Este capítulo es de suma importancia para el analista que quiera adentrarse en este modelo y se encuentre con dificultades para la taxanomización de los segmentos que analiza. Igualmente, en esta sección del libro el autor provee explicaciones claras y ejemplos precisos que ilustran los problemas y propone tres estrategias para la desambiguación del tipo de relaciones discursivas. Este capítulo es, sin lugar a dudas, una caja de herramientas para el trabajo con la Teoría de la Conectividad.

En el capítulo once, el autor sostiene que el punto de vista que sigue para llevar a cabo el análisis de las relaciones discursivas es heurístico. En este sentido, Renkema se encarga de dar luz sobre la forma como el modelo de conectividad, trabajado desde un enfoque heurístico, permite resolver problemas que se presentan en el análisis de la conectividad del discurso en el ámbito formal. Por ejemplo, en casos donde existe elipsis o en donde se necesita un análisis detallado de los segmentos que se estudian, el autor sugiere efectuar una lectura profunda de dichos segmentos prestando especial atención al contexto en que se emiten. El capítulo termina haciendo mención a diferentes corpus que pueden servir de base para el análisis, entre ellos se encuentra el Corpus Básico de la RST y el Treebank de la Teoría de la Estructura Retórica. El Modelo de Conectividad puede tomar un corpus reconocido, cualquiera que este sea, con el fin de efectuar exploraciones en diferentes ámbitos como la competencia genérica o la competencia comunicativa.

En el último capítulo el autor se encarga de dar respuesta a los tres retos relacionados con la correspondencia que existe entre la forma y la función, con las predicciones que se pueden hacer sobre el discurso a partir de las relaciones discursivas y con el papel que cumplen las relaciones discursivas en el proceso de comunicación. Particularmente, en este capítulo se presentan algunos ejemplos reales de investigaciones que se han realizado teniendo como fundamento el Modelo de Conectividad. Estos estudios se centraron, entre otros aspectos, en determinar la función que cumplen ciertos marcadores del discurso o la ausencia de los mismos y en establecer el grado de competencia con que cuentan los niños y los adultos a partir del tipo de relaciones discursivas que usan en su discurso escrito. Todas estas investigaciones se apoyaron en los corpus antes mencionados.

El valor de este trabajo radica en diversos aspectos. En primer lugar, el autor efectúa una extensa revisión bibliográfica en la que tiene en cuenta trabajos reconocidos como Discourse analysis (Harris, 1952) o Cohesion in English (Halliday & Hasan, 1976) y enfoques teóricos como la Teoría de la Estructura Retórica (Mann & Thompson, 1988), la Lingüística Sistémico Funcional (Halliday, 1994; Halliday & Matthiessen, 2004), el análisis del discurso multimodal (Kress & van Leeuwen, 2001) y la propuesta de dialogismo de Bajtín (1981). En este sentido, el autor presenta un estado del arte sobre el estudio de las relaciones discursivas y establece un diálogo entre el Modelo de Conectividad y otras teorías, clásicas y recientes, que han trabajado el tema de la conexión en el discurso, todo ello con el fin de demostrar cuáles son los problemas y deficiencias que aquellas teorías manifiestan y cómo el Modelo de Conectividad resuelve estos problemas. En segundo lugar, el autor enriquece los estudios precedentes sobre conectividad y amplía y supera los enfoques teóricos que existen en torno a este fenómeno. De igual manera, la claridad y método de exposición de la temática y el uso sistemático y constante de ejemplos extraídos de diferentes corpora hacen de esta obra un material de referencia y obligada consulta para investigadores, docentes y estudiantes que se dedican a los estudios del discurso. Un cuarto aspecto, no menor, gira en torno a las recomendaciones que el autor ofrece con respecto a las posibilidades de investigación que se abren con el uso del Modelo de Conectividad.

Ahora bien, cabe añadir que el Modelo de Conectividad desarrollado por Renkema es altamente complejo puesto que presenta diversos niveles de clasificación, cada uno de ellos apoyado en nociones teóricas precisas. Desde esta perspectiva, considero que la aplicabilidad de este modelo puede verse reducida en dos sentidos: por el conocimiento superficial de los niveles de análisis por parte del analista y por la numerosa cantidad de categorías que se deben tener en cuenta a la hora de llevar a cabo el estudio de las relaciones discursivas. En efecto, The texture of discourse implica una lectura profunda y detallada por parte del investigador y compromete a su autor, Jan Renkema, con la tarea de realizar más publicaciones en las que se evidencie el uso efectivo del Modelo de Conectividad. En definitiva, es en la práctica donde se valida la aplicabilidad y pertinencia de este modelo.

Con todo lo expuesto, esta obra representa el trabajo constante, sólido, riguroso y exhaustivo del autor por dar respuesta al problema de la conectividad en el discurso escrito. A través de la Teoría de la Conectividad el autor se propone resolver siete aspectos fundamentales que tienen que ver con la conectividad en el discurso. A su vez, esta teoría es la base para brindar explicación a un amplio rango de fenómenos discursivos apoyados en la gramática, la semántica, y la pragmática. En otras palabras, Renkema logra demostrar, en un trabajo de filigrana, cómo la forma del discurso incide en la función que éste cumple dentro del proceso de comunicación. Igualmente, el autor alcanza una visión articulada del fenómeno de la conectividad, que va más allá de una simple gramática del discurso; se debe buscar claridad en la manera cómo las oraciones y enunciados se conectan desde el punto de vista no solo formal sino en términos de la información que transmiten y el modo como se relacionan las personas que intervienen en el discurso. En suma, este trabajo constituye una importante contribución a los estudios sobre la conectividad en el discurso y una obra de consulta que todo analista del discurso debe conocer y utilizar.

Juan David Martínez

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Chile

Dirección para correspondencia

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Correspondencia: Juan David Martínez (juan.alegre@hotmail.com). Becario Proyecto MECESUP. Programa de Doctorado en Lingüística Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Avenida Brasil 2830, piso 9, Valparaíso, Chile.