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Revista signos

On-line version ISSN 0718-0934

Rev. signos vol.43  suppl.2 Valparaíso  2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342010000400008 

Revista Signos
2010 / 43 Número Especial Monográfico Nº 2
377-391

Actos comunicativos dialógicos y actos comunicativos de poder en la investigación

 

Dialogic communicative acts communicative acts of power in research

 

Teresa Sordé

Universidad Autónoma de Barcelona
España

Mikko Ojala

Universidad de Helsinky
Finlandia

Dirección para correspondencia


RESUMEN

Cada vez más, en las investigaciones destinadas a grupos vulnerables, estos grupos rechazan radicalmente el tipo de comunicación que se produce entre personas investigadoras y las que son investigadas, ya que esta comunicación está llena de actos comunicativos de poder −es decir, orientados a analizar una realidad social determinada imponiendo la visión de la persona experta por razón de su posición y sin la búsqueda de un acuerdo sobre el tema investigado. Esto sucede tanto cuando se utilizan metodologías cuantitativas como cualitativas. Superando esta forma de investigar, la metodología comunicativa crítica construye el conocimiento a partir de actos comunicativos dialógicos, minimizando las relaciones e interacciones de poder que se producen durante los procesos comunicativos. De esta manera ha sido y está siendo utilizada en la actualidad dentro de los programas Marco de Investigación Europea. Basando la investigación en actos comunicativos dialógicos, se pone en primer plano la búsqueda de la interpretación conjunta de la realidad a través de interacciones dialógicas y no de poder, evitando cualquier tipo de imposición o coacción. En este artículo se explica cómo la substitución de actos comunicativos de poder por actos comunicativos dialógicos que tiene lugar en la metodología comunicativa crítica, incide en una mayor calidad científica e impacto de los resultados que se obtienen.

Palabras Clave: Actos comunicativos dialógicos, actos comunicativos de poder, metodología comunicativa crítica, organización comunicativa crítica.


ABSTRACT

Vulnerable groups participating in research increasingly reject the type of communication between researchers and them in a radical way, since this communication is full of power-related speech acts. In other words, these acts are oriented towards a certain action without taking into account whether a consensus on the subject being researched is reached along with them. This occurs both when qualitative and quantitative methodologies are used. In contrast to this form of research, the critical communicative methodology constructs knowledge based on dialogic communicative acts, thus minimizing the power relations and power-related interaction, which is produced during communicative processes. Therefore, it has been and is currently used within the European Research Framework programme. By basing research on dialogic communicative acts, then the search for a consensus through dialogic interaction rather than power-related interaction is prioritized, thus avoiding any type of imposition or coercion. This article provides an explanation for how the substitution of dialogic communicative acts for power-related communicative acts that take place using the critical communicative methodology influences the quality of scientific results.

Key Words: Dialogic communicative acts, power communicative acts, critical communicative methodology, critical communicative organization.


 

INTRODUCCIÓN

Durante la segunda mitad del siglo XX el mundo de la lingüística vivió una gran transformación con el advenimiento del modelo innatista que venía a cuestionar y criticar que el lenguaje, igual que cualquier otro sistema, se aprendía asociando un significado a un significante (de Saussure, Bally, Sechehaye, Riedlinger & De Mauro, 1972). El autor más relevante en esta nueva forma de entender la lingüística y el lenguaje es Chomsky (1985). Su tesis sobre el innatismo, es decir, que el lenguaje es algo para lo que estamos biológicamente programados, contribuyó a revolucionar tanto el mundo de la lingüística, como otros campos del saber tales como la enseñanza y, por supuesto, la investigación científica. Cincuenta años más tarde de que Chomsky propusiera por primera vez sus reflexiones sobre la gramática generativa, arquitectura del lenguaje o gramática universal, las actuales investigaciones en lingüística aportan interesantes contribuciones que atraviesan los diferentes ámbitos sociales e impactan también en las propias metodologías de investigación.

La teoría de los actos comunicativos que plantean Searle y Soler (2004), desarrollada a partir de los trabajos de Austin (1962), Habermas (1987), Searle (1969), aporta un nuevo enfoque poniendo en relación el análisis de la lingüística y la comunicación con la estructura social. En este artículo, nuestro interés es discutir el alcance de las aportaciones de la teoría de los actos comunicativos en la investigación social y educativa, prestando especial atención a aquella que se realiza en contextos con personas pertenecientes a grupos vulnerables (es decir, en riesgo de exclusión social). Específicamente, nos centraremos en el análisis de los actos comunicativos que se dan en la metodología comunicativa crítica (MCC) (Gómez, Latorre, Sánchez & Flecha, 2006).

La perspectiva comunicativa crítica parte de la diferenciación entre sistema y mundo de la vida (Habermas, 1987). Por sistema se entiende un grupo bien ordenado de elementos con tendencia a mantener su propia organización. Esta tendencia se apoya en la distinción entre integración social e integración sistémica. En el primer caso se trata de toda acción orientada a la integración, mientras que en el segundo se refiere al propio andamiaje sistémico de las sociedades (instituciones, división social del trabajo, procesos, etc.). Aplicado a la investigación, consistiría en el conjunto de teorías, conocimientos acumulados y metodologías de investigación. Por otro lado, el mundo de la vida se define como el trasfondo de autoevidencias y convicciones incuestionadas que usan los participantes en los procesos cooperativos de interpretación. Aplicado a la investigación, consistiría en los conocimientos, autoevidencias y convicciones que poseen las personas destinatarias de la investigación sobre el tema de estudio a partir de la experiencia diaria. Y que contribuyen a la creación de conocimiento nuevo.

A partir de esta distinción, la MCC construye el conocimiento a través de actos comunicativos dialógicos, es decir, buscando el contraste y el acuerdo entre lo que los investigadores y las personas investigadas pueden aportar al conocimiento de la realidad. El análisis que se lleva a cabo mediante la metodología comunicativa crítica identifica elementos que contribuyen a crear y mantener situaciones de exclusión (dimensiones exclusoras) y, lo que es más importante, los que ayudan a superarlas (dimensiones transformadoras). La diferencia entre esta metodología y otras es que parte de actos comunicativos dialógicos, tratando de minimizar las relaciones e interacciones de poder que existen en los procesos comunicativos.

Tradicionalmente, la investigación llevada a cabo con grupos vulnerables ha entendido a las personas como meros objetos de investigación (Gómez et al., 2006). Las personas investigadoras han utilizado las voces de las personas investigadas para interpretar una realidad condicionada por sus propias visiones académicas. Esta orientación ha conllevado una separación entre sistema (mundo académico) y mundo de la vida de los sujetos sociales, generando malinterpretaciones y resultados de investigaciones que no se dirigen hacia la comprensión y transformación de su situación de exclusión, sino hacia su propia reproducción. Algunos grupos vulnerables que han tenido la oportunidad de participar en investigaciones basadas en actos comunicativos dialógicos (CREA, 2001-2004), afirman que de manera frecuente se encuentran con resultados de investigaciones que o bien reproducen la situación de exclusión en la que se encuentran o incrementan las barreras y estereotipos existentes sobre su comunidad. Por ello piensan que las personas investigadoras incrementan su currículum a costa de utilizarles, sin consensuar la interpretación de las informaciones ni las conclusiones de la investigación.

Hemos constatado en varias ocasiones que las personas que viven en situación de riesgo de exclusión (grupos vulnerables) suelen rechazar rotundamente las investigaciones que se basan en actos comunicativos de poder, y que no están orientadas a la transformación de su situación, sino que se basan en una relación de poder que la persona que investiga ejerce sobre la persona o personas investigadas, a través del proceso interpretativo unidireccional y jerárquico (CREA 2002-2005; CREA 2006-2011). En cambio, cuando las voces investigadas se incluyen en plano de igualdad en el proceso investigador basado en actos comunicativos dialógicos, entonces lo que ocurre es todo lo contrario: los efectos que se generan son transformadores. En las próximas páginas vamos a tratar de comprender por qué ocurre esto, y cómo el hecho de dar voz a las personas de los colectivos vulnerables que participan en la investigación es una forma de incrementar la calidad científica de la investigación, en la medida que se eluden los posibles sesgos interpretativos de la persona investigadora.

1. Actos comunicativos de poder en investigación con grupos vulnerables

La investigación objetivista (positivista) diseña, implementa y analiza sin contar con la colaboración de los sujetos sociales. El diálogo que se entabla entre el personal investigador y los sujetos se encuentra marcado por actos comunicativos de poder. Tradicionalmente, la investigación llevada a cabo sobre comunidad gitana ha sido un claro ejemplo de reproducción de las desigualdades, ya que en la gran mayoría de los casos no se ha llevado a cabo contando con la participación directa, ni en el diseño ni en la implementación de la misma, de las personas gitanas. Sin contar con la voz de las personas excluidas desde el inicio hasta el final de la investigación y sin la potenciación de espacios de diálogo igualitarios donde las personas −en este caso gitanas− puedan expresar sus opiniones y reflexiones, la comunicación que se desarrolla en la investigación no puede dar lugar a resultados científicos orientados a la superación de las desigualdades que sufren los colectivos investigados.

En una conversación con una maestra de una escuela de educación primaria, cuya población es mayoritariamente de etnia gitana y con una fuerte exclusión social, salía a la luz un claro ejemplo de investigación objetivista. La maestra exponía su duda sobre si aceptar o no una propuesta que había hecho al centro un investigador de una universidad española para comprobar cómo funcionaba el material educativo que este había elaborado a través de su proyecto de investigación. La escuela tenía un elevado índice de fracaso escolar y su alumnado era mayoritariamente gitano. La preocupación de la maestra era saber si tal material contribuiría a mejorar la situación social y educativa de los estudiantes. La emisión del investigador fue proponer al centro educativo su participación en el proyecto para probar cómo funcionaba el material elaborado. Tal emisión no aporta toda la información al no hacer explícito, por ejemplo, por qué razón se elige un centro caracterizado por tener alumnado gitano. Podemos analizar la omisión de información relevante para la maestra, como una falta de sinceridad en la emisión formulada por el investigador.

Si se pretende superar la desigualdad social y educativa de los niños y niñas gitanas se hará explícita toda la información y la finalidad de probar los materiales educativos, en este caso.

Aplicar los materiales educativos pretendía probar algo que ya había sido elaborado e interpretado desde una perspectiva no gitana. Estos materiales no habían sido elaborados con la participación directa de personas gitanas y pretendían ser probados como si, en lugar de una acción con personas que sufren una fuerte exclusión social, se tratara de un experimento con objetos.

La finalidad no era llegar establecer una interpretación conjunta con el alumnado gitano y con el profesorado sobre cómo mejorar tales materiales, sino probarlos, 'experimentar' con estas personas sin tener en cuenta sus aportaciones o su eficacia en enseñar a estos estudiantes.

En ciencias sociales se trabaja con personas con capacidad de lenguaje y acción, capaces de interpretar su propia realidad y contribuir a mejorarla con sus aportaciones. Para ello necesitan tener toda la información y el espacio para poder exponer sus argumentos sin coacciones. Las interacciones de poder como la del investigador con la maestra, no fomentan tales espacios de reflexión conjunta al no tener en cuenta las aportaciones de las poblaciones sobre las que investigan. Para que los resultados de una investigación tengan utilidad social y contribuyan a superar la exclusión de grupos vulnerables como la comunidad gitana, es necesario que se dé una participación directa de miembros del grupo estudiado, desde el diseño de la investigación y no solamente al final.

En estas investigaciones que excluyen a las personas investigadas, entablan diálogos, entre el personal investigador y los sujetos sociales, marcados por la jerarquía. La persona investigadora posee el conocimiento, el saber, y utiliza como objeto a la persona investigada, para obtener informaciones que después interpretará sin contar con ella. Las interacciones que se producen en estos encuentros están marcadas por actos comunicativos de poder, donde el conocimiento académico (sistema) en manos del personal investigador se impone sobre las posibles aportaciones que desde el mundo de la vida podrían generar los sujetos sociales.

Esta desvinculación entre sistema y mundo de la vida genera análisis desacertados de la realidad social y por tanto la investigación no avanza en el conocimiento científico y tampoco en la mejora de las condiciones de vida de los grupos vulnerables, porque reproduce el sistema, en lugar de transformarlo. La sustitución de los actos comunicativos de poder por actos comunicativos dialógicos ofrece la posibilidad de transformar la situación de estos grupos, logrando como resultado la obtención de nuevo conocimiento que permita la transformación de la realidad social.

La investigación llevada a cabo desde una perspectiva subjetivista ha intentado superar esa visión al poner en el centro de sus intereses las voces de las personas tradicionalmente excluidas. La problemática en este caso radica en que las interpretaciones se dejan en manos de estas personas, sin complementarse esta parte, procedente del mundo de la vida, con las aportaciones procedentes del bagaje científico-académico (sistema). El personal investigador no aporta el conocimiento científico acumulado sobre una determinada realidad para contrastarlo con los agentes sociales y realizar una interpretación conjunta de esa realidad, lo que puede conducir a un conocimiento parcial y a malinterpretaciones. En este sentido, en estos procesos de investigación se identifica una ausencia de actos comunicativos dialógicos, puesto que no se aportan todos los posibles argumentos al diálogo sobre la temática de estudio. Al no tenerse en cuenta todo el conocimiento científico existente sobre un tema, que podría ser contrastado con el conocimiento que aportan las personas protagonistas de la realidad analizada, no se logra una aproximación que contribuya a obtener las mejores soluciones para superar las desigualdades existentes.

Desde las contribución que supone el análisis de los actos comunicativos en la investigación hay que tener en cuenta que lo importante no es la intención, sino las consecuencias del acto comunicativo que entablamos (Searle & Soler, 2004). En este sentido, y tomando como referente la distinción que hace Weber (1972) entre la ética de la intención y la ética de la responsabilidad, lo importante no es que cuando investiguemos afirmemos que queremos conocer las causas que explican una situación de exclusión, sino las consecuencias que nuestra investigación tiene sobre el colectivo investigado.

La metodología comunicativa crítica se ha ido ganando el reconocimiento tanto de la comunidad científica internacional como de movimientos sociales y grupos vulnerables tradicionalmente 'utilizados' en investigaciones porque combina la interpretación de los sujetos sociales con el bagaje científico (Vargas & Gómez, 2003). Los sujetos investigadores aportan su bagaje académico y los sujetos investigados sus experiencias de vida, siendo un aspecto crucial el hecho que el diálogo establecido está basado en pretensiones de validez y relaciones dialógicas (Searle & Soler, 2004). Es de esta manera cómo se reduce el riesgo existente en otras perspectivas metodológicas de obtener un conocimiento sesgado con reducido impacto social.

En la investigación 'participación y no participación en educación de personas adultas en España, Cataluña y Galicia' (CREA 1994-1997) se llevó a cabo un trabajo de campo que combinó técnicas de recogida de datos cuantitativas y cualitativas. Este proyecto formó parte de un amplio estudio coordinado desde 'Statistics Canada' con la finalidad de conocer los motivos que impulsaban a las personas adultas a no participar en cursos de formación. La totalidad de países que formaron parte en la investigación desarrollaron un cuestionario que sirvió para evaluar los motivos que conducían a la no participación. En España, se llevó a cabo el cuestionario, pero también se utilizaron técnicas de recogida de información comunicativas y se organizó la investigación de manera comunicativa. De esta forma, se constató que la falta de participación de las personas no era debido a un desinterés por su parte (como sugerían los datos que proporcionaban los cuestionarios a nivel internacional) sino que era por una falta de conexión con sus intereses y que la oferta no se construía contando con ellos y ellas. Al generar actos comunicativos dialógicos donde las personas pudieron expresarse en un plano de igualdad con el personal investigador y partiendo de las principales teorías en el campo de la educación de las personas adultas que las personas investigadoras aportaban, se consiguieron resultados que explicaban la realidad de la no participación.

2. Actos comunicativos dialógicos en investigación comunicativa

Durante el pilotaje de los guiones de recogida de datos sobre la inmigración marroquí en España, la persona investigadora mantenía una entrevista con una mujer inmigrante procedente de Marruecos. En su diálogo la persona investigadora realizó varias emisiones lingüísticas relacionadas con la procedencia de la persona investigada y del colectivo al que representaba, emisiones como por ejemplo "¿Cómo es la acogida de los y las estudiantes marroquíes por parte del sistema educativo español?", "¿Cómo es el trato que las personas marroquíes recibís aquí, ya que sois el colectivo inmigrante más numeroso en la ciudad?". En este diálogo la persona entrevistada especificó:

"Es que yo no soy marroquí, soy amazigh. Es una etnia del Magreb, tenemos una cultura y una lengua distinta al resto de las personas de Marruecos. Sí que tienes razón al decir que somos el colectivo más numeroso, puesto que la mayoría que emigramos aquí somos amazigh, venimos de la región del Magreb y hablamos bereber".

La persona investigadora recogió las aportaciones de esta mujer amazigh, dialogaron sobre su identidad y cultura, y sobre la importancia de incluir esa dimensión en la investigación. En un contexto en que la persona investigadora podía haber usado su posición en la estructura social para imponer su visión académica y no tener en cuenta la voz de la mujer, se genera un acto comunicativo dialógico basado en el acuerdo de llegar a una interpretación conjunta de la realidad. En este caso, no tan solo consistía en reconocer este grupo cultural sino cómo las circunstancias específicas que envuelven su vida en Marruecos hace que tengan unas razones específicas para inmigrar. De esta forma, la investigación logra tener mayor calidad científica e incluir las necesidades del colectivo sobre el que está investigando.

La MCC se caracteriza por la utilización de actos comunicativos dialógicos como el expuesto anteriormente. En la situación de investigación también existen interacciones de poder, pero en esta perspectiva metodológica se crean condiciones para que las interacciones que predominen sean las dialógicas. De esta manera, la MCC pasa de investigar 'a' sujetos sociales mediante actos comunicativos de poder, a investigar 'para y con' los sujetos sociales a través de actos comunicativos dialógicos (Gómez & Flecha, 2004). Las posibilidades de contribuir a la transformación de la realidad que se marca como objetivo la MCC, pasan por la utilización de estos actos a la vez que se minimizan los de poder. Con este propósito, la MCC parte de una serie de postulados que guían todo el proceso de investigación, desde el inicio hasta su finalización.

2.1. Postulados de la metodología comunicativa crítica1 y actos comunicativos dialógicos

Los postulados de la MCC enmarcan las características del diálogo que tiene lugar dentro de esta. La aplicación de estos postulados posibilita que el diálogo entre investigadores y destinatarios de la investigación esté basado en actos comunicativos dialógicos.

A continuación, describimos cuatro de los postulados de la metodología comunicativa crítica, que ilustran cómo los actos comunicativos dialógicos están en la base de las investigaciones llevadas a cabo desde esta perspectiva. De esta forma se contribuye a la creación de una situación comunicativa dirigida a promover el acuerdo, entre las personas investigadoras y las investigadas, sobre la interpretación de la realidad estudiada a través de las interacciones dialógicas que establecen entre ambas. Así los resultados y las conclusiones de la investigación son fruto de dicha interpretación conjunta entre las diferentes personas implicadas en el acto comunicativo, a través de un diálogo igualitario e intersubjetivo y no de la imposición del punto de vista de unos sobre el de otros.

2.1.1. Racionalidad comunicativa

La metodología comunicativa crítica toma la distinción que plantea Habermas (1987) entre racionalidad instrumental y racionalidad comunicativa. Cuando los hablantes basan sus emisiones lingüísticas en una racionalidad instrumental, están usando el lenguaje para conseguir ciertos objetivos que se proponen. En cambio, cuando lo hacen basándose en una racionalidad comunicativa, el lenguaje es usado como medio para alcanzar un entendimiento entre los participantes de ese diálogo. En este sentido, la distinción entre racionalidad instrumental y comunicativa se puede entender en paralelo a la existente entre actos comunicativos de poder y actos comunicativos dialógicos.

Los dos tipos de racionalidad explicarían las razones que motivan unas y otras emisiones lingüísticas −conseguir ciertos fines o llegar a acuerdos− y explican también las razones que motivan las interpretaciones que se hacen de las realidades sociales. La metodología comunicativa crítica parte de que la racionalidad comunicativa es la base universal que todas las personas poseen para implicarse en un diálogo igualitario sin coerción. Por lo tanto, desde este postulado se establecen las condiciones para que todas las personas puedan establecer interacciones basadas en actos comunicativos dialógicos, donde el objetivo sea llegar a acuerdos, no imponer el propio punto de vista.

2.1.2. Conocimiento dialógico

La metodología comunicativa crítica parte de que el conocimiento no es ni solo objetivo ni solo subjetivo, sino que es dialógico, es decir, se crea intersubjetivamente a través del diálogo y la capacidad de reflexión y autorreflexión (Beck, Giddens & Lash, 1997). En este sentido, esta metodología supera la dualidad entre objeto/sujeto propia de los paradigmas objetivista y subjetivista. Es a través del diálogo y de la puesta en común de las diferentes interpretaciones individuales que se puede alcanzar un conocimiento más objetivo de la realidad social. En este sentido, la metodología comunicativa crítica recoge la importancia que Vygotsky (1995) le otorga al contexto en la construcción de ese conocimiento y a las interacciones que se producen entre las personas.

Los principios de racionalidad comunicativa y conocimiento dialógico muestran cómo la metodología comunicativa crítica está orientada a la consecución de acuerdos en la creación de conocimiento. Partiendo de estas premisas, promueve que la comunicación en el proceso de investigación esté basada en actos comunicativos dialógicos. Estos actos son los que permiten llegar a un entendimiento sin imposiciones y que los efectos que se produzcan fruto de la comunicación sean positivos, donde las relaciones e interacciones basadas en el poder sean mínimas.

Esta situación la podemos observar, por ejemplo, en los actos comunicativos que se establecen en la realización de un relato comunicativo de vida cotidiana con una mujer inmigrante analfabeta que participa en la escuela de su hija. En un contexto en que la persona investigadora posee un nivel académico que no tiene la madre podrían suponerse interacciones de poder en las que el conocimiento de la persona investigadora prevaleciera sobre el de la madre. Pero en este caso, y de acuerdo con el postulado de conocimiento dialógico, la persona investigadora parte de que la construcción del conocimiento tendrá lugar como resultado del diálogo entre ambas. Se genera por tanto un contexto en el que predominan los actos comunicativos dialógicos, por encima de los de poder, para la construcción de conocimiento científico que contribuye a mejorar la educación de las niñas inmigrantes.

2.1.3. Desaparición de la premisa de una jerarquía interpretativa e igual nivel epistemológico

Partiendo de la base que el lenguaje es una capacidad universal y que toda persona tiene la capacidad de lenguaje y acción (Habermas, 1987), no tiene sentido la presunción de jerarquía interpretativa. En la creación de conocimiento científico las aportaciones que pueden hacer las personas destinatarias de la investigación pueden ser igual de válidas que las que pueden aportar las personas investigadoras. La capacidad de análisis de la realidad no es exclusiva de los investigadores sino que, partiendo de los diferentes conocimientos −desde la ciencia o desde la experiencia de vida− ambos colectivos tienen capacidad de interpretar la realidad que se estudia y ambas interpretaciones son necesarias para avanzar en el conocimiento de la misma.

Asimismo, la capacidad de aportar al conocimento y de interpretar la realidad la tienen tanto las personas investigadoras como las investigadas. Las personas investigadas −como las pertenecientes a grupos vulnerables− participan en el proceso comunicativo en condiciones de igualdad con los y las investigadoras. Es decir, en la metodología comunicativa crítica las personas investigadas no solo participan en la interpretación de la realidad y la creación de conocimiento, sino que esta participación se da en plano de igualdad con los investigadores. Solo de esta manera se asegura que pueden aportar realmente al conocimiento.

Estos dos principios, desaparición de la premisa de jerarquía interpretativa e igual nivel epistemológico, ponen de manifiesto cómo desde la MCC hay una intención de igualdad en el proceso comunicativo. En este sentido, además de buscar el acuerdo en las interpretaciones, la pretensión de igualdad implica una pretensión de evitar posiciones de poder, que puedan llevar a la coacción o a la imposición de unas contribuciones sobre otras en el proceso de creación de conocimiento. En un grupo de discusión con madres gitanas de una escuela, que había sufrido altos niveles de conflictividad, los actos comunicativos que se establecieron en el proceso investigador fueron eminentemente dialógicos. La orientación comunicativa de la investigación basada en estos postulados promovió que prevalecieran estos actos, contribuyendo a la trasformación y mejora de la realidad social. En el grupo de discusión una madre afirmaba "Antes no nos dejaban pasar de la puerta y así las cosas no podían ir bien de ninguna manera. Nosotras queremos ver lo que nuestros niños hacen en las clases, no hacemos nada malo, sino ayudar para que aprendan". La persona investigadora escucha y recoge esta emisión lingüística desde un plano de igualdad. Aporta al grupo el conocimiento que la investigación educativa ha recogido acerca de los beneficios que comporta la implicación de las familias en la escuela (INCLuD-ED Consortium, 2009). El diálogo se desarrolla sobre el mismo nivel epistemológico. Se establecen interacciones dialógicas entre la persona investigadora y el resto del grupo; todas las personas pretenden alcanzar acuerdos sobre la interpretación de la realidad que vive la escuela y, así lograr mejorarla.

2.2. Organización comunicativa crítica y actos comunicativos dialógicos

La organización comunicativa potencia la utilización de actos comunicativos dialógicos en la investigación, de forma que las interacciones de poder se minimizan. Las diferentes actuaciones que se ponen en funcionamiento como parte de esta organización comunicativa (como por ejemplo el establecimiento de un Consejo Asesor o contar con la participación de representantes de los grupos vulnerables 'estudiados' durante todo el proceso de la investigación), se orientan hacia la obtención de resultados que contribuyan a transformar la situación de desigualdad en la cual se encuentra el grupo vulnerable; para ello es necesario que las interacciones de poder que se generan en el transcurso de la investigación sean las mínimas, y la organización comunicativa facilita que eso sea posible.

para Workaló (CREA, 2001-2004) se creó un Consejo Asesor formado por personas de diversos perfiles, gitanas y no gitanas. La función del Consejo era la de asegurar que los resultados obtenidos conseguían reflejar la situación de desigualdad en la cual se encontraba la comunidad gitana y asegurar las posibles vías de cambio de la misma. En la primera fase del proyecto se llevó a cabo un informe que plasmaba en qué situación se encontraba la comunidad gitana y se presentó en una reunión del Consejo Asesor. Fruto de un diálogo marcado por interacciones dialógicas se contrastaron algunas de las afirmaciones del informe relativas al impacto que tuvo el paso de la sociedad industrial a la del conocimiento sobre la comunidad gitana y se llegó a una interpretación colectiva del mismo marcada por la combinación entre sistema (saber académico acumulado y plasmado en el Informe) y mundo de la vida (reflexiones aportadas por las personas participantes en el Consejo). Fruto de este análisis se pudo confirmar que las teorías mayoritarias no habían explicado cómo afectó este cambio a la comunidad gitana, y por tanto, las conclusiones a las que llegaban no podían contribuir a superar la situación de desigualdad en la que se encontraba esta comunidad.

La combinación entre sistema y mundo de la vida y el desarrollo de reuniones marcadas por actos comunicativos dialógicos entre todas las personas permite avanzar en el conocimiento científico y a su vez conseguir transformar situaciones de desigualdad. A través de estos actos se busca a una interpretación conjunta de la realidad que mejore la situación en la que se encuentra el colectivo en riesgo de exclusión.

Si los principios de la metodología comunicativa crítica mostraban la intención de esta orientación metodológica de conseguir acuerdos mediante un diálogo igualitario (basado en actos comunicativos dialógicos), la forma en que las investigaciones basadas en esta metodología se organizan y las técnicas que se utilizan para recoger la información muestran cómo en la práctica se consiguen crear las condiciones para asegurar que la investigación esté basada en actos comunicativos dialógicos y no de poder.

Otro de los elementos básicos de la organización comunicativa es contar dentro del equipo investigador con personas que formen parte del colectivo sobre el cual se lleva a cabo la investigación. En el proyecto AMAL2 (CREA, 2001-2005) participaron personas arabo-musulmanas desde el inicio hasta el fin del mismo. Su participación en la elaboración de los guiones de entrevistas y relatos comunicativos de vida cotidiana, así como en la administración del cuestionario que fue contestado por 1850 personas de este colectivo fue clave para la posterior obtención de los resultados. Su colaboración a la hora de administrar los cuestionarios y de llevar a cabo el trabajo de campo cualitativo fue determinante, ya que la presencia de estos investigadores generaba más confianza, ayudaban a romper la tradicional distancia entre investigadores e investigados, y las interacciones tendían a ser más dialógicas. Contar con la participación en todas las fases de la investigación de personas que pertenecen a los grupos vulnerables 'estudiados' permite construir nuevos conocimientos y transformar la realidad social partiendo de actos comunicativos dialógicos.

CONCLUSIONES

Lévi-Strauss, desde el estructuralismo, aportó a las ciencias sociales la noción de giro lingüístico, donde se le otorgaba una creciente importancia al lenguaje (se pasó de la utilización de la biología a la lingüística) (Flecha, Gómez & Puigvert, 2001). La metodología comunicativa crítica se enmarca en el paso del giro lingüístico al giro dialógico que se está produciendo en nuestras sociedades. La creciente importancia que toma el diálogo dentro de diferentes ámbitos, el familiar, el laboral o el educativo, provoca que los análisis sociales se encaminen a profundizar en este fenómeno (Aubert, Flecha, García, Flecha & Racionero, 2008).

Sin embargo, la mayor importancia que adquiere el diálogo en la investigación no implica necesariamente que, solo por el hecho de incorporarlo en el proceso investigador, se logren análisis científicos adecuados de la realidad social. El diálogo puede ser utilizado con diversos objetivos. Nosotros hemos destacado tres: el primero basado en la extracción de informaciones a las personas 'investigadas' (perspectiva objetivista), el segundo consistiría en dejarlo en manos de los sujetos sin contrastar las interpretaciones con el bagaje científico acumulado (perspectiva subjetivista), y por último, fomentar un diálogo igualitario entre el personal investigador y las personas 'investigadas' para interpretar la realidad social con el objetivo de superar las desigualdades (perspectiva comunicativa).

La investigación exclusora ha partido de una concepción del lenguaje basada en actos comunicativos de poder y por ello no ha conseguido contribuir a la superación de las desigualdades sociales que sufren los grupos vulnerables. La metodología comunicativa crítica parte de un análisis dual de la realidad, diferencia entre sistema y mundo de la vida. A través de los postulados que la caracterizan se asegura que el personal investigador se sitúe en una posición de igualdad respecto a las personas 'investigadas' y que cada uno de ellos desarrolle su rol. Los investigadores aportan el bagaje científico y los sujetos sus reflexiones y visión de la realidad.

La combinación entre ambos conocimientos se lleva a cabo empleando actos comunicativos dialógicos durante todo el proceso investigador, potenciando las interacciones dialógicas y minimizando las de poder.

Podemos observar que la progresiva incorporación de los actos comunicativos dialógicos en la investigación social y educativa tiene un doble impacto. Por un lado, aporta una dimensión única y pionera en las metodologías de investigación, existentes hasta ahora. En este sentido, la metodología comunicativa crítica es un referente en el ámbito de la investigación europea. Por otro lado, contribuye a que los resultados de la investigación contribuyan a mejorar la vida de las personas sobre las que se investiga. Este artículo pone de manifiesto la importancia decisiva que tiene el análisis de la lingüística en las metodologías de investigación. La aportación que supone el análisis de los actos comunicativos nos ha permitido identificar la influencia que tienen en el proceso investigador tanto si son dialógicos como si son de poder.

La metodología comunicativa crítica demuestra que ha sustituido los actos comunicativos de poder por actos comunicativos dialógicos. Esto ha propiciado una predominancia de las interacciones dialógicas sobre las de poder en el proceso investigador. A su vez, la creación de estructuras a través de una organización comunicativa han puesto las condiciones para facilitar que este tipo de actos comunicativos e interacciones sean los que predominen. En los relatos comunicativos de vida cotidiana que establecen las personas investigadoras con aquellas familias de los barrios más excluidos, ambas partes saben y sienten, que ese diálogo está orientado a mejorar la vida de las personas que viven allí. Por tanto, sus emisiones lingüísticas, su entonación, su postura, su actitud, se basan en la sinceridad y buscan la interpretación conjunta de la realidad en un plano de igualdad. Ambas partes saben que su participación en ese proceso se articula en base a actos comunicativos dialógicos, y de esa forma podrán avanzar hacia los objetivos de transformación que la investigación se propone.

NOTAS

1 La metodología comunicativa crítica parte de siete postulados: universalidad del lenguaje y de la acción, las personas como agentes sociales transformadores, racionalidad comunicativa, sentido común, desaparición del presupuesto de jerarquía interpretativa, igual nivel epistemológico, y conocimiento dialógico (Gómez et al., 2006).

2 El proyecto de Investigación y Desarrollo AMAL desarrollado por CREA entre 2002 y 2005 estudió la situación laboral de la comunidad arabo-musulmana. El proyecto combinó la utilización de técnicas de recogida de datos cuantitativas y cualitativas marcadas por la participación directa de personas pertenecientes a las culturas 'estudiadas'. Su colaboración desde el diseño hasta la implementación y análisis de la información fue básica para conseguir una interpretación de la realidad transformadora, construida en base a actos comunicativos dialógicos.

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Correspondencia: Teresa Sordé (teresa.sorde@uab.cat). Departamento de Sociología, Universidad Autónoma de Barcelona. Edificio B, Despacho B-175, Campus de la UAB, 08193, Bellaterra (Cerdanyola del Vallès), España.

Recibido: 20-IV-2010

Aceptado: 9-VII-2010