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Revista signos

versión On-line ISSN 0718-0934

Rev. signos vol.45 no.80 Valparaíso nov. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09342012000300002 

Revista Signos. Estudios de Lingüística 45(80) 257-279
ISSN 0718-0934
© 2012 PUCV, Chile

ARTICULOS

¿Cómo se procesan las locuciones? Un debate desde la psicolingüística*

How are idioms processed?: A debate from a psycholinguistic perspective

Nina Crespo
Pontifícia Universidad Católica de Valparaíso, Chile
ncrespo@ucv.cl

Begoña Góngora
Universidad de Valparaíso, Chile
begona.gongora@uv.cl


Resumen: Las unidades fraseológicas, y en especial las locuciones, constituyen una parte considerable de estructuras que utilizan habitualmente los hablantes de una lengua (Glucksberg, 2001). Sin embargo, su procesamiento no es similar a la de otros elementos del sistema lingüístico debido a que ellas varían en cuanto a su composicionalidad, fijación sintáctica, transparencia, idiomaticidad, ambigüedad y familiaridad (Corpas Pastor, 1996, 2000; Ruiz Gurillo, 2001). Considerando este punto de partida, y en el marco del proyecto FONDECYT 1100600, el presente artículo busca dar cuenta del debate que existe acerca del procesamiento de estas unidades en el ámbito de la psicolingüística (Giora, 1997, 2002). Para lograr este objetivo, primero se realizará una descripción de los principales enfoques que se pronuncian al respecto, a saber, las teorías no composicionales, las composicionales y las híbridas. A partir de allí, se llevará a cabo una comparación de las mismas considerando el paradigma investigativo, los rasgos de la locución que son considerados, el rol del contexto y, finalmente, el rol del parsing sintáctico. Este proceso analítico permite comprender que las teorías llegan a conclusiones diferentes porque, aunque coinciden en el fenómeno a estudiar, sus objetos de investigación y sus aproximaciones al fenómeno son disímiles. Finalmente, este artículo concluye que las teorías híbridas son las más precisas para dar cuenta de cómo la mente humana lidia con los fenómenos lingüísticos involucrados en los aspectos fraseológicos, intentando -a su vez- dar luces sobre la naturaleza última del procesamiento en general.

Palabras Clave: Locuciones, procesamiento, teorías no composicionales, composicionales e híbridas.


Abstract: Phrasal units, in particular idioms, constitute a considerable number of structures speakers of a language use. However, this processing is similar to the other elements of the linguistic system because they vary as far as their compositionality, syntactical fixation, transparence, idiomaticity, ambiguity and familiarity are concerned (Corpas Pastor, 1996, 2000; Ruiz Gurillo, 2001). In the context of FONDECYT Project Nº 1100600, this paper accounts for the debate over the processing of these units in psycholinguistics (Giora, 1997, 2002). To accomplish this purpose, the main approaches to the subject -non-compositional, compositional, and hybrid theories- are described. From this perspective, a comparison of these theories will be made, considering the research paradigm, the features of the idiom, the role played by the context, and the role of syntactical parsing. This analytic process helps understand that the theories arrive at different conclusions because, even if they converge on the phenomenon they study, neither their objects of research nor their approaches to the phenomenon are the same. Aside from shedding light on the ultimate nature of processing in general, the paper concludes that hybrid theories are more precise to account for how the human mind deals with linguistic phenomena involved in idiomatic aspects.

Key Words: Idiom, processing, non-compositional theories, compositional theories, hybrid theories.


 

INTRODUCCIóN

Según Corpas Pastor (1996: 14), "la formación, el funcionamiento y el desarrollo del lenguaje vienen determinados no solo por las reglas libres del sistema; sino también por todo tipo de estructuras prefabricadas de las que se sirven los hablantes en sus producciones lingüísticas". La autora señala que las locuciones son parte de dichas estructuras y conforman unidades léxicas de más de dos palabras que pueden incluso constituir una oración compuesta. Completando esta definición, Casares (1992: 170) las caracteriza como "combinaciones estables de dos o más términos, que funcionan como elemento oracional y cuyo sentido unitario no se justifica, sin más como suma del significado normal de los componentes". Tal como ocurre con el lenguaje figurado en general, las locuciones presentan un significado que va más allá de la interpretación literal (Proverbio, Crotti, Zani & Adorni, 2009).

Ahora bien, Papagno y Cacciari (2003) señalan que las locuciones no constituyen una clase unitaria, puesto que varían en una serie de propiedades, las que en el continuo de estas expresiones idiomáticas son graduales e interrelacionadas. Así, se consideran rasgos fundamentales de toda locución: la composicionalidad, la fijación sintáctica, la idiomaticidad, el grado de transparencia y la ambigüedad (Gibbs & Nayak, 1989; Corpas Pastor, 2000; Glucksberg, 2001; Ruiz Gurillo, 2001; Horn, 2003; Oliveri, Romero & Papagno, 2004; Rassiga, Luchelli, Crippa & Papagno, 2009).

Estos rasgos convierten a las locuciones en estructuras con un estatus determinado en la lengua y, dada su altísima frecuencia en el habla cotidiana de las personas (Papagno & Cacciari, 2003), es muy importante determinar cómo son procesadas por el sistema cognitivo. En este sentido, Caillies y Butcher (2007) señalan que, dado que los modelos estándares de la comprensión han sido percibidos como inadecuados para dar cuenta del procesamiento de estas expresiones idiomáticas, es que han surgido distintas teorías específicas para explicar este fenómeno, las que pueden ser distribuidas en tres enfoques dominantes.

El primero de estos agrupa todas aquellas propuestas que plantean que las locuciones son procesadas como palabras extensas (Bobrow & Bell, 1973; Swinney & Cutler, 1979; Gibbs, 1985). El segundo engloba a aquellas teorías que sugieren que este tipo de expresiones implican la intervención de mecanismos como el reconocimiento de palabras y el análisis sintáctico, que también participan en el lenguaje literal (Cacciari & Tabossi, 1988; Giora, 1997, 2002). Finalmente, están las propuestas híbridas que intentan dar cuenta de la naturaleza unitaria de las locuciones y consideran la interpretación literal de la palabras que las constituyen (Cutting & Bock, 1997; Sprenger, Levelt & Kempen, 2006).

Como se puede ver nos encontramos con propuestas demasiado diversas acerca del procesamiento de un fenómeno lingüístico único. Por lo tanto, se hace necesario comprender la raíz de esta pluralidad de perspectivas; ya que dicho conocimiento permitirá lograr una mejor comprensión respecto del procesamiento de estas unidades prefabricadas, tan comunes en todas las lenguas humanas. A partir de esta reflexión, el presente artículo se propone considerar detenidamente las teorías involucradas en cada una de estas perspectivas, dando cuenta de los supuestos teóricos y metodológicos en los que se fundamentan. Primero se dará cuenta de los principales modelos incluidos en el grupo de los no composicionales, luego los categorizados como composicionales y, finalmente, los que podrían considerarse propuestas híbridas. A continuación, se llevará a cabo una comparación de los mismos de acuerdo a diversos criterios y, por último, se planteará una reflexión acerca de las diferentes propuestas tratando de comprender de una manera más acabada los rasgos peculiares que hacen al procesamiento de locuciones.

1. Marco teórico

1.1. Modelos no composicionales

Los modelos no composicionales sostienen que las locuciones son procesadas como si fuesen palabras largas. Entre ellos, la hipótesis de la lista de locuciones (Idiom List Hypothesis) propuesta por Bobrow y Bell (1973), quienes postulan que descifrar el significado figurativo de las locuciones implica procesarlas como si se tratase de piezas lexicales, las que estarían almacenadas en una lista especializada en la memoria a largo plazo. Es decir, para Bobrow y Bell (1973) existiría una lista idiomática, que no formaría parte del lexicón regular. A partir de esta idea, los autores puntualizan que las estrategias de procesamiento aplicadas durante la decodificación de expresiones literales e idiomáticas difieren significativamente. Para Bobrow y Bell (1973) durante la comprensión del lenguaje literal cada palabra es percibida, su significado abstraído y suspendido hasta ser integrado a la interpretación semántica global de la estructura y, por lo tanto, cada constituyente contribuye a la interpretación de la frase en cuestión. Mientras que el procesamiento de locuciones no implicaría un análisis composicional ya que estas expresiones estarían asociadas a una entrada léxical unica (Bobrow & Bell, 1973). Teniendo en cuenta lo anterior, Bobrow y Bell (1973) plantean la existencia de dos modos de procesamiento -uno literal y otro idiomático- y que los sujetos, enfrentados a una determinada manifestación lingüística y dependiendo de la naturaleza de esta, activan uno de ellos para lograr la comprensión de la estructura.

Para corroborar su planteamiento, Bobrow y Bell (1973) llevaron a cabo un estudio off line, en el que a cada sujeto se les presentaba una expresión idiomática ambigua. Esta era precedida por una serie de otras frases, las que se configuraban como el set experimental y operaban como un contexto inductor facilitando la activación de ya sea la modalidad de procesamiento literal o figurativa. La tarea que los sujetos debían ejecutar era leer la locución presentada y pensar las posibles interpretaciones de la misma. Posteriormente, el participante debía declarar qué interpretación se le activó primero, la literal o la figurativa. Bobrow y Bell (1973) observaron que tanto en la condición literal como en la figurativa, los sujetos tendían a activar con mayor frecuencia la interpretación que se asociaba al contexto. Para los autores, que la presencia o ausencia de un contexto inductor determine la activación o inhibición del significado figurativo de una locución es una evidencia a favor de la existencia de dos modalidades separadas de procesamiento para este tipo de expresiones. La activación de un tipo u otro de procesamiento es contexto dependiente (Bobrow & Bell, 1973).

Swinney y Cutler (1979) critican esta teoría aludiendo a una debilidad metodológica, ya que señalan que Bobrow y Bell (1973) usan medidas postperceptuales para dar cuenta de un procesamiento on line. Además, Swinney y Cutler (1979) señalan que la hipótesis de la lista de locuciones asume que el sistema cognitivo, al enfrentarse a una locución, por defecto lleva a cabo un análisis literal antes de activar la modalidad figurativa de procesamiento. Swinney y Cutler (1979) no coinciden con esta postura y a partir de allí plantean la hipótesis de la representación lexical. Estos autores también adscriben a la idea de que las locuciones se procesan como palabras. No obstante, a diferencia de sus colegas, Swinney y Cutler (1979) postulan que estas construcciones se almacenan y recuperan desde el lexicón mental siguiendo el mismo patrón cognitivo que en el caso de las palabras regulares. Por este motivo, no existiría una lista especializada para las locuciones, ni una modalidad de procesamiento particular para las mismas. La propuesta de Swinney y Cutler (1979) considera que una vez percibida la primera palabra de una expresión idiomática, esta gatilla la ejecución simultánea de una serie de computaciones destinadas a extraer su significado tanto figurativo como literal. Los autores homologan dicho procesamiento a lo que ocurre con las palabras ambiguas.

Para corroborar su hipótesis, Swinney y Cutler (1979) llevaron a cabo dos estudios en el cual compararon el tiempo de procesamiento de frases literales versus locuciones, utilizando tareas de juicio oracional, en las que los sujetos debían responder lo más rápido posible si las cadenas de palabras presentadas correspondían a frases propias del inglés. Al final de cada tarea se les preguntaba a los participantes si estuvieron conscientes de la presencia de locuciones. En el primer estudio, el grado de fijación sintáctica de las locuciones (grado en que la locución permite que se realicen sobre ella transformaciones sintácticas sin perder su idiomaticidad) no fue controlado, mientras que en el segundo sí. Esto debido a que, para Swinney y Cutler (1979), este rasgo está altamente vinculado con el nivel de lexicalización de las locuciones.

El razonamiento que opera en ambos estudios es que si el significado figurativo de una expresión idiomática es evocado desde una lista especializada y mediante una modalidad de procesamiento figurativo, tal como se sugieren Bobrow y Bell (1973), el tiempo para ejecutar la tarea de clasificación de oraciones debiera ser mayor en las locuciones que en las frases literales. Esto debido al mayor costo cognitivo que implica realizar un análisis literal primero antes de activar la interpretación figurativa (Swinney & Cutler, 1979). Por el contrario, bajo el enfoque de la hipótesis de la representación lexical, el juicio realizado sobre las locuciones debiera ser más rápido que el llevado a cabo sobre las expresiones literales. Esto, debido a que las primeras son tratadas como una unidad y, por lo tanto, su procesamiento, al no implicar un análisis composicional, debiera concluir más rápido (Swinney & Cutler, 1979).

Los resultados de los dos estudios se constituyeron como una evidencia a favor de la hipótesis de la representación lexical ya que revelaron que la interpretación figurada de una locución era más veloz que la literal, independientemente del grado de fijación sintáctica de la expresión. Asimismo, los investigadores observaron que el hecho que los sujetos advirtieran o no la presencia de expresiones figuradas no afectaba los resultados, lo que demostraba que no se activaba ninguna modalidad de procesamiento en especial. Además, los autores concluyen que mientras más opciones interpretativas tiene una expresión, mayores son las probabilidades de activación de la respuesta correcta. Por último, que el grado de fijación sintáctica no produzca ningún impacto sobre la velocidad de procesamiento de una locución es interpretado por Swinney y Cutler (1979) como un indicador de que estas expresiones son, en alguna medida, homogéneas en cuanto a su acceso, recuperación y representación en el lexicón mental.

De acuerdo con Gibbs (1985), la hipótesis de la representación lexical resulta interesante ya que concibe el procesamiento de las locuciones como un fenómeno que no requiere de ninguna modalidad específica y cuya ejecución recluta las mismas computaciones que operan para la decodificación de palabras aisladas. Sin embargo, el autor critica los estudios realizados por Swinney y Cutler (1979) aludiendo una falta de control del grado de familiaridad de las locuciones estudiadas. El argumento elaborado por Gibbs (1985) es que considerando que se ha comprobado que este rasgo facilita la identificación de palabras individuales y que este efecto que podría replicarse a nivel de frases cortas, la inferencia respecto de la simultaneidad del procesamiento literal y figurativo podría ser errónea.

Teniendo en cuenta este punto, Gibbs (1985) llevó a cabo dos estudios. En el primero de ellos, el autor utilizó la tarea de juicio oracional, en la que a cada participante se le presentó visualmente una cadena de palabras y debía responder lo más rápido posible si estas eran frases con significado para el idioma inglés. Las cadenas de palabras presentadas eran locuciones ambiguas que podían ser interpretadas en un sentido literal o en un sentido figurado (por ejemplo, la expresión del inglés kick the bucket, que puede ser interpretada literalmente como patear el balde o puede funcionar como locución con su significado figurado de morir) o frases sin significado para el inglés. Cada cadena de palabras era antecedida por una historia, cuyo contexto favorecía su interpretación literal o figurativa. La lógica de Gibbs (1985) en este estudio es que, si las personas efectivamente computaran el significado literal de una locución durante su compresión, debieran presentar efecto prime, cuando -en la tarea de juicio oracional- la cadena de palabras es antecedida por un contexto que favorezca su interpretación literal. Este efecto se reflejaría en un aumento en la velocidad de procesamiento. Por el contrario, si el significado literal no es activado, la reducción en el tiempo de reacción no se observaría. Los resultados en este estudio revelaron que este efecto prime no se produjo, sugiriendo que los sujetos no computan el lenguaje literal de las locuciones, aun cuando estas estén precedidas por un contexto que los guía hacia dicha interpretación.

En el segundo estudio, Gibbs (1985) examinó las reacciones que los sujetos experimentan en la comprensión de locuciones utilizadas literalmente. En esta investigación, el autor demostró que las personas toman más tiempo en leer locuciones utilizadas literalmente que locuciones en su sentido figurado. Esto como consecuencia de la interferencia que ejerce la activación de la interpretación figurativa sobre el juicio que los sujetos hacen respecto del significado literal de estas expresiones. Para Gibbs (1985) esto es el reflejo de que, incluso en contextos altamente literales, se produce un análisis automático del significado figurado. De esta forma, la interpretación literal se llevaría a cabo después y solo si el significado figurativo no calza con el contexto. A partir de los resultados obtenidos en estos dos estudios, Gibbs (1985) plantea una nueva propuesta que se conoce como la hipótesis del acceso directo (Hypothesis of Direct Access). En el contexto de esta teoría el autor señala que los sujetos comprenden el significado de las locuciones directamente sin computar su interpretación literal.

Cacciari y Tabossi (1988) critican la propuesta de Gibbs (1985) señalando que esta no necesariamente refleja los procesos que efectivamente están implicados en la decodificación de las locuciones. Esto debido a que no dan cuenta del procesamiento on line de las locuciones, disminuyendo la realidad psicológica de la propuesta.

1.2. Modelos composicionales

Dentro del segundo enfoque se encuentran aquellas teorías que postulan que la interpretación de locuciones implica un procesamiento similar al que ocurre durante la decodificación del lenguaje literal. Dentro de este enfoque encontramos la hipótesis de la configuración (Configurational Hypothesis) de Cacciari y Tabossi (1988) y la hipótesis de la saliencia graduada propuesta por Giora (1997, 2002).

Cacciari y Tabossi (1988) plantean que la gran mayoría de los estudios se han centrado en investigar la influencia de determinados rasgos lingüísticos como la fijación sintáctica y la ambigüedad sobre el procesamiento de las locuciones. Sin embargo, para las autoras, otro factor que debía ser explorado es cuán temprano en la cadena de palabras se puede identificar su sentido idiomático, incluso sin la intervención del contexto. Para Cacciari y Tabossi (1988) esta característica posiblemente influye sobre la manera en que estas expresiones son comprendidas.

Cacciari y Tabossi (1988) sugieren el uso del paradigma priming trans-modal para estudiar el procesamiento de locuciones. En este se le pide a cada sujeto que después de escuchar una oración del tipo "after the excellent performance, the tenis player was in seventh heaven" (después del excelente desempeño, el jugador de tenis estaba en el séptimo cielo; ejemplo extraído de Cacciari & Tabossi, 1988), realice una tarea de decisión léxica en la que debe decidir si el ítem que aparece en la pantalla corresponde o no a una palabra. Los estímulos posibles son palabras no relacionadas a la frase, semánticamente asociadas a una pieza lexical de la frase (por ejemplo, SAINT/SANTO) y semánticamente asociadas al significado de la locución (por ejemplo, HAPPY/FELIZ), configurando la condición control, literal y figurativa respectivamente.

La lógica que opera en este paradigma es que dado que el contexto de la oración no facilita ningún tipo de interpretación particular (literal o figurativa) es posible hipotetizar que la comprensión de la locución, utilizada arriba como ejemplo, se computa composicionalmente hasta el reconocimiento de la palabra heaven (Cacciari & Tabossi, 1988). Completando este argumento Cacciari y Tabossi (1988: 671) señalan que al no calzar dicha palabra con una interpretación literal, "la locución es reconsiderada y eventualmente reinterpretada figurativamente". Tomando en cuenta lo anterior, las predicciones de Cacciari y Tabossi (1988) respecto de este paradigma es que si en efecto las locuciones son procesadas como piezas lexicales, su interpretación idiomática debiera activarse al término de la expresión, facilitando -en el ejemplo- el juicio realizado sobre la palabra HAPPY. Por el contrario si el significado literal y figurativo de estas expresiones fuesen procesados en paralelo, al menos hasta que alguna clave favorezca interpretación, la palabra heaven debiera ser reconocida y activada, determinando un tiempo de respuesta más rápido sobre la palabra SAINT (Cacciari & Tabossi, 1988).

Al aplicar este paradigma en su primer estudio, Cacciari y Tabossi (1988) observaron que los sujetos respondían más rápidamente en la condición figurativa que en la literal y que esta última no presentaba diferencias con la condición control. De acuerdo con las autoras estos resultados sugieren que la interpretación figurativa de las locuciones está inmediatamente disponible apoyando la hipótesis del acceso directo. Sin embargo, para estas autoras el problema de esta propuesta es que no logra explicar qué activa la interpretación figurativa. Por lo anterior, Cacciari y Tabossi (1988) señalan que antes de aceptar esta posibilidad, se debe hacer un análisis profundo de los resultados. A partir de allí, las autoras dedujeron que posiblemente los datos obtenidos estarían influenciados por la naturaleza de las locuciones utilizadas. De acuerdo con Cacciari y Tabossi (1988) el material empleado fue seleccionado de tal forma que las locuciones presentadas fuesen completadas, con la misma probabilidad, en su versión literal y figurativa. Sin embargo, las autoras reconocen que expresiones como las del ejemplo to be in seventh… (estar en el séptimo…) pueden activar la completación figurativa más que la literal, determinando que su identificación como locución se produzca antes que aparezca la última palabra.

De acuerdo con Cacciari y Tabossi (1988), si esta observación es válida se podría esperar que al presentar fragmentos iniciales de locuciones, los sujetos completaran, al menos algunas, figurativamente. Para corroborar esta idea las autoras realizaron un segundo experimento con el fin de examinar qué significado está disponible en locuciones no predecibles, en las que solo se reconoce como tal, cuando la última palabra aparece. El procedimiento de este experimento fue exactamente igual al del primer estudio, solo que las locuciones seleccionadas en este caso eran todas no predecibles. Los resultados de este experimento demostraron que cuando no se le entrega ninguna pista al oyente que lo guíe hacia una determinada interpretación (por ejemplo, no se le presenta ninguna historia que anteceda la locución y que guíe hacia una u otra interpretación), el significado figurativo no se activa automáticamente sino hasta el final de la oración. De acuerdo con Cacciari y Tabossi (1988) estos datos contradicen tanto a la hipótesis del acceso directo como a la de la representación lexical y sugieren que al menos las locuciones no predecibles en contextos neutros son procesadas inicialmente de manera literal.

Si esta idea es correcta se puede suponer que el significado figurativo de las locuciones no predecibles es detectado, en algún momento, después de la aparición de la última palabra de la cadena. Con el propósito de probar esta predicción, Cacciari y Tabossi (1988) llevaron a cabo un tercer experimento utilizando el mismo procedimiento y tipo de locuciones que en el segundo estudio. Pero en esta oportunidad, las palabras estímulos para la tarea de decisión léxica eran presentadas 300 milisegundos después de la aparición de la última palabra de cada locución, tiempo que las autoras estiman suficiente para realizar procesamiento postperceptual y tareas de integración tales como la resolución de ambigüedad lexical o la interpretación de palabras no ambiguas. La predicción que realizan Cacciari y Tabossi (1988) es que tras un intervalo de tiempo, las respuestas a los estímulos figurativos, no facilitadas en el experimento 2, debieran ser más rápidas si se les compara con las repuestas de los estímulos control. Los resultados obtenidos revelaron que los sujetos respondieron más rápido en la condición literal y figurativa, que en la de control. Además, no se encontraron diferencias entre el tiempo de reacción de las repuestas en la condición literal y figurativa. Para las autoras estos datos sugieren que en ausencia de un contexto o pistas que guíen hacia la interpretación idiomática, debe transcurrir algo de tiempo para que se active el significado figurativo.

A partir de los resultados obtenidos en los tres experimentos, Cacciari y Tabossi (1988) propusieron una teoría alternativa, que resumen en la siguiente cita:

"(…) idioms are not encoded as separate entries in the mental lexicon. Rather, their meaning is associated with particular configurations of words and becomes available-in lexical processing terms, is accessed-whenever sufficient input has rendered the configuration recognizable" (Cacciari & Tabossi, 1988: 678).

Para estas autoras toda locución se asocia a una configuración de palabras que presenta una clave y solo es reconocida como tal cuando se accede a dicha clave desde el lexicón mental. Cacciari y Tabossi (1988) señalan que el momento de su reconocimiento depende de varios factores entre los cuales se contempla la presencia o ausencia de un contexto inductor hacia la interpretación figurativa y cuán temprano aparece la clave en la cadena de palabras. De esta forma, las autoras postulan que existe solo una forma en la que se puede procesar a las locuciones, esta es literalmente hasta que se produzca la activación de la clave, lo que permite que emerja la configuración figurativa.

Cacciari y Tabossi (1988) sostienen que existen varios aspectos aún no resueltos en su propuesta, como la noción de clave, sobre la cual es necesario responder a preguntas tales como ¿cuántas claves puede tener una locución?, ¿las claves siempre se constituyen por una palabra?, ¿son todas las claves igualmente fáciles de reconocer? y ¿qué factores inciden en su reconocimiento? De acuerdo con las autoras, otro punto que merece atención es la noción de configuración de la locución. Cacciari y Tabossi (1988) asumen que existe una representación distribuida de las locuciones en el lexicón mental y que la activación de la configuración figurativa puede iniciarse a partir de cualquier elemento de la misma. Para las autoras esta idea resulta ventajosa puesto que permite fácilmente dar cuenta de cómo ciertas locuciones cambian su estructura sintáctica sin perder su significado idiomático. Sin embargo, Cacciari y Tabossi (1988) puntualizan que aún no está claro cómo esta teoría explica el conocimiento que los oyentes poseen sobre las transformaciones sintácticas que pueden operar en una locución determinada. Finalmente, Cacciari y Tabossi (1988) señalan que es necesario seguir estudiando cómo el contexto influye sobre el reconocimiento de las locuciones. Estas autoras suponen que el ya conocido rol del contexto en el procesamiento literal es aún más relevante cuando se trata de locuciones, ya que este tipo de expresiones cuando son interpretadas literalmente no cobran sentido, pero sí al ajustarse a determinados contextos. Para Cacciari y Tabossi (1988), la detección de esta incongruencia probablemente es un factor esencial en el reconocimiento de las locuciones.

Ahora bien, otra teoría que se considera parte del enfoque composicional es la hipótesis de la saliencia graduada (The Graded Salience Hypothesis) propuesta por Giora (1997, 2002). La autora postula que la comprensión del lenguaje figurado y literal está gobernada por un principio general, a saber, "la saliencia", y que los significados salientes tienen prioridad y son procesados desde el inicio, sin importar el contexto en los que estén insertos (Giora, 1997, 2002). Pero ¿qué determina que el significado de una palabra, frase u oración sea saliente? De acuerdo con Giora (1997, 2002), un significado es saliente cuando está codificado en el lexicón mental y es prominente respecto de su convencionalidad, frecuencia, familiaridad y prototipicidad. La autora además agrega que la saliencia es una cuestión de grados. Así, si una palabra tiene dos significados, que pueden ser derivados directamente desde el lexicón mental, el significado más popular, más prototípico, más familiar, más frecuentemente usado en una determinada comunidad o que recientemente se haya aprendido será el más saliente en un contexto específico (Giora, 1997, 2002). Junto con lo anterior, serán más salientes aquellos significados que hayan sido activados por contextos previos o que se hacen predecibles a partir de contextos previos.

Los supuestos de la hipótesis de la saliencia graduada en torno al lenguaje figurado y literal son los siguientes: a) la interpretación que posee mayor grado de saliencia tiene prioridad incondicional sobre la menos saliente. Siempre se activarán aquellos significados salientes de una palabra o frase; b) toda nueva interpretación de un significado saliente implicará un proceso secuencial, en cuya primera fase se procesa el significado saliente, el que posteriormente es rechazado como significado intencional, para finalmente ser reinterpretado. Mientras más saliente el lenguaje mayor será la dificultad para rechazarlo como significado intencional; y c) las interpretaciones nuevas o menos salientes son más difíciles de derivar y se sustentan en mayor medida en los apoyos contextuales.

Ahora bien, analicemos el rol del contexto desde la perspectiva de la hipótesis de la saliencia graduada. Aun cuando se asume que el contexto facilita el reconocimiento en procesos de comprensión, Giora (1997) señala que su acción es restringida inicialmente. Esto debido a que no afecta el acceso lexical y, por lo tanto, no es capaz de inhibir la activación del significado más saliente. De esta forma, Giora (2002) sugiere que en las fases iniciales de la comprensión, la información contextual no tiene un rol selectivo. La autora describe que estudios en los que se ha utilizado la técnica de medición de la fijación de los ojos han demostrado que incluso en presencia de un contexto inductor potente hacia la interpretación menos saliente de una palabra ambigua, los sujetos tienden a mirarla por más tiempo que a la palabra control no ambigua. Para Giora (1997) estos estudios demuestran que el significado más saliente ha sido activado a pesar de que la guía contextual indica lo contrario.

Así, en el marco de esta hipótesis, al procesar locuciones familiares se debiera activar el significado idiomático de las mismas, tanto si estas están inmersas en un contexto figurado como literal, dado que este es el significado más saliente. En un contexto idiomático, solo debiera activarse el significado no literal, dado que es el significado intencionado (Giora, 1999). Ahora bien, de acuerdo con Giora (1999) si se procesan locuciones con un menor grado de familiaridad, se debiera activar el significado literal saliente en ambos tipos de contexto. En el caso del contexto literal, el único significado activado debiera ser el literal. Giora y Fein (1999) testearon estas hipótesis utilizando una tarea de completación de fragmentos como medida de activación del significado literal e idiomático tanto en contextos literales como no literales. En este estudio Giora y Fein (1999) demostraron la ocurrencia de los patrones antes predichos, proveyendo apoyo a la hipótesis de la saliencia graduada.

Sin embargo, Giora (1999) señala que la tarea de completación de fragmentos es una medida off line, que puede no ser sensible a las fases iniciales del procesamiento. Para esta autoras otras medidas, como el tiempo de lectura, pueden reflejar con mayor exactitud estos procesos. Utilizando esta medida, McGlone, Glucksberg y Cacciari (1994) demostraron que las locuciones convencionales son procesadas más rápido que las menos convencionales, en ambos contextos -literales e idiomáticos- tal como lo predice la hipótesis de la saliencia graduada. Para Giora (1999) esta es una evidencia de que el significado saliente presenta un estatus especial y que, independientemente del contexto, este siempre se activa y desde el inicio del procesamiento. A la luz de lo anterior, la autora de esta teoría postula lo siguiente:

"The graded salience hypothesis then assumes that, at the initial access phase, literal and non literal utterances should not vary processing-wise; they should avail the salient meaning(s) initially, regardless of contextually information or literality. Only when salient meaning are contextually incompatible are additional processes or a strong context required. The distinction, then, that best predicts processing differences is not literal/figurative divide, but the salient -nonsalient continuum" (Giora, 2002: 6).

Así, en el contexto de la hipótesis de la saliencia graduada, la discusión sobre el procesamiento directo, paralelo o secuencial puede ser reconciliada. Los significados salientes, tanto los figurativos como los literales, deberían ser procesados primero. Esto implica que las interpretaciones alternativas de similar grado de saliencia debieran ser procesadas en paralelo, mientras que las interpretaciones nuevas involucran procesos secuenciales (Giora, 1999, 2002). De esta forma la gran ventaja de esta teoría es que se aplica tanto para el lenguaje literal como para el figurativo y que explica, en su mayoría, los hallazgos obtenidos por diferentes autores en relación al procesamiento de las locuciones.

1.3. Modelos híbridos del procesamiento de las locuciones

Dentro del enfoque híbrido están las propuestas de Cutting y Bock (1997) y de Sprenger et al. (2006) conocidas como "teoría hibrida de la representación de las locuciones" y la "teoría del superlemma de la representación de las locuciones", respectivamente. En ambos casos se asume que las locuciones son tratadas como unidades léxicas, en algún nivel, y como configuraciones de palabras con estructura sintáctica, en otro nivel del procesamiento. A continuación revisaremos ambas teorías.

Cutting y Bock (1997) estudiaron cómo se almacenan y recuperan las locuciones en y desde el lexicón mental. El foco de sus estudios era la fusión de locuciones, bajo el supuesto de que los errores en la producción de estas expresiones reflejan rasgos fundamentales respecto a su representación en el lexicón mental. El procedimiento utilizado por estos autores consistía en presentar en formato escrito dos frases idiomáticas simultáneamente. Luego de un intervalo de tiempo de 2 segundos, se le solicitaba a cada participante que evocaran una de ellas en respuesta a una clave. De acuerdo con Sprenger et al. (2006) esta metodología favorece la competición entre las dos frases presentadas, facilitando su fusión.

Las predicciones sostenidas por Cutting y Bock (1997) es que si las locuciones son frases lexicalizadas sin estructura sintáctica y semántica interna, la estructura y significado literal de locuciones competidoras no debiera afectar la producción. Por el contrario, si las representaciones de las locuciones son articuladas en virtud a su estructura y significado, la fusión de locuciones debiera respetar la estructura y el significado de los competidores. Así, en su primer estudio, Cutting y Bock (1997) mostraron que el tiempo de respuesta era mayor en aquellas locuciones con significados figurados idénticos, y que las expresiones con igual estructura sintáctica eran más propensas a fusionarse. Al examinar los errores en la producción de las locuciones, los autores detectaron que estos se debían a constreñimientos de tipo gramatical y concluyeron que las locuciones son analizadas sintácticamente y, por lo tanto, no se producen como si fuesen unidades cristalizadas.

En su segundo experimento, Cutting y Bock (1997) buscaban determinar si el significado literal de las expresiones idiomáticas se activaba durante la producción de las mismas. El supuesto que sustentaba este estudio era que si la producción de las locuciones era independiente del significado literal, entonces este no debería generar ningún efecto sobre la codificación de estas expresiones idiomáticas. Alternativamente, si el significado literal influye en la producción de las locuciones, las similitudes del significado literal debieran alterar el uso de las locuciones. Teniendo esto en cuenta y utilizando el mismo método que en el experimento anterior, los autores mostraron que pares de frases, sean estas idiomáticas o no, con el mismo significado, tendían a fusionarse en mayor proporción que aquellas con significado diferente. Además, observaron que las constricciones gramaticales operan tanto a nivel de locuciones como en frases regulares, develando que son insensibles a la idiomaticidad de las frases fusionadas. Para lo autores, estos resultados reflejan el rol del significado literal de las palabras durante la producción de locuciones.

Finalmente en su tercer experimento, los autores estudiaron el comportamiento de las locuciones composicionales con el fin de determinar si su representación lexical es efectivamente menos rígida y, por lo mismo, más susceptibles a cambios que las no composicionales. Si esto fuese efectivo, Cutting y Bock (1997) señalan que entonces las locuciones composicionales debieran mostrar mayor predisposición a fusionarse que las no composicionales, las que tienden a presentar una estructura lexicalizada. Para testear esta predicción, los autores utilizaron el mismo método que en los experimentos anteriores, solo que los pares de locuciones presentados se diferenciaban en su grado de composicionalidad, pero compartían su estructura sintáctica y su significado figurado. Los resultados de este estudio no mostraron diferencias en el rango de error entre las locuciones composicionales y no composicionales y, a partir de allí, Cutting y Bock (1997) concluyeron que las representaciones lexicales de este tipo de expresiones eran iguales cuando participan en procesos de producción.

A partir de los resultados en los tres experimentos, Cutting y Bock (1997) postulan un modelo de la representación de las locuciones y sobre este señalan:

"In the model, there is a distinction between syntax and the lexicon. The syntactic part of the model consist of a set of rules that create a structural frame. The terminal nodes of these frames are grammatical categorized slots. The lexicon consists of a network of nodes for linguistic such as concepts, words, morphemes, and phonemes. The conceptual nodes are connected to the words nodes, the word nodes to the morphemes, and so on. The cross talk between the syntactic frames and the lexicon occurs within each level. For example, at the lexical level, insertion rules select activated lexical items from the lexicon to fill the slots in the syntactic frame. The lexical item assigned to a slot must be of the grammatical type that a slot specifies" (Cutting & Bock, 1997: 67-68).

Respecto de las locuciones, los autores refieren que los nodos que representan a estas expresiones se sitúan entre el nivel conceptual y lexical, denominándolos nodos léxico-conceptual. En el contexto de la propuesta de Cutting y Bock (1997) la activación de los nodos léxico-conceptuales de las locuciones se distribuye en dos direcciones. Por un lado, hacia la porción sintáctica del sistema y por otro, hacia los lemmas que constituyen juntos la locución activada. Teniendo esto presente, los autores plantean que la composicionalidad de las locuciones está relacionada con las conexiones que se establecen entre los niveles de representación léxico-conceptual y el conceptual. Así, las locuciones composicionales presentarán múltiples links entre estos dos niveles, mientras que las locuciones no composicionales tendrán solo una conexión.

De acuerdo con Sprenger et al. (2006) toda teoría de procesamiento de locuciones debe dar cuenta de cómo estas expresiones son representadas, lo que implica resolver una paradoja fundamental: ¿cómo se da cuenta de la naturaleza unitaria de las estas expresiones y, a la vez, se considera la interpretación literal de las palabras que la constituyen? Para estos autores, la propuesta de Cutting y Bock (1997) resuelve apropiadamente esta paradoja, puesto que las locuciones son visualizadas como unitarias ya que requieren su propia entrada lexical y son a su vez percibidas como composicionales, en el sentido de que utilizan lemmas simples en el lexicón mental.

Sprenger et al. (2006), a su vez, realizan una propuesta híbrida: la "teoría del superlemma de la representación de las locuciones". Teniendo como punto el modelo de Cutting y Bock (1997), Sprenger et al. (2006) buscaban testear una de las predicciones que se pueden deducir de este. Dicha predicción está relacionada con la posibilidad de que los lemmas simples, que pertenecen a una frase, puedan ser sometidos a efecto prime. La hipótesis de este experimento es que, al activar los lemmas a través de la generación de efecto prime de identidad (palabra prime idéntica a una de las piezas léxicas que conforman la frase a evaluar), debiera aumentar la velocidad de los procesos de producción. Esto no ocurriría en la misma medida en las frases literales, porque las entradas lexicales individuales no están atadas a la configuración total de palabras.

Para probar esta predicción, Sprenger et al. (2006) sometieron a 16 estudiantes de psicología a un experimento de evocación por pistas. La tarea de los participantes era producir frases literales o locuciones en respuesta a una palabra presentada visualmente, luego de un período de aprendizaje (que buscaba que se produjese la asociación entre la palabra estímulo y las frases). La palabra prime era presentada auditivamente y de manera simultánea a la presentación visual. Además, esta era, ya sea idéntica o diferente, tanto semántica como fonológicamente, a la palabra meta. Los resultados evidenciaron que tanto las locuciones como las frases literales presentaron un efecto prime positivo mediante la presentación previa de una palabra constituyente, siendo este mayor en el caso de las primeras. Para Sprenger et al. (2006) estos datos son consistentes con la idea de que durante el proceso de planificación de locuciones para su producción, se accede individualmente a las palabras que la constituyen. Esto apoya la hipótesis planteada por los autores respecto de que los "diferentes componentes de una locución están atados por una entrada léxica común en el lexicón mental" (Sprenger et al., 2006: 167).

Ahora bien, en su segundo y tercer experimento, Sprenger et al. (2006) buscaban testear la hipótesis de que el significado literal de las palabras se activa durante la producción de locuciones. Específicamente en el segundo experimento, los autores buscaban determinar si los mismos lemmas implicados en la producción del lenguaje literal también participan en la producción de locuciones y si estos tienen su significado y conceptos lexicales propios. La hipótesis postulada por Sprenger et al. (2006) es que si las locuciones están constituidas por palabras exclusivas para su configuración idiomática, la producción de locuciones no debiera verse afectada por la presentación de una palabra prime semánticamente relacionada a una pieza lexical correspondiente a su versión literal. Alternativamente, si la locución está constituida por lemmas simples que no son exclusivos para el bloque idiomático, la activación de estos podría producirse a partir de la representación de la locución o de su concepto lexical propio como parte de una frase literal (Sprenger et al., 2006). Los autores probaron esta predicción mediante una tarea de completación de locuciones, que requería la producción de la última palabra de la expresión idiomática en respuesta a la presentación visual de un fragmento de la misma. Además, el experimento contemplaba la presentación auditiva de una palabra prime, en distintos momentos de la presentación del estímulo visual (fragmento de locución). Las palabras prime eran relacionadas, ya sea semántica o fonológicamente o no relacionadas a la palabra meta que debía ser producida.

Los resultados de este experimento revelaron que la velocidad de respuesta de la producción de los sustantivos como parte de las locuciones puede ser aumentada tanto por los distractores relacionados tanto a nivel fonológico como semántico, efecto que fue significativo en ambos casos. Sprenger et al. (2006) observaron que al presentar la palabra simultáneamente o con un retraso mínimo respecto del fragmento de la locución el efecto prime fonológico era mayor. Respecto del efecto prime semántico, este patrón se lograba si la palabra era presentada 150 milisegundos antes del fragmento de la locución. De esta forma, los autores concluyeron que existe un efecto prime semántico temprano y uno fonológico tardío. Para Sprenger et al. (2006) el efecto de los distractores semánticos sobre la velocidad de producción de los sustantivos constituyentes de una locución es un reflejo de que las mismas entradas lexicales pueden ser activadas de diferentes formas. De acuerdo con los autores "estas pueden ser seleccionadas por su semántica o porque tienen uniones fijas con la representación de una expresión idiomática" (Sprenger et al., 2006: 171).

A criterio de Sprenger et al. (2006), con el experimento dos queda demostrada la existencia de uniones semánticas entre la palabra prime y los constituyentes de las locuciones. Sin embargo, para los autores aún quedaba por resolver si en procesos de producción estas conexiones eran bidireccionales, esto es, si la activación se distribuye desde la palabra de una locución hasta su representación conceptual. De esta forma, Sprenger et al. (2006) postulan que es necesario comprobar si el significado de las palabras literales se activa durante la producción de locuciones. A partir de allí, los autores llevaron a cabo un tercer experimento. La lógica de este es que en tareas de completación de locuciones, la preparación de los lemmas metas debieran co-activar palabras que están semánticamente relacionadas a estos. Basándose en este supuesto, Sprenger et al. (2006) hipotetizan que si se le presenta visualmente una palabra semánticamente relacionada a los constituyentes literales de una locución, a un sujeto que esté realizando una tarea de completación de locuciones, debiera producirse un efecto prime sobre la producción de esta. Los resultados de este experimento comprobaron esta predicción, lo que para Sprenger et al. (2006) es una evidencia de la activación de las palabras literales durante la producción de las locuciones.

De acuerdo con Sprenger et al. (2006), los resultados de los tres experimentos son consistentes tanto con la propuesta de Cutting y Bock (1997) sobre la producción de locuciones como con la de Cacciari y Tabossi (1988) respecto de la comprensión de estas expresiones idiomáticas. Para los autores esto pone de manifiesto que tanto el nivel de procesamiento léxico-conceptual como el léxico-sintáctico son compartidos para la comprensión y producción. En consecuencia, agregan Sprenger et al. (2006), debiera ser posible interpretar los modelos de procesamiento de locuciones tanto en dirección top-down (desde los conceptos a los lemmas) como bottom-up (desde los lemmas a los conceptos). Pero de acuerdo con los autores al realizar este ejercicio, el modelo propuesto por Cutting y Bock (1997) revela una inconsistencia en relación a las conexiones entre los niveles de procesamiento.

En el modelo híbrido las locuciones presentan su propio nodo léxico-conceptual, cuya activación se distribuye hacia el nivel léxico sintáctico o lemmas. Sprenger et al. (2006) señalan que esta activación se propaga en paralelo a más de una palabra y que las conexiones en dirección top-down, desde el nivel léxico-conceptual al nivel del lemma, expresan una relación de significado del tipo "es (parcialmente) expresado por". Así, romper-el-hielo(concepto) es parcialmente expresado por romper(lemma), el(lemma) y hielo(lemma). Respecto de las conexiones bottom-up, desde el lemma al concepto, los autores señalan que estas debieran expresar una relación del tipo "tiene el significado de". Sin embargo, desde la perspectiva de Sprenger et al. (2006) esto no ocurre en el caso de las locuciones: romper(lemma) no tiene el significado de romper-el -hielo(concepto), sino que más bien se trata de un constituyente de la locución. En virtud de lo anterior, los autores refieren que estos dos nodos mantienen una conexión que, en dirección bottom-up, expresa una relación jerárquica de tipo "elemento de". A partir de esta observación, Sprenger et al. (2006) infieren que el modelo híbrido requiere dos tipos de conexiones, determinando la existencia de distintos mecanismos de procesamiento para las locuciones. No obstante, para los autores esto se contrapone con la conceptualización de Cutting y Bock (1997) de que estas expresiones no presentan un estatus especial. Así, Sprenger et al. (2006) presentan una propuesta alternativa que resuelve esta contradicción mediante la introducción de un superlemma. Este se define como representación separada de la locución en el nivel del procesamiento léxico -sintáctico, que representa las propiedades sintácticas de las locuciones y está conectada con el bloque, es decir con los lemmas simples. Para los autores, esto permite, por un lado, mantener la naturaleza híbrida del modelo y, por otro, establecer conexiones idénticas entre los niveles de procesamiento tanto para las locuciones como paras las palabras simples. En relación a esto, Sprenger et al. (2006) comentan lo siguiente:

"Specifically, all connections between the lemma level and the lexical concept level express a meaning relationship. The "element-of" connections between the simple lemmas and the idiom representation are now restricted to connection within the lemma level" (Sprenger et al., 2006: 176).

En el modelo propuesto por Sprenger et al. (2006) las locuciones son representadas por su propio lemma y, por lo tanto, su producción sigue las mismas reglas de competición y selección lexical que opera para las palabras. Así, la producción de la locución "romper el hielo" requiere la activación de su superlemma, cuya selección lexical implica competición entre los lemmas co-activados como "relajar" y solo será seleccionado si es el nodo más altamente activado en el sistema (Sprenger et al., 2006). Además, es importante destacar que la selección del superlemma meta gatilla la selección del set de lemmas simples que serán requeridos en los pasos siguientes de procesamiento, los que también estarán en competición con otros superlemmas y lemmas simples (Sprenger et al., 2006). Ahora bien, en este modelo la función del superlemma es poner a disposición del sistema de producción las particularidades sintácticas que operan en una locución, delimitando o modificando las propiedades sintácticas de los lemmas simples implicados. Un ejemplo de esto es que durante la producción de la locución "romper el hielo", la activación de su superlemma anula la opción de pasivización del lemma simple "romper".

De acuerdo con Sprenger et al. (2006) la teoría del superlemma difiere del marco oracional del modelo híbrido, ya que el constructo postulado en la primera da cuenta de las relaciones gramaticales entre los lemmas involucrados en las locuciones. De acuerdo con los autores, el marco oracional provee una estructura con espacios abiertos que pueden ser llenados con lemmas simples, que son activados por el concepto lexical de las locuciones en paralelo (Sprenger et al., 2006). En consecuencia, en el contexto de este modelo la expresión "romper el hielo" activaría el marco FV (frase verbal), que posee casillas libres que pueden ser llenadas por un verbo y un objeto directo. De acuerdo con Sprenger et al. (2006) completar el marco FV anterior con "romper" y "hielo" es un proceso lineal relativamente sencillo. Sin embargo, la situación se complica cuando estamos frente a otro tipo de estructura más compleja, que además de la FV implica un FN (frase nominal) extra como es el caso de "ser un lobo con piel de oveja". En este caso el marco verbal contiene dos casillas que permiten la inserción de dos sustantivos respectivamente, pero en el enfoque del marco oracional no se especifica cómo el sistema sabe en cual de éstas se acoplarán los sustantivos "oveja" y "lobo" de la locución antes señalada (Sprenger et al., 2006).

En el modelo del marco oracional, a los lemmas de los sustantivos no se les atribuye un rol gramatical determinado y el marco oracional es conceptualizado como una configuración sintáctica abstracta, que no da cuenta de las relacionas entre los conceptos y los lemmas activos (Sprenger et al., 2006). Teniendo en cuenta lo anterior, Sprenger et al. (2006) critican este enfoque señalando que el marco oracional no le permite al sistema reconocer si el hablante quiere producir "un lobo con piel de oveja" o "una oveja con piel de lobo". Para los autores esto no es trivial porque al cambiar el orden de la expresión se pierde su significado idiomático. Ahora bien, de acuerdo con Sprenger et al. (2006) en el enfoque del superlemma este problema no existe puesto que las relaciones sintácticas y las restricciones de la locución operan directamente en el set de los lemmas simples que están involucrados en la expresión idiomática en cuestión. En consecuencia, los lemmas simples, previamente a su activación para la producción de una determinada locución, contienen la información sobre la posición que adquirirán dentro de la estructura sintáctica de esta (Sprenger et al., 2006).

2. Discusión

Todas estas teorías que buscan dar cuenta del procesamiento de las locuciones se enmarcan dentro de un paradigma computacional, en el cual se considera el procesamiento como de naturaleza lineal. En otras palabras lo describen como una secuencia de algoritmos que operan secuencialmente sobre una información almacenada en el cerebro (De Vega, 2005). Sin embargo, como ya lo señaláramos al comienzo del trabajo, estas propuestas varían en la forma en que consideran la naturaleza de las unidades procesadas.

Unas -las no composicionales- entienden que las locuciones -a pesar de estar formadas por una cadena de palabras- son procesadas como si fueran una unidad léxica de gran extensión y, por lo tanto, las operaciones -ignorando cualquier rasgo de composicionalidad entre unidades- se restringen a los mecanismos involucrados a nivel léxico semántico. Se determina así que el procesamiento de lo figurado es diferente que el de lo literal y se genera entre las teorías no composicionales un debate acerca de qué tipo de procesamiento se privilegia temporalmente. Así, la propuesta de Bobrow y Bell (1973) implica que, al tener dos modalidades de procesamiento, la literal y la figurada, el sistema cognitivo, por defecto procesaría temporalmente primero la interpretación literal de las locuciones (Swinney & Cutler, 1979). Swinney y Cutler (1979) señalan que de ser cierto esta hipótesis, el procesamiento de las locuciones debiera tomar más tiempo, ya que en una primera fase se activaría el significado literal, el cual debe ser rechazado, para en una segunda fase activar el significado idiomático. Considerando que datos empíricos demuestran que el procesamiento de las locuciones es más rápido, Swinney y Cutler (1979) defienden el procesamiento paralelo de ambas modalidades, el que se iniciaría apenas se percibe la primera palabra de la expresión idiomática. Para estos autores el hecho de que las locuciones sean procesadas más rápidamente se debe a que no conllevan un análisis sintáctico. Por su parte, Gibbs (1985) interpreta que las locuciones sean procesadas más rápido como un reflejo de que el significado idiomático de las mismas es activado directamente, sin procesar su interpretación idiomática. Es decir, este autor defiende la preeminencia de lo figurado frente a lo literal. Estas diferencias pueden obedecer a los diferentes paradigmas investigativos que han seguido los autores y su atención a la naturaleza diversa de la locución, evidenciada en el control o no de algunos rasgos de esta expresión figurativa.

Ahora bien, respecto de las teorías composicionales, Titone y Connine (1994) sostienen que estas propuestas parten del supuesto de que la flexibilidad sintáctica de las locuciones es arbitraria porque los componentes no tendrían que ver con su interpretación, sin embargo esto no es necesariamente así. Existe evidencia que muestra que las locuciones tienen estructura interna; y, por eso, pueden ser modificadas, tematizadas, etc., sin perder su idiomaticidad (Fraser, 1970; Numberg, Sag & Wasaw, 1994). Esto demuestra que el significado de las locuciones tiene mucho que ver con los componentes que las conforman.

En oposición a la propuesta del enfoque no composicional, los modelos composicionales plantean que las secuencias de palabras de las locuciones son semántica y sintácticamente analizadas y la interpretación de su significado es el resultado de dicho análisis en un contexto. Por lo tanto, las operaciones no solo se dan a nivel lexical sino que también involucran al mecanismo conocido como parsing sintáctico. Titone y Connine (1994) plantean que mucho del trabajo de la línea composicional ha intentado entender la manera en la cual las locuciones difieren en términos de su estructura interna y flexibilidad, tratando de dimensionar las consecuencias en el procesamiento que estas diferencias implican. En el enfoque composicional, el procesamiento de las locuciones es muy similar al del lenguaje literal, las partes idiomáticas usualmente se mapean con el significado idiomático.

Sin embargo, las teorías composicionales presentan dos limitaciones. Por un lado, Titone y Connine (1994) señalan que el análisis literal de los componentes de una locución y su posterior mapeo no son los únicos factores involucrados en su comprensión. Debe considerarse la familiaridad que hace que los significados se pre- empaqueten asociados a una configuración de palabras. Así las secuencias idiomáticas son procesadas más rápido que las literales. El rol de la familiaridad para extraer el significado idiomático, puede predominar sobre la variabilidad sintáctica de las locuciones.

Por otro lado, ninguna de estas teorías es capaz de dar cuenta más finamente de cómo el sistema cognitivo lingüístico aborda el procesamiento de las locuciones. La propuesta de Giora (1997, 2002) respecto de la noción de saliencia no está relacionada solo con el fenómeno de las locuciones, sino que puede aplicarse a cualquier aspecto del lenguaje en general. Cacciari y Tobossi (1988) sí se refieren concretamente a las locuciones, señalando que el procesamiento literal se realiza hasta un punto y a partir de una clave, se pasa al significado idiomático. La existencia de esta clave y el reconocimiento de la misma indican que cada componente de una expresión idiomática es procesado contribuyendo a su interpretación, revelando la participación del analizador sintáctico. Esto les permite recoger la intuición del comportamiento sintáctico de las locuciones, en cuanto a que estas pueden ser más o menos flexibles. No obstante, las autoras no explican la manera en que el sistema reconoce las especificaciones sintácticas propias de los diferentes tipos de locuciones.

Para dar respuesta a esta última limitación, surgen los modelos híbridos de procesamiento de locuciones entre los que están los de Cutting y Bock (1997) y Sprenger et al. (2006). Ambos modelos proponen que existe una representación específica de configuración sintáctica de la locución. Sin embargo, hay una diferencia: los primeros la consideran como un marco oracional en un nivel conceptual, mientras los segundos proponen que la representación está separada de las especificaciones al nivel del lema, en lo que ellos han denominado superlemma. Esta última propuesta demuestra ser más acuciosa para dar cuenta del procesamiento lineal de las locuciones. Además, se convierte en un buen modelo de la comprensión y producción de estas expresiones idiomáticas, ya que explica cómo son procesadas tanto a nivel top-down como bottom-up y resuelve elegantemente el problema de cómo el sistema cognitivo/lingüístico lidia con el comportamiento sintáctico diferencial de las locuciones. Esto gracias a la incorporación del nivel del superlemma, el que provee la información sobre las especificaciones sintácticas de las expresiones.

CONCLUSIÓN

Las teorías híbridas parecen ser una explicación más robusta del fenómeno del procesamiento de las locuciones y los datos que aportan dan cuenta de las particularidades en la configuración interna de este tipo de expresiones. Así ellas explican el funcionamiento de las locuciones en algunos niveles como unidades cristalizadas y, en otros, como sintagmas poseedores de una conformación estructural, que les permite sufrir transformaciones sintácticas, como si fuesen constituidos por unidades independientes. Sin embargo, estas teorías, al igual que las no composicionales y composicionales, también presentan ciertas limitaciones que devienen de la forma en que han sido planteadas y de la perspectiva desde la cual abordan el fenómeno.

En cuanto a su planteo, la mayoría de los estudios -a pesar de las diferencias que se dan entre ellos- son de corte experimental. Este paradigma es muy productivo; sin embargo, para poder dar una visión más completa del fenómeno, sería deseable abordarlo de una manera más ecológica. En este sentido, el diseño de las tareas y los indicadores deberían incluir de manera más clara lo contextual y prever los efectos pragmáticos que están presenten en un procesamiento "natural" de estas expresiones (Gibbs & Colston, 2012). Por otra parte, la selección de los participantes que -en su mayoría- son estudiantes universitarios, podría ampliarse a hablantes de otras edades, otros niveles de instrucción y otros estratos socioculturales.

Finalmente, el problema para encontrar una perspectiva adecuada respecto de las locuciones está relacionado tanto con la diversidad que presentan estas estructuras, como con la forma en que las perspectivas consideran el procesamiento de las mismas. Así, todas estas teorías pueden dar cuenta de un rasgo -o a lo sumo de dos- de la locución, que influyen en su comprensión (ya sea la familiaridad, la ambigüedad o la flexibilidad). Sin embargo, todavía no logran controlar la multiplicidad de rasgos interactuando, que -en última instancia- inciden sobre el procesamiento real de dichas expresiones. Esta limitación no es menor porque tiene que ver con la visión unitaria o múltiple del mismo. En otras palabras, postulamos que la diversidad intrínseca de las locuciones podría llevar a la existencia de formas de procesamiento diversas de acuerdo a la combinación de rasgos que tenga que tratar el sistema cognitivo/lingüístico, determinando la activación diferencial de los mecanismos interpretativos.

Así, por ejemplo, cuando el sistema cognitivo/lingüístico se enfrenta a una locución flexible, composicional y transparente (donde cada palabra posee una interpretación metafórica subyacente, como es el caso de "quebrar el hielo") es altamente probable que esta sea analizada en sus componentes para interpretarla. Por el contrario, al enfrentar una locución fija, no composicional, no transparente y familiar (donde existe una alta probabilidad de que se haya producido un pre-empaquetamiento de los componentes, como es el caso del chilenismo "agarrar papa") es presumible que el sistema la trate como una entidad global, sin la participación del analizador sintáctico. Sin embargo, esta hipótesis de la activación diferencial de los mecanismos interpretativos requiere de mayor estudio para su comprobación.

Agradecimientos

* Investigación financiada por el poyecto FONDECYT 1100600.

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Recibido: 12-XII-2011 / Aceptado: 07-V-2012.

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