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Revista de derecho (Valdivia)

versión On-line ISSN 0718-0950

Rev. derecho (Valdivia) vol.32 no.1 Valdivia  2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09502019000100337 

Recensiones

The Limits of the Markets. The Pendulum Between Government and Market

Pablo Méndez Ortiz1 

1Profesor de Derecho Público Universidad de Valparaíso, Chile

De Grauwe, Paul. ,, The Limits of the Markets. The Pendulum Between Government and Market. ,, United Kingdon: ,, Oxford University Press, ,, 2017. (, 165p. pp.)

La discusión en el debate público acerca de si necesitamos “más mercado” o “más Estado” es bastante antigua. Locke escribía, hace más de trescientos años, que los hombres abandonan su estado de naturaleza y se asocian con otros “con el fin de preservar sus vidas, sus libertades y sus posesiones”1. Luego Smith, Marx, Keynes y Hayek -por nombrar a algunos- se avocaron a este mismo problema. Gran parte de la filosofía y la economía políticas del último siglo se han hecho cargo de esta materia.

De Grauwe, profesor de la London School of Economics, es con alta probabilidad uno de los economistas más importantes en Europa en la mitad del último siglo. Además de estudios de economía en Bélgica y en Estados Unidos, cuenta con una extensa experiencia como académico y como político. Fue miembro durante doce años del Parlamento belga, como senador (1991-1995 y 1999-2003) y representante (1995-1999). Siendo un especialista en materias de economía europea, argumentó en su momento que el temor a la falta de liquidez en los mercados de deudas públicas podría llevar a un gobierno solvente a una situación de default. En estos casos, la intervención de los bancos centra- les tradicionales -los mismos que los países de la eurozona carecen- era trascendental a la hora de poder solucionar esta tragedia mediante la estabilización de la economía.

Siendo un liberal de tomo y lomo, De Grauwe creyó cuando joven en la hipótesis del mercado eficiente: aquella que los libros de economía explican mejor de lo que el mundo evidencia. “Ya no me enamoro de la teoría”, contestó cuando le preguntaron acerca de por qué ahora reconoce limitaciones en el libre mercado; “debemos mantenernos críticos de nuestras teorías y de nosotros mismos”, agregó. El 2012, después de varios años como académico, De Grauwe alcanzó la edad de retiro obligatoria en Bélgica, y ante ello fue que la London School of Economics le ofreció la cátedra de Economía Política Europea. Siguiendo lo que ya Polanyi había dicho hace más de setenta años, De Grauwe comienza The Limits of the Market explicando que la historia económica de los últimos dos siglos muestra que la relación entre mercado y Estado es cíclica2. A ratos, los mercados libres han ganado la ventaja a costa de los gobiernos; luego, son estos quienes han alcanzado una relevancia, poniendo coto a aquellos, jugando un rol relevante en la mantención de una economía sana. El siglo XIX evidenció una expansión de los mercados libres, los que se vieron a sí mismos limitados tras la Segunda Guerra Mundial. Así, los gobiernos tuvieron un rol importante en el crecimiento de las economías nacionales. Pero en los 70 las economías controladas por los gobiernos estaban alcanzando ya sus límites. Hoy, el mercado se ha expandido de tal modo que, como escribe Sandel, prácticamente no hay ámbito de la vida pública que no esté en el comercio3.

El supuesto de partida de De Grauwe es dar por hecho que la discusión de “más Estado o mercado” está obsoleta. Siempre existirá una mezcla de ambos y la pregunta relevante a estas alturas consiste en determinar en qué proporción esa mezcla es la adecuada. De Grauwe comienza señalando que el capitalismo, con todas sus ventajas, reconoce ciertos límites que están dados por una incongruencia entre el interés individual y el interés de la comunidad en su conjunto. A diferencia de lo que había planteado Adam Smith en su momento, muchas personas buscando satisfacer su interés particular no lleva necesariamente a una situación en que sea óptima para todos4. De esta forma, el principal elemento del capitalismo y gracias al que ha alcanzado su éxito (su carácter descentralizado) es, al mismo tiempo, su principal limitación. El capitalismo genera así efectos -“efectos de sistema”, dirían aquellos que se dedican a las ciencias sociales- que lo acercan a su autodestrucción5.

Estos límites pueden ser externos, como ocurre en el caso de las emisiones atmosféricas, el calentamiento global o en el del funcionamiento de los mercados financieros (aquello que los economistas llaman “externalidades”). En estos casos, la expansión del mercado hace más probable la intervención del gobierno como coto al capitalismo. Y esto se debe a que la expansión de un mercado conlleva un “doble efecto: un incremento en el daño público y una reducción del beneficio público”. Cuando el mercado alcanza sus límites, los gobiernos se ponen en acción con el fin de restringir dicha expansión6. También el libre mercado reconoce límites internos que apelan a la sensación de insatisfacción que genera el mismo sistema en las personas. Una proporción significativa de la población no alcanza satisfacción bajo el capitalismo (inequidad social), mientras que el sistema, en sí mismo, propende hacia la individualidad racional, debilitando de esta forma la cooperación social (un buen ejemplo de ello se encuentra en el manejo de los bienes públicos, como la educación o un medio ambiente libre de contaminación)7. Así, siguiendo la clásica distinción psicológica de Daniel Kahneman entre el Sistema I (un sistema más emocional) y el Sistema II (un sistema puramente racional)8, De Grauwe plantea que el capitalismo inevitablemente nos arroja a cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, a una tensión entre nuestros dos sistemas. A medida que el mercado se hace más exitoso, tendemos a preocuparnos más por la distribución del ingreso y por la cooperación social, lo que lleva a una insatisfacción, que nos hace mirar al gobierno como solución9.

Paradójicamente, el Estado es quien puede salvar al mercado de su autodestrucción. Para esto, la tarea fundamental de los gobiernos es promover el interés colectivo donde el mercado no lo hace, mediante el control de las externalidades, el financiamiento y asignación de los bienes públicos y la redistribución de la riqueza10. Pero el Estado también reconoce límites (internos y externos) que pavimentan el camino para el regreso del libre mercado. Los límites externos estarían dados por oposiciones de parte de los ciudadanos a la regulación estatal. Los internos, en tanto, se traducen en niveles de redistribución tan altos que conllevan graves pérdidas de eficiencia económica. Los problemas de riesgo moral derivados de los seguros sociales estatales son un buen ejemplo de estos.

Así, De Grauwe vuelve a la pregunta por la inevitabilidad del péndulo ofreciendo dos escenarios11. Un escenario “pesimista” plantea que siempre existirá un movimiento pendular en los años que vienen. El mercado seguirá creciendo y los problemas que alguna vez fueron locales (la contaminación del pueblo) se van haciendo globales (el calentamiento global). Dos requisitos se hacen necesarios, cree De Grauwe, para que salgamos de este péndulo y caigamos en otro escenario más “reformista”. Primero, que las instituciones democráticas funcionen bien en cada país. Segundo, que los países estén preparados para trabajar codo a codo. Ambos requisitos deben darse para poder lidiar tanto en temas de medio ambiente como de inequidad que nos afectan hoy12.

The Limits of the Market no es un libro ambicioso. Es un libro con una premisa sencilla pero efectiva. No es un tratado que aborde exhaustivamente materias de economía porque De Grauwe tampoco pretende aleccionarnos en ellas; tan cierto es esto, que no es un libro accesible, pues asume que el lector es versado en temas económicos y políticos, incluso, en los de más reciente ocurrencia. Pero, con todo, el libro de De Grauwe nos muestra algo verdadero y profundamente importante en el mundo de hoy. Un real punto de partida que nos indique hacia dónde queremos ir.

1 Locke, 2014, p. 159.

2Aunque esta idea no es nueva. Cfr. Polanyi, 2001, p. 79.

3Sandel, 2013, pp. 15-16.

4De Grauwe, 2017, p. 13.

5Los “efectos de sistema” aparecen cuando las propiedades de un conjunto difieren a las propiedades de sus miembros, individualmente considerados. Muchas veces ocurre que aparecen efectos indirectos o con un cierto retraso, o que las relaciones entre dos actores están, en realidad, determinadas por sus relaciones con otros actores. De este modo, las relaciones e interacciones no son puramente “agregadas”. Cfr., al respecto, Jarvis, 1997, en especial, p. 6.

6De Grauwe, 2017, p. 37.

7De Grauwe, 2017, p. 37.

8Kahneman, 2012, pp. 32-132.

9De Grauwe, 2017, pp. 53-54.

10De Grauwe, 2017, pp. 65-70.

11De Grauwe, 2017, pp. 147 y ss.

12De Grauwe, 2017, p. 152.

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