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Estudios atacameños

versión On-line ISSN 0718-1043

Estud. atacam.  no.59 San Pedro de Atacama dic. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-10432018005001201 

Artículos

Chaquiras en el Gran Chaco: apropiaciones y negociaciones

Glass beads in the Gran Chaco: appropriations and negotiations

M. Alfonsina Elías1 

1 Área de Colecciones Etnográficas, Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”, Facultad de Filo sofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Moreno 350 - C1091. ARGENTI NA. Email: alfonelias75@gmail.com

Resumen:

Entre distintos grupos étnicos del Gran Chaco Sudamericano, se han producido y usado, y actualmente son producidos y usados, diversos tipos de objetos tejidos y bordados con chaquiras (cuentas de vidrio), procedentes de las sociedades coloniales y nacionales. En las colecciones de museos, la mayoría de ellas formadas en la primera mitad del siglo XX, se registran dichos objetos relacionados con el “adorno” corporal y la indumentaria, mayoritariamente atribuidos a grupos pilagá, toba-pilagá, toba oriental (qom), maká, nivaclé y lengua.

En este trabajo se intenta pensar los procesos de cambio y continuidad implicados en la producción, uso y circulación de los mismos y su participación en procesos de significación de las identidades étnicas en contextos históricos concretos. Nuestro estudio se ha concentrado en distintos aspectos de la materialidad de estos objetos (estructuras textiles, formatos, diseños y colores); el abordaje asociado de los mismos, considerando la materia prima foránea (chaquiras), permite dar cuenta de procesos de apropiación y negociación en el empleo de este tipo de cuentas, en los que los grupos étnicos se constituyen en sujetos activos en la construcción de sus culturas e identidades.

Palabras claves: cuentas de vidrio; materialidad; grupos étnicos; identidad

Abstract:

Between different ethnic groups in the South American Gran Chaco, it has been produced and used, and they are currently produced and used, various types of objects and embroidery with glass beads, from colonial and national societies. In museums collections, most of them collected during the first half of the XX century, are registered these objects related with body “ornament” and clothing, mostly attributed to Pilagá, Toba-pilagá, East Toba (Qom) Maká, Nivaclé and Lengua groups.

This paper attempts to think the processes of change and continuity involved in the production, use and circulation of them and their participation in processes of meaning of ethnic identities in specific historical contexts. Our study has focused on different aspects of the materiality of these objects (textile structures, formats, designs and colors); the associated addressing of them, considering the foreign raw material (glass beads), can account the processes of appropriation and negotiation in the use of such kinds of beads, in which ethnic groups are active participants in the construction of their cultures and identities.

Keywords: glass beads; materiality; ethnic groups; identity

Introducción

El ingreso de cuentas de vidrio, abalorios, mosta cillas o chaquiras2 a la región del Gran Chaco2 se produce a través del contacto con los primeros con quistadores (Escobar, 1993). El misionero jesuita Florián Paucke (1943) realiza una de las primeras referencias al uso de estas cuentas en el siglo XVIII; menciona que tanto hombres como mujeres mocoví de la misión de San Javier, en la actual provincia de Santa Fe, acostumbraban llevar en el cuello diversas sartas de cuentas de vidrio [142].4

Recién para las primeras décadas del siglo XX se re gistran las siguientes referencias al empleo de chaquiras entre distintos grupos étnicos de la región. Alfred Métraux (1933) menciona que los pilagá, visitados por él en el Estero Patiño en 1933, eran excelentes en el trabajo con cuentas de vidrio, adquiriendo de ellos collares y brazaletes [204]. En su texto Ethno graphy of the Chaco, señala que los pilagá, ashluslay (nivaclé) y lengua hacían elaboradas bandas enhe brando cuentas de vidrio sobre un telar simple; con estas bandas se producían collares, pendientes, bra zaletes, anillos y pequeñas bolsas (Métraux, 1946). José Elías Níklison (1916) habla del “malagaic”, gar gantilla de varios hilos de pequeñísimas cuentas de vidrio o loza, blancas, azules y rojas, como “adorno” usado por las mujeres toba (qom) [155]. Juan Vogt (1933), quien en 1927 realiza un viaje al Chaco pa raguayo, señala que los maká sostenían sus cabellos con una cinta adornada de mostacillas o pedacitos de huesos y que usaban collares de mostacilla, semi llas y valva [123]. Enrique Palavecino (1933), quien realiza un trabajo de campo entre distintos grupos pilagá en 1929, cuenta que las mujeres usaban pul seras con bordados de mostacillas e incluye en su artículo un dibujo de una de ellas; también hace re ferencia al uso de distintos tipos de collares hechos con semillas, botones de concha, dientes de anima les o mostacillas de vidrio y pendientes auriculares elaborados con dichas cuentas. En su texto, Palavecino señala que las mostacillas eran adquiridas en las cantinas de los fortines militares a cambio de cueros [547-548]. Branislava Susnik (1998) propone que los chaqueños adoptaban rápidamente cualquier materia prima del nuevo ambiente que sirviera de “ostentación sociofestival” del hombre; los abalorios eran buscados por los indígenas ya al iniciarse su pri mer contacto con el “ambiente blanco”; los hombres lengua, chulupíes (nivaclé), maká y toba confeccio naban anchas gargantillas y brazaletes de abalorios, así como también, bandas o vendas de lana roja en las que se cosían mostacillas [122-124].

Estas referencias permiten señalar que las chaquiras, cuentas de vidrio, abalorios o mostacillas han constituido la materia prima para la producción de diversos objetos relacionados con la indumentaria y el “adorno” corporal. En colecciones de museos, la mayoría de ellas formadas durante las primeras cuatro décadas del siglo XX, se observa el empleo destacado de chaquiras para la producción de este tipo de objetos entre los pueblos pilagá, toba-pilagá, toba oriental (qom)5 del denominado Chaco y maká, nivaclé y lengua del llamado Chaco paraguayo.6

Estos objetos han sido y aún son un aspecto relevan te de la cultura material de algunos de estos pueblos. Sin embargo, a diferencia de otras producciones textiles, como aquellas elaboradas con caraguatá o chaguar,7 no han recibido mayor atención y análisis, probablemente por no ser considerados elementos “tradicionales”, sino incorporaciones provenientes de la sociedad “blanca” que no expresan la autenti cidad de estos pueblos. Cabe mencionar que, si bien no realiza un estudio detallado sobre el tema, Ticio Escobar (1993) plantea brevemente la problemática del uso de chaquiras entre los “chaqueños típicos” y propone que éste adquirió un sesgo propio, lle gando a constituir una de sus manifestaciones más características. Formula que el uso de este tipo de cuentas dio posibilidad a que se desarrolle un nuevo registro ornamental sobre la base de los diseños tri bales, recreando los antiguos patrones y forzándolos a cobijar colores y texturas importadas y a soltar ex presiones nuevas [179-182].

Pensando la relación entre lo antiguo y lo nuevo que se deja entrever en lo esbozado por este autor, es interesante señalar que, en las últimas décadas, distintos estudios de las sociedades indígenas propo nen pensar los procesos de cambio y continuidad en las que éstas, a lo largo de sus historias y relaciones con otras sociedades, se vieron involucradas, consi derando a sus integrantes como agentes en dichos procesos y relaciones.

Guillaume Boccara (2005) habla de una “antro pología diacrónica” que rechaza la perspectiva de la “pureza original” para pensar las culturas como objetos de reelaboración permanente, rebatiendo la concepción de que una sociedad, cuando adopta un elemento de otra, sufre necesariamente un pro ceso de aculturación impuesta, deculturación o de contaminación [10]. Señala que “[...] las culturas dominadas utilizan significantes de las sociedades dominantes para producir otros significados. De modo que resulta equivocado pretender explicar la transformación de una tradición como si se trata se de una extinción, de una decadencia o de una contaminación” [11]. Este autor cita el estudio de Michael Brown sobre los aguarana en la Amazonía ecuatoriana y peruana en tanto incluye una visión dinámica de la cultura material y la identidad de este grupo en situaciones de contacto: “En muchos de los casos su respuesta a este contacto no fue una pasiva ‘aculturación’ sino más bien una creativa ab sorción y reinterpretación de la cultura material, instituciones e ideas que llevaron a una vigorización de su propia identidad cultural” [14].

En estrecha relación con estos planteos, Janet Catherine Berlo (1996) sostiene que el “arte textil” de Latinoamérica no es una mera respuesta pasiva y defensiva a cinco siglos de colonialismo y propone considerar los procesos de apropiación implicados, posicionando a los pueblos indígenas como agentes activos de sus propios estilos artísticos y no como simples recipientes pasivos de una cultura hegemónica que constantemente erosiona y socava su cultu ra “tradicional” [452-453]. Sugiere considerar estos textiles como textos activos en un continuo diálogo intercultural y a sus productoras como creadoras ac tivas de su propia cultura [459-460].

En este sentido, es interesante el estudio de Blenda Femenías (1999) sobre la indumentaria bordada y la identidad en el valle de Caylloma (Perú). La au tora entiende la incorporación de nuevos materiales manufacturados industrialmente y producidos fuera del valle en la elaboración de la indumentaria como un proceso de apropiación por parte de los “artistas étnicos”, quienes mantienen las preferencias cultu rales locales y las identidades étnicas en estas nuevas producciones. Plantea que la significación étnica de esta indumentaria deriva en parte de este acto de apropiación [197-198].

En estos abordajes, mediante la consideración crí tica de los conceptos de aculturación (Boccara, 2005) y el acento en los procesos de apropiación (Berlo, 1996; Femenías, 1999), juega un rol cen tral la noción de agencia de los indígenas en sus re laciones con las sociedades coloniales y nacionales, pensándolos no como sujetos pasivos frente a una cultura hegemónica y en el marco de una estructu ra social, sino como sujetos activos que a través de cada una de sus prácticas sociales resignifican y se apropian de aquello que proviene de dicha cultura hegemónica. Siguiendo a Sherry Ortner (2016), “[...] está en juego la importancia de cuestionar el efecto totalizador de formaciones como el co lonialismo o el racismo y de tratar de observar la manera en la que los actores dominados conservan la ‘agencia’ [...]” [170].

Enmarcado en estas propuestas teóricas, el presen te artículo plantea que la incorporación de chaquiras, procedentes de distintas instancias coloniales y nacionales, entre distintos grupos étnicos del Gran Chaco ha implicado e implica procesos de apropia ción y negociación, en los que se pone en juego la agencia social de los distintos actores indígenas in volucrados, participando así en la construcción de sus identidades.

Sin negar las relaciones conflictivas de domina ción, consideramos que los objetos elaborados con chaquiras han constituido y constituyen espacios donde los indígenas del Chaco han pensado, re creado y dirimido las situaciones de interculturalidad y conflicto. Las prácticas de manufactura, así como las de consumo de estos objetos, involucran la puesta en juego de saberes y conocimientos lo cales y foráneos. En la producción, circulación y uso de dichos objetos es donde se han construido y se construyen diacrónicamente las identidades y tradiciones de estos pueblos. Es interesante señalar que el empleo de chaquiras se releva mayoritaria- mente en objetos de indumentaria y “adorno” cor poral, los cuales participan en procesos de signifi cación de los cuerpos que hacen a la construcción y expresión de las identidades.

En los siguientes apartados, desarrollaremos los complejos procesos de apropiación y negociación en los que se pone en práctica la agencia indígena en relación con la incorporación de chaquiras foráneas. En primera instancia, nos centraremos en los resul tados del estudio de distintos aspectos de la mate rialidad (estructuras textiles, técnicas, formatos, di seños y colores) de los objetos elaborados con este tipo de cuentas que se encuentran en colecciones de museos; los mismos dan cuenta de dichos procesos en tanto evidencian las relaciones entre aquello que procede de las sociedades coloniales y nacionales y de las sociedades indígenas. Finalmente, se conside rarán entrevistas realizadas a integrantes del pueblo maká en el año 2013, quienes hoy siguen elaboran do algunos de los objetos de indumentaria y “ador no” corporal que se registran en las colecciones de las primeras cuatro décadas del siglo XX. En éstas se evidencia cómo las chaquiras y los objetos elabora dos con ellas fueron y son apropiados activamente por los maká en la construcción diacrónica de su identidad en relación con otros pueblos indígenas y, especialmente, con la sociedad nacional paraguaya.

Colecciones estudiadas

Como hemos mencionado, una parte importante de nuestro estudio se basa en el relevamiento de colec ciones de museos. Hemos abordado las del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti” (Facultad de Filoso fía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Argenti na) y las del Museo Etnográfico “Dr. Andrés Bar bero” (Fundación La Piedad, Asunción, Paraguay).8

Se ha consultado, asimismo, el catálogo en línea del American Museum of Natural History (Nueva York, Estados Unidos).

La formación de estas colecciones es contemporá nea a los procesos de avance de los Estados nacio nales sobre los territorios indígenas en el Chaco, entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Señalar estos contextos de recolección permite, también, dar cuenta de los contextos de circulación de los objetos estudiados aquí y de las realidades sociales de los grupos étnicos que los producían y usaban.

Las colecciones del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti” con objetos elaborados con chaquiras tie nen distintas procedencias y atribuciones étnicas. El total de objetos lo constituyen 153 piezas proceden tes tanto del Chaco argentino como del paraguayo.

Aquellas colecciones que provienen del Chaco ar gentino incluyen objetos atribuidos a pueblos pilagá, toba-pilagá y toba oriental (qom). Las colecciones pilagá ingresaron de diversas formas y en distintos años al Museo Etnográfico de Buenos Aires. Las más tempranas corresponden a la donación del año 1912 por el capitán Alberto Benavidez (Catálogo de ingreso de objetos del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”, N° 2, p. 193) y la del teniente Francisco María Guerrero en 1913 (Catálogo de ingreso de objetos del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”, N° 3, p. 27).9

En 1929, el etnógrafo Enrique Palavecino integra una misión del Museo de Historia Natural de Bue nos Aires “Bernardino Rivadavia” y visita distintos grupos Pilagá que se encontraban entre las locali dades de Paagañí y Kaalasé sobre el río Pilcomayo (Palavecino, 1933); entre ellos recolecta distintos objetos que ingresan al Museo “Bernardino Rivadavia” (Catálogo de ingreso de objetos del Museo de Historia Natural de Buenos Aires “Bernardino Rivadavia”, 1929-1945, pp. 1-20).10

En 1939, el etnógrafo suizo Alfred Métraux reali za una donación al Museo Etnográfico de Buenos Aires; en la misma se registran objetos realizados con chaquiras procedentes de Sombrero Negro, atribuidos a grupos pilagá y toba-pilagá (Catálogo de ingreso de objetos del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”, N° 6, pp. 176-178).11

Los objetos toba oriental (qom) son recolectados en la excursión que realiza Enrique Palavecino en el año 1935 para el Museo de Historia Natural “Bernardi no Rivadavia” (Palavecino, 1935); éstos son atribui dos a la “Tribu de Lañagashik y Takshik” (Catálogo de ingreso de objetos del Museo de Historia Natu ral de Buenos Aires “Bernardino Rivadavia”, 1929 1945, pp. 90-97). Otro corpus de objetos toba oriental son recolectados por la Dra. Wanda Hanke en la Reducción Bartolomé de las Casas (Formosa), en el año 1938.12

Las colecciones provenientes del Chaco paraguayo con objetos de mostacillas son atribuidas a gru pos maká, nivaclé y lengua. Las colecciones maká se conforman por la recolección de la Dra. Wanda Hanke en su viaje del año 1938 y provienen de las “regiones del Río Negro y Estero Patiño, alrededo res del Fortín General Aquino” (Catálogo de ingreso de objetos del Museo de Historia Natural de Bue nos Aires “Bernardino Rivadavia”, 1929-1945, pp. 142-144). Además, en el año 1939, el Museo de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” compra objetos a indígenas maká que estaban en La Rural (Buenos Aires) presentando el ‘espectáculo’ “Aldea India” (Catálogo de ingreso de objetos del Museo de Historia Natural de Buenos Aires “Bernardino Rivadavia”, 1929-1945, pp. 156-164).13

Las colecciones nivaclé se conforman por la com pra por parte del Museo “Bernardino Rivadavia” a la Dra. Wanda Hanke en 1938; éstas provienen del Estero Patiño (Catálogo de ingreso de objetos del Museo de Historia Natural de Buenos Aires “Ber nardino Rivadavia”, 1929-1945, pp. 145-147). Asi mismo, Enrique Palavecino realiza una excursión en 1943, en la que recolecta objetos en la Misión Esteros (Paraguay), ingresando éstos al Museo “Ber nardino Rivadavia” (Catálogo de ingreso de objetos del Museo de Historia Natural de Buenos Aires “Bernardino Rivadavia”, 1929-1945, p. 240). Final mente, Osvaldo Paulotti y Adolfo Dembo realizan una expedición, en 1940, recolectando objetos en Laguna Escalante, López de Filippis y Puesto Mo reno (Paraguay) (Catálogo de ingreso de objetos del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti, N° 6, pp. 183-189).

Las colecciones lengua se forman por la recolección de Wanda Hanke en 1938, en el “Río Confuso, tres leguas del punto San José (Estancia Galileo)” (Ca tálogo de ingreso de objetos del Museo de Historia Natural de Buenos Aires “Bernardino Rivadavia”, 1929-1945, pp. 140-141), y por la donación del Sr. Horacio Harrington al museo, en 1932, provenien te de “Monte Sociedad (Paraguay), cercanías de Vi lla Hayes” (Catálogo de ingreso de objetos del Mu seo Etnográfico “J. B. Ambrosetti, N° 6, pp. 129).

Las colecciones del Museo Etnográfico “Dr. Andrés Barbero”, con un total de 44 objetos atribuidos a grupos maká, lengua y nivaclé del Chaco paraguayo, se conforman casi contemporáneamente a la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932- 1935), entre los años 1931 y 1937, con recolecciones de Max Schmidt, Andrés Barbero, el general Juan Be- laiefl, entre otros, y la donación de los oblatos de María Inmaculada en la Misión Esteros (Paraguay) (Elías y Mencia, 2012).

Saberes técnicos y formatos: la producción como espacio de apropiación y negociación

En su texto Ethnography of the Chaco, Alfred Métraux (1946) atribuye a los misioneros la introducción de las cuentas de vidrio y la enseñanza del trabajo con las mismas entre los indígenas del Chaco [275].

Colección del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”.

Figura 1 Pendientes auriculares en tejido “tipo red” compacto, Maká, 1939.  

Las instancias de producción de objetos constituyen espacios de significación y construcción de iden tidades y tradiciones. Aun siendo importadas las técnicas y los materiales, las mujeres indígenas del Gran Chaco se apropiaron de ellos, al tiempo que crearon nuevas técnicas a través de las cuales produ jeron objetos nuevos y objetos ya conocidos que han incidido en los procesos sociales de sus pueblos. En sus prácticas de producción, las mujeres de los dife rentes grupos étnicos del Gran Chaco abordaron las chaquiras foráneas poniendo en juego saberes, con cepciones y conocimientos locales.

El análisis y la puesta en relación de distintos aspec tos de la materialidad de los objetos producidos con abalorios, que se encuentran en distintas colecciones de museos, permiten dar cuenta de dichos procesos de negociación y apropiación en los que se puso en juego la agencia de las productoras, por lo menos para las primeras cuatro décadas del siglo XX. Nos referimos específicamente a las estructuras textiles y a los formatos de los objetos.

Las estructuras textiles14 que se han registrado en los objetos de las colecciones estudiadas son:

  • Sartas simples: cuentas de vidrio ensartadas en un hilo de caraguatá.

  • Tejidos “de” cuentas, donde éstas ofician de en lace y constituyen elementos estructurales:

  • a. Tejidos “tipo red”, realizados con un hilo de caraguatá: a) compactos (1 cuenta salta da, 1 cuenta agregada, 1 cuenta ensartada) (Figura 1); b) reticulados (3 o 5 cuentas saltadas, 3 o 5 cuentas agregadas, 1 cuenta ensartada) (Figura 2);

  • b. Tejidos “tipo trenzado”, realizados con un conjunto de hilos de caraguatá, con enla ce directo y enfrentado: a) 3 o 5 cuentas agregadas, 1 cuenta de enlace (formando una retícula romboidal) (Figura 3); b) va rias cuentas agregadas, 2 o más cuentas de enlace; c) sin cuentas de relleno, 2 o más cuentas de enlace.

  • Bordados:

  • Con sartas: sobre un hilo de caraguatá se ensartan las cuentas, cada determinada cantidad de cuentas se realiza una puntada en el tejido base: a) una o varias sartas pa ralelas avanzando en una misma dirección, los diseños se forman por la orientación de la sarta (recta o diagonal) y por el cambio de color de las cuentas; b) una sarta que, luego de cada puntada de fijación, toma la dirección opuesta.

  • Formando un tejido reticular de un conjunto de elementos (3 o 5 cuentas ensartadas y una cuenta de enlace) al mismo tiempo que se realiza el bordado (Elías, 2011; Elías, 2012).

En los dos apartados siguientes, nos centraremos, primero, en los objetos elaborados con sartas y teji dos “de” chaquiras para luego abordar los bordados con cuentas de vidrio.

Sartas y tejidos “de” chaquiras

Las sartas se registran en collares elaborados con se millas y dientes, por lo tanto no era una técnica des conocida por las mujeres. Según algunos autores, los collares o bandoleras de semillas eran usados mayor mente por las mujeres (Nordenskiold, 1929; Susnik, 1998). En las diferentes colecciones analizadas y también en fotografías, se registran collares confor mados por largas sartas de mostacillas, relevándose casos en los que se emplearon cuentas de vidrio rojas o cuentas rojas, azules y blancas combinadas, y, en varios ejemplos, solo chaquiras blancas (Figura 4).

En cuanto al empleo de sartas de chaquira blancas, es interesante hacer referencia a lo mencionado por Félix Zorrilla, un anciano maká entrevistado en el año 2013, quien señala que antes de “conseguir” las mostacillas se usaba “collar [...] de caracol”.15 Dis tintos autores mencionan la confección y el uso de estos collares de valva blanca por parte de los indí genas del Chaco (Figura 5). Se llevaban en varias vueltas alrededor del cuello o cruzados en bando lera (Braunstein, 1982; Escobar, 1993; Mendoza, 1983; Nordenskiold, 1929; Palavecino, 1933). Susnik (1998) -para los lengua y nivaclé- y Métraux (1946) refieren que estos collares eran usados por los hombres y señalan su papel destacado en el in tercambio entre los grupos étnicos y como demos tración de ‘riqueza’ [116; 277]. Marcela Mendoza informa, a partir del trabajo de campo con Pascual Buija (qom del este de Formosa), que en los bailes la mujer usaba los collares realizados con la valva de río en forma de bandolera (Mendoza, 1983).

Ticio Escobar ha propuesto que los collares manu facturados con sartas de mostacillas podrían cons tituir una parcial sustitución de las conchillas (Es cobar, 1993). En el presente trabajo, nos interesa plantear que la inclusión de chaquiras blancas (ob tenidas del intercambio con distintos actores “blan cos”) en la producción y uso de los collares en sartas se dio a través de saberes y conocimientos locales, específicamente aquellos vinculados con la produc ción tradicional de los collares en sartas de semillas, etcétera, y de los collares de valvas blancas.

Estos últimos eran elaborados por medio del enla zado en forma de anillo de un hilo de caraguatá, mientras que la manera de producir los collares de chaquiras, según lo relevado en las colecciones es tudiadas, era diferente en tanto éstas se ensartaban, aunque también sobre hilo de caraguatá. En los collares elaborados enteramente con sartas de chaquiras blancas, se observa la apropiación selectiva del nuevo material, combinado con un material ya conocido (el caraguatá), y la implementación de una técnica diferente a la de la producción de los colla res de cuentas de valva blanca. Ahora bien, como se deduce de lo previamente mencionado, la técnica de ensartado era conocida, ya que se usaba para ela borar los collares de semillas, dientes, etcétera. Ade más, los collares de chaquiras blancas ensartadas se

Colección del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”.

Figura 4 Collar en sarta de chaquiras blancas, Nivaclé, 1943. 

Colección del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”.

Figura 5 Collar de cuentas de valva unidas por enlace anillado de hilo de caraguatá, Pilagá, 1913.  

Colección del Museo Etnográfico “Dr. Andrés Barbero”.

Figura 6 Hombres Maká llevando alrededor del cuello un collar en sarta de chaquiras blancas (izq.) y un collar de cuentas de valva blanca (der.), Jardín Botánico, Asunción, 1935.  

relacionan con un formato y el uso de un “adorno” corporal local: los largos collares de cuentas de val vas blancas que daban vueltas alrededor del cuello o se usaban en bandolera. Esto queda evidenciado en la fotografía de dos hombres maká de la década del treinta del siglo XX (Figura 6), en la que se puede observar que uno de ellos lleva un collar de cuen tas circulares de valvas blancas y el otro un collar de chaquiras blancas, ambos usándolos de la misma manera, alrededor del cuello y dando varias vueltas.

En cuanto a los objetos realizados con distintos tipos de tejidos “de” cuentas de vidrio, es interesante cons tatar que en la mayoría de los casos, a excepción de pequeñas bolsas, sus formatos no se registran elabora dos con otros tipos de cuentas o materiales. Esto per mitiría hipotetizar que los mismos constituyeron no vedades dentro de la cultura material indígena y que implicaban una especificidad en cuanto a los saberes y conocimientos que conllevaba su producción.16

En tejido de chaquiras “tipo red” compacto (1/1)17 hay pendientes pectorales (Figura 7), anillos y bra zaletes en colecciones lengua, pilagá, toba-pilagá, toba oriental (qom), maká y nivaclé. También, pen dientes auriculares rectangulares en los corpus maká (Figura 1) y pequeñas bolsas toba-pilagá, pilagá y nivaclé. Los pendientes pectorales y los brazaletes presentan un formato rectangular en todos los ca sos estudiados. Los pendientes pectorales suelen es tar cosidos, por uno de sus lados más cortos, a un cordón de lana roja trenzado o bien a una sarta de chaquiras (ver Figura 7). Los brazaletes presentan, sobre cada uno de sus lados más cortos, una trenza de lana roja que sirve para sujeción.

El tejido de chaquiras “tipo red” reticulado (3/3, 5/5)18 se observa en anchas gargantillas (Figura 8) en colecciones lengua, pilagá, nivaclé y maká, y en

Colección del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”.

Figura 7 Pectoral en tejido “tipo red” compacto, Toba-pilagá, Sombrero Negro, 1939.  

Colección del Museo Etnográfico “Dr. Andrés Barbero”.

Figura 8 Gargantilla en tejido “tipo red” reticular, Lengua, 1934.  

Colección del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”.

Figura 9 Pendientes en tejido “tipo trenzado” con una cuenta de enlace, Lengua, 1938.  

pequeñas bolsas atribuidas a grupos pilagá y toba- pilagá. Al igual que lo señalado para los pectorales y los brazaletes, el tejido de chaquiras de las gar gantillas tiene forma rectangular y está sujeto, en la mayoría de los casos, a una trenza de lana roja que termina en borlas; el tejido es elaborado directa mente sobre la trenza.

Estas terminaciones y formatos que señalamos pre sentan uniformidad en los corpus atribuidos a dis tintos grupos étnicos, lo que permite sugerir que los objetos que los presentan han tenido relevancia y estuvieron asociados a una profusa circulación entre dichos grupos, así como las materias primas, saberes y prácticas de producción vinculados a ellos.

El tejido “tipo trenzado” se registra en distintas for mas de pendientes, pectorales (Figura 9), pendien tes auriculares (Figura 3) y collares en corpus pilagá, maká, toba-pilagá, nivaclé y lengua. Los formatos de los objetos elaborados de esta forma presentan mayor variabilidad que los tejidos “tipo red”. Sin embargo, las estructuras textiles relacionadas con el tejido de chaquiras “tipo trenzado” son comunes en conjuntos atribuidos a los diferentes grupos étnicos, lo cual permite hipotetizar que, también, han tenido gran circulación entre ellos.

Por lo tanto, se puede plantear que la incorporación y/o creación de estas nuevas técnicas vinculadas con las chaquiras (tejido “tipo red” y tejido “tipo tren zado”) involucraron la creación de nuevos formatos de objetos y que éstos devinieron relevantes en el conjunto de la cultura material relacionada con el “adorno” corporal. La importancia de estos objetos queda expresada en los textos de distintos autores que no pueden dejar de mencionarlos como parte de la indumentaria y los “adornos” corporales de estos grupos (Chase-Sardi, 2003; Escobar, 1993; Gómez-Perasso, 1977; Métraux, 1946; Palavecino, 1933; Susnik, 1998).

Sumado a esto, como veremos en el apartado “Di seños y colores: nuevos soportes para imágenes co nocidas”, la creación-incorporación de estos nuevos objetos se tradujo en la generación de nuevos espa cios donde resignificar las identidades y símbolos grupales en los cuerpos.

Bordados de chaquiras

El bordado de cuentas de vidrio se registra en dis tintos objetos que integran la indumentaria y ac cesorios de indumentaria de los diferentes pueblos, como bandas cefálicas, cintas para atar el cabello, vinchas, cinturones y fajas. En éstos, también se ob serva la aplicación de las cuentas circulares de valva elaboradas por los indígenas, que hemos menciona do más arriba para la manufactura de collares.

Los bordados con abalorios presentan estructuras textiles diferentes a las de aquellos bordados con cuentas de valva, lo cual puede ser considerado un indicio de la incorporación/creación de nuevos co nocimientos técnicos. El bordado de las cuentas de valva se realiza aplicando una cuenta por vez: se in gresa el hilo de caraguatá a través del orificio central de la cuenta, para luego realizar una puntada en el soporte textil y salir por el mismo orificio, repitien do el procedimiento con la cuenta contigua. En la mayor cantidad de los casos analizados con bordado de chaquiras no se aplica una cuenta por vez, sino que se cargan sartas y, cada determinada cantidad de cuentas, se realiza una puntada en el tejido base.

A continuación desarrollaremos brevemente los ob jetos en los que se registran bordados de cuentas y haremos referencia a sus usos y circulación.

El empleo de bandas cefálicas o frontales de lana roja con arreglos de plumas y bordados de cuentas es mencionado por diferentes autores para distintos grupos étnicos del Gran Chaco (Figuras 10 y 11). Métraux (1946) señala que éstas son tocados distin tivos de los hombres de los grupos del sur del Chaco (wichí, toba, pilagá, lengua, nivaclé) [275]. Millán de Palavecino (1973) menciona que eran usadas por los shamanes o los guerreros [80-81]. Entre los maká, éstas constituyen un tocado de baile del hombre adulto (Braunstein, 1982). Las bandas ce fálicas o frontales de lana, así como las vinchas más angostas, presentan las mismas estructuras textiles entre los diferentes grupos étnicos: tejido llano/faz de urdimbre con terminaciones estructurales en am bos extremos, trenzadas o bien en tejido llano/faz de urdimbre. Ticio Escobar (1993, 2007) señala que las plumas que acompañan estos tocados constitu yen un verdadero lenguaje social y simbólico, res pondiendo a codificadas pautas respecto a su uso y color. El guerrero que conseguía arrancar la cabelle ra del enemigo tenía derecho al penacho de plumas rojas o a los aderezos de picos de distintas aves; un cazador hábil podía aspirar a utilizar “copetes artísti cos” (plumas recortadas) o el penacho de plumas de garza blanca; al shamán le correspondían las plumas rojas del pato real u otras aves igualmente poderosas [146, 100].

Las cintas y cordones de lana roja para atar el cabello eran empleadas mayoritariamente por los hombres; además, con ellas se ataban los collares de distintas cuentas (Gómez-Perasso, 1977; Mendoza, 1981). Estos usos actualmente se observan entre los maká. Las cintas y cordones se caracterizaban por presentar flecos con borlas en sus extremos, donde se concen tra el bordado de cuentas. La presencia de borlas de lana roja con bordados de cuentas en distintos obje tos como bolsas, collares, brazaletes, cinturones y fa jas ceremoniales, pendientes pectorales y pendientes auriculares es señalada por distintos autores (Esco bar, 1993; Gómez-Perasso, 1977; Mendoza, 1983; Métraux, 1946).

Los cinturones de lana roja con bordados de cuentas se registran en corpus atribuidos a grupos lengua, pilagá, maká y qom oriental. Consisten en una ban da de lana roja en tejido llano/faz de urdimbre con flecos sobre uno de sus lados más largos. Entre los maká son usados por los hombres en contextos ce remoniales y festivales junto con los faldellines de plumas de ñandú (AA.VV., 2008; Gómez-Perasso, 1977).

Las fajas con bordados de chaquiras y/o cuentas de valva, especialmente en los flecos de los extremos y en las borlas, se registran en colecciones maká y ni- vaclé. Están elaboradas en tejido llano/faz de urdim bre con lana roja y presentan flecos estructurales en ambos extremos. Escobar (1993) hace referencia a su uso ceremonial [73].

A partir de las descripciones anteriores, se puede señalar que las chaquiras parecen haber sido susti tutos de las cuentas de valva blanca; es decir, que su incorporación y empleo en los bordados de ciertos

Colección del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”.

Figura 10 Banda cefálica con bordado de cuentas de valva, Pilagá, Chaco Argentino, 1912.  

Colección del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”.

Figura 11 Banda cefálica con bordado chaquiras, Maká, 1939.  

objetos implicó la continuidad de saberes y conoci mientos vinculados con la producción y el uso de los mismos. En los objetos analizados se registran dos aspectos visuales que los bordados de chaquiras tienen en común con los de valvas: la elaboración de diseños lineales y, como se menciona en el Catá logo del Museo del Barro, la constante presencia de la oposición blanco-rojo, “[...] rasgo característico de la etiqueta ceremonial de los grupos llaneros del Chaco [115]” (AA.VV., 2008) (Figuras 10 y 11). En la mayoría de los objetos bordados con chaquiras analizados, se registra el empleo selectivo de aba lorios blancos, continuando con un aspecto de las cuentas de valva. Su uso no cambia el soporte sobre el que se aplican, éste sigue siendo de lana roja y con las mismas características estructurales textiles. Fi nalmente, se emplean en los mismos contextos que los bordados de valva, acompañados por elementos significativos como las plumas, constituyendo e in tegrando conjuntos simbólicamente relevantes para la producción de significaciones que hacen a las construcciones de los roles de quienes portan estos objetos (shamanes, guerreros, hombres en las danzas ceremoniales).

Aunque la incorporación de chaquiras en los bor dados implicó la creación de nuevas técnicas y el uso de un material proveniente de las sociedades colonial y nacional, se mantuvo la elaboración de objetos ya conocidos y relevantes en las prácticas so ciales de los distintos grupos étnicos. Así, las nuevas técnicas y materiales parecen haber sido usados para la reafirmación de ciertas pautas culturales, estéticas e identitarias.

Diseños y colores: nuevos soportes para imá genes conocidas

Junto con las técnicas y los formatos, los diseños presentes en los objetos elaborados con cuentas de vidrio participan de los procesos de significación en los que dichos objetos intervienen. Las técnicas asociadas a las cuentas de vidrio y los diseños elabo rados con ellas están íntimamente ligados, no son aspectos separados al momento de producción y uso de los objetos.

Ticio Escobar (1993) señala que la utilización de mostacillas dio la posibilidad de desarrollar un nue vo registro ornamental sobre la base de los diseños tribales [179]. En el Catálogo del Museo del Barro se propone que la introducción de mostacillas pro dujo la emergencia de un nuevo paradigma estético profundamente involucrado con el imaginario vi sual chaqueño (AA.VV., 2008).

El estudio detallado de los diseños y colores que se registran en distintos tipos de objetos tejidos o bordados con chaquiras de las primeras décadas del siglo XX, nos permitió ver que los mismos no son exclusivos de esta materialidad, sino que se observan también en otras producciones textiles de larga data como los tejidos de malla de caraguatá. Es decir, la incorporación de este nuevo material no implicó una pérdida, sino la multiplicación de los soportes en los que circulaban ciertas imágenes, que como ve remos, parecen ser relevantes para los grupos étnicos del Gran Chaco y un acrecentamiento, por lo tanto, de los espacios de comunicación y construcción de distintos significados, entre ellos los identitarios.

Esto se evidencia especialmente en las gargantillas, pendientes pectorales, pendientes auriculares, bra zaletes, anillos y pequeñas bolsas realizados con te jido “de” chaquiras que, como se desarrolló en un apartado anterior, parecen haber sido objetos nue vos consecuencia de la incorporación de este tipo de cuentas. Se registran en ellos diseños de rombos concéntricos (Figuras 1, 2, 7, 8), líneas en zigzag, bandas o líneas horizontales, triángulos, líneas quebradas en ángulos rectos y clepsidras. Dibujos estrechamente relacionados con los mencionados se observan, asimismo, en los tejidos de malla de caraguatá (bolsos, “camisas de guerra”) y en tejidos de lana elaborados en telar (fajas, ponchos). Dise ños de hexágonos, octógonos y rombos aparecen en distintos formatos de bolsos de diferentes grupos elaborados en tejido de malla (Figura 12), así como en fajas (Figura 13) y ponchos tejidos en telar. Las bandas horizontales se registran en pequeñas bolsas y en las “camisas de guerra” en tejido de malla. Lí neas quebradas en ángulos rectos en tejidos de malla de caraguatá y en tejidos de lana elaborados en telar. En cuanto a las clepsidras, solo se registran en obje tos elaborados con lana y no en tejidos de malla de

Colección del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”.

Figura 12 Bolsa de caraguatá en tejido de malla con diseño de rombos, Nivaclé, 1938. 

Colección del Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti”.

Figura 13 Faja de lana en telar con diseños de rombos, Pilagá, 1939.  

caraguatá;Braunstein (1982) señala que la clepsidra es un motivo “típico” de distintos grupos qom, mo- coví y pilagá, y que, probablemente, fue introducido en el Chaco por estos pueblos guaycurúes que, a fi nes del siglo XVII, retrocedieron hacia el este desde los bordes cordilleranos [482].

Es interesante señalar el predominio, en los tejidos “de” chaquiras “tipo red”, de las configuraciones de diseños integradas por rombos, lo que también se observa en aquellos objetos cuya estructura textil es un tejido “tipo trenzado” 3/3 o 5/5 que resulta en una retícula romboidal (Figura 3). Este predo minio, asimismo, se observa en los tejidos de malla de caraguatá y en los tejidos de lana elaborados en telar. Aunque no podemos sacar conclusiones preci sas, resulta interesante hacer esta observación ya que podría pensarse que, como desarrollaremos al final de este apartado, son dibujos simbólicamente rele vantes entre los distintos pueblos y que juegan un rol importante en la construcción de las identidades a lo largo de sus historias.

Otro aspecto importante de los tejidos elaborados con mostacillas es el uso casi exclusivo, en todos los ejemplos atribuidos a los diferentes grupos ét nicos de las colecciones de principios del siglo XX, de mostacillas rojas, azules y blancas. Susnik (1998) señala que las anchas gargantillas eran realizadas con cuentas de vidrio blancas, rojas y azules entre los grupos nivaclé, maká y toba [123]. Esta observación puede extenderse a otros objetos ya mencionados (pectorales, brazaletes, aros, etcétera) y a los grupos pilagá, toba-pilagá, toba oriental (qom) y lengua. El empleo de esta trilogía de colores es un elemento común entre algunos grupos del sur del Chaco pa raguayo y del Chaco argentino y se registra también en tejidos de malla de caraguatá y tejidos de lana maká, nivaclé, pilagá, toba y lengua (Elías, 2012).19

Se observa, entonces, una relación de continuidad entre los diseños y colores de los objetos elaborados con chaquiras y aquellos de los tejidos de malla de caraguatá y los tejidos de lana. En este sentido, se puede plantear que el uso de este tipo de cuentas contribuyó a la producción y circulación de imáge nes persistentes y relevantes entre los grupos étnicos del Gran Chaco.

Siguiendo estos razonamientos, es interesante referir al texto del misionero jesuita Florián Paucke (1943), quien en el siglo XVIII actuó en la misión de San Javier entre grupos mocoví. En su libro se puede ob servar un dibujo realizado por él (lámina XV), en el que aparecen representadas dos mujeres tatuadas. Una parte del tatuaje consiste en una banda ancha que se extiende entre un hombro y otro, en la que se observan diseños romboidales y triángulos. Sin dejar de considerar el filtro que implica la mirada de Florián Paucke y la transposición al dibujo, es interesante señalar la similitud en el formato con las anchas gargantillas de chaquiras (objetos novedosos en la cultura material de los pueblos) y la presen cia de motivos de rombos, predominantes en los tejidos “de” chaquiras (Figuras 14 y 15). Sumado a esto, cabe resaltar que, al igual que los objetos de indumentaria y “adorno” corporal elaborados con chaquiras estudiados aquí, los tatuajes constituyen elementos de significación de los cuerpos que, dia lécticamente con ellos, contribuyen a la construc ción de la identidad de quien los porta.

Estos elementos en común entre el dibujo y los co mentarios de Florián Paucke y los objetos con cha- quiras, en cuanto a los diseños y sus relaciones con los cuerpos de quienes los portan, no parecen ser casuales, más bien parecen evidenciar los complejos procesos de cambio y continuidad que ha implica do la incorporación de las cuentas de vidrio entre los grupos indígenas del Gran Chaco. Los actores indígenas, a través de distintas prácticas sociales vin culadas con la producción y el uso de dichos obje tos, se apropiaron, negociaron y resignificaron ese material foráneo, haciéndose partícipes activos de la construcción de sus propias identidades y cultura en el marco de conflictivas relaciones interculturales con las sociedades coloniales y nacionales de las que procedía dicho material.

Figura 14 Detalle de la lámina XV del misionero jesuita Florian Paucke (Paucke, 1943). Mujeres Mocoví con tatuajes en forma de bandas con diseños de rombos y triángulos. 

Colección del Museo Etnográfico “Dr. Andrés Barbero”.

Figura 15 Detalle de fotografía de mujeres Maká, Jardín Botánico, Asunción, 1935. Llevan la ancha gargantilla en tejido “tipo red” con diseños de rombos y triángulos 

Las chaquiras en la construcción de la identidad de los maká del Chaco paraguayo

Actualmente los maká siguen produciendo y usan do los distintos tipos de objetos elaborados con chaquiras que hemos descrito. En el año 2013 se realizaron entrevistas a personas del pueblo maká que viven en la Nueva Colonia Indígena Maká, en Mariano Roque Alonso (Paraguay). En este aparta do nos concentraremos en las entrevistas realizadas a los ancianos María Gómez (mujer nivaclé que vive hace muchos años con los maká) y Félix Zorrilla. En las mismas hablamos sobre el empleo de chaquiras entre los maká, orientándose la conversación hacia la tercera década del siglo XX.20 Durante esta década, se produjo la Guerra del Chaco entre Pa raguay y Bolivia (1932-1935) por el dominio del Chaco Boreal. Los maká fueron uno de los grupos indígenas que se vieron afectados por este conflic to; originarios del Chaco, el general Juan Belaieff, quien trabajaba para el Estado paraguayo, los em pleó como baqueanos en los trabajos de relevamiento topográfico y estratégico de esa zona del Chaco. Al terminar la guerra, Belaieff trasladó a un grupo de ellos a la ciudad de Asunción, siendo muy im portante la comunidad maká que actualmente vive cerca de esta ciudad (Giordano, 2004).

Lo mencionado por los dos ancianos en sendas en trevistas evidencia los procesos de apropiación y ne gociación implicados en la producción y el uso de las mostacillas, en estrecha relación con la construc ción de su identidad en marcos históricos concretos como son la Guerra del Chaco y la situación actual de los maká en la sociedad nacional paraguaya.

Interesa, primero, concentrarse en lo que los ancia nos contaron respecto a la obtención de las mostaci llas. En sus comentarios puede observarse claramen te que éstas no eran objetos que se conseguían en el monte chaqueño, sino en la ciudad de Asunción o habían sido traídos por el contacto con los “blan cos”. María Gómez señala que entre los antepasados (hacia el año 1935) había una señora, ya fallecida, a la que le daban las mostacillas: “[...] le da un se ñor que se llamaba general Juan Belaieff [...]. Ahí empezó a hacer collares, [...] que usan en los bai les, cinturón [...] pulsera, o los aros”. Cuenta que, estando en el Chaco, iban a buscar las mostacillas a Asunción y su padre llevaba al Chaco la mosta cilla que conseguía en esa ciudad. En el relato de María Gómez, la mostacilla aparece estrechamente relacionada con la figura del general Juan Belaieff y la guerra:

Esa época... bueno... yo creo que es 1932 o 34... esa época, la guerra, entonces cuando termina esa guerra, entonces al general ruso le quieren mucho los pueblos maká. Esa gue rra cuando termina él mismo nos trajo acá, a Asunción; tenemos una isla que... hay como 335 hectáreas que él consiguió. Después él mis mo consiguió la mostacilla, el general ruso, que llevan los pueblos maká; ahí empezó a traba jar cada familia, hacen bolso [...], pulseras o aros... con diferentes colores.

Otro lugar que señala María Gómez donde su padre conseguía mostacilla es Bolivia: “Esa época, había pobres acá en Paraguay, después su padre se fue don de están los bolivianos, ahí encontró mostacillas., más fondo ahí, en la frontera, yo creo que es la fron tera ahora, se fue su papá a Bolivia, y ahí él siempre trae mostacillas [,..]”.21

Félix Zorrilla señala que las mostacillas eran conse guidas en Asunción y llevadas al monte, además de que se obtenían del intercambio con otros grupos indígenas como los lengua y “chulupí” (nivaclé). Traduce Emilio Torres:

Esta es gente que en esa época viven en el Cha co. [...] ellos ya saben que hay acá en Paraguay la mostacilla, pero no había mucho. La gen te, uno, vienen acá en Asunción, buscan de esa clase, mostacilla, después consiguen, tienen que volver otra vez donde están, el Chaco, que vivían antes en el monte [...]. Este señor dijo que. las otras razas tenían también antes; [...] consiguieron de los otros, los que están en Bolivia... los Lenguas, ellos tenían también”; “las otras razas, [...], ellos tenían antes, los chu lupí o lenguas, [...], en Bolivia, que [...] tienen mostacilla; porque esa época usaban como collar o cinto de caracol, caracol es lo que usaba esa época, porque lo usaban antes; después, cuando viene un señor acá a Asunción, ahí consigue la mostacilla y la gente... quieren hacer, enton ces hacen collares... las mostacillas.."; “[...] los hombres [conseguían las mostacillas]; cuan do viven todavía en el monte, las casas típicas ahí... si uno viene acá en Asunción, entonces consiguen esa clase [mostacillas]. Si uno habla en guaraní... eso, no hay problema; porque esa época, es la guerra que hablan los paraguayos en guaraní; algunos hablan en guaraní, así es más fácil, entonces vienen acá [Asunción] y buscan de mostacilla, llevan a otros, su gente decimos, parientes, [...] los maká.22

Los comentarios de Félix Zorrilla dan cuenta de que las mostacillas eran objetos que se conseguían, además que en Asunción, a través de otros grupos étnicos como los “chulupí” (nivaclé) y los lengua, quienes pareciera que tenían mostacillas antes que los maká, y en Bolivia. Esto deja en evidencia un an tes y un después: antes se usaba el collar de cuentas de valva (“caracol”) y, después, “cuando viene un se ñor a Asunción”, se consiguen mostacillas y la gente hace collares con ellas. Asimismo, evidencia la cons trucción de una identidad que diferencia claramente el monte donde vivían los maká, donde estaban las casas “típicas” y donde no se conseguían estas cuen tas, y la ciudad de Asunción, donde sí se conseguían y donde había que hablar guaraní.

En ambas entrevistas, las mostacillas parecen inter venir en distintos momentos de la construcción de una identidad maká múltiple que se configura en tre el monte (antes) y la ciudad de Asunción, entre los maká y los paraguayos, los maká y Bolivia, y los maká y nivaclé y lengua. Por otro lado, se evidencia el proceso de apropiación de esta materia prima y a los maká como sujetos activos, en tanto son ellos quienes buscan y consiguen estas cuentas y “quie ren” hacer collares, bolsas, etcétera.

En la entrevista a Félix Zorrilla queda explicitado que las mostacillas y los objetos elaborados con ellas son elementos que intervienen en los procesos de di ferenciación respecto a otros grupos étnicos. Señala que los “chulupíes” (nivaclé) usaban un solo color de mostacillas. Al mostrarle unos pendientes auricu lares que solo se registran en colecciones maká (ver Figura 1) y preguntarle si ese tipo de aros usaban los “chulupíes” (nivaclé) responde: “No, más fino lo que usaban, que no es tan ancho...”. Señala, en tonces, una foto de un collar maká elaborado con un tejido “tipo trenzado” de dos hilos de caraguatá que forma un tejido romboidal alargado (Figura 9), mencionando que “esa clase es la que hacen los chu- lupíes... hasta ahí nomás... no había muchos co lores.” y que, en esa época, los maká usaban más colores de mostacillas. Félix Zorrilla nos indica que los aros que se observan en la Figura 1 solo los usa ban los maká.23 El formato y los colores de los aros de mostacilla usados por los Maká intervenían, por lo tanto, en la construcción de la identidad maká y en los procesos de diferenciación respecto a otros grupos del Chaco, en este caso, los nivaclé.

En complejos contextos de interculturalidad, en un ir y venir entre el monte y la ciudad, entre los grupos maká, lengua y nivaclé, entre los maká y Paraguay y Bolivia (la guerra), entre los maká y los paraguayos, los objetos de mostacilla obtenida principalmente en Asunción participaron y parti cipan en la resignificación, afirmación y elabora ción de la identidad maká.

Conclusiones

Al inicio de este artículo, hemos citado una serie de trabajos que problematizan el pensar a las socieda des indígenas en situaciones coloniales como sujetos pasivos sin capacidad de accionar frente a condicio nes hegemónicas, poniendo en cuestión la categoría de cambio e incorporación de elementos foráneos como pérdida de la “pureza original” de dichas so ciedades. Por el contrario, los autores citados propo nen dar cuenta de la agencia de los indígenas frente a las instancias hegemónicas y estructuras sociales, pensándolos como sujetos activos que en cada prác tica social se apropian, negocian, crean, recrean y re interpretan dichos elementos a partir de lo local y de su presente. Es en estas prácticas sociales donde se construyen históricamente las identidades étnicas.

Consideramos que el ingreso de las mostacillas, cuentas de vidrio, chaquiras o abalorios a la región del Gran Chaco y su empleo por parte de los dis tintos grupos étnicos es un claro ejemplo de la ca pacidad de agencia de los indígenas. Estas cuentas procedentes de las sociedades coloniales y naciona les, no producidas por las poblaciones locales, fue ron apropiadas y resignificadas por ellas a partir de concepciones y proyectos propios.

El estudio de las estructuras textiles, formatos y di seños de los objetos elaborados con mostacillas son testimonio de la puesta en práctica de saberes y co nocimientos locales de larga data entre los distintos grupos étnicos del Gran Chaco, como los vincula dos con la manufactura y el uso de collares y bor dados con cuentas de valva blanca. Una situación similar se observa en aquellos objetos con tejidos “de” chaquiras que, aunque con formatos novedo sos, sirvieron como soportes de imágenes antiguas y relevantes entre estas sociedades; los tatuajes de las mujeres mocoví dibujados por Florián Paucke en el siglo XVIII nos dan una pauta de esto.

Por lo tanto, la incorporación de esta materia pri ma, producto de la relación con los “blancos”, no parece haber implicado una pérdida o disrupción en las culturas e identidades de las sociedades indígenas consideradas; por el contrario, parece haber contri buido a la afirmación de ellas a partir de complejos procesos de apropiación y negociación en las prácti cas sociales de producción y uso de sus integrantes.

Lo anterior, también, puede plantearse para los maká de Paraguay, entre los que el uso de mostaci llas para elaborar objetos de indumentaria y “ador no” corporal implica e implicó, más que la puesta en riesgo de su identidad, la construcción histórica y reafirmación de la misma frente a las sociedades “no indígenas”. Como se deduce de lo mencionado por los dos ancianos entrevistados, estos objetos han intervenido, a través de sus formas y colores, y más ampliamente, a través de su materialidad “foránea”, en sus procesos de construcción identitaria.

Para finalizar, nos interesa citar a la antropóloga Ma rina Matarrese (2012), quien menciona cómo las mujeres pilagá conciben la incorporación de nuevos objetos y diseños y cómo éstos se relacionan con su condición étnica, lo cual interpela nuestra forma de pensar las producciones indígenas con cuentas de vidrio que venimos analizando:

[...] para las artesanas la incorporación de nuevos objetos y diseños no significa una pér dida o disrupción de la condición étnica aso ciada a la nueva producción material, y lejos de testimoniar un debate entre tradición y modernidad [...] alecciona acerca del modo en que los aborígenes piensan, recrean y resitúan su nueva situación de interculturalidad [106].

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Yturbide, T. y Mozzi, C. (1998). La chaquira en México. Mé xico: Museo Franz Mayer- Artes de México. [ Links ]

2Chaquira es una voz quechua que, con anterioridad a la llegada de los europeos a América, específicamente al área andina, hacía referencia a sartas o collares de cuentas que no eran de vidrio, ya que esa materia prima no se conocía en el continente americano. Sin embargo, en distintos países de habla hispana como México, e incluso portuguesa (Brasil), el vocablo chaquira suele remitir a las cuentas de vidrio llegadas a América a tra vés de los europeos. Este empleo se registra en distintos textos académicos sobre el tema, a saber: Iriarte, 2002; Lagrou, 2013; Yturbide y Mozzi, 1998, entre otros. En este artículo se emplea el término chaquira para la re gión del Gran Chaco en este sentido, ya que parece un uso común, como se puede constatar a partir de su defi nición en el Diccionario de la Real Academia Española: “Chaquiras: Cuentas, abalorios, etcétera, de distintas materias que llevaban los españoles para vender a los indígenas americanos”. Se usarán en el artículo indistintamente los términos chaquiras, mostacillas y abalorios, referenciando a las cuentas de vidrio traídas por los europeos a América y obtenidas por los indígenas a través de los “ blancos”.

3 El Gran Chaco sudamericano es una planicie de esca so relieve, limitada al oeste por las estribaciones de la cordillera de los Andes, al este por los ríos Paraguay y Paraná, al sur por el río Salado y al norte por el Matto Grosso. Abarca parte de los actuales Estados de Ar gentina, Paraguay y Bolivia. Es una región socio-culturalmente compleja, en la que viven distintos pueblos originarios, relacionada con otras regiones como la an dina, amazónica y la pampeana (Braunstein y Miller, 1999; Wright, 2005).

4 La numeración entre corchetes corresponde a las pági nas de las publicaciones referidas.

5 En el Chaco argentino, los toba se dividen en tobas orientales, que viven en el este de las provincias del Chaco y Formosa y tobas occidentales en el oeste de las provincias de Salta y Formosa; el grupo llamado por Al fred Métraux “toba- pilagá” vive en el oeste de Formosa (Mendoza, 1999; Wright, 2005).

6 Cabe señalar que el empleo de chaquiras se registra también entre otros pueblos del Gran Chaco, a saber: corpus museográficos chorote (manjuy), wichí e ishir. Sin embargo, no presentan la misma profusión que entre los pueblos mencionados en el texto. En los conjuntos manjuy y wichí se observan pocos casos de empleo de chaquiras para el bordado de bandas cefálicas y vinchas. En el caso ishir, del Chaco paraguayo, las chaquiras se emplean para el bordado de cinturones ceremoniales denominados pamó (Boggiani, 1900; AA.VV., 2008).

7Caraguatá o chaguar son los nombres dados, en las zo nas de influencia guaraní y quichua, respectivamente, a plantas pertenecientes a la familia de las bromeliáceas. Las fibras textiles se obtienen de las hojas. Las especies usadas con fines textiles por los indígenas de la región son: Deinacanthon urbanianum, Bromelia hieronymi y Pseudananas sagenarius. Otras especies de bromeliáceas textiles mencionadas en la bibliografía son: Bromelia serra, Bromelia balansae, Dickia ferox y Aechmea disti- chantha (Arenas, 1997).

8 El relevamiento de las colecciones mencionadas implicó el estudio de la materialidad de las mismas, y también de sus historias, tanto previamente como luego de su ingreso a los museos. El estudio de la materialidad consistió en el análisis de cada uno de los objetos, considerando la descripción de las materias primas, estructuras textiles, formatos, medidas, diseños y colores de los mismos, trasladando la información a fichas de análisis. Junto con la elabora ción de las fichas, se llevó a cabo el registro fotográfico de cada uno de los objetos. Al mismo tiempo, el estudio de las historias de las co lecciones/objetos incluyó la consulta de material de ar chivo (documentos escritos y fotográficos), los catálogos de ingreso de objetos a los museos y el relevamiento de bibliografía vinculada. En las fichas mencionadas más arriba, se consignaron, entonces, otros campos relevan tes para el estudio de la cultura material que integra el patrimonio de museos, a saber: forma y año de ingreso al museo, año de recolección, recolector, lugar de reco lección, pueblo/nación/grupo social, procedencia geo gráfica, referencias bibliográficas.

9Eduardo Saguier (s.f.) menciona, en la lista de apéndi ces de su obra Genealogía de la tragedia argentina. La violenta transición de un orden patrimonial-predatorio a una democracia crecientemente condicionada por el pretorianismo (1870-1912), la existencia, en el Archivo General del Ejército Argentino, de un documento in cluyendo el diario de marcha, del 4 de noviembre del 1912, del capitán Alberto Benavides (jefe de Patrulla) al jefe del C-7 en Presidencia Roca (AGE, Leg. 1040, fs. 26-30) (p. 19). Podemos concluir que el capitán Alber to Benavides mencionado en el catálogo del museo es la misma persona mencionada en estos archivos. Cabe aclarar que el C-7 de dicho documento es el Regimien to de Caballería N° 7 que actuaba en el Chaco. Desde 1911 la División de Caballería del Chaco estaba a cargo del coronel Enrique Rostagno. Ésta era conformada por los regimientos 5, 6, 7 y 9 de Caballería. Para la época de la donación, los distintos regimientos habían proce dido al adelantamiento de las fronteras. El Regimiento de Caballería N° 7, en 1911, se asentó en Presidencia Roca y ocupó los fortines Uriburu, Beltrán y Brown (Beck, 1994). Para 1913, el teniente Francisco María Guerrero actua ba en el Regimiento N° 9 de Caballería de Línea y en vía los objetos desde Comandante Fontana (Formosa) (Guerrero, F. a J. B. Ambrosetti, 2 de octubre, 1913). El Regimiento N° 9, para la misma fecha, había avanzado hasta el km 521 de la línea Embarcación- Formosa (des pués Comandante Fontana) y había adelantado fortines a Pegadla, Capilé, Yunká y Lagadik (Beck, 1994).

10 Cabe aclarar que, en el año 1947, las colecciones et nográficas y arqueológicas del Museo de Ciencias Na turales “Bernardino Rivadavia” fueron donadas, por decreto, al Museo Etnográfico “J. B. Ambrosetti” y es por ello que actualmente integran el patrimonio de este último.

11 Entre sus viajes de estudio al Chaco, Alfred Métraux realiza una expedición al Chaco central en el año 1939 por medio de una beca de la John Simon Guggenhein Memorial Foundation, visitando y alojándose en misio nes anglicanas de la región, entre ellas Sombrero Negro (Bilbao, 2002). Durante este viaje forma colecciones que se encuentran en el American Museum of Natural History, que se pueden consultar actualmente en su catálogo en línea; en ellas se registran objetos elaborados con chaquiras, atribuidos mayoritariamente a grupos pilagá de Laguna de los Pájaros, toba de Sombrero Negro y “chulupí” (nivaclé) del río Pilcomayo (https://anthro.amnh.org ).

12 Los objetos recolectados por la Dra. Wanda Hanke en su viaje de estudio de 1938, son comprados por el Museo de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (Catálogo de ingreso de objetos del Museo de Histo ria Natural de Buenos Aires “Bernardino Rivadavia”, 1929-1945, p. 136).

13 En el año 1939, es traído a Buenos Aires, por la interme diación del general Juan Belaieff, el ‘espectáculo’ “Aldea india” integrado por hombres y mujeres maká, el cual se realiza en La Rural. Allí asisten distintos etnógrafos de la época, entre ellos Alfred Métraux y Enrique Palavecino (Giordano, 2004).

14 Las categorías de estructuras textiles con cuentas se ba san principalmente en las definiciones de Suárez (2010) y Seiler-Baldinger (1994).

15 Elías, M. A. (2013, 23 de octubre). Entrevista a Félix Zorrilla, traducción de Emilio Torres, Nueva Colonia Indígena Maká, Mariano Roque Alonso, Paraguay.

16 Consideramos que es a este tipo de objetos, y más espe cíficamente los elaborados en tejido “tipo red”, a los que se refiere Métraux (1946) al hablar de “bandas anchas” [275].

17 La relación 1/1 se refiere a la cantidad de cuentas salta das y ensartadas. En este caso, corresponde a una cuen ta saltada y una cuenta ensartada.

18 La relación 3/3 y 5/5 se refiere a las cuentas saltadas y ensartadas, entre ellas una tiene la función de cuenta de enlace.

19 Respecto a las bolsas de caraguatá maká y nivaclé, otros autores señalaron el uso predominante de los colores rojo y azul (Braunstein, 1982; Escobar, 1993; Gómez- Perasso, 1977).

20 En el año 2013, he llevado a cabo un breve trabajo de campo en la comunidad Maká que vive en la Nueva Colonia Indígena Maká, en las afueras de la ciudad de Asunción (Mariano Roque Alonso, Paraguay). El traba jo se extendió durante una semana, en la que entrevisté a tres personas. Las entrevistas versaron sobre el empleo de mostacillas durante la tercera década del siglo XX y en la actualidad, y fueron realizadas a María Gómez (anciana nivaklé que sigue realizando tejidos de mosta cillas y que hace muchos años vive en la colonia), Félix Zorrilla (anciano maká que transitó su niñez y juventud durante la Guerra del Chaco en los años treinta del siglo XX) y Emilio Torres, quien fue el encargado de guiar me por la comunidad, establecer a quiénes entrevistar y realizar la traducción de lo que contaban los ancianos, ya que hablaban en idioma maká. Por esto, las trans cripciones de las entrevistas de María Gómez y Félix Zorrilla están en tercera persona. Las entrevistas se realizaron con el apoyo de imágenes impresas, en tamaño natural y a color, de los objetos maká con cuentas de vidrio de las colecciones estudia das e imágenes de archivo con personas maká usando distintos “adornos” elaborados con mostacillas, las cua les fueron mostradas a los entrevistados.

21 Elías, M. A. (2013, 24 de octubre). Entrevista a María Gómez, traducción de Emilio Torres, Nueva Colonia Indígena Maká, Mariano Roque Alonso, Paraguay.

22 Elías, M. A. (2013, 23 de octubre). Entrevista a Félix Zorrilla, traducción de Emilio Torres, Nueva Colonia Indígena Maká, Mariano Roque Alonso, Paraguay.

23 Elías, M. A. (2013, 23 de octubre). Entrevista a Félix Zorrilla, traducción de Emilio Torres, Nueva Colonia Indígena Maká, Mariano Roque Alonso, Paraguay.

Recibido: 06 de Junio de 2016; Aprobado: 05 de Diciembre de 2016

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