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Alpha (Osorno)

versión On-line ISSN 0718-2201

Alpha  n.26 Osorno jul. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22012008000100020 

ALPHA Nº26/Julio 2008 (295-300)


RESEÑA

Constantino CONTRERAS y Mario BERNALES. Oralidad y cultura tradicional (Nahuelbuta, Chile). Temuco: Ediciones Universidad de La Frontera 2007, 257 pp.


Juan Bahamonde Cantín
Facultad de Estudios Generales, (Chile)


Dirección para correspondencia


En esta publicación, fruto del trabajo in situ de Contreras y Bernales, se registran y estudian varios géneros de textos, transmitidos oralmente en la zona de Nahuelbuta, como: leyendas o relatos, circunscritas a determinados sucesos locales o regionales; cuentos maravillosos y no maravillosos de una vigente tradición oral; persistentes romances novelescos de la tradición cultural hispánica; décimas o composiciones en verso, recitadas y cantadas por informantes; la danza-cueca y la tonada –de fuerte vitalidad– estudiadas como manifestación verbal, que comprende, al mismo tiempo, el aspecto musical y coreográfico y, finalmente, la adivinanza, como género recíproco, que presenta una temática variada entre los adultos mayores. Este corpus oral, recopilado, transcrito y analizado por Contreras y Bernales tiene en común que está expresado en un castellano en su modalidad popular sureña, viven (o sobreviven) en una misma comunidad rural contemporánea y hunden sus raíces en la tradición cultural hispano-europea o en la hispano-criolla.

Constantino Contreras Oyarzún es un investigador con un vasto conocimiento de los diversos géneros de textos transmitidos oralmente, que aún se encuentran vigentes en el sur de nuestro país. En el año 1966 divulgó un “Estudio lingüístico-folclórico de Chiloé: mitos y actividades laborales rudimentarias” (Tomo XVIII del Boletín de Filología de Universidad de Chile) y “Mitos de brujería de Chiloé” (Estudios Filológicos Nº 2 de Universidad Australde Chile). Ambos artículos están centrados en la descripción y clasificación de los mitos chilotes; pero el mérito es mayor, por cuanto Contreras analiza, al mismo tiempo, la raigambre de los mitos del archipiélago chilote, ya sea de tradición indígena o hispánica, pudiendo determinar ciertos sincretismos.

En Universidad de Los Lagos, Constantino Contreras formó un equipo con Eduardo Barraza y Pilar Álvarez-Santullano que investigó la tradición oral de la provincia que originó la publicación de Cuentos orales de raíz hispánica (1992), edición agotada, y de Cuentos orales de adivinanzas. Selección, estudios y notas (1995). Cuentos orales de adivinanzas refleja un trabajo realizado con rigor y que según Fidel Sepúlveda Llanos, su prologuista, “enriquece la filología, la antropología y la estética. Manifiesta cómo la oralidad escribe la historia espiritual de los pueblos, guardando en el subsuelo de la memoria los tesoros más preciados de su identidad”. En el año 2002, Contreras publica –junto con Mario Bernales– “Rasgos lingüístico-etnográficos de un área lateral” (Estudios Filológicos Nº 37) centrado en el carácter conservador del castellano hablado en Nahuelbuta (cordón montañoso, ubicado en el sector noroeste de Araucanía Posteriormente, en Universidad de La Frontera junto al académico Luis de la Barra publicó Para saber y contar. Cuentos orales de raíz hispánica en la periferia de Araucanía (2004) como resultado de una investigación centrada en los cuentos de tradición oral de raíz hispanoeuropea, que permanecen en la memoria de los informantes de distintas localidades rurales de esa zona.

En definitiva, esta secuencia de trabajos, desarrollados en forma casi ininterrumpida, que se sitúa temporalmente desde casi mediados del siglo XX, hasta los inicios del presente siglo, centrados en los sectores rurales de Chiloé, Osorno y Araucanía le han permitido a Constantino Contreras ser un absoluto conocedor del lenguaje y de la producción de textos orales de un extenso y representativo espacio del sur de Chile.

Ahora, Constantino Contreras y Mario Bernales presentan esta importante publicación que da cuenta del estudio, análisis y clasificación de seis manifestaciones orales –o formas simples, según André Jolles– que aún perviven en la zona lateral de la zona cordillerana de Nahuelbuta.

El plan de este libro consta una parte introductoria que comprende el Prólogo, a cargo del Alcalde de Angol y una Presentación de los autores. Los nueve capítulos están destinados al estudio literario y lingüístico de ocho géneros de textos transmitidos oralmente. Por este motivo, cada capítulo aparece organizado de la siguiente manera: precisiones teóricas y análisis, bibliografía específica y corpus representativo de relatos seleccionados. Formalmente, la estructura de los nueve capítulos se presenta en el siguiente orden: 1. Oralidad y cultura tradicional, incluyendo mapa esquemático de Nahuelbuta, 2. Leyendas, 3. Cuentos maravillosos, 4. Cuentos no mara-villosos, 5. Romances, 6. Décimas, 7. Cuecas y tonadas, 8. Adivinanzas, 9. Glosario.

En el capítulo 1 (13-22) hay una descripción geográfica, histórica y etnográfica de Nahuelbuta, como zona rural, destinada a justificar por qué se mantienen vigentes en esa zona determinados patrones culturales de tipo colonial por sobre la influencia mapuche. Luego se reseña la metodología aplicada en la recolección de materiales en las seis áreas geográficas de la zona, utilizando una metodología apoyada en los principios y técnicas de la dialectología y el folclore. Las reflexiones de los investigadores están centradas, por una parte, en el debilitamiento de la función social y recreativa de estas manifestaciones por la expansión de los medios de comunicación; pero, también, aluden a algunos aspectos más específicos, relacionados con las limitantes del texto oral como discurso recopilado mediante grabaciones magnetofónicas, por cuanto al ser procesado no sólo se pierden las relaciones con el entorno sino, también, los elementos paralingüísticos que contribuyen a la verdadera comprensión del mensaje.

El capítulo 2 (23-43) transcribe, estudia y clasifica ocho leyendas registradas por primera vez, cuya temática tiene relación con hechos insólitos ocurridos en la zona de Nahuelbuta, leyendas que Contreras y Bernales clasifican como: a) Tesoros ocultos o entierros, en donde sobresale la leyenda de El tesoro de Pedro de Valdivia, que hunde sus raíces en un hecho supuesto, ocurrido en el siglo XVI; b) Búsqueda de materiales preciosos (oro y plata), agrupación temáticamente parecida a la anterior; c) Historias de espíritus o seres encantados que presentan una estrecha relación con las creencias locales, en donde están presente los elementos mágicos y sobrenaturales que existen en la memoria cultural de los habitantes de Nahuelbuta y, finalmente, d) Las creencias religiosas de raíz cristiana, como “El pájaro niño”, especie de santo milagroso circunscrito geográficamente a la ciudad de Lota.

En los capítulos 3 y 4 (45-149) se estudia y analizan los cuentos de tradición de Nahuelbuta, los que son divididos en: cuentos maravillosos y no maravillosos. De acuerdo a los antecedentes expuestos por los autores, el corpus recopilado de los cuentos de tradición oral, de origen hispanoeuropeo, casi alcanza al centenar, destacándose su función recreativa, ejemplarizadora de saberes y de ejemplaridad. Respecto a los “cuentos maravillosos”, los investigadores seleccionan y analizan doce cuentos. Los ordenan en tres subclasificaciones temáticas, cuyas versiones se ajustan al modelo o canon fijado por V. Propp (1981), y clasificados por su origen hispanoeuropeo, según el índice internacional de Aarne Thompson (1972): a) Tres cuentos, donde el poder mágico o sobrenatural que ayuda al héroe puede ser heredado o radica en un objeto entregado por un donante: El cazador de la tórtola (o Juan de PeñaLa laguna Palo Catalambú (o Cuento de Pedro, Juan y Manuelito), El caballito de siete colores (relato vigente también en Chiloé y Osorno); b) Cinco cuentos de estructura narrativa más simple, pero que contiene elementos mágicos y maravillosos: Cuento de Juan Soldado, Juan Catorce, La suerte del tonto, El pescadito San Martín, El cuento de “Irís y no volverís”; c) Cuatro cuentos de contenido cristiano: La mata de col, El viaje de los tres hermanos, Bartolo y Las doce palabras redobladas.

De los “cuentos no maravillosos (picarescos y de ingenio)”, se seleccionan trece versiones que se caracterizan por sus rasgos de exageración o caricatura que conducen al humor. Predominan en esta parte, de acuerdo al contenido, los cuentos del tonto, cuentos de adivinanzas y de Pedro Urdemales. Los textos son presentados en el siguiente orden: Cuento del tontito, El viaje de Pedro Animale, Las apuestas de Pedro y el gigante, La burla de Pedro Urdemales, Los dos vecinos, Cuento de una mentira bien grande, Por una adivinanza una princesa, La adivinanza del soldadillo, La adivinanza del preso, El buen ladrón, Cuento de tres hermanos, La justicia del rey y, finalmente, El león y el venado. Cabe destacar que la mayor parte de estas narraciones se encuentran vigentes en otras zonas de nuestro país, por cuanto son versiones de antiguos cuentos de filiación hispanoeuropea.

El capítulo 5 (151-163) está dedicado al estudio de los romances de raigambre hispánica. Contreras y Bernales dan cuenta de las escasas composiciones de este tipo, con ciertos vacíos en su forma (en ellos predomina la estructura métrica octosilábica) y contenido. No obstante, clasifican estas piezas de acuerdo a su asunto o argumento, en dos clases: novelescos y relativos a bandidos. De la primera agrupación, se recopilaron dos versiones del romance clásico, Blanca Flor y Filomena y una versión cantada de La mujer infiel (conocida también como La adúltera, Albaniña, etc.). De los, romances de bandidos, se recopilaron dos de raíz hispánica, consignándose una versión de Juan Portela y dos versiones del Romance de Luis Ortiz. Pero, también, rescataron una versión de raigambre chilena del romance El huaso Alberto Contreras. Es importante destacar el aporte de estos investigadores al lograr actualizar desde la memoria de informantes antiguos estas verdaderas piezas de museo, por cuanto, se trata de una forma de expresión que ha logrado sobrevivir sólo en zonas muy aisladas de nuestro país.

En el capítulo 6 (165-189) se estudia una de las formas de composición en verso más utilizada por los poetas populares, como es la décima. Ligada a la expresión musical, la décima es la forma preferida para el llamado canto a lo pueta, aún vigente en una extensa área del centro de nuestro país, pero, también es la forma preferida por los payadores o cultores del verso improvisado.

En la zona de Nahuelbuta los investigadores encontraron informantes que recitan décimas que pertenecen a la modalidad de versos a lo humano, clasificadas en: décimas glosadas, décimas libres –o en serie sobre diversos temas– contrapuntos y brindis.

De las décimas glosadas (conocida en Chiloé como décima con cuarteta glosada) se transcribe una versión de El minero y la china, recitada por el informante Dagoberto Araneda. La característica de esta pieza radica en que el contenido está asumido por un hablante autorreferido como minero. Entre las décimas libres sobresalen tres piezas jocosas: El huaso reparón, El enamorado y la pulga y A la orilla de un camino; como contraste, se presenta una pieza de hechos trágicos, protagonizados por un bandido, titulada: Se espera un fusilamiento.

En relación a los contrapuntos o composiciones en décimas dialogadas, donde se evidencian dos voces que presentan puntos de vista contrapuestos, se rescataron tres interesantes piezas: Un atentado cobarde, Contrapunto de la mujer con el marido y Contrapunto de un policía con un borracho. Finalmente, el estudio presenta ocho brindis, caracterizados como “autorre-tratos alegres” donde se elogian los distintos oficios. Es el caso de Décimade los dos amigos, Brindis del campesino (dos versiones), Brindis del huaso, Brindis del jardinero, Brindis del verdulero, Brindis del zapatero y, finalmente, Brindis por el gallo.

El capítulo 7 (191-215) estudia de la cueca como manifestación verbal, musical y coreográfica –cultivada por los informantes de mayor edad– de las cuales se presentan los textos de cuatro tonadas antiguas. En el contenido de las ocho piezas festivas (danza-cueca) recopiladas predomina, sin duda, la temática de la conquista amorosa y algunos de sus tópicos son conocidos en el centro y sur de Chile, como sucede con Debajo de un limón verde, La bella se está peinando, Rosa, Rosita y Paloma del norte. Algo parecido sucede con los ripios de las piezas recopiladas en Nahuelbuta, por cuanto son utilizados por gran parte de los cantores populares de la zona central y sur de nuestro país y tienen estrecha relación con las piezas cantadas de tipo amoroso: “la vida”, “mi vida”, “caramba”, “ay de mí”, “si, ay, ay, ay”, etc.

Además, se rescataron cuatro tonadas de la memoria de los informantes más antiguos de Nahuelbuta. Los pájaros en la cosecha, centrada en una alegoría, constituida por varias metáforas personificadas, corresponden a la denominada tonada de faena (de acuerdo a la clasificación propuesta por Roberto Contreras Vaccaro, de Universidaddel Bío-Bío). Tres piezas, interpretadas por los cantores Hilario Arraigada, Carlos Sabat Carrasco y Dagoberto Araneda, se asocian a la forma conocida como parabién. Se cierra este capítulo con las transcripciones musicales de doce piezas.

El capítulo 8 y último (217- 237) está dedicado a las adivinanzas. Contreras y Bernales distinguen dos grandes clases de adivinanzas: las autónomas y las enmarcadas en una narración; estas últimas, llamadas también por los analistas, adivinanza-cuento o cuentos de adivinanzas (tipología ya estudiada por Contreras, Barraza y Álvarez-Santullano, 1995). De las autónomas se seleccionan setenta y cinco microtextos. El objetivo es intentar descubrir cuáles son los recursos verbales empleados en la estructuración de tales adivinanzas. Para ello recurren a los conceptos aportados por la semántica lingüística (Coseriu, 1978; Lyons, 1980; Gutiérrez Ordóñez, 1992; Lakoff y Jonson, 2001). Coseriu distingue tres planos o dimensiones de los contenidos lingüísticos: la designación (o “referencia a lo extralingüístico”), el significado (“el contenido dado en y por una lengua como tal”) y el sentido (“el plano semántico propio y exclusivo del texto”) (128-147). La aplicación de estos conceptos ha permitido determinar que los microtextos están configurados mediante una imagen verbal que actúa como signo (“un pájaro”, “una culebrita”, “una vieja corcovada” etc.) relacionada con los referentes (o denotatum verificable), es decir, aquello a que se alude. Por lo tanto, el formulador y descifrador no sólo debe conocer los significantes y significados de los signos lingüísticos utilizados y los sentidos creados en la composición sino, también, deben tener conocimiento de los objetos designados (o respuesta), pertenecientes al mundo natural o al plano cultural. Considerando estos aspectos discursivos, las piezas recopiladas son clasificadas de acuerdo al recurso estilístico que predomina en la imagen del microtexto, ordenándolas concienzudamente de la siguiente forma: imagen metafórica (diez microtextos), imagen metafórica + personificación (dieciséis), imagen metafórica + onomatopeya o aliteración (tres), imagen alegórica (cinco), imagen comparativa (dos), formulación paradojal (tres), formulación paradojal + metáfora + personificación (uno), imagen metonímica (seis), imagen metonímica + metáfora (cuatro), imagen metonímica + metáfora y personificación (dos), formulación ambigua por polisemia de un signo o por homonimia (cinco), formulación ambigua por homonimia + paradoja (uno), formulación proinferencial (tres), formulación equívoca (cinco) y, finalmente, formulación ambigua por elipsis o supresión de información contextual (nueve microtextos).

Cierra el libro un interesante Glosario (Capítulo 9: 239-257) que permite al lector que no es oriundo de Nahuelbuta familiarizarse de mejor manera con las piezas recopiladas. Los lingüistas destacan, en este catálogo, aspectos lingüísticos propios del castellano en su modalidad popular sureña, por este motivo predominan especialmente las variantes fónicas. Pero, también, se le otorga una especial relevancia al léxico utilizado por los hablantes de esta área lateral de Chile, en donde predominan voces de procedencia mapuche y voces de origen quechua.

El trabajo de Constantino Contreras y Mario Bernales tiene el mérito de haber puesto en el primer plano de la investigación científica una temática de raigambre en la cultura rural chilena, temática relegada a un segundo o tercer plano dentro de las preferencias de los investigadores nacionales. Con este trabajo in situ se ha podido rescatar, casi del olvido, una parte importante de la tradición oral, recitada y cantada por los informantes más antiguos de una zona fronteriza, donde aún no se perciben los efectos de la globalización. En consecuencia, Oralidad y cultura tradicional (Nahuelbuta, Chile) es una verdadera contribución a la cultura local y un reconocimiento a la literatura oral de nuestro país, más valorada por estudiosos extranjeros que por los nacionales.


Correspondencia a:
Universidad del Bío-Bío
Avenida Collao 1202, Concepción (Chile)

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