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Alpha (Osorno)

On-line version ISSN 0718-2201

Alpha  no.46 Osorno July 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22012018000100311 

RESEÑA

RESEÑA

Víctor Brangier Peñailillo* 

*Universidad Bernardo O´Higgins, Centro de Estudios Históricos, Avenida Fábrica 1990, Santiago (Chile). vmbrangi@gmail.com

ONETTO, Mauricio. ., Temblores de tierra en el jardín del edén. Desastre, memoria e identidad. Chile, siglos XVI-XVIII. ., , Santiago: DIBAM, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 2017. ISBN: 978-956-244-386-9. 472p.

En Entre paréntesis, obra de recopilación póstuma de escritos de Roberto Bolaño, se recoge uno de sus testimonios publicado originalmente en Barcelona en 1998 y que condensa las impresiones del retorno a su país natal tras el exilillo. La impresión de encontrarse nuevamente rodeado de chilenos en el aeropuerto de Santiago le habría generado un efecto anímico que no estaba dispuesto a revivir: “…lo que más vi en aquellos primeros minutos fue a chilenos quietos y silenciosos, chilenos que miraban el suelo como si estuvieran flotando sobre un abismo dudoso…”. Previamente, el autor de 2666 había comentado que durante su residencia en Barcelona había identificado un chileno en una librería solo por su actitud taciturna.

Al ojo agudo de Bolaño no se le escapó la expresión aciaga que permitiría identificar un chileno de sujetos de otras nacionalidades. Estas imágenes pueden impulsar un análisis acerca de la idiosincrasia en Chile de corte esencialista y a-histórico. De todos modos conviene plantear algunas preguntas respecto del supuesto sello contrito del chileno: ¿Cuáles son los factores que contribuyen a delinear estas imágenes y que facilitan su permanencia y difusión? ¿Tienen alguna relación con la identidad chilena? ¿La nutren o se nutren de ella o ambas?

El libro reseñado en estas páginas nos ofrece una aproximación a los tránsitos de la identidad, la memoria y la historia en Chile que podría problematizar una genealogía del fatalismo y la melancolía en las raíces culturales del país. Temblores de tierra en el jardín del edén aborda directamente el papel de los terremotos de los siglos XVII y XVIII en la configuración de una memoria colectiva y en el uso político y discursivo que los contemporáneos dieron a esos hitos. El autor plantea que el terremoto de Santiago de 1647 implicó la consolidación de un “registro discursivo” de los vecinos del reino que les fue útil para comunicarse con las autoridades de la Corona desde una posición de merecimiento. Registro discursivo que se apoyó sobre la noción dual de víctimas a premiar por los desastres que les correspondía enfrentar y por la fertilidad del territorio que convenía mantener.

La obra goza de ciertas cualidades que convierten el texto en un aporte serio al campo de discusión historiográfico respecto de la formación de la memoria y de la identidad. Y sobre todo, en el cartabón de la literatura que en las últimas décadas ha abordado la capacidad de los actores históricos de agenciar las estructuras y de tejer sus propias oportunidades. En este último sentido, resulta meritoria la apuesta metodológica al proponer una lectura de la documentación desde una perspectiva de discurso estratégico. Las cartas lastimeras del vecindario y de las autoridades capitulares elevadas a la Corona son filtradas por el tamiz crítico del autor quien descarta una lectura transparente hacia las conciencias de los contemporáneos como autoflagelantes o taciturnos. En este punto, el abordaje de las fuentes como discurso político lo dejan en una buena posición para dialogar con lugares comunes y con otras lecturas que habían definido al ser chileno desde su relación permanente con el desastre y con el “acontecer infausto”, así como ocurre en el debate que abre con la obra del historiador Rolando Mellafe (27-28 y 252).

A la abundante cantidad de material inédito de archivo y a su diversidad, se agrega como virtud la coherencia en la organización interna de la obra, pues la primera parte sitúa al lector en las condiciones de posibilidad del discurso político (los fracasos en la exploración del Estrecho de Magallanes, la expedición malograda de Diego de Almagro, la Guerra de Arauco y los terremotos). La segunda, interpreta los documentos desde la perspectiva del agenciamiento que los vecinos y autoridades locales abordaron para construir un relato oficial ante la Corona respecto de las dificultades y oportunidades que implicaba vivir en estas latitudes. Construcción política de una táctica discursiva que situó en su centro al terremoto de 1647 como catalizador de los desastres pasados y referencia para los futuros. Por último, la tercera sección aborda la difusión de ese discurso político en el tiempo, desde múltiples entradas (literarias, satíricas, religiosas, historiográficas, periodísticas, científicas e iconográficas) que fueron configurando la memoria colectiva y la oficial.

Sin perjuicio de los méritos apuntados, habría sido interesante que la obra hubiese dialogado con enfoques complementarios como por ejemplo con la propuesta iushistoriográfica del “poder jurisdiccional”, así como en las últimas décadas han propuesto historiadores críticos del derecho como Antonio Manuel Hespanha, Bartolomé Clavero, Carlos Garriga, Alejandro Agüero, entre otros. La ausencia se torna sensible porque, desde esta perspectiva, el uso político del desastre que propone el autor se podría explicar también dentro del contexto de “merecimiento” de una sociedad corporativa, en que cada cuerpo exigía al rey, como epicentro de la comunidad política plural, que declarara y resguardara esos derechos corporativos y heterogéneos. Después de todo, hasta donde ha sido posible saber desde este horizonte de discusión, hacer política en el Antiguo Régimen principiaba en aquel acto de decir esos derechos, esto es, en aquel gesto jurisdiccional (de iuris-dictio). Por ello, el autor pudo haber capitalizado la noción de “cultura política” de los vecinos que, a su juicio, querían “vender” una imagen específica del reino de Chile, demandándole al rey protección (187).

Las fuentes utilizadas e incluso citadas textualmente en el libro, dan pistas explícitas respecto de la existencia de una cultura política de este tipo en el vecindario de Santiago y de Concepción. Por ejemplo, en las cartas de Luis de Toledo, vecino de Concepción y del cabildo de esa ciudad, elevadas a la Corona en la década de 1570 solicitando directamente al rey distintos tipos de socorro (187). Estas evidencias podrían haber sido leídas desde la convicción respecto de que las corporaciones y vecinos conocían bien el derecho que les correspondía en el seno de la comunidad política que integraban. En este sentido, sería interesante revisitar la aseveración del autor respecto de que el discurso de víctimas que construyeron los vecinos y autoridades del reino permitió una “revalidación del vasallaje” (poniendo) “en cuestión su papel dentro del organigrama de la monarquía” (y manifestando) “que no lograban identificar qué posición tenían ni las formas de participación en dicho organigrama” (228).

No obstante, Temblores de tierra en el jardín del edén ofrece a la comunidad académica una virtud específica. El autor propone una lectura renovada de fuentes ya consultadas (como cartas de los cabildos del reino o de particulares) y rescata con rigor metodológico la táctica comunicacional que fundamentó su fabricación. Lectura a contrapelo que sitúa a los actores históricos -localizados en los márgenes de una amplia comunidad política- como agentes de sus propias oportunidades. Una interpretación que escapa de los esencialismos respecto del supuesto carácter suplicante o afligido de las comunicaciones que se entablaron desde este rincón de la monarquía. Y, lo que resulta más sugerente, el autor considera al final del camino, el aterrizaje que tuvo este constructo discursivo en el campo de la memoria oficial y colectiva, explicando en la larga duración, la imbricación estrecha entre estrategia, discurso e identidad.

Aquella última figura permite el retorno de las imágenes iniciales respecto de la posibilidad de existencia de un patetismo congénito en la idiosincrasia nacional. Postal de exportación que requiere un filtro crítico y análisis diacrónicos como el que ofrece Temblores de tierra en el jardín del edén.

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