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Alpha (Osorno)

On-line version ISSN 0718-2201

Alpha  no.48 Osorno July 2019

http://dx.doi.org/10.32735/s0718-2201201900048628 

NOTA

EDITH STEIN Y DIÁLOGO NOCTURNO

Night Dialog in Edith Stein

Eva Reyes-Gacitúa* 

*Universidad Católica del Norte (Chile). ereyesg@ucn.cl

Introducción

Edith Stein, mujer multifacética: judía, atea y filósofa. Cautivada por el modo en que Husserl trataba los problemas filosóficos y quien al leer la vida de Teresa de Ávila finaliza su búsqueda por la verdadera fe. Ingresa al Carmelo y más tarde, junto con su hermana Rosa, muere en los campos de concentración nazi.

El presente artículo recoge a modo de ensayo el trabajo interdisciplinar entre las áreas de Teatro, Letras y Teología, cuyo objetivo ha consistido en examinar una breve pieza de teatro desarrollada por la autora en 1941 titulada Diálogo nocturno.

El método ha sido la lectura y relectura de la obra, teniendo en cuenta el tejido histórico para situarlo en un nuevo contexto vital. Se ha optado por subrayar ciertas sutilezas y movimientos que entrega el género literario bíblico, a partir de la profundización del libro de Ester y el relato biográfico de Edith Stein. Esto ha posibilitado que el proceso interpretativo en el que se ha trabajado no se limite a restaurar el texto fuente, sino a resignificar el modelo, debido a que tal lectura se llevará a escena en una segunda parte. En este sentido, una opción ha sido detenerse en dos elementos: el primero indagar acerca de la vida de la autora acentuando aquellos talantes que configuran su personalidad, y un segundo elemento, expresar la correlación entre la pensadora y su pueblo. Desde este estadio -y a modo de retrospección- se ha estudiado la pieza teatral, cuyo título original es Nächtliche Zwiesprache.

Edith Stein, configuración de un retrato

El compendio autobiográfico de la pensadora en Obras completas1 nos ha permitido no solo conocer datos estables, sino configurar un retrato a partir de aquellos elementos de tensión y fractura presentes en su vida. Al respecto, sabemos que Edith Stein nace al interior de una familia judía el 12 de octubre de 1891. Su madre fue Auguste Courant, y su padre Siegfried Stein, quien muere en 1893 antes que Edith cumpliese los dos años de vida (Stein, 2002, p. 204; ESGA, 2010, p. 46). El matrimonio tuvo once hijos, de estos sobrevivieron siete y su madre asumirá el negocio de maderas heredado de su esposo.

La filósofa narra de primera fuente los acontecimientos de su vida y las preguntas esenciales que motivaron su existencia. Se describe poseedora de un genio chispeante, indomable y voluntariosa (Stein, 2002, p. 204; ESGA, 2010, p. 47). En otras ocasiones se manifiesta como una persona fría e inabordable; con sentimientos de inferioridad, cierta tendencia a la depresión y desconfianza en sí misma (Menchaca, 2012, p. 3). Desde su hogar, se la define ambiciosa y lista (Sancho, 2014, p. 25). En la escuela aprende música y piano, es una muchacha inclinada al teatro y los conciertos; practica el tenis y el remo; además es aficionada desde temprana edad a la lectura (pp. 24- 25). Cuando llega a la adolescencia no tiene argumentos para seguir adelante en una tradición religiosa que no le da respuestas (Stein, 2002, p. 46). Interiormente abandona su religión y comienza a identificarse con un humanismo práctico (p. 47). Reinicia una nueva etapa, entrando a la vida universitaria. Tal decisión sorprende, ya que solo a partir de 1901 fue posible el ingreso de la mujer a la Universidad (p. 47). En 1912 lee las Investigaciones lógicas de Husserl, dándose cuenta de la originalidad de este trabajo y la posibilidad de acercarse a la realidad de un modo distinto al que le habían señalado (p. 48). Este estudio le permite una purificación intelectual, situándose ante las cosas sin prejuicios y despojándose de toda anteojera (Stein, 2002, p. 366; ESGA, 2010, p. 211). Dicho punto de partida le concede posicionarse frente al mundo de un modo diverso; incluso al de la religión. Ahora bien, no se convierte en una mujer creyente, por entonces deja de lado el ateísmo y se inclina hacia un agnosticismo (Stein, 2002, p. 50). Irrumpe la Primera Guerra Mundial (1914-1918) fracturando la vida universitaria. La pensadora no lo duda, pospone sus estudios y solidariza con su país. En la Universidad de Friburgo el 3 de agosto de 1916 rinde exitosamente el examen de doctora en filosofía con la calificación de summa cum laude. En su autobiografía nos narra que una vez acogido el bautismo en 1922, desea entrar al Carmelo, sin embargo esta noticia será un duro golpe a su madre, por ello desea esperar con paciencia (Stein, 2002, pp. 500-501; ESGA, 2010, p. 351). La relación de Edith Stein y su familia estuvo marcada desde su conversión por sentimientos ambivalentes y contradictorios. Esto alcanzará su máximo punto de tensión en la toma de hábitos, al que no asistirá nadie de la familia (Sancho, 2014, p. 118). Es importante mencionar que la vida de la filósofa no fue siempre una vida en ascenso, sino una existencia profundamente humana, llena de ondulaciones. Es más, en su autobiografía se dejan entrever dos alusiones de pérdida de sentido, casi suicidas (Stein, 2002, p. 381; ESGA, 2010, p. 227). También la actitud luchadora va desvaneciéndose paulatinamente y en 1932 perderá interés por los derechos de la mujer que tanto había promocionado (Kerremans, 2012). A partir de 1933 se encontrará sin trabajo y antes de su entrada al catolicismo, comenzará a vivir una amistad con Dios. Esta situación le posibilitará leer desde la fe el ambiente histórico de su país y lo que más tarde le tocará vivir (Stein, 2002, p. 55). Sintetizando, en vistas al proyecto Diálogo nocturno, la configuración del retrato de Edith Stein intenta reunir no solo aquellos datos biográficos estables, sino ubicar elementos de contrastes acaecidos en su vida. Como filósofa actúa acompañada por una pregunta esencial, que le posibilita ir captando el sentido de las cosas. Los acontecimientos de un mundo polarizado no le son ajenos y, en este sentido, la crisis acaecida sobre Alemania y en particular a su pueblo, estarán presentes en su itinerario.

Destino del pueblo judío

Para 1933 Edith Stein es profesora en el Instituto Alemán de Pedagogía en Münster; allí le comentarán noticias acerca de las crueldades contra los judíos. Estos acontecimientos le permitirán discernir el destino de su pueblo:

Yo hablaba con el Salvador y le decía que sabía que era su cruz la que ahora había sido puesta sobre el pueblo judío. La mayoría no lo comprenderían, pero aquellos que lo supieran, deberían cargarla libremente sobre sí en nombre de todos. Yo quería hacer esto. Él únicamente debía mostrarme cómo (Stein, 2002, pp. 498-499; ESGA, 2010, p. 348).

Edith Stein envía una carta al entonces pontífice Pío XI el 12 de abril de 1933, en ella solicitaba su manifestación respecto de la persecución judía y los horrores del nazismo; como respuesta recibió tan solo una bendición papal. Waltraud Herbstrith afirma que tal petición solicitada al Papa no fue correspondida por falta de medios, y posteriormente fue encargada a los padres jesuitas La Farge y Grundlach a quienes les fue solicitado preparar un documento por la persecución racial. Debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial y la muerte de Pío XI este trabajo quedó detenido. Más tarde, Pío XII pudo integrarlo en algunas alocuciones (Herbstrith, 1990, p. 14).

Su larga búsqueda de la verdadera fe finalizó al encontrarse con la “Vida” de Teresa de Ávila, suceso del verano de 1921 (Stein, 2002, p. 500; ESGA, 2010, p. 350). Durante doce años tuvo la convicción que el Carmelo era su meta, al que ingresó el 14 de octubre de 1933. Para entonces, su madre era una anciana de 84 años y se trataba de un momento carente de alegría, pues bien sabía, era terrible lo que quedaba atrás (Stein, 2002, p. 510; ESGA, 2010, p. 361). Entre 1933 y 1942 transcurre su vida como Carmelita Descalza. El 15 de abril de 1934 tomará el hábito e inicia el noviciado, adoptando el nombre de religiosa: Teresa Benedicta de la Cruz -expresión del designio de su vocación-. Allí continuará desarrollando su vocación filosófica y preparando, entre otras obras, Ser finito y ser eterno (Stein, 2002, p. 60). La clausura no impide que se mantenga informada del ambiente político y social. De este modo, sus escritos y oración estarán invadidos por esta cruda situación (pp. 60-61). El 16 de abril de 1939 Edith Stein escribe “No tengo otro anhelo sino que, en mí y a través de mí, se cumpla la voluntad de Dios”. Este deseo marcará su trayectoria. Entonces se abandona a la Providencia, camino de entrega y de comunión con aquellos que están dentro, y afuera (p. 529). En continuidad a esta forma de pensar, emergen sus palabras tras la muerte del maestro Husserl el 23 de marzo de 1938:

No tengo preocupación alguna por mi querido Maestro. He estado siempre muy lejos de pensar que la misericordia de Dios se redujese a las fronteras de la Iglesia visible. Dios es la verdad. Quien busca la verdad busca a Dios, sea de ello consciente o no (Stein, 2002, p. 1251).

En este sentido, Edith Stein es portadora de una profunda intuición teológica donde el concepto de eclesialidad comporta un núcleo comunitario en vistas a la participación. La intercesión por quienes están fuera, nos recuerda que el mal no puede aceptarse; pues esta ha sido la premisa de una afirmación contundente en la comprensión soteriológica del Antiguo Testamento en vistas a un Dios que salva.

Algunos testimonios oculares del Carmelo afirman que el día en que llegó la SS a buscar a Edith Stein y su hermana Rosa, contaron con escasos minutos para recoger sus pertenencias. Entonces, Edith hace dos cosas: pide oración y solicita se contacten con el Consulado Suizo. Por otra parte, en el tramo del convento al carro, su hermana se desorienta. Edith toma su mano y le dice: “Ven, hagámoslo por nuestro pueblo” (Hersbstrith, 1990, p. 103). El 2 de agosto de 1942, hacia las 17:15 horas eran detenidas Edith y Rosa Stein por la Gestapo (Stein, 2002, p. 1410). En una de sus últimas cartas, detenida en Westerbork, Edith Stein escribe:

Estamos completamente tranquilas y contentas. Naturalmente, hasta la fecha sin misa y sin comunión […]. Ahora nos es dado experimentar un poco cómo se puede vivir sostenidas interiormente (pp. 1410-1411).

La pensadora pedirá dos veces ayuda a sus hermanas Carmelitas para salir del Campo. Posteriormente existe un cambio de actitud en relación con el sufrimiento, en la aceptación de que este no se puede evitar. Tras la muerte de Edith Stein y su hermana Rosa, Fritz Kaufmann2 escribirá una carta a Marvin Farber, allí describirá con hondo pesar la pérdida de su amiga.

Ella era aquella clase de genio de todo nuestro círculo que se preocupaba de todo y que atendía a todos con verdadero amor de hermana (y que cuidó también de Husserl, cuando estuvo gravemente enfermo en 1918) (pp. 1701-1702).

Fritz posteriormente indica

Edith ingresó en las Carmelitas por la especial devoción que sentía hacia santa Teresa, pero también porque deseaba ofrecer su vida y sus oraciones, en esa comunidad ascética, por la salvación de la humanidad. ¿Tuvo éxito, después de todo, en esta suprema tarea? (p. 1702).

Sintetizando, a partir del itinerario existencial de Edith Stein, el acontecimiento de su conversión la religa a su origen, al Dios de Abraham y de Jacob. La pertenencia al pueblo será evocado constantemente en sus escritos, por tanto deja de ser un simple dato y adquiere un valor teoantropológico, ancorado en un fundamento histórico. Los conceptos de pueblo, vida comunitaria e intersubjetividad adquieren rasgos renovados para una eclesiología de la comunión.

La obra Diálogo nocturno

Edith Stein compuso seis piezas teatrales, la primera fue en Breslau en 1920 con ocasión de la boda de su hermana Erna. Las otras obras pertenecen a su época de Carmelita y concretamente a los cinco últimos años de su vida: una en Colonia en 1938 y cuatro en Echt: 1939, 1940, 1941 y 1942 (Stein, 2004, p. 689). La mayoría se encuentran motivadas a celebrar fiestas de la comunidad, por ello el estilo o lenguaje empleado está pensado en sus receptores “se trata de piezas destinadas al consumo interno y festivo en un ambiente espiritual” (p. 690). En particular Diálogo nocturno fue elaborada el 13 de junio de 1941 para homenajear a la hermana y priora Antonia Engelman del convento del Carmelo en Echt, de la provincia holandesa de Limburgo; quien se encontraba de onomástico para la fiesta de San Antonio. El título original es Nächtliche Zwiesprache (165-171); ha sido editada por primera vez en Herder en 19873.

En el marco del proyecto VRI UC 2016-2017, la obra ha sido actualizada, considerando el texto original y sus traducciones4. Es una obra performativa que asume un modelo biográfico de escritura, paradigma de elementos sociopolíticos. Para el estudio y exposición se dividió la obra en 25 estrofas y trata del diálogo entre dos personajes: la Madre y la reina Ester; esta última también de nombre “la extranjera”. NZ se encuentra ambientada en una sencilla celda de un monasterio, donde la noche es el gran escenario y los acontecimientos suceden en un tiempo no lineal.

La obra permite conectar dos tiempos anacrónicos, así la que busca refugio adquiere el nombre propio de Ester, y la Madre conecta la narración directamente al Antiguo Testamento. Según José Vilchez, Ester pretende comunicar una enseñanza por medio de un relato dramático. Se trata de un acontecimiento de salvación, en forma de juicio en el que el culpable, Amán, sale condenado y el inocente Mardoqueo y el pueblo judío, absuelto y exaltado. Detrás de todo ello, el Dios de todos los pueblos. Por esta razón, la fe de los creyentes sostiene que Israel, Ester, Mardoqueo y los indefensos; es indestructible, contra el que nada podrán los grandes poderes de este mundo (Vilchez, 1998, pp. 189-190). La salvación es dada gratuitamente, ya que el Señor se inclina tiernamente ante lo pequeño; los términos hebreos hen y hesed se encuentran a la raíz de este movimiento de benevolencia solidaria de Yahveh. Es la comprensión veterotestamentaria de que Dios no puede dejar el mal sin castigo, así como la bondad ignorada. La obra remite a pensar en el destino del pueblo elegido y sostenido por Dios, el “pueblo que no puede morir”.

Diálogo nocturno subraya la centralidad de la cruz, por esta razón la reina Ester participa en el drama del Gólgota, presencia anticipatoria del testamento espiritual de Edith Stein:

Sin embargo en medio de la noche, como iluminada por un rayo, apareció sobre un monte pelado una cruz, y en la cruz colgaba uno que sangraba por mil heridas; a nosotros nos entró una sed de beber la salvación de la fuente de esas llagas (Stein, 2004, p. eXIX, 734; NZ, 1987, p. 169).

Por otra parte, los contrastes entre la noche y la luz son narrados en un lenguaje simbólico. El texto tiene resonancias a un relato creacional, que oscila entre dos puntos: la creación y el eschaton, donde la meta es Jesús mismo, “Él mismo era la luz, la luz eterna, esperada desde antiguo, resplandor del Padre y salvación de los pueblos” (Stein, 2004, p. eXIX, 734; NZ, 1987, p. 169). Finalmente la reina Ester cierra el diálogo reuniendo los elementos expuestos e indicando la centralidad del misterio cristiano5:

Estoy segura de que no te olvidarás del huésped. Ese huésped que vino a ti a medianoche. Nos veremos nuevamente en el gran día, el de la manifestación de su gloria, cuando sobre la cabeza de la Reina del Carmelo brille una corona de estrellas porque las doce tribus han encontrado a su Señor.

La autora escribe esta penúltima pieza teatral desde el Carmelo de Echt, como Teresa Benedicta de la Cruz, cinco meses antes de la redacción de su último escrito Ciencia de la Cruz y un año antes de su muerte. Diálogo nocturno también se encuentra interpretando, desde el terreno del arte, los acontecimientos de Alemania de entonces, del odio predicado por el nacionalsocialismo y la guerra de exterminio declarada contra el pueblo judío.

Agradecimientos

Esta reflexión ha sido desarrollada en el marco del proyecto de Vicerrectoría de Investigación. Dirección de Artes y Culturas 2016-2017, perteneciente a la Universidad Católica de Chile. La concreción de este proyecto subraya la importancia por la relación entre el “Centro UC Teatro y Sociedad” y el “Centro Edith Stein” UC.

Obras citadas

Herbstrith, Waltraud (1990). El verdadero rostro de Edith Stein. Madrid: Ediciones Encuentro. [ Links ]

Kerremans, Ilse (2012). Ninguna mujer es solo una mujer. Apuntes III Simposio “Cuestiones de fe y razón en Edith Stein”. 8 al 10 de agosto de 2012. [ Links ]

Menchaca, Luis (2012). La espiritualidad transforma el sufrimiento extremo. Roma: Editrice Pontificia Università Gregoriana. [ Links ]

Sancho Fermín, Juan Francisco (2014). El ambiente espiritual y humano de Edith Stein. Madrid: Ediciones Palabra. [ Links ]

Stein, Edith (2010). Gesamtausgabe. Freiburg-Basel-Wien: Herder. [ Links ]

_____ (2004). Obras Completas V, Escritos Espirituales. Burgos: Coeditores Ediciones El Carmen, Editorial de Espiritualidad, Editorial Monte Carmelo. [ Links ]

_____ (2002). Obras Completas I, Escritos autobiográficos y cartas. Burgos: Coeditores Ediciones El Carmen, Editorial de Espiritualidad, Editorial Monte Carmelo. [ Links ]

Vilchez, José (1998). Rut y Ester. Navarra: Editorial Verbo Divino. [ Links ]

1Edición castellana, seguida de la edición en Alemán.

2Filósofo perteneciente al círculo fenomenológico.

3Edith Stein. Teresia Benedicta a Cruce OCD. Verborgenes Leben, Hagiographische Essays, Meditationen, geistliche Texte. Contamos con la traducción al español en las Obras completas V, Escritos Espirituales. Coeditores Editorial de Espiritualidad, Editorial Monte Carmelo y Ediciones El Carmen: 729-736.

4El proyecto de investigación ha trabajado en una reactualización de la pieza teatral. Para ello se ha comparado el texto fuente en alemán y las traducciones al español. Se ha tomado en cuenta algunas variaciones del lenguaje, conceptos en su orden gramatical y semántico. Se ha intentado evitar los inconvenientes de ambigüedad o los grados de artificialidad, privilegiando la comprensión del texto y resonancia. Esto en vistas al trabajo escénico que se llevará a cabo en la última etapa (2017), cuyo objetivo es el montaje de la obra destinado al público en general. Como producto se ha obtenido una “traducción” más renovada.

5Inspirada en un texto del NT Lc 11, 5-8

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