SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.22 número2Historias de la Dictadura Militar Chilena Desde Voces GeneracionalesTransgeneracionalidad del Trauma Psicosocial: Imágenes de la Detención de Presos Políticos de la Dictadura Militar Chilena Reconstruidas por los Nietos índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Psykhe (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-2228

Psykhe vol.22 no.2 Santiago nov. 2013

http://dx.doi.org/10.7764/psykhe.22.2.607 

PSYKHE 2013, Vol. 22, 2, 67-81

 

Teorías Infantiles del Golpe de Estado en Chile 25 Años Después

 

Children’s Theories of the Military Coup in Chile 25 Years After the Events

 

Andrés Haye*, Jorge Manzi*, Roberto González*, Héctor Carvacho**

* Pontificia Universidad Católica de Chile

** Universität Bielefeld


Cuando no existe experiencia directa ni socialización formal sobre un evento histórico, los medios de recordación se sostienen solamente en la memoria colectiva. El estudio se basó en entrevistas que abordaron representaciones, explicaciones y evaluaciones respecto del golpe de Estado de 1973 en Chile, en una muestra intencional de 213 preadolescentes de Santiago (edad promedio 11 años). El análisis de sus relatos, según frecuencias de contenidos, permitió construir un modelo de los esquemas de relato acerca de este evento político en términos de diversos patrones narrativos. Los datos, obtenidos en 1997, permiten identificar patrones narrativos 25 años después del evento, antes de que se abriera masivamente el tema de la legitimidad del golpe y se formalizara su tratamiento escolar. Se observó un nivel de conocimiento básico acerca del evento, así como patrones narrativos coherentes, contrariamente a hipótesis derivadas de la literatura en cognición social y desarrollo cognitivo. Se discuten los resultados relacionándolos con la memoria colectiva en adultos respecto del mismo evento, concluyendo que la socialización política temprana e informal ha tenido un impacto duradero en la memoria histórica.

Palabras clave: memoria colectiva, socialización política, esquemas, narrativas, preadolescentes


When there is neither direct experience nor formal socialization about a historical issue, the means of remembering rely only on collective memory. This study was based on interviews that addressed representations, explanations, and evaluations regarding the 1973 coup in Chile, in an intentional sample of 213 pre-adolescent students (mean age 11). A frequency analysis of the contents of their responses originated a model of the schemas of their narrations about this political event in terms of different narrative patterns. The data, obtained in 1997, allow identifying narrative patterns a quarter of a century after the event, before the debate about the legitimacy of the coup became widespread and its treatment at school was formalized. Contrary to hypotheses derived from social cognition and cognitive development literature, a basic level of information about the event was observed, along with coherent narrative patterns. The paper discusses these results in relation to other findings pertaining to the collective memory of the same event in adults, concluding that early and informal political socialization has had a long-lasting impact on historical memory.

Keywords: collective memory, political socialization, schemas, narratives, preadolescents


 

¿Cómo se imaginan los niños de hoy los eventos políticos que le ha tocado vivir a la generación de sus padres y abuelos? ¿Qué se puede aprender de la educación, la transmisión de la experiencia o la memoria colectiva, a partir de lo que los niños de Chile saben acerca del pasado? Si se atiende a la comprensión infantil de un acontecimiento sociopolítico, ¿qué construcciones y eventuales distorsiones se pueden observar tras un par de décadas y qué formas de interpretación de dicho acontecimiento se conservan o reproducen en lo profundo de la socialización política infantil?

En el presente artículo se reporta un estudio sobre memoria histórica del golpe de Estado de 1973 en Chile realizado 25 años después del acontecimiento, en una muestra de preadolescentes de 9 a 13 años de edad. Si bien se trata del evento más saliente en la memoria histórica de los chilenos de distintas generaciones (Carvacho, Manzi, Haye, González & Cornejo, en este número; Guichard & Henríquez, 2011), es esperable que niños en torno a los 11 años no tengan una representación coherente de un evento sociopolítico tan alejado en el tiempo y de implicancias culturales tan complejas (Piper, 2005; Waldman, 2009). Además, la información a la cual estos niños han podido estar expuestos puede suponerse muy baja y poco sistemática, por el contexto histórico del estudio, realizado en 1997, primero, porque durante la época del estudio el evento no formaba parte de la agenda temática en la escuela ni en los medios de comunicación abiertos (Barton & Murray, 2002; Lechner & Güell, 1999) y, segundo, porque aún no habían acontecido los diversos procesos y episodios sociopolíticos que, poco tiempo después de realizado este estudio, comenzaron a poner a la luz pública el tema del golpe y la dictadura, como la documentación y reconocimiento público de miles de casos de prisión política y tortura, el episodio mediático de la hospitalización y detención de Pinochet (dictador en Chile desde 1973 a 1990) en Londres, la conmemoración de los 30 años del golpe ni el desarrollo de informes periodísticos para la televisión que posteriormente han socializado tan ampliamente relatos acerca del golpe y la dictadura, especialmente en relación con violaciones a los derechos humanos.

No hay duda de que al menos parte del debate acerca de la legitimidad del golpe se ha mantenido presente en el período de transición democrática chilena, pero aún con muy baja intensidad y visibilidad pública durante la segunda mitad de los 90, especialmente desde el punto de vista del acceso a la información de niños y adolescentes. El estudio de la memoria acerca del golpe ayuda a establecer el grado en que los discursos legitimadores o críticos del mismo han dejado una huella permanente en generaciones que no estuvieron directamente expuestas al evento o a los debates más intensos acerca del mismo. Las explicaciones y representaciones acerca del golpe están inevitablemente influidas por la instrucción escolar y el tratamiento mediático acerca de hechos ligados a este y la dictadura; sin embargo, el contexto del presente estudio favorece un análisis relativamente libre de estas influencias. En consecuencia, lo que este estudio puede informar es acerca de los efectos residuales que ha tenido esta profunda confrontación política en las nuevas generaciones.

Aspectos Psicológicos

Edad y Memoria

Si bien desde un punto de vista psicológico se ha estudiado sistemáticamente el desarrollo de la memoria en el niño y a lo largo del ciclo vital (Baltes, Staudinger & Lindenberger, 1999), estos estudios se orientan típicamente a explorar la memoria individual, es decir, la retención de información adquirida por el sujeto en un momento previo de su propia trayectoria (Schacter & Scarry, 2000). Desde esta perspectiva, la comprensión del pasado depende del desarrollo de habilidades cognitivas que, en torno a los 11 años, permitirían generar representaciones del pasado poco estables y con estructuras semánticas y narrativas muy simplificadas (Fivush & Sales, 2004; Flaskerud, 2013).

Sin embargo, la memoria histórica tiene una naturaleza colectiva que es necesario tener en consideración. Por un lado, la transmisión de representaciones del pasado de una generación a otra depende de la capacidad de comprensión y retención de conocimiento por parte de los más jóvenes, pero no puede reducirse al funcionamiento de la memoria semántica, es decir, a la preservación de asociaciones entre conceptos generales, pues se refiere a eventos que constituyen un pasado colectivo para el presente del individuo (Faúndez & Cornejo, 2010). Por otro lado, a pesar de ciertas similitudes con la memoria episódica, por estar referida a eventos pasados particulares (Tulving, 1976), y con la memoria autobiográfica, por asociar dichos eventos a la identidad personal (Conway, 1995; McAdams et al., 2006), la memoria histórica se distingue en que los acontecimientos a los que se refiere el “recuerdo” normalmente no son conocidos mediante la experiencia directa del sujeto, sino que los adquiere principalmente a través de procesos de socialización fundados en determinados soportes institucionales (e.g., currículum de la escuela, circulación de documentos) o por medio de relatos informales de tales acontecimientos por parte de diversos agentes de socialización, conforme a esquemas de representación culturalmente organizados (Olick & Robbins, 1998; Schwartz, 1996). Así, la investigación psicológica en memoria histórica supone conceptualizar el trabajo de la memoria no solo desde la facultad de retención de información en la infancia y su desarrollo individual, sino especialmente desde la psicología social de la memoria.

Cognición Social

La memoria histórica es el cultivo del conocimiento que un grupo humano tiene de su propio pasado en tanto comunidad histórica. Por tanto, el fenómeno de la memoria histórica está determinado principalmente por el nivel social y político en el que se describe el sujeto de la memoria, así como su objeto.

En primer lugar, siguiendo criterios de teoría cognitiva, puede plantearse que la memoria histórica es un fenómeno colectivo en el sentido de que la comparación intersubjetiva es el único mecanismo disponible de monitoreo de la realidad (Johnson & Raye, 1981). La memoria inevitablemente se refiere a un pasado y expresa una pretensión de verdad respecto del mismo, a pesar de que en la historia social, así como en la biografía individual, muchas veces no es posible contar con la evidencia decisiva para discernir las más plausibles entre diversas versiones. Más específicamente, ocurre con la memoria colectiva que los criterios de verdad no se sostienen en la percepción (por ejemplo, en el testimonio de un testigo directo), sino en relatos de experiencias sobrevenidas a los ancestros. En otras palabras, para contrastar la verosimilitud de un recuerdo histórico normalmente no se puede recurrir, como en el caso del recuerdo autobiográfico, al análisis introspectivo de los componentes perceptuales versus los de elaboración del recuerdo, en el sentido del análisis de Johnson y Raye (1981). Solamente se puede recurrir a la comparación social, contrastando un recuerdo histórico con los discursos socialmente vigentes acerca del evento histórico respectivo (ver Hardin & Higgins, 1996). Puede especularse que a menor experiencia perceptual mayor es la elaboración constructiva dependiente del contexto social de la construcción.

Por medio de la comparación social la elaboración de la memoria histórica cumple un papel esencial en los procesos grupales de construcción de identidades y de proyección de futuros colectivos (Carretero & Voss, 1994; Pennebaker & Banasic, 1997). Así, por una parte, y tal como plantea la investigación acerca de la memoria de eventos históricamente relevantes, el análisis de dicha memoria ayuda a comprender aspectos centrales de la identidad nacional (Cressy, 1994; Fentress & Wickham, 1992). Por otra parte, el carácter altamente conflictivo y políticamente polarizador que tuvo el golpe militar se relaciona con el papel de la memoria histórica a nivel intergrupal (Tajfel & Turner, 1986). En efecto, frente a eventos pasados políticamente traumáticos, es razonable postular que las representaciones de los mismos pueden conducir más a elaborar un conflicto profundo entre grupos que a apoyar o mantener una identidad nacional positiva. De acuerdo con la teoría de la auto-categorización (Turner, Hogg, Oakes, Reicher & Wetherell, 1987), ambos niveles de comparación social, el intergrupal y el superordinado, no son, sin embargo, incompatibles. Diferentes niveles de comparación relevantes en distintos contextos permiten movilizar una identidad global o una identidad particular en una misma colectividad. En el caso del golpe de 1973 se puede plantear la hipótesis de que el agente de la memoria histórica es un grupo social cruzado por tensiones políticas profundas, lo que implicaría, al menos en adultos, una predominancia del nivel intergrupal de comparación social. Cabe preguntarse por la relevancia del nivel intergrupal de comparación en niños, supuestamente menos involucrados en dichas tensiones políticas. Puede hipotetizarse que las teorías infantiles del golpe son altamente variables según la relevancia situacional de un contexto u otro de comparación y categorización social.

Aspectos de Memoria Colectiva

Las hipótesis derivables de la psicología del desarrollo y de la psicología social enfatizan la inestabilidad, simplicidad y dependencia situacional del conocimiento del pasado en niños y preadolescentes. Para dar cuenta de los aspectos más estables y duraderos de la memoria histórica se complementa el enfoque psicosocial con el de la memoria colectiva.

La investigación en memoria colectiva tiene su foco en las prácticas sociales de recuerdo de experiencias compartidas, así como del encuentro entre perspectivas diferentes acerca de dichas experiencias (Irwin-Zarecka, 1994). Estas prácticas sociales de recuerdo tienen lugar en una comunidad que tiene sus propios medios simbólicos de reproducción cultural, como son en particular los esquemas narrativos que estructuran el relato de experiencias pasadas. Dichos medios constituyen tanto productos como factores de la organización colectiva de motivos que anima a una comunidad y orienta la memoria hacia un presente y un futuro. Así, el sujeto de la memoria histórica es una colectividad social que transmite y reproduce su propio pasado como colectivo (Halbwachs, 1925/1992), pero también elabora sus diferencias internas para orientarse hacia un futuro colectivo (Bar-Tal, 2000). Por tanto, la memoria colectiva no solo atañe a la elaboración del pasado, contribuyendo a la conservación y reconstrucción de la memoria histórica de una comunidad, sino al mismo tiempo a identificar las tensiones y puntos de encuentro que limitan o abren posibilidades de interacción entre perspectivas diversas referidas a políticas de conmemoración, reparación y diálogo y al debate entre orientaciones políticas diversas (Billig, 1990).

Socialización Política

La memoria histórica es esencialmente producto de la socialización, tanto explícita como implícita, y no de la experiencia directa (Trafimow & Wyer, 1993). Esto significa que el estudio de la memoria histórica acerca de un evento relevante para una sociedad puede ser una forma de investigar cómo esa sociedad procesa la información relativa a tal evento, es decir, la manera en que el conocimiento (creencias, actitudes, afectos) acerca de un evento histórico circula y se transforma entre grupos y generaciones, formando representaciones sociales que por definición no dependen solamente de la actividad cognitiva de los individuos (Alwin & Krosnick, 1991). La investigación en socialización política sugiere que dicho conocimiento depende, por un lado, de la organización formal e informal de agentes de socialización (Olick & Robbins, 1998) y, por otro, de procesos de formación de identidad (Pennebaker & Banasic, 1997). Esto último ha justificado el foco en la pregunta por la consolidación de la memoria histórica y la cultura política en muestras de sectores etarios en torno a los 18 años de edad y adultos emergentes (Conway, 1995; Paez, Basabe & Gonzalez, 1997). En Chile, este punto de vista ha inspirado el estudio en muestras de adultos de la memoria histórica en general (Concha, Guichard & Henríquez, 2009) y de la organización semántica acerca del golpe de 1973 en particular (Prado & Krause, 2004; Manzi et al., 2004), así como de continuidades y discontinuidades intergeneracionales en la memoria colectiva del golpe y la dictadura (Arnoso, Cárdenas & Páez, 2012; Becker & Díaz, 1998; Faúndez & Cornejo, 2010; Haye & Carvacho, 2011; Reyes, 2007; Tocornal, 2008). Ciertamente, este proceso no involucra solamente a la población adulta, pero típicamente este ha sido el foco de la investigación en memoria histórica. De aquí surge la pregunta central del presente estudio, respecto de las representaciones y explicaciones o “teorías” que maneja el mundo infantil acerca del golpe.

Estructura Narrativa

El hecho de que la principal fuente del conocimiento histórico sea el relato oral o escrito permite postular que la memoria histórica tiene una estructura de discurso narrativo (Brockmeier, 2002; Mendoza, 2005; Wyer, Adaval & Colcombe, 2002). A diferencia de otras formas de conocimiento episódico, el conocimiento histórico depende mucho más directamente de las prácticas de lenguaje. Desde un punto de vista antropológico, la modalidad narrativa en instituciones de socialización está presente universalmente a través de las culturas (Ochs & Capps, 1996). Así como la comprensión y el recuerdo de cuentos infantiles dependen del uso de esquemas de cuentos que orientan la codificación y decodificación de información en términos de relaciones canónicas de personajes, situaciones y acciones (Bartlett, 1932; Kintsch & Greene, 1978), así también la evocación, construcción y reconstrucción de conocimiento histórico depende del uso de esquemas cognitivos con una estructura narrativa que orienta la construcción de interpretaciones o “teorías” acerca de eventos históricos en términos de condiciones y consecuencias de procesos sociales. A partir de la investigación sobre esquemas de comprensión (Kintsch, 1998), se espera que la representación del golpe esté condicionada por relaciones de sentido entre causas (antecedentes del golpe), hechos (ocurrencias en el día del golpe, 11 de Septiembre de 1973) y consecuencias (implicancias a corto, mediano y largo plazo) de la interacción social, que permitan explicar y evaluar este evento sociopolítico. Por tanto, las herramientas conceptuales y analíticas derivadas de la investigación clásica en esquemas cognitivos de eventos y de narraciones (Black & Bern, 1981; Mandler, 1984; Mandler & DeForest, 1979; Rumelhart, 1975, 1980; Shank & Abelson, 1977; Wyer et al., 2002) resultan de especial relevancia para modelar la estructura de la memoria histórica del golpe. En esta misma línea, Wertsch (1998) ha podido reconstruir la memoria colectiva de la historia política de la ex Unión Soviética a partir de entrevistas y observaciones de prácticas simbólicas de recuerdo, socialización y conmemoración, descubriendo que la complejidad de contenido y la heterogeneidad de perspectivas diferentes se resuelve en la circulación y reproducción social de una matriz esquemática de significados, simplificada y común a diferentes grupos. Esta simplificación cognitiva y transversalidad inter-grupal del esquema de representación social de un evento pasado permitiría una rápida comprensión, una fácil transmisión y una reproducción durable de frases, palabras, imágenes, estilos y actitudes que sirven de claves culturalmente disponibles para la representación del pasado en un contexto y situación dados.

Teorías Adultas e Infantiles del Golpe

Desde el enfoque de la memoria colectiva esbozado, la reproducción de medios simbólicos de memoria histórica se manifiesta en la persistencia de estructuras de discurso por medio de las cuales las personas relatan el golpe de 1973 en Chile. La pregunta específica del presente estudio se refiere a las teorías infantiles acerca del golpe, es decir, al esquema narrativo que estructura las representaciones del golpe en niños. La hipótesis general del estudio fue que, a pesar de una fuerte tendencia en Chile a evitar el análisis del golpe en la instrucción escolar formal hasta la fecha del estudio (1997), entre los niños y preadolescentes de 9 a 13 años de edad, un subconjunto importante tiene un nivel básico de conocimiento del golpe, representándose dicho evento con una estructura narrativa simplificada que se corresponde de manera importante con la que emplean los chilenos adultos, tal como se puede reconstruir a partir de otras investigaciones realizadas en el mismo período (Manzi et al., 2004; Manzi, González & Haye, 1997).

En uno de estos estudios, realizado en 1999, el análisis de entrevistas a adultos acerca del golpe permite categorizar dos referencias centrales o significaciones respecto de lo ocurrido en aquel 11 de Septiembre: típicamente se lo concibe como una acción militar contra el entonces presidente Salvador Allende o como una operación masiva de violaciones a los derechos humanos. Si bien algunas personas describen el golpe en términos de estas dos significaciones, muchas adoptan uno u otro de estos caminos, uno apuntando a la dimensión política y otro, al carácter ético del golpe. Respecto de las causas del golpe, también se pueden distinguir dos grandes tipos de explicación: uno se refiere a las malas condiciones socioeconómicas del país y otro, a la oposición política contra Allende y su plan de gobierno. Finalmente, el análisis discierne dos grandes tipos de consecuencia que las personas entrevistadas convocan en su relato: que el golpe tuvo como efecto el desarrollo económico o que engendró hechos socialmente negativos. Respecto de las consecuencias del golpe, se observó que los relatos se despliegan con mayor frecuencia en solo una de estas dos vertientes, tal vez por el valor ideológico de este elemento narrativo, en la medida en que determina el sentido histórico del hecho en cuestión. Podría decirse que, en base al conjunto de entrevistas analizadas, estas categorías de hechos, causas y consecuencias componen la estructura básica de los discursos predominantes acerca del golpe. Algunas de las combinaciones de estas categorías (e.g., “El golpe consistió en la violación masiva de los derechos humanos de muchos chilenos, generada por la oposición contra las ideas de Allende, y que condujo a un período de represión social y política bajo una dictadura” o “El golpe fue una acción militar contra el gobierno de Allende, causado por la crisis económica de Chile durante ese gobierno, y que permitió posteriormente el desarrollo económico”) son más coherentes que otras y unas pocas resultaron empíricamente más frecuentes entre los entrevistados, distinguiéndose así patrones narrativos dominantes. Tales patrones pueden considerarse como teorías o interpretaciones que típicamente expresan los adultos, explícita o implícitamente.

En el mundo infantil, ¿qué tan estructurada está la representación del golpe de 1973 en términos de un esquema narrativo simple y abarcador, como es en el caso del mundo adulto?.

Método

Los datos reportados en este artículo se obtuvieron a inicios de 1997, en el marco de un estudio más amplio sobre cognición y afecto político en niños y jóvenes que se llevó a cabo entre 1995 y 1997 (Manzi, Haye & Castillo, 1998). Los análisis previamente publicados se acotaron a una submuestra de jóvenes de 16-17 años, en virtud de la consabida relevancia de este período en la socialización política, quedando sin reportar los análisis previstos en la submuestra preadolescente, principalmente por la dificultad adicional que involucra el bajo nivel de información acerca del golpe en estos participantes, en comparación con los estudiantes secundarios de aquel período. Ha sido la instancia de los 40 años del golpe lo que motiva abordar el análisis de los relatos infantiles para atender a los efectos residuales de este acontecimiento sociopolítico más allá de la visibilidad momentánea que le da a lo memorado toda re-visitación masiva.

Participantes

Los 213 escolares de educación primaria (108 mujeres y 105 hombres) entre 9 y 12 años fueron contactados mediante un muestreo multietápico, primero seleccionando 30 establecimientos escolares de Santiago, según accesibilidad y contactos previos, estratificados por igual en tres niveles socioeconómicos (excluyendo niveles extremadamente altos y bajos), según información censal de 1997, y luego, dentro de cada establecimiento, invitando a participar a escolares entre 4° y 7° año de enseñanza básica, incluyendo a los 10 primeros voluntarios, equilibrando por sexo.

Instrumento

Para obtener los relatos de los participantes se utilizó una pauta de entrevista con un formato de respuesta abierta, en la que la forma y secuencia de las preguntas fueron estandarizadas. La entrevista incluyó primero una sección de preguntas sobre información y actitudes acerca de diversos aspectos del mundo político y finalizó con una sección acerca del golpe.

Se partió preguntando a los participantes por su conocimiento general acerca de los acontecimientos del 11 de Septiembre de 1973, mediante la siguiente pregunta: “¿Sabes lo que pasó el 11 de Septiembre de 1973?” Solo en los casos en que fuese necesario, ya sea porque esta pregunta no evocaba ninguna respuesta en el entrevistado o porque la respuesta era incompleta o poco detallada, el entrevistador procedía a formular la pregunta de otro modo: “¿Qué pasó en el Palacio de la Moneda ese día?” En los casos en que ninguna de estas preguntas lograra evocar en los entrevistados alguna representación de los acontecimientos del golpe, el entrevistador intentó facilitar la evocación aludiendo a elementos conocidos relativos a esta fecha, pero sin mencionar términos críticos como “golpe de Estado” o “intervención militar”. Las siguientes preguntas indagaron acerca de las causas y consecuencias que los participantes percibían en torno a los acontecimientos del golpe, así como sus evaluaciones acerca de los hechos y sus consecuencias.

Procedimiento

La invitación a participar en el estudio involucraba un mensaje sencillo para los escolares y también un documento explicativo para apoderados o cuidadores, junto con una carta de consentimiento informado. Todos los escolares que finalmente participaron en el estudio consintieron verbalmente en participar y contaron con la autorización escrita de sus apoderados, además de la previa autorización escrita de la dirección del establecimiento para invitar a los escolares, contactar a sus apoderados y realizar el estudio en el mismo lugar.

Los participantes fueron entrevistados por 10 estudiantes avanzados de psicología, especialmente preparados para la tarea, en los propios establecimientos educacionales. La primera sección de la entrevista duró en torno a 20 minutos y la última duró como máximo 10 minutos. Los entrevistadores registraron en forma textual y completa las respuestas.

Análisis de la Información

Las respuestas fueron codificadas en forma abierta mediante técnicas cualitativas de análisis de contenido basadas en la extracción de ideas clave que permiten articular la información en categorías, las cuales cumplen el papel de hipótesis que son contrastadas en momentos posteriores del análisis o integradas en categorías más complejas (Strauss & Corbin, 1990). El análisis de contenido fue realizado por un equipo de seis investigadores, a través de una constante triangulación y afinamiento de criterios.

En un primer paso, las respuestas dadas por los entrevistados a la primera pregunta fueron clasificadas conforme al grado de conocimiento que manifestaron los niños acerca del golpe. Para ello se distinguieron cuatro niveles en una escala ordinal (1 representa un conocimiento nulo acerca del golpe y 4 representa una comprensión equivalente a la del discurso adulto).

Solo los relatos de niños clasificados en niveles 3 o 4 se analizaron en un segundo paso, orientado a la construcción de categorías semánticas inclusivas del evento mismo, sus causas y sus consecuencias. Esta categorización tuvo un carácter emergente. Por ejemplo, frente a la pregunta por los hechos constitutivos del golpe, surgieron respuestas que se referían a distintos tipos de acontecimientos (e.g., golpe de Estado, bombardeo a La Moneda, discurso de Allende, muerte de Allende, acciones específicas de Pinochet o de los militares, peleas, toque de queda), pero también a actores involucrados, sus intenciones, las restricciones de la situación y significado global del golpe (e.g., toma de poder, fin de la democracia, fin del comunismo, confrontación social, atentado al gobierno, represión, restablecimiento del orden). Cada uno de estos elementos se consideró, para cada una de las entrevistas por separado, en la construcción de las categorías generales de hechos ocurridos el 11 de Septiembre, de modo que los hechos referidos quedaran conceptualizados de manera integrada y respetando el sentido que tenían estos hechos dentro de cada entrevista, respuesta o relato. Igualmente se procedió con la construcción de categorías generales de causas y consecuencias del golpe.

Posteriormente se realizó un análisis de las combinaciones entre categorías de causas, hechos y consecuencias, en busca de patrones narrativos que permitieran resumir la estructura del discurso evocado en los participantes durante la entrevista. Esta noción se basa en la investigación sobre esquemas cognitivos de eventos y de narraciones (Goody, 1998; McClelland, 1995). El análisis de patrones narrativos es un tipo de análisis de discurso que consiste en identificar los modos más frecuentes de combinación entre diversos contenidos narrativos, articulando procedimientos cualitativos y cuantitativos. Supóngase que el relato de un evento histórico X consta de tres componentes narrativos simples: (a) una descripción de los antecedentes que explican por qué se produjo el evento X; (b) una descripción de los hechos, acciones, actores e intenciones que conforman el evento X y (c) un desenlace que describe las consecuencias históricas del evento X. Ahora bien, normalmente existen varias versiones alternativas acerca del contenido de cada uno de estos componentes, especialmente si el evento en cuestión es polémico o tiene relevancia política. Supóngase que existen dos versiones acerca de los antecedentes de X, A1 y A2, dos versiones de los hechos que lo constituyen, B1 y B2, y otras dos versiones acerca de sus consecuencias, C1 y C2. En tal caso, manteniendo constante la estructura narrativa, son lógicamente posibles ocho combinaciones diferentes entre estos elementos narrativos. Cada una de estas combinaciones es un posible patrón narrativo del relato de X. El resultado final del análisis de patrones es la formulación hipotética de la estructura que permite generar los principales discursos narrativos acerca de un evento y que podría subyacer, a modo de lenguaje común, incluso a discursos de subgrupos antagónicos.

Sin embargo, en un contexto real probablemente no todos estos patrones son igualmente frecuentes e incluso es posible que algunos de ellos no se den nunca en los discursos de un grupo acerca de algún evento histórico. Por tanto, el último paso del análisis consistió en calcular la frecuencia con que aparecían utilizadas en las entrevistas las diversas combinaciones posibles de categorías.

Resultados

Nivel de Conocimiento

Un 25,4% de los participantes fue asignado al nivel 4, lo que refleja un conocimiento sorpresivamente convencional acerca del golpe. Por otro lado, igual porcentaje (25,8%) de niños expresó su total desconocimiento al respecto. El nivel de conocimiento más frecuente entre los participantes (nivel 2, con 33,8%) correspondió a un conocimiento limitado, que típicamente incluye confusiones entre el golpe y otros eventos (relacionados o no). En menor proporción (15,0%) se observaron respuestas de nivel 3, caracterizadas por confusiones menores o magnificaciones, que distinguen el discurso infantil del discurso convencional adulto, a pesar de estar referidos a los mismos hechos. Este nivel de conocimiento implica que los niños tendieron a referirse al golpe cuando se les pregunta por los acontecimientos del golpe, pero sin una comprensión clara de lo ocurrido, aludiendo al golpe con errores de ordenamiento temporal, distorsión de detalles o identificación errada de los actores involucrados. En este nivel de respuesta también se encuentran los casos en los que el entrevistador tuvo que recurrir a una facilitación activa de la representación del golpe.

Sobre la base de estas condiciones de conocimiento, se reportan a continuación características de los relatos sobre el golpe cuando efectivamente los niños se refirieron correctamente a este evento, con o sin confusiones menores (niveles 3 y 4 solamente, n = 86).

Categorías de Hechos

Los hechos en los que habría consistido el golpe son denominados y descritos por los niños de múltiples formas, que el análisis permite reagrupar en dos principales ideas:

Acción militar contra Allende. En esta categoría se incluyeron todas aquellas respuestas que consistían en una combinación de caracterizaciones de los hechos ocurridos el 11 de Septiembre, como un golpe, ataque militar o atentando a Allende por parte de los militares o Pinochet y la clara referencia a Allende como protagonista pasivo de tales hechos. En esta categoría domina en la caracterización de los hechos un sentido de trasgresión a la autoridad o de destitución de Allende.

Violaciones de los derechos humanos. Esta categoría cubre los siguientes contenidos: “toque de queda”, “prisioneros políticos y desaparecidos”, “asesinatos o muerte de mucha gente”, “Pinochet mató a alguien”, “mataron a Allende”. Adicionalmente, esta categoría exigía que la caracterización de los hechos estuviera dominada por un sentido de represión o prisión.

Además de estas dos categorías, hubo varias respuestas que connotaban procesos políticos no personalizados, es decir, sin estar ligados a acciones o personajes concretos y sus intenciones, como son referencias a “golpe de Estado”, “restablecimiento de la democracia”, “comenzó el gobierno militar o la dictadura”. Otras respuestas, en cambio, remitían al desorden civil. En esta categoría se incluyeron las combinaciones entre caracterizaciones de los hechos en términos de “peleas”, “guerras” o “desorden nacional” y una dominancia en las respuestas de un sentido de confrontación entre sectores sociales. Sin embargo, las respuestas que se agruparon en estas categorías fueron marginales en comparación con las que se referían a una acción militar contra Allende o a las violaciones de derechos humanos.

Categorías de Causas

Las causas de lo que habría ocurrido el 11 de Septiembre de 1973 son descritas por los niños de formas diversas que, en gran medida, se reagrupan en dos ideas:

Malas condiciones del país. Esta categoría se refiere a un conjunto de caracterizaciones de las causas del golpe en términos de la situación económica, ética, política o social como un problema o crisis. Además de este diagnóstico, esta categoría exigía que personajes como Pinochet o los militares no aparecieran como protagonistas activos dentro de los relatos y que sí apareciera “el país” o “la gente” como protagonista pasivo.

Problemas económicos. En comparación con la categoría anterior, en este caso se aislaron los contenidos que especificaban el diagnóstico de crisis exclusivamente en términos económicos (“crisis económica”, “escasez”, “colas”, “inflación”). El grado de superposición con aquella categoría, tal como cabía esperar, fue alto.

Patrones Narrativos Predominantes

La categorización comprensiva de hechos, causas y consecuencias del evento permitió reducir la gran cantidad de contenidos por componente a solo cuatro tipos de hechos, cinco de causas y seis de consecuencias. Sobre esta base, las 120 posibles combinaciones narrativas entre estas categorías fueron evaluadas, seleccionándose aquellos patrones utilizados por al menos cinco participantes de esta sub-muestra de 86 niños (ver Tabla 1).

Tabla 1

Patrones Narrativos Más Frecuentes en el Discurso de los Entrevistados

Estos seis patrones predominantes son combinaciones entre solamente dos hechos, dos causas y dos consecuencias. El patrón 6 constituye una excepción, en el que las consecuencias son concebidas como un proceso de democratización, noción que en sí misma no fue muy frecuente. La tendencia general, por tanto, permite la construcción de un modelo relativamente sencillo para representar el conjunto de combinaciones predominantes entre caracterizaciones de causas, hechos y consecuencias acerca del golpe. Dado que el conjunto de estos seis patrones permite dar cuenta de una relativamente alta proporción de los discursos observados, entonces el modelo de relaciones entre categorías representa una matriz discursiva o esquema narrativo acerca del evento del golpe.

En la Figura 1 se presenta la matriz discursiva que subyace a los relatos de los niños entrevistados acerca del golpe, indicándose la probabilidad observada de ocurrencia (dentro de cada cuadro) y co-ocurrencia (junto a cada recta) de representaciones de causas, hechos y consecuencias asociadas al evento. Los valores indican la frecuencia relativa con que una determinada categoría (por ejemplo, oposición contra Allende) se asocia a las respuestas emitidas por los niños, respecto de la cantidad de respuestas totales en torno al componente respectivo (en este ejemplo, las causas del golpe). Dado que algunos niños emitieron múltiples respuestas en torno a un mismo componente sin que necesariamente cayeran bajo una misma categoría, cabe consignar la frecuencia de conjunción entre categorías de un componente. La información más importante, sin embargo, corresponde a las frecuencias de conjunción entre pares de categorías que pertenecen a componentes distintos, pues constituyen un indicador de la probabilidad diferencial de cada combinación narrativa de causas con hechos y de hechos con consecuencias. Entre las co-ocurrencias, las flechas indican relaciones temporales entre los eventos representados, mientras que las líneas punteadas denotan conjunción de causas, hechos o consecuencias alternativas.

Este modelo no solo sirve como simplificación gráfica de la información contenida en la Tabla 1, sino que añade información acerca de la fuerza de asociación narrativa entre todos los componentes. Como muestra la figura, existen algunas combinaciones más probables que otras. Por ejemplo, el patrón Oposición a Allende-Violaciones a derechos humanos-Efectos negativos de la dictadura es más probable que Malas condiciones del país-Acción militar contra Allende-Efectos negativos de la dictadura, tal como indican los valores de la fuerza de asociación entre las representaciones de causas, hechos y consecuencias.

Figura 1. Modelo de esquema de representación infantil del golpe.

Nótese, además, que la fuerza de asociación entre las dos representaciones alternativas de cada componente narrativo es muy baja, es decir, estas representaciones tienden a ser mutuamente inhibitorias. Esto ha de interpretarse como un buen índice de coherencia narrativa de los relatos de los niños.

Por último, la frecuencia de conjunción entre uno de los dos hechos, una de las dos causas y una de las dos consecuencias es 0,69; en otras palabras, la probabilidad de que una producción discursiva corresponda a uno de los patrones es altísima. En particular, la probabilidad observada de que un patrón involucre a uno de los dos hechos que propone la matriz es 0,82; es 1,00 en el caso de las causas (los 86 niños incluidos en este análisis representaron los antecedentes del golpe conforme a una de las dos categorías generales) y 0,59 en el caso de las consecuencias. Esto indica que el modelo logra una alta cobertura de las respuestas emitidas por los niños.

Discusión

Los resultados de este estudio con niños son sorprendentemente similares a los obtenidos en otro estudio similar con adultos chilenos (Manzi et al., 2004). No solo se identificaron las mismas grandes categorías de hechos, causas y consecuencias del golpe de Estado de 1973, sino que los patrones narrativos dominantes entre los niños resultaron ser exactamente los mismos que dominan entre los adultos. A pesar de la escasa información que manejan los niños acerca de un evento que, por muy importante que sea políticamente, antecede con mucho a sus vidas y que es objeto de silencios más que de referencias claras, la estructura narrativa de los adultos acerca del golpe tiende a repetirse, como si el discurso ideológico comportara una verdadera inercia.

Estos resultados indican que el modelo de la matriz discursiva construido tiene un nivel de cobertura de las respuestas bastante grande, a pesar de que los escolares entrevistados tienen muy poca información y versiones a veces poco ajustadas a la convención. Pero los resultados sugieren que esta falta de elaboración del discurso adulto acerca del golpe, esperable en la edad infantil, no se traduce en falta de estandarización. Por el contrario, los relatos infantiles estudiados, a pesar de notas fantásticas y una general falta de conocimiento, se encuentran concentrados en torno a unas pocas ideas, diferencias y conexiones básicas que son la misma estructura del discurso adulto acerca del golpe.

Las conclusiones sobre los relatos infantiles del golpe remiten a un problema más general en el que la memoria colectiva estaría involucrada, más allá del recuerdo de eventos específicos, a saber, la persistencia transgeneracional de la cultura política. Así, en la memoria histórica relativa al golpe en Chile y la dictadura militar, la fuerza de los relatos dominantes para calar durablemente en generaciones posteriores tiene una manifestación contundente en la persistencia ideológica a través de las generaciones. En el contexto de los años 90 se fortaleció la impresión de que las principales categorías ideológicas que orientaban la cultura política, como la diferencia entre izquierda y derecha, perdían relevancia. Las actitudes que un grupo de chilenos presentó en un estudio sobre cultura política llevado a cabo hace cinco años atrás deja en evidencia que aún hay diferencias importantes entre grupos ideológicos (Carvacho & Haye, 2008). Los sujetos que se definen de derecha muestran sistemáticamente mayores niveles de autoritarismo, tradicionalismo o adhesión a valores conservadores y nacionalismo, al mismo tiempo que muestran menores niveles de apoyo a la democracia como forma de gobierno (una discusión detallada de estos hallazgos y su relación con generaciones y clases sociales puede verse en Haye, Carvacho, González, Manzi & Segovia, 2009). Estos significados de la diferenciación ideológica se presentaron de forma sorpresivamente estable a través de diferentes generaciones. Las mismas actitudes fueron exploradas en su relación con el apoyo a las políticas de reparación en materia de derechos humanos (Carvacho, Manzi, Haye & González, 2010, Junio).

En síntesis, los resultados del presente estudio son consistentes con regularidades más amplias en la cultura política chilena, específicamente con la conservación a través de las generaciones de medios simbólicos de diferenciación intergrupal, como el juego de lenguaje derecha/izquierda que permite identificar posiciones interdependientes y, al mismo tiempo, de construcción de sentidos y proyectos colectivos, como los esquemas narrativos del golpe que permiten elaborar tensiones dentro de un marco temático común (Cárdenas, Páez & Rimé, 2013). En este contexto, se constata que los niños, a través de sus relatos simplificados, recogen y elaboran tensiones que están presentes en la cultura política adulta.

Los resultados evidencian la temprana formación de un esquema básico de representación narrativa del golpe, altamente consonante con el esquema dominante en el mundo adulto. Si bien se trata del evento más saliente en la memoria histórica de los chilenos de distintas generaciones (Guichard & Henríquez, 2011; Carvacho et al., en este número), a los 11 años de edad y en 1997 no se ha contado aún con información sistemática. Bajo estas condiciones, el nivel de conocimiento que muestren los niños acerca de este acontecimiento político, así como su explicación y evaluación, no depende de procesos formales de enseñanza, sino de procesos informales de socialización menos visibles y, presuntamente, menos homogéneos. Sin embargo, los resultados obtenidos sorprenden justamente por la relativa homogeneidad de las teorías infantiles acerca del golpe. Las explicaciones dadas por los niños, que presumiblemente han escuchado en conversaciones de adultos o con sus padres, frecuentemente obedecen a un esquema narrativo simple. En efecto, muchos de los niños participantes del presente estudio declaran hablar acerca del golpe a veces con sus padres y casi nunca con sus pares (Manzi et al., 1998).

Los resultados muestran una paradoja: a pesar de la falta de sistematicidad de la socialización acerca del golpe hasta la fecha del estudio, los niños parecen haber internalizado con alta fidelidad el campo discursivo del que se desprenden las principales versiones adultas del evento. El complemento del enfoque psicosocial al fenómeno de la memoria histórica, que predice teorías infantiles del golpe inestables y simplificadas, y el enfoque de la memoria colectiva permite dar cuenta del impacto y consistencia de la matriz discursiva adulta en los relatos infantiles. Siguiendo planteamientos teóricos de Rosa (2001), se puede entender que las prácticas sociales de recuerdo están sostenidas en medios simbólicos de reproducción cultural, como son frases, imágenes y estilos de comunicación empleados típicamente para representar dichas experiencias. ¿Cuál es la naturaleza de dichos medios? ¿Cómo se articulan las dinámicas socioculturales de estos medios con sus dinámicas psicológicas? Concebidos ampliamente como géneros de discurso (Bajtín, 1979/1982), dichos medios conjugarían la durabilidad de las orientaciones ideológicas en la sociedad con la dependencia situacional de la representación al contexto de comparación social. Es decir, la articulación de procesos sociales y psíquicos en la memoria del golpe descansarían en formaciones discursivas genéricas y a la vez dinámicas, asimilables de manera parecida a como se aprenden los gestos familiares, pero cuya estabilidad o generalidad se sostiene en las relaciones dialógicas entre representaciones diversas. Cada enunciado perteneciente al género es una variación y al mismo tiempo una respuesta activa a representaciones alternativas del objeto. Esta línea de interpretación teórica de los resultados queda por explorarse en futuras investigaciones.

Según el conocimiento de estos autores, el presente estudio es pionero en investigar la memoria histórica de acontecimientos políticos en muestras infantiles, pero es solo un primer paso en esta línea. En particular, la entrevista exploró de manera demasiado amplia la memoria histórica de los niños como para determinar peculiaridades de las teorías infantiles del golpe. Finalmente, el análisis de patrones narrativos ha favorecido la construcción de un modelo abarcador, pero sobre la base de categorías muy generales, quedando sin explorar relaciones más específicas que caractericen las narrativas acerca de este evento. Estas limitaciones de la entrevista y del análisis deben ser superadas en nuevos estudios.

Referencias

Alwin, D. F. & Krosnick, J. A. (1991). Aging, cohorts, and the stability of sociopolitical orientations over the life span. American Journal of Sociology, 97, 169-195. doi:10.1086/229744         [ Links ]

Arnoso, M., Cárdenas, M. & Páez, D. (2012). Diferencias intergeneracionales en la mirada hacia el pasado represivo chileno. Psicología Política, 45, 7-26.         [ Links ]

Bajtín, M. M. (1979/1982). El problema de los géneros discursivos. En M. M. Bajtín, Estética de la creación verbal [T. Bubnova, Trad.; Título original: ] (pp. 248-293). México DF, México: Siglo XXI.         [ Links ]

Baltes, P. B., Staudinger, U. M. & Lindenberger, U. (1999). Lifespan psychology: Theory and application to intellectual functioning. Annual Review of Psychology, 50, 471-507. doi:10.1146/annurev.psych.50.1.471        [ Links ]

Bar-Tal, D. (2000). Shared beliefs in a society: Social psychological analysis. Thousand Oaks, CA: Sage.         [ Links ]

Bartlett, F. C. (1932). Remembering: A study in experimental and social psychology. Cambridge, Reino Unido: Cambridge University Press.         [ Links ]

Barton, J. R. & Murray, W. E. (2002). The end of transition? Chile 1990-2000. Bulletin of Latin American Research, 21, 329-338. doi:10.1111/1470-9856.00046        [ Links ]

Becker, D. & Díaz, M. (1998). The social process and the transgenerational transmission of trauma in Chile. En Y. Danieli (Ed.), International handbook of multigenerational legacies of trauma (pp. 435-445). New York, NY: Plenum Press.         [ Links ]

Billig, M. (1990). Collective memory, ideology, and the British royal family. En D. Middleton & D. Edwards (Eds.), Collective remembering: Inquiries in social construction (pp. 60-80). London, Reino Unido: Sage.         [ Links ]

Black, J. B. & Bern, H. (1981). Causal coherence and memory for events in narratives. Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior, 20, 267-275.         [ Links ]

Brockmeier, J. (2002). Remembering and forgetting: Narrative as cultural memory. Culture & Psychology, 8, 15-43. doi:10.1177/1354067X0281002        [ Links ]

Cárdenas, M., Páez, D. & Rimé, B. (2013). Transitional justice processes, shared narrative memory about past collective violence and reconciliation. En R. Cabecinhas & L. Abadia (Eds.), Narratives and social memory: Theoretical and methodological approaches (pp. 61-75). Braga, Portugal: Universidade do Minho.         [ Links ]

Carretero, M. & Voss, J. F. (Eds.) (1994). Cognitive and instructional processes in history and the social sciences. Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum.         [ Links ]

Carvacho, H. & Haye, A. (2008). Configuración ideológica y estructura social: resucitando el tema desde la psicología política. Revista de Psicología Universidad de Chile, 17(2), 81-94. doi:10.5354/0719-0581.2008.17138        [ Links ]

Carvacho, H., Manzi, J., Haye, A. & González, R. (2010, Junio). Supporting policies of reparation concerning human rights violations in Chile: The role of the ideological attitudes. Ponencia presentada en la 23rd Annual Conference of the German Peace Psychology Conference: Conflict, Peace and Integration, Bielefeld, Alemania.         [ Links ]

Concha, V., Guichard, E. & Henríquez, G. (2009). Memoria histórica y paradigma del curso de vida. Investigación CEVI- Chile. Sociedad Hoy, 17, 51-61.         [ Links ]

Conway, M. A. (1995). Autobiographical memories and autobiographical knowledge. En D. C. Rubin (Ed.), Remembering our past: Studies in autobiographical memory (pp. 67-93). Cambridge, Reino Unido: Cambridge University Press.         [ Links ]

Cressy, D. (1994). National memory in early modern history. En J. R. Gillis (Ed.), Commemorations: The politics of national identity (pp. 61-73). Princeton, NJ: Princeton University Press.         [ Links ]

Faúndez, X. & Cornejo, M. (2010). Aproximaciones al estudio de la transmisión transgeneracional del trauma psicosocial. Revista de Psicología Universidad de Chile, 19(2), 31-54. doi:10.5354/0719-0581.2010.17107        [ Links ]

Fentress, J. & Wickham, C. (1992). Social memory. Oxford, Reino Unido: Blackwell.         [ Links ]

Fivush, R. & Sales, J. (2004). Children’s memories of emotional events. En D. Reisberg & P. Hertel (Eds.), Memory and emotion (pp. 242-271). New York, NY: Oxford University Press.         [ Links ]

Flaskerud, J. H. (2013). Culture and memory. Issues in Mental Health Nursing, 34, 133-135. doi:10.3109/01612 840.2012.693576        [ Links ]

Goody, J. (1998). Memory in oral traditions. En P. Fara & K. Patterson (Eds.), Memory (pp. 73-94). New York, NY: Cambridge University Press. doi:10.1017/CBO9781139171137        [ Links ]

Guichard, E. & Henríquez, G. (2011). Memoria histórica en Chile: una perspectiva intergeneracional desde Concepción. Reis: Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 135, 3-26. doi:10.5477/cis/reis.135.3        [ Links ]

Halbwachs, M. (1925/1992). On collective memory [L. A. Coser, Trad.; Título original: Les cadres sociaux de la mémoire]. Chicago, IL: University of Chicago Press.         [ Links ]

Hardin, C. D. & Higgins, E. T. (1996). Shared reality: How social verification makes the subjective objective. En R. M. Sorrentino & E. T. Higgins (Eds.), Handbook of motivation & cognition, Vol. 3: The interpersonal context (pp. 28-84). New York, NY: Guilford Press.         [ Links ]

Haye, A. & Carvacho, H. (2011). Memoria a través de las generaciones: persistencia ideológica y recuerdos negadores. En C. Aguilera & R. Millán (Eds.), Ciudadanía y memorias: desarrollo de sitios de conciencia para el aprendizaje en derechos humanos (pp. 134-150). Santiago, Chile: Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi.         [ Links ]

Haye, A., Carvacho, H., González, R., Manzi, J. & Segovia, C. (2009). Relación entre orientación política y condición socioeconómica en la cultura política chilena: una aproximación desde la psicología política. Polis: Revista de la Universidad Bolivariana, 23, 351-384.         [ Links ]

Irwin-Zarecka, I. (1994). Frames of remembrance: The dynamics of collective memory. New Brunswick, NJ: Transaction.         [ Links ]

Johnson, M. K. & Raye, C. L. (1981). Reality monitoring. Psychological Review, 88, 67-85. doi:10.1037/0033295X.88.1.67        [ Links ]

Kintsch, W. (1998). Comprehension: A paradigm for cognition. New York, NY: Cambridge University Press.         [ Links ]

Kintsch, W. & Greene, E. (1978). The role of culture-specific schemata in the comprehension and recall of stories. Discourse Processes, 1, 1-13. doi:10.1080/01638537809544425        [ Links ]

Lechner, N. & Güell, P. (1999). Construcción social de las memorias en la transición chilena. En A. Menéndez-Carrión & A. Joignant (Eds.), La caja de Pandora: el retorno de la transición chilena (pp. 185-210). Santiago, Chile: Planeta/Ariel.         [ Links ]

Mandler, J. M. (1984). Stories, scripts, and scenes: Aspects of schema theory. Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum.         [ Links ]

Mandler, J. M. & DeForest, M. (1979). Is there more than one way to recall a story? Child Development, 50, 886-889. doi:10.2307/1128960        [ Links ]

Manzi, J., González, R. & Haye, A. (1997). El mundo político de niños y jóvenes en Chile: familiaridad, afectos y actitudes frente a referentes políticos. En L. Guzmán (Ed.), Exploraciones en psicología política I (pp. 87110). Santiago, Chile: Universidad Diego Portales.         [ Links ]

Manzi, J., Haye, A. & Castillo, J. (1998). Construcción de la memoria del golpe de Estado de 1973 en niños y jóvenes chilenos. Revista de Psicología Social y Personalidad, 14, 73-93.         [ Links ]

Manzi, J., Ruiz, S., Krause, M., Meneses, A., Haye, A. & Kronmüller, E. (2004). Memoria colectiva del golpe de Estado de 1973 en Chile. Revista Interamericana de Psicología, 38, 153-169.         [ Links ]

McAdams, D. P., Bauer, J. J., Sakaeda, A. R., Anyidoho, N. A., Machado, M. A., Magrino-Failla, K. … Pals, J. L. (2006). Continuity and change in the life story: A longitudinal study of autobiographical memories in emerging adulthood. Journal of Personality, 74, 1371-1400. doi:10.1111/j.1467-6494.2006.00412.x        [ Links ]

McClelland, J. L. (1995). Constructive memory and memory distortions: A parallel-distributed processing approach. En D. L. Schacter (Ed.), Memory distortions: How minds, brains, and societies reconstruct the past (pp. 69-90). Cambridge, MA: Harvard University Press.         [ Links ]

Mendoza, J. (2005). La forma narrativa de la memoria colectiva. Polis, 5(1), 9-30.         [ Links ]

Ochs, E. & Capps, L. (1996). Narrating the self. Annual Review of Anthropology, 25, 19-43. doi:10.1146/annurev.anthro.25.1.19        [ Links ]

Olick, J. K. & Robbins, J. (1998). Social memory studies: From “collective memory” to the historical sociology of mnemonic practices. Annual Review of Sociology, 24, 105-140. doi:10.1146/annurev.soc.24.1.105        [ Links ]

Paez, D., Basabe, N. & Gonzalez, J. L. (1997). Social processes and collective memory: A cross-cultural approach to remembering political events. En J. W. Pennebaker, D. Paez & B. Rimé (Eds.), Collective memory of political events: Social psychological perspectives (pp. 147-174). Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum.         [ Links ]

Pennebaker, J. W. & Banasic, B. L. (1997). On the creation and maintenance of collective memories: History as social psychology. En J. W. Pennebaker, D. Paez & B. Rimé (Eds.), Collective memory of political events: Social psychological perspectives (pp. 3-19). Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum.         [ Links ]

Piper, I. (2005). Obstinaciones de la memoria: la dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo (Tesis de Doctorado no publicada), Departamento de Psicología Social, Universidad Autónoma de Barcelona, España.         [ Links ]

Prado, M. I. & Krause, M. (2004). Representaciones sociales de los chilenos acerca del 11 de Septiembre de 1973 y su relación con la convivencia cotidiana y la identidad chilena. Psykhe, 13(2), 57-72. doi:10.4067/S071822282004000200005        [ Links ]

Reyes, M. J. (2007). El pasado reciente en el Chile de hoy: entre la reconciliación y la convivencia. Persona y Sociedad, 21(1), 39-58.         [ Links ]

Rosa, A. (2001). Memoria colectiva, historia y futuro. Psykhe, 10(1), 19-33.         [ Links ]

Rumelhart, D. E. (1975). Notes on a schema for stories. En D. G. Bobrow & A. Collins (Eds.), Representation and understanding: Studies in cognitive science (pp. 211-236). New York, NY: Academic Press.         [ Links ]

Rumelhart, D. E. (1980). Schemata: The building blocks of cognition. En R. J. Spiro, B. C. Bruce & W. F. Brewer (Eds.), Theoretical issues in reading comprehension: Perspectives from cognitive psychology, linguistics, artificial intelligence, and education (pp. 33-58). Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum.         [ Links ]

Schacter, D. L. & Scarry, E. (Eds.) (2000). Memory, brain, and belief. Cambridge, MA: Harvard University Press.         [ Links ]

Schwartz, B. (1996). Memory as a cultural system: Abraham Lincoln in World War II. American Sociological Review, 61, 908-927.         [ Links ]

Shank, R. C. & Abelson, R. P. (1977). Scripts, plans, goals and understanding: An inquiry into human knowledge structures. Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum.         [ Links ]

Strauss, A. & Corbin, J. (1990). Basics of qualitative research: Grounded theory procedures and techniques. Newbury Park, CA: Sage.         [ Links ]

Tajfel, H. & Turner, J. C. (1986). The social identity theory of intergroup behavior. En S. Worchel & W. G. Austin (Eds.), Psychology of intergroup relations (pp. 7-24). Chicago, IL: Nelson-Hall.         [ Links ]

Tocornal, X. (2008). The Chilean memory debate: Mapping the language of polarisation (Tesis de Doctorado no publicada), Loughborough University, Reino Unido.         [ Links ]

Trafimow, D. & Wyer, R. S. (1993). Cognitive representation of mundane social events. Journal of Personality and Social Psychology, 64, 365-376. doi:10.1016/0010-0285(79)90009-4        [ Links ]

Tulving, E. (1976). Ecphoric processes in recall and recognition. En J. Brown (Ed.), Recall and recognition (pp. 37-73). London, Reino Unido: Wiley.         [ Links ]

Turner, J. C., Hogg, M. A., Oakes, P. J., Reicher, S. D. & Wetherell, M. S. (1987). Rediscovering the social group: A self-categorization theory. Oxford, Reino Unido: Blackwell.         [ Links ]

Waldman, G. (2009). Chile: la persistencia de las memorias antagónicas. Política y Cultura, 31, 211-234.         [ Links ]

Wertsch, J. V. (1998). Mind as action. New York, NY: Oxford University Press.         [ Links ]

Wyer, R. S., Adaval, R. & Colcombe, S. J. (2002). Narrative-based representation of social knowledge: Their construction and use in comprehension, memory and judgment. En M. P. Zanna (Ed.), Advances in experimental social psychology (Vol. 34, pp. 131-197). San Diego, CA, Academic Press.         [ Links ]


Fecha de recepción: Marzo de 2013. Fecha de aceptación: Octubre de 2013.

Andrés Haye, Jorge Manzi y Roberto González, Escuela de Psicología, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile; Héctor Carvacho, Institut für interdisziplinäre Konflikt- und Gewaltforschung, Universität Bielefeld, Alemania.

Esta investigación fue financiada por los proyectos FONDECYT Nº 1990546 y Nº 1950827. La preparación de este artículo ha sido apoyada por el proyecto CONICYT/Anillos en Ciencias Sociales SOC1103 y por el Centro Interdisciplinario de Estudios Interculturales e Indígenas, CONICYT/FONDAP Nº 15110006.

La correspondencia relativa a este artículo debe ser dirigida a Andrés Haye, Escuela de Psicología, Pontificia Universidad Católica de Chile, Vicuña Mackenna 4860, Macul, Santiago, Chile E-mail: ahaye@uc.cl

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons