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Psykhe (Santiago)

On-line version ISSN 0718-2228

Psykhe vol.26 no.2 Santiago Nov. 2017

http://dx.doi.org/10.7764/psykhe.26.2.966 

DESARROLLOS METODOLOGICOS

Traducción y Adaptación de una Escala Para Evaluar Generatividad en Abuelos en Santiago de Chile

Translation and Adaptation of a Scale to Assess Generativity in Grandparents From Santiago, Chile

María Elena Larrain1 

Beatriz Zegers1 

Yasna Orellana1 

1 Universidad de los Andes, Chile.

RESUMEN:

Se presentan los resultados de la traducción y adaptación en Santiago de Chile para abuelos de la Escala de Generatividad de Loyola (EGL) de McAdams y de St. Aubin (1992), que evalúa generatividad general en una muestra intencionada por cuotas según sexo, edad y nivel de ingreso de 385 abuelos chilenos. Realizando análisis paralelo de Horn y análisis factorial exploratorio y confirmatorio, se extrajeron para la escala final, compuesta por 13 ítems, 2 factores: Generatividad Positiva, que explica un 72,39% de la varianza total, y Generatividad Dudosa, que da cuenta del 27,61%. La consistencia interna, según alfa de Cronbach, del factor Generatividad Positiva (11 ítems) fue 0,85 y la del factor Generatividad Dudosa (2 ítems), según el coeficiente de Spearman-Brown, alcanzó a 0,79. Las abuelas que vivían con algún nieto fueron las que puntuaron más alto en generatividad.

Palabras clave: Escala de Generatividad de Loyola; adaptación instrumento; generatividad; abuelos

ABSTRACT:

The article presents the results of the translation and adaptation of the Loyola Generativity Scale (LGS; McAdams & de St. Aubin, 1992) for grandparents living in Santiago de Chile. This instrument was used to assess overall generativity in 385 Chilean grandparents, purposively sampled, according to sex, age, and income level. Using Horn's parallel analysis as well exploratory and confirmatory factorial analyses, 2 factors were extracted from the final 13item scale: Positive Generativity, which explained 72.39% of the variance, and Doubtful Generativity, which explained the remaining variance (27.61%). According to the Cronbach's alpha coefficient, internal consistency reached 0.85 for Positive Generativity (11 items), while that of Doubtful Generativity (2 items), according to the Spearman-Brown coefficient, reached 0.79. Grandmothers who lived with a grandchild obtained the highest generativity scores.

Keywords: Loyola Generativity Scale; instrument adaptation; generativity; grandparents

El objetivo de este trabajo fue traducir y adaptar una escala de generatividad para abuelos/as porque el estudio de la abuelidad, desde la perspectiva de la generatividad, presenta un futuro promisorio (Materne & Luszcz, 2010; Pratt, Norris, Cressman, Lawford & Hebblethwaite, 2008; Schoklitsch & Baumann, 2012; Thiele & Whelan, 2008). Al no existir una escala adaptada en Chile, se tradujo la Escala de Generatividad de Loyola (EGL; Loyola Generative Scale de McAdams & de St. Aubin, 1992) y se adaptó para abuelos. Basada en el modelo de Erikson y McAdams, ha sido la más utilizada (Schoklitsch & Baumann, 2012), considerándose la más apta para traducir y adaptar. Existe una versión española adaptada y validada en adultos mayores (AM; Villar, López & Celdrán, 2013), publicada con posterioridad a esta investigación. Para Viguer, Meléndez, Valencia, Cantero y Navarro (2010) “el estudio de las relaciones abuelos-nietos es un tema de creciente importancia, y se ubica dentro de dos áreas emergentes de la investigación psicológica: familia y envejecimiento” (p. 709). Chile se encuentra en una etapa avanzada de envejecimiento demográfico. Como consecuencia de esto, hay más abuelos que los que existían a comienzos del siglo XX y lo serán por más tiempo (Pérez Díaz, 2004). El envejecimiento se caracteriza por la falta de definición de un rol social, lo cual también ocurre con el rol de abuelo. Se afirma que es un rol sin rol (Clavan, 1978, citado en Pinazo Hernandis, 1999), uno tenue o ambiguo, al no existir claras prescripciones en relación a sus derechos y obligaciones (Wood, 1982, citado en Silverstein, Giarusso & Bengtson, 1998). Existen diversas facetas de este rol que incluyen los niveles actitudinal, conductual, afectivo y simbólico (Pinazo Hernandis, 1999) que repercuten al interior de la familia.

En Chile, la tercera Encuesta Nacional Calidad de Vida en la Vejez 2013 (Instituto de Sociología UC, 2014) indicó que el 93,1% de los encuestados tenía nietos vivos, un 41% vivía al menos con un nieto y los abuelos que no vivían con ellos solían ver a sus hijos todos los días o varias veces a la semana; un 66,1% identificaba la relación con los nietos como la más satisfactoria de todas las relaciones familiares, seguida por la relación con los hijos (65,5%).

El logro de la generatividad en la adultez madura es uno de sus retos (Erikson, 1950/1976, 1982/1985; Erikson & Erikson, 2000). Zacarés y Serra (2011) señalan que la realización generativa prepara el camino de la integridad y en la AM incluye al autocuidado y promoción de sentimientos generativos en los más jóvenes. La generatividad en estos años posiblemente sea sensible a la retroalimentación que los AM reciben.

Existen distintos modelos y tipologías para estudiar la abuelidad (Bradley, 1997; Kahana & Kahana, 1971; Kivnick, 1983; Neugarten & Weinstein, 1964; Szinovacz, 1998). La edad de nietos y abuelos incide en la forma de ser abuelo (Hodgson, 1998, citado en Szinovacz, 1998). Los abuelos más jóvenes tienden a ser más activos con sus nietos y los de mayor edad, más formales y distantes (Cherlin & Fustenberg Jr., 1992; Thomas, 1989, citado en Triadó, Martínez & Villar, 2000). Las abuelas, particularmente de la línea materna, suelen tener con sus nietos relaciones más íntimas y cálidas y se desempeñan con mayor frecuencia como madres sustitutas (Triadó et al., 2000). Los nietos tienden a privilegiar la relación con estas. Son agentes más influyentes en su crianza, lo que es consistente con la teoría de la abuela (Delerue Matos & Borges Neves, 2012) y la hipótesis de la abuela, que plantea que la evolución ha favorecido a la mujer mayor que usa su sabiduría y experiencia en beneficio de sus descendientes (Richmond, 2012). Los abuelos, señalan Troll (1983, citado en Triadó et al., 2000) y Hagestad (1985, citado en Triadó et al., 2000) intervienen menos en las dinámicas familiares. Spitze y Ward (1998) afirman que estas diferencias se han exagerado, dado que la investigación ha ignorado a los abuelos.

Se considera, como Peterson (2004), que “la disponibilidad de abuelos a los nietos ofrecerá nuevos tipos de desafíos a la generatividad de los ancianos” (p. 203).

Cambios en la Estructura Familiar Chilena y su Impacto en la Relación Abuelos-Nietos

En Chile, al igual que en otros países, los cambios en la estructura familiar pueden vincularse al rol de abuelo, convirtiéndose en la generación de apoyo (supporting generation; Falk & Falk, 2002). La disminución de la natalidad (Wilcox & Cavallé, 2011), junto al ingreso de la mujer al trabajo, han modificado las demandas de nietos y abuelos de manera bidireccional. La tasa de rupturas matrimoniales aumentó, en parte porque la Ley de Matrimonio Civil vigente desde 2004 facilitó el acceso a esta oficialización (Cox, 2011), lo que se traduce en la tendencia de la madre divorciada a distanciarse de sus antiguos suegros, abuelos de sus hijos (Johnson, 1998). Los padres de una hija separada o madre soltera tienen mayor probabilidad de asumir el rol de padres sustitutos de sus nietos. De cada 10 niños nacidos en Chile, siete son hijos de padres no casados (Chile, Servicio de Registro Civil, 2015; Sepúlveda & González, 2009, Julio 18), lo cual también incide en la relación de esos niños con los abuelos. Actualmente es más probable que antes ser abuelo a “destiempo”, sea porque el nieto es hijo de padres adolescentes (de cada 1000 niñas chilenas de entre 15 y 19 años, 51 quedan embarazadas y tienen a sus hijos; Organización Mundial de la Salud, 2011) o de primerizas añosas, según el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (2007, 2014). Los hijos vueltos a casar, cuyo cónyuge tiene a su vez hijos de una unión anterior, han llevado a nuevas vinculaciones de parentesco.

Abuelidad

Redler (1986) acuñó el término abuelidad para referirse a la multifacética identidad del abuelo. Incluye la naturaleza de los vínculos que el abuelo establece consigo mismo a partir de la relación con sus nietos y los lazos con otros miembros del grupo familiar. Redler (1986) la considera una fase del desarrollo, posibilitando madurar aspectos de la personalidad, lo que dependerá de las funciones, estilos y compromisos que asuma el abuelo, del significado que le atribuya, de sus dinámicas psicológicas y, muy especialmente, de las tareas que el desarrollo plantea a los adultos maduros y a los AM. Las pérdidas que ocurren al transcurrir el tiempo aumentan la importancia de nuevas vinculaciones afectivas, como las establecidas con los nietos.

Generatividad

La generatividad es una tarea del desarrollo que plantea que a cada edad de la vida le corresponde el cumplimiento de ciertos quehaceres que constituyen etapas epigenéticas de maduración psicosocial (Erikson, 1950/1976, 1978/1981, 1982/1985; Erikson & Erikson, 2000). Cada etapa manifiesta ciertas cualidades primordiales, dado el desarrollo físico, cognoscitivo, emocional y social alcanzado por el sujeto, permitiéndole llegar a una “crisis”, cuyos antecedentes tienen sus precursores en etapas antecedentes. Zacarés y Serra (2011) plantean que “la experiencia y expresión de la generatividad junto a su fortaleza asociada del ‘cuidado’, representaría la señal de madurez psicosocial de los años adultos” (p. 77). La madurez requiere guía y aliento para producir, procrear y crear, y debe cuidarse (de St. Aubin, McAdams & Kim, 2004; Erikson, 1950/1976, 1982/1985; Erikson & Erikson, 2000; Zacarés & Serra, 2011).

La generatividad es “la preocupación por establecer y guiar a la nueva generación” (Erikson, 1950/1976, p. 240). Se asocia a la virtud del cuidado, definido como “el compromiso ampliado de cuidar de las personas, los productos y las ideas por los que uno ha aprendido a preocuparse” (Erikson, 1982/1985, p. 85). Se vincula a una “caritas universal” (Erikson, 1982/1985, p. 87) y a las virtudes de la generosidad y gratitud (Roberts, 2007, Mayo). La abuelidad generativa implica ambas virtudes. Roberts (2007, Mayo) aclara que la gratitud, es un rasgo de personalidad, no es episódica y no está vinculada de manera particular a un objeto o benefactor, sino es una disposición general que puede durar toda una vida. Conlleva la conciencia de la responsabilidad personal hacia la sociedad, los más jóvenes, débiles, con menos experiencias o subordinados (McAdams, de St. Aubin & Logan, 1993; McAdams, Diamond, de St. Aubin & Mansfield, 1997; Zacarés & Serra, 2011). Según McAdams y Logan (2004), “la fuerza de la generatividad varía entre individuos” (p. 20), “promueve el bienestar psicológico” (p. 21), “se expresa en las historias que las personas construyen para dar sentido a sus vidas” (p. 24) y “afirma el poder de la redención y renovación humana” (p. 25).

En uno de sus últimos trabajos, Erikson se centró en temas que extendían la preocupación generativa más allá de la adultez madura, pudiendo consolidarse el proceso en la ancianidad. Introdujo la noción de gran generatividad: “Los roles de padres ancianos, abuelos, viejos amigos, consultores, consejeros, y mentores proveen al adulto mayor de oportunidades esenciales para experienciar la gran generatividad en las relaciones cotidianas con personas de todas las edades” (Erikson, Erikson & Kivnick, 1986, p. 74). Stewart y Wandewater (1998) formulan una trayectoria evolutiva de la generatividad, consistente en el deseo que surgiría en la adultez temprana y declinaría a partir de la edad media, la capacidad percibida, que se iría incrementando desde la adultez temprana y disminuiría en la edad media, y el sentido de logro generativo, que aumentaría a través de la adultez y prevalecería en la adultez tardía. Ellos plantean que, aunque los AM logren altos niveles de generatividad, se sienten menos capaces y experimentan menos deseos de serlo que en la edad media de la vida, tesis que requiere ser confirmada a través de estudios longitudinales.

Para Erikson et al. (1986) la gran generatividad ayuda a perpetuar la sabiduría, el conocimiento, los valores y tradiciones culturales. Kotre (1984) la denominó generatividad cultural y apuntó a su variación entre culturas (Kotre, 2004). Vaillant (1993, 2002) acuña el concepto de custodio de significados (keeping of meanings), siendo una tarea de la transición entre la adultez madura y mayor. Quien custodia significados intenta mejorar el mundo del cual es deudor (Roberts, 2007, Mayo; Vaillant, 1993, 2002). Conlleva el desarrollo de la solidaridad intergeneracional al interior de la familia (Silverstein et al., 1998). En Chile las relaciones familiares y los recursos sociales que afectan el buen envejecimiento han sido estudiados por Herrera, Barros, Carrasco y Fernández (2016). Pratt et al. (2008) estudiaron los problemas que tenían los hijos con sus padres y, aplicando la EGL, encontraron que la generatividad predecía la capacidad de los hijos de perdonar a sus padres.

La transmisión de un legado se asocia a la generatividad e implica la integridad o sentimiento de coherencia y totalidad que se logra al aceptar y responsabilizarse por la propia vida, amar de una nueva forma a las personas significativas y respetar diversos estilos de vida, defendiendo la dignidad del propio (Erikson, 1982/1985). Es el “patrimonio de su alma, el sello de la paternidad moral de sí mismo” (Erikson, 1950/1976, p. 242), apuntando con ello a los bienes espirituales que cada quien puede donar. Para Erikson (1950/1976, 1982/1985) y Erikson y Erikson (2000), la tensión surgida en torno a la generatividad demanda que el cuidado prevalezca sobre el rechazo. En sus últimos años, Erikson se angustiaba al advertir como en nuestra sociedad se estaba perdiendo el despliegue de la generatividad y estaba convencido del imperativo de restaurarla, a fin de proveer a la nueva generación valores positivos relacionados con el cuidado del ambiente, la familia y de la sociedad como un todo (Taylor, 2006). Consideraba que abstenerse de participar podía llevar al estancamiento, auto-absorción, aislamiento y a relaciones personales desilusionantes. La investigación sugiere que las actitudes generativas contribuyen a una mayor integridad yoica, felicidad personal y un sentimiento general de bienestar (Sheldon & Kasser, 2001, citado en Taylor, 2006).

Instrumentos que Evalúan la Generatividad

Existen distintas escalas y procedimientos para evaluar la generatividad. Se pueden citar la EGL (de McAdams y de St. Aubin (1992), la Escala de Comportamientos Generativos (Generative Behavior ChecklistGBC) de McAdams et al. (1993) y la Escala Multidimensional de Generatividad (EMG), basada en el modelo de Bradley (1997) y Bradley y Marcia (1998). Schoklitsch y Baumann (2011) desarrollaron tres escalas para evaluar generatividad en AM que consideran los tipos de generatividad planteados por Kotre (1984): GenLife, Gen-Current, Gen-Parental.

La adaptación de la EGL-A tomó como punto de partida la EGL por sus propiedades psicométricas, brevedad y facilidad de aplicación.

La EGL evalúa generatividad general y no específica. Consta de 20 ítems. Se puntúan de 0 a 3 puntos (0 = nunca se aplica al sujeto, 1 = se aplica ocasionalmente o rara vez, 2 = se aplica a menudo y 3 = se aplica muy a menudo o casi siempre). Explora preocupaciones generativas que corresponden a cinco áreas temáticas: traspaso de conocimientos y habilidades (ítems: 1, 3, 12 y 19), contribuciones para mejorar la comunidad y el barrio (ítems: 5, 15, 18 y 20), legado perdurable (ítems: 4, 6, 8 10, 13 y 14), creatividad y productividad (ítems: 7 y 17) y preocupación, responsabilidad y cuidado de los otros (ítems: 2, 9, 11 y 16). La validez convergente (McAdams y de St. Aubin (1992), empleó las mediciones de generatividad desarrolladas por Ochse y Plug (1986) y Hawley (1985), encontrándose una fuerte correlación con ambas medidas: 0,66 y 0,67, respectivamente (p < 0,001). La validez discriminante, estimada a partir del estilo de respuestas de deseabilidad social, alcanzó a 0,21 (p < 0,05). El coeficiente alfa de Cronbach fue de 0,82. El análisis factorial encontró un factor general de Generatividad Positiva, que explicaba el 25% de la varianza, y un segundo factor, Generatividad Dudosa, con una varianza adicional explicada de 10%, y cuyos ítems están redactados negativamente (ítems 2, 13, 14 y 15; McAdams & de St. Aubin, 1992). Su administración toma entre 10 y 15 minutos.

La versión española de esta escala (Villar et al., 2013) fue validada con una muestra de 165 AM de entre 65 y 100 años. El análisis factorial obtuvo dos factores que explican el 29% de la varianza (18,8% el factor Generatividad Positiva y 10,2% el factor Generatividad Dudosa). El coeficiente alfa de Cronbach fue de 0,89, valor ligeramente superior al reportado por McAdams y de St. Aubin (1992).

La EGL no fue diseñada para evaluar la generatividad en abuelos. Para un conocimiento detallado de las investigaciones sobre estas escalas se remite al lector a Schoklitsch y Baumann (2012).

Método

Participantes

La población corresponde a abuelos autovalentes o con dependencia moderada de la Región Metropolitana de Santiago de Chile. Se incluyeron abuelos de ambos sexos, dada las diferencias en el modo en que desempeñan el rol (Delerue Matos & Borges Neves, 2012; Triadó et al., 2000), de tres niveles de ingreso familiar según la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) de 2009 (Chile, Ministerio de Desarrollo Social, 2011), ya que los roles que los abuelos asumen se encuentran influidos, entre otros, por los recursos y fuentes de apoyo disponibles (Hirshorn, 1998), y de dos grupos etarios, ya que el rol se ejerce de modo distinto según la edad (Cherlin & Fustenberg Jr., 1992; Thomas, 1989, citado en Triadó et al., 2000), y porque la gran generatividad es una tarea de la AM, como se vio en el marco conceptual. El primer grupo incluyó sujetos de 45-59 años y el segundo, de 60-75 años. Se fijó el límite superior en 75 años dada la distinción entre tercera y cuarta edad (Baltes & Smith, 2003; Neugarten, 1974/1996). A partir de los 75-80 años es más probable que aparezcan signos de dependencia intensa. Se excluyeron sujetos con este nivel de dependencia, evaluada a través de la Escala de Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD) de Lawton y Brody (1969). En estos casos, el foco de la generatividad varía, orientándose, por ejemplo, al autocuidado, a fin de no resultar una carga para otros (Zacarés & Serra, 2011). También se excluyeron a quienes presentaron dificultades para comprender las instrucciones.

La investigación incluyó sujetos provenientes de las comunas de Recoleta, Independencia, Ñuñoa, Lo Barnechea, Las Condes, Providencia, San Bernardo y La Pintana. En las diversas municipalidades se contactó a la persona a cargo de los programas para AM. Se consideraron sujetos de aquellas municipalidades que accedieron a participar. En algunas de estas comunas se reclutaron también abuelos en las calles, en las inmediaciones de servicios a la comunidad, entre otros. Además se confeccionó una nómina de posibles personas por referencias de terceros (bola de nieve).

La muestra fue conformada intencionadamente por cuotas y estuvo compuesta originalmente por 399 abuelos (195 hombres y 204 mujeres); de tres niveles de ingreso familiar: bajo (n = 151), medio (n = 125) y alto (n = 123) y dos grupos de edad: 45-59 años (n = 195) y 60-75 años (n = 204). De esta muestra, 14 participantes no cumplieron con los criterios de inclusión, por lo que los análisis se realizaron con 385 abuelos.

La edad promedio de la muestra definitiva fue de 60,18 años (DE = 7,99), de las mujeres, 59,69 años (DE = 8,37) y de los hombres, 60,70 años (DE = 7,54), sin diferencias significativas por sexo, t(383) = 1,25, p = 0,209. El 65,97% era casado, 15,32% separado/divorciado, 8,83% viudo y 9,87% soltero. El 0,52% indicó no tener ninguna escolaridad, 28,31% terminó la enseñanza básica, 35,32% finalizó la enseñanza media y 35,85% tenía estudios técnicos o universitarios. De ellos, el 77,92% respondió que trabajaba y el 21,09%, realizaba trabajos voluntarios (Tabla 1).

Tabla 1 Distribución Porcentual Según Sexo del Grupo Etario, Estado Civil, Escolaridad, Nivel de Ingreso, Trabajo Actual y Actividad de Voluntariado de la Muestra 

El 78,18% tuvo su primer nieto entre los 40 y 59 años, 16,88%, antes de los 40 años y 4,94%, cumplidos los 60 años. El 31,33% de los abuelos vivía con algún nieto. La edad promedio del nieto mayor fue 11,6 años y del nieto menor, 4,08 años (Tabla 2).

Tabla 2 Edad Promedio (Desviación Estándar) de Nietos Mayores y Menores y Distribución Porcentual de Variables Sobre Abuelidad, Según Sexo y Grupo Etario de la Muestra (N = 385) 

Instrumentos

Escala de Generatividad de Loyola para abuelos (EGL-A). Basada en la EGL de Loyola, tiene 14 ítems. Se puntúa igual que la escala original: 0 = nunca se aplica al sujeto, 1 = se aplica ocasionalmente o rara vez, 2 = se aplica a menudo y 3 = se aplica muy a menudo o casi siempre. El puntaje teórico esperado puede fluctuar entre 0 y 42 puntos. No hay ítems que se puntúen en sentido inverso y el cálculo del puntaje es la suma de todos los ítems. A mayor puntaje mayor generatividad y viceversa, al igual que en la escala original. Su tiempo de aplicación no excedió los 10 minutos. Las estimaciones estadísticas de esta escala se describen en el Procedimiento.

Escala de Actividades Instrumentales de la Vida Diaria deLawton y Brody (1969). Evalúa autonomía física y actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) en AM. En Chile la han empleado, entre otros, Albala et al. (2005), Díaz, Díaz, Rojas y Novogrodsky (2003), Fuentes (2008) y Tapia et al. (2010). Se aplicó la versión del Programa de Geriatría y Gerontología del Departamento de Medicina Interna de la Pontificia Universidad Católica de Chile (2006). La confiabilidad inter-jueces es de 0,85. Su validez concurrente se ha estimado con escalas de valoración cognitiva (e.g., Mini Mental State Examination (MMSE) y Escala de Clasificación Física). Explora ocho AIVD. Su puntuación es dicotómica (1 = autonomía, 0 = dependencia). El puntaje final se clasifica en tres categorías: independencia total (8 puntos), dependencia moderada (4-7 puntos) y dependencia intensa (0-3 puntos). Su administración tomó entre 10 y 15 minutos.

Cuestionario sobre datos socio-demográficos. Incluyó fecha de nacimiento, edad, sexo, actividad laboral o de voluntariado, número y sexo de los hijos y nietos, edades del nieto mayor y menor, nieto que fuera hijo de padres separados o nieto que viviese con él/ella, nivel de ingreso del grupo familiar, estado civil, escolaridad y edad a la que fue abuelo por primera vez.

Procedimiento

Previa autorización de uno de los autores (D. P. McAdams), la EGL se tradujo del inglés al español y luego a la inversa (back translation) y se consideraron las directrices de Muñiz, Elosua y Hambleton (2013). Esta propuesta fue sometida a validación de tres expertos, teniendo en cuenta tres criterios: (a) mantención del sentido e intencionalidad de las afirmaciones, (b) lenguaje adecuado al contexto chileno y a las características de la población y (c) revisión de aspectos formales del instrumento, llegándose por acuerdo a una versión definitiva. Se adaptaron estas aseveraciones para que se aplicaran a la evaluación de la generatividad en abuelos, introduciendo los términos nieto o abuelo. Por ejemplo, el ítem 1 original “Trato de transmitir los conocimientos que he obtenido a través de mi experiencia” quedó “Trato de transmitir a mis nietos los conocimientos y sabiduría que he adquirido a través de mis experiencias”.

Se realizó una aplicación piloto del instrumento de 20 ítems a 60 abuelos escogidos intencionalmente y con características similares a los de la muestra definitiva. Respondieron la escala AIVD y ninguno puntuó en la categoría dependencia intensa. Completaron el cuestionario sociodemográfico y firmaron un consentimiento informado. Se obtuvo la distribución de las respuestas para cada uno de los ítems de la EGL-A, con el objetivo de identificar ítems problemáticos. Se obtuvo una distribución uniforme de las respuestas en el ítem 3, que se asemeja a las obtenidas al lanzar un dado de cuatro caras, no aportando al constructo que evalúa el instrumento. En los ítems 8, 13, 14 y 15 al menos un 70% de los participantes marcó la alternativa 3 = muy a menudo o casi siempre. En el ítem 9, la mayoría escogió la alternativa 0 = nunca. Los restantes ítems no presentaron problemas. Se observó que las correlaciones de Spearman en cada uno de estos ítems problemáticos con la subescala de los restantes 14 ítems y con la escala completa fueron inferiores a 0,30 (Tabla 3).

Tabla 3 Correlación de Cada Ítem con el Test y los Restantes Ítems de la EGL-A en la Muestra Piloto 

Nota. IT: Correlación de Spearman de cada ítem y el test; ITI: Correlación de cada ítem y los restantes ítems. Los ítems problemáticos se muestran en negrita.

A continuación, se señalan otros problemas que presentaron los ítems en cuestión. En relación al ítem 3 (“Creo que me gusta enseñar a mis nietos como lo haría un profesor”) y al ítem 11 (“Si fuera incapaz de tener mis propios nietos, me gustaría dedicarme a cuidar los nietos de otras personas y me convertiría en un abuelo adoptivo”), en la administración piloto varios abuelos comentaron que se resistían a verse en el rol de profesor y realizaron críticas ante la posibilidad de convertirse en abuelo adoptivo. Esto es concordante con el reporte de que fueron ítems problemáticos cuando se aplicó la EGL original a AM (Schoklitsch & Baumann, 2011, 2012). Según los encuestadores de esta investigación, el ítem 9 (“Creo que la sociedad no puede ser responsable de que los abuelos entreguen alimento y hogar a todos los nietos que lo necesiten”) fue el ítem que mostró mayor dificultad de comprensión. Cuando Thiele y Whelan (2008) aplicaron la EGL original a una muestra de abuelos, lo eliminaron entre otros tres ítems, por su baja correlación con la escala total. El comportamiento del ítem 13 (“Siento que no he hecho nada que sobrevivirá en mis nietos después de mi muerte”) se comprende por su contenido, el que puede resultar muy decepcionante y angustioso para un abuelo que se preocupa por cuidar a los nietos. Thiele y Whelan (2008) encontraron que la variable inmortalidad a través del clan, usando entre otras medidas la EGL, no era un buen predictor cuando se estudiaba la satisfacción con el rol de abuelos. En el estudio original de McAdams y de St. Aubin (1992), los ítems 14 y 15 formaron parte del segundo factor llamado Generatividad Dudosa. Lo anterior ayuda a entender que los ítems equivalentes en la versión para abuelos están redactados en dirección opuesta al comportamiento generativo. La selección consideró, además, aquellos ítems que de manera más obvia se relacionaran con el contenido del constructo, recomendación dada por Widaman, Little, Preacher y Sawalani (2011) cuando se abrevian escalas.

Con la escala de los restantes 14 ítems, en la administración piloto se obtuvo un alfa de Cronbach de 0,82, clasificada como buena consistencia interna (Henerson, Morris & Fitz-Gibbon, 1987). Dado lo antedicho, se decidió aplicar la versión con 14 ítems a la muestra definitiva.

Los sujetos firmaron un consentimiento informado, aprobado por el Comité de Ética de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, y respondieron el cuestionario de datos sociodemográficos, la Escala AIVD y EGL-A de 14 ítems. Alumnos o titulados de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes, previamente capacitados por el equipo investigador, fueron quienes aplicaron los instrumentos.

Análisis de Datos

Se obtuvo la distribución de las respuestas en cada uno de los ítems de la EGL-A y la distribución de percentiles y mínimos y máximos de la Escala AIVD y de la EGL-A (14 ítems) para el total de participantes y para cada grupo etario, nivel de ingreso familiar y sexo. Se consideraron en el análisis los abuelos que contestaron a todos los ítems de la EGL-A y que obtuvieron al menos 4 puntos en la Escala AIVD. Se realizó un análisis de ítems de la EGL-A, tomando en cuenta la correlación de Spearman de cada ítem con la subescala de los restantes ítems y con la escala completa. La consistencia interna de la escala según factores se obtuvo a través del coeficiente alfa de Cronbach y el coeficiente de Spearman-Brown, este último empleado en el caso de escalas conformadas por solo dos ítems (Eisinga, te Grotenhuis & Pelzer, 2013). Se estableció un valor del alfa de Cronbach superior a 0,75 como criterio de una aceptable a buena consistencia interna (Henerson et al., 1987). Para comparar los alfa de Cronbach en dos y tres poblaciones independientes se utilizó el test de Hakstian y Whalen (1976), mejorado por Woodruff y Feldt (1986), implementados en la interfaz cocron de R-Code, los que se evalúan con X2.

Con el fin de decidir si existían diferencias en los resultados según el nivel de ingreso familiar, se realizó la prueba no paramétrica de Kruskal Wallis y la prueba post hoc de Bonferroni. Para evaluar la existencia de diferencias según sexo y grupo etario se usó la prueba no paramétrica de rangos de Wilcoxon para muestras independientes.

Se realizó un análisis factorial exploratorio (AFE) con método de máxima verosimilitud, utilizando la matriz de correlación policórica. Se empleó rotación oblicua promax y se analizaron los valores de los pesos factoriales rotados, a fin de establecer si su agrupación coincidía con los factores subyacentes de la escala original. Se verificó el número de factores extraídos utilizando el análisis paralelo (AP) de Horn. Conviene recordar que Horn (1965) propone el AP como un método empírico basado en la generación de variables aleatorias para determinar el número de factores que deben retenerse al realizar análisis factoriales. Este método compara los valores propios observados extraídos de la matriz de correlación a analizar con los obtenidos a partir de variables normales no correlacionadas. Una lectura más explicativa sobre este método puede encontrarse en Glorfeld (1995) y Dinno (2009).

Como criterio para decidir el número de factores extraídos se utilizó el punto donde se cruzan las curvas de los valores propios observados (no ajustados) y el percentil 95 de los datos aleatorios simulados, utilizando 1000 iteraciones.

Finalmente, se realizó un análisis factorial confirmatorio (AFC) por medio de un modelo de ecuación estructural de dos variables subyacentes correlacionadas (dos factores latentes), a fin de verificar si se replicaba la estructura factorial de la escala original. Para estimar la bondad de ajuste del modelo a los datos observados se calculó el índice comparativo de Bentler-Bonett (CFI) y la raíz del error cuadrático medio de aproximación (RMSEA). Para definir la bondad del ajuste se utilizaron como puntos de corte: CFI > 0,95 (Hu & Bentler, 1999) y RMSEA < 0,07 (Steiger, 2007), que indican un buen ajuste. Un estudio sobre estos y otros criterios pueden ser consultados en Hooper, Coughlan y Mullen (2008).

Los AFE y AFC se realizaron según los métodos estadísticos clásicos (paramétricos), dado que dichos análisis se basan en la estructura de la matriz de correlaciones, cuya naturaleza es siempre cuantitativa, independientemente del tipo de variables.

Se emplearon el paquete estadístico STATA v.14 y la función cocron de R-Code. El nivel de significación fue α = 0,05.

Resultados

Puntajes de la EGL-A Para el Total de la Muestra y Según Sexo, Edad, Nivel de Ingreso Familiar y Otras Variables de Interés

Puntajes de la Escala de Lawton Brody (AIVD)

La distribución de los puntajes en la Escala AIVD para los 399 abuelos fue: un 76,94% (n = 307) obtuvo 8 puntos, 22,56% (n = 90), entre 4 y 7 puntos. De estos, el 89% obtuvo al menos 6 puntos y el 0,5% (n = 2), 3 o menos puntos, por lo que 397 abuelos fueron categorizados como autovalentes o moderadamente dependientes (puntaje ≥ a 4 puntos), cumpliendo el criterio de inclusión.

Estructura Factorial de la EGL-A

Realizado el AFE de la escala de 14 ítems con extracción de dos factores y al revisar los pesos factoriales, se observó que el ítem 8 (“Creo que seré recordado por mis nietos mucho tiempo después de mi muerte”) era el único ítem que poseía un peso factorial inferior a 0,45 y, consecuentemente, la varianza de la escala era explicada en menos de un 20% por los factores extraídos. Se procedió a realizar nuevamente el AFE sin este ítem (con extracción de dos factores). En la Tabla 4 se presentan los dos factores con los respectivos ítems y pesos factoriales, los que fueron de al menos 0,57 para cada uno de los 13 ítems.

Tabla 4 Cargas Factoriales de los 13 Ítems de la EGL-A 

En la Figura 1 se presenta el resultado del análisis paralelo de Horn, con el fin de verificar la convergencia de los resultados con los de la escala original de McAdams y de St. Aubin (1992) de dos factores: Generatividad Positiva y Generatividad Dudosa. El primer factor explica un 72,39% y el segundo, un 27,61% de la varianza total común a los ítems.

Se realizó un AFC a modo de evaluar la estructura factorial decidida para la escala. Para asegurar la identificación del modelo se fijaron las varianzas de ambos factores en 1. El ajuste del modelo se presenta en la Tabla 5. Se pueden apreciar las correlaciones entre cada uno de los ítems y su correspondiente factor subyacente, las que toman valores entre 0,50 y 0,76 y son más precisas en los ítems asociados al Factor 1. Como se esperaba, la correlación entre los factores subyacentes es inversa (rs = -0,27, Z = -4,06, p < 0,001).

Figura 1 Análisis paralelo de Horn para determinación del número de factores extraídos. Se utiliza el P95 de los valores propios aleatorios y 1000 iteraciones para el análisis. 

De acuerdo a los criterios establecidos por Hu y Bentler (1999) y Hooper et al. (2008), se puede afirmar que el modelo con las dos variables subyacentes (correlacionadas) consideradas en la escala de 13 ítems adaptada para abuelos se ajusta aceptablemente a los datos, según los índices de ajuste calculados: CFI = 0,920 y RMSEA = 0,067 (Tabla 5). El Factor 1 (Generatividad Positiva) quedó constituido por los ítems 1, 5, 6, 7, 10,12, 16, 17, 18, 19 y 20, todos los cuales están redactados en forma directa, y el Factor 2 (Generatividad Dudosa) se conforma por los ítems 2 y 5, los cuales están redactados de forma que implican una doble negación.

Tabla 5 Coeficientes Estimados Asociados al Modelo de Ecuación Estructural Ajustado 

Consistencia Interna de la EGL-A

El coeficiente alfa de Cronbach para la dimensión conformada por los 11 ítems que cargan en el Factor 1 fue de 0,85, mostrando una buena consistencia interna (Henerson et al., 1987). En el caso de los dos ítems que cargan sobre el Factor 2, se obtuvo un coeficiente de Spearman-Brown de 0,79. Al comparar por sexo los coeficientes alfa de Cronbach para los ítems que conforman el Factor 1, se observó que en los hombres alcanzó a 0,87 y en las mujeres a 0,81, con diferencias entre ambos, X2(1, N = 385) = 5,67, p = 0,017. Para el grupo etario de menos de 60 años este coeficiente fue de 0,86 y para los mayores, de 0,84, sin diferencias, X2 (1, N = 385) = 0,71, p = 0,399. El grupo de bajos ingresos obtuvo un coeficiente alfa de Cronbach de 0,83, el medio, de 0,79 y el alto, de 0,85, sin diferencias, X2 (2, N = 385) = 2,99, p = 0,225. En el caso del Factor 2, no se realizaron test comparativos de coeficientes de Spearman-Brown.

De los 397 abuelos autovalentes o moderadamente dependientes, 385 respondieron todos los ítems de la EGL-A. La distribución de las respuestas en los 13 ítems es presentada en la Tabla 6. La puntuación total en los 13 ítems fluctuó entre 3 y 39 puntos, con un puntaje mediano de 25, cuartil 1 de 20 puntos y cuartil 3 de 30 puntos, observándose una asimetría negativa (coeficiente de asimetría = -0,54): un 75% de los sujetos obtuvo un puntaje de al menos 20 puntos. Se encontraron diferencias del puntaje según sexo, Z = -4,64, p < 0,001, siendo mayor en las mujeres que en los hombres, y según nivel de ingreso familiar, H(2, N = 385) = 12,39, p = 0,002, observándose que el puntaje de aquellos con menor ingreso fue inferior a los obtenidos por los de ingreso medio, Rank = 36,95, p = 0,004, y mayor ingreso, Rank = 44,38, p < 0,001, sin haber diferencia entre estos últimos, Rank = 7,43, p = 0,303. Por grupo etario no se observaron diferencias, Z = 0,21, p = 0,834 (Tabla 7).

Tabla 6 Distribución Porcentual de las Respuestas a los 13 Ítems de la EGL-A en la Muestra 

Tabla 7 Cuartiles, Mínimos y Máximos Para Puntajes de la EGL-A en el Total de la Muestra y Según Sexo, Grupo Etario, Nivel de Ingreso, Trabajo Actual y Vive con Nieto 

Al comparar los puntajes de la escala entre quienes trabajaban y los que no lo hacían, se encontró que los que estaban trabajando puntuaron más alto, Z = 2,86, p = 0,004. Al estratificar por sexo, no se encontraron diferencias ni en hombres, Z = -0,04, p = 0,965, ni en mujeres, Z = 1,78, p = 0,075, entre quienes trabajaban y aquellos que no lo hacían.

Al comparar la generatividad entre abuelos que viven o no con algún nieto, estos últimos puntuaron más bajo, Z = -3,21, p = 0,001. Se encontró que las mujeres que viven con algún nieto puntuaron más alto (Md = 31, Q1 = 26, Q3 = 35) que los hombres (Md = 26, Q1 = 22, Q3 = 32), Z = -3,14, p = 0,002. Lo mismo ocurrió al comparar la generatividad entre hombres (Md = 24, Q1 = 19, Q3 = 30) y mujeres (Md = 26,5, Q1 = 23, Q3 = 31) que no vivían con algún nieto, Z = -3,03, p = 0,003. Las mujeres que vivían con algún nieto fueron las más generativas, H(3, N = 385 ) = 32,56, p < 0,001.

Discusión y Conclusiones

La EGL es simple y breve pero los análisis permitieron acortarla, quedando una versión final conformada por 13 ítems. La brevedad de la escala y el factor tiempo de su aplicación es deseable cuando se trata de AM y con distintos niveles de escolaridad (en esta muestra el 28,83% no tenía escolaridad o había cursado solo enseñanza básica). Dadas las dificultades de recolección de la muestra, contar con una escala más corta ayudó a satisfacer el criterio que recomienda que cada ítem que se desea validar esté representado por al menos 20 sujetos (Costello & Osborne, 2005). El uso de formas abreviadas de una escala es un procedimiento relativamente frecuente (Widaman et al., 2011). Respecto de la EGL, Keyes y Ryff (1998) emplearon una versión de solo seis ítems. Thiele y Whelan (2008) utilizaron una forma abreviada para estudiar la relación entre satisfacción, significado y generatividad en abuelos.

Dado que en Chile la edad de jubilación para los hombres es de 65 años, un porcentaje importante de la muestra estaba laboralmente activo. Un 77,92% trabajaba en forma remunerada. Pudo haber incidido en esta sobrerrepresentación el hecho de que se buscaron personas que a simple vista aparecían no dependientes, lo que se corroboró a través de la Escala AIVD. En el caso de los hombres, la experiencia indica que asisten en menor proporción a actividades para AM en las municipalidades, lo cual derivó en serias dificultades para extraer la muestra, en especial, para acceder a grupos de hombres de niveles de ingresos medios y bajos. Tomó cerca de dos años recogerla, por lo que se decidió quedarse con esta distribución. Se recomienda que futuras investigaciones concentren esfuerzos en incluir una representatividad mayor de los extremos, es decir, sujetos cercanos a los 45-50 y 70-75, para ver si se encuentran variaciones en las trayectorias evolutivas de la generatividad a lo largo de los años (McAdams & Logan, 2004; Stewart & Wandewater, 1998; Vaillant, 2002). Lo antedicho resulta válido, además, porque la mayoría de los abuelos de la muestra tuvo su primer nieto entre los 40 y 59 años, destacando que un 16,88% lo fue antes de los 40, lo que puede ser una evidencia de que en Chile se ha adelantado la edad en la que se es abuelo, lo que deberá corroborarse con nuevos estudios. Solo un 4,94% fue abuelo a una edad avanzada.

La edad promedio de los nietos mayores y menores fue, respectivamente, 11,61 años y 4,08 años, es decir, fueron predominantemente niños escolares y preescolares, lo que concuerda con la edad promedio de los abuelos. Al existir una baja proporción de nietos adolescentes, no se puede saber si la variable edad de los nietos afecta a la generatividad de los abuelos. Se ha planteado que entre nietos adolescentes y abuelos se establecen muchas veces asociaciones solidarias (Delerue Matos & Borges Neves, 2012), lo que sería interesante estudiar.

El 31,33% de los abuelos vivía con algún nieto, cifra menor al 41% reportado por la Tercera Encuesta Nacional Calidad de Vida en la Vejez 2013 (Instituto de Sociología UC, 2014). Lo anterior posiblemente se deba a la alta proporción de abuelos que se encontraban laboralmente activos.

Al estar los abuelos que trabajaban sobrerrepresentados en la muestra, cabría preguntarse si la adaptación de esta escala sería válida solamente para abuelos activos laboralmente. Sin embargo, al comparar los resultados de la generatividad para esta variable, se apreciaron diferencias a favor de quienes estaban laboralmente activos, por lo que la duda se mantiene. También se analizó el comportamiento del ítem 11, porque se refiere a la generatividad vinculada con la productividad. Este análisis reveló que las distribuciones de las respuestas en este ítem, considerando la variable trabajan/no trabajan, fueron similares. En el estado actual del estudio de esta escala se considera que es aplicable a población que pertenece tanto al sector activo como al pasivo.

Cuando se incluye el sexo de los abuelos en relación a la generatividad, los resultados aportan antecedentes que apoyan la teoría de la abuela formulada por Harper (2005, citado en Delerue Matos & Borges Neves, 2012) y/o la hipótesis de la abuela (Richmond, 2012), al ser las abuelas quienes puntúan más alto en generatividad. Llama la atención que sean las abuelas que viven con sus nietos las más generativas, aunque no se tuvo antecedentes que definan si estas actúan o no como madres sustitutas. Es interesante recordar que las abuelas de esta investigación eran mujeres en torno a los 60 años (tercera edad), razón por la cual es posible que el vivir con algún nieto no fuera sentido como una carga para ellas -se puede hipotetizar que no se sentían abuelas esclavas (Matusevich & Pérez Barrero, 2009)- y, por ende, la generatividad no se vio afectada. Aunque hay una mayor proporción de abuelas que de abuelos que viven con algún nieto, esta proporción no explica la puntuación más alta de las abuelas, porque cuando se compara a ambos sexos que no viven con algún nieto, las diferencias en generatividad se mantienen.

Se encontraron diferencias por nivel de ingreso familiar, observándose menores puntajes de generatividad en los abuelos con menores ingresos. Hasta donde las autoras han podido conocer, esta variable no es una que la literatura incluya y en Chile no existen estudios similares al presente trabajo. Con todo, sería interesante llevar a cabo investigaciones de naturaleza cualitativa para lograr aproximaciones comprensivas a estas diferencias. Dada la información obtenida en relación con la variable nivel educacional, convendría que futuros trabajos estratificaran la muestra teniendo en cuenta esta variable más que el nivel de ingreso familiar para estudiar su relación con generatividad. Se ha establecido que a largo plazo “la educación determina la distribución del ingreso” (Contreras, 1999, p. 330).

Del hecho de que la distribución de los puntajes de generatividad fuera asimétrica negativa se desprende que podría haber existido un sesgo debido, en primer lugar, a la disposición favorable a participar y, por otro, a respuestas comandadas por la deseabilidad social. La literatura recomienda aplicar junto a una escala de generatividad otra que evalúe la deseabilidad social, como la desarrollada por Ochse y Plug (1986, citado en McAdams & de St. Aubin, 1992; Schoklitsch & Baumann, 2011). Desde otra perspectiva, las altas puntuaciones obtenidas podrían asociarse a los resultados de la Tercera Encuesta Nacional Calidad de Vida en la Vejez 2013 (Instituto de Sociología UC, 2014), en la que un 66.1% de los encuestados identificó la relación con los nietos como la más satisfactoria de todas las relaciones que mantenía con su grupo familiar, pudiendo favorecer el despliegue de la generatividad.

La consistencia interna de la EGL-A presenta valores adecuados y similares al obtenido por los autores de la EGL conformada por 20 ítems (alfa de Cronbach = 0,83). Estos resultados son promisorios, ya que, a pesar de que la escala que se presenta es más corta, su consistencia interna no se ve afectada (Widaman et al., 2011).

No se encontraron diferencias en la consistencia interna relativa al primer factor de la escala en la muestra definitiva cuando esta se estimó según criterios de estratificación, excepto por la variable sexo. Con todo, la consistencia interna de la escala en mujeres, aunque menor que en hombres, sigue siendo buena. La EGL original se desarrolló para ser aplicada en la población adulta, el presente estudio revela que este instrumento mantiene la consistencia interna cuando se usa en dos grupos de edades (adultos maduros y AM).

Se exploró si la versión adaptada y abreviada mantenía la estructura de dos factores del instrumento original (EGL), lo que efectivamente ocurrió. En el Factor 1 se agruparon todos los ítems orientados a evaluar Generatividad Positiva y redactados en forma directa, mientras que el Factor 2 quedó conformado por los ítems 2 y 5, redactados en sentido inverso. Estos ítems se mantuvieron, porque en esta adaptación cargan en el segundo factor, llamado Generatividad Dudosa, conservándose la estructura de dos factores de la escala original. Es importante que ambos ítems hayan permanecido, porque dan cuenta de conductas y apreciaciones que van en contra del despertar de deseos y capacidades generativas (Stewart & Wandewater, 1998). Lo antedicho aporta a la validez de contenido de la escala que se propone, dimensión relevante para conformar una escala abreviada (Widaman et al., 2011).

Una limitación respecto a la estructura de esta escala es que el Factor 2 quedó conformado solo por dos ítems. Futuros desarrollos podrían intentar incorporar nuevos ítems a dicho factor. Otra limitación es que la muestra fue escogida intencionalmente y su conformación no era representativa de la población general sociodemográfica, recomendándose a futuro la extracción aleatoria de la misma. Además, al no ser un estudio longitudinal, se desconoce su estabilidad en el tiempo en Chile. No se establecieron puntos de corte, debido a que no se contaba con otra escala de generatividad para abuelos validada en Chile, pero se puede afirmar que a mayor puntaje en la EGL-A mayor generatividad. Nuevos estudios pudieran analizar cómo se modifica la generatividad y si esta cambia a medida que aumentan los años en que se es abuelo. También sería interesante elaborar una escala que evaluara distintas formas de generatividad que los abuelos despliegan hacia los nietos, adhiriendo a un constructo que concibe la generatividad como multidimensional, más que unidimensional (e.g., Bradley, 1997).

Los resultados permiten concluir que la escala de 13 ítems que se presenta en el Anexo revela promisorias expectativas de ser una medida confiable y válida, desde el punto de vista de su contenido y estructura factorial, para evaluar el constructo psicológico de generatividad en abuelos chilenos.

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Este trabajo ha sido elaborado en el marco del proyecto de investigación PSI-OC (IN0GTO201258), “Abuelidad, Generatividad y Satisfacción Vital”, financiado por el Fondo de Ayuda a la Investigación de la Universidad de los Andes.

Anexo

Escala de Generatividad de Loyola Adaptada Para Abuelos (EGL-A)

Instrucciones: por favor, marque para cada una de las siguientes afirmaciones si nunca se aplica a Ud., si se aplica solo ocasionalmente o rara vez a Ud., si se aplica a menudo a Ud. o se aplica muy a menudo o casi siempre a Ud. Recuerde que tiene que elegir una sola de las alternativas

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Received: November 2015; Accepted: March 2017

Correspondencia a: E-mail: melarrain17@gmail.com

María Elena Larrain, Beatriz Zegers y Yasna Orellana, Escuela de Psicología, Universidad de los Andes, Santiago, Chile.

La correspondencia relativa a este artículo debe ser dirigida a María Elena Larrain, Escuela de Psicología, Universidad de los Andes, Álvaro del Portillo 12.455, Las Condes, Santiago, Chile

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