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versión On-line ISSN 0718-2236

Ultima décad. vol.22 no.40 Santiago  2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22362014000100005 

IDENTIDADES JUVENILES

 

Juventud y Política en Antofagasta: Hacia una Reinscripción de la Experiencia Política en Jóvenes

Juventude e Política em Antofagasta: Em Direção a uma Reinserção da Experiência Política em Jovens

Youth and Politics in Antofagasta: Towards a Re-enrollment Policy Experience in Youth

 

Daniel Carrasco Bahamonde*, Juan Carrasco Bahamonde** y Eva Guerra Muñoz***

* Sociólogo (Universidad de Artes y Ciencias Sociales), Chiley Magíster en Psicología Social Aplicada (Universidad de Santiago), Chile. E-Mail: danielcarrasco_41@yahoo.com.
** Sociólogo (Universidad de Artes y Ciencias Sociales), Magíster en Filosofía (Universidad de Chile), Chiley Magíster © en Ciencias Sociales (Universidad de Chile). E-Mail: carrasco661@gmail.com.
*** Trabajadora Social (Universidad de Artes y Ciencias Sociales). E-Mail: blanca_965@hotmail.com.


Resumen

El presente trabajo tiene como objetivo conocer los principales contenidos presentes en las representaciones sociales de un grupo de jóvenes de Antofagasta respecto de la relación que se establece entre juventud y política en el Chile actual. Asumiendo una aproximación cualitativa de tipo descriptivo, el levantamiento y análisis de la información se llevó a cabo mediante técnicas de grupo de discusión y análisis de contenido. Los principales resultados informan sobre aspectos tradicionalmente descuidados a la hora de evaluar la experiencia política en jóvenes, delineando los contornos de lo que puede ser conceptualizado como una transición hacia una nueva experiencia de lo político.

Palabras claves: representaciones juveniles, ciudadanía, política, Antofagasta.


Resumo

O presente trabalho tem por objetivo conhecer os principais conteúdos presentes nas representações sociais de um grupo de jovens da cidade de Antofagasta a respeito da relação que se estabelece entre juventude e política no Chile atual. Assumindo uma aproximação qualitativa de tipo descritivo, o levantamento e a analise da informação foram realizados mediante técnicas de grupo de discussão e analise de conteúdo. Os principais resultados informam sobre aspectos tradicionalmente ignorados na hora de avaliar a experiência política em jovens, delineando os contornos do que pode ser conceitualizado como uma transição em direção a uma nova experiência do político.

Palavras chave: representações juvenis, cidadania, política, Antofagasta.


Abstract

This paper aims to present the main contents in the social representations of a group of young people from Antofagasta regarding the relationship established between youth and politics in Chile today. Assuming a qualitative descriptive approach, the survey and data analysis was conducted using focus group techniques and content analysis. The main results reported issues traditionally disregarded when assessing youth political experience, outlining the profile of what can be conceptualized as a transition to a new experience of politics.

Key words: youth representations, citizenship, politics, Antofagasta.


 

1. Introducción

El presente trabajo se enmarca en la jornada «Diálogos ciudadanos: Antofagasta habla» (Jóvenes 2.0) realizada el segundo semestre del 2010. Teniendo como finalidad acceder a las representaciones de los jóvenes de Antofagasta respecto del chile del Bicentenario, esta jornada fue suscrita por la Universidad del Mar y la gobernación regional.

El artículo busca identificar y sistematizar categorías de análisis asociadas a las representaciones de los jóvenes de Antofagasta respecto de la articulación que se establece en la actualidad entre «juventud» y «política», de modo tal de comprender las nuevas lógicas de subjetividad y acción política en un contexto aparentemente marcado por una profunda despolitización de dicho sector. A partir de una perspectiva cualitativa de corte descriptivo, el estudio que a continuación se presenta aboca al reconocimiento de los nuevos contextos de construcción de identidad política en jóvenes de Antofagasta, siendo un elemento clave el reconocimiento de aquellos aspectos de la vida social que han redefinido el escenario político nacional, evidenciando profundas transformaciones respecto de los contextos sociales precedentes.

 

2. Planteamiento del Problema

Constituye un lugar común la creencia de que los jóvenes han comenzado a desinteresarse y distanciarse progresivamente de las prácticas y mecanismos políticos tradicionales. La ausencia de compromisos partidarios y la escasa adscripción a los procesos electorales serían algunos de los argumentos asociados a esta creencia. Asimismo, se asume que las ideologías que organizaran el horizonte político del país (derecha e izquierda) habrían dejado de incidir decisivamente en las prácticas sociales, políticas y culturales asumidas por lo jóvenes, operándose un desplazamiento estructural en la experiencia política de las nuevas generaciones.

Este diagnóstico, compartido por distintos sectores de la sociedad, si bien es capaz de iluminar aspectos significativos de la sociedad actual, pareciera no ser capaz de presentar en su emergencia el fenómeno que pretende aprehender, operando sobre este lógicas y categorías inadecuadas para comprender su desenvolvimiento. Desconociendo, en consecuencia, las causas que originaran dicha transformación, como así también los nuevos escenarios que esta posibilita.

Frente a este escenario, la pregunta que guía el presente trabajo puede ser enunciada en los siguientes términos: ¿cuáles son las representaciones sociales a partir de las cuales los jóvenes de Antofagasta (re)significan su experiencia de lo político en el contexto actual?.

Con vistas a identificar los contenidos y desplazamientos más significativos de estos abordajes, a continuación se presentan los ejes de tensión centrales que iluminarán el proceso de (des)estructuración de un modo particular de pensar y vivir la política, posibilitando un conocimiento del impacto de dicha transformación en el sector joven de la región, y el modo en el que este ha procedido a (re)significar dicha experiencia.

 

3. Antecedentes y Fundamentación Teórica

a) Juventud, política y democratización

Existe consenso en la producción intelectual respecto del principio sociopolítico según el cual la construcción de sociedades democráticas se encuentra ligada a la capacidad de generar condiciones que estimulen, promuevan y fortalezcan la participación de la ciudadanía en los distintos ámbitos de la vida social, imprimiendo en los espacios de lo público la marca indeleble de la diversidad y la diferencia que le son inherentes (Arendt, 1958; Habermas, 1994; Rabotnikof, 1997).

Este pareciera ser el principio organizador que animó la conformación de la matriz sociopolítica «nacional popular» (Valenzuela, 1991), cuya crisis devendría en la conformación del poder militar y el proyecto de modernización autoritario (Maldonado, 1988; Moulian, 1997). Siguiendo una tendencia iniciada en la década de 1930, el proceder de los actores sociales se encontraba en directa relación con las instancias de participación, representación y acción encarnadas por el sistema de partidos y las organizaciones sociales, siendo posible identificar un constante diálogo entre ambas instancias de participación (Muñoz, 2012).

Esta configuración de lo político será un factor clave en la comprensión de la experiencia política que antecedió el proyecto de modernización autoritario y la transición a la democracia (Garretón, Cavarozzi, Cleaves, Gereffi y Hartlyn, 2004; Muñoz, 2012).

En tal contexto, los actores juveniles se transformaron en gran medida en dobles militantes tanto de organizaciones sociales como de partidos políticos, ocurriendo que las organizaciones sociales politizadas... veían en los partidos políticos la posibilidad de unir las miradas sectoriales con las nacionales. Ello al mismo tiempo que los partidos de «masas»... entendían que los «frentes sociales» eran las instancias donde las políticas partidistas luchaban por la hegemonía desde las bases (Muñoz, 2011:116).

Así, mientras que en el periodo de 1930 a 1973 la experiencia política estuvo marcada por discursos fundacionales y renovadores en torno a la participación y el compromiso político, los cuales hacían de los jóvenes un actor central de transformación social, la escena política que sobrevino al proyecto de modernización autoritario ensombrecerá esta apelación a la «patria joven» en aras de un proyecto de construcción de unidad nacional, cuyas consecuencias marcarán progresivamente la imagen de un «deber ser» juvenil que desestima la politización de la vida social (Muñoz, 2011).

Incluso en el contexto de la modernización autoritaria, la participación y acción política en espacios alternos al orden establecido siguió manifestándose en movimientos sociales de protesta, partidos políticos no reconocidos institucionalmente y agrupaciones sociales de carácter cultural; fenómeno que experimentará un importante vuelco en el proceso de transición a la democracia.

Durante la dictadura ocurrió que... se rearticularon ámbitos de participación social y partidista que en tanto campos alternos a la institucionalidad del régimen, reprodujeron en parte lo que habían sido sus tradicionales lógicas de relación... Cuando en la dictadura se reconfiguró, lo que venía siendo desde la década de 1930, una vinculación particularmente imbricada entre organizaciones sociales y partidos políticos, ocurrió que la cultura política altamente institucionalista de los chilenos encontró continuidad pese al régimen dictatorial (Muñoz, 2011:116-7).

De este modo, durante la década de 1980 comienza a emerger una cultura política de baja densidad institucional, atendiendo a las circunstancias de restricción de los derechos civiles y la violencia sistemática del régimen. Este esfuerzo de rearticulación del tejido socio-político desde lo «social», fenómeno ajeno a la cultura política anterior al Golpe de Estado, dio curso a formas de construcción autónomas de identidad sociopolítica que se expresarán en un realce de lo social y lo artístico/cultural.

Con la apertura que representó la transición política, a partir de una estrategia de negociación institucional con las autoridades del régimen, se comenzará a resignificar el proyecto a partir de un ethos basado en el compromiso democrático y la necesidad de dejar atrás el autoritarismo. El espíritu democrático de la época se organizará en una suerte de lección de la derrota histórica y de renovación de proyectos, donde la autonomización de lo social supondrá, en muchos casos, una valoración positiva, toda vez que parte de la crisis del sistema representativo se explicaría por el espiral de politización que impactó a la sociedad chilena en su conjunto.

Lo que estaba en curso era que no solo se vaciaba de política lo juvenil y lo social, sino que la propia política se vaciaba de conflictos y de miradas globales. En este sentido, hubo un discurso y una práctica que pretendieron desconectar a la política de la sociedad, ello al plantearse una separación entre los grandes y complejos temas «políticos»... y lo que se suponía más simple, concreto y de efecto inmediato y palpable en lo «social», como «hacer cosas para la gente», preocuparse de «los reales problemas de la gente». Quienes extremaron esta mirada promovieron discursos que declaraban a la política como debate esencialmente alejado de los ciudadanos (Muñoz, 2011:118-9).

Desde este prisma, es posible entender que el fortalecimiento de la participación y la ciudadanía no fuese un objetivo político en los primeros años de la transición a la democracia, primando la necesidad de proteger la emergente democracia chilena. Lejos de problematizar la articulación entre Estado, Mercado y Sociedad dispuesta por el proyecto de modernización autoritario, los partidos políticos que asumieron la conducción del proceso, especialmente en una primera fase, mantendrán especial cuidado ante el riesgo de una regresión autoritaria (Hunneus, 1998). Sumado a esto, la coalición que condujo el periodo postautoritario enfrentará la existencia de enclaves autoritarios, como los senadores designados y el veto de la oposición heredera del sistema electoral.

Entre los efectos inmediatos de esta situación, ocurrió que la reconfiguración de los partidos dentro de un sistema legal, el retorno de los mecanismos electorales de participación y el reconocimiento de las instancias representativas del mundo social, se vieron en paralelo con una crisis de las conexiones «de masas» de muchos partidos y un declinar del interés ciudadano por participar en los procesos electorales. En síntesis, se perdía el carácter totalizador que las ideologías utópicas de la modernidad le habían conferido a la política, esto en la medida que el creciente poder definitorio del mercado contrastaba con el vaciamiento de contenidos en las disputas programáticas por la conducción del Estado (Muñoz, 2011:118).

Estas condiciones del proceso político chileno introdujeron artificialmente elementos moderadores que estimularon la generación de políticas de acuerdos electorales y programáticos que se apoyaban en las bases institucionales, lo que marcó una tecnificación y desvinculación social de la política, socavando la matriz sociopolítica que se venía forjando desde la década de 1930.

b) Transformaciones de política

Se advierte, en este sentido, una reorganización de las coordenadas políticas que animaron la matriz nacional-popular, la que, notablemente asentada en el sistema de partidos, la organización estadocéntrica de lo social y la institucionalización de una ciudadanía emergente, posibilitaba una experiencia de participación política que trascendía su dimensión instrumental (Valenzuela, 1991; Garretón, Cavarozzi, Cleaves, Gereffi y Hartlyn, 2004; Güell, 2005; Moulian, 1994).

Si hasta 1973 la política atraía identitariamente a las nuevas generaciones socializadas en su valoración como ámbito decidor de la vida colectiva, en la segunda mitad de los setenta tal política no solo fue satanizada por el régimen de Pinochet, sino que se le restó peso estructural en la medida que la conducción del Estado —objetivo de la pugna política— se consideró subsidiaria del mercado (Muñoz, 2011:115-6).

De este modo, la cultura política del periodo en cuestión evidenciará un importante proceso de torsión de sus directrices, estableciendo las condiciones de posibilidad de una matriz sociopolítica de nuevo cuño. Los cambios más significativos asociados a esta transición pueden ser enunciados en los siguientes términos: a) pérdida de legitimidad de la institucionalidad política; b) creciente desconfianza respecto de su funcionamiento y relevancia; y c) contracción de la política a nivel organizacional debido al debilitamiento del sistema de partidos (Garretón y Villanueva, 1999; Güell, 2005; Moulian, 1997).

Se observa, en este sentido, un desplazamiento en las formas de organización del vínculo entre Estado y Sociedad, donde se profesionalizará la actividad política y se reducirá el peso específico de la participación ciudadana (Garretón, Cavarozzi, Cleaves, Gereffi y Hartlyn, 2004). Esta reorganización de las coordenadas sociopolíticas sentará las bases de una nueva modalidad y experiencia de lo político, la que será, además, cuantiosamente condicionada por un creciente proceso de individuación que, siguiendo una tendencia global, encontrará en el mercado y los proyectos biográficos su ámbito de realización (Bauman, 2007; Beck, 2002; Giddens, 1997; García Canclini, 1995b).

De las cenizas de ese terremoto surgió el individuo, pero no cualquier individuo, ni menos el individuo ilustrado lleno de autoestima propio de la tradición liberal... expulsado del hogar paterno, sin desearlo ni entenderlo, el sujeto postestatal chileno fue... un individuo a la intemperie... la intensidad y las características defensivas, desconfiadas y socialmente retraídas de la individuación en Chile tienen un sello de origen en la orfandad que dejó el abandono estatal... El antídoto a la sociedad fue el mercado, ese mecanismo autorregulador que en América Latina se usa para producir un sucedáneo de sociedad sin tener que invocar a la sociedad (Güell, 2005).

Como resultado de las mutaciones provocadas por el debilitamiento del Estado y la expansión del mercado, será posible apreciar la emergencia de un individuo escindido, donde la individuación acelerada en condiciones de modernidad pondrá de manifiesto nuevas formas de relaciones sociales marcadas por la falta de reciprocidad social. Sería posible, siguiendo a Güell (2005), identificar factores históricos determinantes que habrían marcado el ocaso de las formas tradicionales de organización de lo político en Chile y la consecuente conflagración del modelo de integración estado-céntrico.

c) Transformaciones en la juventud

Estas transformaciones en la organización de lo político supondrán profundas mutaciones en las pautas de subjetividad y acción política de quienes participan en su ejercicio (Touraine, 1998). De este modo, es posible observar un cambio importante en el paradigma de la juventud, el que, estructurado en la década de los sesenta y setenta, definía al joven como una figura protagónica de cambio social y de construcción de una nueva sociedad.

La transición a la democracia traerá consigo nuevas formas de construcción de identidades juveniles, ellas apelarán a distintos patrones y principios constitutivos, siendo la heterogeneidad su marca distintiva. Se advierte, en este sentido, la necesidad de hablar de «juventudes», no existiendo un paradigma de comprensión único, y donde la política habría dejado de ser el principal patrón de identificación social, asumiendo, en muchos casos, un rol secundario en la elaboración de proyectos de vida (Garretón y Villanueva, 1999; García Canclini, 1995a).

Las transformaciones en la organización de la sociedad chilena habrían estimulado, según este diagnóstico, la emergencia de nuevos escenarios de lo político y nuevos procesos de subjetivación al interior de los cuales los derechos culturales promovidos por el proceso de democratización han de ocupar un lugar fundamental, posibilitando un tránsito desde las «utopías de la modernización» hacia las políticas de la vida (García Canclini, 1995b; Moulian, 1997; Zarzuri y Ganter, 2002).

En adelante, el gran relato de la política que caracterizó los procesos previos al proyecto de modernización autoritario evidenciará cierta obsolescencia, en un contexto en que los sectores jóvenes comenzarán a asociar crecientemente el orden de lo político con el espacio invisibilizado de la burocracia, la corrupción y la desconfianza (Garretón y Villanueva, 1999; Güell, 2005; Valenzuela, 1991).

A esto se suman los efectos culturales de la hegemonía... de una élite conservadora y paternalista, que transformó la noción de ciudadanía en principios universalistas y formales y la democracia en una cuestión de Estado, lo que ha contribuido a un déficit de cultura ciudadana y de sociedades vivas con demandas efectivas de participación... Estos cambios, impuestos durante el régimen dictatorial... contribuyeron a desarticular y fragmentar los actores sociales y a quebrar la imbricación con las comunidades políticas (Fernández, 2004:11).

Entre las transformaciones más importantes es posible identificar: a) pérdida de la centralidad del Estado entendido como principal fuente de bienestar social; b) emergencia de un mercado que condicionará los espacios y modalidades de participación e identificación; c) deslegitimación de la institución política y crisis del sistema de partidos; d) sentimiento de desconfianza que restringe la valoración de la institucionalidad; e) pérdida de la centralidad de las ideologías en los procesos de identificación y participación social; f) ampliación de los derechos culturales; g) profesionalización de la política (actividad específica, profesional y lejana); h) auge de las políticas de la vida; y, i) inexistencia de una nueva institucionalidad capaz dar cuenta de la plasticidad de los nuevos escenarios sociopolíticos (Garretón y villanueva, 1999; Garretón, Cavarozzi, Cleaves, Gereffi y Hartlyn, 2004; Moulian, 1997; Güell, 2005).

En este contexto, sería posible sostener que —tras las luchas por los derechos sociales y políticos que caracterizaron el proceso de acumulación de fuerzas iniciado en la década de 1930— asistiríamos en la actualidad a un complejo escenario en donde el tema central sería el de los derechos culturales y el derecho a la individuación (Bauman, 2007; Giddens, 1997; Touraine, 1997).

Entre la dictadura y la transición, la sociedad fue entregada al vaivén de las fuerzas ciegas del cambio cultural y de los mercados en la tarea de construir sus sentidos compartidos. Las instituciones tradicionales, que sirvieron de orientación en la construcción del sentido público en el país... renunciaron a ese rol por necesidad o vocación... Para construir sus referencias compartidas, las personas diversas y dispersas, huérfanas de Estado y agobiadas de individuación, tuvieron que recurrir entonces a los temas y voceros que les quedaron disponibles: el consumo, la vida privada, las aspiraciones biográficas, el cuerpo, los miedos, el deporte (Güell, 2005).

d) Hacia una (re)definición de la relación juventud y politica

Ambas transformaciones, cambio institucional de la sociedad y la política y nuevo paradigma de la juventud, han de comparecer en la estructuración de una nueva matriz sociopolítica, intraducible en los términos que animaron la matriz nacional-popular, y de cuyo reconocimiento depende, en gran medida, la inteligibilidad de los nuevos escenarios de lo político en el Chile actual (Garretón, Cavarozzi, Cleaves, Gereffi y Hartlyn, 2004; Güell, 2005; Moulian, 1997).

Hoy los contenidos simbólicos asociados a política y juventud se encuentran en plena revisión y pugna. Una creciente presencia pública de movimientos ciudadanos juveniles como el estudiantil (movilizaciones 2006-2011), hacen presente día a día su descontento con los marcos institucionales de la política, al tiempo que se asumen como legítimamente «políticos» desde lo social, abordando tópicos como reformas tributarias, nacionalización de recursos naturales y una nueva Constitución. Con ello, el apoliticismo ha dejado de ser presentado como sinónimo de juventud, pero lo pendiente sigue siendo el modo en que se comprende y proyecta la conexión entre sociedad y política (Muñoz, 2011:119).

Con vistas a comprender la compleja imbricación que juventud y política parecieran asumir en el Chile del Bicentenario, como así también la actualidad de este diagnóstico sociopolítico, a continuación se presentan los resultados más significativos de la investigación propuesta, a la luz de la emergencia de nuevos contenidos que permiten (re)pensar, desde una perspectiva regional, la recomposición del lazo social que en la actualidad pareciera reunir ambas nociones, al tiempo que permite visualizar nuevos escenarios posibles de lo político.

 

4. Diseño y Metodología

La presente investigación se enmarca en la jornada «Diálogos ciudadanos: Antofagasta habla», iniciativa orientada a generar y promover espacios de encuentro y conversación en torno a los problemas de la comunidad de Antofagasta y sus miembros. Los resultados que a continuación se presentan guardan relación con las mesas de trabajo «jóvenes 2.0» que tuvieron lugar durante el segundo semestre del 2010. Las mesas de trabajo se constituyeron con los distintos jóvenes que asistieron a esta actividad, constituyendo una primera aproximación a la relación entre juventud y política en la región.

Esta perspectiva de trabajo asumió una metodología de investigación cualitativa con alcance descriptivo, cuya finalidad advierte sobre la necesidad de acceder a la construcción que los jóvenes de Antofagasta han elaborado respecto de los nuevos escenarios y desafíos que la participación política pareciera evidenciar en la configuración del Chile del Bicentenario.

En este sentido, los objetivos que orientan el presente trabajo pueden ser enunciados del siguiente modo: a) conocer, desde la perspectiva de los jóvenes de Antofagasta, los aspectos más importantes que han acompañado el desarrollo y fortalecimiento de nuevos espacios de participación y acción política; y, b) conocer las oportunidades y amenazas que estas transformaciones han posibilitado desde la perspectiva de los sectores más jóvenes de la ciudad.

Para dar cumplimiento a estos objetivos se realizaron cinco grupos de discusión con los asistentes a la jornada «Diálogos ciudadanos: Antofagasta habla» (jóvenes 2.0), cada uno de los cuales estuvo a cargo del equipo técnico responsable. Las dimensiones consideradas en estas instancias, íntimamente asociadas a los objetivos anteriormente expuestos, fueron tres: a) reconfiguración de las relaciones sociales en jóvenes de Antofagasta; b) procesos y espacios de construcción de identidad juvenil en Antofagasta, y c) mitos, oportunidades y riesgos implícitos en los nuevos escenarios de participación política.

Asumiendo una orientación descriptiva, esta fase de la investigación cumple con dos requerimientos ineludibles: permite contextualizar los aportes dispuestos por la literatura especializada respecto de la realidad efectiva al interior de la que se inscribe el fenómeno en estudio, al tiempo que permite complementar la información disponible con nuevos aspectos emergentes no consignados por la literatura especializada y susceptibles de ser incorporados en su estudio.

Una vez recogida la información se dio inicio al trabajo de transcripción y de preparación del material para su posterior codificación axial y análisis de contenido. Una vez codificada la información se procedió al trabajo de reducción de los códigos y de clasificación de los mismos por grupos temáticos concretos. Esta fase de reducción constó de dos procesos: en primer lugar, descarte de aquellos códigos que no hayan agrupado ningún fragmento evaluado como significativos o relevantes; en segundo lugar, agrupación de los códigos y fragmentos discursivos relevantes y significativos en temas y/o códigos más generales que posibiliten un análisis acabado de la información (Muños, 2005). Con vistas a una mayor rigurosidad y sistematización de la información disponible se utilizó una herramienta informática de procesamiento masivo de información textual, específicamente el programa Atlas.Ti. 5.0.

 

5. Población y Muestra

Tratándose de un universo amplio y complejo que aglutina a 92.498 personas de la ciudad de Antofagasta, cuyas edades oscilan entre quince y veintinueve años (Censo, 2012), el tipo de muestreo utilizado corresponde a uno no probabilístico por cuotas. Los criterios de selección fueron género, edad, ocupación y residencia, siendo aspectos relevantes la proporcionalidad de los participantes en función de las variables antes mencionadas.

Para satisfacer dichos criterios de selección la muestra estuvo constituida por los cuarenta y dos asistentes a la jornada «Diálogos ciudadanos: Antofagasta habla» (jóvenes 2.0), cuyas edades oscilan entre quince y veintinueve años. Entre los participantes es posible encontrar alumnos/as de primero a cuarto medio de establecimientos municipales y particulares subvencionados, estudiantes universitarios, jóvenes trabajadores, miembros de partidos políticos y organizaciones socioculturales, todos residentes de la ciudad de Antofagasta.

 

6. Presentación de Resultados

a) Falta de motivación e información

Frente a los diagnósticos centrados en el desinterés de los jóvenes respecto de la política, los participantes del estudio presentarán un diagnóstico basado en la desmotivación y la desinformación, según el cual la ausencia de participación política institucional obedecería, en gran parte, a los cambios que la sociedad ha experimentado y la falta de referentes de identificación que hagan de la política un ámbito significativo para dicho sector.

El problema que concluimos fue la poca motivación e información para que los jóvenes participen en política hoy en la sociedad (estudiante secundario).

En este sentido, un punto central refiere al reconocimiento de una transformación estructural de la sociedad y la política, la que, de momento, se encontraría aún en proceso de estructuración. Por tal motivo, las causas de la desmotivación y desinformación se encontrarían íntimamente ligadas al nuevo escenario de desarrollo alcanzado y al importante cambio en el paradigma de la juventud que este habría operado. Respecto del nuevo contexto de posibilidades, los entrevistados identifican en las transformaciones sociales, económicas, políticas y culturales uno de los ejes centrales que permitiría pensar la relación política y juventud.

Antiguamente la política era mucho más pesada de lo que es hoy en día (estudiante secundario).

A diferencia de lo que ocurriera en décadas anteriores, la sociedad actual habría satisfecho en gran medida aquellas demandas que en su incumplimiento asumían una manifestación política. Asimismo, el establecimiento de una democracia que amplía las libertades individuales habría desplazado, en gran medida, el tradicional problema de la subordinación política, abriendo paso a la emergencia de nuevas instancias de encuentro y participación centradas en los derechos culturales y económicos.

En cuanto a las votaciones de los jóvenes, es algo que no se tomaba en cuenta, porque los jóvenes nacen ahora con todo a la mano, no todos, me refiero a que no son tantas las problemáticas, la educación ahora está, el que quiere estudiar ahora estudia, y antes más que todo tenía que luchar por sus derechos (estudiante secundario).

Una de las razones porque los jóvenes no se inscriben es la época que les tocó vivir... si no les gusta la Concertación, y gana la Concertación, tampoco es que tu papá está siendo perseguido o no puedes acceder a la educación, entonces, no hay como una motivación real, entonces no vale compararlo con el año 88, porque obvio que tú tenías que derrocar a alguien que estaba matando y ahí sí que entraban en conflictos (militante partido político).

Respecto de la redefinición del rol político de la juventud, los jóvenes participantes sostienen que los niveles de desmotivación se encuentran directamente asociados a la ausencia de referentes juveniles de identificación y conducción que hagan de la política un ámbito atractivo para este sector, advirtiendo sobre la pérdida de centralidad de la política en la organización que los jóvenes hacen de su experiencia.

Hace poco más de tres décadas la mayoría de la población estaba organizada en gremios, juntas de vecinos, centro de madres, organizaciones estudiantiles y otras organizaciones sociales... Existía de generación tras generación la importancia de participar en la vida política... En la actualidad la situación es muy distinta... no son los jóvenes los que están zanjando los resultados (militante partido político).

Se advierte, asimismo, la proliferación de múltiples referentes y ejes de identificación socioculturales, dejando de ser la política el espacio sobre el que dichas instancias de construcción de identidad tendrían lugar. No deben perderse de vista, por otro lado, los efectos perniciosos que la producción mediática de la juventud ha traído consigo.

Los entrevistados sostienen, en este sentido, que la política y sus agentes no habrían sido capaces de traducir sus inquietudes en políticas orientadas a dar cuenta del nuevo contexto nacional, asumiendo preferentemente aproximaciones instrumentales hacia este sector. Así, la escaza participación formal en política se encontraría directamente ligada al desajuste entre el modo tradicional de hacer política y el nuevo contexto que comienza a vislumbrarse, no siendo posible observar mecanismos capaces de incentivar la participación de los jóvenes en las instancias formales de ejercicio de lo político. A esto último debe agregarse la representación que este sector ha configurado respecto de los agentes de la política, siendo estos habitualmente asociados a lógicas de corrupción e instrumentalización de la población.

Encuentro que nosotros no votamos por el simple hecho de que las cosas van cambiando... las propuestas que ellos nos hacen no piensan tanto en los jóvenes, no han logrado llamarnos la atención (estudiante secundario).

Muchos jóvenes se han alejado de la política formal porque se ha manchado (estudiante secundario).

No es que la política sea sucia, son los políticos los sucios (militante partido político).

En consecuencia, la desmotivación y desinformación que ha marcado la aproximación de los jóvenes hacia la política se encontraría asociada a la desestructuración de los parámetros y referentes tradicionales de la política, por lo que la idea de un desinterés generalizado posee solo un alcance relativo. Si bien es cierto que la inserción política de los jóvenes no obedece a las coordenadas tradicionales, esto no debe conducirnos a la aceptación de la creencia que pretende explicar la crisis institucional de la política en términos de un desinterés generalizado por parte de la juventud. Explicación que terminaría por situar el resultado en el lugar de las causas, desconociendo el desenvolvimiento de lo que podríamos denominar una «reinscripción de la experiencia política».

Ahora bien, antes de proceder a caracterizar los nuevos espacios y postulados sociopolíticos asumidos por las nuevas generaciones se vuelve necesario identificar aquellos aspectos que han contribuido a reproducir, no siempre de manera consciente, esta creciente desmotivación y desinformación. Examen que, por lo demás, posibilitará lógicas de intervención orientadas a estimular el compromiso de dicho sector en las nuevas condiciones históricas.

b) Mayor orientación. El rol de la familia y la educación

Como lo enunciaran los participantes, los niveles de desmotivación respecto de la política pueden ser también explicados por los altos índices de desinformación y la falta de orientación existentes en algunos segmentos de la juventud. Sumado a una transformación global que afecta las coordenadas tradicionales de lo político, sería posible identificar aspectos críticos que podrían complementar una explicación del contexto de desmotivación antes mencionado.

Aspectos críticos que referirían no solo a la incapacidad de la política y sus agentes de traducir las demandas de dicho sector en políticas llamativas e inclusivas, sino además a la ausencia de referentes de identificación capaces de orientar, desde los contextos familiares y educativos, las inquietudes provenientes del sector joven de modo informado y transparente.

Yo creo que a nosotros no se nos da información, porque podemos estar demasiado motivados, pero no sabemos de dónde adquirir información (estudiante universitario).

De este modo, un aspecto clave refiere a la ausencia de referentes que orienten e informen a los jóvenes respecto del sentido y alcance de la política en la sociedad actual. Se argumenta en torno al decaimiento de la importancia de la cuestión política en los campos de la familia y la educación, pasando a constituir un aspecto descuidado al interior de las redes de apoyo más próximas. Fenómeno que sería interpretado como una consecuencia adversa asociada a los trágicos acontecimientos que marcaron profundamente nuestra historia reciente.

Se aprecia, en este sentido, una revisión crítica respecto del rol que la familia juega en la construcción de la identidad política, siendo posible identificar dos modalidades antinómicas que parecieran orientar las estrategias utilizadas por las familias al momento de abordar tópicos asociados a la política y sus implicancias. Aproximaciones que, a pesar de adoptar modalidades distintas, terminan por desembocar en un resultado común: la ausencia de referentes y espacios de debate susceptibles de orientar de modo reflexivo e informado los intereses y preocupaciones de una juventud en permanente proceso de construcción.

Así, en primer lugar, encontramos contextos familiares en los cuales la política ha devenido en un tabú, no siendo posible establecer instancias de conversación donde dichos contenidos tengan cabida. En una suerte de intento por proteger a los jóvenes de los «vicios» implícitos en la política, encontramos contextos en los que el tratamiento de aspectos asociados a la política sería habitualmente soterrado, cancelando la posibilidad de instaurar instancias de información y orientación al respecto.

Creo que, en parte, muchos padres tienen... culpa en no motivarnos... Porque en varias casas la política ya no es tema, o sea, como a ellos les tocó vivir algo tan fuerte, como que lo marginan de todo lo que es la familia (estudiante secundario).

Los padres de ustedes, que son los que vivieron la etapa más difícil de todas... no han inculcado en sus hijos respecto de la política; como que los quisieron sacar de eso... pero es necesario, para los grupos humanos, llevar las tareas en conjunto como se decía antes (militante partido político).

En segundo lugar, encontramos contextos familiares marcados por ideologías tradicionales, para los cuales la información y el debate político se reducirían a una suerte de reproducción de las opiniones sustentadas por las familias. Esta modalidad de enfrentar los contenidos de la política tiende a situar el contexto familiar en lógicas de reproducción social, haciendo de la información y orientación una extensión de supuestos y creencias particulares.

Situados frente a este contexto, un aspecto que adquirirá una relevancia gravitatoria será el de la educación, presentándose como una instancia privilegiada para aproximarse al campo en cuestión. Se ha de enfatizar en la necesidad de que los contextos educativos asuman el desafío de promover en las nuevas generaciones las condiciones y capacidades adecuadas para un acceso informado al campo de la política, siendo demandadas mayores instancias de diálogo e información y una formación transparente por parte de los educadores.

La única forma que un joven pueda aprender es que tú le enseñes en el colegio, y quizás incorporar educación cívica sería muy útil... Lo que pasa es que para ser profesor se supone que yo voy a enseñar algo, al ser profesor tengo que ser neutro... él no puede inclinarse a cierta tendencia política para enseñarles a los niños, tiene que ser neutral (militante partido político).

De este modo, los participantes han de demandar de parte de las autoridades educativas y las familias una mayor y mejor formación respecto del sentido de la política y sus incidencias para la vida en sociedad.

c) Los nuevos escenarios de lo político

De este modo, contrariamente a lo que podría pensarse, un sector considerable de los entrevistados manifiesta interés en constituirse en actor protagónico de los nuevos escenarios sociopolíticos del Chile actual, negándose a ser simples espectadores o beneficiarios de estos. A pesar de que las pautas y prácticas que dicho segmento asume no obedecen, necesariamente, a los mecanismos tradicionales de la política es posible identificar considerables niveles de interés por ocupar y recuperar espacios de encuentro colectivos, reclamando nuevas plataformas de acción y pensamiento en el marco de lo que podríamos denominar una reinscripción de la experiencia política.

Así, al momento de identificar nuevos espacios juveniles de participación y acción política es posible reconocer una serie de factores que caracterizarán la inserción de los jóvenes en el debate político, siendo los más importantes los que a continuación se presentan.

i) Gran valoración atribuida a la consecución de consensos sociales por sobre las diferencias ideológicas. Distanciándose de los grandes relatos de la acción política (lucha ideológica), los nuevos escenarios de la política han de organizarse en torno a la obtención de acuerdos programáticos, situando los objetivos comunes por sobre los intereses partidistas derivados de connotaciones ideológicas excluyentes. Se advierte, en este sentido, que los elementos en discusión guardarían más relación con criterios de interés comunes, que con modalidades específicas de su interpretación.

Yo creo que son los objetivos comunes los que en definitiva unen los criterios, independientemente que tengas distintas miradas (estudiante secundario).

De este modo, si bien se aprecian niveles considerables de compromiso y organización, pudiendo incluso asumir estos la forma de adscripciones partidistas, no es menos cierto que la forma de concebir la participación en política ha sido profundamente resignificada en el transcurso de los últimos años, asumiendo tendencias marcadas hacia la integración de perspectivas y la diversificación de sus manifestaciones.

ii) Rechazo al dogmatismo presente en las formas tradicionales de hacer política. En sintonía con lo antes mencionado, los entrevistados ponen de manifiesto un rechazo a asumir posiciones políticas excluyentes, cuestionando el carácter totalizante que los partidos políticos parecieran poseer. Se esboza un cuestionamiento de las formas en que los partidos políticos tradicionales se relacionan entre sí, como así también las aproximaciones que estos han realizado al momento de intentar integrar a las nuevas generaciones.

A mí me han llamado de varios partidos políticos, y no explican por ejemplo lo que ofrecen, sino que ellos se basan en que la izquierda tiene malo esto, mira piensa que hicieron esto, esto y esto y se inclinan a lo malo de los otros, para ellos estar arriba... entonces tratan de opacar a otro para ellos subir, y yo, desde mi punto de vista, yo los opaco simplemente a ellos, porque es como súper... poco democrático (estudiante secundario).

En este sentido, la lucha ideológica que organizara el devenir político antes de la transición a la democracia ha dado paso a nuevas formas de lo político, donde los puntos de encuentro entre los actores sociales guardarían relación con la posibilidad de alcanzar acuerdos al interior del marco de una política enfocada a la consecución de reivindicaciones transversales (educación, salud, vivienda, etcétera).

iii) Rechazo a la violencia y a la represión como herramientas de presión política. Se reconoce un rechazo a las formas tradicionales en que la represión y la violencia han operado como herramientas de presión política, enfatizando en su carácter constitutivamente antidemocrático. Asimismo, se cuestiona la forma en que determinadas manifestaciones han transformado los espacios públicos en instancias de riesgo y vulnerabilidad, contribuyendo a ensombrecer el ejercicio de la acción política mediante una mala utilización de estas instancias de lo público.

iv) Recuperación del sentido eminentemente social de la política por sobre sus connotaciones instrumentales. Este punto refiere al hecho de que la política y sus manifestaciones adoptan, en la concepción de los entrevistados, un sentido eminentemente social, transgrediendo sus implicancias instrumentales, para, de este modo, asumir como horizonte de acción la integración de los distintos actores y sectores sociales que, por diversas circunstancias, habrían sido desplazadas del reparto de los frutos de la modernización.

La política y la acción política de la federación, centro de alumnos, lo que sea, tiene un sentido social... el verdadero objetivo de aquello, es un sentido social, es hacer cosas por los demás de manera colectiva, versus de manera individual (militante partido político).

Ahora en mi federación hay gente de derecha y gente de izquierda, pero nuestra ideología es trabajar por los demás, o sea estamos trabajando con todos los alumnos de la universidad cambiándole, como se dice, el switch (estudiante universitario).

v) Altos niveles de individuación y reflexividad en la construcción de identidad. En este sentido, la construcción de la identidad juvenil se produce en un contexto donde los jóvenes definen el mundo en términos de un amplio abanico de soportes y acciones socioculturales, negándose a asumir cosmovisiones excluyentes que conduzcan a la clausura de dicho ámbito. Contexto en el que la política ha de constituir solo uno de los posibles ejes de articulación identitaria, perdiendo, en muchos casos, la centralidad que asumiera en décadas anteriores.

De este modo, el proceso de individuación posibilitaría que la experiencia privada de tener una identidad que descubrir —o elaborar— adquiera una dimensión propiamente política, en donde los derechos culturales e individuales han de ocupar un lugar privilegiado. Reorganización de las representaciones juveniles que ha de encontrar en los derechos reproductivos, la sexualidad, la corporalidad, la planificación familiar, los derechos civiles, la afectividad, el destino personal, la constitución pública del individuo, ámbitos de identidad y acción complementarios al ámbito estrictamente sociopolítico.

 

7. Conclusiones

Contrariamente a lo que viniera a insinuar la creencia generalizada de un desinterés de los jóvenes respecto de la política, las demandas de este sector se organizarán en torno al establecimiento de mayores y mejores instancias de información y participación, haciendo de sus preocupaciones y concepciones instancias de conversación susceptibles de impactar en el desarrollo de políticas públicas de nuevo cuño.

En este sentido, la presente indagación da cuenta de un conjunto de desplazamientos y voces en transición respecto de la configuración entre juventud y política en el Chile postautoritario. Ahora bien, estos desplazamientos no deben ser vistos solamente como un movimiento de crisis de las estructuras que dieron sentido a una forma específica de experiencia política (matriz nacional popular), sino también como apertura y emergencia de nuevas lógicas y sentidos en disputa.

Así, los discursos analizados informan tanto de la crisis de los mecanismos de construcción de legitimidad del sistema político, su excesiva rutinización en políticas de los consensos y su tecnificación en orgánicas reducidas, como de la necesidad de reactivar el vínculo entre lo social y lo político. La demanda por mayores espacios de participación juvenil en los procesos de toma de decisión daría cuenta del carácter insuficiente de la política pública orientada, según este sector, a la consecución irrestricta de resultados sin un sustrato de apoyo y base ciudadana.

En este contexto, es posible identificar en el discurso de los entrevistados tres ámbitos de acción que podrían contribuir a una mayor y mejor aproximación a la política, cada uno de los cuales, a su manera, iluminará la descomposición del paradigma tradicional de su comprensión, poniendo de manifiesto la reorganización que dicho campo habría experimentado en el transcurso de los últimos años.

a) Promoción y expansión de los espacios de participación ciudadana. Atendiendo a este primer punto es posible advertir la emergencia de nuevas demandas asociadas a una mayor promoción y ampliación de los espacios de participación ciudadana, asumiendo un rol central las asociaciones estudiantiles (universidades, centros de alumnos, etcétera). Los jóvenes participantes apelarán, en este sentido, a una experiencia política con mayores niveles de reflexividad, aunque de menor codificación institucional, donde pareciera primar una lógica de construcción colectiva, horizontal y dinámica en términos organizacionales.

Este punto sería de vital importancia, porque permitiría enfrentar dos fenómenos problemáticos que desafían a la juventud en la actualidad: por una parte, permitiría retomar y reforzar los lazos vinculantes de tipo personales, contrarrestando el efecto disgregador que la penetración de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación habrían operado en la sociedad, por otra, incentivar el interés por nuevas formas de compromiso y participación social, previniendo el contacto con riesgos derivados de la desmotivación y la frustración de dicha población.

b) Reforma educacional que fortalezca la ciudadanía democrática. Respecto de este segundo punto, se identifican nuevas demandas específicamente ligadas a la necesidad de que la educación asuma un rol estratégico en la orientación de las generaciones jóvenes, posibilitando una mayor comprensión de las transformaciones que la sociedad y la política habrían experimentando, pudiendo, de este modo, repensar el rol que la juventud debe asumir al interior de este nuevo contexto.

De este modo, los entrevistados demandarán nuevas instancias de conversación y orientación en torno a lo político, siendo puntos de convergencia la necesidad de establecer, mediante una educación abierta y reflexiva, las condiciones básicas para comprender el sentido y alcance de dicho campo. En este sentido, los jóvenes tienden a coincidir en la necesidad de mayor transparencia y debate sobre aspectos políticos relevantes, poniendo de manifiesto los escasos índices de inducción presentes en la familia y los medios de comunicación. Frente a esto, la introducción de mejoras en el sistema educativo ha de asumir un rol central en la tarea de desarrollar las capacidades y competencias requeridas para comprender el nuevo contexto político que comienza a vislumbrarse.

c) Inclusión de aspectos propios de las nuevas formas de juventud en la oferta política. Este tercer punto hace referencia a la necesidad de mayor inclusión de las propuestas elaboradas por este sector en instancias de toma de decisión. En este sentido, los jóvenes de la región demandan de las autoridades e instituciones una mejor canalización de las prácticas y manifestaciones políticas asumidas por los jóvenes, reclamando instancias de organización y conversación posibilitadas institucionalmente.

Se trataría, fundamentalmente, de posibilitar el establecimiento de una nueva relación entre juventud y política que considere los cambios estructurales que han condicionado el desenvolvimiento de un nuevo contexto de lo político, incorporando, de esta manera, los nuevos escenarios y significados que la juventud ha asumido, buscando, mediante la satisfacción de las demandas anteriormente presentadas, una disminución de la brecha que pareciera alzarse entre el régimen de la política y las nuevas manifestaciones de la juventud.

De este modo, el presente trabajo nos invita a examinar críticamente los discursos normativos en torno a la erosión de la participación juvenil y su deriva en el vértigo del consumo y las modas culturales. Asimismo, se abren nuevas perspectivas en torno al estudio de la relación entre juventud y política, donde cabe preguntar por la naturaleza de la demanda de participación en procesos políticos por parte de este sector: ¿se trataría de una reflexividad crítica desprovista de proyección en los espacios de mediación institucional, o bien de un sistema político que se presenta deficitario en la absorción de las demandas y lógicas de acción de los nuevos actores juveniles en el Chile postautoritario?.

 

Antofagasta (Chile), marzo 2014.

 

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Recibido: febrero 2014; Aceptado: junio 2014.