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Magallania (Punta Arenas)

On-line version ISSN 0718-2244

Magallania vol.34 no.2 Punta Arenas Nov. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22442006000200001 

 

MAGALLANIA, (Chile), 2006. Vol. 34(2):5-10

ARTÍCULO

EL EFÍMERO PROYECTO DE LA COLONIA FRANCO-CHILENA DEL SUR (1875)

THE EPHIMEROUS PROJECT OF THE FRENCH-CHILEAN SOUTHERN COLONY (1875)

MATEO MARTINIC B.*

* Centro de Estudios del Hombre Austral, Instituto de la Patagonia, Universidad de Magallanes. Casilla de correo 113-D, Punta Arenas, Magallanes, Chile.


RESUMEN

Se da cuenta de un proyecto de colonización con inmigrantes franceses en la antigua Colonia de Magallanes (1875), de breve vigencia debido a circunstancias desfavorables de carácter económico y político.


ABSTRACT

An account is given of a colonization project with French migrants in the old colony of Magallanes, which was of short life due to unfavorable economic and political circumstances.


INTRODUCCIÓN

La llegada de inmigrantes europeos a la Colonia de Magallanes durante el bienio 1873-74, se originó como se ha señalado precedentemente (Martinic 1971 y 1975), como consecuencia de las facilidades otorgadas por el decreto supremo de 2 de noviembre de 1867 para el establecimiento de colonos libres en el territorio, con fines de poblamiento y de desarrollo de actividades económicas. Pasado 1870 ese propósito adquirió una connotación geopolítica una vez que hacia 1873 cobró relevancia la controversia entre Chile y la República Argentina por el dominio de la Patagonia. Para entonces estaba claro que toda medida que se adoptara o acción que se emprendiera en orden a la consecución de aquellos aspectos, debía favorecer a la posición chilena, afirmando particularmente su presencia en la Patagonia austral desde el río Santa Cruz hacia el sur1. Agente eficaz de esa política de expansión territorial era el Gobernador de Magallanes, capitán de fragata Oscar Viel, de la Armada de Chile, quien para el efecto alentaba la venida de inmigrantes europeos hasta Punta Arenas.

Fue así como durante el bienio indicado arribaron entre tres y cuatro centenares de inmigrantes de diferentes nacionalidades, mayoritariamente franceses, británicos, alemanes y españoles. No pocos de entre ellos debieron ser gentes de empresa y visión que no demoraron en advertir las posibilidades que se ofrecían en el enorme y virgen territorio que se extendía hacia el norte, el nororiente y el oriente de Punta Arenas, tanto sobre la Patagonia como sobre la isla grande de Tierra del Fuego. De ese modo, no hubo de extrañar que hacia 1875 fueran varios los que se aventuraron con algunas exploraciones de reconocimiento por el inmenso erial, en plan de investigación de los recursos naturales y, en especial, de la posibilidad de encontrar terrenos de pastoreo para el establecimiento de la crianza pecuaria a gran escala.

Particularmente activo pareció ser Hilaire Bouquet, un ingeniero francés arribado a fines de 1873 como integrante de una curiosa Expedición Científica e Industrial a la Tierra del Fuego, organizada por Eugenio Pertuisset, un personaje singular, mezcla de soñador, aventurero y fabulador, que pretendía, al parecer, encontrar en la gran isla fueguina el legendario tesoro perdido de los incas del Perú2. Aquél, una vez establecido en Punta Arenas, se interesó por el conocimiento del territorio y emprendió algunas excursiones con ese propósito3.

LA COLONIA FRANCO-CHILENA DEL SUR

El primer trienio de gobierno de Oscar Viel, iniciado en la práctica con su arribo en febrero de 1868, se caracterizó por el impulso dado por este mandatario visionario y progresista a la colonia a su cargo. Como consecuencia de ello no sólo creció la población con la llegada de inmigrantes nacionales, sino que la presencia de gente libre4 y animosa permitió iniciar actividades económicas diversas. Entre éstas estuvo la de salir partidas en largas travesías por los terrenos poco conocidos o desconocidos del interior continental del territorio magallánico, en plan de exploración de recursos naturales explotables.

Como consecuencia se conocieron diferentes distritos en la zona precordillerana oriental, en especial hacia el noroeste de Punta Arenas. Allí, además de bosques maderables se encontró ganado bagual (cerril) derivado de algunos vacunos que se habían alzado desde fines de 1851 o principios de 1852 (época del tristemente célebre motín protagonizado por el teniente Miguel José Cambiazo, del que derivaron tantos malos sucesos para la Colonia de Magallanes) y también vetas de carbón en la vertiente occidental de la serranía que corre a las espaldas de Punta Arenas, y más al noroeste en la zona litoral del mar de Skyring. Uno de estos distritos, el ubicado en la península de Brunswick, enfrentando el mar de Otway, pasó a ser conocido como “Vaquería del Sur” o “Vaquería del Capitán Corey”5, que distaba entre ochenta y cien kilómetros de Punta Arenas por una ruta para cabalgaduras que seguía la separación entre el bosque y la estepa.

Arribados los inmigrantes europeos, según se ha visto, uno de tantos, el ingeniero Bouquet, fue de los que con más ahinco procuró informarse sobre los campos del interior del territorio, para lo que interesó a otros compatriotas que lo acompañaron en algunas de esas excursiones exploratorias.

De este modo conocieron y apreciaron el distrito mencionado y ya corriendo mayo de 1874 solicitaron al Gobernador Viel una concesión de tierras para establecer una colonia. Los peticionarios fueron el ingeniero Bouquet y los colonos Emile Derné y Georges Luzainnecourt. Acogida la solicitud, un decreto de fecha 18 de ese mes les concedió un total de 975 hectáreas en el paraje indicado (Vaquería Corey), para radicar en él tantos colonos como se pudiera. El número de éstos resultó ser 25, a razón de 39 hectáreas por cada uno6.

Los escasos antecedentes compulsados sugieren que para entonces sólo había parte del grupo colonizador, pues recién en marzo de 1875 el Gobernador Diego Dublé Almeida, sucesor de Viel, pudo informar al supremo Gobierno acerca de la llegada de inmigrantes con los que habría de enterarse la cantidad antes mencionada7. Éstos traían consigo herramientas, elementos de labranza y otros bagajes. Es posible que algunos de ellos fueran alsacianos en lo referido a su origen regional francés8. Sabemos también que en el grupo colonizador estuvieron incluidos Fréderic Arnal o Arnald, de profesión ingeniero mecánico o industrial, y Edouard Petre, carpintero de oficio. Con ellos, al parecer, estaba igualmente Santiago Zamora, personaje típico de los territorios de frontera de la civilización, afamado como “baqueano”, esto es, un buen conocedor del territorio continental que había recorrido en solitario o en compañía de los indios aónikenk (tehuelches). Al mismo se atribuían los hallazgos de muestras minerales, entre otros el de carbón en la comarca de la Vaquería del Sur (Mina Rica). Así, es posible que el mismo Zamora acompañara a Hilaire Bouquet en alguna de sus excursiones o, a lo menos, que lo hubiese informado sobre las características naturales de algunos distritos.

La referencia geográfica genérica “Vaquería del Sur” o “del Capitán Corey” es demasiado amplia para situar con alguna mayor precisión la ubicación de la colonia de franceses, pero un par de antecedentes ayudan a acotar su posible ubicación. Se tiene así un dato concreto referido a la distancia del paraje, contado desde la bahía Laredo (14 leguas, unos 70 kilómetros), así como una mención a la extracción de carbón, según se verá. De ese modo, teniendo como documento auxiliar el mapa de la Región Central Magallánica elaborado en 1885 por el ingeniero Alejandro Bertrand, que es el primer plano geográfico propiamente moderno, además de fidedigno en detalles y el más cercano temporalmente al suceso que nos ocupa (Fig. 1), la colonia de inmigrantes galos debió estar situada en la vertiente noroccidental del cordón de cerros que corren desde Chabunco hacia el sudoeste, hasta el río grande aproximadamente, a un centenar de kilómetros de Punta Arenas, o sea, una jornada a caballo en términos de época.

Así entonces, los colonos comenzaron a instalarse en el paraje elegido por Bouquet y compañeros. Allí el 30 de abril de 1875, el Gobernador de Magallanes Diego Dublé Almeida procedió a la inauguración del establecimiento. Un hallazgo casual nos permite conocer con algún detalle la ceremonia. En efecto, una información enviada desde Punta Arenas al diario El Mercurio de Valparaíso da cuenta sobre el particular:

[…] Con este motivo se había preparado una fiesta en el lugar designado.

Los colonos establecidos allí, hace un mes poco mas o menos y que no habían construido mas que casillas de madera, quemaron delante de ellas grandes hogueras.

El recinto en que debían celebrarse las fiestas, estaba marcado en su contorno por altos mástiles, en cuyos topes se veían banderas francesas y chilenas.

Hacía frío, y las hogueras de que hemos hablado, no estaban destinadas solamente a la alegría.

Después que el gobernador y su comitiva hubieron tomado parte en el lunch que les esperaba, visitaron la colonia naciente, pasando en seguida el gobernador a entregar las posesiones a los concesionarios.

La concesión está situada en el centro de una selva mui estendida, cuyos árboles seculares jamas han sufrido el ultraje del hacha.

A su frente, iluminados por los reflejos de las llamas, se encontraban grupos de patagones que rodeaban a sus caciques.

Las banderas francesas y las chilenas eran ajitadas en el aire por los colonos a los gritos de ¡Viva Francia! ¡Viva Chile! Gritos que repercutían en las profundidades de los bosques.

El gobernador de Punta Arenas pronunció un discurso de inauguración. Prometió a los colonos el apoyo de su gobierno y les dio solemnemente la bandera chilena en señal de investidura.

M. Bouquet respondió al gobernador, y la ceremonia concluyó amigablemente. Al día siguiente por la mañana el señor Dublé y su escolta montaban a caballo y regresaban a Punta Arenas9.

 

Fig. 1. Sector del Plano Topográfico de la Región Central Magallánica (escala 1:500.000), obra del ingeniero Alejandro Bertrand (1885) en el que se muestra el distrito de la Vaquería del Sur.

El reportero de circunstancias añadía en su información dos datos que dan a entender la razón de su ubicación en el paraje: la explotación forestal y la extracción de carbón objeto principal de su establecimiento allí.

Antes de proseguir con la consideración acerca del destino de esta colonia, cabe destacar la presencia de los indígenas patagones en el acto de inauguración, circunstancia que pone en evidencia, una vez más, el buen entendimiento que había entre los aborígenes de la Patagonia y los habitantes de Punta Arenas, hecho excepcional al que nos hemos referido en otros de nuestros trabajos y que califica ciertamente una relación histórica de relevancia10.

Esta noticia sobre la inauguración, de que se da cuenta, es hasta donde sabemos la primera y única referencia específica a la Colonia Franco Chilena del Sur, como la denominaría su promotor Hilaire Bouquet. Cabe suponer así que la misma pudo tener una vigencia temporal asaz breve, tal vez no mayor a un año, pues jamás volvió a saberse de ella. Es seguro que la colonia devino inviable económicamente a poco andar, atentando esta circunstancia gravemente a su continuidad y desarrollo.

En una conjetura válida sobre el particular, pensamos que la cabida de la concesión hubo de ser insuficiente como para fundar en ella una explotación rentable. Si la producción de madera podía interesar, la misma debió importar sólo en cuanto hubo de satisfacer los requerimientos internos de edificación (Viviendas, galpones, cercos, etc.), pues la producción para la venta a terceros era dificilísima sino imposible por falta de caminos y de medios de transporte para trasladarla hasta Punta Arenas, lugar donde había una actividad productiva del género (aserraderos en Tres Puentes y en Río de los Ciervos) más a mano y obviamente con menor costo comparativo. Otro tanto puede decirse respecto de la explotación de carbón, más hipotética todavía para los colonos de la Vaquería del Sur, pues la explotación que por ese tiempo se hacía en el yacimiento del valle del río de las Minas enfrentaba una situación crítica debido a la mala calidad del mineral extraído, lo que llevaría a su paralización en breve tiempo11.

Restaba así como posibilidad de actividad económica de algún interés la crianza de ganado, para lo que, estaba claro, la cabida de la concesión era manifiestamente insuficiente. Esta fue la alternativa considerada por Bouquet, pues sabemos de su petición hecha al Gobernador de Magallanes en el curso del mes de mayo de 1875 a nombre de la “Colonia Franco-Chilena del Sur”, por la que se solicitaban 100.000 hectáreas en total para la explotación pastoril (20.000 has. en el distrito de Brunswick que ocupaban; 2.000 has. adicionales en Bahía Laredo, 20.000 has. en la bahía de San Gregorio, 20.000 has. en Puerto (o Río) Gallegos, punto donde se pensaba ubicar el centro de la colonización; 10.000 has. en Coy Inlet (boca del río Coyle) y 28.000 has. en el estuario del río Santa Cruz).

Recibida la petición por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Colonización, su consideración, así como la de otras solicitudes contemporáneas de la misma especie, se dilató y acabó por ser virtualmente desestimada y archivada por una razón de Estado: por la época el Gobierno de Chile buscaba evitar cualquier alteración al statu quo vigente en la Patagonia austral que pudiera perturbar aun más las negociaciones que por entonces se mantenían con Argentina. Esta situación un tanto paradojal toda vez que tiempo antes se había pensado en estimular y fomentar por todos los medios la presencia nacional en el territorio meridional, tenía su explicación en la desaparición del ministro Adolfo Ibáñez de la escena político-diplomática. Ibáñez había sido el visionario sostenedor de esa política que nunca llegó a concitar el apoyo total por parte del gobierno del Presidente Errázuriz, ambiente en el que se oían otras voces que propugnaban una política de mejor entendimiento con la República Argentina en la controversia territorial y ello pasaba por dejar de lado toda ocasión de nuevos roces, como era, en el caso, la entrega de terrenos en la zona litigiosa12. De tal modo una y otras peticiones de terrenos fueron ignoradas finalmente, sacrificándose el progreso y la civilización que vendrían con la colonización proyectada a favor de la armonía con Argentina13.

Es seguro que corridos los meses sin que se tuviera una resolución oficial sobre la petición de terrenos, la mentada Colonia Franco-Chilena del Sur perdiera toda esperanza de sustento que podía asegurarle continuidad, habida consideración de la inviabilidad económica virtual del establecimiento colonizador original en los campos de la Vaquería del Sur. Así la vigencia de éste devino efímera y el emprendimiento al fin conformó un fracaso. El grupo de inmigrantes involucrado retornó a Punta Arenas y acabó por desperdigarse14.

Cuando en 1885 el ingeniero Alejandro Bertrand recorrió la parte centro occidental de la península de Brunswick y pasó por esas comarcas, no debió encontrar rastro alguno de la mencionada colonia instalada diez años antes, dada la ausencia de mención a la materia en su extensa relación. Es claro que la misma ni siquiera había conseguido dejar memoria para la posteridad.

NOTAS:

1 En junio de 1873 el Ministro de Relaciones Exteriores Adolfo Ibáñez había notificado al Gobierno de la República Argentina y a los de otros países, la determinación de la República de Chile de ejercer pleno dominio sobre el territorio indicado.

2 Véase del autor “La curiosa exploración de la Tierra del Fuego en 1873-1874. Sus motivos, resultados y su epílogo”. Anales del Instituto de la Patagonia, Serie Ciencias Humanas, volumen 23. Punta Arenas, 1985.

3 Id. “Viajeros desconocidos en la Patagonia austral durante la década de 1870”. Magallania, volumen 32. Punta Arenas, 2004.

4 Debe tenerse presente que hasta 1867 la Colonia de Magallanes era de hecho -aunque no de derecho- un establecimiento penal militar, lo que había significado que en la población predominara numéricamente el conjunto de individuos relegados castigados por los tribunales civiles y militares, y sus familiares, estando el resto de la población formado por las escasas autoridades, los funcionarios y artesanos pagados por el Estado, y los soldados de la pequeña guarnición, con sus correspondientes familias.

5 Corrupción del apellido de Servando Corail, antiguo capitán de guardias nacionales, que había comandado una partida exploratoria por esas comarcas de las espaldas de Punta Arenas tras los sucesos del motín de Cambiazo.

6 La asignación debió hacerse en los términos del decreto de 1867, mencionado, o sea, 24 hectáreas por cada colono, más 12 hectáreas por cada hijo varón mayor de catorce años. Ello permite inferir una población total de alrededor de 60 personas.

7 Oficio 136 de 19 de marzo de 1875.

8 Debe tenerse presente que para la época los antiguos territorios franceses de Alsacia y Lorena habían pasado a ser de dominio germánico tras la derrota de Francia en la guerra de 1870 (Guerra Franco-Prusiana). Esa ocupación pudo constituir una razón suficiente de emigración para algunos alsacianos.

9 Edición del día 8 de julio de 1875.

10 Véase especialmente Los Aónikenk, historia y cultura (Ediciones de la Universidad de Magallanes. Punta Arenas, 1995).

11 Cfr. del autor “La minería del carbón en Magallanes 1868-2003”, Historia N°37, volumen I Enero-Junio 2004, Santiago.

12 Hitos de la política de afirmación jurisdiccional impulsada por Ibáñez con el concurso eficaz del Gobernador Viel habían sido la ocupación del estuario del río Santa Cruz, hasta donde se había trasladado en plan fundacional Viel en febrero de 1874. Luego de su renuncia esas acciones perdieron fuerza y vigencia, quedando en el último caso únicamente como expresión material de soberanía.

13 Cfr. del autor, Presencia de Chile en la Patagonia Austral 1843-1879 (Editorial Andrés Bello, Santiago 1963 y 1973).

14 A modo de conjetura final pensamos que Julio Cordonnier, inmigrante francés que se instaló como colono en la vecindad del río Chabunco hacia 1880, legando su nombre al paraje, quizá fuera uno de los miembros del grupo de Bouquet, y así el único que se mantuvo en el sector de la tentativa colonizadora original.

FUENTES DE CONSULTA

Inédita

Correspondencia Colonización Gobernación de Magallanes 1873-1874 y Correspondencia Colonización Gobernación de Magallanes 1874-1875. Archivo Ministerio de Relaciones Exteriores, Santiago.

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Impresa

BERTRAND, ALEJANDRO. 1885. Memoria sobre la Región Central de las Tierras Magallánicas. En Anuario Hidrográfico de la Marina de Chile, volumen II. Valparaíso.

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DIARIO EL MERCURIO, Valparaíso, edición del 8 de julio de 1875.

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MARTINIC B., MATEO. 1971. Presencia de Chile en la Patagonia Austral 1843-1879. Editorial Andrés Bello, Santiago.

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MARTINIC B., MATEO. 1975. Origen y evolución de la inmigración extranjera en la Colonia de Magallanes entre 1870 y 1890. Anales del Instituto de la Patagonia, volumen 6, números 1-2. Punta Arenas.

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MARTINIC B., MATEO. 1998. La inmigración francesa en Magallanes 1870-1930. Anales del Instituto de la Patagonia, Serie Ciencias Humanas, volumen 26. Punta Arenas.

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MARTINIC B., MATEO. 2004. Viajeros desconocidos en la Patagonia austral durante la década de 1870. Magallania, volumen 32. Punta Arenas.

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