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vol.34 issue2UN ESFUERZO DE CONSERVACIÓN EN EL FIN DEL MUNDO. RESERVA DE BIOSFERA CABO DE HORNOS. UNA PROPUESTA DE CONSERVACIÓN Y TURISMO PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE EN EL EXTREMO AUSTRAL DE AMÉRICA author indexsubject indexarticles search
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Magallania (Punta Arenas)

On-line version ISSN 0718-2244

Magallania vol.34 no.2 Punta Arenas Nov. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22442006000200016 

 

MAGALLANIA, (Chile), 2006. Vol. 34(2):135-140

NOTAS Y COMENTARIOS BIBLIOGRÁFICOS

RESERVA DE BIOSFERA CABO DE HORNOS. DOCUMENTO BASE PARA LA INCORPORACIÓN DEL TERRITORIO INSULAR DEL CABO DE HORNOS A LA RED MUNDIAL DE RESERVAS DE BIOSFERA. PROGRAMA MAB – UNESCO. Por Ricardo Rozzi, Francisca Massardo, Augustin Berghöfer, Christopher B. Anderson, Andrés Mansilla, Miguel Mansilla, Jordi Plana, Uta Berghöfer, Pedro Araya & Eduardo Barros. Ediciones Universidad de Magallanes, Chile, 2006 (274 pág).


¿Cuál es la importancia de una Reserva de Biosfera a nivel regional, nacional e internacional? No cabe duda acerca de su “importancia crucial” para la conservación y para el desarrollo sustentable, considerando una plataforma de investigaciones científicas. Pero, ¿cuál es la impresión que tiene el común de las personas? Este libro ofrece las respuestas respecto a lo que representa obtener una nominación de Reserva de Biosfera y su importancia tanto a nivel regional como mundial, y pone a disposición del público y las autoridades el documento base presentado por el Gobierno de Chile ante UNESCO y que condujo a la nominación de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos. A su vez, este libro editado por el equipo de investigadores asociados a la Universidad de Magallanes - Sede Puerto Williams (Parque Etnobotánico Omora) y autoridades gubernamentales, complementa el libro editado en el año 2004 que aborda diversos aspectos sociales, políticos y ecológicos del territorio incluido en la nueva Reserva de Biosfera Cabo de Hornos (Rozzi et al. 2004).

El libro comienza con un prefacio escrito por el Punto Focal del Programa el Hombre y la Biosfera (MaB) de la UNESCO en Chile, Sr. Pedro Araya, el Gobernador de la Provincia Antártica Chilena (2000-2006) responsable de la coordinación política para obtener la nominación, Sr. Eduardo Barros, y el Presidente del Comité Científico de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos (RBCH), Dr. Ricardo Rozzi. Este prefacio entrega una condensada síntesis de las razones que justifican la nominación, los méritos a nivel nacional e internacional y los propósitos de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, que se destaca por:

• Integrar por primera vez ecosistemas terrestres y marinos.

• Es la primera que incorpora terrenos ubicados fuera del Sistema de Áreas Silvestres Protegidas del Estado.

• Luego de 20 años desde la creación de la reserva anterior, Cabo de Hornos es la primera reserva de biosfera chilena evaluada bajo el marco estatutario de la Estrategia de Sevilla de 1995.

• Su superficie triplica el área pre-existente de reservas de la biosfera en el país, elevando la cifra nacional a un total de 7.301.739 ha. La Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos se constituye también en la mayor reserva del cono sur de Sudamérica.

Luego se ilustran las singularidades e hitos de la RBCH con una serie de láminas de mapas y fotografías de los principales atributos biológicos y culturales de la Reserva de biosfera, y se incluye también una imagen del Certificado de Nominación otorgado por la UNESCO, fechado el 29 de junio del 2006.

El cuerpo del libro está dado por el Documento Base de la postulación preparado por el grupo de autores en colaboración con numerosas personas e instituciones, y que fue enviado por el Gobierno de Chile a UNESCO. Este documento explica cómo el Cabo de Hornos ha representado durante los últimos cinco siglos un lugar geográficamente estratégico, ya que constituye el paso interoceánico entre los océanos Pacífico y Atlántico, tiene importancia histórica y étnica para nuestro país como para el mundo, es de una belleza paisajística incomparable gracias a su territorio archipelágico de canales y fiordos, acompañados de los hermosos glaciares de los Andes Fueguinos, vegetación subantártica exuberante de gran riqueza, de igual manera que de aves y mamíferos marinos que los acompañan y que maravillan a cualquiera que haya navegado por este lugar. Finalmente, gracias a las investigaciones llevadas a cabo en el área, principalmente por el Parque Omora-UMAG, se ha “descubierto” que la región de Cabo de Hornos ya no es un desierto helado, sino que se ha identificado hoy también como un “hotspot” a nivel mundial de diversidad de flora no-vascular (cfr. Martinic 2005).

¿Por qué declarar Cabo de Hornos como Reserva de Biosfera?

En el pasado, la concentración de instituciones y científicos en la zona central de Chile ha concentrado la investigación ecológica en ese sector del país. Este libro contribuye a compensar este sesgo al poner en relieve e ilustrar cómo el archipiélago de Cabo de Hornos se destaca a nivel mundial por sus singularidades ecológicas. Por ejemplo, los autores llaman la atención sobre la clasificación como “cumbre sur de América”, donde se encuentran los ecosistemas forestales más australes del planeta. Éstos representan a su vez, uno de los escasos bosques templados no fragmentados en el mundo, por lo cual ha sido identificada como una de las áreas silvestres más prístinas del mundo (Mittermeier et al. 2002, Rozzi et al. 2003). En consecuencia, estos ecosistemas constituyen un refugio natural para especies que se encuentran amenazadas tales como el pájaro carpintero grande (Campehilus magellanicus) y el lobo marino de dos pelos (Arctocephalus australis). Además, es un lugar único para el estudio de procesos evolutivos y diferenciación genética dadas sus condiciones extremas y su aislamiento.

Hoy la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos exhibe una marcada diversidad y heterogeneidad de hábitats marino-costeros, presentando un alto grado de endemismo para especies como algas, vertebrados e invertebrados marinos. En adición a los bosques terrestres, la región subantártica es el extremo de latitud sur de distribución del alga parda Macrocystis pyrifera, más comúnmente llamada huiro, que forma bosques submarinos que proporcionan un lugar de alimentación y refugio para miríadas de especies de vertebrados e invertebrados marinos. Desde el punto de vista de las poblaciones humanas, es el territorio más austral del planeta con población precolombina, representada por el pueblo Yagán. Por otro lado, la población humana residente actual está expuesta directamente a los efectos de la radiación ultravioleta resultado del adelgazamiento de la capa de ozono.

Dado lo anterior, se presenta en este libro que una forma de poner en valor este tesoro patrimonial y usarlo de una forma sustentable, es con la implementación del modelo de una reserva de biosfera, lo que debe cumplir con tres funciones esenciales: i) contribuir a la conservación de los paisajes, ecosistemas, especies y variación genética, ii) fomentar un desarrollo económico y humano sostenible desde el punto de vista sociocultural y ecológico y iii) prestar apoyo a proyectos de demostración, educación y capacitación sobre el medio ambiente y de investigación, observación permanente en relación a cuestiones locales, regionales, nacionales y mundiales de conservación y desarrollo sustentable.

Para lograr estos objetivos se requiere de un trabajo en equipo, que en el caso de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos contó con la participación de numerosos actores: el Gobierno Regional y el Gobierno Provincial, la Ilustre Municipalidad de Cabo de Hornos, entidades como el Ministerio de Bienes Nacionales, la Corporación Nacional Forestal, la Comisión Nacional del Medioambiente, el Servicio Agrícola y Ganadero, la Corporación para el Fomento de la Producción, el Servicio Nacional de Turismo, la Comunidad Indígena Yagán de Bahía Mejillones, miembros de la comunidad civil de Puerto Williams y, finalmente, el trabajo de instituciones e investigadores nacionales e internacionales, los que respondieron a este extraordinario “mega-desafío”.

La Reserva de Biosfera Cabo de Hornos constituye un hito para nuestro país, y a nivel mundial se constituye en la más austral del mundo, presentando casi nula intervención antrópica. Contiene además en la Cordillera Darwin un gran reservorio de agua dulce y posee una de las mayores densidades de cantidad de sitios arqueológicos del mundo.

Esta perspectiva y propuesta ofrecida por el Dr. Rozzi y colaboradores nos ayuda a tomar conciencia de lo valioso que es sacar adelante esta tarea. En especial quisiera referirme a tres temas descritos por los autores, los que analizaré a continuación: (i) Hombre, Mar y Tierra, (ii) Cabo de Hornos-¿Biodiversidad Escondida? y (iii) Desarrollo Sustentable-Un Modelo Potencial para el Cabo de Hornos.

(i) Hombre, Mar y Tierra

El extremo austral de Sudamérica estaba habitado desde hace 7.000 AP por cuatro etnias, entre las cuales se encontraban el pueblo Kaweshkar (Alacalufes), Aonikenk (Tehuelches), Selknam (Onas) y Yamana (Yagán), quienes utilizaban los recursos proporcionados por la tierra y el mar. El pueblo Yagán habitó el extremo austral insular del Continente Americano entre el borde costero del sur de Tierra del Fuego y el Archipiélago Cabo de Hornos, hoy territorio de la Reserva de Biosfera. Las investigaciones realizadas por los arqueólogos Ocampo & Rivas relatadas por los autores, nos mencionan que hacia los 7.500 AP existían grupos de canoeros recorriendo el canal Beagle y las costas al sur de Isla Navarino, encontrando en este sector y en la costa oeste de la isla 411 sitios arqueológicos que se han prospectado a la fecha. Estos sitios son llamados conchales, con fondos de habitación, los cuales se encuentran a orillas de bordemar. En el seno Grandi, costa sur de Isla Navarino, también se ha encontrado una gran cantidad de sitios arqueológicos con una fecha máxima de 6.160 años AP, situación destacable a nivel mundial por la antigüedad y por ser una de las concentraciones más altas de sitios arqueológicos en el mundo.

Por otro lado, los autores rescatan que del estudio de los conchales del Archipiélago del Cabo de Hornos se deduce que el patrón de vida de este pueblo unía el mar con la tierra, basado en la captura de aves marinas, lobos marinos y nutrias, pero también con la caza del guanaco (Lama guanicoe) y recolección de frutos silvestres de calafate (Berberis buxifolia), michay (Berberis ilicifolia), chaura (Gaultheria mucronata) y diversos tipos de hongos. Para la construcción de canoas y viviendas utilizaban las cortezas de coigüe (Nothofagus betuloides) y para la elaboración de artesanía, la que se practica hasta hoy, se utilizó como materia prima el junco (Marsippospermum grandiflorum). Este territorio-maritorio siempre ha sido una sola unidad y Rozzi et al. proponen que el manejo de la reserva de biosfera actual debe considerar estas conexiones.

(ii) Cabo de Hornos – ¿Biodiversidad escondida?

Los resultados obtenidos a partir de los estudios emprendidos por el Parque Omora-Universidad de Magallanes desde el año 2000, muestran que los ecosistemas del archipiélago de Cabo de Hornos son importantísimos y albergan una diversidad de especies y ecosistemas que fue poco considerado previamente. Por ejemplo, forman los bosques más australes del planeta, representados por bosques deciduos de Nothofagus pumilio (lenga) en las laderas y bosque mixto de N. pumilio y N. betuloides (coigüe) en las zonas costeras. Los bosques antiguos de lenga, considerados como los más altos de la región, representan un hábitat importante para la alimentación y nidificación de aves como el pájaro carpintero gigante (Campephilus magellanicus), una especie con problemas de conservación pero todavía abundante en este lugar. También junto a estas zonas se encuentran extensiones importantes de tundra, matorral y formaciones altoandinas.

Los bosques lluviosos siempreverdes están representados por coigue (Nothofagus betuloides), canelo (Drimys winteri) y leñadura (Maytenus magellanicus), estas últimas con problemas de conservación, situación relevante para el territorio de la Reserva de Biosfera al albergar las poblaciones más australes de estas especies. Estos bosques son notables por mantener sus hojas verdes todo el año, lo que no ocurre a la misma latitud en el Hemisferio Norte. Esta particularidad representa un gran atractivo para la ciencia y el turismo de naturaleza.

Por otro lado, la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos incluye la mayor diversidad de especies de flora no-vascular de Chile, constituyendo un “hotspot” de diversidad de briofitas a nivel mundial (Rozzi 2002). La abundante cubierta de briofitas destaca además por ser importante para los ecosistemas a través de la fijación de nitrógeno, la generación de suelo, la fertilización, la retención de humedad y por sustentar la micro y macrofauna del suelo, es decir, las briofitas son fundamentales para los ciclos biogeoquímicos. Es por esto que los autores destacan que se debe considerar la fragilidad de la cubierta de musgos y hepáticas, y recomiendan que aquellos fragmentos de bosques destinados a la visitación turística deben considerar senderos bien demarcados con el objeto de evitar el pisoteo sobre estas áreas.

Las formaciones altoandinas, con especies y géneros de plantas que crecen a altitudes superiores a los 3.000 m en las latitudes ecuatoriales, las encontramos en Cabo de Hornos a unos pocos cientos de metros sobre el nivel del mar. La zona altoandina se caracteriza por su alta diversidad de especies de líquenes que crecen en rocas y plantas en cojín, encontrándose algunas especies y géneros propias de la Antártica, lo que expresa una íntima conexión ecológica y biogeográfica entre ambas regiones. En esta zona también se encuentran especies de aves raras, como la perdicita cordillerana austral (Attagis malouinus), y se han destacado frecuentes avistamientos de cóndores, peuquitos y águilas, especies todas muy difíciles de avistar en otros lugares del país.

Muchas de las amenazas a la biodiversidad en este archipiélago son herencia de la falta de reconocimiento y puesta en valor de esta biodiversidad natural escondida. Por ejemplo, para “mejorar” el archipiélago Fueguino, el gobierno de Argentina introdujo en el siglo pasado una serie de especies pelíferas, como el visón (Mustela vison), el castor (Castor canadensis) y la rata almizclera (Ondatra zibethica). Hoy en día, las especies exóticas invasoras también juegan un papel importante provocando un alto impacto en el ecosistema. Así por ejemplo el castor (Castor canadensis), construye diques que provocan la inundación de vastas extensiones boscosas, con árboles que mueren por asfixia de sus raíces (Anderson et al. 2006a, y b).

Las turberas también están siendo amenazadas por la creciente presión de explotación. Según la legislación chilena estos ecosistemas están clasificados como “recurso minero” y es pura falta de conocimiento que no se reconozca el “jardín de musgos” que representan, sus procesos ecosistémicos y los servicios ecosistémicos que proveen, como el abastecimiento de agua potable. Cabe mencionar también que los “bosques en miniatura” de las zonas altoandinas han estado libres del impacto humano, y la intensificación del senderismo y trekking deben ser actividades reguladas para minimizar el impacto sobre estas especies, recién valoradas por las investigaciones hechas por este equipo de investigadores.

(iii) Desarrollo Sustentable - Un Modelo Potencial para el Cabo de Hornos

El desarrollo social y económico es una de las funciones que la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos pretende fomentar a través de una “alianza entre la ciencia y el turismo para promover el desarrollo sustentable”. A la vez procura proveer conocimientos científicos para estimular el uso sustentable de los recursos marinos y silvoagropecuarios sobre los cuales se basan las actividades extractivas y productivas que constituyen la base de la economía local. Esto constituye una gran tarea y desafío. Cabe destacar que sólo he mencionado una fracción de las riquezas biológicas que se encuentran en la Reserva de Bios-fera Cabo de Hornos descritas en este libro, pero que de igual manera ilustran su importancia para el desarrollo de investigaciones y la necesidad de mayor presencia de las instituciones públicas encargadas de la fiscalización y participación en la Reserva. Para ello deben crearse alianzas entre el ecoturismo y la pesca artesanal a través de la visitación de sectores de extracción, uso de embarcaciones para recorrer y conocer el área de la Reserva y abastecimiento de recursos marinos para el turismo, la certificación de empresas que demuestren prácticas sustentables y compatibles con los principios de la Reserva de Biosfera, y que son proveedores para servicios turísticos dentro y fuera del país. Estas tareas exceden el ámbito científico, y subrayan que aunque éste es necesario no es suficiente por sí solo para alcanzar el desarrollo sustentable.

Para la pesca artesanal la Reserva de Biosfera ofrece zonas de amortiguamiento donde podrían definirse áreas de manejo. Se propuso un área de la Reserva para la utilización sustentable de los recursos por parte de los pescadores artesanales. El diseño y apoyo a esta actividad es fundamental para la conservación y uso sustentable del recurso marino en el largo plazo, resguardándolo de la sobreexplotación.

El turismo es otra actividad para llevar a cabo en las zonas de amortiguamiento y transición en la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos. La Reserva de Biosfera constituye hoy una de las zonas más bellas, prístinas y remotas del mundo, razones por las cuales es de gran atractivo turístico, lo que trae consigo consecuencias positivas y negativas. Por esto la Reserva se zonificó para desarrollar las diferentes actividades de manera que no causen impacto negativo sobre estos ecosistemas. Actualmente los autores mencionan que el número de visitantes, si bien va en incremento temporada tras temporada, no ha provocado todavía un impacto negativo. Para mantener esta tendencia es imperativo respetar la zonificación definida por la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos. El aumento de turistas traería mayores divisas económicas para la comunidad local, lo que podría potenciar un mayor desarrollo de los servicios turísticos locales permitiendo así generar nuevas fuentes de empleos. Por esto fortalecer buenas conexiones con Punta Arenas y sobre todo con Ushuaia, Argentina, representa un incentivo para desarrollar infraestructura turística en la Isla Navarino. Cabe destacar que es imperante que el ecoturismo que se desarrolle en la Reserva preste servicios a una cifra relativamente baja de turistas dispuestos a invertir dinero en experiencias en lugares poco intervenidos de gran belleza y diversidad paisajística, y con este fin evitar contaminaciones, pérdida cultural local, y que la visitación masiva degrade y destruya ecosistemas frágiles e inigualables.

Conclusiones

Finalmente quisiera puntualizar que este libro representa lo ya descrito anteriormente y mucho más. Nos clarifica e interpreta gratamente lo que es y debe representar la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos, integrando por primera vez lo humano con el mar y lo terrestre. De esta manera, genera un aprendizaje, identidad y conciencia sobre lo que los magallánicos somos, tenemos y representamos a nivel mundial y el porqué nos corresponde conservar integrando el desarrollo sustentable.

Creo que si todos los participantes involucrados en esta iniciativa, incluyendo al Estado de Chile, son consistentes con su visión de conservación–desarrollo, se podrán eliminar las trabas existentes para la implementación de ambos parques nacionales que se ubican dentro de la Reserva, así como también la insuficiente fiscalización y venta de terrenos, entre otros. Esta iniciativa contribuye a fortalecer buenas políticas públicas y de administración por sobre intereses particulares, con el fin de alcanzar un mayor emprendimiento y avance para que con altura de miras la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos tome un rumbo hacia el bienestar social y de la diversidad biológica y cultural del extremo sur de América.


Jocelyn Jofré A.

 

 

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