SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.36 número2WHALING IN THE FALKLAND ISLANDS DEPENDENCIES 1904-1931. A HISTORY OF SHORE AND BAY-BASED WHALING IN THE ANTARCTICLES BALHNIERS AU LARGE DES ILES MALQUINES ETDU CHILI índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Magallania (Punta Arenas)

versión On-line ISSN 0718-2244

Magallania v.36 n.2 Punta Arenas nov. 2008

 

MAGALLANIA, (Chile), 2008. Vol. 36(2): 221-225

NOTAS Y COMENTARIOS BIBLIOGRÁFICOS*

 

SARMIENTO Y LA PATAGOMA. Por Francisco M. Goyagana. Ediciones Lumiere. 15,5 x 23 cms. 335 págs. Buenos Aires, 2006.

 

La figura histórica de Domingo Faustino Sarmiento es controvertida. Lo es para los argentinos bajo diversos respectos, por sus ideas y sus acciones a lo largo de su vida pública y porque se le ha achacado una intervención determinante en la posesión chilena del estrecho de Magallanes. Y lo es para los chilenos por sus contradictorias actitudes en diferentes momentos de su vida, primero cuando llegó a Chile como exiliado y fue acogido con afecto, y cuando, años después, fue gobernante de su país natal, la República Argentina.

El autor, admirador franco de la personalidad de Sarmiento, de su pensamiento filosófico y de sus obras, presenta en este libro una biografía sui generis del estadista que se aparta de los trabajos característicos del género, pues se centra principalmente en algunos aspectos y momentos de la existencia del personaje en procura de una mejor comprensión de los mismos y, así, de una explicación que haga justicia a su memoria histórica. Uno de esos aspectos relevantes está referido a las actuaciones de Sarmiento relacionadas con la política exterior de su país, en especial con las situaciones surgidas a propósito del dominio de la parte meridional del continente americano, lo que explica el título del libro.

En este particular asunto se da cuenta de las conocidas opiniones de Sarmiento difundidas en diarios chilenos cuando tuvo conocimiento del interés del gobierno de Chile por el estrecho de Magallanes (1842) y de la tardía consiguiente reacción argentina por la posesión realizada (1849), así como de aquellas que años después emitiera por la prensa bonaerense respecto del mismo tema (1878), en cada caso haciéndose consideraciones justifica-torias acerca del ánimo y razones que movieron a Sarmiento a escribir como lo hizo.

En nuestra opinión se ha exagerado y se exagera tocante a la importancia atribuida a la intervención de Sarmiento en la fase inicial de la ocupación del estrecho de Magallanes y sus territorios en 1843, al otorgársele un carácter determinante a su opinión favorable en dicho respecto. La verdad es que no fue así, pues cuando el entonces político exiliado en Chile se interesó por la materia (noviembre de 1842), hacía ya tiempo que el gobierno del Presidente Manuel Bulnes había tomado la decisión de hacer efectiva la posesión del gran canal interoceánico y de los territorios contiguos para establecer una base de colonización y favorecer la navegación mercante, información que al parecer no estaba en conocimiento del periodista de ocasión. Ello, por cierto, no resta importancia a su opinión escrita, tanto porque reconoció el derecho y la conveniencia de Chile respecto de tal ocupación, cuanto porque sirvió para divulgar la importante iniciativa calificándola como cosa provechosa para el comercio marítimo de las naciones civilizadas.

Más relevante fue su segunda incursión en el tema años después, en 1849, cuando defendió en otro diario de Santiago la pertinencia y la legitimidad del acto chileno de 1843 en el Estrecho y rechazó la pretensión del gobierno de Buenos Aires, a cargo del general Juan Manuel de Rosas, en cuanto a que el acontecimiento era violatorio de la soberanía argentina sobre la región meridional del continente, según se había manifestado en la nota de protesta elevada al gobierno chileno con fecha 15 de diciembre de 1847. Fue entonces que Sarmiento reconoció con fuerte énfasis y total claridad el pleno derecho chileno para obrar como se había hecho con fundamento en diferentes razones.

Posteriormente, en 1878, Sarmiento volvió sobre el asunto, ahora desde una distinta posición pública pues ya no era el virulento y combativo exiliado antirrosista de otrora, sino el respetado político y maestro, ex presidente de la Nación Argentina y hombre público de permanente vigencia. Así, curiosamente, escribió una vez más por la prensa para explicar a sus compatriotas sus opiniones y razones de antaño tocante a la trascendente materia, buscando matizarlas y disminuir su importancia, y ello atendido el curso que asumía por entonces la controversia entre Chile y Argentina por el dominio de la Patagonia -cuestión iniciada por el acto posesorio chileno de 1843 en el estrecho de Magallanes y por el reclamo argentino de 1847-, y porque se le había echado y echaba en cara el apoyo que en su hora brindara a la ocupación chilena. Fue esta vez cuando Sarmiento para relativizar el papel que se le atribuía en lo acontecido en desmedro de los intereses de su nación, se contradijo en diferentes aspectos referidos a la importancia del hecho de 1843 y se empeñó en demostrar que su entendimiento y consiguiente respaldo habían estado referidos a un ámbito geográfico notoriamente más restringido que el que en realidad había tenido y tenía, y ello porque entonces así convenía al interés de su patria y, de paso, a su propia reputación. Como se quiera, se trató de una actitud inconsecuente con sus antiguos dichos que ciertamente no lo prestigiaría

para la historia. Pero, quede claro, que no fue esta inconsecuencia la razón de la malquerencia chilena respecto de Sarmiento sino su actitud inamistosa para con Chile cuando ejerció el cargo de Presidente de la República, y respaldó la adhesión de Argentina al pacto secreto suscrito por Perú y Bolivia en 1873 en contra de Chile, propuesta que, afortunadamente, no prosperó ante el rechazo del Senado argentino. Esa falta de lealtad y de generosidad, por calificarlo de la manera más suave, para con el país donde para con el país donde había comido el pan del destierro sería la razón suficiente que despertaría la malquerencia hacia Sarmiento aquende los Andes.

Tornando al aspecto que interesa, si las opiniones de Sarmiento de 1842 y 1849 son precisas, claras y concordantes en cuanto se corresponden con el derecho de Chile a la posesión y uso del estrecho de Magallanes, cuan diferentes resultan por comparación las de 1878, en cuyos fundamentos se manifiesta la intención de minimizar importancias, desconocer realidades y relativizar lo aceptado y defendido con anterioridad. ¿Cómo, por ejemplo, puede entenderse que su entendimiento del concepto geográfico "Estrecho de Magallanes", esto es, mar y territorios colindantes, se redujera a sólo un punto, a modo de verdadero enclave? Es como para pensar que en los escritos primeros de Sarmiento hubo más de odiosidad antirrosista que de aceptación del derecho jurisdiccional de Chile. Está claro que la razón de tal sinrazón ha de encontrarse en la necesidad de justificarse ante sus compatriotas por sus opiniones de otrora, adhiriendo firme y plenamente a la tesis oficial en boga en su país que discutía a Chile toda posibilidad de ampliar su jurisdicción sobre el territorio de la Patagonia oriental.

Ha transcurrido mucho tiempo desde entonces y ya la disputa referida a aquel dilatado territorio es historia, en tanto que cosa resuelta. Bien vale, por tanto, considerar el asunto con la debida ecuanimidad y con dominio amplio de todas las fuentes pertinentes, en especial sobre las que informan de los títulos que dieron sustento a las alegaciones chilenas, pues es asombroso el desconocimiento argentino -intencionado o no- respecto de hechos acontecidos en la frontera austral del antiguo Reino de Chile a lo largo de los dos y medio siglos anteriores a 1810. Cuando tal ocurra, se entenderá que no fue una demasía la aspiración chilena de dominio hasta el río Santa Cruz (declaración de junio de 1873 y acciones consecuentes posteriores hasta 1878), como en su hora argumentaron Sarmiento y otros en Argentina, sino la necesidad de dar al territorio sobre el que se ejercía jurisdicción de jacto la extensión a que daban derecho sus títulos y la indispensable seguridad para el desarrollo de su establecimiento colonizador en el estrecho de Magallanes. Chile disputó desde un principio con buena fe y, aunque así molestara a los contradictores, deben aceptarse los fundamentos que sustentaban sus reclamos y las situaciones geográficas que derivaban de ello.

Mateo Martinic B.

 

* Sección destinada a informar y comentar únicamente obras relacionadas con la Patagonia, tierra del Fuego y regiones adyacentes.

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons