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Magallania (Punta Arenas)

On-line version ISSN 0718-2244

Magallania vol.38 no.1 Punta Arenas  2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22442010000100015 

MAGALLANIA, (Chile), 2010. Vol. 38(1):247-268

ARTÍCULO

 

PROSPECCIONES ARQUEOLÓGICAS TERRESTRES EN ÁREAS LACUSTRE PIEMONTANA, CORDILLERANA Y PAMPEANA DEL CENTRO SUR CHILENO

TERRESTRIAL ARCHAEOLOGICAL SURVEY IN THE AREAS OF PIEDMONT LAKES, THE ANDES AND PAMPAS IN CENTER SOUTH CHILE

 

DOINA MUNITA*, LEONOR ADÁN**, C. RODRIGO MERA***

* Programa de Magíster en Planificación y Gestión Territorial, Escuela de Ciencias Ambientales, Facultad de Recursos Naturales, Universidad Católica de Temuco. Casilla 15-D. Temuco, Chile. E-mail: doinamunita@yahoo.com
** Dirección Museológica Universidad Austral de Chile. Miembro SChA. Proyecto Fondecyt 1060216. Casilla 586, Valdivia, XIV región de Los Ríos, Chile. E-mail: ladan@uach.cl
*** Miembro SChA. Proyecto Fondecyt 1060216. O`Higgins 395, Gorbea, IX región de la Araucanía, Chile. E-mail: meragol@ entelchile.net

Dirección para Correspondencia


RESUMEN

La escasa investigación arqueológica desarrollada en el sector andino del Centro-sur de Chile hasta la década pasada, ha llevado a construir esquemas crono-culturales que dan escasa cuenta de la variabilidad interna de la realidad pretérita en las áreas lacustre piemontana y cordillerana, sectores en los que preliminarmente se ha advertido diferencias arqueológicas y a su vez, vínculos culturales generales. En este estudio se implementó un modelo de prospección terrestre acorde a ambos territorios, a través del manejo espacial de superficies extensas y de acuerdo a las características específicas del área general y cada sub-área de estudio, utilizando una división interna en base a sus principales cuencas hidrográficas. Esta metodología fue desarrollada utilizando un SIG como herramienta auxiliar de planificación y ordenación, para áreas con vegetación densa, de baja visibilidad, frecuentes cursos fluviales y extensas masas de agua, presencia de comunidades de etnias ancestrales mapuche y pewenche y una constante actividad volcánica. En este trabajo se expone una síntesis de la arqueología regional y la estrategia metodológica de prospección puesta en práctica en las sub-áreas de estudio ejes volcánicos Villarrica-Lanín y Lonquimay-Llaima. Como resultados, se redefine el área de estudio en términos ambientales y se declara la presencia de 179 recursos patrimoniales arqueológicos, los que han sido registrados mediante estrategias de prospección intensiva y extensiva. Finalmente se considera una evaluación y discusión propositiva del trabajo llevado a cabo.

PALABRAS CLAVES: Metodología de prospección, Centro-Sur de Chile, bosques templados, territorio mapuche, cuencas hidrográficas.


ABSTRACT

The scarce archaeological research developed in Chile`s center south until the past decade has led to the construction of chrono-cultural sketches, which barely account for the internal variability of the past reality in the areas of piedmont lakes and mountains of Central-South Chile. Preliminarily, we have detected strategic archaeological differences between two sectors, which likewise show cultural associations, and environmental characteristics that have allowed us to elaborate a terrestrial survey methodology according to both, by covering extensive surfaces and according to the specific environmental characteristics of the overall study area, using a subdivision on the basis of his principal hydrographic basins. This methodology has been developed using GIS as an auxiliary tool in areas with dense vegetation, bad visibility, abundant and extensive water masses and courses, presence of ancient ancestral mapuche and pewenche ethnic communities and frequent volcanic activity. We will expose a synthesis of regional archaeology, and the methodological survey strategy as implemented in the sub-areas of Villarrica-Lanín and Lonquimay-Llaima volcanic axes. The area of study is re-defined in environmental terms and one declares the presence of 179 patrimonial archaeological resources, which have been registered by means of strategies of intensive and extensive survey. Finally it is considered to be an evaluation and discussion of the work carried out.

KEYWORDS: Methodology, survey, Chile`s Center South, temperate forests, mapuche territory, river basins.


INTRODUCCIÓN

Actualmente en Chile, el trabajo de reconocimiento y acercamiento inicial a las evidencias tangibles del pasado a través de inspecciones visuales y/o prospecciones, constituye una de las actividades más frecuentes al momento de planificar los diversos tipos de proyectos de investigación y desarrollo en sectores rurales y urbanos, en cuanto a la gestión del patrimonio arqueológico. La aplicación de programas de planificación territorial a nivel nacional (por ejemplo a través del SNIT-UGIT1) y a escala regionalcomunal (por ejemplo a través de Planos Reguladores Comunales), ha dejado en evidencia la necesidad cada vez más urgente de realizar levantamientos adecuados de la información relativa al patrimonio cultural arqueológico en cada región (Llavori 1998; Aceituno 1998; Ramírez 2004; entre otros).

Si bien las labores de reconocimiento superficial de sitios y recursos arqueológicos, en los últimos años han visto un incremento como parte de las actividades que desarrollan los arqueólogos en Chile, a nuestro juicio - y como problema de investigación - cabe mencionar que su desarrollo metodológico no ha tenido mayores avances, especialmente al considerar las características propias de cada área de estudio, a pesar de la amplia variedad de escenarios geográficos y paisajísticos presentes en el territorio nacional y que ameritan importantes distinciones en cuanto al tipo de registro y formas de recolección de los datos.

Aunque las directrices del trabajo de campo y procesamiento inicial de la información proveniente de una prospección arqueológica terrestre, se encuentran bastante estandarizadas como metodologías aplicadas en todo el mundo y la efectividad de éstas haya sido comprobada una y otra vez, las nuevas tecnologías (programas computacionales, sistemas de información geográfica [SIG], cartografía y fotografía digital, sistemas de georreferenciación (GPS), radares de penetración terrestre (GPR), magnetometría, imágenes de radar de alta resolución, entre otras), nos permiten advertir que la complementación de las técnicas básicas de inspección terrestre con estas nuevas herramientas, obedece hoy a los objetivos de cada proyecto y las características fisiográficas, biogeográficas y culturales de cada zona de trabajo (Araneda 2002; Matteucci y Sheinshon 2004; entre otros).

El objetivo de este artículo es exponer una metodología de prospección arqueológica, como una adaptación local de las estrategias de inspección superficialintensiva2 y extensiva3, diseñada específicamente para su aplicación en el marco de un proyecto de investigación científica [FONDECYT 1060216

Habitando bosques, lagos y volcanes: comparación de las ocupaciones Arcaico y Alfarero temprano en los ámbitos Llaima-Lonquimay y Villarrica- Lanín (39º S)], en el que se aborda una amplia extensión terrestre en un área caracterizada principalmente por vegetación densa y bosques templados, abundantes y extensas masas y cursos de agua, presencia de comunidades de etnias ancestrales mapuche y pewenche y actividad volcánica frecuente. Todas estas características le confieren a las regiones geográficas lacustre piemontana, cordillerana y pampeana del Centro-Sur de Chile, comprendidas en las regiones políticas de La Araucanía, de Los Ríos y de Los Lagos, ciertas particularidades ambientales y patrimoniales con relación al resto del país, considerando diferencias esenciales en cuanto a la visibilidad del registro arqueológico, frecuencia de evidencias culturales superficiales y dificultades en el acceso. A su vez, se pretende dar cuenta de la factibilidad de la metodología aplicada, a través de la exposición de los principales resultados obtenidos (tiempos, superficies prospectadas, cantidad de sitios arqueológicos registrados), planteando una discusión acerca de sus alcances, a la luz de los antecedentes arqueológicos del área de estudio. A su vez, en cuanto al tipo de estrategia de inspección a aplicar en áreas donde la visibilidad está siendo permanentemente afectada por fenómenos ambientales (p. ej.: actividad volcánica, aumento en los caudales, rápida expansión de la cubierta vegetacional, etc.), se pretende aclarar la efectividad de la aplicación de una estrategia de prospección intensiva por sobre una extensiva.

ANTECEDENTES

Sinopsis arqueológica del área de estudio

La prehistoria de la región Centro-Sur de Chile se remonta al menos a 12.500 años atrás (Dillehay 2004), aunque para nuestra área de estudio, sólo se conoce un registro cercano a los 10.000 años de antigüedad (Mera y García 2004). Grupos de cazadores-recolectores holocénicos pre-cerámicos (correspondientes al período convencionalmente conocido como Arcaico) se evidencian al menos en los hallazgos de restos culturales en los aleros rocosos Pucón VI (Navarro et al. 2005), cercano al lago Villarrica, además de Marifilo 1 (Adán et al. 2004; Mera y García 2004) (Figuras 1 y 2), Loncoñanco 2 (Mera y García 2005) y Los resfalines 1 (García y Mera 2005; Cordero 2008), en la costa norte del lago Calafquén. Respecto de este tipo de ocupaciones, los estudios hasta ahora realizados han permitido registrar valiosos antecedentes acerca del modo de vida cazador recolector, con una larga secuencia de ocupaciones desde el Holoceno Temprano hasta momentos previos a la llegada de los europeos a la zona. Por ejemplo, en el Alero Marifilo … se ha documentado el carácter expeditivo y oportunista de la tecnología lítica (Mera y Becerra 2001; Jackson y García 2005) y ósea (García 2006), con escasa presencia de artefactos formatizados; una subsistencia basada en la caza de mamíferos de pequeño y mediano tamaño (Pseudalopex griseus y Pudu pudu), aves de hábitos lacustres (Anas sp. y Cloephaga sp.), posiblemente mediante el uso de trampas (Velásquez y Adán 2004), la cual tendría un importante complemento en la recolección de moluscos dulceacuícolas (Diplodon chilensis, Chilina sp. y Tropicorbis sp.) y productos vegetales. Igualmente, el registro de un contexto funerario no sólo ha aportado nuevos datos para la zona precordillerana, sino que también ha permitido vislumbrar su participación, por las características de la posición y contexto de los individuos, en patrones funerarios con fechas entre los 6.000 y los 5.000 AP, presentes hasta entonces principalmente en sectores costeros del sur de Chile como Chan-Chan 18 y Piedra Azul (Gaete et al. 2004, Navarro y Pino 1999) (Adán et al. 2007: 3).


Figs. 1 y 2. Izquierda: Sector de emplazamiento del alero Marifilo-1, abrigo rocoso en el Eje Villarrica-Lanín (lago Calafquén), con ocupaciones humanas desde el período Holoceno Temprano hasta el Alfarero Tardío. Derecha: Nivel de entierro de un niño (decúbito lateral derecho), en el alero Marifilo-1. Este entierro fue fechado en 5.940 +/- 40 años AP (14C).

A partir de la información recabada, especialmente en el lago Calafquén, el concepto de Tradición Arqueológica de Bosques templados (Adán et al. 2007) surge como una herramienta analítica que ha sido definida a través de la aplicación de enfoques culturales y ecológicos, donde las ocupaciones en medios boscosos, específicamente los bosques templados, estarían caracterizadas por …el desarrollo de tecnologías líticas y óseas fuertemente expeditivas y oportunistas en la explotación de materias primas (García 2005 y 2006; Jackson y García 2005), actividades de recolección y trampeo recurrentes en el tiempo (Velásquez y Adán 2004) y un uso del espacio a través de una alta movilidad residencial (García 2005; Mera y García 2004), como también, suponemos, formando parte de ejes de movilidad e interacción de mayor amplitud tanto en un sentido N-S como W-E. /…/ Este modo de vida de grupos cazadores recolectores efectivo, conspicuo y de amplia profundidad temporal, que entendemos como una opción cultural y no necesariamente como resultado de una situación de marginalidad, suponemos se extendería en los otros lagos del eje Villarrica-Lanín (Villarrica, Colico y Caburgua) (Adán et al. 2006). Si bien este concepto se refiere específicamente a grupos de cazadores-recolectores precerámicos (ca. 10.000 a 2.000 años AP) y en algunos aspectos a poblaciones adscritas al período Alfarero Temprano (ca. 2.000 a 800 años AP), podríamos considerar la validez de algunas de sus principales características para momentos más tardíos, al menos en grupos que ocuparon el macizo cordillerano (por ejemplo poblaciones pewenche).

Posteriormente, en los primeros siglos de la era cristiana, se establecen en la zona grupos que utilizaron la alfarería, pertenecientes al denominado Complejo Pitrén (período Alfarero Temprano). Se cuenta con un número considerable de hallazgos para este período, que permite pensar a estos grupos como sociedades con asentamientos semipermanentes, donde la caza y recolección habría jugado un rol preponderante en su subsistencia gracias a la diversidad de recursos que proporciona la selva húmeda, así como una probable horticultura y domesticación incipiente. Hace más de mil años, cuando estos grupos habitaron la región, el ambiente imperante correspondía a una selva de tipo valdiviana, por lo que podemos entender a estas sociedades como bosquícolas, asentados en las riberas de lagos y ríos y probablemente utilizando estos hitos para su movilidad (navegación).

La alfarería de estos grupos permite relacionarlos con otros de la zona Central de Chile e incluso del Norte Chico. Sin embargo el escaso conocimiento de sitios habitacionales o con otra funcionalidad distinta a la funebria, impide referirse con mayor detalle acerca de su cotidianeidad. Si bien gran parte de los hallazgos para este período corresponden a cementerios que se emplazan en la zona lacustre andina piemontana (Figuras 3 y 4), existen importantes sitios también en la sección media y en la costa de la región centro-sur de Chile. Por su parte, los escasos referentes estudiados de ocupaciones de tipo habitacional, se conocen en abrigos rocosos: Alero Ñilfe en la costa norte del lago Calafquén, con tres fechados por TL de 1.420 +/-140, 1.110 +/- 100 y 440 +/- 40 años AP y Alero Marifilo-1, datado en 1.410 +/- 50 años AP. Los dos últimos yacimientos citados presentan sus niveles superficiales algo disturbados, aunque claramente evidencian restos asociados al Alfarero Temprano (Mera et al. 2009a). A su vez, contextos domésticos a cielo abierto son: Musma 1, datado en 735 +/- 50 años AP (TL), Antilef 1, con una fecha de 920 +/- 90 años AP (TL) (Adán y Reyes 2000) y Flor del Lago 1, fechado en 2.110 +/- 40 años AP 14C), cuya investigación se encuentra actualmente en curso (Mera et al. 2009b). El sondeo de estos sitios, evidenció depósitos con baja frecuencia de materiales, que: …sugieren ocupaciones poco densas, las que pensamos se deben al número de personas que compondrían las unidades domésticas como al uso extensivo que hacen del territorio caracterizado por una alta movilidad (Adán y Reyes 2000: 35). Esta idea tiene directa relación con el uso del espacio propuesto para las ocupaciones de cazadores-recolectores documentadas desde el Holoceno Temprano y Medio (Mera y García 2004; García 2005; Adán et al. 2006), con las que las poblaciones vinculadas al Complejo Funerario Pitrén guardarían estrechos vínculos en cuanto a sus estrategias de subsistencia, al menos en el área cordillerana.


Figs. 3 y 4. Izquierda: Cementerio Pitrén Lliu Lliu (eje Villarrica-Lanín, sub-cuenca de Toltén Alto). Derecha: Vasijas cerámicas halladas en el cementerio Los Chilcos (Adán y Reyes 2000), a los pies del cerro Challupén (eje Villarrica-Lanín).

Para momentos tardíos en la secuencia de la historia cultural de la región (período Alfarero Tardío), con fechas posteriores a los 900 años AP, no se ha establecido una definición consensuada de la compleja realidad cultural a la llegada de los hispanos, planteando una síntesis general para la región (Aldunate 1989) y diferencias estilísticas a partir del estudio de colecciones cerámicas, lo que se ha resumido en la definición de 2 estilos cerámicos (Vergel y Valdivia) para la tradición bícroma rojo sobre blanco (Adán et al. 2005) (Figuras 5 y 6) y la presencia del estilo Tringlo o Ranco (bícromo blanco sobre rojo) específicamente para el área lacustre del Ranco (Franco 1960; Aldunate 1989).


Figs. 5 y 6. Izquierda: Fragmentería cerámica con decoración bícroma rojo-café sobre blanco, hallada en el sitio Mitrauquén 4 (eje Lonquimay-Llaima). Derecha: Jarro con decoración bícroma (estilo Valdivia), registrado en el sitio Los refugios, sub-cuenca lago Villarrica (eje Villarrica-Lanín).

Esta alfarería puede asociarse a nuevos grupos humanos que arriban a la región, probablemente con una estrategia económica, así como una organización social diferente a la interpretada para las sociedades del Alfarero Temprano (Complejo Pitrén). El complejo cultural interpretado a partir del registro de sitios de funebria y habitacionales de esos grupos tardíos-prehispanos, corresponde al Complejo El Vergel, con un sistema de vida sedentario y un mayor conocimiento y énfasis en la agricultura y pastoreo. En el área de Angol, se ha encontrado de forma más recurrente, las urnas funerarias que originalmente permitieron identificar a estos grupos (Bullock 1970).

A medida que se avanza temporal y espacialmente hacia áreas meridionales, parece haber una irrupción de nuevas modalidades de entierro y del tipo de alfarería utilizada en ofrendas funerarias, como sucede con el estilo Valdivia. Esta alfarería pintada (rojo o negro sobre blanco), fue utilizada por los grupos mapuche al momento de la llegada de los hispanos en el siglo XVI y que continúan utilizando en momentos históricos, a modo de ofrenda fúnebre, al menos hasta el siglo XIX.

En cuanto al período Histórico temprano, el cuerpo de antecedentes mayormente desarrollado para la zona, lo constituye el sistema de fortificaciones hispanas y mapuche, en que la actual ciudad de Villarrica fue el centro neurálgico durante el siglo XVI, en el sur de Chile (Mera et al. 2004). La Villa-Rica fue el primer centro poblado en la región cordillerana y lacustre, fundada en 1552 (Mariño de Lovera 1865 [1595]). A partir de su fundación se genera una compleja red de asentamientos y ocupaciones funcionales con fines productivos, centrados en la explotación aurífera y que en último término apuntaban a consolidar la temprana ocupación hispana al sur del Bío-Bío, principalmente en búsqueda de mano de obra, recursos y de un camino hacia el Atlántico en el área Centro-Sur (Pinto 1996).

El área de estudio; ambiente de los ejes volcánicos Villarrica-Lanín y Lonquimay-Llaima

El área de estudio de este trabajo, comprende una extensa superficie que alcanza los 9.194 km2 en total y se encuentra integrada por dos sub-áreas definidas como ejes volcánicos: el más septentrional denominado Lonquimay-Llaima y otro meridional definido como Villarrica-Lanín (Figura 7). Ambas sub-áreas fueron concebidas como unidades arbitrarias de trabajo, ante la necesidad de contrastar una hipótesis referida a las distinciones culturales y ecológicas presentes entre un área caracterizada por la Tradición Arqueológica de Bosques Templados (Villarrica-Lanín) y el área más septentrional (Lon-quimay-Llaima), ubicada más al oriente y a mayor altitud y caracterizada, en términos forestales, por el dominio de la araucaria (Araucaria araucana) y especies caducas, situación que podría determinar una mayor dependencia del piñón por sobre otros recursos propios de la diversidad boscosa descrita para la unidad Villarrica-Lanín. Además de esto, la eventual presencia de presas mayores (por ejemplo de camélidos hoy ausentes en la región) y una mayor existencia de canteras de materias primas líticas de buena calidad (obsidianas y sílices) en Lonquimay-Llaima por sobre la sub-área meridional, serían variables que permitirían establecer diferencias entre ambos ejes (Adán et al. 2006).


Fig. 7. Localización del área de estudio (Imagen: D. Soza).

El relieve del eje Villarrica-Lanín (volcanes con alturas de 2.840 y 3.747 msnm respectivamente) (Figura 8), es resultado de la ablación glaciar, de las modificaciones post-glaciales (fluvioglacial) y el intenso vulcanismo ocurrido durante el Holoceno (Villagrán et al. 1993). Esta sub-área de estudio meridional, es parte de la región geográfica de los lagos4. La cadena de lagos de esta región tiene un origen glaciar y se sitúa a los pies de la cordillera de Los Andes, conectando la depresión intermedia con los valles cordilleranos. La excepción a esto es el lago Caburgua, formado en un valle cordillerano cerrado por lavas producidas durante la intensa actividad volcánica holocénica desarrollada en la zona. El área de los lagos glaciares, presenta en su margen occidental arcos morrénicos o morrenas frontales-terminales dejados allí por los avances de los hielos de las glaciaciones cuaternarias, en especial de la última de ellas….5(Op. cit.: 9).


Fig. 8. Vista del lago Calafquén desde el NE, en el extremo sur del Eje Villarrica-Lanín.

La región de la Araucanía, distrito geopolítico en la que se encuentra mayoritariamente el área de estudio, presenta un clima templado cálido lluvioso con influencia mediterránea (según la clasificación de Köeppen). Las precipitaciones varían entre los 1.500 y 2.500 mm anuales, siendo los períodos secos de dos a tres meses al año. En la cordillera de los Andes predomina el clima frío de altura, caracterizado por el aumento de precipitaciones de hasta 3.000 mm anuales y bajas temperaturas durante todo el año, sobre los 1.500 msnm. En estas condiciones, las precipitaciones son sólidas y las temperaturas bajo 0° C (Adán et al. 2006).

Las características climáticas de la región permitieron el desarrollo de una verdadera selva austral en el pasado, que luego fue intervenida por la acción del hombre, reemplazándola por praderas para la ganadería y campo de cultivos. En términos generales, la vegetación nativa del área se caracteriza por una formación de bosque templado con presencia de bosque caducifolio mixto de la cordillera de Los Andes [asociación de bosque de Raulí (Nothofagus alpina) y Coihue (Nothofagus dombeyi)] y de bosque laurifolio de Los Lagos, en el que domina el Ulmo (Eucryphia cordifolia), la Tepa (Laurelia philippiana) y el Tineo (Weinmannia trichosperma) (Ibíd.)

En cuanto a sus características hidrográficas, los lagos Colico, Caburgua y Villarrica drenan sus aguas hacia la cuenca del río Toltén, mientras que el lago Calafquén lo hace a la cuenca del Valdivia, desaguando en el océano Pacífico.

La sección cordillerana de la región Centro-Sur de Chile es entendida como una región glacio-volcánica en términos estructurales y de la evolución de su paisaje. En esta sección cordillerana, el eje septentrional de nuestra área de estudio (en este caso, considerando administrativamente en la región de la Araucanía, abarcando las comunas de Lonquimay, Curacautín y Melipeuco), se configura a partir de los volcanes Lonquimay y Llaima (con alturas de 2.865 y 3.125 msnm respectivamente), además de los sistemas de subcuencas lacustres y fluviales relacionados. Un ejemplo característico de este sector, es el valle de Lonquimay que …se ubica sobre los 1.000 msnm, presenta nevadas invernales, precipitaciones sobre los 3.000 mm anuales y una alta variabilidad en la temperatura, tanto diaria como estacional, su característica más particular es que a pesar de ubicarse hacia el oriente de la Cordillera andina, corresponde a la hoya hidrográfica del Bío-Bío, que tiene su nacimiento en las lagunas Icalma y Galletué. En este sector destaca el Paso de Icalma (1.298 msnm) y el Paso de Llaima (1.430 msnm), que permiten la conexión entre el Alto Bío-Bío y los lagos Moquehue y Aluminé, al norte de la región de Neuquén (Adán et al. 2006) (Figuras 9 y 10).


Figs. 9 y 10. Izquierda: Paisaje de un valle alto-andino (Tapayuntue) en el Eje Lonquimay-Llaima. La especie forestal predominante corresponde a Araucaria Araucana. Derecha: Pampa cordillerana en el sector de Tralihue (sitio arqueológico Tralihue 3).

El área de estudio general presenta una serie de particularidades que inciden en la prospección, principalmente dificultades en la accesibilidad y sobre todo con relación a la visibilidad. Ambientalmente se debe considerar la densa cubierta vegetal, presente prácticamente durante todo el año y una frecuente e impredecible actividad volcánica. En términos culturales, la presencia de comunidades mapuche y la división territorial en numerosos sectores, en algunos casos han actuado como una seria limitante durante la etapa de prospección, al existir discrepancias de criterios y la falta de un trabajo previo en ciertas áreas donde la actividad arqueológica y sus alcances son desconocidos. A los factores mencionados, se debe añadir el acceso estacional a ciertos puntos, que si bien pueden ser alcanzados durante todo el año en forma pedestre, durante las estaciones frías no permite el desarrollo de un trabajo adecuado, debido a las condiciones climáticas (intensas lluvias, nevazones en las partes más altas, cortes de caminos, salidas de los cursos fluviales, etc.).

METODOLOGÍA UTILIZADA

Teniendo en cuenta las dificultades para la prospección arriba mencionadas, se implementó un modelo de prospección, donde arqueólogos y antropólogos con experiencia de campo en la zona, aplican una estrategia que combina una de las técnicas de prospección intensiva más utilizada, en conjunto al acercamiento clásico de prospección extensiva o dirigida. Durante su desarrollo, se consideró la aplicación de metodologías sistemáticas y de registro controlado, a través de diseños construidos a partir de experiencias previas en el área Centro-Sur (p. ej.: en la cuenca de Valdivia) (Munita y Farías 2009) y el trabajo asistido por SIG.

La metodología de prospección para el hallazgo de nuevos sitios, fue abordada a través de un muestreo estratificado aleatorio simple (Gallardo y Cornejo 1986; Fernández 2000). En ambas sub-áreas de estudio (ejes volcánicos), se trabajó con estratos horizontales (11 en el caso de Villarrica-Lanín y 22 en Lonquimay-Llaima), definidos a partir de características geográficas (sub-cuencas hidrográficas) (Figura 11), lo que nos permitió establecer la frecuencia y representatividad arqueológica en cada uno de ellos. Estos, fueron manejados como capas de información al momento de planificar las estrategias de prospección y en el posterior análisis de los datos, utilizando como herramienta de sistematización un SIG, en el afán de visualizar posibles patrones y/o relaciones, en y entre los diferentes yacimientos (Araneda 2002). Si bien esta metodología replica en parte algunas experiencias ya desarrolladas en la zona central de Chile, considera nuevos elementos de manejo territorial como son el uso de suelos y características biogeográficas, proponiendo la distinción entre áreas prospectables y no prospectables mediante la técnica de inspección superficial simple, aplicable en regiones boscosas que presentan intervención.


Fig. 11. Ejes Lonquimay-Llaima, Villarrica-Lanín y límites de subcuencas hidrográficas (Imagen: D. Soza).

Los límites, subdivisiones y principales características geopolíticas, geográficas y ambientales de las áreas de estudio, fueron establecidos utilizando distintos tipos de información espacial recopiladas de diversas fuentes actualizadas (Cuadro 1). Una vez compiladas estas capas de información, durante el proceso de diseño del trabajo de campo, fueron procesadas y analizadas generando mapas temáticos y estimaciones mediante el programa ArcView 3.2© y las extensiones Spatial Analyst y Image Analyst6.


La selección de la muestra (cuadrantes de 1 km x 1 km) se realizó excluyendo áreas no prospectables predefinidas8 (Figuras 12 y 13), según los resultados obtenidos de experiencias de campo previas en la cuenca de Valdivia, donde - en contraste con este trabajo -la segregación de estratos horizontales se realizó a partir de rangos altitudinales y se muestreó al azar en la totalidad de la superficie de cada estrato (Munita y Farías 2009). De la división en áreas prospectables y no prospectables, se obtuvo una superficie prospectable - y por tanto, muestreable - de 2.673 km² en el caso de Villarrica-Lanín y 2.952 km² en Lonquimay-Llaima. Considerando las condiciones ambientales, los recursos humanos (cuadrillas) y materiales (recursos y logística) disponibles, se estimó una superficie aproximada de 0,5% del área exclusivamente prospectable, posible de cubrir de forma intensiva en cada eje. Se calculó las áreas prospectables para cada estrato horizontal y se aproximó un número mínimo de cuadrantes a inspeccionar por sub-cuenca, considerando cubrir al menos 250 m2 por cuadrante seleccionado9.


Fig. 12. Áreas No Prospectables en el Eje (septentrional) Lonquimay-Llaima (Imagen: A. Farías).


Fig. 13. Áreas No Prospectables en el Eje (meridional) Villarrica-Lanín (Imagen: A. Farías).

Para la generación de herramientas de registro aplicables en las diferentes campañas de trabajo de campo (p. ej. fichas de registro de sitios arqueológicos y hallazgos aislados, fichas de áreas prospectadas, fichas de registro fotográfico), se revisó las experiencias anteriores de recolección de datos en el Centro-Sur del país (V. gr. Solari et al. 2004, Munita y Farías 2009) y se consultó además, otras experiencias en el territorio nacional, extranjero y bibliografía especializada (p. ej.: Burillo et al. 1993). Estas herramientas fueron definidas de acuerdo a la segregación jerárquica de variables, con el fin de contar con un registro detallado de los principales ítems que describen en forma conjunta, un recurso patrimonial arqueológico.

Los datos ingresados como variables, en el caso de los recursos arqueológicos y áreas prospectadas, fueron inicialmente organizados en bases de datos Excel®, para su posterior normalización10. En el caso de las bases de datos para recursos arqueológicos, éstas cuentan con un total de 83 entradas. Durante el traspaso, se reorganizó el listado de variables de acuerdo a los criterios aplicados en terreno para su descripción y la inclusión de nuevas variables surgidas durante la experiencia de campo. Una vez normalizados, los datos fueron sometidos a análisis cuantitativos iniciales (comparaciones porcentuales), considerando la estratificación horizontal del área de estudio. En el caso de los análisis cuantitativos dirigidos a la comparación entre las 2 sub-áreas de estudio o Ejes volcánicos, estos sólo consideran el manejo de los datos correspondientes a los yacimientos identificados mediante la estrategia de prospección intensiva.

Ante la inexistencia de un catastro nacional del patrimonio arqueológico y la actual dispersión de información, se diseñó un Sistema de Consulta y Actualización Arqueológica (SCAG) (Figura 14) sobre plataforma Windows XP sp3®, planteando un modelo geo-relacional, tomando como punto de partida las bases de datos de los ejes prospectados. Para simplificar y ordenar los datos, se procedió a una reorganización y al replanteamiento de las tablas en función de la estructura de datos del proyecto, utilizando para ellos el software Microsoft Access 2007® y ArcGis Desktop 9.3®; Access como SGBDR (Gestor de la Base de Datos Relacional en Modo Multiusuario) y ArcMap® para la edición y generación de vínculos hacia la información de sitios y áreas arqueológicas. Por ultimo, ARCSDE® se utiliza como motor de búsqueda de la GBD (Soza 2009)11.

El modelo conceptual del sistema se resume en la siguiente figura:

RESULTADOS

A través de la aplicación de metodologías de prospección arqueológica sistemática, diseñadas específicamente para zonas boscosas de la región lacustre del centro sur de Chile, se ha obtenido información acerca de la presencia/ausencia de recursos arqueológicos, su localización, clasificación crono-cultural, descripción de los restos materiales arqueológicos encontrados, descripción física del emplazamiento y el entorno, estado de conservación, información etnográfica, antecedentes de reconocimientos previos de los hallazgos y trabajo de registro.

A lo largo de 60 días de trabajo de campo, se prospectó un total de 33,69 km2 (15,86 km2 en el eje Villarrica-Lanín y 17,83 km2 en Lonquimay- Llaima) (Cuadro 2), considerando la participación de un promedio de 2 equipos de 3 personas por jornada. En ambas sub-áreas de estudio, la superficie propuesta a revisar (0,5% del área exclusivamente prospectable) fue alcanzada con éxito, aunque las proporciones revisadas en cada subcuenca son disímiles. Para el caso de Villarrica-Lanín, el área prospectada fue superada en 5 subcuencas, mientras que en 6 de las 11 subcuencas que comprenden el eje, se cubrió entre un 52% y un 90% de lo inicialmente planificado, mientras que en Lonquimay-Llaima, la superficie prospectada fue alcanzada y superada en 14 subcuencas, quedando 8 sub-representadas (alcanzando en ellas entre un 47% y un 98% de lo planificado). Estas diferencias en cuanto a las super ficies prospectadas, se relacionan directamente a las distintas condiciones de accesibilidad a las áreas, existiendo casos en los que la sobredimensión en ciertos sectores, responde a posibilidades únicas de ingreso que deben ser aprovechadas según las circunstancias, así como el caso contrario de lasub-representación, debida a grandes dificultades de acceso por ejemplo negación de autorizaciones de ingreso o redes viales en mal estado).


De las prospecciones intensivas (realizadas de acuerdo al muestreo de cuadrantes) se obtuvo el registro de 69 recursos arqueológicos (sitios arqueológicos y hallazgos aislados) en Villarrica-Lanín y 64 en Lonquimay-Llaima, correspondiendo todos a asentamientos a cielo abierto (Figura 15). En cuanto a las prospecciones extensivas, en el eje meridional esta estrategia de trabajo nos permitió el registro de 41 sitios arqueológicos o hallazgos aislados, mientras que en el septentrional, sólo 5. Esta diferencia radica esencialmente, en que durante las campañas de prospección realizadas en Villarrica-Lanín se contó con equipos especialmente encargados de este tipo de prospección, sumando además trabajo previo desarrollado en el área del Calafquén, mientras que en Lonquimay-Llaima, este trabajo dirigido, sólo se realizó en la medida de las posibilidades de los equipos abocados a las prospecciones intensivas.


Fig. 15. Recursos arqueológicos registrados en el área de estudio mediante
laestrategia de prospección intensiva (Imagen: D. Soza).

En este punto cabe mencionar que todos los yacimientos de aleros o abrigos rocosos, fueron reconocidos mediante la estrategia de prospección extensiva, mayoritariamente gracias a la comprobación de datos de informantes y en el menor de los casos, mediante la inspección de lugares potenciales (sectores de bardas, afl oramientos rocosos y depositación de bloques erráticos por arrastre glaciar).

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

De acuerdo al trabajo realizado, es posible establecer que la aplicación complementaria de las estrategias de prospección arqueológica extensiva e intensiva, fue altamente efectiva en el área de estudio. En cuanto a la cobertura de áreas, frecuencia de hallazgos, posibilidades de planificación y ordenamiento espacial, la efectividad de la prospección intensiva es mayor; por su parte la prospección extensiva, presenta una relación directa con la calidad de los depósitos arqueológicos. Como ya se mencionó, es mediante esta última estrategia que se ha identificado todos los sitios con reparo rocoso y es también debido a su aplicación, que se ha llegado a la mayoría de los cementerios más representativos del período Alfarero Temprano. Si bien esta estrategia depende de factores que el arqueólogo maneja en menor medida (confirmación de datos de informantes, solicitud de autorizaciones, etc.), el hallazgo de sitios arqueológicos, aunque en menor cantidad que en las prospecciones intensivas, muchas veces se realiza con mayores expectativas en cuanto a la calidad de la información a registrar.

Resta por tanto realizar prospecciones extensivas que vayan más allá de la búsqueda de datos a través de informantes. A la luz de los resultados es conveniente considerar la planificación de prospecciones temáticas, que permitan trabajar aspectos culturales definidos. Por ejemplo, en virtud del objetivo de la comparación cultural entre los dos ejes propuestos como área total de estudio, es posible que la prospección de sectores como pasos transcordilleranos, áreas de eventual aprovisionamiento de materias primas líticas y sectores de aprovechamiento de recursos de régimen estacional (como las pinalerías), nos permitan obtener una mayor cantidad de datos acerca de las ocupaciones de cazadores-recolectores holocénicos precerámicos y poblaciones alfareras. La observación de patrones de organización espacial (Cornejo 2004) será posible en la medida que nuestro acervo de información arqueológica aumente, para lo que la aplicación de estas técnicas complementarias de prospección será de gran utilidad.

Como resultado del diseño de metodologías de trabajo de campo, se obtuvo una aplicación de las herramientas de registro que cumplió con las expectativas y una efectividad metodológica en cuanto a la cobertura de áreas, relacionada directamente al cálculo de superficies revisadas en forma paralela al desarrollo de las prospecciones pedestres. Los resultados de registro de recursos arqueológicos fueron satisfactorios observando que la implementación de una metodología que excluye áreas no prospectables, resulta muy adecuada en el área de estudio en la medida que se aplica la estrategia de prospección extensiva en forma complementaria. A pesar de esto, se ha observado la presencia de algunos sesgos metodológicos que deben ser considerados al momento de su aplicación. El cuadro 3 da cuenta de estos sesgos y posibles soluciones a implementar.


La disponibilidad de temas posibles de abordar en relación al patrimonio arqueológico del área de estudio, una vez generado un atlas arqueológico (p. ej.: Berón y Curtoni 2002), es tan amplia como la cantidad de variables de su construcción. Las labores de obtención de datos en terreno, en superficies extensas y en el marco de proyectos de investigación, constituyen información base para el desarrollo de una arqueología regional.

La metodología de prospección aplicada puede ser considerada como una técnica inductiva de trabajo, mediante la que se espera reunir una muestra significativa de datos, a partir de los cuales sea posible observar tendencias arqueológicas (panoramas generales obtenidos a partir del análisis de casos particulares). El trabajo deductivo ya desarrollado en algunos aspectos para el área lacustre de las regiones de La Araucanía y de Los Ríos en Chile, ha generado los modelos que actualmente se manejan en cuanto a los modos de vida de las poblaciones alfareras. En cuanto a la información arqueológica acerca de la dispersión de los grupos del Alfarero Temprano, específicamente para aquellos representantes del complejo Pitrén, se ha propuesto que los cementerios se ubican ... desde el río Bío-Bío hasta el seno del Reloncaví y en un sentido este-oeste desde el océano Pacífico hasta las provincias de Río Negro y Neuquén en la Argentina (Aldunate 1989, Dillehay 1990a, 1990b). El análisis de colecciones museológicas indica que los portadores de esta tradición están ocupando efectivamente las tres bandas longitudinales que caracterizan el sector continental del país (Adán y Mera 1997, Adán y Alvarado 1999, Adán 2000, Mera y Adán 2000). Ellos son ambientes vinculados a la cordillera de Nahuelbuta; contextos del sector precordillerano andino (Menghin 1962, Berdichewsky y Calvo 1972-73, Adán y Reyes 2000, Adán et al. 2001a) sectores de valle generalmente asociados al curso medio de los ríos (Gordon 1986, Sánchez et al. 1981-2, Mera y Adán 2000); y ámbitos vinculados a la costa (Quiroz 1997, Mera y Adán op. cit.) (Castro y Adán 2002: 8). En relación a los modos de vida de estos grupos, aún se mantienen vigentes en cierta forma las propuestas de Aldunate (1989), quien plantea la presencia de …bandas, que habitarían las riberas de los lagos y los ríos practicando un tipo de movilidad residencial... (Castro y Adán 2002).

Por su parte el trabajo de recopilación de información etnohistórica vinculada a un correlato arqueológico, realizado por Castro y Adán (2002), entrega información esencial registrada por 6 cronistas del siglo XVI, acerca del habitar (Alvarado y Mera 2004) de las poblaciones locales. Las autoras sintetizan las principales características del asentamiento de los grupos habitantes del centro-sur de Chile en los tiempos de la invasión hispana, observando un …patrón de asentamiento orientado por una economía agropecuaria, denso, pero no necesariamente constituyendo un patrón aldeano nucleado. Se trataría de la ocupación de un territorio por parte de familias extensas reunidas por lazos de parentesco (Castro y Adán 2002: 12). Estos datos podrían ser extrapolados a lo que conocemos como período Alfarero Tardío Prehispánico, dada la cercanía temporal de los relatos y el registro arqueológico con que actualmente contamos.

Las conclusiones a las que se ha llegado a través de este tipo de investigaciones, está siendo confrontada con los nuevos datos recabados. Inicialmente es posible observar que los patrones de ocupación propuestos para los mapuche durante el momento de contacto entre poblaciones indígena e hispana, se condice con lo registrado a través de las prospecciones realizadas, observando que los yacimientos correspondientes a los períodos Alfarero Tardío y Alfarero Post-hispano, efectivamente presentan una mayor recurrencia y su hallazgo no sólo es resultado de la eventual depositación superficial y las condiciones de visibilidad de las áreas prospectadas. Es posible plantear por tanto, que la ocupación del área de estudio se hace extensiva en estos períodos tardíos, existiendo un aprovechamiento de todas las áreas susceptibles de ser ocupadas, incluyendo los estratos altos, en comparación con los períodos precedentes, donde las ocupaciones son advertidas a través un registro arqueológico acotado a áreas restringidas y en una evidente menor frecuencia. Aunque esto no reviste mayor novedad, su comprobación en términos espaciales no cuenta con precedentes en el área. El análisis de las variables que dicen relación con la densidad de materiales culturales registrados en la superficie y/o depósitos estratificados de los sitios arqueológicos, también confirma este modelo de ocupación.

Los trabajos citados, han sentado las bases del entendimiento inicial acerca de los patrones de organización espacial de las poblaciones alfareras de la región lacustre. Estos modelos descriptivos debieran constituir uno de los niveles de información a considerar durante la planificación de trabajos de investigación a desarrollar en la zona, debiendo ser constantemente contrastados y retroalimentados con la información emergente, dada su generalidad. Concretar un modelo predictivo a través de la aplicación de la metodología de prospección arqueológica y procesamiento de los datos descritos en este trabajo, podría constituir un proceso interpretativo bastante más lento que la aplicación de una estrategia deductiva (Cf. Jackson y Méndez 2004), aunque daría cuenta de una mayor variabilidad cultural de acuerdo a la mayor cantidad de casos registrados.

A través de las prospecciones realizadas, las variables a considerar como parte de la complejidad de los diferentes componentes culturales presentes en el área, han aumentado. Si bien la secuencia histórico-cultural del área continúa manteniéndose, conservando de alguna manera las periodificaciones realizadas por los primeros investigadores (Menghin 1962; Aldunate 1989; Dillehay 1990), la presencia de nuevos elementos y rasgos arqueológicos nos entregan perspectivas de estudio más renovadas. Cabe destacar por ejemplo, el notable incremento en la información relativa a la manufactura y utilización del material lítico en los contextos alfareros. También el hallazgo de nuevos tipos de sitios, como aquellos referidos al arte rupestre, más cercanos al estilo patagónico de pinturas que a los grabados conocidos en zonas más septentrionales y emplazados en valles (Castelleti 2007), abre una nueva línea de investigación en el área. Por otra parte, el hallazgo de sitios en áreas de bosque denso (Mera et al. 2009b), también amplía nuestra mirada arqueológica, permitiéndonos confirmar que el registro de evidencias arqueológicas depende en gran medida de la estrategia de prospección escogida para cada tipo de área inspeccionada, puesto que los hallazgos en bosques se realizan casi exclusivamente en sectores excavados (p. ej. canalizaciones) o cuya superficie se encuentra altamente intervenida, debiendo considerar en este caso una estrategia más bien extensiva.

Dada la amplia diversidad de variables a manejar en los análisis contextuales y espaciales de los recursos arqueológicos (principalmente a cielo abierto), teniendo como fin el registro de patrones de organización espacial y la posibilidad de generar un modelo predictivo para la localización de yacimientos, es que la utilización de una estrategia de investigación deductiva resulta poco específica de acuerdo al nivel actual de interpretación de datos espaciales, al menos, para las poblaciones alfareras. La estrategia inductiva en este caso, se encuentra vinculada al registro de una muestra representativa de la diversidad arqueológica existente en un área (por lo que el énfasis está dado mayoritariamente en la recolección de los datos locales en terreno), más que a la observación teórica a partir de algunos casos de estudio, datos extrapolados de áreas vecinaso referencias de disciplinas como la etnografía y la etnohistoria y se constituye como una estrategia a desarrollar en forma previa a futuras aplicaciones deductivas que consideren un gran acervo de información. Por su parte este último tipo de estrategias, será de utilidad en el área de estudio, al momento de pretender registrar sitios arqueológicos con ocupaciones de cazadores-recolectores precerámicos en abrigos rocosos, dada la remota posibilidad de registrar superficialmente algún tipo de evidencia de estos grupos en contextos abiertos y el escaso número de variables a manejar al momento de modelar las ocupaciones en aleros.

En términos ambientales, la sub-áreas de estudio o Ejes volcánicos, constituyeron divisiones territoriales operativas al momento del registro y análisis preliminar de los datos. Aunque éstas no correspondan a unidades geográficas homogéneas, su definición permitió un adecuado relevo de información, además de evidenciar elementos arqueológicos que deben ser profundizados. Para tiempos holocénicos, podríamos plantear la existencia de tres ámbitos ecológico-culturales, esencialmente a partir de la distinción de variables geográficas, donde las ocupaciones de los Territorio de valles cordilleranos, Territorio lacustre piemontano y Territorio pampeano, presentarían diferencias que distinguen modos de utilización del espacio.

La cordillera, en estas latitudes (38° - 39º40' Lat. S.), no se comporta como una frontera infranqueable sino más bien como una unidad geomorfológica inserta en un territorio que comprende ambas vertientes y los valles y relieve serrano asociado a sus piedemontes. La alta frecuencia de pasos transcordilleranos, la baja altitud que alcanza el macizo cordillerano del área (2.000 msnm como promedio de altura máxima) y las referencias etnográficas recogidas hasta el día de hoy, demuestran un movimiento permanente de los grupos que han habitado la cordillera de la región lacustre, durante milenios (Cf. Hajduk 1986; Adán et al. 2006; Pinto 1996). Un claro ejemplo de esto, es posible de observar a través del hallazgo de fragmentería cerámica diagnóstica en la costa de la laguna Conguillío, así como el lago Villarrica. En ambas cuencas se registró tipos cerámicos (círculos incisos y lentejuelas o botones al pastillaje) previamente identificados en el lado argentino, específicamente en el sitio arqueológico Montículo de Angostura, en la provincia de Neuquén (a unos 10 km de la laguna de Icalma) (Figuras 16 y 17).


Fig. 15. Recursos arqueológicos registrados en el área de estudio mediante
laestrategia de prospección intensiva (Imagen: D. Soza).

Al pretender observar los modelos de ocupación o patrones de organización territorial (Cornejo 2004), es necesario tener en cuenta el cúmulo de conocimientos ancestrales aplicados a la hora de enfrentar espacios con fuertes adversidades climáticas para el hombre y condiciones ambientales específicas, como ocurre en la cordillera de Los Andes. Es posible que buena parte de los elementos o condiciones ambientales motivadoras del emplazamiento de un asentamiento a cielo abierto, actualmente no sean evidentes para su registro o hayan cambiado. Por otra parte, estos elementos podrían o no, estar vinculados a las variables que hoy en día observamos como la información medioambiental disponible en los diferentes recursos arqueológicos. Por ejemplo, la presencia de habitats de algunas especies, como los anuros [una de las formas que adopta un ngenco o guardián del agua en la cosmovisión mapuche (Grebe 1993-94)], o sitios de recolección de recursos medicinales asociados a ojos de agua, vegas o aguas subterráneas, podrían motivar algún tipo de ocupación. Éstas variables pertenecen tanto al mundo de las ideas como a factores ambientales, por tanto las elecciones culturales, así como los espacios geográficos, deben ser considerados en la búsqueda de un acercamiento más directo a los recursos arqueológicos y su emplazamiento, a través de una interpretación de los datos ambientales realizada a partir de un análisis a escala humana13 (Max-Neef et al. 1986).

 

AGRADECIMIENTOS

Participaron en las diferentes campañas de prospección: Ricardo Álvarez, Lorena Arancibia, Yerko Araneda, Francisco Bahamondes, Diego Carabias, José Castelleti, Karen Coles, Rosario Cordero, Itací Correa, Claudia Del Fierro, Soledad Donoso, María José Gallego, Christian García, Marcelo Godoy, Rafael Labarca, Nicolás Lira, Carmen Gloria Olivos, Francisca Poblete, Andrea Ponce, Virginia Popovic, Camilo Robles, Tomás Rudloff, Simón Urbina y Claudio Zaror. A todos ellos les agradecemos mucho su participación en este trabajo. Agradecemos especialmente a Aldo Farías, quien nos permitió elaborar un diseño de prospección acorde a nuestros objetivos, compartiendo sus conocimientos y asesoría especializada en el trabajo SIG durante la etapa de planificación y a Jimmy Pincheira (LPT - UCT), por su importante colaboración en la revisión de este documento. También queremos agradecer a las personas, dueños de predios y comunidades mapuche/pewenche que permitieron nuestro ingreso a sus terrenos, confiando en nosotros y nos entregaron valiosa información de manera desinteresada. Este trabajo fue financiado por FONDECYT, proyecto nº 1060216.

 

NOTAS:

1 Sistema Nacional de Coordinación de Información Territorial - Unidad de Gestión de Información Territorial Regional (Unidad de Patrimonio coordinada por la DIBAM y el Ministerio de Educación).

2 Consiste en la inspección directa y exhaustiva de la superficie del terreno sobre áreas relativamente pequeñas, realizada por observadores separados a intervalos regulares y utilizando cuadrículas artificiales hasta llegar a controlar parte o la totalidad del territorio de interés… Mediante la prospección intensiva podemos estar razonablemente seguros de descubrir todos los yacimientos conservados y perceptibles de una zona, y no sólo los grandes que están situados en lugares bien visibles (Fernández 2000: 59 - 60). En este tipo de prospección, el estudio de áreas es aprehendido generalmente a partir de un muestreo representativo. La estrategia de un muestreo probabilístico es científicamente más representativa que la elección de sectores en forma arbitraria y permite elaborar una pauta de trabajo que se corresponda con la realidad en cuanto a la metodología a seguir (Gallardo y Cornejo 1986).

3 Usualmente la zona se elije por criterios administrativos (p. ej., término municipal) y no geográfico (p. ej., cuenca de un río), y, con las ayudas ante citadas o sin ellas, se recorre el territorio de forma más o menos organizada, examinando preferentemente los emplazamientos más “probables”, como cuevas, cimas de cerros, etc. A estas prospecciones, que se han publicado casi siempre con el nombre de “Carta Arqueológica”, se las puede llamar extensivas... (Fernández 2000: 59).

4 Esta denominación corresponde a una zonificación geográfica que comprende las regiones de la Araucanía, de Los Ríos y de Los Lagos y recibe su denominación …por la presencia de una cadena de lagos glaciares, situados entre el río Toltén (30º S) y el seno de Reloncaví (41º30`), al pie de Los Andes… (Villagrán et al. 1993: 3).

5 Esta última glaciación, corresponde a la denominada Llanquihue para el sur de Chile.

6 Durante la etapa de planificación y diseño de las prospecciones arqueológicas, el trabajo en SIG fue realizado por el Ingeniero Forestal Aldo Farías (WWF), colaborador en el proyecto Fondecyt 1060216.

7 MOP: Ministerio de Obras Públicas; DGA: Dirección general de aguas; CONAF: Corporación Nacional Forestal; INE: Instituto Nacional de Estadísticas; WWF: World Wildlife Fund.

8 Considerando: Afloramiento rocosos (ejes Villarrica-Lanín y Lonquimay-Llaima), áreas sobre límite de vegetación (V-L y L-LL), bosque nativo achaparrado denso (V-L y L-LL), bosque adulto-renoval denso (V-L y L-LL), bosque nativoplantación denso (V-L), bosque nativo adulto denso (V-L y L-LL), ciudades-pueblos-zonas industriales (V-L y L-LL), cuerpos de agua-lagos-vegas-otros terrenos húmedos (V-L y L-LL), corridas de lava y escoriales (V-L y L-LL), matorral denso (V-L), matorral pradera denso (V-L), nieves (V-L y L-LL).

9 Esta metodología de prospección que considera la exclusión de áreas no prospectables, ha sido elaborada específicamente para el área de estudio, en concordancia con los objetivos de un proyecto de investigación científica con objetivos e hipótesis temáticos y desarrollado en extensas áreas, lo que determina la utilización de un muestreo estadístico. De acuerdo a esto, su aplicación no se ajusta a trabajos por ejemplo, realizados en el marco del SEIA, donde los proyectos de desarrollo se encuentran circunscritos a un área determinada y en los que la labor de reconocimiento arqueológico, generalmente tiene por objetivo la localización del total de los recursos patrimoniales presentes en la superficie de un proyecto.

10 Durante el procesamiento inicial de la información, la generación de bases de datos jerarquizadas de una forma temática, no sólo permite el ingreso de información normalizada a un SIG o se comporta como una forma de ordenamiento de los datos a nivel territorial, sino que se convierte en un punto de partida para la realización de análisis estadísticos acerca de las variables que conforman el patrimonio arqueológico, considerando además categorías ambientales específicas que amplían el entendimiento de los contextos y que permiten realizar un seguimiento de sus procesos de formación, a través de la información recabada acerca de la conservación. El trabajo realizado en las bases de datos, se convierte en una constante labor de actualización, debido al descubrimiento de nuevos contextos, correcciones a la información ingresada, la introducción de antecedentes citados en la literatura histórica y resultados de los sondeos y excavaciones realizadas con posterioridad a las prospecciones.

11 Actualmente el SCAG se encuentra en su fase final de implementación, por lo que no se incluirán resultados relativos a su utilización en este trabajo.

12 Las áreas prospectadas, porcentajes y totales, han sido aproximados.

13 Este término es aplicado por los autores, como Desarrollo a Escala Humana, de acuerdo a la contingencia de América Latina en la década de 1980. El concepto menciona como parte de su sustento …la articulación orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología… (Max-Neef et al. 1986: 14). En términos metodológicos, es importante asumir o manejar una visión complementaria a la construcción teórica arqueológica, dada la posibilidad de que después de la realización de reconocimientos areales como el expuesto en este trabajo, se logre generar una perspectiva deductiva amplia, que se traduzca en futuros modelos explicativos: Lograr la transformación de la persona-objeto en personasujeto del desarrollo es, entre otras cosas, un problema de escala; porque no hay protagonismo posible en sistemas gigantísticos organizados jerárquicamente desde arriba hacia abajo. (Op. cit.: 15).

 

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* Programa de Magíster en Planificación y Gestión Territorial, Escuela de Ciencias Ambientales, Facultad de Recursos Naturales, Universidad Católica de Temuco. Casilla 15-D. Temuco, Chile. E-mail: doinamunita@yahoo.com
** Dirección Museológica Universidad Austral de Chile. Miembro SChA. Proyecto Fondecyt 1060216. Casilla 586, Valdivia, XIV región de Los Ríos, Chile. E-mail: ladan@uach.cl
*** Miembro SChA. Proyecto Fondecyt 1060216. O`Higgins 395, Gorbea, IX región de la Araucanía, Chile. E-mail: meragol@ entelchile.net

Recibido: 08/01/2010 - Aceptado: 30/05/2010 - Versión final: 09/06/2010

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