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Magallania (Punta Arenas)

versión On-line ISSN 0718-2244

Magallania vol.39 no.1 Punta Arenas  2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22442011000100010 

MAGALLANIA, (Chile), 2011. Vol. 39(1):163-177

ARTÍCULO

Estudio bioarqueológico de los restos óseos humanos recuperados por Anne Chapman(T) en Caleta Falsa, Tierra del Fuego

Bioarchaeological study of human bone remains recovered by Anne Chapman(T) in Caleta Falsa, Tierra del Fuego

 

RICARDO A. GUICHÓN*,* * y JORGE A. SUBY*

* CONICET, Laboratorio de Ecología Evolutiva Humana (Quequén), Facultad de Ciencias Sociales, UNCPBA (Argentina). e-mail: guichon@infovia.com.ar

** Dpto.de Biología, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, UNMDP (Argentina).


RESUMEN

En 1969 y 1970 la Dra. Anne Chapman recorrió la costa norte del extremo sudoriental de Tierra del Fuego (comúnmente denominada Península Mitre) y recuperó material arqueológico y un conjunto de restos óseos humanos en tres sitios de la localidad Caleta Falsa. El estudio realizado permitió determinar la presencia de restos humanos correspondientes a seis individuos (dos femeninos y dos masculinos adultos, un juvenil y un niño). El fechado radiocarbónico (820 ± 40 años A P, UGAMS No 5151) confirmó la fecha obtenida por Chapman sobre carbón. En este trabajo se presenta información sobre el contexto de hallazgos y se analizan un conjunto de indicadores paleopatológicos vinculados con la dieta y salud de los individuos.

PALABRAS CLAVE:Tierra del Fuego, bioarqueología, Anne Chapman.


ABSTRACT

In 1969 and 1970 Dr. Anne Chapman visited the northern coast of south-eastern tip of Tierra del Fuego (commonly called Peninsula Mitre ). She recovered archaeological material and a set of human bones in three sites in the area known as Caleta Falsa. Bioarchaeological study determined the presence of human remains of six individuals (two female and two males, all adults, one juvenile and one child). Radiocarbon dating (820 ± 40 yr BP, UGAMS No. 5151) confirmed the antiquity obtained by Chapman on charcoal. This paper also includes information about the context of the findings and results of analyzes of diet and health.

KEY WORDS: Tierra del Fuego, bio archaeology, Anne Chapman.


INTRODUCCIÓN

La historia de las investigaciones arqueológicas suelen tener significados especiales para aquellos que participaron o estuvieron próximos a ellas. El extremo sudoriental de Tierra del Fuego representa uno de esos casos de trabajos en condiciones difíciles de aislamiento, que resultan relevantes desde perspectivas personales y afectivas, como lo señalaba Anne Chapman (Chapman comunicación personal a RAG). Por otra parte, esta región poco explorada generó y genera interrogantes respecto de su ocupación y su vinculación con el poblamiento a nivel macro-regional (Neves et al. 1999). Según los registros etnográficos y etnohistóricos, el extremo suroriental de Tierra del Fuego habría estado ocupado por la etnia Haush, la cual fue inicialmente asignada como parte de los Selk´nam o bien se le atribuyeron características biológicas y culturales mixtas entre Selk´nam y yámanas (Cooper 1917; Gusinde 1982; Furlong 1917). A partir de la información arqueológica es posible plantear que la presencia de ocupaciones humanas (en forma continua o discontinua) de este espacio tiene al menos 6.000 años (Vázquez et al. 2007; Tessone et al. 2010). En relación a la continuidad o discontinuidad cabe señalar que la relación entre los restos arqueológicos disponibles para las primeras ocupaciones en toda la isla y los grupos etnográficos (Selk´nam, Haush y yámanas) es un tema no resuelto y por el momento de difícil resolución.

En 1969 y 1970 la Dra. Anne Chapman recorrió la costa norte del extremo sudoriental de Tierra del Fuego (comúnmente denominada Península Mitre1) y recuperó material arqueológico y un conjunto de restos óseos humanos en tres sitios de la localidad Caleta Falsa (Fig. 1). Los resultados de esta campaña motivaron una publicación inicial (Chapman y Hester 1973), mientras que un informe preliminar de los restos humanos recuperados fue realizado por Guichón (1994) e incluido como apéndice en su tesis doctoral. Los trabajos de Chapman en la región fueron seguidos, en 1984, por el Programa del Extremo Oriental del Archipiélago Fueguino (PEOAF), integrado por dos grupos de trabajo, uno en la costa sur dirigido por Hernán Vidal y otro en la costa norte dirigido por José Luis Lanata. Recientemente las investigaciones arqueológicas costeras en esta región fueron retomadas en el litoral sur, focalizadas en Bahía Valentín y orientadas a generar información sobre distintos aspectos de las ocupaciones humanas en ese sector (Vázquez et al. 2007).


Pese a que los restos recuperados en Caleta Falsa formaron parte de estudios específicos (Cocilovo y Guichón 1985/86 -relaciones y afinidades biológicas-, Yesner et al. 1991, 2003 -isótopos estables-, Suby 2007 -estudios tafonómicos-, Suby 2007 -análisis de propiedades óseas intrínsecas- y Fugassa et al. 2008 -análisis paleoparasitológicos) no se contaba hasta el momento con un trabajo de conjunto. El presente trabajo tiene como objetivos: a) poner en contexto los hallazgos2, b) presentar la composición y estructura de esta muestra (inventario, determinación de sexo y edad), c) aportar información cronológica a partir de un fechado radiocarbónico sobre los restos humanos (necesario para reevaluar el dato radiocarbónico presentado sobre carbón por Chapman y Hester en 1973), y d) analizar un conjunto de indicadores paleopatológicos vinculables con la dieta y salud de los individuos.

DESCRIPCIÓN DE LOS HALLAZGOS

Durante las excavaciones realizadas en Caleta Falsa en 1970 fueron ubicados tres sitios arqueológicos con cinco enterratorios humanos, identificados como Sitios 3, 7 y 8 (Chapman y Hester 1973).

En el sitio 3 de la localidad de Caleta Falsa se recuperó el esqueleto identificado como No3 (S3-3), según el registro que posteriormente se le dio en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata3. Estos restos fueron hallados por trabajadores de la estancia Policarpo en el picadero de Cabo Lata, sobre la ladera de una duna. Los restos, que pertenecen a un individuo joven, comprenden sólo algunos fragmentos óseos que corresponden al cráneo, que incluye el maxilar, orbitales, nasal, zigomático izquierdo, parte del esfenoides izquierdo, la mandíbula completa y 5 fragmentos menores de la calota.

El sitio 7 fue ubicado sobre el lado norte de la boca de la Caleta Falsa. Se trata de un montículo situado aproximadamente a veinte metros arriba de la costa sobre la ladera de un promontorio que se extiende a lo largo de la misma. En su parte central el montículo tenía un diámetro de cinco metros y un metro treinta de altura. En enero de 1970 se recuperó en este sitio un esqueleto adulto en posición extendida, decúbito dorsal, con el cráneo orientado hacia el sur y la cara hacia arriba, esqueleto al que no se le asignó un numero (S7-s/n). Cerca de este, se recuperó un esqueleto casi completo de otro individuo, sobre un sedimento enteramente negro a sesenta centímetros de profundidad aproximadamente (Fig. 2). A este esqueleto corresponde el número 2 (S7-2). Esta primera excavación revelaba una capa estéril de diez a quince centímetros seguida de una capa fértil con restos de conchas (mejillones, lapas, etc.), huesos de animales (cetáceos, pinnípedos, peces, aves y guanacos), evidencias de carbón y esquirlas de algunos artefactos líticos y óseos, al fondo de la cual fue recuperado este esqueleto. Asimismo, cerca del segundo esqueleto se recolectó una punta pequeña espigada de piedra. Otro sondeo fue efectuado en la ladera sureste, el cual mostró una capa antrópica de sesenta centímetros pero sin restos humanos (para la descripción de los artefactos ver Chapman y Hester 1973:199-201).


Los otros dos entierros, ubicados en el sitio 8, fueron descubiertos en la ladera de un barranco del mismo promontorio (Chapman y Hester 1973), donde varios sondeos en la ladera revelaron depósitos antrópicos con algunos artefactos. El primer esqueleto hallado en este sitio (S8-1) se encontró a treinta metros de la cima de la barranca y a 50 cm. de profundidad aprox., de los cuales los últimos 10 a 15 cm estaban formados por tierra estéril y el resto de origen antrópico, casi enteramente tapado por una laja de piedra caliza. El esqueleto fue hallado casi completo, en posición extendida decúbito dorsal, con la cabeza al norte y la cara hacia arriba. No estaba acompañado de artefactos. De este mismo sitio provienen además algunos restos faunísticos.

El otro entierro de este sitio era doble y estaba sobre la misma ladera del barranco mencionado, también a 50 cm. de la superficie, bajo 20 cm de tierra estéril y 30 cm. de origen antrópico. Los dos esqueletos hallados, designados esqueleto 4 (S8-4) y esqueleto 5 (S8-5), estaban extendidos sobre tierra estéril muy dura. El primero de los esqueletos (Fig. 3) estaba en posición fexionada sobre la pelvis, del lado izquierdo, la cabeza hacia el noreste, la cara de lado mirando al este, el brazo derecho fexionado a la altura del codo, la mano sobre la parte inferior del cuerpo, el otro brazo extendido a lo largo del cuerpo y las dos piernas dobladas hacia el noroeste, en la dirección contraria a la cara. Una muestra de carbón obtenida de este entierro fue fechada en la Universidad de California (USA), suministrando una antigüedad de 850 ± 70 años antes del presente (Chapman y Hester 1973).


Del esqueleto No 5 (S8-5) no fueron recuperados los elementos de las extremidades inferiores, los cuales posiblemente hayan sido desplazados durante la inhumación del Esqueleto Nro 4. De ser así, este último representaría un entierro posterior al esqueleto No 5. Su posición era extendida decúbido dorsal, la cara hacia arriba mirando hacia el este, en un ángulo de aprox. 45º debajo del esqueleto No 4. El cráneo estaba fracturado postmortem, parcialmente aplanado en los laterales. Por encima del cráneo había un artefacto de hueso pulido (posiblemente escápula de ballena), con una extremidad en punta y la otra curva y que mide 116 mm de largo, 31 mm de ancho y 4 mm de espesor. No se encontraron otros elementos asociados.

MATERIALES Y MÉTODOS

Como fue mencionado más arriba, un primer estudio de los restos óseos humanos recuperados en la localidad Caleta Falsa fue realizado por Guichón (1994). Sobre esta información, se realizaron reevaluaciones de las estimaciones de sexo y edad según los métodos propuestos en Buikstra y Ubelaker (1994). Para las determinaciones sexuales se emplearon los métodos que incluyen las identificaciones morfológicas del cráneo (proyección de la cresta nucal, tamaño de proceso mastoides, espesor del margen supraorbital y proyección de eminencia mental) y la pelvis (arco ventral, concavidad subpúbica, la super-ficie de la rama isquiopúbica, la escotadura ciática y el surco preauricular). La edad a la muerte de los esqueletos fue estimada según los métodos de Todd y Suchey-Brooks (en Buikstra y Ubelaker 1994) para el análisis de la sínfsis púbica, la fusión de epífsis (Buikstra y Ubelaker 1994). Además se consideró la erupción dental y el patrón de cierres epifsiarios como indicador de la edad en subadultos, según el método de Ubelaker (1989). Asimismo se evaluó la presencia de lesiones patológicas (macroscópicas y bajo lupa) presentes sobre los restos óseos humanos y se consideró la morfología, textura y estructura de los elementos esqueletales. Los estudios radiográficos y tomográficos de algunos de los elementos óseos (Suby 2007) y paleoparasitológicos de sedimentos provenientes de los sacros (Fugassa et al. 2008) realizados previamente fueron incorporados en la discusión. Los estudios paleopatológicos siguen, en líneas generales, el protocolo propuesto por Buikstra y Cook (1980), Miller et al. (1996) y Campillo (2001), según el cual se propone una descripción de las lesiones y una posible asignación etiológica de acuerdo a grandes grupos de patologías que incluyen trastornos vasculares, infecciosos, traumáticos, mecánicos o por uso, congénitos y tumorales.

Asimismo, como se mencionó en la introducción, con la finalidad de corroborar el fechado realizado previamente sobre un trozo de carbón, se efectuó un fechado radiocarbónico por AMS en el Center for Applied Isotope Studies (Universidad de Georgia, USA) sobre la 1ra. vértebra dorsal de los restos del Esqueleto Nro 1. del sitio 8 (S8-1). Estudios de isótopos estables habían sido previamente realizados y presentados por Yesner et al. (2003), a los cuales se incorpora aquí un análisis de δ13Ccol correspondiente a este último esqueleto (S8-1).

RESULTADOS

Las tareas de ordenamiento, limpieza e inventario mostraron que los restos se encuentran en buen estado de conservación, con ausencia de ocre y sin indicios de cremación. Se observaron en la mayoría de los elementos un estadio de meteorización 0 (sensu Behrensmeyer 1978) y sólo algunos elementos presentan pérdidas de tejido óseo en los extremos epifsarios. En la figura 4 se expresan los resultados de las determinaciones de sexo y edad para cada uno de los individuos y la estatura (en los casos que fue posible)4. En conjunto se trata de cuatro individuos adultos (dos masculinos y dos femeninos) y dos individuos indeterminados por tratarse de subadultos. Los adultos corresponden a edades que van de los 18 a los 49 años al momento de la muerte aproximadamente. El fechado radiocarbónico resultó en 820 ± 40 años AP (UGAMS No 5151), que acompaña el fechado asociado realizado previamente sobre carbón (ver Descripción de los Hallazgos en este trabajo). El inventario de los restos recuperados se presenta en forma gráfica en la fig. 4. Las estimaciones de altura se realizan sobre la base de tablas generadas para diferentes poblaciones. Estas tablas tienen el inconveniente que su validez está restringida a la población para la cual fue elaborada. En un informe realizado por uno de los autores (Guichón 1984) se sugiere utilizar la fórmula de Trotter (1970) para poblaciones negras. En el mencionado trabajo se recurrió a Hyades y Deniker (1891, Vol. 7:49-50), donde se presenta una comparación de las medidas relevadas en una persona viva adulta de sexo masculino (Ouchpoukatakanensis) y luego sobre sus huesos. En base a esta información, se evaluó cuál de las formulas propuestas por Trotter para las diferentes poblaciones se ajustaba mejor a los valores de esa misma persona cuando estaba viva (Guichón 1984). Pese a que debe ser tomado con prudencia el mencionado trabajo permite darle mayor peso a una de las fórmulas disponibles (elaboradas por Trotter para blancos, mongoloides, amerindios o negros) y aplicarla para casos de Tierra del Fuego.


El esqueleto S3-3 sólo está representado por algunos elementos, que corresponden al cráneo y la mandíbula (Fig. 4a y Fig. 5). Los terceros molares se encuentran aún sin erupcionar y el patrón de erupción dental sugiere que el individuo murió alrededor de los 15 años ± 36 meses, según el método propuesto por Ubelaker (1989). En cuanto a los restos del cráneo, sólo permitieron observar el desarrollo de una leve criba en la órbita izquierda como única lesión patológica.


Sobre los restos del esqueleto S7-s/n no se observaron lesiones que pudieran ser sospechosas de patologías óseas, aunque se debe considerar que sólo fueron recuperados unos pocos elementos óseos, que corresponden al húmero y radio ambos del lado izquierdo, cúbito derecho y un fragmento del coxal izquierdo (Fig. 4b). El caso del los restos óseos del esqueleto S7-2 (Fig. 4c) permitieron observar una deformación craneana del tipo tabular erecta planolámbica leve (Fig. 6a). Además presenta signos de criba orbitalia activa al momento de la muerte (Fig. 6b) e hiperostosis porótica remodelada y activa leve en el occipital. Asimismo, se hallaron varios elementos con periostitis, entre ellos el radio izquierdo en su porción anterodistal; en la diáfisis y en la porción laterodistal de la tibia izquierda (Fig. 6c) y derecha, la primera de mayor evolución; y en el tercio proximal y diáfsis del peroné derecho. Las piezas dentales presentan un desgaste atricional oclusal severo, sin pérdida dentales antemortem. Tampoco se observaron caries, aunque estas pueden haber sido enmascaradas por el avanzado desgaste, ni otras patologías dentales evidentes. Como hallazgo particular, en este caso se observó la septación bilateral de los forámenes transversos de las vertebras cervicales C5 y C6 como variante anatómica congénita. Estudios clínicos actuales sugieren que aunque este tipo de modificaciones anatómicas puede alterar el curso de las arterias laterales, resulta en general asintomático (Srijit et al. 2005). Una lesión similar había sido descripta previamente en Patagonia Austral por Suby et al. (2009a) en el esqueleto NdJ3 hallado en el sitio Nombre de Jesús, correspondiente a individuos europeos.


Por su parte, el esqueleto S8-1 (Fig. 4d) no presentó lesiones osteoarticulares, tanto en el esqueleto axial como apendicular. Sin embargo, se registró la separación bilateral del istmo interarticular de la vértebra lumbar L5 (Fig. 7a) compatible con espondilolisis, una condición patológica de la columna vertebral que se refiere a la separación entre el arco y el cuerpo vertebral (Merbs 1996) y que afecta comúnmente a la quinta vértebra lumbar. Las causas que han sido asociadas a la espondilolisis se relacionan con los patrones de actividad física, observándose más en hombres que en mujeres (Weiss 2009), aunque también se vincula con factores genéticos, el tamaño corporal y variaciones anatómicas (Weiss y Jurmain 2007; Ward et al. 2010). En ese sentido, el sacro presenta una fusión incompleta del arco neural de S1 (Fig. 7b), que según algunos estudios podría estar vinculada al desarrollo de la espondilolisis al generar inestabilidad en la articulación lumbosacra (Standaert y Herring 2000).


En el mismo individuo se observaron reacciones periósticas entre leves y moderadas en la porción interna de la diáfsis de ambas tibias (Fig. 7c). En este caso no se observaron signos de criba orbitalia, aunque si hiperostosis porótica leve en el occipital y ambos temporales próxima a los conductos auditivos.

El esternón presentó una hendidura completa del extremo distal, como variante anatómica normal (Fig. 7d). Finalmente, se registró una displasia de las articulaciones temporomandibulares, con mayor desarrollo en la derecha (Fig. 7e), así como líneas de hipoplasia del esmalte dental (Fig. 7f).

El Esqueleto S8-4, un individuo masculino de entre 43 y 49 años de edad, completo en un 53% (Fig. 4e), presenta algunas lesiones de tipo articular, que incluyen la porosidad y labiaciones marginales del acetábulo de la pelvis izquierda (Fig. 8a) y una exostosis en la articulación distal del radio derecho acompañada de una reacción perióstica que afecta la cara medial de la articulación (8b). Asimismo, se identificó la exostosis bilateral de los conductos auditivos (Fig. 8c), que ha sido asociado tanto a procesos infecciosos (Aufderheide y Rodriguez Martin 1998) como a la acción de bajas temperaturas (Capasso et al. 1999). Lesiones similares de los conductos auditivos fueron anteriormente descriptas por Ponce et al. (2009) en individuos de Tierra del Fuego y por Suby et al. (2009) en un individuo de la costa de Santa Cruz. Finalmente, no fueron registrados en este caso signos de síndrome criboso en el cráneo o el techo de las orbitas, así como tampoco líneas de hipoplasia del esmalte dental, pérdidas dentales antemortem o caries. Finalmente, el esqueleto S8-5 no presentó lesiones patológicas en los elementos recuperados, que incluyen el cráneo, huesos de los miembros superiores, cuatro vertebras cervicales, la escapula izquierda y el ilion izquierdo (Figs. 4f y 9).


 


En la Tabla 1 se presentan los resultados del relevamiento dental. En el caso de S3-3 no se observaron piezas perdidas ante mortem, aunque si un importante número post mortem. No se registraron piezas con caries. En S7-2 este análisis sólo pudo ser realizado en el maxilar superior, en el cual se relevó la presencia de cálculo dental así como un absceso y una caries. En el caso de S8-1 al igual que en S3-3 se encontró un importante número de pizas perdidas post-mortem, registrándose entre las piezas presentes también una caries. En S8-4 sólo se recupero el maxilar y no se observaron patologías dentales.


Los resultados del relevamiento del desgate dental se presenta en la Tabla 2. En términos generales, se puede señalar que este tipo de desgaste plano se ha observado en otras muestras de Patagonia y Tierra del Fuego, presentando pérdida del esmalte y respuesta de las piezas dentales por medio de dentina secundaria. Dentro de los estadios planteados para incisivos, caninos y premolares, salvo en el individuo juvenil (S3-3) en el resto se destaca un degaste de moderado a alto con exposición de dentina secundaria en todos los casos. Por su parte, en el caso de los molares es de destacar que en todos los casos (incluido el del individuo juvenil) los dientes en oclusión presentan exposición de dentina secundaria. Cabe señalar que los grados de desgaste dental más altos se registraron en el individuo femenino, pese a no ser el de mayor edad. Como observó Guichón (1994), los individuos adultos presentaron un marcado desgaste dental, lo que podría indicar un consumo de dietas con altos contenidos de componentes abrasivos. A su vez, no se detectaron caries. La ausencia de caries puede ser el resultado de múltiples causas, algunas de las cuales han sido mencionadas como posiblemente relevantes para la zona: dietas con escaso contenido de hidratos de carbono y presencia de agentes abrasivos que desgasten las coronas.


Respecto de la dieta, los análisis isotópicos (Fig. 4) realizados sobre parte de los restos de Caleta Falsa mostraron bajos valores de δ13C y elevados valores de δ15N, asociados predominantemente a un consumo de recursos marítimos altos en la cadena trófica (a partir del δ13C sobre colágeno en el primer caso y del δ15N en el segundo). Estos resultados ya fueron analizados y comparados con resultados del resto de la isla en otros trabajos (yesner et al. 2003; Panarello et al. 2006; zangrando et al. 2004). Por otra parte, la escasa diferencia entre δ13Ccol y δ13Cap en los restos de Caleta Falsa sugieren que probablemente las fuentes de proteínas y las de hidratos de carbono y lípidos fueron las mismas (Ambrose y Norr 1993; Ambrose et al. 1997; Harrison y Katzenberg 2003). Por su parte, los valores de δ15N constituyen algunos de los más altos reportados para Tierra del Fuego y Patagonia Austral (Tessone et al. 2010). En este contexto, el nuevo valor de δ13Ccol presentado en este trabajo sobre el esqueleto S8-1 coincide con los datos presentados previamente para los demás individuos de la localidad reportados por Yesner et al. (2003).

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

Sintetizando lo antes presentado, hasta fines de la década de 1960 no se disponía de información sobre el registro biológico humano del extremo suroriental de la Isla Grande de Tierra del Fuego. En el contexto de su campaña de exploración a ese sector de la Isla Grande, Chapman recibe información del hallazgo (por parte de trabajadores de la Estancia Policarpo) de restos humanos en Cabo Lata (Caleta Falsa). Sobre la base de esta información, Chapman realiza una serie de sondeos en ambas márgenes de la Caleta Falsa. Es así como estos trabajos permitieron la recuperación a 50 cm de profundidad aproximadamente de tres esqueletos5 extendidos de cubito dorsal (S7-s/n; S7-2 y S8-1) sin una orientación homogénea. De los tres adultos 2 fueron identificados como femeninos (S7-s/n y S7-2) y uno como masculino (S8-1). Asimismo, se recuperaron otros dos esqueletos (entierro doble S8-4 y S8-5) uno adulto6 (de sexo masculino) y otro infantil. El primero de estos últimos fue el único de esta serie que se encontró fexionado y el segundo se presentó al igual que los anteriores extendido de cubito dorsal. Por otra parte, Chapman no pudo comprobar las condiciones de hallazgo de los restos de un individuo joven (13 a 17 años de edad) de sexo indeterminado (S3-3) que realizaran aficionados en Cabo Lata (Caleta Falsa).

Considerando en conjunto la información mencionada anteriormente en relación a la presencia de signos de stress sistémico, tres de los individuos estudiados presentaron lesiones leves de tipo criboso en orbitas y cráneo, y uno de ellos líneas de hipoplasia del esmalte dental. Radiografías y tomografías realizadas sobre tibias y radios de los individuo S7-2 y S8-1 no mostraron la presencia de líneas de Harris u otras alteraciones corticales o trabeculares (Suby 2007) (Fig. 10). En tres de los individuos adultos analizados se observaron la presencia de periostitis en elementos de los miembros inferiores y/o superiores, cuyo origen podría vincularse con procesos infecciosos inespecíficos, algunas avitaminosis, hemopatías, tumorales, trastornos circulatorios, entre otras patologías.


En ninguno de los individuos presentes se observaron lesiones traumáticas. Por otra parte, son escasas las lesiones observadas que puedan ser atribuidas a patologías degenerativas articulares, y las presentes afectan en forma leve los miembros superiores, como en el esqueleto S8-4. En este sentido, el caso de la patología del arco neural de la vertebra L5 del esqueleto S8-1 podría quizá estar más vinculado al resultado del efecto de un defecto congénito del sacro que a un proceso relacionado con la actividad física, dado que no fueron halladas otras lesiones articulares sobre la columna vertebral en este individuo.

Recientemente, Fugassa et al. (2008) revisaron el sacro del individuo S8-1 de Caleta Falsa para comprobar si este tipo de registro "limpio" aún podía contener sedimentos en los forámenes anteriores del sacro y conservar parásitos identificables. Los sedimentos recuperados permitieron identificar un huevo de Capillaria sp. (Fugassa et al. 2008). Sobre la base de la información antes mencionada, es posible pensar en posibles infecciones parasitarias crónicas como la causa de la anemia descripta (esqueleto S7-2 ver figura 6b). Concretamente si hay evidencias de criba e hiperostosis y no hay otros signos de estrés nutricional, se fortalece la hipótesis de que las infecciones podrían ser la causa, considerando las parasitosis son responsable en muchos casos de la anemia. Pérez Pérez y Lalueza Fox (1992) sugieren un posible origen parasitario para el alto porcentaje de hiperostosis porótica en Tierra del Fuego. La presencia de parásitos no implica necesariamente parasitosis (Fugassa et al. 2008), por lo tanto, esta hipótesis plantea la necesidad de estudios que estimen la carga parasitaria. Asimismo, no es posible descartar un posible origen congénito de algunas anemias en Patagonia Austral.

Uno de los esqueletos recuperados (S7-2) presentó deformación craneana del tipo tabular erecta planolámbica (Fig. 6.a). De acuerdo con Imbelloni (1938) y Bórmida (1953/54) gran parte de las poblaciones indígenas de Patagonia practicaron en algún momento de su historia la deformación craneana. Sin embargo la presencia de esta práctica en Tierra del Fuego ha sido motivo de controversia. Por ejemplo, Gusinde (1939) consideró que la deformación craneana nunca fue practicada en Tierra del Fuego. Como lo demuestra el esqueleto aquí presentado y otros materiales relevados por Guichón (1994), la deformación craneana parece estar presente en Tierra del Fuego. Sin embargo, subsisten algunos interrogantes, tales como: a) si se trata de una práctica generalizada, ampliamente distribuida en tiempo y espacio; b) restringida, localizada en algunos grupos o individuos como núcleos familiares; y c) si su origen es local o foránea (Guichón 1994).

Otro aspecto interesante es el referido a la altura de las poblaciones indígenas que poblaron la región. Para Tierra del Fuego se dispone de información sobre la estatura que presentaban algunas personas de las comunidades Selk´nam, yámana y Halakaluf a fines del siglo XIX y principios del XX. De manera de contar con una aproximación comparativa, recurrimos a los datos que presenta Gusinde (1989) con el fin de compararlos con las estimaciones realizadas sobre los restos de Caleta Falsa y determinar si se encuentran dentro del rango de valores observados en momentos históricos para individuos de las comunidades próximas a las que ocuparon la denominada "Peninsula Mitre". En la Tabla 3 se presentan los valores medios ofrecidos por Gusinde (1989), conjuntamente con las medias de los pocos datos recuperados en Caleta Falsa. En términos de tendencias, dadas las características de estos conjuntos se observa que al menos en estos casos los individuos poseían una altura probablemente similar a la de los individuos que ocuparon el norte de Tierra del Fuego.


Pese a ser un tema en discusión, otra de las líneas donde estos restos han ofrecido información es sobre las posibles relaciones y afinidades biológicas de las poblaciones que habitaron este sector de la isla. Algunos autores han planteado, como hipótesis de trabajo, que las poblaciones que ocuparon el extremo sur oriental de la Isla Grande de Tierra del Fuego estaban vinculadas tanto con gente del norte de la isla como del Canal de Beagle (Cocilovo y Guichón 1985/66). También se ha sugerido sobre la base de otros estudios morfométricos que existen diferencias entre las poblaciones de las tres regiones (Neves et al. 1999). Los estudios de ADN antiguo realizados por Lalueza (1996) identificaron mayoritariamente haplotipos "C" sobre la costa del Canal Beagle y "D" en el Norte de la Isla. Sin embargo, hasta el momento no se cuenta con estudios que permitan acompañar esta discusión con información molecular para la denominada Península Mitre7.

Por su parte, en las investigaciones paleodietarias realizadas en diversos sitios de la costa norte y sur del extremo sudoriental de Tierra del Fuego se sugiere que el consumo de mamíferos marinos, moluscos y otros recursos marinos podrían haber sido más importantes que lo planteando por los registros etnográficos (Panarello et al. 2006). Sobre la base de los estudios isotópicos realizados hasta el momento (Yesner et al. 1991 y 2003; Guichón et al. 2001, Borrero et al. 2001, Tessone et al. 2005, Panarello et al. 2006, Zangrando et al. 2008 entre otros) se ha sostenido que los restos humanos provenientes de territorios ocupados en tiempos históricos por poblaciones Haush, y que incluyen los esqueletos analizados en este trabajo, presentan incluso un mayor contenido de componentes marítimos en la dieta en relación con otras regiones de Tierra del Fuego y con una baja variabilidad entre los resultados provenientes de la costa norte y sur del extremo sudoriental de la isla grande.

Una revisión de la bioarqueología de la región sudoriental de Tierra del Fuego, que incluye tanto los restos recuperados en la costa norte como sur, fue realizada recientemente y presentada por Tessone et al. (2010). Allí se destacan, entre otros análisis, aspectos vinculados a la variabilidad de los hallazgos producidos entre ambos litorales de esta región de Tierra del Fuego. Este trabajo pone de manifiesto la mayor frecuencia en el norte de hallazgos producidos en concheros en relación a la mayor utilización de depósitos eólicos en la costa sur, específicamente en Bahía Valentín. Aunque las características de las exploraciones resultan diferentes en ambos litorales, en el norte se produjeron un mayor número de hallazgos subsuperficiales, en general en buen estado de conservación, mientras en el litoral sur predominan los hallazgos dispersos en superficie y con altos grados de meteorización. En relación a esto último, es posible que aspectos relacionados a la dinámica ambiental y al accionar de la matriz sedimientaría puedan estar afectando el registro como se ha observado en otras regiones de la Patagonia (Guichón et al. 2000; Martin 2004; Caracotche y Ladrón de Guevara 2008; Suby 2007).

Por último, un aspecto poco mencionado está relacionado con el destino que tiene este tipo de evidencias tan particular. Luego de su excavación, los restos recuperados en Caleta Falsa fueron depositados inicialmente en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata (Argentina) y años después trasladados al Museo Etnografico J.B. Ambrosetti de Buenos Aires. Recientemente, y previo paso en forma transitoria por el Reservorio del Laboratorio de Ecología Evolutiva Humana (UNCPBA, Quequén, Argentina), los restos de Caleta Falsa fueron regresados por uno de los autores (RAG) al Museo Provincial del Fin del Mundo (Ushuaia, Argentina), tal como fue el deseo de la Dra. Chapman.

AGRADECIMIENTOS

Este trabajo quiere ser, de alguna forma, un homenaje y agradecimiento a la Dra. Anne Chapman quien alentó su publicación, realizó valiosos comentarios y facilitó fotografías tomadas durante las excavaciones en Caleta Falsa. Cuando estábamos trabajando en la preparación de este trabajo la Dra. Chapman nos pidió que incluyéramos en los agradeciéramos a los trabajadores de la estancia Policarpo, quienes colaboraron en las campañas de excavación durante 1970; a ellos va el agradecimiento. A la Dra. Clara Scabuzzo, quien realizó un valioso comentario sobre los estudios de isótopos estables. Este trabajo fue financiado por el Proyecto Paleoepidemiología del Contacto Aborigen Europeo en Tierra del Fuego (PICT 2006-01520), en el marco del cual se realizaron el fechado radiocarbónico y los estudios recientes. A Patricia I. Palacio por constante ayuda sus comentarios y correcciones sobre el manuscrito de este trabajo, así como por el diseño de las figuras. Al Dr. Héctor Pucciarelli del Museo de la Plata (UNLP), Myriam Tarragó y la Lic. Claudia Aranda del Museo Etnográfico (UBA) por su preocupación y ayuda. Luis A. Borrero y José A. Cocilovo alentaron la publicación de este trabajo. Al Dr. Luis Bosio por sus comentarios y sugerencias sobre este trabajo y por su ayuda para el traslado de los restos a Ushuaia. Al Lic. Martín Vázquez (director del Museo del Fin del Mundo en Ushuaia) y al Gobierno de la Provincia de Tierra del Fuego por haber trabajado en la generación de las condiciones de cuidado para que los restos humanos de Caleta Falsa puedan hoy estar en Tierra del Fuego como fue el deseo de Anne Chapman, de los autores y de comunidades interesadas en el cuidado y trato respetuoso del pasado.

NOTAS

(T) Cuando estábamos trabajando en la versión final de esta publicación nos llegó la triste noticia del fallecimiento de la Dra. Chapman en París el 12 de junio del 2010. Cumpliendo con su deseo, no la incluimos como autora del trabajo, pese a que nos hubiera gustado. Vaya en este trabajo nuestro homenaje.

1 La aclaración de "comúnmente denominada Península" alude a que no se trataría de una península. Desde un punto de vista geográfico una península se caracteriza como un espacio de tierra que se proyecta dentro de un cuerpo de agua y se conecta con una extensión mayor de tierra por un istmo. El extremo sur oriental de Tierra del Fuego no presenta un istmo que lo conecte con el resto de la isla, por lo que no puede ser considerado como una península.

2 Cabe señalar que se incluyen fotografías inéditas de Caleta Falsa facilitadas por Chapman.

3 Actualmente estos restos se encuentran en el reservorio del Museo del Fin del Mundo en Ushuaia, Tierra del Fuego.

4 Cabe señalar que en general los resultados coinciden con los reportados por Guichón en1994.

5Probablemente se trate de enterratorios individuales, sin embargo al no contar con referencias sobre la evaluación de los límites de cada enterratorio los autores (RAG y JAS) preferen ser prudentes.

6 El de mayor edad de la serie recuperado por Chapman en Caleta Falsa.

7 Hace diez años atrás la Dra. Erika Hagelberg y uno de los autores (RAG) intentaron un estudio de ADN antiguo pero las muestras se contaminaron. Actualmente estos estudios están siendo previstos para ser realizados en el laboratorio de ADN antiguo del Instituto Oswaldo Cruz (Rio de Janeiro, Brasil), en colaboración con la Dra. Alena Mayo Iñiguez.

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Recibido: 30/11/2010 Aceptado: 06/03/2011 Versión final: 26/04/2011

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