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Magallania (Punta Arenas)

versión On-line ISSN 0718-2244

Magallania vol.41 no.1 Punta Arenas  2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22442013000100004 

ARTICULOS

 

IDENTIDAD REGIONAL EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE MAGALLANES: UNA APROXIMACIÓN PSICOSOCIAL

REGIONAL IDENTITY IN UNIVERSITY STUDENTS FROM MAGALLANES: A PSYCHOSOCIAL APPROACH

 

Claudia Zuñiga* & Rodrigo Asún*

* Departamento de Psicología, Universidad de Chile. Ignacio Carrera Pinto 1045, Ñuñoa, Santiago, Chile. cczuniga@u.uchile.cl / rasun@uchile.cl.


RESUMEN

Se estudia un caso idiosincrático de identidad social, como es la identidad magallánica, para identificar tanto elementos relevantes para la teoría de la identidad social en general, como también las cualidades y significados únicos de esta particular identidad regional. Se ha trabajado con una muestra representativa de los estudiantes universitarios de la región, por considerarlos el grupo sociodemográfico con más probabilidades de liderar futuros procesos de fortalecimiento de la identidad regional. Se describen la intensidad, los significados y los correlatos psicosociales de esta identidad. En concreto, se evalúa hasta qué punto una categoría social externa, como es la región de nacimiento, ha sido asumida por los participantes e incorporada a su propio autoconcepto; cuáles son las imágenes y valores asociados a esta pertenencia; y la asociación entre ésta y otras variables relevantes, prestando especial atención a su relación con la identidad nacional, lo que nos permite dar respuesta a algunos de los temores que hasta el momento han dificultado el proceso descentralizador chileno, y que dicen relación con el riesgo de disminución de la unidad nacional y aumento de la discriminación intergrupal asociados a un potencial fortalecimiento de las identidades regionales.

PALABRAS CLAVE: teoría de la identidad social, identidad regional, identidad nacional, discriminación intergrupal, valores.


ABSTRACT

A case study of social identity is analyzed, the Magallanic identity, to discover the elements that are important for the social identity theory in general, as well as the distinctive qualities and meanings of this particular regional identity. Research was conducted on a representative sample of the region's university student population, because they are most likely to lead future processes of regional identity strengthening. The psychosocial correlates, intensity, and meanings of this identity are described to assess: the extent to which an external social category, such as the region of birth, has been assumed by the participants and incorporated into their self-concept; which are the images and values associated to this sense of belongingness; and its association to other important variables, paying special attention to how it relates to national identity. This enables us respond to some of the concerns about difficulties of Chilean decentralization process, related to the risk of a decline in national unity, and the heightening of inter-group discrimination associated to a potential strengthening of the regional identities.

KEY WORDS: theory of social identity, regional identity, national identity, inter-group discrimination, values.


 

INTRODUCCIÓN

La región de Magallanes, localizada en el extremo sur de nuestro país, constituye la puerta de entrada al territorio Antártico y una conexión entre los océanos Pacífico y Atlántico. Por su ubicación meridional y sus características geográficas, se encuentra prácticamente aislada del resto del territorio chileno, ya que no hay conexión por vía terrestre. Es una de las regiones de mayor extensión, representando el 17,5% de la superficie del país, pero la vida humana radica sólo en la vertiente oriental del territorio, dada su mayor habitabilidad, lo que significa que el ecúmene conforma sólo el 40% de la superficie regional y el resto corresponde a distritos despoblados o semi despoblados (Martinic, 2002). Así, la población regional corresponde a menos del l% de la población total nacional, con una densidad de 1,2 habitantes por km2.

Los primeros pobladores humanos llegaron a la región hace miles de años -tehuelches, sélknam, aónikenk a ocupar el hinterland terrestre, y kawésqar y yámana el medio isleño/marino- (Martinic, 2002) y a partir del descubrimiento español en 1520 se producen algunos intentos de colonización (Martinic, 2006). Sin embargo, el proceso de ocupación del territorio más relevante para explicar la composición actual de la población magallánica se inició en las últimas décadas del siglo XIX, especialmente por migrantes nacionales provenientes desde Chiloé e inmigrantes de distintos países de Europa, quienes contribuyeron a convertir a Magallanes en un centro de actividad económica, social y cultural (Martinic, 2006), contándose ya, para 1910, cerca de veinte nacionalidades presentes en la región (Díaz, 2010), situación muy infrecuente en Chile.

En cuanto al inicial proceso de desarrollo regional, lo más novedoso sería su carácter "autogenerado", donde la participación de capitales estatales se vería reducida a lo elemental, característica única en las comunidades de la época. Esta especial situación cultural y económica, unida al aislamiento geográfico y al excesivo centralismo nacional, contribuyó al nacimiento de un sentido regionalista, que se transmitió a las nuevas generaciones y se encontraría ya consolidado para la segunda mitad del siglo XX, constituyéndose así el primer movimiento regionalista conocido en el país, cuyo discurso era de tipo federalista, con una clara orientación de autonomía regional con respecto al gobierno central (Díaz, 2010).

A comienzos del siglo XXI, la región presenta un promedio de ingresos superior al alcanzado por el resto del país, y un alto índice de desarrollo humano, ubicándose en el segundo lugar del ranking regional (Mideplan y PNUD, 2006), con tasas de indigencia, pobreza y desocupación, por debajo del promedio nacional.

En palabras de Molina (2011: 61), en este particular escenario surge un entramado cultural y social rico en matices simbólico-identitarios que dan forma a la sociedad magallánica desde mediados del siglo XIX y cuyos elementos diferenciadores se proyectan hasta la actualidad1.

Marco de Referencia

El concepto de identidad goza de una larga y prolífica tradición en las ciencias sociales, siendo uno de los conceptos vínculo entre la psicología, la psicología social y la sociología, y por ello pueden encontrarse numerosas perspectivas al respecto, desde las más sociológicas, como el interaccionismo simbólico, a partir de los primeros trabajos de G. Mead y Cooley, hasta corrientes contemporáneas más constructivistas o discursivas (Shotter y Gergen, 1989).

La mayoría de los modelos que intentan explicar los procesos de identificación social, asumen que las personas se identifican con numerosos grupos o categorías sociales y que estas identificaciones múltiples existen simultáneamente bajo el marco más general del autoconcepto (Deaux 1996).

Teoría de la Identidad Social

La Teoría de la Identidad Social (TIS, Tajfel, 1984; Tajfel & Turner, 1989) plantea que existen dos aspectos distintos en el autoconcepto: la identidad personal y la identidad social. La identidad personal se refiere a cómo las personas se ven a sí mismas como individuos, y la identidad social en cambio, se refiere a cómo ellos ven los grupos sociales a los que pertenecen (Luhtanen & Crocker, 1992). Por su parte, Deaux, et al. (1995) sugieren que, así como la identidad social y la personal difieren cualitativamente una de otra, hay también importantes diferencias cualitativas entre distintos tipos de identidad social, como por ejemplo, la identidad étnica, la identidad religiosa, la identidad política o la identidad territorial.

Desde la TIS (Tajfel, 1984; Tajfel & Turner, 1989) se define la identidad social como "aquella parte del autoconcepto de un individuo que deriva del conocimiento de su pertenencia a un grupo (o grupos) social, junto con el significado valorativo y emocional asociado a dicha pertenencia" (Tajfel, 1984: 292).

La TIS plantea también que un individuo es miembro de numerosos grupos sociales, y que esas pertenencias contribuyen, positiva o negativamente, a la imagen que cada uno tiene de sí mismo (Tajfel, 1984).

Ahora bien, no todos los grupos son válidos para este objetivo. En concreto, no son válidos los grupos basados únicamente en categorías sociales y los grupos pequeños de interacción directa. El grupo que se vincula a la identidad social es el grupo psicológico, que ha de poseer tres características: a) una percepción por parte del individuo de que pertenece al grupo; b) la conclusión de que la pertenencia a ese grupo recibe una evaluación social positiva o negativa y de una cierta intensidad; y c) un cierto tipo de afecto asociado a la conciencia de la pertenencia grupal (Morales, 1999: 81). En consecuencia, la identidad social puede derivar de una gran variedad de pertenencias grupales, incluyendo las basadas en la etnia, el género, la ocupación o la región en que se vive.

Según Tajfel, al menos en nuestros tipos de sociedades, las personas se esfuerzan por lograr un concepto o imagen de sí mismas satisfactorio, y para ello, algunas de estas pertenencias resultan más relevantes que otras, y algunas pueden cambiar con el tiempo y en función de las distintas situaciones sociales.

De este reconocimiento de la identidad en términos socialmente definidos, Tajfel (1984:293) desprende varias conclusiones respecto a la pertenencia grupal:

- Puede suponerse que un individuo tenderá a permanecer como miembro de un grupo, y a buscar la pertenencia a nuevos grupos, si éstos tienen alguna contribución que hacer a los aspectos positivos de su identidad social, es decir, a aquellos aspectos de los que obtiene alguna satisfacción.
- Si un grupo no satisface este requisito, el individuo tenderá a abandonarlo, a menos que el abandono del grupo resulte imposible por razones objetivas, o que este abandono entre en conflicto con valores importantes para el individuo, que en sí mismos son una parte de su autoimagen aceptable.
- Si el abandono del grupo presenta las dificultades mencionadas, son posibles al menos dos soluciones: cambiar la interpretación que uno hace de los atributos del grupo, de forma que sus características desagradables (por ejemplo el bajo estatus) se justifiquen o se hagan aceptables a través de la reinterpretación, o aceptar la situación tal como es y comprometerse en una acción social que cambiaría la situación en el sentido deseado.
- Ningún grupo vive aislado, todos los grupos en la sociedad viven en medio de otros, y los aspectos positivos o negativos de la identidad social, la reinterpretación de los atributos, y el comprometerse en la acción social, sólo adquieren significado en relación, o en comparación, con otros grupos.

 Las características de un grupo como un todo (su estatus, riqueza o pobreza, color de la piel, capacidad para lograr sus objetivos, etc.) alcanzan su mayor significación cuando se las relaciona con las diferencias que se perciben respecto de otros grupos y con las connotaciones de valor de esas diferencias. La facilidad o dificultad de acceso a los medios de producción y consumo de bienes, a los beneficios y a las oportunidades, se hacen psicológicamente relevantes sobre todo en comparación con otros grupos. La definición de un grupo (nacional, étnico o de cualquier otro tipo) no tiene sentido a no ser que existan otros grupos a su alrededor, y un grupo se convierte en tal, en el sentido de que se percibe como teniendo características comunes o un destino común, principalmente porque otros grupos están presentes en el medio ambiente (Tajfel, 1984).

Categorización social

Como plantea Tajfel la identidad social de un individuo sólo puede definirse a través de los efectos de las categorizaciones sociales, es decir, de las segmentaciones que éste hace de su medio ambiente, distinguiendo entre su propio grupo y otros grupos. Así, la categorización social es un proceso de unificación de objetos y acontecimientos sociales en grupos que resultan equivalentes con respecto a las acciones, intenciones, y sistemas de creencias de un individuo (Tajfel, 1984). Dichas categorizaciones están concebidas como instrumentos cognitivos que segmentan, clasifican y ordenan el ambiente social, y permiten así al individuo emprender muchas formas de acción social. Pero las categorizaciones no se limitan sólo a sistematizar el mundo social, sino que proporcionan también un sistema de información para la autoreferencia, es decir, crean y definen el lugar de la persona en la sociedad. Los grupos sociales, entendidos en este sentido, proporcionan a sus miembros una identificación de sí mismos en términos sociales, y estas identificaciones son en gran medida relacionales y comparativas: definen a la persona como similar o diferente de miembros de otros grupos y como "mejor" o "peor" que ellos (Tajfel & Turner, 1989).

Turner contribuye a la teoría de la identidad social con una detallada consideración del proceso de categorización del yo, refiriéndose a las condiciones bajo las cuales una persona llega a ser consciente de su pertenencia a un grupo social, es decir, las condiciones bajo las cuales un grupo particular llega a ser relevante en el proceso de autodefinición (Ethier & Deaux, 1990). Así, la teoría de la categorización del yo (Turner, 1990), plantea que las categorizaciones del yo forman parte de un sistema jerárquico de clasificación. Esto es, que se forman en diferentes niveles de abstracción relacionados por medio de las inclusiones de clase. Cuanto más inclusiva sea la categoría del yo, mayor será el nivel de abstracción, y cada categoría se incluye por completo en otra más inclusiva (salvo el nivel más elevado) pero no la agota.

Según Turner (1990), hay al menos tres niveles de abstracción de categorización del yo importantes para el autoconcepto social: a) nivel superordenado de categorizaciones del yo como ser humano, basadas en características comunes compartidas con otros miembros de la especie en comparación con otras formas de vida (identidad humana), b) nivel intermedio de categorizaciones endogrupo-exogrupo, basadas en semejanzas y diferencias sociales entre seres humanos que le definen a uno como miembro de determinados grupos y no de otros (identidad social), y c) nivel subordinado de categorizaciones personales del yo, basadas en diferencias entre uno, como individuo único, y otros miembros del propio grupo, que le definen a uno como persona individual específica (identidad personal).

A diferencia de la categoría humana y de la categoría personal (que son unívocas), el nivel social es complejo y múltiple, y puede incluir muchas categorías jerarquizables sobre la base del grado de abstracción de los agrupamientos a que se refiere (Salazar, 1996).

La formación de una categoría depende de la comparación de estímulos. Dentro de cualquier marco de referencia es más probable que una colección de estímulos se categorice como una entidad, es decir, que se agrupen como idénticos, en la medida en que las diferencias entre estos estímulos en las dimensiones pertinentes de comparación (diferencias intraclase), se perciban como menores que las existentes entre esa colección y otros estímulos (diferencias interclases) (Turner, 1990).

Como plantea Deaux (1996), existe en muchos casos una asignación externa de categorías basadas en características observables. De hecho, son muchas las pertenencias grupales que vienen dadas por nacimiento, ante las que cabría pensar que por tratarse de categorías "objetivas" la persona no tendría posibilidad de elección. Sin embargo, y de acuerdo con Morales (1999), la identificación no es inevitable, ni mucho menos un proceso mecánico. No es suficiente etiquetar a una persona con un rótulo objetivo para que ella se identifique con la categoría a que se refiere dicho rótulo.

Deaux (1996) señala que la asignación externa de una categoría puede interpretarse de dos formas. En primer lugar, supone creer que ese alguien va a aceptar internamente, de buen grado y sin resistencia, tal asignación. Y en segundo lugar, asumir que con la aceptación de la categoría la persona aceptará todo aquello que la categoría lleva consigo, es decir, el significado consensual de esa categoría en el medio social de que se trate (Morales, 1999). Ante esto, es necesario recordar la propuesta de Deaux en el sentido de que las características externas que sirven para inducir el proceso de identidad, no necesariamente son las mismas para los observadores externos que para la persona o personas afectadas (Morales, 1999). En esto coincide con la distinción realizada por Tajfel sobre criterios objetivos-externos y subjetivos-internos de la pertenencia grupal y la relación entre ambos.

Conviene tomar en cuenta, además, que debido a que las formas de organización social cambian, el modo en que percibimos las categorías sociales también cambia. Es decir, las percepciones de las categorías sociales reflejan los cambios que se producen en las relaciones entre los grupos en el contexto social (Herrera & Reicher, 2007). Y puesto que el mundo en que vivimos es un mundo de cambio constante, a quienes categorizamos como endogrupo y exogrupo, a quienes vemos como aliados o enemigos, y las bases sobre las que tratamos con esas categorías, están en constante movimiento. No hay ninguna forma determinada de categorización social o de relaciones entre categorías, que opere en todos los contextos, y ningún contexto determinado es estratificado siempre en función de las mismas categorías y relaciones de categorías (Reicher, 2004). A ello se une que en la compleja sociedad moderna, las personas pertenecen a un número creciente de grupos sociales distintos, y aunque éstos con frecuencia son interdependientes, en ocasiones pueden competir entre sí (Morales, 2007).

Medición de la identidad social

Deaux (2000) señala que la teoría de la identidad social ha tendido a homogeneizar el concepto de identidad social, asumiendo que todas las identidades operan según los mismos principios básicos. Así, determinantes, operaciones y consecuencias establecidas con una identidad determinada, se presumen generalizables a otras identidades. Esto ha sido una práctica común pues se ha asumido que los procesos generales son más informativos que el análisis de casos individuales. En efecto, Deaux no niega el valor de analizar procesos que puedan ser generalizables a múltiples situaciones, pero plantea que es igualmente importante considerar las cualidades únicas y los significados idiosincráticos que los casos particulares puedan tener.

De este modo, Deaux (1992) señala que en el estudio de la identidad hay dos aspectos que merecen especial atención: a) la intensidad de una identidad (el grado de identificación con una categoría social dada o su saliencia, centralidad o importancia subjetiva), y b) los significados asociados a las identidades.

Intensidad de la identidad: La fuerza de la identificación de una persona con un grupo es un factor de gran relevancia, puesto que aunque las personas pueden compartir una misma categoría cognitiva, su grado de identificación con esa categoría puede variar substancialmente, y estas variaciones tienen importantes consecuencias en su comportamiento.

Significados de la identidad: Como plantea Deaux (2000), es un supuesto común que una identidad social dada tiene esencialmente el mismo significado y trascendencia para todos los individuos que se identifican con dicha categoría. Sin embargo, tal como las personas varían en la importancia y prioridad que conceden a una identidad particular, también pueden diferir en el significado que asocian a esa identidad. Al mismo tiempo, la naturaleza social de las identidades implica que hay una construcción social del significado, que conduce a las personas a mostrar consenso en al menos algunos aspectos de la definición de la identidad. La interrelación entre la experiencia individual y el contenido socialmente comunicado, es una cuestión clave para el análisis de la identidad social.

Una Aproximación a la Identidad Regional

Según Salazar (1996), quien plantee que la era del nacionalismo ha terminado, y que estamos en una nueva era del hombre universal, debe estar desvinculado de la realidad circundante, ya que el llamado proceso de globalización, y el desarrollo de la "aldea global", han tenido paradójicos efectos, que han derivado en el reforzamiento de la etnicidad y las identidades más cercanas a los individuos. De este modo, al tiempo que se logran acuerdos político-económicos que configuran bloques de Estados cada vez más amplios y sólidos, muchas personas tienden a entregar su lealtad y sus afectos a entidades geográficas más reducidas y por ello, poseedoras de una historia, un paisaje y un modo de vida más homogéneo.

Para Salazar (1996), este fenómeno es un buen ejemplo de la dialéctica o retórica del proceso histórico-cultural, y a juicio de diversos analistas (Naisbitt & Aburdene, 1990), esta tendencia a la conformación de comunidades regionales y locales con fuertes identidades territoriales, continuará creciendo como un mecanismo de reivindicación de los "espacios de vida" frente a las tendencias globalizantes del mercado.

Como señala este autor, al hablar de nación hay una importante referencia al hecho de "nacer", y aunque esta relación se ha ido perdiendo en otros idiomas, aparece claramente en el castellano (Salazar, 1996).

En este sentido, Salazar (1996) plantea que al hablar de nacionalismo la mayoría de las veces nos referimos a grupos que constituyen estados-nación, pero que existen muchos otros conjuntos, basados en el mismo elemento de nacimiento, que pueden generar lealtades o sentimientos de apego tan fuertes, o en algunos casos, más fuertes, que las que puede generar el Estado-nación tradicional, y señala que hay a lo menos tres casos: a) el sentimiento positivo hacia un grupo regional dentro de una nación reconocida (regionalismo); b) el apego a un agrupamiento que ignora los límites geográficos existentes y los desborda, como es el caso de los Kurdos (nacionalismo no estatal); y c) el sentimiento positivo hacia agrupamientos supranacionales, como América Latina o la Unión Europea (supranacionalismo).

En el presente trabajo, y con un objetivo meramente instrumental, hablaremos de identidad regional para referirnos a la identificación con una región político-administrativa existente dentro de un Estado-nación, y de identidad nacional, cuando hagamos referencia a la identificación con ese Estado-nación. Desde el punto de vista conceptual, la Teoría de la Identidad Social (Tajfel, 1984; Tajfel & Turner, 1989) constituye un marco útil para el estudio de las identidades regionales, puesto que enfoca las relaciones intergrupales buscando una articulación no reduccionista de los procesos psicológicos y sociales (Grad, 2001).

En el marco de esta teoría entonces, definiremos identidad regional como "aquella parte del autoconcepto de un individuo que está basada en su pertenencia a un grupo regional, junto con el significado valorativo y emocional asociado a dicha pertenencia" (Zúñiga & Asún, 2003: 75) Y cuando hablamos de grupo regional, nos referimos a un grupo humano que habita un determinado territorio y, por tanto, comparte un determinado hábitat (base ecológica), tiene una continuidad histórica (base histórica) y una continuidad social (base cultural).

Entendemos también, que la identidad regional no es un concepto estático, algo que nos es dado, se hereda y hay que conservar, sino por el contrario, la identidad se crea, mediante procesos de adaptación en el espacio y en el tiempo, y resulta asimismo, de la conjunción entre el medio físico, la continuidad histórica y la continuidad social (Lisón, 1997). De este modo, como señala Arévalo (1998), la identidad regional se refiere a un proceso dinámico, que evoluciona históricamente, y que posee referentes tanto empíricos, como abstractos o ideológicos.

Identidad Magallánica

De acuerdo con Estrada & Avendaño (2008), un análisis de los factores históricos haría suponer que la identidad magallánica no habría sido fácil de construir, pues la mayoría de quienes se consideran a sí mismos como magallánicos provienen de procesos de inmigración, tanto nacional como extrajera, y adscriben a una doble pertenencia identitaria. Sin embargo, estos mismos autores reconocen que la identidad magallánica, aunque difícil de definir, constituiría una categoría importante en la identidad de los habitantes de la región y se acompañaría de elementos estereotípicos evidenciables en rasgos comunes (Estrada & Avendaño, 2008).

En ese mismo sentido, Díaz (2009) destaca la existencia de una identidad magallánica sólida y bien definida, que se basaría en ciertos elementos claramente distinguibles por sus habitantes. De este modo, los vestigios prehistóricos y el reconocimiento de las etnias australes, las particularidades de la geografía territorial, y la evolución histórica regional, con especial atención a los procesos de inmigración chilota y europea, serían elementos que definirían para los magallánicos un marcado sentido de pertenencia y la diferenciación con las demás comunidades regionales.

En la misma línea, Molina (2011) plantea que este sentido de pertenencia a la región se expresaría en la positiva valoración de elementos singulares del territorio y la historia regional, así como de rasgos socioculturales específicos. Este autor enfatiza que el proceso de construcción social de la identidad regional magallánica sería un modo de reaccionar organizadamente a un medio ambiente que presenta especiales dificultades para la vida humana. Así, en palabras de Martinic (2006), el aislamiento físico, imposible de evitar, habría generado además, un autoaislamiento psicológico en los habitantes de la región, que se traduciría en afecto por el territorio e identificación con la realidad local y un destino compartido.

Problema de Investigación

A partir de los antecedentes ya expuestos, nos hemos planteado como problema de investigación el estudio de un caso idiosincrático de identidad social, como es la identidad magallánica, para identificar no sólo los elementos relevantes para el estudio de la identidad social en general, sino también las cualidades y significados únicos de esta particular identidad regional.

Como población objetivo, hemos elegido a los estudiantes universitarios de la región, porque consideramos que este grupo sociodemográfico es el que más probabilidades tiene de liderar futuros procesos de fortalecimiento de la identidad regional.

De este modo, nos hemos propuesto como objetivo general, describir la intensidad, los significados y los correlatos psicosociales de la identidad regional en estudiantes universitarios de la región de Magallanes.

El estudio de la intensidad de esta identidad nos permitirá evaluar hasta qué punto una categoría social externa, como es la región de nacimiento, ha sido asumida por los participantes e incorporada a su propio autoconcepto.

Y, tanto si esta "apropiación" de la categoría ha ocurrido, como si no, es necesario conocer qué significa para los individuos su pertenencia a la región, puesto que lo más probable es que las imágenes y significados asociados a las identidades regionales, sean distintos dependiendo de las características del contexto regional y de las motivaciones y valores personales. Y sólo conociendo las funciones y significados que esta identidad puede tener, será posible definir las estrategias apropiadas para promoverla.

En cuanto al estudio de los correlatos psicosociales de la identidad regional, prestaremos especial interés a la relación entre ésta y la identidad nacional, lo que nos permitirá dar respuesta a algunos de los temores que hasta el momento han dificultado el proceso descentralizador chileno, y que dicen relación con el riesgo de disminución de la unidad nacional y aumento de la discriminación intergrupal asociados a un potencial fortalecimiento de las identidades regionales.

MÉTODO

Enfoque metodológico

Se utilizó una aproximación mixta, en dos etapas. La primera fue cualitativa, y consistió en la realización de grupos focales cuyos resultados permitieron la formulación de hipótesis de trabajo y la construcción y/o adecuación de los instrumentos a utilizar en la siguiente fase de la investigación. Por limitaciones de espacio, en este artículo se reportará sólo la segunda etapa del estudio, que corresponde a la fase cuantitativa y que fue realizada durante el segundo semestre del año 2010.

Participantes

Se trabajó con una muestra compuesta por 279 participantes, seleccionados a través de un muestreo probabilístico por conglomerados polietápico proporcional, lo que implica trabajar con un error muestral de aproximadamente 7%. El 30% fueron hombres y el 70% mujeres, la media de edad fue de 22 años, con mediana de 21 y moda de 20. El 77% de los participantes nació en la región de Magallanes y el 14% declara pertenecer a un pueblo originario o indígena.

Instrumentos

Se aplicó un cuestionario compuesto por los siguientes instrumentos:

a) Escala de identidad regional (Zúñiga y Asún, 2004). Es una escala en formato Likert que ha presentado excelentes propiedades psicométricas y sólidas evidencias de validez estimada a través de procedimientos de constructo y convergentes. Se utilizó una versión de 26 ítems que miden la identidad regional a través de tres dimensiones: conciencia de pertenencia, identificación con el territorio de la región e identificación con los habitantes, la cultura y la historia de la región. La fiabilidad fue evaluada en términos de la consistencia interna del test, a través de la versión para ítems ordinales del coeficiente alfa de Cronbach (Elosua & Zumbo, 2008), obteniéndose una fiabilidad óptima para la escala global (alfa ordinal =.95) y valores totalmente aceptables para las subescalas (entre .85 y .93).
b)  Cuestionario de adscripciones valóricas de Schwartz: Se utilizó la versión traducida y validada en Chile por Saiz (2003), que está conformada por 40 ítems de respuesta graduada, agrupadas en 10 subescalas, con índices de consistencia interna entre .47 y .81.
c) Índice de identificaciones territoriales. Se mide la identificación con distintas áreas territoriales a través de seis preguntas de autoasignación en un continuo de siete puntos.
d)  Caracterización prototípica de la región y los habitantes de la región. Se pidió a los participantes que mencionaran tres características (tres palabras) que distinguieran a la región de Magallanes del resto del país y tres características (tres palabras) distintivas de los habitantes de la región en comparación con el resto de los chilenos. Junto a cada característica debían indicar con un signo + o - si ésta les parecía positiva o negativa.
e) Índice de nivel de participación en organizaciones: Consta de tres preguntas respecto a la participación del sujeto.
f)  Índice de exposición a medios regionales de comunicación de masas: Se pregunta acerca del seguimiento de prensa, radio y televisión regionales.
g)  Índice de sentimiento religioso del sujeto: Consta de dos preguntas acerca de la pertenencia y el nivel de implicación religiosa del sujeto.
h) Índice de nivel socio económico familiar del sujeto: Son tres preguntas sobre nivel educativo de los padres y ocupación del jefe de hogar.
i) Índice de posicionamiento político del sujeto: Se pregunta por la posición y militancia política del sujeto, y si está o no inscrito en los registros electorales.
j) Preguntas de identificación sociodemográfica: Se pregunta por el origen urbano/rural, pertenencia étnica, edad, sexo y carrera estudiada.

 Procedimiento

Se confeccionó una lista de todas las carreras universitarias impartidas por todas las universidades presentes en la región, agrupadas por área del conocimiento. Luego, se escogieron al azar 10 carreras, buscando reflejar la proporción de carreras por área del conocimiento existente en la región. Seguidamente, se contactó al Director de cada carrera seleccionada, se le explicaron los objetivos del estudio y se solicitó su autorización para la aplicación del cuestionario a un curso cualquiera, excepto alumnos de primer año. Esta restricción se debió al interés por determinar si los planes de estudio de las distintas carreras ejercían alguna influencia sobre la identidad regional de los participantes, y de ser así, los alumnos de primer año habrían estado expuestos por muy poco tiempo a la correspondiente socialización como para que los efectos fueran visibles.

Una vez obtenidas las autorizaciones correspondientes en cada carrera, se aplicó el instrumento a los alumnos de cada curso seleccionado. La aplicación fue autoadministrada colectivamente en el aula de clases, con una investigadora presente, quien leyó las instrucciones y respondió las consultas de los participantes. Con el fin de mejorar la validez de los resultados y disminuir la deseabilidad social, se incluyó al comienzo del cuestionario una presentación que explicaba la forma de responder y enfatizaba que la encuesta era voluntaria y anónima y no había respuestas correctas o incorrectas. La aplicación tardó en promedio 20 minutos. La digitación de los datos fue realizada por dos integrantes del equipo de investigación, realizándose posteriormente un proceso de revisión cruzada.

Para la codificación de las respuestas de los participantes a las preguntas semiabiertas del cuestionario, un equipo de cuatro investigadores, de forma independiente, categorizaron todas las respuestas en base a un criterio de similitud, considerando además si la valencia asignada a la característica era positiva o negativa. Luego de revisar colectivamente, discutir y corregir los criterios de agrupamiento, se incorporaron títulos y definiciones a cada familia de códigos, dando como resultado el sistema de categorización que permitió el análisis de estas respuestas.

El análisis de los datos se realizó con el software SPSS versión 19 (SPSS, 2010).

RESULTADOS

Intensidad de la identidad regional

Dado que ante la pregunta ¿De qué región te consideras? un 15% de los participantes menciona una región distinta de Magallanes, y de éstos, el 100% no nació en la región y casi un 80% lleva viviendo en ella menos de cinco años, para calcular el nivel de identidad regional de los participantes efectivamente magallánicos, fue necesario seleccionar una submuestra, que incluyó sólo a los estudiantes que respondieron considerarse de esta región. El resto de los análisis que se presentan en este artículo se refieren a también a esta submuestras de estudiantes, a menos que lo contrario se indique explícitamente.

En la Figura 1 se presenta la distribución de los puntajes en la escala de identidad regional para esta submuestra, compuesta por 225 participantes. Como puede observarse, los estudiantes obtuvieron un puntaje medio de 3,93 en una escala de 1 a 5. Es decir, en promedio los estudiantes obtuvieron casi un 79% del puntaje máximo posible.

Fig. 1 Puntaje en la Escala de Identidad Regional.

Para tener una mejor aproximación a la intensidad de la identidad regional, resulta de utilidad compararla con la de otras identidades territoriales. Para ello, se preguntó a los participantes por su grado de identificación con su barrio, ciudad, provincia, región, Chile y América Latina, a través de una escala de autoasignación de 7 puntos.

En la Figura 2 se presenta el nivel medio de identificación con las distintas entidades territoriales para la submuestra ya descrita, y podemos ver que los estudiantes manifiestan los mayores grados de identificación con su región (6,2) y con su ciudad (6,1).

Fig. 2 Identidades Territoriales.

Significados de la identidad regional

Para acercarnos a los significados que la identidad regional tiene para los estudiantes universitarios de Magallanes, hemos recurrido a dos aproximaciones: 1) Las respuestas a las preguntas semiabiertas de la encuesta, donde se pedía a los encuestados señalar características distintivas de la región y sus habitantes; y 2) La aplicación del modelo de Schwartz (1992) sobre la organización de los valores personales, siguiendo la propuesta de Grad (2001).

1) El análisis de las respuestas a las preguntas abiertas del cuestionario muestra, en primer lugar, un importante consenso en el significado de la identidad magallánica, ya que pocas categorías agrupan la mayoría de las características mencionadas por los participantes como distintivas de su región y su grupo regional.

En la Figura 3 se presentan las categorías que, según los participantes, distinguen a la región de Magallanes del resto del país, y que agrupan más del 50% de las menciones. De las seis características más mencionadas por los encuestados sólo dos de ellas, "aislada" y "mal clima", tienen una valencia negativa.

Fig. 3. Características distintivas de la región de Magallanes.

En la Figura 4, se presentan las categorías que agrupan más del 50% de las características mencionadas por los participantes como distintivas de los habitantes de Magallanes en comparación con el resto de los chilenos. Todas estas categorías son valoradas en forma positiva por los participantes.

Fig. 4. Características distintivas de los habitantes de Magallanes.

2) La aproximación a los significados de una identidad social a partir de su relación con los valores personales del individuo, recupera postulados iniciales del propio Tajfel (1972), quien planteaba que la categorización social está íntimamente asociada a la expresión y mantenimiento de valores compartidos por el grupo del perceptor. Así, la conceptualización de la identidad como un valor, permite estudiar indirectamente su significado, ya que como propone Rokeach (1973), el significado funcional de los valores personales se refleja en las relaciones que las personas establecen entre ellos. El modelo de Schwartz (1992) agrupa los valores en 10 tipos (poder, logro, hedonismo, estimulación, autodirección, universalismo, benevolencia, conformidad, tradición y seguridad) que pueden ser organizados en dos dimensiones bipolares. Una que opone conservadurismo (seguridad, tradición y conformidad) versus apertura al cambio (autodirección, estimulación y hedonismo), y otra que opone autotrascendencia (benevolencia y universalismo) versus autopromoción (logro y poder).

Para acercarnos al significado de la identidad magallánica a través de su relación entre ésta y los valores del modelo de Schwartz, hemos recurrido a la técnica del escalamiento multidimensional, que representa en distancias geométricas el grado de relación entre distintas variables, que en este caso, son los 40 ítems del cuestionario de adscripciones valóricas y el puntaje en la escala de identidad regional.

Dado el nivel de medición de las variables y el tipo de instrumento empleado, se ha optado por realizar un escalamiento basado en distancias euclídeas para datos ordinales. Se exploraron soluciones que incluían entre 1 a 4 dimensiones. Si bien una solución bidimensional era totalmente aceptable (Perez, 2008) dada la magnitud de varianza explicada (RSQ=0.7) el nivel de S-stress resultó alto incluso para la solución de 4 dimensiones (S-stress=0.113). No obstante, esto es explicable por la irregular fiabilidad de alguna de las subescalas del cuestionario de valores de Schwartz (ver apartado sobre instrumentos), por lo que se decidió analizar solamente las configuraciones bi y tri dimensionales (S-stress de 0.232 y 0.160 respectivamente).

Se constató que la tercera dimensión sólo mostraba la diferencia entre la identidad regional con el resto de valores, por lo que no ofrecía una interpretación clara de la primera, optándose entonces por representar e interpretar sólo la solución bidimensional (ver figura 5). Como una guía para la interpretación del gráfico, se ha incorporado junto a cada agrupación de ítems una etiqueta con el tipo valórico que representan, y para identificarla más fácilmente, la puntuación en la escala de identidad regional aparece dentro de una elipse. Tal como podemos apreciar en la figura 5, la identidad regional de los participantes aparece cercana a los valores de seguridad (armonía, estabilidad y seguridad en la sociedad, las relaciones y uno mismo), tradición (respeto, compromiso y aceptación de las costumbres e ideas que proporciona la cultura tradicional) y conformidad (restricción de acciones, tendencias e impulsos que pueden disgustar o dañar a otros y violar normas o expectativas sociales), que en conjunto, constituyen valores de conservación, es decir, valores que enfatizan el orden, la armonía y el autocontrol.

Figura 5. Valores asociados a la identidad regional Magallánica.

Relación de la identidad regional con otras identidades territoriales

Se encontró una correlación positiva y significativa entre la identificación con la región y el grado de identificación con el barrio, la ciudad, la provincia, el país y América Latina, medidos con la pregunta ¿en qué medida te sientes identificado con? Como puede observarse en la Tabla 1, la mayor correlación es con la propia ciudad, seguida por la provincia y el país.

Tabla 1. Asociación de la identidad regional magallánica con otras identidades territoriales.

Estos resultados nos indican que existe una relación positiva entre la identidad regional magallánica y el resto de las identidades territoriales de los participantes. Es decir, que los participantes que más se identifican con la región de Magallanes, son a su vez los que más se identifican con otras entidades territoriales. Esto estaría indicando que una persona puede sentirse muy identificada con su grupo regional y al mismo tiempo sentirse parte de categorías más inclusivas, como el país, y menos inclusivas, como la provincia.

Relación de la identidad regional con otras variables

Al igual que en estudios realizados en otras regiones del país, con poblaciones similares (Zúñiga & Asún 2004, 2010, 2013), hemos encontrado que los mayores correlatos de la identidad regional, estarían dados por variables de corte más bien sociodemográfico. Considerando a la totalidad de los participantes, se observan diferencias en el puntaje medio en la escala de identidad regional entre los estudiantes que han nacido en la región y los que no han nacido en ella (t270=8.184; p<.001), siendo mayores los puntajes de los primeros. También es mayor la intensidad media de la identidad regional en aquellos estudiantes cuyos padres han nacido en la región que en aquellos cuyos padres han nacido en cualquier otra región (diferencia de media según región de nacimiento de la madre: t270=5.298, p<.001; diferencia de media según región de nacimiento del padre: t229=3.556, p<.001), y se aprecia una correlación positiva entre la intensidad de la identidad regional y los años que se lleva viviendo en la región, en caso de no haber nacido en ella (Rho=.534; n=62; p<.001). Como era de esperar, los participantes que declaran considerarse de Magallanes, tienen puntajes más altos en la escala de identidad regional que quienes manifiestan considerarse de cualquier otra región (t68.5=9.101, p<.000).

En cuanto a las variables psicosociales que aparecen asociadas a la intensidad de la identidad regional, para la submuestra de participantes que se considera de la región (n=219), hemos encontrado una relación positiva y significativa entre ésta y la participación en organizaciones sociales (t217=2.,775; p=.006), así como con la frecuencia con la que se ven los noticiarios regionales en televisión (Rho=.221; p=.001), se escuchan radios regionales (Rho=.221; p=.001) y se lee la prensa regional (Rho=.215; p=.001).

En cambio, no se ha encontrado asociación con la carrera o universidad en que se estudia, el género, el origen urbano o rural, la pertenencia étnica, la religión, la posición política, ni el estar o no inscrito en los registros electorales.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIÓN

Nuestro primer objetivo fue describir la intensidad de la identidad regional de los participantes, y al respecto, hemos encontrado que los estudiantes encuestados presentan un puntaje promedio en la escala de identidad regional superior a la media métrica teórica del cuestionario, y además, este puntaje es significativamente superior al puntaje promedio encontrado por los mismos autores en poblaciones equivalentes de otras regiones del país (Zúñiga & Asún 2003, 2010, 2013), siendo los estudiantes magallánicos, los únicos, en seis regiones estudiadas (n total = 1617 estudiantes), que obtienen un puntaje promedio significativamente mayor al resto (t365.1=6,26; p<0.001)2.

Por otro lado, el que los estudiantes hayan podido responder sin dificultades las preguntas que les solicitaban mencionar características distintivas de la región y sus habitantes, en comparación con el resto del país y de los chilenos, indicaría que los participantes perciben a los habitantes de su región como una categoría diferenciada y no sólo como una muestra aleatoria del grupo nacional más inclusivo.

Adicionalmente, al comparar distintas identidades territoriales de los participantes, podemos ver que la identificación con la región y la propia ciudad son las que aparecen con mayor intensidad. Esto también es un elemento que distingue la región de Magallanes del resto de las regiones estudiadas por los autores, en las cuales la mayor identificación de los estudiantes es siempre con el país (Zúñiga & Asún 2003, 2010, 2013).

En cuanto al objetivo de describir los significados de la identidad regional, encontramos que, aunque los estudiantes señalaron una gran diversidad de adjetivos para describir a su grupo regional, en general hubo bastante acuerdo y concordancia, ya que más del cincuenta por ciento de las menciones se concentran en unas pocas categorías. Esto nos recuerda que hay una construcción social del significado de las identidades, que conduce a las personas a mostrar consenso en al menos algunos aspectos de su definición. Como plantea Deaux (2000), la interrelación entre la experiencia individual y el contenido socialmente comunicado, es una cuestión clave para el análisis de la identidad social. Y en el análisis de este significado socialmente consensuado podemos observar una gran coherencia entre la imagen que los participantes tienen de la región y la que tienen de sus habitantes. Pudiendo concluirse además, que aquellos elementos que consideran distintivos de la región y que evalúan negativamente, son a su vez inseparables de aquellas características que evalúan de forma positiva. De este modo, podemos suponer que el aislamiento, que tantos costos tiene para los magallánicos, tiene también efectos positivos, como son la seguridad y la tranquilidad. De igual forma, las particulares características geográficas, asociadas a las áridas condiciones ambientales, son las que brindan uno de los elementos más valorados de la región, como es la belleza de su paisaje. A su vez, el aislamiento y las difíciles condiciones ambientales pueden haber contribuido a generar un estilo de relaciones sociales basadas en la cooperación, la confianza mutua, y la capacidad para llevar a cabo trabajo conjunto y acción colectiva. Y en este contexto de aislamiento, difíciles condiciones ambientales, percepción de poco apoyo por parte del Gobierno central, y un clima de colaboración social, no es difícil hipotetizar que el regionalismo, característica evaluada positivamente por los participantes, surja como una estrategia de enfrentamiento colectivo de estas dificultades.

Por otro lado, al acercarnos al significado de la identidad magallánica a través de su relación con los valores del modelo de Schwartz, hemos encontrado que ésta aparece asociada a los valores de conservación, es decir, a la valoración de la seguridad, las tradiciones y el autocontrol, lo que nos permite hipotetizar que los individuos con una alta identidad magallánica tenderán a otorgar importancia al mantenimiento del orden tradicional y a restringir las acciones que puedan interferir en la solidaridad grupal o el mantenimiento de las tradiciones. Esto, que resulta consistente con las características distintivas del grupo regional más valoradas por los participantes (seguridad, amabilidad y solidaridad), es distinto a lo observado en estudios realizados con poblaciones similares en otras regiones chilenas, donde la identidad regional aparece cercana a valores de benevolencia y universalismo, los que en conjunto constituyen los valores de autotrascendencia (Asún & Zúñiga, 2013). Como posible explicación a estas diferencias, podemos plantear la hipótesis de que, en línea con la alta valoración del regionalismo y la percepción de aislamiento y lejanía, los participantes magallánicos perciban la necesidad de conservar y proteger al grupo psicológico regional más que los participantes de otras regiones, que tienen mayor contacto e intercambio con el resto del país, y donde la identificación con la región se asocia más a trascender los propios intereses (personales y grupales) que a proteger la identidad del propio grupo. Sin embargo, es interesante notar que según el modelo teórico, ambos tipos valóricos serían adyacentes, es decir, entre los valores de conservación y autotrascendencia existiría un continuo motivacional ya que comparten algunas de las metas que procuran alcanzar.

Nuestro tercer objetivo fue determinar la relación entre la identidad regional y otras identidad territoriales y encontramos una relación positiva y significativa entre la identificación con la región y todas las demás identidades territoriales de los participantes. Especial interés cobra el análisis de la relación entre la identidad regional y la identidad nacional, ya que parte de los temores asociados a un potencial fortalecimiento de las identidades regionales en Chile tienen que ver con el riego de disminución de la identidad nacional y por lo tanto, de surgimiento de posibles conflictos interregionales, como ocurre en otras latitudes. Sin embargo, los resultados de este estudio parecen indicar que la saliencia de una identidad grupal no provoca, necesariamente, un aumento de la discriminación intergrupal, especialmente en situaciones de categorización múltiple como esta, ya que los datos indican que los distintos niveles de identificación nacional y regional pueden coexistir, es decir, constituir identidades inclusivas, en la medida que una alta identidad con uno de ellos no tiene por qué suponer el rechazo de los otros grupos. Por tanto, la presente investigación arroja evidencia a favor de la propuesta de Simon, Kulla & Zobel (1995) respecto a que una identidad social positiva puede lograrse no sólo por el establecimiento de una diferenciación positiva entre el endogrupo y un exogrupo relevante, sino que ésta también puede lograrse a través de una diferenciación positiva entre el endogrupo menos inclusivo y el más inclusivo, es decir, entre el grupo nacional y el regional. Y damos por supuesto que se trata de una diferenciación positiva porque, tal como señala Tajfel (1984), al menos en nuestros tipos de sociedades, las personas se esfuerzan por lograr un autoconcepto satisfactorio, y por lo tanto, un individuo tenderá a permanecer como miembro de un grupo si éste contribuye a los aspectos positivos de su identidad social, es decir, a aquellos aspectos de los que obtiene alguna satisfacción.

De este modo, y dado que en promedio los estudiantes encuestados presentan altos niveles de identificación con su región, podemos concluir que para la mayoría de ellos su pertenencia al grupo regional supone una contribución positiva para su autoimagen. De hecho, las características que mencionan como distintivas de su región y de los miembros del grupo regional, reflejan, en promedio, una percepción positiva de éstos.

Además, el último de nuestros objetivos fue identificar las variables asociadas a la identidad magallánica, y en este sentido, el que los mayores predictores de ésta sean la región de nacimiento del sujeto y de sus padres, pareciera sugerir que los procesos de socialización primaria estarían jugando un importante papel en la construcción de la identidad regional. De igual modo, el que las variables psicosociales más asociadas a esta identidad sean el consumo de medios de comunicación regionales y la participación en organizaciones sociales, estaría corroborando, una vez más, la naturaleza social de las identidades.

Por otra parte, la falta de asociación con las variables sociodemográficas más clásicas y con la posición política, parecen confirmar el carácter transversal de esta identidad regional, que no estaría limitada a determinados grupos sociales, culturales o ideológicos.

En conclusión, este trabajo aporta evidencia en favor de la tesis sostenida por distintos autores, respecto a la existencia de una identidad propiamente magallánica, que distingue a sus habitantes y que tendría su origen en un proceso de construcción social (Martinic 2006, 2010; Díaz, 2010, Molina, 2011). En este sentido, este estudio confirma que los participantes perciben a su región como una categoría diferenciada, se identifican con ella y comparten en gran medida los significados asociados a esta pertenencia.

También resulta relevante el que parece existir una relación de inclusividad entre la identidad magallánica y la identidad nacional, pues esto permitiría descartar posibles temores acerca de que un fortalecimiento de esta identidad regional pudiera repercutir en una disminución de la unidad nacional.

Finalmente, y como un aporte adicional del presente trabajo, queremos mencionar que esta investigación corrobora que la aplicación de la teoría de la identidad social no está restringido al análisis de la diferenciación intergrupal en contextos sociales que comprenden grupos mutuamente excluyentes, ya que este modelo nos ha sido de gran utilidad en un contexto social que comprende endogrupos con distintos niveles de inclusividad, como es la relación entre la identidad regional y la nacional.

 

NOTAS

1 Trabajo realizado en el marco del Proyecto FONDECYT N°11090119 Identidades regionales, discriminación intergrupal y potencial de movilización colectiva: Una aproximación desde la teoría de la identidad social, financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de Chile.

2 La comparación con las puntuaciones de los estudiantes de Valparaiso y La Araucanía se ha hecho sobre la media que éstos han obtenido en una versión previa de 17 ítems de la escala de Identidad regional. No obstante la comparación es legítima pues la correlación entre la versión actual de la escala (26 ítems) y la original (17 ítems) es 0.98.

 

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Recibido: 15/03/2012; Aceptado: 09/04/2013; Versión final: 29/04/2013.

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