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Magallania (Punta Arenas)

versión On-line ISSN 0718-2244

Magallania vol.42 no.1 Punta Arenas  2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22442014000100003 

ARTICULOS

 

Rastreando Huellas. La Dinámica del Paisaje en la Paciencia, Tierra del Fuego

 

Tracking Footprints. Landscape Dynamics in Paciencia, Tierra del Fuego

 

Macarena Fernández G.*

* Egresada de Antropología Social, Macarena Fernández estudió en la Universidad Academia Humanismo Cristiano en Santiago, Chile (UAHC) y colaboradora en Wildlife Conservation Society Chile (WCS) en Tierra del Fuego, Chile. macarenapfg@gmail.com.


RESUMEN

El valle de La Paciencia ha sido una zona de Tierra del Fuego donde han suscitado diferentes momentos culturales que caracterizan parte de esta isla. Realizar su reconstrucción histórica fue uno de los objetivos principales de esta investigación, siendo posible especialmente gracias al rescate de diferentes historias de vida complementadas con material bibliográfico y fotográfico. Una dinámica cultural que se refleja en su actual paisaje. Este artículo presenta un recorrido por un área poco conocida que de ser terreno nómada se transformó en uno de las factorías madereras más importantes de Tierra del Fuego, para luego dar cavida a la ganadería bovina y quedar actualmente bajo lineamientos de conservación de su biodiversidad.

PALABRAS CLAVES: La Paciencia, historia, aserradero, ganadería, conservación.


ABSTRACT

The Paciencia Valley has been an area of Tierra del Fuego where different cultural moments have raised, characterizing part of this island. Making his historical reconstruction was one of the main objectives of this research, especially being possible thanks to the rescue of different life stories supplemented with bibliographic and photographic data. A cultural dynamic that is reflected in its current landscape. This paper presents a tour of an area little known that past from being a nomadic land to became one of the most important timber factories of Tierra del Fuego, and later becoming cattle territory and currently under guidelines to preserve its biodiversity.

KEY WORDS: Paciencia, history, sawmill, cattle raising, conservation.


 

INTRODUCCIÓN

A fines de 2011 se comenzó a abrir una senda pedestre que cruza el valle de La Paciencia ubicada en Tierra del Fuego Chilena. Este sendero comienza en el lago Despreciado hasta el fiordo Almirantazgo, área que se encuentra actualmente a cargo de Wildlife Conservation Society, ONG dedicada a la protección y conservación de la biodiversidad. Al recorrer este lugar se presentaron como parte del paisaje una serie de elementos culturales que daban cuenta de diferentes momentos históricos ocurridos aquí. Así surge la inquietud de reconstruir está historia y responder ¿qué es lo que hace de La Paciencia un paisaje cultural? Esta investigación1 forma parte de mi tesis de Antropología que se enmarca dentro de las temáticas de Paisajes Culturales y Patrimonio Inmaterial centrada en identificar el modo en que se habitó el sector de La Paciencia y cómo esto ha determinado su actual paisaje.

La manera de acercarse a esta comprensión ha sido a través de historias de vida de quienes vivieron en este lugar y de visitas a terreno, las que permitieron observar y describir elementos materiales de las distintas épocas ocurridas y que aún se encuentran presentes. A través de los relatos y asociaciones se ha ido reconstruyendo esta historia y su paisaje. El patrimonio inmaterial rescatado con esta investigación ha sido fundamental, ya que representa gran parte de una historia que sólo está en la memoria de quienes la protagonizaron.

La revisión de libros, fuentes históricas y fotográficas han sido importantes para contextualizar las distintas épocas transcurridas en La Paciencia. Sin embargo no existe bibliografía específica al respecto. Podemos suponer que el paisaje cultural de La Paciencia tiene características particulares de las distintas épocas de desarrollo ocurrido en esta zona de Tierra del Fuego, desde sus vestigios étnicos, aserraderos, ganaderos, y actualmente como lugar de conservación, en el que el sendero trazado permite divisar las huellas de ese pasado.

La Paciencia, ubicada en la ribera noreste del Seno Almirantazgo en Tierra del Fuego, surgió como un aserradero creado aproximadamente en el año 1915 por la Sociedad Ganadera y Comercial Menéndez - Behety. Su funcionamiento como aserradero alcanzó alrededor de 20 años, llegando a vender sus productos a diferentes lugares de Argentina y Magallanes. Debido a situaciones de índole política y económica fue mermando su funcionamiento hasta el cierre total de sus actividades. Cuando el aserradero dejó de funcionar se introdujo la ganadería de vacunos hasta mediados de los años 90.

En 1996, la Forestal Trillium, empresa canadiense de explotación maderera, fijó su interés en Tierra del Fuego y compró entre otros La Paciencia, explotándose nuevamente el bosque. Esta empresa fracasó al poco tiempo y sus terrenos fueron entregados en 2003 a una organización no gubernamental, llamada Wildlife Conservation Society, WCS, para su protección y conservación. Cada una de estas ocupaciones introdujo un modo propio de organización del paisaje.

Recientemente WCS ha hecho un sendero de caminata que va desde el lago Despreciado hasta La Paciencia, recorriendo los bosques y turbales que allí se encuentran, siendo el único medio terrestre para llegar. Antiguamente sólo se accedía mediante embarcaciones o a caballo. Avanzando por este sendero se observan rastros de las distintas épocas y sus actividades allí desarrolladas. Vigas emperilladas2 que se confunden con troncos en proceso de renovación, cortes de hacha que se diferencian de los de motosierra.

Planchados por donde pasaron caravanas con productos de la estancia La Marina, Argentina; antiguos puestos y actualmente el propio sendero dan cuenta de cómo el soporte natural se funde con elementos culturales. Lo que todo en su conjunto refleja la dinámica del paisaje cultural que allí se ha desarrollado dejando implícito un registro del patrimonio inmaterial.

Lo que se presenta aquí es una correlación de la información obtenida en terreno, junto con relatos de vida y documentos escritos. Se intenta dar cuenta de cómo las diferentes historias de La Paciencia están íntimamente ligas con una materialidad y una inmaterialidad; eso que podemos decir como Patrimonio Material e Inmaterial. Los elementos físicos que se ven mientras se recorre el sector mencionado cobran sentido gracias al conocimiento e historias que hay detrás de estos, pues permiten comprender el porqué del paisaje que hay ante el espectador. El paisaje presente en La Paciencia es una manifestación dinámica en el tiempo donde factores naturales y humanos han interactuado convirtiéndose en lo que se observa hoy en día. Una especie de estancamiento que finalmente no para de cambiar.

El objetivo de esta investigación se basó en describir los procesos culturales ocurridos en este valle para entender su paisaje como parte activa de dichos procesos. El paisaje es una expresión de la interacción humana y natural donde aparecen tanto rasgos materiales como inmateriales y simbólicos. En sí el paisaje es un resultado de una serie de procesos y eventos históricos y naturales (Turri 2004: 5).

 

UBICACIÓN Y RECORRIDO

La Paciencia se ubica al sur de Tierra del Fuego, en la ribera noreste del fiordo del Almirantazgo, a latitud 54° 22' S., y longitud 69° 10'W. Es un sector boscoso, con gran biodiversidad. Presenta un valle denominado el Valle de La Paciencia contando con una gran fuente fluvial, el río Sánchez, que recorre todo el valle.

Fig. 1 Valle de La Paciencia, por Walter Alvia.

Fig. 2 Contexto geográfico y ubicación de La Paciencia, comuna de Timaukel, Tierra del Fuego Chilena. El área demarcada en el mapa inferior es el Parque Privado Karukinka, terrenos donde se inserta el sector de esta investigación. Al costado derecho del nombre La Paciencia se extiende el valle homónimo.

El sector al que corresponde este artículo es un circuito de aproximadamente 35 kilómetros por tramo. Podría delimitarse desde el lago Despreciado hasta la costa del fiordo Almirantazgo, que es donde se encuentran las casas antiguas de La Paciencia. Es un área especialmente boscosa, con presencia de castoreras, turberas y cerros de más de 800 mts. de altura con una gran biodiversidad.

Sólo por nombrar algunos, podemos decir que predominan principalmente árboles como Lenga (Nothofagus pumilio), Coigüe (Nothofagus betuloides) y Ñirre (Nothofagus antarctica). Arbustos como el Calafate (Berberis buxifolia), Ciruelillo (Embothrium coccineum), Michay (Berberis ilicifolia), Murtilla (Emptrum rubrum), entre otros. También se observan diferentes ejemplares de flores, hongos y líquenes. En cuanto a fauna, encontramos distintas aves como cóndores, carpinteros, churretes, rayaditos, tordos, entre varias otras; y mamíferos como el guanaco, zorros culpeo y castores, por nombrar a los más comunes.

El recorrido de este valle es parte de una caminata de a lo menos tres días pasando especialmente por bosques. En este sector no hay casas, ni gente viviendo de manera estable. Desde casi el comienzo se percibe la naturaleza como "poco intervenida", pero realmente están presentes diferentes épocas de la historia humana sucedida en la región.

Durante la caminata se pueden apreciar planchados , troncos trabajados para que fueran llevados al aserradero, cortes de motosierra, árboles creciendo sobre otros cortados, sendas realizadas por animales, antiguos puestos de trabajos, el propio sendero que se hizo el verano del 2012 y cuando se llega a la costa del fiordo Almirantazgo, se observan casas y corrales que se utilizaron, algunas en la época del aserradero y otras construidas posteriormente para la ganadería. Este es un sector que no ha sido intensamente transitado a pesar de las diferentes actividades que allí se desarrollaron. Su difícil conectividad y accesibilidad ha permitido que la intervención humana sea de una manera precisa. Se podía llegar a caballo, lo que demoraba un par de días desde Porvenir o en embarcaciones que recalaban en la costa de La Paciencia, viaje que duraba más de 15 horas dependiendo del clima.

Los rastros culturales han conseguido mantenerse en el tiempo, y a su vez se han fusionado con la naturaleza en constante crecimiento y movimiento. Cabe destacar que esta situación (poco tránsito humano) siguió siendo posible, ya que desde hace diez años, cuando la forestal Trillium abandonó el negocio de la madera, este sector fue protegido formándose el Parque Natural Karukinka, parque que tiene destinado estos terrenos a su preservación y conservación; por lo que las modificaciones en el paisaje desde sus últimos pobladores, más allá de las propiamente naturales, ha sido solamente el reciente sendero.

 

LOS DIFERENTES PAISAJES CULTURALES:

El hombre modela a la naturaleza de acuerdo a sus propios requerimientos de manera que gradualmente la transforma en paisaje Cataldi, siglo XVI.

El sendero sólo puede hacerse caminando o a caballo si lo permite. También existe la opción, que era utilizada bastante en la época del aserradero y de la ganadería, de llegar en embarcación por el fiordo Almirantazgo. Desde allí se internaban al bosque hasta el lago Despreciado, donde actualmente está el camino principal que conecta con estancia Vicuña al norte y al sur con el Lago Fagnano.

El tránsito de personas que recorrieron este sector de Tierra del Fuego durante los últimos cien años no ha sido intenso. En la época del aserradero fue cuando se registró la mayor cantidad de individuos que no sobrepasaron las 200 personas. Luego con la ganadería el número de habitantes se redujo considerablemente llegando a ser entre dos a seis personas dependiendo la época del año.

Al no existir un sendero que conectase con otros puntos las personas que venían solamente por conocer fueron pocas, generando una mínima intervención en el paisaje. Cuando Forestal Trillium comenzó nuevamente con las explotaciones madereras no se alcanzó a abordar La Paciencia, por lo que el impacto propio de esta actividad no alcanzó a afectar estos bosques.

Durante la época en que La Paciencia quedó prácticamente deshabitada, después del funcionamiento del aserradero, especialmente los pescadores que llegaban a esa zona fueron paulatinamente desarmando y reutilizando los materiales de las construcciones que allí quedaron. Esto generó una modificación del paisaje retornándolo en cierta manera, a un estado casi original.

Después de los Selk'nam y Kawesqar, las personas que habitaron en este territorio lo hicieron principalmente, porque trabajan en el lugar. Los habitantes se relacionaron con éste, porque ejercían una actividad económica en particular, ya fuera por el aserradero o la ganadería. Aunque plasmaban ciertas formas de vida, el territorio era un recurso económico, que debía trabajarse de una manera determinada que fuera en lo posible lo más económicamente eficiente.

No se generaron comunidades que después del cierre del aserradero mantuvieran los modos de vida en La Paciencia; todos se fueron de allí. Luego con la ganadería las personas estables eran una, dos o tres, quienes se preocupaban de buscar animales, bagualear3 y abrir mejores huellas que las dejadas por la explotación maderera. Por lo tanto se trata de procesos culturales, directamente relacionados con una actividad económica, de individuos modificando el paisaje de un modo particular. Modos que les eran convenientes más que para la vida misma del individuo para la actividad productiva que ejercían.

Para comprender los modos en que se habitó La Paciencia se dividió en cuatro Momentos Históricos Culturales la historia humana sucedida en este valle:

• I Momento Histórico Cultural: El territorio entre los nómades. Tránsito terrestre y canoero (11.000 A.P. -1930 app.).

• II Momento Histórico Cultural: La actividad maderera "Aserradero la Paciencia" (1915-1941).

• III Momento Histórico Cultural: La actividad ganadera, "Estancia la Paciencia", y su venta a la Forestal Trillium (1941-1996).

• IV Momento Histórico Cultural: Forestal Trillium Ltda. y la entrega de los terrenos a Wildlife Conservation Society (1996 -2013). Sendero La Paciencia.

A continuación se detalla cada uno de ellos.

I Momento Histórico Cultural: El territorio entre los nómades, tránsito terrestre y canoero (11.000 AP -1930)

Aún cuando este trabajo no profundiza en la ocupación de los pueblos originarios en el sector de La Paciencia, es crucial entender que fue un sector donde sí habitaron, siendo especialmente los Selk'nam y Kawésqar quienes lo transitaron. El primer grupo eran nómades terrestres y el segundo nómades canoeros. Se sabe que ellos convivían en pequeños núcleos familiares y al ser nómades se movían por el territorio de acuerdo a sus necesidades y épocas del año. Se trasladaban generalmente hacia donde podían encontrar alimentos y recursos naturales para su vivencia.

El primer poblamiento de Tierra del Fuego-Patagonia se inicio hace unos 12.000 años y los antepasados de las etnias Aonikenk, Sel'knam, Yamana y Kaweskar se instalaron progresivamente a medida que el deshielo de la región lo permitió (Bour et al. 1998: 69).

En uno de los viajes efectuados a La Paciencia, estuvimos un grupo interdisciplinario investigando el área. En ese viaje se identificaron diferentes sitios arqueológicos, tanto en la costa del Almirantazgo como al interior de los bosques. Estos sitios aún no han sido investigados, pero al menos dan cuenta de que sí transitaban los oriundos habitantes.

Desde hace 12.000 años atrás ya estaban los autóctonos conviviendo con el paisaje, los que debido al dinamismo social sucedido por el colonialismo finalmente fueron desplazados hasta su cuasi total desaparición. No destruían la fauna ni los bosque y plantas, por lo que permitía que la gente permaneciera asentada, durante miles de años, en áreas circunscritas (Chapman 2012: 27). La intervención por parte de estas etnias sobre el terreno mismo no fue de gran impacto donde la armonía con el entorno se plasmó en sus modos de vida y su cosmovisión. Por ello dentro de esta área boscosa, el paisaje que fueron conformando los habitantes originarios no se presenta de un modo tan tangible. Su intervención, a diferencia de la de los colonos, fue mínima dejando una huella marginal, más que encontrarla en la materialidad se puede especular poéticamente que está en la atmósfera, en la hoja de los árboles, en las sendas de los guanacos.

Los selk'nam han sabido acomodarse a su espacio vital tal cual lo exigían sus necesidades físicas y psíquicas. La total dependencia del medio inalterable que los rodea no les permitió más que estructurar su actividad económica en base a la apropiación, debiendo atenerse a lo dado en la explotación de los elementos y alimentos de la naturaleza, muy limitados en cantidad y en cuanto a posibilidades de selección. Pero el hecho de haber sacado el máximo provecho de esto, de haberlo transformado de la manera más adecuada y sometido a sus fines con absoluta funcionalidad pone de manifiesto una capacidad espiritual sobresaliente y un accionar genuinamente humano. Su actividad económica está planificada, y constituye el grado más elevado de adaptación al medio (Gusinde 1982: 30).

Eran culturas que estaban en constante movimiento, impidiéndoles andar con muchos enseres materiales, lo que implicaba el uso de los recursos naturales precisos para su sobrevivencia, logrando así ser ellos mismos el paisaje.

II Momento Histórico Cultural: La actividad maderera Aserradero La Paciencia (1915-1941)

Con la llegada de los inmigrantes europeos y chilotes a las distintas zonas de Magallanes a mediados del siglo XIX, la zona de Tierra del Fuego, que en ese entonces aún era ocupada por los distintos grupos indígenas que la habitaban, fue requerida para ser utilizada y colonizada a través de diferentes industrias productivas. En el caso de La Paciencia, la primera actividad económica ejercida fue la forestal, formándose entonces el Aserradero La Paciencia.

El área boscosa de esta zona de Tierra del Fuego fue bautizado como La Paciencia cuando llegaron los colonos a explotar este sector. El porqué de ese nombre no se ha podido encontrar en ningún tipo de fuente, pero según algunos antiguos moradores, probablemente es, porque había que tener mucha paciencia para llegar a este lugar. Situados a principios de siglo XX, donde no había camino vehicular se movilizaban en embarcaciones o caballos; poder llegar hasta este sector demoraba más de 15 horas en embarcación o un par de días a caballo.

A pesar de que no hay claridad cuando comenzó a funcionar este antiguo aserradero, La Paciencia se fundó hacia 19154 por la Sociedad Ganadera e Industrial Menéndez-Behety. Estas tierras en un comienzo fueron entregadas en concesión en 1901 a José Menéndez, quien el 1o de Julio de 1911 constituyó la Sociedad Anónima Ganadera y Comercial Menéndez-Behety a base de la unidad familiar (Zorrilla 1925: 254). En 1913 la Sociedad Industrial y Ganadera de Magallanes se adjudicó estos campos subarrendándole a la Sociedad Menéndez Behty las 10.000 hectáreas que correspondían a La Paciencia.

Desde 1915 hasta 1941 la Sociedad Anónima Ganadera y Comercial Menéndez-Behety tuvo a su cargo las tierras de La Paciencia, haciéndola surgir como una importante factoría maderera llegando a ser un destacado centro de producción destinado a enviar mayoritariamente la madera a Argentina, Islas Malvinas y Punta Arenas. La actividad desarrollada por el aserradero ha sido muy difícil de reconstruir, ya que no hay información suficiente en fuentes bibliográficas o documentos antiguos, y a su vez casi no viven personas que trabajaron en esa época, periodo comprendido en los últimos cien años. Algunos datos se han comparado en relación a otros aserraderos de la época, ya que las maneras de trabajar los bosques eran muy similares.

En la costa del Almirantazgo se encontraba el Aserradero La Paciencia junto con sus galpones, las casas de administración y de trabajadores, los baños, el ahumadero, las bodegas, máquinas a vapor, corrales, muelles y otras construcciones necesarias propias del campo. La parte de la actividad maderera más industrializada se realizaba en este sector. Aquí se aserraban las vigas que se traían del bosque, se cortaban a la medida estándar, aproximadamente 12 pies de largo. Estas se trasladaban vía marítima para ser comercializadas en Punta Arenas, la Patagonia Argentina incluido Buenos Aires, islas Malvinas e incluso en Montevideo.

Las embarcaciones recalaban directamente en el muelle construido en La Paciencia, cercano a las casas, y que en la actualidad ya no existe. Sólo restos se advierten enterrados a orilla de la costa por el constante movimiento de arenas y aguas. Al recorrer la costa de La Paciencia se consta que existieron más casas e instalaciones. Es posible apreciar antiguos cimientos y restos materiales de construcciones, dando a entender que en su momento de auge llegó a ser un centro industrial más grande de lo que se ve hoy.

Fig. 4: El Avilés anclado en el muelle de La Paciencia. A su izquierda una de las casas que ya no existen. Revista Menéndez - Behety, Octubre 1927.

Los recuerdos de don Pancho evocan:

Antes había más casas, pero todas se fueron abajo, las rompieron todas esas construcciones viejas. Las desarmaron todas, porque estaba el galpón de esquila, el baño, esas se desarmaron después. Estaban donde daba la bahía. Si antes hubieron muchas casas, si fue aserradero grande antes ahí. Pucha, cuanta gente trabajó, alambraron, hicieron potreros, alambraron.

Fue aquí donde convivió la mayor cantidad de personas formando un pequeño poblado totalmente dependiente de la actividad productiva que se ejercía. Cada individuo tenía una función específica dentro de la faena maderera llevando un rol social dentro del proceso de colonización. La mayoría de los trabajadores provenían de Chiloé y Puerto Montt, quienes poseían otros conocimientos y modos de trabajar el lugar. Los administradores del negocio, por lo general, eran de otras nacionalidades o chilenos económicamente más acomodados.

Sin embargo, la madera y vigas que necesitaban para el aserradero fueron alejándose cada vez más de la costa, llegando a internarse cerca de quince kilómetros en el bosque. Es sobre todo a partir de este sector donde se comienza a ver una intervención humana de esta época en el paisaje natural. Troncos cortados a hacha, vigas emperilladas que quedaron en el bosque, diferentes tamaños de troncos dejados en desuso, antiguos puestos de trabajo. Sobre gran parte de estos vestigios materiales ha reaparecido la vegetación readaptándose a estos elementos. La naturaleza ha logrado hacer en ella misma su propia conservación.

Uno de los ejemplos de determinar la época histórica de este paisaje es el caso de los troncos cortados a hacha. Podemos saber que dichos troncos fueron cortados en los primeros decenios del siglo XX, ya que en ese momento aún no había motosierra, la que comenzó recién a llegar a Punta Arenas a mediados de 1960, afirmación corroborada con relatos de personas que sabían sobre cómo funcionaba un aserradero y que alcanzaron a trabajar con hacha incluso cuando se dedicaban a la ganadería. Además el uso de hacha tiene una técnica particular en que el corte va quedando marcado en el tronco, siendo posible diferenciarla con la de motosierra, que es recto. Estos troncos son reflejo de la manera deforestación de la época siendo el paisaje observado lo que da cuenta de ello.

Otra manera de identificar algunas de las acciones efectuadas por el ser humano sobre el entorno en la época del aserradero es la forma como sacaban las vigas del bosque. Para dicho proceso requerían darle una forma especial a la viga para que por medio de bueyes arrastraran los troncos hasta el aserradero. Al observar más detenidamente este sector de La Paciencia se advierte que entre la entremezcla de naturaleza salvaje y a su vez regeneradora aparecen casi desapercibidas las vigas emperilladas. Vigas que no alcanzaron ser llevadas hasta el aserradero mismo que estaba a unos 15 kilómetros en la costa. La faena de cortar vigas la hacían durante el invierno especialmente cuando la savia del árbol baja por el tronco para acumularse más cercana a la superficie. Aquí el patrimonio intangible se manifiesta en el saber que hay detrás, la historia, del tronco "cortado". Hay una relación inherente, significativa y simbólica entre la materialidad y su saber; como ese conocimiento se representa en el paisaje.

Según Germán Genskowsky, quien junto a su padre tuvo el Aserradero Caleta María, ubicado cerca de La Paciencia, en el fiordo Almirantazgo:

La técnica era emperillar las vigas, que significa darles una forma circular a un extremo del tronco, que se hacía con hacha y después dejarle una especie de perilla. Desde la perilla se le amarraban cadenas que iban directamente al yugo de la yunta de bueyes, así podían arrastrarlo. La forma circular permitía que fuese más fácil para los bueyes mover las vigas hasta el aserradero.

Allí, en medio del bosque cortaban, y emperillaban hasta acumular una cierta cantidad de vigas para que se aserraran empezando la primavera. En palabras de Francisco Oyarzún, uno de los últimos trabajadores de estancia La Paciencia:

Antes se cortaba en invierno hasta la primavera, en septiembre - octubre empezaban a rastrear, ahí trabajaban toda la temporada en rastreo de vigas. Porque en tiempo de invierno la cáscara está pegada. Los bueyes llegaban hasta La Paciencia, de ahí tenían una máquina antigua, un tractor que bajaba las vigas, a veces esperaban cuando estaban muy lejos que vinieran del río, cuando el río estaba limpio".

Eran, generalmente, las mismas personas que cortaban las vigas las que las llevaban posteriormente. Por lo mismo los hacheros construían refugios de paso, que ocupaban durante el tiempo que calculaban para cortar y se supone que también utilizaban un puesto que aún existe y que fue reutilizado en la época de la ganadería "El Rancho de Lata", que como cuentan Francisco Oyarzún o mejor conocido como don Pancho: ya debió haber estado en la época del aserradero, algunos compañeros le pusieron lata.

Este puesto es una clara presencia del hombre en su intervención del paisaje. Es una casa pequeña que se encuentra a unos 12 kilómetros del Aserradero, construida con madera cortada a hacha y que posteriormente fue intervenida con lata (época ganadera). Se encuentra en el área en donde se observa gran cantidad de árboles cortados por hacha.

Figs. 5 y 6 Fotografía superior: Tronco cortado a hacha y su viga al lado. Se puede observar en la viga que el corte era de tipo triangular, típico corte de hacha. Se aprecian en la viga las distintas marcas que iba dejando el hacha mientras se intentaba cortar el árbol. Fotografía inferior: Viga emperillada y su fusión con la naturaleza. Sobre ella crece diferente flora, que en conjunto con el propio proceso de pudrición del árbol se consolidan como parte del paisaje.

En paralelo a la actividad maderera, se utilizó este sector como vía terrestre comercial para llevar y traer desde La Paciencia hasta Estancia La Marina en Argentina, diferentes productos, especialmente lana y alimentos. Esto se puede inferir por medio de huellas culturales que aún se preservan en la naturaleza. Sobre el suelo se encuentran planchados de madera hechos a hacha, de diversos tamaños y prolongados por todo el sendero actual por lo que se puede determinar que son de principios del XX; con una arquitectura y técnica precisa y simple.

Algunos miden 20 metros, otros más de 100, y se encuentran especialmente en zonas húmedas, barrosas y de turbas. Estos planchados en algunos casos se pierden ante la vista del espectador, pues sobre ellos se entremezclan árboles, helechos, turba, y variados tipos de vegetación. Están deteriorados por la propia descomposición de la madera, por lo que todos están en un precario estado de conservación. Varios de estos están visibles, aunque sobre ellos se logró adaptar y crecer la flora propia del lugar.

Como cuenta Pancho Oyarzún:

Los planchados que hay por allá ya estaban cuando llegué a trabajar por allá. No se usaban mucho, con los animales abríamos otras picadas, pero también podían usarse. Están en lugares precisos. Dicen que llegan hasta la Marina, en Argentina, que se llevaban diferentes cosas. Un camino desde allá mismo que pasa a la Argentina, puro así planchado.

Hay mapas de época en donde aparece dibujada una huella que conecta La Paciencia con estancia La Marina, muy relacionada al sentido de los planchados. Esto tiene relevancia tanto en su sentido local, como circuito de tránsito comercial, como contextual frente a la manera de posicionar la colonización en la Patagonia entera.

Según la Revista Menéndez Behety, en su publicación de enero de 1926, entre los aserradero "Loreto", "Puerto Arturo" y "La Paciencia", todos de la Sociedad Anónima y Comercial Menéndez-Behety, se tuvo como producción de fin de temporada del año 1926 un total de 2.000,000 pies cuadrados. La venta de maderas en bruto, elaboradas y producción de carpintería, ascendió a la suma de $859,370.80 m/cte. El personal empleado diariamente era de 80 hombres y los salarios pagados en el año equivalían a $238,562.35 m/cte. La exportación a la Argentina fue para ese año de 510,000 pies cuadrados a un valor de $60,000 m/cte.

De acuerdo a otros datos obtenidos del diario El Magallanes, de enero de 1937, la producción de madera, a pesar de ser menor que en otros aserraderos de Tierra del Fuego y el continente, era bastante significativa. Un informe de la Sociedad Menéndez -Behety para el período 1935 - 1936, de septiembre a abril se registró una producción de 382.520 pies cuadrados de madera; y en la temporada de 1936 -1937, calculada de Septiembre a Diciembre, alcanzó los 185.315 pies cuadrados de madera.

Figs. 7 y 8. Planchado sobre turba, visibles más de 60 metros de largo (arriba) y detalle de una de las técnicas que utilizaban para su construcción (abajo).

Los ejemplos anteriores son algunos de los escenarios que sugiere este paisaje. Para la década de 1940, distintos problemas de índole políticos, económicos y sociales hicieron del Aserradero La Paciencia un negocio insostenible. El aumento del impuesto para las maderas magallánicas en Argentina, el pago en la aduana chilena por exportación, junto con las consecuencias de la crisis mundial, tornaron el ambiente complejo para la Sociedad Ganadera y Comercial Menéndez-Behety por lo que se devolvieron las tierras al Fisco en el año 1941.

Los trabajadores tuvieron que abandonar el lugar y buscar opciones por otras partes quedando la actividad maderera paralizada en poco tiempo. Las vigas dejadas en el bosque son reflejo de un momento crucial que sucedía en la región de Magallanes, y que dio paso a otra actividad y etapa histórica, también proveniente de la colonización, pero que aún se mantenía como la mayor actividad económica regional: la ganadería.

Figs. 9 y 10. La Paciencia, parte de las infraestructuras que aún quedan en pie, y que fueron reutilizadas en la época ganadera. Se observa en la fotografía inferior una de las antiguas calderas utilizada para el funcionamiento del aserradero.

III Momento Histórico Cultural: La actividad ganadera, Estancia la Paciencia y su venta a Forestal Trillium (1941-1996)

Dejado de funcionar el Aserradero, la Sociedad Industrial y Ganadera de Magallanes comienza a utilizar La Paciencia para campos de invernadas de ganado bovino y ovino. Esto implicó una administración del lugar, la que fue intermitente hasta 1969 cuando Francisco Gómez se hace cargo de estas tierras hasta el año 1990. Francisco Gómez vende La Paciencia a Luis Enrique Bishop y Rusmir Vojnovic. Todos estos propietarios se dedicaron a la crianza de animales, especialmente a la ganadería de vacuno, puesto que al ser campos boscosos son de difícil movilidad para ovejas.

Diversas huellas culturales se observan de este momento histórico. Para aprovechar el territorio patagónico con la actividad ganadera, los colonos, aparte de quemar en muchos casos bosques y vegetación para abrir campos, cercaron los sitios que les fueron entregados por el Fisco. Con ello delimitaban las hectáreas que debían trabajar. Delimitar significaba cercar, el cerco fue una de las grandes intervenciones dentro del paisaje "originario", con consecuencias y repercusiones que sobrepasaron al territorio mismo.

Aquí se topan visiones culturales, modos de vivir y de ser dentro del paisaje. Es una de las acciones humanas que lleva consigo repercusiones simbólicas dentro de lo que fue la colonización en Patagonia. La colonización pasa a ser uno de los factores determinantes en la dinámica del paisaje en toda la región. La ruptura entre las usanzas nómadas frente a una visión del territorio radicalmente diferente, unido a otros distintos modos de vidas, fueron dando forma a un nuevo paisaje. Ahora los límites los pone el cerco y sus alambres.

La Paciencia, no estuvo ajena a esta situación pues también fue cercada. Solamente algunos cercos fueron hechos en la época del aserradero. Fue con la actividad ganadera que se alambraron varios sectores para trabajar mejor el ganado, sectores que estaban abiertos. Mientras se recorre el valle se advierte la presencia de distintos cercos, que tienen a lo menos 40 años de antigüedad. Algunos ya han desapareciendo entre la turba, otros se encuentran firmes los que contrastan con los caídos, y otros cuyos alambres oxidados y piquetes cubiertos por líquenes intentan camuflarse entre el paisaje.

Fig. 11. Cartel colocado sobre un árbol a unos 10 kilómetros de la costa. Hecho por finado Maldonado para su jefe Rusmir. "Bienvenido La Paciencia, Se. Rurmir" se lee cuando se viene desde el interior del Valle hacia la costa. Al dorso del cartel aparece escrito "Un Felis Viaje", por el mismo autor.

En el terreno proliferó el calafate, lo que hacía muy difícil el manejo de ganado ovino. Si bien en esta época netamente ganadera se restauraron antiguas casas, corrales, bodegas, entre otras construcciones dejadas por el aserradero, hubo otras que no tuvieron el mismo destino y finalmente se derrumbaron. Trabajando la ganadería, en La Paciencia vivían establemente entre 2 a 4 hombres durante todo el año. En la época que sacaban los vacunos para la venta se sumaban alrededor de 4 personas más, llegando a ser no más de 8. Este periodo de trabajo duraba en promedio 14 días, y se aprovechaba a su vez para marcar a los animales con fuego y lazo para finalizar festejando la faena con un respectivo asado.

Se completaba así un año de trabajo ganadero. Los vacunos los retiraban por vía terrestre hasta llegar a Estancia Vicuña, demorando aproximadamente tres días. Antes de Vojnovic y Bishop compraran La Paciencia, el ganado se despachaba vía marítima hasta Punta Arenas. En palabras de Vojnovic, antiguo dueño de la estancia La Paciencia:

Se iba desde Punta Arenas a la Vicuña en vehículo y después a caballo como doce horas dependiendo como estuviera el día. Incluso dependía del año, porque las castoreras también iban modificando todo el camino, lo que era un riachuelo un año, al otro ya era un lago. En el mes de mayo se sacaban los animales, y se entraban desde octubre hasta mayo, pues en esa época es mejor el tiempo para venderlos que después. Se sacaban por la Vicuña, allí había camiones esperando. Y durante el invierno se dejaban los animales en La Paciencia, donde Don Pancho Oyarzún los cuidaba.

Otros rasgos característicos del paisaje ganadero en La Paciencia se encuentran presentes en distintas partes de su recorrido. Tres aspectos se confluyen para dar cuenta de una actividad y forma de vida. Cabe destacar los ranchos como el ya mencionado Rancho de Lata y el Rancho Machete, que delimita un sector de trabajo, refugio y descanso. Estos ranchos fueron punto de aguante de vacunos cuando se requería juntarlos para arrearlos hasta La Paciencia y cuando eran llevados hacia Vicuña para la venta.

Por lo general don Pancho como otros trabajadores pasaban allí la noche después de la jornada de trabajo. En el sector donde se encuentra el rancho de Lata hay un corral donde encerraban a los animales. Acarrear vacunos de un lado a otro, y por ende, revisar los campos diariamente, obligaba ir abriendo de manera constante huellas por donde circular. Se requería pasar a caballo por lugares tupidos, llenos de troncos, turba, monte y río.

La manera de despejar la senda era con machete y motosierra. Ya para la década del '80 se utilizaba esta herramienta, lo que es visible durante el recorrido. Este es otro vestigio físico incorporado en el actual paisaje- Los palos cortados con motosierra de esa época se diferencian por su color de los realizados para el actual sendero.

Los cortes antiguos son de color grisáceo y se pierden entre la vegetación que creció alrededor de ellos. No obstante en momentos el nuevo sendero reutiliza las huellas dejadas por la ganadería. De acuerdo a diferentes relatos de personas que trabajaron en La Paciencia se hicieron cortes de motosierra para poder pasar con los animales, fueron abriendo caminos y utilizando, cuando se podía, las huellas que dejó el aserradero. Con animales era muchas veces mejor y más rápido cruzar el río Sánchez, que seguir una sola senda.

Primaba la buena ubicación estratégica por donde pasaba la huella. La experiencia de los antiguos moradores se valida en hacer efectivo sus propuestas como manejarse en el territorio La reutilización de intervenciones humanas, como lo eran estas sendas, hacen que la acción modificadora del hombre sobre el paisaje haya mantenido un cierto continuo con lo que ya estaba plasmado. La historia, el pasado, cobra su sentido.

Como cuenta don Pancho Oyarzún:

Lo que me gustaba era que era tranquilo, lo único que era todo campo abierto, había que repuntar todos los días, porque el vacuno una vez que se manda a cambiar no hay quien lo pare, es puro monte aparragao donde no se puede casi ni andar a caballo. Puras turbas. Pa encontrar vacuno hay que andar encima de los árboles. Y tremendos palos de este grosor que los parte por la mitad y se va volando con raíz y todo. Y ahí siempre entran tornados. Debe ser por el cañadón, porque ese cañadón entra hasta abajo. Ahí se encierra en tiempo de verano es jodido. Cuando íbamos a arrear los vacunos podíamos pasar varios días arriba del monte, a veces dos días, cuatro días. Después volvíamos a La Paciencia con los vacunos. Allí había una casa y un galpón nomás. Ahí dormíamos nosotros cuando estábamos allá. También usábamos otro rancho de aguante, ese está más hiendo pal lago, pero no tenía nada, era unas tablas nomás.

El tercer rasgo a considerarse dentro de este paisaje son marcas hechas con machete o hacha presentes en algunos árboles, las que realizaba el campañista para orientarse dentro del bosque. Es posible que haya sido una costumbre desde la época del aserradero, pues era necesario tener ciertos puntos de referencia cuando se internaban en el monte boscoso. Mientras se camina por el actual sendero hacia el Almirantazgo, desde el kilómetro 16 aproximadamente se advierten en algunos árboles dichas marcas, que ya carcomidas por el propio árbol dan al paisaje un sutil rasgo cultural. Son parte de ese paisaje inmediato, de lo que choca con la vista.

Fig. 12 Marca que orientaba el andar en el bosque (arriba) y otra hecha con hacha, al parecer con cierta intención de cortar parte del árbol (abajo).

Es posible apreciar también otro tipo de marcas en ciertos árboles que podrían considerarse de la etapa forestal. Se ve que el hachazo en el árbol tiene otra finalidad, el corte tiene la intención de haber querido cortar el árbol, tarea que quedó inconclusa, podría ser, porque el árbol muy pequeño en ese entonces no sería una buena viga, o, porque al comenzar a cortar vieron que estaba la madera podrida para cortarlo.

El paisaje en La Paciencia es un múltiple paisaje, con naturaleza exuberante en historia viva. Un sector que a lo largo del tiempo ha tenido una baja población, pero con una historia pasada y presente llena de contextos, experiencias y consecuencias. El propio paisaje va adquiriendo elementos que se suceden en el tiempo. Que le son diferentes, pero que se han complementado y fusionado siguiendo su propia e inherente dinámica.

Para mediados de los años 1990, los propietarios de La Paciencia decidieron vender estas tierras, y en 1996 pasaron a manos de la empresa Forestal Trillium Ltda. de origen canadiendense. Durante los siete años que estuvo la explotadora trabajando los bosques en distintas áreas de Tierra del Fuego, el paisaje de La Paciencia no alcanzó a sufrir grandes cambios. Uno de los motivos fue que el negocio maderero de Trillium fracasó antes de empezar a explotar esos bosques. Probablemente su inaccesibilidad fue un escudo natural de protección, La Paciencia resistió a otra intervención.

Por su parte Trillium, tuvo varias dificultades, por lo que debió parar sus faenas productivas y abandonar los terrenos. Sus dominios fueron adquiridos por el banco inversionista estadounidense Goldmann Sachs, el cual posteriormente se los entregó a la organización no gubernamental, originaria y más antigua de Estados Unidos, Wildlife Conservation Society (WCS). WCS tiene a su cargo desde 2004 extensas áreas de bosque, turba, costa y montañas en Tierra del Fuego. Son 250.000 hectáreas destinadas a su preservación, conservación, contemplación e investigación, y dentro de ellas está incluida La Paciencia. Un legado natural y cultural para las presentes y futuras generaciones.

IV Momento Histórico Cultural: Forestal Trillium Ltda. y la entrega de los terrenos a Wildlife Conservation Society (1996 -2013)

Para comprender el contexto general que ha sucedido en La Paciencia, es necesario indagar en lo que está pasando en este momento con el paisaje en este lugar. Paisaje que es parte de un patrimonio natural y cultural. Sólo es posible la continuidad vital de los paisajes en su inserción cuidadosa y delicada en las nuevas mallas que el proceso histórico actual va generando, donde sigan siendo viables y mantenibles (Martínez de Pisón 2007: 328).

La Paciencia, zona geográfica producto de glaciaciones, crecimiento de bosques con sus seres vivos adherentes y formaciones naturales, culturalmente pasó a ser vista de diferentes maneras, consecuencia de un tiempo y contexto particular. De ser un sector de tránsito para los nómades se transformó en una zona trabajada en base a la explotación de los recursos naturales, y en la actualidad está bajo un resguardo de conservación.

El interés de proteger estas zonas recae también en entregar soluciones que permitan una positiva coexistencia de biodiversidad con la población e intervención humana. Resguardar ecosistemas que incluyen ámbitos culturales que le son inseparables es parte de esa conservación. Salvaguardar, valorar y proteger la biodiversidad por medio de la educación y la ciencia es parte de sus objetivos. Respetarlos es responsabilidad de todos.

Como estrategia turística y de investigación, WCS comenzó desde noviembre de 2011 a abrir un sendero exclusivamente de trekking, que conecta el lago Despreciado con la costa en el fiordo Almirantazgo, uniendo así todo el valle de La Paciencia. Una senda de 35 kilómetros aproximadamente que a partir de octubre del año 2012 está abierta a los visitantes, ofreciéndoles en puntos determinados la posibilidad de pernoctar en sectores equipados para tal objeto. Además se instalaron señaléticas que evitan al visitante desorientarse del camino, y se construyó pasarelas sobre la turba para disminuir la intervención y daño directo sobre esta capa vegetal.

Figs. 13 y 14. Inicio del sendero-pasarela sobre la turba (arriba) y marca puesta para facilitar orientación durante la caminata (abajo).

Es este sendero, que en si mismo ya modifica y se hace parte de esta nueva etapa del paisaje. Un hecho concreto de intervención que se ha repetido en el tiempo: la huella, cada cual con un contexto y carga cultural propia. Fue la ejecución de este sendero lo que permitió rastrear anteriores etapas históricas y observar este lugar como un paisaje cultural. Uno de los objetivos fue analizar este paisaje incluyendo su momento actual, que con la llegada de visitantes e investigadores pueda ser hasta más intervenido que en otros momentos, aunque el propósito sea totalmente distinto. Esperemos que prime la conservación sobre la intervención, y que la interacción entre la naturaleza y la historia sea lo más armoniosa posible para el medioambiente.

Siguiendo las palabras de Otero; El paisaje no es sólo naturaleza. Es parte de nuestra cultura y, por lo tanto, de nuestra identidad como nación. Comprender su historia y transformaciones puede ayudarnos a conservarlo en el futuro (Otero 2006: 16).

Otro modificador importante dentro del paisaje de La Paciencia ha sido el castor. Animal no nativo introducido en Tierra del Fuego en 1946. Bosques secos, nuevas lagunas, troncos cortados y sendas nítidas son características que dan cuenta de modos de vida del castor y que se relacionan directamente con el paisaje que se percibe. Los castores han hecho su propio trabajo influyendo de manera considerable y determinante en estas huellas y en el paisaje, ya que por donde antes pasaba una senda hoy puede haber una castorera que desvía totalmente el antiguo camino.

Los efectos del castor en la geografía son parte constitutiva de este escenario. El castor se alimenta en gran parte de corteza de árbol. La corteza permite que la savia, elemento vital para la vida del árbol, se movilice por éste nutriéndolo. El castor al comerse la corteza y con ello la savia, impide que se cumpla la función de entregarle alimento al árbol.

Los palos caídos son utilizados por el castor para construir su morada, la castorera. Hay diversos estudios respecto al impacto que genera el castor en el ecosistema en el que se inserta. Esta investigación se ha centrado específicamente en plano cultural, pero sin embargo las acciones del castor no pueden quedar ajenas a la interpretación de la dinámica en el entorno, pues son parte íntegra del paisaje cultural que me compete.

Los senderos hechos por otros animales como los guanacos y los zorros, también son parte de este todo que llamamos La Paciencia.

 

CONCLUSIONES

Cada persona, el ser humano en general, la naturaleza, el universo, todos, tienen su historia. La historia es parte de la vida porque es su memoria. Si no se tiene memoria, simplemente no se es, no se tiene pasado y, por lo tanto, no se tiene conciencia del presente ni se tiene capacidad para proyectar el futuro

Claudio Donoso, 2006.

Se realizaron varias visitas a La Paciencia, desde octubre 2011 hasta Marzo del 2013. Ha sido un proceso de investigación in situ, en la búsqueda del genius loci, que complementándose con fuentes bibliográficas, documentación histórica, diarios y revistas de época, fotografías; y en especial, relatos de vida, se ha podido reencontrar la historia con su paisaje.

En la primera salida a La Paciencia todavía no existía el sendero de WCS. Sí, un pequeño grupo de Nómadas Expediciones (empresa que abrió la senda) ya había ido anteriormente a inspeccionar el área para determinar cuál sería el sector más óptimo para trazar el sendero. El sendero logró concretarse después de varios años de espera. Marcarlo también ha sido un proceso largo de reflexión tratando en su lógica seguir antiguos caminos que sean lo más accesible para el caminante. Por lo mismo se evita pasar por turba, pantanos, castoreras y cruzar muchas veces el río. Busca adaptarse desde lo que fue a lo se requiere hoy en día para su mejor manejo. Se comenzó marcando la huella con cintas de colores colgadas en las ramas y troncos de los árboles. Ahora hay marcas estables y una huella que se hace parte del paisaje inmediato.

Nuevos cortes de motosierra, señaléticas de madera, una huella clara y pasarelas en la turba hacen que este sendero sea parte de una nueva etapa en la dinámica cultural que ha sobrellevado La Paciencia. El asentamiento o acción del hombre denota una transformación de su entorno, transformación que se encuentra en un dinamismo constante dado tanto por el ser humano como por la naturaleza misma. El ser humano, por lo general inmerso en una cultura, en una colectividad, se adapta a su entorno según sus necesidades tanto como adapta su entorno a sí mismo. Existe una relación entre la cultura y el espacio habitado, que en el caso de La Paciencia ha ido variando de acuerdo a las actividades productivas y culturales que se han ido desarrollando.

Este paisaje pasa a ser parte del Patrimonio regional, el que conlleva a una identidad cultural que se genera a través de la relación entre los habitantes y la naturaleza. Sin lugar a dudas, el paisaje es parte de la identidad y cultura de los pueblos y, por lo tanto, marca de alguna forma su mentalidad (Otero 2006: 145). Una identidad que se funde con la naturaleza en su manera de habitarla y transformarla. Entendiendo dicha noción como un todo cultural, en que lo material está intrínsecamente adherido a lo inmaterial, y cuyo resultante es el reflejo de eso que el ser humano a conceptualizado como Patrimonio.

El Patrimonio inmaterial, está representado por los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, junto con los objetos y espacios culturales que le son inherentes. Está herencia se transmite de generación en generación, es recreado constantemente en función del entorno y de la interacción con la naturaleza y la historia, e infunde un sentimiento de identidad y comunidad, promoviendo la diversidad cultural y la creatividad. (Ministerio de Educación 2005: 9).

La interdependencia entre el Patrimonio inmaterial y material está representada en los usos, saberes, tradiciones y conocimientos relacionados con la naturaleza, el universo y la cultura misma. Por lo mismo, es imposible contextualizarlos sin incorporar el patrimonio natural. El terreno se enmarca como el gran protagonista y soporte de las historias de los pueblos y sus habitantes. Abordar la zona del extremo sur del continente americano, es referirnos a lugares donde por décadas el aislamiento ha sido el elemento de protección natural. Pues bien, para una mejor comprensión del paisaje debe reconocerse que lo cultural, lo tangible e intangible, se encuentra estrechamente conectado con el patrimonio natural, porque no se puede concebir a lo material y lo simbólico desvinculado de su entorno, es decir, de su medio ambiente. El paisaje cultural es creado por un grupo cultural a partir de un paisaje natural. La cultura es el agente, el área natural es el medio, el paisaje cultural es el resultado (Sauer 1925: 22).

Considerando las palabras de Ortega:

El paisaje entraña siempre una dimensión cultural importante: comprende no sólo la consideración de las formas, de las expresiones fisonómicas visibles de la superficie terrestre, sino también la consideración de los modos de valorar culturalmente esas formas y el orden que resulte de sus relaciones. Todo paisaje es, al tiempo, una realidad formal y una imagen cultural [...]. Hablar de paisaje es aceptar lo que nuestra visión de la realidad geográfica tiene de traducción cultural, de interpretación que representa esa realidad y la ordena, que le atribuye valores, cualidades y significados (Ortega 2004: 9-10).

Esta aproximación se ha basado en el reconocimiento y la interpretación de las historias sucedidas en La Paciencia, dinámicas, cambiantes, transformadoras, persistentes, sobrepuestas, siendo estas el eje articulador para la comprensión e interpretación de su paisaje. El hombre trabajó con elementos naturales que configuraron un paisaje modificado culturalmente. El paisaje es su propia historia.

La historia del paisaje son las vías fundamentales para su entendimiento, como resultado de un proceso y como valor documental de tal transcurso. Los paisajes son acumuladores de herencia que fijan el proceso que los forma. Son producto y muestra de su historia. La historia del paisaje es, pues, un método y uno de sus valores. Es evidente la necesidad del conocimiento del significado histórico de los paisajes para el entendimiento de sus valores. Es en la prespectivva histórica en la que adquierde sentido el proceso de cambio del paisaje. El tiempo sobrevive al paisaje. Los paisajes pese a tener cierta incercia material a su modificación, no están detenidos, por tanto. Han sido esencialmente cambiantes en su formación y siguen siéndolo, con variaciones estructurales y morfológicas, Los paisajes son ante todo dinámicos (Pisón 2007: 330-331).

El paisaje es intrinsicamente cambiante, donde su suporte, la naturaleza, es un escenario que esta vivo en si mismo.

El paisaje es hoy y ayer, presente y pasado, y el ayer, el pasado- entra en la categoría de lo no visible a simple vista; entra en la categoría de lo casi invisible, aunque siempre presente; son las herencias históricas, las continuidades, las permanencias, los estratos superpuestos de restos de antiguos paisajes. El paisaje es un extraordinario palimpsesto constituido por capas centenarias, a veces milenarias. [...] El paisaje es un compacto fuertemente impregnado de connotaciones culturales y puede ser interpretado como un dinámico código de símbolos que nos habla de la cultura del pasado, de su presente y tal vez también de la de su futuro (Nogué 2007: 20-21).

Son formas múltiples de ver el mundo. Es uno el que percibe el paisaje, es parte de éste, lo vive y lo observa. El observador hace de su interpretación el paisaje, cuya manera de ver se vincula con la carga cultural. Es un asunto de representación y percepción.

El paisaje puede interpretarse como un producto social, como el resultado de una transformación colectiva de la naturaleza y como la proyección cultural de una sociedad, en un espacio (y tiempo) determinado. Las sociedades humanas han transformado a la largo de la historia originales paisajes naturales en paisajes culturales, caracterizados no sólo por una determinada materialidad (formas de construcción, tipos de cultivo), sino también por los valores y sentimientos plasmados en el mismo. En este sentido, los paisajes están llenos de lugares que encarnan la experiencia y las aspiraciones de los seres humanos. Estos lugares se transforman en centros de significados y en símbolos que expresan pensamientos, ideas y emociones de muy diversos tipos. El paisaje, por tanto, no sólo nos muestra cómo es el mundo, sino que es también una construcción, una composición de este mundo, una forma de verlo (Nogué, Op. Cit: 11-12).

A sí mismo, el paisaje, es esencialmente, una construcción cultural. Una cierta manera de percibir el medio desde determinados códigos estéticos y conceptuales propios de cada cultura. El paisaje no puede separarse ni del que lo construye ni del que lo contempla [...] en un momento determinado (Albelda & Sabonit 1997: 78).

Lo que se quiere dar a entender entonces es que el paisaje está conformado por manifestaciones e interpretaciones culturales en constante transformación y que pueden depender de un tiempo determinado. Por consecuencia forman parte de una compleja relación entre la cultura y su medio. La Paciencia, ubicada al sur de Tierra del Fuego, en el fiordo Almirantazgo, con una geografía de gran biodiversidad, es ejemplo de la historia sucedida en la región de Magallanes y la Antártica Chilena. Sus construcciones y las historias de sus antiguos habitantes no permiten borrar de la memoria lo que alguna vez ocurrió allí como parte de un proceso histórico-social característico de esta región. Posee una historia que pasada en el tiempo no quiere perderse. Estos resultados pueden considerarse para una puesta en valor de este patrimonio como fruto de la conservación del mismo.

Se debe destacar que el patrimonio genera externalidades positivas a la sociedad que lo posee, fortaleciendo su acervo cultural y su identidad local y nacional. Permite resucitar la historia de un pueblo, de un país. Aquella historia que muchas veces sólo persiste en la memoria de los que la vivieron. El patrimonio puede relacionarse con la herencia recibida de los antepasados, siendo el testimonio de su existencia, de su visión de mundo, de sus formas de vida y de su manera de ser. Es un legado para las generaciones futuras, de allí la gran importancia histórica, científica, estética y simbólica que se le otorga. Conservar y difundir estas condiciones refuerzan nuestra identidad. Nuestra sabiduría colectiva (Fernández 2009: 123).

Revalorizar, rescatar y preservar ciertos lugares, como en este caso, protege parte de la identidad cultural de la región. Su pasado, su presente y su futuro. He aquí el rol de este tipo de conservación.

 

NOTAS

1 Los resultados que se presentan en este artículo se dieron a conocer en las Jornadas de reflexión acerca de los paisajes cultural de Argentina y Chile, realizados en la ciudad Argentina de Río Gallegos en junio 2012.

2 Vigas emperilladas o aperillar las vigas era la técnica que se utilizaba en diferentes aserraderos para rastrear las vigas (troncos cortados). En el caso de La Paciencia esto sucedió hasta mediados de 1940. Con el hacha se le hacia una perilla en una de los bordes del tronco por donde se le amarraba una cadena que llegaba hasta el yugo de los bueyes y así la yunta podía arrastrarla hasta el aserradero.

3 Bagualear se refiere capturar animales salvajes, ariscos, para luego venderlos o consumirlos. Viene de la palabra bagual que quiere decir animal salvaje.

4 Fecha obtenida en www.patbrit.org, pero que no se ha podido corroborar con otros documentos.

 

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Recibido: 13/09/2012; Aceptado: 08/01/2014; Versión final: 06/02/2014.