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Magallania (Punta Arenas)

On-line version ISSN 0718-2244

Magallania vol.44 no.2 Punta Arenas  2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22442016000200015 

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

 

Ancud. Una capital provincia decimonónica 1800-1900. Por Rodolfo Urbina Burgos. Ediciones universitarias de Valparaíso PUCV 18,5X24,5 cms. 364 págs. Ilustraciones. Valparaíso 2016.

Fundada al inicio del tercio final del siglo XVIII, pensada como plaza fuerte en la parte septentrional de la isla de Chiloé por su estratégica posición frente al canal de Chacao, acceso a las aguas de su mar interior desde el Pacífico, en el confín meridional del Imperio Español en América, San Carlos de Ancud fue también desde un principio la capital de la lejana provincia, jerarquía que mantendría por los siguientes dos siglos.

No obstante haberse investigado y escrito mucho sobre Chiloé con antelación, incluyendo algunos aspectos de aquella ciudad portuaria (como lo demuestra la copiosa bibliografía que el autor incluye al final del libro), por lo común en el contexto mayor del territorio insular donde se sitúa, se echaba en falta una obra que abordara el acontecer ancuditano en el tiempo histórico que fue la centuria decimonona en todas sus facetas para ofrecer una visión integradora, completa y totalizadora, sobre la que fuera la villa capital chiloense. Quien concibió esa tarea intelectual y asumió su responsabilidad para llevarla a buen término ha sido el profesor Rodolfo Urbina Burgos, cuya prestigiosa trayectoria académica es bien conocida dentro y fuera de Chiloé, por ser un investigador acucioso y serio y un historiógrafo fecundo. El gran tema, por cierto, no le era ajeno pues entre sus muchos trabajos se incluye uno realizado años atrás y concerniente a la época fundacional de Ancud.

Con ese plan ambicioso como objetivo, la trayectoria histórica ancuditana es tratada a fondo en cada uno de los diferentes aspectos que le son atingentes: lo propiamente urbano, desde las características naturales del lugar de asentamiento, pasando por el trazado original y sus obligadas mutaciones en procura de su adecuación a las necesidades de su población, circunstancia esta en la que los repetidos siniestros -incendios pavorosos- hicieron lo suyo; la arquitectura, los materiales y las formas de construir, el diseño y mantenimiento de los espacios de uso público incluyendo las obras de habilitación y desarrollo portuario, hasta la descripción caracterizadora de sus habitantes y las distintas formas de vida a lo largo del tiempo, según orígenes, ocupaciones, niveles de instrucción y recursos económicos y también las modalidades de relación de su población, tanto en el interior de la comunidad habitante como con los que lo hacían en el ámbito geográfico dependiente y con el mundo exterior. En este segundo y trascendente aspecto se abordan en particular y hasta el menor detalle las costumbres, las ideas, visiones y aspiraciones de los habitantes según las condicionaban las tradiciones regionales de fuerte arraigo y las innovaciones que de cualquier modo buscaban incorporarse por razón del conocimiento y relación con los foráneos. La economía, finalmente, tanto la urbana como la comarcal, son tratadas a fondo como la materia anterior, vista la actividad como la propia y necesaria de toda comunidad y la condición adquirida de ser Ancud la puerta de entrada y de salida de su amplio territorio geográfico dependiente.

Pero al tratarse de esa manera la compleja materia, ello se realiza según se adelanta en la exposición, en una permanente interrelación con el entorno insular que capitaliza, próximo y distante, con lo que hay, claramente, dos historias que transcurren en paralelo, una local y otra territorial, entendida esta como la propia de la isla grande de Chiloé y de su islario adyacente. Las descripciones correspondientes no omiten detalles ni consideraciones variadas lo que, a nuestro juicio, conforma el aspecto donde el autor despliega su mejor y bien conocida capacidad narrativa en lo referente a la caracterización de tipos humanos, personajes relevantes, hábitos, costumbres y creencias y modos de ver lo cotidiano; a la presentación descriptiva de la "Tierra adentro", abordada magistralmente en los capítulos 9 (Ancud, los pueblos y la campiña), 13 (La inhóspita y despoblada tierra adentro) y 14 (Ancud y las comunicaciones terrestres: los senderos); y, por fin entre otros varios, la cultura marítima de Chiloé y el rol histórico particular que ha cabido al puerto capital.

Hay asimismo otro aspecto temático que aparece y reaparece de manera constante y que cruza todo el acontecer ancuditano y chilote y que está referido al modo de ser y a la cultura identificadores de su gente según lo apreciado por propios y más todavía por los extraños: la de la rusticidad de un vivir elemental basado en la disponibilidad de recursos naturales a la mano, la conformidad consiguiente inhibitoria de cualquier esfuerzo para innovar o mejorar y la ausencia de aspiraciones del común, la chatura vital influenciada por el agobiante ambiental natural con su conocido rigor climático, la infracultura generalizada en el "sino del atraso", como ha sido visto tradicionalmente. Todos estos aspectos del acontecer historiado con sus diversos matices es presentado y tratado con la debida ponderación en procura de una apropiada comprensión del lector.

El estilo bien cuidado y elegante en la exposición, donde el uso de terminología vernácula fruto de un profundo conocimiento de "lo chilote" brinda amenidad a la narración, hacen del libro que se comenta una obra integral cuya realidad escrita sobrepasa a su título, pues, con cabal propiedad, es una visión sobre el Chiloé décimononónico y de comienzos del siglo XX, que sin ser conclusiva de la labor Historiográfica de Rodolfo Urbina la hace más completa y trascendente. Por todo ello valoramos el libro que se comenta (con su muy acertada), una contribución que debe ser bien acogida y apreciada en su mérito para el mejor conocimiento de una región chilena por varias razones única y excepcional.

 

Mateo Martinic B.

Profesor Emérito, Investigador Centro de Estudios del Hombre Austral, Instituto de la Patagonia, Universidad de Magallanes, Punta Arenas, Chile.

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