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vol.45 issue2JAIL-PRISON AND COURT OF PUNTA ARENAS: FROM PREFIGURATION TO THE CONFIGURATION OF A PRISON SPACEON MEMORY AND FORGETTING: THE SELK’NAM DECEASED AND THE CEMETERY OF THE SALESIAN MISSION NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA (RÍO GRANDE, TIERRA DEL FUEGO) author indexsubject indexarticles search
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Magallania (Punta Arenas)

On-line version ISSN 0718-2244

Magallania vol.45 no.2 Punta Arenas Dec. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22442017000200109 

ARTICULOS

ETNICIDADES CAPITALISTAS: EL ROL DE LA ESTANCIA SAN PABLO EN EL ENTRAMADO DE RESISTENCIA SELK’NAM. TIERRA DEL FUEGO, 1904-1930

CAPITALIST ETHNICITIES: THE ROLE OF THE SAN PABLO SETTLEMENT ON THE STRUCTURE OF THE SELK’NAM RESISTANCE. TIERRA DEL FUEGO, 1904-1930

ROMINA CASALIA  B 

LILIANA M. MANZIC 

A CONICET, Argentina.

B NEIPHPA, UNICEN. Mariani 7033, Mar del Plata, Argentina. romina.casali@gmail.com.

C CONICET-IMHICIHU. Saavedra 15, 5° Piso, 1083, Buenos Aires, Argentina. lm_manzi@yahoo.com.ar.

RESUMEN:

Evaluamos la incidencia de la espacialidad San Pablo en el entramado de resistencia selk’nam, en el marco de la colonialidad imperante a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Se analiza esta estancia como parte de un circuito de espacios amigos que -en el contexto de avanzada ganadera- permitió modificaciones en la territorialidad, la subsistencia y los modos relacionales y residenciales, útiles para la sobrevivencia étnica. Se pretende aportar a la historización de la trayectoria de una comunidad que en la actualidad brega por sus derechos ante una sociedad que insiste en considerarla extinta.

PALABRAS CLAVE: Sobrevivencia selk’nam; identidad; trayectoria; uso del espacio

ABSTRACT:

We evaluate the incidence of the San Pablo spatiality on the building of the Selk’nam resistance, in the context of the prevailing coloniality nearing the ends of the XIX century and beginnings of the XX. We analyze this establishment as a part of an allied spaces circuit that -in the context of cattle rancher breakthrough- allowed modifications on the territoriality, the subsistence and the residential and relational ways, useful for the ethnic survivorship. It is intended to contribute to the historicizing of the trajectory of a community which fights for its rights nowadays against a society that insists on consider it defunct.

KEYWORDS: Selk’nam survivorship; identity; trajectory; use of space

INTRODUCCIÓN

Desde que en 1985 el Desdémona encalló en la desembocadura del río San Pablo, este lugar dentro de la Isla Grande fue gradualmente ganando fama, irreversible desde la aparición en el video Personalmente, de la banda Las Pelotas. San Pablo como signatura nominal alcanza al río, la caleta, el cabo, pero también al establecimiento ganadero que en 1904 fundara José Montes como parte de la colonización republicana y la expansión capitalista (Figs. 1 y 2). Lucas Bridges además menciona al grupo de San Pablo, como personas que llegan a su Estancia Viamonte (Figs. 1 y 2) proveniente de esa zona, lo cual indica que por algún motivo ésta funcionó como identificador de lugares1.

Fig. 1 Mapa de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Elaboración personal. 

Fig. 2 Catastro rural, 1917. Gentileza Leonardo Collado 

Sobre estos tópicos versa este trabajo, en el cual proponemos a la estancia San Pablo como nodo transicional en la trayectoria selk’nam, en el marco de la colonialidad imperante a fines del siglo XIX y comienzos del XX (detalles en Casali, 2013a; Guichón et al. 2016). Esta caracterización, con implicancias temporales y espaciales, nos habilita a ponderar la espacialidad San Pablo, examinando las posibilidades de la comunidad de resignificarla, de modo que la gravitación del sitio con anterioridad a la colonización se mantuviera una vez consolidado este proceso, con las alteraciones pertinentes.

En este sentido, procuramos evaluar la incidencia de este espacio en el entramado de resistencia selk’nam, su utilidad en función de las modificaciones que la comunidad realizara de los diferentes mecanismos de sobrevivencia en su ajuste a la nueva realidad. Se analiza el tipo de uso que los selk’nam efectuaron de la espacialidad San Pablo, en el marco del proceso de desintegración territorial a partir del cual dicha población debió reorganizarse, abandonando sus territorios de pertenencia y alterando su desplazamiento, la distribución de individuos, grupos y sus áreas de residencia. Consideramos las formas y los tiempos en su acercamiento, la persistencia e implicancias en los modos relacionales y residenciales manifiestos en las lógicas de territorialidad y de subsistencia.

En trabajos anteriores abordamos la estancia San Pablo en el marco de un análisis más amplio, general y de corte cuantitativo en el que conectamos el uso del espacio, el aprovisionamiento de recursos y los potenciales modos residenciales, señalando a este establecimiento como eslabón de un circuito de tipo logístico -reformulado y articulado con la instancia depredadora de la territorialidad, la organización social y la subsistencia cazadora-recolectora- en el que se destacaron los establecimientos propiedad de los Bridges, en contraste con aquellos del grupo Braun-Menéndez-Behety. Puntuamos así una primera tesis -plataforma del presente examen- sobre la relevancia de estas variables en la adecuación de la comunidad selk’nam al escenario de colonización, en función de lo que propusimos como potencial diagrama de resistencia, acorde además a la dinámica poblacional post-contacto (Casali, 2013b, 2013c).

Las causas y consecuencias materiales e ideológicas de la colonización, con la expresión elocuente de su impacto demográfico, motivaron que se naturalizara la extinción de la cultura selk’nam, conjuntamente con su esencialización como símbolo de lo prístino y exótico. No sólo ocurre una operación turística en este sentido, sino que la cotidianeidad fueguina está permeada por expresiones mitificadas y maniqueas respecto de aquel proceso, producto de un condicionamiento recíproco de larga data entre el imaginario y sus enunciados coloquiales y aquellos académicos. En este sentido, sobresalieron hasta tiempos muy recientes posturas intelectuales surcadas conceptualmente por el rescate cultural de los últimos indígenas puros -mayormente con anclaje en aspectos ecológico-ambientales y biológicos como ejes explicativos-. Esta situación se vio favorecida además por el hecho de que los tópicos desde [con] los cuáles se interpeló/a la historia de las sociedades fueguinas han sido mayormente estipulados desde la perspectiva arqueológica (ver detalles en Salomón Tarquini & Casali, 2015; Casali, 2017). De este modo, prima una preterización de los fueguinos (...) estableciendo una discontinuidad más o menos aparente con quienes hoy pretenden ser reconocidos como los exponentes de este pueblo (Gerrard, 2015, p. 2). Quienes en la actualidad se autoreconocen selk’nam, indefectiblemente deben anclar su filiación identitaria en sucesos, lugares y personajes destacados de su historia, exponentes todos de los albores del proceso de contacto interétnico, en función de la vacancia en el relato emotivo y cultural de la comunidad originaria, que halla su correlato en la producción científico-intelectual [y a la inversa]. Quienes en la actualidad se autoreconocen selk’nam, indefectiblemente deben anclar su filiación identitaria en sucesos, lugares y personajes destacados de su historia, exponentes todos de los albores del proceso de contacto interétnico, en función de la vacancia en el relato emotivo y cultural de la comunidad originaria, que halla su correlato en la producción científico- intelectual [y a la inversa].

Mediante estas líneas pretendemos aportar a la historización de la sobrevivencia selk’nam, de su [id]entidad y de su sentido de pertenencia social, más allá de las labores efectuadas desde y en los procesos de re emergencia indígena (Lazzari et al. 2015). Partimos de una idea de etnicidad como producto específico de un contexto y un proceso (Briones, 2005)2 a la vez que entidad diacrónica, en una múltiple entrada de dinamismo y construcción sincrética en la que lo adquirido y lo legado esfuman confines. Es factible compatibilizar así un enfoque que permita desagregar minuciosamente los componentes de la colonización y dimensionar la crisis sociocultural selk’nam, con un examen de largo plazo de su trayectoria. En esta instancia el análisis hace foco en una franja temporal cercana a lo que fueron esos primeros momentos, los de dislocación, tratando de discernir los intersticios en los cuales subrepticia o contundentemente se manifestó la perspicacia indígena en términos de resistencia y asir las acciones, comportamientos, actitudes y devenires para sostener su sobrevivencia. Así, el análisis de las desintegraciones es plausible de conciliar con el de las construcciones3, sin que esto implique negar las acepciones de subalternización, invisibilización e incorporación diferencial inherentes a la construcción de otros internos durante la consolidación del Estado4.

Aspectos metodológicos

La propuesta se centra en una escala historiográfica, con precisión cronológica y factual, complementada con información etnográfica, un poco más extensa, pero a la vez menos concreta5. En cuanto al espacio, claramente el foco está puesto en la estancia San Pablo, aunque se comprenden también una serie de áreas calificables como amigas o no hostiles6, ya sea establecimientos productivos -propiedades Bridges-, campamentos o los puestos salesianos.

El corpus documental está constituido por 13 libros contables de la estancia San Pablo y por los cuadernos copiadores de correspondencia. Se relevaron variables como nombre de los trabajadores, cantidad de paga recibida, fecha, comida y otros elementos adquiridos en la estancia, moneda de la transacción y diversos aspectos de la dinámica general del establecimiento. El segundo conjunto de fuentes lo constituyen las actas de bautismos efectuados por los salesianos de La Candelaria (Río Grande) entre 1907 y 1921 a través de las misiones volantes, las cuales les dieron acceso a diferentes sitios de la isla como campamentos, puestos dispersos y estancias. Las ceremonias religiosas dan referencias específicas sobre los espacios (en el sentido de sitio y en el de modo residencial), fecha, nombre del bautizado y de sus padres, etnia y edad7. Información complementaria la proveen el Segundo Censo Nacional (1895), el censo efectuado por Luis Garibaldi en el campamento Shenen en julio de 1922 y fuentes etnográficas secundarias que, articuladas y confrontadas con los corpus citados, potencian la construcción de datos funcionales a las variables antedichas sobre el análisis del uso del espacio por parte de los selk’nam.

Las fuentes etnográficas utilizadas son fundamentalmente las obras de Martín Gusinde y Lucas Bridges, de las cuales se obtiene una aproximación acerca de la circulación de personas, cuyas agrupaciones y territorios han sido tratadas en detalle en trabajos anteriores (Manzi, 2001, 2009). Las observaciones de Bridges se ubican entre 1897 y 1910 y son proporcionadas a partir de su interacción con los selk'nam en carácter de empleador de la mano de obra nativa y de su contacto vivencial comparativamente prolongado con algunas familias e individuos selk'nam que visitaron o asentaron temporalmente en sus establecimientos productivos8, por lo que de sus relatos se obtienen referencias de nombres, lugar de procedencia y composición de los grupos. De los listados de personas que pueden construirse a partir de esa información, Bridges advierte que la frecuente repetición de algunos nombres podría dar la impresión de que eran los únicos individuos que se encontraban por esos parajes, no reflejando cabalmente la realidad. Las observaciones de Gusinde se dan dentro de un rango temporal comprendido entre 1918 y 1924 y está conformada por el registro de personas mientras éstas regresaban o se encontraban habitando los campamentos de río Fuego y lago Fagnano. Gusinde realizó una investigación etnográfica mediante cuatro viajes a la Isla Grande, visitando y permaneciendo en los citados campamentos, registrando datos acerca de identidades, datos filiatorios y lugar de origen de las personas con las que interactuó.

Perfil asignado a Estancia San Pablo

Examinamos San Pablo como parte de un esquema de sobrevivencia y desde sus particularidades y potencialidades de cariz cualitativo, de modo de facilitar acercamientos a las trayectorias e itinerarios individuales, familiares, grupales y étnicos. La espacialidad San Pablo como nodo transicional habilita un juego de palabras: en sentido diacrónico, articulando espacio y tiempo en las modificaciones generadas y vivenciadas allí por la comunidad selk’nam. Pero a la vez como nodo transicional en sí mismo en cuanto a su rol y ubicación en la colonización de la isla. San Pablo se erigió como un escenario intermedio temporal, espacial y ecológicamente, en relación con la avanzada liderada por empresarios como los Braun-Menéndez-Behety mediante lo que sería la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego (SETF).

La estancia se fundó durante una segunda etapa en la entrega de tierras, aquella que combinaba el arrendamiento con la propiedad, sucediendo a una inicial con base en los latifundios en manos de fuertes sociedades anónimas regionales (Barbería, 1995, p. 170) y antecediendo a aquella en la que se ocuparon pequeñas porciones de terrenos no siempre aptos para la explotación ganadera9. Según el catastro de 1917 y el inventario forestal y ordenamiento de bosques efectuado por Leonardo Collado, José Montes adquirió un total de 109.000 hectáreas10. Como puede verse en la Fig. 2, no son dimensiones menores, pero cabría marcar dos cuestiones. Por un lado, que sí lo son en contraste con el grupo empresarial SETF: sus estancias Sara, Primera Argentina (luego José Menéndez), Segunda Argentina (luego María Behety) y Tercera Argentina (Herminita en la Fig. 2) ocuparon alrededor de 550.000 hectáreas11. Por otra parte, que Montes se estableció en el ecotono, justamente una zona de transición entre dos ecosistemas diferentes, en contraste con la SETF que ocupó la estepa. Los territorios selk'nam mayormente afectados fueron los del norte por presentar las mejores pasturas naturales para la cría de ganado ovino y luego la ocupación ganadera se fue extendiendo hacia áreas menos provistas, incorporando sectores de bosques. De este modo, la superficie original de San Pablo estaba conformada por 77.000 hectáreas de bosques y 32.000 aprovechables para la ganadería. Aproximadamente la mitad de dichos bosques era de Nothofagus antarctica (ñire), especie caducifolia, sin importancia forestal, que sólo excepcionalmente alcanza los quince metros de altura. A estos espacios de bosques bajos y abiertos de ñire, aptos para el pastoreo ovino, se sumaron con los años los abiertos en los bosques de lenga y ñire mediante el capado, común en esta zona de la isla entre 1910 y 1940. Mediante esta técnica se convertía los bosques en pasturas matando los árboles en pie por medio del anillado de la corteza y vasos de intercambio de savia (Cambium) por medio de hachas y quemándolos una vez en estado seco (Collado, 2013, p. 2). Si bien la frontera ganadera de la estancia se habría ampliado en 10.403has12 bajo este procedimiento (Tabla 1), lo cierto es que esto fue gradual y no vuelve homologables estos terrenos con la estepa ocupada desde 1897 por la SETF. A estas cifras, cabe adjuntar las correspondientes a los establecimientos María Luisa e Irigoyen, propiedades también de José Montes, aunque los porcentajes en las relaciones planteadas, no varían en demasía (Tabla 1).

Tabla 1 Hectáreas de Estancias San Pablo, Irigoyen y Ma. Luisa 

Fuente: Leonardo Collado, comunicación personal.

La cantidad de ganado ovino es el indicador que permite estimar las dimensiones productivas del establecimiento, en ausencia de otros valores de interés económico de los recursos naturales allí presentes. Para marzo de 1918, por ejemplo, el administrador menciona que la suma de animales esquilados en la esquila grande y chica ha sido la de 46.200 dando un total de 544 fardos (...) un total de 47.000 lanares que es todo lo más que puede mantener esta estancia en la forma en que están distribuidos los campos13. Para febrero de 1920 se menciona una cifra de 46.000 lanares y para abril del mismo año se informa que el número de esquilados hasta la fecha es de 48.280, todo lo cual indica cantidades que rondan las 50.000 cabezas de ganado ovino. Estas expresiones podrían estar indicando que sólo estaban siendo utilizadas las hectáreas útiles para el pastoreo, es decir 32.000. Si anexáramos la totalidad de hectáreas obtenidas por medio del capado, es decir 10.403, podría decirse que la carga de la tierra era la habitual para esos momentos -una oveja por hectárea- (Yrarrazaval, 1910), si bien no debe soslayarse el hecho de que en definitiva la estancia tenía 109.000 hectáreas. Cabe marcar que particularmente las cifras de ganado citadas corresponden a los años posteriores al auge productivo vivenciado en la isla durante los años 1900-190814. La población ovina para todo Tierra del Fuego argentina era de 1.342.851 en 1908, de 784.183 en 1914 y de 818.170 en 1920 (Belza, 1975, p. 271; Bandieri, 2005, p. 261), con lo cual la producción de San Pablo no habría representado mucho más del 6% de la isla en 1918-1920.

Derivada de estas significaciones temporales y espaciales intermedias15, necesariamente la actitud patronal de Montes se asimiló más a la impulsada por los Bridges que a aquella del grupo Braun-Menéndez-Behety: el concepto regente en cuanto a la vinculación con el indio fue el de su aprovechamiento como mano de obra, aplicando el paternalismo necesario. Esto no es menor, en tanto Montes como empresario ganadero es potencialmente homologable al grupo Menéndez: asturianos y amigos, fueron socios desde los primeros momentos -por caso mediante la instalación de un hotel o trocando mercancías con los tehuelches por pieles y plumas-, quedando emparentados en 1908 con el matrimonio de sus hijos, Teresa Montes Thurler y José Menéndez Behety. Martinic define a Montes como un individuo rústico y al parecer huraño, trabajador incansable (...) que siempre trabajó por cuenta propia, ganando fama por su sentido de la economía lindante con la cicatería (Martinic, 2001, p. 149). Si bien con los años llegó a ser un importante empresario con negocios ganaderos y mercantiles, el mismo Martinic -quien realza su figura como lo hace con todos los pioneros- lo postula como parte de un grupo económico menor (Martinic, 2001, p. 289), siempre contrastando con la SETF.

DESARROLLO

Acercamiento y permanencia selk’nam en San Pablo

Para estimar la permanencia selk’nam en San Pablo efectuamos una primera aproximación de corte cuantitativo a partir de los libros contables, los cuáles muestran que en términos absolutos si bien no ocurren a lo largo de estos 20 años grandes fluctuaciones, el lapso 1912-1916 sobresale como el de mayor presencia indígena en el establecimiento, con un pico de 19 individuos para 1912. Desde 1917 se produce un descenso, aunque en años puntuales (1921, 1925 y 1926), la cifra aumenta. Así, los lapsos con menor cantidad de indígenas registrados son 1917-1920, 1922 -1924 y 1927-1930. Cabe marcar que la cantidad de libros que ofrecen información por cada año es relativamente uniforme y no necesariamente un factor que permite establecer una relación directa entre la disminución de indígenas con la de información que consta en los registros consultados.

Este tipo de fuentes, por la discontinuidad en el contenido y en la forma de la información, no facilita la elaboración de tasas, pero de todos modos es factible establecer porcentajes estimativos con los datos disponibles y así poder evaluar la presencia indígena no solo en parámetros absolutos sino en relación con el total de los trabajadores. Efectuamos el cálculo de porcentajes muestra para los años 1912, 1919 y 1928, es decir a comienzos, mediados y finales del período analizado. Para 1912 es factible hablar de al menos 110 trabajadores blancos y 19 indígenas, por lo que el porcentaje de estos últimos sería de 14,7. Para 1919, los libros indican la presencia de 62 blancos y 8 indígenas, los cuales representarían entonces el 11,4%. Finalmente, para 1928 se consignan 89 blancos y 6 indígenas, un 6,3%. Es decir, que más allá de una posible tendencia a la baja de los trabajadores en general, la proporción de indígenas descendió de todos modos.

El primer paso en el acercamiento cualitativo lo efectuamos vislumbrando las continuidades interanuales en los nombres. Si bien es necesario remarcar la obviedad sobre que la ausencia de algunos nombres en las variaciones interanuales no debe asumirse como la no presencia del indígena en la estancia, es cierto que cada año fue cubierto con más de una fuente y en general se trata de indígenas con una relación institucionalizada y permanente. Esto es, no podría tratarse de una situación en la que no fue consignado por ser un indígena que ocasionalmente acudía al establecimiento a comprar algún artículo o a efectuar un trabajo esporádico. Incluso así, cada una de esas operaciones quedaba registrada en los libros contables, tal como se evidencia para otros casos de nombres que sólo aparecen una sola vez a lo largo de los veinte años analizados, en ocasión de la compra de algún alimento o utensilio.

En principio se puede establecer una demarcación básica, acorde además a la tendencia planteada en la Fig. 3: quienes aparecen consignados a lo largo de casi todo el período en cuestión; una gran cantidad sólo durante los primeros años y quienes hacia el final. Se trata de 44 indígenas en total, de los cuáles 6 figuran en una cantidad mayor a 9 años: Jone, Zoilo Maychil, Vasco, Antonio Maychil, Juan Injiol y José Montes (del 1 al 6 en la Fig.4). Con permanencias intermedias hay 5 indígenas: José Chiquiol con 6 años (35 en la Fig.4) y con 5 años Arturo Menelike, Aro, Martín Nana y Doye (42, 18, 41 y 7 en la Fig.4). Luego las cantidades de indígenas con menos visitas, aumenta. Aparecen en 4 años 10 indígenas: Enrique, Hanik, Quiminiol, Eduardo Toyi, Nana, José Guantelican, Jac, Barnardino Maychil, Juan Nana y Kiriñol Romanones (8, 9, 16, 17, 19, 28, 30, 32, 34, 38 en la Fig.4). Se presentan en 3 años 8 indígenas: Pedro Minquiol, Echol, Leasas Kanuman, Mililique, Ambrosio Menelike, Alid, Tomás Ventura, Gabriel Anique (12, 20, 21, 31, 43, 25, 33, 36 en la Fig.4). Para finalizar, con 2 años hay 8 indígenas y con 1 año, 7: Nicanor Canuman, Antonio Toyi, Antonio Menelike, José Maychil, Luiminiol, Luis Garibaldi, Jorge Anique, Papapos, Aniceto Suenque, Ernesto, José Himiol, Joni Maquen, José Guapolican, Alique, Manuel Cheuqueman (10, 23, 39, 40, 13, 29, 37, 44, 15, 27, 24, 22, 26, 14, 11 en la Fig.4). Cabe marcar que no tenemos forma de confirmar que José Guantelicán y José Guapolican sean el mismo indígena anotado por personas diferentes.

Fig. 3 Total de indígenas por año en estancia San Pablo. Elaboración propia en base a la información de los libros contables. 

Fig. 4 Trayectorias individuales. Elaboración propia en base a la información de los libros contables. 

De aquí en más procuraremos ajustar la perspectiva cualitativa con diferentes casos, ejemplos o trayectorias, a los cuales arribamos a través del cruce con la información ofrecida por otras fuentes. Como mencionamos al comienzo, estas fuentes consisten fundamentalmente en censos y libros de bautismo, por lo que la información refiere a diversidad de edades y lugares.

1.- Según los libros de la estancia, Hanik trabajó al menos durante el lapso 1911-1914, y en años posteriores lo hicieron Gabriel (1920 -1922) y Jorge Anique (1921-1922). En las actas de bautismo de los salesianos a su vez se consigna para el 10 de abril de 1908 en el cabo San Pablo las ceremonias de Gabriel, de 1 año y de Jorge de 6, hijos de Anic y de Yapja y Káyepac respectivamente, dejando en evidencia que Anic se encontraba en el área San Pablo desde los primeros momentos de la estancia y que en ella trabajaron tanto el padre como los hijos, pasados los años. Por otra parte, cabe la posibilidad de que Hanik falleciera el 14 de octubre de 1917, ya que para esa fecha figura en los libros de bautismo la defunción de Francisco Anik, en su propia casa en río Fuego, siendo la razón por la que no habría vuelto a aparecer en los libros de la estancia. Cabe llamar la atención sobre la cualidad de casa propia, ubicada además en zona Bridges. En la tabla 2 se pueden apreciar las ceremonias de otros 3 hijos de Anic para 1908 y otra para 1912. A este total de 6 hijos que figuran para San Pablo con Yapja y Káyepac, cabe sumar otros 5 que aparecen para la zona Bridges de río Fuego (Tabla 3).

Tabla 2 Bautismos efectuados por los salesianos en el área San Pablo. 

Fuente: Libro de Bautismos Volantes (LBV), Archivo del Museo José Fagnano (AMJF). ESP: Estancia San Pablo.

Tabla 3 Hijos de Anik bautizados en zona Bridges. 

Fuente: LBV, AMJF

Es factible hacer un punto de vista sobre el hecho de la continuidad relacional (por lo menos desde 1902 y hasta 1917) entre Hanik, Yapjá y Káyepar, lo mismo que respecto al hecho de una unión de un hombre selk’nam con dos mujeres. Las fuentes etnográficas indican que era habitual que un hombre tuviera dos mujeres y que incluso fueran hermanas, en algunas ocasiones convocadas por la misma mujer como modo de sobrellevar la carga de las diferentes actividades diarias y la crianza de los hijos (Gallardo, 1910, p. 214). En otras oportunidades se trataba de hombres con la obligación de hacerse cargo de viudas y huérfanos, ya que las mujeres no manejaba el arco y sólo cazaban tuco tucos, recogían mariscos y pescaban, por lo que su sobrevivencia en zonas boscosas era problemática. Por otra parte, Yapjá, luego de fallecido Anik tuvo al menos un hijo -Rafael, nacido en 1919- con Ramón Aray (u Oray), chileno señalado como trabajador en San Pablo para 1912- 1913. Ramón Oray estaría vinculado políticamente con Lola Kiepja al tener una hija con Adela Parra16, hija de Luis Parren, informante de Martin Gusinde y hermano de Lola (Gerrard, 2015, p. 46). Ramón también tuvo a María Leonor en 1938, quien al morir su padre ese mismo año fue criada por Antonio Ojeda y María Yoyol (selk'nam) (Gutierrez en Gerrard, 2015, p. 46). Antonio Ojeda figura como trabajador en San Pablo para el lapso 1919-1921. Con estas referencias pretendemos marcar la centralidad de San Pablo, pero especialmente la complejidad de los vínculos y su multidireccionalidad étnica, la compatibilidad de modos relacionales tradicionales con aquellos occidentalizados y que éstos últimos no necesariamente deben observarse como negativos.

2.- Este segundo caso también es útil como fundamento de la lógica antedicha: en 1921 fue bautizado Faustino, hijo de Rosario Ikión y Romualdo Nuñez (Tabla 2), un chileno que aparece como trabajador en los registros contables de la estancia desde el primer momento, cada año y a lo largo de todo el período, cumpliendo además las funciones de capataz17. De hecho, Rosario -hija de Otrsol y Kaicotá- fue bautizada con 8 años en el cabo San Pablo en 1908 (Tabla 2). A su vez, el libro de bautismo recupera ceremonias en 1920 en la capilla de río Fuego para otros 4 hijos de Núñez e Ikión, Romualdo, Antonio, Luisa y María, de 2, 3, 4 y 6 años. Sumada la información se puede inferir la continuidad en el uso del espacio San Pablo, una antigüedad en el vínculo que evidencia que la indígena Rosario se hallaba junto a Núñez al menos desde sus 14 años, la articulación entre San Pablo y Viamonte y -una vez más- las uniones interétnicas con connotaciones no necesariamente negativas, que se registran en relación a espacios no hostiles.

3.- En la tabla 2 se observa a Pacheco como padre de Agustin Koscmot, de 9 años, bautizado en cabo San Pablo en 1908. A su vez, en las actas de bautismo también se menciona un campamento de Pacheco, cerca de laguna de río Fuego para octubre de 1910 y para enero de 1915 el bautismo de Benedicta Atsotte, de 45 años mujer de Pacheco, ona, en la capilla de río Fuego. En 1919 es bautizado en la capilla de río Fuego el nieto de Pacheco, hijo de Koscmot y Rosa Chaniutú (Chaniuta), hija de Soldado Sceusccol (Sheskol) y Hoscwin, bautizada con 5 años en el puesto de los hermanos Bridges en cabo Inés. Cabe mencionar que hacia 1931, Gusinde se refiere a los tres principales ancianos xon Halimink, Tenenensk y Pacheco Keitetowhn como los pocos ancianos que atesoraban la tradición completa y según él, genuina (Gusinde en Gerrard, 2015, p. 40). El cacique Paachek fue el último gigantesco representante de los fuertes onas para el padre De Agostini en la década de 1920 (Gerrard, 2015, p. 107). Observamos que estas cualidades de purismo, liderazgo y tradicionalismo no son incompatibles con la presencia en las estancias amigas y en la capilla, y -una vez más- la continuidad en el uso del espacio San Pablo y el interjuego entre San Pablo y Viamonte.

4.- La Tabla 2 también deja en evidencia la existencia de un puesto de Nana. En los registros de la estancia aparecen Nana, Juan Nana y Martín Nana, pudiendo especularse sobre la posibilidad de una continuidad laboral familiar si consideramos que Juan y Martín -que aparecen trabajando para los lapsos 1918-1921 y 1924-1928 respectivamente- fueran hijos de Nana, que lo hizo para los años 1913-1916. De ser así, Nana se habría convertido en patronímico (al igual que en el caso número 1), implicando que las filiaciones comenzaran a estar organizadas de manera occidental, sumando al nombre de la persona el nombre o apellido familiar por línea masculina. Puede apreciarse también una vez más el uso común del espacio Viamonte-San Pablo, ya que Nana tenía puestos tanto en San Pablo como en el área Bridges, específicamente en cabo Inés, en este caso con su padre (Tablas 2 y 4): para Lucas Bridges, Naná correspondería al grupo San Pablo y era hijo de Halimink y esposo de Catalina y Juana y ex-esposo de Kauxia, mientras que para Gusinde, Naná es hijo de Halemink, esposo de Kauxia -raptada por Tenenesk y Hotex-, padre de Tomás, Knoskol y Elena -pretendida por Kapriel.

Tabla 4 Hijos de Nana bautizados en zona Bridges. 

Fuente: LBV, AMJF.

5.- Aro trabajó en San Pablo al menos durante el lapso 1912-1916. Los registros de bautismo señalan que recibió el agua de socorro el 15-09-1918, falleciendo a los pocos días. Cabe marcar, por un lado que el lugar de la ceremonia es su propio rancho, ubicado en río Fuego y que además se hallaba junto a Yomch, su mujer. Yomch (Homche) es nombrada en ocasión de los bautismos de Pedrito Nomsehel y Adolfo, en noviembre de 1908 y enero de 1915 respectivamente, hijos cuyo padre era Minkiol; esto también en río Fuego. A su vez, en diciembre de 1916 sigue figurando como mujer de Minkiol, pero el padre del bautizado Francisco era desconocido y esta vez la ceremonia se realizó en lago Fagnano (Tabla 5). Como vimos, para los años 1910-1912 se consigna en los registros contables que trabajó Pedro Minquiol, lo que además explica el nombre del niño bautizado en 1908. En este caso es posible marcar: la compatibilidad entre el trabajo en la estancia San Pablo y la portación de cualidades emblemáticas a nivel comunidad. Minquiol, Minkiol, Minkiyolh, personaje destacado por su condición de xon, fue además quien criara a Francisco, aunque no era su padre, que años más tarde se convertiría en informante de Anne Chapman y, por ende, pieza clave en la difusión de la cultura selk’nam (Gerrard, 2015, p. 94). También, la ductilidad en los modos residenciales y la comunión Viamonte-San Pablo-Fagnano, pero especialmente la flexibilidad en los vínculos, como el mestizaje no debe tomarse como irreversible y absoluto y una suerte de continuidad (respecto a momentos pre-contacto) en el hecho de una mujer selk’nam teniendo hijos con más de un hombre18. La evaluación de la vinculación entre aspectos relacionales y territoriales en función de continuidades y rupturas respecto a momentos pre-contacto es dificultosa si se asume que las crónicas etnográficas ya se hallan mediadas por las alteraciones generadas por la avanzada ganadera. Aprovechamos este caso para esgrimir una aproximación ilustrativa. Según Bridges, Minkiol pertenecía al grupo de San Pablo y según Gusinde al del campamento de lago Fagnano. La observación de Bridges antecede en una década a la de Gusinde, lo cual habla de una potencial reagrupación, pero también de lo maleable cuanti y cualitativamente de los modos residenciales, especialmente si se considera que Minkiol, según Gusinde, habría sido echado de río Fuego junto a Tenenesk, pero a la vez allí lo conoció cuando visitó junto con el cura salesiano Zenone el campamento selk’nam. Esta flexibilidad social en la conformación de los grupos se traduciría en las uniones conyugales: según Gusinde, Yomch sería del campamento de río Fuego, con lo cual podría decirse que Yomch y Minkiol respetarían el principio según el cual las mujeres debían provenir de un territorio distinto al de su esposo19 si asociamos a Minkiol a Fagnano y no a río Fuego de donde habría sido expulsado. De todos modos, podrían no ser originarios de un mismo territorio y que -dada la desestructuración territorial- los dos concurrieran a los campamentos que aún estaban funcionando, sin importar si la base de residencia fuera patrilocal o matrilocal. En alguna medida la reconstrucción de la organización social que efectúa Gusinde no necesariamente respondía a sus observaciones en el campo, sino a un ideal de tradición, a sus intenciones de organizador más que de mediador20. A su vez, si seguimos a Bridges, Minkiol es padre de Matilde -ambos del grupo San Pablo- quien se casa con Garibaldi, también del Grupo San Pablo, lo cual no coincidiría con el ideal de procedencia de territorios distintos. De cualquier modo, lo certero es que la comunidad pudo convivir y ajustarse a la desarticulación territorial y mostrarse maleable en los modos residenciales y relacionales, justamente a causa de esta interacción forzada dentro de los grupos selk'nam. Aparentemente odiado, Minkiol fue asesinado en el invierno de 1921, aunque no queda claro si por selk’nam o por blancos.

Tabla 5 Menciones de Yomch (Homch). 

Fuente: LBV, AMJF.

6.- José Chiquiol. Trabajó en la estancia San Pablo al menos durante el lapso 1912-1919 (Fig. 4). Pues bien, los registros salesianos indican que sus hijos, todos con María Kormschen, fueron bautizados en río Fuego y en lago Fagnano y él mismo en 1913. En la Tabla 6 puede apreciarse entonces la articulación entre la zona de río Fuego y del lago Fagnano, específicamente el campamento de Hálemik en el campo Bridges, el campamento de Tol-vé cerca del lago Fagnano y obviamente, los puestos salesianos como la capilla en río Fuego y la casa San José en cercanías del lago (lote 88, Fig.5). La triangulación entre San Pablo, la zona Bridges de Viamonte y la del lago Fagnano, descolla entonces como característica a partir del cruce de las diferentes fuentes. La Tabla 7 muestra los bautismos efectuados en lugares ajenos a las estancias: además de los ya citados José Chikiol y Yomch, cabe marcar la presencia de Luis Garibaldi y Menelik, quienes también se consignan como trabajadores en San Pablo.

Tabla 6 Ceremonias en las que aparece José Chikiol. 

Fuente: LBV, AMJF.

Luis Garibaldi Honte amerita un examen en sí mismo, lo cual excede las posibilidades de este trabajo. Bautizado en Harberton a los 12 años en 190921, mestizo de madre haush devino ícono de la historia fueguina del siglo XX, entre otras cosas por ser informante de Anne Chapman y por ubicar el lugar -como empleado de vialidad, pero además por recibir información de su abuela haush- para efectuar las primeras obras del cruce de los Andes fueguinos, de lo que luego sería el paso Garibaldi. Pero fundamentalmente por la participación de Garibaldi en la obtención de tierras para la formación de la reserva indígena en 1925. Como vimos, Garibaldi trabajó en San Pablo al menos en 1912 y 1913, es decir a muy corta edad y en los primeros momentos de la estancia. Garibaldi es consignado en la zona del lago para 1921, al igual que Menelik. Si bien no podemos establecer si con Menelik se hace referencia a Antonio, Arturo o Ambrosio Menelique, lo cierto es que los tres trabajaron en San Pablo después de 1925. La articulación entre los espacios sucedió a lo largo de todo el lapso analizado, incluso luego de establecida la reserva, lo cual es comprensible, dada su contigüidad: los lotes 89, 90, 91 y 92 (Fig.5) se reservaron en 1925 mediante un decreto presidencial con fines de utilidad pública (...) para la concentración de familias indígenas en la región (Gerrard, 2015, p. 89).

Fig. 5 Catastro Tierra del Fuego, 1925. Gentileza Leonardo Collado. Puede observarse la subdivisión para fechas posteriores. En gris oscuro el lote 88, donde se hallaban los puestos salesianos de lago Fagnano. Los 4 lotes subsiguientes (89, 90, 91 y 92) corresponden a la reserva indígena. 

La movilidad indígena que triangula estas zonas también puede observarse a través de una suerte de censo que efectuó Luis Garibaldi en el Campamento Shenen el 5 de julio de 1922, según el cual allí residían 158 selk’nam:

Síntesis de ¡as familias indianas (...) Nombres y apellidos de algunos onas (...) Le doi estos pocos nombres, no le doi mas por que no les ce el nombre indianos. Asi quedan 8 muchachos de 10 a 18 años todos esos nombres que he dado son lla de 20 asta 80 años mas los menores son ciento cincuenta y ocho cavezas por todo otro momento pueda cer que zepa los nombres.

El censo está organizado por familias, donde se describe el nombre del hombre y cuantas esposas e hijos tenía, pero sin aclarar sus nombres; hombres solteros y hombres viudos. El primer grupo consta de 29 hombres, 3 de los cuales tenían 2 esposas y con un conjunto de 61 hijos. También había 11 solteros y 6 viudos con un total de 11 hijos y -como muestra la cita- no se especifican los nombres de los 8 muchachos de entre 10 y 18 años, lo que efectivamente hace un total de 158 personas.

En este campamento aparecen Luis Garibaldi, Juan Injiol, José Chiquiol, Luminiol y Tomás Ventura, nombres coincidentes con algunos de los de la estancia. También se consignan nombres como Jaqie Iniske, que podría ser quien figura como Jacque o Jac, como también Haliminq Menelique y Nana Menelique. Como vimos, Halemink era el padre de Nana; a su vez, en las ceremonias de bautismo se menciona reiteradamente el puesto de Naná y Halemik o el puesto de Halemik para la zona Bridges de estancia Viamonte, con lo cuál podemos inferir que el campamento Shenen se hallaba en la zona Bridges. Pero además porque: en el censo de Garibaldi aparece Casique Queancof que a la vez, según los libros de bautismo, está en el puesto de los hermanos Bridges al cabo Inés en mayo de 1907, en julio de 1910 en la casa contigua a la capilla no acabada en río Fuego, en diciembre de 1913 en río Fuego, en diciembre de 1916 y en enero de 1919 en la capilla de río Fuego, es decir no sólo en zonas Bridges sino que en un puesto, una casa y la capilla. Por otra parte, los registros salesianos mencionan a Pápap -otro de los que figuran en el censo Garibaldi- en el cabo Inés para marzo y abril de 1908 y para diciembre de 1916 en la capilla de río Fuego. Pápap podría ser Papapos, quien trabajó en ESP al menos en 1924 y 1925.

Por otra parte, siguiendo con la Tabla 7, en función de aprehender la movilidad y el uso del espacio en general y la articulación de estas zonas en particular, podrían desarrollarse puntualmente las trayectorias de Víctor Pichez e Inés, Cacique Kaukol y Koijená -como vimos-, Basilio Orets y Filomena Koila, Sargento Lorenzo y Cristina Alká, Soldado Sheskol y Aleuká, Giak y Shemitrén, Napoleón y Latenke, Benito Metchen, todos los cuáles son consignados en algún momento en el espacio Bridges del norte (Viamonte) e incluso algunos en el espacio Bridges del sur (Harberton). Pero nos limitamos aquí a todo aquello que se vincule directa o indirectamente con San Pablo. Cabe aclarar que el Ventura que se menciona para 1909 en lago Fagnano es Mateo, quien además según las crónicas de los salesianos había fallecido en 190622, así que no se trata del Ventura que mencionamos para San Pablo, es decir, Tomás. De todos modos, Ventura es un antropónimo utilizado con asiduidad, como lo expresan las diferentes fuentes: el Segundo Censo Nacional efectuado en 1895 consigna para la zona de Ushuaia Ventura, indígena ona de 40 años, soltero23. A su vez los diferentes libros salesianos (defunciones, diario, etc.) señalan un Ventura Sarmiento para 1903, un Felipe Ventura fallecido por tuberculosis a los 36 años en 1908 (quien sería hermano de Mateo) y un Ventura Vittele fallecido a los 80 años en 1922, por ejemplo. Pero en este caso, a diferencia del de Nana citado anteriormente, al tratarse de un apellido europeo resulta menos llamativa su adopción.

Tabla 7 Ceremonias efectuadas por fuera de los espacios Bridges- Menéndez- Montes. 

Fuente: LBV, AMJF.

7.- Quienes más aparecen señalados en los registros son Jone, Zoilo Maychil, Vasco, Antonio Maychil, Juan Injiol y José Montes. Jone, Jon, Joni, John, Yoni Indígena figura explícitamente como personal de la estancia, como ovejero, por lo que se consigna su sueldo para la mayor parte del año calendario. Por ejemplo, para el lapso julio de 1912 - abril de 1913, Jone cobró exactamente 1,16$ por día, mientras que en febrero de 1913 obtuvo 50,30$ por la esquila de 629 ovejas. Quiminiol, quien trabajó entre 1910-1913, también es consignado en forma permanente para los meses citados, esquilando por caso 1.917 ovejas en enero de 1913. Los valores pagados por animal esquilado guardaban coherencia, incluso cuando se trataba de labores ocasionales que ni siquiera ameritaba la identificación del indígena: pagado a los indios por esquilar 140 ovejas24, la suma de 13$. En los registros Jone aparece asociado a Hanik y a Aros, mientras que Gusinde menciona a un Yoni esposo de Himsuta, sin dejar en claro si pertenecen a Fagnano, a río Fuego, o al grupo San Pablo, lo cual expresa la dinámica y complejidad de la que estamos dando cuenta. En este sentido, también cabe marcar que Injiol figura en enero de 1922 en el campamento de río Fuego y el 5 de julio en Shenen. Además, podría ser que Injiol fuera Inxiiol, perteneciente al lago Fagnano, padre de Mathilde Sosyolpanh, pretendida por Hotex, del grupo del norte. Juan Injiol, al igual que Vasco, son recuperados también en los libros copiadores como protagonistas cotidianos del devenir del establecimiento (ver infra). Estos libros también naturalizan la situación de empleado permanente, de peón, de José Montes. Antonio Maechil habría trabajado en la estancia en 1911 y 1912, para luego reaparecer como Antonio Maychil en 1918 y permanecer hasta el último año analizado. Un dato relevante es que lo hizo junto a otras personas apellidadas del mismo modo: Bernardino Maychil para el lapso 1918-1921, José para 1924-1925 y Zoilo Maychil para todos los años entre 1918 y 1930 (Fig. 4). En este caso no podemos confirmar el parentesco. Un dato representativo es que según los cuadernos copiadores, Zoilo cumplía la función de cocinero, al menos en 192225.

8.- Como vimos, con una frecuencia intermedia nombramos a Aro, Nana, Chiquiol, Arturo Menelique, a quienes ya hemos hecho referencia. Resta Doye. El cruce de información entre las diferentes fuentes permite inferir que Doye y Gregorio Toye son la misma persona. Gregorio (Dohiei) es hermano de Antonio Toye (Methet), hijos de Aneki, del grupo San Pablo. Doye, Toye, Toyer y Toyi surgen como homologables, por lo que dejamos planteado en la construcción de datos la presencia de Doye, Eduardo Toyi y Antonio Toye (Fig. 4). Junto a otros indígenas como Julio Leguizamón y Santiago Rupatini, los hermanos Gregorio Doye (Dohiei) y Antonio Toye (Methet), todos ellos trabajadores de Viamonte (Pennazo en Gerrard, 2015, p. 90) firmaron en 1925 en nombre de Tenenensk y Halimink -fallecidos ese año a causa de la epidemia de sarampión- en ocasión de la entrega de tierras a los selk’nam en la zona del lago Fagnano. Doye aparece trabajando en el establecimiento en 1911, 1912 y 1914, pero también en 1927-1928, momentos en los que ya contaban con la reserva, variable ya sugerida. En noviembre de 1911 efectuó 3.044 metros de cerco junto a Injiol, mientras que en enero de 1912 esquiló 1.890 ovejas, por ejemplo. La compatibilidad laboral entre Viamonte y San Pablo es extensiva a su hermano Methet, quien también es mencionado como un gran esquilador por Lucas Bridges para su estancia. Cabe marcar que en los registros contables de San Pablo se listan los puestos de la estancia que al menos en 1916-1917 eran: Triviño, Vacas, Baño Nuevo, Asturiana, Sandalio, Costas, Germán, María, Núñez, Yrigoyen, San Martín, Rojas, Echevarría, Oyarzún, García y -curiosamente- Metete y Yac, es decir nombres indígenas. Podría pensarse en que Yac alude a la misma persona que Jac (que es el mismo que Jacque) y, probablemente, Jaqie Iniske, censado en Shenen -como vimos-. También podría tratarse de Jak, cuya trayectoria es por demás relevante en función del devenir de la vida comunitaria en la reserva (Gerrard, 2015, pp. 99-121). A su vez, Aneki, padre de Dohiei y Methet sería hermano de Shilchan y Otrhshool (éste último es Joon -hechicero-), con lo cual es factible que Aneki sea quien figura como Aánike para 1908 en San Pablo y Otrhshool sea Otrsol (Tabla 2). En este sentido, cabe marcar que en los libros de bautismos se registra la ceremonia de Antonio Otersol de 65 años en abril de 1921 en el puesto de Kenoniol, de Bridges y Reynolds.

9.- Por último, planteamos el caso de Segundo Arteaga. En los registros contables de San Pablo se señala a Antonio Arteaga como trabajador en 1917, y a Segundo para el lapso 1923-1928. Según los libros de Bautismo, Perpetua Kaitjen fue bautizada a sus 12 años, en abril de 1908 en río Fuego, hija de padre ona finado y de Olenke, mientras que en noviembre de 1911 se consigna una Perpetua Kaitjen como madre de un niño de 4 meses bautizado como Segundo Arteaga, en el puesto 41 de la estancia Primera Argentina (Menéndez), 5 horas al W de rio Fuego. Esto es, Kaitjen fue madre con una edad aproximada de 15 años, producto de la unión con un civilizado chileno. El mismo Segundo menciona

en la estancia Rubí nací yo. Mi padre era Antonio Arteaga, mi mamá ya se sabe que es indígena, se llamaba Kaitjen (...) yo me crié en los puestos y estancias nomás, entre Viamonte, San Pablo; ahí fue donde más estuve cuando era chico26.

Segundo fue otro de los informantes de Anne Chapman y uno de los tantos último ona anunciados en los periódicos fueguinos, en este caso en 1995 (Gerrard, 2015), lo cual deja en evidencia una vez más la no irreversibilidad del mestizaje y sus connotaciones no exclusivamente negativas, incluso estando involucrado un establecimiento Menéndez.

La interpelación capitalista de la espacialidad San Pablo queda evidenciada con el ejercicio de base efectuado que fundamenta la presencia indígena como mano de obra, más allá de las variaciones cuanti y cualitativas. Otro de los aspectos que es factible incluir en esta línea es el tipo de pago que recibían los selk’nam, a quienes no sólo se les abonaba con mercadería sino también con dinero, no sólo argentino, sino como era habitual también chileno, inglés y curiosamente también en formato cheque. Asumimos cierto grado de veracidad en las operaciones citadas, en función de su cantidad y la naturalidad con que se las efectúa, a sabiendas de que de las mismas pueden encubrir ciertos timos financieros propios de los contadores de las estancias. Lo cierto es que como pago real o como adquisición explícita por parte de los indígenas, la materialidad de corte civilizado fue parte excluyente en la cotidianeidad selk’nam.

El inventario del almacén al 30 de septiembre de 1919 abarca 13 hojas en las que se detallan todo tipo de alimentos, desde frutas hasta clavo de olor, ropa, calzado, frazadas, elementos de limpieza y aseo, boquillas y cachimbas, pólvora y municiones, enseres de cocina, materiales para la construcción y para el mantenimiento del establecimiento; como también variados elementos como pañuelos, lapiceras, papel, delantal para niño, madejas de lana, bebidas alcohólicas, cigarrillos, tabaco, fósforos, argollas, aguja e hilo, telas, tijeras, velas, espejos, etc. Si bien resultan básicas las implicancias materiales y simbólicas del consumo de todos estos productos occidentales por parte de miembros de una otrora sociedad cazadora-recolectora, no deja de ser altamente sugestivo y digno de reflexión la profundidad de estas alteraciones, su significado y su potencial alcance en la cotidianeidad selk’nam.

Alcohol, tabaco y balas constituyen un ítem previsible en estos casos y, aunque los libros contables no consigan específicamente la entrega de armas a los indígenas, otras fuentes dejan en claro su uso sin demasiados cuidados: el 15 de enero de 1922,

sucedió a unos 1000 metros de la estancia un hecho de sangre. Es el caso que varios trabajadores de ésta han salido a pasear al campamento de los indios que trabajan en esta como esquiladores, Juan Ijiol y el Vasco y después de tomar unas copas de licor que trajeron de Río Grande atropellaron la Sra. de Juan Ijiol el que se levantó y mató a uno de un tiro de Whinchester y al otro lo dejó con la cabeza desecha a garrotazos dejando de existir momentos después27.

El relato muestra, además de la naturalidad con que el indígena utilizó su arma para asesinar un blanco, la presencia a mil metros de la estancia de un campamento de selk’nam que trabajaban como esquiladores. La secuencia indica trabajadores llevados presos a Río Grande por negarse a seguir con sus labores e indígenas que no sufrieron consecuencias, en un contexto en el que negarse a trabajar adquiría mayor gravedad que asesinar, dejando explícita la supremacía del control mediatizado por el estanciero y ejercido por la fuerza pública. Dentro de las lamentaciones que habitualmente conforman este tipo de escritos, cartas de los administradores a sus patrones -en este caso residentes en Punta Arenas-, la más persistente es la referida a la escasez de trabajadores, sus constantes exigencias y su estacionalidad de corte abrupto, que incluía retirarse antes de finalizada la esquila28. Para estos años, las fuentes mencionan otros acontecimientos que evidencian la sensibilidad de los administradores de los establecimientos ganaderos en cuanto a cuestiones laborales, en un escenario signado por las célebres huelgas de inicios de la década de 1920.

Territorio y territorialidad, a la vez que campamento, casa, rancho, puesto. Espacio, espacialidad y modos residenciales. El campamento, baluarte indefectible de modos tradicionales, exponente imprescindible de anhelos propios de momentos anteriores al contacto; allende su inevitable vinculación con esencialismos, constituye en sí un elemento transformado y transformador en este nuevo escenario, un espacio transicional. El campamento fue la forma de acercamiento a las estancias menos hostiles y la excusa material de encuentros con una tipología acorde a las alteraciones generadas por la colonización: levantados en cercanía del casco de la estancia, pero en mayor proximidad con el bosque principal (Bridges, 1978, p. 210), facilitaban la recurrente visita de ciertos grupos que abandonaban y retornaban a esos ámbitos. Algunos grupos eran de tipo familiar, conformados por hombres, mujeres, niños y perros, que se desplazaban en hilera portando fardos, y podían estar de paso, o permanecer entre una semana a diez días e incluso por un lapso cercano a un mes (Bridges, 1978, p. 216).

A su vez, en ocasiones, en los lugares seleccionados para levantar estos campamentos convergían otros grupos, con lo cual aumentaba la cantidad de personas interactuando -llegando a reunirse 80 personas- (Bridges, 1978, pp. 208 288). Es que más allá de la articulación entre los diferentes puntos de la espacialidad amiga, en torno a los puestos y cascos de estas estancias -a la vista de propietarios paternalistas- se originaba cierta neutralidad entre los diversos grupos selk'nam, que no ejercían la violencia intraétnica -por más que no mantuvieran relaciones amistosas o que estuvieran signados por matanzas- y aprovechaban a realizar juegos para la reconciliación entre parcialidades.

Expresión de las transformaciones, los campamentos que antes alternaban entre estructuras más elaboradas -toldos- y paravientos, comenzaron con suma asiduidad a ser levantados de forma más expeditiva: se conformaban de pieles cosidas o atadas a postes colocados contra el viento, alrededor del fuego (Bridges, 1978, p. 215). Esta descripción es homologable con la de Gusinde y condice con un eventual aumento de la movilidad, la cual en momentos precedentes alternaba con mayores lapsos de permanencia. El temor y la intranquilidad de los selk’nam ante la avanzada ganadera, manifestado incluso cuando transitaban acompañados por Lucas Bridges, generaba que la ubicación de los campamentos cambiara, ya que preferían tener una buena vista de los alrededores a la protección que ofrecían los lugares reparados (Bridges, 1978, p. 341), como estrategia de evitación que en épocas precedentes se registrara en relación a la presencia europea. Son frecuentes las referencias a campamentos abandonados con el fuego aún encendido y a la presencia de mujeres ancianas y niños (Lista, 1887; Popper, 1887; Segers, 1891), evidencia del ocultamiento de los varones adultos y jóvenes. Estas acciones se habrían acentuado incluso dentro de los mismos grupos selk’nam: Lucas Bridges menciona que transitando con sus guías por el bosque, éstos se mostraban nerviosos como si temieran encontrar enemigos, y que al oír el ladrido de un perro quedaron inmóviles y silenciosos; luego con cuidado avanzaron hacia donde provenía el ladrido sin encontrar a nadie; Halimink y los demás opinaron que habían sido avistados por indios que querían evitarlos. Asimismo, explicita que ante la observación de un ave colgada en una rama, existía el temor de que quién lo cazó volviera buscarlo (Bridges, 1978, pp. 237, 252 y 253).

Otro aspecto de utilidad en nuestras argumentaciones es el hecho de que, ya tempranamente, en estos campamentos temporalmente abandonados se habrían hallado elementos industrializados: Lista describe uno cerca de cabo Peñas donde encontró, además de otros elementos de procedencia local, metal tomado de algún naufragio, limas, clavos, punzones, cuchillos de fabricación europea, baquetas de fusil, cápsulas de revolver y frascos de salsa inglesa (Lista, 1887, p. 99). Segers, realiza una descripción semejante -por lo que es posible que se refieran ambos autores al mismo contexto-, aunque ofreciendo mayor detalle de los objetos de manufactura selk'nam (Segers, 1891, pp. 69-70).

Por último, como signo de la ductilidad argumentada sobre los campamentos en particular y sobre el comportamiento selk’nam en general, cabe marcar como con los años aquellos se siguieron utilizando, pero adaptados a lo que Vignati denominó una vida sedentaria: ya no se hallaban los rudimentarios refugios que describían viajeros de antaño -en referencia a los toldos y paravientos- sino que la subsistente armazón del cono no se mostraba más recubierta con cueros y ramas, sino con tablas de envases deshechos y trozos de hojalata de igual procedencia. Señala que se mantiene la costumbre de mantener continuamente encendido fuego en el centro de la habitación y para dar salida al humo, en las chozas primitivas se dejaba descubierto el vértice del cono, mientras que en las construcciones más tardías se mantiene la abertura en la parte superior del cono, pero la defienden de los vientos más fuertes y constantes mediante el reparo de una tabla que impide su entrada (Vignati, 1926, pp. 4-6).

Respecto a la posibilidad por parte de los selk’nam de utilizar diferentes tipos de edificaciones, propias o del establecimiento ganadero, cabe marcar que la estructura edilicia para 1914, uno de los años con mayor presencia indígena, consistía en la casa del administrador, el despacho, dos galpones para leña, una cocina, una carnicería, un casa primitiva peones, una caballeriza, un galpón de esquila, un galpón para motor, un aserradero, una carpintería y herrería, una casa-habitación para los peones de 100 m2, una casa nueva de cuatro piezas y 12 puestos de 2 piezas. Esta información no facilita inferencias certeras, pero es orientadora.

Por último, en una carta del administrador Faustino Velasco, dirigida al gerente de la Sociedad Anónima Ganadera y Comercial José Montes (Punta Arenas), en el ítem ocupación campo Feliciano García, queda puntuado un rasgo más de la transición a una lógica capitalista por parte de los selk’nam:

llegaban en esos momentos una cantidad de indios, trabajadores de la estancia Viamonte, que venian con vacas, carretas y víveres de los Sres. Bridges y Reynolds con el objeto de tomar posesión del Fondo del Lote García, a raíz de la próxima caducación de los campos dados en arrendamiento o concesión por el Fisco (...) En estos días mandaré al García dos hombres para que ejecuten trabajos en la propiedad, arreglen cercos y alambrados en las líneas divisorias y aún si dispongo de tiempo pasaré algunos vacunos de la hacienda con el objeto de hacer valer todavía nuestros derechos en dichos campos. Mañana ejecutaré mi denuncia en el Juzgado de Río Grande (...) me permito poner en conocimiento de usted que una cantidad de indígenas han tomado posesión del Lote Feliciano García, que es la mitad propiedad de esta estancia y la mitad arrendamiento. El lote ocupado es el número 79 y se han establecido sin consentimiento de esta estancia; ocupando tanto la propiedad como el arrendamiento29.

El fragmento da muestra de una percepción -pero también de una realidad- sincrética en la que un grupo selk’nam, sujeto diferenciado -clase- trabajador, pero también sujeto diferenciado -raza- indios, influenciado por sus patrones, toman posesión de un lote, en un acto que materializa y simboliza una elocuente mutación en la lógica de territorialidad. Por otra parte, las fuentes consignan para octubre de 1917 -siete años antes- que otro [cerco] que hay al fondo del campo según noticias adquiridas es propiedad de los indios y un rancho de chapas hecho por los mismos30. Este fragmento, además de tener connotaciones sobre propiedad, también posee sobre los modos posibles de residencia de los selk’nam en la estancia.

En abril de 1925 el administrador informó sobre otro hecho con el cual es factible abonar al concepto antedicho: los días 15, 17 y 18 habían sido cortados los alambres lindantes con campos fiscales y habían sido sustraídos 500 lanares y el autor de cortar el alambre y pasar los lanares fue el indígena ona Ambrosio Menelike; diciendo serlo por manifestación del mismo indígena. Ambrosio Menelike figura en los registros contables como trabajador para los años 1921, 1925 y 1926. El administrador solicita al comisario que tan sólo se lo amoneste, a la vez que se considere inocente al menor indígena Antonio Nana que acompañó al autor principal31.

CONSIDERACIONES FINALES

Esta vez fue San Pablo la fundamentación nominal para un nuevo análisis sobre el vínculo entre los selk’nam y la espacialidad, a sabiendas de lo arbitrario del recorte, especialmente en función de la perspectiva etnográfica. Los registros contables de la estancia devinieron coartada propicia para descifrar y/o innovar sobre ciertos conceptos, [pre]juicios y aseveraciones ligados a la potencial adecuación de la comunidad al nuevo escenario. Así, sumando la información proveniente de los libros salesianos, esgrimimos una aproximación cualitativa, especialmente de corte demográfico, que consideramos de utilidad al momento de aprehender las alteraciones de la comunidad selk’nam en pos de su sobrevivencia ante la consolidación de la colonialidad capitalista. Ponderamos la resignificación de la espacialidad San Pablo por parte de los indígenas y su incidencia en el entramado de resistencia y en la transición hacia una instancia logística en el usufructo del espacio y los recursos, como modo de historizar parte de la construcción identitaria selk’nam, de su etnicidad.

Como aclaramos en la introducción, posicionarnos en términos de construcciones y no sólo de dislocaciones no implica abogar por una lectura simplista, romántica y negadora de los cruces del poder en distintos niveles y consecuencias, especialmente en lo que concierne al mestizaje biológico, que en el caso de Tierra del Fuego es sexo-asimétrico. Pero evaluamos como fundamentales estos pasos pequeños, pero concretos, hacia el fortalecimiento de un nuevo paradigma opuesto al de la extinción.

Ciertamente es factible profundizar cuanti y cualitativamente las trayectorias, teniendo en cuenta lo fructuoso de las fuentes primarias en cuanto a la posibilidad de establecer múltiples conexiones y la potencialidad de las fuentes etnográficas en este sentido, especialmente si entre los objetivos se cuenta la elaboración de genealogías. Lo mismo ocurre con el análisis de los diferentes parajes, campamentos, lugares en general y las desintegraciones y las alteraciones intracomunitarias en función de las compuestas miradas posibles. Establecimos metodológicamente un coto que además permite poner en valor un establecimiento que ha sido relegado conceptualmente en relación con la certera gravitación que han adquirido los espacios Bridges -y las connotaciones positivas- y aquellos de la SETF -y las connotaciones negativas-.

Indudablemente la relevancia de las zonas Bridges permea lo aquí establecido en tanto una de las inferencias más relevantes es la articulación constante del establecimiento San Pablo con los sitios Bridges, pero esto mismo es lo que conlleva a una complejización en el análisis del uso del espacio por parte de los selk’nam. No sólo porque San Pablo adquiere relevancia como sitio amigo, sino que además es deseable hablar en términos de conformación de un entramado que incluya la misión La Candelaria (Casali & Martucci, 2016) y fundamentalmente la zona Fagnano, de modo que esta última podría dejar de ser homologable con la noción de evasión. De hecho, todavía en tiempos de uso de la reserva en lago Fagnano, el esquema de circulación aquí propuesto, no varió.

En este sentido, esta complejización de los espacios es complementaria con una en los tiempos y así un segundo juicio posible es que, por un lado, el contacto y la evasión podrían vislumbrarse como instancias dialécticas y, por el otro, que los selk’nam comenzaron a desempeñarse como trabajadores desde los inicios de la colonización ganadera con una intensidad que siempre fue atribuida a momentos posteriores, especialmente hacia 1920 (Borrero, 2001). Otra concepción a remarcar entonces es que el trabajo indígena no debería aprehenderse exclusivamente en términos negativos, sino como uno de los mecanismos maximizadores de las posibilidades de resistencia, quedando sin efecto las dicotomías indígena trabajador/ indígena evasor de la civilización, paisano/indígena puro. La cualidad de inevitabilidad de estas intervenciones en y a la nueva realidad, no neutraliza su carácter reflexivo ni su valor estratégico.

Parte de estas fundamentaciones es que la espacialidad San Pablo es un capítulo de la trayectoria de selk’nam destacados como los xon Minquiol, Halimink, Paachek y Otrhshool; también de quienes luego sobresaldrían como informantes de Chapman y/o como gestores de la reserva en el lago Fagnano, y/o como protagonistas del largo siglo XX, legitimando una herencia que es construida y tan sólo uno de los elementos constitutivos de un mestizaje constructivo, no negativo, condicionante, pero no determinante. Así, que lo tradicional y lo civilizado no se comportaron excluyentemente también quedó establecido mediante la complejidad de las vinculaciones: multidireccionales y flexibles étnicamente, con modos regulares o inconstantes, con rasgos de continuidad en función de un pasado ideal, a la vez que alteradas, pero no necesariamente corrompidas.

Visualizamos también la laxitud en los modos residenciales, en conjunción con aquellos relacionales, dentro del entramado espacial aludido en el que los selk’nam circularon, vivieron y trabajaron: fueron captados estadísticamente -sucesiva o simultáneamente en San Pablo, en zonas Bridges o zona Fagnano-, en sitios propios y ajenos, individuales y comunales como casas, ranchos, campamentos, puestos, estancias, capillas o hitos geográficos como cabos y ríos. Desdibujaron la territorialidad de momentos de contacto inicial y hasta la matizaron con expresiones capitalistas, pero sin anularla.

Las trayectorias, como tales, son expresiones individuales y su impronta de cariz cualitativo, aunque permiten esgrimir tesis que si no todas transferibles, en conjunto devienen indicativas de un escenario certero con implicancias grupales y en algunos casos étnicas. Por caso, que la continuidad en la aproximación selk’nam a la espacialidad San Pablo se dio tanto en relación con instancias previas a la instalación de la estancia, como a lo largo de todo el lapso analizado y que no sólo lo hicieron quienes pertenecían al grupo San Pablo. Que se dio una sucesión generacional en cuanto al trabajo en la estancia, que los selk’nam se convirtieron en personal -ovejeros, peones o cocineros-, cobraron sueldo, y fueron fundamentales en un contexto de escasez de mano de obra; sin dejar de ser indígenas. Los selk’nam compraron mercaderías occidentales, pero también robaron ovejas.

San Pablo como nodo transicional viabilizó una interpelación del espacio y los recursos por parte de los selk’nam en la que se conjugaron rasgos plausibles de rubricar como indígenas con aquellos propios de una realidad capitalista, pudiéndose sentenciar sobre la conciliaron de una lógica indígena con una capitalista en cuanto a territorialidad, subsistencia y modos relacionales y residenciales, consintiendo una etnicidad acorde.

Agradecimientos:

Agradecemos a la familia Apolinaire, administradora de la estancia al momento de la consulta de los registros y a Luis Borrero por incentivarnos a trabajar con dicha documentación. Un agradecimiento especial a Martín Vázquez por la logística y por su predisposición ante cualquier consulta. Gracias a Cecilia Gerrard, José Alonso Marchante, Estela Mansur y especialmente a Fernando Santiago por su ayuda e interés. Gracias a Leonardo Collado por sus intervenciones desinteresadas, fundamentales para el trabajo. Gracias a Patricia Palacio y a Marilí Larrosa por su incondicional ayuda con gráficos y mapas.

FUENTES DE CONSULTA:

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Cuadernos copiadores Estancia San Pablo, 1917-1925. 1925. [ Links ]

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1Cabe preguntarse si en función de los accidentes geográficos que se encuentran en este sector de la costa y que fueron importantes para la navegación, pensando que el extremo sur del continente fue extensivamente transitado para alcanzar el Pacífico desde las metrópolis. O bien, se reconoce este espacio cumpliendo un rol comparable al de los establecimientos que eran de su propiedad.

2Para una síntesis sobre la relación etnicidad, Nación y hegemonía: De Jong, 2014.

3Este enfoque es muy reciente para el caso de Tierra del Fuego. Ver Gerrard, 2015 y Martucci, 2016.

4Del mismo modo, la consideración del plano indígena a fin de relegar el absolutismo de la estructura social, no deviene en paridad de las unidades étnicas en función de su posibilidad de acción. El desafío consiste en discernir los límites y las articulaciones entre las órbitas del voluntarismo y la causalidad estructural.

5Las formas de obtención de esta clase de información comprenden tanto contactos efímeros en lugares puntuales del territorio fueguino, o bien investigaciones sistemáticas, ambas ocurriendo cuando la desarticulación territorial y social estaba ya operando (Ver Manzi, 2001, 2009).

6Con áreas amigasono hostiles(ver Manzi, 2009 y Casali, 2013b) nos referimos no sólo a aquellas en las que el peligro para los selk’nam era menor (como las aledañas al lago Fagnano), sino también a las propiedades ganaderas contrastantes con las del grupo Braun-Menéndez-Behety, célebre por su persecución, matanza y deportación de los miembros de la comunidad.

7Cabe aclarar que toda la narrativa está atravesada por información proveniente de estos dos corpusdocumentales, razón por la que no se efectúan las citas cada vez, a fin de agilizar la lectura.

8Harberton, fundada por Thomas Bridges en 1884 en el canal Beagle (Fig. 1) y Viamonte (Figs. 1 y 2) fundada en 1902 por su hijo Lucas Bridges, acompañado por varios selk’nam que ya eran sus empleados en Harberton.

9El área sur fue la primera en ser colonizada, en este caso por los anglicanos, que establecieron su misión en 1869 en lo que en 1884 pasaría a ser Ushuaia, ocasión aprovechada por Thomas Bridges para mudarse a Harberton, 80 km al este. Aquí no consideramos esta etapa, ya que hacemos foco en la entrega de tierras que afectó mayormente a la población selk’nam. En 1891 habían sido entregadas 81.000 hectáreas al ingeniero rumano Julio Popper -cuyo proceder impactó sobre los selk’nam en función de su persecución y asesinato-, pero no llegaron a erigirse como unidad ganadera. Éstas tierras pasaron a constituir la estancia Primera Argentina, de la SETF, empresa que en los remates de los años 1897 y 1899 adquirió la totalidad de las tierras del norte de la isla. La zona Cullen-aquella ‘triangular’ comprendida entre la bahía San Sebastián y el estrecho de Magallanes- comenzó a ser entregada en 1894, pero no estamos en condiciones de evaluar aquí su huella sobre la comunidad selk’nam. A pesar de tratarse de un proceso con injerencia en las trayectorias colonizadoras analizadas, este espacio no es tratado aquí por contar con una especificidad comparable a la de San Pablo, excediendo la propuesta de este trabajo.

10Collado, L. (2013). Ing. Leonardo Collado. Dirección General de Bosques. Secretaría de Ambiente Desarrollo Sostenible y Cambio Climático. San Martin 1410 (9410), Ushuaia-Tierra del Fuego-Argentina tdfsig@tierradelfuego.gov.ar.

11Ruby y Teresita también eran propiedad del grupo SETF.

126.548 ha de Lenga, de un total de 35.000has de dicha especie, es decir el 18% y 3.854has de Ñire, de un total de 42.000 ha de dicha especie, es decir el 9%. Información brindada por Leonardo Collado.

13Cuaderno Copiador, Archivo particular de la Estancia San Pablo (ESP), marzo 1918.

14Entre 1914 y 1922 comenzó a disminuir la incidencia de la zona austral: con la apertura del canal de Panamá, el extremo austral americano pasa a la periferia de los acontecimientos políticos y económicos internacionales(Luiz & Schillat, 1997, pp. 2). Hay que agregar también, la crisis lanera originada en la disminución de la demanda y precio del producto y agravada por las huelgas de los peones rurales, la sequía de los años 1921-22 que provocó una importante mortandad de la hacienda; […] por último, incide especialmente la política de integración territorial encarada por Hipólito Yrigoyen; principalmente la reimplantación de los impuestos aduaneros, que afectará la rentabilidad de las empresas ganaderas. Medida que, con anterioridad, había adoptado Chile para sus territorios del sur(Barbería, 1995, p.72).

15ntre otras cuestiones, ya no eran necesarias las persecuciones, deportaciones, matanzas o traslados a las misiones.

16Según los libros salesianos, Adela nació en agosto de 1917, su madre era Kenan Bona y fue bautizada en la capilla de río Fuego.

17Cuaderno copiador, ESP, 1920.

18Si bien no hay referencias específicas sobre este hecho en las fuentes etnográficas, Gusinde relata con naturalidad el hecho de que Yomch estuviera separaday casadacon distintos hombres, lo que adquiere mayor valor considerando la mediación religiosa y occidental del observador.

19Gusinde sostiene que los grupos tienen base patrilocal, sustentada en el mito del K´aux, que da pertenencia a los territorios de apropiación de recursos y a través del lugar de nacimiento se entablan vínculos parentales. De este modo todos los nacidos en un mismo territorio son parientes, aunque el parentesco no sea sanguíneo. Por este motivo, las mujeres tomadas como esposas deben provenir de un territorio distinto al del nacimiento del esposo. Y cuanto más lejana fuese la procedencia de ambos esposos quedaba garantizaba la lejanía parental. Todas las personas unidas por la misma sangre, lo estaban también por obligaciones recíprocas de amistades, ayuda mutua, respeto particular y deber de defender a la familia.

20Acción similar a la que realiza Chapman con su reconstrucción de las creencias religiosas a partir de discursos y narrativas relevadas entre sus informantes (Angela Loig, Lola Kiepja, Federico y Garibaldi).

21LBV, AMJF, 20-3-1909.

22Crónicas de la misión salesiana La Candelaria, AMJF.

23Segundo Censo Nacional, Archivo del Museo del Fin del Mundo, Ushuaia, Libreto 6.

2419-2-1916, Libro contable N° 2.

25Cuaderno copiador, ESP, 30-6- 1922.

26Testimonio de Segundo Arteaga en Gutiérrez en Gerrard, 2015, 93.

27Libro copiador, ESP, enero 1922.

28Cuaderno copiador, ESP, 1918.

29Cuaderno copiador, ESP, 7 y 10-2-1925.

30Cuaderno copiador, ESP, 1917.

31Cuaderno copiador, ESP, abril de 1925.

Recibido: 02 de Febrero de 2016; Aprobado: 20 de Octubre de 2017

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