SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número73BORGES Y EDUARDO GUTIÉRREZ: UNA LECTURA MATRERA DE LA GAUCHESCAPAREJAS, AMIGAS, MUJERES Y BARRAGANAS índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Revista chilena de literatura

versión On-line ISSN 0718-2295

Rev. chil. lit.  n.73 Santiago nov. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22952008000200011 

 

REVISTA CHILENA DE LITERATURA
Noviembre 2008, Número 73, 237 - 243

IV. DOCUMENTOS

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO CRÍTICA Y CREATIVIDAD. ACERCAMIENTO A LA LITERATURA CHILENA Y LATINOAMERICANA1

 

Irmtrud König

Universidad de Chile
ikonig@uchile.cl


Palabras clave: crítica latinoamericana, literatura chilena, investigadores actuales.

Key words: latin-american criticism, chilean literature, contemporary researchers.


Presentar o comentar un libro de autoría colectiva es siempre una tarea compleja y lo es más todavía en el caso de este volumen sustancial que compendia la producción crítica de investigadores, estudiantes y profesores del Programa de Doctorado en Literatura Latinoamericana de la Universidad de Concepción. Lo conforman 21 estudios, cuya elaboración y publicación ha sido posible, según se afirma en la presentación, gracias al soporte de un Proyecto MECESUP UCO 0203.

Considerando este antecedente, habría que decir en primer lugar que la concepción de este libro en cierto modo da cuenta del día a día de este grupo de trabajo: sus lecturas y temas, opciones teóricas y comprensión del trabajo crítico y de la literatura, bibliografías y preferencias de autores y de género. El libro puede y debe, por lo tanto, ser situado en este contexto "radiográfico" del proceso de enseñanza y aprendizaje habido en este "Jardín de Académicos" penquista y uno de sus propósitos es sin duda, también, darlo a conocer. Tratándose de un colectivo de autores, el espectro de sus investigaciones comprensiblemente es amplio y diverso.

Por otra parte, visto así, adquiere sentido la prescindencia de un principio de ordenamiento temático, cronológico, de género u otra índole, habitual en compilaciones de este tipo. En este caso, los trabajos se suceden dispuestos con toda sencillez por orden alfabético, según los apellidos de sus autores y desconcierta asimismo la parquedad informativa de la sección "Noticia sobre los autores", que no contiene más datos que el nombre, dirección electrónica y pertenencia al Programa de Doctorado de la Universidad de Concepción. Y si bien se trata de un hecho puramente formal, esta opción pareciera reforzar la no explicitada intención de plantearse esta publicación como un espacio de convivencia intelectual, cuyo objetivo es dar a conocer el trabajo de reflexión de maestros y estudiantes sin distinción. Una práctica poco frecuente en nuestros jerarquizados ordenamientos académicos, pero sin duda refrescante y digna de ser destacada.

Sin embargo, lo que se aprecia como virtud por una parte, por la otra dificulta la tarea de reseñar este volumen, porque como conjunto de múltiples enfoques críticos y temas no se le ofrece al lector un asidero fácil desde el cual desmadejar el hilo de Ariadna que guíe su presentación. No obstante y aunque con criterios que surgen de una primera mirada, se puede aventurar algunas orientaciones que, si bien son muy generales, permiten hacerse una idea de los énfasis temáticos y teóricos al interior de este Programa.

Un primer énfasis se perfila desde una cierta preferencia por obras y autores que forman parte del acervo canónico de la literatura chilena e hispanoamericana, correspondiendo aproximadamente la mitad de los títulos a trabajos, en su gran mayoría inéditos, que estudian obras o temas de un autor, casi todos novelistas o poetas que ocupan un sitial reconocido en la tradición literaria hispanoamericana. En el caso de la narrativa, María Luisa Martínez y Dieter Oelker se hacen cargo en sendos trabajos de las dimensiones político-utópicas en la narrativa de Mario Vargas Llosa, mientras que Sophie von Werder examina los motivos de poder y violencia en una de sus novelas históricas, La fiesta del chivo, paradigmática para esta dicotomía. Por su parte, Juan Cid ofrece una relectura postestructuralista de Pedro Páramo de Juan Rulfo y Mauricio Ostria analiza, desde la teoría del discurso, el tema de la oralidad en Dejemos hablar al viento de Juan Carlos Onetti.

En relación con la poesía, hay una clara preferencia por autores chilenos. Pedro Aldunate y Carolina Muñoz estudian respectivamente el motivo de la muerte en Vicente Huidobro y Gabriela Mistral, desde posiciones que se sitúan en las antípodas -el juego poético como resistencia en Huidobro y el discurso místico religioso en Mistral-, y Marcelo Sánchez glosa poéticamente el motivo de la infancia (como utopía) en Memorial de Isla Negra de Pablo Neruda. Por su parte, María Nieves Alonso y Gilberto Triviños nos brindan una lectura crítica y poética de Enrique Lihn, centradas respectivamente en los motivos del amor y la muerte. Desde una óptica que espiga lecturas propias y ajenas, Alonso recrea la riqueza polifónica del discurso amoroso en Lihn, en tanto que Triviños enfrenta su último poemario, Diario de muerte, en una propuesta de lectura en que la reflexión estética y filosófica y la enunciación de la experiencia se amalgaman en forma indisoluble. Dos aproximaciones fronterizas entre estudio crítico y escritura poética que quizás más plenamente representan (y explican) una senda crítica que acoge el título de este libro y que se reconoce con cierto predominio en él. Finalmente, Edson Faúndez considera la problemática del sujeto en la poesía de Oliverio Girando y Juan Herrera acerca al lector a la poética del chileno Rodrigo Lira, desde su visión del arte en estado de crisis.

No faltan, en esta misma línea, estudios con un enfoque más transversal, ya sea sobre un movimiento, un grupo generacional, una tendencia o una serie temática rastreable en el tiempo y espacio latinoamericanos. Para el caso de la literatura chilena, cabe mencionar el estudio sobre "las figuras de la trascendencia en la vanguardia chilena" de Cecilia Rubio y la reseña retrospectiva y testimonial de Marta Confieras sobre las actividades, utopías y propuestas poéticas y críticas de la revista penquistaPasdafa (1980-1986). En cambio, los estudios de Mario Rodríguez y José Manuel Rodríguez y de Carlos Villavicencio abordan perspectivas explícitamente latinoamericanas. Mario Rodríguez y José Manuel Rodríguez desarrollan una original propuesta sobre el motivo de la "cruza contra natura" entre civilización y barbarie como metáfora de la realidad en la narrativa latinoamericana. Manuel Villavicencio, por su parte, propone una mirada diacrónica de la narrativa urbana que abarca desde la ciudad colonial hasta la ciudad virtual contemporánea.

Kristov Cerda, finalmente, explora la reescritura del mito de Ingenia en el poema dramático Ifigenia cruel de Alfonso Reyes desde la perspectiva de la "escritura de la crueldad" como "alegoría de la escritura" del propio autor. En su análisis confluyen reflexiones filosófico-culturales sobre el fenómeno de la crueldad, desde su origen ritual, y las estrategias de su asimilación y superación en la tragedia europea clásica y moderna, así como su resignificación en el autor mexicano desde un contexto histórico de violencia política.

Esta somera revisión ciertamente no hace justicia a los logros particulares de cada trabajo, que ameritan sin duda un examen más detenido, sobre todo porque se trata de análisis que son aportes novedosos y originales a autores que ya han sido bastante estudiados. Como vimos, la diversidad temática es amplia, lo que no impide, sin embargo, situarlos en términos de cierta afinidad en cuanto comparten, en su gran mayoría, una mirada renovadora y a menudo rupturista en la exploración de textos y autores que ya cuentan con una nutrida tradición crítica. En muchos de estos casos, la renovación crítica se sustenta en las propuestas hermenéuticas emanadas de la discusión teórica más reciente de filiación postestructuralista y postmodema de la academia europea, en especial la francesa (Foucault, Deleuze, Guattari, Barthes, Lyotard, Derrida, Baudrillard, entre otros). Es también esta afinidad teórico-metodológica, aunque se materializa en un espectro bastante amplio, la que permite ver representada en estos trabajos la expresión de al menos una de las líneas de investigación identificable al interior del programa que se articula a través de esta compilación.

Una perspectiva algo distinta, que lo singulariza en el contexto amplio de este volumen, me parece dada, sin embargo, en el trabajo de Manuel Villavicencio sobre los imaginarios urbanos. Si bien este autor no desestima los aportes de la discusión teórica europea reciente, su análisis se funda en una perspectiva distinta en cuanto es el que más clara y sostenidamente plantea su objeto de estudio desde una concepción "sistémica" de los fenómenos literarios que investiga, haciéndose cargo de la necesidad, como subraya Octavio Paz en su libro Postdata, de situar las obras literarias en un conjunto mayor que permite comprender su sentido en el marco de un proceso más complejo, pero que le es propio y específico, en este caso latinoamericano. Es la mirada del teórico y del crítico, dice Paz, la que permite establecer relaciones y afinidades y configurar determinados textos como parte de un proceso y un sistema que les otorga sentido literario y significación identitaria. El trabajo que comentamos no versa sobre una suma de obras, sino que configura una construcción o un sistema que resulta de la acción de la mirada crítica sobre determinados textos a partir de los cuales reconoce y describe "los paradigmas del imaginario urbano en la narrativa latinoamericana" de distintos momentos históricos (época colonial y época republicana). Se trata, por otra parte, de una materia de gran actualidad como lo atestiguan varios simposios internacionales más o menos recientes. El enfoque de Villavicencio hace aquí su aporte desde una mirada latinoamericana que incorpora además con gran pertinencia el pensamiento crítico latinoamericano, como lo es el libro, clave en este contexto, La ciudad letrada de Ángel Rama (quizás habría que agregar también La ciudad y las ideas de José Luis Romero). En suma, un enfoque, un modo de plantearse ante los fenómenos literarios, que sería deseable reforzar en los estudios literarios en Chile.

Los trabajos en que a continuación me detengo brevemente son también originales y novedosos, básicamente porque abordan temas y perspectivas que no son frecuentes en los programas de estudio de los postgrados nacionales -del pregrado ni hablar- ni en los índices de las publicaciones especializadas. Es el caso de la literatura del Brasil, la que salvo contadas excepciones no se estudia en Chile, o la cultura africana y la cultura indígena, aunque respecto a esta última se están haciendo esfuerzos importantes en algunas universidades regionales. Se trata, por otra parte, de enfoques que trascienden el perímetro estricto de la crítica literaria, emplazándonos en el ámbito más amplio de la historia cultural o de la historia de las ideas, como lo es el caso sobre una novela histórica de Manuel Bilbao, prácticamente olvidada por la crítica y la historia literaria actual.

En su estudio sobre la novela El mulato Riquelme, de Fernando Santiván, Paulina Barrenechea introduce su análisis con algunas reflexiones generales sobre las pertinaces exclusiones raciales en la Historia de Chile y llega a esta categórica conclusión: "Si bien la presencia negra no es tan importante como en otros países, esclavitud en Chile sí hubo y con ella todos los procesos sociales y culturales que ésta conlleva. La memoria se construye colectivamente, así también el olvido. Y dentro del colectivo nacional, aún hoy, no existe la idea de incorporar a nuestro relato a quienes conforman nuestra tercera raíz, la africana".

En Chile, efectivamente, la presencia africana nos es bastante ajena y tendemos a pensar que no tiene para nosotros sino un interés indirecto, a lo más como parte de un pasado largamente superado. Pero habría que decir que, pese a nuestro escaso interés en estos temas, la cultura negra sí está presente en nuestra vida cotidiana, por ejemplo, en el léxico, en las comidas, en la música y los bailes. Sin ir más lejos, la cueca, según afirman respetables historiadores, sería de origen negro. Usamos cotidianamente palabras vinculadas al mundo de los negros: "tango", por ejemplo, significa "fiesta de negros", o "cimarra", chilenismo derivado de "hacer la cimarronada", cuyo significado es rebelión de esclavos y asentamiento de esclavos cimarrones, o sea, esclavos (también indios) alzados, huidos a la montaña. Todavía se habla de ganado cimarrón para designar animales no marcados, salvajes o sin dueño. En Chile, por otra parte, se usa la voz "quilombo", de origen africano (probablemente de la lengua bunda o quimbundo), según Coraminas, para significar "lupanar" o "fiesta de burdel". Es una voz de uso despectivo, claro está, tomada del brasileño, donde designa "refugio de negros alzados y evadidos de los ser-tones". Significativamente, la misma palabra en Venezuela, Colombia y Ecuador tiene un sentido bastante menos ominoso: significa choza, cabana campestre. En fin, para dar solo algunos ejemplos.

El proyecto de Paulina Barrenechea es por eso un paso importante en dirección a saldar esta deuda con la "tercera raíz" de nuestra identidad cultural. Su análisis, fino y atento a los matices que dan cuenta de las ambivalencias sociales, culturales e ideológicas que impregnan la enunciación narrativa en la representación de los negros en El mulato Riquelme, constituye un aporte importante en una línea de investigación que es de esperar se amplíe y profundice.

Aunque menos extremo que el caso de cultura africana, el reconocimiento de la presencia indígena en Chile, al menos para los efectos del estudio de su cultura, es aún muy precario. Por eso, la recuperación de un documento mapuche en el trabajo de Susan Foote no es menos meritorio, entre otras muchas razones, porque el estudio de Lonco Pascual Coña ñi tuculpazugun. Testimonio de un cacique mapuche, presentado en este contexto, le da un pleno reconocimiento de legitimidad e igualdad cultural, cuestión por lo demás subrayada por el subtítulo: "Homenaje a un clásico". Se hace justicia así a un texto que forma parte de los discursos que la concepción tradicional europea no incluye en el canon. Nosotros, los chilenos, hemos internalizado plenamente esta apreciación. Excluimos sin más dicho testimonio del canon literario, negándole, por añadidura, toda representatividad en la configuración de nuestra historia de las ideas. Situaciones como ésta, que no solo se dan respecto a la cultura mapuche sino en general respecto a las expresiones prehispánicas como el Popul Vuh o la poesía náhuatl, hacen necesario revisar nuestros presupuestos teóricos en su conjunto, partiendo todo ello por la exclusividad de una idea de las "bellas letras" arraigada en nuestra cultura blanca, ilustrada, europeizante, incompatible con la discursividad espiritual e intelectual propia de los pueblos originarios. Estudios como el de Susan Foote ayudan sin duda a revertir este estado de cosas. Se trata sobre todo de abrir "los cánones literarios para colocar lado a lado estas historias de identidades que se entrelazan y reafirman".

Clicie Nunes ha asumido en Concepción la urgentísima tarea de revertir el lamentable y generalizado abandono del estudio y la difusión de la literatura brasileña que nos caracteriza como país. Con ello abre, además, la proyección verdaderamente latinoamericana de este Programa, en un claro avance por superar nuestra tradicional focalización en las literaturas de las regiones exclusivamente fe'spaMoamericanas. El trabajo de Nunes aborda en este sentido el fascinante tema de la antropofagia cultural entendida como metáfora de los procesos de asimilación y mestizaje característicos de la formación cultural del Brasil desde la conquista portuguesa. Es la metáfora agresiva y provocadora con la que un grupo de intelectuales y artistas del movimiento modernista brasileño, liderado por Oswald de Andrade, da expresión a su concepción del arte y la cultura en su célebre Manifiesto Antropofágico. Nunes la emplea para leer precisamente de otro modo no solo la cultura indígena en general sino algunas de sus costumbres "bestiales", como los rituales antropófagos de los indios tupinambas.

La metáfora de la antropofagia como construcción estética en el análisis de Clicie Nunes se apropia, en efecto, tanto de la visión edénica de las primeras crónicas como de su contraparte, la visión infernal que configura en la perspectiva europea del Renacimiento la imagen dual del Nuevo Mundo. En este contexto, se detiene en un escrito poco conocido en Chile que inaugura esta visión infernal para el caso del Brasil. Es el relato del alemán Hans Staden sobre su cautiverio entre los indios tupinambas. El título del libro, publicado en 1545, es elocuente: Wahrhaftig Historia und Beschreibung eyner Landschaftderwilden, nacketen, grimmigen MenschenfresserLeuthen, in der Neuenwelt América gelegen [Verdadera historia y descripción de un país de gentes salvajes, desnudas, feroces y antropófagos, situado en el nuevo mundo de América]. La descripción en él de las costumbres antropófagas de los indios se suma, junto a los testimonios un poco posteriores de Andrés Thévet y Jean Léry, a las historias cuya circulación profusa en Europa consolida la leyenda macabra de los caníbales del Nuevo Mundo. Leyenda que, como sabemos, tiene su origen en los Diarios de Colón. Es interesante constatar que la palabraMenschenfresser (que literalmente significa "antropófagos"), utilizada por Staden, suele ser traducida por "caníbales". La voz "caníbal" o "canibalismo", que se usa para designar la práctica de la antropofagia generalmente asociada a calificativos como "feroz" y "sanguinario", proviene por su parte de la deformación fonética de la palabra "caribe" en "cariba" o "camba", perpetrada por Colón al identificar con este nombre a algunas tribus de las Antillas. El que luego su uso se generalizara en el sentido de antropofagia, apenas enmascara este origen etimológico cuyas connotaciones bestiales se asocian a una práctica propia de los indígenas del Nuevo Mundo. Y si bien la controversia sobre las prácticas antropofágicas de algunas de estas tribus sigue en pie, no parece haber mayor discusión sobre el hecho de que, como subraya Clicie Nunes, al menos para el caso de los indios tupinambas, la costumbre de comerse a los enemigos obedece a prácticas rituales normadas y provistas de sentido. Visto así, el uso de la palabra "caníbal" implica, querámoslo o no, algún grado de complicidad con su infamante etimología. El trabajo que comentamos no se detiene en tales digresiones semánticas, pero la vinculación de la provocativa metáfora estética de los modernistas brasileños con el relato de Staden como contraparte infernal de la visión sobre el territorio edénico conquistado por los portugueses, dimensiona adecuadamente la resistencia cultural que implica, resistencia que alcanza ciertamente también el uso de las palabras.

Si los trabajos de S. Foote y C. Nunes se sitúan en un perímetro fronterizo entre literatura e historia cultural, el de María Teresa Aedo sobre la novela histórica El inquisidor mayor o historia de unos amores (1852) de Manuel Bilbao, en cambio, se perfila en el límite entre literatura e historia de las ideas. Aedo aborda la novela de Manuel Bilbao, que éste escribe durante su exilio compartido con su hermano Francisco Bilbao en el Perú, desde varios puntos de vista: como novela augural que instituye un concepto particular de literatura nacional, como novela histórica sobre la Inquisición americana, y como "construcción de la legitimación ética y simbólica del ideario liberal". Aunque íntimamente imbricados, es sobre todo este último aspecto el más significativo desde el punto de vista de la historia de las ideas, especialmente por el cuidadoso análisis de las intertextualidades y el cruce múltiple entre discurso literario y una diversidad de discursos de orden político, religioso, histórico y filosófico que configuran el denso tejido referencial que se alza como un espejo de la sociedad chilena de mediados del siglo XIX. Por otra parte, el rastreo riguroso de fuentes, referentes históricos y discursivos (destacaSociabilidad chilena de su hermano Francisco) desde las cuales Bilbao construye su personaje ficticio hace evidente el alto interés que representa el rescate de textos que se sitúan en los márgenes de las discursividades canónicas para la comprensión de nuestra historia. En resumen, los temas de los trabajos que aquí reseñamos dan cuenta de una nueva promoción de investigadores que, más allá de sus méritos puntuales, se atreve con propuestas que claramente abren rutas en gran medida inéditas en los estudios literarios nacionales. Es esta también la razón que me llevó a privilegiar este criterio por sobre consideraciones más estrictamente propias de un ejercicio crítico-literario, en claro desmedro, injusto como ya dije, de tantos otros estudios que nutren este libro. Felizmente queda la opción de remitir al lector al Proemio de Juan Zapata, quien anticipa los contenidos en equilibrada síntesis y prodiga la orientación que agradece el potencial lector de un libro de estas características.

 

NOTAS

1 Texto leído con ocasión de la presentación del libro Criticay Creatividad. Acercamiento a la literatura chilenay latinoamericana (Edición a cargo de Gilberto Triviños y Dieter Oelker. Concepción: Editorial Universidad de Concepción. Serie Monografías, 2007. 406 pp.), en el marco del Cuarto Seminario de Investigación Literaria, organizado por los Programas de Postgrado y el Proyecto MECESUP UCO 0203 del Departamento de Español de la Universidad de Concepción (01-03 de agosto de 2007).

 

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons