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Revista chilena de literatura

versión On-line ISSN 0718-2295

Rev. chil. lit.  no.99 Santiago abr. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22952019000100428 

Reseñas

Reseñas de libros

M. Angélica Franken1 

1Universidad Adolfo Ibáñez, Chile

Piacenza, Paola. 2017. Años de aprendizaje. Subjetividad adolescente, literatura y formación en la Argentina de los sesenta. Buenos Aires: Miño y Dávila Editores, 416p.

En la historia crítica de la literatura universal, los llamados relatos de formación o también conocidos como novelas de aprendizaje o Bildungsroman, en su versión original y su variante de Künstlerroman, han funcionado como paradigma artístico ineludible para comprender los procesos modernizadores de Europa desde el siglo XVIII en adelante como en Latinoamérica, principalmente en el siglo XIX y XX. Dentro de esta línea que vincula estrechamente literatura y cultura, se encuentra este exhaustivo estudio de Paola Piacenza que propone leer en clave relacional e identitaria la búsqueda y concretización de los procesos sociales que caracterizaron a Argentina –y por extensión, a Latinoamérica– durante la segunda década del siglo XX. El análisis de Piacenza se sostiene en dos premisas: primero, que los discursos que construyen el mundo social –uno verosímil y reglamentado– se organizan como un relato de formación; segundo, que este relato de formación “encuentra su metáfora en la subjetividad adolescente” (15) que en el caso del periodo en cuestión permite “narra[r] los años de aprendizaje de una nación que busca salir de la adolescencia y alcanzar su madurez” (17). En este sentido, la adolescencia –la transición, el cambio– se instaura como la imagen poética o medida de la experiencia histórica en curso.

A partir de lo anterior, la autora se aproxima teóricamente a los relatos de formación, argentinos de los años 60 específicamente, no solo en relación con las características temáticas y retóricas que este género discursivo de origen europeo adquiere en tierras latinoamericanas, sino que respecto también de los modos de producción y de lectura de este tipo de literatura vinculada, a veces arbitraria y exclusivamente, al mundo juvenil. En este sentido, su investigación se sostiene en una base literaria –análisis de un corpus representativo de novelas argentinas en relación con la subjetividad adolescente y sus modos de producción–, pero que se enmarca dentro de los estudios culturales en su afán interdisciplinario y en la construcción de un campo cultural específico –siguiendo a

Bordieu– de ese periodo en la sociedad argentina que se había caracterizado siempre por un acceso prolífico –en comparación con sus pares latinoamericanos– al mundo literario, un habitus particular respecto de la literatura y escritura literarias.

En relación con lo anterior, Piacenza propone una forma de leer este corpus, en cierto sentido canónico de la historia literaria argentina, que ya había sido visitado y clausurado de sentidos, desde una ahora clave abiertamente interdisciplinaria donde confluye la teoría literaria en diálogo comparado con la historia, la sociología, la biología, estudios de género, entre otros. Las obras analizadas –novelas, mayoritariamente– fueron publicadas principalmente en los años 60, sin embargo, incluye relatos de los años 50 que son fundamentales para entender los procesos de los 60 que desembocan también en la cultura juvenil de inicios de los 70. Por ello, el lapso de tiempo de esta muestra representativa va desde 1955 a 1973. A su vez, para dar luces nuevas sobre este corpus argentino abierto y heterogéneo, hace un recorrido –en la primera parte del libro– por una serie de autores tradicionales cuya identificación con el género discursivo del Bildungsroman es más o menos evidente, pero sí muy claro con el mundo e imaginario de los jóvenes: entre ellos, los europeos Nabokov y Gombrowicz en su paso por Argentina, el estadounidense Salinger, los latinoamericanos Octavio Paz, José Lezama Lima, y los argentinos Roberto Arlt, Julio Cortázar, Haroldo Conti, Miguel Briante, Beatriz Guido, Alvaro Yunque, Germán García, Daniel Moyano, Nora Lange, David Viñas, Juan José Saer y Rodolfo Walsh, que son los principales autores analizados en las tres partes que componen el análisis de Piacenza.

La primera parte del libro (los dos capítulos iniciales), titulada “Relato de formación y subjetividad adolescente”, es una suerte de marco teórico de la investigación que cita a los principales intelectuales que han reflexionado sobre el tema desde variadas disciplinas, entre ellos, Rousseau, Ariès, Lukàcs, Kaplan. En el primer capítulo, se introduce en las formas de entender el paradigma del cambio y entra en detalle en conceptos modernos como novela y Bildung (o formación) desde aproximaciones históricas y sociológicas que establecen su vínculo con otras nociones modernas como identidad, subjetividad y la experiencia del tiempo. Su recorrido analítico privilegia la noción de formación por sobre la de desarrollo, puesto que la subjetividad adolescente en construcción no adquiere

siempre un carácter contestatario que cuestionaría la noción hegemónica de desarrollo (57). En el capítulo II de esta primera parte, transita por los imaginarios construidos en torno a la adolescencia: el segundo nacimiento, la edad profética, la edad del siglo XX, la edad difícil. Cabe destacar aquí la distinción entre infancia y juventud, en el sentido de que la adolescencia adquiere un carácter relacional y transicional (de tránsito) justamente entre la infancia (el origen o primer nacimiento) y la adultez (el porvenir y el futuro) (62). Esta primera parte finaliza con un recorrido literario por los exponentes europeos clásicos del género que removieron ciertos imaginarios sobre la adolescencia –Lolita (1959) de V. Nabokov y The catcher in the rye (1951) de Salinger– para luego centrarse en México, Cuba y Perú, y en el vínculo entre el género de formación y el boom latinoamericano, en autores como Octavio Paz (El laberinto de la soledad), Carlos Fuentes (Las buenas conciencias), José Lezama Lima (Paradiso), Alejo Carpentier (El siglo de las luces), Vargas Llosa (Los cachorros, La ciudad y los perros), entre otros.

La segunda parte del libro, titulada “Literatura y experiencia adolescente” se inicia, en el capítulo III, diseñando las dos figuraciones primarias y centrales, para la autora, de todos el corpus abarcado: una adolescencia romántica, cuyo ejemplo prototípico es la literatura de Cortázar que marcó a una generación argentina, y una picaresca, vinculada a los relatos de izquierda y el escritor Roberto Arlt (El juguete rabioso). Ambas figuraciones no ponen en entredicho la posibilidad de integración social del protagonista adolescente, sino que la confirman. Por ello, en el capítulo IV, Piacenza profundiza en aquellos relatos de formación donde el proceso y cambio no se traducen necesariamente en madurez –ella denomina “Memorias de la inmadurez: no madurez”– como es el caso de La traición de Rita Hayworth (1968) de Manuel Puig, que ha producido un debate de la crítica respecto de su lectura como novela de aprendizaje. Los posteriores capítulos de esta segunda parte se centran en diferentes tópicos que conforman una trama de formación: “el espacio de la escuela, el descubrimiento de la ciudad, el universo de la explosión de la cultura de masas durante los 60; también el anclaje autobiográfico” (312), la iniciación sexual y su variante de género.

Quisiera destacar el análisis que propone la autora, en el capítulo VII de la segunda parte, respecto de la iniciación sexual en las novelas de formación femenina y la pregunta tras el cómo se llegó a ser mujer. El análisis de Piacenza dialoga con el de otras intelectuales que han trabajado los relatos de formación femeninos en Hispanoamérica, como María Inés Lagos (En tono mayor: novelas de formación de protagonista femenina en Hispanoamérica), Carmen Gómez Viu (“El Bildungsroman y la novela de formación femenina hispanoamericana contemporánea”) y Marianne Hirsch (The Voyage In. Ficctions of Female Development). Todas concuerdan en que el desarrollo, en el caso de las protagonistas femeninas, no es lineal, sino circular o inclusivo regresivo, puesto que “[…] crecer y volverse mujer es participar de un secreto” (303). El aprendizaje femenino se traduce en una mayor conciencia de los procesos represivos de los cuales se es víctima, puesto que los héroes aprenden a ser independientes, las mujeres aprenden a ser sumisas para poder subsistir. Piacenza enfatiza cómo la lógica binaria activa/pasiva adquiere dimensiones totalmente diferentes respecto del inicio de la actividad sexual en los protagonistas: en el caso de los relatos de formación femenina, la contravención de lo tradicional es el rol activo en la sexualidad, en el caso de la formación masculina es lo contrario, el carácter pasivo (305). Por último, cabe destacar que en algunos de los casos literarios expuestos, la iniciación sexual se da junto con la literaria. De hecho, en el capítulo VI, se profundiza justamente en el eje de la escritura y la lectura que es representado en algunos de los cuentos y novelas analizados. Su expresión adquiere claridad en una de las variantes de los relatos de formación que es la novela de artista, o Künstlerroman, cuya principal diferencia con el Bildungsroman es que la experiencia del arte no es una etapa más dentro del proceso de formación, sino el motor central del mismo: el devenir escritor.

Finalmente, la tercera parte del libro se titula “La cultura adolescente y los jóvenes en los sesenta/setenta”, y se centra en la relación entre literatura y formación desde las dinámicas culturales de transmisión de saberes y bienes a las generaciones venideras bajo el supuesto real de que “la lectura aparece como la principal práctica de comprensión, apropiación, reproducción y transformación del universo simbólico tanto a nivel individual como de las instituciones” (319). En estas páginas, la autora hace un recorrido histórico y archivístico –se podría decir casi monstruoso– desde los 50 hasta inicios de los 70 para caracterizar el campo cultural y editorial juvenil. En esta parte, existen reflexiones varias sobre la pertinencia de una literatura juvenil o para jóvenes, sobre cómo enseñar literatura a los estudiantes secundarios, y acerca del rol central que adquieren las enciclopedias de divulgación científica en un aprendizaje más técnico. En esta parte, el estudio de Piacenza sobre el eje de formación en lo ficcional –novelas y cuentos– entra en el mundo de los géneros referenciales. Con el fin de cerrar su propuesta, en el último capítulo del libro la autora se centra en la imagen/imaginario de los imberbes, y en el carácter de “rebeldía” que adquiere la juventud durante los agitados años 60 respecto de las generaciones que le anteceden –“los viejos”–, puesto que reclaman finalmente su lugar en el mundo. Frente a su definición per se transicional, los jóvenes exigen territorialidad y una temporalidad propia: adquiere relevancia la revolución que luego será truncada. Cabe destacar aquí la cita de Piacenza a las palabras del presidente Salvador Allende: “hay jóvenes viejos y viejos jóvenes”. La juventud se asociará a la rebeldía y va más allá de la biología: el joven es un actor político y se convierte en un agente social. En los años siguientes, el adolescente deviene en “sujeto absoluto”, como señala el estudio de Horst Nitschack –puesto que, en contextos de violencia extrema en Latinoamérica, se aleja de una mirada victimizadora y articula un mundo alternativo donde se convierte en juez y legislador (Cidade de Deus de Paulo Lins y La virgen de los sicarios de Fernando Vallejo: el adolescente como sujeto absoluto).

Para finalizar, la autora vincula –gracias a un aparataje teórico impecable– tres ejes significantes que sostienen su análisis: el vínculo entre la adolescencia del género moderno de la novela con la adolescencia de los protagonistas de las obras literarias y, sobre todo, con la adolescencia de Latinoamérica y un campo cultural-editorial en pleno trabajo de gestación. Su trabajo se sostiene en el “préstamo, continuidad y discontinuidad que se producía entre la literatura y los otros discursos contemporáneos” (19), corroborando que esta perspectiva metodológica hace que su libro sea una lectura indispensable a la hora de analizar los relatos de formación latinoamericanos en su diálogo con los imaginarios universales, y desde un cuestionamiento al optimismo pedagógico latente en la idea de

formación (392). Los diferentes tópicos sobre la novela de formación que revisita en la segunda parte complejizan las lecturas tradicionales que se le había hecho al corpus de obras transandinas y corroboran que la confluencia de discursos en los años de formación de Argentina implicó (dis)continuidades, (de)construcciones; en otras palabras, que los años de aprendizaje fueron duros y, tal vez, a la luz de los recientes procesos políticos, insatisfactorios, lo que confirmaría la continuidad de un estado “en transición”.

En este sentido, la lectura de Piacenza resulta, sin duda, iluminadora también de los relatos de formación chilenos que han sido abordados por intelectuales como Grínor Rojo (Las novelas de formación chilenas. Bildungsroman y contrabildungsroman) y que plantean justamente la posibilidad de la no maduración o integración satisfactoria en contextos sociales y políticos que han puesto en entredicho la noción de desarrollo. De hecho, una narrativa chilena reciente revisita ficcionalmente los imaginarios juveniles del periodo dictatorial y posdictatorial, articulando los marcos sociales (de)formativos de su aprendizaje que se siguen resignificando afectivamente en un presente transicional.

Referencias bibliográficas

Gómez Viu, C.(2009). "El Bildungsroman y la novela de formación femenina hispanoamericana contemporánea". EPOS. (25), 107-117. [ Links ]

Hirsch, M., (1983). The Voyage In. Ficctions of Female Development . , Estados Unidos: University Press of New England [ Links ]

Lagos, M., (1996). En tono mayor: novelas de formación de protagonista femenina en Hispanoamérica . Santiago: Cuarto Propio [ Links ]

Nitschack, H. (2005). Cidade de Deus de Paulo Lins y La virgen de los sicarios de Fernando Vallejo: el adolescente como sujeto absoluto . En Bárbara Potthast, B., Carreras, S (autor.);Entre la familia, la sociedad y el Estado. Niños y jóvenes en América Latina (siglos XIX –XX). (311-332). Madrid: Iberoamericana-Vervuert [ Links ]

Rojo, G., (2013). Las novelas de formación chilenas. Bildungsroman y contrabildungsroman . Santiago: Sangría Editores [ Links ]

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