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vol.20 número1Beyond Latin Americanism and other Accidental/Occidental tourism: Guatemala (NS) in seach of cultural theory, and moreReseñas del libro de Eduardo Devés, El pensamiento latinoamericano en el siglo XX. Entre la modernización y la identidad, Tomo III, Buenos Aires: Editorial Biblios, 2004, leídas durante su lanzamiento en el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, el 6 de enero de 2005 índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.20 n.1 Talca  2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762005000100015 

 

Revista Universum No 20 Vol. 1 : 204 - 224, 2005

ARTÍCULOS

Homo Loquax Pinochet. Imágenes y estereotipos en la prensa chilena1

 

Ivan Witker (*)

(*) PhD en Comunicaciones por la Universidad Carlos IV de Praga. Es investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago y profesor del Doctorado en Estudios Americanos (USACH).

Correo electrónico: ivanwitker@yahoo.com


RESUMEN

Este trabajo recopila atribuciones y estereotipos recurrentes, difundidos por los periódicos La Tercera, El Mercurio, El Siglo y La Nación en torno a la figura del general ® Augusto Pinochet  y a su pertenencia al mundo militar, contextualizándolos según el criterio central de formación de imágenes (image building). La selección de los medios tuvo en cuenta criterios de tiraje, influencia y orientación editorial. Los textos se examinaron  usando un marco de análisis cualitativo del discurso.  Se identificaron algunos de los momentos más relevantes para Pinochet dentro del periodo 1990-2004 (mayo, antes del escándalo del Banco Riggs), observándose una primera etapa de mayor significación dentro del relato periodístico y otra final, en la que progresivamente desaparece de la escena noticiosa nacional.

Palabras clave:

Pinochet - gobierno militar - estudios mediáticos


ABSTRACT

This work features the attributions and recurrent stereotypes spread by the Chilean newspapers La Tercera, El Mercurio, El Siglo and the government daily La Nacion, in relation to the figure of General Augusto Pinochet as himself and to his ties to the military circles, contextualizing them according to the central criteria of image building. The media texts were examined using a qualitative discourse analysis framework The selection of the media took into account some aspects as circulation, influence and editorial orientation. They were identified the most relevant moments of Pinochet's image building process observed during the period 1990-2004 (until May and before Riggs scandal). It was possible to distinguish two stages. The first one records his active role as news generator and the second one, when his gravity and significance within the press coverage began to decline.

Key words:

Pinochet -  military government - media studies


 

Las bases de mis creencias perceptuales provienen de las apariencias, sonidos y sabores a través de las cuales adquiero. Pero estas podrían ser como son, sin importar si las creencias fueran verdaderas o falsas (...) cuando la mesa redonda se ve elíptica, estoy experimentando una visión elíptica, pero esta visión no es de la mesa, ya que ésta es redonda. ¿Qué es este algo elíptico?. Una percepción. ¿Pero qué es eso?. Una imagen, un cuadro mental.

Roger Scruton2

PREÁMBULO

La figura del general (R) Augusto Pinochet ha despertado pasiones de signo opuesto durante las décadas recientes de la historia de Chile.  No obstante, el apogeo de su figura, cuando era tema obligado en la agenda mediática, ha declinado. Hasta antes que estallara el caso de sus cuentas secretas en banco Riggs, el ex general parecía haber aceptado el confinamiento de facto en su parcela de Los Boldos, una suerte de Spandau chileno. Los partidos políticos y los poderes institucionales, así como las fuerzas fácticas que mueven a cualquier sociedad organizada, parecían haber arribado a una suerte de acuerdo tácito respecto a que una figura de tanta carga simbólica para el pasado reciente se mantuviese en un retiro efectivo, localizado y al margen de los procesos decisorios, inhibido de influir en las nuevas constelaciones y en los recambios generacionales.

En efecto, a pesar de que las cuentas en el Riggs representan una nueva e importante pieza para la configuración histórica de Pinochet, esta tendencia general al declive mediático ha seguido siendo observable, tanto en su calidad de protagonista activo de un hecho noticioso, como de autoridad o de líder de opinión. Su regreso a la agenda de prensa a raíz de del citado episodio es sólo en tanto figura referencial. Ciertamente las cuentas secretas de él y su esposa en el banco Riggs han despertado sorpresa, hilaridad o preocupación  en la clase política del país, pero su reflejo en la prensa ha sido únicamente de carácter referencial, toda vez que ninguno de los cónyuges se ha pronunciado sobre el punto, por lo que resulta imposible de hablar de un regreso en calidad de protagonista activo. La imposibilidad de llevar adelante a comienzos del gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle investigaciones -parlamentarias, judiciales y periodísticas-, sobre el denominado caso Pinocheques y que afectó a su hijo Augusto Pinochet Hiriart, coadyuvó a fortalecer las percepciones de escepticismo y restricción para tratar periodísticamente ciertos aspectos del gobierno militar, especialmente los referidos a la familia Pinochet. Hoy, después del caso de las cuentas secretas, pareciera ya  no existir temas tabú para la prensa. Quizás por lo mismo, el general Pinochet, amparado en su estado de salud, o por recomendación de sus abogados o por simple intuición personal, ha optado por mantener lejanía de los medios de comunicación; se ha automarginado del papel de protagonista activo, opción que, indudablemente, entrega nuevos matices a su ocaso.

Por lo tanto, si dejamos de lado las lecturas derivadas de este asunto específico, los medios estudiados reconocen, durante los últimos años, una distancia paulatina pero persistente respecto a Pinochet en tanto objeto noticioso. Su gravitación política efectiva para los grupos de poder en el país, tanto para los tomadores de decisión como para opositores, es hoy día casi nula y la prensa escrita sólo lo ha recordado, cada cierto tiempo, al producirse alguna noticia que lo involucre en tribunales o referida a su estado de salud.

CONCEPTOS TEÓRICOS

Para Sartori, el ser humano conoce en todos los casos, en un sentido lato, por medio de imágenes. Y añade que es necesario hacer una distribución tripartita según imágenes percibidas, imágenes concebidas o imágenes fantásticas. Ello porque las palabras -vehículo fundamental para avanzar en la tarea del conocer y aprehender cognoscitivo- poseen un significado eminentemente perceptivo o eminentemente ideativo o bien alusivo. Ergo, las palabras alimentan nuestra capacidad comprensiva, pues significan o representan3.

Este prisma politológico sartoriano nos permite captar hasta dónde la prensa ha sido fundamental para entender la compleja figura de Pinochet y sus elementos asociativos. Y es que ninguno de los atributos que se le otorgan, ni los de sus partidarios como tampoco los de sus detractores, permiten per se, formar un cuadro integral. Ni siquiera los de carácter  negativo, que son los que abundan. Y es que ni la barbarie o las arbitrariedades cometidas, ni la osadía o fortaleza para haber afrontado una situación de quiebre nacional, dan cuenta de forma absoluta de su figura y no permiten, en consecuencia, avizorar los contornos de una lectura histórica que pase la prueba del tiempo. Como apunta Sater, "cuando se la compara con los excesos de la guerra sucia de Argentina, en la que murieron unas 30.000 personas, o el contraterrorismo de la guerra de Perú contra Sendero Luminoso, que asesinó entre 40 mil y 60 mil personas, la hostilidad mundial contra la represión del gobierno de Pinochet parece desproporcionada"4. Por lo mismo, hay quienes han tratado de buscar explicaciones a dicha hostilidad en el papel jugado por la prensa gráfica y en general en el impacto mediático provocado por el ataque aéreo sobre La Moneda. Debe tenerse en consideración la profusa difusión de videos y fotografías de dicho momento. Algo de esto se advierte en tal razonamiento, pues los inicios del gobierno militar coinciden en el tiempo con el fin de la guerra de Vietnam, donde el papel decisorio de los medios de comunicación está suficientemente documentado.

Al igual que en el caso del conflicto de Indochina, en el tratamiento que ha recibido la figura de Pinochet podemos observar los tres ámbitos reseñados por Sartori: el perceptivo, el ideativo y el alusivo. El primero nos llega mediante las imágenes que describen al personaje y nos hablan de su conducta, el segundo se nos transmite por medio de imágenes sobre sus opiniones, sobre su cosmovisión, en tanto que el tercero a través de imágenes alusivas que nos permiten "fantasear" con su entorno, con las dinámicas del enfrentamiento con sus adversarios. Si conceptualizamos estos tres ámbitos tenemos una sinergia que permite alcanzar un estado informativo básico acerca de un personaje o de una situación específica, en este caso de la figura de Pinochet; alcanzamos un nivel aceptado de lo que Gadamer denomina horizonte comprensivo (Deutungshorizont). Un adecuado universo de medios nos permite utilizar de buena manera estos recursos que ofrece la sinergia sartoriana.

Es necesario tener además en cuenta que la fuerte dualidad que se aprecia en torno a Pinochet ha sido explicada también desde la sociología. Eugenio Tironi, utiliza para ello dos nociones bifurcantes del exmilitar: el Pinochet biológico y el Pinochet histórico; el primero prescindible, el segundo rescatable. Dicha disociación, según Tironi se observaría desde la detención en Londres. Por lo mismo, Tironi estima que sus partidarios han diseñado una estrategia destinada a evitar la demolición de la imagen histórica, aún al precio de que el Pinochet biológico se derrumbe, como hubiese sido la posibilidad de permanecer indefinidamente en Londres. No cabe duda que la racionalidad de este constructo sociológico estará a prueba durante la segunda mitad del año 2004 cuando avancen las investigaciones sobre las cuentas secretas en el Riggs.

Visto el problema desde la ciencia de las comunicaciones, en el mundo de los medios masivos existen diversas posibilidades de aportes a la construcción de una realidad que sea conocida por el público.

Al inscribirse en alguna de esas tantas posibilidades, los medios van construyendo mundos plausibles5, similares a los mundos posibles de la ficción narrativa de Eco, pero con el ingrediente fáctico, que les impone un condicionamiento distinto.

Podemos mirar los relatos periodísticos como mundos plausibles en cuanto deben ser verosímiles, contener ingredientes fácticos -que hacen la naturaleza de lo noticioso-, aunque no dejan de ser un producto de la interpretación de esos contenidos fácticos. Esto los hace plausibles, porque también establece la posibilidad de que existan otros mundos alternativos, igualmente plausibles, en relatos periodísticos alternativos.

 Todo medio selecciona y acota los temas que desea desarrollar. Luego define su tratamiento. En ambos momentos, está presente el compromiso ideológico, en el sentido que Van Dijk da a la ideología, como un sistema de creencias generales y abstractas, compartido por un determinado grupo humano -en oposición a otros posibles grupos, con otras creencias posibles- y que organizan el conocimiento y las actitudes de quienes adscriben a este grupo6.

Lógicamente, los medios de comunicación tienden a negar esta categorización de su producción como "ideológica", porque aquello atentaría contra otra de las premisas fundamentales que está en su ethos: la pretensión veridictiva, que es la necesidad de darle valor de verdad estricto -o espacios de verosimilitud- a sus afirmaciones, más allá de lo formal. Es más, pareciera haber una aparente contradicción entre señalar "la verdad" y señalar sólo un aspecto de la realidad, evacuado desde una postura ideológica particular. Pero la contradicción es sólo aparente porque, de algún modo, el público acepta que al informarse mediante determinado medio está escogiendo una producción noticiosa que, en lo posible, no violente sus propias creencias y que, además, le entregue información, que estima verosímil, sobre hechos y personajes que le interese conocer. En suma, se considera que el público pide un balance entre las distintas intersubjetividades, la verosimilitud y las premisas emanadas del gran conjunto de creencias que comparte con su informador.

Si los medios no fueran vehículos ideológicos en última instancia, no sería necesario crear diferentes empresas periodísticas, porque para nadie es un misterio que éstas no son siempre un negocio rentable y que, en muchos casos, ni siquiera cuentan con la publicidad necesaria para subsistir.  Si no hubiera un grupo humano que tuviera algo que comunicar desde un sistema de creencias particular, probablemente los medios no existirían.  Pero, al parecer, en la cultura del sentido común la expresión "ideológico" tiene una carga altamente negativa, similar a "falseado", "disfrazado" o "manipulado" y  resulta impopular ser reconocido de esa forma; independientemente de ello la acepción que tiene el concepto de "ideología" en otras disciplinas suele contaminar su conceptualización en el ámbito de las ciencias de la comunicación.

Por tanto debemos partir de la base que, al situarse en la realidad desde una determinada mirada ideológica, los medios seleccionan aquellos segmentos de la realidad que comunicarán y, más importante aún, cómo lo harán.  Las situaciones y los actores incluidos en cada noticia son una muestra de los énfasis que el medio ha puesto; tan relevante como aquello resulta ser lo que el medio ha excluido. He aquí la noción de selección paradigmática de Saussure.  Aun cuando él se  refería a la selección que realiza un hablante, es perfectamente homologable a la selección que realizaría ese gran hablante que viene a ser un medio de comunicación.

Dentro de un relato periodístico hay hechos y protagonistas, y es sobre ellos que se deposita una serie de atribuciones.  Los sujetos de una historia noticiosa son presentados al público ataviados de una serie de características, que pueden ser explícitas cuando la atribución es directa, o implícitas, cuando se desprenden de los hechos que protagonizan.  Por ejemplo, si se habla de Pinochet algunos medios podrán decir que "el general se veía emocionado" o, más tácitamente, que "en un ambiente de profunda emoción, el general se reunió con sus ex colaboradores". 

En el primer caso, se trata de un atributo imputado literalmente y que nos deja una marca patente de cómo el medio registra la actuación de un personaje en la historia que está contando.  En el segundo, se trata de situar al personaje en un contexto, mostrando una característica compartida por varios sujetos, pero no por compartida ajena al sujeto protagonista.  En ambos casos, el relato periodístico establece un mundo plausible, porque de todas las características posibles para presentar el desempeño de su personaje en la historia, escogió una(s) y esa selección da cuenta de una mirada.  Ahora, si los atributos se repiten, o se reitera el paradigma al cual distintos atributos pertenecen, la mirada de ese relato se va haciendo más homogénea y ya el sujeto pasa a tener ciertas propiedades que no le son accidentales.

De cualquier modo, la selección en el relato no sólo está vinculada a actores, circunstancias y asignación de características, sino también al modo del enunciado.  La modalidad, desde el punto de vista del discurso, "es vista como cambio morfológico que expresa en términos lingüísticos lo que, muy en general, desde la lógica se ha denominado actitud proposicional: un enunciado no sólo representa un estado de cosas, sino que además expresa los sentimientos y pensamientos del locutor y también suscita o evoca en el oyente sentimientos"7.  Un personaje puede aparecer en un relato con mayor o menor relevancia de acuerdo al modo en que es situado en la acción: cuál es el grado en que se involucra; si es apelado por el texto; si él apela al lector, etc.

La enunciación también discrimina la importancia del personaje al que alude, de acuerdo a la forma en que es incluida su propia enunciación en el relato periodístico.  Mediante alusiones directas, si se trata de una reproducción textual del discurso traído al relato, o alusiones indirectas, cuando se alude al personaje desde fuera de su discurso y no se lo cita tal como éste lo enunció.  La selección de cómo se reproducirá un enunciado ajeno no sólo es indicativa de la relevancia de aquello tan particular que se quiere dar a conocer, sino también de la del personaje, dado que el modo de citarlo se escogerá con mayor o menor cuidado según la valoración que a éste se le otorgue.

Ahora bien, para este análisis se ha recurrido a categorías de subdisciplinas, conexas en el estudio de los discursos,  como la sicología social.  La principal de ellas trata del estereotipo,que busca graficar cómo los seres humanos comprenden el mundo, a través de la asignación de categorías a los grupos con los que interactúan. Se considera que los estereotipos son una propiedad de las personas que comparten una cultura8, aplicándosele también a microsistemas con fronteras menores, es decir, a grupos de personas con rasgos particulares.

Se ha estudiado que los seres humanos hacen básicamente tres cosas al estereotipar:

- Identifican una categoría de personas

- Concuerdan en atribuir un conjunto de rasgos o características a la categoría de personas

- Atribuyen las características a cualquier persona que pertenezca a la categoría9

CRITERIOS DE ANÁLISIS

Para estudiar qué se ha dicho sobre Pinochet en algunos de los momentos más significativos para su figura, entre los años 1990 y 2004, se han escogido entonces los cuatro periódicos señalados; ello en función que sus orientaciones generales son diferentes.  El Mercurio encarna un perfil con una orientación discursiva más centrada en lo tradicional; La Tercera se plantea hoy día como un diario más liberal; La Nación tiene peculiaridades propias por ser un medio considerado "oficialista" y El Siglo actúa como la vocería de la izquierda extraparlamentaria en Chile.

Este estudio no pretende, en ningún caso, agotar el fértil campo de investigación que resultan ser las numerosas construcciones cognitivas alrededor de la figura de Pinochet.  Desde luego, existen numerosas noticias del mundo de la Defensa que se superponen a lo que Pinochet pueda constituir como alimento para las agendas de los medios.  Por lo tanto, para el presente análisis se han escogido tres momentos históricos, entre los últimos catorce años, que se estiman altamente gráficos para efectos de describir qué es lo que Pinochet ha representado para las distintas visiones de los medios estudiados.

Para el primero de ellos se buscó un momento en que el octogenario militar estuviera en plenas funciones públicas y exhibiera su protagonismo en el escenario nacional.  Dentro de la transición a la democracia en Chile, uno de los hitos que mejor grafica el desempeño de los militares y de Pinochet fue el llamado "boinazo", considerado como la jornada más tensa entre los años 1990 y 1994. 

Un segundo corte analítico se ha efectuado al ser detenido Pinochet en Londres, en 1998, mediante una orden de captura internacional emitida por el juez español Baltasar Garzón.  En este periodo salieron a relucir una gran cantidad de informaciones que dejaban traslucir la significación que le daban los medios a la situación del ex gobernante autoritario y la incidencia que éstos veían en la institucionalidad chilena.

Finalmente, el tercer periodo escogido es aquel que lo espera en Chile, cuando las múltiples querellas por violaciones a los derechos humanos impuestas en su contra comienzan a rendir frutos, y el general (R) es desaforado, luego sobreseído por razones de salud y, por último, abandona formalmente la vida política del país renunciando a su cargo de senador vitalicio.  Es aquí, también, donde se hace más notoria la pérdida de protagonismo del ex comandante en jefe del Ejército10.

Cabe señalar que estos cortes analíticos son usados solamente como líneas orientadoras y referenciales.  Se ha otorgado un tratamiento más profundo a la información del último corte, dado que es el más actual y puesto que la valoración que la prensa dé a la figura de Pinochet en nuestros días se compadece también con el momento presente que vive el sistema político del país y, ciertamente, permite apreciar con mayor nitidez cómo seguirá siendo evaluado Pinochet en el futuro. Ciertamente que el alto grado de consolidación que exhibe la democracia chilena permitirá, además, asumir y evaluar en toda su dimensión los efectos que las futuras investigaciones judiciales y periodísticas sobre sus cuentas en el Riggs tengan sobre su imagen.  

AUGE Y CAÍDA

Uno de los consensos observados en la prensa estudiada es la condición de Pinochet como figura que marca la historia reciente del país.  Éste es el primer atributo que se elabora en torno a él, el de su irrupción en la Historia como un personaje, de quien se dice que despierta pasiones negativas y positivas. 

La prensa reconoce que existe una opinión al respecto, es decir, Pinochet no es un elemento semántico neutro, sino que tiene una poderosa carga de significación, principalmente, de tipo emotivo.  Como señala El Mercurio, se trata de "un personaje determinante en la historia del país en el siglo XX, que provoca odios, pero también, para sorpresa de los extranjeros, adhesiones incondicionales"11.  Pinochet, en este sentido, se convierte en un arquetipo, una construcción modélica que encarna una serie de propiedades, valoradas de distinto modo según quienes sean los evaluadores.

Más aún, mientras se produce su alejamiento definitivo de la política formal, al renunciar a su escaño de senador vitalicio, La Nación comenta que "hasta el final el general será motivo de pasiones viscerales e irracionales"12.  Un concepto que reitera La Nación es la condición de símbolo de Pinochet; advierte que su salida del Senado fue algo "simbólico" y, además, sostiene que Pinochet es el "responsable simbólico", a lo menos, de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante su mandato presidencial.

Los diferentes medios coinciden en que la detención del general (R) Pinochet en Londres marca un hito en la vida pública de éste.  Se trata del punto desde el cual el ex militar no retorna, ya que su protagonismo en los relatos periodísticos no volverá a ser el mismo.  Más aún, desde su retorno al país y su posterior juzgamiento en los tribunales chilenos, Pinochet deja de ser un sujeto activo en las historias y pasa a ser mayoritariamente un sujeto pasivo, al que le suceden cosas, el que es aludido en los discursos de otros, pero que no construye una agenda.  Progresivamente, su participación en los relatos noticiosos va decreciendo hasta prácticamente convertirse en accidental, dejando de tener una agenda noticiosa propia.

En los años anteriores, Pinochet era un personaje asociado a su institución hasta casi el mimetismo.  Durante los años de la transición, en la prensa se observa una imagen de conducción férrea por parte del entonces comandante en jefe, con dificultad para establecer una línea divisoria entre los intereses de Pinochet y de la propia institución.

Durante el gobierno del ex Presidente Patricio Aylwin, periodo que coincide con Pinochet presente dentro del Ejército, uno de los grandes clichés mediáticos fue el de las "relaciones civil-militares".  La atención se centraba sobre el posible conflicto, real o aparente, y cada gesto era susceptible de interpretación para evaluar el grado de normalidad o alteración de esa relación.

Entre esos años (1990-1994) se registran episodios significativos para contrastar el perfil de aquel Pinochet y del que con posterioridad a su detención se verifica en el discurso de los medios. El ex capitán general dejó su cargo de Presidente de la República en manos de un civil y siguió al mando del Ejército. Y dentro de ese periodo el Ejército se mostró como un actor dentro del escenario político, graficado en dos hechos que forman parte de la historia de la transición: el llamado ejercicio de enlace y el episodio conocido como "boinazo".  Este último es, quizás, el que más consensuadamente ha sido caracterizado dentro de los medios como el capítulo más tenso del periodo. La prensa de la época habló de Pinochet como un personaje con un gran ascendiente dentro de la institución.

ALGUNOS ATRIBUTOS Y ESTEREOTIPOS GENÉRICOS

Ahora bien, más allá de la época de la cual se trate, en términos genéricos, la prensa lo había reconocido como un militar obediente y discreto, del cual raramente se sospechaba una conducta inapropiada.  Esta condición lo hizo inescrutable en su época de subordinado y los medios coinciden en que se le veía como un hombre leal a la Constitución y, precisamente, ésa fue una de las razones por las cuales el ex Presidente Salvador Allende lo habría designado comandante en jefe del Ejército en 1973. Esta supuesta lealtad estaba basada en el hecho de que, públicamente, no se le conocía una posición política contraria a la del gobierno de turno  hasta que encabezó el golpe de Estado de septiembre  de ese año.

He aquí el estereotipo del militar chileno, subordinado y obediente, repetido y aceptado consuetudinariamente no sólo por el propio mundo militar, sino también por el civil.  Lo que el poder político espera de un soldado es lo que Pinochet parecía ser: un funcionario preparado para recibir órdenes y actuar, despolitizado y ajustado a la ley.  Ciertamente, el estereotipo del militar se encuentra cristalizado en nuestro ordenamiento jurídico, que exige de las Fuerzas Armadas un rol no deliberante.

El Mercurio abunda más en las características asociadas a este militar, reproduciendo pasajes de la biografía escrita por Gonzalo Vial.  Una de las preocupaciones de este medio es profundizar en el perfil de Pinochet y mostrar el mayor número posible de facetas "humanas" del personaje.  El militar que describe es un hombre estratégico, quien tenía plenamente claro su objetivo de constituirse en general y cuyos movimientos estaban orientados a ese logro superior.  Pinochet siempre habría buscado ser bien evaluado por sus superiores y, ese sentido, resultaba ser el "perfecto segundo", dado que cumplía impecablemente las órdenes y no mostraba trazas de disidencia.  No obstante, Pinochet no habría buscado ser el segundo, sino que habría desarrollado un comportamiento hábil de acuerdo a su objetivo de ir ascendiendo progresivamente en el escalafón de la oficialidad.

Aquí entra en escena otra de las características que los medios de comunicación asocian a Pinochet: el ladino.  Aquel que actúa con sagacidad, según la definición académica del término.  A Pinochet  los distintos medios le reconocen esta capacidad, exhibida tanto en su carrera militar anterior al 11 de septiembre de 1973, como desde el momento en que comenzó a manejar el poder absoluto. Las cualidades que se desprenden de estas características (huaso ladino) han sido rescatadas también por importantes historiadores del período, sobresaliendo sin duda las de Simon Collier y William Sater, quienes le adjudican relevancia a la hora de deshacerse de quienes desafiaban su poder13.  Los medios vinculan esta sagacidad a distintas manifestaciones de la conducta del ex senador vitalicio, dependiendo del aspecto de su personalidad que deseen destacar: Pinochet es ladino para manejarse en los vericuetos del poder; para obtener primacía entre sus pares de las otras ramas de la Defensa y erigirse en Presidente (en consonancia con las apreciaciones de Collier y Sater); para mantener una imagen falsa ante las autoridades de gobierno de la Unidad Popular; para neutralizar la acción de la justicia, entre otros rasgos que son destacados.

En este sentido, la respuesta a la condición de "militar perfecto" no sólo involucra el convertirse en el impecable subordinado, sino también, como reconoce la prensa, en ejercer el poder sin temblores. Es un estereotipo para el "soldado nato" la excelencia para obedecer y también para mandar, como señala El Mercurio14.

Directamente vinculada a lo anterior, el carácter huaso es otra de las atribuciones que los medios mencionan en torno a Pinochet.  Este carácter configura un estereotipo muy nacional, que se supone compartido por una gran parte de los chilenos y que está en la base de la constitución de lo que se suele llamar nuestra "identidad". Se trata de un estereotipo de un grupo asociado a lo tradicional, a la sustentación sobre la familia y a la dependencia de la tierra. 

La religiosidad es otra característica que los medios identifican en Pinochet y que, por cierto, es estereotípica, en el sentido de que se supone compartida por el estamento militar.  De hecho, el Ejército de Chile tiene como "patrona" a la imagen católica de la Virgen del Carmen y la devoción militar al precepto religioso, mayoritariamente católico, se expresa también en la ofrenda a Dios de sus ceremonias, juramentos y de la unión semántica que establecen entre dos conceptos muy recurrentes: Patria y Dios.

Ahora bien, hay estereotipos con los cuales la prensa identifica a Pinochet que marcan un antes y un después.  El periodo de mayor fuerza en la imagen del ex jerarca militar está situado durante los años del gobierno de Patricio Aylwin.  En esa época, las páginas de los medios mostraban a un cuerpo militar poderoso y vigilante de la transición.  Los altos oficiales de aquella época respondían al estereotipo del militar politizado, envueltos en una serie de maniobras, como el ejercicio de enlace y el boinazo, por ejemplo, que aunque en apariencia respondían a actividades propias de su labor, en última instancia seguían un esquema comunicacional y político.  Esa era la impresión que aquellos álgidos momentos generaban en la prensa. 

La figura de Pinochet, en este escenario, aparece como el gran orquestador de las acciones emprendidas por la institución a su cargo, lo cual bosqueja un personaje activo, poderoso y con características protagónicas.  "Todas estas deliberaciones eran importantes en la medida en que se conocieran. Y el Ejército logró su objetivo: dar una señal de fuerza frente a los temas que le preocupan", señalaba El Mercurio de esos días15, poniendo el acento en dos conceptos ilustradores: la deliberación y la estrategia comunicacional.  Se trataba, entonces, según las páginas de la época, de un Ejército deliberante, precisamente el estereotipo que la democracia naciente quería erradicar.

La Tercera, en tanto, se mostraba como uno de los medios más pro militares de aquel periodo, reflejando los mismos hechos bajo el prisma de militares que se sentían "indefensos" y "molestos"16.  En el mundo plausible de este diario, los soldados de la época respondían al estereotipo de un conjunto de hombres atacados por la nueva democracia. Y, en esa lógica, los artículos de La Tercera reproducían discursos de Pinochet acerca del "león dormido" que era el Ejército: una institución que si se sentía atacada podría reaccionar con agresividad.

En la misma línea de estereotipos planteaba su discurso el diario La Nación, aunque el tono general era diferente y la apelación era al mundo militar y al gobierno para establecer puentes de negociación. "Está presente entre los militares algo más sutil y elusivo: la sensación de estar otra vez bajo fuego cruzado, de sentirse acorralados, incomprendidos y, lo peor, no suficientemente escuchados por el gobierno", expresaba el medio17.  Una vez más, Pinochet era parte de un mundo militar que se sentía ajeno, postergado y que no encajaba con el nuevo diseño de país.

Más audaz en su tesis fue El Siglo, que señalaba que "el nuevo cuartelazo del Ejército ha demostrado la tremenda fragilidad del sistema y del gobierno y el fracaso rotundo de una política de co-gobierno con el pinochetismo y sus poderes"18. Aquí se hace presente, en forma explícita, un concepto globalizador que es más amplio que el mismo Pinochet: el pinochetismo.  Esto alude a una entidad que posee cuyo estereotipo principal es poseer "poder".

Ahora, si nos trasladamos al presente, uno de los temas que aparece con mayor recurrencia en la prensa chilena corresponde, precisamente, al contraste entre lo que el Ejército es hoy y lo que ya no es Pinochet. El Ejército de Chile está en un proceso "modernizador", luego, se trata de una institución modernizadora.   Por el contrario, Pinochet es una figura que no pertenece a este tiempo, es un personaje que irrumpe en los relatos periodísticos actuales haciendo noticia por sucesos que ocurrieron en el pasado.  Y los medios así lo señalan, con distintos énfasis de acuerdo a cómo quieran situar a Pinochet ante la evaluación de los lectores. Si hay un elemento ordenador de los diferentes relatos, ése es que Pinochet no forma parte activa de los protagonistas de esos relatos. 

Así, vemos cómo Pinochet se distancia de este estereotipo de los nuevos militares chilenos, animados por un espíritu modernizador, precisamente porque su no vigencia está en la ontogenia de dicha condición. Es decir, en los distintos mundos plausibles mediáticos, para que los militares de hoy tengan un ánimo modernizador, Pinochet debe necesariamente estar fuera de ese conjunto.

Existe otro grupo del cual Pinochet no sólo forma parte, sino que constituye la marca de enunciación que le da identidad.  Se trata del llamado "pinochetismo", que aparece en los medios de comunicación como un colectivo sin una ideología demasiado elaborada, sino, más bien, nucleado en torno a la figura que los inspira.  Este colectivo iría, al igual que su líder, en una curva de declinación según las descripciones de la prensa contemporánea.

SU FIGURA EN LOS DIFERENTES MEDIOS

En esta sección se entrega una revisión de los conceptos que parecen ser más reiterados en cada uno de los medios estudiados.  El conjunto responde a las generalidades descritas más arriba, pero las particularidades están expresadas en los atributos que son enfatizados en los diferentes mundos posibles.  El listado a continuación es, en algunos casos, reproducción de categorizaciones textuales y, en otros, corresponde a categorías que he usado para reflejar varios atributos con una misma carga semántica.

La Nación

El dictador:  En el diario La Nación, la característica más resonante de Pinochet está ligada al poder autoritario que ejerció durante su gobierno. El arquetipo del dictador es el que con mayor frecuencia aparece y esto nos remite directamente al ejercicio del poder.  Los rasgos que destacan en esta categoría son la ilegalidad y la ilegitimidad.

Pinochet es una figura ligada a calificaciones negativas y que se encuentra principalmente en relatos donde aparecen las transgresiones legales efectuadas por su gobierno y las causas judiciales en su contra.  El carácter dictatorial de Pinochet y su propensión a transgredir la legalidad se expresa en numerosas notas sobre los juicios a militares en retiro, en los cuales el medio le imputa una responsabilidad.  

La Nación se plantea como un enunciador lejano en lo formal, pero suele implicarse en apelaciones al personaje, como cuando señala "una vez más el ex dictador no pidió perdón por los crímenes ocurridos durante su régimen de facto"19. En este enunciado se encuentra inserta una atribución indirecta a Pinochet de responsabilidad y, además, una apelación directa a él como destinatario de la información.

El antidemócrata: Pinochet dicta leyes secretas, que hasta hoy no pueden ser conocidas por la ciudadanía.  Esto es instalado en el medio como la oposición al funcionamiento de una institucionalidad democrática. La Nación destaca este atributo, que, por cierto, está vinculado directamente a su condición de dictador. No realiza una atribución directa en este sentido, pero resalta hechos como su disposición a no abandonar el poder pese a haber sido derrotado en el plebiscito de 1988.

El hombre del pasado: Si bien la figura de Pinochet nunca ha estado ausente de las páginas de este diario, el mismo medio reconoce que se trata de un protagonista en retroceso. Pero más que su sola figura, al decir que Pinochet representa el pasado, hay una atribución claramente negativa, donde aparece un universo semántico vinculado a condiciones negativas.

En este sentido, al mencionar un personaje polémico y relegarlo al pasado, la intención subyacente del enunciador no corresponde, precisamente, a una valoración positiva, sino, por el contrario, hay una conminación a desaparecer del relato periodístico general, no sólo del propio.  Ello, dado que este "pasado" desde el cual se insta a desaparecer involucra connotaciones negativas y el ex militar, según el mismo medio, "creó no pocas dificultadas a la marcha de Chile hacia la paz, la libertad y el derecho"20.

El líder abandonado: Coincidentemente con su invitación a Pinochet para desaparecer de la escena política nacional, e .l diario La Nación presenta al sujeto como un ex militar abandonado por quienes fueron sus partidarios y por lo que considera "rostros relevantes" de la derecha, porque en el mundo plausible creado por este medio, Pinochet es parte de ese sector político.

Nuevamente aparece el carácter simbólico de Pinochet en La Nación, donde su desaparición definitiva de la vida política del país, materializada a través de su renuncia al Senado, constituye un signo del fin de la transición a la democracia.

No hay una reproducción significativa de estereotipos que lo vinculen al mundo militar; más bien, se repite la oposición entre la presencia de Pinochet y la modernización del actual Ejército. Sin embargo, existe un estereotipo más bien generacional, que es lo que vincula a Pinochet con los oficiales que participaron junto a él del golpe militar y el posterior gobierno de las FF.AA. En La Nación se ve a esa generación como responsable de la violación de los derechos humanos en Chile y, además, se la ve confundida entre los intereses del Ejército y los del propio Pinochet.

La Tercera

A Pinochet se le atribuyen características que dentro del mundo militar son valoradas.  A Pinochet se le reconoce sagacidad, en el sentido de que su pensamiento era prácticamente insondable antes de asumir la conducción del país. El "bajo perfil"21 que caracterizaba a Pinochet antes de encabezar el golpe es uno de los atributos que este medio le asigna como parte de su impenetrabilidad.

También se le atribuye condición de estudioso, aunque no de brillante. Su principal preocupación intelectual se concentró en temas de Defensa y Seguridad susceptibles de ser integrados en la disciplina de la geopolítica, pese a que se reconoce que Pinochet no consiguió superar el estado de "lector apasionado" en esta rama del saber.

En cuanto a su conducta como soldado, La Tercera destaca su "férrea disciplina" y "voz de mando". Estas son dos características que se reconocen como consustanciales a la condición de militar.  Está en la ontología del militar saber obedecer y, al mismo tiempo, saber mandar.

Este medio no habla de "dictador".  Hay una enunciación que busca la neutralidad y, en ese sentido, para significar una condición similar se habla de "concentración del mando supremo".  Se alude también a su calidad de ex gobernante, pero no hay utilización de términos que importen una carga ética, como el apelativo a la ilegitimidad o ilegalidad de dicho gobierno.

La Tercera muestra a un protagonista que intenta prolongar su permanencia en el relato, a través de ciertas trazas de actividad, principalmente de tipo comunicacional, que son mantenidas por su entorno cercano.  No obstante conservar una neutralidad genérica, en ocasiones La Tercera apela directamente a Pinochet -y a los posibles aliados de éste-, a salir de la coyuntura nacional definitivamente y renunciar a su escaño vitalicio en el Senado. 

Es gráfico el contraste que hace La Tercera entre el pasado y el presente/futuro del Ejército, al presentar la figura del actual comandante en jefe, Juan Emilio Cheyre, frente a Pinochet, operando como pieza clave en la dimisión de este último a la Cámara Alta.  Explícitamente, La Tercera recuerda que la detención de Pinochet en Londres frustró el proceso llevado por el ex comandante en jefe, general (R) Ricardo Izurieta, y arrastró a la institución hacia un campo más político, que desde la desaparición de Pinochet de la escena pública librará a  Cheyre de su "herencia"22. Es, entonces, la "herencia" de Pinochet un concepto cargado negativamente, del cual es necesario desprenderse y no es deseable mantener.

El anciano enfermo: Pinochet aparece en este diario como un personaje que vive su ocaso físico y mental.  Se destaca profusamente su deterioro y sus dificultades para mantener una vida normal. El Pinochet de La Tercera aparece emotivamente muy afectado y es aquí donde establece la raíz de su daño: se trataría de un problema esencialmente de salud mental.  "Aunque desde el principio estuvo aquejado de dolencias físicas, el gran deterioro de salud de Pinochet fue mental", es una de las afirmaciones que sustentan esto23.

A través de estos signos se muestra a un militar desgastado y, por consiguiente, débil, que resulta ser, paradojalmente, el anti-estereotipo respecto de quienes pertenecen a una institución armada. 

El patriarca:  La Tercera llama la atención sobre los diversos "mensajes" que entrega Pinochet, a través de las llamadas "cartas a los chilenos", en las cuales se muestra preocupado por la paz del país, en paralelo a la preocupación por su situación procesal. 

A través de la difusión de dichas cartas, el general en retiro pretende mantenerse como custodio del bienestar de la nación, intentando erigirse como una figura supranacional. No obstante el medio reconoce y difunde las enfermedades de Pinochet, lo muestra, paralelamente, como una persona capaz de insertarse en una "estrategia comunicacional" con el fin de propagar su legado.  La Tercera entrega una amplia difusión a estos mensajes, aunque intenta conservar una posición de enunciador neutral.

El líder solitario: Al igual que La Nación, La Tercera consigna la soledad de Pinochet como un atributo importante en su actual estado. Pero más allá de lo que aquella informa, La Tercera es un narrador que se muestra conocedor del entorno más íntimo del personaje, mostrando los conflictos que a su alrededor se detonan y, a través de ello, pone el eje de atención en el atribulado y solitario presente del ex comandante en jefe.

El hombre alejado del poder: En el mundo plausible de La Tercera, Pinochet también es una figura que desaparece del escenario político nacional de forma drástica.  El medio habla de un declive que se sustenta, esencialmente, por oposición.  En este caso, por la negación que hacen de él otros actores del mundo político, que fueron en otro momento parte de su grupo de referencia.  La pérdida de poder sería, según La Tercera, de carácter irreversible.

Tres actores son los fundamentales en este relato periodístico para sustentar la tesis de la pérdida de poder24: la derecha política, el Ejército y el empresariado.  Estos tres actores noticiosos son quienes, para La Tercera, relegan a Pinochet fuera del juego político, aun cuando el Ejército conserve un grado de "lealtad" hacia él25.

El hombre de fe:  Pinochet es un personaje impregnado de religiosidad, que sigue los ritos católicos, como la misa; cree en símbolos y en señales divinas, como su salvación del atentado que sufrió en la zona del Cajón del Maipo. Esta es una  atribución que, como ya se ha dicho, comparte con la gran mayoría del mundo militar y que, según la información de La Tercera, va haciéndose cada vez más exacerbada en Pinochet conforme envejece.

El nostálgico: El medio analiza las distintas aristas de los estados de ánimo del ex gobernante de facto y entrega pistas sobre un estado de letargo interior.  Pinochet es presentado como un hombre entregado a la nostalgia, quien, como ya no se siente partícipe de la política contingente, rememora su pasado y recuenta sus actos.  "El general piensa en Iquique y en la muerte", informa La Tercera26, y muestra a un anciano con un deterioro cognitivo, preocupado fundamentalmente de los aspectos emotivos más que de los racionales.  Conforme avanza este proceso de debilitamiento, La Tercera señala que las preocupaciones de Pinochet dejan de estar en la contingencia y pasan a temas relativos a la muerte física y a la trascendencia espiritual.

El desconfiado: Este es un rasgo de personalidad que el medio atribuye a Pinochet en las distintas etapas de su vida.  Esta es una de las características que con mayor insistencia es aludida por la prensa y es presentada prácticamente como un inmanente al personaje.  Es, en esa línea, uno de los pilares sobre los cuales se ha sustentado su forma de llegar al poder y, posteriormente, de ejercerlo.

El Mercurio

El Mercurio mantiene un estilo neutral en la forma del discurso, aunque lo que prima al aludir a Pinochet es una suerte de respeto y son resaltados aquellos rasgos que exacerban su investidura. Suele referírsele como el "ex Presidente", a diferencia de otras categorizaciones que rigen en los mundos plausibles de otros medios, donde se subrayan valoraciones más negativas.

Además,  aunque este medio reconoce la pérdida de vigencia del ex militar en el relato noticioso, sitúa esta pérdida de protagonismo con mayor actualidad, dado que, según su discurso, la agenda de los primeros años del gobierno del Presidente Ricardo Lagos estuvo inexorablemente marcada por su presencia, en lo que parecía un "regreso semi triunfal"27.

Entre las atribuciones más enfatizadas en sus relatos, podemos distinguir:

El líder histórico:  Pinochet es presentado como una figura que trascenderá a su tiempo y que, como muchos en esa condición, deberá esperar otro tiempo para recibir un juicio ecuánime.  Frecuentes son las alusiones a "sectores de izquierda" que lo involucran en crímenes condenables, "pero que no es justo evaluar con los criterios de hoy"28.  Por lo tanto, el protagonista de la narración se encuentra expuesto a la misma incomprensión que pesa sobre todo liderazgo fuerte, a quien sus contemporáneos están imposibilitados de evaluar adecuadamente.

En ese sentido, El Mercurio se muestra en explícito desacuerdo con los intentos de juzgar a Pinochet en tribunales extranjeros.  Como argumentos, exhibe las prerrogativas que Pinochet precisamente tendría gracias a categorizaciones positivas como ex jefe de Estado, ex senador, ex comandante en jefe del Ejército. Luego, en el mundo plausible de este diario, las atribuciones formales de Pinochet son las que lo hacen digno de defensa, y no el fondo de los asuntos.

El líder carismático: El ex capitán general es presentado como un hombre que genera valiosos apoyos, que cautiva y mantiene los afectos.  Esta atribución opera como contrapeso a las visiones de otros medios que configuran un Pinochet abandonado por quienes fueron sus antiguos partidarios.  En este mundo plausible, Pinochet es querido y respaldado, aunque se reconoce que  estos apoyos han disminuido drásticamente su cantidad.

Además, se muestra a Pinochet desenvolviendo sus acciones en un clima de emotividad, quien no sólo recibe muestras de compañerismo, sino también las prodiga29.

El patriarca: Para El Mercurio, Pinochet desempeña un rol de custodio de la memoria histórica de su gobierno.  Aunque el medio reconoce que su participación pública está limitada por sus condiciones de salud, le otorga importancia a sus intervenciones en actos recordatorios que realzan lo obrado por el régimen que encabezó. En la misma línea, también otorga un espacio privilegiado a los "mensajes" evacuados por el general en retiro, con un mayor protagonismo que el entregado por La Tercera.

El articulador: El mundo plausible de El Mercurio es uno de los pocos que se ocupa de realzar las acciones emprendidas por Pinochet durante su corto periodo legislativo, como la negociación para instaurar el fallido Día de la Unidad Nacional. Aquí se nos presenta a un Pinochet preocupado también por el futuro, a pesar de sus limitaciones físicas y mentales.

No obstante aquello, el medio reconoce que los liderazgos políticos que interactúan con él no se sienten satisfechos con sus incursiones, y que demandan arrepentimientos para valorar los actuales gestos del ex general.

El guerrero: El Mercurio subraya con esta atribución el carácter bélico y luchador que encierra en su universo semántico la figura de Pinochet. Para este diario, no se trata de una figura forzadamente ausente como para el resto de los medios analizados, sino de un personaje que solamente se apronta a descansar después de la batalla30El Mercurio reconoce las enfermedades que se le atribuyen al general ®, pero no pone el acento en la inhabilidad impuesta externamente para participar de la vida pública, sino en una decisión que sirve para eliminar la tensión sobre su persona y sobre su entorno familiar.

El Siglo

En el mundo plausible de este medio, Pinochet es un personaje asociado a una fuerte carga negativa.  Se le atribuye una política del terror durante su mandato y se le juzga sin atenuante como responsable de crímenes de Estado.

Algunas de las características más reiteradas son:

El genocida:  Pinochet es para El Siglo un culpable a todo evento de crímenes contra la humanidad.  Se trata, esencialmente, de atentados contra la vida humana, a los que el medio tipifica como "genocidio". Independientemente de los dictámenes judiciales, el medio entrega una valoración altamente descalificadora de la acción del ex comandante en jefe, fundamentalmente centrado en el gobierno que ejerció, más que en el papel que le cupo con posterioridad en el sistema democrático.

El dictador: Este apelativo se une al anterior, aunque resulta ser más pálido ante la carga de significación que tiene el mote de "genocida".  El dictador se expresa aquí sin eufemismos y no existe reconocimiento alguno de otras categorías semánticas posibles, básicamente, porque El Siglo resalta la condición de ilegalidad absoluta con que percibe al régimen militar.

El loco: El Siglo no reconoce como válido el deterioro cognitivo acreditado en las causas contra Pinochet, sino que recurre a la metáfora de "el loco" para ironizar respecto de la imagen de su personaje.

A MANERA DE CONCLUSIÓN

Claro es al revisar la prensa durante el período seleccionado el descenso del protagonismo de Pinochet como actor noticioso activo.  Sin embargo, no se puede obviar, a la hora de esbozar una conclusión, que aquí radica la condición más palmaria del Pinochet del nuevo siglo: un ex hombre fuerte que el paso de tiempo y la consolidación del sistema democrático fueron defenestrando sostenidamente del relato periodístico.

El protagonismo de Pinochet ha descendido no sólo en relación con la naturaleza de las atribuciones que contemporáneamente se le dedican, sino también de acuerdo al lugar que ocupa en la enunciación mediática.  Se le trata hoy en día como un personaje lejano, una reminiscencia del pasado, frente a quien los medios no consideran necesario confirmar un valor de verdad.  Esto se verifica a través del tipo de alusiones que recibe en el discurso: la mayoría de ellas son de tipo indirecto, es decir, no existen marcadores textuales de sus propios enunciados, sino que son traídos al relato por el medio actuando como narrador. Incluso en el incipiente caso del descubrimiento y posterior investigación de sus cuentas secretas en el banco Riggs, que lo ha situado nuevamente en el centro de la noticia, no aparece como protagonista activo; siendo reemplazado por narradores sustitutos (familiares) o voceros (representantes de su entorno inmediato).

En otras palabras, casi no se observan citas textuales el personaje en las noticias del último periodo. Más bien, se trata de explicar lo que el general ® dijo, sintió o en la circunstancia en la cual se vio envuelto, pero no se le da un lugar como sujeto para enunciar directamente, como se haría a través de una reproducción literal.

La representación histórica de Pinochet, tanto en los trabajos que ya existen sobre su figura como los futuros no puede ni podrá disociarse de su poderosa carga simbólica, pues, ante todo, Pinochet es un símbolo portador de una compleja díada héroe/contrahéroe. La sola mención de su nombre sigue conteniendo una carga de significación emotiva, que retrotrae de inmediato una imagen, un juicio, una valoración. Inclusive podría adelantarse que el tema de la probidad del general Pinochet puesto de relieve tras el descubrimiento de las cuentas bancarias secretas en el extranjero incluye una carga significativa adicional, especialmente en las generaciones más jóvenes o en quienes, por las razones más diversas, buscaban mantenerse alejados de juicios valóricos en torno a su persona.

Otro matiz de la carga simbólica de Pinochet y que se aprecia en los relatos periodísticos, es que él se ha convertido en una representación de un pasado que mantiene un pie en el presente, afincado en el imaginario, toda vez que protagoniza sucesos relevantes de los cuales no se conoce su opinión directa. Pinochet puede ser recordado como una representación de muerte o de liberación; de progreso o de pobreza; de dictador o de gobernante carismático; de constructor de un país o de torturador, pero cualquiera sea el caso, su nombre va más allá del hombre concreto. Hoy es un homo non loquax; carente de capacidad de comunicación directa con la opinión pública compleja que emerge junto a la consolidación democrática. 


Artículo recibido el   20 de diciembre de 2004. Aceptado por el Comité Editorial el 30 de diciembre de 2004.

1 Este trabajo forma parte del proyecto Fondecyt Nº  1040207. Para su elaboración se contó con la asistencia de la Dr© en Comunicaciones por la Universidad Complutense, Verónica Carolina Sáez. Este trabajo concluyó justo antes del descubrimiento de las cuentas secretas en el banco Riggs, por lo que las menciones a ese asunto específico son sólo tangenciales.

2 Filosofía moderna,  Cuatro Vientos, Santiago,  2003, p. 333. (cap. 23 Percepción)

3 Sartori, Giovanni La Política, FCE, México, 2000 (seg. edición),  p. 35.

4 Sater, William "Militares en política: una antigua tradición", El Mercurio 31 de agosto de 2003, cuerpo Artes y Letras. Sater plantea la hipótesis que Allende fue una figura mediática y su muerte heroica lo habría transformado en un héroe no sólo para el campo comunista sino para una importante cantidad de intelectuales occidentales. Pinochet sería en esta relación un "antihéroe".

5 Juan José García Noblejas menciona la característica de plausibilidad que tendrían los mundos posibles de los relatos periodísticos en su libro Comunicación y Mundos Posibles, Editorial Eunsa, Navarra, 1996. Se ha acuñado aquí el término "mundo plausible" para enfatizar el imperativo que pesa sobre el relato periodístico.

6 Para una visión más completa, ver Teun A. Van Dijk, Ideología,  Gedisa, Barcelona, 1999.

7 Jorge Lozano, Cristina Peña-Marín, Gonzalo Abril.  Análisis del Discurso, Hacia una Semiótica de la Interacción Textual, Editorial Cátedra, Madrid, 1999, p. 65.

8 Véase el trabajo de Gabriela de la Peña Astorga La visión del ‘otro': una propuesta del concepto de imaginario internacional en la investigación de la comunicación, en revista virtual Hipertextos, publicación en línea de la Maestría en Ciencias de la Comunicación del Instituto Tecnológico de Monterrey, N° 1, julio-diciembre de 2000. 

9 Véase P.F. Secord y C.W. Backman. Psicología social, Fondo de Cultura Económica, México, 1976.

10 Un aspecto que siempre se ha considerado relevante en la biografía militar de Pinochet es la autoría de un libro comúnmente conocido como Geopolítica y que ha marcado los estudios castrenses. Geopolítica. Diferentes etapas para el estudio geopolítico de los estados, Estado Mayor General del Ejército, Santiago, 1968, reeditado por Editorial Andrés Bello en 1974 y 1984 con el título de Geopolítica, así como por Empresa Industrial Gráfica, Barcelona, 1984 con el título de Geopolítica, así como por El Cid Editor, 1978 con el título de Geopolítica de Chile.

11 Edición del 20/10/02, en la cual se reseña la biografía sobre Augusto Pinochet elaborada por el historiador Gonzalo Vial., Pinochet. La biografía, El Mercurio-Aguilar, Santiago, 2002 (2 tomos).

12 Edición del 4/07/02, La Nación Domingo.

13 Historia de Chile 1808-1804, Cambridge University Press, Cambridge, Reino Unido, 1998, cap. 13.

14 El Mercurio recoge y reproduce extractos de la biografía de Pinochet escrita por Gonzalo Vial, en reportaje de El Sábado, 18/10/2002.

15 Ver El Mercurio, 30/05/93. "El juego del silencio".

16 La molestia del Ejército es ilustrada en el comentario político de la periodista María Eugenia Oyarzún, de 30/05/93.

17 Ver La Nación, 30/05/93. Comentario político de Alberto Luengo: "La fragilidad de la democracia".

18Ver El Siglo, 31/05/93. Editorial. 

19 Ver La Nación, 26/11/00. Título de la noticia: "De nuevo, Pinochet no pidió perdón"

20 Ver La Nación, 11/07/01. Título de la noticia: "Repercusiones del fallo sobre Pinochet"

21 Ver La Tercera, de 03/09/00.  Título de la noticia: "Pinochet y su abrazo con el poder"

22 Ver La Tercera, de 05/07/02. Título de la noticia: "Suprema puso fin a más de cuatro años de causas en su contra y abrió paso a la renuncia voluntaria de Pinochet al Senado concretada ayer"

23 Ver La Tercera de 15/10/00.  Título de la noticia: "Los momentos más duros del general"

24 Ver La Tercera, 10/07/01. Título de la noticia: "La irreversible pérdida de poder"

25 Ver La Tercera, 10/07/01. Título de la noticia: "El alivio de la clase política"

26 Ver La Tercera, 02/12/01.  Título de la noticia: "La vida íntima y cotidiana de Pinochet en La Dehesa y Bucalemu. El general piensa en Iquique y en la muerte"

27 Ver El Mercurio, 04/03/01. "El año que vivió en peligro".

28 Ver El Mercurio, 15/07/00. Editorial: Polémica por figura penal.

29 El Mercurio habla de las "muestras de apoyo" que recibe Pinochet de ex compañeros y partidarios (edición de 08/06/00) y reseña pasajes como los "emotivos ribetes" que imprimió su presencia en el velatorio del general (R) Humberto Gordon (edición de 17/06/00). 

30 Ver El Mercurio, 15/07/01. 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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