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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.20 n.2 Talca  2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762005000200009 

 

Revista Universum Nº 20 Vol.2: 172-181, 2005

ARTICULOS

El Alcohol de grano de Valdivia en Araucanía y las Pampas

 

Luis Carreño Palma (*)

(*) Profesor Historia de Chile, Universidad de Los Lagos.

Trabajo financiado por la Dirección de Investigación, Universidad de Los Lagos.

Artículo recibido el 21 de diciembre de 2004. Aceptado por el Comité Editorial el 25 de agosto de 2005.

Correo electrónico: lcarreno@ulagos.cl


RESUMEN

El tema del tráfico del alcohol, en la Araucanía y las Pampas ha sido poco estudiado; por las características de este comercio no son muchas las fuentes documentales oficiales o privadas. La única fuente la constituyen los relatos de viajeros que visitaron y recorrieron la Araucanía y las Pampas en los siglos XVIII y XIX. Siendo éstos los únicos testimonios disponibles y aunque no estén desprovistos de prejuicios, representan una valiosa fuente de información y conocimiento.

En los siglos XVIII y XIX fueron numerosos los viajeros, de las más diversas nacionalidades, que ingresaron a la Araucanía y las Pampas, sus relatos y testimonios reiteradamente hacen mención a sus continuos encuentros con traficantes de aguardiente procedentes de Valdivia, que ingresaban a la Araucanía y cruzaban la cordillera hacia las pampas para intercambiar su bebida por ganado. Todos los viajeros concuerdan que el alcohol que se consumía en la Araucanía sur y las pampas trasandinas, mayoritariamente procedía de las destilerías de alcohol de grano de Valdivia, cuyos propietarios eran colonos alemanes.

El objetivo de nuestro trabajo, a través de los relatos de viajeros, es conocer las características del comercio del alcohol de grano en el circuito económico de Valdivia, Araucanía y las Pampas en la segunda mitad del siglo XIX.

Palabras clave:

Alcohol de grano - Alcohol en Araucanía y pampas


ABSTRACT

The topic of the alcohol trafic in the Araucania and the Pampas has been poorly studied. Representing an informal trade, functioning on the edge of the chilean and argentinian economies, not ruled by the laws of both states, with the particularity of the absence of money and just the use of speech as a way of exchanging products and making deals. Considering this type of trade, there are not many oficial or private documentary sources. The only one consists in the diaries of the travellers visiting and discovering the Araucania and the Pampas during the XVIII and XIXth centuries. Considering that these are the only sources, they nevertheless represent a valorous source of information and knowledge.

During the XVIII and XIXth centuries, the number of travellers was important, from many diferent nationalities, they came into the Araucania and the Pampas and their diaries speak about there continuous meetings with aguardiente traders coming from Valdivia, penetrating the Araucania, and crossing the Cordillera towards the Pampas in order to exchange alcohol with cattle. All these travellers agree that the alcohol consumed in the South Araucania and the Pampas mainly comes from the grain alcohol fabrics of Valdivia, owned by german settlers.

The goal of this paper is to know the grain alcohol trade in the economical region of Valdivia, the Araucania and the Pampas during the segond half of the XIXth century.

Keywords:

Grain alcohol - Alcoholic drinks in "Araucanía" and "Pampas"


 

En los últimos años se han realizado una serie de estudios reconociendo el desarrollo de algunas actividades industriales, a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Si consideramos la parte sur del territorio nacional (Provincias de Valdivia, Osorno y Llanquihue), podemos visualizar un fenómeno económico relevante, como es el establecimiento y funcionamiento de algunas industrias que lograron notables niveles de desarrollo y autonomía, cuyo estudio ha sido pasado por alto y no incorporados en una visión global de la historia económica nacional. Entre los sectores artesano-industriales que se consolidaron y lograron un notable grado de desarrollo, en la segunda mitad del siglo XIX, destacan las curtiembres y las destilerías de alcohol de grano. En 1880 funcionaban en las provincias de Valdivia y Llanquihue 43 curtiembres que exportaron al mercado alemán 200.000 suelas, y las 11 destilerías de alcohol de grano produjeron 5.000.000 de litros.

El desarrollo y éxito de las curtiembres y destilerías de alcohol estaban supeditados a dos factores, obtención de materia prima y el acceso a mercados para colocar su producción.

La ganadería de la región no era capaz de satisfacer en forma regular la constante demanda de cueros de las curtiembres. En sus comienzos éstos se obtenían en los mataderos de Concepción a través de intermediarios, lo que incidía en los costos de producción. El aumento constante de la demanda de cueros, llevó a los productores locales a buscar ganado en pie al otro lado de los Andes. En el siglo XVIII el tránsito de ganado de las Pampas hacia la plaza de Valdivia se realizaba en forma regular, pero a causa de la guerra de independencia, las actividades económicas de la región fueron seriamente afectadas y dada la crítica situación de Valdivia, el tráfico con la Araucanía y las Pampas se vio interrumpido por casi 30 años.

La situación más compleja se presentaba con las destilerías de alcohol de grano, si bien los excedentes de la producción de granos de región son la materia prima básica para la producción de aguardiente, el problema era la comercialización de la producción. El alcohol de grano es de mala calidad, se conoce como alcohol de chivato que normalmente el chileno no bebe, el mercado local es pequeño y enviarlo a otras regiones se hace difícil por la falta de medios de transporte y vías de comunicación, además los viñateros de la zona central y norte del país producen aguardiente de uva, de mejor calidad y aceptado por la población. El alcohol de grano que se exporta al centro y norte del país tiene como destino el uso industrial.

El éxito de los productores locales depende de su capacidad para activar la red comercial que haría posible el traslado del ganado desde las Pampas a la Araucanía, a través de circuitos comerciales dominados por los indígenas, que permitiría a los productores locales acceder a la masa ganadera de las pampas trasandinas y satisfacer en forma regular y a bajo costo la demanda de cueros de las curtiembres y la posibilidad de comercializar allí los excedentes de alcohol de grano, cuya población, de más de 120.000 almas, era gran consumidora de bebidas espirituosas.

El circuito económico de Valdivia, Araucanía y las Pampas, había funcionado regularmente durante el siglo XVIII pero la guerra de la independencia lo había interrumpido. Sin embargo ésta no afectó la tradicional comunicación de la Araucanía y las Pampas, donde es posible distinguir "un esquema propio de circulación al margen de las economías nacionales, no regido por el modelo vigente"1. La cordillera se mantuvo como eje vertebrador de un espacio integrado económicamente por la Araucanía chilena y la Pampa argentina, que actuó por encima de los límites políticos y administrativos impuesto por los Estados. Las regiones periféricas de los nuevos Estados que quedan abandonadas y desvinculadas del poder central, permite la supervivencia de un circuito económico marginal que se mantiene por encima de la respectiva situación nacional y límites políticos hasta fines del siglo XIX, cuando Chile y Argentina incorporan la Araucanía y la Pampa. La cercanía geográfica, el fácil acceso, y antecedentes históricos hacen de la Araucanía y las Pampas, el lugar indicado donde obtener animales en pie para las curtiembres y para enviar el aguardiente de grano producido en Valdivia.

El tema del tráfico de alcohol en la Araucanía y las Pampas ha sido poco estudiado, por las características de este comercio no son muchas las fuentes documentales oficiales y privadas. Los únicos testimonios disponibles son los viajeros que visitaron la región en los siglos XVIII y XIX y aunque no estén exentos de prejuicios representan una valiosa fuente de información y conocimiento del tema.

Son numerosos los viajeros que en los siglos XVIII y XIX visitaron y recorrieron la Araucanía y las Pampas; Félix de Azara; Tomás Falkner; Carlos Darwin; George C. Muster; Alcides d' Orbigny; Auguste Guinnard; Santiago Avendaño; Franklin Bourne; Estanislao Zeballos; Francisco Moreno; Manuel Olascoaga; Ignacio Domeyko; Tomás Guevara; Horacio Lara; Paul Tleutler; Edmond R. Smith; Guillermo Cox; Lucio Mansilla. Sus relatos y testimonios son la principal fuente de información que nos permitió conocer el comercio del aguardiente. En sus crónicas los viajeros, reiteradamente, relatan sus continuos encuentros con traficantes de aguardiente procedentes de Valdivia, que ingresan a la Araucanía y cruzan la cordillera para intercambiar su bebida por ganado. Todos ellos concuerdan en que el alcohol que se consumía en la Araucanía y las pampas, mayoritariamente procedía de las fábricas alemanas de Valdivia.

EL COMERCIO DEL AGUARDIENTE

Cuánto alcohol procedente de las destilerías de Valdivia ingresó a la Araucanía y las Pampas es una cuestión difícil de conocer. Pero en la medida que el alcohol era transado como mercadería y dada la importancia que el indígena le asignaba a la bebida es posible aventurarse a afirmar que este comercio tuvo mucha importancia.

La sociabilidad indígena iba siempre acompañada de ingestión de bebidas alcohólicas. Además del aguardiente aportado por los traficantes, existían en la región muchas clases de licor elaborados con diversos ingredientes vegetales estacionales, como chicha de manzana, de algarrobo, de chañar, de maqui, de zarzaparrilla y otros. "Todas ellas eran imposibles de mantener a lo largo del año, fenómeno que no afectaba a vinos y aguardiente, de ahí que su posesión dejaba a una persona en condiciones de disponer permanentemente de tan vital elemento, realzando su prestigio y acumulando más riquezas al ofrecerlo a sus visitantes o aportando a las fiestas comunitarias"2. Por eso el licor, la chicha o el aguardiente, tenía especial importancia para resaltar el prestigio del jefe. Por el mismo motivo a menudo los caciques pedían a los visitantes criollos bebidas alcohólicas para obsequiar a su gente. A los pedidos del cacique el comerciante no se puede negar, por las consecuencias que le podría acarrear. Además era normal que el comerciante solicitase al cacique autorización para ingresar a su territorio y la mejor manera de obtenerla era regalando a éste una carga de aguardiente de buena calidad, o sea sin agua.

El relato de Lucio Mansilla nos ilustra la situación, al obsequiar un barril de aguardiente a su anfitrión, el cacique Mariano Rosas en cuyos toldos se encontraba de visita. "Mandé a traer el barril de aguardiente y se lo regalé a Mariano.

Mariano me dijo:

"Para que vea, hermano cómo soy yo con los indios, delante de Usted les voy a repartir a todos. Yo soy así, cuanto tengo es para mis indios, ¡son tan pobres! Vino el barril y comenzó el reparto por botellas, calderas, vasos, copas y cuernos."

"En tanto que Mariano hacía la patriarcal distribución, un hombre de su confianza, un cristiano, se acercó a mí, y en voz baja me dijo:"

"Dice el general Mariano que si trae más aguardiente le guarde un poquito para él; que esta noche cuando quede sólo piensa divertirse solo; que ahora no es propio que los haga" 3.

Cuanto mayor fuera la generosidad demostrada por el cacique, mayor sería seguramente el prestigio y la autoridad que alcanzaría sobre los indios.

Viajeros como Guillermo Cox, Francisco Moreno, Estanislao Zeballos, Lucio Mansilla y otros testigos comprobaron, lo útil y corriente que resultaba el alcohol como obsequio o prenda de amistad para ser bien recibido en las tolderías.

En los preparativos de su segunda entrada a las Pampas la gran preocupación de Guillermo Cox, en Valdivia, consistió en conseguir "el aguardiente necesario como para procurarse la amistad de los caciques"4.

Algo parecido le sucedió años más tarde al sacerdote Moisés Vicente Burela que, en 1870, fue encargado oficialmente por el gobierno de Buenos Aires para negociar con los indios el rescate de cautivos, para lo cual ingresó a territorio indígena con 50 cargas de aguardiente o sea 4.000 litros de licor, que repartió generosamente a los caciques.

Otra importante fuente de consumo de licor en la sociedad indígena eran las fiestas y rogativas. "Con pretexto de propiciarse los favores del Buen Espíritu hacen reuniones en las que, después de dar de comer y beber a las piedras sagradas y a las víctimas ya sacrificadas, potros, yeguas, toros y ovejas, y haber regado las lanzas, se entregaban a borracheras desenfrenadas y beben días y semanas enteras. He presenciado algunas de ocho días de duración"5.

El aguardiente de grano producido por las destilerías alemanas de Valdivia utiliza como materia prima los excedentes de trigo de la región. Una vez adquirida la bebida a los productores lo primero que hacen los traficantes es "bautizar el aguardiente", esto es, le agregan igual cantidad de agua, acción que justifican, porque "los indios jamás beben aguardiente puro, sino mezclado con igual cantidad de agua" 6.

Para transportar la bebida los traficantes utilizaban barriles de 40 litros de capacidad. Una carga de aguardiente correspondía a dos barriles transportados por un caballo o mula. Al aguardiente que transportan los traficantes, además de mezclarlo con agua, en el fondo de las vasijas colocaban a veces, una costra de sebo para reducir la cantidad de licor.

El Perito Moreno que en uno de sus viajes intercambió con los indígenas aguardiente, por alimentos y ganado, justifica su engaño por la fuerza de las circunstancias. "Después de agregar al contenido de la damajuana igual cantidad de agua, inicio el intercambio de productos con los indígenas." Manifestando, "Y heme aquí convertido en comerciante, y comerciante falsificador. Es la fuerza de las circunstancias que me obliga a ello"7.

Igualmente Moreno reconoce, que el negocio fue bastante bueno, ya que, la damajuana con el licor que entregó al cacique contenía casi agua pura, pues no tenía ni una décima parte de alcohol y lo recibido a cambio fue mucho más de lo que esperaba obtener.

En su trato con los indígenas, los traficantes utilizaban ciertas estrategias. Lo normal era tentar al indígena para que consuma alcohol. Una vez recibido en los toldos, lo primero que hace el traficante es concentrar a la población y servir una o dos rondas de aguardiente gratis: "Pronto la bebida ejerce influencia benéfica para nosotros en el cerebro de estos buenos amigos y poco a poco piden más cantidad. Satisfago sus deseos, pero cuando llega el momento que la necesidad imperiosa de beber más se apodera de ellos, guardo la damajuana. No doy; ahora vendo. Se inicia la venta de alcohol y en pocos minutos el comerciante coloca su mercadería y obtiene de los indios ganado y ponchos8.

El inglés George Munster, relata la llegada de un traficante a los toldos de Sayhueque. "El Zurdo" había llegado a un lugar próximo, trayendo aguardiente en dos barrilitos. Cuando hubo comunicado la noticia desmonto, y algún trabajo le costo no caerse, saco luego debajo de la manta una botella medio llena de aguardiente cuyo contenido repartió entre los circundantes. Nuestro toldo se lleno de gente enseguida, deseosos de beber"

"Fuimos recibido por el Zurdo y sus dos esposas. Nos ofrecieron asiento y las dos esposas presentaron el aguardiente, el dueño de casa lleno la olla y distribuyó licor en un vaso. El aguardiente desaparecía rápidamente y hubo que volver a llenar la olla".

"Después de mi partida no se distribuyo más aguardiente. El Zurdo vendía dos botellas por un caballo joven o un cuchillo con vaina de plata, de modo que en breve se vio rico. A media noche todo el aguardiente se había concluido"9.

El alemán Paúl Treuler que ingresó a la Araucanía como comerciante, asegura que el aguardiente es el mejor negocio que puede hacerse con los indios, pero advierte que es el más peligroso. "El aguardiente que en Valdivia se compra a $ 32 la carga de dos barriles, ósea 80 botellas a la cual se le agrega igual cantidad de agua y se vende a peso la botella. Así que agregando a los 32 pesos, otros $ 10 que vale la conducción de las dos cargas ósea 160 litros adulterados. Resulta que de $ 40 puede sacarse $ 170. Según este calculo fácil será conocer que el aguardiente es el mejor negocio que puede hacerse con los indios; pero es preciso advertir también que ninguno ofrece más inconvenientes. Los indios acostumbran, en efecto a beber en el mismo lugar que compran, así que perdida muy luego la cabeza, no recuerdan después el número de botellas que ha pedido y los comerciantes, además de haber sufrido sus odios e impertinencias en estado de beodez, se ve expuesto a perder una gran parte del dinero que debía recibir por el aguardiente"10.

En los tratos al comerciante se le presentaba la dificultad, que el indígena no conocía el valor del dinero, y al no tener conocimiento del valor de cambio no sabía cuál era su real poder adquisitivo. Cuando el comerciante preguntaba por el valor de un animal, y el indígena le asignaba un alto precio, no era posible hacerle comprender que la cifra era exagerada, ni pedirle rebaja, pues lo habría considerado una ofensa. Por esta razón al comerciante le era más fácil intercambiar productos tangibles y es ahí donde entra a jugar un importante papel el aguardiente.

El relato de Lucio Mansilla, ilustra muy bien la situación. Cuando pregunta al cacique el valor de una vaca, éste le responde que no tiene precio. "Cuando es para el comercio depende de la abundancia, cuando es para comer, no vale nada; la comida no se vende aquí; se le pide al que tiene más" 11.

Los indígenas se quejan que el alcohol que venden los valdivianos es de mala calidad, que les producía dolor de cabeza porque estaba muy mezclado. El problema no es el agua sino la mala calidad del alcohol de grano. Según el naturalista Claudio Gay el alcohol de grano "que se hace con cebada es agrio, empireumático, (olor y sabor particulares, generalmente ingrato, y a veces nauseabundo) necesita ser tratado como alcohol de chivato para ser soportable. En general el aguardiente de grano es desdeñado por los proletarios ocasionándole dolor de cabeza"12.

El alcohol que se envía a las pampas es de tipo industrial, de quemar, de mala calidad con alto contenido de otros alcoholes, situación que explica los fuertes dolores de cabeza que causaba su consumo. Para disfrazar el mal gusto del aguardiente los traficantes normalmente aromatizaban la bebida con esencia de anís. Por tal motivo en repetidas oportunidades los indígenas al referirse al aguardiente lo hacen como el anisado.

Reiteradamente los viajeros hacen alusión a la mala calidad del alcohol de grano producido en las fábricas de Valdivia. El perito Moreno al referirse al alcohol de grano de Valdivia lo hace con fuertes calificativos, tales como, "el atroz aguardiente de Valdivia" o "el asqueroso aguardiente de los comerciantes valdivianos". Igualmente lo compara con el que los comerciantes argentinos le suministran a los indígenas en Carmen de Patagones, manifestando que "el aguardiente de los chilenos era peor que el argentino", o el "turbio aguardiente de los comerciantes valdivianos". Moreno al entregar una botella de alcohol a un cacique, comenta. "le gusta, lo considera fuerte y no desagradable como el que los chilenos le han vendido en Río Gallegos. El que le doy no le produce dolor de cabeza porque es verdadera bebida pura, sin agua. Según él la que le venden los comerciantes chilenos esta muy mezclada y enferma a los indios. Me dice, que no hay peor cosa que aguardiente impuro, puede matar a un hombre el puro sólo emborracharse"13.

El mejor ejemplo que nos permite conocer la mala calidad del aguardiente de grano, es el relato de Lucio Mansilla cuando el cacique Mariano Rosas lo invita a beber aguardiente. Mansilla comenta:

"Yo tenía el cuerno lleno de aguardiente en la mano."

"Yapaí, hermano-le dije, y me lo bebí de un sorbo para no tomarle el gusto, como si fuera una purga de aceite de castor."

"Sentí como si me hubiera echado una brasa de fuego en el estomago. La erupción no se hizo esperar; mi boca era un albañal. Despedía a torrentes todo cuando había comido y una revolución intestinal rugía dentro de mí. Oía el bullicio porque tenía orejas. No veía nada. Se me figuraba que no estaba en el suelo sino suspendido en el aire, dando vuelta a la manera de una rueda que gira sobre un eje, aunque me parecía que la cabeza siempre quedaba para abajo, gravitando más que todo el resto de mi humanidad. Horribles ansias, nauseabundas arcadas, bascas agrias como vinagre, una desazón e inquietud imponderable me devoran."

"Pasó el mareo"14.

Según Moreno "a todos los mapuches les constaba que el aguardiente de los chilenos era peor que el de los argentinos. El claro pulque que se vende en Patagones y en Chubut y que prefieren en mucho al turbio de los negociantes Valdivianos" y que sin embargo lo venden caro15.

El viajero inglés G. Munster corrobora la afirmación de Moreno, respecto a la mala calidad del alcohol de Valdivia y su diferencia con el que proporcionaban los comerciantes argentinos a los indígenas. Durante el viaje que realizó con un grupo de indígenas desde Punta Arenas a Patagones, en las cercanías del poblado, recibieron una carga de aguardiente, y pudo observar "Como a las diez la mayor parte del aguardiente, que consistía en un poco de ginebra y de caña o ron blanco, había desaparecido. Muchos de los indios estaban ebrios, pero todos con una embriaguez alegre, de buen carácter, que nunca había tenido yo la suerte de ver hasta entonces. Al ponerse el sol todos estaban otra vez en su sano juicio"16.

En cambio cuando describe los resultados de una borrachera con aguardiente de grano, lo normal era la agresividad y las riñas cuando estaban ebrios y mal humor de los indígenas al día siguiente de la borrachera.

Munster informa, que el alcohol que consumieron en esta oportunidad era ron blanco y ginebra, que los comerciantes locales adquirían a los barcos que llegaban procedentes de Europa a cargar cueros y trigo a Patagones, que a su paso por las Antillas, se aprovisionaban de alcohol a bajo precio que, posteriormente, utilizaban en sus transacciones con los comerciantes locales, que a su vez les servía para intercambiar productos con los indígenas. Un importante sector de la población de Patagones se dedica al comercio con los indios. "La mayor parte de estas casas, si no son pulperías, o despacho de bebidas y almacenes destinados al tráfico con los indios"17.

Otro motivo de queja de los indígenas era el elevado precio del alcohol. No obstante la mala calidad y alto precio del alcohol de grano de Valdivia, los indígenas se veían obligados a adquirirlo, porque los traficantes ponían a los interesados en la alternativa de irse sin licor o pagar el precio exigido, o tener que trasladarse desde los faldeos cordilleranos a Carmen de Patagones en la costa Atlántica, que significaba cruzar la pampa en un viaje de más de un mes, que aniquilaba los caballos.

El comercio del alcohol de grano producido en Valdivia fue posible gracias a la existencia y funcionamiento del amplio espacio fronterizo que constituyeron la Araucanía y las Pampas durante los siglos XVIII y XIX y a la complementariedad de redes indígenas con redes capitalistas. La existencia de un complejo sistema de intercambio que vinculaban los pueblos indígenas de la Araucanía y las Pampas y a éstos en su conjunto con la región de Valdivia, asegurando a los distintos grupos el acceso a los recursos esenciales. Las destilerías de alcohol de grano encontraron en la población indígena de Araucanía y las Pampas un mercado para su producción y las curtiembres se beneficiaron con el comercio de ganado, que obtenían de los indígenas asentados en ambas vertientes de los Andes.

BIBLIOGRAFÍA

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2 Silva, O., "Guerra y trueque como factor de cambio en la estructura social. Una Aproximación al caso mapuche" en Economía y comercio en América Hispana", Serie Nuevo Mundo, Cinco siglos Nº 5. Santiago, 1990, p. 93.        [ Links ]

3 Mansilla, L., Una excursión a los indios ranqueles, Editorial AGEBE, Buenos Aires, 2003.        [ Links ]

4 Cox, G., Viaje a las regiones septentrionales de la patagonia. 1862-1863, Editorial Nueva Generación, Santiago, 2000, p. 195.        [ Links ]

5 Moreno, F., Viaje a la Patagonia Austral, Editorial Elefante Blanco, Buenos Aires, 2001, p. 19.        [ Links ]

6 Treuler, P., La Provincia de Valdivia y los araucanos, Imprenta Chilena, Santiago, 1861, p. 485.        [ Links ]

7 Moreno, F., Op. cit., p. 390.

8 Moreno, F. Op. cit., p. 391.

9 Munster, G. Vida entre los patagones. Un año de ecursiones por tierras no frecuentadas desde el estrecho de Magallanes hasta Rio Negro, Ediciones Solar, Buenos Aires, 1991, p. 208.        [ Links ]

10 Treuler, P., Op. cit., p. 487.

11 Mansilla, L., Op. cit.

12 Gay, C. Historia Física y Política de Chile, La Agricultura, Tomo II, París, 1955.        [ Links ]

13 Moreno, F., Op. cit., p. 390.

14 Mansilla, L., Op. cit., p. 157.

15 Moreno, F., Op. cit., p. 113.

16 Munster, G., Op. cit., p. 356.

17 Munster, G., Op. cit., p. 356.

 

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