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Universum (Talca)

On-line version ISSN 0718-2376

Universum vol.24 no.1 Talca  2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762009000100002 

Revista Universum Nº24 Vol.1, I Sem. 2009, pp. 12-20

 

ARTICULOS

 

GERMANI Y EL ESTRUCTURAL FUNCIONALISMO, EVOLUCIONISMO Y FE EN LA RAZÓN. ASPECTOS DE LA INVOLUCIÓN IRRACIONAL

 

Carlos Acevedo Rodríguez
Maestro en Ciencias Sociales, actual estudiante del Doctorado en Sociología impartido por el Colegio de México. México

Correo electrónico: desborde@gmail.com


RESUMEN

En este ensayo, hacemos un esbozo de las fuentes teóricas de la reflexión de Germani sobre el proceso de modernización. Analizamos las limitaciones de éstas y el peligro que tiene el perder de vista (o el pretender hacerlo) los elementos que interrelacionan nuestra posición política y científica.

Palabras claves: Tradicionalismo - Modernización - Asincronismo - Tradicionalismo Ideológico - Populismo Autoritario -Involución Irracional.


ABSTRACT

In this essay, we do a sketch of the theoretical sources of Germani reflection on the process of modernization. We analyze the limits of these and the danger that has lose of sight (or try to do) the elements that interrelate our political and scientific position.

Key words: Traditionally - Modernization - Asynchronous - Ideological traditional - Authoritarian Populism - Irrational involution.


 

INTRODUCCIÓN

Si bien, junto a Blanco1, podríamos decir que Germani posee, ya para 1945, una reflexión de la crisis de la modernidad como una situación de transición de una sociedad tradicional a una moderna, en su texto "Política y Sociedad"2 adopta la teoría de la modernización que viene en construcción por el estructural funcionalismo. En este texto da la impresión que desde el inicio Germani adopta la visión estructural funcionalista en general y la teoría de la acción parsoniana en particular. Sin embargo, gran parte de los escritos que componen el texto son concebidos anteriormente a que Germani asumiera tal postura teórica. Lo que sucede, en cambio, es que la reflexión de la idea de modernización por parte de Parsons y de sus seguidores, se volvió totalmente complementaria a la reflexión sobre desarrollo que venía consolidándose en América Latina. Tal complementariedad hace adoptar a Germani tanto el componente evolutivo y la idea de círculo virtuoso del estructural funcionalismo, como la visión optimista de la modernización. En esta visión optimista se esperaba que el proceso de advenimiento de la modernización concordara con la profundización democrática.

A continuación profundizamos primero, sobre los elementos que Germani adopta del estructural funcionalismo y que se hallan en completa sintonía con su reflexión anterior y posterior a la adopción de la teoría de la modernización; segundo, hacemos un esbozo de su reflexión sobre el tradicionalismo ideológico y sobre el populismo autoritario; y tercero, argumentamos que la falta de crítica entre la interrelación de su postura política y científica, le lleva a este autor a construir un modelo de reflexión que se ve totalmente rebasado por los acontecimientos históricos latinoamericanos.

GERMANI Y EL ESTRUCTURAL FUNCIONALISMO. EL FENÓMENO DEL ASINCRONISMO

Encaminándose dentro de tal marco estructural funcionalista, Germani adopta de Parsons la teoría general de la acción que enfatiza la cultura como el determinante del comportamiento social y aprehende el conjunto de roles y status en una dualización denominada pautas variables. De Merton, desarrolla los conceptos de anomia, conflicto, integración, funcionalidad y disfuncionalidad.

Sobre esta perspectiva, explica el paso de una sociedad tradicional (subdesarrollada) a una moderna industrial (desarrollada). El conjunto de actores (que los ve como una confluencia de roles y status), enmarcados en una situación (con medios y condiciones), persiguen fines y utilizan medios (ambos moralmente prescritos) que les llevan a realizar una acción que puede ubicarse tanto en elementos tradicionales o modernos, elementos que se aprehenden a partir de las oposiciones binarias de las pautas variables.

Las pautas variables expresan los comportamientos típicos ideales, que si bien corresponden a dos configuraciones sociales distintas, sociedad tradicional y sociedad moderna, la primera se conceptualiza como antecesora de la segunda. De este modo, el cambio hacia la modernidad implica transformaciones que modifican la acción social, la visión del cambio y la complejidad institucional. En tal sentido (y siguiendo el esquema de las pautas variables), Germani argumenta que se pasa de una acción prescriptiva a otra electiva, de una visión que rechaza el cambio a otra que lo asume como esencial, y de una escasa diferenciación institucional hacia una generación de elevada y diversa especialización institucional.

Por tanto, podemos afirmar que en Germani tenemos dos modelos de sociedad, uno simple y el otro complejo. En un marco evolucionista, el primer modelo debería dirigirse hacia el segundo. Como datos empíricos de este "desarrollo" tenemos al proceso histórico acaecido en las sociedades industriales. Entonces, como el proceso de industrialización (o de complejización) de las sociedades simples (latinoamericanas) se ha realizado "a medias" y sólo en ciertos sectores, Germani habla del fenómeno del asincronismo. El asincronismo se refiere a la modernización acelerada, tardía, o no modernización de sectores de la sociedad que en conjunto "deberían" modernizarse a un mismo ritmo. En las sociedades subdesarrolladas, es este mismo asincronismo que las hace experimentar obstáculos y resistencias al desarrollo. En consecuencia, nos encontramos con un proceso conflictivo que conjuga en la sociedad la coexistencia de modernidad y tradicionalismo, de aspectos funcionales y disfuncionales para el proceso de modernización. Tal conjunción de fenómenos genera comportamientos desviados en un contexto de transición (de un tipo de sociedad hacia otra), acelerado y anómico3.

TRADICIONALISMO IDEOLÓGICO Y POPULISMO AUTORITARIO.
VISIÓN OPTIMISTA DEL CÍRCULO VIRTUOSO Y DE LA FE EN LA RAZÓN

A primera vista la transformación asincrónica de la sociedad aparece como un proceso autodirigido por mecanismos funcionales y disfuncionales que se fusionan entre sí, y causan una desviación del camino que lleva hacia el modelo ideal a alcanzar. Mas por otro lado, y tratando de escapar a esta visión, Germani desarrolla lo que denomina el "tradicionalismo ideológico". Este concepto hace referencia a aquellos grupos que en ciertas esferas adoptan conscientemente patrones tradicionales para mantener sus posiciones de poder, mientras que en otras esferas asumen y preconizan patrones modernos que consolidan sus ganancias. Estos grupos tendrían como tipo ideal de sociedad, una en que la estratificación social fuese tradicional, es decir que mantiene cerrada la movilidad social y es altamente excluyente en la participación política, mientras que la racionalidad, la acción electiva, los criterios de eficiencia y todos los elementos que caracterizan a la modernidad, se cumpliesen únicamente en la esfera económica. Como fenómeno complementario tememos al "populismo autoritario".

Podríamos decir que el esquema general de su explicación es el siguiente: en el paso de una sociedad simple a una compleja en América Latina en general, y Argentina en particular, no se reproduce el modelo seguido por las sociedades de temprana industrialización, al contrario, el proceso seguido es un asincronismo que se caracteriza por una conjunción (dentro y entre sociedades) de modernización en ciertas áreas y de tradicionalismo en otras. Esto causa una situación de crisis que se expresa en dos movimientos complementarios. Primero, el ascenso de las clases proletarias se produce en un contexto mundial donde hay países modernos con elevados niveles de consumo, producción y participación política, y así el proletariado latinoamericano comienza a demandar estos mismos estándares de vida y participación en países que no poseen las condiciones necesarias de desarrollo industrial y político para satisfacer tales demandas. Segundo, estas peticiones se producen ante una elite que se enmarca dentro de lo que se ha llamado tradicionalismo ideológico.

Estos fenómenos complementarios causan que las elites, frente a la creciente solicitud de los sectores populares, los integren mediante mecanismos que, bajo la ilusión de mayor participación, cooptan las libertades políticas y que en lo económico (y de forma irresponsable) dotan de incrementos salariales y de niveles de consumo, que más tarde se ven expresados en procesos inflacionarios y en recesiones.

En este marco, y ante el traumático proceso de transformación social que genera elevada inseguridad y aumento de expectativas de estándares de vida y participación, lo que le preocupa a Germani es la proclividad hacia el autoritarismo (de izquierda o derecha) que surge en las clases populares. Evidentemente, la preocupación pasa por la manipulación de las clases populares por parte de elites ideológicas, lo cual deviene en movimientos autoritarios.

Frente a tales preocupaciones, empero, Germani mantiene una visión optimista sobre el proceso de modernización. Por un lado, profundiza en su análisis sobre los procesos económicos, sociales y políticos que ha seguido Latinoamérica, e identifica el último proceso (industrialización hacia adentro) con una aproximación a la modernización en tanto en esta etapa se generan procesos de industrialización, urbanización, caída de la mortalidad, aumento de la tasa de natalidad, urbanización, transición a la participación política total, y sindicalización4. Todos ellos procesos que, desde una perspectiva estructural-funcionalista, se potencian mutuamente en una especie de círculo virtuoso. Por otro lado, Germani en todos los aspectos que representa el proceso de secularización-modernización, deposita una gran fe sobre la razón humana. Para él, la acción racional (con arreglo a medios) desplegada en la sociedad, es el factor fundamental del advenimiento de la modernización. La secularización ya no se basa "sobre valores inalterables de la tradición, sino sobre actitudes racionales, sobre la disposición al cambio a través del ejercicio del libre análisis y sobre todo basada en el ejercicio de la razón"5 .

Si bien Germani incluye nuevos elementos (económicos, sociales y políticos) en su visión de las pautas variables y amplía el desfase mertoniano entre estructura cultural y sistema social a una relación entre entidades globales (países)6, sigue preso tanto de una perspectiva evolucionista de círculo virtuoso, como de una confianza en el progreso que le viene sustentada por su fe en la razón.

Desde esta perspectiva, Germani aprehende la relación de fuerza entre las masas populares y las elites tradicionalistas ideológicas, como una relación en que aunque las primeras son manipuladas por la segundas, las segundas siempre y desde adelante deberán tomar en cuenta los intereses de las masas populares, esto, si no quieren verse desbordadas.

EL MODELO DE GERMANI SE VE DESBORDADO. ACTOR RACIONAL Y RACIONALIDAD LIBERAL

Al contrario del optimismo de Germani, lo que los procesos políticos y económicos de los años setenta y los ochenta nos vinieron a demostrar, fue la gran capacidad y el enorme poder real con que contaban las elites locales, poder que en una unión con las elites transnacionales y con los sectores conservadores militares y empresariales, expresan el más represivo autoritarismo de nuestra historia hacia los sectores populares y hacia las redes que les daban existencia y capacidad política. En este sentido, es el tradicionalismo ideológico el que se desborda y atenta contra las clases populares. Es esta elite tradicionalista la que a fin de cuentas logra imponer un modelo económico que en el modelo de Germani conceptualizaríamos como una "involución" hacia etapas previas de modernización. En este retroceso social no se cumplió ni el círculo virtuoso de Germani ni el creciente predominio de la razón que éste esperaba. En el marco evolucionista de Germani se produce así un fenómeno que no estaba contemplado en el modelo y que podríamos aprehender como una involución irracional. ¿Por qué tal contradicción de lo esperado?

Germani es un autor que piensa que toda la adopción científica de teoría foránea se debe realizar en un continuo ir y venir de teoría y datos, proceso que logra dar cuenta de la utilidad de premisas generales para casos concretos. Así, el problema de la adopción teórica se resuelve en el mismo quehacer científico. Por otro lado, este racionalismo que se enmarca en el ideal de neutralidad valórica, se expresa, como ya hemos visto, en todo el análisis de su obra, con una mezcla de liberalismo progresista que no cuestiona la iluminación final del mundo.

Evidentemente, entonces, Germani ocupa una posición clara en el campo social de la ciencia y de la política. Tales posiciones pueden ser explicadas por su historia personal, de la cual tendríamos que destacar su pensamiento liberal antifascista que lo hace emigrar de Italia y su acercamiento a la sociología desde un marco del consenso parsoniano.

La adopción del consenso parsoniano le lleva a adscribirse a la idea de que la acción humana subjetiva puede ser comprendida objetivamente, a partir de estructuras subyacentes que son atemporales y apodícticas7. En este sentido, como ya hemos dicho, la validez del conocimiento producido es una cuestión de método, de la autodisciplina de seguir la propia razón analítica. Esto, en una perspectiva fenomenológica de la búsqueda de estructuras subyacentes, hace que sociedad y cultura sean presentadas como elementos trascendentales. De este modo, y desde el voluntarismo de la acción dirigida por medios y fines, la acción concebida en este mundo puede ser únicamente la acción racional, racionalidad que es aprehendida por el observador desde sus conceptos teóricos. Así, medios y fines se enmarcan como "unidades conceptuales de un esquema teórico"8, que (por medio de las pautas variables) puede responder a relaciones tradicionales o modernas. En este sentido, Germani estaría inscrito en una perspectiva teórica que establece el modelo racional de la acción y la existencia de actores racionales (que eligen los mejores medios para alcanzar sus fines) como un axioma atemporal, y en el cual, empero, no se indica cómo este mundo racional podría concretarse en la realidad de la acción social.

Por otro lado, Germani se encuentra inmerso en una racionalidad liberal, que si bien en primera instancia se complementaría con la ley de la racionalidad creciente weberiana, en una segunda instancia, y en contraposición a la jaula de hierro y de la pérdida de sentido del mundo, sería una racionalidad creciente que se enlazaría de forma total con la profundización democrática y con el desenvolvimiento de las potencialidades humanas que esto implica.

Dentro de tales "ideales" científicos y políticos, es que podemos comprender a cabalidad la adscripción de Germani al sistema parsoniano, no sólo como una teoría que estaba acorde a sus pensamientos anteriores, sino como una teoría que mantiene como presupuesto la fe en la progresiva racionalización liberal del mundo. La importancia de Parsons en la obra de Germani se torna relevante en tanto "la confianza en la posibilidad de clarificar los nexos causales y las correlaciones funcionales entre diferentes variables agregadas propias de la teoría de la modernización parsoniana ofrecía un lenguaje unificado para encauzar las preocupaciones relativas al desarrollo económico y las expectativas asociadas a la institucionalización de la democracia"9. Y es aquí donde la planificación racional – estatal- del desarrollo, a la que, como ya es evidente, era partidario Germani, se muestra como la conjunción entre ciencia y política. Planificación y posición privilegiada del Estado que justamente el movimiento tradicionalista ideológico vino a anatemizar y, acto seguido, a echar por tierra.

Ahora bien, intentando responder a la pregunta del por qué de la inexactitud que tuvo el modelo de Germani para explicar (y predecir) los acontecimientos futuros de América Latina, creemos que la contradicción que los hechos presentan frente a tal modelo, nos expresa los peligros que tiene el no llevar hasta las últimas consecuencias, con relación a la comprensión de la realidad social, nuestra reflexión sobre las interrelaciones de nuestra postura científica y política.

Toda práctica social posee, consciente o inconscientemente, un interés particular. La labor del científico (en la búsqueda de verdades científicas) no está en despojarse de tales intereses que podríamos denominar como valóricos, sino en comprender y analizar de forma "científica" lo que determina tales intereses y aprehender desde éstos sus propios límites para el conocimiento10. Si bien, es evidente que, al menos en el estado actual de nuestra ciencia, no podemos llegar a visiones consensuadas de lo que es y significa hacer ciencia, así como de su relación con la esfera política, sí podemos apelar a que el científico debe poseer un grado de autorreflexividad elevado con respecto a los intereses que se encuentran detrás de sus posturas científicas y políticas de modo de saber cómo una se relaciona con la adopción de la otra. Creemos que Germani, influido por su postura política del comienzo de su reflexión crítica, adopta una particular posición científica. No es gratuito que dada su fe liberal en la razón haya puesto igual confianza en el progreso social y en la capacidad del análisis científico para bastarse a sí mismo. Así, lo que enlaza su postura política y científica, es una confianza en la iluminación del mundo por medio de la razón, razón que si por un lado se halla dirigida hacia medios (razón instrumental), por el otro es una razón democratizadora y esclarecedora de las relaciones humanas. Si Germani cuestionaba su fe en la razón, tanto su pensamiento político liberal como su adhesión al estructural funcionalismo (y su particular visión evolucionista de círculo virtuoso), se tambaleaban11. Si, en cambio, Germani hubiese realizado con fuerza y en sus textos este cuestionamiento (cuestionamiento que le lleva a comprender las limitaciones de su conocimiento de la realidad social), estamos seguros que este autor hubiese construido hipótesis alternas que, en tanto cuestionan el advenimiento de la razón liberal y del círculo virtuoso evolucionista, se ajustarían mucho más a los acontecimientos posteriores acaecidos en Latinoamérica.

No es competencia de la ciencia social resolver sobre la idoneidad o no de apostar por una fe en la razón humana, sí es competencia de ésta el analizar el tipo de análisis a los que llevará tal apuesta filosófica o cualquier otra que forme parte de los intereses que los científicos no pueden defender científicamente y de los que, sin embargo, no pueden escapar.

NOTAS

1 Blanco, A. "Política, Modernización y Desarrollo: Una Revisión de la Recepción de Talcott Parsons en la Obra de Gino Germani". En Estudios sociológicos Vol. XXI, número 63, Septiembre - Diciembre 2003.

2 Germani, G., Política y Sociedad en una época de Transición... Editorial Paidós, Buenos Aires, 1965.

3 Para Germani, la misma integración podría ser disfuncional para la consecución del desarrollo. Una sociedad puede estar integrada sobre la base de elementos tradicionalistas y por ende, ser disfuncional para el desarrollo de componentes que representa la modernidad. En esta lógica, la visión de funcionalidad o disfuncionalidad la establece el propio investigador.

4 Germani, G., Sociología de la Modernización. Editorial Paidós, Buenos Aires, 1971.

5 Germani, G., Op. cit., p. 72.

6 En Merton, la misma posición estructural de algunos sujetos los impulsa a actuar de forma divergente. La conducta desviada se explicaría como una conjunción "desfasada" de estructura cultural y sistema social. Desde esta perspectiva, si entendemos la estructura cultural como aquella que define los fines legítimos a seguir, y el sistema social, como aquel que define los medios institucionales legitimados para alcanzar tales fines, podemos entender la conducta desviada como aquella que se produce por el desfase entre la capacidad, dada la estratificación social, de acceder a medios moralmente prescritos para la consecución de fines que son fuertemente internalizados y legitimados por la sociedad. En consecuencia, el individuo se ve obligado a adoptar medios no legítimos y moralmente reprobados para la consecución de fines sancionados positivamente.

De este modo, para Germani los fines de la modernidad (participación política, elevación de la producción y estándares de consumo) serían en gran medida aceptados por las masas populares de Latinoamérica, mas no se contaría con los medios reales en estos países de alcanzar tales fines. Esta situación genera conductas desviadas que se podrían expresar, por ejemplo, en la búsqueda y aceptación de autoritarismo por parte de las clases populares.

7 Bauman, Z. Hermeneutics and Social Science. Columbia University Press, New York, 1978, p. 131.         [ Links ]

8 Ibídem, p. 136.

9 Blanco, A., Op., cit., p. 695.

10 Bourdieu, P, et al., El Oficio del Sociólogo: Presupuestos Epistemológicos. Editorial Siglo Veintiuno, México, 1975.

11 No estamos diciendo que la razón liberal lleve necesariamente a adoptar una posición científica estructuralfuncionalista. Lo que decimos es que en el caso y contexto particular de Germani, esto sucedió así. Sucedió, por lo demás, sin ser percibido (o al menos discutido y criticado) por él.

BIBLIOGRAFÍA

Bauman, Z., Hermeneutics and Social Science. Columbia University Press, New York. 1978.

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Merton, R., Teoría y Estructuras Sociales. Edit. Fondo de Cultura Económica. 1964.         [ Links ]

 


Artículo recibido el 13 de julio de 2008. Aceptado por el Comité Editorial el 12 de enero de 2009.

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