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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.24 n.1 Talca  2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762009000100010 

Revista Universum Nº 24 Vol. 1, I Sem. 2009, pp. 162-180

 

ARTICULOS

 

FELIPE HERRERA Y SU PROYECTO DE INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA. APUNTES PARA UNA BIOGRAFÍA INTELECTUAL1

Javier Pinedo C.
Doctor en Literatura, Universidad de Lovaina. Académico del Instituto de Estudios Humanísticos de la Universidad de Talca, Chile.
Correo electrónico: jpinedo@utalca.cl


RESUMEN

El abogado, economista, profesor y político chileno, Felipe Herrera Lane (1922 - 1996) dedicó su vida a lograr al desarrollo económico y la integración de América Latina. Para alcanzar este gran proyecto ocupó importantes cargos nacionales y en el extranjero (Profesor de la Universidad de Chile, Gerente general del Banco Central de Chile, Director del Fondo Monetario Internacional, fundador y Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Presidente del Fondo Internacional para la Promoción de la Cultura, de la UNESCO, entre otros). Publicó más de dos docenas de libros, dictó múltiples conferencias sobre economía, historia y relaciones internacionales, y participó en diversas instancias políticas.

El artículo expone los rasgos fundamentales del proyecto de unificación para América Latina que creó Felipe Herrera, en aspectos claves de su pensamiento, que incluyen definir el rol de Chile en América Latina, analizar el contexto de ideas en el que vivió Herrera, levantar una política económica que permitiera poner fin a la pobreza, superar el nacionalismo local, destacar la importancia de la educación y la cultura en la integración. Lo anterior haría posible transformar a América Latina en una "comunidad de pueblos con peso efectivo en la historia", y superar lo que Germán Arciniegas definió como «los Estados Desunidos de América».

Palabras claves: Pensamiento en Chile - Integración latinoamericana - Biografía intelectual.


ABSTRACT

Felipe Herrera Lane (1922 - 1996), chilean lawyer, economist and politician devoted his life time to fulfill his grand project: Economic development and integration of Latin America. In order to achieve his goals he held several outstanding positions in Chile and abroad: Professor at Universidad de Chile, CEO of Chile Central Bank, Director of IMF, founder and President of the Inter-American Development Bank, President of the International Fund for the Promotion of Culture (UNESCO), among others. Felipe Herrera published several books, delivered several speeches at international conferences ranging from history through economics and international affaires.

The article depicts the essential characteristics of Herrera's goal on the subject of unification of Latin America. Key aspects of his views on: the role of Chile in Latin America, the definition of economic policies that would end poverty, how to overcome the local nationalisms, the significance of education and culture in the integration process, are considered. Herrera's ideas would allow to transform Latin America to a "community of towns with effective influence in history" and to overcome what German Arciniegas defined as "The Separated States of America".

Key words: Chilean thought - Latin American integration - Intellectual biography.


 

1. DE SU VIDA

El abogado y economista, Felipe Herrera Lane, tuvo una vida muy ligada al servicio público, tanto a nivel nacional como internacional, la que se inició como profesor de Economía Política, en la Universidad de Chile, entre 1947 y 1958, actividad docente que mantuvo unida a su interés por la política y sus tempranos contactos con el filósofo Jorge Millas, cuando éste era presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, y con el rector Eugenio González, su maestro, y quien lo introdujo en el socialismo. Felipe Herrera, fue militante del Partido Socialista de Chile y el Partido Socialista Popular, del que se retiró en 19572.

En 1953 fue Ministro de Hacienda, durante la presidencia de Carlos Ibáñez del Campo, y ese mismo año se desempeñó como Gerente General del Banco Central de Chile, hasta 1958, en que fue elegido director del Fondo Monetario Internacional y, dos después, su Director ejecutivo (1958- 1960).

A fines de los años 50, como parte de una serie de iniciativas que darán origen al BID, se crea el Comité Interamericano económico y Social (CIES), perteneciente a la OEA3, con Herrera a la cabeza. Y luego, desde el propio BID, levantó el Instituto para la Integración de América Latina (INTAL) que se inauguró en agosto de 1965, con sede en Buenos Aires.

Estas experiencias le serán muy útiles en su nombramiento como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cargo que ejerció durante los primeros diez años del Banco, entre 1960 y 1970, y al que renunció para regresar a Chile y participar en el gobierno de Salvador Allende, elegido Presidente de la República en septiembre de 1970.

En Chile, fue nombrado Presidente de la Comisión Chilena ante la UNCTAD III4, realizada en Santiago de Chile, en abril de 1972; y más tarde, el propio Allende lo presentó a la Secretaría general de las Naciones Unidas, cargo que ganó el austriaco Kurt Waldhein.

Fue candidato a Rector de la Universidad de Chile, y consejero del Banco Central de Chile, cargo que abandonó en 1973, tras el derrocamiento de Allende por los militares.

De los rasgos que marcan la personalidad de Felipe Herrera, hay consenso en que su principal virtud fue convertir ideas en realidades. Llama la atención su excelente opinión de América Latina, y de Chile en particular, sobre todo en cuestiones culturales. Así como su independencia respecto a los EE.UU., en momentos en que debía negociar con ellos, la creación del BID y otras iniciativas que favorecieran la integración de América Latina, pues hasta la creación del BID (que Herrera caracterizó, como el "banco de la integración"), EE.UU., seguía mirando a América Latina desde la doctrina Monroe: el asesinato del líder popular colombiano, José Eliécer Gaitán, en abril de 1948; la destitución de Jacobo Arbenz Guzmán, por un Golpe de Estado organizado por la CIA, en 1954, y su reemplazo por una junta militar. O, aún la invasión a República Dominicana, en abril de 1965, por decisión del presidente Johnson, para impedir el regreso de Juan Bosch, elegido presidente democrático; daban prueba de lo que se denominó la "diplomacia de las cañoneras".

Felipe Herrera, escribe en sus memorias:

"Hasta ese momento ' finales de los años cincuenta ' la política norteamericana frente a América Latina estaba fundada en tres objetivos globales y permanentes: prevenir cualquier alineamiento de algún país del hemisferio con una potencia rival; asegurar la presencia económica de los Estados Unidos en América Latina, y procurar el establecimiento de regímenes estables en Latinoamérica, lo que en muchos países se tradujo en la instalación de prolongadas dictaduras"5.

Sin embargo, para alcanzar el desarrollo económico, las relaciones con los Estados Unidos resultaban fundamentales, para modificar una política que beneficiaba a la nación del norte, al fijar precios a los productos primarios que exportaban los del sur, y al vender a precios muy altos sus productos manufacturados.

Más tarde, ya retirado de la política chilena por las evidentes diferencias con el gobierno militar, como por problemas de salud, continuó creando y administrando programas internacionales. En marzo de 1973, se le nombró Coordinador General del Programa de Estudios Conjuntos para la Integración Económica Latinoamericana (ECIEL), en Río de Janeiro, Brasil6. Presidente del Instituto para la Formación e Investigación de las Naciones Unidas (UNITAR), en Nueva York. Y algunos otros cargos, de los cuales la Presidencia, desde 1974 y por diez años, del Fondo Internacional para la Promoción de la Cultura, de la UNESCO, en París7, está entre el que le ofreció mayores posibilidades de implementar políticas culturales de integración.

Felipe Herrera, fue Académico de número del Instituto de las Ciencias Morales y políticas del Instituto de Chile, y Consejero de muchos países, en materias económicas y culturales.

Por lo anterior, como por sus libros dedicados a resaltar la integración, Felipe Herrera es reconocido como uno de los principales promotores de las ideas de integración en Latinoamérica, proyecto al que le dedicó reflexiones y acciones concretas. Entre sus principales obras se cuentan:

Curso de política económica (1950); Los fundamentos de la política fiscal (1952), América Latina integrada (1964); Hacia la Integración acelerada de América Latina, en conjunto con José Antonio Mayobre, Carlos Sanz de Santa María, y Raúl Prebisch (1965); Nacionalismo latinoamericano (1967); Nacionalismo, regionalismo e internacionalismo; América Latina en el Contexto Internacional (1970); América Latina: experiencias y desafíos (1974); América Latina: Viejas y Nuevas fronteras (1978); Comunidad latinoamericana de repúblicas: presencia de Chile (1983). Libros dedicados a destacar que en un continente marcado por la pobreza y la desconfianza, había que trabajar intensamente para alcanzar la integración entre los países, que era la manera de hacerlos más fuertes.

Felipe Herrera, fue un hombre muy querido y respetado por sus colegas, pues pocos como él han tenido tanta imaginación para proponer tantos proyectos, para lograr lo que podemos denominar como "la reunificación" de América Latina: "Felipe Herrera fue un admirable ser humano, un intelectual dedicado y visionario, y uno de los grandes pioneros del desarrollo chileno y latinoamericano"8.

Un hombre que trabajó hasta sus últimos días. Su biblioteca personal, formada por aproximadamente 5.000 volúmenes dedicados a temas de cultura, desarrollo e integración, fue donada a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

2. EL PENSAMIENTO DE FELIPE HERRERA: MÁS ALLÁ DEL ESTADO NACIÓN

Los ejes del pensamiento de Felipe Herrera son la unión de América Latina, su análisis cultural y su desarrollo económico. Para lograrlos, propuso proyectos concretos y soluciones prácticas, que permitieran pensar en el continente completo; relacionar América Latina con los países desarrollados, y con el Tercer Mundo9; y crear un mercado común de la ciencia y de la tecnología en América Latina10.

2.1. La integración

Sin duda, este el tema principal de sus acciones y pensamiento. Su biógrafo, Luciano Tomassini, consciente de la importancia del tema, le dedica un capítulo completo de su libro, "La integración latinoamericana", en el que señala:

"Felipe Herrera fue siempre un fervoroso militante y abogado de la causa de la integración latinoamericana. Pese a su relevante trayectoria en el campo de las finanzas públicas y el desarrollo económico latinoamericano y, posteriormente, del desarrollo cultural, varias generaciones de intelectuales y estudiantes idealistas lo identifican con las banderas de la integración regional"11.

En este sentido, en su discurso, "Integración económica y reintegración política", pronunciado en Salvador de Bahía, en agosto de 1962, define a América Latina como una "gran nación deshecha". Agrega: "No es una entidad ficticia la nación latinoamericana. Subyace en la raíz de nuestros Estados modernos, persiste como fuerza vital y realidad profunda. Sobre su singular material indígena, diverso en sus formas y maneras pero similar en su esencia, lleva el sello de tres siglos de dominación ibera. Experiencia, instituciones, cultura e influencias afines la formaron desde México hasta el Estrecho de Magallanes. Así, unitaria en su espíritu y en su fuerza, se levantó para su independencia"12.

Herrera llegó a imaginar un "mercado común del conocimiento", al que debían contribuir las naciones del continente, con recursos económicos que se liberarán al reducir los gastos militares para aumentar los de educación.

Se impregnó de los valores de la época y él mismo los reforzó en su generación: la integración es el tema de los años 60. Eduardo Frei, por ejemplo, en una entrevista en revista Ercilla, inmediatamente después de su triunfo electoral, en septiembre de 1964, que lo convertía en Presidente de la República, al preguntársele sobre la proyección latinoamericana de su triunfo, responde:

"Creo que varias. Primero, la confirmación de la madurez política del pueblo de Chile y de su prestigio que le conferirá una autoridad moral indiscutible. Segundo, toda América Latina sabe que soy un hombre partidario de la integración del continente, que creo en la paz, pero no sólo en la paz negativa, sino en la necesidad de la integración, que es parte esencial de la vida interna de toda nación"13.

Evidentemente, en la integración influyeron diversas iniciativas que estaban en el contexto de su tiempo, como por ejemplo, la creación en 1957, de la Facultad latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), que tenía como objeto promover la investigación, la difusión científica y la cooperación técnica en el campo de las ciencias sociales, entre los países de América Latina y el Caribe.

Pero, la obra más señera de Felipe Herrera y la que le permitió mayor trascendencia política, fue la creación del Banco Interamericano de Desarrollo. Numerosas publicaciones dan cuenta del contexto, esfuerzos y dificultades en la creación del BID14, cuya influencia permitió más tarde, que el presidente Kennedy propusiera, La Alianza para el progreso, entre 1961 y 1970, organismo que debía durar 10 años, con una inversión de 20.000 millones de dólares; sus fuentes de ingreso serían los EE.UU., las agencias financieras multilaterales, y el sector privado a través de la Fundación Panamericana de Desarrollo.

Entre las dificultades para su fundación, se mencionan la oposición inicial de los EE.UU. "uno de los argumentos que dio el gobierno de los Estados Unidos para oponerse a la creación del BID durante cerca de quince años radicó en la incapacidad de los países latinoamericanos para generar proyectos de inversión, situación que haría innecesario aumentar las fuentes de financiamiento"15.

Sin embargo, en el corto plazo, los frutos del BID fueron evidentes. El BID financió el 30% de la expansión de la capacidad generadora de energía y el 7.5% de las carreteras construidas en el decenio de Herrera, y planteó la necesidad creciente de las telecomunicaciones.

Una ayuda importante para Herrera y sus colegas, fue la creación, al interior de las Naciones Unidas, en 1947 de la CEPAL, (Comisión Económica para América Latina), la que había sido solicitada por un importante número de delegados de los países latinoamericanos, en las Naciones Unidas, en Nueva York. La CEPAL sirvió de antecedente para la creación de instancias similares en otros continentes: Asia, África, Oriente y Europa, como el Plan Marshall, para reconstruir Europa en 1947.

La creación del Banco Interamericano de Desarrollo, en 1959, representó el logro de una antigua aspiración latinoamericana de cooperación económica16. Felipe Herrera, fue elegido, en febrero de 1960 y por unanimidad, como Presidente del Banco, que lo orientó hacia el desarrollo económico y social de América Latina.

En palabras de Felipe Herrera, el BID, era "más que un banco", pues debía asumir un liderazgo económico e intelectual y jugar un rol activo en el apoyo al fortalecimiento institucional y al financiamiento de proyectos de desarrollo económico, social y de integración. Una innovación para la época fue el atender no sólo proyectos con alta rentabilidad económica, sino también en lo social, como solucionar déficit de agua y alcantarillado, problemas de vivienda, salud, educación y promocionar la ciencia y la tecnología.

El Banco Interamericano de Desarrollo fue concebido como el banco de la solidaridad, por lo que los países menos desarrollados recibían condiciones financieras más favorables. Creado en sus inicios con recursos por US$ 1.000 millones, el BID pasó a realizar, a fines de 1970, préstamos por más de US$ 4.100 millones17, con gran impacto en el desarrollo de América Latina, como en su mayor integración.

No todos estuvieron de acuerdo, sin embargo, con la política del BID. Celso Furtado, por ejemplo, sostuvo que el Banco Interamericano de Desarrollo, constituía una de "las nuevas formas de dependencia externa", pues, si por una parte, el banco se transformó en "el intermediario financiero entre los gobiernos latinoamericanos y los mercados de capitales, lo que representa una enorme economía para cada país, individualmente, y una garantía más sólida para los acreedores". Pero, por otra, debido a la deuda externa, los países se veían en la necesidad de pedir nuevos préstamos, no para inversiones, sino para pagar los compromisos. En opinión de Furtado, el BID terminó acrecentando la dependencia externa de América Latina: "…todo lleva a creer que en el próximo decenio la región estará no solamente enviando al exterior mucho más en utilidades que lo que recibe en inversiones directas, sino también contrayendo deudas en volumen creciente para servir préstamos obtenidos en el pasado"18.

Las críticas de Furtado, no sólo apuntaron al Banco Interamericano de Desarrollo, en particular, sino a los "movimientos integracionistas", en general. Dice: "En consecuencia, cabe admitir que los progresos del llamado movimiento 'integracionista' continuarán siendo lentos y las decepciones en ese terreno, frecuentes, mientras la planificación económica no se transforme en un eficaz instrumento de política en el plano nacional". Y al pie de página agrega:

"Una vigorosa defensa de las tesis integracionistas se encuentra en las proposiciones a los Presidentes latinoamericanos, presentadas conjuntamente en respuesta a una carta del Presidente Frei de Chile, por cuatro dirigentes de organismos internacionales que actúan en la región: José Antonio Mayobre (CEPAL), Felipe Herrera (BID), Carlos Sanz de Santa María (Alianza para el Progreso) y Raúl Prebisch (Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social). Ese documento está incluido en Hacia la Integración acelerada de América Latina. Para un planteamiento distinto del problema, véase C. Furtado, Um projeto para o Brasil"19.

Furtado, establece su distancia desde la Teoría de la Dependencia, la que intentaba, directa o indirectamente una Segunda Independencia, la que en algunos casos, correspondía a transformar a América Latina en un espacio de utópica autarquía.

2.2. El contexto ideológico

En el caso de Chile, el pensamiento de Felipe Herrera, se produce en el contexto ideológico de una época de profundos cambios sociales, y en conjunto con un grupo de intelectuales (socialistas, democratacristianos, radicales, comunistas), de los años 50 y 60, que se opusieron al nacionalismo postulado por grupos conservadores, o racistas como el historiador Francisco A. Encina, que veían un Chile aislado del resto de los países del continente. Un país ordenado políticamente, desarrollado económicamente, y europeo, racialmente; postura que llevó a un fuerte antilatinoamericanismo en sectores tradicionalistas, y que se extendió hasta bien entrado el siglo XX20.

Por el contrario, para Herrera, es la época de la integración y del desarrollo, en la que el sistema de industrialización por sustitución de importaciones, se mostraba agotado21.

Desde los años 50, Felipe Herrera reflexiona sobre temas económicos y de integración latinoamericana, y dialoga con los mayores intelectuales y políticos de su tiempo. Alrededor de Herrera se encontrarán historiadores como Hernán San Martín, Julio César Jobet, Leopoldo Castedo, Hernán Ramírez Necochea; políticos como Salvador Allende, Eduardo Frei Montalva; y economistas como Jorge Ahumada, Aníbal Pinto, y los brasileros avecindados en Chile, Celso Furtado, Fernando Enrique Cardoso; sociólogos e intelectuales.

A nivel internacional, Felipe Herrera compartió con figuras como: Arnold Toynbee, José Gaos, Arturo Uslar Pietri; y se inspiró en economistas como Ragnar Nurkse (autor del modelo del Círculo Vicioso del Subdesarrollo), Gunnar Myrdal (que compartió el Premio Nobel de Economía en 1974, con F.A. von Hayeck), por su propuesta que el subdesarrollo sólo puede solucionarse a partir de la igualdad de oportunidades y la profundización de la democracia, proponiendo la creación de un "Estado Providencial Mundial" que permitiera una redistribución que evitase la distancia entre países ricos y pobres. Sir William Arthur Lewis, ganador en 1979, del Premio Nobel de Economía, que creó en 1970, en Barbados, el Banco de Desarrollo del Caribe, con el objeto de contribuir al desarrollo de los países del Tercer Mundo, entre otros.

Herrera, trabajó estrechamente con Raúl Prebisch22, precoz promotor de la Teoría del Desarrollo, que había fundado el Banco Central de la Argentina, y que luego se trasladó a Chile como primer Secretario General de la CEPAL, donde dirigió el estudio económico: Problemas teóricos y prácticos del desarrollo de América latina, que reúne un material inicial sobre el tema. Prebisch, trabajó en la etapa fundacional de la Alianza para el Progreso y fue un cercano colaborador del Felipe Herrera en el BID23.

2.3. Lo nacional y regional. Chile en América Latina

Después de renunciar al BID, faltando cuatro años para el término de su presidencia, en octubre de 1970, debido a la elección de Salvador Allende, Herrera escribe en sus Memorias lo que podemos considerar como los ejes de su pensamiento: "Estaba resuelto a seguir luchando, desde otro frente, por los tres grandes principios que constituían, a mi entender, las piedras fundamentales del futuro de América Latina: la integración económica de la región, la afirmación propia de los pueblos y la introducción de los cambios que se requerían en las estructuras sociales a fin de asegurar un mayor bienestar y una mayor justicia para la mayoría"24.

Pero, además, da cuenta de qué manera su sentimiento de nacionalidad se iba fusionando con el de multinacionalidad: "… en dicha decisión influyó mi deseo de volver a mi patria. Si bien es cierto que cada vez más lo nacional se confunde con lo regional y lo internacional…"25.

Herrera, actúa como un intelectual, pero sus ideas intentan volcarse en acciones prácticas, para profundizar el entendimiento político, económico y cultural, y poder transformarnos, así, en una "comunidad de pueblos con peso efectivo en la historia".

Herrera comprendía que la unión de América era fundamental y era necesario alcanzarla lo más rápido posible: "Si no logramos constituir una verdadera comunidad regional dentro de un plazo razonable y, por el contrario, continuamos presentando la imagen de un mosaico de pueblos individualistas y disgregados, no adquiriremos esa necesaria presencia en el mundo contemporáneo".

La integración era fundamental para alcanzar el desarrollo económico, en el período de postguerra, caracterizado por el extraordinario crecimiento del comercio internacional, de los países ricos. En cambio, "entre 1950 y 1967 el valor de las exportaciones latinoamericanas creció a una tasa anual equivalente a sólo 3.6% por año, que se compara desfavorablemente con una tasa del 9% para los países desarrollados con economía de mercado, del 6.4 para África y del 4.6 para Asia"26.

2.4. Nacionalismo latinoamericano

Para Herrera, el nacionalismo constituye uno de los principales obstáculos a la integración regional, pues las rivalidades entre los países evitaban una efectiva integración. Y menciona a Germán Arciniegas que nos definió como "los Estados Desunidos de América".

Al oponerse a la rivalidad y al nacionalismo, Herrera se destaca como un gran partidario de Simón Bolívar, en la idea que América Latina tiene un destino común. Para él, Chile forma parte de un sistema político, cultural y económico mayor, que es América Latina (en ocasiones incluye también la sajona), por lo que no debe haber conflictos entre los países, sino una armonía que les permita defenderse de los bloques constituidos en otras regiones del mundo. Para alcanzar esta integración, postula un "nacionalismo continental" que permita, en base al reconocimiento de la identidad común, la mayor integración. Sólo en este contexto tiene sentido el nacionalismo, para construir los Estados Unidos de la América del Sur. Es decir, proyectar el sentimiento nacional hacia una dimensión más amplia, la del nacionalismo continental.

El concepto de "Nacionalismo latinoamericano" tiene diversos antecedentes. Joaquín Edwards Bello, había publicado en 1925, Nacionalismo Continental, que sirve de inspiración a Herrera. Posteriormente, Antenor Orrego dio a conocer, Pueblo Continente, en 1937, y más tarde, el gran integracionista mexicano, Leopoldo Zea, utilizó el concepto de "nacionalismo defensivo", para definir una actitud que permitiera agruparse en contra de los poderosos27.

Pero, además, Herrera percibía que el mundo avanzaba en la constitución de grandes bloque de países: "El nacionalismo regional o pannacionalismo o nacionalismo continental -que con todos esos nombres se puede designar o se designa a este proceso de constitución de grandes esquemas regionales- no ha surgido, sin embargo, de generación espontánea ni ha aparecido abruptamente. (…). Cuando hablamos de economías nacionales (Colombia, Portugal), no tiene la misma connotación que cuando hablamos de la economía nacional de Estados Unidos o la Unión Soviética (…) o la China continental. (…) Estados Unidos, Rusia o China son prácticamente pueblos-continente, es decir el producto de la integración de vastas zonas geográficas en las que, sobre todo en los casos de Rusia y China, se aglutina y engloban, como también en la India, varias y hasta muy diferentes naciones"28.

En este contexto, un periodista de Chile, al leer el libro de Felipe Herrera, Nacionalismo latinoamericano,29 señala: "Felipe Herrera, continuando con ese verdadero apostolado suyo de predicar la integración americana, amplía el término nacionalismo, empequeñecedor y excluyente como lo habíamos usado, para darle proporciones continentales. Por las nuevas formas que va adquiriendo la convivencia entre los países, la idea de Estado - Nación, tal como lo concebíamos hasta ahora, va dando paso a nociones nuevas, diferentes"30.

2.5. Cultura y desarrollo

Uno de los puntos cruciales para lograr la unidad, eran los "Fundamentos culturales de la integración", considerados como su tema favorito: "La preocupación por las vinculaciones entre educación, cultura y desarrollo fue uno de los rasgos constantes en la vida y la obra de Felipe Herrera"31.

Con esta lógica, creó el Fondo Internacional para la Promoción de la Cultura (FIPC), dependiente de la UNESCO, en París, a mediados de los años 70. Estos esfuerzos se deben a que Herrera pensaba que los últimos decenios del siglo XX, y mayoritariamente el siglo XXI, serían los años dedicados a la cultura.

"Luego de mi largo tránsito en favor del desarrollo y del encuentro de la identidad cultural de los pueblos, soy cada vez más un convencido y activo defensor de la creencia de que la revalorización a nivel social, nacional, regional e internacional de los diferentes elementos constitutivos de las culturas y de sus manifestaciones más simples, complejas y diversas, se afianzará como uno de los fenómenos de mayores consecuencias para lo que resta del presente y del venidero"32.

Su visión corresponde a una concepción práctica y muy poco especulativa de la cultura, y aunque menciona las protestas estudiantiles de los años 60 en París y California, su análisis se refiere al uso de ésta en la integración, en el desarrollo de la universidad, o en el fomento de creaciones prácticas de la cultura: artesanías, música, acciones culturales, y por supuesto en el rescate de la identidad popular.

"En 1981, dice Luciano Tomassini, en El escenario latinoamericano y el desafío cultural, plantea de qué manera el proceso de globalización hace necesario redefinir la "identidad cultural latinoamericana". Señala que dicha identidad se encuentra amenazada por los vínculos de dependencia de los países latinoamericanos con los centros hegemónicos…"33.

La identidad de América Latina, para Herrera, es haber sido el "crisol de la absorción cultural de lo ibérico, lo indígena y lo africano durante los tres últimos siglos". Y por otro lado, si hoy América Latina aparece más atrasada que los países anglosajones, la posibilidad de acortar esa brecha no sólo depende, para él, de su capacidad de incorporarse al mundo globalizado, sino sobre todo de hacerlo a partir de sus valores y características propias. Es desde ella misma que América Latina puede enfrentar el mundo.

2.6. De la economía a la cultura

Para lograr la integración regional, y para pensar más allá de cada Estado-Nación, se debía crear una cultura y una educación que la fomente y respalde. Es lo que denomina, "el proceso de formación de una conciencia colectiva a favor de la integración"34.

En esta nueva educación para la integración, la recuperación de las grandes figuras de la historia intelectual de América Latina que trabajaron por la unidad del continente, resulta imprescindible en el proceso, y permanentemente menciona, con admiración a Simón Bolívar, San Martín, Andrés Bello, Eugenio María de Hostos, Manuel González Prada, Enrique José Varona, Justo Sierra, Gabriela Mistral, Domingo F. Sarmiento: "…resulta paradójico que todavía haya en América Latina quienes miren con escepticismo, reticencia o simple indiferencia la necesidad de nuestra integración regional. Lo es más todavía si se considera que, hace siglo y medio, la concepción de la integración regional tuvo en América Latina la más alta expresión universal en el genio y en la idea del Libertador Bolívar. Por eso, cuando al analizar este proceso he dicho en otras ocasiones que, lejos de haber realizado esa idea, América Latina es hoy, citando a Germán Arciniegas, una ‘gran nación deshecha' "35.

La idea de América como una "nación deshecha", recorre sus obras como el eje central de su reflexión, señalando permanentemente que mientras el mundo se organiza en bloques, sólo América Latina persiste en la desunión, atentando contra su propio desarrollo. Y resulta interesante y precoz, su propuesta de un Parlamento Latinoamericano que dé "expresión propia y amplia a la opinión pública de nuestro hemisferio y no a gobiernos y expertos exclusivamente"36.

Igualmente importante es su consideración del papel que juegan las universidades en el proceso de integración, las cuales, en conjunto con empresarios y trabajadores, deben ser los motores de la unión de América Latina: "La década de 1960 se había presentado como decisiva para la colaboración internacional en el campo educativo"37.

Herrera participó en el libro, Aprender a ser, de Edgar Faure y René Maheu, y que se define como el más importante libro que publicó la UNESCO, sobre el tema educacional. Señala Faure, que el libro se escribió para "destacar la comunidad de aspiraciones", que forman el mundo más allá de las diferencias culturales y económicas. La creencia en la democracia como sistema de organización social. Que el desarrollo aspira al despliegue completo del hombre en toda su amplitud. Y por último, que la educación es la herramienta para formar a un hombre completo. "Ya no se trata de adquirir, aisladamente, conocimientos definitivos, sino de prepararse para elaborar, a todo lo largo de la vida, un saber en constante evolución, y de aprender a ser"38.

Pero, ya anteriormente, en los años 60, las universidades latinoamericanas de la época recibieron un fuerte apoyo del BID, el que ayudó, además, a "… la creación de Consejos Nacionales de Ciencia y Tecnología (CONICYT), de Institutos Tecnológicos y de instituciones y políticas que fortalecieran la posición de los países latinoamericanos en el proceso de transferencia de tecnología externa".

Al respecto, Tomassini escribe:

 

"Felipe Herrera demostró una gran preocupación por impulsar la colaboración del BID al desarrollo científico y tecnológico de sus países miembros. La acción del Banco en este campo se centró, fundamentalmente, en la educación avanzada, que es donde se forman los científicos, profesionales y técnicos en los países en desarrollo. Para logar buenos resultados el Banco no se limitó a efectuar préstamos para facilitar la ampliación o el mejoramiento de las universidades, en general, sino que privilegió el apoyo a la investigación, frecuentemente descuidada en el sistema universitario debido a la fuerte presión que ejerce sobre sus recursos una población estudiantil en constante crecimiento; el fortalecimiento de las disciplinas científicas; la modernización de la forma en que está organizado el trabajo académico, a través -por ejemplo- de la departamentalización de las universidades, para poder institucionalizar la investigación científica, e incluso el fortalecimiento de los aspectos científicos de la educación preuniversitaria"39.

2.7. La unión cultural de América Latina

Herrera, habitualmente recurre a antecedentes históricos para sostener la reunificación de América Latina, y entre éstos, destaca las ideas de los líderes fundacionales, la conducta espontánea del pueblo, y los proyectos de los políticos más preclaros. Pero no basta con reconocer este pasado, es necesario formalizar la unión en el presente, considerando el ejemplo de aquellos bloques de naciones que sí han logrado la unión. Para Felipe Herrera, era muy importante conocer y analizar los obstáculos de carácter social, político y sobre todo cultural, que frenan la unión de América Latina, para formar una conciencia integracionista. Sólo así podría ir superándolos40.

Herrera actúa desde la política y la economía, pero como un humanista que considera la importancia de la cultura en las transformaciones sociales, pues la unión del continente, es la única alternativa si América Latina "aspira a cumplir un papel importante en el mundo internacionalizado de mañana".

Y en Chile en América Latina41 , además de las relaciones políticas y económicas, una vez más, recurre a los conceptos de educación y cultura, como vitales para alcanzar la integración. La expresión, "nuestros países", es muy usada por Herrera, como una prueba de su convencimiento de la integración, también en el lenguaje. Y en, América Latina integrada42 , reitera que América Latina es un caso único, de un continente con un pasado indígena común, que mantuvo formas culturales y raciales muy similares, cimentadas durante trescientos años de periodo colonial. Todos esos elementos se desintegraron después de la independencia y ha llegado el momento de volverlos a reunificar, conservando los rasgos identitarios de cada uno de ellos.

Hay aquí un primer rasgo fundamental de su pensamiento, en el sentido que para comprender un país particular de América Latina, se debe considerar el pensamiento global y sin fronteras, de aquellos que postularon una imagen del continente como una realidad reconocible. En el epígrafe de este último libro, cita a Gabriela Mistral, con un pensamiento que apunta en la misma dirección: "Nosotros debemos unificar nuestras patrias en lo interior por medio de una educación que se trasmute en conciencia nacional y de un reparto del bienestar que se nos vuelva equilibrio absoluto; y debemos unificar esos países nuestros dentro de un ritmo acordado un poco pitagórico, gracias al cual aquellas veinte esferas se muevan sin choque, con libertad y, además, con belleza".

La Independencia de América Latina a comienzos del siglo XIX fue un proceso terminado pero inconcluso, al que le falta una segunda etapa que es la integración de los países americanos para poder enfrentar la nueva realidad mundial, compuesta cada vez más por grandes bloques mundiales: es un tema básico entre los intelectuales y políticos de izquierda en los años 60: alcanzar la segunda independencia, la económica (Salvador Allende), y la integración (Felipe Herrera).

Felipe Herrera hace suya la visión de Andrés Bello de América como una sola nación, incluso geográficamente integrada: "Basta echar la vista sobre un Mapa de la América Meridional para percibir hasta qué punto ha querido la Providencia facilitar el comercio de sus pueblos y hacer de todos una sociedad de hermanos"43.

Felipe Herrera, incluso recupera a los liberales y republicanos españoles, (Francisco Pi y Margall, Concepción Arenal, Sanz del Río, Emilio Cautelar, y Francisco Giner), abogando por una "federación igualitaria de Hispanoamérica y España"; y acepta el proyecto de la modernidad y a los ilustrados del siglo XVIII como una propuesta emancipadora de la humanidad, y su influencia positiva en los autores que ya hemos mencionado: Bolívar, Bello, Alberdi, Vicuña Mackenna, Martí, Montalvo, Cecilio del Valle, "…esa pléyade latinoamericana que con certera intuición de la historia afirmó su convencimiento de que el proceso de la reintegración de América Latina volvería a tener vigencia en condiciones más propicias". Un caso que celebra especialmente es el de Eugenio María de Hostos: un hombre que, "nacido en Puerto Rico, había actuado y luchado en España, en Francia, en Estados Unidos y en toda América Latina, siempre guiado por un profundo sentido de la unidad de nuestros pueblos"44.

Herrera propone un programa político modernizador, en base a conceptos como "desarrollo económico", "transformación social", "exportaciones diversificadas", "integración económica", de modo cercano al proyecto de Jorge Ahumada, Aníbal Pinto y otros economistas de la CEPAL. Justamente, su idea de la integración está en la base del desarrollo del continente. Así lo declara con firmeza: "… la integración es la base para el desarrollo", es decir, no sólo como un ideal filosófico, sino eminentemente práctico.

Felipe Herrera, pensaba estar viviendo en una época (la posterior a la Segunda Guerra Mundial) de grandes transformaciones políticas y económicas, marcadas fundamentalmente por nuevos sistemas de relaciones entre los países. En ese mundo, América Latina ha permanecido pospuesta en su integración, provocando su atraso económico y social.

3. RECEPCIÓN DE HERRERA EN LA PRENSA CHILENA

Los libros de Felipe Herrera, fueron ampliamente recepcionados en la prensa chilena, siempre con muy buenas opiniones sobre ellos.

Por ejemplo, Chile en América Latina, es comentado en El Sur de Concepción. El periodista celebra el alto lugar que ha alcanzado Herrera en los círculos económicos mundiales, y su permanente trabajo en pos de la integración regional.

El periodista reproduce una idea que es permanente en Herrera: "La integración se presenta cada vez más claramente como la única respuesta eficaz que puede dar América Latina a poderosos desafíos externos que de momento escapan a su control. Me refiero principalmente a tres tipos de problemas: primero, la debilidad de nuestras economías externas; segundo, nuestro retraso científico y tecnológico; y tercero, nuestra pérdida de significación internacional frente al fortalecimiento de los grandes centros políticos y económicos del mundo"45. Se establece también, su optimismo al confiar en que se superarán los obstáculos, debido a lo concreto de sus proyectos, que evitan especulaciones y utopías imposibles.

Sus libros fueron bien recibidos no sólo por la prensa cercana a sus posiciones políticas, sino incluso entre los contrarios, como El Mercurio, y al comentar dos de sus libros: Nacionalismo, regionalismo, internacionalismo, y América Latina en el contexto internacional, son presentados como "sólidos trabajos, productos de una cultura económica y de un conocimiento profundo de nuestra realidad latinoamericana, inspirados en el deseo de impulsar el desarrollo integral de nuestros países"46. Y más adelante, se declara que: "Felipe Herrera conoce como ningún otro americano los problemas, las aspiraciones, los esfuerzos y las frustraciones del conglomerado subdesarrollado que forman nuestro Continente".

4. EN CONCLUSIÓN

Frente al nacionalismo "excluyente" de los conservadores y de todos aquellos que desconfiaban en que era posible alcanzar lo que hemos denominado como la "re-unificación de América Latina", Felipe Herrera propuso un nacionalismo "integrador" desde el cual las preocupaciones por los problemas propios, le parece una mirada superada, pues comienza la era de lo global. Herrera, comprendió el rol del nacionalismo en una inicial etapa de las constituciones de los Estados, pero en la actualidad, se debía dar paso a la construcción de grandes bloques de países asociados. Así lo declara con firmeza:

"El profesor Hans Kohn sostiene que caminamos rápidamente hacia la estructuración de pannacionalismos o nacionalismos trascendentes y advierte en este proceso un positivo factor de aflojamiento en las tensiones entre las naciones. Dice: "Hacia 1960 la situación de las Naciones Unidas cambió. Los principios democráticos de pluralismo y libre competencia se afirmaron. El mundo comunista se hizo menos monolítico. Naciones comunistas como Yugoslavia, China, Albania, criticaron o resistieron la demanda de Moscú para ejercer el liderato. Nacionalismo y diversidad probaron ser más fuertes que un autoritarismo dogmático (…) De la solución de este problema puede depender el progreso y aún la sobrevivencia de muchos países de Asia, África y Latinoamérica. La tarea es tan difícil en las naciones nuevas como lo fue en las antiguas. El federalismo pluralista puede superar muchas tensiones"47.

Por todo lo anterior, Felipe Herrera fue un gran y optimista realizador de la integración de América latina. Y probablemente su aporte mayor haya sido el haber comprendido la importancia de la cultura y la educación, como agentes fundamentales en la creación de un escenario propicio para alcanzar la integración continental, y pensar más allá de cada Estado-Nación.

"El centro de gravedad de la noción de desarrollo se ha desplazado, pues, de lo económico a lo social. Hemos llegado ya a un punto en que esta definición desemboca en lo cultural. Hasta los economistas reconocen ya que o bien el desarrollo es total o no es tal desarrollo, y que no es una metáfora hablar del desarrollo cultural: este desarrollo es parte integrante y dimensión propia del desarrollo total"48.

 

5. NOTAS

1 Este trabajo fue escrito en el marco de la investigación: "Ensayo literario, ciencias sociales, pensamiento político, sensibilidades, y su relación con las redes intelectuales, en los (largos) años 60 en Chile: 1958-1973", financiado por Fondecyt Chile, con el número 1030097.

2 Felipe Herrera, Valparaíso en 1922, Santiago 1996. Para conocer sus orígenes familiares, su formación académica, los lugares en los que vivió, sus cargos y publicaciones, recomiendo, Luciano Tomassini, Felipe Herrera. Idealista y realizador, Santiago de Chile, DIB y FCE., 1997.

3 Ver, Félix Fernández-Shaw, "Evolución del Interamericanismo Económico. (De Buenos Aires, 1957 a Punta del Este, 1961)", Revista Mundo Hispano, en http://www.cepc.es/rap/Publicaciones/Revistas/2/REP_124_149.pdf

4 UNCTAD, (United Nations Conference on Trade and Development), Ver, Felipe Herrera, Anexos al informe del presidente de la Comisión Chilena UNCTAD III, Santiago, Universitaria, 1972.

5 Luciano Tomassini, Op. cit. p. 119.

6 Ver, Felipe Herrera, ECIEL: una comunidad académica latinoamericana, ECIEL, Río de Janeiro, Brasil, 1977.

7 Ver, Iris Vittini, "La dimensión social y cultural en el acuerdo Chile- MERCOSUR", Revista Ius et Praxis, Universidad de Talca, año 4, número 2, 1998.

8 Citado por L. Tomassini, Op. cit. p. 9

9 Felipe Herrera, América Latina y el Tercer Mundo. Exposición en el 2do. Seminario Latinoamericano de Promoción de Exportaciones, Caracas, Banco Central de Venezuela, 1976.

10 Para un análisis de los conceptos Estado – nación, recomiendo la lectura de: Isaiah Berlin, "Nacionalismo: pasado olvidado y poder presente", en Contra la corriente, México, FCE., 2006. Jürgen Habermas, Más allá del Estado nacional, México, FCE., 1998. Benjamín Akzin, Estado y Nación, México, FCE., 1964. François-Xavier Guerra, "La nación en América hispánica. El problema de los orígenes", en Marcel Gauchet, Nación y modernidad, Buenos Aires, Nueva visión, 1995.

11 Citado por L. Tomassini, Op. cit. p. 195.

12 Citado por L. Tomassini, Op. cit. p. 196.

13 Citado por L. Tomassini, Op. cit. p. 203. Valiosa información se encontrará en Carlos Naudon, et., al., América '70. Servidumbre o independencia en la presente década, Valparaíso, Ed. Nueva Universidad, 1970.

14 Arturo Maschke, La creación del Banco Interamericano de Desarrollo, México, CEMLA, 1996. Norbert Max- Neef, El Banco Interamericano de Desarrollo: sus orígenes y objetivos, Tegucigalpa, 1992. Ver, además, L. Tomassini, cap. VI. "La creación del BID", Op. cit. p. 181.

15 Citado por L. Tomassini, Op. cit. p. 169.

16 Para consultar detalles de su fundación, como las enormes dificultades que significó unificar criterios, como para vencer a los EE.UU., véase, Luciano Tomassini, Op. cit., cap. VI., "La creación del BID", p. 119 y ss.

17 Ver, http://www.iadb.org/

18 Celso Furtado. La economía latinoamericana desde la Conquista Ibérica hasta la Revolución cubana, Santiago, Universitaria, 1969, p. 204.

19 Celso Furtado. Um projeto para o Brasil, Rio de Janeiro, Saga, 1968, p. 243.

20 Ver, Javier Pinedo. "El ensayismo y las ciencias sociales de los largos años 60 en Chile (1958-1973), y sus lecturas de los autores del Centenario. Los críticos al proyecto de Francisco A. Encina", Revista Atenea, Universidad de Concepción, Chile, N.. 498, segundo semestre 2008.

21 Rómulo Almeyda, La integración latinoamericana, Intal, 1965.

22 Herrera y Prebisch se encontraron en Arica, a comienzos de 1968, en un seminario organizado por el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Arica, sobre Integración europea y latinoamericana. Allí estuvieron Arturo Ardao, Gabriel Valdés, Claudio Véliz entre otros. Ver, Gabriel Valdés. Conciencia Latinoamérica y realidad internacional, Santiago, Editorial del Pacífico, 1970.

23 Prebisch y Enrique Iglesias, Transformación y desarrollo: La gran tarea de América latina, FCE, 1970.

24 Citado por Leopoldo Castedo, Introducción, en L. Tomassini, Op. cit. p. 28.

25 Citado por L. Tomassini, Op. cit. p. 178.

26 Citado por L. Tomassini, Op. cit. p. 165.

27 Ver, Javier Pinedo, "La filosofía desde lo concreto". Entrevista con Leopoldo Zea, Diario La Época, Santiago, 2 de junio de 1991.

28 "Sentido actual de la integración de América latina". Texto de la conferencia sustentada en la Biblioteca Luis Ángel Arango, del Banco de la República, en el acto de recepción del título de Miembro de Honor de la Sociedad Colombiana de Economistas, Bogotá, 12 de junio de 1964. Felipe Herrera, Nacionalismo latinoamericano, Santiago. Universitaria. 1967, p. 22.

29 Los temas tratados en el libro son: "Sentido actual de la integración de América latina", "Obstáculos y avances para una comunidad económica latinoamericana", "Consideraciones jurídicas e institucionales acerca de la integración de América latina", todos característicos de su pensamiento.

30 Diario El Sur, Concepción, 30 de junio de 1968.

31 Ver, L. Castedo, Op. cit. p. 20, y Tomassini, Op. cit. p. 223, que dedica el Capítulo XII al tema: Cultura y desarrollo.

32 Citado por L. Castedo, Op. cit., p. 32.

33 Citado por L. Tomassini, Op. cit. p. 223.

34 Felipe Herrera, Nacionalismo latinoamericano, Ed., cit., p. 18.

35 Felipe Herrera, Nacionalismo latinoamericano, Op. cit. p. 23.

36 Felipe Herrera, América latina integrada, Buenos Aires, 1964.

37 Felipe Herrera, Memorias, citado por, L. Tomassini, Op. cit. p. 228.

38 Cit., por, L. Tomassini, Op. cit. p. 231

39 Cit., por, L. Tomassini, Op. cit. p. 166.

40 Felipe Herrera, Obstáculos para la transformación de América Latina. La desunión, un obstáculo para el progreso, México, FCE, 1969.

41 Felipe Herrera, Chile en América latina, Santiago, Zig-Zag, 1969.

42 Felipe Herrera, América latina integrada, Buenos Aires, Losada, 1964.

43 Andrés Bello en una de las Memorias el Ministerio de Relaciones Exteriores que redactaba personalmente, en Felipe Herrera, "Bello", Discurso pronunciado al inaugurarse en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, el 17 de enero de 1966, el auditórium que lleva el nombre de Andrés Bello. En Felipe Herrera, América latina integrada, Buenos Aires, Losada, 1964, p. 165.

44 Felipe Herrera. "Hostos". Discurso al recibir el "Premio Eugenio María de Hostos-1964", que le fuera conferido al autor, el 22 de enero de 1965, por la Sociedad de amigos de Puerto Rico en Nueva York. En Felipe Herrera. América latina integrada, Ed. cit. p. 169.

45 El Sur de Concepción, el 29 de septiembre de 1969.

46 El Mercurio, Santiago de Chile, 24 de junio de 1970.

47 Hans Kohn. The age of nationalism. The first era of global history, citado por Felipe Herrera, América latina integrada, Ed. cit. p. 22.

48 Felipe Herrera. Integración Latinoamericana, INTAL, 1983.

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Artículo recibido el 8 de septiembre de 2008. Aceptado por el Comité Editorial el 12 de enero de 2009.

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