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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum vol.35 no.1 Talca jun. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762020000100250 

ARTICULOS

IMAGINARIOS SOCIALES Y REPRESENTACIONES EN TORNO AL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL DE 2011: HACIA LA CONFIGURACIÓN DE UN PERFIL MEDIÁTICO DEL GRUPO EL MERCURIO S.A.P.

Social imaginaries and representations regarding 2011’s student movements: towards a configuration of a media profile of the El Mercurio S.A.P. group

1Doctor en Sociología, Universidad Católica de la Santísima Concepción, Chile. Correo electrónico: obasulto@ucsc.cl

2Doctor en Lingüística, Universidad de Concepción, Chile. Correo electrónico: psegovia@udec.cl

3Magíster © en Investigación social y Desarrollo, Universidad de Concepción, Chile. Correo electrónico: cjullian@udec.cl

RESUMEN

Este artículo analiza los conceptos de imaginarios sociales y representaciones a través del estudio de textos periodísticos que abordan el tema del movimiento estudiantil chileno de 2011, pertenecientes a los periódicos El Mercurio y El Sur, con el objetivo de construir un perfil mediático del grupo El Mercurio S.A.P. La metodología es de carácter cualitativainterpretativa. Se emple la fenomenología (Baeza, 2003, 2007, 2008, 2015) para abordar la teoría de los imaginarios sociales y representaciones sociales, mientras que se utiliza el Análisis del Discurso para desarrollar el análisis de textos periodísticos. Los resultados del trabajo resaltan la importancia de los conceptos de representaciones e imaginarios sociales al momento de construir un perfil mediático del grupo El Mercurio S.A.P.

Palabras claves: Institucionalismo salvaje; Juristocracia; Constitucionalismo espiritual; Duopolio; Criollismo tardío

Keywords: Imaginarios sociales; representaciones sociales; movimiento estudiantil; Análisis del Discurso y medios de comunicación.

ABSTRACT

This study analyses the concepts of social imaginaries and representations by studying journalistic texts regarding the Chilean student movements of the year 2011, from the newspapers El Mercurio and El Sur, with the aim of building a media profile of the conglomerate El Mercurio S.A.P. The methodology is qualitative-interpretive. Phenomenology is used to address the theory of social imaginary and social representations, while uses Discourse Analysis to develop the analysis of journalistic texts. The results highlight the importance of the concepts of representations and social imaginaries in the construction of a media profile for El Mercurio S.A.P. group.

INTRODUCCIÓN

El estudio de los imaginarios sociales y las representaciones en el ámbito mediático permite evidenciar las construcciones simbólicas que subyacen en el discurso (Baeza, 2003, 2007, 2008, 2015; Segovia, Basulto y Zambrano, 2018). Estos elementos, presentes en la "memoria colectiva", en el sentido de Halbwachs (2010), participan en la configuración del sentido de los diversos acontecimientos tratados, como el caso del movimiento estudiantil chileno de 2011, cuando se aborda el ejercicio de la violencia y el rol del Estado en la educación. De esta manera, las imágenes del "joven rebelde", del "encapuchado" (Cárdenas y Pérez, 2017), la "represión policial", el "Estado ineficiente" y la "Educación de mercado" (Cárdenas, 2014) suelen repetirse y reaparecen en nuevos contextos al momento de informar a los ciudadanos de los acontecimientos ligados a las movilizaciones estudiantiles.

Visto lo anterior, nos parece pertinente preguntarnos: ¿cuáles son los imaginarios sociales y representaciones más recurrentes en la prensa chilena a propósito del movimiento estudiantil?, ¿cuáles medios de prensa chilenos promueven tales imaginarios y representaciones? y ¿de qué manera la reproducción de estos imaginarios y representaciones nos permite hablar de un perfil comunicativo de un medio de prensa?

Las investigaciones existentes sobre el rol de los medios de comunicación en la mediatización de los conflictos sociales (Llanos, 2015; Rovira-Sancho, 2013; Murillo, 2004), en Chile nos remiten a un medio de comunicación específico: El Mercurio. De hecho, la fundación de este medio de comunicación escrito, en junio de 1900 por la familia Edwards, marca un hito en lo que respecta a la modernización de las empresas periodísticas chilenas, así como de la práctica profesional del periodismo en el país (Bernedo y Arriagada, 2002). De acuerdo con estos autores, a partir de los inicios del siglo XX, El Mercurio ha marcado el rumbo de la prensa escrita chilena y ha tenido una incidencia importante en los diversos cambios que ha sufrido la sociedad desde una perspectiva ideológica que promueve los valores tradicionales de la élite liberal chilena.1 Esto se puede evidenciar en el rol que asumió el periódico en la promoción y circulación de la contra-reforma universitaria llevaba a cabo durante la dictadura (1973-1989), lo que implicaba caricaturizar y desvalorizar el proceso de reforma universitaria impulsado por los estudiantes en años previos (Garay y Willicke, 2007; Llanos, 2015).

En este contexto, el objetivo de este trabajo es analizar los imaginarios sociales y las representaciones movilizadas en textos que abordan el movimiento estudiantil de 2011, en los periódicos El Mercurio y El Sur,2 con el objetivo de construir un perfil mediático del grupo El Mercurio S.A.P. Se entenderá por perfil mediático el conjunto de rasgos característicos que posee este grupo económico sobre el movimiento estudiantil de 2011 y que, en su conjunto, configuran un sistema coherente acorde a su perspectiva ideológica. La metodología es de carácter cualitativa-interpretativa. Se emplea la fenomenología (Baeza, 2003, 2007, 2008, 2015) para abordar la teoría de los imaginarios sociales y representaciones sociales, mientras que se utiliza el Análisis del Discurso para desarrollar el análisis de textos periodísticos.

Este artículo abordará, en primer lugar, la contextualización social y política de Chile en la que se enmarca el movimiento estudiantil de 2011. En segundo lugar, se caracterizará la teoría de los imaginarios y las representaciones sociales. En tercer lugar, se analizará una muestra intencionada del corpus sobre el movimiento estudiantil chileno de 2011. Finalmente, se presentará una propuesta del perfil mediático del grupo El Mercurio S.A.P.

CONTEXTO SOCIAL Y POLÍTICO DE CHILE

El Chile actual es el resultado de las profundas transformaciones llevadas a cabo durante la dictadura cívico-militar (1973-1989), que posteriormente fueron administradas por los gobiernos de centroizquierda (Moulian, 1997). De acuerdo con Zúñiga (2011), se establece un cambio desde un modelo económico desarrollista, basado en industrialización por sustitución de importaciones (ISI), hacia un nuevo modelo de corte neoliberal. Esto se llevó a cabo mediante una serie de privatizaciones de empresas que antes pertenecían al Estado, lo que llevó a una mercantilización de los diversos derechos sociales que la ciudadanía había reivindicado durante gran parte del siglo XX (Salazar y Pinto, 1999). En el lenguaje de Goicovic (2006), se trata de una "refundación de Chile" liderada por los militares, los intelectuales neoliberales y el sector empresarial. Aquello que fue al comienzo un modelo económico experimental impuesto de forma violenta en los años 80 por los denominados Chicago boys, pasó pronto a consolidarse a nivel mundial, a fines del siglo XX, como la "única alternativa viable" (Borón, 1999).

Posterior al periodo de la dictadura cívico-militar, se dio inicio al proceso de transición desde un régimen dictatorial a una democracia, cuya característica principal, según Godoy (1999), fue el pacto entre los líderes de la centro-izquierda, agrupados en la Concertación de Partidos por la Democracia, y la herencia neoliberal del gobierno anterior. Este pacto constituyó una garantía para la élite chilena, cuyo eje central fue la defensa de los principios de la Constitución de corte neoliberal de 1980 (Godoy, 1999) por parte de los actores políticos. Según Garretón (2002), la transición política efectuada en Chile solucionó ciertos problemas y, en cambio, dejó otros no resueltos. Por un lado, de acuerdo con este autor (2002), la transición posibilitó el término de la dictadura, configuró un gobierno de centro-izquierda compuesto por los opositores a este régimen (salvo el Partido Comunista) y retomó la senda del crecimiento económico. Por otro lado, según Garretón (2002), la transición dejó ciertos "enclaves autoritarios" que imposibilitaron los cambios que necesitaba el país, debilitó el poder del Estado y no propició la construcción de una democracia con la totalidad de los actores políticos de ese momento.

Los cambios políticos y sociales esperados por gran parte de la ciudadanía se vieron imposibilitados, debido a esta lógica de los acuerdos llevada a cabo por los principales partidos políticos y por la existencia de los "enclaves autoritarios" (Garretón, 2002). En efecto, la política de los pactos entre los partidos políticos a espaldas de la ciudadanía y de los movimientos sociales fue el sello de los gobiernos de centro-izquierda (Moulian, 1997). Se trataba de una democracia del "consenso", en la que se reducía la conflictividad social y se promovía la creación de un denominado "ciudadano credit card" (Moulian, 1997), como resultado del consumismo impulsado en los mall y en los centros comerciales.

Otro aspecto fundamental que imposibilitó los cambios a favor de la ciudadanía fue el sistema electoral binominal,3 que en el lenguaje de Garretón (2002) correspondería a un "enclave autoritario". Este sistema aseguró durante más de veinticinco años la creación de dos grandes coaliciones políticas, impidiendo el surgimiento de fuerzas políticas independientes. Además, mediante este sistema, fue prácticamente imposible hacer modificaciones a la Constitución, dado que se requería de mayorías parlamentarias (Salazar y Pinto, 1999).

Estos elementos no permitieron la realización de cambios estructurales a la Constitución, lo que posibilitó la configuración de un "malestar" en ciertos sectores sociales (Moulian, 1997; Garcés, 2011; Segovia y Gamboa, 2012). En efecto, en 1998 el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)4 evidenciaba este "malestar" de la sociedad chilena, descrito como algo "difuso", y que sería el resultado del desajuste entre el proceso de modernización del país y la experiencia cotidiana de los chilenos. Este informe generó un intenso debate entre los intelectuales chilenos5 acerca del origen de este "malestar" social y, de manera más amplia, del proceso de transición que vivió Chile durante los años 90, lo que permitió instalar el tópico del "malestar" en la agenda pública. De acuerdo con Mayol (2012), el "malestar" experimentado en ciertos sectores de la sociedad chilena se transformó en una motivación para cuestionar el sistema económico, político y social promovido por los gobiernos de la Concertación, sistema que evidenciaba signos de agotamiento. En esta línea, lo que algunos autores denominan el "ciclo de movilizaciones sociales" (Cancino, 2012; Mayol, 2012), iniciado en 2011, responde a esta sensación de "malestar" y de inconformismo de la población chilena.

CONTEXTUALIZACIÓN DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL DE 2011

El movimiento estudiantil del año 2011 surge como una respuesta a las demandas de una educación de mayor calidad y del término del lucro en este ámbito. Bajo el eslogan "la educación no se vende, se defiende", los estudiantes manifestaron su descontento masivamente en las calles. Uno de los objetivos de este movimiento consistía en el cuestionamiento de la Ley General de Educación (LGE), que se originó en 2009 en el gobierno de Michelle Bachelet como resultado de la llamada "revolución pingüina" en 2006 (Rifo, 2013; Torres, 2010). En efecto, durante la revolución pingüina los estudiantes secundarios salieron a las calles y ocuparon liceos para manifestar su descontento contra la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE). Esta ordenanza, aprobada durante la dictadura cívico-militar, promovía la educación privada y relegaba el rol del Estado a un segundo plano (Espinoza y González, 2014). Si bien esta ley fue derogada y dio origen a la LGE, esta última no contempló la inclusión de las propuestas de los estudiantes secundarios (Paredes, 2019), lo que generó fuertes tensiones entre este sector y el gobierno de Michelle Bachelet.

En abril del 2011, bajo el gobierno de Sebastián Piñera, los estudiantes se manifestaron con masivas marchas, como la del día 16 de junio calificada como "una de las más masivas desde el regreso a la democracia" (Fernández, 2013), en contra del modelo educativo imperante. Desde esa fecha y durante todo el 2011, se sucedieron múltiples marchas "plagadas de acciones artísticas y carnavalescas" (Paredes, 2019, 138) que se caracterizaron por la amplia adhesión no solo de parte de los estudiantes -secundarios y superiores-, sino también de diversos sectores de la sociedad chilena.6 Esto llevó a la prensa a referirse a estos acontecimientos como "la primavera chilena", aludiendo a la metáfora del despertar de la ciudadanía, en el cual se abordaron el problema económico y social de la educación (Braghetto, 2013), bajo el eslogan "no + lucro en la educación". De acuerdo a Paredes (2015), estas manifestaciones evidencian una doble demanda que dan cuenta de la "causa pública del proceso". Por un lado, los estudiantes demandaban el "fin al lucro" en el ámbito educación, es decir, medidas para detener el negocio de las agencias privadas amparadas en la LGE y, por otro lado, se proponía la defensa de lo público y del rol de Estado en el ámbito de la educación bajo la consigna "educación pública, gratuita y de calidad".

Según Pérez (2016) y Garcés (2011), estas masivas manifestaciones evidenciaron una profunda crisis de legitimidad del modelo educacional y del modo de realizar la política en Chile. Esta crisis de legitimidad se evidenció en la escasa confianza que poseen los ciudadanos en las instituciones para resolver los conflictos sociales (Mayol, 2012; Mayol y Azócar, 2011; Ganter, Vergara y Fuica, 2017), a causa de los conflictos de intereses existentes entre el dinero y la política.

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LAS MANIFESTACIONES ESTUDIANTILES

Los medios de comunicación tradicionales abordaron las manifestaciones estudiantiles de 2011 desde una perspectiva particular que resaltaba la "narrativa del conflicto" (Pérez, 2016), en desmedro de la creatividad desplegada por los estudiantes y de las causas del movimiento. En efecto, durante las diferentes manifestaciones estudiantiles de 2011 se podían observar carteles y pancartas que denunciaban la visión sesgada que ofrecía la prensa chilena sobre el movimiento estudiantil. En esta línea, el frontis de la casa central de la Universidad Católica exhibía un lienzo que señalaba: "Chileno: 44 años después, El Mercurio aún miente", evidenciando esta tensión entre la prensa tradicional chilena y el movimiento estudiantil de 2011.

En un estudio realizado por González (2006), en el contexto del movimiento estudiantil del año 2006, se constató que la prensa tradicional, especialmente El Mercurio y La Tercera, ayudaron a configurar un "sentido común" respecto de la educación a través de sus editoriales. Este se basó en tres aspectos fundamentales: a) focalizar el problema de la educación en la escasa subvención y la mala calidad de los profesores del sistema público, en lugar de proponer un cambio institucional; b) fomentar los subsidios en el ámbito educacional y flexibilizar los diferentes tipo de controles en esta área, con el objetivo de evitar la centralización de la educación por parte del Estado; c) promover una argumentación en defensa del lucro en el área de la educación, para lo cual, según González (2006), el diario El Mercurio incorporó como columnista a un sostenedor que defiende el rol de los empresarios en el ámbito educacional.

Otro estudio en esta dirección es de Cabalin (2013), quien analizó las editoriales de los diarios El Mercurio y La Tercera en torno al movimiento estudiantil de 2011. De acuerdo con este autor, El Mercurio abordó el conflicto estudiantil como producto de una inquietud frente a las deficiencias del sistema educacional. En efecto, según este autor (2013), este diario centró su atención en las demandas de créditos y beneficios de los estudiantes, descartando la diferenciación entre universidades privadas y públicas, y sus respectivos años de acreditación. Junto con ello, para Cabalin (2013), El Mercurio afirma que las falencias que presenta el sistema educacional no son estructurales, sino que recaen en actores específicos. Otro resultado interesante de este estudio es la posición que asume El Mercurio a favor de la competencia entre instituciones y planteles educacionales, en la medida que fortalece la calidad de la educación. De hecho, el diario, por medio de sus editoriales, establece límites a la acción del Estado en el ámbito de la educación, puesto que una mayor participación de este pondría en riesgo la "libertad de enseñanza".

Como se puede observar, los autores señalados (González, 2006 y Cabalin, 2013) ponen el acento en la forma cómo la prensa escrita aborda las demandas estudiantiles, la estructura del sistema educativo y su aspecto mercantil, dejando en un segundo plano la representación en los medios del sujeto estudiante. Este último aspecto ha sido estudiado por diferentes autores, entre ellos Llanos (2015), Pérez (2016), Gascón y Pacheco (2015) y Cárdenas (2016).

En el caso de Llanos (2015), la investigadora analizó la posición de los periódicos El Mercurio y La Tercera frente a los movimientos sociales de Freirina, Aysén y Estudiantil. En lo que respecta al movimiento estudiantil de 2011, la autora constató que en los textos estudiados (noticias, editoriales y cartas al director) se resaltan las acciones violentas de los estudiantes en desmedro de las causas que motivan el movimiento social. A su vez, Llanos (2015) destaca que en los diarios analizados se tiende a representar a los comerciantes, carabineros y la sociedad civil como víctimas del accionar del movimiento estudiantil. Esto permite sostener la afirmación de que se trata de un proceso de "criminalización" del movimiento estudiantil, construido sobre la base de estereotipos del sujeto estudiante, tales como "anarquistas", "irracionales" e "intransigentes".

Desde una perspectiva textual y multimodal, Pérez (2016) estudió las representaciones del movimiento estudiantil en torno a la manifestación masiva del cuatro de agosto de 2011. El corpus escogido por la autora estaba compuesto de textos e imágenes (fotografías) de cuatro medios chilenos, de los cuales dos corresponden a prensa tradicional (El Mercurio y La Tercera) y dos a prensa alternativa (The Clinic y El Siglo). De acuerdo con Pérez (2016), los diarios El Mercurio y La Tercera representaron de manera negativa a los estudiantes, resaltando acciones tales como "atacan", "destruyen", "escapan" en contra de los Carabineros, estos últimos representados como víctimas. Ambos periódicos privilegian, según la investigadora (2016), la "narrativa del conflicto". Por su parte, los diarios The Clinic y El Siglo representaron a los estudiantes como actores racionales, excluyendo los términos de "encapuchados" y "violentistas" presentes en la prensa tradicional. A su vez, la prensa alternativa representa a los Carabineros como agentes responsables de la represión contra los estudiantes. De acuerdo con Pérez, el periódico El Siglo evitó la "narrativa del conflicto", a diferencia del The Clinic que sí la incluyó, promoviendo un relato centrado en la diversidad de asociaciones que componían el movimiento estudiantil (ACES, CONES). Otro aspecto interesante de esta investigación dice relación con la forma en que la prensa tradicional (El Mercurio y La Tercera) representa a los estudiantes, brindando una imagen de colectivo unitario, que permite asociación de estudiantes, manifestantes y encapuchados. Esto último participa, según Pérez (2016), en la deslegitimación y criminalización del movimiento estudiantil.

En esta misma dirección, Gascón y Pacheco (2015) realizan un análisis comparativo de las representaciones del estudiante en un corpus compuesto por una serie de discursos verbo-visuales, publicados entre junio de 2011 y mayo de 2012, en los diarios El Mercurio de Valparaíso y El Martutino. Los investigadores, que se posicionan desde el Análisis Crítico del Discurso y el Análisis Sociosemiótico, concluyen que el diario El Mercurio de Valparaíso tiende a acentuar las características negativas del estudiante. Por el contario, el diario El Martutino destaca la creatividad y la tranquilidad de las manifestaciones realizadas por los estudiantes.

Otra autora que abordó la representación del sujeto estudiante es Cárdenas (2016), quien estudió las prácticas discursivas de estos en las redes sociales, específicamente en Facebook, a propósito de las movilizaciones estudiantiles de 2011. En efecto, según la investigadora (2016), la prensa escrita tradicional representa de manera negativa al movimiento estudiantil, lo que ha incitado a la búsqueda, por parte de los estudiantes, de nuevos dispositivos de comunicación, entre los cuales se encuentra la fan page de Facebook "Estudiantes informados". Cárdenas (2016), quien asume la perspectiva del Análisis Crítico del Discurso, resalta la práctica discursiva de la "reapropiación", que consiste en un comentario que cuestiona o legitima una noticia publicada en la prensa tradicional. De este modo, se busca, por parte de los estudiantes, proponer nuevas prácticas de comunicación vía web y de esta manera legitimarse como sujetos partícipes de la acción social.

METODOLOGÍA

La metodología de este trabajo es de carácter cualitativo y el diseño es exploratorio-descriptivo (Hernández, 2003) con un fuerte acento en la interpretación (Gadamer, 2000). La perspectiva teórica adoptada articula aspectos históricos, sociológicos y discursivos. Los aspectos históricos son abordados en el apartado de la contextualización del objeto de estudio. Por su parte, los aspectos sociológicos son descritos en el apartado que estudia los imaginarios sociales y las representaciones. De manera específica, se utiliza la perspectiva fenomenológica (Baeza, 2003/2007/2008/2015) para analizar estos últimos. En relación con los aspectos discursivos, se emplea el Análisis del Discurso de origen francés (Charaudeau y Maingueneau, 2005) para analizar un conjunto de cuatro textos, dos noticias y dos cartas al director, publicadas en los diarios El Mercurio y El Sur acerca del movimiento estudiantil de 2011.

Cabe señalar que los textos escogidos forman parte de una muestra intencionada (Valles, 1997) de un corpus compuesto de 246 textos, organizados en un archivo de prensa de los diarios El Mercurio y El Sur sobre el movimiento estudiantil de 2011. Los criterios de selección de los periódicos contemplaron, en primer lugar, la selección de El Mercurio porque se trata del diario con mayor presencia a nivel nacional, tanto en número de lectores como en los aportes que recibe por concepto de publicidad. En segundo lugar, El Mercurio proyecta su línea editorial y su perspectiva sobre otros diarios nacionales y regionales, como el caso de El Sur de Concepción de propiedad del grupo El Mercurio S.A.P., lo que lo convierte en el periódico más influyente del país. En tercer lugar, la manera cómo El Mercurio aborda al movimiento estudiantil y representa a sus participantes contribuye significativamente en la forma que la sociedad chilena comprende este fenómeno social.

En relación con el propósito de este trabajo, su objetivo es analizar los imaginarios sociales y las representaciones movilizadas en los textos de prensa escogidos que abordan el movimiento estudiantil de 2011, con el fin de construir un perfil mediático del grupo El Mercurio S.A.P. Se busca específicamente estudiar los imaginarios sociales y representaciones sobre el movimiento estudiantil y sus participantes (estudiantes, carabineros y gobierno) en el corpus seleccionado y de qué forma el análisis de este acontecimiento social permite configurar un perfil mediático del grupo El Mercurio S.A.P. Como se anticipó en la introducción, se entenderá por perfil mediático el conjunto de rasgos distintivos que posee este grupo económico en relación con el movimiento estudiantil y que, en su totalidad, forman un sistema coherente acorde a su perspectiva ideológica. Los criterios utilizados para elaborar esta noción corresponden a la manera en que el grupo El Mercurio S.A.P. construye el acontecimiento mediático movimiento estudiantil (concebido como un elemento desestabilizador del orden neoliberal) y los participantes (los estudiantes como agentes responsables del desorden y los carabineros como víctimas de la acción de los últimos). Retomaremos esta idea y su desarrollo más adelante.

En cuanto a la metodología para abordar los textos, se empleará un modelo inspirado en la tradición francesa del Análisis del Discurso, validado en trabajos anteriores (Segovia, Basulto y Zambrano, 2018; Segovia et al., 2019) y que consta de tres etapas: a) descripción del género discursivo al cual pertenece el texto; b) análisis de los aspectos pertenecientes a la superficie textual y su relación con el contexto (palabras, sintagmas, expresiones idiomáticas, metáforas, etc.); y c) estudio de los elementos culturales y sociales a los cuales nos remiten los análisis de la superficie textual.

MARCO TEÓRICO

La incorporación de la teoría de los imaginarios sociales y las representaciones al estudio de los medios de comunicación ha enriquecido el trabajo interpretativo (Dittus, Basulto y Riffo, 2017), debido a que ha dado un sustento epistemológico a elementos de orden simbólico presentes en las prácticas discursivas de la prensa.

En este apartado abordaremos la teoría de los imaginarios sociales y de las representaciones sociales para, posteriormente, realizar una distinción entre ambos.

LA TEORÍA DE LOS IMAGINARIOS SOCIALES

En la presentación de la revista Imagonautas (2011), dedicada al estudio de los imaginarios sociales, se afirma que "el estudio de los imaginarios sociales se ha posicionado como una novedosa "caja de herramientas" que permite ampliar los espacios de creación de conocimientos en las ciencias sociales" (2). Si bien esta aseveración enfatiza la idea de que los imaginarios sociales serían una suerte de recurso metodológico que posibilita mejorar las investigaciones, lo fundamental, a nuestro juicio, es el rico caudal epistemológico que otorga este concepto y el aporte a otras disciplinas, lo que ha llevado a Baeza (2015) a denominar a los imaginarios sociales como una "metateoría".

Uno de los autores fundamentales para el estudio de los imaginarios sociales es Cornelius Castoriadis (1989, 1995). De acuerdo con este autor, cada sociedad posee un conjunto de "significaciones imaginarias sociales" que tienen la capacidad de otorgar sentido a la vida en comunidad.

El ser-sociedad de la sociedad, son las instituciones y las significaciones imaginarias sociales que encarnan esas instituciones y que las hacen existir en la efectividad social. Estas significaciones le dan un sentido -sentido imaginario, en la acepción profunda del término, es decir, creación espontánea e inmotivada de la humanidad- a la vida, a la actividad, a las preferencias, a la muerte de los humanos, y al mundo que crean y en cual los humanos deben vivir y morir (Castoriadis, 1995: 67).

Estas "significaciones imaginarias sociales" corresponden a "creaciones libres", "ex nihilo" que se originan en un momento histórico determinado. Este aspecto es relevante, debido a que, para Castoriadis (1989), las "significaciones imaginarias sociales" se materializan en las instituciones, tales como leyes, normas, códigos, lenguas, etc., y nos sitúan en un periodo histórico. De esta manera, según el filósofo (1989), las "significaciones imaginarias sociales" corresponden a creaciones incesantes, espontáneas e ilimitadas de elementos simbólicos que permiten dar respuestas a los principales desafíos de la humanidad (¿quiénes somos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿para qué realizamos tal acción?, etc.) en una época dada. En este marco, Castoriadis (1989) utiliza una distinción entre "imaginario social instituido" e "imaginario social instituyente" con el objetivo de dar cuenta de aquello que se encuentra sedimentado en un periodo determinado y lo nuevo. El "imaginario social instituido" corresponde a lo que se encuentra dado en una sociedad, mientras que el "imaginario social instituyente" cuestiona lo establecido y propone nuevas formas de sentido. Esta tensión entre ambos tipos de imaginarios es trabajada por Baeza (2003, 2007, 2008, 2015), quien propone el concepto de "imaginario social dominante" e "imaginario social dominando". El primer concepto corresponde a los imaginarios sociales que se han impuesto de manera victoriosa por un periodo de tiempo en la esfera simbólica, en tanto que el segundo concepto pertenece a los imaginarios que han sido vencidos en esta lucha simbólica. De acuerdo con este sociólogo, "los imaginarios sociales corresponden a "múltiples y variadas construcciones mentales (ideaciones) socialmente compartidas de significancia práctica en el mundo, en sentido amplio, destinadas al otorgamiento de sentido existencial" (Baeza, 2003: 20). Para este autor, los imaginarios sociales se relacionan con el concepto de orden social, debido a que un determinado "imaginario social dominante" puede ser funcional a un orden económico y social imperante, así como un "imaginario social dominado" puede desestabilizar ese último. En lo que respecta a nuestra investigación, estos conceptos resultan pertinentes, dado que se puede evidenciar un "imaginario social dominante" en nuestro corpus, movilizado por el grupo El Mercurio S.A.P., que promueve un orden social de carácter neoliberal, y un "imaginario social dominado" o alternativo al dominante que lo tensiona. En esta línea, el movimiento estudiantil de 2011 puede ser concebido como matriz generadora de imaginarios sociales, que promueven la educación como un derecho garantizado por el Estado. Volveremos sobre esto más adelante.

LA TEORÍA DE LAS REPRESENTACIONES SOCIALES

Uno de los autores fundamentales para comprender las representaciones sociales es Serge Moscovici. Este autor, que se plantea desde la psicología social, entiende las representaciones sociales como "entidades casi tangibles" que "circulan, se cruzan y se cristalizan sin cesar en nuestro universo cotidiano a través de una palabra, un gesto, un encuentro. La mayor parte de las relaciones sociales estrechas, de los objetos producidos o consumidos, de las comunicaciones intercambiadas están impregnadas de ellas" (Moscovici, 1979: 27).

Destacamos dos elementos de esta definición. Por una parte, las representaciones sociales "circulan, se cruzan y se cristalizan" a través del discurso. Por la otra, estas se encontrarían en casi todas las circunstancias de interacción, una especie de concepción omnipresente en toda comunicación humana. Como se puede apreciar, la dimensión comunicativa es relevante para el estudio de las representaciones sociales y, debido a que esta dimensión es multiforme y se desarrolla por diferentes canales, las representaciones sociales adquieren características diversas. Esta definición es complementada por Jodelet (1984), para quien las representaciones sociales se presentan en "imágenes", "sistemas de referencia", "categorías" y "teorías" y consiste en el modo en que los sujetos sociales aprehenden los acontecimientos de la vida diaria, las características del medio ambiente y las informaciones insertas en el entorno. A su vez, Jodelet (1984) manifiesta que "la representación social es representación de algo y de alguien" (475), lo que pone de manifiesto su aspecto dialógico fundamental en la comunicación. En general, nos parece importante destacar el aporte de la teoría de las representaciones sociales, sobre todo la línea desarrollada por Jodelet (1984), quien operacionaliza este concepto en el ámbito de las ciencias sociales. En lo que respecta a la investigación, retomaremos el concepto de representaciones sociales visto como "imágenes culturales" (Jodelet, 1984) socialmente compartidas, que se pueden evidenciar en el corpus seleccionado sobre el movimiento estudiantil de 2011, tales como "el estudiante rebelde y subversivo", "el estudiante encapuchado" y "el estudiante delincuente".

DISTINCIÓN ENTRE IMAGINARIOS Y REPRESENTACIONES SOCIALES7

El empleo de los conceptos de imaginarios sociales y representaciones sociales va a depender de la disciplina, del objetivo de la investigación y de la red conceptual en la que se inscribe. En este sentido, un investigador que trabaja en ámbitos como la Educación, la Psicología o la Comunicación probablemente va a preferir el concepto de representaciones sociales, mientras que un investigador en Sociología, Antropología, Filosofía o Literatura privilegiará el uso de imaginarios sociales. Las razones de tal elección reposan, tanto en la tradición disciplinar como en el peso que poseen ciertos autores fundamentales (Castoriadis en Filosofía y Sociología, Moscovici en Psicología social, Durand en Antropología y Jodelet en Educación, etc.). De acuerdo con Baeza (2008), el concepto de representaciones sociales nos remite a un plano de significación más superficial, mientras que los imaginarios sociales nos remiten a un plano de significación más profundo y constitutivo de la vida en sociedad. En esta dirección, Carretero (2018) afirma que las representaciones sociales implican una introducción "más débil" en lo simbólico, a diferencia de los imaginarios sociales que abogan por una incursión "fuerte" en lo simbólico.

En lo que respecta a nuestra investigación, utilizaremos el concepto de representaciones sociales para abordar las "imágenes culturales" (Jodelet, 1984) presentes en los textos periodísticos sobre el movimiento estudiantil de 2011 y el de imaginario social con el objetivo de dar cuenta de la tensión estructural que atraviesa la sociedad expresada en "imaginarios sociales dominantes" e "imaginarios sociales dominados" (Baeza, 2003/2007/2008/2015). Esta opción teórica, de utilizar ambos conceptos para evidenciar objetivos distintos que se encuentran relacionados, se sustenta en una relación de complementación entre ambos. Es decir, el "imaginario social dominante" del orden neoliberal promovido en el corpus se nutre de las representaciones sociales que circulan en los textos analizados, tales como "estudiante delincuente", "carabineros garantes del orden público", "encapuchados violentos", "comerciante víctima", etc. A su vez, estas representaciones sociales movilizadas en los textos periodísticos se articulan en función de un determinado "imaginario social dominante".

ANÁLISIS

En este apartado se analizará una muestra de cuatro textos, dos noticias y dos cartas al director, que forman parte de un corpus más amplio sobre el movimiento estudiantil de 2011. Si bien esta selección es reducida, debemos argüir que se trata de una muestra intencionada que recoge los rasgos discursivos que son comunes al corpus. Estos rasgos corresponden a la construcción negativa de los estudiantes y positiva de los carabineros, así como también una argumentación a favor de un determinado orden social. Además, cabe mencionar que por razones de espacio solo se incorporó cuatro textos, cautelando que correspondieran a los diferentes géneros discursivos que componen la muestra original (géneros informativos y géneros de opinión).

(1) El Mercurio, 16/06/2011 Noticia

Marcha de ayer reunió a 7 mil personas.

"Una jornada marcada por las protestas se vivió ayer en la Capital. A las 9 de la mañana, tres estudiantes de la U. de Chile treparon a una señalética vial ubicada en la Alameda. Carabineros tuvo que interrumpir el tránsito para instalar un operativo de rescate que duró casi una hora. Al mediodía estudiantes, profesores y trabajadores (...) se unieron para marchar. La movilización que no estaba autorizada por la Intendencia reunió a más de 7 mil personas que marcharon (...). Mientras estudiantes clamaban por el fin del lucro en la educación (...) los trabajadores de Codelco demandaban una renacionalización del Cobre y mejores condiciones de trabajo. El recorrido se realizó con total normalidad, pero al final de la manifestación una minoría provocó una serie de incidentes en el parque Almagro. Todo comenzó cuando un caballo de carabineros embistió a una estudiante, por lo que los manifestantes comenzaron a agredir a los efectivos de fuerzas especiales. En medio de esta escaramuza, algunos participantes hirieron con botellas a los caballos. La movilización finalizó con 38 detenidos y 11 carabineros heridos. El Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter anunció que se va a aplicar todo el rigor de la ley para quienes vulneraron el orden público. "No corresponde que un grupo de estudiantes que quiera parar, crea que puede arruinarle la vida a los que quieren estudiar, que son muchos más, sentenció".

Este texto pertenece al género discursivo noticia y busca, como todo género informativo, comunicar a los lectores un acontecimiento contingente, en este caso, una masiva manifestación social en 2011. El procedimiento para comunicar dicho acontecimiento consiste en reportar los sucesos desde un enunciador reconocido (Moirand, 2007). En este texto, el ministro de interior Rodrigo Hinzpeter, mediante el modo de enunciación delocutivo8 (Álvarez, 2001), el relato se construye en tercera persona, "como si el mundo hablara solo" (Benveniste, 1971), configurando de este modo una "enunciación de característica objetiva" (Moirand, 2007).

En relación con los elementos que pertenecen a la superficie textual y que corresponden a lo que Moirand (2007) denomina "observables de la actividad discursiva", se puede identificar la manera en la que noticia califica el referente "marcha" o "manifestación". En efecto, la noticia construye una representación negativa de estos acontecimientos, como un fenómeno "no autorizado" y que genera desorden, debido a que intervienen grupos responsables de la violencia contra la policía. A su vez, la noticia pone en escena diferentes personajes, entre ellos, a los estudiantes. Estos últimos descritos como agentes responsables de acciones violentas. Aquí los "estudiantes" o "manifestantes" aparecen indiferenciados y son construidos como agentes activos, mediante oraciones transitivas, en la que los verbos de acción ("trepar", "unirse", "clamar", "agredir", "herir") participan en la representación negativa del estudiante. Nótese cómo se representa a la policía o a los carabineros, tanto como víctima del accionar de los estudiantes mediante el uso de oraciones pasivas, así como agentes activos en el rescate de los estudiantes en peligro, como se menciona al inicio de la noticia.

Estos elementos analizados nos remiten a los aspectos culturales y sociales que subyacen en la noticia y que se relacionan con el análisis discursivo. En este punto resulta pertinente incluir el concepto de imaginario social, porque nos permite estudiar, de acuerdo con Castoriadis (1995), los aspectos constitutivos de la sociedad y las fuerzas instituyentes que la atraviesan. En el ejemplo analizado, se puede evidenciar la promoción de un imaginario social del movimiento estudiantil y del sujeto estudiante, ambos construidos como una amenaza para el orden social neoliberal. De acuerdo con Baeza (2007), este último corresponde a un "imaginario social dominante" tensionado por un "imaginario social dominado", correspondiente a la demanda estudiantil que concibe la educación como un derecho social administrado por el Estado. Este último se encuentra, por cierto, invisibilizado en el texto. De este modo, la noticia se transforma en un espacio de circulación de elementos simbólicos que se inscriben en el discurso, tanto de representaciones sociales ("estudiante violento", "carabinero víctima") como de imaginarios sociales, en la que el "imaginario social dominante" (Baeza, 2003/2007/2008/2015) coincide con un determinado orden social de carácter neoliberal.

(2) El Sur, 24/09/2011

Noticia

Baja de ventas y daños materiales

Los difíciles días de los comerciantes de plaza Perú.

Cansados se encuentran los comerciantes aledaños a la plaza Perú, quienes han tenido que enfrentar cada jornada de movilizaciones y disturbios entre encapuchados y carabineros.

(...) vieron como un grupo de delincuentes intentaron saquear la farmacia Salco que se encuentra en el lugar. Atemorizados llamaron a carabineros (...). Bajas en las ventas

Estos locales tienen su mayor nivel de clientes entre los estudiantes y al no estar en clases, las ventas han disminuido considerablemente, alcanzando apenas a veces para pagar el arriendo (…).

No es distinta la situación para los trabajadores del local (...), quienes acusan haber llamado (...) a carabineros ante lo sucedido en la farmacia Salco y éstos tardaron en arribar, lo que permitió que los encapuchados, armados con piedras y otros elementos, actuaran impunemente. Apoyo a los estudiantes

A pesar de ser altamente afectados por todo lo que sucede, comerciantes son categóricos al dar su apoyo a la causa que mueve a los estudiantes, asumiendo que ellos mismos tienes hijos estudiando y entienden que es un tema que urge ser solucionado ahora.

(...) explican que les interesa una pronta solución del conflicto estudiantil, para poder retomar de alguna forma la normalidad (...)

Este extracto corresponde a una noticia publicada en el diario El Sur de Concepción. Al igual que el texto anterior, este género discursivo se caracteriza por una "enunciación de características objetivas" (2007), a través del uso del modo delocutivo9 (Álvarez, 2011) y del empleo del discurso referido10. En relación con lo anterior, resulta interesante destacar la fuente que utiliza la noticia para reportar los hechos acontecidos: los testimonios de los comerciantes de la Plaza Perú. A diferencia del texto anterior que utiliza una fuente oficial, esta noticia se elabora sobre la base de los testimonios de los comerciantes construidos como víctimas de la movilización estudiantil y de la acción de encapuchados.

En cuanto a los aspectos presentes en la superficie textual, es de notar la representación negativa que se construye del movimiento estudiantil. Esta se realiza mediante su vinculación con hechos de desorden, tales como "disturbios" y "saqueos", cuyos protagonistas son los estudiantes. En esta noticia, "estudiantes" y "encapuchados" se construyen como sujetos indiferenciados, lo que permite realizar la asociación estudiante-delincuente. De acuerdo con Cárdenas y Pérez (2017), la imagen del joven encapuchado "se utiliza metonímicamente para deslegitimar al movimiento estudiantil en su conjunto" y aparece, generalmente, enfrentándose con la fuerza policial. En esta noticia, esta última se construye como un agente pasivo, garante del orden público y que actúa solo cuando es solicitado, como se evidencia en la expresión lexicalizada en el español de Chile "llamar a carabineros". Otro agente importante de esta noticia corresponde a los comerciantes, quienes son descritos como víctimas de la acción de los encapuchados. Este participante, que declara estar "cansado" de los enfrentamientos y dificultades económicas producto de la disminución de sus ventas, posee un rol central en el texto. Se trata, en efecto, del "objeto del discurso", en el sentido de Grize (1998), quien evidencia un doble comportamiento discursivo: expresa su descontento con la situación y apoya las causas de los estudiantes. En la noticia se reporta de manera indirecta la argumentación de los comerciantes, quienes señalan su comprensión, dado que poseen hijos que son estudiantes. Como se puede apreciar, la construcción del agente "los comerciantes" es compleja y a través de este se puede abordar una representación de las causas que originan el movimiento estudiantil. De esta manera, la noticia evidencia la tensión entre un "imaginario social dominante" (Baeza, 2003/2007), que corresponde al orden neoliberal, y un "imaginario social dominado" (Baeza, 2003/2007/2008/2015), que emerge mediante la representación del sentir de los comerciantes de Plaza Perú en relación con las demandas del movimiento estudiantil. Estos imaginarios sociales se apoyan en las representaciones sociales que circulan en el texto ("estudiante encapuchado", "carabinero víctima") para introducirse en los aspectos nucleares de la conformación social.

(3) El Mercurio, 10/06/2011

Carta al director

Señor director:

¿De nuevo al abismo?

Las noticias de estos días, con marchas de protesta casi diarias, con ataques arteros a Carabineros, con destrozos millonarios en liceos, con ataques de palabra y obra a ministros, y, peor aún, con la casi certeza de que esta vorágine que recién comienza nos puede llevar a lo que ya vivimos al comienzo de la década de los 70, deben hacernos a todos recapacitar.

Tal vez la Concertación vea en esto un fracaso del gobierno de la Alianza y, con ello, la seguridad de que recuperará el gobierno.

Hagamos un ferviente llamado a todos sus prohombres a pensar en la patria, en claro riesgo de demolición, y urjámoslos a que, como chilenos con el corazón bien puesto, busquemos todos juntos una salida por el bien de Chile. Raimundo Charlín Edwards

Este texto pertenece al género discursivo carta al director y busca, como todo texto de opinión, expresar el punto de vista de un sujeto en relación con un acontecimiento de actualidad, en este caso, el movimiento estudiantil de 2011. Para llevar a cabo este propósito, este género discursivo emplea del modo de enunciación elocutivo11 a través del cual el sujeto se hace responsable de la enunciación del texto (Álvarez, 2001). De acuerdo con Moirand (2007), este género discursivo pone en escena una "enunciación de característica subjetiva", para lo cual el sujeto moviliza una serie de argumentos para defender una tesis u opinión. Se trata, desde una perspectiva de tipologías textuales, de un texto argumentativo.

En relación con los aspectos presentes en la superficie textual, el autor de la carta al director crea una "puesta en escena" particular (Álvarez, 2001), en la que las "marchas de protesta casi diarias, con ataques arteros a Carabineros, con destrozos millonarios en liceos, con ataques de palabra y obra a ministros" contribuyen a configurar la idea de una crisis total con características apocalípticas. De acuerdo con el autor del texto, esta situación fue experimentada anteriormente durante el gobierno de Salvador Allende, por lo cual habría que tomar medidas ("busquemos todos juntos una salida por el bien de Chile") para evitar este fatal desenlace. En este sentido, el título de la carta al director, "¿De nuevo al abismo?", se condice con esta determinada "puesta en escena" (Álvarez, 2001). En el lenguaje de Grize (1998), se trataría de una "esquematización" que propone el locutor del texto a su destinatario, es decir, de la construcción por medio del lenguaje de un micro universo que se sustenta en una serie de presupuestos compartidos. Esta esquematización, según Grize (1998), se presenta como una realidad plausible que el destinatario puede aceptar o rechazar. De esta manera, esta carta al director se sitúa en una perspectiva dialógica, entre un locutor que presenta una "esquematización" dirigida hacia un destinatario en función de lo que él considera una realidad plausible.

En la carta se puede evidenciar la representación de varios actores que van a jugar un rol en la "esquematización" que propone su autor. En primer lugar, se infiere que los estudiantes, quienes no son mencionados explícitamente, serían los responsables de las "marchas de protestas casi diarias", de los ataques contra la fuerza policial, los ministros y los liceos. En segundo lugar, los carabineros, representados como víctimas de las movilizaciones. En tercer lugar, la conglomeración de centro-izquierda Concertación, que es representada como oportunista y a la espera de retomar el gobierno. Un aspecto a destacar corresponde a la representación de la "patria" como una entidad en riesgo, que necesita de los "chilenos con el corazón bien puesto" para ser salvada. Esta última imagen corresponde a algo habitual en el discurso político (Charaudeau, 2005), sobre todo en el discurso de derecha, en que la patria se representa como una entidad en riesgo que necesita de un esfuerzo moral de sus miembros para ser resguardada.12

En relación con los aspectos culturales y sociales, se puede evidenciar un "imaginario social dominante" movilizado por el autor que promociona un orden social neoliberal en riesgo. Este imaginario se sustenta en las representaciones sociales que circulan ("estudiante violento", "carabineros víctimas", "políticos de centro izquierdas pro movilizaciones" y "la patria en peligro") y que permiten deslegitimar la movilización social, concebida como una amenaza para la nación. A su vez, se puede observar la invisibilización, por parte del locutor, de la causa estudiantil condensada en un "imaginario social dominado".

(4) El Sur, 24/10/2011

Carta al director

Protestas

Señor director:

Casi todos los días hay protestas de distinta índole ¿Qué culpa tienen nuestros Carabineros de eso? Los que protestan por lo general son estudiantes o delincuentes -a la fecha ya no se sabe quién es quién-, que se preparan para ello. Buscan piedras y todo tipo de elementos contundentes, bombas incendiarias, neumáticos para quemar, instalar barricadas, etc., pero no para protestar, sino para atacar alevosamente a hombres que están a cargo de mantener el orden y la seguridad pública -Carabineros-, la fuerza pública de que se vale el Estado, como medio coercitivo, para hacer cumplir las leyes a todos los habitantes. No veo manifestaciones o protestas que busquen el sentido real sin tener que herir, golpear o maltratar de obra a un carabinero que lo único que debe hacer es cumplir con un deber.

Jaime Alvarado Martínez

Este texto pertenece al género discursivo carta al director y se caracteriza por una "enunciación de carácter subjetiva" (Moirand, 2007). Como se señaló, aquí el locutor se hace responsable de su enunciación a través del uso del modo elocutivo y la inscripción de su nombre al final del texto.

En cuanto a los aspectos presentes en la superficie textual, se destaca la representación negativa de los estudiantes, que aparecen asociados a los "delincuentes". El procedimiento que utiliza el autor de la carta consiste en el empleo de oraciones transitivas cuya acción recae sobre carabineros y la descripción en detalle de las acciones ("(ellos) buscan piedras y todo tipo de elementos contundentes, bombas incendiarias, neumáticos para quemar, instalar barricadas"). Por su parte, la fuerza policial es descrita como víctima de la acción de los estudiantes. Nótese la manera de reproducir este referente ("nuestros Carabineros", "hombres que están a cargo de mantener el orden y la seguridad pública", "Carabineros", "la fuerza pública", "un carabinero que lo único que debe hacer es cumplir con un deber"), lo que permite reforzar la idea de víctima sobre la cual recae la acción. De este modo, la descalificación de los referentes "estudiante" y "manifestaciones estudiantiles" y la valoración del trabajo de la fuerza policial participan en esta "esquematización", en el sentido propuesto por Grize (1998). Se trata, de acuerdo con el autor, de un micro universo plausible creado por el locutor dirigido hacia un destinatario, que comparte ciertos valores y creencias, con el objetivo de influir sobre él.

En relación con los aspectos sociales y culturales, se puede evidenciar la promoción de un "imaginario social dominante" (Baeza, 2003/2007/2008/2015), por parte del locutor, que promueve un estado de derecho que resguarda el orden público. Este imaginario se apoya en las representaciones sociales ("estudiante delincuente", "carabinero víctima") con el objetivo de deslegitimizar y criminalizar el movimiento estudiantil. Al igual que en los textos anteriores, este "imaginario social dominante" se encuentra en correlación con un orden neoliberal promocionado por las élites del país.

A modo de síntesis, el análisis de esta muestra intencionada del corpus nos permiten relevar tres elementos centrales. En primer lugar, la manera como El Mercurio y El Sur construyen una representación particular del sujeto estudiante en el contexto del movimiento estudiantil de 2011, que resalta sus aspectos negativos (violento, delincuente, radical, encapuchado, etc.). En segundo lugar, se destaca en el corpus la construcción positiva de los carabineros, concebidos en tanto víctima de la acción de los estudiantes como agentes garantes del orden público y de la ciudadanía. En tercer lugar, se puede evidenciar la tensión entre un "imaginario social dominante", que promueve un orden social de carácter neoliberal, y un "imaginario social dominado" (Baeza, 2003/2007/2008/2015), que legitima la educación como un derecho social y público.

HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UN PERFIL MEDIÁTICO DEL GRUPO EL MERCURIO S.A.P

Los elementos anteriormente señalados nos permiten introducir la noción de perfil, definido por el Diccionario de la Real Academia Española como un "conjunto de rasgos peculiares que caracterizan a alguien o algo". De esta definición, nos interesan estos "rasgos peculiares" representativos de una entidad. Kerbrat-Oreccioni (2002), desde una perspectiva de análisis del discurso en interacción, propone la noción de "perfil comunicativo". Para esta autora, "es posible pensar que los diferentes comportamientos comunicativos de la misma comunidad obedecen a una coherencia profunda, que crean un "sistema" y forman lo que Weirzbicka llama redes de "conspiraciones". A partir de esta definición, nos interesa resaltar la "coherencia profunda" que existe entre estos elementos y que podrían dar origen a un "sistema". Visto lo anterior, entenderemos como perfil mediático un conjunto de rasgos distintivos que posee un medio de comunicación, en nuestro caso del grupo El Mercurio S.A.P., a propósito de un acontecimiento social y que, en su totalidad, forman un sistema coherente acorde a su perspectiva ideológica.

Los rasgos distintivos que evidenciamos en los análisis de los medios El Mercurio y El Sur son fundamentalmente tres: a) una representación negativa de los estudiantes vinculándolos con acciones violentas; b) una representación positiva de la fuerza policial concebida como víctima; y c) la promoción de un orden neoliberal a través de la presentación de los hechos (noticias), como también en argumentaciones que legitiman esta perspectiva (cartas al director). En este punto resulta fundamental el concepto de "imaginarios sociales dominantes" planteada por Baeza (2003, 2007, 2008, 2015), dado que nos permite abordar las construcciones simbólicas profundas que atraviesan el texto. En esta línea, se encuentran tanto las representaciones sociales ("estudiantes delincuentes", "estudiantes violentos", "estudiantes encapuchados", "carabineros víctimas", "comerciantes víctimas"), como los imaginarios sociales. Las primeras dan cuenta de las imágenes culturales socialmente compartidas (Jodelet, 1984), mientras que los segundos se apoyan en estas representaciones sociales para introducirse en los aspectos constitutivos y estructurales de la vida en sociedad, como el orden social neoliberal y la seguridad pública.

Con el objetivo de profundizar en el perfil mediático del grupo El Mercurio S.A.P., creemos que es importante indagar sobre los conflictos de intereses y las perspectivas ideológicas (Mannheim, 1997) que subyacen a este grupo mediático.

LA CONCENTRACIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL ROL DEL GRUPO EL MERCURIO S.A.P.

En el marco del retorno a la democracia, la prensa escrita chilena sufrió importantes transformaciones entre las cuales destaca la concentración de los medios de comunicación en dos grandes conglomerados: El Mercurio S.A.P. y el consorcio periodístico de Chile (COPESA S.A.) (Mõnckeberg, 2007; 2005; Gronemeyer y Porath, 2017; Sunkel y Geoffroy, 2001). De acuerdo con Sunkel y Geoffroy (2001), una las características de la prensa chilena es la relación entre esta excesiva concentración y existencia de un "monopolio ideológico". En efecto, según estos autores, la prensa chilena exhibe un "monopolio ideológico" que promueve los valores y creencias del empresariado chileno.

Un grupo caracterizado por su adhesión al neoliberalismo y a las posturas conservadoras desde un punto de vista valórico (Sunkel y Geoffroy, 2001). Esta idea es compartida por Couso (2012), quien afirma que los medios de comunicación chilenos, sobre todo la prensa escrita, poseen un marcado sesgo ideológico que invisibiliza otras perspectivas. Para este autor, el duopolio COPESA y El Mercurio S.A.P. exhibe prácticamente la misma línea editorial en todos los medios que controla. Esto ha llevado a Corrales y Sandoval (2005) a evitar el concepto de duopolio, privilegiando el de "monopolio ideológico". Este "monopolio ideológico" operaría, de acuerdo con los investigadores (2005), en dos sentidos. Por un lado, posiciona un determinado punto de vista sobre el modelo económico y, por otro lado, presiona e influye, a través del financiamiento privado por concepto de la publicidad, sobre el contenido y las líneas editoriales de los medios. A este respecto, González (2006) se interroga sobre el rol de la prensa en el contexto del conflicto estudiantil que, como se mencionó, generó crispaciones entre el Estado y los grupos privados que poseen intereses en el mundo educacional:

¿Cómo actúa un medio liberal en este contexto? ¿qué tan liberal o autoritario, es el discurso que se despliega, en función de las condiciones materiales en que se ejerce la función de informar? Posturas que podrían superponerse y/o representar un marco de acuerdo para la mantención de intereses que operan en un mercado altamente concentrado (González, 2006: 6).

De acuerdo con Mõnckeberg (2009), Chile es un caso paradigmático de concentración de los medios de comunicación. Si bien este fenómeno acontece en otros países, en ninguno se presentan niveles tan altos de concentración. Esta situación traería, según el Colegio de Periodistas de Chile (2016: 48), varias consecuencias, entre ellas: a) la consolidación del modelo neoliberal; b) la preponderancia del mercado de la publicidad que ejerce presión sobre los contenidos; y c) la subordinación de las relaciones sociales a las dinámicas de mercado.

En relación con estas consecuencias, ha sido posible evidenciar en los análisis anteriores la promoción, por parte del grupo El Mercurio S.A.P., de un determinado orden social. Este tenía como eje la representación negativa de los estudiantes y positiva de las fuerzas del orden a través del uso de verbos, palabras y expresiones sintácticas. De esta manera, este "monopolio ideológico" legitima y valida en los diferentes géneros discursivos revisados una determinada construcción social de la realidad, en concordancia con un "imaginario social dominante".

En este marco de concentración, el diario El Mercurio juega un rol importante. En efecto, de acuerdo con los datos aportados por VALIDA en 2010, los grupos El Mercurio S.A.P. y COPESA controlan entre el 95% y el 99% del total del mercado de lectores. El Mercurio S.A.P. concentra un 53%, mientras que COPESA un 46 %. Al mismo tiempo, la participación en el mercado de la publicidad arroja que El Mercurio concentra el 51,4 %, mientras que COPESA solo un 15, 12 %.13 Como se puede evidenciar, El Mercurio posee un papel clave en la concentración del mercado de lectores y de la publicidad. Como afirman Sunkel y Geoffroy (2001), esta concentración de la prensa escrita, especialmente de El Mercurio, viene acompaña de un sesgo ideológico, lo que pone en peligro el pluralismo y la libertad de prensa.14

En los estudios llevados a cabo por Armand Mattelart y su equipo de investigación (Mattelart, Mattelart y Piccini, 1970; Mattelart 1970) desde la década de los 60' sobre El Mercurio, se han evidenciado la promoción en este diario de una ideología liberal y su dependencia del capital extranjero. En relación con ideología liberal, Mattelart (1970) afirma que El Mercurio orienta la opinión pública hacia el establecimiento de una sociedad de consumo liberal mediante discursos moralistas y conservadores. "Es justamente por su aspecto moralista que el medio de comunicación de masas liberal es el más peligroso para la formación o la deformación de la conciencia de los individuos" (149). Concerniente a la dependencia del exterior, Mattelart (1970) indagó y documentó en los conflictos de intereses del grupo Edwards (dueño del Mercurio S.A.P.) y de sus relaciones con grupos financieros nacionales e internacionales. Esta senda fue continuada posteriormente por María Olivia Mõnckeberg (2001/2005/2007/2009), quien afirma que dichas prácticas se han mantenido e incrementado a lo largo del tiempo. Para esta autora, durante la última década han aumentado los conflictos de intereses y los lazos entre El Mercurio y las corporaciones privadas en el ámbito de la educación, lo que ha quedado en evidencia al momento de abordar el conflicto estudiantil en la prensa.

CONSIDERACIONES FINALES

En este trabajo analizamos cuatro textos publicados en los periódicos El Mercurio y El Sur en torno al movimiento estudiantil de 2011 a través del abordaje de los imaginarios sociales y las representaciones. Para llevar a cabo este propósito, utilizamos el Análisis del Discurso de origen francés con el objetivo de proponer un perfil mediático de la empresa El Mercurio S.A.P. A partir de lo anterior nos parece interesante resaltar tres elementos:

  1. 1. En primer lugar, plantear el desafío metodológico y epistemológico que consiste en trabajar con los conceptos de imaginarios sociales y representaciones. A lo largo del trabajo, nos enfrentamos a diversas dificultades sobre cómo hacer operativa estos conceptos de naturaleza abstracta y de qué manera se inscriben en el discurso. Para resolver estas dificultades, utilizamos el Análisis del Discurso de raigambre francesa que pone el acento en las palabras y en las relaciones de estas con sus condiciones de producción (Charaudeau y Maingueneau, 2005). Junto a ello, se consideró el género discursivo al cual pertenece el texto y se articularon los elementos presentes en la superficie textual con otros de orden simbólico, como los imaginarios sociales y las representaciones. En suma, se propuso una metodología de trabajo utilizada anteriormente (Segovia, Basulto y Zambrano, 2018; Segovia et al., 2019), que relaciona fenómenos discursivos y simbólicos. Si bien esta propuesta permite dar cuenta de las dinámicas discursivas a las cuales están sometidas los conceptos de imaginarios sociales y las representaciones, esta se encuentra lejos de agotar las posibilidades interpretativas y explicativas que poseen estos conceptos.

  2. 2. Este trabajo evidenció la representación negativa de los estudiantes en el corpus seleccionado para estudiar el movimiento estudiantil de 2011. Los principales mecanismos utilizados por El Mercurio y El Sur corresponden a las asociaciones estudiante-delincuente, estudiante-encapuchado y estudiante-violento. Estos elementos aparecen en el discurso a través de determinadas construcciones sintácticas (principalmente oraciones transitivas), cuya acción recae sobre las fuerzas policiales, los comerciantes y las instituciones. Esta manera de representar a los estudiantes deslegitima su causa al mismo tiempo que contribuye a la criminalización del movimiento. En esta línea, la criminalización corresponde, a nuestro juicio, a un efecto de sentido del discurso y este trabajo confirma las investigaciones anteriores sobre este fenómeno en la prensa (Llanos, 2015; Pérez, 2016; Cárdenas, 2016).

  3. 3. La propuesta de perfil mediático de El Mercurio S.A.P. intenta abordar los rasgos peculiares que posee este grupo al momento de tratar el conflicto estudiantil de 2011. Este trabajo se centró en tres aspectos, a saber: la representación negativa de los estudiantes, la representación positiva de las fuerzas policiales y la promoción de una ideología neoliberal. Esto implica dejar otros aspectos en un segundo plano, tales como el tipo de fuente privilegiada, el estudio de las condiciones de producción de los textos noticiosos y una caracterización de los columnistas del diario. En relación con lo anterior, consideramos que sería pertinente abordar con mayor profundidad los conflictos de intereses que posee el diario, sobre todo cuando se debate sobre educación y en qué medida la propuesta ideológica del periódico coincide con un determinado orden social.

FINANCIAMIENTO

Este artículo fue elaborado en el marco de los proyectos FONDECYT Postdoctorado N° 3170473, dirigido por el Dr. Oscar Basulto G, y VRID Iniciación 219.062.059-INI, dirigido por el Dr. Pablo Segovia L.

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1 El Mercurio fue fundado por Agustín Edwards Ross enjunio de 1900. Se trata es un medio de distribución nacional y circulación diaria, asociado al "Grupo de Diarios de América" (GDA), actualmente conformado por once medios que se encuentran entre los principales de Latinoamérica. El diario El Mercurio, además, pertenece a la empresa "El Mercurio Sociedad Anónima Periodística". Su actual propietario es Cristián Edwards del Río y el año 2011 su propietario era el importante empresario chileno Agustín Edwards Eastman. De acuerdo con San Martín (2011), El Mercurio "desde sus orígenes se ha caracterizado por una línea editorial conservadora, manteniendo una férrea oposición al gobierno de la Unidad Popular (1970-1973) y un fuerte apoyo al gobierno militar de Augusto Pinochet; sólo tras la publicación del Informe Rettig pasó de hablar de «presuntos detenidos desaparecidos» a «víctimas de violaciones de derechos humanos» (4).

2El diario El Sur fue fundado el año 1882 en la ciudad de Concepción. Se trata de un medio de circulación diaria y con distribución en toda la región del Bío-Bío. En sus orígenes, este medio se vinculaba al Partido Radical, perteneciendo por más de 100 años a la familia Lamas. Su línea editorial se caracterizaba por su aspecto tradicional, moderado y respetuoso del desarrollo local. En 2006, este medio es adquirido por la empresa "El Mercurio S.A.P.", adscribiendo a la línea conservadora del consorcio (San Martín, 2011; Gronemeyer y Porath, 2017). Durante el año 2011, su director fue Mauricio Rivas Alvear, quién ocupó el cargo hasta el 2015.

3Sistema electoral vigente hasta el 11 de marzo de 2018. Para una mayor profundización, véase en https://bit.ly/30WX0Ks

4Véase https://bit.ly/2XdAv2L

5Entre los participantes que defienden la transición política se encuentran J. J. Brunner, E. Tironi, entre otros, y quienes criticaban la transición M. Garretón, T. Moulian, J. Bengoa, G. Salazar, entre otros. Para una mayor profundización, véase Pinedo (2018).

6De acuerdo a la encuesta CERC, las demandas del movimiento estudiantil alcanzaron un 89% de aprobación, mientras que el gobierno de Sebastián Piñera un 22%, lo que obligó a este último a realizar cambios en este ministerio (tres en total) para afrontar este problema.

7Para un mayor desarrollo de esta distinción, véase el texto de Segovia, Basulto y Zambrano (2018).

8Modo de enunciación basado en la utilización de la tercera persona singular.

9Ver nota al pie anterior.

10El discurso referido, también conocido como estilo directo o indirecto en Literatura, corresponde a un procedimiento que consiste en introducir en un texto palabras de otro locutor o "ajenas" a este. Para un mayor desarrollo, véase el Diccionario de Análisis del Discurso (Charaudeau y Maingueneau, 2005).

11Modo de enunciación basado en la utilización de la primera persona singular o plural.

12Véase el trabajo de Munizaga (1983).

13Datos aportados por la revista de la Asociación Nacional de Avisadores (ANDA) en 2003.

14De acuerdo con el informe Günther (Citado por Corrales y Sandoval, 2005), el pluralismo y la libertad de prensa peligran cuando un medio concentra más del 20% del mercado. A su vez, la Comisión Europea en 1992 publicó el Libro Verde, en que propone la necesidad de limitar la concentración de los medios de comunicación en Europa. Véase https://bit.ly/3gkET7r

Recibido: 29 de Mayo de 2019; Aprobado: 26 de Noviembre de 2019

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