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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum vol.35 no.2 Talca dic. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762020000200350 

RESEÑA

GALLEGOS CUIÑAS, ANA. LAS NOVELAS ARGENTINAS DEL SIGLO 21. NUEVOS MODOS DE PRODUCCIÓN, CIRCULACIÓN Y RECEPCIÓN

1Grado en Filología Hispánica por la Universidad de Navarra, España y Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Granada, España. Correo electrónico: sarahceniceros96@gmail.com

GALLEGOS CUIÑAS, ANA. ., LAS NOVELAS ARGENTINAS DEL SIGLO 21. NUEVOS MODOS DE PRODUCCIÓN, CIRCULACIÓN Y RECEPCIÓN. ., , NEW YORK: :, PETER LANG, ,, 2019. ,, 160p. PÁGINAS

En Las novelas argentinas del siglo 21. Nuevos modos de producción circulación y recepción, Ana Gallego Cuiñas realiza un recorrido por las nuevas propuestas estéticas -y materiales- de la narrativa latinoamericana del siglo XXI. De este modo, los aportes de la autora residen en un análisis de este nuevo fenómeno bajo distintas ópticas. Así, lleva a cabo un recorrido literario de las producciones narrativas latinoamericanas del siglo XXI que poseen su propia identidad. Por un lado, la autoría está en "femenino" -lo que implica la presencia de mujeres frente al Boom latinoamericano, protagonizado por hombres- y, por otro, la (re)conceptualización de categorías como escritor, lector, libro y editorial -modos de producción y circulación-. De este modo, la lectura de la autora no es, meramente, estética, sino material ya que determina el modo de recepción y lectura de una obra.

Dentro de esta perspectiva, Ana G. Cuiñas trabaja un corpus limitado de obras para establecer determinadas líneas estéticas. No obstante, si se contextualiza cualquier análisis de la novela argentina del siglo XXI se debe poner especial atención a una serie de elementos primordiales para establecer algunas conclusiones. Es decir, la autora pone de manifiesto la importancia del aspecto económico -material- en la circulación de las nuevas poéticas argentinas, no solo el simbólico. Así pues, las principales aportaciones que hace este libro al estudio de lo material son: la profesionalización del escritor y su espectacularización; el cambio en la experiencia lectora, del ámbito privado al público a través de los festivales literarios; la transformación de la literatura en "cultura literaria"; el fenómeno de las editoriales independientes como alternativa a una narrativa normativa y, a su vez, como gatekeepers que permiten a los escritores acceder, una vez adquirido capital simbólico, a grandes editoriales y así, poder acceder a la categoría de "literatura mundial" a través de su traducción. Por último, la autora aborda el papel que ejercen las listas de autores como Granta o Bogotá39 en la circulación de estos autores dentro del mercado hegemónico europeo.

El libro se divide en cuatro capítulos. En el primero, la autora aporta una serie de claves para poder entender el valor del objeto literario en el siglo XXI. Así, en el preámbulo marca la variabilidad en el juicio de tasación de lo literario, siempre sujeto a factores económicos y sociales, así como la continua disputa entre academia y mercado. Dentro del mercado, los dos marcos desde los que se pueden tasar el objeto literario son el mundial y el local. El primero responde a una voluntad de homogeneizar el lenguaje y buscar poéticas que puedes adscribirse a cualquier territorio, por lo que se produce una desterritorialización en aras de producir una literatura traducible y -por tanto- mundial. Sin embargo, frente a este mercado hegemónico, el local, formado por editoriales independientes, apuesta por la bibliodiversidad, es decir, un capital simbólico nacional con un lenguaje ilegible cuyo público es especializado. Tras establecer la dicotomía entre ambos mercados, Gallego Cuiñas explica los mecanismos del mercado para visibilizar a un autor y su obra con el objetivo de aumentar su tasación, frente a la crítica, que considera "inestimable" el valor del texto. Así pues, las estrategias del mercado residen en la novedad -como objeto de deseo- y la espectacularización del autor, a través de entrevistas, charlas, etc., que se consume al mismo nivel que la obra, al mismo tiempo que muestra su material de investigación, en una continua búsqueda de anclaje de la ficción con lo real, que conduce a la revalorización del género del testimonio y de la crónica latinoamericana. Por último, la autora cede el papel de la tasación de la literatura a nuevos agentes como las editoriales, festivales y talleres -estos dos últimos los aborda en los siguientes capítulos-. Además, aclara cuáles son las posiciones jerárquicas dentro del mercado global, es decir, España por encima de lo latinoamericano, así como el castellano ocupa una posición inferior al inglés en la vía de acceso al mercado internacional.

En el segundo capítulo, Gallego Cuiñas fija el corpus de obras y autores de su análisis bajo dos criterios: la primera publicación debe ser una novela, a su vez, publicada a comienzos del siglo XXI -como La Virgen Cabeza de Cabezón Cámara, El grito de Abatte, Opendoor de Havilio, La comemadre de Larraquy, entre otras-. Bajo este foco de análisis la autora analiza no solo las propuestas estéticas de la novela argentina, sino su posición política en el mercado. De este modo, considera como postura política su relación con la tradición -por lo que las emparenta con aquellos autores de la tradición argentina que (re)leyeron y (re)interpretaron su literatura en un espacio de resistencia "glocal"-. En este sentido, los autores citados, al igual que los escritores del XXI, se alejaron de estéticas canónicas -europeas- como el exotismo, la magia, lo primitivo, entre otros. Por ello, los nuevos autores latinoamericanos "rebuscan" en la tradición para encontrar un espacio desde donde ser leídos. De este modo, las obras que conforman el corpus de la autora comparten líneas estéticas como el cuerpo -objeto de consumo en la sociedad neoliberal-; la violencia, también ejercida contra los cuerpos; la frontera, ya no como límite entre barbarie y civilización, ya que están entremezcladas en una "civilibarbarie"; por último, la locura -barbarie- como otra vía de conocimiento.

En el tercer capítulo, la autora identifica los mediadores de la literatura argentina del XXI: las editoriales independientes, gatekeepers, los talleres literarios y los festivales de literatura. El primero constituye para Gallego Cuiñas un dispositivo que bien actúa como agente, filtro -acumulación de poder simbólico- de algunos autores y obras, que luego son traducidos y circulan en el mercado global; bien como vía de resistencia ya que dichas escrituras se construyen en virtud de representaciones de la realidad subjetiva y, por tanto, marginales. El segundo fenómeno, los talleres literarios, supone un particular espacio de productividad literaria. De este modo, los autores jóvenes latinoamericanos son talleristas -como Selva Almada- y, a su vez, recibieron formación literaria en talleres. Así, estos actúan como gatekeepers ya que se enseña a "escribir" y "publicar", al mismo tiempo que se generan más profesores de taller. Como bien dice la autora, el fenómeno del taller no ha sido objeto de investigación, a pesar de constituir un reflejo de la sociedad neoliberal y capitalista, es decir, sacar rentabilidad económica a la literatura como ejercicio enseñable, que desacraliza al autor y despoja a la literatura de su "aura" romántica. Por último, los festivales literarios se reciben como un acto de carácter público con el objetivo de ofrecer un mayor acceso a la cultura a todos los sectores de la población. No obstante, se convierte en un fenómeno que -desvinculado de lo comercial ya que apuesta por la cultura local- desliteraturiza y produce una performance en la que se entremezclan diversas artes en un espacio de comunicación y debate comunitario. Así pues, la autora apunta el cambio de la literatura -y la lectura como ejercicio privado, íntimo y solitario- a la "cultura literaria". De la mano de los festivales, emergen las listas de escritores como Granta o Bogotá39, ambas siguen valores de tasación neoliberal como lo nuevo y lo joven. Estas influyen en la formación del gusto literario, así como en la circulación de autores, pertenecientes a un ámbito nacional, en el espacio internacional.

Por último, en el cuarto capítulo, dedicado a la escritura de carácter feminista, la autora realiza un análisis, tanto de las estéticas de estas nuevas escritoras argentinas del siglo XXI, como de la implicatura política de sus obras. Cabe agradecer su franqueza en torno a la invisibilidad de estas autoras por parte de la crítica más consagrada. Así pues, la "literatura mundial" - aquella que la autora caracteriza como filtro homogeneizador de estéticas para favorecer su circulación- ha promocionado una serie de obras de autoras bajo roles estereotipadamente "femeninos" -propios de la perpetuidad de una sociedad patriarcal- como bien ejemplifica la autora. No obstante, las escritoras que irrumpen en este siglo promueven una lucha abiertamente feminista como Selva Almada, Chicas muertas, Samanta Schweblin, Distancia de rescate y Mariana Enríquez, Este es el mar. Dichas obras (de)construyen los temas de la escritura "de mujeres" para volver a reconstruirlos como la maternidad, el amor romántico y la violencia machista. De este modo, estas autoras escriben -como denomina la autora- desde la oscuridad, las sombras, es decir, aquello que no se ha mostrado, para buscar la desacralización de los topoi ya citados. Así, su postura feminista -de resistencia- es, claramente, política, frente a una sociedad civil que, tal y como muestra Almada en Chicas muertas no protege a las mujeres, las silenciadas, por lo que la violencia y el crimen se prolongan hasta el Estado en la impunidad y ocultación de la verdad. Por tanto, las autoras rechazan la única verdad de la sociedad patriarcal para poder mostrar así la otra verdad, las parcialidades, en definitiva, la oscuridad de lo sacralizado: la maternidad, el amor romántico y el cuerpo -este último como única verdad de una sociedad neoliberal.

Recibido: 08 de Mayo de 2020; Aprobado: 09 de Mayo de 2020

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