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Journal of technology management & innovation

versión On-line ISSN 0718-2724

Journal of Technology Management & Innovation vol.11 no.1 Santiago  2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-27242016000100006 

Research Articles

¿Es Compatible la Educación a Distancia con la Pedagogía Ignaciana?


Mario E. Diaz Duran 1

(1) Departamento de Ciencias Contables, Universidad Católica del Uruguay E-mail: maediaz@ucu.edu.uy


Resumen: A partir de la difusión de la escritura y la aparición revolucionaria de la imprenta, a lo largo del tiempo, los educadores han ido incorporando distintas herramientas, para agregar valor al proceso educativo, pero sin duda la de mayor impacto, ha sido internet y el desarrollo de innumerables aplicaciones educativas.

Bajo ese punto de vista, analizaremos el modelo pedagógico en el cual se centra la educación a distancia y cómo se interrelacionan los tres polos de la tríada didáctica: docente/estudiante/conocimiento o saber, mediante los procesos que están implícitos en el acto educativo Por otro lado, la Pedagogía Ignaciana es un concepto amplio que ofrece una visión cristiana del mundo y del ser humano, una dirección humanista para el proceso educativo y un método personalizado, crítico y participativo, cuyo comienzo podemos situarlo en el siglo XVI con la Ratio Studio-rum. La meta es ayudar a formar el ser humano a través del proceso educativo formal y no formal.

En el presente paper se estudia si son compatibles las nuevas tendencias de la educación virtual o a distancia, que se podrían sintetizar en masifica-ción, diversidad y combinación de estudio-trabajo y la Pedagogía Ignaciana de tradición centenaria, pero que siempre ha incorporado los nuevos desarrollos de las ciencias y las tecnologías.

Palabras claves: Pedagogía; Educación Virtual; Docencia; Ambientes Virtuales de Enseñanza Aprendizaje; TICE


Abstract: From the spread of writing and the revolutionary advent of printing, over time, educators have incorporated various tools to add value to the educational process, but certainly the greatest impact has been the internet development of many educational applications.

Under that view, we analyze the pedagogical model in which distance education centers and how the three poles of the Triad are interrelated teaching: teacher / student / knowledge or know, through the processes that are implicit in the educational act Moreover, the Ignatian Pedagogy is a broad concept that offers a Christian vision of the world and of man, a humanist direction to the educational process and personal, critical and participatory approach, whose beginning can place it in the sixteenth century with the Ratio Studiorum. The goal is to help shape the human being through formal and informal education.

In this paper we study if they support the new trends in virtual or distance education, which could be summarized as overcrowding, diversity and combination work-study and Ignatian Pedagogy old tradition, but it has always incorporated new developments science and technology.

Keywords: Education; Virtual Education; Teaching, Learning Virtual Learning Environments; ITCE


21st International Association of Jesuit Business Schools (IAJBS)
18th Colleagues in Jesuit Business Education (CJBE)


Introducción

La educación juega un papel fundamental en el desarrollo de una sociedad, y es debido a ello que los sistemas educativos deben estar vigilantes a las características de los momentos históricos, a las demandas sociales, a los intereses de los ciudadanos y a las metas que la sociedad se propone alcanzar (Leymonié & Porciúncula, 2010).

La educación, es una de las actividades intelectuales humanas, que más se ha visto afectada con los cambios tecnológicos a través de la historia. A partir de la difusión de la escritura, los educadores han ido incorporando permanentemente las distintas herramientas que han surgido, para agregar valor al proceso educativo con el objetivo de diseminar el conocimiento.

La aparición revolucionaria de la imprenta, podemos establecerla como el momento en el cual surge el primer atisbo de la educación virtual: el libro, que permitió la transmisión del conocimiento - aunque mediaran miles de kilómetros o cientos de años - entre el autor y el lector. Pero sin duda, ha sido internet quien lleva la primacía en cuanto a impacto y perturbaciones en los últimos años. La educación - principalmente la universitaria- se ha valido de esta red mundial de comunicación y conocimiento. Innumerables aplicaciones han sido desarrolladas y acogidas por estudiantes y profesores (Diaz Duran & Svetlichich, 2011).

Las instituciones de enseñanza atendiendo los cambios sociales, económicos y tecnológicos, han debido adaptar los procesos educativos a las nuevas circunstancias. Estas innovaciones configuran un nuevo contexto donde la presencia de las telecomunicaciones, la necesidad de formar profesionales para tiempos de cambio, así como la continua actualización de los mismos, exigen nuevos procesos de enseñanza -aprendizaje y también nuevos modelos que se adecuen a ellos.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Educación (TICE), definitivamente han modificado el proceso educativo. El mundo de la educación no puede dejar de reconocer la realidad tecnológica de hoy, no solo como objeto de estudio, sino también como instrumento del que valerse (García Aretio, 2002). El conocimiento ya no está limitado a aquellos que tienen posibilidades de acceder a la información que reposa en bibliotecas o facultades. El acceso a todo tipo de conocimientos se ha facilitado enormemente, aunque estas facilidades para enseñar y aprender también comportan riesgos.

Podemos distinguir cuatro estadios o etapas en la Educación Virtual:

- Estadio I: el uso de TICE se limita a su empleo como apoyo a la docencia, pero no se realizan modificaciones estructurales ni pedagógicas a la educación convencional.

- Estadio II: además de utilizar las TICE como apoyo a la docencia, las funciones académico-administrativas, se hacen en forma virtual.

- Estadio III: bajo los modelos pedagógicos e institucionales convencionales, se utilizan plataformas virtuales para integrar las diversas funciones. Las TICE apoyan las actividades de docencia, administración, investigación y extensión. La virtualidad comprende la integridad de las funciones universitarias, aunque la actividad académica continúe ligada a la docencia tradicional, lo que nos lleva a decir que en este nivel se puede considerar como Educación Virtual propiamente dicho.

- Estadio IV: al nivel anterior se agregan nuevas herramientas que faciliten el aprendizaje y se adecuen a los requerimientos específicos de cada estudiante.

- El informe para UNESCO de la Comisión internacional sobre la Educación para el Siglo XXI presidida por Jacques Delors (Delors, J, 1996) identifica cuatro pilares en los que se sustentará la educación del siglo XXI: aprender a saber, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir, todos ellos bajo un triple paraguas: la dimensión ética y cultural, la dimensión científica y tecnológica y la dimensión social y económica.

Los estudiantes deberán moverse en un entorno rico en información, ser capaces de analizar y tomar decisiones y dominar nuevos ámbitos del conocimiento en una sociedad cada vez más tecnológica. Deberán convertirse en estudiantes de por vida, colaborando con otros individuos para realizar tareas complejas, utilizando de modo efectivo los diferentes sistemas de representación y comunicación de conocimiento.

Para que los estudiantes puedan adquirir el conocimiento y las habilidades esenciales en el siglo XXI, deberá pasarse de una enseñanza centrada en el profesor, a una centrada en el estudiante.

En la sociedad actual, fuertemente marcada por el constante desarrollo tecnológico, la formación continua es cada vez más necesaria e imprescindible en el mundo profesional. Los objetivos de esta formación son en el corto plazo, el acceso a un empleo y a mediano o largo plazo, el reciclaje de los conocimientos adquiridos.

La función del docente universitario no puede ni debe limitarse a la mera transmisión de conocimientos, sino que además, tendrá que estimular en los estudiantes el propio deseo de adquirir conocimientos y despertar su espíritu crítico.

El Dr. Rafael Bello llama "aulas sin paredes", a este espacio virtual de educación y que según el autor mencionado se caracteriza porque "no es presencial, sino representacional, no es proximal, sino distal, no es sincrónico, sino asincrónico, y no se basa en recintos espaciales con interior, frontera y exterior, sino que depende de redes electrónicas cuyos nodos de interacción pueden estar diseminados en distintos lugares" (Bello Díaz, 2011).

Si bien este espacio virtual ha recibido varias denominaciones a lo largo de las últimas décadas, preferimos el nombre de Ambientes Virtuales de Enseñanza - Aprendizaje (AVEA) para el espacio virtual donde los miembros de una comunidad educativa interaccionan con la finalidad de desarrollar un proceso formativo, mediante la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Problemas detectados

Las nuevas tendencias de la educación se podrían sintetizar en ma-sificación, diversidad y combinación de estudio-trabajo (Serramona, 1981). Cabe preguntarnos ¿quién necesita la educación virtual? Quizás lo que primero se nos ocurra responder, pasa por una de estas dos razones: numerosidad o geografía.

En efecto, es necesario en aquellos entornos universitarios que se caracterizan por una gran masividad de estudiantes. Esto se produce como consecuencia del incremento de la demanda social de educación, donde las universidades tradicionales no pueden responder a la solicitud de una masa creciente de personas que ven a la educación como un instrumento de democratización (Almenara Casas, 2003).

Otro caso es cuando se da la dispersión territorial de sedes universitarias o de estudiantes que no disponen recursos económicos suficientes para trasladarse a las ciudades capitales.

Pero la lista no se agota aquí, se puede aumentar con empleados que necesitan terminar sus estudios de pregrado o mejorar su competiti-vidad con estudios de posgrado, madres de familia con hijos de corta edad, estudiantes que radicados en el exterior desean completar sus estudios, personas con limitaciones físicas a las cuales se le dificulta presentarse diariamente a una institución educativa, integrantes de ciertos colectivos asignados a emplazamientos alejados o que por razones de seguridad no pueden acceder fácilmente a una universidad, personas de cierta edad que no se encontrarían cómodos en el ambiente juvenil de una clase universitaria, etc. De esta lista surge claramente la habilidad del espacio virtual de educación de nivelar las oportunidades para todos.

La incorporación de recursos tecnológicos a las prácticas docentes universitarias no siempre representó una innovación pedagógica radical, tanto si nos referimos a las metas de enseñanza, a las funciones docentes, a la actividad de aprendizaje del estudiante, como a los métodos de evaluación. En cambio, la llegada de las denominadas tecnologías digitales de la información y comunicación a los distintos ámbitos de nuestra sociedad y de la educación en particular, puede representar y en muchos casos así empieza a ocurrir, una renovación sustantiva o transformación de los fines y métodos tanto de las formas organizativas como de los procesos de enseñanza en la educación superior.

Del mismo modo como la tecnología ha inducido cambios en todos los aspectos de la sociedad, también está cambiando nuestras expectativas acerca de lo que los estudiantes deben aprender, para funcionar de modo efectivo en la nueva economía mundial.

A pesar del cambio en el contexto de aprendizaje, los métodos de enseñanza no parecen haber cambiado considerablemente y aún siguen vigentes las clases magistrales y las conferencias. La clase magistral, como método exclusivo de enseñanza en el ámbito universitario, presenta limitaciones que cada día se vuelven más evidentes: el rápido incremento de los conocimientos, la heterogeneidad del alumnado, la insuficiencia del lenguaje oral para la transmisión de conocimientos prácticos, la necesidad de los estudiantes de tomar un papel más activo en su propio aprendizaje y la insuficiente cantidad de tiempo disponible para el desarrollo de las clases presenciales. De ahí que con mayor frecuencia se utilicen métodos de enseñanza que superan el contexto físico del aula, tales como el trabajo en equipo para el desarrollo de proyectos y actividades de aprendizaje, el uso de materiales de carácter multimedia o la formación no presencial.

El constante crecimiento de la matrícula universitaria de los últimos años, ha implicado una mayor heterogeneidad en las características socio-económica de la población estudiantil y ha dificultado los procesos de enseñanza aprendizaje.

La masificación estudiantil provoca la despersonalización del estudiante, cierto desapego institucional, provocando una baja participación y apropiación del conocimiento, lo que conduce a una escasa motivación para el aprendizaje activo-reflexivo.

El aprendizaje es un proceso de construcción individual y social, el estudiante debe regular y tiene que ser responsable del mismo, pero ¿cómo hacemos para lograr un aprendizaje independiente y autónomo? Enfrentándolos a situaciones en las que tienen que utilizar estrategias de búsqueda de información, aplicar los nuevos conocimientos para la solución de problemas realistas, tomar decisiones y trabajar en forma autónoma, reflexiva y crítica.

Los Modelos Pedagógicos

Del análisis de definiciones de educación a distancia (Garcia Aretio & Marín, 1998), se coincide en que se trata de una enseñanza mediada por la distancia y centrada en el autoaprendizaje. No está limitada por el espacio (no se imparte en un aula física) ni tampoco por el tiempo (el ritmo lo fija cada estudiante) y el estudio se basa en una serie de materiales especialmente diseñados para guiar el autoaprendizaje.

Los investigadores del tema, coinciden en algunas características (Lardone, Cabrera, & Scattolini, 2010):

· Separación física docente-estudiante

· Presencialidad sustituida por materiales autoinstruccionales

· Soporte con medios tecnológicos

· Respaldo de una organización y tutoría

· Aprendizaje flexible, independiente y colaborativo.

Según el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) (José, Rama, & Lago, 2004), "las tecnologías digitales han tenido un impacto en todas las áreas institucionales de la sociedad y la educación superior. La educación a distancia tradicional y la educación presencial, la educación no virtual y la virtual, pueden ahora articularse en un nuevo ambiente de intensa interacción entre los actores que intervienen en el proceso de enseñanza y aprendizaje y los otros procesos de las instituciones y los sistemas de educación superior, como puede apreciarse en el cuadro siguiente:

 

Es interesante analizar el modelo pedagógico en el cual se centra la Educación a Distancia y situarnos en cómo se interrelacionan los tres polos de la tríada didáctica: docente/estudiante/conocimiento o saber, mediante los procesos que están implícitos en el acto educativo.

Los modelos centrados en la enseñanza, privilegian el eje profesor - saber, donde el docente es el que conoce la disciplina a enseñar, el estudiante no sabe y los aprendizajes se dan dentro de una secuencia lógica y se adquieren por recepción. Se promueve la teoría sobre la práctica. La mayor parte de los docentes universitarios nos vemos representados en estas características y este modelo centrado en la enseñanza prevalece en la mayoría de las Universidades, aún en programas de Educación a Distancia.

En los modelos centrados en el aprendizaje, privilegia el eje estudiante - saber, se piensa la docencia desde la perspectiva del que aprende, no del que enseña. En este modelo el estudiante es el elemento activo y el docente sólo un facilitador. Se privilegia lo que se aprende, el aprendizaje implica una modificación en los esquemas referenciales y comportamentales del sujeto. Es un proceso dinámico, donde lo más importante es aprender a aprender. Este enfoque "constructivista" basada en los aportes de Vigotsky, Ausubel y Piaget ha modificado y mejorado las prácticas docentes. La mayoría de los programas de Educación a Distancia están pensados desde este modelo.

Por último los modelos centrados en la formación colocan su énfasis en las relaciones pedagógicas, (estudiante - estudiante, estudiante -docente, docente - docente) como propiciadores de una dinámica de desarrollo personal. Parafraseando a P. Freire se podría decir que "nadie forma a nadie; pero tampoco nadie se forma solo; los hombres se forman en relación mutua". Con la aparición de la Web 2.0, comienza a pensarse en una Educación a Distancia, apoyándose en este modelo pedagógico.

La educación superior desde el siglo pasado, se ha apoyado en un modelo de enseñanza basado en las clases magistrales del docente, en la toma de apuntes por parte del estudiante y en la lectura y memorización por parte de éste, de una serie de textos bibliográficos antes de presentarse a un examen. En esta concepción, subyace una visión del conocimiento científico como algo elaborado y definitivo que el docente transmite al estudiante y que éste debe asumir sin cuestionarlo en demasía (Rama, 2012).

Las nuevas formas de concebir el proceso y el cambio hacia un aprendizaje centrado en el estudiante, se han basado en la convergencia de diversas teorías acerca de la naturaleza y el contexto del aprendizaje, estableciéndose una nueva configuración del modo en que los estudiantes tienen acceso al conocimiento y ayudan a dar forma a nuevos métodos pedagógicos.

Estas teorías, se basan en el precepto de que los estudiantes son agentes activos que buscan y construyen conocimiento con un propósito, dentro de un contexto significativo.

La teoría constructivista implica el desarrollo de comunidades de aprendizaje integradas por estudiantes, docentes y expertos, involucrados en tareas dentro de contextos reales, que se asemejan mucho al trabajo que se realiza en la práctica. Brinda oportunidades para que los estudiantes puedan estar en contacto con múltiples perspectivas, participando en grupos de discusión o debates que les permiten considerar los problemas desde diversos puntos de vista, desmenuzando los significados y logrando una comprensión compartida a partir de la colaboración con los demás.

El constante crecimiento de la matrícula universitaria de los últimos años, ha implicado una mayor heterogeneidad en las características socio-económica de la población estudiantil y ha dificultado los procesos de enseñanza aprendizaje.

A ello se agrega la necesaria variedad en las modalidades de enseñanza, respondiendo a las formas en que se construye el conocimiento en las distintas disciplinas y a como se practican.

El verdadero aprendizaje se da cuando estamos en condiciones de realizar lo que aprendimos. Para ello debe promoverse actividades participativas, que permitan un aprendizaje significativo y reflexivo.

La tecnología introduce un nuevo paradigma en la enseñanza -aprendizaje, según el Prof. López Segrera, este nuevo paradigma introduce entre otros, conceptos como los de "colaboración" y "enseñanza asincrónica", que llevan a una revolución pedagógica donde las viejas estructuras inmóviles de espacio - tiempo no tienen sentido (Lopez Segrera, 2001).

Ahora bien, una vez analizados los modelos pedagógicos, nos quedaría por establecer que dentro de la Educación a Distancia, se puede optar por determinar para cada curso, cuanto de virtual y cuanto de presencial, surgiendo de esta forma lo que se denomina "blending learning", donde es una tarea de la Universidad o del Docente según sea el caso, el tiempo a otorgar a cada modalidad dentro del curso.


Los Protagonistas: Estudiantes y Docentes

Los Estudiantes

El entorno en el cual vivimos, se caracteriza por una exposición constante y permanente a todo tipo de mensajes y estímulos mediados por la tecnología, desde el televisor, la computadora, el DVD, los MP4, los celulares, forman parte de nuestra vida cotidiana. La mayoría de los estudiantes universitarios actuales han nacido con la era digital en funcionamiento, llevando a algunos autores a diferenciar a los "nativos digitales" de los "emigrantes digitales".

Esto ocasiona un desencuentro entre las vivencias y necesidades de los estudiantes y lo que se exige y espera de ellos en los centros de enseñanza. ¿Qué sucede? La sociedad en la que se desenvuelven los centros de enseñanza, ha cambiado, no es la misma para las que fueron creadas, y entonces están desarrollando un conocimiento para una sociedad que está en extinción.

Ahora, cuáles deberían ser las características a tener en cuenta para que estos estudiantes tengan éxito en cualquier ambiente de estudio. Primeramente debemos establecer que no existen grandes diferencias entre el estudiante presencial y el estudiante virtual, ya que las cualidades y características que desarrollaremos son necesarias para que el estudiante adquiera los conocimientos, independiente de la modalidad de curso.

El cambio de una actitud pasiva del estudiante a un papel activo, es una de las diferencias más importante entre la clase presencial y la virtual. En un ambiente virtual el estudiante depende de sus propios medios y estrategias para lograr los objetivos de aprendizaje, este esfuerzo adicional, le proporcionará herramientas que podrá utilizar en otros ámbitos de su vida. Esto lleva a que el estudiante desarrolle capacidad para la resolución de problemas, de trabajar en equipo en forma colaborativa, habilidad para planificar, y gestionar el tiempo, adaptarse a nuevas situaciones y despliegue competencias para aprender y aplicar lo aprendido.

El estudiante adquiere el compromiso y la responsabilidad de su propio aprendizaje, esto lo conduce a generar actitudes que le permitan realizar aportes, cuestionamientos, explorar y compartir sus conocimientos.

Los Docentes

El docente presencial asume la función de diseño, planificación, aplicación y evaluación, esta omnipresencia del profesor dueño del saber, cambia en la enseñanza virtual, dejando paso al trabajo colaborativo de un equipo docente, donde aparecen nuevos roles a ser asumidos.

Según Dávila dentro del modelo educativo de Educación a Distancia, donde el estudiante juega un rol proactivo, el papel del docente no es enseñar, sino que su tarea consiste en propiciar que los estudiantes aprendan (Dávila Espinoza, 2000).

Por último es importante señalar, que si bien en este tipo de experiencias el contacto presencial entre docente y estudiante es prácticamente inexistente, la comunicación es mucho más personalizada. Esto tiene una doble mirada, por un lado el docente conoce a sus estudiantes a distancia, en la mayoría de los casos, más que a los presenciales pues se genera una relación más próxima y frecuente en el ámbito virtual; por otro lado el docente llega a conocer y hasta anticipar las necesidades y requerimientos de sus estudiantes con mayor claridad que en una clase presencial, donde la masividad juega en contra de la relación interpersonal.

Aspectos estructurales y coyunturales

Para realizar un análisis que interrelacione las distintas variables de modo que permita definir los aspectos estructurales y coyunturales para el desarrollo de un modelo educativo a distancia, utilizaremos el esquema FODA.

Entre las fortalezas de la educación virtual, podemos citar:

- Accesibilidad permanente a infinidad de recursos, multimedios e información - que pueden ser elaborados por los mejores especialistas - que ayudará a ampliar los conocimientos en forma significativa, al tener a disposición la mayor biblioteca jamás imaginada: la red.

- Apertura a diferentes entornos, niveles y estilos de aprendizajes.

- Atenúa lo que para muchos puede suponer la presión del grupo.

- Estimula el autoaprendizaje.

- Desarrolla la capacidad de pensamiento crítico, destrezas de investigación y análisis de información, uso de herramientas tecnológicas, además de la capacidad para resolver problemas prácticos.

- La práctica del lenguaje audiovisual ejercita actitudes perceptivas múltiples, provocando constantemente la imaginación y la afectividad.

- Permite acceder a cursos o programas en otras ciudades o países, de docentes reconocidos en temas específicos o de universidades de prestigio.

- Al observar y responder a las participaciones de los demás, permite apreciar diferentes puntos de vista sobre un tema que se pueden tomar en consideración para el progreso del aprendizaje.

- Centrado del proceso educativo en el estudiante, quien no se limita a recibir información del profesor, sino que son también responsables de la construcción de los conocimientos que adquieren, marcando su propio ritmo de aprendizaje.

- Facilita la adecuación de los modelos de enseñanza-aprendizaje a la realidad.

- Favorece la reflexión en los distintos momentos del proceso educativo.

- Flexibilidad de espacios, tiempo y ritmos para combinar familia, trabajo y estudio, disponible 24 x 7, permitiendo aprender cuando quiera y en el lugar que quiera evitando la rigidez de espacio y tiempo.

- Permite a los centros educativos ampliar su oferta de formación a aquellas personas que no pueden acceder a sus cursos presenciales.

- No hay interrupción de actividades y siempre se concluyen los programas de estudio

- Permite superar las vallas de las capacidades diferentes de los estudiantes.

- Posibilidad de adecuar la educación a la cadencia y estilo de cada estudiante.

- Posibilita la interactividad instantánea (sincrónica) o retardada (asincrónica), permitiendo en este último caso, participaciones en forma meditada.

- Propicia a que el estudiante pase de receptor de información a poseer la capacidad de buscar, seleccionar y recuperar inteligentemente la información.

Lo antedicho se deriva en las oportunidades indicadas a continuación:

- Permite superar la calidad de los cursos presenciales.

- Acceso a entornos educativos no alcanzables en la actualidad.

- Consolidación de un marco socioeconómico que favorece el crecimiento de la educación virtual, como corolario de una sinergia positiva.

- Disminuye los costos en desplazamientos.

- Contribuye a la democratización de la educación y de la información.

- Evita los impactos negativos de la dispersión geográfica.

- Facilita la comunicación estudiante-docente en un entorno más familiar para el estudiante, como lo es el tecnológico.

- Incorporación permanente de los avances en TICE que facilitan el proceso educativo.

Pero también podemos encontrar debilidades, como ser:

- Algunas dificultades en la transmisión de habilidades y actitudes ya que se centra en transmitir conocimientos.

- Alta reutilización de materiales, lo que puede provocar desactualización de los mismos.

- Carencia de contacto humano directo en el proceso de formación que disminuye el factor de integración social del estudiante.

- Demanda una adecuada organización de la utilización del tiempo por parte del estudiante.

- Disminuye el grado de identidad del estudiante con la institución educativa.

- Imposibilidad de verificar si las actividades son realizadas por el propio estudiante.

- Dificultad de instrumentar el modelo de evaluación educativo más adecuado en sus tres momentos: inicial (diagnóstica), continua (formativa) y final (sumativa).

- Necesidad de estudiantes fuertemente automotivados.

- Necesita un mayor conocimiento tecnológico del docente y del estudiante.

- Requerimiento de equipamiento informático con requisitos específicos.

- Requiere de esfuerzos adicionales para lograr interacción entre los estudiantes.

- Requiere mayor dedicación de tiempo y más trabajo por parte del docente.

En cuanto a las amenazas, podemos encontrar:

- Brecha digital entre inforricos e infopobres, que se pueden derivar en una brecha educativa, excluyendo a una parte de la población.

- Tecnófobos, tecnófilos y tecnólatras coexistiendo, interactuando y compartiendo.

- Calidad insuficiente en algunas zonas geográficas de la conexión a internet.

- Costo de conexión a internet relativamente elevado para el estudiante.

- Dificultad de transmitir y conservar determinados valores sociales.

- Cuerpo docente poco capacitado para este proceso de enseñanza-aprendizaje.

- Deficiencias en las bases de datos actualizadas de correos o teléfonos de los estudiantes.

- Falta de una estructura pedagógica adecuada, diseñada intencionalmente, teniendo en cuenta los procesos cognitivos y las formas de aprender de los estudiantes.

- Discontinuidad en la capacitación de los contenidistas en producir materiales adecuados para el autoaprendizaje.

- Los rápidos cambios en la tecnología, que obligan a una permanente actualización.

- Estudiantes formados en modelos presenciales que no están capacitados para desenvolverse en este sistema educativo.

- Extensa dedicación horaria a otras actividades durante la jornada, que debido a la flexibilidad de la educación virtual, hace que se le destine a ésta, el "tiempo basura"

- Falta de credibilidad en el sistema educativo a distancia.

- Fallas en los servicios ofrecidos por las plataformas y caídas ocasionales de los servidores.

- Falta de competencias en el uso de las TICE, de las herramientas informáticas y en la búsqueda de información en la red.

- La pasividad frente a la educación virtual que se percibe como un "medio fácil"

- Legislación que muchas veces no reconoce esta nueva metodología educativa.

- Falta de una estructura pedagógica adecuada, diseñada teniendo en cuenta los procesos cognitivos y las formas de aprender de los estudiantes.

- La retroalimentación por parte del docente no es constante. La demora en las respuestas a las dudas o la devolución de las tareas, puede causar frustración o incluso inducir a más errores por parte del estudiante.

- Mala imagen de este sistema educativo considerado como un sistema educativo marginal.

- Mayor impacto que en la formación presencial, de la falta de motivación de los estudiantes.

- Resistencia inicial de algunos docentes sobre la puesta en marcha de la modalidad.

¿Qué es la Pedagogía Ignaciana?

La Pedagogía Ignaciana es un concepto amplio que ofrece una visión cristiana del mundo y del ser humano, una dirección humanista para el proceso educativo y un método personalizado, crítico y participativo.

El "Centro Virtual de Pedagogía Ignaciana" - un servicio del Sector Educación de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina (CPAL, 2015) - dispone de alrededor de 450 documentos en español, donde se encuentran los fundamentos, desarrollos, modelos y aplicaciones de las propuestas educativas de la Compañía de Jesús, en general y en los distintos niveles académicos de sus colegios y universidades.

Es un extenso conjunto de orientaciones de las autoridades de la Orden de los Jesuitas, de publicaciones e investigaciones de muchos autores, sobre un enfoque pedagógico característico, basado en dos documentos presentados por el Prepósito General de la Compañía de Jesús, Peter Hans Kolvenbach: "Características de la Educación de la Compañía de Jesús" (Comisión Internacional del Apostolado Educativo de la Compañía-ICAJE, 1986) y "Pedagogía Ignaciana. Un planteamiento práctico" (Comisión Internacional del Apostolado Educativo de la Compañía-ICAJE, 1993).

Pero sin lugar a dudas, el enfoque pedagógico jesuita está fundamentado en la Ratio Studiorum, cuyo título completo es "Ratio atque Institutio Studiorum Societatis Iesu" (en http://pedagogiaignaciana.com/GetFile.ashx?IdDocumento=122 podemos encontrar su texto). Este documento estableció formalmente el sistema global de educación de la Compañía de Jesús y es producto del trabajo de muchos académicos internacionales, con amplia experiencia, que se encontraban en el colegio que los jesuitas tenían en Roma: el Colegio Romano. Fue publicada en 1599 después de varios borradores y es considerada la primera sistematización educativa en el mundo, presentando un conjunto de 30 reglas sobre el funcionamiento y la administración de la educación en los colegios.

Muchos de los contenidos de la Ratio de 1599 ya no son pertinentes para las instituciones educativas jesuitas actuales. Sin embargo el proceso que le dio origen, sugiere que no hemos hecho sino empezar a aprovechar las posibilidades dentro de la red internacional jesuita para la colaboración y el intercambio.

La Pedagogía Ignaciana no es propiamente un método en el sentido riguroso del término, sino un enfoque pedagógico cuyos elementos principales provienen de los Ejercicios Espirituales y de la espiritualidad inspirada en San Ignacio de Loyola, como, por ejemplo, los conceptos de persona, sociedad, mundo, Dios, el ideal de vida, misión, procesos de enseñanza/aprendizaje, el cambio, la colaboración con otros y el trabajo en red.

Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola son una breve serie de meditaciones, oraciones y ejercicios mentales diseñados para ser realizados en un período de 28 a 30 días. El libro tiene aproximadamente 200 páginas y fue publicado en el año 1548.

Frecuentemente se restringe la Pedagogía Ignaciana al Paradigma Pedagógico Ignaciano (PPI), pero en realidad ella va más allá. El texto del PPI sugiere la didáctica para la Pedagogía Ignaciana, la cual se encuentra en el documento Características.

Desde hace 30 años se suele distinguir la Pedagogía Ignaciana de la Pedagogía Jesuita, para resaltar que aquella se refiere a una visión de Ignacio de Loyola y puede ser asumida e implementada por personas y grupos sin vinculación con la Orden de los Jesuitas. Por otro lado, la Pedagogía Jesuita se refiere a la misión que la Compañía de Jesús asume en el campo de la educación, de acuerdo con la orientación, el acompañamiento y la evaluación que les ofrece.

En los inicios de su misión educativa, la Compañía de Jesús no consideró necesario mostrar en forma explícita que se basaba en los Ejercicios Espirituales ignacianos, ya que estos eran conocidos y usados por los jesuitas. El Concilio Vaticano II, al animar a las Congregaciones Religiosas a volver a sus raíces, provocó una transparencia conceptual que pasó, a partir de entonces, a recalcar como 'ignaciana' la producción intelectual de los estudiosos e investigadores jesuitas.

La meta de la Pedagogía Ignaciana es ayudar a formar el ser humano a través del proceso educativo formal y no formal. Se preocupa en estimular a las personas a desarrollar al máximo sus potencialidades y dimensiones, a ejercer su libertad, a actuar con autonomía y personalidad en la transformación de la sociedad, a solidarizarse con los demás y con el medioambiente. Esta Pedagogía se esfuerza por formar personas lúcidas que sepan aplicar los contenidos, competencias y habilidades desarrollados. Personas hábiles para interpretar el mundo de hoy, para saber discernir y ofrecer soluciones a los problemas, para moverse en un mundo cambiante, para asegurar su educación continua o permanente.

En una formulación (Newton, 1977), la educación jesuita es instrumental (no un fin en sí, sino un medio para el servicio de Dios y los demás); centrada en los estudiantes (adaptada al individuo en cuanto sea posible para poder desarrollar un aprendiz independiente y responsable); se caracteriza por ser estructurada (con una organización sistemática de objetivos sucesivos y procedimientos sistemáticos para la evaluación y la responsabilidad) y flexible (alentando la libertad, la respuesta personal y la auto-dirección, con el maestro como un guía experimentado, y no principalmente como un dispensador de saberes de fácil acceso); ecléctica (deriva de una variedad de los mejores métodos y técnicas disponibles); y personal (la persona íntegra es tomada en cuenta, con un objetivo de apropiación personal, actitudinal y cambio de comportamiento).

En otra formulación (Comisión Internacional del Apostolado Educativo de la Compañía-ICAJE, 1993), la Pedagogía Ignaciana es un modelo que busca desarrollar hombres y mujeres competentes, conscientes y compasivos. Similar al proceso de guiar a otros en los Ejercicios Espirituales, el cuerpo docente acompaña a los estudiantes en su desarrollo intelectual, espiritual y emocional. Hacen esto al seguir el paradigma pedagógico ignaciano. Por la consideración del contexto de las vidas de los estudiantes, los profesores crean un ambiente donde los estudiantes recuerdan su experiencia pasada y asimilan la información de las nuevas experiencias que se les proporcionan. El cuerpo docente ayuda a los estudiantes a aprender las habilidades y las técnicas de reflexión que forman su conciencia y, luego, les desafían a la acción en el servicio a los demás. El proceso de evaluación incluye tanto el dominio académico como también la constante revisión del crecimiento integral como personas para los demás.

Si bien ambos acercamientos fueron desarrollados en el contexto de la educación secundaria, pueden adaptarse a la educación superior.

Quince claves de la Pedagogía Ignaciana

Esas notas que tienen mucho más de sentido común que de novedad, pertenecen a la buena pedagogía en sí, pero fueron puestas en práctica por los primeros jesuitas con tal coherencia y constancia, que terminaron generando una importante tradición educativa. Esa tradición se ha consolidado en la Ratio Studiorum, que integró la experiencia de los colegios en las primeras décadas de existencia de los jesuitas. Al decir del P. Fernando Montes Matte, S.J. "la mayoría de las herramientas pedagógicas de este documento son hoy inaplicables. Sin embargo, ciertas ideas claves que le subyacen pueden iluminar nuestra tarea docente" (Montes Matte, 2007).

Las mencionadas ideas claves, son las siguientes quince:

1. La educación es un proceso

La educación es un proceso largo, con éxitos y fracasos, donde lo que parece el fin, en muchos casos se convierte en el comienzo de algo mucho mejor. En ese proceso hay dos aspectos centrales: el magis y el discernimiento. En la primera se resume el espíritu de la búsqueda: buscar siempre más, buscar con honestidad, buscar más allá del éxito o fracaso presente. El otro aspecto, supone ser lúcido en esa búsqueda, que no todo sea empuje y deseo de superar el escollo, también es necesario hacerlo de manera inteligente.

Ambos aspectos son recogidos en la Ratio Studiorum en diversas formas, invitando al estudiante a recorrer los distintos pasos y etapas en su proceso de aprendizaje, durante el cual el docente debe alentar y ayudar al estudiante a discernir.

2. El docente es un maestro

La Ratio considera que la labor del docente trasciende el enseñar determinada asignatura. En su tarea el docente está invitado a ser un maestro que irradia saberes, ética y principios básicos. En el ambiente universitario, la especialización tiene el riesgo de achicar los horizontes, convirtiendo al especialista en una persona que se mueve en un espacio muy reducido, sin considerar la realidad y el entorno en que vivimos.

3. El estudiante es el centro del proceso educativo

La Pedagogía Ignaciana tiene como elemento clave el centrar en el estudiante el proceso educativo. La Ratio dice que "el profesor debe ser un buscador del provecho del estudiante", mientras San Ignacio indica a quien orienta los Ejercicios Espirituales "hablar poco, con breve y sumaria declaración"

El docente debe orientar, indicar, proponer y dejar que sean los estudiantes quienes hagan la actividad principal, buscar, preguntar, crecer. La Ratio invita al docente a ser abierto y cercano a sus estudiantes, atento a las circunstancias particulares de cada uno, teniendo como objetivo el cuidado de la persona (cura personalis).

4. Es necesario generar las condiciones previas que hacen posible el aprendizaje

Cada estudiante viene con sus prejuicios, con diferentes realidades personales, con mucho o poco conocimiento de cosas que el docente puede dar por sabidas. Por eso es imprescindible conocer las condiciones, las competencias, los límites y el contexto del "estudiante real". El docente debe estar atento a las condiciones previas que hacen posible iniciar un proceso educativo con bases firmes.

5. El estudiante debe asumir los fines del curso

Para que un estudiante pueda concentrar sus energías en la tarea solicitada por el docente, debe estar motivado, debe encontrar un sentido a lo que se le pide. Es clave proponer un objetivo, sin un porqué y un para qué claro y asumido, el estudiante carece de las metas que dan sentido al esfuerzo, el sacrificio y la paciencia que supone todo estudio, donde fines asumidos y motivación van de la mano.

6. Todo aprendizaje refiere a experiencias profundas

La remisión a la experiencia, su análisis y evaluación, es lo que hace crecer hacia un auténtico aprendizaje. El docente debe incentivar la autoevaluación del estudiante, para que éste alcance a identificar claramente donde está ubicado, que es lo que realmente ha aprendido y que le queda aún por saber.

7. Etapas del proceso educativo

Todo proceso educativo se planifica, se reflexiona y se corrige. La Ratio propone tres pasos esenciales en todo proceso de aprendizaje, y ofrece algunos consejos, que a pesar de los siglos transcurridos y quizás una terminología anacrónica, son de total vigencia actualmente:

a) La pre-lección: es necesario realizar lecturas previas para disponer de un pre-conocimiento básico de lo que se va a tratar en clase.

b) La lección: durante la clase el docente debe hablar poco, más bien debe proponer, siendo claro y preciso en dichas propuestas.

c) La repetición: las cosas repetidas logran que nos lleguen a gustar. Se debe buscar que el estudiante sea capaz de expresar lo que sabe, ya que al expresar lo que sabemos, profundizamos lo que conocemos.

8. Educación activa

Vinculado a lo anterior, la Ratio propone una pedagogía activa. En los Ejercicios Espirituales, es más importante el "hacer" de quien realiza la experiencia que el "decir" de quien la orienta. Hay herramientas que trascienden al tiempo y son muy adecuadas para este tema, como el intercambio y el debate en clase, donde los estudiantes ante un tema, asumen distintas posiciones, lo exponen públicamente y argumentan en su defensa.

9. La educación no pretende acumular conocimientos, apunta más bien a que el estudiante sienta y guste lo aprendido

Al final de la 2a anotación (Ej. 2), San Ignacio decía que "no el mucho saber harta y satisface el alma, sino el sentir y gustar de las cosas internamente". En una pedagogía activa que se base en la experiencia y en la reflexión sobre la experiencia, no se trata de enseñar muchos temas diferentes, sino de enseñar los temas principales a fondo.

10. La educación es afectiva, no sólo racional

El "sentir y gustar" hace que el aprendizaje intelectual, sea también una experiencia afectiva, por lo que se convierte en algo de suma importancia el involucrar a la persona en el proceso educativo con sus afectos y el resto de sus sentidos.

11. Aprendizaje y servicio

San Ignacio decía "Entramos para aprender, salimos para servir", lo que luego fue tomado como lema de muchísimas universidades. Nuestros estudiantes "entran para aprender" e incluso en algunos casos, pensando en los beneficios económicos futuros esperables de un título universitario, pero depende de nosotros que "salgan para servir" con sentido de responsabilidad y misión de servicio a la sociedad en la que trabajarán.

12. Buscar continuamente el magis ignaciano

El magis ignaciano impulsa a una tensión pedagógica fecunda entre la utopía deseable y lo posible realizable. Debe avanzarse por pasos muy cortos, no conformarse con la mediocridad, asumir la dificultad como oportunidad para dar otro paso. El docente debe mostrar sueños y anhelos, pero también mostrar cómo es posible lograrlos.

Los cursos deben ser un modelo de eso, se deben fijar altas metas, lograr cumplirlas, corregir excesos y defectos en el proceso, reformular los objetivos y retomar el camino.

13. Formar hombres y mujeres lúcidos pero no amargados

Se apunta a formar hombres y mujeres conscientes de la realidad social, sus problemas y conflictos, pero esa situación no puede paralizar ni amargar a los capaces de realizar el cambio, se debe formar en la lucidez pero también en la capacidad de propuesta.

14. Profundo sentido ético y social

Es necesario formar a los estudiantes con un profundo sentido ético y social, lo que no puede ser limitado a algunas asignaturas o experiencias. Debe ser un objetivo transversal, con presencia en todo plan de estudios de cualquier carrera, pero también en cada curso en particular.

15. Apertura a la visión cristiana del mundo y encuentro personal con Dios.

El enfoque personalizador de Pierre Faure (Klein, 2014)

El P. Pierre Faure falleció en 1988, después de haber dedicado 60 años a la educación, como profesor universitario en Beirut y en Paris, director de escuela primaria y de escuela de formación de docentes, fundador y director de un centro de estudios pedagógicos y de diversas revistas, orientador de sesiones pedagógicas en cerca de 15 países.

En los años 40, durante la posguerra, Faure se encontraba muy preocupado por la reorganización de los sistemas educativos mediante la imposición de un único modelo escolar, el cual establecía un abismo entre la escuela y la vida, sin preocuparse de la formación integral de los estudiantes. Además de participar en las instancias educativas gubernamentales, Faure comenzó a estimular a sus estudiantes de Pedagogía a utilizar métodos activos de enseñanza y aprendizaje en una pequeña escuela que abrió en Paris, en 1947.

En los Ejercicios Espirituales, Faure encontró más que prácticas aisladas, una intención y una organización pedagógica, que le inspiraron las ideas de los momentos didácticos que favorecen el trabajo personal de los estudiantes, el rol del educador como el que abre los horizontes, en lugar de transmitir contenidos, y otros aspectos inspirados como la emulación, la organización de grupos pequeños de trabajo y la progresión didáctica.

Si bien Faure no ha delineado los elementos de su esquema didáctico, a partir de sus escritos y conferencias, Luiz Fernando Klein elaboró los momentos didácticos en siete pasos:

1. Trabajo Independiente o Personal del estudiante a partir de la Programación, del Plan de Trabajo y de las Orientaciones de trabajo, que posibilita la personalización del aprendizaje y ejercita su autonomía.

2. Trabajo Grupal o Común, programado o espontáneo, para todo el salón o para algunos grupos, mediante consultas, laboratorios, talleres, ayuda mutua, etc. Los estudiantes enseñan sus trabajos a los compañeros, para consultarlos, para verificar el aprendizaje, unos con otros, previa reflexión personal para permitir a cada estudiante elaborar sobre el asunto un pensamiento y posición propios que ofrecerá al grupo.

3. Puesta en Común que los estudiantes realizan al final de una sesión de trabajo, ahí se pone de manifiesto un aprendizaje al oír al compañero y valorizar su trabajo mediante la articulación mental y verbal y la argumentación.

4. Síntesis y Registro Personal, estos momentos permiten al estudiante consolidar la apropiación personal de su trabajo al concatenarlo con los conocimientos anteriores, evitando el conocimiento fragmentario y logrando la visión de conjunto de lo que estudió.

5. Exposición Oral y Escrita, otro momento didáctico de gran importancia en el enfoque pedagógico faureano, es cuando el estudiante socializa el conocimiento construido, el trabajo realizado, investigado, confrontando con los otros estudiantes y con el docente.

6. Evaluación: insiste sobre la autocorrección y la autoevaluación como instrumentos educativos de la autonomía, y considera a la evaluación continua como aquel método que demuestra mayor conformidad con la enseñanza personalizada. (Faurre, 1975) rechaza la repetición o re-curse, que considera indicio de la incapacidad de la institución educativa para adaptarse a las necesidades de los estudiantes.

7. La Toma de Conciencia o Grupo de Animación, es un momento de reflexión para que los estudiantes en su proceso de aprendizaje, identifiquen los obstáculos y refuercen los avances.

En la enseñanza personalizada, docente y estudiante se reconocen como colaboradores en la construcción del conocimiento. La Actitud Fundamental del docente es creer en la dignidad, en la capacidad y en la actividad del estudiante y orientar el aprendizaje del estudiante. Para ello, debe crear instrumentos de trabajo apropiados a las características y necesidades específicas de los estudiantes, es sobre todo un profesor-tutor, un consejero, un acompañante.

Para asegurar la eficacia, los docentes deben ser incentivados a desarrollar su trabajo de manera cooperativa, compartiendo el conocimiento y opinión sobre los estudiantes, intercambiando metodologías didácticas, armonizando la programación.

La Pedagogía Ignaciana y las TICE

La Pedagogía Ignaciana se ha caracterizado por su compromiso social y por integrar nuevos desarrollos y saberes de la ciencia y la tecnología. ¿Cuál ha sido la posición de la Compañía respecto a las TICE? A través de múltiples documentos y conferencias, la Compañía se ha pronunciado sobre el tema. Veamos sólo dos ejemplos.

Por un lado, tenemos el Proyecto Educativo Común de la Compañía de Jesús en América Latina (PEC, 2005) que manifiesta como uno de los principales retos de las instituciones educativas "La sociedad de la información, en la cual los medios y tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ponen en juego nuevos lenguajes, que son aptos para difundir valores y propician espacios virtuales de construcción de identidades personales y sociales" (Op.Cit, pág.8).

Ante este contexto, declara la necesidad de promover un pensamiento alternativo al hoy dominante, por lo que en relación a las nuevas formas de pensar y aprender, el documento indica que "La tecnología y distintas formas de comunicación contemporánea crean un clima mental, afectivo y de comportamiento diferente del que han vivido las generaciones anteriores. Cambian las formas de pensar y de aprender. Crean nuevos ambientes de aprendizaje a partir de los cuales las personas ven el mundo, se comunican, comparten información y construyen conocimiento, establecen nuevas relaciones con el tiempo y el espacio y exigen una nueva epistemología y nuevas formas de concebir el aprendizaje" (Op.Cit, pág.16).

El documento concluye que la educación de la Compañía en América Latina debe:

a) enfocarse en la investigación y en el aprendizaje más que en la enseñanza, lo que conlleva una selección de los recursos e instrumentos pedagógicos con ánimo crítico y creatividad, que permita acompañar los acelerados cambios, la vertiginosa caducidad de los conocimientos y los desplazamientos de las personas.

b) incorporar las tecnologías de la información y la comunicación en la educación (TICE) como nuevos ambientes cognitivos.

c) considerar las TICE como redes de producción de conocimiento y de aprendizaje, pues son recursos imprescindibles para la gestión del mismo.

d) ofrecer a todos los miembros de las comunidades educativas oportunidades y recursos de formación e información a través de redes permanentemente actualizadas y preferentemente integradas.

e) considerar las posibilidades de superar los condicionamientos del tiempo y del espacio con la educación a distancia, para extender y multiplicar los servicios educativos a muchas más personas y lugares, superando el actual campo de acción.

Por otro lado, tenemos el Consorcio de Educación Superior Jesuita a Distancia en las Américas que es un convenio entre AUSJAL y la Asociación de Universidades Jesuitas de los Estados Unidos (AJCU), con el objetivo de fomentar el intercambio académico virtual entre las casi 60 universidades integradas en ambas asociaciones.

El instrumento a través del cual se efectiviza el intercambio entre las asociaciones es el catálogo en línea JesuitNET (http://www.ausjal.org/Catalogo-Jesuitnet.html). Este catálogo presenta información (descripción, contenido, requisitos de admisión y contacto) sobre los 453 cursos y 132 programas de aprendizaje a distancia ofrecidos por las universidades confiadas a la Compañía de Jesús que integran dichas asociaciones.

A modo de conclusión

Como dijimos anteriormente, la Pedagogía Ignaciana siempre ha incorporado los nuevos desarrollos de las ciencias y las tecnologías. Se ha dicho más de una vez que es una pedagogía ecléctica que integra saberes y desarrollos procedentes de diversas ciencias.

Las TICE deben ser consideradas como facilitadoras, pues el problema se presenta cuando se las considera como fines en sí mismas. Mientras la integración se realice manteniendo los fines identificados en la Pedagogía Ignaciana, ayuda a que el uso de la tecnología sea dentro de una propuesta humanista.

Siempre es conveniente - previo a la incorporación de cualquier innovación o estrategia- medirla de acuerdo a los elementos de la Pedagogía Ignaciana. No todo lo nuevo por ser nuevo, es bueno y conveniente y no todo conviene a todos ni de la misma manera. Debemos buscar el equilibrio entre lo tradicional y lo novedoso.

En el contexto de la época actual, las TICE son una oportunidad única para lograr los fines educativos a través de su cobertura ampliada, su posibilidad de actuación asincrónica, su gran interactividad y el aprendizaje colaborativo. Este último es uno de los aportes más significativos de las TICE, donde todos y cada uno de los que participan, tienen una parte de la verdad que ayuda a la construcción del conocimiento.

Pero si es claro que las TICE por sí mismas aportan poco, la clave está en los buenos docentes, es decir aquellos que tienen un compromiso muy claro con su proyecto educativo y con los objetivos que quiere alcanzar. Entre otras cosas ese compromiso significa que debe saber cuándo, dónde y para que introduce las TICE en su propuesta y siempre al servicio del proyecto educativo.

Por lo expuesto en este documento, podemos concluir que la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación para la educación (TICE) no sólo son compatibles con la Pedagogía Ignaciana, sino que potencia muchos de los principios y criterios propuestos por la misma, y permite lograr mejores resultados en los procesos educativos.

Agradecimientos

El autor agradece al Departamento de Disciplinas Contables de la Universidad Católica del Uruguay por el apoyo recibido. Este esfuerzo individual, fue posible por la comprensión de mi familia, especialmente de Mariela mi esposa, por su estímulo y por aceptar que dedicara a la investigación, horas de mi familia.

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