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Revista de geografía Norte Grande

versión On-line ISSN 0718-3402

Rev. geogr. Norte Gd.  n.45 Santiago mayo 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-34022010000100007 

Revista de Geografía Norte Grande, 45: 97-118 (2010)

ARTÍCULOS

Comparación entre índices de calidad de vida. La población rural del partido de General Pueyrredón, 2001-20071

 

Claudia Mikkelsen2 y Guillermo Velázquez3

2 Grupo de Estudios sobre Población y Territorio, Universidad Nacional de Mar del Plata (Argentina). E-mail: mikkelse@mdp.edu.ar

3 Centro de Investigaciones Geográficas, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Argentina). E-mail: gvelaz@fch.unicen.edu.ar


RESUMEN

La vocación ancestral de los espacios rurales asociada con la producción de alimentos ingresa en las últimas décadas en un proceso de competencia con nuevos usos del territorio. Así, la función residencial comienza a ser una elección que impulsa el desarrollo de una economía de servicios enclavada en ámbitos rurales. Este fenómeno de mercantilización de los espacios rurales asociados al disfrute de la naturaleza y el mejoramiento de la calidad de vida se constituyen en un tema de renovado interés en la literatura geográfica actual. Aquí, una cuestión es clave, no todos los espacios rurales son afectados por este fenómeno de ampliación de usos, lo que denota una fragmentación de los territorios rurales. En este contexto, el objetivo de este trabajo es realizar un aporte al reconocimiento territorial de dichos fragmentos, con el propósito de dimensionar niveles de calidad en el vivir en el espacio rural del partido de General Pueyrredón.

Palabras clave: Espacio rural, calidad de vida, fragmentos territoriales.


ABSTRACT

The ancestral vocation of rural areas, associated with food production, has entered in a competition process with new land uses during recent decades. Thus, the residential function starts to become in an election that impulses the development of a service economy related with rural areas. This phenomenon of rural spaces commercialization associated with the enjoyment of nature and the improvement of life quality represents a renewed subject in current geographical literature. Nevertheless, not all rural spaces are affected by this phenomenon, reflecting a fragmentation of rural areas. In this context our goal is to contribute to the recognition of these territorial fragments by sizing standards of quality of life in the rural space of the municipality of General Pueyrredon.

Key words: Rural area, quality of life, territorial fragments.


La vocación ancestral de los espacios rurales asociada a la producción de alimentos ingresa en las últimas décadas en un proceso de competencia con nuevos usos del territorio. Es posible indicar que la función residencial comienza a ser una elección que impulsa el desarrollo de una economía de servicios enclavada en ámbitos rurales. Este fenómeno de mercantilización de los espacios rurales asociados al disfrute de la naturaleza y el mejoramiento de la calidad de vida se constituyen en un tema de renovado interés en la literatura geográfica actual.

Se percibe así la introducción de una manera de entender y utilizar el espacio rural, en el cual conviven la producción primaria, por un lado, y actividades relacionadas con el ocio, la recreación y la búsqueda de mejor calidad de vida, por otro.

Aquí, una cuestión es clave, no todos los espacios rurales son afectados por este fenómeno de ampliación de usos, lo que denota una fragmentación de los territorios rurales. Recortes de horizontalidad y verticalidad, tal como los entiende Santos (2000), que generan respuestas diversas ante el modelo de pretendida homogeneización reconociendo, como se vera para el caso del partido de General Pueyrredón, fragmentos espaciales de reconquista, fragmentos espaciales de coexistencia y fragmentos espaciales menos valorizados.

En este contexto, el objetivo de este trabajo es realizar un aporte al reconocimiento territorial de dichos fragmentos, con el propósito de dimensionar niveles de calidad en el vivir en el espacio rural del partido de General Pueyrredón.

Metodológicamente se parte del análisis de datos secundarios procedentes del Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda (INDEC, 2001) y datos primarios relevados mediante entrevistas semiestructuradas realizadas a sesenta y siete jefes/as de hogar residentes en el espacio rural del partido de General Pueyrredón. Los datos señalados se sistematizan en la conformación de índices de calidad de vida aplicados a los territorios rurales del partido en análisis.

El trabajo se encuentra organizado en cuatro secciones, en la primera de ellas se presenta el debate actual referido al concepto calidad de vida y su vinculación con la revalorización del espacio rural; en el segundo acápite se presentan generalidades del área seleccionada como universo de análisis, el partido de General Pueyrredón; en el tercer apartado se detalla la metodología empleada y la importancia de introducir la subjetividad en los análisis de calidad de vida. Finalmente un conjunto de reflexiones.

Calidad de vida y revalorización de los entornos rurales

La noción calidad de vida es ampliamente utilizada tanto en el lenguaje cotidiano como en distintas disciplinas científicas, ocupadas y preocupadas por estudiar problemas asociados con cuestiones económicas, sociales, ambientales, territoriales, entre otros. Ocurre que al tiempo que aumenta su uso, también lo hace la complejidad de su definición.

Este vocablo comienza a incluirse en el lenguaje con los ideales del Estado de bienestar, luego de la II Guerra Mundial, en un contexto donde lo que prima es la reorganización y la restauración del orden internacional.

Respecto del bienestar, Camargo Mora (1999) señala que presenta dos concepciones diferentes a lo largo del siglo XX. En un primer momento se lo identifica desde una perspectiva principalmente cuantitativa asociada al conjunto de políticas y procesos económicos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, siendo conocido como Estado de bienestar o welfare. Más cercano en el tiempo, el significado de bienestar alcanza otro sentido. Puede ser interpretado por su definición económica tradicional (en sentido de welfare) o por su significado más humanista (en sentido de well-being). Es a partir de los postulados de Sen y Nusbaum (2001) sobre el desarrollo humano y calidad de vida que se interpreta al bienestar en un sentido más amplio asociado a las capacidades, oportunidades y ventajas de los individuos. Entonces, lo importante no es solo saber lo que alcanza una persona, sino cuales eran las opciones entre las que esa persona tuvo que elegir (Sen y Nusbaum, 2001).

Los abordajes más recientes en la medición de la calidad de vida centran su preocupación en "equilibrar el recurso del indicador estadístico y el establecimiento de varios índices numéricos como medidas subjetivas que puedan traducir las percepciones de los ciudadanos sobre la calidad de vida" (Leva, 2005: 30).

En este camino de análisis, Chacón (1998), basándose en F. Zajczyk, establece que el problema más importante en la actualidad es la necesidad de profundizar los estudios en torno a una aproximación teórico-metodológica capaz de combinar estilos de vida, sistemas de valores y condiciones de vida de los individuos de forma objetiva y perceptiva, donde se consideren los procesos de autoevaluación o, mejor dicho, de autodefinición del bienestar.

Al respecto, Lindenboim rescata el caracter multidimensional del concepto e indica que "es una noción plural, ajustada a cada contexto, constituida por múltiples factores inscriptos en diversas dimensiones temáticas de la realidad. La calidad de vida afecta a cada individuo frente a sus contextos micro y macrocomunitarios de articulación social y es determinado por: 1) las modalidades ponderadas de asociación entre las necesidades objetivas y las demandas subjetivas específicas de la vida urbana, y 2) las potencialidades, condiciones y niveles relativos de accesibilidad a la satisfacción de las mismas" (Leva, 2005: 17).

Las cuestiones objetivas se traducen en la búsqueda de todo un conjunto de bienes y servicios que provee el ambiente externo a las personas. Sin embargo, la calidad de vida también debería tener en cuenta la valoración que realizan los individuos y las sociedades; aquí es donde aparece la necesaria naturaleza subjetiva del concepto que implica las relaciones interpersonales y entre los estratos sociales.

La falta de consenso sobre el término calidad de vida refuerza la posición de que el concepto depende de la imagen del mundo que individuos y grupos tengan de la vida en una sociedad espacial, temporal, cultural y políticamente determinada. Es en este sentido que desde la geografía, el abordaje de la calidad de vida se presenta como un debate de interés, dado que su estudio implica considerar los vínculos existentes entre la sociedad y el territorio. Un territorio que debe ser entendido no como contenedor o escenario, sino participando en el juego de relaciones existentes entre los objetos y las acciones que conforman al espacio geográfico. Espacio geográfico comprendido, en palabras de Santos (2000), como un sistema complejo de objetos y acciones que se materializan en el uso del territorio o en lo que ál entiende como territorio usado. Así, de acuerdo a Silveira, la calidad de vida "se halla indisolublemente ligada al proceso de modernización, pues depende de los diversos momentos, grados y modalidades en los que un territorio dado incorpora datos centrales del período histórico vigente y, así, transforma los objetos y las acciones que lo componen" (Gómez Lende, 2003: 734).

Tal como señala Abaleron (1998), "la calidad de vida en el territorio es el grado de excelencia que una sociedad dada, precisamente localizada en un tiempo y en un espacio geográfico, ofrece en la provisión de bienes y servicios destinados a satisfacer cierta gama de necesidades humanas para todos sus miembros, y el consiguiente nivel de contento o descontento individual y grupal según la percepción que se tenga de esa oferta, accesibilidad y uso, por parte de la población involucrada" (Abaleron, 1998: 8).

Cabe señalar, en sintonía con lo que indica Alguacil Gómez (2001), que la calidad de vida es al mismo tiempo síntesis y ampliación entre el sujeto individual y el sujeto colectivo, entre el carácter subjetivo y objetivo, entre el análisis microsocial y el macrosocial, condición que permitiría superar la tradicional ruptura entre la cultura científico-técnica y la cultura científico-humanista.

En trabajos anteriores se ha propuesto que "la calidad de vida es una medida de logro respecto de un nivel establecido como óptimo, teniendo en cuenta dimensiones socioeconómicas y ambientales dependientes de la escala de valores prevaleciente en la sociedad y que varían en función de las expectativas de progreso histórico" (Velázquez, 2001: 15).

Si bien la calidad de vida y su estudio resultan predominantes en los espacios urbanos, ¿qué ocurre con la calidad de vida en el espacio rural?

En la actualidad el espacio rural no puede ser considerado de manera independiente, sino que debe establecerse una relación de alta interdependencia con el espacio urbano, relación materializada a través de los movimientos migratorios, los desplazamientos por aprovisionamiento de servicios, alimentos, educación o de usos recreativos y residenciales. Esta dinámica ha llevado a una reconceptualización del espacio rural en la comunidad científica, en la cual ya no es posible hacer referencia a lo atrasado versus lo moderno, o a lo agrícola versus lo industrial. En realidad existirían numerosas características que muestran la multidireccionalidad del proceso de vinculación entre lo urbano y lo rural.

Se hace referencia a la revalorización de lo rural que incluye una fuerte modificación y reestructuración desde lo cultural, lo social y lo económico en dicho espacio, con una "visión de lo rural como una nueva, aceptable y mejor alternativa de vida4" (Perez, 2001: 25). Revalorización que conlleva pensar en el valor paisajístico-ambiental, en la ruralización de comunidades urbanas que buscan escapar de la inseguridad acercándose a la naturaleza y, por consiguiente, generando formas de vida alternativas, nuevas ruralidades.

Esta neorruralidad que "... revaloriza los espacios rurales, resignificándolos y dándoles nuevos sentidos sociales y económicos" (Sili, 2005) es la que permite la convivencia de prácticas asociadas con las tareas puramente agrarias y actividades relacionadas con el ocio, la recreación y la búsqueda de mejor calidad de vida. Proceso que se destaca por el rechazo a ciertos aspectos negativos presentes en las grandes ciudades, tales como insolidaridad, violencia, inseguridad personal, entre los más destacados.

El espacio rural del partido de General Pueyrredón

La unidad de análisis seleccionada, partido de General Pueyrredón (Figura N° 1), ubicada en el sudeste pampeano argentino, ocupa una superficie total de 1.460 km2, su densidad media es de 388 habitantes/km2, la superficie del tejido urbano alcanza a los 79,48 km2 y, en promedio, el 80% de su superficie está dedicada a las actividades rurales.

Figura N° 1

Partido de General Pueyrredón

Fuente: Elaboración propia en base a datos del INDEC, CNPVyH, 2001.

Hacia el año 2001 contaba con 564.056 habitantes, 97,7% era población urbana (más de 2.000 habitantes), y el resto población rural. Dentro de este conjunto se debe discriminar 1,3% como población rural agrupada y 1% como población rural dispersa.

El proceso de urbanización5 del partido de General Pueyrredón ha sido tan importante que en la actualidad alcanza al 97% de la población total. A pesar de la centralidad innegable del aglomerado principal, Mar del Plata, debe indicarse que hacia 1980 ciertas localizaciones del partido comienzan a mostrar signos positivos en su dinámica demográfica, registrándose desde esa fecha la importancia de espacios con incipientes rasgos de urbanización. Así, en el contexto de los territorios rurales del partido de General Pueyrredón, es necesario observar el crecimiento de un conjunto de localidades menores o localidades rurales6, punto de encuentro entre los que abandonan la gran ciudad, sea Mar del Plata, la capital nacional, una capital provincial u otra ciudad, y la población que residía en lo rural disperso, peones rurales, chacareros, jóvenes desprovistos de esperanza de continuidad en la chacra que fuera comprada por sus abuelos o bisabuelos.

Espacios de población rural agrupada, que se preveían semiestancados, se podría inferir que ingresan en una nueva etapa, como nuevos territorios en los que convergen ambas situaciones: por una parte las vivencias del urbano que tal vez en sus orígenes fue rural y desea regresar, la del urbano que escapa de los sinsabores de la ciudad, y, por otra parte, la del rural cansado del aislamiento, desprovisto de trabajo, necesitado de educación y salud, pero que no se atreve con la gran ciudad.

La vitalidad lograda por estas localidades rurales permite reconocer la existencia de la revalorización rural; más aún como establecen Murmis y Feldman (2006), pone límites a la urbanización con despoblamiento rural, proceso en general reconocido como universal y unilineal.

Inclusión de la subjetividad en la medición de calidad de vida en el espacio rural del partido de General Pueyrredón, un aporte metodológico

En una investigación anterior (Mikkelsen, 2008) se ha avanzado sobre la elaboración de un índice de calidad de vida, aplicado a los territorios rurales del partido de General Pueyrredón.

Tal como se señala, la metodología empleada se inspira en trabajos desarrollados y aplicados en territorios urbanos (Velázquez, 2001; Velázquez, 2008), lo que necesariamente implica la inclusión de ajustes para que pueda ser utilizada en áreas rurales. Básicamente los indicadores ajustados para el área rural del partido de General Pueyrredón correspondieron a las dimensiones salud y vivienda. En el caso de la salud, donde el indicador central es la posibilidad de acceso al agua potable, en la metodología urbana se considera el acceso a agua por red pública como la mejor situación, en cambio, la mejor condición relativa en las áreas rurales es que el agua proceda de pozo y sea obtenida mediante una bomba automática. En la dimensión vivienda, el indicador ajustado corresponde a la presencia de inodoros, específicamente su forma de desagüe, que en la ciudad será a la red pública, en cambio en el espacio rural del partido de General Pueyrredón, lo óptimo sería que fuera a la cámara séptica y luego al pozo ciego.

En el caso del Índice de Calidad de Vida Rural (ICVR) las dimensiones y variables consideradas fueron las indicadas en el Cuadro N° 1.

Cuadro N° 1

Variables e indicadores del Índice de Calidad de Vida Rural

Fuente: Mikkelsen, 2008.

Los valores para cada variable y unidad espacial fueron transformados en números índice de acuerdo a las siguientes fórmulas matemáticas y su sentido positivo o negativo, así para las variables cuyo incremento implica peor situación relativa, la ecuación es la siguiente:

Mientras que para las variables cuyo incremento implica mejor situación relativa, se utilizó la fórmula:

En la Figura N° 2 se observa a nivel territorial la representación de este primer indicador, mostrando diversas calidades del vivir en los espacios rurales del partido de General Pueyrredón.

Figura N° 2

Índice de Calidad de Vida Rural (ICVR), partido General Pueyrredón, 2001

Fuente: Mikkelsen, 2007.

El rango de valores correspondientes a muy baja calidad de vida rural (0 a 2,7 puntos) concierne a fragmentos dedicados al desarrollo de actividades rurales de tipo intensivas (horticultura, floricultura, ladrilleras, cría de animales de corral), la población presenta bajos niveles de instrucción, mayores deficiencias en la accesibilidad al agua, en la atención de la salud y hacinamiento en las viviendas. Dentro de este grupo se concentran Colonia Barragán, El Casal y espacios de población rural dispersa.

En la siguiente categoría, con calidad de vida rural baja (2,7 a 3,9 puntos), si bien existen menores dificultades en comparación con el rango anterior, las carencias se hacen presentes especialmente en la posibilidad de acceso a los servicios. Las actividades predominantes son de carácter extensivo e intensivo agrario y los territorios con población agrupada comprendidos en esta categoría son Los Zorzales, La Gloria de la Peregrina, El Coyunco, El Boquerón, Autódromo, Barranca de Los Lobos, Santa Isabel, San Eduardo de Chapadmalal, sectores de Batán y espacios de población rural dispersa.

Por su parte, los valores medios de ICVR (3,9 a 5,2 puntos) se disponen circundando al área urbana y áreas de población rural dispersa, estas últimas asociadas con la actividad primaria, ejemplificada por grandes unidades de producción agropecuaria cuyos propietarios cuentan con alto nivel de instrucción, buenas condiciones habitacionales y acceso a prestaciones privadas de salud. Caracterizan a este grupo Félix U. Camet, Colinas Verdes, sectores de Batán, El Marquesado y áreas de población rural dispersa.

Por último, los territorios con alta calidad de vida (5,2 a 6,9 puntos) se asocian especialmente con localidades donde se hace común la práctica de poseer segundas residencias, las que por lo general son utilizadas para vacaciones o fines de semana, aunque debe mencionarse la tendencia ya evidenciada con respecto al uso de estas viviendas como residencias permanentes, realizando desplazamientos diarios entre los lugares de residencia y de trabajo (Mikkelsen, 2005; Mikkelsen, 2006). El área donde el ICVR muestra alta calidad de vida es Sierra de los Padres, a la cual deben sumarse espacios de población rural dispersa cercanos al eje de la ruta 11 en sentido norte y sur.

El trabajo aquí citado permite observar mediante la aplicación y ajuste de metodologías ampliamente probadas el comportamiento del ICVR, desde una postura objetiva, cuantificable, delineando una configuración territorial que resulta de aplicar técnicas de análisis espacial y sistemas de información geográfica (SIG). Sobre la base de esta configuración territorial, se propone avanzar un paso más en el proceso de dimensionar la realidad social del territorio rural del partido de General Pueyrredón. En dicho salto cualitativo el rol de los entrevistados en el trabajo de campo ha sido fundamental. Se parte de indagar ¿qué significa para los entrevistados la calidad de vida y cómo perciben la calidad de vida del lugar de residencia anterior?

Procurando establecer una caracterización referida a los casos relevados en el trabajo de campo, el primer elemento a considerar corresponde a la edad de los encuestados. En líneas generales es posible señalar que las rutas 88, 2 y 11 presentan estructuras maduras, en cambio el eje 226 se muestra con una estructura más rejuvenecida. Por su parte, la edad y el tiempo de residencia explican que las localidades vinculadas con los ejes 226 y 11 están siendo partícipes de una intensa movilidad, con recepción de nueva población, en cambio las rutas 88 y 2 denotan situaciones de movilidad menos acelerada e incluso inmovilidad.

Los ejes de las rutas 2, 11 y 226 se presentan como los más dinámicos en cuanto a recepción de población en las últimas décadas. Por su parte el eje de la ruta 88 muestra un perfil de arribos muy marcado en la década de los años setenta, explicando la necesidad de trabajadores rurales empleados en labores agrícolas de tipo intensivas en mano de obra. Agrupando al conjunto de los entrevistados, es posible señalar, en primer lugar, que el 59% ha realizado un movimiento de carácter migratorio, es decir, movilidad de larga duración que ha impactado directamente en la conformación del espacio cotidiano de vida de los sujetos intervinientes en el proceso de cambio de residencia, ya que se modifica drásticamente. En segundo lugar, el 32% de los entrevistados manifiesta haber realizado desplazamientos asociados al concepto de movilidad residencial, tránsito realizado a escala local. En tercer lugar, el 3,6% declara situaciones de doble residencia y viajes, y el 1,8% refiere a migraciones de retorno.

Estos valores estarían caracterizando al partido de General Pueyrredón como espacio receptor de migrantes. Con relación al último trayecto residencial de cada persona, es decir, aquel que los llevó a fijar su residencia en las localidades en estudio, se encuentra que los motivos más frecuentes están referidos al ciclo de vida; a la búsqueda de un lugar de su agrado, tranquilo; en contacto con entornos más naturales y a la inserción laboral, desde una visión amplia, procurando mayor bienestar. Entonces, respecto de la valorización del término calidad de vida, se han agrupado las conceptualizaciones que refieren a su situación en la residencia actual y en la residencia anterior (Cuadro N° 2). Sobresale la visión negativa del lugar de residencia anterior por inseguridad, falta de tranquilidad, insolidaridad y aislamiento, características que, a pesar de las falencias en infraestructuras, potencian las cualidades del lugar donde poseen su residencia actual. La importancia otorgada al bienestar económico, directamente asociado con la posibilidad de acceder al trabajo o contar con diversos servicios, es central. También sobresale el valor asignado a la familia.

Cuadro N° 2

Afirmaciones sobre la calidad de vida en las localidades relevadas


Fuente: Elaboración propia en base a datos obtenidos en 2007.

De este modo, en la calidad de vida se pondrían de relieve aquellos factores de los que se carece total o parcialmente y, en conexión con la movilidad territorial, son elementos que tienen injerencia en las estrategias residenciales o migratorias.

En función de nuestra definición de calidad de vida, que implica contemplar la escala de valores prevaleciente en la sociedad (Velázquez, 2008), las sensaciones de los residentes en los espacios rurales agrupados del partido de General Pueyrredón constituyen un insumo central para replantear que indicadores debían ser considerados al momento de elaborar un índice o macrovariable para estos territorios. Para ello, se combina el tratamiento de datos estadísticos con la utilización de fuentes obtenidas mediante la observación y la entrevista.

Datos secundarios procedentes del INDEC (2001) fueron la base para el cálculo del Índice ponderado de Calidad de Vida cuyos componentes se seleccionaron en función de los elementos cuantificables que fueron indicados por los encuestados. De este modo los indicadores que forman parte de las dimensiones que constituyen el índice se seleccionaron sobre la base de su reiteración en la mayor parte de las entrevistas, quedando conformadas cinco dimensiones: educación, familia, económico-laboral, salud y vivienda.

Los datos obtenidos en el trabajo de campo han sido sistematizados mediante la construcción de códigos y etiquetas que facilitaron la comprensión del problema en estudio. Así, la información relevada recibió un triple tratamiento para su interpretación: por una parte, fue decodificada con la finalidad de establecer categorías generales; en segundo lugar, se remitió al análisis de los testimonios, insumo central en el logro de un acercamiento entre la teoría y la práctica de investigación, de donde surgen las diversas dimensiones del índice; en tercer lugar, a partir de las dimensiones consideradas se retoma el análisis de datos procedentes de las bases censales para elaborar la macrovariable o índice denominado Índice de Calidad de Vida (ICDV) (Cuadro N° 3).

Cuadro N° 3

Índice de Calidad de Vida (ICDV). Territorios rurales del partido General Pueyrredón

Fuente: Elaboración propia.

La dimensión educación es considerada en primer lugar, sin embargo, la importancia de la familia es reconocida entre los entrevistados como fundamental en el logro de calidad de vida, "estar juntos", "tener una familia bien constituida", "reunirnos a la mesa", se comportan como señales de gran relevancia en lo manifestado respecto del bienestar, agregando que esto remite a condiciones de carácter más subjetivo, más espiritual o emocional que material u objetivo.

Como puede observarse, comparando los Cuadros N° 1 y N° 3, algunos indicadores se mantienen, aunque modificando su peso en la dimensión respectiva, y otros se agregan como un aporte novedoso en el estudio y debate de la calidad de vida de los residentes en los territorios rurales del partido de General Pueyrredón.

Del conjunto de indicadores seleccionados para la conformación del ICDV, los siguientes han sido considerados como variables de beneficio:

- Tasa de alfabetización de la población de 6 y más años de edad

- Porcentaje de población de 20 y más años de edad con nivel de instrucción universitario completo

- Hogares nucleares

- Hogares sin NBI

- Jefes de hogar que solo trabajan

- Jefes de hogar que tienen aportes jubilatorios

- Jefes de hogar en ocupaciones calificadas como categorías profesional y técnica

- Porcentaje de viviendas con provisión de agua por cañería dentro de la vivienda

- Porcentaje de viviendas con agua procedente de red pública o perforación con bomba a motor

- Porcentaje de propietarios de la vivienda y el terreno

- Porcentaje de viviendas con acceso a la red eléctrica

Por su parte, los indicadores de costo han sido:

- Hogares unipersonales

- Hogares extendidos

- Jefatura femenina

- Porcentaje de población sin cobertura social en salud

La tasa de alfabetización de la población de 6 y más años de edad es considerada de interés ya que "la educación brinda herramientas que le permiten al individuo ser parte y participar de la vida en sociedad. De esta forma, la cuantificación de calidad y cantidad de educación con que cuente cada individuo comprende variaciones substanciales en su calidad de vida al ser considerados en su conjunto" (Lucero et al., 2005: 330).

Respecto al porcentaje de población de 20 y más años de edad con nivel de instrucción universitario completo, ha sido considerado este universo de población por ser aquella que por su edad pudo haber logrado el nivel de instrucción universitario. Esta variable tiene la virtud de despejar el efecto distorsionante de la estructura demográfica joven y envejecida en las distintas unidades espaciales. A su vez, se atiene al agrupamiento de edades quinquenales realizado por el INDEC, reconociendo que no toda la población de 20 a 24 años tiene la posibilidad de culminar los estudios universitarios de acuerdo a la extensión temporal del propio sistema educativo (Lucero et al., 2005).

La variable hogares nucleares es un indicador de beneficio dado que la posibilidad de convivir en familias nucleares influye positivamente en mejorar el bienestar familiar, asegurando la contención y reduciendo la posibilidad de deserción escolar.

Que los hogares presenten sus necesidades básicas satisfechas indica que no poseen privaciones vinculadas al hacinamiento (más de tres personas por cuarto), no residen en una vivienda de tipo inconveniente, poseen retrete, los niños en edad escolar asisten a establecimientos educativos y el jefe de hogar ha completado el tercer grado de escolaridad primaria.

Que el jefe de hogar solo trabaje es estimado positivamente en comparación con las otras posibilidades registradas en el censo7, ya que es población que está ocupada y no asiste simultáneamente a un establecimiento educacional ni percibe jubilación o pensión, es decir, aunque quizá lo desee utiliza su tiempo productivo solo en trabajar.

La posibilidad de contar con aportes jubilatorios evidencia acceso al mercado formal de trabajo, condición que en un contexto de informalidad e individualización laboral como el actual denota una condición laboral positiva.

El hecho que la jefatura de hogar se fije sobre aquellos individuos que poseen ocupaciones calificadas dentro de las categorías profesional o técnica, da indicios de mejores niveles de ingresos y, por tanto, posibilidad de acceso a determinados bienes y servicios esenciales para el desarrollo en sociedad.

Contar con aprovisionamiento de agua por cañería dentro de la vivienda no solo es beneficioso, sino necesario para el logro de una buena calidad sanitaria de la población, condición a la que debe sumarse la forma de suministro del agua. Por tanto el hecho de que provenga de red pública o perforación con bomba a motor agrega beneficios a la salud de los residentes en el área de estudio.

Lograr ser propietarios de la vivienda y el terreno donde se reside ha sido considerado positivamente por los entrevistados en los espacios rurales del partido de General Pueyrredón, al igual que viviendas provistas con un servicio indispensable como es el suministro de energía eléctrica por red.

La presencia de hogares unipersonales en el medio rural da pautas de diversos procesos: el envejecimiento poblacional, la no continuidad de los hijos en el espacio rural debido a que deciden cambiar su lugar de residencia hacia espacios con mayores posibilidades de desarrollo productivo o educacional y la residencia en soledad, a veces por elección y en otras oportunidades porque así ocurre.

La presencia de hogares extendidos pone de manifiesto la permanencia y convivencia simultánea de diversas generaciones en el hogar, con los malestares naturales que dicha situación conlleva, a los que debe sumarse el sostenimiento económico de las familias extendidas sobre quien es designado como jefe de hogar.

Respecto de la jefatura femenina, debe ser analizada especialmente en el contexto de los territorios rurales, dado que a nivel general es real la existencia cada vez más numerosa de mujeres que son sostén de la familia o que poseen la jefatura compartida junto a su esposo. En este caso en particular debe imaginarse dicha condición en situaciones de ruralidad.

El carecer de un plan de cobertura social en salud no solo evidencia la ausencia de cobertura sanitaria (más allá que la brindada por el sistema público), sino también la precariedad e informalidad laboral.

Análisis de las dimensiones que componen el Índice de Calidad de Vida en los espacios rurales del partido de General Pueyrredón

Dimensión educación

La dimensión educación se ha comportado en el conjunto de los casos relevados como una capacidad central, tanto en lo que respecta a la posibilidad de acceso que han tenido o les gustaría haber tenido a quienes fueron objeto de la entrevista, así como lo que pretenden para sus hijos.

Existe estrecha relación entre nivel educativo y la posibilidad de inserción laboral, donde esta última tendería a ser más favorable para las personas con mayor calificación formal.

Al pormenorizar en el análisis de las variables que componen esta dimensión se observa que hacia el 2001 el área rural del partido de General Pueyrredón presentaba 63,36% de la población de 6 años y más alfabetizada y 0,95% de la población de veinte años y más había alcanzado el nivel de instrucción universitario completo.

Los mejores valores en la tasa de alfabetización coinciden con los ejes de las rutas 11 norte, 11 sur y 226, asociados con la localización de segundas residencias o residencias permanentes de población en condiciones socioeconómicas favorables. En cambio los porcentajes más bajos se ubican en localidades tales como El Boquerón, El Casal, La Gloria de la Peregrina y la periferia cercana a Mar del Plata.

El máximo nivel de instrucción alcanzado (universitario completo) adquiere mayor participación porcentual en las unidades espaciales agrupadas hacia el sur y norte de General Pueyrredón.

Dimensión familia

Las características familiares escasamente se incluyen en los estudios de calidad de vida (Madariaga y D'Arterio, 2008). Sin embargo, estas son subrayadas por los entrevistados como elementos de suma importancia, por constituir la familia la célula que sostiene a los individuos que la conforman, que los contiene, aconseja y forma en primera instancia. Tal como confirman Madariaga y D'Arterio (2008), considerar los tipos de hogares y la jefatura femenina es un aporte de importancia para comprender la calidad de vida en los territorios rurales.

Respecto de la dimensión familia, hacia el 2001 los territorios rurales del partido en análisis presentaban un 12,67% de hogares unipersonales, 47,54% eran hogares nucleares y 7,99% extendidos. En cuanto a la jefatura de los hogares, el 11,02% presentan jefaturas femeninas. La configuración territorial delineada en función de los tipos de hogares demuestra una situación de homogeneidad territorial que se va desdibujando en los hogares nucleares y en los hogares extendidos, los cuales poseen mayor peso en lo rural disperso. La jefatura femenina se hace presente a nivel territorial en mayor proporción en radios cercanos al eje 11 sur y norte, vinculados con el turismo, la recreación y la prestación de servicios.

Dimensión económico-laboral

Lo económico-laboral ha sido ponderado positivamente ya que poseer empleo remunerado o realizar una actividad rentada posibilita la adquisición de bienes y servicios. Cuando cumple además con los requisitos para ser categorizado como formal8, constituye una previsión tanto para el presente como para el futuro, dado que brinda no solo ingresos monetarios, sino, además, cobertura social en salud. "Tener trabajo, que te da lo mínimo", "el trabajo es fundamental", "tener dinero" son frases que se reiteran en la mayoría de los casos, corriendo el riesgo de afirmar que, sin distinción de grupos sociales más o menos pauperizados, acceder a un trabajo que dignifique y dé sustento es un valor importante. En los territorios rurales del partido de General Pueyrredón, el 78,39% de los hogares presentan sus necesidades básicas satisfechas, asimismo el 35,28% de los jefes de los hogares solo trabaja, el 26,52% posee aportes jubilatorios y el 7,61% corresponde a la categoría ocupacional de profesionales y/o técnicos.

Así la dimensión económico-laboral pone de manifiesto importantes heterogeneidades territoriales, con mayores proporciones de hogares con necesidades básicas insatisfechas en los intersticios de las rutas 226 y 88, jefes de hogar en las peores condiciones laborales, ubicados en las fracciones y radios censales vinculados con el desarrollo de prácticas agropecuarias intensivas o la prestación de servicios turísticos recreativos.

Dimensión salud

Respecto de la salud, dos situaciones se evidencian, por una parte gozar de buena salud y, por otra, en caso de enfermedad contar con los medios necesarios para ser atendidos. "La salud es todo", "tener una obra social", "lo mínimo, tener salud", "una bomba de agua instalada, funcionando". Los indicadores seleccionados permiten observar, de manera indirecta, la salud de la población.

El indicador referido a la cobertura social privada muestra "... la proporción de población 'contenida' en el sistema de salud y en la estructura económica, ya que abarca, en gran medida, a trabajadores en relación de dependencia" (Velázquez, 2004: 180). Por su parte, contar con aprovisionamiento de agua por cañería dentro de la vivienda y que la procedencia del agua sea de red pública o bomba automática garantiza la posibilidad de poseer suministro de agua segura, incidiendo directamente en la condición sanitaria de la población. Una aclaración en este punto es central, en los territorios rurales es evidente el predominio de agua obtenida mediante bombas automáticas o manuales, no obstante aquí se considera también la red pública debido a que Sierra de los Padres, Estación Chapadmalal y Batán cuentan con redes propias de suministro de agua.

En la dimensión salud es posible establecer que el 62,89% de la población residente en los territorios rurales de General Pueyrredón no cuenta con cobertura médica privada en salud. Respecto de las formas de aprovisionamiento de agua en la vivienda, el 72,80% posee acceso al agua por cañerías dentro de la vivienda y el 79,18% de las viviendas reciben el agua de red pública o bomba a motor.

La configuración territorial que queda delineada, en función de las condiciones sanitarias de los residentes rurales en el partido, muestra una situación deficitaria, excepto en determinados enclaves, tales como la localidad de Sierra de los Padres.

Dimensión vivienda

La vivienda es el lugar de cobijo, de reunión de la familia, de disfrute de la vida, punto de encuentro, espacio de las vivencias cotidianas. En el caso de las viviendas, los entrevistados al referirse a la calidad de vida centralizan en el hecho de ser propietarios y tener "lo básico", luz y agua, "todo instalado", se sobrentiende funcionando. La vivienda es un componente fundamental en tanto entidad que no solamente es parte de las necesidades de subsistencia de una sociedad particular, sino que se constituye en un elemento más de inserción e identificación social (Lucero et al., 2005: 340).

La posibilidad de acceder a la vivienda propia se muestra como una de las motivaciones presentes a la hora de decidir el desplazamiento, por tanto central en la calidad de vida. Poseer servicios básicos como la luz y el agua son centrales para la subsistencia de todo hogar, ya que favorecen el bienestar general de las familias e individuos.

En referencia a las viviendas, 67,52% son propietarios de las viviendas y el terreno en el que residen y 87,32% poseen energía suministrada por la red eléctrica. La dimensión vivienda deja en claro que las peores condiciones en cuanto a tenencia se corresponden con los espacios de población rural dispersa, directamente asociadas con su poca densidad, situación que se reitera para el aprovisionamiento de energía eléctrica.

La calidad de vida en los territorios rurales del partido de General Pueyrredón: Índice de Calidad de Vida (ICDV)

En este regreso metodológico a lo cuantificable, el ICDV permite reconocer, sobre la base de la valorización de los entrevistados, los fragmentos territoriales de la calidad de vida en los territorios rurales de General Pueyrredón (Figura N° 3).

Figura N° 3

Índice de Calidad de Vida en los territorios rurales del partido General Pueyrredón, 2001

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Ministerio de Economía y Producción, 2001.

Con un ICDV alto (4,93 a 7,81 puntos) destacan radios censales cercanos al eje de la ruta 11 en sus tramos sur y norte, otros próximos a Mar del Plata especialmente ubicados hacia el sur oeste de la ciudad, Sierra de los Padres y Colinas Verdes. Los valores medios del ICDV (4,61 a 4,93 puntos) localizados especialmente hacia el noreste y sur del partido de General Pueyrredón, destacándose en el caso de esta investigación Los Zorzales. La puntuación en la categoría del ICDV bajo (4,2 a 4,61 puntos), se centraliza en el norte del partido, con especial concentración en radios de población dispersa, La Gloria de la Peregrina, Santa Paula, Colonia Barragán y hacia el sur San Eduardo de Chapadmalal. Los valores muy bajos del ICDV (2,57 a 4,2 puntos) se ubican cercanos a la periferia de Mar del Plata como una especie de cordón entre los valores altos y medios, en El Casal y El Boquerón.

La distribución promedio de los indicadores considerados en la elaboración del ICDV permite comprender la relación existente entre las variables y aclarar las desigualdades presentes en cada una de las cuatro categorías conformadas (Cuadro N° 4).

Cuadro N° 4

Distribución promedio de los indicadores en cada categoría del Índice de Calidad de Vida en los territorios rurales del partido General Pueyrredón

Fuente: Elaboración propia.

Se constituyen fragmentos territoriales con realidades extremas de alta y muy baja calidad de vida localizados en una situación de vecindad territorial que llama la atención; no hay gradaciones territoriales, sino fuertes discontinuidades. Son recortes que dan claridad a las decisiones de selección de determinados lugares para emplazar la residencia.

Mas aún, la posibilidad de elaborar un Índice de Calidad de Vida Rural y compararlo con el Índice de Calidad de Vida desarrollado sobre la base de los testimonios de quienes residen en los territorios rurales, permite inferir que la construcción objetiva realizada sobre la calidad de vida, la percepción y características de los sujetos, se basa en la existencia de una relación imperfecta entre las condiciones objetivas y la percepción que de ellos tiene la sociedad.

El Cuadro N° 5 pone de manifiesto que cuatro de los territorios rurales del partido General Pueyrredon aparecen mejor posi-cionados en el Indice de Calidad de Vida respecto del Indice de Calidad de Vida Rural; es el caso de Colonia Barragan, Los Zorzales, Colinas Verdes y El Marquesado, en donde la macrovariable construida sobre la base de las afirmaciones sobre calidad de vida de los entrevistados marca mejor situacion relativa.

Cuadro N° 5

Comparación Índice de Calidad de Vida Rural (ICVR) e Índice de Calidad de Vida (ICDV)

Fuente: Elaboración propia.

Por su parte dos de los territorios (El Boquerón y Estación Chapadmalal) empeoran su calidad de vida; en tanto que los cinco restantes (La Gloria de La Peregrina, Santa Paula, Sierra de los Padres, El Casal y San Eduardo de Chapadmalal) exhiben igual condición.

Así, en la construcción del concepto de calidad de vida, el lugar aparece como un hito fundamental. Resulta probable también que las definiciones de calidad de vida tengan amplia vinculación con las características materiales y emocionales de cada lugar, con la edad y con el grado de satisfacción respecto del lugar en el que se habita.

Por tanto quedan representados, fragmentos espaciales de reconquista, lugares de encuentro entre lo rural y lo urbano, donde las particularidades de cada uno lejos de anularse entran en contacto, se integran, cooperan y establecen redes de relaciones recíprocas, complejas, que ponen de manifiesto las particularidades de cada uno. Se reconocen por ser espacios de cambios sociales intensos, que conforman un tipo distinto de comunidad, que reciben influencia urbana, pero que se mezclan con las rurales y dan lugar a una configuración con normas y reglas propias. Fragmentos en los cuales los saldos migratorios positivos se asocian con migraciones de adultos mayores que arriban desde diversos destinos para transitar allí su período como jubilados, en muchos casos comprando una segunda residencia o transformando la segunda residencia en la principal. En otros casos se trata de grupos que arriban en búsqueda de su terruño, es decir, desplazándose con la pretensión de acercarse a una imagen similar al sitio en el cual habitaban de jóvenes o niños, los espacios de crianza.

Este conjunto de personas generan en el espacio de llegada la posibilidad de creación de empleos debido a la necesidad de prestarles servicios, lo que favorece el mantenimiento en los lugares de población activa, el arribo de nuevos pobladores y cambios de signo positivo en los indicadores demográficos.

No solo deben mencionarse los adultos mayores, o los migrantes prestadores de asistencia, sino que a este conjunto deben incorporarse profesionales y familias jóvenes con niños pequeños. Familias jóvenes con pretensión de lograr la casa propia, deseos de independencia del núcleo familiar y por tanto en búsqueda de terrenos alejados de la ciudad, donde dar inicio a un nuevo hogar.

Recortes rurales-urbanos, en los cuales es menor el porcentaje de pobladores dedicados a labores agrícolas en comparación a los residentes que trabajan en la ciudad o utilizan la vivienda como segunda residencia. Con habitantes que tienen núcleos amplios de socialización, incluso superando los límites de la localidad que es considerada como el lugar de residencia o de disfrute de fines de semana y vacaciones. Fragmentos que caracterizan un proceso de urbanización difusa, es decir, como fenómeno que desde mediados del siglo XX comienza lentamente a presionar sobre los usos agrícolas predominantes y el asentamiento de nueva población, familias jóvenes de clase media y media alta, con buenas condiciones socioeconómicas, residiendo en viviendas unifamiliares, de muy buena calidad en los materiales de construcción, con acceso a todo tipo de servicios básicos (educativo y de salud), con posibilidad de movilidad en vehículos particulares que les permiten trasladarse diariamente a Mar del Plata o trabajar en el lugar, ya que pueden manejar con flexibilidad sus jornadas productivas, dado que muchos de los casos relevados denotan una importante presencia de jefes de hogar profesionales y/o técnicos. Es central en el repoblamiento de estos lugares la accesibilidad rápida, que permite un contacto dinámico entre las áreas productivas y reproductivas. La estructura demográfica se rejuvenece y se instalan nuevas prácticas económicas, asociadas a los servicios. Se incluyen en este agrupamiento Sierra de los Padres, Colinas Verdes y El Marquesado, receptores de nueva población, con medios y altos niveles de instrucción, alto nivel socioeconómico, un tiempo de residencia en el lugar cercano o reciente, es decir, de mediana data y que se comportan en el Índice de Calidad de Vida Rural (ICVR) dentro de las categorías medio alto, mientras en el ICDV se perciben con alta calidad de vida.

Fragmentos espaciales de coexistencia, señalada por la presencia en el lugar de residentes de toda la vida a los que se agregan pobladores rurales en una movilidad de tipo rural-rural y/o nuevos residentes, necesitados de la compra de terrenos baratos para alcanzar la propiedad de la vivienda; albergando conjuntamente mano de obra asalariada rural, con bajo nivel de instrucción y familias jóvenes, en edades productivas y reproductivas, deseosos de conformar sus propios hogares, quienes ante eventuales dificultades económicas consideran la opción de alejarse del espacio netamente urbano. Por ello, espacios de coexistencia, de saberes, convivencia de edades, de usos del suelo, territorios intermedios, ni en un extremo ni en el otro, con falta de servicios, pero que los reiterados reclamos irán acercando. Espacios de transición socioterritorial, cercados por la incertidumbre del devenir.

Se ubican en este grupo Los Zorzales y Estación Chapadmalal, receptores de población conformada de familias potencialmente activas con niños pequeños, es decir, situación de poblamiento reciente, y residentes asociados a los orígenes de las localidades, antiguos residentes en el lugar emparentados directamente con el desarrollo de labores predominantemente rurales, con nivel de instrucción intermedio e intermedia situación en su condición socioeconómica. Áreas donde el Índice de Calidad de Vida Rural muestra valores medios bajos y el Índice de Calidad de Vida los posiciona como medios.

Finalmente, fragmentos espaciales menos valorizados, lugares poco valorizados por la red global, donde las redes locales son fuertes, por efecto del mismo proceso. Recortes agrícolo-rurales, ya que se vinculan con el desarrollo de actividades extractivas, con escasez de servicios comerciales, sociales y educativos, vivenciando una suerte de aislamiento territorial, donde sus moradores se caracterizan por haber nacido a poca distancia del lugar donde ahora residen, sus puntos de vista son limitados, tradicionales y su participación social se reduce al cotidiano del lugar. Hombres y mujeres de tiempos lentos, que entablan relaciones fuertes de vecindad y espacialmente de contigüidad, donde el tiempo es cíclico y está regulado por la estacionalidad.

La fuerza de trabajo joven ha emigrado hacia áreas urbanas más importantes, dejando en el lugar a los trabajadores de edades avanzadas y a los jubilados. Las causas fundamentals de la pérdida de población se vinculan con la mecanización de las labores rurales, que ha reemplazado mano de obra, y la reestructuración de los sistemas productivos pasando en muchos casos de ser extensivos a intensivos, estos últimos generalmente empleando mano de obra temporaria procedente del noroeste de Argentina, de Bolivia o Perú.

Los fragmentos aquí registrados son El Casal, Colonia Barragán, San Eduardo de Chapadmalal, El Boquerón, Santa Paula y La Gloria de la Peregrina, destacados en su conjunto por el desarrollo de actividades directamente vinculadas al sector agropecuario intensivo y extensivo, de manera directa como peones de campo, mano de obra asalariada en emprendimientos hortícolas o de cría de animales o indirectamente prestando servicios al sector agropecuario en talleres mecánicos, con tiempos de residencia disímiles, pero fuertemente marcados por condiciones socioeconómicas de alta criticidad. Fragmentos receptores de grupos migrantes necesitados de trabajo, que muestran en el Índice de Calidad de Vida Rural valores entre bajos y muy bajos que se repiten en estas categorías para el Índice de Calidad de Vida.

Consideraciones finales

El intento de comparar el resultado de diferentes índices de calidad de vida muestra que lo rural agrupado y lo rural disperso se unen conformando el espacio rural del partido de General Pueyrredón. Las estadísticas censales aplicadas a nivel nacional los han separado, pero la dinámica socioterritorial sucede en el espacio, en un todo unido y complejo que es partícipe de cambios y transformaciones propias de cada época.

Por un lado tenemos áreas que son elegidas por su tranquilidad, seguridad, entorno natural y posibilidades de circulación que, al recibir nueva población, cuentan con la capacidad de mejorar su situación en cuanto a indicadores educativos, económicos, habitacionales. Estos fragmentos podrían ser delineados como recortes espaciales de reconquista. Tanto el ICVR como el ICDV los muestran en la mejor situación relativa.

En el otro extremo, localidades y espacios rurales dispersos que pierden población y con el la cierta infraestructura se torna obsoleta, innecesaria; por tanto se deterioran o desaparecen, los jóvenes migran, los adultos envejecen y con ellos la realidad demográfica de los lugares. Estos fragmentos son tipificados como espacios no valorizados, u opacados como los entiende Santos (2000). Así los reflejan sus bajos guarismos de ICVR e ICDV.

Finalmente, en situación intermedia, tenemos fragmentos espaciales de coexistencia, en donde lo rural tradicional se superpone con el avance de lo citadino. Estos constituyen territorios de coexistencia, en los cuales se verifican nuevas territorialidades manifestadas en situaciones donde los residentes tradicionales perciben, a veces con recelo y otras con beneplácito, que el lugar se reconfigure, adquiere características novedosas, y donde los arribados abrazan el sueño de la vivienda propia, de la conformación de un hogar en un entorno cercano a lo natural, a la seguridad, a la tranquilidad, a mejor calidad de vida. Esto se manifiesta en diversos grados de contradicción entre sus ICVR e ICDV.

NOTAS

4 Cursiva del autor.

5 "...la urbanización es el aumento relativo de la población concentrada con respecto a la población total de un área: 'La urbanización es un proceso de concentración de la población. Se produce de dos maneras: por multiplicación de puntos de concentración y por aumento de tamaño de puntos de concentración específica'" (Vapnarsky y Gorojovsky, 1990: 11).

6 Se adoptó el criterio propuesto por Vapnarsky y Gorojovsky (1990), quienes conciben a la localidad (o poblado, pueblo, ciudad) como aglomeración, y que fuera adoptado por el INDEC desde el año 1991. Se consideran localidades las áreas de edificación bastante compacta interconectadas mediante una red densa de calles y son entendidas como localidades menores debido a que concentran menos de 10.000 habitantes.

7 Censo 2001, "condición de actividad: 1. Solo trabaja: población que está ocupada y no asiste a un establecimiento educacional ni percibe jubilación o pensión. 2. Trabaja y estudia: población que está ocupada y asiste a un establecimiento educacional (sin jubilación o pensión). 3. Trabaja y es jubilado: población que está ocupada y percibe jubilación o pensión (independientemente de si asiste o no a un establecimiento educacional). 4. Trabaja, estudia y es jubilado. 5. Solo busca trabajo: población que está desocupada y no asiste a un establecimiento educacional ni percibe jubilación o pensión. 6. Busca trabajo y estudia: población que está desocupada y asiste a un establecimiento educacional (no percibe jubilación o pensión). 7. Busca trabajo y es jubilado: población que está desocupada y percibe jubilación o pensión (independientemente si asiste o no a un establecimiento educacional). 8. Busca trabajo, estudia y es jubilado. 9. Solo es jubilado: se refiere a la población económicamente inactiva que percibe un beneficio monetario mensual proveniente de una cobertura legal ante las contingencias de vejez, invalidez o sobrevivencia. 10. Es jubilado y estudia. 11. Solo estudia: económicamente inactivos que asisten a un establecimiento reconocido de enseñanza formal. 12. Otra situación: resto de los económicamente inactivos no contemplados en las tres categorías mencionadas con anterioridad" (INDEC, 2001: 22).

8 El empleo formal se puede definir "como el agregado conformado por los asalariados de establecimientos de más de cinco ocupados, más los trabajadores por cuenta propia profesionales, más los patrones de unidades de más de cinco ocupados" (Beccaria y Lopez, 1996: 30). Tanto los "asalariados clandestinos" (Beccaria y Lopez, 1996: 30) como los cuentapropistas informales forman parte del sector informal, dado que no están registrados en la seguridad social ni pueden gozar los derechos básicos de la legislación laboral y social.

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1 Artículo recibido el 26 de agosto de 2009 y aceptado el 9 de octubre de 2009.

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