SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número73Neoliberalismo y gobernanza territorial: propuestas y reflexiones a partir del caso de ChileLa cartografía de la expedición Gilliss al hemisferio sur, Chile 1849 - 1852 índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Revista de geografía Norte Grande

versión On-line ISSN 0718-3402

Rev. geogr. Norte Gd.  no.73 Santiago set. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-34022019000200185 

Artículos

Colonización y nuevo territorio: la formación de la elite comercial de Temuco, 1885-1913

Colonization and new territory: the formation of the commercial elite of Temuco, 1885-1913

Félix Rojo-Mendoza2 

Javier Hernández Aracena3 

2 Profesor Adjunto. Departamento de Sociología y Ciencia Política. Universidad Católica de Temuco, Chile. E-mail: frojo@uct.cl

3 Profesor Asistente. Departamento de Sociología y Ciencia Política. Universidad Católica de Temuco, Chile. E-mail: jhernandez@uct.cl

RESUMEN:

La ocupación de la Araucanía por parte del Estado chileno obedeció, entre otros motivos, a principios económicos relacionados con la incorporación de nuevos territorios productivos al contexto nacional. Para el éxito en dicha ocupación se optó por la llegada de un agente civilizador, encarnado en el habitante europeo. Este agente, junto a colonos chilenos, comienzan a llegar a Temuco, ciudad que se transformará en el centro de la nueva geografía del poder en la Araucanía. Este trabajo tiene por objetivo analizar las dinámicas comerciales de la incipiente elite comercial formada por colonos extranjeros y chilenos en los primeros años de Temuco (1885-1913). Considerando registros comerciales, planos de la ciudad y crónicas de la época, se observan diferencias por nacionalidad en el tipo de actividad comercial y lugar ocupado, además de las estrategias de diversificación económica, social e institucional que transforma a los alemanes en la potencial elite local de la ciudad.

Palabras claves: Ocupación de la Araucanía; actividad comercial; elites locales; Temuco

ABSTRACT:

The occupation of the Araucanía by the Chilean State obeyed, among other things, to economic principles related to annexation of new productive territories to the national context. For the success in this occupation there was an active policy of encouragement of the arrival of a civilizing agent, personify in the European habitant. This agent, together with Chilean colonists, arrived to Temuco, a city that will become soon the center of the new geography of power in Araucanía. This work aims to analyze the commercial dynam-ics of an incipient commercial elite formed by foreign and Chilean colonists in the early years of Temuco (1885-1913). Considering commercial records, city plans and chronicles of the time, differences by nationality are observed in the type of commercial activity and occupied space, as well strategies of economic, social and institutional diversification that transform the germans into the potential local elite of the city.

Keywords: Occupation of the Araucanía; commercial activity; local elites; Temuco

La elite es un fenómeno que crecientemente acapara la atención, tanto desde el punto de vista de la historia como de las ciencias sociales (Rovira, 2011; Scott, 2008). Sin embargo, en muchos casos estos debates se dan en el contexto de los grandes centros urbanos, o no llegan a interrogarse por la formación y/o generación de una elite particular. En este artículo se aboga por una revisión histórica de la formación de una elite local en el contexto de la conformación de un territorio particular como es la ciudad de Temuco, proyectada como uno de los centros de poder en el sur de Chile. Así, se puede rastrear las actuales condiciones de desigualdad en Chile (Solimano, 2012) en estrategias concretas de grupos e individuos por conseguir posiciones y ejercer diferentes formas de poder (Salverda y Abbink, 2013).

De acuerdo a Peck (2013), la geografía económica busca dar cuenta de una economía “moldeada culturalmente, mediada institucionalmente, gobernada políticamente y socialmente imbuida” (Peck, 2013: 1546). De este modo, tanto la formación de los mercados, de la actividad comercial y el posicionamiento de ciertos agentes son el resultado de cómo los distintos grupos se desenvolvieron estratégicamente en situaciones históricas concretas.

Considerando lo anterior, Raffestin (1993), influenciado por la perspectiva de Ratzel y los juegos del poder de Foucault, releva la diferencia entre espacio como ámbito higienizado de poder, y territorio como un lugar producido por determinadas relaciones sociales. En este sentido, y bajo el mismo argumento, Haesbaert (2004) señala la existencia de múltiples geografías del poder, las cuales van más allá del control estatal. Bajo este argumento, la territorialidad se relaciona con los procesos que los seres humanos ejecutan con el fin de controlar, tanto a otras personas, como a los recursos físicos, para lo cual el establecimiento de límites es el motor principal de reproducción geográfica del poder (Sack, 1986). De esta manera, los agentes configuran un territorio no sólo desde el control del estado, sino a través de múltiples relaciones sociales y aspectos simbólicos que se expresan en diferentes dimensiones de la vida cotidiana, los cuales además aparecen como incuestionados al resto de la sociedad. El espacio geográfico representa, por consiguiente, un territorio cruzado por dinámicas de poder colectivo, producidos principalmente a partir de las formas de organización social del trabajo (Santos, 1997).

La conformación social de lo económico puede comprenderse en la interacción de tres factores: un aspecto simbólico y cultural; un aspecto político e institucional; y un aspecto relacional basado en vínculos sociales. Las actividades comerciales, las decisiones económicas, las posiciones organizacionales y las preferencias del consumidor se van estructurando en base al despliegue de estos elementos (Vidal y Peck, 2012). Ello implica también el esfuerzo de actores concretos para movilizarse en búsqueda de sus intereses. Todo esto se va estructurando en un territorio determinado.

De este modo, las elites, entendidas como las personas que ocupan las posiciones centrales o más valoradas, están presentes en toda sociedad, pero lo que varía es la forma en que ellas se conforman y reproducen, lo que depende a su vez de las condiciones institucionales, de la distribución social de oportunidades, pero por sobre todo, de los cursos de acción de los mismos integrantes de éstas para conformar estructuras sociales y arreglos institucionales que favorezcan y mantengan sus posiciones (Khan, 2012).

El origen y desarrollo de la ciudad de Temuco estuvo marcado por la apuesta a una inmigración de origen europeo, cuyo objetivo era establecer el dominio sobre un territorio cuya anexación al Estado chileno estaba en cuestión. Es por esta razón que el presente artículo tiene por objetivo analizar las dinámicas comerciales de la elite local representada en los colonos extranjeros y chilenos de los primeros años de Temuco (1885-1913)4.

Esta ciudad constituye uno de los principales centros de reproducción económica del nuevo modelo territorial instaurado por el Estado chileno a fines del siglo XIX. En términos específicos, el trabajo busca describir y analizar los inicios del comercio en la ciudad, relevando con ello la influencia de la incipiente elite chilena y extranjera en distintos rubros y lugares de Temuco, los grados de vinculación comercial entre ellos, y los posibles cambios experimentados entre un primer periodo de ciudad militar y un segundo periodo de consolidación comercial de las elites en formación.

La primera parte del artículo analiza los inicios de la ciudad de Temuco como enclave comercial, integrando en ello la dualidad entre un territorio de ocupación militar y un territorio de modernización comercial por parte de su incipiente elite local. La segunda parte centra la mirada en la fase de consolidación del comercio en la ciudad, analizando con ello las relaciones socio-espaciales de la elite comercial. Finalmente, la discusión pondrá en evidencia, entre otras cosas, que para un tipo particular de elite europea, la alemana, la ciudad no sólo fue un territorio para su producción comercial y consecuente acumulación de capital, sino también el lugar de reproducción nacional del país que dejaron.

La Araucanía como nuevo territorio de expansión económica-nacional

La llamada pacificación de la Araucanía por parte del Estado chileno a partir de la segunda mitad del siglo XIX, obedece a intereses relacionados con la ampliación de los territorios productivos en términos agrícolas y ganaderos (González y Bernedo, 2013). En este sentido, las lógicas de ocupación del territorio no pasan necesariamente por el fortalecimiento de un Estado-nación unitario, sino más bien se deben a la influencia de una elite nacional e inversionistas extranjeros, que veían en La Araucanía una fuente de capitalización frente a las crecientes demandas internas de productos, en especial, de los centros mineros del Norte Chico (Weisser, 2002). Así, la ocupación de esta región consolida el imaginario territorial del sur de Chile, ampliando con ello sus fronteras productivas (Núñez, 2009), asociando el territorio a la producción agrícola, ganadera y maderera (Flores, 2012). Ciudades como Traiguén, Nueva Imperial, Victoria y Temuco se constituirán, de esta manera, en los centros de la nueva geografía de modernización económica que comenzaba a moldear el territorio recién incorporado (León, 2007).

Para lograr dicho objetivo, el primer mecanismo aplicado por el Estado fue la intervención y exploración militar, que permitió el control del antiguo territorio mapuche, además de la desarticulación de las relaciones de producción previamente existentes (Weisser, 2002). Cabe señalar eso si, que la ocupación militar por sí misma no permitía la incorporación definitiva de la Araucanía al sistema organizacional y político del Estado chileno, por lo que era necesario establecer algunos mecanismos de modernización de mayor efectividad. Entre estos mecanismos destacan la creación de centros urbanos, como las ciudades anteriormente señaladas, la extensión del ferrocarril con propósitos productivos y de conectividad, y la incorporación de una efectiva burocracia estatal que permitiera administrar el nuevo territorio. Todo lo anterior, sin embargo, estaría destinado al fracaso si es que no se disponía del dinamizador de estos procesos, el agente modernizador que consiguiera la incorporación integral de estos nuevos territorios al espacio nacional: el nuevo habitante.

Desde este punto de vista, el éxito del proceso de incorporación territorial estaba fuertemente marcado por la labor civilizatoria que se creía debía aplicarse a un territorio considerado como indómito, salvaje y bárbaro, lejos de cualquier idea de modernidad y desarrollo5. Lo anterior queda reflejado en los discursos de Benjamín Vicuña Mackenna en 1868 cuando decía que “…(el mapuche) bruto, indomable, enemigo de la civilización porque sólo adora todos los vicios en que vive sumergido6…” o del General Gregorio Urrutia, quien formaba parte del grupo militar que ocupó la Araucanía, y planteaba que “En todos mis actos he procurado hacer la ocupación de la Araucanía, convenciendo al indio de las ventajas de la civilización7…”. Estos imaginarios del antiguo ocupante de la Araucanía obstaculizaban cualquier plan de modernización que el Estado pudiera trazar en el nuevo territorio, por lo que se estimó necesaria la llegada de agentes portadores de la modernidad, que cumplieran los ideales del acto civilizatorio.

Frente a esta necesidad de un agente modernizador, el pensamiento latinoamericano se asociaba en el siglo XIX al idealismo caracterizado por su elite formada en Europa, la cual orientaba sus acciones a transformar América Latina en una Europa transoceánica. Así, se llegó a pensar que ya no bastaba con traer las ideas europeas de modernidad y civilización a América Latina, sino además se debía traer a los mismos europeos para habitar, no sólo el mundo de las ideas, sino también el territorio propiamente tal. De esta forma, Chile, siguiendo la experiencia de países como Argentina, orienta sus políticas migratorias a poblar de Europa todos los ámbitos de la nación, incluido los territoriales (Quijano, 2000).

La política migratoria en la Araucanía, iniciada en 1882 con la creación de la Agencia General de Colonización e Inmigración para Europa, tuvo un carácter distinto al que se había dado a mediados del siglo XIX en las zonas de Valdivia y Llanquihue, las cuales fueron ocupadas por colonos alemanes. En el caso de los nuevos territorios, se privilegió un tipo de inmigrante libre, es decir, de distintas nacionalidades, que se desempeñara con cierta facilidad en labores mineras, industriales y dentro de la economía urbana8 (Zavala y Durán, 2005). Este nuevo criterio de diversificación nacional del migrante respondió a consideraciones geopolíticas relacionadas, por un lado, con las posibilidad de obediencia que los nuevos colonos podían tener con sus países de origen9 si es que no conseguían una exitosa inserción en la vida nacional, y por otro, el desequilibrio cuantitativo de población que Argentina estaba provocando con la llegada masiva de migrantes europeos (González y Bernedo, 2013).

De esta manera, el agente modernizador por excelencia en los nuevos territorios incorporados al Estado-nacional fue el colono extranjero, que si bien era diverso en nacionalidad, conservaba los principios de ser, dentro del imaginario de la época, el portador del acto civilizatorio. Pero también a la Araucanía llegaron chilenos que cumplirían una función destacada en los diversos ámbitos de la nueva economía que nacía. Entre ellos, un grupo reducido de mercaderes criollos asociados al capital extranjero10, que lograron acumular, al igual que los mercaderes no nacionales, grandes riquezas a partir del intercambio rentista de productos agrícolas, siempre con el consiguiente perjuicio para los productores (Salazar, 2009), muchos de los cuales eran comunidades mapuche que habían sido incorporados a la escena económica nacional (Pinto, 2007). Por otro lado, también se incorporó a la nueva economía regional un contingente importante de gañanes, es decir, pobres sin residencia ni destino fijo, que gracias a su cualidad de alta movilidad local, y favorecidos por el avance del ferrocarril a los nuevos territorios del sur (Romero, 2007), llegaron a ocuparse en labores no calificadas en las ciudades recién creadas.

Con este nuevo ambiente de relaciones interculturales chilenos-extranjeros-mapuches, se generó un dinamismo económico en los nuevos territorios que permitió mantener los posibles nodos de conflictividad social controlados. Es decir, la economía regional tuvo prosperidad aparente para estos tres grupos durante los primeros 30 años del siglo XX11, tiempo en el cual la producción mapuche incluso superaba a la nacional y extranjera (Pinto, 2007).

En este sentido, y frente a los desafíos civilizatorios y modernizadores entregados fundamen-talmente a colonos europeos, la economía regional comenzaba a visibilizarse en los grandes grupos económicos nacionales y extranjeros. Ejemplo de ello es la llegada a la zona de importantes firmas como Gibbs & Cía o Williamson Balfour & Cía (Pinto et al., 2014), las cuales controlaban el comercio exterior y financiaban la producción minera y agrícola (Cavieres, 1988). Dichas firmas, junto a una serie de iniciativas comerciales de distinto tipo que forjaron el desarrollo de este nuevo territorio, empiezan a operar en las ciudades recién fundadas, transformándose éstas en los centros del poder social y económico de la zona.

Así, ciudades como Temuco comienzan a representar un centro medular de la nueva geografía económica y del poder en la Araucanía. Este nuevo territorio permitirá la acumulación y diversificación del capital a partir de la creación de distintos negocios, y con ello, una posibilidad privilegiada para aquellos mercaderes nacionales que pensaban extender las fronteras de sus inversiones. Pero también esto representará una oportunidad para aquellos civilizadores europeos que ansiaban transformarse en una elite local capaz de controlar los procesos económicos y sociales de estos nuevos territorios.

Sin embargo, y a pesar de la importancia de esta ciudad en la economía regional que nacía, los estudios de dinámicas comerciales en elites locales son escasos, y los que existen centran su mirada en el territorio rural y en la producción agrícola regional (Pinto et al., 2014; Flores, 2012; Bustamante, 2000). Estudios similares existen, pero para otros territorios del sur anteriormente incorporados a la escena nacional12, como el caso de las trayectorias industriales en Valdivia (Almonacid, 2013; Bernedo, 1999) o la historia comercial en Osorno (Peralta, 1991).

Formación de una nueva actividad comercial y el surgimiento de una elite

Pese a que mucho se escribe respecto de las elites, menos se ha desarrollado la problemática de cómo determinados grupos se posicionan en tales términos y son capaces, no sólo de monopolizar ciertas condiciones, sino también imponer discursos culturales y visiones del desarrollo social y comercial (Ossandón, 2013; Salverda y Abbink, 2013).

Por otro lado, en países como Chile no se ha estudiado en profundidad el problema de las elites locales, siendo obscurecidas por un creciente interés en una elite nacional dentro de un país fuertemente centralizado. Y cuando las elites locales son materia de estudio, lo central es cómo los distintos grupos fuera de Santiago le disputan el poder a esta ciudad, como es el caso, por ejemplo, de la elite de Concepción, que buscó implementar una agenda propia en temas políticos y económicos (Monsálvez y Pagola, 2014).

De esta manera, la integración de los colonos europeos en distintas ciudades del sur del país tiende a estar invisibilizada, a pesar que dichos grupos, al acumular capital económico, político y cultural, fueron capaces de permear a la elite capitalina, y por tanto, incidir en distintas esferas de una nación que aún estaba en construcción (Ulianova y Norambuena, 2009).

Bajo esta escasez de miradas a las elites locales, el contexto político-institucional de la Araucanía sienta las bases para el surgimiento de grupos que buscarán vincularse con los sectores dominantes del resto del país, intentando controlar además los aspectos significativos de la economía local a través de sus propias especialidades. En este sentido, si bien la elite nacional veía en la Araucanía una fuente de capitalización económica y ampliación de los privilegios sociales adquiridos con el tiempo, el nuevo territorio también era un lugar propicio para que inmigrantes europeos, no pertenecientes a la elite en sus países de origen, forjaran este destino sobre la base de la apropiación del campo económico y social en la tierra que los recibía.

De esta manera, la ciudad de Temuco aparece como un territorio de disputa por el poder social, distribuido entre distintos grupos sociales dependiendo de la capacidad que tienen éstos de controlar los excedentes del trabajo agrario que el entorno produce.

Contemplando el surgimiento de la elite, lo importante es entender que la construcción social de un mercado y una actividad económica-comercial corresponde al juego entre distintos actores en un contexto (Peck y Theodore, 2007). Bajo lo anterior, se debe observar cómo estos actores se relacionan para conformar un orden social determinado, a partir de los cuales se establecen los criterios de cooperación, competencia y la forma en que se asigna el valor en determinadas actividades (Beckert, 2012). Estos juegos, de alianzas y cooperación, como de conflictos y enfrentamientos, se van dando en términos de vínculos sociales, arreglos institucionales, y discursos simbólicos y culturales.

En primer lugar, la dimensión relacional o de vínculos sociales en la conformación de un ré-gimen político y económico en territorios determinados, ha sido ampliamente estudiada por las ciencias sociales. Destaca en esto el trabajo de Padgett y Ansell (1993) para el caso del ascenso de los Medici en Florencia en el Siglo XV, y cómo ello se articuló fuertemente, en términos de alianzas y posiciones que ostentaron, a la hora de definir los vínculos comerciales, políticos y matrimoniales en dicha ciudad en una situación generalizada de conflicto y vacíos. En estos contextos, la confianza, la lealtad, la reciprocidad y ciertos elementos de cohesión aparecen como claves en la conformación de mercados y estructuras comerciales (Granovetter, 1985).

En segundo lugar, los grupos con vocación de elite se vinculan con el orden institucional de un modo en que pueden aprovechar las facultades y oportunidades que las normas y estructuras actuales les entregan, y pueden a su vez buscar redefinirlas o resignificarlas con el objetivo de que ello cambie o estabilice sus posiciones de acuerdo a su conveniencia (Fligstein, 2001b). Esto guarda importante relación con el Estado y cómo éste moviliza discursos y recursos estructuran-do el entorno en que tiene lugar la acción económica (Fligstein, 2001a).

En tercer lugar, la actividad económica y la posición privilegiada de ciertos grupos necesita un relato que permita su justificación (Boltanski y Thévenot, 2006), así como también ciertos discursos que den a conocer el status de sus integrantes (Thompson, 1997). En este sentido, los regímenes comerciales y la posición de una elite tienen una fundamentación moral que constituye una barrera simbólica respecto de otras actividades u otros grupos de la sociedad (Lamont y Fournier, 1992)

La elite chilena actual ha sido caracterizada como predominantemente heredera de las alianzas entre los criollos de los tiempos de la Independencia (frecuentemente de ascendencia castellano-vasca) y familias de sucesivas corrientes migratorias provenientes de Europa (Nazer, 2013; Nuñez y Perez, 2007). En ese sentido, las migraciones europeas que caracterizan las historias colonizadoras de la ciudad de Temuco y sus alrededores se sustentan, por una parte, en un proyecto político donde lo Europeo se asociaba a lo civilizador y moderno, pero por otra parte, en las agendas particulares que diversas familias y grupos desplegaron en los territorios a los que llegaron. De este modo, si bien estos grupos provienen de contextos socio culturales particulares en sus países de origen, su comportamiento estará muy asociado a las relaciones con otros grupos en el contexto político, económico y geográfico que experimentaron dentro de las localidades en las que debieron comenzar, y no necesariamente a los vectores de proyectos políticos y económicos por los cuáles fueron llamados. Franceses, italianos, alemanes o británicos tuvieron diferentes roles y comportamientos en los desarrollos de Santiago, Valparaíso o el sur del país. En este sentido, los estudios históricos han encontrado distintos patrones respecto de los inmigrantes de dichas nacionalidades en una serie de ciudades de Chile (Fernández, 2006).

Metodología

En cuanto a la metodología, el presente trabajo tiene un alcance exploratorio en términos de visibilizar los distintos procesos a partir de los cuales se construyó la geografía del poder asociada a la elite comercial en Temuco. Para ello, lo primero fue identificar las distintas actividades comerciales desarrolladas en este territorio, y a partir de ello, se describieron las dinámicas económicas, sociales e institucionales que comerciantes chilenos y extranjeros establecieron en la ciudad que nacía.

Para cumplir con este primer objetivo este estudio utilizó información proveniente de distintas fuentes documentales primarias. Por un lado, estas fuentes apuntan a registros institucionales de población chilena y extranjera contenida en los informes de los censos de 1895 y 190713, y registros comerciales provenientes del Archivo Regional de la Araucanía (ARA), como el Rol Comercial de Temuco de 1904, Veritas Comercial Chileno de 1912-1913 y la Guía Universo de comercio de 1925-1926. Por otro lado, y con el fin de conocer las relaciones comerciales de esta naciente elite, el artículo contempló fuentes provenientes de crónicas de la época, como el diario de vida de Emilio Appetz (ARA) y los relatos expedicionarios a la Araucanía de Gustave Verniory e Isidoro Errázuriz. Además, se integraron mapas como el primer plan regulador de Temuco de 1892 (ARA) y el plano de 191914, los cuales permitieron conocer la toponimia de la ciudad y su relación con la elite local. Por último, también se utilizó la edición especial del diario Austral correspondiente al 24 de febrero de 1981, fecha en la que se conmemoró los 100 años de la ciudad.

En cuanto al procesamiento de la información, que permitió los distintos niveles de análisis, se construyó una base consolidada con datos proveniente de los registros comerciales, los cuales fueron complementados con crónicas de la época. Esta base integró dimensiones como el nombre de los comerciantes, nacionalidad, año de fundación del negocio, dirección en la ciudad, sociedades con otros comerciantes y rubro de la actividad comercial, entre otras. A partir de esta información, se aplicó un análisis estadístico descriptivo que apuntó, por un lado, a la caracterización porcentual de inmigrantes, número de negocios dirigidos por distintas nacionalidades y antigüedad del comercio establecido en la ciudad, y por otro, a la construcción de tablas de contingencia que muestran aspectos como el rubro del comercio por nacionalidad y el grado de concentración que tenían los distintos inmigrantes en la ciudad.

Los mapas elaborados en este artículo están basados en el plano de 1892 (ARA), el cual fue reconstruido basado en las manzanas de la época y la información cartográfica correspondiente al Censo de Población y Vivienda de 2002. A partir de esta reconstrucción, fue posible además generar un mapa de concentración de la actividad comercial en la ciudad, utilizando para ello la información proveniente de la base de datos consolidada. Todo lo anterior fue procesado en el software ArcGIS© 10.3.

De la ciudad militar a la ciudad comercial: la incipiente elite de Temuco en el siglo XIX

La fundación de la ciudad de Temuco obedece a los intereses que el ejercito de ocupación tenía por reafirmar la presencia del Estado en el nuevo territorio. En este sentido, el objetivo central era la consolidación de las nuevas fronteras, para lo cual la ciudad de Temuco se constituía en 1881 en una de las línea de defensas creadas al borde del río Cautín, tal como en 1862 y 1878 se habían establecido en Angol y Traiguén respectivamente (González y Bernedo, 2013). De esta manera, la ciudad no era el reflejo de un lugar moderno y civilizado, y más bien cumplía la función de un espacio de contención que aseguraba los progresos de la ocupación en la Araucanía15. Por ello “no hace Temuco la misma impresión de prosperidad y activo progreso que Nueva Imperial…,

… a que se espera que pondra pronto termino la prolongacion del ferrocarril de Collipulli a Victoria”(Errázuriz en Pinto et al., 2014: 207).

Así, Temuco es planificada sobre la base de una ocupación militar, desde la cual se pretendía proyectar la futura ciudad. Para ello era necesario, entre otras cosas, el diseño y entrega de quintas y manzanas que permitieran el desarrollo de actividades comerciales y políticas. Teodoro Schmidt, geomensor alemán de la escuadra expedicionaria que ocupa la Araucanía, es el que aplica el primer diseño de planificación de la ciudad, con un modelo teórico traído desde Santiago consistente en una hijuelización del territorio adyacente al fuerte Temuco. Este diseño exigía que bajo cualquier modalidad de entrega de hijuelas, los futuros dueños debían desmalezar dichos espacios en un plazo determinado16. Sin embargo, este diseño de la ciudad nunca tuvo una aprobación legal, por lo que recién en 1892, bajo el trabajo de otro alemán, Christián Sommermeier, se construye el que se considera el primer plano regulador de la ciudad.

En este plano se especifican las manzanas reservadas para la construcción de futuros lugares relevantes para Temuco, como los hospitales, la escuela agrícola, la estación de ferrocarriles, el liceo y escuela superior, el cuartel de policía y la Intendencia. Este primer plano regulador también muestra las quintas17 entregadas a colonos chilenos y extranjeros, detallando el nombre de cada una de estas personas, además de localizar las manzanas destinadas al futuro comercio de la ciudad. Por ultimo, en el plano de Sommermeier se detalla el territorio que para ese entonces seguía constituyendo el centro de la ciudad, el cuartel militar (fuerte Recabarren), y delinea el que será años más tarde el centro político, administrativo y económico de Temuco: la plaza Aníbal Pinto18 (Figura Nº 1).

Fuente: elaboración propia a partir del plano construido por Chr. Sommermeier en 1892

Figura Nº1 Plano de Temuco levantado por la comisión topográfica en 1892. 

Paralelo a esta ocupación, control y diseño de Temuco por parte del ejército chileno, que asemejaba su constitución territorial a un campamento militar más que a una ciudad, empezaron a llegar los primeros migrantes extranjeros y nacionales a la Araucanía, algunos de los cuales se establecieron en este territorio urbano en formación. De los migrantes extranjeros, la colonia alemana aparece como unas de las más importantes en los primeros años de la ciudad, aumentando su presencia de 16 familias en 1884 a 36 familias en 188519. Entre estas familias, la gran mayoría inicia actividades comerciales21 en Temuco, como la barraca y molino de Arturo Cornely, la panadería de Enrique Hansen, la fábrica de cecinas de Rodolfo Hebel, la imprenta de Federico Heimke, la cervecería de Adolfo Walper, la fábrica de jabón de Jorge Lubascher y Carlos Ochsenius o la fábrica de ruedas de Pritzke y de Pohl22. Muchos de estos alemanes serán relevantes en la toponimia de la ciudad a inicios del siglo XX, en especial, en aquellos barrios del noreste de la ciudad cercanos a la maestranza de ferrocarriles, los cuales fueron bautizados bajo algunos de los apellidos de estos primeros migrantes.

Con los años, el tipo de migrante se diversifica en nacionalidades, arribando además un contingente importante de chilenos. Para el año 1895, y en cuanto al total de extranjeros en todo el Departamento de Temuco (997 personas), los migrantes con mayor presencia son franceses (457 personas) y alemanes (342 personas)23. Estas cifras se revierten para 1907, pasando los alemanes a marcar mayor presencia (374 personas) que los franceses (231 personas), todo sobre un total de 1217 migrantes extranjeros en el Departamento de Temuco24. En cuanto a las actividades profesionales en la que se desempeñan alemanes y franceses, el comercio y la agricultura eran las más importantes, dos funciones relevantes en los procesos de modernización económica que requerían las nuevas tierras integradas al Estado chileno. Por otro lado, los chilenos en la misma época se desempeñaban en tareas agrícolas, pero un número no menor eran gañanes, probablemente urbanos, lo que expresa la existencia de desigualdades en la estructura socio-ocupacional entre extranjeros y chilenos. Lo anterior, y pensando en los procesos modernizadores entregados discursivamente al extranjero, es coherente en la práctica con estas diferencias en las actividades realizadas. Frente a estas desigualdades, la sastrería parece ser una actividad de servicio que comparten los nuevos habitantes de la Araucanía a fines del siglo XIX, en especial, los chilenos y alemanes (Cuadro Nº 1).

Cuadro Nº1 Principales actividades profesionales por nacionalidad en el Departamento de Temuco, 1895. 

Nacionalidad Actividades profesionales
Agricultores 6386
Chilenos Sastres y costureras 1717
Gañanes 1431
Sastres y costureros 21
Alemanes Comerciantes 19
Agricultores 12
Agricultores 112
Franceses Comerciantes 44
Carpinteros 20

Fuente: elaboración propia a partir del censo de población de 1895.

Parte de la presencia temprana de estos migrantes extranjeros y chilenos en la ciudad de Temuco se puede observar en el plano construido por Sommermeier en 1892. En este mapa se identifican 44 quintas entregadas, de las cuales 22 están en manos de 18 extranjeros y las otras 22 corresponden a 20 propietarios chilenos. Entre los extranjeros aparecen dos nacionalidades:

11 alemanes dueños de 15 quintas y 7 franceses ocupando 7 quintas25. En este sentido, y evaluando la entrega de quintas a los nuevos habitantes, existe un equilibrio entre colonos extranjeros y chilenos, pero un desequilibrio en los migrantes europeos, donde los alemanes tienen mayor presencia y extensión territorial26. Esta diferencia entre alemanes y franceses en el control espa-cial de la ciudad que nacía será importante para el dominio social y comercial, y por tanto, en la formación de una elite en Temuco.

Dentro de los colonos alemanes que aparecen con quintas en el plano de Sommermeier27, la gran mayoría registra actividades comerciales vinculadas a los abarrotes, mercadería surtida, curtiembre y molinos. Sin embargo, estos rubros de comercialización no representan por si solos ámbitos de concentración económica que permitan la formación de redes de influencia dentro de la economía local y regional. Mientras actividades como la curtiembre sólo representaban un trabajo artesanal valorado socialmente, sin determinar una mayor posibilidad de concentración económica, el molino era el principal motor de acumulación de capital, ya que constituía un bien material por donde pasaban gran parte de las riquezas de la Araucanía como el trigo y la cebada.

Es así como entre los alemanes que tuvieron la posibilidad de un mayor crecimiento económico se encuentran las familias Krause y Dreves, los cuales controlaban molinos importantes en aquella época. Sin embargo, mientras los Krause desaparecen con el tiempo de la escena comercial de la ciudad, la familia Dreves se mantiene en este tipo de actividad hasta inicios del siglo XX28. Un alemán que si tiene una fuerte presencia en el rubro molino, y seguirá activo hasta principios del siglo XX, es Santiago Momberg, en posesión de la quinta 16 en el plano de Sommermeier.29

Otras actividades comerciales relevantes entre los alemanes dueños de quintas son aquellas relacionadas con los negocios de la familia Walper30 en cervecerías, Eduardo Menzel en carnicerías y la curtiembre de Luis Westermeyer31. Estos dos últimos alemanes tendrán además una activa participación en el mundo político y social de la ciudad, ya que mientras Menzel formará una sociedad para la llegada de la electricidad a las calles de la ciudad a principios del siglo XX32, Westermeyer, si bien deja las actividades comerciales33, será regidor en la administración municipal de la ciudad en 1888 (Pino, 1969), y presidente de la primera compañía de bomberos en 189934. La fuerte presencia de alemanes en la ciudad, tanto espacial según el plano de 1892 como comercial, se verá fuertemente potenciada además por el arribo de un cónsul de Alemania en 1897, y la creación del Banco Alemán Transatlántico en 190735, lo cual marcará un carácter distintivo a la colonización comercial alemana en términos de una constitución identitaria de la nueva elite local.

En este sentido, muchos de los alemanes que llegaron a Temuco generaron las condiciones para que la labor civilizadora encomendada por el Estado chileno se prolongara en el tiempo, y los privilegios otorgados pudieran concretarse en la formación de una elite que mantuviera el poder económico y social dentro de la ciudad. Para ello, la llegada de enclaves institucionales del Imperio Alemán como el banco y el consulado ayudaron en este objetivo, iniciándose con ello un próspero periodo de conquista de los colonos alemanes del ámbito económico, político y social de la ciudad. Sin embargo, cabe mencionar que a pesar de las expectativas de muchos de estos colonos, no todos prosperaron con tanta rapidez, por lo cual muchos de ellos tuvieron que des-empeñar trabajos menores asociados a negocios de compatriotas con mayor éxito. Estos colonos sin suerte comercial son descritos como carentes de la “preparación necesaria para el cultivo o los hábitos serios de orden y moralidad”, por lo cual “…pierden, al principio, el equilibrio, por efecto del cambio tan completo de escenas…” (Errázuriz en Pinto et al., 2014: 197).

En el caso de los franceses presentes con quintas en este primer plano regulador de la ciudad, las actividades comerciales están mayormente concentradas en los servicios. En este rubro destacan los vascos franceses Mococain y Salaberry en la quinta 71 y dueños del Hotel de France, Amadeo Collin, dedicado al comercio de la curtiduría, y Juan Bautista Ducassou en la quinta 42, quien además de ser el dueño de la Tienda Francesa (Pinto et al., 2014), se dedicaba a actividades profesiones desempeñándose como contador-cajero en la construcción del ferrocarril Temuco-Pitrufquén (Verniory, 2001). En un rubro distinto aparecen los hermanos Mohotiere y Evaristo Saint Anne en la quinta 104, dueños de la Fábrica Cautín, una de las más importantes en los primeros años de la ciudad (Verniory, 2001).

A diferencia de la colonia alemana, los franceses no parecen estar interesados en formar un grupo influyente en los primeros años de la ciudad. A pesar que para el año 1895 los franceses superan en número a los alemanes en el Departamento de Temuco, los primeros privilegian las actividades de servicios que no permiten acumular grandes cuotas de capital, a diferencia de sus vecinos europeos que si lo hacen en rubros estratégicos de la nueva economía regional. Sumado a la baja capacidad de acumulación y diversificación de capital, los franceses no registran participación relevante en instancias políticas y sociales en los primero años de la ciudad, configurando con ello un escenario propicio para la conquista del territorio de Temuco por parte de la colonia alemana.

Por último, los chilenos que aparecen con quintas en el plano de Sommermeier provienen de distintos ámbitos, muchos de los cuales están vinculados a la ocupación de la Araucanía. Dentro de estas personas destacan como dueños de quintas los hermanos y miembros del ejército chileno, el general Gregorio Urrutia y el coronel Fidel Urrutia, de los cuales sólo este último figura en una sociedad comercial con Benjamín Vivanco para la construcción del ferrocarril Temuco-Pitrufquén (Verniory, 2001). En el ámbito político, y sin registro comercial, aparecen los que serán alcaldes de la ciudad como José del Rosario Muñoz (1888) y Osvaldo Bustos (1902), y los regidores de fines del siglo XIX Pascual Manríquez y Rosario de la Cruz (Pino, 1969). Entre los comerciantes más antiguos de la zona destaca Manuel Antonio Osses, quien aparece con las quintas 3 y 4 en el plano de 1892, el cual comerciaba con comunidades mapuche mucho antes de la llegada del ejército chileno a las orillas del río Cautín (Pino, 1969).

De esta manera, si bien los chilenos aparecen con la mitad de las quintas otorgadas en el primer plan regulador de la ciudad, estos no lograron capitalizar este control espacial en privilegios económicos y sociales hacia el futuro. Posiblemente, las expectativas vinculadas a los territorios entregados dentro de la ciudad obedecían al pago de compensaciones por las acciones militares que permitieron incorporar y controlar los nuevos territorios de la Araucanía. Y aquellos que no estaban dentro de la escuadra expedicionaria ejercieron cargos de poder político en la administración de la ciudad, pero no lograron ejercer un poder en ámbitos sociales y económicos que les permitiera configurarse como una elite local. De esta manera, y a pesar de la participación de chilenos en el comercio y la administración local, este grupo de inmigrantes nacionales no logró conjugar estos ámbitos para fortalecer un control de elite sobre la ciudad.

Consolidación comercial y el fortalecimiento la nueva elite local en Temuco

Los primeros años de actividad comercial en Temuco están marcados por la llegada de un número importante de colonos chilenos y extranjeros, muchos de los cuales disputan los ámbitos de poder en el comercio y la política, ayudados por la posesión de espacios céntricos de la nueva ciudad que nacía. En este sentido, dicha ciudad fue paulatinamente dejando atrás la imagen de campamento militar para transformarse en un centro económico y político importante de la región. Con ello además se suman nuevos colonos provenientes de Italia, España y Suiza, los que hacen crecer la presencia extranjera en el comercio de la ciudad a fines del siglo XIX, y por tanto, dinamizan las disputas por el control de la ciudad.

Según los registros comerciales de 1912-191336, más de la mitad de las personas que desarrollan alguna actividad comercial en la ciudad son extranjeros, destacando los alemanes, italianos y franceses (Cuadro Nº 2). En comparación a los primeros años, y luego de la fundación de la ciudad, los franceses perdieron presencia en el comercio local, apareciendo con fuerza los italianos. Así los franceses, después de tener importantes privilegios de control espacial de una parte de la ciudad, no fueron capaces de capitalizar su posición hacia otras esferas, desapareciendo paulatinamente de la escena comercial de la ciudad.

Cuadro Nº2 Número y nacionalidad de los comerciantes de Temuco, 1912-1913. 

Nacionalidad Número de comerciantes Porcentaje
Chileno 67 44,4
Alemán 22 14,6
Italiano 19 12,6
Francés 18 11,9
Español 6 4
Suizo 5 3,3
Otra nacionalidad 6 4
Dos o mas nacionalidades (varios socios) 8 5,3

Fuente: elaboración propia a partir de Veritas comercial chileno, 1912-1913.

Otras nacionalidades que se establecen en la ciudad con algún tipo de comercio son dos familias otomanas, un serbio, un argentino, un ruso, y una compañía inglesa. Sin embargo, ninguna de estas nacionalidades llegó a tener influencia dentro de la ciudad, quedando fuera de los circuitos de la elite local en formación.

En cuando a las sociedades o compañías registradas en 1912-1913, y conformadas por distintas nacionalidades, destacan en especial las relaciones comerciales que los chilenos tenían con alemanes (3), italianos (1) y franceses (1). Estos antecedentes de vinculación comercial pueden ser relevantes para el análisis de la elite local y su formación. Sin embargo, esta información debe ser evaluada con reserva, ya que en estos registros la declaración de nacionalidad no permite distinguir adecuadamente entre un chileno hijo de colono extranjero o un chileno sin antepasados de otra nacionalidad. Esto pasa, por ejemplo, con la familia de Desiderio Walper, comerciante ale-mán que registraba una quinta en el plano de Sommermeier, y que para el año 1912-1913 aparece formando sociedades con chilenos, los cuales corresponden a sus hijos Carlos y Máximo Walper37. Así, si bien los hijos de Walper nacieron en Chile, son más bien los lazos familiares los que permiten ampliar los vínculos comerciales, y no necesariamente la buena posición de un chileno desconocido.

En cuanto a las relaciones comerciales entre extranjeros de distintas nacionalidades, destacan las efectuadas entre alemanes e italianos, y en algunos casos, suizos. No existen sociedades formadas entre alemanes y franceses, dos de la colonias más importantes en la constitución de las actividades comerciales de la ciudad, entendiéndose esto en el marco de las posibles enemistades que dejó la guerra franco-prusiana de 1870 en Europa (Pino, 1969).

Bajo estos antecedentes, la elite local de Temuco funciona comercialmente bajo principios de cercanía, tanto familiares como de grupo colonial de pertenencia, marcando ello las dinámicas de cómo surgen los grupos de poder en la ciudad.

Las relaciones comerciales entre personas de la misma nacionalidad era lo más habitual, motivados por las confianzas que generaba el hecho de compartir un mismo lugar de nacimiento. Entre los alemanes, son importantes los lazos comerciales que hicieron Ricardo Klapp, Luis Klapp, Enrique Klapp, Augusto Ticthenwdt, y Emilio Schaub, dedicados al rubro de la compra y venta de abarrotes; Augusto Hochstetter y Alberto Seeger en el rubro de boticas y droguerías; y Eduardo Mezel38 y Carlos Hauser en las carnicerías.

En los franceses, destacan las relaciones comerciales entre Francisco Lataste, Bautista Duhart y Francisco Duhart en el rubro de las bodegas para compra y venta de distintos productos; María, Pablo y Adolfo Harostegui en la importación de mercancía surtida; dos sociedades en el ámbito de la curtiembre, la de Esteban Hiriar, Arnaldo Gorriategu y Pedro Zozoya, y la de Martín Lataste y Floriano Niedbalski; y Arturo Saint Jean, Arturo Morales y Domingo Ibacach en el teatro.

Las sociedades importantes entre italianos estuvieron conformadas por Nicolás Copurro y Josse Massa, Carlos Grandolini y Virgilio Beertazzi, Juan A. Picasso y Manuel Piana, y los hermanos Antonio y Juan Zerega, todos los cuales tenían negocios de abarrotes; y Juan Capra y Natalio Capurro en casino y pastelería 39

Otras nacionalidades que aparecen con sociedades son los españoles Juan, Manuel y Joaquín Tolosa con un negocio de artículos indígenas, las familias otomanas de Nicolás y Jorge Ganin, y Elias y Salvador Harcha, con importación de mercancía variada, además de los serbios Matiás Albala y Moises Chame en la sastrería40.

Como se puede constatar, muchas de las relaciones comerciales se establecen entre miembros de una misma familia, en especial, en nacionalidades que menos participación tienen en las actividades comerciales de Temuco.

Considerando los mismos registros comerciales de 1912-1913, y analizando la antigüedad de los negocios existentes en la ciudad, es posible identificar 19 establecimiento comerciales con más de 20 años de existencia. Entre estas, destacan 5 locales comerciales de franceses, alemanes y chilenos, y 3 sociedades comerciales, como la fábrica de cervezas y chicha de Walper e hijos, o la relación chileno-alemán en la creación del teatro Tepper en 1888 (Pino, 1969). Sin embargo, y sobre la base de 145 actividades comerciales que registran información respecto al año de fundación, casi un 70% del comercio existente en la ciudad hacia 1913 se crea a inicios del siglo XX (Cuadro Nº 3). Esto sugiere que la ciudad comercial que comenzaba a funcionar en el territorio de ocupación militar del pasado no perduró en el tiempo, entrando nuevos actores a la escena económica de Temuco, y por tanto, reconfigurando en corto tiempo la elite que nacía junto a la ciudad.

Cuadro Nº3 Periodo de fundación del comercio existente en 1912-1913 en Temuco. 

Periodo comercial Actividades comerciales registradas en 1912-1913 Porcentaje
De 1882 a 1892 19 13,1
De 1893 a 1902 25 17,2
De 1903 a 1912 101 69,7

Fuente: elaboración propia a partir de Veritas comercial chileno, 1912-1913.

Entre los alemanes con negocios activos en Temuco para 1913, creados entre 1882 y 1892, aparecen la botica de Hochstetter (1890), la carnicería de Menzel y Hauser (1885), el hotel de Luis Raab (1890), la sastrería de Alberto Heek (1892) y la importadora de abarrotes de Klapp y Cía (1888). De todos ellos, tendrán una participación importante dentro la incipiente elite de la ciudad colonos como Hochstetter, cuyo nombre figura en la actualidad nombrando una de las principales avenidas de la ciudad, Menzel que participa financiando el primer alumbrado público y Klapp quien construye uno de los primeros centros comerciales de la ciudad, ubicado en la intersección de las actuales calles Antonio Varas y Arturo Prat.

En los franceses destaca Pedro Mainguyague (1890), unos de los más conocidos comerciantes de los primeros años de Temuco, y quien tendrá además una activa participación en distintas sociedades comerciales dentro y fuera de la ciudad hasta la década del veinte41. Otros franceses con negocios antiguos son los comerciantes, dedicados a la compra y venta de diversos productos, como Francisco Lataste y Horostegui hermanos (1890), Emilio Mococain con el Gran Hotel de Francia (1888), e Hiriar Cía (1886) con el negocio de la curtiduría.

En los chilenos aparecen Eduardo de la Guarda (1882) y Juan Cuevas (1887) como agente de compra y venta de diversos productos (trigo, madera, cebada, lingue y frutos), Meliton Fernández (1885) en Botica y droguería, y Silvia Ugarte (1885) en construcción y pavimentación42.

En cuanto al tipo de actividad comercial desarrollada por la incipiente elite local de Temuco hacia 1912-1913, existe una mayor concentración en actividades de comercio en términos de compra y venta de productos, importados o nacionales, al por mayor o menor. De esta categoría forman parte actividades como abarrotes de distinto tipo, mercerías, ferreterías, provisiones variadas, bodegas para la venta de frutos y vinos, ferias y librerías. En este tipo de comercio destacan los chilenos con 15 negocios, seguido de los italianos con 13, y alemanes y franceses con 7 cada uno (Cuadro Nº4). Sin embargo, y si bien los chilenos son los que más negocios de este tipo tienen en la ciudad, para los italianos el comercio representa casi el 70% de todas las actividades económicas que desarrollan en Temuco, seguido por los franceses (38,9%), alemanes (31,8%) y chilenos (22%)43.

Cuadro Nº4 Tipo de actividad comercial y nacionalidades en Temuco, 1912-1913. 

Actividad comercial Chileno Alemán Francés Italiano
Comercio 56 15 7 7 13
Servicio 39 24 4 6 2
Trabajos manuales 31 14 6 2 2
Fábricas 31 14 5 3 2

Fuente: elaboración propia a partir de Veritas comercial chileno, 1912-1913.

En términos de los servicios, los chilenos siguen el control comercial con 24 empresas relacionadas a este rubro, seguido de los franceses con 6 y alemanes con 2 (Cuadro Nº 4). El rubro vinculado a los servicios da cuenta de todas aquellas actividades relacionadas con agencias comerciales, boticas y droguerías, prestación de servicios profesionales (dibujantes, constructores), hoteles, teatros y restaurantes. En cuanto a las nacionalidades, los franceses tienden a tener el monopolio de los hoteles y restaurants de la ciudad, como el Gran Hotel Central de Prosper Gilbert o el Gran Hotel de France de Emilio Mococain, ambos ubicados en cuadras contiguas y cercanas al cuartel del regimiento, o los restaurants de Lomagdelaine y Antonio Merechal.

Los alemanes destacan en los servicios vinculados a la salud, como las dos boticas y droguerías registradas a nombre de Hochstetter y Cia, o el sanatorio de Pflaumer Conrado. Este tipo de servicios dará como resultado la creación de la Sociedad Sanatorio Alemán de Temuco en 1915, donde Hochstetter y Klapp, entre otros, formarán parte del primer directorio.

Los chilenos tienden a estar distribuidos homogéneamente en todas aquellas actividades relacionadas con los servicios de la ciudad, sin marcar tendencias en algún rubro específico44. En el ámbito de las fábricas, los chilenos siguen liderando con 14 establecimientos, seguido de los alemanes con 5 y los franceses con 3 (Cuadro Nº 4). La mayor parte de las fábricas chilenas (10) se relacionan con barracas y aserraderos, mientras los alemanes marcan una importante presencia en las carnicerías y los molinos. Entre los italianos, es relevante la participación de la familia Solari en la fábrica de fideos y bebidas gaseosas.

En los trabajos manuales, es decir, aquellas actividades vinculadas al desarrollo de un oficio como curtiembres, herrerías, hojalatería, joyerías o sastrería, los chilenos registrados llegan a 14, seguidos de 5 alemanes, estos últimos, vinculados principalmente al rubro de la curtiduría (Cuadro Nº 4).

Todas estas actividades y nacionalidades que daban dinamismo a la incipiente elite comercial de la ciudad hacia el año 1912-1913, estaban fuertemente concentradas en el espacio contiguo a la Plaza Aníbal Pinto. En especial, tres son las manzanas que concentran entre 5 y 7 actividades comerciales, dos de las cuales estaban ubicadas a un costado de la plaza antes mencionada. En estas manzanas, los servicios (51%) son la actividad más recurrente. Un segundo grupo de concentración, esta vez intermedia y con una fuerte presencia del comercio al por mayor y menor (44%), tiende a localizarse a una manzana respecto de la plaza A. Pinto. Los lugares que concentran una baja presencia de actividades comerciales están, en general, alejados de la plaza, y vinculados principalmente actividades de comercio (30%) y fábricas (36%)45. Sin embargo, en este último grupo no existe un patrón claro de localización, encontrando incluso algunas manzanas cercanas a esta plaza que aparecen subutilizadas para el comercio. De esta manera, si bien existe una tendencia a una mayor concentración comercial cerca de la plaza, no es posible determinar la existencia clara de anillos comerciales concéntricos en la ciudad de Temuco (Figura Nº 2).

Por último, y considerando la nacionalidad y el territorio comercial en la ciudad, es posible observar algunos patrones espaciales en el comercio de la época. Mientras los chilenos tienden a distribuirse de igual forma en sectores urbanos de alta, media y baja concentración comercial, los franceses ocupan mayormente sectores densos en comercio y nacionalidades, cercanos a la plaza Aníbal Pinto, mientras los alemanes e italianos aparecen con mayor fuerza en manzanas con poco comercio (Cuadro Nº 5).

Cuadro Nº5 Actividad comercial por nacionalidad y nivel de concentración espacial, Temuco 1912-1913. 

Espacios de concentración comercial
Nacionalidad Alta Media Baja
Chilenos 34,2% 28,9% 36,8%
Alemanes 16,7% 33,3% 50%
Franceses 50% 40% 10%
Italianos 15,4% 30,8% 53,8%

Fuente: elaboración propia a partir de Veritas comercial chileno, 1912-1913, 1100-1136

Fuente: elaboración propia a partir de Veritas comercial chileno, 1912-1913

Figura Nº2 Concentración de actividades comerciales en la ciudad de Temuco, 1912-1913 

Si bien con esto no se puede afirmar la existencia de un patrón de segregación por colonos, si perfila la existencia de ciertas regularidades espaciales en la construcción comercial de la incipiente elite de la ciudad. Los franceses presentes en el centro de Temuco no alcanzan notoriedad social y económica en el tiempo, como si lo hacen los alemanes que tienden a ejercer sus actividades comerciales en el anillo periférico de la ciudad. Bajo esta constatación, la conquista por el territorio no se relaciona con la cercanía o lejanía al centro político, financiero y social de la ciudad, sino más bien con el tipo de actividad que desempeñan y el grado de influencia en otros ámbitos, más allá del económico. En el caso de los chilenos, no bastó la diversidad de actividades comerciales desarrolladas y los espacios ocupados para ser parte importante de la incipiente elite en formación, probablemente por no ser portador del principio civilizador que el Estado chileno entregó al colono europeo. Si bien el presente trabajo no exploró esta hipótesis, el desafío es dilucidar los imaginarios que hay detrás de las prácticas comerciales entre distintas nacionalidades en los albores de la ciudad.

Conclusiones

Gran parte del comercio de la ciudad de Temuco fue potenciado a fines del siglo XIX y princi-pios del XX gracias al crecimiento de la actividad agrícola. En este sentido, la ciudad se transformó paulatinamente en un centro de acumulación de capital, esto a raíz del intercambio desigual entre la producción del entorno y los distintos agentes comerciales radicados en la ciudad. Para ello, el arribo de mercaderes chilenos y extranjeros creó las condiciones para la reestructuración económica del nuevo territorio. Los mercaderes chilenos, si bien siempre fueron los más numerosos y los que presentaban mayor diversificación de actividades, no marcaron significativamente la historia comercial de la nueva ciudad. En este sentido, controlaban una serie de establecimientos comerciales, pero no los más importantes, diluyendo con ello las posibilidades de conquista e influencia comercial sobre el territorio que se estaba configurando.

En cuanto a los colonos extranjeros, los alemanes y franceses cumplieron un rol importante en la formación de la elite comercial de la ciudad. Ambos destacaron en rubros distintos, ya que mientras los franceses se establecieron fuertemente en actividades de servicios relacionados con hoteles, restaurants y teatros, concentrando incluso espacialmente sus negocios en ciertas zonas céntricas de la ciudad, los alemanes incursionaron con mayor frecuencia en el comercio de venta al por mayor y menor, y en las fábricas, donde destacan por ser dueños de varios molinos.

Sin embargo y a pesar de la importancia comercial de ambos tipos de colonos, existen diferencias que moldearán sus trayectorias empresariales en el siglo XX. Por un lado, los franceses, controlando en especial el rubro de los servicios, no constituían un enclave de acumulación de capital efectivo a través de la naciente economía regional agraria en la Araucanía. Al no existir una clase media de consumo en aquella época, capaz de estimular el sector terciario en el cual los franceses destacaban, las posibilidades de conquista del ámbito económico eran escasas para estos colonos. Por otro lado, los alemanes controlaban, por ejemplo, gran parte de los molinos de la época, industria necesaria para el procesamiento de la mayor riqueza agrícola que tenían los nuevos territorios conquistados: el trigo y la cebada. En este sentido, la creación y diversificación comercial de los alemanes estuvo fuertemente influenciada por el tipo de actividad que desempeñaron, razón por la cual extendieron su influencia comercial en la ciudad, y controlaron una parte importante del destino de la economía regional.

De este modo, los alemanes, a diferencia de los franceses, acompañaron sus actividades comerciales con una serie de acciones encaminadas a posicionarse en el espacio público de la ciudad a fines del siglo XIX, formando para ello la primera compañía de bomberos, la sociedad de socorros mutuos, un colegio para hijos de colonos alemanes, además de estar permanentemente en la política local, como los ya mencionados Luis Westermeyer y los hermanos Emilio y Carlos Becker. Así, el “ser alemán”, constituido a partir del dominio de la lengua germana, parece ser un rasgo identitario importante para consolidar el dominio territorial de la nueva ciudad, sin lo cual probablemente jamás hubieran tenido la influencia que en la actualidad los caracteriza.

Lo anterior se vincula con la distinción que hace Raffestin (1993) entre el Poder (con mayúscula) y el poder (con minúscula). Bajo esta diferencia, la geografía del poder profundiza, por un lado, en cómo los territorios no sólo están estructurados por las instituciones formales y el acceso de ciertos grupos al control de dichas instituciones (Poder), sino también en cómo las diferencias, las desigualdades y las relaciones de dominación se dan en el ámbito de la vida cotidiana, de la construcción simbólica y de las relaciones sociales (poder).

En este sentido, los alemanes en Temuco y otras ciudades del sur de Chile lograron articular grupos y comunidades, que no sólo les dieron un grado de solidaridad, sino que además les permitieron tender lazos, tanto con comerciantes chilenos, como también con autoridades y personeros ligados a la misión militar que caracterizaba a la región (Berger, 2014; Chihuailaf, 2014). De igual modo, estos vínculos y acciones concretas por acercarse a las alcaldías u a otras posiciones prominentes y de creciente valoración social, les permitió ir definiendo parte del ambiente económico e institucional que caracterizaría a la ciudad y la futura Región de la Araucanía.

Ello también se expresa en cómo variados elementos de la cultura alemana han permeado la dimensión socio-espacial de Temuco y otras localidades del sur de Chile. Los distintos grupos de alemanes lograron constituir un agente social decisivo en el orden social (Beckert, 2012), económico y territorial de esta nueva ciudad, y lograron también sentar elementos de este nuevo campo (Fligstein, 2001a). Así, las posiciones que lograron los alemanes de la época no sólo les ayudaron a obtener beneficios para ellos y sus familias, sino que también permitieron establecer significados y valoraciones que siguen ubicando positivamente a sus descendientes, en perjuicio de otros grupos, en especial aquellos de origen mapuche. Así, el poder cotidiano en el territorio se expresa de maneras sutiles en el día a día, en paralelo a otras formas de normatividad y/o fuerza más fácilmente visibles.

Los franceses, por otro lado, al estar regidos por un principio territorial (el ser francés lo constituye el territorio), no parecieron igual de interesados en conquistar otros ámbitos de poder en la ciudad, alcanzando sólo a consolidar su influencia en parte del comercio de Temuco, en especial, a fines del siglo XIX. Esto difiere, por ejemplo, del rol e influencia que tuvieron los franceses en Santiago o Valparaíso (Fernández, 2006), donde se incorporaron de manera más profunda a las elites locales que estaban en proceso de redefinición (Vicuña, 2001). Esto sugiere que el comportamiento estratégico de este tipo de sujetos también se va estructurando de acuerdo al contexto social y territorial que encuentran en un lugar determinado.

Cabe destacar además, que paralelo a esta ciudad comercial en formación, que encarnaba cada vez más los principios civilizatorios que forjaron la ocupación de la Araucanía, se creaba otra ciudad, lejos de la zona comercial y los avances de la urbanización, que concentraba a la población rural e indígena que llegaba a la ciudad. Estos nuevos colonos pobres se vieron forzados a ocupar espacios aledaños al río Cautín, llamados eufemísticamente como Villa Alegre (Alvarado, 2015), destacando sectores como Santa Rosa, San Antonio, Santa Elena, Amanecer y Padre Las Casas. Todo ello generará conflictos sociales importantes con el transcurrir del tiempo, en especial, por el derecho a la vivienda a partir de 1950 (Vergara et al. 2015), lo cual se reflejará en la existencia de fuertes desigualdades socio-espaciales que perduran hasta nuestros días.

Bibliografía

ALMONACID, F. La industria valdiviana en su apogeo (1870-1914). Valdivia: Ediciones Universidad Austral de Chile, 2013. [ Links ]

ALVARADO, C. La emergencia de la ciudad colonial en Ngülu Mapu: control social, desposesión e imaginarios urbanos. En: Awükan ka kuxankan zugu wajmapu mew. Violencias coloniales en Wajmapu, editado por Cárcamo-Huechante; Calfío, Margarita y Herson Huinca-Piutrin, 107-139. Temuco: Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, 2015. [ Links ]

BECKERT, J. The “social order of markets” approach: a reply to Kurtulus Gemici. Theory and Society, 2012, Vol. 41, Nº 1, p. 119-125. [ Links ]

BERGER, L. La matanza de colonos nacionales de Loncoche. Lucha social por el dominio de la propiedad de la tierra al interior del sistema de colonización en el sur de Chile (1910). Revista Austral de Ciencias Sociales, 2014, Nº 27, p. 71-102. [ Links ]

BERNEDO, P. Los industriales alemanes de Valdivia, 1850-1914. Historia, 1999, Nº 32, p. 5-42. [ Links ]

BOLTANSKI, L., & THÉVENOT, L. On Justification: Economies of Worth. Princeton: Princeton University Press, 2006. [ Links ]

BUSTAMANTE, T. Victoria, eje central del Malleco en La Araucanía. Crónicas de más de un siglo. Victoria: Imprenta “Las Noticias” (El Diario de Victoria), 2000. [ Links ]

CAVIERES, E. Comercio Chileno y Comerciantes Ingleses 1820-1880. Un Ciclo de Historia Económica. Valparaíso: Universidad Católica de Valparaíso, 1988. [ Links ]

CHIHUAILAF, A. El Estado chileno y la región de la Frontera a fines del siglo XIX. Amérique Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers ALHIM, 2014, Nº 28 (en línea). [ Links ]

FERNÁNDEZ, E. La emigración francesa en Chile, 1875-1914: entre integración social y mantenimiento de la especificidad. Amérique Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers ALHIM , 2006, Nº 12 (en línea) [ Links ]

FLIGSTEIN, N. Social Skills and the Theory of Fields. Sociological Theory, 2001a, Vol.19, Nº 2, p. 105-125. [ Links ]

FLIGSTEIN, N. The Architecture of Markets: An Economic Sociology of Twenty-First Century Capitalist Societies. Princeton: N.J: Princeton University Press, 2001b. [ Links ]

FLORES, J. La Araucania y la construccion del sur de Chile, 1880-1950. Turismo y vias de transporte. XII Coloquio internacional de Geocrí́tica , 2012, Bogotá́, p. 1-16. [ Links ]

GONZÁLEZ, J. I., y BERNEDO, P. Cartografia de la transformacion de un territorio: La Araucania 1852-1887. Revista Geografí́a Norte Grande, 2013, Nº 54, p. 179-198. [ Links ]

GRANOVETTER, M. Economic Action and Social Structure: The Problem of Embeddedness. American Journal of Sociology, 1985, Vol 91, Nº 3, p. 481-510. [ Links ]

HAESBAERT, R. O mito da desterritorialização: do “fim dos territórios” à multiterritorialidade. Rio de Janeiro: Bertrand Brasil, 2004. [ Links ]

KHAN, S. The Sociology of elites. Annual Review of Sociology, 2012, Vol. 38, p.361-377. [ Links ]

LAMONT, M., & FOURNIER, M. Introduction. In: Cultivating Differences: Symbolic Boundaries and the Making of Inequality. (Eds.) M. Lamont & M. Fournier, 1-18. Chicago: University of Chicago Press, 1992. [ Links ]

LEÓN, L. Tradicion y modernidad: vida cotidiana en la Araucania (1900-1935). Historia , 2007, Nº 40, Vol. II, p. 333-378. [ Links ]

NAZER, R. Renovación de las elites empresariales en Chile. En: Adaptació́n. La empresa chilena después de Friedman, editado por Ossandón, José y Eugenio Tironi, 85-107. Santiago: Ediciones Universidad Diego Portales, 2013. [ Links ]

NÚÑEZ, A. La formació́n y consolidació́n de la representació́n moderna del territorio de Chile: 1700-1900. Santiago de Chile: Pontificia Universidad Católica de Chile, Tesis doctoral, 2009. [ Links ]

NÚÑEZ, J., & PÉREZ, G. (2007). Dime cómo te llamas y te diré quién eres: La Ascendencia como mecanismo de diferenciacion social en Chile. Universidad de Chile Economics Department Working Papers, 2007, No. 269. [ Links ]

OSSANDÓN, J. Hacia una Cartografía de la Elite Corporativa en Chile. En: Adaptación: La Empresa Chilena después de Friedman J. Editado por Ossandón & E. Tironi. Santiago de Chile: Ediciones UDP, 2013. [ Links ]

PADGETT, J., & ANSELL, C. Robust Action and the Rise of the Medici 1400-1434. American Journal of Sociology , 1993, Vol. 98, Nº6, p. 1259-1319. [ Links ]

PECK, J. For Polanyian Economic Geographies. Environment and Planning A, 2013, Nº 45, p. 1545 - 1568. [ Links ]

PECK, J., & THEODORE, N. Variegated Capitalism. Progress in Human Geography, 2007, Vol.31, Nº 6, p. 731-772. [ Links ]

PERALTA, G. Historia econó́mica y urbana de Osorno. Osorno: Impresur, 1991. [ Links ]

PINO, E. Historia de Temuco. Biografí́a de la capital de la Frontera. Temuco: Ediciones Universitarias de la Frontera, 1969. [ Links ]

PINTO, J. Expansion economica y conflicto mapuche. La Araucania, 1900-1940. Revista de Historia Social y de las Mentalidades, 2007, Nº XI, Vol. I, p. 9-34. [ Links ]

PINTO, J., RODRÍGUEZ, I, y ERRÁZURIZ, I. Expansión capitalista y economía mapuche: 1680-1930 y Tres razas. Temuco: Ediciones Universidad de la Frontera, 2014. [ Links ]

QUIJANO, A. Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En: La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas, editado por Lander, Edgardo, 201-146. Buenos Aires: CLACSO, 2000. [ Links ]

RAFFESTIN, C. Por uma Geografia do Poder. São Paulo: Ática, 1993. [ Links ]

ROMERO, L. A. ¿Qué hacer con los pobres? Elites y sectores populares en Santiago de Chile 1840-1895. Santiago: Ariadna Ediciones, 2007. [ Links ]

ROVIRA, C. Hacia una Sociología Histórica de las Elites en América Latina: Un dialogo critico con la obra de Pierre Bourdieu. En: Notables, Tecnócratas y Mandarines: Elementos de sociología de las elites (1990-2010), editado por A. Joignant & P. Güell. Santiago de Chile: Ediciones Universidad Diego Portales, 2011. [ Links ]

SACK, R. Human Territoriality: Its theory and history. Cambridge: University Press, 1986. [ Links ]

SANTOS, M. La naturaleza del espacio. Técnica y tiempo. Razó́n y emoció́n. Barcelona: Ariel Geografía, 1997. [ Links ]

SALAZAR, G. Mercaderes, empresarios y capitalistas. Chile siglo XIX. Santiago, Editorial Sudamericana, 2009. [ Links ]

SALVERDA, T., & ABBINK, J. Introduction: An Anthropological Perspective on Elite Powerand the Cultural Politics of elites. In: The Anthropology of Elites: Power, Culture and the complexities of Distinction, Eds. J. Abbink & T. Salverda, 1-28. New York: Palgrave Macmillan, 2013. [ Links ]

SCOTT, J. Modes of power and re-conceptualization of elites. Sociological Review Monograph Series, 2008, Vol. 56, Nºs1, p. 25-43. [ Links ]

SOLIMANO, A. Chile and the Neoliberal Trap: The New Elites of the Super-Rich, Oligopolistic Markets, and Dual Production Structures. Cambridge UK: Cambridge University Press, 2012. [ Links ]

THOMPSON, P. The Pyrrhic Victory of Gentlemanly Capitalism: The Financial Elite of the City of London 1945-90. Journal of Contemporary History, 1997, Vol. 32, Nº 3, p. 283-304. [ Links ]

ULIANOVA, O., & NORAMBUENA, C. Los Rusos en Chile. Santiago de Chile: Ariadna Ediciones, 2009. [ Links ]

VERGARA, L., GOLA, R. y HUILIÑIR, V. Los inicios de la insustentabilidad: problemas urbanos e institucionalidad en la ciudad de Temuco, 1955-1970. Cuadernos de Vivienda y Urbanismo, 2015, Nº 16, Vol. 8, p. 264-281. [ Links ]

VERNIORY, G. Diez años en Araucaní́a, 1889-1899. Santiago: Ediciones Pehuén, 2001. [ Links ]

VICUÑA, M. La Belle Epoque Chilena, Alta Sociedad y Mujeres de Elite en el Cambio de Siglo. Santiago de Chile: Editorial Sudamericana, 2001. [ Links ]

VIDAL, M., & PECK, J. Sociological Institutionalism and the Socially constructed Economy. In: The Willey-Blackwell Companion to Economic Geography, eds. T. Barnes, J. Peck, & E. Sheppard, 594- 611. Oxford UK: Wiley-Blackwell, 2012. [ Links ]

WEISSER, B. Temuco, problemas de una identidad aun no lograda. Universum, 2002, Nº 17, p. 241-250. [ Links ]

ZAVALA, J. M. y DURÁN, T. Flujos migratorios e identidades culturales en la Araucanía: reflexiones desde un acercamiento histórico-antropológico de los desplazamientos. Revista CUHSO, 2005 Nº 2, Vol. 10, p. 37-49. [ Links ]

1Este artículo forma parte del proyecto 412-3852, Las disposiciones de clases en la producción de espacios urbanos: el caso de Temuco, financiado por la Vicerrectoría de Investigación y posgrado de la Universidad Católica de Temuco (Chile).

44La elección de este periodo responde a la necesidad de visualizar la actividad comercial de los primeros 30 años de la ciudad. Además, los registros comerciales de 1912-1913 (Veritas Comercial Chileno), permite trabajar con más información en términos retrospectivos.

5Cabe destacar que una parte importante de los discursos respecto a la noción de desarrollo se construyen sobre la base de identificar los obstáculos que impiden la modernización, dentro de lo cual, el “otro” bárbaro es siempre el responsable del subdesarrollo. Para más detalle ver: Quijano, 2000 y E. Said, Orientalismo. Barcelona: Debate, 2002.

6Benjamín Vicuña Mackenna, 1868, Discurso parlamentario sobre la Pacificación de la Araucanía, www.mueseovicuñamackenna.cl

7General Gregorio Urrutia, Diario Austral, 24 de febrero de 1981, especial centenario, p.17.

8Entre las funciones del colono extranjero en las ciudades del nuevo territorio, el establecimiento del comercio fue una de las más relevantes.

9Esto debido al despliegue del imperialismo en el conflicto franco-prusiano de 1870.

10Para Salazar (2009), la asociación entre mercaderes nacionales con capitales extranjeros favoreció la emergencia de un empresariado antina cional, que frustró las posibilidades de la constitución de un auténtico empresariado industrial nacional.

11Tres cuartas partes de la producción regional provenía de pequeños agricultores, la gran mayoría mapuche (Pinto, 2007)

12La mayor parte de los estudios de elites comerciales en Chile se concentran en ciudades como Valparaíso y Santiago, siendo escasas las miradas sobre la elite comercial local, en especial, en los nuevos territorios del sur incorporados al Estado-nacional.

13Los cuales están digitalizados en el sitio web del INE.

14Biblioteca Nacional Digital de Chile.

15Esto frente al peligro constante de alzamiento de los indígenas que rodeaban la ciudad.

16Diario Austral, 24 de febrero de 1981, especial centenario, p.19.

17Las quintas fueron creadas bajo el decreto Nº 2126 de mayo de 1890, y no estaban destinadas necesariamente a futuras actividades comer ciales. Esto a diferencia de las manzanas, cada una dividida en 8 sitios, las cuales tenían un destino comercial más claro, “casi en su totalidad ocupadas por concesionarios”. Plano de Temuco de C. Sommermeier, 1982. Archivo Regional de la Araucanía (ARA).

18En términos político-administrativo, la insipiente aparición del Estado burocrático estará representada por la Intendencia, y en términos eco nómicos, por los bancos de Chile y Alemán Transatlántico, estos últimos importantes financistas de la nueva economía regional. Todas estas instituciones estaban ubicadas al costado de la plaza Aníbal Pinto hacia fines del siglo XIX.

19Plano de Temuco de C. Sommermeier, 1982. ARA

20Diario Austral, 24 de febrero de 1981, especial centenario, p. 24.

21Otras familias complementaron las actividades comerciales con una fuerte presencia en la política local, como los hermanos Emilio y Carlos Becker.

22Diario del alemán Emilio Appetz, ARA, p. 5.

23El conflicto franco-prusiano de 1870 se extendió nuevamente a alemanes y franceses que llegaban a ocupar la Araucanía. Así, y frente a pro vocaciones mutuas, las autoridades de la época decidieron separar por nacionalidad las caravanas que llegaban a los nuevos territorios, todo con el fin de evitar mayores problemas (Pino, 1969).

24Censos de población, 1895 y 1907. www.ine.cl

25Plano de Temuco de C. Sommermeier, 1982. ARA

26La gran mayoría de estas quintas están ubicadas en espacios cercanos al cuartel militar, tal como fue planificado en un primer momento. Esto con el fin de evitar la amenaza permanente de los territorios indígenas aledaños.

27El mismo Sommermeier aparece con una quinta en este plano, pero no registra actividad comercial en la época.

28Los Krause no aparecen en los registros comerciales de 1904 (Rol Comercial de Temuco, 1904), mientras la familia Dreves si lo hace, desapa reciendo del comercio de Temuco en los registros de Veritas Comercial Chileno de 1912-1913, p. 1100-1136. ARA

29Plano de Temuco de C. Sommermeier, 1982. ARA

30Que seguirá presente en la historia comercial de los primeros 30 años de la ciudad, diversificando sus negocios en varias actividades comer ciales. Registros comerciales de 1904 (Rol Comercial de Temuco, p. 780) y Veritas Comercial Chileno, 1912-1913. ARA

31Rol Comercial de Temuco 1904, p. 779, y Veritas Comercial Chileno, 1912-1913. ARA

32Diario La Frontera, 3 de junio de 1900. En: Diario Austral, 24 de febrero de 1981, especial centenario, p. 20

33En el plano de Temuco de 1919, la quinta que ocupaba Westermeyer cambio de dueño y nombre, y aparece como “curtiembre francesa de A. Gorriategui. Plano de la ciudad de Temuco y sus poblaciones, 1919. (Biblioteca Nacional Digital de Chile)

34Diario Austral, 24 de febrero de 1981, especial centenario, p. 21

35Diario del alemán Emilio Appetz, ARA, p. 7

36Los datos comerciales de Temuco de 1912-1913 que aparecen en este apartado, fueron procesados a partir del registro Veritas Comercial Chileno, 1912-1913, p. 1100-1136. ARA.

37Veritas Comercial Chileno, 1912-1913. ARA.

38Tal será la fama de la fábrica de cecinas de Menzel, que tiempo más tarde será Guillermo Schaefer quien se hará cargo de este negocio, pero integrando en su publicidad, “Fábrica de cecinas Temuco de Guillermo Schaefer (antiguamente Menzel)” Publicidad, Guía Universo de Comercio, 1925-1926, p. 1122. ARA

39Veritas Comercial Chileno, 1912-1913. ARA.

40Veritas Comercial Chileno, 1912-1913. ARA.

41Ubicado en la manzana 29 del plano de Sommermeier, Mainguyague formó parte del primer centro comercial de Temuco, Huapi, en una cua dra cercana a la plaza Aníbal Pinto que concentraba una parte importante del comercio de la época. Sobre este comerciante francés, además, recaen una serie de acusaciones de usura perpetuados a partir del negocio de abarrotes que tenía en pleno centro de la ciudad (Pinto et al., 2014).

42Veritas Comercial Chileno, 1912-1913. ARA.

43Veritas Comercial Chileno, 1912-1913. ARA

44Veritas Comercial Chileno, 1912-1913. ARA

45Veritas Comercial Chileno, 1912-1913. ARA.

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons