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Idesia (Arica)

versión On-line ISSN 0718-3429

Idesia vol.34 no.1 Arica feb. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-34292016000100003 

Volumen 34, Nº 1. Páginas 19-25 IDESIA (Chile) Enero-Febrero, 2016

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN / RESEARCH PAPERS 

Metales pesados y calidad agronómica del agua residual tratada

 

Meavy metals and agricultural quality of treated wastewater

 

José Pedro Pérez Díaz1*, Edmundo Peña Cervantes2, Rubén López Cervantes2, Idalia María Hernández Torres2

1 Colegio de Postgraduados, Montecillo, Texcoco, Estado de México. C.P. 56230.* Autor para correspondencia: josepedro.perez@colpos.mx
2 Departamento: Ciencias del Suelo, Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, Buenavista, Saltillo, Coahuila. C.P. 25315.


RESUMEN

En este estudio se recolectaron muestras de agua en el efluente de una planta de tratamiento de agua residual durante los meses de enero a julio de 2012. El objetivo fue determinar la concentración de metales pesados, así como evaluar la calidad agrícola del agua residual tratada. Los resultados del análisis de los elementos: cadmio (Cd), cobre (Cu), cromo (Cr), níquel (Ni), plomo (Pb) y zinc (Zn), muestran que la concentración de estos metales fue baja, por lo que, de acuerdo con la NOM-001-SEMARNAT-1996 el agua residual tratada cumple con la concentración permitida para su descarga en cuerpos receptores. Mediante las variables Ca2+, Mg2+, Na+, K+, CO32-, HCO3-, Cl-, SO42-, pH, conductividad eléctrica (CE) y relación de adsorción de sodio (RAS) se determinó su calidad agrícola. Los indicadores de salinidad muestran que el agua no es adecuada para la irrigación. Los valores de RAS fueron menores de 5,5 meq L-1, y los valores conjuntos CE-RAS sugieren la clasificación del agua como C4-S1, lo que indica que el agua tiene restricciones de uso por el riesgo de salinidad al aplicarla al riego agrícola.

Palabras clave: salinidad, sodicidad, irrigación.


ABSTRACT

In this study, water samples were collectedfrom the effluent of a treatment plant wastewater during the months of January to July 2012. The objective was to determine the concentration ofheavy metals, as well as evaluating the agricultural quality of the treated wastewater. The results of analysis of elements: cadmium (Cd), copper (Cu), chromium (Cr), nickel (Ni), lead (Pb) and zinc (Zn), show that the concentration of these metals was low, so which, according to NOM-001-SEMARNAT-1996 the treated wastewater complies with the permitted concentrationfor download on receiving bodies. Using variables: Ca2+, Mg2+, Na+, K+, CO32-, HCO3-, Cl-, SO42-, pH, electrical conductivity (EC) and sodium adsorption ratio (SAR) was determined agricultural quality. The salinity indicators show that water is not suitable for irrigation. The SAR values were lower than 5.5 meq L-1, the joint EC-SAR values show that water use is restricted by salinity risk when applied to irrigation.

Key words: salinity, sodicity, irrigation.


Introducción

En México y otros países la demanda de agua tiene como objetivo principal satisfacer las necesidades de la industria, la producción de alimentos y, en general, de la población y sus patrones de consumo (Rodríguez et al., 2009), en consecuencia se genera agua de origen residual y representa focos de infección y toxicidad a la salud humana y al ambiente (Jiménez, 2001), esto está condicionado por su composición, concentración, tiempo y tipo de contacto. Atendiendo lo anterior, en México se han construido plantas para el tratamiento de agua residual, de estas en algunas se determina su calidad agrícola (Rodríguez et al., 2009), como en este trabajo.

Debido a que el agua es uno de los factores limitantes para la producción en algunas áreas de cultivo, en México se utiliza el agua residual para el riego agrícola (Velázquez et al., 2002), por esta razón es importante evaluar su calidad agronómica, en este sentido, Eaton (1950) consideró necesario evaluar el riesgo de salinización del suelo por la aplicación del agua al riego agrícola, por su parte, Doneen (1975) indicó que la calidad del agua se determina por la concentración y tipo de constituyentes disueltos que contenga, al respecto, Ayers y Westcot (1987) coincidieron en que dependerá de su composición iónica y de algunos índices de salinidad.

En relación con la calidad del agua para riego agrícola Richards et al. (1954) propusieron evaluarla de acuerdo con la CE y la RAS, como indicadores de riesgo de salinidad y sodicidad. Por su parte, Ayers y Westcot (1987) indicaron el grado de restricción de uso por la reducción relativa de la infiltración del agua en el suelo. Se recomienda estimar el riesgo de sodicidad, ya que cuando la relación: es alta, el Na+ en solución se acumula en el suelo (Richards et al., 1954), en este estudio, los valores de RAS son bajos.

En este mismo sentido, Doneen (1975) propuso estimar los índices de salinidad efectiva (SE) y potencial (SP) en las aguas de riego, ya que la alta concentración de sales afecta la disponibilidad de agua para los cultivos, por su parte, Eaton (1950) propuso el índice de carbonato de sodio residual (CSR) para estimar la precipitación de carbonato y bicarbonato de Ca2+ y Mg2+. En esta investigación, de acuerdo con los resultados de SE, SP y CSR, no se recomienda la aplicación del agua al riego agrícola.

En relación con la salinidad del agua, Ayers y Westcot (1987) mencionaron que la alta concentración de sales solubles causa efectos perjudiciales a los cultivos, dichos efectos dependen del cultivo y tipo de sal (Can et al., 2014), al respecto, Sánchez et al. (2013) coincidieron en que dependerá de la tolerancia de un determinado cultivo a niveles extremos de concentración iónica. Otra consideración que debe tenerse en cuenta para el uso del agua residual es el contenido de metales pesados, ya que estos, adicionados al suelo mediante el riego, se acumulan en la capa arable de los suelos agrícolas (Siebe, 1994; Zamora et al., 2008). Además, la persistencia y el carácter tóxico y acumulativo de algunos metales, dañan a los cultivos.

Las aguas residuales, en muchos casos, contienen elementos necesarios para el desarrollo de los cultivos (Zamora et al., 2008), por ello el uso de este recurso para riego agrícola puede llevarse a cabo una vez que cumpla con los estándares de calidad establecidos respecto de los metales pesados, así como criterios agronómicos. Como no se cuenta con un estudio sistemático en la planta de tratamiento acerca de la concentración de metales pesados en el agua residual, y su aptitud de uso para riego agrícola, el objetivo de esta investigación fue medir la concentración de Cr, Cd, Cu, Pb, Ni y Zn en el agua residual tratada, así como la determinación de Ca2+, Mg2+, Na+, K+, HCO3-, Cl-, SO42-, pH y CE, para clasificar el agua de acuerdo con criterios agronómicos.

Materiales y Métodos

Zona de estudio, muestreo de agua y análisis químico

La investigación se llevó a cabo en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, ubicada en Saltillo, Coahuila, México. Para ello se recolectaron muestras de agua del efluente de una planta de tratamiento de agua residual de origen doméstico, que se encuentra en esta misma institución. El muestreo de agua se realizó durante los meses de enero a julio de 2012 de acuerdo con la metodología propuesta por APHA (1998).

La determinación del pH se realizó con un potenciómetro. La CE, expresada en dS m-1 a 25 °C, se determinó con un puente de conductividad eléctrica (Richards et al., 1954). La concentración de Cd, Cu, Cr, Ni, Pb y Zn, por su importancia toxicológica, así como la cuantificación de Ca2+, Mg2+, Na+ y K+ se determinó con un espectrómetro de absorción atómica de flama (Atomic Absorption Spectrometer SpectrAA-5). Y con el método de titulación se analizaron: HCO3-, Cl- y SO42- (Richards et al., 1954; APHA, 1998).

Calidad agronómica del agua residual tratada

La calidad del agua para riego agrícola se determinó a partir de su composición iónica, con estas variables se estimaron los índices de CE, SE, SP, RAS y CSR, así como la clasificación del agua (Velázquez et al., 2002; Nishanthiny et al., 2010; Sarabia et al., 2011; Bing et al., 2012).

Se observó que la concentración de Ca2+ + Mg+2 fue menor que la de HCO3-, por lo que la SE se determinó con la siguiente ecuación (Doneen, 1975):

La SP se calculó mediante la siguiente expresión matemática (Doneen, 1975):

Los valores de RAS se estimaron a partir de la siguiente ecuación (Richards et al, 1954):

Con la siguiente expresión se estimó el índice de CSR (Eaton, 1950):

Para la estimación de los índices de salinidad y sodicidad, las unidades de los aniones y cationes se expresaron en meq L-1 en todos los casos.

Resultados y Discusión

Metales pesados en el agua residual tratada

No se detectó Cd, Cu y Ni. Siebe (1994) encontró 0,21 mg L-1 de Cu. En este estudio los valores de Pb son de 0,1 mg L-1 en los primeros tres muestreos, el Zn no se detectó en los cuatro muestreos iniciales, sin embargo, hubo concentraciones de 0,1 mg L-1 en los muestreos cinco, seis y siete (Tabla 1). La problemática de los metales pesados, como Pb, Ni y Cd presentes en el agua residual utilizada para riego, radica principalmente en que estos se acumulan en los suelos agrícolas (Zamora et al., 2008), y son peligrosos por la toxicidad que tienen en los diferentes cultivos (Corinne et al., 2006).

Tablas 1. Promedio mensual de la concentración de metales pesados en el agua residual tratada.

Z: no se detectó el elemento; &: Límites máximos permisibles establecidos en la NOM-001-SEMARNAT-1996.

El Cr es de uso común en la determinación de materia orgánica de los suelos y en la demanda química de oxígeno de las aguas residuales, y los residuos generados se vierten al drenaje doméstico conducido a la planta de tratamiento, no obstante, la cantidad que se encontró de este metal es baja, en los primeros tres muestreos la concentración fue menor de 0,05 mg L-1, y no se detectó en el muestreo cuatro, seis y siete; el valor máximo se encontró durante el muestreo cinco (0,1 mg L-1). Mancilla et al. (2012) reportaron valores de Cr menores de 0,05 mg L-1, igual que en este estudio, e indicaron que la alta concentración de metales pesados en el agua utilizada para riego representa un problema importante para la agricultura y la salud humana, así como para la biodiversidad. Por su parte, Soto et al. (2004) encontraron cantidades de Cr, Zn, Ni y Fe en concentraciones que rebasan los límites establecidos en la norma mexicana, en este estudio no se determinó Fe, y la concentración de Cr, Ni y Zn se encontró dentro de los límites máximos permisibles (SEMARNAT, 1996).

Respecto de los metales pesados en el agua residual, Siebe (1994) reportó cantidades de Cr de 0,1 mg L-1, al igual que en este estudio, al respecto, encontró que se acumulan en la capa arable de los suelos agrícolas regados con esta agua, en este sentido, la aplicación del agua residual al riego agrícola incrementó los niveles de Cd y Pb en el suelo (Zamora et al., 2008). Mancilla et al. (2012) mostraron valores bajos en la concentración de metales pesados en agua para riego agrícola. Por el contrario, Gómez et al. (2009) encontraron valores de Pb de 0,30 mg L-1, en comparación con los resultados obtenidos en este trabajo, el valor máximo de concentración para el mismo metal fue de 0,1 mg L-1. Esta diferencia de concentración se debe a la zona de estudio, Gómez et al. (2009) investigaron la concentración de metales pesados en el agua de una zona minera, ahí el agua se contamina con mayor cantidad de metales y, como consecuencia, al verterse en los canales de desagüe contamina las corrientes de agua superficial.

La concentración de metales pesados que se determinó en este trabajo está influenciada por las condiciones de pH, debido a que dichos valores se encuentran entre 7,2 y 7,8 estos metales están menos disponibles. De acuerdo con lo que encontraron Silveira et al. (2003), en condiciones de alcalinidad en el agua, algunos metales se precipitan como hidróxidos insolubles y carbonatos. El pH es uno de los factores que afecta la acumulación y disponibilidad de los metales pesados, la mayoría está más disponible cuando el agua tiene pH ácido, mientras que, si este es alcalino, se precipitan. Por esta razón, la concentración de metales pesados en el agua fueron bajos, no obstante, la aplicación prolongada de esta agua al riego de cultivos agrícolas ocasiona la acumulación de metales en los suelos (Zamora et al., 2008).

Composición iónica del agua residual tratada

En el Tabla 2 se reporta la concentración de Ca2+ entre 3,44 y 6,14 meq L-1; la del Mg2+ entre 4,80 y 8,23 meq L-1; el Na+ entre 11,30 y 13,48 meq L-1; los valores menores de concentración corresponden al K+ (entre 0,30 y 0,53 meq L-1). En relación con los aniones no se encontró CO32-debido a las condiciones de pH, ya que cuando este es menor de 8,4 no hay CO32- (Richards et al, 1954). El HCO3- está entre 11,20 y 15,96 meq L-1, el Cl- entre 9,50 y 12,00 meq L-1. En menor concentración el SO42- (0,20 y 1,12 meq L-1). Los valores de concentración de aniones muestran dominancia de HCO3- y Cl-. Y por parte de los cationes, el dominante es el Na+. En la Figura 1 se ilustra la distribución de estos iones, en la cual, se observa que las líneas son semejantes, esto indica que la familia química del agua es bicarbonatada-sódica y tiene el mismo origen, en este caso, el agua residual tratada corresponde a drenaje doméstico.

Tablas 2. Composición iónica del agua residual tratada.


Figura 1. Diagrama hidroquímico de la dominancia iónica del agua residual tratada.

En relación con la hidroquímica, Arenal (1985) encontró la predominancia de un grupo de agua de tipo bicarbonatada-sódica y atribuyó la concentración de HCO3- a la presencia de materia orgánica que genera CO2 en el agua, igualmente, Mancilla et al. (2014) reportaron agua de tipo bicarbonatada. En este trabajo no se determinó el contenido de materia orgánica. La presencia de agua bicarbonatada-sódica se atribuye a su origen, esta es de tipo residual doméstica. Al respecto, Velázquez et al. (2002) encontraron cantidades considerables de HCO3-, lo que coincide con este trabajo.

Calidad agronómica del agua residual tratada

Los valores de pH indican que el agua es ligeramente alcalina. Velázquez et al. (2002) encontraron pH entre 6,9 y 8,6; al respecto, mencionaron que en condiciones de pH mayores de 8,2, el Ca2+ y Mg2+ precipitan como carbonatos y la RAS aumenta. La CE se encontró entre 2,20 y 2,50 dS m-1, a 25 °C (Tabla 3); de acuerdo con este indicador, la aplicación del agua al riego agrícola está condicionada por el alto riesgo de salinidad (C4). En este sentido, Richards et al. (1954) propusieron que el uso agrícola del agua cuya CE sea menor de 0,250 dS m-1 no representa peligro de salinidad (C1); el riesgo de salinidad medio (C2) se presenta cuando el agua tiene entre 0,250 y 0,750 dS m-1; se considera con peligro de salinidad alto (C3) con valores de 0,750 a 2,250 dS m-1; y con riesgo de salinidad muy alto (C4) cuando los valores de CE en el agua sean mayores de 2,250 dS m-1. Con este indicador Rodríguez et al. (2009) clasificaron el agua residual tratada con riesgo de salinidad medio y muy alto, en este estudio, la irrigación con este tipo de agua representa alto riesgo de salinidad por los valores de CE encontrados.

Tablas 3. Parámetros físicos de clasificación del agua residual tratada para riego agrícola.

CE: conductividad eléctrica determinada a 25 °C; RAS: relación de adsorción de sodio; SE: índice de salinidad efectiva; SP: índice de salinidad potencial; CSR: índice de carbonato de sodio residual.

Por su parte, Ayers y Westcot (1987) indicaron que cuando el agua de riego presente valores de CE menores de 0,700 dS m-1 no tiene restricción de uso, mientras que con la CE entre 0,700 y 3,00 dS m-1 la restricción de uso es ligera, y el uso del agua en la irrigación es muy restringido con valores de CE mayores de 3,00 dS m-1, ya que afecta la disponibilidad del agua para algunos cultivos. En este estudio, de acuerdo con dicho criterio, el grado de restricción de uso es ligero. Velázquez et al. (2002) encontraron valores entre 1 y 3 dS m-1 en aguas residuales. Como indicadores de salinidad, la CE y los criterios de SE, SP y CSR presentan valores cuya clasificación indica que no se recomienda el uso del agua residual tratada para el riego agrícola.

Respecto de la salinidad, se debe tener en cuenta que el riego con agua de alta concentración iónica conduce a la salinización progresiva de los suelos, sin embargo, la acumulación de sales dependerá de las propiedades físicas y químicas del suelo. Castellanos et al. (2000) mencionaron que el problema de salinidad se restringe a regiones con baja precipitación pluvial (< 350 mm), tal es el caso de las zonas áridas y semiáridas.

Por su parte, Argentel et al. (2006) indicaron que la salinidad de los suelos afecta el rendimiento de los cultivos, en este sentido, concluyeron que el incremento en la concentración salina disminuye el crecimiento de los cultivos; al respecto, Can et al. (2014) encontraron que el daño por salinidad depende de la concentración y tipo de sales, además de la variedad de cultivo. Mientras que Sánchez et al. (2013) indicaron que dependerá de la tolerancia de un determinado cultivo a niveles extremos de concentración iónica.

Rodríguez et al. (2009) reportaron valores de CE, SE, SP, RAS y CSR como indicadores de calidad agronómica del agua, dichos valores son similares a los que se encontraron en este trabajo, ya que en ambos casos se evalúa la calidad del agua residual tratada para irrigación, y se reporta riesgo de salinidad muy alto. La evaluación del índice de CSR tiene su importancia en los sistemas donde se aplican fertilizantes en el riego, debido a que la precipitación de CO32- y HCO3- de Ca2+ y Mg2+ obstruye los emisores en sistemas de riego por goteo (Eaton, 1950; Richards et al, 1954), en este trabajo, dicho índice sugiere no aplicar el agua en sistemas de riego.

Además, cuando el agua de riego contiene cantidades altas de Na+ en solución, se acumula paulatinamente en el suelo, y como consecuencia pierde su estructura, debido a esto la permeabilidad disminuye. En este estudio los valores de RAS indican que no se tiene peligro de sodificación del suelo por el uso de esta agua. Al respecto, estos valores de RAS son similares a los que encontraron Rodríguez et al. (2009), Sarabia et al. (2011), Cortés et al. (2009), al igual que en este trabajo, reportan agua con riesgo de sodicidad bajo y alto en salinidad (C4-S1).

Conclusiones

De acuerdo con los resultados obtenidos, bajo las condiciones en que se llevó a cabo la presente investigación, se concluye que la concentración de metales pesados es baja y cumple con los valores establecidos en la NOM-001-SEMARNAT-1996, sin embargo, la aplicación de esta agua al riego agrícola puede ocasionar la acumulación de metales pesados en el suelo a largo plazo y no se recomienda por su riesgo de salinidad.

En cuanto a los valores de RAS que se encontraron, el agua no muestra riesgo de sodicidad. Mientras que los índices de CE, SE, SP y CSR indicaron que el agua no se recomienda para su uso agrícola, por el peligro de salinización del suelo y los cultivos. Finalmente, aunque el uso de esta agua en la agricultura es restringido, se recomienda evaluar su calidad microbiológica y realizar estudios en el punto de uso y producto final que tenga contacto con estas aguas, de esta manera, evaluar directamente el efecto en los cuerpos receptores.

Agradecimiento

El autor mediante este trabajo agradece a la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro por la asignación de los recursos económicos por medio de la dirección de investigación con el proyecto clave 2206 para realizar la investigación.

Literatura Citada

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Fecha de Recepción: 26 Noviembre, 2014. Fecha de Aceptación: 7 Junio, 2015.

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