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Urbano (Concepción)

versão impressa ISSN 0717-3997versão On-line ISSN 0718-3607

Urbano (Concepc.) vol.23 no.41 Concepción maio 2020

http://dx.doi.org/10.22320/07183607.2020.23.41.08 

Artículos

LA MOVILIDAD DE FAMILIAS BOLIVIANAS EN LA VILLA 20 (CABA, ARGENTINA)1. PROBLEMATIZANDO LA NOCIÓN DE PLURILOCALIDAD

*Doctora en Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Argentina -El Instituto Multidisciplinario de Historia y Ciencias Humanas (IMHICIHU) - Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Argentina (CONCET), Investigadora asistente del CONICET, docente investigadora de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la UBA, madidip@gmail.com

RESUMEN:

Las villas de la ciudad autónoma de Buenos Aires (CABA), conformadas hacia la década de 1930 en el contexto de implantación del modelo de sustitución de importaciones, constituyen el prototipo clásico de hábitat informal y precario en Argentina. La Villa 20 se encuentra en la zona sur y cuenta con una población migrante proveniente de los países limítrofes. Según el Censo del Instituto de la Vivienda de la CABA (2016), los principales sostenes del hogar nacidos en Bolivia superan a los nativos y a los oriundos de otros países fronterizos (Paraguay y Perú). El objetivo de este trabajo es analizar los lazos con sus lugares de origen y sus vinculaciones con la dimensión socioeconómica y sociodemográfica de los hogares de migrantes bolivianos en el marco de la política local de reurbanización actual (2015-2019). De este modo, se propone analizar de manera incipiente la posibilidad de prácticas plurilocales desde una perspectiva transnacional que problematiza la definición demográfica y clásica de la migración. Para llevar a cabo este trabajo, que forma parte de un proyecto de investigación mayor, se utilizó una estrategia metodológica fundamentalmente cuantitativa, incorporando datos de fuentes primarias y secundarias. Se aplicó una encuesta con un muestreo estratégico (no probabilístico) a 60 hogares de migrantes bolivianos, donde la selección de los casos es de índole teórica. Este documento constituye una primera aproximación y se considera el primer eslabón para el desarrollo de un posterior abordaje cualitativo.

Palabras clave: frontera; plurilocalidad; migración boliviana; trayectoria residencial

INTRODUCCIÓN

Los estudios urbanos en general, y especialmente en América Latina, se han centrado históricamente en el hábitat popular informal y precario. Hacia fines del siglo XX se destacan los estudios sobre las urbanizaciones cerradas, esta cuestión es analizada por geógrafos y arquitectos como el pasaje de la “ciudad compacta” a la “ciudad difusa y fragmentada”. La temática de la migración internacional y su distribución y asentamiento en las ciudades fue una problemática analizada por los teóricos clásicos de la Primera Escuela de Chicago (Ecología Urbana) en los Estados Unidos hacia principios del siglo XX bajo una mirada asimilacionista. En América Latina y, en particular en Argentina, la emergencia de esta temática como una problemática académica es reciente, data de la década de 1970. No obstante, tuvo un auge hacia principios del siglo XXI debido a un conjunto de conflictos sociales que han visibilizado las interrelaciones entre los procesos migratorios y la problemática de las villas en la ciudad (Vacotti, 2017). En los inicios del siglo XXI irrumpe el giro de la movilidad (mobility turn), con las publicaciones de Urry (2000; 2007) y Cresswell (2006), que se trata de un giro epistemológico en tanto plantea una reformulación del conjunto de las ciencias sociales, no sólo de las vinculadas tradicionalmente a los estudios sobre movilidades (Cosacov y Di Virgilio, 2018).

Este artículo se inserta en la mencionada perspectiva con la intención de aportar (aunque de manera preliminar) al campo de estudio de la movilidad residencial de los hogares de migrantes, desde una escala transnacional (o transfronteriza), indagando la emergencia de prácticas plurilocales o pluri-residenciales. Estas últimas comprenden un tipo de trayectoria residencial circular que vincula sus lugares de origen y de destino, problematizando los estudios clásicos citados, así como la definición presente en la demografía, recuperada por organismos internacionales y censos nacionales. Por el contrario, el cruce entre los estudios urbanos y migratorios propuesto desde esta perspectiva (de reciente auge) se considera un aporte que abona al enfoque dinámico de las movilidades espaciales, contrastando así con la concepción centrada en la migración definitiva y asimilacionista clásica.

El objetivo principal del artículo es analizar los lazos de los hogares de migrantes bolivianos residentes en la Villa 20, ubicada en la zona sur de la CABA, con sus lugares de origen y sus vinculaciones con la dimensión socioeconómica y sociodemográfica en el contexto de la política local de reurbanización actual (2015-2019). Esto, con el fin de indagar y problematizar la existencia o no de la plurilocalidad (a escala transnacional) de los hogares de migrantes en la cuarta villa más poblada de la ciudad, que cuenta con un peso considerable de principales sostenes del hogar (PSH) oriundos de Bolivia (42%), el cual supera a los nacidos en Argentina (34%) y en otros países limítrofes (23% paraguayos y el 1% peruanos) (IVC, 2016). Según diversas investigaciones, los migrantes limítrofes transforman el hábitat popular mediante sus prácticas cotidianas que se orientan a la reproducción de sus necesidades. Estas se ven condicionadas por sus experiencias migratorias, al mismo tiempo que reproducen ciertas lógicas de sus países de origen. Por lo tanto, las políticas locales y la planificación urbana requieren incorporar una visión analítica sobre los principales flujos migratorios, ya que éstas no solo condicionan las prácticas de los sujetos, sino que se ven influidas por las mismas (Perissinotti, 2016).

La plurilocalidad residencial es una temática con amplia trayectoria académica en Bolivia cuyo énfasis radica en los lazos urbano-rurales, en el marco del proceso de urbanización del país que cuenta con una población predominantemente aymara y quechua (Antequera Durán, 2020; Diaz, 2017). Partiendo de este antecedente, nos cuestionamos si estas prácticas residenciales pueden analizarse a escala transnacional en el marco de las estrategias de reproducción de los hogares de migrantes bolivianos y en qué medida pueden explicar las estrategias de otros flujos migratorios del “Sur Global”. En ese sentido, las siguientes preguntas son disparadoras: ¿Qué tipos de vínculos sostienen los hogares de migrantes con sus lugares de origen? ¿Qué relación puede establecerse con la inserción en el mercado laboral del PSH, es decir, con la estructura de clase? ¿Todo tipo de vínculo con sus lugares de origen puede analizarse como prácticas plurilocales?

Entre los antecedentes, si bien se cuenta con una importante producción científica sobre las trayectorias individuales y sus vinculaciones con las dinámicas laborales y familiares (Dureau y Gimbert, 2018), la migración transnacional desde la perspectiva de la plurilocalidad se encuentra parcialmente estudiada para la migración sur-sur, entre los países de América Latina. Respecto a la migración boliviana se hallan investigaciones con diversas ópticas teóricas y estrategias metodológicas en los principales países de destino: Europa (España, principalmente, Italia), EEUU (Hinojosa, 2006, Ledo, 2020; Pedone, Romero y Gil Araujo, 2012); Argentina (en distintas ciudades del país) y Brasil (Miranda, 2019; González, 2016; Cravino, 2014; Malimacci, 2012). Esta problemática ha sido también abordada en Argentina para otros flujos migratorios de países limítrofes, tanto en Buenos Aires (Vacotti, 2017; Sassone y Mera, 2007) como en otras ciudades del país (Matossian, 2010; Perissinotti, 2016). En este estudio se pretende analizar la posibilidad de prácticas plurilocales de los hogares de migrantes a una escala transfronteriza o transnacional y, de esta manera, contribuir en el campo de los estudios urbanos con una perspectiva de análisis que tiene una indagación muy incipiente en América Latina, con excepción de Bolivia (que lo hace desde una mirada más local).

En Argentina, si bien el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se consolidó como el centro del subsistema migratorio del cono sur -es decir, concentra la mayor proporción de inmigrantes limítrofes-, la migración boliviana se encuentra dispersa en distintos puntos del país. En la CABA se concentra sobre todo en la zona sur de la ciudad, que condensa una importante presencia de villas y asentamientos informales y precarios donde el mercado inmobiliario informal fue el intermediario para el acceso al suelo urbano de los sectores populares más empobrecidos (Mera, Marcos y Di Virgilio, 2015). Es interesante remarcar que casi la mitad (49%) de la población censada en las villas de la ciudad nació fuera de Argentina (fundamentalmente en Paraguay y Bolivia)2. No obstante, cabe aclarar que éstos representan históricamente (desde el siglo XIX hasta la actualidad) entre el 2% y el 3% de la población total argentina. A continuación, se detalla la perspectiva teórica y metodológica, que retoma el concepto de la plurilocalidad desde el giro de la movilidad residencial, a partir de una estrategia metodológica cuantitativa en tanto se presentan resultados preliminares del colectivo migrante como un todo. Por último, se detallan unas breves conclusiones.

PERSPECTIVA TEÓRICA

El concepto “plurilocalidad”, desde el enfoque de la movilidad residencial, es entendido como una práctica de desplazamiento propia de la dinámica cotidiana de todos los sujetos que expresa distintos modos de habitar y, por ende, de apropiarse -material y simbólicamente- (de) los territorios y las ciudades, en distintas escalas espaciales y sociales.

Este artículo se aboca, principalmente, a la movilidad residencial de la comunidad migrante en una escala transnacional/ transfronteriza, como parte de las estrategias de reproducción social. Esta movilidad es, en efecto, una práctica de desplazamiento a través de la frontera (material y simbólica); concepción donde se ven complementados términos definidos como opuestos (lo móvil y lo inmóvil) (Benedetti, 2018). Desde tal óptica, se pone en tensión la perspectiva estatalista que define a la migración como el movimiento de población hacia el territorio de otro Estado, reforzando la idea de frontera como objeto, en lugar de entenderla como un proceso y construcción social. Además, las movilidades transfronterizas pueden generar múltiples dinámicas con un impacto en la construcción de subjetividades y en la organización familiar, problematizando así la mirada etno-nacional (homogeneizante) del colectivo migrante (Irazábal-Zurita, 2014; Pedone, 2011).

Los estudios sobre la plurilocalidad de los migrantes de origen rural en las principales ciudades bolivianas dan indicios sobre el significado de este concepto. Frente a las diversas estrategias de abordaje, aquí se comprende a la plurilocalidad como una práctica que produce un tipo de movilidad circular, un tipo de trayectoria residencial transnacional o transfronterizo, dado que los hogares poseen viviendas en un “aquí” y en un “allá”, intereses y responsabilidades- económicas, políticas y/o sociales- en los dos lugares. Retomando a Portes (2012), estas movilidades forman parte de la “globalización desde abajo” que rompe con la premisa fundamental de que la mano de obra se mantiene local, mientras el capital tiene alcance global. Es así que los trabajadores “golondrinas” podrían ser un ejemplo de las movilidades circulares pero no necesariamente de prácticas plurilocales. Asimismo, la forma adquirida por la movilidad residencial -a escala transnacional y nacional -está condicionada por factores políticos, económicos estructurales e institucionales (Di Virgilio, 2017). Se destacan, en esta línea, las conclusiones de Benencia (2008) para el área rural argentina, acerca de los vínculos que los migrantes bolivianos mantienen con sus comunidades de origen, según la estructura de clase. A nivel urbano, esta hipótesis fue corroborada por Di Virgilio (2007) quien señaló una mayor movilidad residencial de las familias de sectores populares residentes en el AMBA, por lo general asociada a procesos de migración. Por consiguiente, este nuevo marco interpretativo (trasnacional) forja el interrogante acerca de la posición económica de los hogares de migrantes y su ligazón con la intensidad de la movilidad residencial trasnacional o plurilocal urbana-urbana o urbana-rural.

Por este motivo, es pertinente retomar los estudios de la segmentación del mercado laboral -caracterizado por su informalidad, precariedad y bajos ingresos- (Cerrutti y Maguid, 2006) según condición migratoria (y pertenencia de género). Esta segmentación en el mercado de trabajo puede vincularse con la noción de “racialización de las relaciones de clase” (Margulis y Urresti, 1999) en tanto implica la construcción histórica de una otredad que establece desigualdades y relaciones de inferioridad y de superioridad basadas en “supuestos” rasgos “raciales” que se superponen con otras desigualdades como, por ejemplo, las de género (relaciones patriarcales y de dominación de un género sobre el otro). Cabe aclarar que la informalidad laboral es un rasgo de los países latinoamericanos, producto de la inserción dependiente de la región en la división internacional del trabajo; aunque puede presentarse cierta heterogeneidad o disparidades entre ellos. A nivel conceptual, existen dos definiciones de informalidad laboral, la denominada “legal o de protección social” y “la productiva” (Tornarolli et al., 2012). En este estudio se opta por la definición legal, para cuya medición se utiliza como principal indicador la realización de los aportes jubilatorios por parte de los empleadores, o la realización de los mismos en el caso de los cuentapropistas sin empleados a su cargo. Diversas investigaciones bolivianas distinguen actividades informales consolidadas (estables) y no consolidadas (inestables). Esta distinción hace referencia a un rasgo adicional de precariedad de las actividades informales que alude a la inestabilidad laboral, convirtiéndose en un indicador de empobrecimiento de los trabajadores3. En este sentido, se destaca una falta de homogeneidad interna de los sectores populares (y de los hogares de migrantes) ya que pueden hallarse capas más empobrecidas unas respecto a las otras, que tiene consecuencias en la movilidad residencial transfronteriza. De esta forma, si bien los migrantes constituyen la fracción empobrecida de la clase trabajadora de un país, puede hallarse una desigualdad interna que da cuenta de la complejización de la estratificación social latinoamericana.

METODOLOGÍA

Para responder a los objetivos de este escrito se seleccionó una estrategia metodológica cuantitativa, así como la utilización de datos de fuentes primarias y secundarias (especialmente de informes de organismos públicos). Los resultados expuestos se consideran parciales, puesto que forman parte de un proyecto de investigación mayor orientado hacia una estrategia multimétodo, que combina procedimientos cualitativos y cuantitativos. Esta última estrategia es considerada pertinente para abordar la temática propuesta en distintas escalas sociales: como colectivo migrante y como unidad individual o familiar. Aquí se presentarán resultados en la primera escala nombrada.

Los datos cuantitativos primarios se derivan de la aplicación de una encuesta a 60 hogares de migrantes bolivianos. La misma fue aplicada hacia fines del año 2018 y contó con un muestreo estratégico -no probabilístico- donde la selección de los casos de la muestra es de índole cualitativo (según saturación teórica). Como en todo proceso de investigación, hay una “ida” y vuelta” entre la teoría y los datos empíricos, crucial para la construcción científica de un objeto de estudio. El cuestionario de la encuesta responde a un plan de trabajo de mayor magnitud, de manera que estuvo compuesto por diversos bloques temáticos. Para responder a los objetivos propuestos se destacan las siguientes variables: la autoidentificación indígena; el departamento y área (urbana o rural) de origen; la tenencia de aportes jubilatorios y la inestabilidad laboral del PSH para medir la informalidad y precariedad laboral según la definición teórica adoptada; y, por último, quiénes retornan, a qué lugares, y por qué motivos.

Esta investigación no sólo permitirá indagar los lazos existentes con el país de origen de los migrantes, sino descifrar (entre los que retornan de manera periódica) quiénes y bajo qué condiciones desarrollan prácticas plurilocales. Se trata, huelga indicar, de resultados preliminares que, según se proyecta, se verán robustecidos en un futuro trabajo, en cual se efectuarán entrevistas biográficas en profundidad a una submuestra de hogares de migrantes -a partir de la encuesta aplicada-, que permita representar los casos típicos.

La encuesta fue aplicada por referentes de una organización de la villa compuesta en mayor medida por migrantes bolivianos; previa exposición del plan de investigación en una asamblea barrial, la cual decidió aceptar y llevar a cabo el trabajo propuesto de “encuestar y ser encuestado”. Se considera que esta estrategia utilizada posibilitó un exitoso trabajo de campo con la provisión de datos de una alta confiabilidad.

Por último, el periodo de tiempo seleccionado se debe a las transformaciones actuales vinculadas con una política concreta. Las villas de la CABA, prototipo por excelencia de hábitat popular precario e informal, han sido objeto de diversas políticas habitacionales, pero desde el año 2015, bajo la Jefatura de Horacio Rodríguez Larreta, se sancionaron de manera fragmentada un conjunto de leyes de reurbanización que buscaron la integración urbana, económica y cultural mediada por una lógica de endeudamiento internacional (Diaz, 2019; Arqueros et al., 2019).

RESULTADOS Y DISCUSIONES

MIGRACIÓN Y MOVILIDAD: ¿ANTE PRÁCTICAS PLURILOCALES?

La Villa 20, prototipo de hábitat popular informal y precario, conforma un enclave étnico boliviano ya que éste es el flujo migratorio con mayor peso entre los considerados PSH. Como fue señalado en la bibliografía especializada, el colectivo boliviano es el menos feminizado y presenta un perfil familiar (nuclear) cuya principal causa para migrar la constituye la falta de empleo. Del total de la muestra se remarca la presencia de sólo un 33% de mujeres como PSH, que conforman hogares monoparentales (el 90%).

Además, los hogares exhiben una fuerte cohesión migratoria según pertenencia étnica (aymara o quechua), departamento de origen y área urbana o rural, configurándose una fuerte cohesión migrante según esta “triple” pertenencia (Tabla 1). En otras palabras, los adultos (PSH y cónyuge) de un mismo hogar provienen del mismo departamento, área y se autoperciben del mismo grupo étnico (aymara o quechua). Un proceso similar fue observado entre los migrantes del área rural residentes en El Alto, Bolivia (Diaz, 2017). Estos datos problematizan los estudios académicos y oficiales que enfatizan solamente la cuestión etnonacional del migrante, resaltando su “bolivianidad”. En posteriores investigaciones se podrá profundizar las condiciones políticas y sociales habilitantes de estas múltiples identidades construidas, así como otros elementos estructurantes.

Tabla 1: Indicadores de cohesión migratoria. Total de los adultos del hogar nacidos en Bolivia de la Villa 20. En porcentaje. Año 2018. 

Indicadores de cohesión migratoria
42% hogar homogéneo según pertenencia étnica (quechua o aymara de los adultos del hogar
67% hogar homogéneo según departamento de nacimiento de los adultos del hogar
73% hogar homogéneo según área de nacimiento (urbana/rural) de los adultos del hogar

Fuente: Elaboración de la autora.

La mayoría de los adultos del hogar (PSH y cónyuges) se autoidentifican como quechuas o aymaras; característica que se vincula con los lugares de nacimiento en Bolivia. En ambos casos, predomina la población de los siguientes departamentos con peso quechua: Potosí (48,3% de los PSH y 67% de los cónyuges) y, en menor medida, Oruro (12% y 15%, respectivamente). También son destacables los oriundos del Departamento de La Paz, aunque con un peso menor, donde se concentra el pueblo aymara (10% de los PSH). Un 60% de las cónyuges y el 62% de los PSH provienen del área urbana; y aunque menor, el origen rural de los adultos del hogar se considera significativo (40% y 38%, respectivamente). Siguiendo a Hinojosa (2006), los procesos de urbanización y migración interna en Bolivia (rural- urbano o urbana-urbana) y la migración internacional son fenómenos que mantienen su unidad, especialmente bajo la globalización neoliberal. En Bolivia4, según el Censo de 1950, sólo el 26% de los habitantes vivía en el área urbana, lo que cambió radicalmente el año 2012, cuando ocurrió un aumento exponencial en este sentido (alcanzó el 67%). Estos últimos datos reflejan en cierta medida la aceleración del proceso de urbanización boliviano (a partir de la década de 1980 con la aplicación del Decreto N°21.060 que profundizó la globalización neoliberal), hacia el eje Santa Cruz- La Paz- Cochabamba; desplazando así al eje minero y administrativo Oruro-Potosí-La Paz, dominante hacia fines del siglo XIX. Este último eje fue justamente el centro expulsor de los flujos migratorios internos e internacionales, que mantuvo su protagonismo en el contexto de crisis del modelo neoliberal, quebrado a causa de un ciclo de rebeliones populares aymaras en el periodo 2000-20055.

Por su parte, la mayoría de las familias (el 58%) regresan a Bolivia en algún momento del año. En general, la familia nuclear completa o los adultos del hogar sin los hijos (el 50%) realizan los viajes necesarios para arribar a su país de origen: principalmente al lugar de nacimiento del PSH (50%); luego, a ambos lugares de origen (del PSH y cónyuge) (21%); y, en menor grado, sólo al lugar de nacimiento de la cónyuge (12%6). Como se advierte, estos movimientos circulares provocan constantes reconfiguraciones y fragmentaciones familiares que ponen en tensión la mirada clásica y demográfica de la migración.

Entre los motivos de viaje más señalados, destacan los siguientes: a) la visita a familiares y/o amigos (el 91%); b) el retorno en momentos de cosecha y siembra (3%); y c) la construcción de su vivienda (6%). Aunque se considera que el abordaje de los motivos requiere una profundización cualitativa, de estudios previos se puede sostener que una de las causas de ese retorno periódico al área rural (y urbana) es la presencia de familiares y/o la posesión de tierra (y/o vivienda). Cabe aclarar que las comunidades rurales en Bolivia tienen la particularidad de comprender la propiedad colectiva de la tierra y una posesión individual o familiar de la parcela, además de contar con una específica organización social, económica y política. Esta última situación genera ciertas obligaciones con la comunidad rural de origen, como por ejemplo la participación en los momentos de cosecha y siembra, el ejercicio de cargos públicos, entre otras. En todo caso, su no cumplimiento pondría en riesgo la posesión de la parcela (además del prestigio comunitario). Esta cuestión es pertinente si tenemos en cuenta el peso rural entre los migrantes que retornan a Bolivia: entre los que regresan a ambos lugares de nacimiento (el 57%) o solo al lugar de nacimiento de la cónyuge- mujeres quechuas- (52%).

Ante estas circunstancias, se rescata la perspectiva del autor Antequera Durán (2020), quien define a la plurilocalidad boliviana como una estrategia de ocupación de distintos pisos ecológicos y pisos económicos (además de distintos ámbitos sociales y culturales) que reproduce cierta lógica (histórica) rural andina. Por consiguiente, teniendo en cuenta la aclaración sobre el término utilizado, los motivos b) y c) configuran situaciones que indican, al menos de manera preliminar, la presencia de la plurilocalidad. Asimismo, habría que indagar más profundamente el motivo a), ya que podría advertirse ciertas obligaciones familiares o comunitarias implicadas que provocan el desarrollo de un tipo particular de movilidad circular plurilocal.

Es importante introducir un análisis sobre las condiciones o recursos materiales que habilitan o no el retorno a los lugares de nacimiento. Se retoma, para ello, la bibliografía sobre la integración segmentada de los hogares de migrantes en el mercado laboral, debido a la racialización de las relaciones de clase como elemento crucial (aunque no el único) para comprender las prácticas de la plurilocalidad.

Entre los empleos más comunes del PSH, se encuentran los siguientes: albañilería (37%); taller textil o de costura (22%); cooperativas de limpieza barrial (15%) y venta en ferias -ambulantes o con puesto fijo- (7%). Con excepción de los albañiles y los cooperativistas de limpieza, que trabajan, en su mayoría, para el GCBA y que, en general, reciben aportes jubilatorios (el 58% y el 89%, respectivamente), el resto son informales. Las mujeres se ocupan predominantemente en las tareas de limpieza y en la venta callejera, manifestando una falta de empleo y mayores niveles de analfabetismo en comparación a los varones. Además, dan cuenta de las múltiples desigualdades derivadas del cruce entre pertenencia de género y grupo migratorio.

Los migrantes se insertan en el mercado laboral de manera segmentada y precaria, constituyendo la fracción empobrecida del conjunto de la clase trabajadora de un país ya que la inestabilidad está presente en los empleos formales e informales. Si bien existe un predominio de empleos informales e inestables (60%), se encuentra un grupo minoritario de trabajadores formales e inestables (35%). Así, se constata una desigualdad al interior de la clase trabajadora migrante donde los primeros (cuantitativamente superiores) se encuentran en una situación de mayor empobrecimiento respecto a los segundos. Esta situación repercute en la posibilidad (o no) de retorno a Bolivia. Mientras el 100% de los hogares con un PSH en un empleo formal no consolidado regresa a Bolivia, el 55% de los hogares con un PSH en un trabajo informal e inestable no puedo hacerlo (Tabla 2).

Tabla 2: Regreso a Bolivia según tipo de inserción laboral del PSH. Total de hogares de migrantes de Bolivia de la Villa 20. En porcentajes. Año 2018. 

Tipo de inserción laboral Retorno a Bolivia Total
No
Informal no consolidado 45 55 100 (42)
Formal no consolidado 100 0 100 (11)
Formal consolidado 67 33 100 (3)
Total 57 43 100 (56)

Fuente: Encuesta de elaboración propia.

Estos nuevos datos permiten profundizar y complejizar las hipótesis de las investigaciones citadas (Benencia, 2008; Di Virgilio, 2007) e introducir nuevas variables de análisis (género, migración, calidad ocupacional, etc.). De este modo, estos resultados preliminares dan cuenta de una heterogeneidad/desigualdad al interior del colectivo migrante que repercute en las movilidades y prácticas plurilocales transfronterizas. Las familias más empobrecidas, entre ellas los hogares monoparentales, tienen menos posibilidades de regresar a Bolivia. Por último, queda pendiente indagar cómo estas prácticas plurilocales se vinculan con las estrategias de reproducción familiar que desbordan la escala nacional o local (barrial), además de su impacto en la cohesión migratoria señalada.

CONCLUSIONES

Parafraseando a Portes (2012), es posible concluir que la plurilocalidad transnacional representa una perspectiva novedosa, mas no necesariamente un fenómeno nuevo. A ello hay que agregar que no todos los migrantes son plurilocales y que tampoco todo tipo de movilidad circular debería denominarse como plurilocal. Esta última alude a un tipo de movilidad residencial transfronteriza que se mueve por obligaciones y responsabilidades sociales, económicas y políticas que en la comunidad rural están especialmente vinculadas a la posesión individual de una parcela de tierra. Es interesante remarcar que, si bien los adultos de los hogares de migrantes encuestados pertenecen en mayor medida a centros urbanos, el origen rural adquiere una relevancia particular para la comprensión de las prácticas plurilocales. Por consiguiente, se puede señalar que lo urbano y lo rural no son dos áreas separadas sino una totalidad territorial interconectada. Además, la importancia de la cohesión rural de los hogares de migrantes para explicar las prácticas plurilocales se enmarca en la triple pertenencia identitaria señalada (étnica, área geográfica y departamento de origen) que problematiza los discursos oficiales y académicos centrados en la definición etnonacional. Esta temática merece ser profundizada en futuros abordajes.

Aun cuando la plurilocalidad puede ser una práctica de una minoría, tiene un impacto concreto macrosocial en tanto forma parte de las estrategias de reproducción/apropiación de las familias que transforman los territorios. Esta perspectiva desborda la mirada barrial y nos vincula con otras escalas territoriales. Los datos relevados presentan indicios de una vida trasnacional o plurilocal que reconfigura las relaciones familiares y mantiene un vínculo con el tipo de inserción laboral del PSH en la CABA, retomándose así estudios previos sobre la temática con el objetivo de aportar nuevas dimensiones de análisis. De esta forma, se concluye que la segmentación laboral de los hogares de migrantes (que se superpone con otras desigualdades como la racialización de las relaciones de clase y la pertenencia de género), no es homogénea.

Pese a que, en general, los migrantes bolivianos están destinados a empleos informales y/o inestables de menor calidad, la existencia de una fracción en empleos formales no consolidados (o inestables) sugiere una estratificación social cada vez más compleja. De ahí que, como señalan anteriores investigaciones, los sectores populares y trabajadores tengan una mayor movilidad residencial respecto a la clase media. Pero, como hipótesis, puede plantearse que las familias más empobrecidas (entre ellas, las que poseen a una mujer quechua como PSH) tienen menores posibilidades, por lo que evidencian estrategias de reproducción familiar a una escala barrial o local. Por último, y aunque esta perspectiva de estudio no pretende comprender las prácticas de todos los flujos migratorios, surge la inquietud -retomando los planteos de Antequera Durán- de investigar sobre la existencia de un patrón de movilidad residencial común para los migrantes con ascendencia indígena y/o rural (andina), a partir de una estrategia metodológica multimétodo que permita captar los casos típicos en distintas escalas sociales.

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1 El artículo se realizó dentro del proyecto “Mutaciones socioterritoriales de las regiones metropolitanas del Mercosur. Buenos Aires: expansión dispersa, movilidad y desarrollo urbano desigual” (PICT 2016-3351) radicado en el IMHICIHU (CONICET) bajo la dirección de la Dra. Sonia Vidal-Koppmann.

2En la CABA, siguiendo el patrón del país, las comunidades paraguaya (21%), boliviana (20%) y peruana (16%) son las que tienen mayor representación con respecto al total de migrantes (INDEC, 2010).

3La clase trabajadora incluye a los asalariados formales e informales y a los cuentapropistas de baja calificación sin empleados a su cargo (Elbert, 2015).

4Según la CEPAL (2012), Bolivia (junto con Ecuador, Paraguay y Nicaragua) se caracteriza por una transición urbana moderada que cobró fuerza de la Revolución de 1952.

5El 50% de los PSH declaró haber emigrado durante los años 2002-2010.

6El 15% de los hogares regresa a otros lugares donde residió. Esta temática supera los objetivos propuestos.

7In CABA, following the pattern of the country, the Paraguayan (21%), Bolivian (20%) and Peruvian (16%) community have the highest representation versus all the migrants (Census, 2010).

8The working-class includes both formal and informal employees and low-qualification independent workers with no responsibility for employees (Elbert, 2015).

9According to CEPAL, Bolivia (along with Ecuador, Paraguay, and Nicaragua) is characterized by a moderate urban transition that sped up after the 1952 Revolution.

1050% of HOH, state having emigrated between 2002 and 2010.

1115% of the households return to other places where they lived. This issue is outside the proposed goals.

Recibido: 01 de Julio de 2019; Aprobado: 12 de Mayo de 2020

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