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Revista chilena de cirugía

versión On-line ISSN 0718-4026

Rev Chil Cir v.62 n.5 Santiago oct. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-40262010000500013 

Rev. Chilena de Cirugía. Vol 62 - N° 5, Octubre 2010; pág. 497-501

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN

Cirugía percutánea de la litiasis renal en la era de la litotripsia extracorpórea. Experiencia en 301 pacientes*

Percutaneous renal surgery. Experience in 301 patients

 

Drs. OCTAVIO A. CASTILLO C.1,2,3, IVAR VIDAL M.1, RODRIGO CAMPOS P.1, FRANCISCO SEPÚLVEDA T.1, ALEJANDRO FONERÓN V1, MIGUEL FERIA F.1.

1   Unidad de Urología Clínica Indisa.

2   Facultad de Medicina Universidad Andrés Bello.

3   Facultad de Medicina Universidad de Chile. Santiago, Chile.


Abstract

Introduction: Percutaneous renal surgery was introduced more than 20 years ago in urological practice. Extracorporeal Shock Wave Lithotripsy (ESWL) enter the urological scene shortly after. Our objective is to show our experience in percutaneous renal surgery after the introduction of the ESWL in our institution. Material and Methods: Surgical outcomes of 301 patients who underwent percutaneous renal surgery as treatment of renal stones were analyzed. This series begins just before the introduction of ESWL in our unit. Results: Renal pelvis was the most frequent localization with 142 cases (47.2%). There were 51 patients with straghorn calculi. 255 (84.7%) were stone free after one single procedure. Residual fragments were managed with many methods, until only 16 patients (5.4%) had residual fragments. Complications occurred in 26 patients (8.9%). There was no mortality. Conclusions: Percutaneous surgery is an important tool in the management of renal stones. In general, renal stones managed with this procedure, are more complex, however the achievement of good results is possible.

Key words: Nephrolithiasis, percutaneous surgery, lithotripsy.


Resumen

Introducción: La cirugía percutánea (CP) de la litiasis renal fue introducida en la urología hace más de 20 años. Poco después lo hizo la litotripsia extracorpórea (LEC). Nuestro objetivo es mostrar la experiencia en CP luego de la introducción de la LEC en nuestro servicio. Material y Métodos: Se analizan en forma retrospectiva los resultados de 301 pacientes operados por CP por litiasis renal. La serie comienza con la adquisición de un litotriptor extracorpóreo en nuestro servicio. Resultados: La localización más frecuente fue la pelvis renal con 142 casos (47,2%). Se observó litiasis coraliforme en 51 pacientes. Doscientos cincuenta y cinco (84,7%), quedaron libres de litiasis con un procedimiento. La litiasis residual fue tratada con diversos métodos, para un total final de 16 pacientes con fragmentos residuales (5,4%). Ocurrieron complicaciones en 26 pacientes (8,9%). No hubo mortalidad. Conclusiones: La cirugía percutánea de la litiasis renal es un procedimiento que debe formar parte importante en la resolución de la litiasis renal. En general las litiasis tratadas son más complejas, sin embargo, los resultados son excelentes.

Palabras clave: Litiasis renal, cirugía percutánea, litotripsia extracorpórea.


 

Introducción

El primer abordaje percutáneo del riñón fue realizado por Goodwin en 19551. La idea de acceder a la vía urinaria mediante trayectos percutáneos utilizados como canales de trabajo llevó a que en 1976, Fernstórm y Johansson, realizaran la primera extracción percutánea de un cálculo renal, iniciando de esta forma la era del manejo mínimamente invasivo de la litiasis renal2. Desde entonces, muchos avances tecnológicos, tales como el mejoramiento de nefroscópios y ópticas, la introducción de los instrumentos flexibles y la aparición de los litotriptores intracorpóreos, han facilitado el manejo de esta patología, permitiendo un mejor acceso al riñón así como también el tratamiento de litiasis de mayor tamaño. No obstante lo anterior, con la aparición de la litotripsia extracorpórea (LEC), muchos pensaron que el tiempo de la cirugía percutánea de la litiasis renal había llegado a su fin. Sin embargo, esta ha sabido encontrar su lugar en el manejo de las litiasis complejas, donde la litotripsia fracasa, así como también en el manejo endourológico de otras patologías del tracto urinario.

El objetivo de este artículo es mostrar la experiencia de nuestra unidad en cirugía percutánea para la litiasis renal luego de la introducción de la LEC en nuestro servicio.

Material y Método

Entre junio de 1991 y julio de 2007, 301 pacientes fueron sometidos a una cirugía percutánea para litiasis renal en nuestro servicio. La serie comenzó junto con la adquisición de un litotriptor extracorpóreo por parte de nuestra institución.

Los datos fueron recolectados en forma prospectiva y se realizó un análisis de los resultados del procedimiento. Las variables analizadas se presentan en la Tabla 1.

La indicación del procedimiento se basó en el tamaño y número de la litiasis, ubicación, presencia de litiasis coraliforme, fracaso de LEC previa y presencia de una condición asociada que contraindique la LEC.

El procedimiento se inicia con el paciente en posición de litotomía y la instalación de un catéter ureteral en el lado afectado para posteriormente contrastar la vía urinaria. Se procede a colocar al paciente en decúbito ventral y se realiza la punción de riñón bajo guía radioscópica. Una vez confirmada la correcta posición de la aguja se inicia la dilatación mediante dilatadores coaxiales de Alken, hasta permitir la colocación de una camisa de Amplatz 28 ó 30 Fr. Se realiza la litotripsia intracorpórea utilizando un litotriptor balístico. Una vez terminado el procedimiento se deja una sonda Foley 20 Fr a modo de nefrostomía, y se realiza una pielografía directa para comprobar indemnidad de la pelvis renal.

Resultados____________________________

En el período analizado se trataron un total de 301 pacientes, con una edad promedio de 44 años (rango 8-93) y con una relación hombre/mujer de 2/1.

La indicación estuvo dada por el tamaño de la litiasis en la mayoría de los casos, con un diámetro promedio de 2,1 cm (rango 0,6 a 6 cm). En 13 casos fue por la presencia de 2 o más cálculos, mientras que en 22 casos estuvo dada por la ubicación de éste. En 51 casos la indicación estuvo dada por la presencia de una litiasis coraliforme, y en 21 casos fue por fracaso de una LEC previa. Finalmente en 7 casos se realizó un acceso percutáneo por una condición asociada que contraindicó la LEC. Seis de estos casos correspondieron a una litiasis asociada a una estenosis distal a la litiasis, mientras que en el último caso se asoció a un aneurisma de la aorta abdominal.

El 44,2% de los procedimientos fueron al lado derecho mientras que en el 55,8% de los casos fue al lado izquierdo. Se realizaron un promedio de 1,1 sesiones (rango 1-3) con un promedio de 1,07 accesos (rango 1-3). De los 19 pacientes que requirieron 2 o más accesos, 12 presentaban una litiasis coraliforme, mientras que de los 26 que requirieron 2 o más sesiones, 13 se presentaron con una litiasis coraliforme (Tabla 2).

La localización más frecuente fue la pelvis renal, con un 47,2% de los casos, seguida por los ubicados en el uréter, principalmente en el tercio proximal. En los casos de ubicación en el tercio inferior, la indicación estuvo dada por el ascenso del cálculo durante su manipulación en la ureteroscopia (Tabla 3).





El porcentaje de pacientes libre de litiasis después del procedimiento fue de 84,7% con un porcentaje de litiasis residual de 15,3% correspondiente a 46 pacientes. De estos 46 pacientes, 17 tenían una litiasis coraliforme y 2 presentaban litiasis en un divertículo caliciliar. A este grupo de pacientes con litiasis residual se le realizó un segundo procedimiento, ya sea una segunda nefrolitotomía percutanea, una LEC, una ureteroscopia, o bien la instalación de un catéter doble J. Después de este segundo procedimiento el porcentaje total libre de litiasis fue de 94,6%, con un porcentaje de litiasis residual de 5,4%.

Se registraron un total de 26 complicaciones (8,9%) (Tabla 4), siendo la más frecuente el sangrado, que se reportó en 10 casos (3,3%). En 9 casos el manejo fue conservador, se registró la pérdida de una unidad renal secundaria a un sangrado incoercible en una litiasis coraliforme total, que requirió nefrectomía abierta para su manejo. En los 3 pacientes en los que se produjo una fístula urinaria, ésta se resolvió después de la instalación de un catéter ureteral. Un paciente registró un uroperitoneo secundario a una lesión del peritoneo, lo que requirió exploración por cirugía abierta y finalmente una polectomía. No se registró mortalidad en esta serie.

Discusión________________________________

Los factores involucrados en la elección del tratamiento óptimo para la litiasis renal son múltiples. El tamaño, número, ubicación, composición y morfología de la litiasis por un lado, y la presencia de anomalías anatómicas, divertículos caliciliares, presencia o ausencia de hidronefrosis por el otro, son factores determinantes a la hora de elegir la modalidad terapéutica3. Sin bien es cierto con la aparición de la LEC, se pensó que la cirugía percutanea perdería su lugar en el manejo de esta patología4, ha quedado en evidencia que no todas las litiasis son susceptibles de ser manejadas mediante litotripsia. De esta forma, la cirugía percutanea ha vuelto a ser considerada en el manejo de un grupo importante de pacientes.

Es así como el éxito global de la LEC en el manejo de liltiasis de menos de 10 mm es de un 77%, cayendo dramáticamente a un 29% en litiasis de más de 30 mm, al que se le agrega un riesgo 3 veces mayor de requerir un procedimiento auxiliar. El abordaje percutáneo por su parte alcanza un éxito de entre un 75% a un 95% en el manejo de litiasis de más de 20 mm5. En relación al manejo de litiasis complejas, la Asociación Americana de Urología recomienda el abordaje percutáneo para el tratamiento de casos complejos, con lo que se alcanzaría un éxito de un 65%, en contraste con 62%, 36% y 42% de la cirugía abierta, la terapia sandwich y la LEC respectivamente6. El éxito de la LEC en el manejo de litiasis de polo inferior de más de 10 mm es de 21% y de menos de 10 mm de 67%, mientras que los resultados obtenidos por el abordaje percutáneo están sobre el 90%7.

De igual forma la composición del cálculo juega un rol fundamental. El éxito de la LEC en el manejo de litiasis con menos de 500 HU es de entre un 80% a un 100%, disminuyendo dramáticamente en cálculos de más de 500 HU, y siendo cero en los de más de 1.200 HU8.

La anatomía del sistema colector es otro factor a considerar para la elección del tratamiento. La presencia de un cálculo en un cáliz con infundíbulo estrecho, o en un cáliz inferior con un ángulo infundíbulo piélico de menos de 90° pronostican un mal resultado con la LEC, por lo que el abordaje percutáneo debería ser la primera opción. En los casos de litiasis en un divertículo caliciliar, la LEC tiene resultados que van entre el 4 y 58% de éxito, demasiado pobres si se comparan con el 85 a 93% de éxito obtenido por el abordaje percutáneo, permitiendo además el manejo del divertículo9.

La presencia de un sistema colector dilatado es otro factor a considerar. En pacientes sin hidronefrosis la LEC tiene un porcentaje de éxito de 70% con un 12% de procedimientos auxiliares, disminuyendo a 53%, con un 27% de procedimientos auxiliares en los casos con hidronefrosis. Esta dilatación del sistema colector puede estar en el contexto de una estenosis de la unión pieloureteral, por lo que la sola fragmentación de los cálculos sin tratar la estrechez, resultará en la presencia de fragmentos retenidos. Es evidente que en estos casos, y considerando a su vez los otros factores, el abordaje percutáneo es una excelente opción alcanzando un éxito de entre un 70 a 80%10.

Si bien es cierto que, comparada con la ureteroscopia y la LEC, la cirugía renal percutánea tiene una morbilidad mayor y un período de convalecencia más prolongado, las complicaciones ocurren sólo entre un 4 y un 8% de los casos11.

El sangrado es la complicación más frecuente, reportándose lesiones vasculares importantes entre un 2 y 3% de los casos12,13. Las lesiones de órganos de la cavidad peritoneal son raras, ocurriendo en un 0,5% de los casos, siendo la más frecuente la perforación de colon14. La complicación médica más frecuente de este procedimiento es la fiebre postoperatoria en un 23-25% de los casos. Sin embargo, sólo un 1 -2% de los pacientes desarrollan una sepsis de origen urinario12,13.

En síntesis, la cirugía percutánea para la litiasis renal, es un procedimiento estandarizado que debe formar parte del arsenal terapéutico para patología litiásica. Su principal utilidad está en los casos en que la LEC no está indicada, así como también como procedimiento auxiliar en los fracasos de la litotripsia.

Si bien es cierto los cálculos manejados por vía percutánea presentan una mayor complejidad, así como se observa en nuestra serie, la obtención de buenos resultados es posible. Finalmente, en relación a las complicaciones, un acabado conocimiento de los principios quirúrgicos, de la anatomía renal, así como también un adecuado entrenamiento en este tipo de procedimientos, son fundamentales para reducir la morbilidad y obtener resultados aceptables.

Referencias____________________________

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*Recibido el 28 de Julio de 2009 y aceptado para publicación el 26 de Enero de 2010.

Correspondencia: Dr. Octavio A. Castillo.
Av. Apoquindo 3990, Of. 809. Santiago, Chile. Fax: (56-2) 228 25 24
E-mail: octaviocastillo@vtr.net