SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.64 número2Educación de postgrado en cirugíaLipoma pediculado endoluminal gigante del esófago índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Revista chilena de cirugía

versión On-line ISSN 0718-4026

Rev Chil Cir vol.64 no.2 Santiago abr. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-40262012000200002 

Rev. Chilena de Cirugía. Vol 64 - N° 2, Abril 2012; pág. 121-125

MAESTRO DE LA CIRUGÍA

 

Maestro de la Cirugía Chilena 2011 Dr. Juan Reyes Frías

Outstanding Chilean surgeon

 


Discurso de Homenaje de la Dra. Jamile Camacho

Estamos reunidos en esta hermosa ciudad de Puerto Varas para entregar el máximo reconocimiento que nuestra sociedad otorga a un cirujano, este año se ha nombrado maestro de la cirugía chilena al que ha sido mi profesor y amigo Dr. Juan Reyes Frías.

No ha sido una tarea fácil preparar este homenaje, ya que se trata de una persona con muchas facetas fuera de ser un gran cirujano.

En pocos minutos trataré de resumir su vida en aspectos familiares, profesionales y otros.

Nace en Concepción el día 20 de marzo de 1932, hijo de Pedro Juan Reyes Moncada y María Amanda Frías Ahumada, sus hermanos son Eduardo y Jorge.

Tiene dos hijas, Claudia y Andrea Reyes Calderón y 8 nietos Juan Pablo, Cristóbal, Jacinta, Manuela León Reyes, María Ignacia, Matías, Tomás y Pedro Varela Reyes.

Sus estudios secundarios los realizó en el Liceo Manuel de Salas, Cardinal Newman College y en el Instituto de Humanidades Luis Campino. Obtuvo su Licencia Secundaria en 1947 y el Bachiller en Biología en 1948.

Ingresó a la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile en 1948, recibiendo su título de Médico Cirujano el 4 de enero de 1956.

En 1958, recibe una beca del Gobierno Francés con permanencia en los siguientes Hospitales: Broussais-París, Prof. d'Allaines y Ch. Dubois (Cirugía Cardíaca); Universitario de Estrasburgo, Prof. R. Fontaine (Cirugía General y Vascular Periférica) y Colmar Prof. E. Foster (Cirugía General y Toráxi-ca). Le otorgan el Diploma D'Assistant Etranger de la Facultad de Medicina de la Universidad de Estrasburgo el 9 de julio de 1959.

Durante su carrera de Medicina hubo profesores que fueron muy importantes en su formación como el Dr. Emilio Croizet en Anatomía Patológica, el Dr. Escobar Pacheco en Anatomía, el Dr. Ramón Valdivieso en Semiología, los Drs. Hernán Alessandri, Armas Cruz y Ricardo Katz en Medicina Interna. Y como cirujanos los Drs. Italo Alessandrini, Juan Allamand, Eliseo Otaíza y Exequiel Lira.

Pero en la formación quirúrgica siempre se tiene un maestro, para él este fue el Dr. Néstor Flores Williams quien también recibió este honor en la Sociedad de Cirujanos de Chile.

Su trabajo como cirujano se inicia en el Hospital de Carabineros en 1956, asumiendo la Sub-jefatura y más tarde la Jefatura del Servicio de Cirugía entre 1978 y 1980.

En 1960, ingresa como Cirujano en el Servicio de Urgencia del Hospital del Salvador donde permanece durante 7 años.

Fue cirujano en equipo de Cirugía Cardíaca y Vascular hasta 1972, ayudante en operaciones cardíacas sin CEC de Dr. Enrique Valenzuela. En 1965 se forma el Equipo de Cirugía Cardíaca del Hospital Salvador, al cual se integra junto al Dr. G. Durán y el Dr. L. Perales iniciando el Servicio de Cirugía Cardíaca con CEC.

En 1968, ingresa al Departamento de Cirugía, División Ciencias Médicas Oriente de la Universidad de Chile (Hospital del Salvador). Actualmente, continúa con reuniones clínicas con los residentes de cirugía del Hospital del Salvador. Durante este período se desempeñó como docente en cursos de pregrado, coordinador de programa de Internado de Cirugía, 6° y 7° año de Medicina, coordinador del Programa de Especialista en Cirugía General y Jefe de Residentes de Cirugía. Fue integrante de la Comisión de Examen de post-grado, revalidación de título y postulantes a Cirujano enviados de CONACEM.

Entre 1972 y 2001 fue Jefe del Equipo Bilio-Pancreático, integrado por Drs. Arancibia, Perales y Venegas entre otros.

En 1971 recibe la calificación de Profesor Auxiliar de Cirugía, el certificado de CONACEM 173 en 1985 y el de Profesor Asistente en 1995.

Muchos han sido sus discípulos... Patricio Quijada, Juan León, Nelson Corsini, José Giordano, Juan Eduardo Villalón, Erwin Buckel, con mucho orgullo también me cuento entre ellos.

Como maestro destaco conceptos enseñados como son:

La silla... "al entrar a la sala o pieza de un paciente siempre acerque una silla a su cama y converse con él".

La mano... "no tema expresar afecto y apoyo a sus pacientes, a veces este gesto es lo más importante".

El arte de operar. "el acto quirúrgico consta de muchos factores fuera de la técnica, es un arte".

La responsabilidad. "Uno se debe hacer cargo de sus actos, incluyendo errores inevitables porque somos humanos, pero lo más importante es reconocerlos, buscar ayuda y permanecer al lado del paciente".

Fue cirujano y Residente en el Servicio de Urgencia de Clínica Alemana desde 1973 a 1991. Coordinador y Jefe de ese Servicio desde 1975 a 1991.

En 1992 ingresa al Departamento de Cirugía de Clínica las Condes donde fue nombrado Médico del año 2002. Jefe de Turno en el Servicio de Urgencia de esta Clínica entre los años 1994 y 2001 llegando a ser Médico Jefe del Servicio de Urgencia hasta el año 2006. En la actualidad, es Médico Asesor en la Dirección de Servicios Médicos de dicha institución.

Miembro de la Sociedad Cardiovascular de Chile en 1967 y Director de ésta en 1969. En 1970 ésta se fusiona con la Sociedad de Cardiología y ocupa el cargo de Director en 1972.

Miembro correspondiente Extranjero de la Sociedad Paraguaya de Cirugía 1984. Miembro de la Sociedad Mundial de Cirugía Hepatobiliopancreática en 1987.

Ingresa a la Sociedad de Cirujanos de Chile como miembro titular en 1976 con el trabajo "Esfintero-plastía transduodenal". Presidente de la Sociedad de Cirujanos de Chile en 1987.

Miembro del Comité Editorial y Miembro actual del Comité de Disciplina de nuestra Sociedad.

Tiene 14 publicaciones de cirugía cardiovascular, destacándose "Estenosis Mitral. Experiencia quirúrgica con Circulación Extra-corpórea" Drs. Durán G. Reyes J. Perales L. Premio Gunther. Arch. Soc. Cir. Chile, 1969.

Numerosas publicaciones de cirugía digestiva con temas innovadores, como la Laparostomía contenida, manejo de la sepsis abdominal, Pancreatitis aguda

Colaborador en muchos libros, como Avances en Gastroenterología I, II y III, Semiología Dr. A. Goic 1a y 2a edición, Semiología Hernias Dr. A. Goic Manual de Oncología Quirúrgica Editorial El Ateneo Argentina 1991, Colecistectomía laparoscópica Drs. Carvajal y Hepp 1991, Abdomen agudo. S. Guzmán.

Participa como expositor en muchos congresos Latinoamericanos como el XXXIII Congreso Uruguayo de Cirugía, en 1982 (Infecciones quirúrgicas graves, Abordajes críticos en cirugía traumática de urgencia), Tercer Congreso Paraguayo de Cirugía, 1984 (Grandes Eventraciones, Litiasis Coledociana, Traumatismos Bilio-Hepato-Pancreáticos), VI Congreso Latinoamericano de Cirugía. 56 Congreso Argentino de Cirugía. 1985 (Laparostomía Contenida), 59 Congreso Argentino de Cirugía, 1988 (Errores en Laparostomías, Cirugía Hepatobiliopancreática y Cirugía Esofagogastroduodenal, Vagotomía Super-selectiva), XXXIX Congreso Uruguayo de Cirugía,1988 (Laparotomía. Errores y Complicaciones, Pancreatitis Aguda Grave, Gastrectomía Total Radical en Cáncer Cardial), Academia Peruana de Cirugía.

1989 (Complicaciones de la Cirugía del Aparato Digestivo), Asociación Médica de Río Grande do Sul (Brasil). IX Jornada de Actualización en Cirugía del Aparato Digestivo, 1991 (Cuando operar en Pancreatitis Aguda), Universidad de la República (Uruguay) Facultad de Medicina, Clínica Quirúrgica 2, Hospital Maciel, 1991. Jornadas de Actualización Cirugía Laparoscópica (Práctica de Colecistectomía Laparoscópica).

Gran lector y amante de la música clásica, especialmente de cámara y de la ópera. Asistente frecuente a obras teatrales. Muy deportista, practica tenis y golf, pero su gran pasión es el esquí en nieve que practica desde los 17 años hasta la fecha y espera seguir practicándolo por mucho tiempo más en compañía de sus hijas, nietos y amigos.

Gran gourmet, tanto para comer como para preparar e idear lo que considera delicatessen.

Amigo de sus amigos destacando entre ellos a Roberto Wood, Juan Carlos Kantor, Patricio Quijada, Hernán Arancibia, Sergio Terc, Luis Crenovich, Roberto Baeza.

Amante de los viajes, siendo especiales 1989 Antártica, 1992 Maratón de Rusia, 2008 Grecia y Turquía. Cuando uno de sus nietos cumple 15 años él les regala un pasaje al destino que ellos elijan. NYC, Sudáfrica, Washington son los que ha realizado hasta ahora.

Los años pasan, pero las enseñanzas que nos dejó perdurarán para siempre y se irán entregando a otras generaciones con el inconfundible sello de nuestro querido Hospital Salvador.

¡Gracias maestro... gracias amigo... gracias Pike!

 

Discurso del Maestro

No es fácil estar aquí.

Desde luego, es difícil definir cómo y por dónde empezar.

Confieso, que inicialmente, durante varios días y noches permanecí confundido, perturbado e inquieto por esta responsabilidad.

Sin embargo, ahora vuelvo a estarlo, frente a tan distinguida y numerosísima audiencia.

El 7 de julio de este año, nuestro presidente Dr. Carlos Benavides y past-presidenta Dra. Jamile Camacho, tuvieron la gentileza de llegar hasta mi domicilio, a objeto de informarme que la Sociedad de Cirujanos de Chile "acordó por unanimidad mi designación de "Maestro de la Cirugía Chilena".

Nombramiento sorpresivo e impensado, pues no existen cursos, programas, doctorados ni magíster, para ser o titularse "Maestro de la Cirugía Chilena".

Fue como una erupción volcánica, pero no destructiva.

Me impactó. Sentí una profunda emoción, satisfacción y halagos.

Quedé sin palabras. En estas circunstancias, es imposible, poder verbalizar los sentimientos y emociones.

Las palabras, por perfectas o bellas que sean, siempre serán insuficientes para expresarlos en toda su magnitud.

Con el correr de los días, comienzan a brotar huellas profundas, aparece el arco iris. Ahora, en calma, surgen interrogantes, reflexiones, pensamientos, autocríticas. Pero, también imborrables recuerdos, múltiples anécdotas, ocurridas durante un poco más de medio siglo, como estudiante y sobretodo durante mi ejercicio profesional.

Autoridades, colegas, amigos, señoras y señores, me siento honrado, orgulloso, privilegiado de ser nominado con la distinción máxima de nuestra sociedad: "Maestro de la Cirugía Chilena".

Mas, al mismo tiempo la recibo con sencillez, humildad y gratitud.

Con humildad, pues la imagen que tienen ustedes de mi persona manifestada por la Dra. Jamile Camacho, no es una acción unipersonal, sino que es gracias a la colaboración, activa y/o pasiva; directa y/o indirecta, por diferentes instituciones, organismos. También de muchas personas, tanto del ámbito médico como no médico, la mayoría conocidas, pero otras, que trabajan en el más desinteresado anonimato, todos, todas merecen mi más sincera gratitud.

En beneficio al tiempo, lamento no poder individualizar ni nominar a cada uno.

Marco Tulio Cicerón, pensador y orador romano, medio siglo antes de Cristo escribió: "la gratitud nosólo es la más grande de las virtudes, sino que la que engendra todas las demás".

Gratitud, reconocimiento a la genética, al ADN, de mis antepasados directos: padres y abuelos, cito el ADN pues todos fallecieron precozmente en relación a mi corta edad, 11 años.

No tuve la suerte de conocerlos a todos, la convivencia familiar fue muy breve.

Mi tío, Aquiles Frías Ahumada, General Director de Carabineros, fue quien asumió nuestra tutoría en ausencia de mis padres, le guardo un profundo respeto y eterna gratitud.

Gracias a él pude continuar mis estudios escolares, universitarios y titularme médico-cirujano.

Por su gestión, cursando el 4° año de medicina, entré como carabinero ayudante de policlínico en la "comisaría Carrión".

Una vez titulado médico-cirujano, ingresé al hospital institucional donde tuve el privilegio de conocer y trabajar bajo la tuición de los doctores Néstor Flores Williams, Alejandro Urzúa, Fernando Valdivia, todos ellos distinguidísimos cirujanos.

Hijas, nietos, familia, amigos, familias/amigas, constituimos un todo, una verdadera unidad sin diferencias "nos tomamos las manos pero al mismo tiempo nos tocamos el corazón".

En conjunto hemos aprendido a querer y gozar la vida con lo que tenemos, sin ambicionar sólo aspectos materiales, pero en especial, ayudarnos en los momentos difíciles.

Gracias familia-amiga, gracias amiga-familia, me siento muy honrado con vuestro cariño y poder compartir con ustedes hoy día esta ceremonia.

Hospital del Salvador, mi hospital; tuve la suerte de conocerlo, como alumno de cuarto año en 1952 en las cátedras de medicina con el Profesor Dr. Rodolfo Armas Cruz y en Cirugía con el Profesor Dr. Italo Alessandrini; meses después se cambiaron al Hospital San Juan de Dios, pero felizmente, también consideraban a los alumnos, sus "pollos", como cariñosamente, éramos llamados.

Fue mi primera estadía hospitalaria, a pesar del tiempo transcurrido, mantengo recuerdos imperecederos, inolvidables. Gran reconocimiento, pues estimo que fue parte fundamental y base en mi formación como médico integral.

Sobre todo, por la excelencia académica, profesional y humana de los profesores Armas Cruz, Alessandrini y todos sus ayudantes.

Durante esos años, con un compañero de curso, Ricardo González B. (hoy oftalmólogo), tuvimos la idea de solicitar ingresar a un turno en noches y festivos en la Posta 3, curiosa y felizmente nuestra petición fue aceptada.

Fuimos asignados al turno del Dr. Renato Al-varado, con el requisito de contribuir al tradicional"tóxico" semanal, compromiso que cumplimos fielmente, tomando en consideración nuestros recursos y creatividad. Al poco tiempo, su acogida, fue realmente excepcional:

Un verdadero padre-amigo-protector-profesor-maestro, permisivo a nuestras peticiones para realizar algunos procedimientos, inicialmente simples pero luego de mayor complejidad. Cariñosamente nos llamaba indistintamente "pechuguín o lechuguín", inicios de futuro cirujano.

Como bien señaló la Dra. Camacho, regresé al Hospital del Salvador en 1960, como cirujano en diversas disciplinas, ya mencionadas, hasta el año 2001.

Con plena satisfacción y gratitud, reconozco que donde más aprendí y me desarrollé como cirujano en el transcurso de esos años, fue en el Hospital del Salvador, a pesar de sus falencias tecnológicas.

Considero que el trabajo quirúrgico en hospitales similares es muy propicio y enriquecedor por el volumen de potenciales pacientes, diversidad de patologías y mayores complejidades. Trabajo y visitas en equipo, contacto directo con diferentes especialidades, participación en reuniones clínicas, anátomo-clínicas, intercambio de opiniones multi-disciplinarias. En consecuencia mi sugerencia, opinión, es que, traten de mantenerse activos, el mayor tiempo posible, en nuestros hospitales públicos y/o docentes-asistenciales.

La presencia de alumnos, becarios-residentes es un desafío que estimula al perfeccionamiento, desarrollo, progreso.

Antiguos becados, actuales médicos-becarios, reciban mi especial reconocimiento, ustedes nos han permitido cumplir éticamente con nuestro juramento hipocrático.

Ustedes representan las semillas que tenemos la obligación de sembrar.

Educar, enseñar nuestra especialidad, es la mejor herencia que podemos legar para enriquecerla y perpetuarla.

Por esta razón, he tratado de mantener una reunión semanal, que he denominado: "tertulia de becados".

Se presenta la historia de un paciente, entablamos conversación abierta e informal, discutiendo las alternativas y metodologías diagnósticas factibles, posibilidades terapéuticas, resultados, probables complicaciones, como prevenirlas y/o diagnosticarlas precozmente; otras veces temas culturales, eventos nacionales, internacionales, etc.

Con frecuencia, he pensado y manifestado públicamente que: yo me entretengo más que ustedes, amigos-becados.

Este año, por primera y única vez, en la reunión inicial pregunté a cada becado razones por las que querían ser cirujanos, qué esperaban de la beca.

En el fondo las respuestas fueron muy similares, según mi opinión, privilegiaban las técnicas quirúrgicas.

A este respecto, quisiera trasmitirles mis consideraciones, reflexiones, que comenté con ellos.

La técnica quirúrgica propiamente tal, constituye la fracción artesanal de nuestra especialidad, pero también la parte artística; como todo arte, tiene un sustrato personal, don o capacidad innata, sin embargo, acrecentada, cuando se tiene la suerte de estar compartiendo el quehacer al lado de cirujanos ya formados y/o con condiciones especiales, a quienes valoramos, respetamos, tratamos de imitar, igualar y a veces superar.

La mejor forma de enseñarla es con el ejemplo, educando con formación más que enseñando la información, esta última, área cognoscitiva, es o debe ser responsabilidad del alumno.

Personalmente, quien cumplió con todos estos atributos y muchos otros más, fue mi maestro Don Néstor Flores; similar opinión tienen muchos, muchos cirujanos que tuvieron el privilegio y suerte de conocerlo, todos lo recordamos con profunda gratitud, respeto, afecto, admiración.

Permítanme que les cuente dos anécdotas.

Mi primera actuación como 1° cirujano fue en el Hospital de Carabineros: apendicectomía, ayudante el Dr. Flores, yo excitado, nervioso al máximo. Súbitamente pero con suavidad, el Dr. Flores me toma la muñeca derecha y me dice "cabro, el bisturí no es un machete, relájate, tómalo con delicadeza y deslízalo con muñeca y dedos, como un buen pintor con su mejor pincel; término de la cirugía, agradezco a mi maestro y le pregunto, Dr. Flores, cómo puedo seguir aprendiendo: "sabiendo mirar y preguntando", es lo que he continuado haciendo y enseñando.

Al regreso de mi beca en Francia, el Dr. Flores me pregunta, "cabro, excluyendo el área cardio-vascular cuenta que aprendiste de nuevo". Respuesta: en cirugía digestiva, anastomosis en un solo plano extramucoso.

Dr. Flores, "que interesante, próxima semana operamos un gastrectomía por úlcera gástrica, tu serás el cirujano." Así fue, intervención sin incidentes; comentario de Dr. Flores, "te felicito cabro, quedó perfecta y muy bonita, muy interesante, continúa haciéndola, pero enseñándola; yo seguiré efectuándola como siempre.

Aprecié, valoré, su cordialidad, sinceridad, honestidad, enseñanza formativa, su extraordinaria personalidad.

"Sabiduría, nobleza, coraje para aceptar cambios y estimular su difusión".

El año 1975 fue nombrado Maestro de la Cirugía Chilena, "maestro de maestros".

La técnica quirúrgica no es un fin en si misma,si no que un medio para desarrollar adecuadamente una medicina con fundamentos hipocráticos.

Hoy no es discutible, el gran progreso científico-tecnológico en nuestra especialidad.

El problema reside en los límites de la técnica, podemos hacer mucho, tal vez, para algunos, todo o casi todo.

Sin embargo, no siempre podremos saber si debemos hacerlo.

La técnica es lo realizable, la ética, lo aconsejable.

El rayo láser, suturas mecánicas, vídeo-cirugía, robótica, no hacen al cirujano, sólo permiten, a veces, efectuar el trabajo mejor, más eficiente y/o seguro.

En todo caso, que esta maravillosa implementación tecnológica no nos haga perder la capacidad de interrogar, simplemente conversar y examinar a nuestros pacientes.

Manejar eficientemente el juicio clínico: aprovechamiento lógico e inteligente del conocimiento teórico, para formular hipótesis diagnósticas coherentes, utilización racional de los diversos exámenes de ayuda diagnóstica, que finalmente permitirán la planificación terapéutica más adecuada en primera instancia o frente a evoluciones inciertas o posibles complicaciones.

No dejemos de lado el juicio o táctica quirúrgica, vale decir, cuál es la técnica más apropiada para determinada patología, en un determinado paciente, en qué momento, con todas las alternativas y variantes que tiene la enfermedad, el enfermo y el medio.

Estos principios corresponden a lo que denominamos el "árbol de toma de decisiones".

Cada paciente tiene su propio árbol, el médico es su cuidador forestal, lo que implica especial dedicación y eficiencia en la comunicación con el paciente y familiares.

Sólo cerca del 25% del trabajo del cirujano requiere de la maestría técnica, y aún menos en muchas especialidades, el resto tiene que ver con la comunicación con los pacientes. Lancet vol. 3609345, pag. 1572:

Habilidades de comunicación:

Acogida: habilidad de recepción cálida y proactiva.

Escucha activa: habilidad de atender y escuchar de manera perceptible.

Empatía: capacidad de comprender las necesidades del paciente.

Distensión: habilidad de reducir tensión y ansiedad.

Transparencia: capacidad para trasmitir confianza.

Oportunidad: habilidad para ejecutar acciones en el momento más adecuado.

Para resumir:

"El que usa sus manos es un labrador".

"El que usa sus manos, sus ojos, su cerebro, es un artesano".

"El que usa sus manos, sus ojos, su cerebro y su corazón es un artista, es un cirujano".

Con esto último quiero decir que vuestro quehacer profesional no debe estar basado en el para, ese para utilitario con fines personales u otros, tiene que estar basado en el por; por agrado, por deleite, por alegría.

Lo que resumo en una sola frase: hagamos las cosas por y con amor, con el corazón.

Muchas gracias.

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons